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martes, 31 de diciembre de 2019
Lo que quedó y lo que vendrá
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Una década después, los Patriots vuelven a jugar comodines. La derrota en casa en la última fecha regular, dejó a los New England Patriots en tercer lugar y con ello, sin la ansiada semana libre en la primera ronda de los playoffs de la NFL. Aquella caída ante los Miami Dolphins alteró el mapa de toda la conferencia y también la planificación de los Pats, quienes de seguir avanzando deberán ganar eventuales partidos de visita para volver al Super Bowl. Llegarán a los playoffs con la mejor defensiva de la liga (14.1 puntos permitidos por partido), pero cerraron la campaña regular perdiendo tres de los últimos cinco partidos. Tom Brady registra su porcentaje más bajo de pases completos en seis años (60.8%) y su rating más bajo de toda la década (88.0). Jugarán de locales el sábado, pero tendrán el rival más difícil que a priori les podría tocar. Tendrán enfrente a los Tennessee Titans, que cuentan con el rey corredor de este año en la figura de Derrick Henry, quien corrió 211 yardas y anotó tres veces en el último partido, finalizando el año con 1.540 yardas y 16 touchdowns. Y como si fuera poco, Ryan Tannehill viene jugando el mejor football de su carrera y en las bandas está Mike Vrabel, quien conoce bastante bien a los Patriots, desde sus años como jugador. Los Pats bien pudieran llegar lejos una vez más, pero el escenario quedó particularmente complejo después de una derrota que seguramente no estaba en los planes de nadie.
Expectación en la bahía. En un partido definido por centímetros (literal), los San Francisco 49ers aseguraron la primera posición en su conferencia y con ello, la posibilidad de jugar todos los playoffs en su estadio. Serán los primeros playoffs de este conjunto bajo la dirección de Kyle Shanahan y los primeros de Jimmy Garoppolo como titular, aunque la puesta a punto la vivieron durante todo el presente mes. Ganaron tres de los últimos cinco partidos, y cada uno de ellos fue definido por cinco o menos puntos. Ganaron de local y de visita, y quizás lo más valorable fue el carácter que siempre mostraron en diversos ambientes, bajo la lluvia de Baltimore, en el domo de New Orleans y en medio del bullicio de Seattle. Los Niners no solo juegan bien, sino que lo hacen con creatividad sacando varios motions, y variedades de formaciones. En el último tiempo han cambiado su tendencia y están pasando como prioridad. Jimmy G juega con más aplomo y de a poco ha reducido sus errores, cuentan con George Kittle, quien debe ser el mejor ala cerrada de la liga y por margen kilométrico, Emmanuel Sanders ha sido un buen aporte desde su llegada y Deebo Samuel se ha vuelto cada vez más fundamental. Bordearon los 30 puntos de media por partido (2° en la liga) y ganaron 13 partidos pese a tener varios lesionados durante la temporada. En defensa, también cuentan con buenas armas. Nick Bosa causó impacto inmediato en su año de novato, Fred Warner ha crecido una enormidad como linebacker y además, cuentan con un esquinero de amplia experiencia como Richard Sherman. Será difícil este equipo en playoffs y jugando en su casa, tienen razones para ilusionarse.
Eagles, en modo survival. A pesar de haber perdido por lesión a casi todos sus jugadores claves, los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos cuatro partidos que les valieron la clasificación. Ciertamente, no son una máquina de jugar football, pero han hecho lo suficiente para ganar los partidos. Carson Wentz jugará sus primeros playoffs y merece crédito por su actual campaña. Además de ajustarse a todas las lesiones de sus compañeros, juega con escasa protección de sus linieros (37 capturas sufridas). Aún así, se las ingenió para sumar 27 pases de touchdown a cambio de solo 7 intercepciones. Para tenerlo en cuenta, estos fueron los jugadores que acarrearon o recibieron pases en el reciente partido ante los New York Giants: Boston Scott, Miles Sanders, Dallas Goedert, Joshua Perkins, Deontay Burnett y Greg Davis. Algunos de ellos ni siquiera tenían cabida al comenzar la liga, pero han aparecido ante la baja de jugadores insignes como DeSean Jackson y Alshon Jeffery. Llegarán en buena racha a los playoffs, los terceros consecutivos con Doug Pederson, quien ha tenido que variar notoriamente sus esquemas ofensivos, orientando el juego más a los pases cortos y las series sostenidas. Su récord fue un discreto 9-7, pero al haber ganado la división podrán jugar en casa el partido de wildcard frente a los Seattle Seahawks, quienes cerraron el año perdiendo tres de sus últimos cuatro partidos. Se enfrentaron en noviembre y ganó Seattle 17-9, pero dado el momento en que llegarán ambos equipos a los playoffs, ese antecedente queda muy lejano y hasta podría ser inútil.
Green Bay: luciendo menos, produciendo más. En el primer año de Matt LaFleur como director técnico, los Green Bay Packers ganaron 13 partidos y con ello, el derecho de descansar en la primera ronda de los playoffs. El proceso ha pasado por altos y bajos, pero en la mayoría de los casos han encontrado formas de ganar partidos, muchas veces apoyados por fuertes comienzos de Aaron Rodgers o en otras, por remontadas lideradas por el mismo Rodgers, como ocurrió en la Semana 17 donde ganaron después de ir abajo por 14 puntos al intermedio. Aaron Jones se ha consolidado como una pieza clave, corre muy bien con el balón y es una opción confiable en pases cortos, dando pie a jugadas del tipo Jet Sweep, las cuales no se veían antes en Lambeau Field. En la temporada, Jones sumó 1.558 yardas totales y 19 touchdowns, empatado con Christian McCaffrey como el mejor del torneo. Su contribución le ha dado aire a Rodgers, quien no ha requerido de producciones monstruosas. De hecho, Rodgers apenas tuvo dos partidos de +400 yardas, pero su balance de touchdowns e intercepciones es un respetable 26/4. La defensiva ha tenido sus momentos, pero en cuanto a jugadores sus mayores contribuciones vinieron de parte de Preston y Za'Darius Smith quienes han hecho valer sus fichajes en agencia libre desde el comienzo de esta liga. Fueron responsables de 25.5 de las 41.0 capturas de los Packers y saben como quitarse bloqueadores ocupando distintas posiciones. En la temporada, lograron ocho triunfos en partidos definidos por ocho puntos o menos. Un hecho no menor, el saber liquidar partidos. Eso puede ser una virtud para Green Bay, que jugará en casa en la ronda divisional.
Lunes negro, franquicias oscuras. El fin de temporada regular dejó a dos coaches damnificados. Freddie Kitchens fue despedido después de apenas un año al mando de los Cleveland Browns, mientras que Pat Shurmur corrió la misma suerte tras dos campañas con los New York Giants. El caso de Kitchens confirma las dudas que habían previo al comienzo de la temporada, sobre su capacidad de comandar un conjunto lleno de expectativa y sobre todo, con muchos egos. No solo no fue capaz, sino que además nunca hubo disciplina, cosa que los Browns mostraban cada semana cometiendo infracciones de toda especie, la peor sin dudas fue ese golpe con el casco de Myles Garrett a Mason Rudolph. Kitchens es el noveno coach despedido en los últimos doce años en Cleveland. Pasan los entrenadores y sigue la inestabilidad. Por parte de Shurmur, nunca pudo establecer un proyecto, dejando como resultado un equipo débil y con muchas dudas, partiendo por el puesto de quarterback. ¿Se retira Eli Manning? ¿Daniel Jones podrá ser el mariscal del futuro? Shurmur deja New York con apenas nueve triunfos en dos años y la franquicia parece ir a la deriva, después de la salida de Tom Coughlin, hace ya cuatro años.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
martes, 10 de diciembre de 2019
Altibajos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El domingo pasado, los San Francisco 49ers dieron un gran paso rumbo a quedarse con el primer lugar de su conferencia al imponerse como visitantes frente a los New Orleans Saints (48-46). Es interesante ver cómo evolucionan los Niners, sobre todo en cuanto a estrategias y la relevancia que tienen los jugadores a partir de las jugadas diseñadas por Kyle Shanahan. De a poco han integrado matices a su juego de carrera que tenían establecido desde el comienzo de la temporada. Dadas las circunstancias del reciente partido, el equipo de San Francisco buscó más opciones de pase y dieron resultado, gracias a buenos desempeños de sus protagonistas.
Aun siendo proclive a cometer errores, Jimmy Garoppolo responde bajo presión. Lo demostró en varias jugadas frente a los Saints, interpretando bien los esquemas e identificando duelos favorables. Completó varios pases fulminantes con Emmanuel Sanders, quien sumó 157 yardas en 7 recepciones y un touchdown (además de un pase anotador), y también acertó varios envíos con Deebo Samuel y George Kittle, este último alineado en diversas posiciones y quien ejecutó la jugada decisiva en la última serie, convirtiendo un 4th & 2 en una jugada de 39 yardas, que desde su origen estaba destinada para él. Los Niners sacaron adelante un partido ante un posible rival de playoffs y siguen creciendo rumbo a esa instancia, a pesar de todas las lesiones que han sufrido a lo largo del año.
El arbitraje volvió a dar la nota baja y en esta ocasión, los malos cobros afectaron a los New England Patriots en su derrota ante los Kansas City Chiefs (16-23). Entre todos los cobros, hubo dos que alteraron el juego. Casi al final del tercer cuarto, Stephon Gilmore recuperó un balón suelto y mientras buscaba acercar el balón al touchdown, los jueces sonaron el silbato deteniendo la acción. Luego de la revisión, confirmaron el fumble pero dejaron sin efecto la corrida posterior de Gilmore privando a los Pats de una posible anotación.
La otra secuencia cuestionable ocurrió en el último cuarto, cuando N’Keal Harry se estiró con el balón hasta el goal line. Por todos lados se vio el touchdown, pero los jueces determinaron que Harry había salido en la yarda 3. Para mala fortuna de Bill Belichick, ya habían retado dos jugadas y ya no podían pedir revisión. Por desgracia, los malos referatos se están haciendo comunes en la NFL y sobre todo, la falta de criterio está distinguiendo a los cuerpos arbitrales en cada partido. Si bien Kansas City hizo méritos para ganar, esos malos cobros además de otras interferencias no advertidas dejaron frustrado a todo el equipo de New England, que además de perder en casa debió soportar el mal procedimiento de los jueces.
Hay que tener en cuenta a los Tennessee Titans. Llevan ocho victorias e igualaron a los Houston Texans, a quienes deberá enfrentar dos veces dentro de las próximas tres semanas. Desde que Ryan Tannehill fue designado como quarterback titular, han ganado seis de siete partidos y siempre anotaron sobre 20 puntos. Además, el ex Dolphin está encabezando la liga con un admirable 118.5 de rating, el más alto de su carrera (nunca ha superado los 95.0 en una temporada). En sus siete titularidades, solo en una ocasión quedó bajo los 100.0. Su presencia ha refrescado a la ofensiva que solo tenía a Derrick Henry como única opción viable. Ahora, los pases y acarreos se complementan, y Henry se consolida como uno de los mejores corredores con 1.243 yardas (2° mejor) y 13 touchdowns (el mejor).
