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miércoles, 30 de mayo de 2018
Dubs y Cavs, otra vez
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Definidas las dos conferencias en la NBA, vuelven a repetirse los mismos finalistas de los últimos tres años: Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers. Una vez más han dominado el este y el oeste, pero hubo diversas complejidades en sus caminos, esas complejidades que pudieran ser atendibles de cara al duelo que sostendrán a partir de este jueves en las finales por el campeonato de liga.
Los Warriors lucharon siete partidos con los Rockets, donde incluso debieron remontar un 2-3 en contra. En el séptimo juego, trituraron con otro de sus imparables terceros cuartos, con Stephen Curry en estado de flow absoluto. Cuando Curry fluye, el equipo entero se mueve de forma increíblemente orgánica y las canastas caen como resultado de esa fluidez. A pie firme, en carrera y hasta de media cancha, Curry es un tirador letal y cuando está en racha, es casi imposible detenerlo. Y en verdad así parece, su mecánica de tiro es tal que se desprende del balón en un pestañeo.
Golden State resolvió de forma impecable en el sexto y séptimo juego, poniendo mayor intensidad en defensiva la cual derivó en mejores opciones de ataque. En ambos partidos, los Dubs marcaron enormes rachas anotadoras en el tercer cuarto que sirvieron en gran parte para obtener las dos últimas victorias que valieron el pase a sus cuartas finales consecutivas. De todas formas, no hay que ignorar el hecho que en un momento de la serie, los Warriors lucían confundidos en algunas situaciones límites.
Steve Kerr tuvo muchos problemas en su partida aparte con Mike D'Antoni, tanto así que Steve debió hacer variaciones en la rotación, colocando a Kevon Looney como pívot titular con el propósito de hacer un buen pareo con Clint Capela. Y en cuanto a ejecución, sorprendió ver como los jugadores de los Warriors no supieron resolver jugadas claves en segundos finales de los partidos 4 y 5, teniendo problemas para pasar el balón y de encontrar un buen tiro. Mucha confusión para hacer jugadas en esos segundos finales y también de parte de Kerr, quien en ese instante no encontraba mejores soluciones.
Ya son conocidas sus rachas matadoras en segundas mitades (3° cuarto: 33-16 en el sexto juego, 33-15 en el séptimo juego), pero no deja de llamar la atención de ver como los Warriors, que están tan habituados a ganar, muestran complicaciones para resolver partidos cerrados en los minutos finales. Algo de eso hubo también hace un par de años, cuando perdieron las finales. De todas formas, el séptimo juego lo supieron sacar adelante pese al comienzo furioso de los Rockets y a los tres fouls de Klay Thompson en el primer cuarto. El flow de Curry y luego, los tiros de Durant metieron al equipo de Golden State en la definición por el campeonato.
Del otro lado, los Cleveland Cavaliers pese a haber entrado a los playoffs en cuarto lugar, igualmente acabaron dominando a todos los equipos del este en camino a una nueva final. En mi artículo anterior, mencionaba el consenso generalizado que por fin se está generando en torno a la figura de LeBron James. Y está bien que sea así, porque hace de todo y por el bien de sus Cavs. Pero también hay que tener en cuenta que LeBron tiene que jugar los partidos casi completos y debe hacer casi de todo, básicamente porque no cuenta con un equipo que le acompañe de forma consistente.
Sus compañeros aparecen, pero a ratos. Jeff Green fue un buen aporte en el sexto y séptimo juego de la serie frente a los Celtics, Kyle Korver mete triples pero sin tanta frecuencia. JR Smith puede dar un partido bueno y después, otros tres en los que no aporta nada. Tristan Thompson volvió a tener más minutos y coopera con rebotes y algo de defensa. Así ocurre en cada partido de los Cavs y con todo eso convive LeBron. Por eso, debe jugar los 48 minutos en un partido decisivo de visita. Por eso, alcanza o se acerca a la triple decena en casi todos los partidos. No es solo porque James tiene múltiples y tremendas aptitudes, sino porque tiene que cubrir las falencias de todo el equipo.
Cuando amenazaba la eliminación en casa, en el sexto partido, LeBron marcó 46 puntos; 11 rebotes y 9 asistencias. Y luego, cuando hubo que visitar Boston para definir el paso a las finales, sus registros fueron: 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias. Hace de todo y casi todo lo hace bien, pero ese monumental esfuerzo le pasa cuenta y lo peor de todo, es que se está notando. Durante algunas secuencias del último partido frente a los Celtics, James tardaba algunos segundos en reincorporarse a la acción y su máxima señal de cansancio ocurrió después del partido. Mientras sus compañeros recibían el trofeo como campeones del este, el #23 estaba tendido en el suelo, recuperándose después de haber jugado el partido completo, sin descansar un solo segundo.
Muy completo será, pero James ya tiene 33 años y lleva ocho años consecutivos instalando a sus equipos en las finales, lo cual significa que lleva ocho años jugando temporadas con alrededor de 100 partidos en cada una de ellas. Nunca ha sufrido grandes lesiones, pero el trajín de los partidos y su enorme esfuerzo en cada uno de ellos no pasan en vano y es en este tramo de la temporada, en el que James evidencia fatiga.
Estas finales nos presentan, a priori, un escenario desigual o peor incluso que el año pasado. Los Warriors han soportado diversas lesiones a lo largo del torneo, pero de todas formas han encontrado fórmulas para superar cada etapa de los playoffs, mientras que los Cavaliers se resumen en todo lo que haga James. Hasta el año pasado, tenía un socio de ataque en Kyrie Irving, pero él pidió ser traspasado a Boston y LeBron se quedó solo. Ahora más que nunca, es The Team vs The King.
Nuevamente, los Dubs y los Cavs llegan al final de temporada. Hay muchas criticas sobre el nivel de competencia que hay actualmente en la NBA, sobre todo considerando que Golden State gana muchos partidos con comodidad. Pero hay que mencionar que en las recientes finales de conferencia, tanto Houston como Boston tuvieron la chance de liquidar sus series y dejaron pasar sus oportunidades. Los Rockets desperdiciaron ventajas al intermedio en los partidos 6 y 7, y en el último fue donde derechamente se enfriaron al fallar 27 triples consecutivos (eso es récord de liga) abriendo la puerta a la remontada de los Warriors. Mientras que los Celtics estuvieron en la contienda todo el séptimo juego frente a los Cavs, pero en los seis minutos finales encestaron 2 tiros de 14.
Hubo opciones de ver una final distinta, pero los Rockets y los Celtics no pudieron liquidar sus series cuando había que hacerlo, e incluso teniendo la ventaja de jugar en sus respectivas canchas. El equipo de Golden State por un lado y las múltiples habilidades de LeBron por otro, acabaron por imponerse en las respectivas series y es por eso que tendremos una cuarta definición consecutiva entre los Warriors y los Cavaliers.
¿Tercer trofeo en cuatro años para la bahía californiana o un segundo título para Cleveland? esa es la pregunta que queda por resolver.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 10 de mayo de 2018
LeBron y los demás
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
¿Idea mía o en verdad, recién ahora hay un consenso generalizado sobre la brillante trayectoria de LeBron James en la NBA? Al menos, esa impresión he tenido en los últimos días. LeBron no solo es la estrella de los Cleveland Cavaliers y, discutiblemete, el mejor jugador de toda la liga. A sus 33 años, continúa evolucionando en todas las facetas del baloncesto y como él mismo ha manifestado, está en el mejor nivel de toda su carrera. Y estamos hablando de alguien que lleva una década en la elite de la competencia.
