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sábado, 22 de mayo de 2021

Play In, Play Out, Playoffs


por Miguel Meléndez

De los seis partidos jugados en los repechajes (conocidos formalmente como Play In), hubo solo dos que justificaron este invento de la NBA. El Warriors - Lakers del miércoles tuvo matices de séptimo partido de una final y el Grizzlies - Warriors de anoche fue desordenado pero luchado y con prórroga. Encima, Memphis ganó de visita y le arrebató el octavo cupo del Oeste a Golden State, que había terminado octavo en la temporada regular. Supongo que resultados de esta especie busca el comisionado Adam Silver con este experimento. Sigo pensando que el formato probado en Orlando era mejor: solo un duelo entre octavo y noveno, siempre y cuando la diferencia entre los equipos involucrados fuera de cuatro juegos o menos. Meter ocho equipos de forma indiscriminada abre mayor margen a la mediocridad.

Previo al comienzo de los Playoffs, el mejor equipo del Este son los Brooklyn Nets. Sí, entraron segundos, pero en mi opinión son los que mejor juegan. Están James Harden, Kevin Durant y Kyrie Irving (que coincidieron poco tiempo en la regular), pero es como se entienden en la pista y como rinde todo el equipo, acelerando el ritmo y metiendo canastas con una altísima proporción. Su eficiencia en el año fue de 118.3 puntos por cada 100 posesiones y alcanzaron 61.0% en True Shooting (dobles, triples y libres combinados). A priori, tienen todo para alcanzar como mínimo unas finales de conferencia. Se enfrentarán a los Boston Celtics en primera vuelta, que tienen a Jayson Tatum y Kemba Walker como piezas ofensivas, pero una banca que no complementa en nada el aporte de los titulares.

Se supone que los Philadelphia 76ers y los Milwaukee Bucks debieran llegar bien arriba. Veamos, porque acumulan varias decepciones recientes. Joel Embiid es candidato al MVP (28.5 puntos, 10.7 rebotes) y los Sixers sumaron este año a Danny Green y Seth Curry, pero habrá que ver si son capaces ahora sí de ganar partidos de alta exigencia. Ahora son dirigidos por Doc Rivers, coach con experiencia. Y por parte de los Bucks, se supone que ahora están reforzados en defensa (ficharon este año a P.J. Tucker) y estarían mejor preparados para duelos complejos. Se enfrentarán al Miami Heat en primera vuelta, quienes los sacaron de los Playoffs pasados con defensa y buen juego interno. Está por verse si Giannis Antetokounmpo y, sobre todo, Mike Budenholzer han aprendido (verdaderamente) de sus anteriores tropiezos.

En el Oeste, una de las grandes historias del año fueron los Phoenix Suns. Evolucionaron tanto que clasificaron en segundo lugar. Influyó mucho la llegada de Chris Paul, quien le dio el toque de experiencia que les faltaba a ese entusiasta grupo de jugadores, en donde por fin se aprecia la calidad de Devin Booker. Mala suerte que les toque enfrentarse a los L.A. Lakers a partir del domingo. Justo ahora recuperan sus piezas y pasaron un durísimo Play In. Sabemos que con LeBron James y Anthony Davis saludables, pueden aspirar a ser campeones otra vez. Pero el desafío es difícil para los Lakers. Al haber entrado en séptima posición, deberán ganar muchos partidos de visita para lograr un eventual Back to Back.

El Utah Jazz se adjudicó el mejor récord, con 52 triunfos y tendrán ventaja de localía en todos los playoffs. El sistema que tienen es muy bueno. Muchas cortinas, rotaciones, movimientos orgánicos. Fueron el único equipo top cinco en eficiencia ofensiva y defensiva (+9.3 puntos de eficiencia neta, la mejor de la liga). En promedio, fueron el equipo que más triples convirtió (16.7 por partido) y el que menos triples permitió (10.9 por partido). Juega Rudy Gobert, uno de los mejores pívots de la liga. Juega Donovan Mitchell, uno de los grandes playmakers del torneo. Y cuentan con una excelente banca, con Jordan Clarkson como jugador destacado. Ahora queda por ver si ese sistema que tan bien implementa Quin Snyder logra imponerse a través de cuatro etapas. Deberán aprovechar su localía.

Se enfrentarán los Nuggets con los Blazers. Nikola Jokic por un lado, Damian Lillard por otro. Hace un par de años se midieron en semifinales, hubo un partido con cuatro prórrogas y el séptimo partido fue ganado por los visitantes Blazers. Debiera ser una llave interesante, igual que el duelo entre los Mavericks y los Clippers. Se enfrentaron en Disney, durante los Playoffs pasados. Ahí ganó L.A., que en esta ocasión prefirió caer del tercer al cuarto lugar en la siembra, solo para evitar a sus vecinos Lakers en la primera vuelta (¿así se compite por un campeonato?). Por parte de Dallas, está Luka Doncic quien prácticamente mueve a todo el equipo. Estos fueron sus registros en la etapa regular: 27.7 puntos, 8.0 rebotes, 8.6 asistencias. Como le vaya a Luka, así le irá a los Mavs.

Corta y precisa:
  • Stephen Curry merecía jugar estos Playoffs. Promedió 32.0 puntos por partido en temporada regular y era prácticamente la única razón por la que los Warriors estuvieron peleando hasta la última fecha por un cupo. Perdieron los dos juegos de repechaje y anoche ante los Grizzlies, cometieron 21 pérdidas de balón. Volverá Klay Thompson para acompañar a Steph, pero la organización necesita reforzar ese discreto plantel que tuvieron este año.
  • Russell Westbrook se convirtió en el jugador con más triples decenas en la historia de la liga (184, superando las 181 de Oscar Robertson) y por cuarta vez en su carrera, promedió una triple decena a lo largo de una campaña (este año: 22.2 puntos, 11.5 rebotes, 11.7 asistencias). Los Wizards estarán en playoffs, pero así como Westbrook puede hacer de todo, también se expone a cometer muchos errores y que suelen ser los mismos de cada temporada.
  • Después de ocho años, los New York Knicks vuelven a los Playoffs. Lo lograron siendo una fuerte unidad defensiva. Menos puntos en contra (104.7), menor porcentaje de aciertos permitidos (44.0%) y tercera mejor eficiencia defensiva (108.2 puntos por cada 100 posesiones). Crédito para Tom Thibodeau y sin tener una ofensiva sobresaliente. Les tocará jugar contra Trae Young, rápido y atrevido. A ver si le cortan los ataques.
  • Utah Jazz, Phoenix Suns, Philadelphia 76ers y Brooklyn Nets obtuvieron los mejores récords en temporada regular y además, fueron los mejores jugando en casa. 31 triunfos del Jazz, 29 de los Sixers, 28 de los Nets, 27 de los Suns.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

miércoles, 10 de marzo de 2021

El Jazz, la Barba y los ausentes


por Miguel Meléndez

Ya pasó el Juego de Estrellas de la NBA, cuyo evento se concentró en solo un día, y la competencia está por reanudarse, abriendo así la segunda parte de la temporada regular. Los mejores récords están en Utah y Philadelphia, ya se enfrentaron dos veces y cada uno ganó en su propia cancha. El Jazz deslumbra con un basket bien jugado, los Sixers quieren dar el paso que les falta bajo la dirección de Doc Rivers. Los Lakers se aferran a la defensiva para seguir ganando, pero la ausencia de Anthony Davis les ha forzado a re-adaptarse. James Harden llegó a Brooklyn solo para mejorar al equipo y ya suena como candidato a MVP, al igual que Nikola Jokic que brilla en Denver. Stephen Curry volvió a colar triples, Luka Doncic mueve a todo su equipo, pero tanto los Warriors como los Mavericks deberán luchar en un Oeste ultra competitivo. Muchas historias que caracterizan esta campaña y que sugieren una emocionante definición, rumbo a los playoffs que comenzarán a mediados de mayo.

Un Jazz armónico: el Utah Jazz cerró la primera mitad con el mejor registro de la liga (27-9). Para muchos, una sorpresa. Pero quizás no debiera sorprender tanto, ya que bajo la dirección de Quinn Snyder se ha establecido un juego con énfasis en la defensa y sobre todo, un alto nivel de coordinación. En febrero, lograron nueve triunfos consecutivos y en total, ganaron 12 de 14 partidos jugados en ese mes. Lo impresionante de esa racha fue que 11 de esos 12 triunfos fueron por más de 10 puntos, llegando a superar los 130 puntos en tres ocasiones. En defensa juegan con una concentración tal que fallan muy pocos cambios de marca y hasta logran bajar el ritmo de juego, en algunas situaciones. Esa concentración también queda plasmada en ofensiva, sobre todo cuando mueven el balón y abren la cancha.