En los primeros seis partidos, hubo tres en los que anotaron menos de 10 puntos sufriendo incluso un 16-0 en contra, en la sexta jornada. Después de aquel juego, se produjo el relevo de Tannehill por Marcus Mariota y la ofensiva creció, al punto de ser la décima mejor en la actualidad, promediando 24.5 puntos por partido. Además del ida y vuelta ante los Texans, les queda recibir a los Saints. Están en buena racha y no será descabellado creer que pueden ganar los tres partidos restantes. De ocurrir aquello, podrían arrebatarle la división a Houston y así tendrían un partido de postemporada en casa. También está la posibilidad de ingresar a los playoffs mediante un comodín, en este momento están con las mismas victorias que los Pittsburgh Steelers. De cualquier manera, los Titans enfrentarán las últimas tres fechas en una clara curva ascendente.
Sin dudas, la peor división es la NFC Este. Se puede comprobar en los rendimientos, donde los Dallas Cowboys y los Philadelphia Eagles comparten el liderato con más derrotas que victorias (6-7) y se puede comprobar también en el desempeño de los cuatro equipos, donde impera la inconsistencia. El duelo entre Eagles y Giants fue un ejemplo de esa inconsistencia. Philly quizás tenga el plantel más talentoso de la división, pero no lo ha demostrado en parte por las lesiones y en especial, por la falta de regularidad en su juego. En cada partido, se ve que Carson Wentz no tiene protección suficiente y muchas veces, los receptores no ayudan soltando muchos pases.
Los Cowboys parecían tener buen rumbo, pero sus patrones negativos les causaron tres derrotas consecutivas y con ello, los cuestionamientos sobre la gestión de Jason Garrett. Aún está pendiente la revancha entre ‘Boys e Eagles (22 de diciembre en Philadelphia), pero es evidente que estos son equipos muy irregulares, plagados por las lesiones y con rendimientos que solo ofrecen chispazos de buen football. Anotan pero les anotan por igual, son capaces de ganar como también pueden cometer todos los errores posibles. Inestabilidad pura.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
martes, 19 de noviembre de 2019
Conflictos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
En la Semana 11 de la NFL, los New England Patriots salieron victoriosos de un complicado duelo con los Philadelphia Eagles. Fue difícil para los Pats, ya que tuvieron problemas para establecerse en ofensiva. Están sintiendo las diversas bajas por lesión, como Isaiah Wynn, quien es un pilar como tackle ofensivo y James Develin, quien es clave en el juego de acarreos. Les está costando colocar buenos bloqueos, en este partido quedaron en 74 yardas corridas, y con este ya son tres juegos consecutivos en que suman menos de 80 yardas terrestres. Ante la ineficiencia para correr, los Patriots han tenido que lanzar más de lo pensado. De hecho, Tom Brady lanzó 47 pases en el reciente juego, siendo su mayor cantidad de intentos en la temporada. Además de tener que lanzar más, Brady estuvo bajo mucha presión, lo cual precipitó algunos de sus envíos.
Si bien pudieron sumar yardas por aire, el único touchdown lo consiguieron mediante una jugada especial, en la que Julian Edelman lanzó un pase que atrapó Phillip Dorsett dentro del endzone. Además de las lesiones, los Patriots están adaptando a nuevos jugadores dentro de su esquema, como Benjamin Watson, N’Keal Harry y Mohamed Sanu, quienes llevan muy pocos partidos. Lo bueno del caso, es que los Patriots no están comprometiendo el balón ni menos perdiéndolo. Acabaron la visita a Philly sin balones perdidos, mientras que la defensiva aseguró la ventaja en el cuarto período. En medio de las lesiones y otras complicaciones, los Patriots están encontrando formas de ocultar deficiencias y sobre todo, siguen encontrando formas de ganar partidos. No están luciendo, pero son lo suficientemente productivos.
Por su parte, los Eagles viven sus propios problemas. El domingo tuvieron dificultades para correr en todo el partido, en particular desde el segundo cuarto, cuando los Patriots ajustaron en defensiva, cerrando muchos espacios a Miles Sanders y Boston Scott, quienes apenas sumaron 64 yardas en 18 acarreos. En general, la línea estuvo muy apremiada por la presión que colocaban los Pats y sus problemas crecieron luego de la lesión de Lane Johnson. Una secuencia muy repetida en el partido fue ver a Carson Wentz saliendo del pocket para evitar una captura, y luego ver si podía encontrar algún receptor. El mariscal de Philadelphia estuvo asediado toda la tarde, sufrió cinco capturas además de 12 golpes propinados al momento de lanzar. Luego de convertir 10 puntos en las primeras tres posesiones, despejaron en siete de sus siguientes diez marchas y en cinco ocasiones, ni siquiera avanzaron 10 yardas.
En reiteradas situaciones, enfrentaron jugadas de largo trayecto, razón que explica el discreto 3-13 en terceras oportunidades. Tuvieron muchos problemas, pero pudieron tener otro resultado de no haber sido por los pases que dejaron caer los receptores, algunos de esos en momentos clave. Zach Ertz fue el mejor receptor de los Eagles con 94 yardas en 9 atrapadas. Dallas Goedert anotó el único touchdown, recibió tres balones aunque fueron sobre seis pases lanzados en su dirección. Pero el caso más preocupante fue Nelson Agholor. Nueve balones fueron lanzados hacia él, atrapó apenas cuatro. Entre esos pases que no atrapó, estuvo aquel que soltó en el endzone el cual hubiese puesto a Philly a punto de empatar, con poco más de un minuto por jugar en el partido. Una jugada que bien pudiera ilustrar su actual rendimiento (5-5).
La nota baja de la semana ocurrió en Cleveland, en el epílogo del duelo entre los Browns y los Steelers. En una jugada en que Mason Rudolph había completado un pase corto, este cae con Myles Garrett y en el suelo tienen un altercado, donde Garrett acaba quitándole el casco a Rudolph y lo golpea con el mismo en la cabeza (!). Acto seguido, se generó una trifulca en la que dos jugadores de Pittsburgh fueron a golpear a Garrett, uno de ellos fue Maurkice Pouncey quien pateó en el suelo a Garrett. Lógicamente, hubo jugadores descalificados: Garrett y Larry Ogunjobi, este por haber empujado por detrás a Rudolph. Aún en la victoria, los Cleveland Browns están destiñendo y ese acto criminal de Garrett bien serviría de ejemplo para entender la indisciplina que aqueja a todo ese conjunto.
Garrett ya fue suspendido por el resto de la temporada y estará fuera por tiempo indefinido, y no sorprendería si es que no vuelve a jugar después en la liga, ya sea en Cleveland o en otro equipo. Lo que hizo el jueves pasado no tiene precedente y corrió con suerte, ya que pudo haberle causado una conmoción a Rudolph o hasta pudo haberlo matado con ese golpe. Parece exagerado, pero se sabe acerca de lo peligrosos que son los golpes en la cabeza, más si un jugador está desprotegido. En el fútbol americano, el casco se usa de protección, nunca como un arma. Al parecer, el ala defensiva de los Browns lo olvidó y por culpa de él mismo, podría quedar vetado de seguir jugando más adelante.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 5 de noviembre de 2019
Cuervos amenazantes
por Miguel Meléndez
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La novena semana de la NFL dejó como principal suceso el triunfo de los Baltimore Ravens sobre los New England Patriots, cortando el invicto que traían estos últimos para este partido. Los Ravens aprovecharon su localía y demuestran ser un equipo serio. Por su personal y estrategia se pensaba que al menos podrían darles pelea a los vigentes campeones. Además del triunfo, lograron imponer su juego de acarreos además de una defensa que sacó a Tom Brady de su zona de confort.
En primer lugar, queda claro que los Ravens están armados para correr y mucho con el balón. Mark Ingram ha encajado bien dentro del equipo tras su llegada en la agencia libre, y el mariscal de segundo año Lamar Jackson es peligroso corriendo y lanzando (en ese orden). Junto con ellos también participaron activamente el domingo el corredor suplente Gus Edwards, el fullback Patrick Ricard y un trío de tight ends, donde sobresale Nick Boyle. Todos ellos ayudaron primero para darle solidez a la línea ofensiva y luego, ayudaron para abrir camino a las distintas jugadas, acarreos convencionales o bien, variables del Run Pass Option donde Jackson le daba el balón a un corredor o bien se lo quedaba y corría el mismo.
La variedad de formaciones y movimientos previos al snap ayudaron también a desbalancear la defensiva patriota y con ello, hubo mucho espacio para que atacaran los corredores de Baltimore. En reiteradas ocasiones probaron formaciones de tres corredores, doble tight end e incluso, jugaron muchas formaciones pistol, donde bordearon las 7.0 yardas por intento cuando usaban esa alternativa. En tres de sus cuatro ofensivas que derivaron en touchdown, consumieron al menos seis minutos y en total, los Ravens sumaron 210 yardas en 41 acarreos con 3 touchdowns, de los cuales dos convirtió Jackson. En la primera anotación, con una sola finta creó el espacio para correr y en la segunda, dejó a tres defensivos atrás luego de evadir la presión que acechaba.
Claramente, Lamar Jackson es un jugador difícil de enfrentar por sus virtudes atléticas. Corre bien con el balón y sabe ejecutar maniobras para desarmar defensivas, parte de su repertorio era el que ejecutaba a nivel universitario y si bien, comienza a madurar como pasador, continúa siendo alguien que corre como primera opción y cuidado, si continúa exponiendo el físico como lo ha hecho desde su ingreso a la liga, quizás no dure tantos años. Veremos cuanto y como sigue evolucionando como pasador, el domingo anduvo bien: completó 17 de 23 intentos, sumó 163 yardas y un touchdown. Ha subido su eficiencia del 58.2% del año pasado al actual 64.3% y su rating ha subido del 84.5 del año anterior al actual 95.4. Es posible que tenga mayores desafíos cuando los rivales controlen sus acarreos y sobre todo, cuando tenga que ganar partidos mediante los pases.
En defensa, Baltimore perdió jugadores durante el receso, pero igualmente se ha mantenido en (relativo) buen nivel esta temporada. A pesar tener la quinta cantidad más baja de capturas con 14, los Ravens insisten con presionar a los pasadores contrarios, registrando la segunda mayor proporción de blitzes en la liga, con 47.6%. De hecho, el domingo solían mandar mucha presión sobre Brady, en situaciones claras de pase (3° downs). Usan mucho a los linebackers como Matt Judon o Jaylon Ferguson, quienes se alinean como LB o en la línea defensiva, creando una variedad en cuanto a las formaciones defensivas. Además, en algunas jugadas también presionaban con jugadores de la secundaria, quienes rompían el pocket, obligando a Brady a tener que desplazarse más de lo común. Capturaron solo dos veces al # 12 de New England, pero lo golpearon en 10 ocasiones.