En estos playoffs, James está jugando los partidos casi completos (41.4 minutos por juego) y bordea la triple decena: 34.3 puntos, 9.4 rebotes y 9.0 asistencias. Juega y hace jugar, organiza y dirige a su equipo en la pista y también, liquida partidos en momentos cruciales. Metió un triple para ganar el quinto juego ante los Indiana Pacers y en la reciente eliminatoria frente a los Toronto Raptors, metió un tiro en plena carrera y a una sola mano para definir el tercer partido de una serie que terminó en barrida para los Cavaliers.
Como siempre ocurre ante tales proezas, empezó nuevamente el debate sobre LeBron y su posición dentro de los grandes jugadores históricos de la NBA. Aquellos que ven baloncesto solo en esta época del año y ven solo números finales insisten en seguir comparándolo con Michael Jordan (siendo que son dos sujetos con habilidades muy distintas). En mi opinión, si tuviera que armar una lista con los diez mejores jugadores en la historia de la liga, James entra en ese listado de todas maneras. El lugar da igual, pero el # 23 de los Cavs ya es un jugador que está marcando una época.
En las finales de conferencia,
Jayson tiene apenas 20 años y está completando su primera temporada en la liga, pero en este momento pareciera como si tuviera 10 años más y se desenvuelve en el parquet como si fuera un jugador con mucho recorrido en postemporada. Impresiona su personalidad, en particular cuando decide resolver jugadas en situaciones de uno contra uno. Tiene el talento, pero sobre todo tiene la explosividad propia de un novel jugador, que cuando ataca se lanza como una saeta que va sin parar rumbo a la canasta.
Tatum encaja muy bien dentro de un sistema en el que todos los jugadores tienen casi la misma relevancia. Un día, Jayson puede ser la figura. En otro, puede ser Terry Rozier. Después, puede ser Marcus Morris. Y más adelante, podría ser Al Horford, como supo serlo en el tercer partido de la serie frente a los Philadelphia 76ers. En varias secuencias, marcó a Joel Embiid. No solo establecía bien su posición, sino que sacaba a Embiid de su zona de comodidad y lo obligó a tomar varios tiros forzados. Y para sellar su valiosa faena, Horford convirtió la canasta decisiva en los segundos finales de la prórroga y robó un balón que iba a dirigido a Embiid, cuando los Sixers iban por el empate.
Todo ese esfuerzo es reflejo del trabajo de Brad Stevens, quien sigue sin recibir crédito de parte de sus colegas y de parte de los especialistas, pero que ha realizado una admirable labor, adaptando sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta. De otra forma, no se podría explicar como Boston ha vuelto a la antesala de las finales de liga con un puñado de jugadores relativamente inexpertos además de un veterano subvalorado por muchos, pero de enorme valía para su escuadra.
En la otra conferencia, se dará un duelo entre los dos mejores de este año. Los Houston Rockets y los Golden State Warriors pasaron sin mayores dificultades a las finales del oeste. Incluso, los Warriors se reservaron a Stephen Curry en el primer juego de la serie frente a los New Orleans Pelicans y volvió en plenitud a partir del segundo partido. Los Rockets pasaron apuros en el segundo encuentro frente el Utah Jazz, pero luego fueron lo suficientemente capaces para despachar a Utah en cinco partidos, con todo y ese uniforme chillón del Jazz que usaron en el juego 3 (¿el peor uniforme de toda la NBA? muy probablemente).
En principio, Rockets y Warriors parecen similares, pero mirándolos en detalle, son equipos muy diferentes. Pueden lucir iguales, por el hecho de jugar rápido y anotar muchos puntos, pero son las cualidades técnicas y defensivas las que diferencian a estos conjuntos. Los Rockets muchas veces no mueven tanto el balón, dado a que sus dos bases, James Harden y Chris Paul, suelen quedarse mucho con la pelota, en muchos casos para resolver ellos mismos con jugadas personales. De hecho, el barbudo y CP3 promedian conjuntamente 39.2 tiros al aro y 50.3 puntos por partido.
Los Warriors también anotan mucho, pero su juego en ataque se basa en muchos movimientos y cortinas que generan espacio para recibir y lanzar automáticamente. Así se da el caso que Kevin Durant, Stephen Curry y Klay Thompson estén compartiendo genuinamente sus intervenciones, tal como se ve en sus promedios: 28.0 puntos de Durant, 24.5 de Curry (aunque solo ha jugado cuatro partidos) y 21.2 de Thompson. Movimientos, cortinas, pases, tiros y anotaciones. Una y otra vez, sucesivamente en todo el juego hasta terminar sacando de la cancha al rival de turno.
La diferencia puede estar en las defensivas. Golden State presiona y de forma continua, al punto de generar muchos robos y contra ataques. Houston de a poco incorpora elementos defensivos, teniendo a Clint Capela como jugador importante en los tableros (14.4 puntos, 12.2 rebotes en los playoffs), además de imponer mucha presencia en la llave. A modo personal, sigo viendo a los Rockets como un equipo definido netamente por la ofensiva y sobre todo por correr y tirar, tal como son los equipos dirigidos por Mike D'Antoni.
De parte de los Warriors, es tal su nivel y amplitud de plantel, que Steve Kerr a pasado de alternar pívots, entre Zaza Pachulia y JaVale McGee, a prescindir de ellos en las recientes jornadas y derechamente, colocar en la pista al famoso quinteto de la muerte para comenzar los partidos. En el cuarto partido frente a los Pellies, el impacto fue nocivo: Golden State sacó diferencia de +26 cuando tenia a Curry, Thompson, Durant, Draymond Green y Andre Iguodala en la cancha. Entran en ritmo, se meten en racha tiradora y no paran más.
Tenemos a los cuatro finalistas y en verdad, son los cuatro mejores equipos de este momento. En cuanto a calidad y cantidad, habría que mencionar a Golden State como el mejor conjunto. Por campaña a través de todo el año, tendría que ser Houston. Por su capacidad de adaptación, podría ser Boston. Por tener al mejor jugador, las chances siempre estarán para Cleveland y así será mientras LeBron James siga vigente. Y lo más impresionante, es que el propio James esté buscando maneras para seguir mejorando. Eso es carácter ganador.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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lunes, 12 de marzo de 2018
Presente y futuro
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es muy valiosa la gestión de Gregg Popovich en sus 22 años como director técnico de los San Antonio Spurs. Hasta la temporada pasada, siempre situaba a sus equipos en la disputa por el campeonato de la NBA, además de los cinco títulos ganados por la franquicia, todos bajo el mando de Pop. Pero, no se puede vivir solo del legado. En la actualidad, los Spurs no solo padecen la baja indefinida de su estrella Kawhi Leonard, sino que también sufren un decaimiento general, que se ve reflejado en lo inconexos que se muestran varios de los jugadores, quienes no parecen encajar adecuadamente unos con otros, a tal punto que el equipo ha experimentado una caída en cuanto a eficiencia ofensiva (107.5 puntos por cada 100 posesiones, en la mitad de la tabla) que los ha llevado a perder nueve de sus últimos once partidos. Ahora mismo, el equipo de San Antonio batalla por uno de los últimos puestos clasificatorios en el oeste, algo impensado mirando el estándar habitual de esta franquicia. Se percibe un equipo confundido, pero por sobre todo un conjunto lento y apagado. Y eso se nota mucho más cuando les ha tocado enfrentar a equipos como los Golden State Warriors, los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder, cuya velocidad dicta la pauta de juego en la competencia. Hasta en eso se están quedando atrás los Spurs.
Dentro de los protagonistas en el oeste, hay que contar con los Minnesota Timberwolves como un equipo que representa un buen presente y con buen augurio para el futuro. Jimmy Butler y Jeff Teague han encajado bien dentro del equipo y han sido un buen complemento para las jóvenes figuras Andrew Wiggins y Karl Anthony Towns, quienes simbolizan el ascenso de los Wolves en las últimas campañas. Towns merece una mención especial: en su tercer año, el dominicano ya comienza a consolidarse como una de las nuevas estrellas de la liga, combinando tamaño, fuerza y versatilidad para jugar cerca del aro como también para tomar tiros de larga distancia. Impresionó verlo el domingo frente a los Warriors, cuando resolvió de gran manera tres jugadas en las que fue marcado por Draymond Green. En las dos primeras, Towns encestó a una mano y en la última, tomó separación, hizo una media vuelta y lanzó un tiro en suspensión. Esas, son movidas típicas de una auténtica estrella y Karl Anthony ya juega como tal.
