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martes, 7 de enero de 2020

Incómodas visitas


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Al comenzar los playoffs de la NFL, los Tennessee Titans asomaban como un equipo que podría sorprender en la primera ronda, en parte por el buen cierre de campaña y también, por contar con Derrick Henry, quien no solo es el mejor corredor de la liga sino que es uno de los jugadores más dominantes en la actualidad. Henry fue la principal razón por la que los Titans eliminaron a los New England Patriots (20-13 a domicilio). Le daban el balón, corría, seguía bloqueos y en el camino, machacaba rivales que solo estorbaban su paso. Los Pats nunca tuvieron forma de contenerlo y la ventaja con la que se fueron los Titans al intermedio terminó siendo suficiente para liquidar el partido y de paso, a los campeones vigentes.

En el partido, Henry sumó 182 yardas en 34 acarreos con un touchdown, además de otras 22 yardas mediante una recepción. Esta actuación es un reflejo de cómo han sido varios de sus partidos a través del año y también fue la expresión mayor de la ofensiva de Tennessee: correr y correr mucho, desgastar al oponente y de ser necesario, lanzar para tener algo de balance. Aunque no fue necesario esto último, ya que Ryan Tannehill totalizó apenas 72 yardas en 8 pases completos que tiró en todo el juego. La metodología de Mike Vrabel cobra mayor credibilidad gracias a esta sólida actuación en Foxboro y les hace pensar en dar otra sorpresa, cuando les toque visitar a los Baltimore Ravens. Tener a Henry es un buen punto de partida antes de otro complejo desafío.

Kirk Cousins tuvo una campaña regular muy productiva, bordeando el 70.0% de pases completos y situándose dentro de los cinco pasadores con mejor rating (107.4), pero seguía cargando con el estigma de desaparecer en partidos de alta dificultad. El domingo rompió con ese patrón, siendo parte de una espléndida estrategia de los Minnesota Vikings, quienes desde el primer cuarto incomodaron a los New Orleans Saints en su propio estadio. En ofensiva, fueron combinando acarreos con pases de manera tal que se volvieron impredecibles para los Saints. Dalvin Cook fue muy importante sumando 130 yardas en 31 toques con dos touchdowns por tierra. A su vez que la defensa exhibió diferentes formaciones que complicaron a Drew Brees, quien no tenía mucho tiempo para lanzar y a Alvin Kamara, quien no pudo ser factor pese a convertir un touchdown.

A todo eso se sumó Cousins, quien mostró aplomo y sobre todo, criterio para resolver bajo presión. Impresionó ver el toque que puso en algunos envíos, sobre todo los dos últimos en la prórroga que impulsaron al triunfo de los Vikings. Puntería y sincronía para conectar con Adam Thielen y luego, calma y precisión para hallar a Kyle Rudolph en la jugada del triunfo (26-20). En el momento de mayor tensión, apareció Cousins en modo elite, ese estado al que siempre aspiró y que pretende situarse en esta postemporada. Después de 15 años, el equipo de Minnesota vuelve a ganar de visita en playoffs y Cousins fue parte trascendental para un triunfo que fueron construyendo paso a paso. Les espera un viaje a la bahía californiana, para enfrentar a los San Francisco 49ers. Se medirán con el mejor conjunto de su conferencia, pero los Vikes llegarán con un ímpetu que les hace encarar el juego sin temores.

A lo largo del año, no les ha sobrado nada a los Seattle Seahawks. Muchos partidos trabados, de marcador cerrado, de trámite parejo. Así fue la tónica en su visita a los Philadelphia Eagles. En muchas jugadas, Russell Wilson tuvo poca protección dada la presión de Fletcher Cox y otros defensivos. Por lo que Russell, fiel a su costumbre, debió improvisar en varias secuencias y además, debió arreglárselas con un plantel que se ha reducido a causa de las continuas lesiones. Completó pases con seis compañeros distintos y quien más sobresalió fue D.K. Metcalf, un novato que ha crecido a grandes pasos, por mérito propio y también ante la necesidad de receptores confiables para el mariscal Seahawk. El domingo fue factor, con siete recepciones – dos de ellas acabaron siendo decisivas: en el tercer cuarto, para estirar la ventaja a 11 puntos y en la última serie del partido, atrapó un pase en 3rd down que terminó sellando el triunfo (17-9).