Dada su situación divisional (líderes con 6-2), los Ravens bien pudieran avanzar a los playoffs y hasta a optar una posición alta dentro de su conferencia. Los Patriots seguramente sacarán muchas conclusiones y tendrán en cuenta todos los aspectos para corregir, sobre todo si se repite este duelo en enero. Pero Baltimore dio un gran paso de cara a convertirse en un contendiente, al vencer a los Pats, convirtiendo 37 puntos y casi doblando en tiempo de posesión. Jugaron sin miedo y apegados al plan diseñado por John Harbaugh, quien debe ser uno de los pocos entrenadores que se mide de igual a igual con Bill Belichick. De hecho, los Ravens han ganado cuatro de diez partidos a los Patriots, desde que son dirigidos por Harbaugh (2008 al presente), incluyendo dos triunfos de visita en postemporada. Una fórmula que se vuelve una amenaza.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 10 de septiembre de 2019
Armados y desarmados
por Miguel Meléndez
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Además de ser los vigentes campeones de la NFL, los New England Patriots abrieron la temporada mostrando un equipo bien preparado en todas sus líneas, aún si tienen algunas bajas en ofensiva. Cuentan con una de las líneas más sólidas de la liga, ayuda para que sus corredores sumen yardas y eventualmente para que Tom Brady complete sus pases, con muchas rutas cortas, algunas cruzadas y entre medio, algún envío de +20 yardas como en dos de sus tres touchdowns. Quizás ya no veamos partidos con más de 50 intentos, pero cuando Brady tiene que buscar un pase largo todavía lo hace, sin perder calidad ni eficacia. El dominio ofensivo fue tal que completaron 472 yardas y la línea permitió un solo castigo.
La defensiva Patriot dejó en tres puntos a los Steelers (tal como fue en el Super Bowl LIII frente a los Rams) y no necesitaron presionar mucho a Ben Roethlisberger, a quien le interceptaron un pase. Cortaron todos los acarreos y algo importante, fue la marcación sobre JuJu Smith Schuster. Si no estaba cubierto por Stephon Gilmore, había doble marca o una defensa zonal bien marcada contra el receptor, quien pese a atrapar seis pases nunca fue factor. El buen tackleo y la buena ejecución continúan en Foxboro, con los que vienen de temporadas anteriores y con los que se vienen sumando. La costumbre ganadora persiste, mientras sigan al mando de Bill Belichick.
A priori, el principal obstáculo de los Pats en su conferencia serían los Kansas City Chiefs, quienes el domingo salieron bien parados de su visita a los Jacksonville Jaguars. La ofensiva anotó 40 puntos y lo impresionante fue el ritmo que impusieron en la primera mitad, con varios pases rápidos y bien ejecutados. Fue tal el ritmo que en los primeros 13 minutos de partido, Patrick Mahomes había superado las 200 yardas y había conectado dos pases de touchdown. Mahomes, quien viene de ser el MVP de la liga en el curso pasado, marca la pauta y lo hace con una soltura que quizás no tenga ningún otro quarterback. Domina los pases rápidos, explota las rutas profundas, saca provecho de sus receptores y también muestra buen toque cuando tiene que buscar distancias medias.
El gran beneficiado el domingo fue Sammy Watkins, quien debió asumir un rol principal ante la prematura lesión de Tyreek Hill. Fue a quien más buscó Mahomes en el partido y Sammy respondió con 198 yardas y tres touchdowns. Es bueno que los Chiefs tengan otras alternativas aparte de Hill y veremos cuánto tarda en adaptarse LeSean McCoy. La ofensiva define al equipo de Kansas City, que en un día de calor y contra una defensa dura llegó a 40 puntos. Bien podrían llegar a esa marca muchas veces en el año, sobre todo al ver lo bien entrenados que llegaron al comienzo de temporada.
En la columna anterior, mencionaba toda la expectativa generada en torno a los Cleveland Browns. Ese Hype quedó de manifiesto al comenzar el partido en casa contra los Tennesee Titans, pero solo quedó ahí. Los Brownies no solo perdieron por 30 puntos, sino que exhibieron muchas falencias técnicas y disciplinarias. La línea ofensiva fue débil, apenas le daba tiempo a su mariscal quien fue capturado cinco veces además de recibir un safety. La poca protección terminó afectando el desempeño de Baker Mayfield quien forzó muchos pases y regaló tres intercepciones en el último cuarto, la última devuelta a touchdown. Esos errores impulsaron la diferencia de nueve a 30 puntos en el final.
En mi opinión, lo peor de Cleveland fueron los 18 castigos, varios de ellos por golpes o empujones innecesarios que obsequiaban yardas a los Titans. De esos castigos, el más lamentable fue el de Greg Robinson quien pateó a Kenny Vaccaro, costándole la expulsión al tackle ofensivo antes de llegar al intermedio. Y si de indisciplina se trata, no hay que obviar el lujoso reloj que portaba Odell Beckham Jr. en pleno partido. ¿Por qué usar un reloj y por qué el receptor es autorizado? eso es responsabilidad de Freddie Kitchens, quien tendrá muchas ocupaciones y defectos que corregir. El cable a tierra cayó pesado y los Browns tendrán que componerse en el corto plazo. Materia prima tienen, deben saber aprovecharla.
Un equipo que carece de esa materia son los Miami Dolphins. Con todos los cambios generados antes del comienzo de temporada, quedaron a la deriva y la sensación de estar desechando este año es cada vez más notoria. El domingo fueron arrasados por los Baltimore Ravens, a quienes les salió prácticamente todo creando una diferencia de 59 x 10. Muchos asientos vacíos en Hard Rock Satdium y muchos jugadores pidiendo ser traspasados, ya que no querrían ser parte de un equipo que no estaría jugando para ganar.
Tienen vacíos en muchas posiciones, algo que no beneficia a Brian Flores quien comienza su primera experiencia como director técnico. Y tal como apuntaba mi compañero Joaquín Candía en la reciente edición del podcast de NFL Chile, no sería descabellado ver un desfile de quarterbacks durante el torneo. El domingo jugaron Ryan Fitzpatrick y luego, cuando el partido estaba desinflado mandaron a Josh Rosen. Si continúa esta curva descendente, no sorprendería ver el retorno de otros ilustres (?) personajes como Brock Osweiler o Jay Cutler. Tank for Tua, comenzó la saga por fichar al astro de Alabama.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
miércoles, 6 de febrero de 2019
Pragmatismo Patriota
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El fútbol americano es, en esencia, un deporte de oposición. Hay que jugar con el balón, sumar yardas y anotar, pero también incluye un componente estratégico, el cual se percibe mucho más en las defensas, que deben impedir que las ofensivas avancen en la cancha. Quienes seguimos la NFL, sabemos que la era actual está definida por los ataques y los partidos de alta anotación. Sin ir más lejos, el Super Bowl del año pasado tuvo 74 puntos (Eagles 41, Patriots 33) y en la temporada que acaba de concluir, hubo un partido con más de 100 puntos (Chiefs 51, Rams 54). Con tantos pases, centenares de yardas y récords ofensivos, se nos fue olvidando que las defensas también existen. Y en el reciente Super Bowl LIII vimos la antítesis del football moderno.
En la definición por el título, estaban los New England Patriots y los L.A. Rams. Dos equipos que estuvieron dentro de los cinco mejores en anotaciones. Partido ofensivo, pensamos muchos. Con lo que nunca contamos, o tal vez lo que nunca tomamos en cuenta, fue la capacidad de los coordinadores defensivos de diseñar esquemas tan eficientes que terminaron anulando a los ataques por gran parte del juego. Football de estrategias, denso, muy de vieja escuela. Por una parte, Wade Phillips armó un plan para que los Rams pudieran confundir a Tom Brady, lo logró en cierta medida ayudando a que el equipo de Los Angeles se mantuviera en la contienda, a pesar de su inoperante ofensiva, que fue neutralizada por otro brillante plan defensivo, en este caso diseñado por Brian Flores y Bill Belichick.
Dentro de ese duelo estratégico, fueron los Patriots quienes resolvieron mejor las situaciones y sobre todo, quienes mostraron más variantes a lo largo del partido. El desempeño defensivo fue para coleccionar. Ante la escasa producción por tierra de los Rams (se notó mucho que Todd Gurley aún no estaba recuperado), estos se volvieron unidimensionales. Jared Goff tuvo que lanzar más el balón y en momentos críticos, como en varios 3° downs, los Patriots presionaron al punto de sacar de ritmo a la ofensiva carnera, que había promediado casi 33 puntos por partido en la temporada. Lo interesante fue ver las formaciones y cómo presionaban los Pats. En algunas secuencias, alineaban cuatro jugadores en la línea y luego del snap, aparecía algún linebacker entrando de forma diferida para apurar a Goff. Y en otras, iban safeties y/o linebackers directo por el quarterback. Un blitz absoluto.
Esa mezcla de jugadas defensivas hizo que Goff estuviera muy incómodo y así fue como nunca pudo entrar en ritmo. Fue capturado cuatro veces, golpeado en otras trece y además, tiró una intercepción cuando los Rams buscaban el empate en el último cuarto. La ejecución fue brillante. Además de tacklear y derribar a Goff, la labor de New England fue muy buena cubriendo pases. Borraron casi todas las rutas largas, obligando a que el # 16 de L.A. tuviera que tomarse más tiempo del debido para buscar receptores. Y además, hubo maniobras oportunas de los secundarios para evitar grandes avances. Un ejemplo, Jason McCourty salvando un posible touchdown de Brandin Cooks, en el tercer cuarto. Momentos así hubo varios más. Cuando costaba anotar, la defensa hizo su cometido para los Patriots.
La mejor ofensiva y a su vez, la mejor secuencia de Brady, llegó en el último cuarto. El # 12 de New England, quien hasta ese momento tenía un discreto desempeño, ligó cuatro pases consecutivos que llevaron el balón hasta la yarda 2. El último pase, una perfecta espiral de 29 yardas con Rob Gronkowski. Acto seguido, Sony Michel anotó en la única jugada en zona roja que hubo en todo el partido. Cuando había que liquidar el partido, los Patriots armaron sus jugadas y las realizaron. Por las condiciones del partido, bastó con jugar solo un poco mejor para hacer la diferencia. Y en la complejidad, estuvo Julian Edelman. Siempre aguerrido, siempre inteligente. Haciendo motions, quiebres, buscando su espacio y atrapando cada pase que le mandaba Brady. Al final, fueron 141 yardas mediante 10 recepciones, muchas útiles para darle aire a los Patriots cuando estaban asediados. Antes de las jugadas triunfales, el # 11 siempre estuvo presente. Por eso, su premio de MVP del partido es merecido.