Vivimos en tiempos de rumores que llevan a más rumores y estos dejan aún más rumores. LeBron James termina su contrato con los Cleveland Cavaliers al final de esta temporada y desde hace varias semanas, han salido rumores de toda clase sobre su futuro. Desde ir a "completar-el-proceso" a Philadelphia, vestir la auripúrpura de los Lakers y hasta cambiar su rol deportivo a los cascos y hombreras del fútbol americano, tal como sugirió JuJu Smith Schuster cuando dijo que lo quería como nuevo compañero suyo en los Pittsburgh Steelers. Eso sí, durante el reciente enfrentamiento entre Cavaliers y Lakers, mientras LeBron daba un pase sin mirar, captaron a Earvin 'Magic' Johnson acercándose a Rich Paul, el agente de James, quien observaba el partido en primera fila. Esa escena más la situación actual de los Lakers, quienes están haciendo espacio en el tope salarial, son razones suficientes para seguir rumoreando hasta julio, cuando parta oficialmente el próximo período de agencia libre.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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lunes, 16 de octubre de 2017
Todos cambiaron, menos los Warriors
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Este martes comenzará la temporada 2017-2018 de la NBA con partidos en Cleveland (Cavaliers-Celtics) y Oakland (Warriors-Rockets), respectivamente. No solo es un nuevo año de baloncesto, también es un año de varias novedades en la liga. Entre las más notorias, figuran la introducción de auspiciadores en las camisetas, así como también el comienzo anticipado de la liga con el propósito de jugar los mismos partidos pero en más días, con tal de no tener tantos partidos en noches consecutivas. De igual forma, se anuncia una reducción en los timeouts con el objetivo de tener partidos más fluidos y también, un cambio en el formato del Partido de Estrellas (18 de febrero, en Los Angeles) dejando atrás el clásico Este-Oeste por un encuentro en donde dos jugadores serán los capitanes quienes elijan a los respectivos integrantes de cada equipo, manteniendo en todo caso el sistema de votación abierto para el público.
Muchos cambios en cuanto a la competición, pero también hubo muchas movidas en cuanto a los equipos. En cuanto a intercambios, el más destacado fue el generado por Boston y Cleveland. Los Celtics adquirieron a Kyrie Irving, quien había manifestado públicamente que no quería seguir jugando con los Cavs, mientras que LeBron James tendrá como nuevo compañero a Isaiah Thomas, quien fue traspasado pese a haber realizado una campaña estelar en la liga pasada. Se habla mucho de la lesión de cadera que tiene Thomas, razón por la cual Danny Ainge decidió cambiarlo y razón por la que Isaiah podría volver a jugar recién en enero. Además, los Cavs añadieron a Dwyane Wade y Derrick Rose, dos jugadores de glorioso pasado pero de cuestionable presente. En principio, ambos serían titulares pero está por verse cual será el verdadero aporte de ambos para el equipo.
Por su parte, los Celtics además de haber fichado a Irving, también contarán con Gordon Hayward, quien viene del Utah Jazz. Hayward viene de tener su mejor temporada, promediando casi 22 puntos por partido en el torneo anterior. Sus cualidades tiradoras las agradecerán los C's, un equipo que tuvo cierta inconsistencia anotadora, particularmente cuando estaban los suplentes en la cancha. Con Irving y Hayward como titulares en los puestos de base y con un pívot versátil como Al Horford, la tropa que comanda Brad Stevens podría vivir una evolución en cuando a cualidades ofensivas. Y como si fuera poco, invirtieron su selección de primera ronda del pasado Draft en el prometedor Jason Tatum. En Boston hay talento para apuntar bien alto en esta temporada.
En cuanto al Oeste, llamaron la atención las movidas que hicieron los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder. Los Rockets adquirieron a Chris Paul, quien fue transferido de los L.A. Clippers, y hará dupla con James Harden en las posiciones de base. A priori, causa mucha intriga ver cómo pueden jugar en pareja, tomando en cuenta que ambos son jugadores que pasan mucho tiempo con el balón en sus manos y que suelen llevar ofensivas a su propio ritmo. Y en el caso de Harden, hay que sumar su escaso compromiso defensivo. En principio, Paul ocuparía el puesto de 1 y Harden de 2. Será interesante ver como Mike D'Antoni distribuye las jugadas entre ellos y a ver cuanto afecta al equipo, que ya venía jugando con una forma establecida y sobre todo, a un alto ritmo.
El Thunder rodeó a Russell Westbrook y formó un nuevo trío. Primero, llegó Paul George desde los Indiana Pacers y hace algunas semanas llegó Carmelo Anthony, mediante un traspaso con los New York Knicks. George y Anthony siempre estuvieron acostumbrados a ser la primera opción anotadora en sus equipos y en el caso de Carmelo, en su etapa en New York nunca se distinguió por compartir mucho el balón. Tendrán que complementarse con Westbrook, quien en su primera temporada como estrella absoluta del OKC, promedió una triple decena y fue premiado como el MVP de la liga. Billy Donovan tiene un buen desafío, al tratar de hacer funcionar a estos tres jugadores dentro de un mismo conjunto.
Lonzo Ball es la apuesta de los Lakers para este año, en el que seguirán en su etapa de transición. Hay demasiadas expectativas sobre Ball, aunque ya tuvo un buen apronte en las ligas veraniegas disputadas en julio. Los Timberwolves ya no tendrán a Ricky Rubio, pero sí tendrán a Jimmy Butler quien vuelve a tener como entrenador a Tom Thibodeau. De todas formas, Karl Anthony Towns y Andrew Wiggins son los pilares de ese equipo. Manu Ginobili seguirá un año más con los Spurs e igualmente, Dirk Nowitzki con los Mavericks. En medio de todos esos movimientos, hubo un equipo que se mantuvo intacto en la pretemporada.
En verdad, los Golden State Warriors no requerían ningún cambio. Después de haber ganado el campeonato con Kevin Durant como MVP de las Finales, y con Stephen Curry, Draymond Green y Klay Thompson rindiendo a un nivel excepcional en casi todo el año, este equipo no necesita arreglos. Es más, dice su entrenador Steve Kerr que podrían ser aún mejores. El equipo se puede recitar de memoria: Curry, Thompson, Durant, Green y Pachulia los titulares. Iguodala, Livingston, McGee y West entre sus suplentes destacados. Y encima, añadieron a Nick Young, un ex Lakers que puede ser aporte desde la banca. Son los mejores y el objetivo no es otro que repetir el éxito de la liga pasada.
Con todo este panorama y con todos los cambios generados durante el receso (nunca antes se habían cambiado a tantos All Stars en un año), el concepto parece ser simple y preciso: todos contra los Warriors.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 14 de junio de 2017
Flow State Warriors
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Traduciendo del inglés al español, el término 'flow' significa 'fluir' y en el lenguaje de las danzas urbanas, tener flow significa fluir con el ritmo de la música y con su propia forma de ser. Llevando todo eso al contexto actual de la NBA, habría que decir que los Golden State Warriors son un equipo lleno de flow. Actitud, forma física, variedad estratégica. Una precisa combinación de talento e inteligencia que funciona de forma armónica y vistosa. Steve Kerr diseña en su pizarra y en la pista, los jugadores aplican de forma tal que fluyen naturalmente, sin interponerse unos con otros.
