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miércoles, 6 de febrero de 2019

Pragmatismo Patriota


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El fútbol americano es, en esencia, un deporte de oposición. Hay que jugar con el balón, sumar yardas y anotar, pero también incluye un componente estratégico, el cual se percibe mucho más en las defensas, que deben impedir que las ofensivas avancen en la cancha. Quienes seguimos la NFL, sabemos que la era actual está definida por los ataques y los partidos de alta anotación. Sin ir más lejos, el Super Bowl del año pasado tuvo 74 puntos (Eagles 41, Patriots 33) y en la temporada que acaba de concluir, hubo un partido con más de 100 puntos (Chiefs 51, Rams 54). Con tantos pases, centenares de yardas y récords ofensivos, se nos fue olvidando que las defensas también existen. Y en el reciente Super Bowl LIII vimos la antítesis del football moderno.

En la definición por el título, estaban los New England Patriots y los L.A. Rams. Dos equipos que estuvieron dentro de los cinco mejores en anotaciones. Partido ofensivo, pensamos muchos. Con lo que nunca contamos, o tal vez lo que nunca tomamos en cuenta, fue la capacidad de los coordinadores defensivos de diseñar esquemas tan eficientes que terminaron anulando a los ataques por gran parte del juego. Football de estrategias, denso, muy de vieja escuela. Por una parte, Wade Phillips armó un plan para que los Rams pudieran confundir a Tom Brady, lo logró en cierta medida ayudando a que el equipo de Los Angeles se mantuviera en la contienda, a pesar de su inoperante ofensiva, que fue neutralizada por otro brillante plan defensivo, en este caso diseñado por Brian Flores y Bill Belichick.

Dentro de ese duelo estratégico, fueron los Patriots quienes resolvieron mejor las situaciones y sobre todo, quienes mostraron más variantes a lo largo del partido. El desempeño defensivo fue para coleccionar. Ante la escasa producción por tierra de los Rams (se notó mucho que Todd Gurley aún no estaba recuperado), estos se volvieron unidimensionales. Jared Goff tuvo que lanzar más el balón y en momentos críticos, como en varios 3° downs, los Patriots presionaron al punto de sacar de ritmo a la ofensiva carnera, que había promediado casi 33 puntos por partido en la temporada. Lo interesante fue ver las formaciones y cómo presionaban los Pats. En algunas secuencias, alineaban cuatro jugadores en la línea y luego del snap, aparecía algún linebacker entrando de forma diferida para apurar a Goff. Y en otras, iban safeties y/o linebackers directo por el quarterback. Un blitz absoluto.

Esa mezcla de jugadas defensivas hizo que Goff estuviera muy incómodo y así fue como nunca pudo entrar en ritmo. Fue capturado cuatro veces, golpeado en otras trece y además, tiró una intercepción cuando los Rams buscaban el empate en el último cuarto. La ejecución fue brillante. Además de tacklear y derribar a Goff, la labor de New England fue muy buena cubriendo pases. Borraron casi todas las rutas largas, obligando a que el # 16 de L.A. tuviera que tomarse más tiempo del debido para buscar receptores. Y además, hubo maniobras oportunas de los secundarios para evitar grandes avances. Un ejemplo, Jason McCourty salvando un posible touchdown de Brandin Cooks, en el tercer cuarto. Momentos así hubo varios más. Cuando costaba anotar, la defensa hizo su cometido para los Patriots.