Para New England, su histórico sexto campeonato no se explica solo en este juego, donde dejaron a los Rams en míseros 3 puntos. Se explica a través de un proceso, donde hubo complicaciones pero donde siempre tuvieron la certeza de llegar hasta el final, una vez más. Seis títulos, todos en el Siglo XXI y todos con Brady en la cancha y con Belichick en las laterales. Una dinastía que tiene valor, considerando el contexto actual regido por el tope salarial. Bajo esas reglas, los Patriots se mueven renovando su plantel cada año y donde se potencian las cualidades de cada jugador, con tal de rendir dentro de sus esquemas. Por metodología y antigüedad, ya se podría considerar a Belichick como el mejor entrenador de la historia. Por durabilidad y adaptación en el tiempo, bien se podría considerar a Brady como el mejor quarterback de toda la vida.
Esta vez no fue necesaria una remontada o un partido supremo de Brady. Solo bastaron 13 puntos y una soberbia actuación defensiva para un nuevo título de los Patriots. En perspectiva, resulta curioso ver que en un año en que hubo muchos partidos con equipos anotando sobre 40 puntos, en el final tuvimos el Super Bowl con menos puntos de la historia (16). ¿Accidente? ¿Casualidad? Se notó que los dos equipos se prepararon para reducir a las ofensivas y mucha atención para la próxima temporada, porque ya hay equipos que están llevando entrenadores con vocación defensiva.
¿Se estarán encontrando los antídotos para aniquilar el passing football? Lo sabremos más adelante. Pero hay que tener claro que sea cual sea la tendencia imperante de juego, los Patriots siempre estarán listos y siempre sabrán cómo enfrentar sus desafíos. Astucia, experiencia y como fue en este Super Bowl, una dosis de pragmatismo. Como buen equipo, siempre encontrarán una forma para ganar y es por eso que los Patriots son el equipo de este siglo en la NFL. Seis campeonatos… ¿más todos los que vengan? Seguro que esa será la consigna, mientras Belichick siga al mando y Brady siga prolongando su juventud.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 30 de enero de 2019
Objetivo Atlanta
por Miguel Meléndez
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Previo al comienzo de esta temporada en la NFL, muchos apuntaban a los New England Patriots y los L.A. Rams como genuinos aspirantes a disputar el título. Los Patriots, por la experiencia y por seguir contando con Tom Brady y Bill Belichick. Los Rams, por sus cualidades ofensivas y por todos los jugadores fichados en agencia libre. Ambos equipos fueron confirmando esos pergaminos durante el curso, ganaron muchos partidos, pasaron algunas dificultades en diciembre, pero en tiempo de playoffs elevaron su nivel - aún si tuvieron que jugar de visita en el Final Four, y así fue como acabaron llegando a la última semana de competición, donde estarán disputando el Super Bowl LIII, el próximo domingo en Atlanta. Tres meses después del enfrentamiento Red Sox – Dodgers en la Serie Mundial de béisbol, vuelve a darse una definición entre equipos de Boston y Los Angeles. En este caso, podría ser un sexto título para los Patriots o un segundo trofeo Lombardi para los Rams. Como mencionaba en mi anterior columna, podría ser un partido con muchos matices ofensivos, dada la forma en que juegan ambos y también, por la amplitud de talento que hay en estos equipos, podría ser un encuentro con muchos aspectos para tener en cuenta.
Los equipos. Por tercer año consecutivo y por novena vez en este siglo, los New England Patriots llegan al Super Bowl, aunque esta fue una temporada con algunas turbulencias en el camino. Como locales estuvieron sólidos, ganaron todos sus partidos (9-0). Pero de visita hubo muchos problemas. En temporada regular, perdieron cinco de ocho partidos de visita, quizás los dos más resonantes fueron los últimos – en Miami y en Pittsburgh, ambos en diciembre. Permitieron un touchdown mediante laterales a los Dolphins y Tom Brady lanzó una intercepción en zona roja ante los Steelers. Dos sucesos anormales en New England. Pero llegaron los playoffs y volvieron a afianzarse. Sony Michel se convirtió en pieza clave dentro de una ofensiva que está armada para correr y consumir tiempo, restándole carga a Brady quien sigue siendo capaz de superar las 4.000 yardas por temporada. En defensa, permiten yardas pero a cambio casi no permiten jugadas de largo avance, ni tampoco muchos puntos. Aunque en la final de conferencia, los Chiefs les anotaron 24 solo en el cuarto período.
A tres años desde su regreso a California, los Rams se instalan en el Super Bowl, producto de una renovación que comenzó el año pasado con Sean McVay y que repercutió en el desempeño de sus principales jugadores ofensivos. En la actual campaña, estuvieron invictos durante las primeras ocho jornadas y protagonizaron el partido con mayor puntaje de todo el año (54-51 vs Chiefs, 19 de noviembre), pero el bajón que tuvieron en diciembre les costó tener que jugar la final de conferencia como visitantes. En la postemporada, los Rams fueron capaces de ganar de muchas formas: corriendo, como ocurrió contra los Cowboys; lanzando, como fue ante los Saints; y haciendo buenas maniobras defensivas, tal como sucedió en diferentes pasajes de esos partidos. Superaron los 500 puntos y fueron el segundo mejor equipo anotador. En defensa, fueron muy vulnerables a los pases largos en temporada regular, pero en los playoffs han aparecido los jugadores más cotizados. Aqib Talib, Aaron Donald y Ndamukong Suh han sido factor.
Contraste generacional. Este partido presenta la mayor brecha de edad entre quarterbacks y entrenadores, en la historia de los Super Bowl’s. 33 años acaba de cumplir Sean McVay y su contraparte en las laterales, Bill Belichick, es 33 años mayor (66). McVay está completando su segundo año como director técnico y apenas tiene tres partidos de experiencia en postemporada. Belichick disputará el 12° Super Bowl de toda su carrera como entrenador, considerando también sus años como coordinador defensivo, y será su 42° partido en playoffs. Belichick tiene la experiencia y la astucia para enfrentar cada desafío, poniendo atención en cada detalle y exprimiendo todo el potencial de sus jugadores. McVay tiene la juventud y la valentía, que se refleja en los esquemas ofensivos de su conjunto, no teme a arriesgar en momentos complicados y confía en el instinto de sus jugadores. Recientemente se supo que intercambiaron muchos mensajes durante la temporada. McVay toma atención del nivel de excelencia de los Patriots y Belichick observa las innovaciones ofensivas que muestran los Rams. Tan lejanos y tan cercanos a la vez.
En cuanto a los mariscales de campo, 17 años separan a Tom Brady y Jared Goff. Brady (41) jugará este domingo su 9° Super Bowl y su 40° partido de playoffs. Si gana, será el primer jugador en lograr 6 Super Bowl’s y negó tajantemente cualquier opción de retiro. Ya dijo antes que quiere jugar hasta los 45. Goff (24), en su tercer año en la liga, jugará su primer Super Bowl y será tan solo su cuarto partido en postemporada. Es el mayor beneficiado del trabajo de McVay y su rendimiento ha subido notoriamente desde el año pasado. Brady es legendario, Goff es aún emergente. Pero ambos son igual de excelentes y ambos comparten una extraña situación, que radica en sus orígenes. Brady fue ignorado por casi todos los equipos y era catalogado como un jugador lento y sin mayores aptitudes. Goff fue elegido en primer lugar, pero en sus primeros partidos fue calificado como un jugador torpe e impreciso. Bajo entornos ideales y esquemas adecuados, ambos crecieron y se convirtieron en protagonistas. Uno sigue haciendo historia y otro está comenzando a escribirla.
Claves del partido. Los corredores pueden marcar el ritmo de este juego. Los Patriots abrieron sus dos partidos de playoffs corriendo mucho y dominando en el tiempo de posesión. Sony Michel superó las 100 yardas en esos dos juegos y está llevando una carga importante dentro de la ofensiva de New England. Será interesante ver si la línea puede abrir espacios ante una línea defensiva de los Rams que ha neutralizado a Ezekiel Elliott y Alvin Kamara. Del otro lado, la interrogante con los Rams apunta a Todd Gurley y en qué condiciones llegará a este juego. Hasta la lesión sufrida en diciembre, Gurley tenía mucha influencia dentro de esa ofensiva, corriendo incesantemente y siendo una válida opción como ruta de escape para Goff. Para el conjunto de L.A., sería ideal tener en plenitud a Gurley y C.J. Anderson, sobre todo para golpear y cansar a la defensa de los Pats. Si pueden correr, se abre el espacio para el play action, que tan bien suelen ejecutar los Rams.
En un partido que, a priori, estaría marcado por las ofensivas, podrían ser las acciones defensivas las que inclinen la balanza. Los Patriots cuentan con jugadores importantes como Trey Flowers, Kyle Van Noy y Stephon Gilmore, pero a la larga es el uso de estrategias adecuadas la clave para New England. Supieron cubrir toda la cancha para quitarle los pases largos a los Chiefs, minimizaron los acarreos de los Chargers, y ahora ¿cuál será la prioridad para defender contra los Rams? Contener a Gurley parece ser una opción prioritaria y sobre todo, obligar a Goff a lanzar y tener que desplazarse para hacerlo. De parte de los Rams, la clave sería presionar a Brady. El desafío para Aaron Donald, Ndamukong Suh y Dante Fowler es empujar y colapsar el bolsillo protector y dejar al # 12 de los Pats sin tiempo para buscar receptores. Brady no ha sido capturado en los playoffs, pero bien se sabe de la habilidad de Donald para romper bloqueos, aún si es doble marcado. Y mucho ojo con Suh, que mejoró sustancialmente en las últimas semanas
El antecedente. Super Bowl XXXVI, 3 de febrero 2002 – Rams 17, Patriots 20. Los Rams, que por entonces jugaban en St. Louis, llegaban como favoritos por casi 15 puntos según las apuestas y habían arrasado con toda su oposición. Los Patriots eran catalogados como sorpresa, a pesar de haber tenido el segundo mejor récord de su conferencia. La defensiva era el pilar de esos Pats y en aquella definición, le interceptaron dos pases a Kurt Warner – uno de ellos, devuelto a touchdown por Ty Law. Brady, en su primer año como titular, lanzó un touchdown a David Patten y cuando quedaban 1:30 por jugar, dirigió una marcha con cinco pases completos que derivaron en el gol de campo ganador de Adam Vinatieri, cuando el tiempo expiraba. Los Patriots lograban su primer campeonato y volverán a jugar contra los Rams en un Super Bowl, este domingo. Y será el 3 de febrero, al igual que hace 17 años.
Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 23 de enero de 2019
Paciencia
por Miguel Meléndez
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Las recientes finales de conferencia en la NFL trajeron emoción, drama e incertidumbre. Dos partidos definidos en tiempo adicional (un hecho inédito en una ronda de Final Four), controversias arbitrales, buenas actuaciones individuales y jugadas de alto riesgo, pero a la larga nos dejaron dos vencedores que pese a todo, siempre se mantuvieron fieles a sus principios y siempre se las ingeniaron para resolver bajo presión. Justamente, las claves que distinguen a los grandes equipos y que en este caso, marcaron a los L.A. Rams y a los New England Patriots en su camino al próximo Super Bowl.