Un equipo que ha dominado la liga durante las últimas tres temporadas, ganando el título en 2015 pero perdiendo en siete partidos las Finales de 2016. Esa caída llevó a corregir errores y mejorar el plantel. Un jugador fue el indicado: Kevin Durant. La ex estrella del Oklahoma City Thunder se sumó a Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green para conformar una alineación sólida e imponente que comenzó a producir desde la primera semana de la temporada recién concluida. Durant no solo se supo adaptar al esquema, sino que logró convertirse en el máximo anotador de este conjunto, liderando al equipo en anotaciones, primero en la temporada regular y luego en las recientes Finales, promediando 35.2 puntos.
Por su parte, Thompson destacó en la serie frente a los Cleveland Cavaliers por su rol defensivo, marcando muy bien en el perímetro, limitando la efectividad de los Cavs a larga distancia. Para bien suyo, pudo mejorar su puntería al aro con el transcurrir de la serie. En el juego del lunes pasado, convirtió un par de triples importantes para mantener la ventaja. Quien ha prevalecido con sus funciones originales ha sido Green. Defiende como pocos, corre toda la cancha, anticipa las jugadas rivales, siendo capaz de generar jugadas de contra ataque y con ello, canastas fáciles para los Warriors.
Estas Finales representaron un triunfo para el baloncesto de esta era, en el cual la versatilidad se ha vuelto fundamental para logar el éxito. Es obvio que Golden State tiene grandes jugadores pero no solo son buenos, sino que se desempeñan con mucha inteligencia, tal como ha manifestado en reiteradas ocasiones Steve Kerr, el coach y gestor de esta obra. Kerr acaba de cumplir su tercer año como director técnico de este conjunto, siendo esta su única experiencia como entrenador. Llegó a suceder a Mark Jackson y lo único que ha hecho es mejorar todo lo bueno que venía logrando este equipo en el ciclo anterior.
Los continuos movimientos, los sucesivos pick and rolls, los constantes ajustes, los interminables pases, los precisos lanzamientos. Así, una y otra vez a lo largo de los 48 minutos de juego y a través de toda una temporada. Ese es el método que ha causado un baloncesto ágil y vistoso, interpretado de forma impecable y orgánica por cada uno de los integrantes de los Warriors y que se ha tomado la liga, siendo este el modelo a seguir y que varios equipos ya intentan replicar.
Con todo esto, lograron a vencer a Cleveland y destronar al Rey. Pero no fue sencillo. LeBron James se negó a perder hasta el último momento, dio más que todo en cada partido de la serie, llegando a jugar casi todos los minutos y promediando una inédita triple decena, con 33.6 puntos, 12.0 rebotes y 10.0 asistencias en 42.4 minutos. LeBron ha perdido cinco de las ocho Finales que ha disputado con sus equipos, pero solo la alineación más colosal de la liga ha sido capaz de derribarlo en esta temporada. Como para valorar su titánico esfuerzo y para verlo en perspectiva.
Para los demás equipos, el acertijo será encontrar un antídoto para neutralizar a estos Warriors. Y algo que impresiona de cara al futuro, es que el plantel de Golden State se encuentra en plenitud y a priori, no tendría problemas en cuanto a re-estructuración de salarios, cuando llegue el momento de hacerlo con Curry y Durant. Ellos mismos saben que lo más importante es mantener el núcleo y conservar el flow colectivo que ha convertido a estos Golden State Warriors no solo en el mejor equipo de la NBA, ganando dos campeonatos en los últimos tres años, sino que en un auténtico y adictivo espectáculo.
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domingo, 11 de junio de 2017
Warriors, a un paso
por Miguel Meléndez
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Transcurridos cuatro partidos en las Finales 2017 de la NBA, tenemos a los Golden State Warriors aventajando en la serie frente a los Cleveland Cavaliers por tres victorias a uno, con la oportunidad de asegurar el título este lunes en su casa. La diferencia ha estado en los resultados y también en el desarrollo de los partidos, especialmente en los dos primeros donde los Warriors lograron dominar esos partidos jugando a su ritmo, encestando disparos a una altísima efectividad y teniendo una impecable producción de casi toda la escuadra, tanto en sus titulares como en sus reservas.
La velocidad que imprimen los jugadores de Golden State Warriors en sus desplazamientos impresionan de forma casi hipnótica. En jugadas de media cancha, nunca paran de moverse, poner cortinas y crear situaciones favorables para lanzar al aro, a la vez en que casi siempre están pasándose mucho el balón, salvo en algunas situaciones en que Kevin Durant, Stephen Curry o incluso Draymond Green deciden resolver de forma individual. En los dos primeros encuentros, los Dubs lograron en promedio una diferencia de 20 puntos sobre los Cavs y lo hicieron jugando un baloncesto demoledor en los terceros cuartos, generando el margen suficiente para liquidar esos duelos (juego 1: parcial de 33-20, juego 2: parcial de 35-24). Cabe destacar que desde el primer partido, Durant ha sido el líder anotador del equipo auriazul, promediando 34.3 puntos en esta serie, mientras que Curry sigue anotando de gran forma, aunque también se ha dedicado más a repartir el balón, como bien lo hizo en los dos primeros juegos, dando 10 y 11 asistencias, respectivamente.
Luego, con la serie instalada en Cleveland, los Cavaliers mejoraron su efectividad llegando a imponer su forma de juego en el 3° y 4° partido. En el tercero, estuvieron al frente en el marcador por gran parte de la segunda mitad pero en el final, una racha de 11-0 de los Warriors (triple matador de Durant mediante) además de una serie de malas decisiones ofensivas de los Cavs dejaron la serie 3-0 y con los Cavs al borde de ser barridos en su estadio. Para bien de ellos, pudieron evitar la barrida. La clave en el cuarto partido estuvo en una apoteósica primera mitad, en la que convirtieron 86 puntos (récord de puntos en una mitad en la historia de las Finales), con una tremenda efectividad de LeBron James y Kyrie Irving, quienes se apoderan de la mitad de los tiros del equipo y con algo de aporte de los reservas, quienes casi no habían aportado en los tres partidos anteriores.
Para situarnos en contexto y entender el nivel de esfuerzo que se requiere para vencer a Golden State: en la noche del viernes, el equipo de Cleveland encestó casi el 53% de sus intentos totales al aro, además de una marca histórica en Finales con 24 triples convertidos sobre 45 lanzados. Irving marcó 40 puntos y LeBron se apuntó con su novena triple decena en finales de liga (en este caso: 31 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias). Aún con esto, no fue hasta dentro de los últimos cinco minutos cuando finalmente los Cavs pudieron liquidar el partido. En un par de ocasiones durante la segunda mitad, los Warriors llegaron a ponerse a casi 10 puntos de distancia, en ambos casos Tyronn Lue pidió timeout el cual sirvió para enfriar la racha adversidad y para re-enfocar a los suyos. Y para peor, un tercer cuarto extenso con faltas fuertes y situaciones controversiales, como la doble falta técnica a Green que al final quedó solo en una y una acalorada discusión entre James y Durant, después de una infracción, ensuciaron un juego que Cleveland dominaba claramente.
Todo ese esfuerzo y todas esas dificultades tuvieron que pasar los Cavaliers para nada más que sacar una victoria frente a los Warriors. Es evidente que la tropa de Steve Kerr impuso desde el comienzo su ritmo en esta serie y han tenido que ser los Cavs los que han hecho cambios en su estrategia. De hecho, en el último juego hubo algo más de rotación de balón en comparación a los dos primeros partidos, donde James e Irving habían lanzado varias veces sin un pase previo. Los Dubs pasaron por varias complejidades en los últimos dos partidos. En el tercero, lograron remontar en el final gracias a una precisa selección de tiros además de tener a los jugadores adecuados en ese tramo (Andre Iguodala sigue aportando en distintas facetas saliendo de la banca), pero en el cuarto nunca pudieron levantar la enorme diferencia que sacó Cleveland al comienzo. Peor aún, nunca pudieron mejorar su efectividad. Un ejemplo: Curry convirtió 14 puntos el viernes, su peor marca en esta postemporada.