En este juego, la defensa también hizo su parte logrando siete capturas y otros nueve golpes sobre los QB’s de Philadelphia (Carson Wentz y Josh McCown, quien entró de relevo). Fue el complemento necesario para un partido de poco brillo, pero lo suficiente en cuanto al desempeño para que Seattle se instale en la próxima etapa. Deberán visitar a los Green Bay Packers. Contra Aaron Rodgers, contra Za’Darius Smith y contra el frío que habrá en Lambeau Field a la hora del partido. Es probable que los Seahawks necesiten mucho más que un rendimiento como el exhibido en el reciente juego, si pretenden seguir en competencia.

No jugó de visita, pero Deshaun Watson cuajó una actuación excepcional y cuando su equipo más lo requería. Promediando el tercer cuarto, los Houston Texans perdían 16-0 y como estaba la situación, era casi improbable una remontada. Una maniobra de J.J. Watt despertó a todo el equipo y luego, Watson comenzó a operar con su ofensiva. Rompió el cero con una escapada de 20 yardas, de las cuales en casi 10 arrastró a dos rivales hasta meterse a las diagonales. En el cuarto período, siguió encontrando a DeAndre Hopkins y a todos los receptores y con un pase a Carlos Hyde, el marcador se revirtió a 19-16. Lo mejor ocurrió en la prórroga, cuando resistió dos golpes simultáneos y se mantuvo en pie para encontrar a Taiwan Jones, quien corrió hasta la yarda 4, abriendo el camino al gol de campo decisivo a favor de los Texans (22-19).

Aquella última jugada es el sello de Watson, quien puede sacar jugadas de la nada aún si tiene que resistir castigo en cada partido – de hecho, ante los Bills fue capturado siete veces. Pese a la cuestionable gestión de Bill O’Brien, el conjunto de Houston se mete a la ronda divisional, en gran medida por la magia de su mariscal de tercer año quien ya se afianza como uno de los grandes en toda la liga. El próximo desafío: una visita a los Kansas City Chiefs. Deshaun Watson por parte de los Texans, Patrick Mahomes del lado de los Chiefs. Se antoja un duelo que podría regalar talento por montones y jugadas de alto impacto, como las que supo hacer Deshaun el sábado, en su primer triunfo en playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Más ajustes, más empates


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Dentro de la NFL y los deportes norteamericanos en general, existe una cultura y sobre todo, una mentalidad de los mismos jugadores que consiste siempre en jugar para ganar. Todos lo manifiestan, sin excepción. Nadie especula con un resultado específico y nadie piensa siquiera en la posibilidad de empatar. En competencias como la NBA y la MLB nunca hay empates, siempre hay un ganador ya sea en tiempo reglamentario o en adicional, sin importar si tienen que jugar cuatro prórrogas como ha pasado en el básquetbol o diez entradas extras como ha ocurrido en el béisbol.

En la NHL hubo empates durante un tiempo, pero hace algunos años que al cabo de un empate se define al ganador mediante un shootout, o como diríamos en Sudamérica definición por penales. Pero en el fútbol americano la situación es muy distinta. A nivel universitario este asunto lo tienen resuelto, ya que después de un empate en tiempo reglamentario, el ganador se define jugando series extras donde cada equipo tiene al menos una chance de anotar en un espacio de 25 yardas. En la NFL, es otro caso. Ya que en temporada regular, está complementado sólo un período adicional y si al finalizar el overtime persiste la igualdad, el partido concluye en empate. Lógicamente en playoffs, deben jugar hasta que alguien logre romper la igualdad.

Para tener en cuenta, desde la temporada inaugural en 1920 hasta 1973, no habían prórrogas en la NFL, por lo que durante esas 54 campañas hubo 258 partidos que terminaron en empate y en todo ese tiempo, solo hubo tres torneos en que no se registraron empates. La liga comenzó a modificar aquello en 1974, con el propósito de tener siempre a un vencedor y fue así como introdujo un período extra de 15 minutos en caso de igualdad después de los cuatro cuartos. El primer equipo que lograse una anotación (ya fuera touchdown, gol de campo o safety) ganaba el partido en el mismo instante.

Ese formato, bien sencillo por lo demás, estuvo vigente hasta el 2011 y durante esos 38 años, se produjeron apenas 17 empates (3.5% de los partidos jugados en ese lapso). Y de esos 17 juegos, apenas cuatro ocurrieron durante los 90’s y los 00’s. Para el 2012, la liga hizo una modificación al overtime en temporada regular. El cambio fue que los dos equipos tuvieran al menos una posesión en la prórroga, a menos que la primera ofensiva termine en touchdown o safety. Este cambio se dio ya que, en muchas ocasiones, el equipo que tenía el balón primero ganaba el partido ya que solo tenía que recorrer una determinada cantidad de yardas hasta lograr un field goal, el cual era suficiente para conseguir el triunfo.