Los Rams parecían estar destinados al fracaso en el comienzo del juego ante los New Orleans Saints. Le interceptaron un pase a Jared Goff en la tercera jugada y luego, los Saints abrieron un margen de 13 puntos en el primer cuarto. Dentro de la catástrofe, algo no tan terrible: dos de esas tres anotaciones de New Orleans fueron goles de campo, por lo que la diferencia no era tan abismal. A esta altura ya es de conocimiento público que el truco de Johnny Hekker metió a los Rams en el partido. Y desde entonces, el equipo de Los Angeles jugó con más aplomo. Todd Gurley, pese a haber anotado, estuvo limitado (¿aún bajo efectos de la lesión?) y apenas tuvo cinco toques de balón. C.J. Anderson pasó gran parte del juego en la cancha, pero nunca fue factor.
Ante la ineficiencia de los acarreos, fue Jared Goff quien tomó la responsabilidad de conducir a los Rams. Y lo hizo, de a poco. Sumando primeros downs, completando pases con presión encima y lo más interesante, fue ver a Goff buscando una segunda o tercera opción de pase. Hasta hace poco, Goff era criticado por no saber descifrar bien las defensivas rivales. Pero en este partido, supo leer relativamente bien los distintos esquemas de presión y/o cobertura. En ocasiones los Saints mandaban hasta siete jugadores a la carga y en otras, colocaban más jugadores para cubrir los pases largos. Goff supo distribuir el balón de acuerdo a cada situación e incluso, completó tres pases muy importantes en tercer down. Posiblemente, el mejor haya sido un 3° y 3 que, en movimiento, completó con Gerald Everett, avanzando 39 yardas. Saliendo del pocket e identificando la opción ideal, elementos que eran poco comunes en Goff y que supo emplear en este desafío.
Así como la ofensiva fue trabajando lentamente la remontada, la defensiva cumplió en cierta medida con su parte. Después del 0-13 de entrada, permitieron solo 10 puntos más desde el segundo cuarto y además, limitaron casi todos los pases largos de los Saints. No fue casualidad que Drew Brees terminara con solo 249 yardas y que Michael Thomas fuera reducido a 36 yardas en apenas 4 recepciones. Aqib Talib fue responsable, en parte, de cubrir a Thomas, mientras que la eficiencia de Brees fue cayendo debido a la presión que llegaba de los linieros defensivos de los Rams. Lo capturaron solo una vez, pero lo golpearon varias veces como fue en su último pase, que por efecto de un golpe, fue muy bombeado y terminó en manos de John Johnson. La defensiva, que siempre fue muy cuestionada, ha respondido en los playoffs y en particular, los jugadores que llegaron para esta temporada. Ndamukong Suh es otro caso, jugó un partidazo frente a los Saints (1.5 capturas) y creó muchos problemas en la línea junto con Aaron Donald.
No fue precisamente el mismo plan de juego de la ronda anterior, pero algo muy bueno que tuvieron los Rams fueron las alternativas que encontraron para resolver distintas situaciones y sin precipitarse. Nunca parecieron forzar las jugadas ni tampoco buscaron ganar el partido en una sola jugada. Lentamente fueron inclinando el partido a su favor y si bien hubo un fallo referil que les benefició (grosera infracción no marcada de Nickell Robey-Coleman), lo cierto es que los Rams acabaron jugando mucho mejor y todo gracias a una buena planificación. Crédito para Sean McVay, quien en su segundo año al frente de este conjunto tiene a los Rams a un triunfo de ser campeones de la NFL.
Los New England Patriots tuvieron un comienzo arrollador. Anotaron temprano y se tomaron todo el tiempo posible en sus ofensivas para marcar diferencias frente a los Kansas City Chiefs. De hecho, al finalizar la primera parte, los Pats ganaban 14-0 y habían pasado dos tercios del tiempo con el balón. A pesar de una intercepción lanzada por Tom Brady, se mantuvieron dominando el juego. La defensa hizo una primera mitad fenomenal. Los backs defensivos cubrían todo el ancho del terreno para neutralizar a Tyreek Hill (apenas 1 recepción en toda la noche) y Travis Kelce, mientras que al frente ponían presión para confundir y sacar de ritmo a Patrick Mahomes. Un partido redondo de los Pats, hasta que Mahomes pudo desplazarse y completar pases.
La remontada de los Chiefs parecía realizarse, de hecho pasaron arriba dos veces durante el cuarto período, pero los Patriots siempre respondían y siempre anotaban. Siempre. En los momentos más tensos, el plan de juego de Bill Belichick y Josh McDaniels se mantenía intacto. Siguieron corriendo, Sony Michel volvió a superar la centena de yardas. Y cuando el asunto se complicaba en serio, el balón era del mejor. Brady cometió errores, pero ejecutó magistralmente en terceros downs y siempre buscó a los más confiables. Julian Edelman hizo recepciones increíbles, mientras que Rob Gronkowski sacó provecho de cualquier 1-on-1 favorable que tuviera. Brady identificaba el duelo conveniente y movía las cadenas.
La ejecución de Brady en la ofensiva jugada en tiempo extra fue para coleccionarla. 3° y 10, pase por el centro a Edelman – avance de 20 yardas. Luego, otro 3° y 10: otro tiro al centro para Edelman – 15 yardas y el balón seguía siendo patriota. Después, otro 3° y 10: envío a la izquierda para Gronkowski – 15 yardas y dentro de la zona roja. Tres jugadas después, Rex Burkhead atacaba por el centro de la línea ofensiva y anotaba el touchdown ganador para New England, que buscará su sexto trofeo Lombardi. Una impecable marcha de 75 yardas en casi cinco minutos. Ganaron la primera posesión de la prórroga y no devolvieron el balón. Los Patriots tienen experiencia y la demostraron, que fue lo más importante. Por la dificultad y el contexto, esta tiene que haber sido una de las grandes victorias de los Pats en todo el ciclo Brady/Belichick. Desde 2006 que no ganaban como visitantes en playoffs (sin contar los Super Bowl's, que son en cancha neutral).
Cierto, en el partido hubo decisiones arbitrales que beneficiaron a los Patriots (¡qué susto tenía Clete Blakeman!), pero la tropa de Foxboro terminó ganando el juego por méritos propios y aparte, hay que destacar otra cosa: los jueces no tuvieron la culpa de la incapacidad defensiva de los Chiefs. Nunca pudieron atrapar a Brady y cuando tenían resuelto el partido, un offside de Dee Ford les dio otra chance a los visitantes. Patriots y Rams triunfaron como visitantes, en entornos complicados y pasando por situaciones adversas. Ambos equipos salieron adelante y siempre encontraron las jugadas indicadas para resolver sus partidos. Poco a poco, yarda por yarda. Así jugaron estos equipos y así llegarán al último día de la temporada. Todavía falta más de una semana para el Super Bowl LIII, pero por las características de ambos conjuntos, bien podría ser un partido con muchos matices ofensivos, pero por sobre todo, podría ser un duelo muy metódico, tal como ha sido el transitar de estas dos franquicias rumbo a Atlanta.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 16 de enero de 2019
Correr y ganar
por Miguel Meléndez
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Demás está comentar, a esta altura, sobre la tendencia ultra-ofensiva de la NFL actual. De hecho, los cuatro finalistas son también son los cuatro mejores equipos anotadores. Pero dentro de esas nuevas costumbres, hay otras antiguas costumbres que no pasan de moda. En tiempo de playoffs, hay viejos conceptos que toman mucha fuerza y que sirven como un arma valiosa para avanzar rondas. Ese fue el caso de los cuatro vencedores de las semifinales de conferencia, cuyos planes ofensivos consistieron en entregar el balón a los corredores y dominar en el tiempo de juego. Los resultados llegaron, en buena medida, por consecuencia de esa estrategia.
Los Kansas City Chiefs no requirieron de un partido excelso de Patrick Mahomes, pero sí tuvieron a Damien Williams quien se destacó desde el comienzo y fue pieza clave para el equipo rojo, al correr con decisión e interpretar los espacios que abrían sus linieros. Williams, por sí mismo, corrió en total 129 yardas a través de 25 acarreos y anotó el primer touchdown del partido, en una genial maniobra donde Williams esquivó a dos defensivos de los Indianapolis Colts, antes de meterse a las diagonales. Los Chiefs dominaron en la línea y eso dio pie para correr con insistencia por todo el partido. Es más, los cuatro touchdowns fueron por tierra (el mejor fue el end around corrido por Tyreek Hill) y como equipo sumaron 180 yardas acarreadas, ayudando a los 39:49 de posesión que tuvieron los Chiefs.
Dos tercios del juego fueron de Kansas City y donde supieron capitalizar, sobre todo en la primera parte. La producción de Williams fue importante y podría serlo también en su próximo partido. Lo destacable fue que le dio una alternativa que no habían tenido los Chiefs, desde que Kareem Hunt fue dado de baja hace más de un mes. El juego de pase es muy bueno, Mahomes hace malabres con el balón. Pero el balance era algo que habían perdido en las últimas semanas y lo pudieron recuperar en su primer partido de los playoffs. Ese control del juego y del tiempo les tendría que servir para el próximo domingo, cuando reciban a los New England Patriots. Un reto mucho mayor.
Mientras Todd Gurley se recuperaba de su lesión, los L.A. Rams ficharon de emergencia a C.J. Anderson y en su corta estancia en el equipo carnero, Anderson ha aprovechado sus chances ganándose rápidamente un espacio dentro de la ofensiva. Para el juego ante los Dallas Cowboys, ambos corredores estaban disponibles y Sean McVay no tuvo mejor ocurrencia que darle el ovoide a los dos y que fueran ellos los que movieran a toda la ofensiva. No solo se repartieron las jugadas, también fueron triturando lentamente a una defensiva que era dominante y que acabó siendo pulverizada por el (evidente) peso de Anderson, quien totalizó 123 yardas en 23 corridas con 2 touchdowns, y Gurley, quien registró 115 yardas en 16 acarreos y una anotación.
Los bloqueos fueron muy claves, ya que además de dominar en el scrimmage, también se ocuparon de Leighton Vander Esch y Jaylon Smith, grandes jugadores deteniendo corridas, pero que en este partido fueron opacados por la buena labor de la línea ofensiva de los Rams. Los pases solo fueron un complemento, Jared Goff apenas llegó a 186 yardas pero liquidó el partido con una escapada suya en 3° y 7, donde se quedó con el balón y corrió 11 yardas sin que nadie pudiera tocarlo. Hasta el quarterback corrió y de forma productiva. En otros partidos, los Rams dejaban de correr cuando estaban en apuros. Pero acá, McVay entendió que había que agotar a los Cowboys y lo hizo mediante 273 yardas totales por tierra y posesión de 36:13. Seguro que querrán repetir la fórmula, cuando tengan que visitar a los New Orleans Saints en un entorno mucho menos amigable que California.