Es difícil que Curry vuelva a tener un partido así, como también resulta difícil creer que los Cavs vuelvan a tener tres partidos más con el nivel de eficiencia exhibida en el juego más reciente. Es verdad que hace un año lograron remontar un 1-3, pero como sabiamente dijo Kerr: "en esta ocasión, Green no está suspendido para el siguiente juego". Los Warriors no pudieron tener una postemporada invicta, pero tienen la posibilidad de coronar una impecable campaña en su estadio, en la noche de este lunes. Durant llegó a este equipo con el objetivo de ser campeón y en esta serie ha jugado como si lo fuera, Curry es el segundo anotador pero sigue siendo igual de determinante y el equipo de Golden State fluye como lo ha hecho prácticamente todo el año. LeBron tiene otra misión casi imposible, y no es seguir jugando al máximo casi sin descanso, sino que ahora debe levantar con su conjunto un 0-3 en contra, algo que nadie ha hecho en la historia de la liga.
¿Segundo título en tres años para la bahía californiana o una epopeya de tres episodios más?
Muy pronto lo sabremos.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.
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Transcurridos cuatro partidos en las Finales 2017 de la NBA, tenemos a los Golden State Warriors aventajando en la serie frente a los Cleveland Cavaliers por tres victorias a uno, con la oportunidad de asegurar el título este lunes en su casa. La diferencia ha estado en los resultados y también en el desarrollo de los partidos, especialmente en los dos primeros donde los Warriors lograron dominar esos partidos jugando a su ritmo, encestando disparos a una altísima efectividad y teniendo una impecable producción de casi toda la escuadra, tanto en sus titulares como en sus reservas.
La velocidad que imprimen los jugadores de Golden State Warriors en sus desplazamientos impresionan de forma casi hipnótica. En jugadas de media cancha, nunca paran de moverse, poner cortinas y crear situaciones favorables para lanzar al aro, a la vez en que casi siempre están pasándose mucho el balón, salvo en algunas situaciones en que Kevin Durant, Stephen Curry o incluso Draymond Green deciden resolver de forma individual. En los dos primeros encuentros, los Dubs lograron en promedio una diferencia de 20 puntos sobre los Cavs y lo hicieron jugando un baloncesto demoledor en los terceros cuartos, generando el margen suficiente para liquidar esos duelos (juego 1: parcial de 33-20, juego 2: parcial de 35-24). Cabe destacar que desde el primer partido, Durant ha sido el líder anotador del equipo auriazul, promediando 34.3 puntos en esta serie, mientras que Curry sigue anotando de gran forma, aunque también se ha dedicado más a repartir el balón, como bien lo hizo en los dos primeros juegos, dando 10 y 11 asistencias, respectivamente.
Luego, con la serie instalada en Cleveland, los Cavaliers mejoraron su efectividad llegando a imponer su forma de juego en el 3° y 4° partido. En el tercero, estuvieron al frente en el marcador por gran parte de la segunda mitad pero en el final, una racha de 11-0 de los Warriors (triple matador de Durant mediante) además de una serie de malas decisiones ofensivas de los Cavs dejaron la serie 3-0 y con los Cavs al borde de ser barridos en su estadio. Para bien de ellos, pudieron evitar la barrida. La clave en el cuarto partido estuvo en una apoteósica primera mitad, en la que convirtieron 86 puntos (récord de puntos en una mitad en la historia de las Finales), con una tremenda efectividad de LeBron James y Kyrie Irving, quienes se apoderan de la mitad de los tiros del equipo y con algo de aporte de los reservas, quienes casi no habían aportado en los tres partidos anteriores.
Para situarnos en contexto y entender el nivel de esfuerzo que se requiere para vencer a Golden State: en la noche del viernes, el equipo de Cleveland encestó casi el 53% de sus intentos totales al aro, además de una marca histórica en Finales con 24 triples convertidos sobre 45 lanzados. Irving marcó 40 puntos y LeBron se apuntó con su novena triple decena en finales de liga (en este caso: 31 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias). Aún con esto, no fue hasta dentro de los últimos cinco minutos cuando finalmente los Cavs pudieron liquidar el partido. En un par de ocasiones durante la segunda mitad, los Warriors llegaron a ponerse a casi 10 puntos de distancia, en ambos casos Tyronn Lue pidió timeout el cual sirvió para enfriar la racha adversidad y para re-enfocar a los suyos. Y para peor, un tercer cuarto extenso con faltas fuertes y situaciones controversiales, como la doble falta técnica a Green que al final quedó solo en una y una acalorada discusión entre James y Durant, después de una infracción, ensuciaron un juego que Cleveland dominaba claramente.Todo ese esfuerzo y todas esas dificultades tuvieron que pasar los Cavaliers para nada más que sacar una victoria frente a los Warriors. Es evidente que la tropa de Steve Kerr impuso desde el comienzo su ritmo en esta serie y han tenido que ser los Cavs los que han hecho cambios en su estrategia. De hecho, en el último juego hubo algo más de rotación de balón en comparación a los dos primeros partidos, donde James e Irving habían lanzado varias veces sin un pase previo. Los Dubs pasaron por varias complejidades en los últimos dos partidos. En el tercero, lograron remontar en el final gracias a una precisa selección de tiros además de tener a los jugadores adecuados en ese tramo (Andre Iguodala sigue aportando en distintas facetas saliendo de la banca), pero en el cuarto nunca pudieron levantar la enorme diferencia que sacó Cleveland al comienzo. Peor aún, nunca pudieron mejorar su efectividad. Un ejemplo: Curry convirtió 14 puntos el viernes, su peor marca en esta postemporada.
Es difícil que Curry vuelva a tener un partido así, como también resulta difícil creer que los Cavs vuelvan a tener tres partidos más con el nivel de eficiencia exhibida en el juego más reciente. Es verdad que hace un año lograron remontar un 1-3, pero como sabiamente dijo Kerr: "en esta ocasión, Green no está suspendido para el siguiente juego". Los Warriors no pudieron tener una postemporada invicta, pero tienen la posibilidad de coronar una impecable campaña en su estadio, en la noche de este lunes. Durant llegó a este equipo con el objetivo de ser campeón y en esta serie ha jugado como si lo fuera, Curry es el segundo anotador pero sigue siendo igual de determinante y el equipo de Golden State fluye como lo ha hecho prácticamente todo el año. LeBron tiene otra misión casi imposible, y no es seguir jugando al máximo casi sin descanso, sino que ahora debe levantar con su conjunto un 0-3 en contra, algo que nadie ha hecho en la historia de la liga.
¿Segundo título en tres años para la bahía californiana o una epopeya de tres episodios más?
Muy pronto lo sabremos.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 31 de mayo de 2017
Dubs-Cavs / Episodio III
por Miguel Meléndez
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En 2015, una brillante campaña más un sorpresivo aporte desde la banca por parte de Andre Iguodala derivaron en el campeonato ganado por los Golden State Warriors. Primer título para la franquicia en cuatro décadas, el primero para Stephen Curry y el primero para Steve Kerr en su debut como director técnico. En 2016, un 3-1 en contra se convirtió en un 3-4 final para una histórica remontada y consagración de los Cleveland Cavaliers, quienes ganaron el primer título en la historia del equipo. El tapón de LeBron James sobre Iguodala y el triple de Kyrie Irving en el minuto final fueron las dos grandes postales que dejaron el séptimo juego. Ahora en 2017, los Warriors y los Cavaliers vuelven a encontrarse en junio. Los últimos dos campeones de la liga, los equipos de mejor rendimiento en la NBA en las últimas tres temporadas se enfrentarán en las Finales por tercer año consecutivo, un hecho sin precedentes en la historia de la asociación.