Este ajuste realizado por la NFL en 2012, alteró en parte las definiciones en tiempo adicional y trajo por consecuencia, más empates. De hecho, desde entonces se han dado siete igualdades. Es decir, en poco más de seis años se dieron casi la mitad de empates que hubo en la liga en los 38 años anteriores. Evidentemente, han incrementado los empates y ya hemos tenido temporadas con dos partidos igualados. Ocurrió primero en 2016, cuando hubo un partido sin touchdowns en Arizona y luego una paridad en Londres, y más recientemente en el comienzo de la actual temporada. En la semana inaugural, Pittsburgh Steelers y Cleveland Browns quedaron 21-21 luego que los pateadores de ambos equipos, Chris Boswell y Zane Gonzalez, fallaran sus respectivas oportunidades para ganar el juego dentro de los dos minutos finales. Y hace pocos días, Minnesota Vikings y Green Bay Packers igualaron 29-29, luego que el novato Daniel Carlson fallara dos intentos de gol de campo que hubieran significado el triunfo para Minnesota.

Historia de NFL / Empates en temporada regular, 2012 a la fecha

11 de noviembre, 2012: St. Louis Rams 24, San Francisco 49ers 24
24 de noviembre, 2013: Minnesota Vikings 26, Green Bay Packers 26
12 de octubre, 2014: Carolina Panthers 37, Cincinnati Bengals 37
23 de octubre, 2016: Seattle Seahawks 6, Arizona Cardinals 6
30 de octubre, 2016: Washington Redskins 27, Cincinnati Bengals 27
9 de septiembre, 2018: Pittsburgh Steelers 21, Cleveland Browns 21
16 de septiembre, 2018: Minnesota Vikings 29, Green Bay Packers 29
*En 2017, se redujo el tiempo de juego en las prórrogas de temporada regular, 
pasando de 15 a 10 minutos.

Salvo el 2015 y el 2017, desde que se introdujeron las actuales reglas para jugar la prórroga, siempre hubo como mínimo un empate en temporada regular. Para los criterios de desempate podría influenciar, como ocurrió con los Packers en 2013, pero los empates definitivamente no forman parte de la mentalidad típica de los jugadores de la NFL. Bien lo manifestaron algunos después del partido del domingo en Lambeau Field. El quarterback de los Vikings, Kirk Cousins, dijo que no sabía cómo sentirse después de un empate, mientras que su compañero Eric Kendricks manifestó sentirse horrible, ya que siempre se preparan para ganar los partidos. Por otra parte, el mariscal de los Packers Aaron Rodgers, dijo que era preferible tener un partido más en la columna de T’s (Ties = empates) que en la de L’s (Loses = derrotas). Al menos, ellos saben que pueden darse empates en temporada regular, a diferencia del ex mariscal Donovan McNabb quien alguna vez, después de haber empatado un partido, declaró desconocer esa posibilidad.

Hay más empates en la liga y quizás, lo más extraño del caso ha sido ver como en muchos de esos encuentros, los pateadores no han sido capaces de resolver a favor de sus equipos. Solo en uno de esos partidos (Vikings-Packers, 2013) se dio el caso que los dos equipos anotaran pero sin desempate al final. Está el ejemplo del College Football, ya mencionado al principio, donde los equipos juegan series extras hasta que haya un ganador. O quizás replicar el formato que usa la liga en playoffs, donde si termina el período extra en empate, se juega otro período hasta que alguien anote y gane. Aunque eso no sería de conveniencia televisiva, sobre todo los domingos cuando suelen pegarse los finales del primer bloque con los comienzos del segundo bloque.

Más de alguno ha sugerido la idea de jugar definición a penales como el fútbol, aunque en este caso ¿Cómo podría ser? ¿Field Goals de mitad de cancha?, ¿Una chance por equipo?, ¿O cinco intentos por lado, como ocurre siempre en el balompié? La idea no parece descabellada, sobre todo viendo la incapacidad de liquidar los partidos en los recientes empates. Como están las cosas, podrían darse más igualdades en la NFL más adelante en la presente temporada. ¿Alguien se imagina un partido en diciembre con la cancha llena de nieve y que termine 0-0, con puros goles de campo errados? Las reglas actuales se prestan para aquello y no habría que descartarlo.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.