No es casual que el Jazz sea el único equipo que esté dentro de los tres mejores en cuanto a eficiencia, tanto ofensiva como defensiva. Convierten 118.0 puntos por cada 100 posesiones (segundo mejor ataque) y a cambio, conceden 109.0 puntos por cada 100 posesiones (tercera mejor defensiva). Las tres figuras definen la variedad de recursos que tiene el plantel. Rudy Gobert es el pívot y referente defensivo, es el segundo mejor reboteador de la liga (13.1 tableros por partido) y brinda garantías enfrentando a cualquier alero o centro. Donovan Mitchell es el líder anotador del equipo (24.3 puntos por partido) y es el más virtuoso, aunque a veces por llevar tanto el balón incurre en algunos errores. Mike Conley es el armador y quien pone la experiencia que tal vez le hacía falta a este equipo para seguir avanzando. De acuerdo al sitio 82games, Conley encabeza la liga en cuanto al plus/minus, con un +18.2 cuando él está en la pista. El desafío será cuan lejos podrán llegar en los próximos playoffs.

Brooklyn, al ritmo de la barba: a esta altura del torneo, los Brooklyn Nets se destacan por tener el mejor equipo ofensivo. Promedian 119.1 puntos por cada 100 posesiones, un 50% de aciertos al aro y un 62.1% de true shooting, estadística que engloba todos los tiros (hasta los libres). Figuran dentro de los equipos que juegan al menos 100 posesiones por partido, practican un baloncesto de alto ritmo y de mucha rotación, aún teniendo a James Harden y Kyrie Irving, quienes suelen absorber el balón por mucho tiempo. Lo interesante del caso es que cuando están juntos no parecen estorbarse, sino más bien parecen complementarse. De hecho, en este momento sus porcentajes al aro bordean el 50 por ciento (Irving convierte 51.0%, Harden 49.7%). Eso si, es Harden quien ya se establece como el armador de este equipo, encabeza la liga con 11.1 asistencias por juego además de convertir en promedio 25.3 puntos y desde su llegada, los Nets han cosechado 17 de sus 24 triunfos en la temporada, que los tienen segundos en la Conferencia del Este.

Es evidente que Brooklyn atrae por su ataque, pero tal vez necesiten algo más de balance de cara a los playoffs. Así como tienen la mejor ofensiva, también cuentan con la sexta peor eficiencia defensiva (114.2 puntos permitidos por cada 100 posesiones). Seguramente es una prioridad por mejorar para Steve Nash, quien está haciendo su debut como director técnico. Y en cuanto a jugadores, queda ver qué tan peligrosos pueden seguir siendo al ataque cuando Kevin Durant se reintegre (lleva casi un mes sin jugar por lesión y ha faltado a 18 partidos en total) y la interrogante, es ver cuál podría ser el aporte de Blake Griffin quien se sumará al equipo en los próximos días. Griffin pasó los últimos tres años con los Detroit Pistons y ha perdido parte de la explosividad que lo distinguió en su momento. Seguramente lo irán llevando de a poco, mientras se adapta a su nuevo entorno.

Lakers sin la ceja: Anthony Davis se ha perdido los últimos nueve partidos y en total, se ha ausentado en 14 encuentros de esta temporada. El tendón de aquiles y la pantorrilla derecha han marginado al pívot de los Lakers y con ello, los campeones vigentes tuvieron que adaptar su rotación de jugadores, ahora sin uno de sus pilares. Su última presencia fue el 14 de febrero y desde entonces, el equipo de Los Angeles perdió siete de diez partidos. Cabe preguntarse, ¿por qué los Lakers sufren tanto sin Davis?. Su versatilidad lo hace irremplazable, además de dominar en la llave puede lanzar desde lejos y al atraer mucha oposición, crea espacio para compañeros desmarcados. Eso se pierde con su ausencia y por lo mismo, Frank Vogel ha tenido que modificar la rotación de jugadores, intentando compensar la baja de Davis. El problema es que LeBron James ha tenido que jugar más minutos, justamente lo que no pretendían ni los Lakers ni el mismo James, rumbo a la postemporada.

Aparte que James está acumulando más minutos, Kyle Kuzma ha pasado al quinteto titular y también Markieff Morris, quien suele ser suplente. Tienen opciones para hacer formaciones "chicas" o hasta más ligeras, pero sin Davis no hay un jugador que le haga el peso a aleros versátiles o que puedan dominar en la llave, como bien lo hace el ex Pelicans. No por nada, en el presente curso promedia 22.5 puntos y 8.4 rebotes. Apenas se supo que estaría de baja por algunas semanas, se rumoreaba que los Lakers iban a buscar algún traspaso antes de llegar a la fecha límite, pero la misma franquicia descartó la posibilidad. Están en un escenario complicado y mientras no puedan subsanar esa ausencia, seguirán los problemas. Perder más partidos significaría seguir cayendo dentro del competitivo Oeste. De hecho, ya los superaron los Phoenix Suns en la segunda ubicación y solo llevan medio partido de diferencia sobre sus vecinos Clippers.

Paridad, para bien y para mal: en el Oeste, después de Utah hay tres equipos que están casi igualados. Suns, Lakers y Clippers llevan 24 triunfos cada uno, pero Phoenix está segundo por tener menos derrotas. Luego, entre los Blazers (quintos) y los Grizzlies (décimos) hay menos de cinco partidos de diferencia, y entre todos esos equipos, solo los mismos Grizzlies no superan el 50% de rendimiento. Hasta los Warriors, que marchan novenos, tienen al menos un triunfo más que derrota. No hay dudas que esas posiciones se moverán mucho en los próximos dos meses, hasta que se definan los cupos clasificatorios además del Play-In.

En el Este, también está nivelada la tabla pero a diferencia de la otra conferencia, no hay muchos equipos con marca ganadora. Después de Sixers, Nets y Bucks, solo Celtics y Knicks tienen más victorias que derrotas y apenas superando el 50% de partidos ganados. Entre el Heat (sextos) y los Hawks (undécimos) hay dos partidos de diferencia, pero solo Miami alcanza apenas la mediocridad. Atlanta podría optar al Play-In aún si ahora cuenta con cuatro derrotas más que victorias y pese a haber cambiado de entrenador, hace poco más de una semana. Entre medio, aparecen los entusiastas Hornets y los Raptors, quienes han tenido que oficiar de locales en Tampa.

Numbers by Numbers:
  • Damian Lillard es el mejor jugador de la liga en el Clutch (últimos cinco minutos de un partido con diferencia de cinco puntos o menos). Así lo demuestran varios disparos decisivos, como el que hizo el miércoles pasado, y también los registros. Esta temporada, el base de los Blazers promedia 53.5 puntos anotados por cada 36 minutos, contando solo esta coyuntura. Supera ampliamente a Joel Embiid, quien promedia nueve puntos menos.
  • Los Brooklyn Nets ganaron 10 de sus últimos 11 partidos. En ese lapso, los registros de James Harden fueron los siguientes: 27.5 puntos, 9.6 rebotes, 10.9 asistencias. Y en cuanto a lanzamientos, promedió 50% al aro, 46% de tres puntos y 81% de tiros libres.
  • Giannis Antetokounmpo es el primer jugador de la historia que encesta 100% en un Juego de Estrellas, lanzando al menos en 10 oportunidades. El domingo pasado, el alero de los Milwaukee Bucks convirtió cada uno de sus 16 intentos, entre los que se incluyeron tres triples. Terminó con 35 puntos y fue premiado como MVP del encuentro.
  • Bradley Beal encabeza la liga en anotaciones, promediando 32.9 puntos por partido. Sería este el mejor promedio del jugador de los Wizards en su carrera y solo el año pasado había superado por primera vez los 30.0 (promedió 30.5). En el actual torneo, superó los 40 puntos en cuatro ocasiones y su mejor partido lo tuvo el 6 de enero, cuando convirtió 60 contra los Sixers.
  • Los Phoenix Suns marchan segundos en el Oeste (24-11), a pesar de ser el segundo equipo más lento de la liga (97.9 posesiones por partido). No obstante, cuentan con la cuarta mayor proporción de canastas logradas mediante una asistencia (63.9%) y el segundo mejor índice de asistencias por cada pérdida (2.1).

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es columnista en NFL Chile y ha colaborado con publicaciones para distintos medios chilenos.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Rompiendo la Burbuja (II)


por Miguel Meléndez

El Miami Heat está a un triunfo de alcanzar la final de la NBA. Un hecho que responde a un sólido proceso durante los playoffs, donde barrieron con los Pacers en la primera ronda y en la segunda, sacaron a los Bucks en cinco partidos. En la definición del este, llevan ventaja de 3-1 frente a los Boston Celtics y han logrado imponer su manera de jugar, con énfasis en la defensa. Presión sobre el balón y sobre todo, marca zonal han sido las claves para que el Heat esté sacando de forma a unos Celtics que han cometido demasiados errores en la serie. En el cuarto partido, los C's perdieron el balón 19 veces contra solo 8 del Heat, y en toda la serie la diferencia de turnovers es 62 para Boston y 41 para Miami.