El desarrollo de los playoffs fue una crónica anunciada, ambos equipos pasaron sus respectivos obstáculos y llegarán a disputar el primer partido con una semana de descanso/preparación. Así de predecible acabaron siendo las finales de conferencia. A través de la postemporada han demostrado ser los equipos más completos. Cleveland perdió un solo partido (el tercero de la serie con los Boston Celtics), mientras que Golden State barrió con sus rivales de conferencia (Portland Trail Blazers, Utah Jazz y San Antonio Spurs). Juegan muy bien, imponen sus ofensivas, dominan con sus defensivas y ganan de buena forma sus partidos. Así ha quedado de manifiesto durante sus series y así lo reflejan las estadísticas, las cuales lideran en varios rubros.
Warriors y Cavaliers figuran dentro de los tres mejores equipos en la postemporada, en cuanto a eficiencia ofensiva y defensiva. No debiera sorprender dado el nivel técnico y de ejecutoria de ambos conjuntos. Lo que sí podría llamar la atención, en especial al publico no tan conocedor, es ver a los Warriors encabezando la tabla de eficiencia defensiva. Frente a aquel suceso, bien vale una acotación: parte fundamental del éxito en Golden State radica en la defensa, comenzando por proteger el tablero para asegurar los rebotes y también por presionar mucho al jugador rival que lleve el balón. Esas dos claves generan más posesiones y en especial, muchas oportunidades de contra ataque, generando varias canastas fáciles para los Dubs. De hecho, en temporada regular bordearon los 20 puntos por partido en jugadas de fastbreak.
La eficiencia defensiva es algo que ha estado mejorando Cleveland a través de los playoffs, llegando a neutralizar a los Toronto Raptors y los Boston Celtics. Esto, luego de haber tenido problemas en el tramo final de la temporada regular y el comienzo de los playoffs, donde pasaron algunos apuros en su primera serie frente a los Indiana Pacers. De hecho, los cuatro partidos de aquella eliminatoria se definieron por un margen de seis puntos o menos. Aunque la historia fue muy distinta frente a los Celtics, donde Cleveland sacó margenes desde los 13 y hasta los 44 puntos a través de esa serie. Claramente, ha habido un cambio.
Por otra parte, es llamativo ver a los Cavs con un mejor promedio de triple que los Warriors y eso se explica porque LeBron y compañía suelen llevar posesiones más extendidas con mucha rotación de balón, a raíz de eso es porque Cleveland ha intentado casi 70 triples más que Golden State (437-373) durante los playoffs. Este último concepto también se ve reflejado en la cantidad de posesiones que juegan ambos equipos, los Warriors tienen 100.3 posesiones por partido contra 95.2 de los Cavaliers. Evidentemente, el equipo de California juega más rápido mientras que los representantes del Este juegan un poco más pausado, un tipo de estrategia que puede ser recomendable para emplear frente a los Guerreros. Otro aspecto que marca la diferencia en el ritmo de juego de estos equipos se ve en cuantos segundos toma cada uno para sacar un disparo. En los playoffs, Golden State ha jugado posesiones de +15 segundos en tan solo 28% de los casos, mientras que Cleveland lo ha hecho en un 47%.
El resultado de las Finales de 2016 generó un brusco cambio en Golden State. Si el equipo que ganó el título hace un par de años y que estuvo a un triunfo de repetir en el pasado ya era bueno, el conjunto actual es igualmente bueno o incluso mejor. La llegada de Kevin Durant trajo otra potente opción anotadora a los Warriors, al punto que fue el líder en anotaciones durante la temporada regular, siendo el salvavidas en varios momentos en los que Stephen Curry y/o Klay Thompson estuvieron acomplejados ya fuera por buenas defensas rivales o por malas rachas tiradoras. De todas formas, en los playoffs ha sido Curry quien ha vuelto a encabezar las anotaciones de este equipo (28.6 puntos por partido), presentando un interesante y poco usual porcentaje tirador: 50.2% en tiros de cancha, 43.1% en triples y 90.7% en tiros libres.
Durant ha continuado su faena en la postemporada, con 25.2 puntos y 7.8 rebotes por partido, dada su corpulencia y cualidades para resolver en el uno-a-uno es por la que KD puede generar situaciones favorables en momentos complicados, aunque los Isolations que está jugando Kevin son mucho menores en comparación a los que jugaba con el Oklahoma City Thunder. Draymond Green se ha consolidado como el All Around Player que tienen los Warriors y que todo gran equipo requiere para ser campeón. Hace de todo y encima, le pone el toque agresivo para imponer presencia frente a sus adversarios. El #23 literalmente llena la ficha: 13.9 puntos, 8.7 rebotes, 7.2 asistencias, 1.9 robos y 2.1 tapas en casi 35 minutos de media por cada partido en estos playoffs. Conduce, asiste, anota, rebotea, juega defensa y hasta se da tiempo de palabrear a uno que otro rival.
¿Y Klay Thompson? ha sido la decepción anotadora de los Warriors. Apenas promedia 14.4 puntos por partido en los playoffs con un discreto 34.4% de tiros al aro. Ha tratado una y otra vez, sus compañeros continúan involucrandolo en las jugadas de ataque, pero Klay simplemente no ha podido entrar en ritmo en el último mes y medio. La impecable producción de Curry y Durant lo salvan, pero no deja de ser preocupante que un tirador por excelencia como Thompson esté metido en un fuerte bache. Y hablamos de alguien que ha sido capaz de convertir hasta 60 puntos en un partido, como lo hizo temprano en la actual temporada.
Del otro lado, los Cavaliers han sabido mantener las bases que los llevaron a conquistar el título en la temporada pasada. Hay una sólida estructura, eso sí muy dependiente de sus tres jugadores principales. LeBron James, a sus 32 años de edad, está jugando por sobre los 40 minutos en cada partido. Tienen suerte los Cavs de tener a una estrella físicamente fuerte y que no sufre grandes molestias, pese a la enorme carga que debe llevar en cada partido. Ni siquiera está dentro de los tres candidatos al premio de MVP de esta temporada, pero eso no parece importarle. En estos playoffs, promedia 32.5 puntos, 8.0, rebotes, 7.0 asistencias y 2.2 robos, además de registrar un impresionante 56.6% en tiros al aro. Un LeBron típico, completo, ganador, ya de nivel legendario a esta altura de su carrera.
Aunque él no juega solo. Tiene en Kyrie Irving a un excelente socio, capaz de romper partidos con sus fulminantes ataques al aro o bien con tiros matadores de larga distancia. En la postemporada promedia 24.5 puntos y 5.6 asistencias por partido, y es por lejos el mejor lanzador en la línea de libres, convirtiendo un 90.6% de sus tiros. Por su parte, Kevin Love está firmando unos respetables playoffs siendo un jugador muy confiable en el poste, colaborando incluso en facetas defensivas. Es el único jugador de Cleveland que promedia una doble decena (17.2 puntos, 10.4 rebotes) y presenta una consistente serie tiradora: 45.7% tiros al aro, 47.5% en triples y 85.5% en tiros libres. Bastante bien para alguien que en algún momento fue calificado hasta de intrascendente.
¿Qué pasa con el resto? los demás rinden, a una escala mucho menor que las tres estrellas, pero lo suficiente como para asegurar los triunfos para el equipo de Ohio. Tristan Thompson cumple en su función de pívot, con 9.3 rebotes por partido e imponiendo su presencia frente a otros aleros y/o pívots en la zona pintada. Otros elementos como J.R. Smith, Iman Shumpert, Kyle Korver y Deron Williams contribuyen conjuntamente para un 44% de efectividad al aro. Aporte menor, pero no por eso menos importante.