La mejor ofensiva y a su vez, la mejor secuencia de Brady, llegó en el último cuarto. El # 12 de New England, quien hasta ese momento tenía un discreto desempeño, ligó cuatro pases consecutivos que llevaron el balón hasta la yarda 2. El último pase, una perfecta espiral de 29 yardas con Rob Gronkowski. Acto seguido, Sony Michel anotó en la única jugada en zona roja que hubo en todo el partido. Cuando había que liquidar el partido, los Patriots armaron sus jugadas y las realizaron. Por las condiciones del partido, bastó con jugar solo un poco mejor para hacer la diferencia. Y en la complejidad, estuvo Julian Edelman. Siempre aguerrido, siempre inteligente. Haciendo motions, quiebres, buscando su espacio y atrapando cada pase que le mandaba Brady. Al final, fueron 141 yardas mediante 10 recepciones, muchas útiles para darle aire a los Patriots cuando estaban asediados. Antes de las jugadas triunfales, el # 11 siempre estuvo presente. Por eso, su premio de MVP del partido es merecido.

Para New England, su histórico sexto campeonato no se explica solo en este juego, donde dejaron a los Rams en míseros 3 puntos. Se explica a través de un proceso, donde hubo complicaciones pero donde siempre tuvieron la certeza de llegar hasta el final, una vez más. Seis títulos, todos en el Siglo XXI y todos con Brady en la cancha y con Belichick en las laterales. Una dinastía que tiene valor, considerando el contexto actual regido por el tope salarial. Bajo esas reglas, los Patriots se mueven renovando su plantel cada año y donde se potencian las cualidades de cada jugador, con tal de rendir dentro de sus esquemas. Por metodología y antigüedad, ya se podría considerar a Belichick como el mejor entrenador de la historia. Por durabilidad y adaptación en el tiempo, bien se podría considerar a Brady como el mejor quarterback de toda la vida.

Esta vez no fue necesaria una remontada o un partido supremo de Brady. Solo bastaron 13 puntos y una soberbia actuación defensiva para un nuevo título de los Patriots. En perspectiva, resulta curioso ver que en un año en que hubo muchos partidos con equipos anotando sobre 40 puntos, en el final tuvimos el Super Bowl con menos puntos de la historia (16). ¿Accidente? ¿Casualidad? Se notó que los dos equipos se prepararon para reducir a las ofensivas y mucha atención para la próxima temporada, porque ya hay equipos que están llevando entrenadores con vocación defensiva.

¿Se estarán encontrando los antídotos para aniquilar el passing football? Lo sabremos más adelante. Pero hay que tener claro que sea cual sea la tendencia imperante de juego, los Patriots siempre estarán listos y siempre sabrán cómo enfrentar sus desafíos. Astucia, experiencia y como fue en este Super Bowl, una dosis de pragmatismo. Como buen equipo, siempre encontrarán una forma para ganar y es por eso que los Patriots son el equipo de este siglo en la NFL. Seis campeonatos… ¿más todos los que vengan? Seguro que esa será la consigna, mientras Belichick siga al mando y Brady siga prolongando su juventud.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 30 de enero de 2019

Objetivo Atlanta


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Previo al comienzo de esta temporada en la NFL, muchos apuntaban a los New England Patriots y los L.A. Rams como genuinos aspirantes a disputar el título. Los Patriots, por la experiencia y por seguir contando con Tom Brady y Bill Belichick. Los Rams, por sus cualidades ofensivas y por todos los jugadores fichados en agencia libre. Ambos equipos fueron confirmando esos pergaminos durante el curso, ganaron muchos partidos, pasaron algunas dificultades en diciembre, pero en tiempo de playoffs elevaron su nivel - aún si tuvieron que jugar de visita en el Final Four, y así fue como acabaron llegando a la última semana de competición, donde estarán disputando el Super Bowl LIII, el próximo domingo en Atlanta. Tres meses después del enfrentamiento Red Sox – Dodgers en la Serie Mundial de béisbol, vuelve a darse una definición entre equipos de Boston y Los Angeles. En este caso, podría ser un sexto título para los Patriots o un segundo trofeo Lombardi para los Rams. Como mencionaba en mi anterior columna, podría ser un partido con muchos matices ofensivos, dada la forma en que juegan ambos y también, por la amplitud de talento que hay en estos equipos, podría ser un encuentro con muchos aspectos para tener en cuenta.

