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martes, 4 de febrero de 2020
Comeback City Chiefs
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El Super Bowl LIV quedó en la historia por tener un duelo entre dos equipos que llegaban en su mejor momento, ofreciendo un encuentro igualado, donde cada uno tuvo su chance de golpear. El partido tuvo diversos matices y estrategias que fueron avanzando en el mismo juego. Finalmente, la definición de la 100° temporada de la NFL nos deja un ilustre campeón como los Kansas City Chiefs, quienes fueron madurando en la temporada y en este mismo partido tuvieron que tomar riesgos cuando el tiempo apremiaba. Esos riesgos y sobre todo, esos ajustes sobre la marcha los llevaron a una tercera remontada consecutiva, esta vez ante los San Francisco 49ers y que terminó valiendo el título, su primero después de 50 años.
Desde el primer cuarto, los Chiefs desplegaron sus recursos en ataque. Los pases de Patrick Mahomes y a su vez, los acarreos de Damien Williams quien desde temprano comenzaba a ser factor. Se fueron arriba 7-3 mediante una marcha extraordinaria, en la que consumieron más de siete minutos, convirtieron un 4th & 1, y combinaron jugadas con las que fueron moviendo el balón pacientemente. En ese momento, parecía que iban a arrasar. Estaban sacando jugadas de rápido desarrollo, en la que no daban espacio a una reacción defensiva. En el segundo cuarto, una intercepción a Jimmy Garoppolo le daba una chance de estirar la diferencia, pero no fue así y de entonces que comenzaron los problemas.
Lentamente, los 49ers se metieron en el partido. Las jugadas que precedían de motions daban resultado y la velocidad de sus jugadores comenzaba a equiparar el dominio que ejerció KC en un principio. De un 3-10, el equipo de San Francisco logró igualar el partido antes del intermedio y en el tercer cuarto, ya tenían ventaja de 20-10. En ese momento, el ímpetu era de los Niners quienes se imponían en la línea de golpeo y estaban confundiendo a Mahomes, quien fue cayendo en una fase de ansiedad e indecisión. De ahí salieron las dos intercepciones lanzadas por Pat, la primera en un pase precipitado que cazó Fred Warner y la segunda, mediante un envío atrasado que Tyreek Hill no alcanzó a atrapar. SF estaba en posición de liquidar el partido con poco más de 10 minutos en el tiempo reglamentario, pero ahí comenzó la reacción definitiva de los Chiefs.
Tal como fue en sus anteriores partidos de playoffs, nunca se desesperaron. Se mantuvieron fieles a su metodología, aunque también incorporaron elementos que ayudaron a la frenética remontada. Todo partió con la defensiva que logró detener dos veces seguidas a Jimmy Garoppolo y compañía, permitiendo apenas un 1st down en total. Eso le dio la oportunidad a la ofensiva, que volvió a ser firme en la protección a Mahomes y este a su vez, tuvo un poco más de calma, la suficiente para completar los pases que no había logrado acertar antes. En todo el partido había tenido problemas buscando pases largos, en parte por la buena cobertura de los 49ers. Pero dentro de los últimos siete minutos, el # 15 de los Chiefs tiró dos bombazos. El primero, fue de 44 yardas a Hill (era un 3rd & 15) el cual derivó en touchdown de Travis Kelce y el segundo, dirigido a Sammy Watkins. Una perfecta espiral que recorrió 38 yardas. Luego, en 3rd & goal, Mahomes encontró a Williams para anotar el touchdown que puso arriba a KC.
En cuestión de cinco minutos, pasaron de la confusión al vértigo. Los Chiefs montaron otro rally, tal como en el juego ante los Texans donde anotaron 41 puntos seguidos después de ir 24-0 abajo y ante los Titans, donde convirtieron 21 seguidos después de ir 10 unidades abajo. Aquí, la situación era extrema ya que debían levantar 10 puntos de margen en el último cuarto. Lo hicieron y lo mejor del caso, fue que encontraron una forma de ir por rutas largas, las cuales habían estado ocultas en el partido. En vez de derrumbarse, Mahomes corrigió sus errores y terminó encabezando esta remontada, después de haber jugado quizás los tres cuartos más discretos de su corta carrera en la liga. Para coronar el triunfo, Williams se escapó 38 yardas y anotó el último touchdown de la noche, que selló la victoria de los Chiefs. Un triunfo que no debiera sorprender, considerando el proceso que vivieron durante la temporada, particularmente en los últimos tres meses donde hilvanaron nueve triunfos consecutivos para adjudicarse el trofeo Lombardi.
21 puntos en los últimos siete minutos, una fiel demostración de lo que es capaz de hacer Kansas City en ofensiva, moviendo el balón y anotando súbitamente, casi sin que uno se dé cuenta, pueden rematar el partido en un fragmento. Lo habían hecho antes y lo volvieron a hacer en el escenario más grande. Un triunfo que hace justicia para esta organización, que el año pasado se había quedado en las puertas para llegar al Super Bowl y que ahora, medio siglo después de su único campeonato, llega y cumple con el objetivo. Justicia también para Andy Reid, uno de los grandes entrenadores del presente siglo y uno de los más ganadores de la historia. Por fin logra ganar un título y él es responsable del cambio que han tenido los Chiefs desde su llegada en 2013, convirtiéndolos en frecuentes animadores en su conferencia hasta llegar a la ansiada coronación.
Williams era quizás merecedor del MVP de este partido (133 yardas totales, 2 touchdowns), pero el premio fue para Mahomes (286 yardas en pases, 3 touchdowns) quien apenas en su segundo año como titular ya está afianzado como la estrella absoluta de los Chiefs y de la liga en general. A sus 24 años de edad, Patrick es una de las nuevas caras que necesitaba la liga para refrescar la competencia. Aquí está el campeón y un firme protagonista de la liga en esta década que comienza. Para una ciudad poco habituada a los trofeos y una franquicia que vivió décadas de mediocridad, este Super Bowl ganado por los Kansas City Chiefs es motivo de orgullo para toda su comunidad y gracias a la figura de Mahomes y la gestión de Reid, seguramente la idea y la ilusión será seguir construyendo grandes procesos para cosechar una época de triunfos.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 28 de enero de 2020
Super RedBowl
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
La 54° edición del Super Bowl ofrece un duelo que, a priori, tendría todo lo necesario para ser el partido del año en la NFL. San Francisco 49ers y Kansas City Chiefs llegan a la definición en Miami y lo hacen jugando un fútbol americano de alto vuelo, con creatividad de parte de sus entrenadores y con la velocidad de sus jugadores que han marcado diferencias a través de toda la temporada. Son equipos bien armados en ofensiva, unos sobresalen más lanzando, otros se han vuelto una máquina de correr. En defensiva, ambos conjuntos muestran fortalezas, con bloques sólidos y que han crecido en el transcurrir del tiempo. Y en cuanto a los coaches, si bien hay 21 años de diferencia, en cuanto a estrategias y decisiones en la cancha son muy similares. Mucho talento, muchas alternativas y muchas claves que se desprenden de un duelo que de por sí es novedoso, ya que por primera vez en siete años el Super Bowl no tendrá ni a Tom Brady ni a Peyton Manning y después de cuatro años, será una definición sin los Patriots quienes cederán su cetro al nuevo campeón que será coronado el próximo domingo.
Los equipos. Después de siete años, los 49ers vuelven a un Super Bowl. En el presente curso, comenzaron 8-0 antes de perder por primera vez. Lograron el primer puesto de su conferencia en un partido definido por centímetros ante los Seattle Seahawks y el margen acumulado de sus tres caídas fue de apenas 13 puntos. Superaron a los Vikings y a los Packers sin problemas en su acceso al SB54. En ambos partidos, corrieron y con poder. Logran imponerse en la línea, gracias a un sofisticado sistema de bloqueos que abre enormes espacios. Es un sistema en el que prácticamente cualquiera que tenga algo de talento pueda destacarse. En los playoffs, Tevin Coleman fue la estrella en el primer juego y después, Raheem Mostert se lució en la final de conferencia. Están armados para correr, pero igualmente tienen armas para lanzar. En ciertos tramos de la etapa regular, Jimmy Garoppolo tuvo que tomar un rol protagónico y lo supo hacer, jugando cada partido con algo más de aplomo y conectando con Deebo Samuel y Emmanuel Sanders, quien llegó a mitad de torneo. Fueron la sensación en toda la temporada y llegan en muy buen nivel, luego de haber pasado duros desafíos que los llevaron a tener la localía en postemporada.
De igual manera, los Chiefs llegan al Super Bowl jugando quizás su mejor football de toda la temporada. El inconveniente que debieron enfrentar a mitad de torneo fue la lesión de Patrick Mahomes que lo marginó por dos partidos, pero no afectó mucho ya que el equipo de Kansas City no perdió el paso respecto de los grandes equipos de su conferencia. Llegan a la definición después de ocho victorias consecutivas, un proceso en que el equipo fue encontrando matices equilibrando los pases con más acarreos. En los playoffs, los Chiefs aprovecharon su localía y se impusieron anotando de muchas maneras, ya sea con jugadas de alto impacto o de manera más metódica, con ofensivas de mayor duración. Mahomes completará su segundo año como titular en la liga, pero su madurez en la cancha lo hace ver como un quarterback mucho más curtido. Impacta su rápida toma de decisiones, muchas veces encuentra un receptor en menos de dos segundos y su movilidad la usa astutamente, corre cuando la situación lo amerita, tal como lo hizo en uno de sus touchdowns frente a los Titans. Con apenas 24 años de edad, Mahomes ya es la cara de esta franquicia que después de medio siglo tiene la chance de volver a ganar un campeonato.
Jóvenes pasadores. Contextos distintos aunque importantes de todas formas. En Kansas City, Mahomes puede romper un partido con una jugada de alto riesgo y dado su perfil de mariscal pistolero, puede lanzar pases de toda especie. Ciertamente, el # 15 es quien mueve a toda la ofensiva de los Chiefs. Por su parte, Garoppolo (28) cuando tiene que lanzar lo hace y suele resolver bien, aunque todavía tiene una extraña tendencia a lanzar intercepciones evitables. Aunque para bien del jugador de San Francisco, se notan sus años de aprendizaje cuando fue suplente de Brady. De hecho, no hay que olvidar que Jimmy G jugó un par de veces de reemplazo, mientras Brady cumplía una suspensión. Por ahí se explica su llegada a la bahía en 2017, su progreso y su producción llegaron orgánicamente.