En cuanto a los coaches también hay factores considerables. Los Warriors llevan jugando casi todos los playoffs con Mike Brown como director técnico interino, debido a que Steve Kerr se encuentra con serias molestias en su espalda que le han impedido seguir ejerciendo su trabajo. De todas formas, Kerr continúa participando haciendo ajustes en los intermedios. Hasta acá, no ha habido diferencia alguna con Brown en la banca, aunque bien se sabe que su estilo está más volcado a la defensa y a los ataques más convencionales (como lo hizo en sus años como DT de los Cavs), algo completamente opuesto a la ofensiva altamente fluida y de muchas cortinas que implementa Kerr. Veremos si es que en algún momento de la serie, Mike Brown realiza algún ajuste de su sello que pueda generar algún impacto.
Por el lado de los Cavaliers, Tyronn Lue está terminando su primer año completo como director técnico del equipo, luego de haber asumido a mediados del año pasado en reemplazo de David Blatt. Existe un estigma sobre Lue, el cual indica que es un coach que en verdad no lo parece. Pero hasta el momento, ha pasado cada una de sus pruebas realizando ajustes en la rotación de jugadores y delegando funciones a James e Irving en los momentos cruciales. Habrá que comprobar como anda haciendo ajustes estratégicos, en caso que Golden State logre imponer su ritmo y sacar ventaja de doble dígito en el marcador.
Llegó el duelo esperado. Los mejores equipos de la liga y las mejores estrellas sobre la pista, en el escenario más grande que puede ofrecer la NBA. Muchas cosas en juego: un segundo título en tres años para los Warriors o un bicampeonato para los Cavaliers. Un segundo trofeo para Curry o un cuarto para James, o bien un primero para Durant. Un largo camino de ocho meses en donde estas dos franquicias demostraron ser las mejores. Sólo queda esperar, observar y disfrutar de esta serie de batallas que definirán al monarca de este año en el deporte del balón naranja.
Frente a nosotros, un nuevo capítulo de esta saga basquetbolística.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.
Twitter: @journalistmike
El desarrollo de los playoffs fue una crónica anunciada, ambos equipos pasaron sus respectivos obstáculos y llegarán a disputar el primer partido con una semana de descanso/preparación. Así de predecible acabaron siendo las finales de conferencia. A través de la postemporada han demostrado ser los equipos más completos. Cleveland perdió un solo partido (el tercero de la serie con los Boston Celtics), mientras que Golden State barrió con sus rivales de conferencia (Portland Trail Blazers, Utah Jazz y San Antonio Spurs). Juegan muy bien, imponen sus ofensivas, dominan con sus defensivas y ganan de buena forma sus partidos. Así ha quedado de manifiesto durante sus series y así lo reflejan las estadísticas, las cuales lideran en varios rubros.
Playoffs 2017 Golden State Cleveland
Puntos por partido 118.3 116.7
Puntos permitidos 102.0 103.1
Tiros al aro 50.2% 50.7%
Triples 38.9% 43.5%
Eficiencia ofensiva 118.0 122.7
Eficiencia defensiva 101.7 108.4
*La eficiencia ofensiva/defensiva consiste en un promedio estimado de puntos por cada 100 posesiones jugadas.Warriors y Cavaliers figuran dentro de los tres mejores equipos en la postemporada, en cuanto a eficiencia ofensiva y defensiva. No debiera sorprender dado el nivel técnico y de ejecutoria de ambos conjuntos. Lo que sí podría llamar la atención, en especial al publico no tan conocedor, es ver a los Warriors encabezando la tabla de eficiencia defensiva. Frente a aquel suceso, bien vale una acotación: parte fundamental del éxito en Golden State radica en la defensa, comenzando por proteger el tablero para asegurar los rebotes y también por presionar mucho al jugador rival que lleve el balón. Esas dos claves generan más posesiones y en especial, muchas oportunidades de contra ataque, generando varias canastas fáciles para los Dubs. De hecho, en temporada regular bordearon los 20 puntos por partido en jugadas de fastbreak.
La eficiencia defensiva es algo que ha estado mejorando Cleveland a través de los playoffs, llegando a neutralizar a los Toronto Raptors y los Boston Celtics. Esto, luego de haber tenido problemas en el tramo final de la temporada regular y el comienzo de los playoffs, donde pasaron algunos apuros en su primera serie frente a los Indiana Pacers. De hecho, los cuatro partidos de aquella eliminatoria se definieron por un margen de seis puntos o menos. Aunque la historia fue muy distinta frente a los Celtics, donde Cleveland sacó margenes desde los 13 y hasta los 44 puntos a través de esa serie. Claramente, ha habido un cambio.
Por otra parte, es llamativo ver a los Cavs con un mejor promedio de triple que los Warriors y eso se explica porque LeBron y compañía suelen llevar posesiones más extendidas con mucha rotación de balón, a raíz de eso es porque Cleveland ha intentado casi 70 triples más que Golden State (437-373) durante los playoffs. Este último concepto también se ve reflejado en la cantidad de posesiones que juegan ambos equipos, los Warriors tienen 100.3 posesiones por partido contra 95.2 de los Cavaliers. Evidentemente, el equipo de California juega más rápido mientras que los representantes del Este juegan un poco más pausado, un tipo de estrategia que puede ser recomendable para emplear frente a los Guerreros. Otro aspecto que marca la diferencia en el ritmo de juego de estos equipos se ve en cuantos segundos toma cada uno para sacar un disparo. En los playoffs, Golden State ha jugado posesiones de +15 segundos en tan solo 28% de los casos, mientras que Cleveland lo ha hecho en un 47%.
El resultado de las Finales de 2016 generó un brusco cambio en Golden State. Si el equipo que ganó el título hace un par de años y que estuvo a un triunfo de repetir en el pasado ya era bueno, el conjunto actual es igualmente bueno o incluso mejor. La llegada de Kevin Durant trajo otra potente opción anotadora a los Warriors, al punto que fue el líder en anotaciones durante la temporada regular, siendo el salvavidas en varios momentos en los que Stephen Curry y/o Klay Thompson estuvieron acomplejados ya fuera por buenas defensas rivales o por malas rachas tiradoras. De todas formas, en los playoffs ha sido Curry quien ha vuelto a encabezar las anotaciones de este equipo (28.6 puntos por partido), presentando un interesante y poco usual porcentaje tirador: 50.2% en tiros de cancha, 43.1% en triples y 90.7% en tiros libres.
Durant ha continuado su faena en la postemporada, con 25.2 puntos y 7.8 rebotes por partido, dada su corpulencia y cualidades para resolver en el uno-a-uno es por la que KD puede generar situaciones favorables en momentos complicados, aunque los Isolations que está jugando Kevin son mucho menores en comparación a los que jugaba con el Oklahoma City Thunder. Draymond Green se ha consolidado como el All Around Player que tienen los Warriors y que todo gran equipo requiere para ser campeón. Hace de todo y encima, le pone el toque agresivo para imponer presencia frente a sus adversarios. El #23 literalmente llena la ficha: 13.9 puntos, 8.7 rebotes, 7.2 asistencias, 1.9 robos y 2.1 tapas en casi 35 minutos de media por cada partido en estos playoffs. Conduce, asiste, anota, rebotea, juega defensa y hasta se da tiempo de palabrear a uno que otro rival.
¿Y Klay Thompson? ha sido la decepción anotadora de los Warriors. Apenas promedia 14.4 puntos por partido en los playoffs con un discreto 34.4% de tiros al aro. Ha tratado una y otra vez, sus compañeros continúan involucrandolo en las jugadas de ataque, pero Klay simplemente no ha podido entrar en ritmo en el último mes y medio. La impecable producción de Curry y Durant lo salvan, pero no deja de ser preocupante que un tirador por excelencia como Thompson esté metido en un fuerte bache. Y hablamos de alguien que ha sido capaz de convertir hasta 60 puntos en un partido, como lo hizo temprano en la actual temporada.