La tropa dirigida por Erik Spoesltra tiene buenos jugadores, pero no dependen necesariamente de uno. En el primer partido, 29 puntos de Goran Dragic y un feroz tapón de Bam Adebayo sobre Jayson Tatum en el final de la prórroga le dieron el primer triunfo al Heat. En el segundo juego, seis jugadores de Miami superaron las 10 unidades y un matador 37-17 en el tercer cuarto pavimentaron el 2-0 en la llave y en el juego más reciente, Tyler Herro convirtió cinco triples y 37 puntos en total. Varias de esas canastas en jugadas de uno contra uno, donde el novato se desenvolvía con más soltura y confianza, a medida que tomaba más tiros.

La única victoria céltica en la serie ocurrió en el tercer partido y fue el único en que jugaron realmente bien, y sobre todo, fue el único donde supieron jugar contra la defensiva zonal que plantea Miami. En ese juego, atacaron más cerca del aro y hubo más movimiento de la pelota. Ayudó también el regreso de Gordon Hayward, quien aportó con inteligencia para jugar. En general, Boston ha tenido buenas secuencias pero no ha tenido grandes actuaciones aparte del juego tres. No puede ser posible que Tatum se quede en cero, como ocurrió en la primera mitad del miércoles, ni que Marcus Smart por muy valioso que sea, insista tanto con los triples (1/8 en el reciente juego). No siempre va a tener rachas tiradoras como las que tuvo contra los Raptors.

En la final del oeste, los Lakers son mejores que los Nuggets. No descubro nada con esa frase, pero no está demás destacarlo. El equipo de Los Angeles, además de tener mejores jugadores, tiene más variables para jugar los partidos, una defensa sofocante y recursos para anotar en ofensivas de media cancha o aprovechando errores del conjunto de Denver. En cuanto a las anotaciones, Anthony Davis es quien comanda a los Lakers. Definió el segundo partido con un triple en la última jugada y en los tres partidos disputados, promedia 31.7 puntos, con un 52.5% de aciertos al aro. LeBron James promedia una casi triple decena: 23.7 puntos, 9.0 rebotes, 9.0 asistencias. Ninguna novedad, en todo caso.

Rajon Rondo está jugando minutos importantes y sobre todo, aporta experiencia y sabiduría propia de alguien que lleva 14 temporadas en la liga. Contra los Nuggets, está jugando 24.2 minutos y promedia 8.7 asistencias Una altísima proporción, considerando el tiempo sobre la pista. Otro indicador de su aporte: cuando él ha estado en la cancha, el 47% de las canastas lakerinas han surgido mediante una asistencia, la mayor proporción entre todos los jugadores involucrados en esta serie - junto con LeBron es el único con una tasa superior al 40%. Es cosa de ver cuando Rajon juega, hay organización, manejo de tiempos y jugadas adecuadas. Si hasta coopera en defensa, anticipando jugadas y robando balones.

Denver ganó el último partido, pero le costó pese a haber sacado distancia de 20 puntos en algún momento de la segunda mitad. En el último cuarto, varias pérdidas y baja efectividad ofensiva causaron una respuesta de L.A. que casi cuesta caro. Nikola Jokic no solo es el MVP de este equipo, sino que debe ser conceptualmente uno de los grandes jugadores de la liga. Altura y técnicas de pívot y al mismo tiempo, cualidades dignas de un alero. Bien podría catalogarse como un All Around Player, dadas sus condiciones. El otro jugador que se ha vuelto protagonista es Jamal Murray. En esta serie, lidera las anotaciones de los Nuggets junto con Jokic y desde la serie contra el Jazz (tres partidos sobre 40 puntos) que venía destacando. Su equipo lo necesita, para seguir compitiendo en esta serie y para seguir siendo contendientes a futuro.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 16 de agosto de 2020

Rompiendo la Burbuja (I)


por Miguel Meléndez 

La verdad, pienso que la NBA resolvió bastante bien la situación dado el contexto actual. Seguro que tenía una ventaja, al tener pendiente solo el tramo final de competencia y no el torneo completo, como ocurría en el béisbol. Están todos situados en el complejo de Orlando, por lo que no hay localías. No hay público, aspecto no menor. Aunque el nivel de producción para subsanar esa ausencia ha sido excelente, integrando todos los sonidos que adornan los partidos. Las canchas parecen estar bien adecuadas, hasta parecen más estudios de tv que canchas de basket. Un escenario insólito, excepcional para el momento. Lo mejor del caso fue que la liga encontró una salida para definir la temporada 2019/2020, que terminaría durando casi un año completo - la fecha inaugural fue el 22 de octubre de 2019 y un hipotético séptimo partido de la final se jugaría el próximo 13 de octubre.

Play-In o repechaje, como diríamos en nuestro idioma. Excelente idea. Le dio un toque de tensión a la pelea por el último cupo clasificatorio en el oeste. De hecho, el jueves pasado habían cuatro equipos disputando los dos lugares para ese partido extra. Grizzlies ganaron, algo que lograron muy poco en sus dos semanas de competencia. Blazers también triunfaron y lograron meterse... ¡por un punto de diferencia! Terminó siendo inútil el esfuerzo de los Suns, quienes metieron un admirable 8-0. Una pena, quería ver a los Suns como mínimo jugando el repechaje. Un equipo fresco, atrevido, con una joven estrella (Booker) que por fin está teniendo el reconocimiento que no había tenido antes. Pese a quedar cortos, no deja de ser valorable lo que hicieron, ganando partidos cerrados y otros por un margen mayor. Para el conjunto de Phoenix será importante mantener el núcleo, con miras de seguir creciendo.

Mencionaba a los Blazers. Mucho ojo con ellos, ganaron el repechaje y serán el rival de los Lakers en los cuartos de final. Llevan dos semanas jugando en modo playoff, ganando muchos partidos cerrados (seis de sus ocho triunfos fueron por menos de cinco puntos) y con un Damian Lillard que está jugando de manera inconsciente. En serio. Llega a asustar su nivel de confianza, tira de cualquier parte. Hasta ha metido canastas de media cancha. Y jugando en uno-contra-uno, es casi indefendible. Esos crossovers que tira, uf! Los tres partidos que condujeron al Play-In fueron demenciales: 51 puntos contra los Sixers, 61 contra los Mavericks y 42 contra los Nets. Este tiene que ser su mejor momento desde que llegó a la liga hace nueve años. Y es la principal amenaza contra el equipo amarillo. Seguro que muchos nos preguntamos: ¿quién lo cubrirá? o ¿cómo defender contra Damian?

Seguro que esa es una de las principales asignaturas de los Lakers de cara a dicho enfrentamiento. ¿Alex Caruso como defensor principal? ¿doble marca a Lillard? ¿LeBron sobre Damian? Encrucijada para un equipo que le ha costado entrar en ritmo en estas semanas. En verdad, cuesta definir a los Lakers ya que estuvieron más de una semana jugando partidos (camuflados) de exhibición, dado que ya tenían asegurado el primer lugar. ¿Realmente se habrán guardado energías? De todas maneras, no deja de ser atendible que tuvieron problemas contra equipos bien armados en defensa, como los Raptors y el Thunder. Dos partidos con características similares, donde los LAL quedaron perdidos al jugar a un bajo ritmo propuesto por sus respectivos rivales.

A propósito de Raptors: en mi opinión, deben ser el mejor equipo del este previo al comienzo de los playoffs, incluso mejores que los Bucks que clasificaron primeros. Mucha energía en defensa y una ofensiva que sigue evolucionando. Pascal Siakam se consolida en su posición y Fred Van Vleet juega cada vez mejor. El equipo tiene la experiencia del título ganado en 2019 y Nick Nurse exprime al máximo toda la materia prima disponible y hasta demuestra ser bueno ajustando en los partidos, y creo que en eso le lleva ventaja a Mike Budenholzer, de quien sigo pensando que está sobrevalorado solo por haber trabajado con Gregg Popovich.

¿Hasta donde pueden llegar los Celtics? hasta donde puedan rendir sus referentes. Los verdes juegan bien, pero tienen un plantel corto. Los reservas no han dejado de ser reservas, pero lo bueno del caso es que los estelares son aún más estelares. Jaylen Brown adquiere un rol más protagónico, Jayson Tatum tiene momentos de élite, cuando se dedica a jugar como corresponde (en vez de creerse igual a Kobe Bryant) y Gordon Hayward puede ser indetenible cuando entra en racha. Movimiento de balón y anotación compartida parece ser la clave para Boston rumbo a los playoffs, pueden hacerle frente a los grandes de la liga, ¿pero alcanzará con el elenco disponible?

Un jugador impactante: Luka Doncic. No puedo creer que tenga 21 años, juega como si tuviera 10 más. El manejo de los tiempos y su dominio de las situaciones lo han convertido rápidamente en uno de los armadores top de la liga. Absorbe mucho el balón, pero no parece tener las típicas mañas de jugadores de su edad. Es más, el esloveno anota de igual forma como reparte la pelota y ya son comunes los partidos con registros exuberantes. Contra los Bucks, el 8 de agosto, sumó 36 puntos, 14 rebotes y 19 asistencias. Él solo. Y cuatro días antes contra los Kings, completó 34 puntos, 20 rebotes y 12 asistencias. Ah, y por si alguien no lo sabe: está completando recién su segundo año en la liga.