Armas letales. Un factor común que une a estos equipos son las alas cerradas. George Kittle y Travis Kelce son dos tight ends de categoría estelar. Imponen presencia, son hábiles para atrapar el balón y tienen destrezas para desmarcarse. Suelen ser muy confiables en situaciones extremas. Garoppolo suele buscar a Kittle en jugadas obvias de pase y George juega con una elasticidad que ya quisieran varios wideouts. En su tercer año en la liga, ya se consagra como uno de los mejores. Atrapó 89 pases y sumó 1.088 yardas, además de anotar cinco touchdowns. Fue lejos el mejor receptor de los Niners y para muchos el mejor TE de todo este torneo. Por parte de Kelce, ahí encontramos a un jugador de excelencia. Todos saben para donde va y de alguna forma, Travis crea espacio para atrapar el balón. Ha sido esencial para darle forma a la ofensiva de KC y en los playoffs ha sido clave con tres touchdowns.
Factores defensivos. Ambos equipos han tenido defensas que han complementado muy bien lo hecho por las ofensivas. SF cuenta con una unidad de cuidado. En todo el año, hubo solo dos partidos en que no robaron balones, fueron los sextos mejores en ese rubro (27) pero donde sobresalen realmente es presionando mariscales. Usan linebackers, usan esquineros. Van con cuatro, con cinco y hasta seis en ocasiones. Mezclan esquemas y confunden rivales. Los 49ers pueden sacar de quicio a cualquier pasador. Sumaron 48 capturas en la etapa regular (quintos mejores) y en las eliminatorias, añadieron otras nueve. Mientras tanto, KC ha mejorado lo suficiente en defensa como para darle un soporte al festival ofensivo que arman los Chiefs. El juego ante Tennessee fue una prueba: dejaron a Derrick Henry en apenas 69 yardas, después del primer cuarto casi que no influyó en el partido y todo fue gracias a una línea bien armada que tenía estudiados los movimientos del corredor al que enfrentaban.
Los entrenadores. 40 años tiene Kyle Shanahan, 61 Andy Reid. Hay diferencia en cuanto a la edad, pero en la práctica estos son coaches con varias similitudes en metodología, creatividad y decisiones durante los partidos. Ambos ya tienen experiencia previa en Super Bowl’s: Shanahan era el coordinador ofensivo de los Atlanta Falcons hace tres años, cuando perdieron una definición que ganaban por 25 puntos promediando el tercer cuarto. Ahora, en su tercer año al mando de los 49ers vuelve a un SB, pero ahora con la chance de ganarlo siendo director técnico. Reid es uno de los siete entrenadores con más triunfos en la historia de la NFL, pero de esos siete es el único que no ha ganado un campeonato. Su única oportunidad la tuvo hace quince años, cuando dirigía a los Philadelphia Eagles. Perdió por tres puntos ante los Pats.
El nexo histórico. Joe Montana, uno de los grandes quarterbacks de la historia. Ganó cuatro títulos con San Francisco en los 80’s y a principios de los 90’s, fue a terminar su carrera en Kansas City, donde estuvo muy cerca de disputar otro SB. Montana estuvo invicto en Super Bowl’s, además de ganar los cuatro que jugó su balance de touchdowns/intercepciones en esos cuatro juegos fue un envidiable 11/0. Siempre brilló en la liga y siempre lo hizo con camiseta roja, tal y como será el color que caracteriza la definición del próximo 2 de febrero.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 6 de febrero de 2019
Pragmatismo Patriota
por Miguel Meléndez
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El fútbol americano es, en esencia, un deporte de oposición. Hay que jugar con el balón, sumar yardas y anotar, pero también incluye un componente estratégico, el cual se percibe mucho más en las defensas, que deben impedir que las ofensivas avancen en la cancha. Quienes seguimos la NFL, sabemos que la era actual está definida por los ataques y los partidos de alta anotación. Sin ir más lejos, el Super Bowl del año pasado tuvo 74 puntos (Eagles 41, Patriots 33) y en la temporada que acaba de concluir, hubo un partido con más de 100 puntos (Chiefs 51, Rams 54). Con tantos pases, centenares de yardas y récords ofensivos, se nos fue olvidando que las defensas también existen. Y en el reciente Super Bowl LIII vimos la antítesis del football moderno.
En la definición por el título, estaban los New England Patriots y los L.A. Rams. Dos equipos que estuvieron dentro de los cinco mejores en anotaciones. Partido ofensivo, pensamos muchos. Con lo que nunca contamos, o tal vez lo que nunca tomamos en cuenta, fue la capacidad de los coordinadores defensivos de diseñar esquemas tan eficientes que terminaron anulando a los ataques por gran parte del juego. Football de estrategias, denso, muy de vieja escuela. Por una parte, Wade Phillips armó un plan para que los Rams pudieran confundir a Tom Brady, lo logró en cierta medida ayudando a que el equipo de Los Angeles se mantuviera en la contienda, a pesar de su inoperante ofensiva, que fue neutralizada por otro brillante plan defensivo, en este caso diseñado por Brian Flores y Bill Belichick.
Dentro de ese duelo estratégico, fueron los Patriots quienes resolvieron mejor las situaciones y sobre todo, quienes mostraron más variantes a lo largo del partido. El desempeño defensivo fue para coleccionar. Ante la escasa producción por tierra de los Rams (se notó mucho que Todd Gurley aún no estaba recuperado), estos se volvieron unidimensionales. Jared Goff tuvo que lanzar más el balón y en momentos críticos, como en varios 3° downs, los Patriots presionaron al punto de sacar de ritmo a la ofensiva carnera, que había promediado casi 33 puntos por partido en la temporada. Lo interesante fue ver las formaciones y cómo presionaban los Pats. En algunas secuencias, alineaban cuatro jugadores en la línea y luego del snap, aparecía algún linebacker entrando de forma diferida para apurar a Goff. Y en otras, iban safeties y/o linebackers directo por el quarterback. Un blitz absoluto.
Esa mezcla de jugadas defensivas hizo que Goff estuviera muy incómodo y así fue como nunca pudo entrar en ritmo. Fue capturado cuatro veces, golpeado en otras trece y además, tiró una intercepción cuando los Rams buscaban el empate en el último cuarto. La ejecución fue brillante. Además de tacklear y derribar a Goff, la labor de New England fue muy buena cubriendo pases. Borraron casi todas las rutas largas, obligando a que el # 16 de L.A. tuviera que tomarse más tiempo del debido para buscar receptores. Y además, hubo maniobras oportunas de los secundarios para evitar grandes avances. Un ejemplo, Jason McCourty salvando un posible touchdown de Brandin Cooks, en el tercer cuarto. Momentos así hubo varios más. Cuando costaba anotar, la defensa hizo su cometido para los Patriots.
La mejor ofensiva y a su vez, la mejor secuencia de Brady, llegó en el último cuarto. El # 12 de New England, quien hasta ese momento tenía un discreto desempeño, ligó cuatro pases consecutivos que llevaron el balón hasta la yarda 2. El último pase, una perfecta espiral de 29 yardas con Rob Gronkowski. Acto seguido, Sony Michel anotó en la única jugada en zona roja que hubo en todo el partido. Cuando había que liquidar el partido, los Patriots armaron sus jugadas y las realizaron. Por las condiciones del partido, bastó con jugar solo un poco mejor para hacer la diferencia. Y en la complejidad, estuvo Julian Edelman. Siempre aguerrido, siempre inteligente. Haciendo motions, quiebres, buscando su espacio y atrapando cada pase que le mandaba Brady. Al final, fueron 141 yardas mediante 10 recepciones, muchas útiles para darle aire a los Patriots cuando estaban asediados. Antes de las jugadas triunfales, el # 11 siempre estuvo presente. Por eso, su premio de MVP del partido es merecido.
Para New England, su histórico sexto campeonato no se explica solo en este juego, donde dejaron a los Rams en míseros 3 puntos. Se explica a través de un proceso, donde hubo complicaciones pero donde siempre tuvieron la certeza de llegar hasta el final, una vez más. Seis títulos, todos en el Siglo XXI y todos con Brady en la cancha y con Belichick en las laterales. Una dinastía que tiene valor, considerando el contexto actual regido por el tope salarial. Bajo esas reglas, los Patriots se mueven renovando su plantel cada año y donde se potencian las cualidades de cada jugador, con tal de rendir dentro de sus esquemas. Por metodología y antigüedad, ya se podría considerar a Belichick como el mejor entrenador de la historia. Por durabilidad y adaptación en el tiempo, bien se podría considerar a Brady como el mejor quarterback de toda la vida.
Esta vez no fue necesaria una remontada o un partido supremo de Brady. Solo bastaron 13 puntos y una soberbia actuación defensiva para un nuevo título de los Patriots. En perspectiva, resulta curioso ver que en un año en que hubo muchos partidos con equipos anotando sobre 40 puntos, en el final tuvimos el Super Bowl con menos puntos de la historia (16). ¿Accidente? ¿Casualidad? Se notó que los dos equipos se prepararon para reducir a las ofensivas y mucha atención para la próxima temporada, porque ya hay equipos que están llevando entrenadores con vocación defensiva.
¿Se estarán encontrando los antídotos para aniquilar el passing football? Lo sabremos más adelante. Pero hay que tener claro que sea cual sea la tendencia imperante de juego, los Patriots siempre estarán listos y siempre sabrán cómo enfrentar sus desafíos. Astucia, experiencia y como fue en este Super Bowl, una dosis de pragmatismo. Como buen equipo, siempre encontrarán una forma para ganar y es por eso que los Patriots son el equipo de este siglo en la NFL. Seis campeonatos… ¿más todos los que vengan? Seguro que esa será la consigna, mientras Belichick siga al mando y Brady siga prolongando su juventud.