Los equipos. Por tercer año consecutivo y por novena vez en este siglo, los New England Patriots llegan al Super Bowl, aunque esta fue una temporada con algunas turbulencias en el camino. Como locales estuvieron sólidos, ganaron todos sus partidos (9-0). Pero de visita hubo muchos problemas. En temporada regular, perdieron cinco de ocho partidos de visita, quizás los dos más resonantes fueron los últimos – en Miami y en Pittsburgh, ambos en diciembre. Permitieron un touchdown mediante laterales a los Dolphins y Tom Brady lanzó una intercepción en zona roja ante los Steelers. Dos sucesos anormales en New England. Pero llegaron los playoffs y volvieron a afianzarse. Sony Michel se convirtió en pieza clave dentro de una ofensiva que está armada para correr y consumir tiempo, restándole carga a Brady quien sigue siendo capaz de superar las 4.000 yardas por temporada. En defensa, permiten yardas pero a cambio casi no permiten jugadas de largo avance, ni tampoco muchos puntos. Aunque en la final de conferencia, los Chiefs les anotaron 24 solo en el cuarto período.

A tres años desde su regreso a California, los Rams se instalan en el Super Bowl, producto de una renovación que comenzó el año pasado con Sean McVay y que repercutió en el desempeño de sus principales jugadores ofensivos. En la actual campaña, estuvieron invictos durante las primeras ocho jornadas y protagonizaron el partido con mayor puntaje de todo el año (54-51 vs Chiefs, 19 de noviembre), pero el bajón que tuvieron en diciembre les costó tener que jugar la final de conferencia como visitantes. En la postemporada, los Rams fueron capaces de ganar de muchas formas: corriendo, como ocurrió contra los Cowboys; lanzando, como fue ante los Saints; y haciendo buenas maniobras defensivas, tal como sucedió en diferentes pasajes de esos partidos. Superaron los 500 puntos y fueron el segundo mejor equipo anotador. En defensa, fueron muy vulnerables a los pases largos en temporada regular, pero en los playoffs han aparecido los jugadores más cotizados. Aqib Talib, Aaron Donald y Ndamukong Suh han sido factor.

Contraste generacional. Este partido presenta la mayor brecha de edad entre quarterbacks y entrenadores, en la historia de los Super Bowl’s. 33 años acaba de cumplir Sean McVay y su contraparte en las laterales, Bill Belichick, es 33 años mayor (66). McVay está completando su segundo año como director técnico y apenas tiene tres partidos de experiencia en postemporada. Belichick disputará el 12° Super Bowl de toda su carrera como entrenador, considerando también sus años como coordinador defensivo, y será su 42° partido en playoffs. Belichick tiene la experiencia y la astucia para enfrentar cada desafío, poniendo atención en cada detalle y exprimiendo todo el potencial de sus jugadores. McVay tiene la juventud y la valentía, que se refleja en los esquemas ofensivos de su conjunto, no teme a arriesgar en momentos complicados y confía en el instinto de sus jugadores. Recientemente se supo que intercambiaron muchos mensajes durante la temporada. McVay toma atención del nivel de excelencia de los Patriots y Belichick observa las innovaciones ofensivas que muestran los Rams. Tan lejanos y tan cercanos a la vez.

En cuanto a los mariscales de campo, 17 años separan a Tom Brady y Jared Goff. Brady (41) jugará este domingo su 9° Super Bowl y su 40° partido de playoffs. Si gana, será el primer jugador en lograr 6 Super Bowl’s y negó tajantemente cualquier opción de retiro. Ya dijo antes que quiere jugar hasta los 45. Goff (24), en su tercer año en la liga, jugará su primer Super Bowl y será tan solo su cuarto partido en postemporada. Es el mayor beneficiado del trabajo de McVay y su rendimiento ha subido notoriamente desde el año pasado. Brady es legendario, Goff es aún emergente. Pero ambos son igual de excelentes y ambos comparten una extraña situación, que radica en sus orígenes. Brady fue ignorado por casi todos los equipos y era catalogado como un jugador lento y sin mayores aptitudes. Goff fue elegido en primer lugar, pero en sus primeros partidos fue calificado como un jugador torpe e impreciso. Bajo entornos ideales y esquemas adecuados, ambos crecieron y se convirtieron en protagonistas. Uno sigue haciendo historia y otro está comenzando a escribirla.