Algo que impacta, pero para mal: las transmisiones latinas de los partidos. En particular, las nuevas generaciones de comentaristas. Irrita la desproljidad, la poca seriedad, la falta de compromiso y peligrosa tendencia a la improvisación de algunos narradores. Solo daré dos ejemplos: en el Lakers x Raptors del 1 de agosto, Fernando Tirado y Miguel Briseño pasaron casi todo el segundo cuarto hablando de los Taco Tuesday de LeBron James (¿?¿?) y en el Celtics x Blazers del 2 de agosto, Leo Montero y Fabricio Oberto empezaron a hablar de parientes cordobeses entre otras cosas que nada tenían que ver con el partido en específico ni con el basket en general. Montero y Oberto serían una muy respetable dupla si no se ponen a divagar en cualquier cosa, mientras el partido está en marcha.

Este lunes parten los playoffs. Como dije al principio, al estar todos situados en Orlando no habrá factor de localía, como ocurre tradicionalmente. En este caso, las posiciones solo sirvieron para determinar los respectivos duelos. Quizás esa condición genere una competencia distinta, uno sabe que en condiciones naturales la condición de local suele ser determinante. Hay buenos equipos, pero a priori cuesta decantarse por uno como aspirante serio al título. El transcurrir de las series nos dejará más claro el asunto, eso está claro. ¿LeBron y Giannis a la final? ¿o habrá otro conjunto u protagonista que imponga otro desenlace? Veamos. Estos playoffs, por la competencia y el contexto serán excepcionales.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 9 de marzo de 2020

Pesos pesados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El tercer duelo de esta temporada de la NBA entre los equipos de Los Angeles encontraba tanto a los Lakers como a los Clippers en un buen momento, ganando partidos contra posibles rivales de playoffs. Con el antecedente de los dos partidos anteriores, ambos ganados por los Clippers y lo parejos que fueron esos duelos, no extrañaba que este juego fuera tenso, considerando la proximidad de los playoffs y el hecho que ambos equipos ocupan las dos primeras plazas en el oeste.

Desde el primer cuarto, se notaba que los dos equipos estaban bien armados y sobre todo, se notaba también que se habían estudiado entre sí. La tensión se pudo captar desde el principio, el esfuerzo defensivo se palpaba cuando la acción ocurría cerca del aro, una energía propia de un partido jugado a fines de mayo en vez de uno a principios de marzo. Esa dificultad se trasladó a la ejecución ofensiva, donde ambos equipos debían trabajar mucho las posesiones, en particular cuando eran jugadas de media cancha. Era tal la complejidad, que al finalizar la primera mitad ambos equipos habían encestado -conjuntamente- cuatro triples sobre 28 intentos. Una anomalía en estos tiempos.

Lakers y Clippers demuestran tener bloques sólidos, con buen enfoque defensivo y capacidad para robar balones, pero una razón poderosa por la que son los dos mejores equipos de su conferencia pasa por sus respectivos dúos estelares. En los Clippers, Paul George y Kawhi Leonard se complementan a partir de sus habilidades, dándose el lujo de resolver varias jugadas en uno-contra-uno. George ayudó al principio a los Clippers y luego, Leonard se unió al mismo tiempo que debía atender importantes asuntos marcando a LeBron James. George convirtió 31 puntos, Leonard 27. Bordearon el 50% de efectividad, pero a diferencia de otros días no tuvieron el soporte necesario para garantizar la victoria.

Por parte de los Lakers, LeBron James y Anthony Davis llevaron la conducción desde el comienzo. Fueron responsables en 31 de los 49 puntos convertidos por su escuadra en la primera parte y en la segunda, fueron aún más letales. Siguieron convirtiendo y también crearon situaciones favorables para sus compañeros, sobre todo James quien en varias secuencias atraía la marca de hasta tres adversarios y resolvía descargando al costado opuesto donde encontraba un tirador desmarcado. James terminó acercándose a una triple decena (28 puntos, 7 rebotes, 9 asistencias), y sus 12 puntos convertidos en el cuarto período fueron resonantes. Davis firmó otra actuación sólida (30 puntos, 8 rebotes), pero fue Avery Bradley quien ayudó a marcar la diferencia, siendo autor de seis triples y 24 puntos en total.

En cierta medida, la contribución de los suplentes también fue un factor en este partido. Los Clippers no tuvieron la producción habitual, en parte por el ritmo (relativamente) cortado del juego. Montrezl Harrell metió siete de sus diez tiros (20 puntos en total), pero entre Lou Williams y Reggie Jackson encestaron seis intentos sobre 18 (15 puntos entre ambos). Esa falta de productividad terminó afectando al final del juego. Mientras que en los Lakers, hubo aportes esporádicos pero relevantes en ciertos tramos. Rajon Rondo tuvo minutos importantes en la segunda mitad, donde entregó seis de sus siete asistencias totales, que surgieron cuando se dedicó a armar jugadas en vez de lanzar triples que intencionalmente le cedían sus rivales. Markeef Morris también tuvo minutos interesantes, sobre todo para equiparar en las marcas y tener mayor presencia en la llave.

Por buena parte de la segunda mitad, el juego tuvo muchas infracciones haciendo más extensa la duración del partido. Esa lentitud también quedó reflejada en los porcentajes finales: los Lakers triunfaron con un 44.8% de eficacia al aro, mientras que los Clippers quedaron en un discreto 39.5%. Promedios propios del baloncesto que se jugaba a comienzos del Siglo XXI. Queda pendiente un partido más entre estos equipos, será el 9 de abril - para entonces, es posible que estén disputando el mejor récord del oeste. La diferencia en los resultados de estos tres partidos ha sido de diez puntos o menos en cada uno y dado el nivel competitivo, existe una gran expectativa de tener un Lakers x Clippers en una hipotética final de conferencia. El nivel de ambos invita a creer en ese probable cruce de playoffs. Dependerá de ellos y de cómo siguen evolucionando colectivamente de aquí en adelante.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 11 de marzo de 2019

Ascensos y (potenciales) fracasos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Sin necesidad de hacer tanking y avanzando paso a paso, los Brooklyn Nets sorprenden como uno de los equipos de más notorio progreso de este año en la NBA. Un conjunto entusiasta que ha crecido lentamente bajo la dirección de Kenny Atkinson, en este curso parece haber encontrado una fórmula definida o al menos suficiente para tener 35 triunfos en este tramo de la campaña, con los que estarían entrando a los playoffs. Una racha de seis triunfos en enero les ayudó a tomar confianza y con ello, escalar posiciones en la tabla. En el camino, han tenido triunfos resonantes contra los Rockets y los Sixers de visita y en casa contra los Celtics y los Lakers, con LeBron James en cancha. Después de un complicado febrero, los Nets retomaron la buena senda ganando cinco de sus últimos ocho partidos.

D’Angelo Russell es la cara del resurgir de esta franquicia, no ha faltado a ningún partido de este curso y es la estrella máxima, hasta el momento está logrando los mejores promedios de su corta carrera con 20.4 puntos y 6.8 asistencias por partido. Su primera nominación al reciente Partido de Estrellas fue un reconocimiento a su progreso. Joe Harris y Spencer Dinwiddie son un buen complemento a la producción de Russell. Harris promedia solo 13.6 puntos, pero los consigue con una alta eficiencia de 50.2% desde la cancha y 46.5% en cuanto a triples. Por su parte, Dinwiddie suele ser una de las primeras alternativas de la banca y cumple bastante bien su rol, con 17.3 puntos y 5.0 asistencias por partido.

Por ahora, los Nets estarían entrando a los playoffs, sus primeros desde 2015, pero igualmente miran de reojo al octavo lugar que ocupa el Miami Heat a tres juegos de distancia. Por delante, tienen una gira de dos semanas (siete partidos) en la que estarán visitando al Thunder, al Jazz, a los Clippers, a los Lakers, a los Kings, a los Blazers y a los Sixers. Una durísima prueba que bien pudiera marcar el camino a una eventual clasificación y sobre todo, para ver cuánto sigue creciendo este conjunto.


A un mes del cierre de la temporada regular, los L.A. Lakers no solo estarían fuera de los playoffs sino que figuran dentro de los diez peores registros de la competencia (30-36). ¿Lesiones? ¿Equipo inmaduro? ¿Desbalance ofensivo/defensivo? Hay un poco de todo dentro de ese desorden lagunero. Cuando LeBron James se lesionó en el triunfo navideño frente a los Warriors, la marca de los Lakers en ese momento era 20-14 y apuntaban a meterse dentro de los cinco primeros en el oeste. Desde entonces, James se ausentó 18 partidos y el equipo comenzó a caer al punto de acumular 22 derrotas en 32 partidos.