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miércoles, 30 de enero de 2019
Objetivo Atlanta
por Miguel Meléndez
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Previo al comienzo de esta temporada en la NFL, muchos apuntaban a los New England Patriots y los L.A. Rams como genuinos aspirantes a disputar el título. Los Patriots, por la experiencia y por seguir contando con Tom Brady y Bill Belichick. Los Rams, por sus cualidades ofensivas y por todos los jugadores fichados en agencia libre. Ambos equipos fueron confirmando esos pergaminos durante el curso, ganaron muchos partidos, pasaron algunas dificultades en diciembre, pero en tiempo de playoffs elevaron su nivel - aún si tuvieron que jugar de visita en el Final Four, y así fue como acabaron llegando a la última semana de competición, donde estarán disputando el Super Bowl LIII, el próximo domingo en Atlanta. Tres meses después del enfrentamiento Red Sox – Dodgers en la Serie Mundial de béisbol, vuelve a darse una definición entre equipos de Boston y Los Angeles. En este caso, podría ser un sexto título para los Patriots o un segundo trofeo Lombardi para los Rams. Como mencionaba en mi anterior columna, podría ser un partido con muchos matices ofensivos, dada la forma en que juegan ambos y también, por la amplitud de talento que hay en estos equipos, podría ser un encuentro con muchos aspectos para tener en cuenta.
Los equipos. Por tercer año consecutivo y por novena vez en este siglo, los New England Patriots llegan al Super Bowl, aunque esta fue una temporada con algunas turbulencias en el camino. Como locales estuvieron sólidos, ganaron todos sus partidos (9-0). Pero de visita hubo muchos problemas. En temporada regular, perdieron cinco de ocho partidos de visita, quizás los dos más resonantes fueron los últimos – en Miami y en Pittsburgh, ambos en diciembre. Permitieron un touchdown mediante laterales a los Dolphins y Tom Brady lanzó una intercepción en zona roja ante los Steelers. Dos sucesos anormales en New England. Pero llegaron los playoffs y volvieron a afianzarse. Sony Michel se convirtió en pieza clave dentro de una ofensiva que está armada para correr y consumir tiempo, restándole carga a Brady quien sigue siendo capaz de superar las 4.000 yardas por temporada. En defensa, permiten yardas pero a cambio casi no permiten jugadas de largo avance, ni tampoco muchos puntos. Aunque en la final de conferencia, los Chiefs les anotaron 24 solo en el cuarto período.
A tres años desde su regreso a California, los Rams se instalan en el Super Bowl, producto de una renovación que comenzó el año pasado con Sean McVay y que repercutió en el desempeño de sus principales jugadores ofensivos. En la actual campaña, estuvieron invictos durante las primeras ocho jornadas y protagonizaron el partido con mayor puntaje de todo el año (54-51 vs Chiefs, 19 de noviembre), pero el bajón que tuvieron en diciembre les costó tener que jugar la final de conferencia como visitantes. En la postemporada, los Rams fueron capaces de ganar de muchas formas: corriendo, como ocurrió contra los Cowboys; lanzando, como fue ante los Saints; y haciendo buenas maniobras defensivas, tal como sucedió en diferentes pasajes de esos partidos. Superaron los 500 puntos y fueron el segundo mejor equipo anotador. En defensa, fueron muy vulnerables a los pases largos en temporada regular, pero en los playoffs han aparecido los jugadores más cotizados. Aqib Talib, Aaron Donald y Ndamukong Suh han sido factor.
Contraste generacional. Este partido presenta la mayor brecha de edad entre quarterbacks y entrenadores, en la historia de los Super Bowl’s. 33 años acaba de cumplir Sean McVay y su contraparte en las laterales, Bill Belichick, es 33 años mayor (66). McVay está completando su segundo año como director técnico y apenas tiene tres partidos de experiencia en postemporada. Belichick disputará el 12° Super Bowl de toda su carrera como entrenador, considerando también sus años como coordinador defensivo, y será su 42° partido en playoffs. Belichick tiene la experiencia y la astucia para enfrentar cada desafío, poniendo atención en cada detalle y exprimiendo todo el potencial de sus jugadores. McVay tiene la juventud y la valentía, que se refleja en los esquemas ofensivos de su conjunto, no teme a arriesgar en momentos complicados y confía en el instinto de sus jugadores. Recientemente se supo que intercambiaron muchos mensajes durante la temporada. McVay toma atención del nivel de excelencia de los Patriots y Belichick observa las innovaciones ofensivas que muestran los Rams. Tan lejanos y tan cercanos a la vez.
En cuanto a los mariscales de campo, 17 años separan a Tom Brady y Jared Goff. Brady (41) jugará este domingo su 9° Super Bowl y su 40° partido de playoffs. Si gana, será el primer jugador en lograr 6 Super Bowl’s y negó tajantemente cualquier opción de retiro. Ya dijo antes que quiere jugar hasta los 45. Goff (24), en su tercer año en la liga, jugará su primer Super Bowl y será tan solo su cuarto partido en postemporada. Es el mayor beneficiado del trabajo de McVay y su rendimiento ha subido notoriamente desde el año pasado. Brady es legendario, Goff es aún emergente. Pero ambos son igual de excelentes y ambos comparten una extraña situación, que radica en sus orígenes. Brady fue ignorado por casi todos los equipos y era catalogado como un jugador lento y sin mayores aptitudes. Goff fue elegido en primer lugar, pero en sus primeros partidos fue calificado como un jugador torpe e impreciso. Bajo entornos ideales y esquemas adecuados, ambos crecieron y se convirtieron en protagonistas. Uno sigue haciendo historia y otro está comenzando a escribirla.
Claves del partido. Los corredores pueden marcar el ritmo de este juego. Los Patriots abrieron sus dos partidos de playoffs corriendo mucho y dominando en el tiempo de posesión. Sony Michel superó las 100 yardas en esos dos juegos y está llevando una carga importante dentro de la ofensiva de New England. Será interesante ver si la línea puede abrir espacios ante una línea defensiva de los Rams que ha neutralizado a Ezekiel Elliott y Alvin Kamara. Del otro lado, la interrogante con los Rams apunta a Todd Gurley y en qué condiciones llegará a este juego. Hasta la lesión sufrida en diciembre, Gurley tenía mucha influencia dentro de esa ofensiva, corriendo incesantemente y siendo una válida opción como ruta de escape para Goff. Para el conjunto de L.A., sería ideal tener en plenitud a Gurley y C.J. Anderson, sobre todo para golpear y cansar a la defensa de los Pats. Si pueden correr, se abre el espacio para el play action, que tan bien suelen ejecutar los Rams.
En un partido que, a priori, estaría marcado por las ofensivas, podrían ser las acciones defensivas las que inclinen la balanza. Los Patriots cuentan con jugadores importantes como Trey Flowers, Kyle Van Noy y Stephon Gilmore, pero a la larga es el uso de estrategias adecuadas la clave para New England. Supieron cubrir toda la cancha para quitarle los pases largos a los Chiefs, minimizaron los acarreos de los Chargers, y ahora ¿cuál será la prioridad para defender contra los Rams? Contener a Gurley parece ser una opción prioritaria y sobre todo, obligar a Goff a lanzar y tener que desplazarse para hacerlo. De parte de los Rams, la clave sería presionar a Brady. El desafío para Aaron Donald, Ndamukong Suh y Dante Fowler es empujar y colapsar el bolsillo protector y dejar al # 12 de los Pats sin tiempo para buscar receptores. Brady no ha sido capturado en los playoffs, pero bien se sabe de la habilidad de Donald para romper bloqueos, aún si es doble marcado. Y mucho ojo con Suh, que mejoró sustancialmente en las últimas semanas
El antecedente. Super Bowl XXXVI, 3 de febrero 2002 – Rams 17, Patriots 20. Los Rams, que por entonces jugaban en St. Louis, llegaban como favoritos por casi 15 puntos según las apuestas y habían arrasado con toda su oposición. Los Patriots eran catalogados como sorpresa, a pesar de haber tenido el segundo mejor récord de su conferencia. La defensiva era el pilar de esos Pats y en aquella definición, le interceptaron dos pases a Kurt Warner – uno de ellos, devuelto a touchdown por Ty Law. Brady, en su primer año como titular, lanzó un touchdown a David Patten y cuando quedaban 1:30 por jugar, dirigió una marcha con cinco pases completos que derivaron en el gol de campo ganador de Adam Vinatieri, cuando el tiempo expiraba. Los Patriots lograban su primer campeonato y volverán a jugar contra los Rams en un Super Bowl, este domingo. Y será el 3 de febrero, al igual que hace 17 años.
Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 8 de febrero de 2018
Philly, Philly!
por Miguel Meléndez
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La temporada que acaba de concluir en la NFL estuvo marcada, entre otros sucesos, por lesiones que perjudicaron el andar de varios equipos. Vimos como los Green Bay Packers pasaron de ser una máquina ofensiva a ser un conjunto casi inofensivo luego de la lesión de Aaron Rodgers. Vimos también como los Houston Texans dejaron de ganar partidos al perder a su prometedor mariscal DeShaun Watson. Esta cadena de hechos desafortunados parecía tener continuidad en diciembre, momento en que los Philadelphia Eagles lamentaron la baja de Carson Wentz luego de una lesión en los ligamentos. El pensamiento lógico nos llevó a muchos a dar por hecho que los Eagles no iban a durar mucho tiempo en los playoffs, tan solo por haber perdido a su joven estrella. Bajo el argumento establecido en que la presencia de un buen quarterback es fundamental para obtener el éxito, el hecho de no tener a Wentz para el último era casi una crónica de eliminación prematura.
Lo que muchos no consideramos debidamente fue que Doug Pederson, al igual como supo hacerlo frente a otras bajas, es un entrenador que demuestra tener muchas cualidades para planificar y ajustar en caso de inconvenientes, a pesar de su corta trayectoria como head coach. Tomó algunas semanas, pero finalmente el sustituto Nick Foles encajó dentro del esquema, entró en ritmo y poco a poco le fueron dando las riendas de la ofensiva Eagle. Al principio, jugaba para no equivocarse. Eventualmente, terminó jugando para destrozar oponentes. Aquí se nota mucho la influencia del grupo de entrenadores, pero también cobra mucha relevancia el talento del propio jugador. Hasta mediados de diciembre no había tomado un solo snap en partidos oficiales de esta temporada y hace pocos días, en la disputa del Super Bowl LII, tomaba decisiones rápidas y acertadas, con un nivel de precisión digno de quarterback de elite y no de alguien que entró a jugar de emergencia.