Claves del partido. Los corredores pueden marcar el ritmo de este juego. Los Patriots abrieron sus dos partidos de playoffs corriendo mucho y dominando en el tiempo de posesión. Sony Michel superó las 100 yardas en esos dos juegos y está llevando una carga importante dentro de la ofensiva de New England. Será interesante ver si la línea puede abrir espacios ante una línea defensiva de los Rams que ha neutralizado a Ezekiel Elliott y Alvin Kamara. Del otro lado, la interrogante con los Rams apunta a Todd Gurley y en qué condiciones llegará a este juego. Hasta la lesión sufrida en diciembre, Gurley tenía mucha influencia dentro de esa ofensiva, corriendo incesantemente y siendo una válida opción como ruta de escape para Goff. Para el conjunto de L.A., sería ideal tener en plenitud a Gurley y C.J. Anderson, sobre todo para golpear y cansar a la defensa de los Pats. Si pueden correr, se abre el espacio para el play action, que tan bien suelen ejecutar los Rams.

En un partido que, a priori, estaría marcado por las ofensivas, podrían ser las acciones defensivas las que inclinen la balanza. Los Patriots cuentan con jugadores importantes como Trey Flowers, Kyle Van Noy y Stephon Gilmore, pero a la larga es el uso de estrategias adecuadas la clave para New England. Supieron cubrir toda la cancha para quitarle los pases largos a los Chiefs, minimizaron los acarreos de los Chargers, y ahora ¿cuál será la prioridad para defender contra los Rams? Contener a Gurley parece ser una opción prioritaria y sobre todo, obligar a Goff a lanzar y tener que desplazarse para hacerlo. De parte de los Rams, la clave sería presionar a Brady. El desafío para Aaron Donald, Ndamukong Suh y Dante Fowler es empujar y colapsar el bolsillo protector y dejar al # 12 de los Pats sin tiempo para buscar receptores. Brady no ha sido capturado en los playoffs, pero bien se sabe de la habilidad de Donald para romper bloqueos, aún si es doble marcado. Y mucho ojo con Suh, que mejoró sustancialmente en las últimas semanas

El antecedente. Super Bowl XXXVI, 3 de febrero 2002 – Rams 17, Patriots 20. Los Rams, que por entonces jugaban en St. Louis, llegaban como favoritos por casi 15 puntos según las apuestas y habían arrasado con toda su oposición. Los Patriots eran catalogados como sorpresa, a pesar de haber tenido el segundo mejor récord de su conferencia. La defensiva era el pilar de esos Pats y en aquella definición, le interceptaron dos pases a Kurt Warner – uno de ellos, devuelto a touchdown por Ty Law. Brady, en su primer año como titular, lanzó un touchdown a David Patten y cuando quedaban 1:30 por jugar, dirigió una marcha con cinco pases completos que derivaron en el gol de campo ganador de Adam Vinatieri, cuando el tiempo expiraba. Los Patriots lograban su primer campeonato y volverán a jugar contra los Rams en un Super Bowl, este domingo. Y será el 3 de febrero, al igual que hace 17 años.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 23 de enero de 2019

Paciencia


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Las recientes finales de conferencia en la NFL trajeron emoción, drama e incertidumbre. Dos partidos definidos en tiempo adicional (un hecho inédito en una ronda de Final Four), controversias arbitrales, buenas actuaciones individuales y jugadas de alto riesgo, pero a la larga nos dejaron dos vencedores que pese a todo, siempre se mantuvieron fieles a sus principios y siempre se las ingeniaron para resolver bajo presión. Justamente, las claves que distinguen a los grandes equipos y que en este caso, marcaron a los L.A. Rams y a los New England Patriots en su camino al próximo Super Bowl.