Del otro lado, los Cavaliers han sabido mantener las bases que los llevaron a conquistar el título en la temporada pasada. Hay una sólida estructura, eso sí muy dependiente de sus tres jugadores principales. LeBron James, a sus 32 años de edad, está jugando por sobre los 40 minutos en cada partido. Tienen suerte los Cavs de tener a una estrella físicamente fuerte y que no sufre grandes molestias, pese a la enorme carga que debe llevar en cada partido. Ni siquiera está dentro de los tres candidatos al premio de MVP de esta temporada, pero eso no parece importarle. En estos playoffs, promedia 32.5 puntos, 8.0, rebotes, 7.0 asistencias y 2.2 robos, además de registrar un impresionante 56.6% en tiros al aro. Un LeBron típico, completo, ganador, ya de nivel legendario a esta altura de su carrera.
Aunque él no juega solo. Tiene en Kyrie Irving a un excelente socio, capaz de romper partidos con sus fulminantes ataques al aro o bien con tiros matadores de larga distancia. En la postemporada promedia 24.5 puntos y 5.6 asistencias por partido, y es por lejos el mejor lanzador en la línea de libres, convirtiendo un 90.6% de sus tiros. Por su parte, Kevin Love está firmando unos respetables playoffs siendo un jugador muy confiable en el poste, colaborando incluso en facetas defensivas. Es el único jugador de Cleveland que promedia una doble decena (17.2 puntos, 10.4 rebotes) y presenta una consistente serie tiradora: 45.7% tiros al aro, 47.5% en triples y 85.5% en tiros libres. Bastante bien para alguien que en algún momento fue calificado hasta de intrascendente.
¿Qué pasa con el resto? los demás rinden, a una escala mucho menor que las tres estrellas, pero lo suficiente como para asegurar los triunfos para el equipo de Ohio. Tristan Thompson cumple en su función de pívot, con 9.3 rebotes por partido e imponiendo su presencia frente a otros aleros y/o pívots en la zona pintada. Otros elementos como J.R. Smith, Iman Shumpert, Kyle Korver y Deron Williams contribuyen conjuntamente para un 44% de efectividad al aro. Aporte menor, pero no por eso menos importante.
En cuanto a los coaches también hay factores considerables. Los Warriors llevan jugando casi todos los playoffs con Mike Brown como director técnico interino, debido a que Steve Kerr se encuentra con serias molestias en su espalda que le han impedido seguir ejerciendo su trabajo. De todas formas, Kerr continúa participando haciendo ajustes en los intermedios. Hasta acá, no ha habido diferencia alguna con Brown en la banca, aunque bien se sabe que su estilo está más volcado a la defensa y a los ataques más convencionales (como lo hizo en sus años como DT de los Cavs), algo completamente opuesto a la ofensiva altamente fluida y de muchas cortinas que implementa Kerr. Veremos si es que en algún momento de la serie, Mike Brown realiza algún ajuste de su sello que pueda generar algún impacto.
Por el lado de los Cavaliers, Tyronn Lue está terminando su primer año completo como director técnico del equipo, luego de haber asumido a mediados del año pasado en reemplazo de David Blatt. Existe un estigma sobre Lue, el cual indica que es un coach que en verdad no lo parece. Pero hasta el momento, ha pasado cada una de sus pruebas realizando ajustes en la rotación de jugadores y delegando funciones a James e Irving en los momentos cruciales. Habrá que comprobar como anda haciendo ajustes estratégicos, en caso que Golden State logre imponer su ritmo y sacar ventaja de doble dígito en el marcador.
Llegó el duelo esperado. Los mejores equipos de la liga y las mejores estrellas sobre la pista, en el escenario más grande que puede ofrecer la NBA. Muchas cosas en juego: un segundo título en tres años para los Warriors o un bicampeonato para los Cavaliers. Un segundo trofeo para Curry o un cuarto para James, o bien un primero para Durant. Un largo camino de ocho meses en donde estas dos franquicias demostraron ser las mejores. Sólo queda esperar, observar y disfrutar de esta serie de batallas que definirán al monarca de este año en el deporte del balón naranja.
Frente a nosotros, un nuevo capítulo de esta saga basquetbolística.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.
sábado, 12 de julio de 2014
CuLebron James
"Mi misión aquí trasciende el básquetbol. Tengo una responsabilidad de ser un líder, en varias maneras y lo tomo con mucha seriedad". Esta afirmación fue emitida por Lebron James en el comunicado publicado ayer en Sports Illustrated (la nota completa puedes revisarla acá), donde dio a conocer su decisión de terminar su etapa con el Miami Heat para regresar con los Cleveland Cavaliers. Una decisión respetable, sin dudas, pero cuyo proceso fue igual de circense al que protagonizó hace cuatro años, cuando montó un auténtico reality show para declarar que llevaría sus talentos a South Florida, tal como dijo en aquel momento televisado a nivel nacional, en Estados Unidos.
Acá, la critica no es sobre James como jugador. Está más que comprobada su evolución conceptual que experimentó en sus cuatro años en el Heat, llegando a cuatro finales de liga, de las cuales ganaron dos. La era Lebron-Wade-Bosh siempre tuvo aspecto de tener una larga proyección, idealmente para marcar una década completa. Incluso, cuando se presentó oficialmente el trío en 2010, Lebron hablaba de ganar "muchos campeonatos". El experimento estaba dando grandes resultados, el bicampeonato 2012-2013 hacía creer muy posible una dinastía en Miami, no solo porque el trío rendía frutos, sino que también por la conformación de una sólida plantilla. El mes pasado, el Heat fue vapuleado por los Spurs en las finales. Si bien Miami mantenía una buena estructura, se hacía evidente una renovación, que implicaba ajustes salariales y/o traspasos de jugadores.
Hace pocos días, se había confirmado la llegada de Josh McRoberts y Danny Granger a Miami. Dos jugadores que, teóricamente, calzaban muy bien dentro del formato Lebron-Wade-Bosh. Se rumoreaba que tal vez no podría continuar el trío, pero nunca se creyó realmente que el autodenominado "King" fuera a cortar abruptamente este ciclo, justo en el momento en que el proyecto necesitaba reparos. En la misma nota, Lebron se refiere a sus orígenes en Ohio y del amor por su tierra natal. Curioso, siendo que hace cuatro años, no parecía tener una pizca de vergüenza cuando dejó tirados a los Cavaliers, después de continuos descalabros en playoffs, con el propósito de aliarse con su socio Wade para ganar campeonatos.
Ahora, después de perder escandalosamente en las finales, decide volver a Cleveland, justo en una etapa en que los Cavs están en formación de un equipo competitivo, con Kyrie Irving, Dion Waiters, Andrew Wiggins, entre otros. En esa nota, James hablaba de querer ser un mentor de esas jóvenes promesas (lo cual puede ser bastante cierto). Pero la forma y el momento en que se dio todo esto, deja espacio para creer que esta fue otra movida oportunista de Lebron, quien dejó el equipo al que se sumó para ser leyenda y ahora, vuelve al lugar que abandonó hace cuatro años. Si la comparación con Michael Jordan ya era inútil a esta altura, con esto, no hace más que invalidar todo intento de semejanza con MJ.
Cleveland vuelve a figurar en el mapa competitivo de la NBA con el regreso de James. Podría tomarles tiempo para cuajar como equipo, pero les favorece el panorama relativamente pobre de la Conferencia Este, donde no son más de cinco los conjuntos realmente fuertes. El Heat, por su parte, ya renovó a Bosh y aún asegurando a Wade, han quedado en muy mala posición para enfrentar la próxima temporada, ya que deberán comenzar -de manera forzada- una reconstrucción. Y todo, por otra jugarreta de Lebron.
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