Aquí también se ve la actitud y la personalidad de Nick Foles quien, vale recordar, no es precisamente un niño. En su primera etapa con los Philadelphia Eagles (2012-2014) fue titular por casi dos años hasta que una fractura de clavícula lo terminó marginando de la organización. Y en su retorno, tuvo (de forma imprevista) su oportunidad y la aprovechó, jugando al más alto nivel y cuando había más presión. Ese atrevimiento de Foles se refleja también en todo el plantel de estos Eagles, que por las características de cada uno de sus miembros parecen estar elegidos adecuadamente para jugar en este conjunto y bajo los esquemas de Doug Pederson, Frank Reich y Jim Schwartz.
Talento, velocidad, astucia y sobre todo, hambre de victoria. Para los Eagles no era solo ganar los partidos. Se trataba de arrollar al rival de punta de yardas y anotaciones por montones. Era abrir la cancha con los receptores, machacar con los corredores y presionar con los cuatro frontales. No era un simple playbook, era echar a volar la imaginación con jugadas impensadas. Sacar un flea flicker de media cancha para timbrar los pasajes al Super Bowl y en la misma definición, jugarsela en 4th & goal en lugar de jugar por los tres puntos y al hacerlo, ejecutar una variable del wildcat con el mariscal ejerciendo de receptor.
Táctica y estrategia. Pero también, ímpetu y valentía. Perdieron a uno, perdieron a dos, perdieron a varios jugadores. Pero los Eagles siguieron jugando y siguieron creyendo en sí mismos. Y Pederson seguía encontrando nuevas fórmulas para ganar los partidos. Un día ganaban pasando, en otro corriendo y en otro jugando defensa. ¿Y en el Super Bowl? tirando pases por toda la cancha, de toda variedad y de la más alta complejidad. Hay que tener personalidad para plantarse frente a la mejor franquicia de este siglo (a.k.a. New England Patriots) y tirar todo el repertorio a la cancha, aún sin tener a toda la alineación titular. Los Eagles pegaban, los Patriots pegaban de vuelta y al final, los Eagles pegaron todavía más fuerte. Nunca aflojaron. De entrada, fueron con sus mejores recursos. Nada de especulaciones, a lanzar y a poner en movimiento a todos los receptores. Y para rematar, una fuerte dosis terrestre, donde el ex Patriota LeGarrette Blount castigó una y otra vez a sus rivales, acorde a como lo hacían todos sus compañeros.
Este triunfo de los Philadelphia Eagles refleja lo que es el fútbol americano: un deporte de conjunto por excelencia. No alcanza solo con tener buenos jugadores, sino que sepan rendir para bien del equipo y dentro de un esquema determinado. Foles dejó de manifiesto, con sus actuaciones, lo necesario que es contar siempre con un buen jugador reserva. En vez de desplomarse, siguieron jugando buen football aún con Nick dentro de la alineación. Y la gestión técnica/gerencial de este equipo demuestra lo valiosa que es la capacidad para saber elegir los jugadores precisos para las necesidades del equipo. No tienen que ser precisamente estrellas, sino que ser lo suficientemente buenos y útiles para el bien común.
En las duras y en las maduras, con titulares y con reservas. De local y de visita. En temporada regular y en playoffs. Y sobre todo, en el Super Bowl. Los Eagles volaron como verdaderas Águilas, con sus largos pases, con sus fuertes acarreos, con sus incesantes presiones y con el siempre furibundo apoyo de una afición leal que por fin ve un campeonato ganado por su equipo. En una ciudad que no tiene muchos títulos deportivos, los Eagles acaban de regalar a Philadelphia, quizás, el triunfo más importante de su historia. El trofeo Vince Lombardi tiene nuevos e inéditos dueños. Y por lo demás, son absolutamente merecedores de ese premio.
Fly Eagles, Fly!
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 1 de febrero de 2018
Camino a Minneapolis
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles ganaron la misma cantidad de partidos en esta temporada de la NFL, entraron a los playoffs en el primer lugar de sus respectivas conferencias y superaron sus respectivas series jugando de local, pero también es cierto que estos conjuntos vivieron procesos muy diferentes en su camino al Super Bowl LII, partido en el que definirán al campeón del presente torneo. Mientras los Patriots demostraron ser un equipo tan fuerte como el del año pasado, ratificando el favoritismo que había sobre ellos durante la postemporada, los Eagles debieron adaptarse ante las reiteradas lesiones de jugadores que integraban la alineación titular, razón por la cual pasaron a ser los underdogs de su conferencia, pese a haber tenido la mejor marca. New England vuelve a jugar el último partido del calendario y podrá defender su título ganado el año pasado, apuntando a un sexto campeonato en la historia de la franquicia. Philadelphia reaparece en un Super Bowl después de 13 años. Perdieron en sus dos incursiones anteriores, ahora en su tercera buscarán su primer trofeo Lombardi. Los Patriotas y las Águilas son equipos fuertes, bien armados y como si fuera poco, representan a sectores con una reconocida afición y cultura deportiva. A priori, esta 52° edición del Super Bowl, que se desarrollará en el estadio de los Minnesota Vikings, tiene muchos argumentos para quedar en la historia. Por lo pronto y previo a este partido, presentamos lo necesario para saber más algunas claves.
Los equipos: los New England Patriots jugarán el Super Bowl por tercera vez en cuatro años y por octava ocasión en el Siglo XXI. Después de la derrota frente a los Kansas City Chiefs en la inauguración, solo perdieron dos veces más. Casi ni se notó la baja de Julian Edelman, gracias a la contribución de otros receptores como Brandin Cooks y Danny Amendola, además del siempre imponente Rob Gronkowski. En los playoffs, derrotaron sin mayores problemas a los Tennessee Titans y luego, debieron remontar un déficit de 10 puntos en el cuarto final para vencer a los Jacksonville Jaguars. Los Pats son un ejemplo de estabilidad gracias a la gestión técnica de Bill Belichick, pero también de como saber renovarse en el éxito. 21 de los integrantes del actual equipo son jugadores que no estaban en New England la temporada pasada.
Por su parte, los Philadelphia Eagles debieron enfrentar lesiones de jugadores insignes como Darren Sproles, Jason Peters y Carson Wentz, quien al momento de sufrir su lesión lideraba la liga con 33 pases de touchdown y era considerado como candidato al premio de MVP de la temporada. Doug Pederson, quien está recién en su segundo año al mando de este equipo, junto con sus asistentes han sabido crear diferentes estrategias para hacer rendir a todos sus jugadores, sin importar si son titulares o suplentes con poco rodaje. Surgieron dudas después de la baja de Wentz, pero en los playoffs respondieron venciendo por cinco puntos ante los Atlanta Falcons y después, brindando un recital ofensivo frente a los Minnesota Vikings. Este equipo posee una interesante mezcla de jugadores tomados en el draft más otros adquiridos en la agencia libre y que han encajado adecuadamente dentro de los esquemas de juego.
El cuarentón y el suplente: a sus 40 años de edad, Tom Brady se apresta para jugar su octavo Super Bowl y apunta a ganar su sexto, de lograrlo se convertiría en el quarterback más veterano en ser campeón de la NFL, marca que le pertenece a Peyton Manning quien hace un par de temporadas ganó con 39 años. Brady no solo sigue llenando las fichas estadísticas (fue el líder en temporada regular, con 4.577 yardas), sino que también muestra un estado físico envidiable para alguien de su edad. Además, muestra mucha coordinación con los pies al momento de desplazarse antes de lanzar los pases. Brady vuelve a jugar el Super Bowl a 16 años de su primera aparición, cuando llegó luego de haber comenzado ese año siendo suplente, misma condición en la que llega actualmente Nick Foles. Originalmente elegido por los Eagles en el draft de 2012, jugó casi dos años como titular antes de sufrir una lesión y eventualmente, pasar sin mucho éxito por los Rams y los Chiefs. De vuelta en Philly, Nick debió tomar el puesto del lesionado Wentz y durante los playoffs se ha destapado completando 77.8% de sus pases y registrando un rating de 122.1. No hay que menospreciar su talento y capacidad de ejecución.
Atención con los corredores: ambos equipos equipos priorizan los pases, pero los running backs tienen mucha relevancia. Los Patriots saben darle uso a James White, Dion Lewis y Brandon Bolden, quienes pueden correr y también recibir pases. Mucho ojo con esto último, estos corredores pueden atrapar balones y sumar yardas con su velocidad, y si logran meterse en la zona de linebackers de los Eagles pueden causar estragos, ya que los verdes tienen problemas frenando corredores en campo abierto. Mientras los Pats cuentan con ese grupo, el equipo de Philadelphia cuenta con Jay Ajayi como opción principal y con LeGarrette Blount, quien fue campeón con New England hace un año, como alternativa en corta distancia y dentro de las últimas 20 yardas. De hecho, sus dos touchdowns anotados en los playoffs ocurrieron en la zona roja.
Jugador a seguir, New England: Danny Amendola. Había tenido una buena temporada regular, atrapando 61 pases con 659 yardas. Pero en los playoffs ha aumentado su relevancia, convirtiéndose en el arma principal de Brady, en cuanto a wide receivers. En total, lleva 18 recepciones con 196 yardas y dos touchdowns, ambos producidos en el juego frente a los Jaguars y que acabaron siendo decisivos en el resultado final. Con su velocidad puede desarrollar cualquier tipo de rutas, pero es su disciplina para hacer lo necesario por el equipo la clave por la que ha permanecido cinco años con los Patriots y en este partido, puede marcar diferencias como ya lo ha hecho antes.
Jugador a seguir, Philadelphia: Fletcher Cox. Por su tamaño y fuerza, puede dominar a cualquier liniero ofensivo y romper cualquier jugada adversaria. Es uno de los pilares de la línea defensiva de los Eagles, junto con Brandon Graham; Chris Long y Vinny Curry, y siempre puede crear peligro en el pocket, empujando rivales y presionando mariscales, como bien lo hizo en el juego frente a los Vikings. No hay que descartar que Matt Patricia asigne a dos jugadores para bloquearlo, pero su presencia intimida y si llega a ser neutralizado, eso puede generar una chance para alguno de sus compañeros pueda presionar al # 12.