No ha sido solamente James. Lonzo Ball ha estado inactivo por casi dos meses, Brandon Ingram ha faltado a 14 juegos y Rajon Rondo se ha perdido la mitad de los partidos. Con esas condiciones, ha sido difícil para Luke Walton dar con una rotación definida, en un equipo que desde su origen ya era extraño. El último mes ha sido tormentoso, han perdido cinco partidos consecutivos y nueve de los últimos once. Lo peor del caso, es que en el proceso han permitido 120+ puntos en cuatro ocasiones. La última fue el sábado, cuando los Celtics les anotaron 120 a domicilio, en un partido en que vieron acción Moritz Wagner, quien fue titular, Alex Caruso y Johnathan Williams.

Los Lakers están a 7.5 partidos del último puesto clasificatorio, por lo que es casi utópica una posible entrada a los playoffs. Ahora, la interrogante que surge es: ¿terminar el año con dignidad o coleccionar derrotas para un mejor lugar en el draft? Curioso dilema. De lo que estoy seguro es que este no era el panorama que visualizaba LeBron cuando llegó a los Lakers el año pasado.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Dubs y Cavs, otra vez


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Definidas las dos conferencias en la NBA, vuelven a repetirse los mismos finalistas de los últimos tres años: Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers. Una vez más han dominado el este y el oeste, pero hubo diversas complejidades en sus caminos, esas complejidades que pudieran ser atendibles de cara al duelo que sostendrán a partir de este jueves en las finales por el campeonato de liga.

Los Warriors lucharon siete partidos con los Rockets, donde incluso debieron remontar un 2-3 en contra. En el séptimo juego, trituraron con otro de sus imparables terceros cuartos, con Stephen Curry en estado de flow absoluto. Cuando Curry fluye, el equipo entero se mueve de forma increíblemente orgánica y las canastas caen como resultado de esa fluidez. A pie firme, en carrera y hasta de media cancha, Curry es un tirador letal y cuando está en racha, es casi imposible detenerlo. Y en verdad así parece, su mecánica de tiro es tal que se desprende del balón en un pestañeo.

Golden State resolvió de forma impecable en el sexto y séptimo juego, poniendo mayor intensidad en defensiva la cual derivó en mejores opciones de ataque. En ambos partidos, los Dubs marcaron enormes rachas anotadoras en el tercer cuarto que sirvieron en gran parte para obtener las dos últimas victorias que valieron el pase a sus cuartas finales consecutivas. De todas formas, no hay que ignorar el hecho que en un momento de la serie, los Warriors lucían confundidos en algunas situaciones límites.

Steve Kerr tuvo muchos problemas en su partida aparte con Mike D'Antoni, tanto así que Steve debió hacer variaciones en la rotación, colocando a Kevon Looney como pívot titular con el propósito de hacer un buen pareo con Clint Capela. Y en cuanto a ejecución, sorprendió ver como los jugadores de los Warriors no supieron resolver jugadas claves en segundos finales de los partidos 4 y 5, teniendo problemas para pasar el balón y de encontrar un buen tiro. Mucha confusión para hacer jugadas en esos segundos finales y también de parte de Kerr, quien en ese instante no encontraba mejores soluciones.

Ya son conocidas sus rachas matadoras en segundas mitades (3° cuarto: 33-16 en el sexto juego, 33-15 en el séptimo juego), pero no deja de llamar la atención de ver como los Warriors, que están tan habituados a ganar, muestran complicaciones para resolver partidos cerrados en los minutos finales. Algo de eso hubo también hace un par de años, cuando perdieron las finales. De todas formas, el séptimo juego lo supieron sacar adelante pese al comienzo furioso de los Rockets y a los tres fouls de Klay Thompson en el primer cuarto. El flow de Curry y luego, los tiros de Durant metieron al equipo de Golden State en la definición por el campeonato.

Del otro lado, los Cleveland Cavaliers pese a haber entrado a los playoffs en cuarto lugar, igualmente acabaron dominando a todos los equipos del este en camino a una nueva final. En mi artículo anterior, mencionaba el consenso generalizado que por fin se está generando en torno a la figura de LeBron James. Y está bien que sea así, porque hace de todo y por el bien de sus Cavs. Pero también hay que tener en cuenta que LeBron tiene que jugar los partidos casi completos y debe hacer casi de todo, básicamente porque no cuenta con un equipo que le acompañe de forma consistente.

Sus compañeros aparecen, pero a ratos. Jeff Green fue un buen aporte en el sexto y séptimo juego de la serie frente a los Celtics, Kyle Korver mete triples pero sin tanta frecuencia. JR Smith puede dar un partido bueno y después, otros tres en los que no aporta nada. Tristan Thompson volvió a tener más minutos y coopera con rebotes y algo de defensa. Así ocurre en cada partido de los Cavs y con todo eso convive LeBron. Por eso, debe jugar los 48 minutos en un partido decisivo de visita. Por eso, alcanza o se acerca a la triple decena en casi todos los partidos. No es solo porque James tiene múltiples y tremendas aptitudes, sino porque tiene que cubrir las falencias de todo el equipo.

Cuando amenazaba la eliminación en casa, en el sexto partido, LeBron marcó 46 puntos; 11 rebotes y 9 asistencias. Y luego, cuando hubo que visitar Boston para definir el paso a las finales, sus registros fueron: 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias. Hace de todo y casi todo lo hace bien, pero ese monumental esfuerzo le pasa cuenta y lo peor de todo, es que se está notando. Durante algunas secuencias del último partido frente a los Celtics, James tardaba algunos segundos en reincorporarse a la acción y su máxima señal de cansancio ocurrió después del partido. Mientras sus compañeros recibían el trofeo como campeones del este, el #23 estaba tendido en el suelo, recuperándose después de haber jugado el partido completo, sin descansar un solo segundo.

Muy completo será, pero James ya tiene 33 años y lleva ocho años consecutivos instalando a sus equipos en las finales, lo cual significa que lleva ocho años jugando temporadas con alrededor de 100 partidos en cada una de ellas. Nunca ha sufrido grandes lesiones, pero el trajín de los partidos y su enorme esfuerzo en cada uno de ellos no pasan en vano y es en este tramo de la temporada, en el que James evidencia fatiga.

Estas finales nos presentan, a priori, un escenario desigual o peor incluso que el año pasado. Los Warriors han soportado diversas lesiones a lo largo del torneo, pero de todas formas han encontrado fórmulas para superar cada etapa de los playoffs, mientras que los Cavaliers se resumen en todo lo que haga James. Hasta el año pasado, tenía un socio de ataque en Kyrie Irving, pero él pidió ser traspasado a Boston y LeBron se quedó solo. Ahora más que nunca, es The Team vs The King.

Nuevamente, los Dubs y los Cavs llegan al final de temporada. Hay muchas criticas sobre el nivel de competencia que hay actualmente en la NBA, sobre todo considerando que Golden State gana muchos partidos con comodidad. Pero hay que mencionar que en las recientes finales de conferencia, tanto Houston como Boston tuvieron la chance de liquidar sus series y dejaron pasar sus oportunidades. Los Rockets desperdiciaron ventajas al intermedio en los partidos 6 y 7, y en el último fue donde derechamente se enfriaron al fallar 27 triples consecutivos (eso es récord de liga) abriendo la puerta a la remontada de los Warriors. Mientras que los Celtics estuvieron en la contienda todo el séptimo juego frente a los Cavs, pero en los seis minutos finales encestaron 2 tiros de 14.

Hubo opciones de ver una final distinta, pero los Rockets y los Celtics no pudieron liquidar sus series cuando había que hacerlo, e incluso teniendo la ventaja de jugar en sus respectivas canchas. El equipo de Golden State por un lado y las múltiples habilidades de LeBron por otro, acabaron por imponerse en las respectivas series y es por eso que tendremos una cuarta definición consecutiva entre los Warriors y los Cavaliers.

¿Tercer trofeo en cuatro años para la bahía californiana o un segundo título para Cleveland? esa es la pregunta que queda por resolver.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 10 de mayo de 2018

LeBron y los demás


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

¿Idea mía o en verdad, recién ahora hay un consenso generalizado sobre la brillante trayectoria de LeBron James en la NBA? Al menos, esa impresión he tenido en los últimos días. LeBron no solo es la estrella de los Cleveland Cavaliers y, discutiblemete, el mejor jugador de toda la liga. A sus 33 años, continúa evolucionando en todas las facetas del baloncesto y como él mismo ha manifestado, está en el mejor nivel de toda su carrera. Y estamos hablando de alguien que lleva una década en la elite de la competencia.

En estos playoffs, James está jugando los partidos casi completos (41.4 minutos por juego) y bordea la triple decena: 34.3 puntos, 9.4 rebotes y 9.0 asistencias. Juega y hace jugar, organiza y dirige a su equipo en la pista y también, liquida partidos en momentos cruciales. Metió un triple para ganar el quinto juego ante los Indiana Pacers y en la reciente eliminatoria frente a los Toronto Raptors, metió un tiro en plena carrera y a una sola mano para definir el tercer partido de una serie que terminó en barrida para los Cavaliers.