Los Rams parecían estar destinados al fracaso en el comienzo del juego ante los New Orleans Saints. Le interceptaron un pase a Jared Goff en la tercera jugada y luego, los Saints abrieron un margen de 13 puntos en el primer cuarto. Dentro de la catástrofe, algo no tan terrible: dos de esas tres anotaciones de New Orleans fueron goles de campo, por lo que la diferencia no era tan abismal. A esta altura ya es de conocimiento público que el truco de Johnny Hekker metió a los Rams en el partido. Y desde entonces, el equipo de Los Angeles jugó con más aplomo. Todd Gurley, pese a haber anotado, estuvo limitado (¿aún bajo efectos de la lesión?) y apenas tuvo cinco toques de balón. C.J. Anderson pasó gran parte del juego en la cancha, pero nunca fue factor.

Ante la ineficiencia de los acarreos, fue Jared Goff quien tomó la responsabilidad de conducir a los Rams. Y lo hizo, de a poco. Sumando primeros downs, completando pases con presión encima y lo más interesante, fue ver a Goff buscando una segunda o tercera opción de pase. Hasta hace poco, Goff era criticado por no saber descifrar bien las defensivas rivales. Pero en este partido, supo leer relativamente bien los distintos esquemas de presión y/o cobertura. En ocasiones los Saints mandaban hasta siete jugadores a la carga y en otras, colocaban más jugadores para cubrir los pases largos. Goff supo distribuir el balón de acuerdo a cada situación e incluso, completó tres pases muy importantes en tercer down. Posiblemente, el mejor haya sido un 3° y 3 que, en movimiento, completó con Gerald Everett, avanzando 39 yardas. Saliendo del pocket e identificando la opción ideal, elementos que eran poco comunes en Goff y que supo emplear en este desafío.

Así como la ofensiva fue trabajando lentamente la remontada, la defensiva cumplió en cierta medida con su parte. Después del 0-13 de entrada, permitieron solo 10 puntos más desde el segundo cuarto y además, limitaron casi todos los pases largos de los Saints. No fue casualidad que Drew Brees terminara con solo 249 yardas y que Michael Thomas fuera reducido a 36 yardas en apenas 4 recepciones. Aqib Talib fue responsable, en parte, de cubrir a Thomas, mientras que la eficiencia de Brees fue cayendo debido a la presión que llegaba de los linieros defensivos de los Rams. Lo capturaron solo una vez, pero lo golpearon varias veces como fue en su último pase, que por efecto de un golpe, fue muy bombeado y terminó en manos de John Johnson. La defensiva, que siempre fue muy cuestionada, ha respondido en los playoffs y en particular, los jugadores que llegaron para esta temporada. Ndamukong Suh es otro caso, jugó un partidazo frente a los Saints (1.5 capturas) y creó muchos problemas en la línea junto con Aaron Donald.

No fue precisamente el mismo plan de juego de la ronda anterior, pero algo muy bueno que tuvieron los Rams fueron las alternativas que encontraron para resolver distintas situaciones y sin precipitarse. Nunca parecieron forzar las jugadas ni tampoco buscaron ganar el partido en una sola jugada. Lentamente fueron inclinando el partido a su favor y si bien hubo un fallo referil que les benefició (grosera infracción no marcada de Nickell Robey-Coleman), lo cierto es que los Rams acabaron jugando mucho mejor y todo gracias a una buena planificación. Crédito para Sean McVay, quien en su segundo año al frente de este conjunto tiene a los Rams a un triunfo de ser campeones de la NFL.