Clave colectiva (I): Brady necesita poner a prueba a los secundarios de Philadelphia. Si logra hacerlo empleando formaciones abiertas, podría sumar muchas yardas y para ello, tendrá que tomar decisiones rápidas. Será importante que utilidad tendrán los corredores de New England en el comienzo del juego y ver cuánto podría impactar la presencia de Gronkowski, ya sea en un potencial duelo con Malcolm Jenkins o bien, como un elemento distractor para dar paso a otros receptores.
Clave colectiva (II): para los Eagles sería muy importante establecer los acarreos desde el comienzo con Ajayi, sería muy útil para tener ofensivas largas y así darle más soltura a Foles. Todo esto puede depender mucho de los esquemas defensivos que exhiban los Patriots, quienes suelen variar sobre todo en jugadas de pase, donde no siempre mandan más de cuatro jugadores a presionar. Se les puede correr a los Pats, pero los Eagles deberán aprovechar sus oportunidades de anotar.
Clave colectiva (III): la presión al mariscal. Sistemáticamente, los Eagles presionan con sus cuatro jugadores de línea y de vez en cuando mandan a algún linebacker o safetie a presionar. Para ellos puede ser importante colapsar los costados del bolsillo protector, con tal de limitar el margen de maniobra a Brady. Mientras que los Patriots además de variar pueden incluso presentar algo nunca visto en la temporada. ¿Sólo poner a los linieros a cargar o jugar blitz desde el primer cuarto? una disyuntiva que seguro deben estar debatiendo en el equipo de New England.
El antecedente: Super Bowl XXXIX - 6 de febrero, 2005. En aquel partido jugado en Jacksonville, los Patriots lograron su tercer título derrotando a los Eagles, 24-21. El juego llegó al último cuarto empatado a 14, pero los Pats desnivelaron primero con un acarreo de Corey Dillon y luego, con un gol de campo de Adam Vinatieri. Brady lanzó dos pases de touchdown, uno de ellos con Mike Vrabel, un linebacker que se alineó como receptor en un goal-line-situation. Deion Branch atrapó 11 pases, sumó 133 yardas y fue premiado como el MVP del partido. Por los Eagles, Donovan McNabb lanzó tres touchdowns pero tiró tres intercepciones, y después del partido fue acusado de haberse cansado durante el último cuarto, mientras Philly intentaba remontar en el marcador.
La curiosidad: pese a estar designados como locales para este partido, los Patriots decidieron utilizar su camiseta blanca para el próximo domingo. Para tener en cuenta, 12 de los últimos 13 campeones jugaron de blanco, entre ellos los Pats en sus últimos dos títulos. La única excepción en ese lapso fueron los Green Bay Packers, quienes utilizaron su uniforme de local (verde y amarillo) en la edición XLV.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 25 de enero de 2018
Robándose el show
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles se ganaron su derecho de estar en el Super Bowl LII debido a excelsos desempeños colectivos. En caso de los Pats, una gran ejecutoria más la capacidad de Bill Belichick y sus asistentes de saber ajustar a tiempo, fueron las claves para el triunfo ante los Jacksonville Jaguars, mientras que las Águilas reaccionaron a una tempranera anotación en contra y terminaron arrasando frente a los Minnesota Vikings, con una versátil ofensiva y una línea defensiva que dominó al punto de limitar las opciones de sus rivales.
Grandes equipos que tienen muchas habilidades, pero que también cuentan con jugadores que marcaron la diferencia cuando más contaba, como fue en los casos de Danny Amendola y de Nick Foles. Partamos por Amendola, quien emergió como la principal arma ofensiva de los Patriots en la remontada del cuarto período frente a los Jaguars. En los 15 minutos finales, Tom Brady lo buscó en siete ocasiones y Danny atrapó cinco de esos pases - en los tres cuartos anteriores, había atrapado solo dos. Anotó los dos touchdowns con los que New England terminó asegurando el partido y en la anotación ganadora, realizó una maniobra digna de una ovación, al mantener los dos pies dentro de la cancha al mismo tiempo en que mantenía el balón en sus manos, tras hacer un exigente salto.
El pase de Brady fue bueno, pero la habilidad de Amendola fue aún mejor. Y no hay que olvidar, que fue el mismo # 80 quien situó a su equipo a 30 yardas del endzone para comenzar esa serie, luego de haber corrido 20 yardas tras un despeje. Hizo de todo y en el momento de mayor tensión en el partido. Así como en jornadas anteriores aparecieron otros jugadores como Rob Gronkoswki o James White, esta vez fue Amendola la pieza clave del equipo de New England y fue uno de los artífices del triunfo que los pone en su octavo Super Bowl de este siglo. Van por el bicampeonato y el sexto título de su historia.
Se nota mucho la influencia de Doug Pederson y Frank Reich, quienes han hecho rendir a los Philadelphia Eagles pese a las considerables bajas que han sufrido por diversas lesiones. Había muchos cuestionamientos sobre Nick Foles, básicamente porque era suplente y por si iba a ser capaz de suplir a Carson Wentz, quien hasta su lesión sufrida a mediados de diciembre, estaba firmando una campaña de categoría MVP. La verdad es que Foles no solo ha respondido, sino que ha jugado con mucha soltura y dominio del esquema y en ello se pueden notar sus aptitudes, las cuales supo aplicar frente a los Vikings. Supo leer las coberturas, se movió bien dentro del pocket y tuvo paciencia para tomar buenas decisiones, como fue en aquel touchdown de 53 yardas con Alshon Jeffery, en el segundo cuarto.
En esa jugada, Foles se tomó el tiempo para buscar al mejor receptor disponible y vio como fallaban los Vikings en cobertura, dejando libre a Jeffery cerca del endzone. Apenas vio ese espacio, Nick soltó un pase largo y bien preciso, digno de un quarterback de postemporada. Eso es ejecución y eso también es talento del mariscal, quien supo mantenerse dentro del bolsillo protector, pese a la presión rival, y después identificar a su mejor receptor. Foles falló apenas siete pases el domingo pasado (26/33, 352 yardas, 3 touchdowns y 141.4 rating) y en los dos partidos jugados en playoffs, promedia 77.8% de pases completos y su rating es de 122.1. Le han preparado un esquema adecuado, pero él también ha puesto de su parte tomando muy buenas decisiones. Frente a los Vikings, no parecía ser el reserva.
Dadas las cualidades de ambos, no debiera sorprender que tanto Amendola como Foles sean protagonistas en sus respectivos equipos, en el partido del próximo 4 de febrero. Pero tomando en cuenta el nivel de jugadores tanto en los Patriots como los Eagles, bien podrían aparecer otros personajes que acaparen la atención, tal como lo hizo White el año pasado anotando tres veces frente a los Atlanta Falcons, o como podría hacerlo LeGarrette Blount, quien integró al equipo de New England el año pasado y en esta postemporada, ya ha anotado dos veces para Philadelphia y ambas anotaciones dentro de las últimas 20 yardas. No es casual que estos dos equipos hayan ingresado a los playoffs con las mejores marcas de sus conferencias y tampoco es casual que hayan sido capaces de llegar al próximo Super Bowl, pese a haber sufrido diversas bajas. A priori, el partido por el campeonato de la NFL podría ser un duelo de interesantes estrategias, pero también un partido en el que el talento de determinados jugadores podrían ser factor, como ya lo hicieron Amendola y Foles en las recientes finales de conferencia.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 4 de enero de 2018
Playoffs renovados
por Miguel Meléndez
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Una tendencia marcada en la NFL es ver cada año a equipos que, tras no haber llegado a los playoffs en el año previo, logran meterse dentro de los 12 finalistas. Incluso, puede ser común ver a equipos que en cuestión de un año pasan de ser sotaneros a campeones divisionales. Este año no es la excepción y tenemos a ocho clasificados que no estuvieron en los playoffs de la liga anterior. New England Patriots, Pittsburgh Steelers, Kansas City Chiefs y Atlanta Falcons son los únicos que se repiten del 2016.
Eso sí, es muy necesario considerar que varios de esos nuevos participantes en estos playoffs no son equipos que faltaron uno o dos años. Son franquicias que estaban en situación de crisis, algunas incluso con más de una década jugando solo 16 partidos al año. Para tener en cuenta lo novedosa y especial del camino al Super Bowl LII, conozcamos en detalle las sequías que se acaban de terminar.
Los Angeles Rams. 2004 había sido su último torneo con playoffs. Por entonces jugaban en St. Louis, el entrenador era Mike Martz y el quarterback era Marc Bulger (quien había tomado el lugar de Kurt Warner). Desde entonces, acumularon solo campañas perdedoras, con varias selecciones frustradas en el draft (Sam Bradford, uno de los más recordados) y una inestabilidad que causó que los propietarios de la franquicia decidieran llevar a los Rams de vuelta a LA, después del 2015. Este año fue un nuevo comienzo, todo de cero. Un nuevo ciclo que trajo una nueva forma de juego y con ello, resultados inmediatos. Los Rams pasaron de casi no anotar, a promediar casi 30 puntos por partido este año. Discutiblemente, el equipo más atractivo de esta temporada en la NFL.
Jacksonville Jaguars. Desde 2007 que no jugaban playoffs. Peor aún, desde entonces que no registraban una sola campaña con balance positivo, a tal punto que habían perdido respaldo de su propia ciudad. Luego de un torneo de tres victorias y un cambio de entrenador, en el primer año completo con Doug Marrone al mando, los Jaguars alcanzaron las 10 victorias y el título divisional, algo que la franquicia no vivía desde 1999, cuando era parte de la vieja división central. En aquel año llegaron a la final de conferencia.
Tennessee Titans. Esta es su primera aparición desde 2008, cuando Jeff Fisher todavía era el entrenador, Chris Johnson era el máximo pilar ofensivo y Kerry Collins era el quarterback titular. Ahora, es Marcus Mariota quien juega de mariscal y en su tercer año, hará su debut en postemporada. Aunque tiene mucho que demostrar, luego de haber finalizado la temporada regular con más intercepciones que touchdowns (15/13). No convencen, pero ganan. Quizás, el más gris de los 12 finalistas.