Los corredores son fundamentales dentro de los New England Patriots. Son el complemento a la habitual eficiencia de Tom Brady, quien a sus 41 años sigue ganando en postemporada. Su reciente victoria ante los L.A. Chargers tuvo una alta dosis terrestre, la cual sirvió para atacar, anotar y desgastar a sus rivales en cuestión de dos cuartos. Sony Michel fue importante en muchos partidos de este torneo y lo fue también en este juego, donde sumó 129 yardas en 24 corridas con 3 touchdowns – todos en la primera mitad. Corriendo detrás del fullback o siguiendo bloqueos asignados, Michel explota espacios y mueve el balón, tal como indica la estrategia del coordinador Josh McDaniels. Y mientras Sony conducía el ovoide por tierra, James White también producía, pero por aire. Curiosamente, White no corrió nunca pero sí atrapó 15 pases y sumó 97 yardas. Los corredores avanzaban y conseguían primeros downs, las anotaciones cayeron solas.
En el intermedio, la diferencia era de 35-7 y los Patriots habían anotado en cinco de sus seis ofensivas. Al final del juego, tuvieron el balón por 38:20 y los 21 puntos conseguidos por los Chargers fueron cuando ya quedaba muy poco tiempo. New England desarrolla un plan de ataque ideal, tomando en cuenta las aptitudes de sus jugadores y sobre todo para no desgastar innecesariamente a Brady, y que lance cuando de verdad tenga que hacerlo. Sumar yardas, quemar tiempo y anotar touchdowns. Así mataron el juego en dos cuartos y bien pudieran emplear la misma fórmula cuando tengan que visitar a los Kansas City Chiefs. Serviría para aletargar al público local y también, para tener en la banca a Patrick Mahomes. Seguro que lo deben tener muy en cuenta Josh McDaniels y Bill Belichick.
Los New Orleans Saints no tuvieron una producción muy exuberante por tierra (137 yardas totales), pero la insistencia en correr les ayudó a mantenerse en pie en un momento en que parecían perderse completamente, después que los Philadelphia Eagles tomaran ventaja de 14-0 en el primer cuarto. Sean Payton nunca se desesperó y se mantuvo con su plan de mezclar pases de Drew Brees con jugadas para Alvin Kamara y Mark Ingram. La selección de jugadas sirvió para montar ofensivas de larga duración, como aquella que consumió casi todo el tercer cuarto y acabó en un touchdown de Michael Thomas, y así imponerse en el tiempo de juego con una posesión de 37:50. Por tierra, Kamara tuvo 71 yardas e Ingram sumó 50. Nada espectacular, pero lo suficientemente útil para estirar las ofensivas y con ello, se abrieron las chances para que New Orleans anotara y pudiera remontar el resultado.
A lo largo del año, los Saints siempre han dado mucha utilidad a sus dos corredores. Ingram es un corredor puro, mientras que Kamara es opción para correr y atrapar el balón. De hecho, suele ser un jugador que abre la cancha cuando sale en movimiento. Será muy importante su productividad en el duelo ante los Rams, cuya línea defensiva viene de dejar en 47 yardas corridas a Ezekiel Elliott. Y será importante también que puedan hacer series largas, dado que su defensa es proclive a recibir pases largos. Los Saints, como los otros tres finalistas, son equipos que lanzan y muy bien, pero también necesitan los acarreos para balancear debidamente sus ofensivas. Correr y correr, eso los caracterizó en la reciente etapa y por las características que podría tener el Final Four, ahí también estaría una clave que defina a los participantes del próximo Super Bowl.
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miércoles, 19 de diciembre de 2018
Diferentes caminos
por Miguel Meléndez
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Cuidado con los Chargers. No es ilusión ni casualidad. Después de 15 semanas, los Chargers de Los Angeles están clasificados a los playoffs y aún expectantes por adquirir el mejor récord de su conferencia, luego de vencer en la casa de los Kansas City Chiefs, alcanzándolos en el primer lugar de la AFC. En el partido del jueves pasado, los Chargers comenzaron abajo por 0-14 y más tarde, volvieron a caer en otra desventaja de dos anotaciones (14-28) antes de la remontada decisiva. Entre medio, Philip Rivers había lanzado dos intercepciones, en dos pases muy mal lanzados por él. En otros años, esos eran indicios de una derrota segura, pero acá Rivers corrigió esos errores y comandó dos impecables marchas en el último cuarto, que terminaron con un pase a Mike Williams válido por los dos puntos de la victoria, ahorrándose la idea de un posible tiempo extra.
En su 15° año en la NFL, Rivers está jugando posiblemente su mejor football. Luce con confianza y con mucha frescura, tomando mejores decisiones y repartiendo bien el balón, sin importar quién sea el corredor o receptor. De ahí, una enorme virtud de este equipo: los Chargers han sabido ganar sin algunos de sus mejores jugadores, debido a diversas lesiones. Es más, el equipo de
Habían ganado hace un par de semanas en Pittsburgh y hace un mes y medio en Seattle. Junto con este partido en Kansas City, son ese tipo de triunfos que le dan credibilidad a un equipo que apunta alto. De a poco surgen voces indicando a Anthony Lynn como candidato a entrenador del año y también a Rivers como genuino aspirante al premio de MVP. Razones no faltarían con el # 17: tiene el tercer mejor rating (112.4), la cuarta mayor cantidad de touchdowns (31) y el quinto mejor porcentaje de pases completos (69.4%).
Las dudas de los Patriots. Debido a sus dos derrotas consecutivas, los New England Patriots aún no confirman su presencia en la postemporada. Aunque dada su situación divisional, es cuestión de un triunfo más para asegurar su clasificación. Eso sí, su reciente caída en la cancha de los Pittsburgh Steelers dejó aspectos considerables. La defensa, si bien permitió apenas 17 puntos, durante el juego concedió muchas yardas que le permitieron consumir tiempo a los Steelers y así poder conservar su ventaja en el marcador. En la primera mitad, las formaciones abiertas crearon espacios favorables para los receptores de Pittsburgh, los cuales se originaban por la lentitud de los Patriots para cubrir todos los vacíos. En varias secuencias, Ben Roethlisberger identificaba el espacio que dejaba algún linebacker y/o safety, y a ese sector lanzaba el balón.
Y en la segunda, los Steelers decidieron correr más y abrieron los espacios para Jaylen Samuels, quien no solo sumaba yardas en cada acarreo (142 totales en 19 intentos) sino que ayudaba a mantener dentro de la cancha a su ofensiva. No es novedad que los Patriots permitan muchas yardas, pero esa debilidad se notó más en este partido, donde la ofensiva tuvo muchos problemas. Primero, por castigos que los retrasaban cuando se acercaban a una anotación (14 infracciones, 8 de ellas previo al snap). En la ofensiva que terminó con una intercepción lanzada por Tom Brady, hubo un holding que retrasó a los Patriots cuando ya estaban en las últimas 10 yardas. Un par de jugadas después, vino la intercepción asegurada por Joe Haden.
Y en segundo lugar, también hubo complicaciones por las jugadas que estaban desarrollando. A raíz de la presión de los Steelers, Brady tuvo que forzar algunos pases y otros, simplemente se fijaba solo en Rob Gronkowski o en Julian Edelman, como ocurrió en la última marcha. Son situaciones anormales para un equipo que suele ejecutar muy bien bajo presión y más aún en este tramo de la temporada. Aunque tal vez no haya que dramatizar mucho y esto solo sea un pequeño bajón. New England estará en playoffs y para sus necesidades, les vendría muy bien obtener el segundo puesto en la conferencia. Esa semana libre, a priori les caería bien para enmendar el rumbo.
¿Reviven los Eagles? De pronto, los Philadelphia Eagles se encuentran en un escenario relativamente similar al que vivieron la temporada pasada, cuando debido a la baja de Carson Wentz tuvo que entrar de emergencia Nick Foles. Este fue el caso en su reciente y sorpresiva victoria de visita frente a los Rams de Los Angeles. A pesar de una intercepción que lanzó, Foles se desenvolvió de gran manera dentro del pocket resolviendo muy rápido frente a los esquemas de presión que presentaban los Rams, completando pases de toda especie – incluyendo un largo envío en el que habían dos receptores desmarcados (!).
La defensa complementó de forma brillante, colocando presión sobre Jared Goff, quien terminó lanzando malos pases y algunos de ellos muy forzados. Michael Bennett y Fletcher Cox dominan como pocos en la línea y sus contribuciones fueron factor para unos Eagles que dictaron condiciones por gran parte del juego en el Coliseum y por pasajes, nos recordaron a aquellos Eagles que ganaron el Super Bowl, la temporada pasada. Está complejo el asunto para clasificar, los Eagles deben ganar sus dos partidos restantes y además, deben esperar caídas de los Cowboys y/o Vikings. Seguro que lo intentarán hasta el final y seguro que lo harán bajo el rol de underdogs, como ya lo hicieron frente a los Rams y como bien supieron hacerlo hace menos de un año.
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miércoles, 5 de diciembre de 2018
Rarezas
por Miguel Meléndez
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Fullback en Foxboro. En la actual temporada de la NFL, los New England Patriots han enfatizado los acarreos, con tal de darle balance a la ofensiva y también para mantener saludable a Tom Brady, así no tenga que lanzar 40+ pases por partido. Muchas jugadas para Sony Michel y James White, Michel se ha establecido como el corredor principal siendo cada vez más confiable, mientras que White es una válida opción en pases cortos. Muchas de esas jugadas son efectuadas con un fullback y ahí, la presencia de James Develin se ha vuelto muy importante.
Debido a que los Pats están empleando muchas formaciones con dos corredores, Develin ha tenido una alta participación en esta campaña. De hecho, en el reciente triunfo sobre los Minnesota Vikings, jugó 35 snaps equivalentes al 47% de la ofensiva de New England y hasta anotó en dos ocasiones, ambas en situaciones de goal line. Su alta cantidad de snaps no es novedad, ya que en todo el año su participación en la ofensiva ha fluctuado entre el 18% y 47% de las jugadas por cada partido. En tiempos ultra pasadores, los fullbacks son una rara especie. Para beneficio de Develin, está en un equipo que aún no desecha esa posición.
Triunfo sin touchdown. El domingo, los Jacksonville Jaguars vencieron como locales a los Indianapolis Colts. Dos aspectos que impresionan de entrada: el primero, fue ver a los Colts quedarse en cero después de estar promediando casi 30 puntos por partido. Y el segundo, fue notar como los Jaguars ganaron pese a convertir solo dos goles de campo. Nada de jugadas grandes, nada de máquinas ofensivas. Al menos por un día, reapareció la defensa de Jacksonville que tan bien jugó durante el 2017.
Permitieron 248 yardas a Andrew Luck, pero lo derribaron tres veces y le interceptaron un pase. Y otra clave estuvo en los cuartas oportunidades, donde los Jaguars contuvieron los tres intentos que jugaron los Colts, uno de ellos un 4th & Goal en la yarda uno, aun cuando el partido estaba sin puntos. Con este ya son tres partidos de este curso en los que no se convierten touchdowns. De esos tres, los Jaguars jugaron dos con un triunfo y una caída. Dos juegos sin touchdowns, eso ayuda a explicar la complicada temporada que vive Jacksonville.