Como siempre ocurre ante tales proezas, empezó nuevamente el debate sobre LeBron y su posición dentro de los grandes jugadores históricos de la NBA. Aquellos que ven baloncesto solo en esta época del año y ven solo números finales insisten en seguir comparándolo con Michael Jordan (siendo que son dos sujetos con habilidades muy distintas). En mi opinión, si tuviera que armar una lista con los diez mejores jugadores en la historia de la liga, James entra en ese listado de todas maneras. El lugar da igual, pero el # 23 de los Cavs ya es un jugador que está marcando una época.

En las finales de conferencia, LeBron James Basketball Club el equipo de Cleveland se volverá a enfrentar con los Boston Celtics, aunque el contexto es muy diferente al de hace un año. Los C's llegan al Final Four jugando un tremendo baloncesto colectivo, con mucho énfasis defensivo y aún sin poder contar con Kyrie Irving, quien no vuelve hasta la próxima temporada. Ante la baja de Kyrie, han surgido otros jóvenes e inexpertos talentos que en verdad no parecen novatos, tal como se refleja en la presencia de Jayson Tatum.

Jayson tiene apenas 20 años y está completando su primera temporada en la liga, pero en este momento pareciera como si tuviera 10 años más y se desenvuelve en el parquet como si fuera un jugador con mucho recorrido en postemporada. Impresiona su personalidad, en particular cuando decide resolver jugadas en situaciones de uno contra uno. Tiene el talento, pero sobre todo tiene la explosividad propia de un novel jugador, que cuando ataca se lanza como una saeta que va sin parar rumbo a la canasta.

Tatum encaja muy bien dentro de un sistema en el que todos los jugadores tienen casi la misma relevancia. Un día, Jayson puede ser la figura. En otro, puede ser Terry Rozier. Después, puede ser Marcus Morris. Y más adelante, podría ser Al Horford, como supo serlo en el tercer partido de la serie frente a los Philadelphia 76ers. En varias secuencias, marcó a Joel Embiid. No solo establecía bien su posición, sino que sacaba a Embiid de su zona de comodidad y lo obligó a tomar varios tiros forzados. Y para sellar su valiosa faena, Horford convirtió la canasta decisiva en los segundos finales de la prórroga y robó un balón que iba a dirigido a Embiid, cuando los Sixers iban por el empate.

Todo ese esfuerzo es reflejo del trabajo de Brad Stevens, quien sigue sin recibir crédito de parte de sus colegas y de parte de los especialistas, pero que ha realizado una admirable labor, adaptando sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta. De otra forma, no se podría explicar como Boston ha vuelto a la antesala de las finales de liga con un puñado de jugadores relativamente inexpertos además de un veterano subvalorado por muchos, pero de enorme valía para su escuadra.

En la otra conferencia, se dará un duelo entre los dos mejores de este año. Los Houston Rockets y los Golden State Warriors pasaron sin mayores dificultades a las finales del oeste. Incluso, los Warriors se reservaron a Stephen Curry en el primer juego de la serie frente a los New Orleans Pelicans y volvió en plenitud a partir del segundo partido. Los Rockets pasaron apuros en el segundo encuentro frente el Utah Jazz, pero luego fueron lo suficientemente capaces para despachar a Utah en cinco partidos, con todo y ese uniforme chillón del Jazz que usaron en el juego 3 (¿el peor uniforme de toda la NBA? muy probablemente).

En principio, Rockets y Warriors parecen similares, pero mirándolos en detalle, son equipos muy diferentes. Pueden lucir iguales, por el hecho de jugar rápido y anotar muchos puntos, pero son las cualidades técnicas y defensivas las que diferencian a estos conjuntos. Los Rockets muchas veces no mueven tanto el balón, dado a que sus dos bases, James Harden y Chris Paul, suelen quedarse mucho con la pelota, en muchos casos para resolver ellos mismos con jugadas personales. De hecho, el barbudo y CP3 promedian conjuntamente 39.2 tiros al aro y 50.3 puntos por partido.

Los Warriors también anotan mucho, pero su juego en ataque se basa en muchos movimientos y cortinas que generan espacio para recibir y lanzar automáticamente. Así se da el caso que Kevin Durant, Stephen Curry y Klay Thompson estén compartiendo genuinamente sus intervenciones, tal como se ve en sus promedios: 28.0 puntos de Durant, 24.5 de Curry (aunque solo ha jugado cuatro partidos) y 21.2 de Thompson. Movimientos, cortinas, pases, tiros y anotaciones. Una y otra vez, sucesivamente en todo el juego hasta terminar sacando de la cancha al rival de turno.

La diferencia puede estar en las defensivas. Golden State presiona y de forma continua, al punto de generar muchos robos y contra ataques. Houston de a poco incorpora elementos defensivos, teniendo a Clint Capela como jugador importante en los tableros (14.4 puntos, 12.2 rebotes en los playoffs), además de imponer mucha presencia en la llave. A modo personal, sigo viendo a los Rockets como un equipo definido netamente por la ofensiva y sobre todo por correr y tirar, tal como son los equipos dirigidos por Mike D'Antoni.

De parte de los Warriors, es tal su nivel y amplitud de plantel, que Steve Kerr a pasado de alternar pívots, entre Zaza Pachulia y JaVale McGee, a prescindir de ellos en las recientes jornadas y derechamente, colocar en la pista al famoso quinteto de la muerte para comenzar los partidos. En el cuarto partido frente a los Pellies, el impacto fue nocivo: Golden State sacó diferencia de +26 cuando tenia a Curry, Thompson, Durant, Draymond Green y Andre Iguodala en la cancha. Entran en ritmo, se meten en racha tiradora y no paran más.

Tenemos a los cuatro finalistas y en verdad, son los cuatro mejores equipos de este momento. En cuanto a calidad y cantidad, habría que mencionar a Golden State como el mejor conjunto. Por campaña a través de todo el año, tendría que ser Houston. Por su capacidad de adaptación, podría ser Boston. Por tener al mejor jugador, las chances siempre estarán para Cleveland y así será mientras LeBron James siga vigente. Y lo más impresionante, es que el propio James esté buscando maneras para seguir mejorando. Eso es carácter ganador.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 16 de abril de 2018

En equipo, ante todo


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Debido a las tradiciones y tendencias que imperan siempre en la NBA, se habla mucho de lo importante que puede ser un determinado jugador como también de lo costosa que puede ser la ausencia de otro integrante. Pero en el básquetbol actual se ha demostrado que los equipos que cuentan con la suficiente cantidad y calidad de jugadores, además de un adecuado trabajo técnico pueden seguir surgiendo, aún si cuentan con considerables bajas. Lo demostraron los Warriors y los Sixers para comenzar sus respectivas series de playoffs.

En las últimas semanas se estuvo mencionando repetidamente la ausencia de Stephen Curry para el comienzo de la postemporada, pero lo concreto es que los Golden State Warriors han estado muy bien armados para seguir jugando a gran nivel, aún si no pueden contar con uno de sus grandes anotadores. El sábado, no solo ganaron sino que dominaron a los San Antonio Spurs desde el primer cuarto. Su presión defensiva fue constante y su dominio en los rebotes (51-30) acabó siendo fundamental, como también lo fue su precisión al aro. Un ejemplo de eso último estuvo reflejado en Klay Thompson, quien apenas falló dos lanzamientos (11/13, 5/6 en triples) completando así 27 puntos. Tal como es su característica, Klay en muchas de sus jugadas salió de sucesivas cortinas para recibir y disparar. Pocos dribles y muchas canastas, un atributo que no muchos tienen.

Kevin Durant no se quedó atrás convirtiendo 24 puntos, además de añadir 8 rebotes y 7 asistencias. Draymond Green estuvo en su nivel habitual con 12 puntos, 11 asistencias y 8 rebotes, pero tal vez una de las mayores claves del partido se dio en la previa, cuando Steve Kerr hizo un cambio en la alineación titular, colocando a Javale McGee y Andre Iguodala de entrada, seguramente para generar un mayor impacto ofensivo. McGee respondió muy bien anotando 15 puntos (5/7), veremos si Kerr persiste con esa estrategia o solo fue una movida para confundir a Gregg Popovich en la apertura de esta serie.

En Philadelphia, el Heat y los Sixers disputaban un partido cerrado que llegó al intermedio con diferencia de cuatro (60-56) a favor del equipo de Miami, pero a partir del tercer cuarto los Sixers rompieron el equilibrio aplicando su receta exitosa: agilizando el ritmo, moviendo el balón y compartiéndolo genuinamente entre todos sus integrantes. El parcial de la segunda mitad fue 74-43 a favor de los Sixers quienes acabaron convirtiendo 130 puntos para así tomar ventaja en la serie. Cinco jugadores superaron los 15 puntos (J.J. Redick, el más destacado con 28), 34 de sus 45 canastas fueron provistas por asistencias y como equipo, los Sixers encestaron 18 de sus 28 disparos de tres puntos.

Técnica y ritmo, trabajo y movimiento. Por momentos, el equipo de Philadelphia practica un baloncesto que luce imparable y por sobre todo, muy vistoso. Y eso que comenzaron estos playoffs sin Joel Embiid, uno de sus máximos referentes. The Process está creciendo a pasos agigantados, no por nada estos Sixers entraron a los playoffs en tercer lugar de la conferencia este y con 16 triunfos consecutivos. El camino ya lo tienen trazado, veremos que tan lejos puedan llegar esta temporada.