Buffalo Bills. El caso más impactante de todos. Su última clasificación a la postemporada había sido en 1999. Sí, estos serán sus primeros playoffs en este siglo, terminando con la mayor sequía de años consecutivos sin jugar playoffs en cualquiera de los principales deportes norteamericanos. Como suele ocurrir en Orchard Park, este año ha sido turbulento, pero con una defensa respetable y un sólido LeSean McCoy, los Bills lograron la cantidad de victorias suficientes para meterse a los playoffs... ah, y también una bendita cooperación de los Cincinatti Bengals, obra y gracia de Andy Dalton. Aquel agónico touchdown fue quizás el más celebrado en Buffalo en muchos años.
El hecho de tener varios equipos nuevos en estos playoffs, significa tener varios quarterbacks debutantes en este contexto. De los ocho que verán acción en la primera ronda, solo la mitad son pasadores con experiencia en postemporada: Drew Brees (6-5, campeón SB XLIV), Cam Newton (3-3, perdió SB 50), Matt Ryan (3-5, perdió SB LI) y Alex Smith (2-4). De hecho, el duelo entre Jaguars y Bills tendrá a dos mariscales primerizos en rondas finales, como son Blake Bortles y Tyrod Taylor. Quizás eso no sea gran factor en la ronda de wildcard, pero sí podría serlo más adelante cuando entren en competencia los Patriots, que cuentan con un 5 veces campeón como Tom Brady, y los Steelers que tienen a Ben Roethlisberger quien ha ganado 2 veces el trofeo Lombardi.
Dadas las características que tienen estos nuevos participantes en los playoffs, equipos que están en pleno crecimiento, con varios jugadores de poca experiencia en la liga y entrenadores que están afianzándose en sus conjuntos, bien podríamos estar presenciando una nueva etapa con equipos que resurgen y apuntan a convertirse en protagonistas por los próximos años. El caso de los Rams es llamativo, en poco tiempo se volvieron en el mejor equipo de su división y varias de sus victorias fueron convincentes, además de salir bien parados en casi todos sus desafíos de mayor complejidad. Ya vimos a estos conjuntos sorprender en la temporada regular. Ahora, llegó el momento de ver madurar a estos equipos. La postemporada es el escenario propicio para dar ese salto.
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jueves, 9 de febrero de 2017
El Imperio Patriota
por Miguel Meléndez
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Habían transcurrido apenas cinco minutos del tercer cuarto y los Atlanta Falcons aventajaban a los New England Patriots por 28-3. Los Halcones no solo ganaban: dominaban, asfixiaban, aplastaban a su oponente. El título del Super Bowl LI parecía inminente para el equipo rojo. Jugaban a placer, ejecutando magistralmente, mezclando sus jugadas ofensivas, los defensivos se lanzaban como saetas sobre el primer Patriota que veían para tumbarlo al suelo. Era un recital del equipo inexperto frente a unos Pats que lucían confundidos, descoordinados y hasta cabizbajos.
Cualquiera que haya visto el partido creyó que el asunto estaba resuelto. El desarrollo del juego invitaba a creer ciegamente en ello, aparte que a los Patriots no les resultaba nada. Ninguna cosa. Tom Brady erraba pases y regaló un pick six (algo que nunca ocurre), los receptores soltaban balones como malos de la cabeza, los defensivos se comían casi todas las fintas que les metía Matt Ryan y compañía. Los jugadores de New England parecían inmutables, seguían jugando pero al mismo ritmo con el que habían estado en todo el partido. Movían el balón con dificultades y avanzando pocas yardas, mientras el tiempo corría. Anotaron casi al final del tercer cuarto pero fallaron el punto extra. Hasta eso les salía mal.
Pero en ese momento y casi sin que nadie se diera cuenta, comenzaba a gestarse la remontada más grande en la historia del Super Bowl. El muerto revivía, comenzaba a hilvanar jugadas. Poco a poco, paso a paso. Aún se veía lejana la diferencia en el marcador, pero Brady estaba apareciendo en modo legendario, como en tantas otras noches. Y también estaba apareciendo la defensiva. De ser burlados, pasaron a ser ellos quienes empezaban a presionar a los Falcons. Comenzaron a tacklear mejor, empezaron a presionar a Ryan. Capturas en 3° downs, forzando despejes y hasta un balón. La epopeya parecía aún imposible, pero la inercia estaba cambiando de forma casi inconciente.
New England entró en ritmo, los jugadores comenzaron a asentarse en la cancha, estaban en su universo. Y del otro lado, un impecable equipo de Atlanta comenzaba a desdibujarse. Penalidades que signifcaron primeros downs automáticos para los Pats, algunos pases malos y algunas decisiones tácticas cuestionables, sobre todo en su última ofensiva (¿cuánto tuvo que ver Kyle Shanahan en todo eso?). A los Falcons se les estaban cortando sus alas y los Patriots revivían, siempre apegados a su método, aplicando sus jugadas. Otra vez anotaban y la remontada era cada vez más probable. Y así como tienen una fórmula ganadora, también cuentan con unas agallas tremendas. Porque para jugarse una Statue of Liberty Fake en una conversión de dos puntos hay que ser muy arriesgado y creer mucho en sus propias cualidades. Y como si fuera poco, minutos más tarde Julian Edelman completó una recepción casi imposible en medio de tres Falcons y luego de dos rebotes. Todo el ímpetu era de ellos.
De 3-28 a 28-28. Lo improbable se volvía real. El tiempo reglamentario había finalizado en empate y los Patriots debían completar su remontada en la prórroga, la primera prórroga en Super Bowl's. Más coincidente e histórico ya no podía ser. Al igual que en sus triunfos anteriores, los Patriots requirieron de un excelso Brady, pero también tuvieron a un héroe inesperado. El indicado en esta ocasión fue James White. Desconocido para muchos, pero no para Tom. Siempre lo buscó, en todo el partido. Mientras los demás receptores sufrían para atrapar un mísero pase, White rendía en cada toque de balón. Cada jugada suya generaba algo importante, ya cuando los Pats habían igualado el marcador en el último minuto, su actuación era estelar, digna de MVP (en mi opinión, White tenía tantos méritos como Brady para haber sido premiado como el Jugador Más Valioso del partido). Los trofeos son ganados por grandes jugadores y James se convirtió en uno de esos en el partido más difícil de todos. Talento y actitud, como bien lo destacó el #12 después del partido.
Y fue White quien cerró la histórica gesta, recibiendo el balón, llevándolo a su derecha y entre medio de un trío de Falcons logró cruzar la línea de touchdown. Apenas, de forma estrecha como acabó siendo la diferencia de seis puntos al final del juego. Se completaba la remontada, la más grande en Super Bowl's. Los Patriots obtenían el quinto, el legado se hacía aún más grande. Si habían dudas sobre Brady y Belichick, estas ya tienen que haberse disipado totalmente con este milagroso triunfo. Nunca bajaron los brazos, nunca perdieron la calma, nunca dejaron de jugar. Un equipo grande con todas sus letras, el equipo de este siglo en el fútbol americano.
Muchos no pudimos ver la dinastía de los 49ers de los ochentas con Joe Montana y Bill Walsh, tampoco el reinado de los Steelers en los setentas con Chuck Noll, Terry Bradshaw y toda la cortina de acero, ni mucho menos a los Packers de los sesentas dirigidos por Vince Lombardi, cuyo nombre honra al trofeo del Super Bowl. Pero sí hemos tenido el lujo de ver 15 años de triunfos Patriotas. Han pasado jugadores por montones, pero siempre se mantuvieron Brady y Belichick. Siempre arriba y siempre peleando por ser los mejores. Brady es el quarterback con más títulos y Belichick es el entrenador con más títulos. Bien se les puede denominar como la dupla QB/Coach más gloriosa en la historia de la NFL.
Por todo el carrusel de emociones que tuvo este partido, puede ser considerado como un auténtico clásico. Y también es clásico, a esta altura, ver a los Patriots en el Super Bowl. Y si están ahí, también es clásico ver finales llenos de drama. Como en todas las ediciones que disputaron en este siglo, pero en este lo fue mucho más. A quince años de su sorpresivo primer título y a dos de su cuarto, llegó el quinto. Este triunfo fue especial, sufrido, histórico, dulce... o mejor dicho: "el más dulce de todos", como exclamó el dueño del equipo Robert Kraft, en la presentación del trofeo.
Estamos viviendo la época dorada de los New England Patriots y somos todos testigos.
jueves, 2 de febrero de 2017
Misión Houston (V)
Cómo llegan: los New England Patriots llevan nueve triunfos consecutivos y en sus últimos cinco partidos dominaron a sus rivales por al menos 13 puntos de diferencia. En los playoffs, casi no tuvieron complicaciones para eliminar a los Houston Texans (34-16) y los Pittsburgh Steelers (36-17). Por su parte, los Atlanta Falcons ganaron sus últimos seis partidos y en cinco de ellos, el margen fue de +16 puntos. En los playoffs, barrieron con los Seattle Seahawks (36-20) y los Green Bay Packers (44-21).El experto y el debutante: Tom Brady jugará su séptimo Super Bowl (ganó cuatro de seis) mientras que Matt Ryan llega por primera vez a este encuentro (su récord en playoffs es 3-4). Brady tuvo una extraordinaria temporada regular, pese a perderse el primer mes. Luego, en la postemporada, pasó algunos aprietos con los Texans, pero estuvo implacable contra los Steelers. Su balance en esos dos juegos: 62.5% de pases completos, 671 yardas, 5 touchdowns y 2 intercepciones. Ryan, por su parte, está jugando la mejor temporada de su carrera. En la fase regular, tuvo el mejor rating con 117.1 además de haber lanzado 38 touchdowns, mientras que los playoffs han sido aún mejores: 70.7% de pases completos, 730 yardas, 7 touchdowns y 0 intercepciones.
Los entrenadores: Bill Belichick estará en el décimo Super Bowl de su carrera como entrenador, considerando los tres que estuvo como coordinador defensivo. En total, ha ganado seis - cuatro de ellos como el jefe de New England y sus dos primeros al mando de la defensa de los New York Giants. En tanto que Dan Quinn llega a la gran final en su segundo año como entrenador en jefe, aunque ya tuvo experiencia como coordinador en los dos tazones consecutivos a los que fue con los Seattle Seahawks. De hecho, Quinn dirigía a esa defensa que enfrentó a los Pats hace un par de años. No son los mismos jugadores, pero hay matices defensivos de esos Seahawks que se ven en estos Falcons.