El final (abrupto) de McCarthy. La vergonzosa derrota de los Green Bay Packers en casa frente a los Arizona Cardinals fue la excusa perfecta para que la dirigencia optara por despedir a Mike McCarthy, poniendo fin a un ciclo de 13 años. Por los malos resultados de este año y por los evidentes problemas con Aaron Rodgers, era casi un hecho que McCarthy no iba a seguir en Green Bay después de esta temporada. Lo sorpresivo fue que lo despidieran en plena competencia, algo llamativo en la NFL donde no ocurren mucho estos casos y más aún en los Packers, quienes llevan procesos muy tradicionales.
En la liga suelen respetar mucho a los directores técnicos y la mayoría de los despidos se dan al finalizar la temporada regular (durante el popular Black Monday), aunque si miramos los últimos diez años siempre ha habido por lo menos un coach despedido durante la temporada, con excepción del 2012 donde no se dio ningún caso así. Es raro también el concepto general sobre McCarthy, hay mucha razón en criticar sus decisiones en los partidos, pero se habla de este personaje como si fuera un absoluto perdedor, siendo que tiene la quinta mayor cantidad de victorias entre técnicos vigentes. Un largo camino que acabó de la forma menos pensada.
Para añadir: en la última jugada del Chargers – Steelers, hubo tres offsides contra Pittsburgh que terminaron facilitando el gol de campo decisivo para el conjunto deSan Diego Los Angeles. Odell Beckham Jr lanzó un pase de touchdown, lleva dos en el año y ambos de 40+ yardas. Al mismo tiempo, su mariscal Eli Manning no cuenta con touchdowns superiores a las 40 yardas. Y por último, el incidente que acabó con Kareem Hunt fuera de los Chiefs ocurrió en febrero y recién se supo la semana pasada. Aunque esto último no debiera ser visto como algo raro, el lado B de la NFL es extrañamente sórdido.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Twitter: @journalistmike
Fullback en Foxboro. En la actual temporada de la NFL, los New England Patriots han enfatizado los acarreos, con tal de darle balance a la ofensiva y también para mantener saludable a Tom Brady, así no tenga que lanzar 40+ pases por partido. Muchas jugadas para Sony Michel y James White, Michel se ha establecido como el corredor principal siendo cada vez más confiable, mientras que White es una válida opción en pases cortos. Muchas de esas jugadas son efectuadas con un fullback y ahí, la presencia de James Develin se ha vuelto muy importante.Debido a que los Pats están empleando muchas formaciones con dos corredores, Develin ha tenido una alta participación en esta campaña. De hecho, en el reciente triunfo sobre los Minnesota Vikings, jugó 35 snaps equivalentes al 47% de la ofensiva de New England y hasta anotó en dos ocasiones, ambas en situaciones de goal line. Su alta cantidad de snaps no es novedad, ya que en todo el año su participación en la ofensiva ha fluctuado entre el 18% y 47% de las jugadas por cada partido. En tiempos ultra pasadores, los fullbacks son una rara especie. Para beneficio de Develin, está en un equipo que aún no desecha esa posición.
Triunfo sin touchdown. El domingo, los Jacksonville Jaguars vencieron como locales a los Indianapolis Colts. Dos aspectos que impresionan de entrada: el primero, fue ver a los Colts quedarse en cero después de estar promediando casi 30 puntos por partido. Y el segundo, fue notar como los Jaguars ganaron pese a convertir solo dos goles de campo. Nada de jugadas grandes, nada de máquinas ofensivas. Al menos por un día, reapareció la defensa de Jacksonville que tan bien jugó durante el 2017.
Permitieron 248 yardas a Andrew Luck, pero lo derribaron tres veces y le interceptaron un pase. Y otra clave estuvo en los cuartas oportunidades, donde los Jaguars contuvieron los tres intentos que jugaron los Colts, uno de ellos un 4th & Goal en la yarda uno, aun cuando el partido estaba sin puntos. Con este ya son tres partidos de este curso en los que no se convierten touchdowns. De esos tres, los Jaguars jugaron dos con un triunfo y una caída. Dos juegos sin touchdowns, eso ayuda a explicar la complicada temporada que vive Jacksonville.
En la liga suelen respetar mucho a los directores técnicos y la mayoría de los despidos se dan al finalizar la temporada regular (durante el popular Black Monday), aunque si miramos los últimos diez años siempre ha habido por lo menos un coach despedido durante la temporada, con excepción del 2012 donde no se dio ningún caso así. Es raro también el concepto general sobre McCarthy, hay mucha razón en criticar sus decisiones en los partidos, pero se habla de este personaje como si fuera un absoluto perdedor, siendo que tiene la quinta mayor cantidad de victorias entre técnicos vigentes. Un largo camino que acabó de la forma menos pensada.
Para añadir: en la última jugada del Chargers – Steelers, hubo tres offsides contra Pittsburgh que terminaron facilitando el gol de campo decisivo para el conjunto de
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
miércoles, 17 de octubre de 2018
Excelencia
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Comencemos con el partido jugado en Foxboro. Los Chiefs habían reaccionado a una pobre primera mitad, lograron ponerse arriba con 8:38 por jugar en el cuarto período. Era momento de reaccionar para los Patriots. Brady completó 3 pases de 4, dos de esos intentos fueron con Chris Hogan donde lograron avanzar 61 yardas y eventualmente, se ubicaron en la yarda 4 donde enfrentaron un 3° down. Jugada de pase, todos los receptores marcados, los Chiefs presionaban solo con tres, el pocket colapsaba, Brady parecía estar atrapado, pero Tom logró evadir la presión y se atrevió a correr esas 4 yardas y ¡de cabeza! se lanzó hasta el endzone para lograr el touchdown. Repito: Brady, un sujeto de 41 años, se lanzó de cabeza a las diagonales para conseguir una anotación. No es un deportista común, claramente. Se destaca mucho el nivel competitivo de Brady, basta con observar esa jugada para entenderlo.
Luego, los Chiefs nivelaron el marcador 40-40 con una escapada de Tyreek Hill, tras atrapar un pase de Patrick Mahomes, en una jugada de 75 yardas. Secuencia matadora en muchos casos, pero no en este. Todavía quedaban 3:03, tiempo suficiente para Brady y los suyos. Se lo tomaron con mucha calma, tanta que corrieron tres veces seguidas antes que Tom volviera a pasar. Y cuando el # 12 de los Pats volvió a lanzar, fue certero. Primero, encontró al siempre útil James White para avanzar 16 yardas y después, cuando quedaba menos de un minuto, tiró un pase bombeado a Rob Gronkowski quien completó una jugada de 39 yardas. Ya estaban en zona roja y con menos de medio minuto, el trabajo estaba casi listo. Esa conexión de Tom & Gronk había sido la clave para el gol de campo decisivo, el cual acertó Stephen Gostkowski, para asegurar el triunfo para New England y con ello, otra marcha gloriosa de Brady en un cuarto período.
Son tantos años y tantas experiencias, que Brady sabe qué hacer y cómo desplazarse en la cancha cuando hay que definir un partido. Lo ha hecho en playoffs y Super Bowl's. A esta altura, los 4th quarter drills son parte de su repertorio. Por eso, es discutiblemente el mejor quarterback de la historia en la NFL. Siempre ejecuta de forma brillante y hasta sabe cuando exponer su físico, como fue en esa jugada en la que se tiró de cabeza. Es cosa de recordar también cuantos QB Sneaks ha hecho en la yarda 1 o en situaciones de corto trayecto.
El domingo ocurrió ese final emocionante en Foxboro y en la noche siguiente, las emociones fueron iguales o quizás aún más intensas en Lambeau Field. Con 3:00 por jugar en el último cuarto, los 49ers aventajaban por siete puntos a los Packers, en un partido en que la ofensiva de Green Bay tenía muchos problemas para mover el balón y como suele ocurrir, la línea no podía proteger adecuadamente a su mariscal Aaron Rodgers, quien mostraba claros signos de fastidio y hasta algo de temor, quizás por aquella lesión en la rodilla que sufrió en la primera jornada. Pero al parecer, todo eso se esfumó en el tramo final, donde Rodgers entró en modo clutch y en esa condición, es casi imparable.
Les tomó poco más de un minuto llegar al empate. Una conexión de 38 yardas entre Rodgers y Davante Adams en la primera jugada de la serie impulsó a todo el equipo de cara al empate. Tres jugadas después, volvería a repetirse la combinación entre el # 12 y el # 17, esta vez para convertir el touchdown y con poco menos de dos minutos, el partido quedaba 30 iguales. Posible prórroga en la catedral de Green Bay. Los Niners tuvieron una última chance, pero C.J. Beathard falló en su intento de pase largo y el balón fue interceptado por Kevin King, dando una oportunidad para ganar a los Packers antes del final del cuarto período.
Con 1:07, a 90 yardas del endzone y sin timeouts disponibles. Imposible para muchos, no para Aaron. Una infracción de Richard Sherman en 3° down les dio aire a los Packers para seguir marchando. Acto seguido, Rodgers corrió 21 yardas por el centro arriesgando su rodilla lastimada y después, completó tres pases consecutivos. El primero con Adams, el segundo con Equanimous St. Brown y el tercero, otra vez con Adams, llegando hasta la yarda 9. Una secuencia que tomó apenas 13 segundos... si, ¡36 yardas recorridas en 13 segundos!. ¿Habrá estado poseído Rodgers en esa secuencia? no habría que descartarlo, viendo la rapidez y precisión en esos pases. Aaron dejó los últimos 0:03 para el gol de campo decisivo, que Mason Crosby convirtió para asegurar el triunfo de los Packers. A propósito, Crosby se redimió de sus cinco fallos en la semana pasada. Acá, convirtió sus cuatro intentos, entre ellos el que marcó la diferencia.
Así como Brady sabe de sobra como manejarse bajo presión, Rodgers también lo ha hecho. En otro momento, liquidó partidos con pases tipo Hail Mary o supo resolver partidos de playoffs a domicilio con su puntería y amplia visión de cancha. Impresiona ver este tipo de exhibiciones. Dicen que los grandes jugadores se ven en los momentos cruciales. Claramente, Tom Brady y Aaron Rodgers son quarterbacks excepcionales que no solo juegan bien y con consistencia, sino que suelen aparecer cuando sus equipos están en problemas. Ellos saben qué hacer y cómo conducir a sus conjuntos, ya sea lanzando o arriesgando una corrida. No por nada, Brady es catalogado por muchos como el mejor de la historia y Rodgers debe ser el mariscal con más aptitudes en la actualidad. Actuaciones de esta especie lo confirman, excelencia en estado puro.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 12 de septiembre de 2018
Por si lo olvidaban...
por Miguel Meléndez
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Aaron Rodgers es uno de los mejores quarterbacks en la NFL, aun jugando a una sola pierna como terminó haciéndolo el domingo, en el triunfo de los Green Bay Packers sobre los Chicago Bears. Dadas las circunstancias, esta debió ser una de las grandes victorias de Rodgers en su carrera, luego de una lesión que parecía sacarlo del partido (y quizás de varias semanas más de competencia), Aaron regresó a la cancha en el tercer cuarto, con el marcador 20-0 en contra y fue el gran artífice de la remontada, con una evidente lesión en la rodilla izquierda que limitó su movilidad, apenas desplazándose dentro del pocket.
