Si de ritmo infernal se trata, nada como lo que ofrecen los Blazers y los Rockets. El lunes pasado se enfrentaron en Houston, con triunfo para los locales (126-113) y por la velocidad que metían ambos equipos, la pista mas bien era un hipódromo. En lo que va de curso, estos son los equipos que más triples han intentado (Houston 1.148, Portland 1.092) y en el juego mencionado, se lanzaron 58 tiros de tres puntos, siendo los Rockets mucho más efectivos con un 48% de conversiones (16 de 33). Ritmo elevado, pases rápidos y muchos puntos. En su momento, puede ser llamativo, pero si no hay un mínimo de resistencia defensiva no hay un balance necesario y con ello, el juego pierde solidez.
Solidez es la que buscan los Golden State Warriors. Lentamente, están ajustando su defensiva. De hecho, sorprenden con el tercer mejor índice de eficiencia defensiva, permitiendo 102 puntos por cada 100 posesiones. Esto se añade a su conocida exquisitez ofensiva, con rotación permanente y fluida de la pelota, encontrando generalmente el tiro más cómodo. Actualmente, el 58% de sus canastas provienen de asistencias. Justicia con Stephen Curry, quien es nominado a su primer partido de estrellas, aunque el base lleva más de un año jugando a nivel estelar, consolidándose como anotador y pasador (23.5 puntos, 9.2 asistencias). Aparte, es quien más rápido se desprende del balón, tomándose 0.4 segundos para lanzar, superando la media de 0.54 de toda la liga.
Un equipo prometedor: Phoenix Suns. En su primer año con Jeff Hornacek como director técnico, están superando sus propias expectativas y si los playoffs comenzaran hoy, estarían clasificando en la séptima posición (récord 24-17). La agilidad de sus jugadores para correr la cancha y jugar muchas posesiones les da ventaja frente a muchos de sus rivales y además, con anotación muy repartida. Seis jugadores promedian 10 o más puntos, siendo Goran Dragic y Eric Bledsoe los más destacados con 19.4 y 18.0. Ya tienen un estilo definido para jugar, es de suponer que a futuro tendrían que establecer a un jugador que conduzca las ofensivas (Dragic debiera serlo). Eso sí, noches como la del miércoles, cuando le clavaron 124 puntos a los Pacers, el mejor equipo defensivo del torneo, invitan a soñar con un futuro auspicioso en Arizona.

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