Esas palabras de Messier parecían irse a la basura en ese partido. Los Devils llegaban al tercer período en ventaja de 2-0 y todo se hacía más dificil para New York, pero Messier estaba decidido a cumplir su promesa y fue él mismo quien lideró la remontada de los Rangers. Primero, dio la asistencia para el primer gol, convertido por Alexei Kovalev. Y luego, fue todo del # 11, quien niveló el marcador, puso arriba a su equipo y finalmente, aseguró el triunfo con su tercer gol de la noche. Mark cumplía con su palabra, mantenía a los Rangers con vida y enfrente, un séptimo partido en el Madison Square Garden, en cuestión de 48 horas.
Si ese sexto encuentro fue sufrido, el séptimo lo iba a ser mucho más. Los Rangers se aferraban a una ventaja de 1-0 en los minutos finales del partido, parecían estar aguantando lo suficiente, pero a siete segundos de finalizar el tiempo reglamentario, Valeri Zelepukin se encargó de silenciar a todo el Garden. 1-1 y a la prórroga. Crecían los nervios, el duelo seguía igualado después de los primeros 20 minutos de muerte súbita, hasta que en el segundo overtime, Stephane Matteau -quien había liquidado el tercer juego en prórroga- anotó el gol que metía a los Rangers en la serie por la Stanley Cup.
Después de perder el primer partido de la serie frente a los Vancouver Canucks, los Rangers ganaron tres juegos consecutivos -dos de visita- para colocarse a un triunfo de quedarse con la copa. Pero las complicaciones volverían a invadir en las filas neoyorquinas, luego que el campeón del oeste, lograra ganar los partidos 5 y 6, para así forzar el séptimo, el cual se jugaría en el Garden. Bajo un electrizante ambiente, los Rangers lograron adelantarse en el marcador y fue Messier quien anotó el gol que les daba ventaja de 3-1, en el segundo período. Vancouver amenazó en el tercero, con un gol de Trevor Linden, pero los locales resistieron hasta que el tiempo de juego llegó a 0:00 y con ello, se desató la fiesta en todo New York.Messier, quien anteriormente había sido campeón en cinco oportunidades con los Edmonton Oilers, brincaba como si la hubiera ganado por primera vez. Y fue él, en su condición de capitán, quien recibió la Stanley Cup, la segunda que ganaban los Rangers en su historia, terminando con 54 años de espera. Al parecer, la espera había sido tanta que un aficionado levantó un cartel gigante que decía claramente: "Now I Can Die in Peace" (Ahora puedo morir en paz). Los Rangers festejaron en grande en junio del '94 y comandados por Messier, un capitán que cumplió con su palabra.
Ahora, 20 años más tarde, los Rangers vuelven a las finales. Ya no está Messier y no han habido garantías de triunfo, pero la ambición de ganar seguramente debe ser tan grande como la que tenían los integrantes del equipo que ganó el trofeo de Lord Stanley, aquel glorioso 14 de junio del '94.

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