Los New England Patriots tuvieron un comienzo arrollador. Anotaron temprano y se tomaron todo el tiempo posible en sus ofensivas para marcar diferencias frente a los Kansas City Chiefs. De hecho, al finalizar la primera parte, los Pats ganaban 14-0 y habían pasado dos tercios del tiempo con el balón. A pesar de una intercepción lanzada por Tom Brady, se mantuvieron dominando el juego. La defensa hizo una primera mitad fenomenal. Los backs defensivos cubrían todo el ancho del terreno para neutralizar a Tyreek Hill (apenas 1 recepción en toda la noche) y Travis Kelce, mientras que al frente ponían presión para confundir y sacar de ritmo a Patrick Mahomes. Un partido redondo de los Pats, hasta que Mahomes pudo desplazarse y completar pases.

La remontada de los Chiefs parecía realizarse, de hecho pasaron arriba dos veces durante el cuarto período, pero los Patriots siempre respondían y siempre anotaban. Siempre. En los momentos más tensos, el plan de juego de Bill Belichick y Josh McDaniels se mantenía intacto. Siguieron corriendo, Sony Michel volvió a superar la centena de yardas. Y cuando el asunto se complicaba en serio, el balón era del mejor. Brady cometió errores, pero ejecutó magistralmente en terceros downs y siempre buscó a los más confiables. Julian Edelman hizo recepciones increíbles, mientras que Rob Gronkowski sacó provecho de cualquier 1-on-1 favorable que tuviera. Brady identificaba el duelo conveniente y movía las cadenas.

La ejecución de Brady en la ofensiva jugada en tiempo extra fue para coleccionarla. 3° y 10, pase por el centro a Edelman – avance de 20 yardas. Luego, otro 3° y 10: otro tiro al centro para Edelman – 15 yardas y el balón seguía siendo patriota. Después, otro 3° y 10: envío a la izquierda para Gronkowski – 15 yardas y dentro de la zona roja. Tres jugadas después, Rex Burkhead atacaba por el centro de la línea ofensiva y anotaba el touchdown ganador para New England, que buscará su sexto trofeo Lombardi. Una impecable marcha de 75 yardas en casi cinco minutos. Ganaron la primera posesión de la prórroga y no devolvieron el balón. Los Patriots tienen experiencia y la demostraron, que fue lo más importante. Por la dificultad y el contexto, esta tiene que haber sido una de las grandes victorias de los Pats en todo el ciclo Brady/Belichick. Desde 2006 que no ganaban como visitantes en playoffs (sin contar los Super Bowl's, que son en cancha neutral).

Cierto, en el partido hubo decisiones arbitrales que beneficiaron a los Patriots (¡qué susto tenía Clete Blakeman!), pero la tropa de Foxboro terminó ganando el juego por méritos propios y aparte, hay que destacar otra cosa: los jueces no tuvieron la culpa de la incapacidad defensiva de los Chiefs. Nunca pudieron atrapar a Brady y cuando tenían resuelto el partido, un offside de Dee Ford les dio otra chance a los visitantes. Patriots y Rams triunfaron como visitantes, en entornos complicados y pasando por situaciones adversas. Ambos equipos salieron adelante y siempre encontraron las jugadas indicadas para resolver sus partidos. Poco a poco, yarda por yarda. Así jugaron estos equipos y así llegarán al último día de la temporada. Todavía falta más de una semana para el Super Bowl LIII, pero por las características de ambos conjuntos, bien podría ser un partido con muchos matices ofensivos, pero por sobre todo, podría ser un duelo muy metódico, tal como ha sido el transitar de estas dos franquicias rumbo a Atlanta.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 9 de noviembre de 2017

La revolución carnera


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Hace menos de un año, los L.A. Rams no solo eran uno de los peores equipos en la NFL sino que contaban con la peor ofensiva, promediando unos escuálidos 14.0 puntos por partido. Ahora, en la medianía del curso 2017, estos mismos Rams son punteros divisionales, juegan muy bien y tienen la mejor ofensiva del torneo, promediando 32.9 puntos por partido. ¿Cómo es posible semejante cambio? la principal clave pasa por la dirección técnica. Durante el receso, cambiaron al veterano Jeff Fisher por un joven e inexperto Sean McVay...