Mejor ofensiva vs mejor defensiva: por sexta vez en la historia, el Super Bowl enfrentará al equipo con más puntos anotados con el conjunto con menos puntos permitidos. En este caso, son los Falcons quienes han explotado la liga con su ataque, el cual promedió 33.8 puntos por partido en la etapa regular y en los playoffs, ese promedio subió a 40.0. Los Patriots encabezaron la liga con 15.6 puntos permitidos en la etapa regular, una media que apenas cambió a 16.5 en las eliminatorias. De las cinco veces anteriores que se dio este particular duelo, cuatro fueron ganados por el equipo con mejor defensiva. Los últimos fueron los Seattle Seahawks en la edición XLVIII, hace tres años.
Jugador a seguir de New England: Legarrette Blount. El corredor puede ser una importante clave para los Patriots, en caso que el partido esté igualado en la parte final. Su tamaño (1.85 metros, 111 kilogramos) puede causar problemas a la defensa de los Falcons, si logra atacar los espacios que intente abrir su línea ofensiva. Blount marcó un récord personal en temporada regular con 18 touchdowns, aunque en los playoffs no ha sido tan fundamental, igual anotó ante los Steelers.Jugador a seguir de Atlanta: Julio Jones. Para muchos, el mejor receptor de la liga. Talentoso y muy sobrio, como alguna vez se mencionó en este espacio, tuvo un juego de 300 yardas el pasado 2 de octubre y en ocho ocasiones, superó las 100 yardas. Capaz de correr toda clase de rutas, puede hacer jugadas decisivas. Será importante ver, primero, qué tipo de marcación le pondrán los Pats (¿personal o doble?) y si puede desarrollar rutas largas. Si logra superar a su adversario, que posiblemente sea Malcolm Butler, podría causar enormes estragos.
Clave colectiva (I): ¿Cuáles Patriots veremos en el comienzo? ¿Soltarán el brazo de Brady de entrada o intentarán dominar el tiempo de posesión con acarreos? Mucho ojo si Brady logra conectar pases rápidos, pueden ayudar a que New England marque el ritmo de juego y de paso, mantenga en la banca a su contraparte. También será interesante ver si presentan alguna formación distinta o algún cambio en el mismo huddle, como supieron hacerlo en la final de conferencia.
Clave colectiva (II): los Falcons necesitan involucrar a sus corredores desde el comienzo, ya sea acarreando el ovoide y también como opciones de pase, ya que en principio toda la atención estará con Jones y en menor medida, con Mohamed Sanu. Devonta Freeman y Tevin Coleman pueden ser decisivos, en la medida que sumen yardas para su escuadra. Atlanta suele hacer ofensivas largas, pero en un partido como este, requieren dar más variedad a las jugadas.
Clave colectiva (III): ¿Veremos más jugadas de blitz o le darán importancia a neutralizar receptores? ambas defensivas pueden presionar, pero no suelen usar muchos esquemas de cinco o más jugadores para llegar al mariscal de campo. Brady puede pasar problemas si es que sus linieros colapsan con la presión, Ryan siempre fue un pasador de pocket pero este año ha empezado a desplazarse más para lanzar.
¿Sabías Qué?
- Tom Brady tiene los récords históricos del Super Bowl en cuanto a pases completos (164), yardas (1.605) y touchdowns (13). Además, será el quartberback de segunda mayor edad en jugar este partido, con 39 años y 186 días.
- Matt Ryan lleva 7 touchdowns y 0 intercepciones en estos playoffs, Podría ser el séptimo quarterback que gane un campeonato sin lanzar una intercepción a través de toda una postemporada. El último: Joe Flacco, en 2012 con los Baltimore Ravens (11 TDs, 0 INTs).
- Los New England Patriots nunca anotaron en primeros cuartos de los seis Super Bowl's jugados con Brady/Belichick. Eso sí, este año convirtieron 130 puntos en primeros cuartos de la temporada regular, solo los Falcons anotaron más que ellos (139) en los 15' iniciales.
- Los Atlanta Falcons suman ocho partidos consecutivos anotando un touchdown en su primera ofensiva. En los últimos 15 años, ningún otro equipo logró hilvanar más de cinco.
lunes, 2 de febrero de 2015
Super Four
Tensión y ejecución, triunfo y derrota, gloria y abismo. Por esa delgada línea pasó la definición del Super Bowl XLIX que, por su tremenda cuota emotiva, quedará en la historia como uno de los más grandes. Ya en la antesala se perfilaba como uno histórico, independiente del resultado. Los Seattle Seahawks apuntaban al bicampeonato, algo que no ocurría desde que lo hicieran hace diez años los New England Patriots, sus rivales de anoche que aspiraban a su cuarto título. Muchas jugadas y muchos momentos claves sucedieron antes de la intercepción que selló el triunfo a favor de los Pats.
Brady, la leyenda: en un Super Bowl, es muy posible que cualquier mariscal de campo se derrumbe y acabe jugando mal si lanza dos intercepciones, pero ese no fue el caso con Tom Brady. En su primera ofensiva, lanzó una intercepción en la yarda 10 que estropeó una brillante marcha de 7:40, en la que New England había recorrido 58 yardas. Y más tarde, en el tercer cuarto, Bobby Wagner le anticipó el pase a Brady que costaría eventualmente en siete puntos en contra, dejando a Seattle arriba por 10. El ex Michigan superó esos dos errores y con mucha calma y precisión condujo a su equipo rumbo a la victoria. El mariscal de los Patriots siempre ha sobresalido en momentos de presión y anoche fue otro de esos momentos. En el último cuarto, Brady completó 13 de 15 pases (los últimos ocho consecutivos) y lanzó los dos pases anotadores con los que revirtieron el marcador. Al final, estos fueron sus números: 37/50 pases completos, 328 yardas, 4 touchdowns, 2 intercepciones y 101.1 rating. Si había alguien en la cancha que estaba hambriento por ganar este partido era Brady y con este cuarto triunfo en Super Bowls (igualando a Terry Bradshaw y Joe Montana), junto con su tercer premio como MVP de este clásico, se consagra definitivamente como uno de los mejores de la historia.
Pequeños gigantes: previo al partido se habló mucho del impacto que podría tener Rob Gronkowski debido a su increíble combinación de tamaño, fuerza y manos seguras. En parte, fue factor atrapando seis pases y anotando en el segundo cuarto (24 yardas), pero muchas otras secuencias fue alineado como ala abierta o en el slot solo para arrastrar marcas. Y en esas jugadas, otro jugador de estatura mucho más baja tomaron el protagonismo. Julian Edelman, quien hace unas semanas sorprendió lanzando un pase de touchdown, suele destacar por su velocidad e intuición para atacar espacios que dejan los rivales. Anoche, Brady lo encontró en nueve ocasiones, todas ellas en rutas cortas o medias en las que el receptor aprovechaba el espacio que dejaban los Seahawks para sacar más yardas y sin miedo por si tenía que enfrentar intentos de tackleo. Completó 109 yardas y atrapó el pase que acabó siendo el ganador para los Pats. En su sexto año en la NFL, Edelman tuvo finalmente su noche estelar y quizás tenía tantos méritos como Brady para ser premiado como el más valioso del partido.
El perímetro rindió: si bien permitieron cuatro pases de +20 yardas, los secundarios de los Patriots desarrollaron una buena labor cubriendo las rutas de los receptores de Seattle, ya sea en coberturas personales u ocasionalmente, jugando en zona. De ahí se explica porqué Russell Wilson tenía tanto tiempo en el pocket, porqué terminó con un discreto 12/21 en pases y porqué eligió correr en algunas jugadas. Chris Matthews, quien no había atrapado un solo pase previo a este juego, sorprendió en un momento recibiendo cuatro pases con un touchdown incluído, pero una vez que causó estragos le pusieron a Brandon Browner en marcación personal y ahí murió la sorpresa. Crédito para Bill Belichick y el coordinador Matt Patricia por esos ajustes. Y por supuesto, un merecido reconocimiento para Malcolm Butler, el safety que hace poco más de un año jugaba en un equipo de segunda división universitaria, quien fue clave defendiendo algunos pases y asegurando el triunfo con su intercepción. Mérito suyo, puesto que en esa jugada anticipó el envío de Wilson y la trayectoria que pretendía realizar Ricardo Lockette. Butler llegó primero, se quedó con el ovoide y selló la victoria.
Marshawn bestial: el corredor de los Seahawks es el mejor de toda la liga y anoche lo demostró, corriendo sumando yardas y arrollando rivales. Su fuerza para derribar tackles y seguir moviendo las piernas hacia adelante son sus cualidades distintivas, aún si todo el equipo contrario se amontona para intentar contenerlo. Lynch fue la principal razón por la que Seattle pudo reaccionar ante un lento comienzo y fue el caballito de batalla, como lo ha sido en tantas jornadas. 102 yardas en 24 corridas con un touchdown. Revisando su producción, con mayor razón cabe la duda de porqué Pete Carroll no ordenó una jugada para él cuando los Hawks tenían la chance de ganar el partido en el último minuto, en la yarda uno.
Suma de errores: los Seahawks fueron penalizados en siete ocasiones con 70 yardas, tres de esos castigos otorgaron primeros downs automáticos para New England. Los equipos especiales apenas registraron seis yardas en devoluciones de patadas (kickoffs/despejes) dejando a la ofensiva siempre en posiciones lejanas para comenzar sus series. De hecho, 9 de sus 11 marchas iniciaron dentro de la yarda 20 de su propio territorio. Y para cerrar, luego que Lynch los pusiera en la yarda uno, deciden intentar un pase a un receptor novato, teniendo a Marshawn disponible en la cancha. Acabó en intercepción y derrota para Seattle. El mismo Carroll admitió que fue su error haber mandado esa jugada. Si bien se levantaron y hasta llegaron a tener ventaja de 10 puntos, esa serie de errores además de no poder ante la ejecución de Brady, terminaron con las aspiraciones de un posible back-to-back.