El mismo trabajo en equipo pero a ritmo más lento se percibe en los Indiana Pacers. Impresiona el nivel de aplicación que tienen sus jugadores para defender los pick and rolls, tal como supieron hacerlo este domingo en su victoria a domicilio sobre los Cleveland Cavaliers (98-80). Esa defensiva los llevó a imponer su forma de juego desde el primer cuarto, donde los Pacers llegaron a tomar ventaja de 22 puntos en un momento dado. Igualmente destacable fue su resistencia ante cada intento de remontada de los Cavs. Si LeBron James insistía con remontar el marcador, del otro lado aparecían Victor Oladipo y Lance Stephenson con sus tiros y ataques bien ejecutados.

En su segunda incursión en playoffs, Oladipo rindió con 32 puntos (11/18, 6/9 en triples). En tanto, LeBron registró una triple decena con 24 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias, pero en general el equipo de Cleveland nunca pudo encontrar una forma de doblegar la dura defensiva impuesta por los Pacers. Quizás, esto sea sorpresivo tomando en cuenta la trayectoria de James y los Cavaliers en playoffs, pero si recordamos que Indiana ganó tres de los cuatro duelos de temporada regular tal vez no debiera sorprender mucho. Y como si fuera poco, estos equipos clasificaron en cuarto y quinto lugar, respectivamente. Como para entender la paridad que hay entre estos conjuntos.

Por último, una mención a Rajon Rondo. En pleno 2018 y aún estando en una posición secundaria, en comparación a otros bases de la liga, Rajon sigue siendo un jugador altamente productivo. Su manejo de los tiempos e interpretación del juego fueron claves en el triunfo como visitantes de los New Orleans Pelicans sobre los Portland Trail Blazers. Para desgracia suya, Rondo nunca pudo mejorar su puntería al aro. De hecho, en el partido del sábado convirtió apenas seis puntos, pero tal vez eso no importe mucho si a cambio entrega 17 asistencias. Todo lo hecho por Rondo más el monumental desempeño de Anthony Davis (35 puntos, 14 rebotes) sirvieron de gran manera para tomar ventaja en la serie. El talento de Davis y la experiencia de Rondo pueden ser una peligrosa combinación. Quien sabe, en el primer partido ya demostraron tener condiciones necesarias para competir a gran nivel.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 12 de marzo de 2018

Presente y futuro


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es muy valiosa la gestión de Gregg Popovich en sus 22 años como director técnico de los San Antonio Spurs. Hasta la temporada pasada, siempre situaba a sus equipos en la disputa por el campeonato de la NBA, además de los cinco títulos ganados por la franquicia, todos bajo el mando de Pop. Pero, no se puede vivir solo del legado. En la actualidad, los Spurs no solo padecen la baja indefinida de su estrella Kawhi Leonard, sino que también sufren un decaimiento general, que se ve reflejado en lo inconexos que se muestran varios de los jugadores, quienes no parecen encajar adecuadamente unos con otros, a tal punto que el equipo ha experimentado una caída en cuanto a eficiencia ofensiva (107.5 puntos por cada 100 posesiones, en la mitad de la tabla) que los ha llevado a perder nueve de sus últimos once partidos. Ahora mismo, el equipo de San Antonio batalla por uno de los últimos puestos clasificatorios en el oeste, algo impensado mirando el estándar habitual de esta franquicia. Se percibe un equipo confundido, pero por sobre todo un conjunto lento y apagado. Y eso se nota mucho más cuando les ha tocado enfrentar a equipos como los Golden State Warriors, los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder, cuya velocidad dicta la pauta de juego en la competencia. Hasta en eso se están quedando atrás los Spurs.

Dentro de los protagonistas en el oeste, hay que contar con los Minnesota Timberwolves como un equipo que representa un buen presente y con buen augurio para el futuro. Jimmy Butler y Jeff Teague han encajado bien dentro del equipo y han sido un buen complemento para las jóvenes figuras Andrew Wiggins y Karl Anthony Towns, quienes simbolizan el ascenso de los Wolves en las últimas campañas. Towns merece una mención especial: en su tercer año, el dominicano ya comienza a consolidarse como una de las nuevas estrellas de la liga, combinando tamaño, fuerza y versatilidad para jugar cerca del aro como también para tomar tiros de larga distancia. Impresionó verlo el domingo frente a los Warriors, cuando resolvió de gran manera tres jugadas en las que fue marcado por Draymond Green. En las dos primeras, Towns encestó a una mano y en la última, tomó separación, hizo una media vuelta y lanzó un tiro en suspensión. Esas, son movidas típicas de una auténtica estrella y Karl Anthony ya juega como tal.

Vivimos en tiempos de rumores que llevan a más rumores y estos dejan aún más rumores. LeBron James termina su contrato con los Cleveland Cavaliers al final de esta temporada y desde hace varias semanas, han salido rumores de toda clase sobre su futuro. Desde ir a "completar-el-proceso" a Philadelphia, vestir la auripúrpura de los Lakers y hasta cambiar su rol deportivo a los cascos y hombreras del fútbol americano, tal como sugirió JuJu Smith Schuster cuando dijo que lo quería como nuevo compañero suyo en los Pittsburgh Steelers. Eso sí, durante el reciente enfrentamiento entre Cavaliers y Lakers, mientras LeBron daba un pase sin mirar, captaron a Earvin 'Magic' Johnson acercándose a Rich Paul, el agente de James, quien observaba el partido en primera fila. Esa escena más la situación actual de los Lakers, quienes están haciendo espacio en el tope salarial, son razones suficientes para seguir rumoreando hasta julio, cuando parta oficialmente el próximo período de agencia libre.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 16 de octubre de 2017

Todos cambiaron, menos los Warriors


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Este martes comenzará la temporada 2017-2018 de la NBA con partidos en Cleveland (Cavaliers-Celtics) y Oakland (Warriors-Rockets), respectivamente. No solo es un nuevo año de baloncesto, también es un año de varias novedades en la liga. Entre las más notorias, figuran la introducción de auspiciadores en las camisetas, así como también el comienzo anticipado de la liga con el propósito de jugar los mismos partidos pero en más días, con tal de no tener tantos partidos en noches consecutivas. De igual forma, se anuncia una reducción en los timeouts con el objetivo de tener partidos más fluidos y también, un cambio en el formato del Partido de Estrellas (18 de febrero, en Los Angeles) dejando atrás el clásico Este-Oeste por un encuentro en donde dos jugadores serán los capitanes quienes elijan a los respectivos integrantes de cada equipo, manteniendo en todo caso el sistema de votación abierto para el público.

Muchos cambios en cuanto a la competición, pero también hubo muchas movidas en cuanto a los equipos. En cuanto a intercambios, el más destacado fue el generado por Boston y Cleveland. Los Celtics adquirieron a Kyrie Irving, quien había manifestado públicamente que no quería seguir jugando con los Cavs, mientras que LeBron James tendrá como nuevo compañero a Isaiah Thomas, quien fue traspasado pese a haber realizado una campaña estelar en la liga pasada. Se habla mucho de la lesión de cadera que tiene Thomas, razón por la cual Danny Ainge decidió cambiarlo y razón por la que Isaiah podría volver a jugar recién en enero. Además, los Cavs añadieron a Dwyane Wade y Derrick Rose, dos jugadores de glorioso pasado pero de cuestionable presente. En principio, ambos serían titulares pero está por verse cual será el verdadero aporte de ambos para el equipo.

Por su parte, los Celtics además de haber fichado a Irving, también contarán con Gordon Hayward, quien viene del Utah Jazz. Hayward viene de tener su mejor temporada, promediando casi 22 puntos por partido en el torneo anterior. Sus cualidades tiradoras las agradecerán los C's, un equipo que tuvo cierta inconsistencia anotadora, particularmente cuando estaban los suplentes en la cancha. Con Irving y Hayward como titulares en los puestos de base y con un pívot versátil como Al Horford, la tropa que comanda Brad Stevens podría vivir una evolución en cuando a cualidades ofensivas. Y como si fuera poco, invirtieron su selección de primera ronda del pasado Draft en el prometedor Jason Tatum. En Boston hay talento para apuntar bien alto en esta temporada.

En cuanto al Oeste, llamaron la atención las movidas que hicieron los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder. Los Rockets adquirieron a Chris Paul, quien fue transferido de los L.A. Clippers, y hará dupla con James Harden en las posiciones de base. A priori, causa mucha intriga ver cómo pueden jugar en pareja, tomando en cuenta que ambos son jugadores que pasan mucho tiempo con el balón en sus manos y que suelen llevar ofensivas a su propio ritmo. Y en el caso de Harden, hay que sumar su escaso compromiso defensivo. En principio, Paul ocuparía el puesto de 1 y Harden de 2. Será interesante ver como Mike D'Antoni distribuye las jugadas entre ellos y a ver cuanto afecta al equipo, que ya venía jugando con una forma establecida y sobre todo, a un alto ritmo.