Para Rodgers, eso fue suficiente para manejar la ofensiva de los Packers con pases rápidos y muy precisos. El tiro de 39 yardas con Gerónimo Allison fue impresionante por lo perfecto que fue y la jugada decisiva con Randall Cobb, de 75 yardas en el cuarto período, impresionó primero por la calma que tuvo Aaron para mantenerse paciente dentro del bolsillo protector y así poder encontrar a Cobb, quien en sus propias palabras acabó improvisando una ruta para atrapar el balón y llevarlo por toda la cancha. Lo hecho por Rodgers fue catalogado inmediatamente como épico y tal como ha sido en años anteriores, los resultados en Green Bay pasarán prioritariamente por el desempeño de su # 12. Ahora, queda por ver su condición física. Al menos, él mismo dice que jugará el próximo partido.
Mientras Bill Belichick sea el entrenador en jefe y Tom Brady el mariscal de campo, los New England Patriots seguirán siendo competitivos y genuinos aspirantes a llegar, como mínimo, a las finales de conferencia. Con tal de tener buena protección, Brady sigue siendo capaz de hacer y deshacer a su antojo, da igual a quien tenga como receptores. Hasta que Julian Edelman cumpla con su suspensión, estarán Chris Hogan, Phillip Dorsett y Cordarrelle Patterson como principales opciones por aire, aparte de Rob Gronkowski. Con la excepción de Gronk, ninguno de ellos es muy prodigioso, pero Brady sabe cómo sacarles provecho, al igual que con tantos otros receptores con los que ha jugado en su carrera.
En defensa, parece no importar quienes sean los jugadores. Con una preparación a conciencia y una estrategia adecuada implementada por Belichick, el conjunto rinde de forma aplicada para cubrir a los receptores, mientras los jugadores de la línea persiguen al mariscal contrario. Esa fue la receta del domingo frente a Deshaun Watson y el joven pasador de los Houston Texans tuvo toda clase de problemas para ubicar a sus compañeros. Se habló mucho de los cambios de jugadores en New England durante el receso, pero la metodología se mantiene y eso importa más que cualquier traspaso o fichaje en esta franquicia.
Los Minnesota Vikings cuentan (discutiblemente) con la mejor defensiva y con uno de los cinco mejores conjuntos de todo el torneo. Si ya jugaban bien el año pasado, cuando permitían 15.8 puntos por partido, ahora apuntan a jugar todavía mejor gracias a la llegada de nuevos jugadores como Sheldon Richardson, George Iloka y el novato Mike Hughes, quienes dotan al equipo con más calidad en sus respectivas posiciones. Ya en el primer partido comenzaron a generar impacto, Richardson registró una captura y Hughes convirtió un pick six en el tercer cuarto.
Kirk Cousins es la novedad ofensiva y a su vez, quien genera la disyuntiva de cuanto puede mejorar Minnesota con él como su nuevo quarterback. En sus años en Washington, tuvo campañas relativamente productivas pero en los partidos cruciales solía caer, como ocurrió en su única incursión en playoffs hace tres años. Jugó bien en el triunfo ante los San Francisco 49ers, con dos pases de touchdown. El reto para Kirk será ver como juega ante defensivas mejor preparadas y en ambientes más hostiles. Entre el desempeño de Cousins y la mejoría de la línea ofensiva pueden estar las claves de los Vikings para otra temporada exitosa.
Los Rams de Los Angeles deben ser el mejor equipo de la liga en cuanto a la proporción de cantidad y calidad de jugadores. Con todos sus refuerzos conseguidos en el receso, apuestan a ganarlo todo en el corto plazo. La base del año pasado era sólida, por lo que esperan que Marcus Peters, Aqib Talib y Ndamukong Suh potencien a una defensa que de por sí era respetable, gracias a la habilidad de Aaron Donald. Por lo pronto, Peters comenzó a pagar dividendos, gracias al pick six con que los Rams liquidaron el partido del lunes frente a los Oakland Raiders.
En ofensiva, se notaba que muchos jugadores fueron reservados en pretemporada, razón por la que los jugadores tardaron prácticamente una mitad en meterse de lleno al partido. Y cuando están en ritmo, los Rams aparte de ser eficientes, son uno de los equipos más entretenidos para ver jugar. El diseño de jugadas cae perfecto dentro de un equipo joven, con mucha velocidad para ejecutar jugadas rápidas y donde Jared Goff poco a poco logra mayor solidez como mariscal de campo, tomando cada vez mejores decisiones. Excelente toque en el touchdown con Cooper Kupp. Y además está Todd Gurley, quien tiene la fuerza para castigar contrarios y el talento para llevar el balón por toda la cancha, ya sea corriendo o después de atrapar un pase.
Los Philadelphia Eagles tuvieron muchos problemas ofensivos en el partido inaugural, pero como campeones que son, encontraron una forma para terminar venciendo. El Philly Special (pase de Nelson Agholor a Nick Foles) metió a los Eagles en el juego y sirvió para las anotaciones de Jay Ajayi, con las que terminaron imponiéndose sobre los Atlanta Falcons. Aún con problemas para mover el balón, los Eagles conservan la versatilidad en sus líneas, pueden anotar jugando con formaciones abiertas como también con formaciones clásicas con cualquiera de sus corredores atacando al rival de turno. Esta ofensiva debiera mejorar una vez que retorne Carson Wentz.
Al igual que en el duelo de playoffs de la liga pasada, la defensiva ayudó enormemente a sostener la diferencia frente a Atlanta. Es tal el nivel de sus cuatro frontales, que no requieren de más jugadores para presionar al pasador rival. La línea encabezada por Fletcher Cox logró atrapar en tres ocasiones a Matt Ryan y lo persiguieron varias veces más. Pudieron resistir el último intento de los Falcons y al igual que en el juego del 13 de enero, Julio Jones no pudo anotar en el final. Esta vez, la marcación fue tan buena que Jones atrapó el balón pero fuera de la cancha. La defensa asegurando el partido, hay que respetar al campeón.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 5 de septiembre de 2018
Reglas golpeadoras
por Miguel Meléndez
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Uno de los mayores conflictos que ha tenido que enfrentar la NFL en los últimos años, tiene relación con los golpes en la cabeza. Un mal que hasta hace poco más de una década no era mayormente considerado, hasta que estudios médicos revelaron las severas consecuencias que sufrieron jugadores de épocas antiguas debido a los reiterados golpes. Frente a todo eso, la liga ha realizado continuos ajustes a sus reglamentos a partir del 2011, cuando comenzó a darse un mayor énfasis en la gravedad de los golpes en la cabeza.
A raíz de todo eso, muchos golpes que antes eran legítimos, ahora son cobrados por los jueces, modificando significativamente la forma de jugar este deporte. Las autoridades de la liga están determinadas a reducir la cantidad de conmociones que se generan en varios partidos, por lo que para este año, se aprobó una nueva regla que penaliza a los jugadores que golpeen con la parte superior del casco. Los castigos pueden ser desde 15 yardas en contra y hasta la expulsión del infractor, dependiendo de la gravedad del golpe.
A nivel general, se habla mucho que todas las modificaciones que han tenido las reglas en los últimos años han conspirado contra el tackleo y los golpes, que forman parte natural del fútbol americano, pero en el comité de competencia de la liga, presidido por Rich McKay, insisten con que hay muchos golpes innecesarios que atentan contra la seguridad de los jugadores. Razones no faltan para seguir modificando las reglas y las infracciones en los partidos. De hecho, en el 2017 se generaron 281 casos de conmociones cerebrales, 38 más de las que ocurrieron en todo el año anterior.
Eso justifica aún más el hecho de seguir modificando las reglas, alterando de paso la forma de juego para los defensivos, muchos de ellos alegan que están siendo limitados en cuanto a sus recursos para jugar. En diversos partidos de la reciente pretemporada, se pudieron apreciar golpes, a priori limpios y “rutinarios”, que fueron penalizados dado a la nueva regla que están comenzando a implementar los árbitros. A partir de esa situación, se desprenden dos casos: uno, la incomodidad que genera la nueva regla en jugadores y entrenadores y dos, la aplicación de las reglas por parte de los oficiales.
En el primer caso, diferentes protagonistas se han manifestado negativamente en contra de estos ajustes reglamentarios. Mike Zimmer, director técnico de los Minnesota Vikings, dice que estas nuevas penalizaciones podrían llegar a cambiar los partidos, pudiendo costarles el trabajo a algunas personas. Richard Sherman, nuevo integrante de los San Francisco 49ers, fue aún más radical y dijo que esta nueva regla era ridícula y debería ser cambiada, de lo contrario este deporte terminará siendo igual que el flag football.
Como Zimmer y como Sherman, hay muchos en la liga que adhieren con ese pensamiento, aunque quizás no con el tono radical de Richard. Pero también hay otros puntos de vista, como el de Bill Belichick, cinco veces campeón con los New England Patriots, quien al ser consultado por este tema, dijo que él no enseña a tacklear así a sus jugadores. Incluso, agrega que con sus asistentes, siempre han enseñado a tacklear con la cabeza en el alto y con los ojos abiertos, para que los jugadores vean cómo y dónde van a hacer una tackleada.
Estos ajustes reglamentarios también han modificado el arbitraje dentro de la liga, lo que ha devenido en una diferencia de criterios que se puede apreciar en diversos partidos. Si en una cancha un golpe es penalizado, en otra el mismo golpe no es cobrado. El énfasis a los golpes y el ímpetu con el que suelen ir muchos defensivos a golpear son aspectos que a los referees les ha costado mucho medir.
En parte, por eso se explica que en el último tiempo, el arbitraje en la NFL se haya vuelto mucho más interpretativo que en otras épocas. Tantos ajustes y tantas variaciones a los golpes con sus respectivos castigos han traído complejidades que afectan a la liga en su generalidad. Jugadores, árbitros, competencia y hasta en cuestiones comerciales/televisivas, dado que se está controlando mucho la violencia que solía atraer a una gran cantidad de público en antaño.
De momento, la nueva regla se aplicará tal como fue establecida por la liga y no habrán modificaciones, tal como lo explicó el vicepresidente de operaciones, Troy Vincent, añadiendo: “El comité además rectificó que los impactos inadvertidos o accidentales con el casco o la máscara tampoco serán considerados como faltas. Para seguir con los ajustes y que todos entiendan la nueva regla, seguiremos dando material a entrenadores y jugadores para ser muy específicos en lo que será y no será marcado como castigo”.
Algo positivo de este asunto es que, al menos, hay disposición a revisar los criterios que se están empleando con esta nueva regla, dada las sugerencias que cayeron de casi toda la liga. Aunar criterios parece ser el paso a seguir. Entre cuidar la salud de los jugadores, mantener la calidad del juego y no derivar en flag football, está la disyuntiva que sigue teniendo en conflicto a los dueños de la NFL con los protagonistas de este deporte.
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