¿Quién?

McVay. Con 31 años de edad, por lejos el coach más joven de la competencia, asumió el desafío de tomar a un equipo con talento pero tremendamente inestable y falto de confianza. Previo a asumir este cargo, Sean había sido el coordinador ofensivo de los Washington Redskins, además de haber sido entrenador de tight ends en la misma franquicia. Con ese antecedente, se puede entender la evolución ofensiva de este conjunto, el cual añadió nuevos jugadores este año (Robert Woods, Sammy Watkins) que han encajado de forma adecuada dentro del sistema.

El propio McVay admite que su foco principal está en hacer funcionar la ofensiva, delegando la tarea defensiva a Wade Phillips quien es el coordinador de esa unidad. El crecimiento de estos Rams se ve reflejado en su quarterback Jared Goff. Hace algunas semanas, destacaba que Goff se veía más suelto para jugar y sobre todo, tomando mejores decisiones. Pues bien, eso ha sido la constante con Goff este año, quien está desarrollando habilidades para leer defensivas rivales e identificar duelos favorables, sacando provecho del talento y sobre todo, de la velocidad de sus receptores quienes están llenando las estadísticas en cada partido.

En su reciente victoria, como visitantes frente a los New York Giants, Goff firmó su mejor partido como profesional con 311 yardas, en apenas 14 pases completos, y 4 touchdowns -  dos de ellos, mediante jugadas de más de 50 yardas. Goff lanza el balón y sus receptores aplican todas sus cualidades para sumar yardas y puntos. Woods y Watkins llegaron para aportar, de igual forma como lo hacen Cooper Kupp, Tavon Austin -el hombre motion de este conjunto- y Todd Gurley, quien produce tanto por tierra como por aire.

Gurley, en este momento, es el líder en yardas totales (corridas + recibidas) de los Rams con 1.024 y suma 10 touchdowns totales. Solamente Kareem Hunt de los Kansas City Chiefs lo supera en cuanto yardas y nadie ha anotado tantos touchdowns como lo ha hecho Todd en estas nueve semanas disputadas. Tal como mencionaba hace algunas semanas, el # 30 de los Rams es otro gran beneficiado en esta nueva etapa del equipo y dada la productividad por aire, se vuelve muy peligroso como un arma complementaria. Puede atacar de varias formas, sobre todo por tierra donde combina muy bien su potencia física con velocidad, cuando ataca los espacios y se lanza a correr en campo abierto.

En septiembre sorprendieron, en octubre continuaron su ascenso y comenzaron noviembre anotando 51 puntos. Los Rams no solo ganan, sino que juegan un football atractivo y veloz, con muchas variables que los vuelven muy dinámicos. Actualmente, no solo son punteros divisionales, sino que son -junto con los New England Patriots- los únicos invictos como visitantes en toda la liga, al haber ganado sus cuatro partidos. Y otra cosa: sus dos derrotas fueron en partidos definidos por siete o menos puntos.

La segunda parte de la temporada tendrá desafíos importantes para estos Rams. Entre otros, les tocará recibir a los Saints y a los Eagles, y aún tienen pendientes las revanchas contra los Seahawks y los Cardinals, ambos partidos como visitantes. A pesar de estar en el primer año de su nueva etapa y de la juventud de muchos de sus integrantes, los L.A. Rams lucen como un equipo con una estructura idónea para el tipo de jugadores con los que cuentan, mostrando un sólido funcionamiento. Llegará el momento para comprobar como sigue marchando esta inesperada revolución.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.