El partido en si, fue bien disputado y de rápido desarrollo, algo que se agradece en tiempos en que comienzan a abundar partidos tediosos como pasó con varios de temporada regular. Y el último cuarto fue un claro ejemplo que muestra porqué el Super Bowl es la fiesta por excelencia del deporte norteamericano y uno de los mayores eventos deportivos a nivel mundial. Primero, por lo brillantes que fueron Brady y los Patriots para nunca perder la calma y ser capaces de remontar un déficit de 10 puntos. Y después, con toda la emoción que tuvo la última ofensiva de los Seahawks. La recepción en el piso de Doug Baldwin, por el contexto, recordó a muchos a aquella jugada de David Tyree hecha hace siete años en el mismo University of Phoenix Stadium. Y luego, en el último minuto, el tiempo corría, ninguno de los coaches pidió tiempo fuera (algo curioso, por decir lo menos) y la jugada que decidió el encuentro. Un duelo que cumplió con la expectativa y que sin duda fue uno de los mejores de los últimos años.
Seattle falla en su intento por repetir como campeón y ahora tendrán un reto igualmente complejo, puesto que les tocará renovar contratos de jugadores claves como Russell Wilson y Bobby Wagner, además de Marshawn Lynch a quien ya le estarían ofreciendo una extensión. Por su parte, New England termina con una espera que se estaba haciendo larga. Tuvieron que pasar 10 años para conseguir el cuarto trofeo Lombardi y por las reacciones post-partido de Brady, Belichick y el dueño Robert Kraft, este título tiene un valor muy especial, quizás mucho más que cualquiera de los tres ganados a principios de la década pasada. Los Patriots igualan la línea de los Green Bay Packers y los New York Giants con cuatro victorias en el Super Bowl, siendo superados por los Pittsburgh Steelers con seis y por los Dallas Cowboys y los San Francisco 49ers, con cinco cada uno.
Brady tiene su cuarto anillo de campeón y además, acaba esta serie de playoffs con 21 triunfos en rondas finales, el mejor de toda la historia entre quarterbacks. Belichick suma cuatro campeonatos ganados como entrenador, igualando lo hecho por Chuck Noll y Hank Stram y la franquicia de New England pasa a ser la que más títulos ha ganado en lo que llevamos de Siglo 21, además de tener el mejor rendimiento de toda la NFL en los últimos años, con un 73% de partidos ganados. El título que parecía esquivo finalmente llegó, los Patriots tienen su cuarto trofeo acallando todas las críticas por el conflicto de los balones desinflados. De la forma que sea, demostraron ser los mejores en un Super Bowl que hizo honor a su nombre, por el partido y el ganador del mismo. Un súper campeón.
Brady, la leyenda: en un Super Bowl, es muy posible que cualquier mariscal de campo se derrumbe y acabe jugando mal si lanza dos intercepciones, pero ese no fue el caso con Tom Brady. En su primera ofensiva, lanzó una intercepción en la yarda 10 que estropeó una brillante marcha de 7:40, en la que New England había recorrido 58 yardas. Y más tarde, en el tercer cuarto, Bobby Wagner le anticipó el pase a Brady que costaría eventualmente en siete puntos en contra, dejando a Seattle arriba por 10. El ex Michigan superó esos dos errores y con mucha calma y precisión condujo a su equipo rumbo a la victoria. El mariscal de los Patriots siempre ha sobresalido en momentos de presión y anoche fue otro de esos momentos. En el último cuarto, Brady completó 13 de 15 pases (los últimos ocho consecutivos) y lanzó los dos pases anotadores con los que revirtieron el marcador. Al final, estos fueron sus números: 37/50 pases completos, 328 yardas, 4 touchdowns, 2 intercepciones y 101.1 rating. Si había alguien en la cancha que estaba hambriento por ganar este partido era Brady y con este cuarto triunfo en Super Bowls (igualando a Terry Bradshaw y Joe Montana), junto con su tercer premio como MVP de este clásico, se consagra definitivamente como uno de los mejores de la historia.Pequeños gigantes: previo al partido se habló mucho del impacto que podría tener Rob Gronkowski debido a su increíble combinación de tamaño, fuerza y manos seguras. En parte, fue factor atrapando seis pases y anotando en el segundo cuarto (24 yardas), pero muchas otras secuencias fue alineado como ala abierta o en el slot solo para arrastrar marcas. Y en esas jugadas, otro jugador de estatura mucho más baja tomaron el protagonismo. Julian Edelman, quien hace unas semanas sorprendió lanzando un pase de touchdown, suele destacar por su velocidad e intuición para atacar espacios que dejan los rivales. Anoche, Brady lo encontró en nueve ocasiones, todas ellas en rutas cortas o medias en las que el receptor aprovechaba el espacio que dejaban los Seahawks para sacar más yardas y sin miedo por si tenía que enfrentar intentos de tackleo. Completó 109 yardas y atrapó el pase que acabó siendo el ganador para los Pats. En su sexto año en la NFL, Edelman tuvo finalmente su noche estelar y quizás tenía tantos méritos como Brady para ser premiado como el más valioso del partido.
El perímetro rindió: si bien permitieron cuatro pases de +20 yardas, los secundarios de los Patriots desarrollaron una buena labor cubriendo las rutas de los receptores de Seattle, ya sea en coberturas personales u ocasionalmente, jugando en zona. De ahí se explica porqué Russell Wilson tenía tanto tiempo en el pocket, porqué terminó con un discreto 12/21 en pases y porqué eligió correr en algunas jugadas. Chris Matthews, quien no había atrapado un solo pase previo a este juego, sorprendió en un momento recibiendo cuatro pases con un touchdown incluído, pero una vez que causó estragos le pusieron a Brandon Browner en marcación personal y ahí murió la sorpresa. Crédito para Bill Belichick y el coordinador Matt Patricia por esos ajustes. Y por supuesto, un merecido reconocimiento para Malcolm Butler, el safety que hace poco más de un año jugaba en un equipo de segunda división universitaria, quien fue clave defendiendo algunos pases y asegurando el triunfo con su intercepción. Mérito suyo, puesto que en esa jugada anticipó el envío de Wilson y la trayectoria que pretendía realizar Ricardo Lockette. Butler llegó primero, se quedó con el ovoide y selló la victoria.
Marshawn bestial: el corredor de los Seahawks es el mejor de toda la liga y anoche lo demostró, corriendo sumando yardas y arrollando rivales. Su fuerza para derribar tackles y seguir moviendo las piernas hacia adelante son sus cualidades distintivas, aún si todo el equipo contrario se amontona para intentar contenerlo. Lynch fue la principal razón por la que Seattle pudo reaccionar ante un lento comienzo y fue el caballito de batalla, como lo ha sido en tantas jornadas. 102 yardas en 24 corridas con un touchdown. Revisando su producción, con mayor razón cabe la duda de porqué Pete Carroll no ordenó una jugada para él cuando los Hawks tenían la chance de ganar el partido en el último minuto, en la yarda uno.
Suma de errores: los Seahawks fueron penalizados en siete ocasiones con 70 yardas, tres de esos castigos otorgaron primeros downs automáticos para New England. Los equipos especiales apenas registraron seis yardas en devoluciones de patadas (kickoffs/despejes) dejando a la ofensiva siempre en posiciones lejanas para comenzar sus series. De hecho, 9 de sus 11 marchas iniciaron dentro de la yarda 20 de su propio territorio. Y para cerrar, luego que Lynch los pusiera en la yarda uno, deciden intentar un pase a un receptor novato, teniendo a Marshawn disponible en la cancha. Acabó en intercepción y derrota para Seattle. El mismo Carroll admitió que fue su error haber mandado esa jugada. Si bien se levantaron y hasta llegaron a tener ventaja de 10 puntos, esa serie de errores además de no poder ante la ejecución de Brady, terminaron con las aspiraciones de un posible back-to-back.El partido en si, fue bien disputado y de rápido desarrollo, algo que se agradece en tiempos en que comienzan a abundar partidos tediosos como pasó con varios de temporada regular. Y el último cuarto fue un claro ejemplo que muestra porqué el Super Bowl es la fiesta por excelencia del deporte norteamericano y uno de los mayores eventos deportivos a nivel mundial. Primero, por lo brillantes que fueron Brady y los Patriots para nunca perder la calma y ser capaces de remontar un déficit de 10 puntos. Y después, con toda la emoción que tuvo la última ofensiva de los Seahawks. La recepción en el piso de Doug Baldwin, por el contexto, recordó a muchos a aquella jugada de David Tyree hecha hace siete años en el mismo University of Phoenix Stadium. Y luego, en el último minuto, el tiempo corría, ninguno de los coaches pidió tiempo fuera (algo curioso, por decir lo menos) y la jugada que decidió el encuentro. Un duelo que cumplió con la expectativa y que sin duda fue uno de los mejores de los últimos años.
Seattle falla en su intento por repetir como campeón y ahora tendrán un reto igualmente complejo, puesto que les tocará renovar contratos de jugadores claves como Russell Wilson y Bobby Wagner, además de Marshawn Lynch a quien ya le estarían ofreciendo una extensión. Por su parte, New England termina con una espera que se estaba haciendo larga. Tuvieron que pasar 10 años para conseguir el cuarto trofeo Lombardi y por las reacciones post-partido de Brady, Belichick y el dueño Robert Kraft, este título tiene un valor muy especial, quizás mucho más que cualquiera de los tres ganados a principios de la década pasada. Los Patriots igualan la línea de los Green Bay Packers y los New York Giants con cuatro victorias en el Super Bowl, siendo superados por los Pittsburgh Steelers con seis y por los Dallas Cowboys y los San Francisco 49ers, con cinco cada uno.
Brady tiene su cuarto anillo de campeón y además, acaba esta serie de playoffs con 21 triunfos en rondas finales, el mejor de toda la historia entre quarterbacks. Belichick suma cuatro campeonatos ganados como entrenador, igualando lo hecho por Chuck Noll y Hank Stram y la franquicia de New England pasa a ser la que más títulos ha ganado en lo que llevamos de Siglo 21, además de tener el mejor rendimiento de toda la NFL en los últimos años, con un 73% de partidos ganados. El título que parecía esquivo finalmente llegó, los Patriots tienen su cuarto trofeo acallando todas las críticas por el conflicto de los balones desinflados. De la forma que sea, demostraron ser los mejores en un Super Bowl que hizo honor a su nombre, por el partido y el ganador del mismo. Un súper campeón.
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