El Thunder rodeó a Russell Westbrook y formó un nuevo trío. Primero, llegó Paul George desde los Indiana Pacers y hace algunas semanas llegó Carmelo Anthony, mediante un traspaso con los New York Knicks. George y Anthony siempre estuvieron acostumbrados a ser la primera opción anotadora en sus equipos y en el caso de Carmelo, en su etapa en New York nunca se distinguió por compartir mucho el balón. Tendrán que complementarse con Westbrook, quien en su primera temporada como estrella absoluta del OKC, promedió una triple decena y fue premiado como el MVP de la liga. Billy Donovan tiene un buen desafío, al tratar de hacer funcionar a estos tres jugadores dentro de un mismo conjunto.

Lonzo Ball es la apuesta de los Lakers para este año, en el que seguirán en su etapa de transición. Hay demasiadas expectativas sobre Ball, aunque ya tuvo un buen apronte en las ligas veraniegas disputadas en julio. Los Timberwolves ya no tendrán a Ricky Rubio, pero sí tendrán a Jimmy Butler quien vuelve a tener como entrenador a Tom Thibodeau. De todas formas, Karl Anthony Towns y Andrew Wiggins son los pilares de ese equipo. Manu Ginobili seguirá un año más con los Spurs e igualmente, Dirk Nowitzki con los Mavericks. En medio de todos esos movimientos, hubo un equipo que se mantuvo intacto en la pretemporada.

En verdad, los Golden State Warriors no requerían ningún cambio. Después de haber ganado el campeonato con Kevin Durant como MVP de las Finales, y con Stephen Curry, Draymond Green y Klay Thompson rindiendo a un nivel excepcional en casi todo el año, este equipo no necesita arreglos. Es más, dice su entrenador Steve Kerr que podrían ser aún mejores. El equipo se puede recitar de memoria: Curry, Thompson, Durant, Green y Pachulia los titulares. Iguodala, Livingston, McGee y West entre sus suplentes destacados. Y encima, añadieron a Nick Young, un ex Lakers que puede ser aporte desde la banca. Son los mejores y el objetivo no es otro que repetir el éxito de la liga pasada.

Con todo este panorama y con todos los cambios generados durante el receso (nunca antes se habían cambiado a tantos All Stars en un año), el concepto parece ser simple y preciso: todos contra los Warriors.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 14 de junio de 2017

Flow State Warriors


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Traduciendo del inglés al español, el término 'flow' significa 'fluir' y en el lenguaje de las danzas urbanas, tener flow significa fluir con el ritmo de la música y con su propia forma de ser. Llevando todo eso al contexto actual de la NBA, habría que decir que los Golden State Warriors son un equipo lleno de flow. Actitud, forma física, variedad estratégica. Una precisa combinación de talento e inteligencia que funciona de forma armónica y vistosa. Steve Kerr diseña en su pizarra y en la pista, los jugadores aplican de forma tal que fluyen naturalmente, sin interponerse unos con otros.

Un equipo que ha dominado la liga durante las últimas tres temporadas, ganando el título en 2015 pero perdiendo en siete partidos las Finales de 2016. Esa caída llevó a corregir errores y mejorar el plantel. Un jugador fue el indicado: Kevin Durant. La ex estrella del Oklahoma City Thunder se sumó a Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green para conformar una alineación sólida e imponente que comenzó a producir desde la primera semana de la temporada recién concluida. Durant no solo se supo adaptar al esquema, sino que logró convertirse en el máximo anotador de este conjunto, liderando al equipo en anotaciones, primero en la temporada regular y luego en las recientes Finales, promediando 35.2 puntos.

La llegada de Durant fue positiva en todo ámbito. Primero porque le entregó una nueva y poderosa opción anotadora a los Warriors y segundo, porque liberó un poco de presión a Curry y Thompson, quienes hasta hace un año siempre debían convertir al menos 25 puntos por juego para llevar a los Dubs a la victoria. Así como Kevin se adaptó casi sin problemas, Steph y Klay adoptaron espontáneamente sus nuevos roles. Curry sigue anotando y sigue lanzando desde cualquier lugar de la cancha, aunque hay momentos en que se vuelve un repartidor de jugadas y así es como ha estado evolucionando en su faceta de conductor. De hecho, en cuatro de los cinco partidos de estas Finales alcanzó las 10 asistencias.


Por su parte, Thompson destacó en la serie frente a los Cleveland Cavaliers por su rol defensivo, marcando muy bien en el perímetro, limitando la efectividad de los Cavs a larga distancia. Para bien suyo, pudo mejorar su puntería al aro con el transcurrir de la serie. En el juego del lunes pasado, convirtió un par de triples importantes para mantener la ventaja. Quien ha prevalecido con sus funciones originales ha sido Green. Defiende como pocos, corre toda la cancha, anticipa las jugadas rivales, siendo capaz de generar jugadas de contra ataque y con ello, canastas fáciles para los Warriors.

Estas Finales representaron un triunfo para el baloncesto de esta era, en el cual la versatilidad se ha vuelto fundamental para logar el éxito. Es obvio que Golden State tiene grandes jugadores pero no solo son buenos, sino que se desempeñan con mucha inteligencia, tal como ha manifestado en reiteradas ocasiones Steve Kerr, el coach y gestor de esta obra. Kerr acaba de cumplir su tercer año como director técnico de este conjunto, siendo esta su única experiencia como entrenador. Llegó a suceder a Mark Jackson y lo único que ha hecho es mejorar todo lo bueno que venía logrando este equipo en el ciclo anterior.

Los continuos movimientos, los sucesivos pick and rolls, los constantes ajustes, los interminables pases, los precisos lanzamientos. Así, una y otra vez a lo largo de los 48 minutos de juego y a través de toda una temporada. Ese es el método que ha causado un baloncesto ágil y vistoso, interpretado de forma impecable y orgánica por cada uno de los integrantes de los Warriors y que se ha tomado la liga, siendo este el modelo a seguir y que varios equipos ya intentan replicar.

Con todo esto, lograron a vencer a Cleveland y destronar al Rey. Pero no fue sencillo. LeBron James se negó a perder hasta el último momento, dio más que todo en cada partido de la serie, llegando a jugar casi todos los minutos y promediando una inédita triple decena, con 33.6 puntos, 12.0 rebotes y 10.0 asistencias en 42.4 minutos. LeBron ha perdido cinco de las ocho Finales que ha disputado con sus equipos, pero solo la alineación más colosal de la liga ha sido capaz de derribarlo en esta temporada. Como para valorar su titánico esfuerzo y para verlo en perspectiva.

Para los demás equipos, el acertijo será encontrar un antídoto para neutralizar a estos Warriors. Y algo que impresiona de cara al futuro, es que el plantel de Golden State se encuentra en plenitud y a priori, no tendría problemas en cuanto a re-estructuración de salarios, cuando llegue el momento de hacerlo con Curry y Durant. Ellos mismos saben que lo más importante es mantener el núcleo y conservar el flow colectivo que ha convertido a estos Golden State Warriors no solo en el mejor equipo de la NBA, ganando dos campeonatos en los últimos tres años, sino que en un auténtico y adictivo espectáculo.


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 11 de junio de 2017

Warriors, a un paso

por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Transcurridos cuatro partidos en las Finales 2017 de la NBA, tenemos a los Golden State Warriors aventajando en la serie frente a los Cleveland Cavaliers por tres victorias a uno, con la oportunidad de asegurar el título este lunes en su casa. La diferencia ha estado en los resultados y también en el desarrollo de los partidos, especialmente en los dos primeros donde los Warriors lograron dominar esos partidos jugando a su ritmo, encestando disparos a una altísima efectividad y teniendo una impecable producción de casi toda la escuadra, tanto en sus titulares como en sus reservas.

La velocidad que imprimen los jugadores de Golden State Warriors en sus desplazamientos impresionan de forma casi hipnótica. En jugadas de media cancha, nunca paran de moverse, poner cortinas y crear situaciones favorables para lanzar al aro, a la vez en que casi siempre están pasándose mucho el balón, salvo en algunas situaciones en que Kevin Durant, Stephen Curry o incluso Draymond Green deciden resolver de forma individual. En los dos primeros encuentros, los Dubs lograron en promedio una diferencia de 20 puntos sobre los Cavs y lo hicieron jugando un baloncesto demoledor en los terceros cuartos, generando el margen suficiente para liquidar esos duelos (juego 1: parcial de 33-20, juego 2: parcial de 35-24). Cabe destacar que desde el primer partido, Durant ha sido el líder anotador del equipo auriazul, promediando 34.3 puntos en esta serie, mientras que Curry sigue anotando de gran forma, aunque también se ha dedicado más a repartir el balón, como bien lo hizo en los dos primeros juegos, dando 10 y 11 asistencias, respectivamente.

Luego, con la serie instalada en Cleveland, los Cavaliers mejoraron su efectividad llegando a imponer su forma de juego en el 3° y 4° partido. En el tercero, estuvieron al frente en el marcador por gran parte de la segunda mitad pero en el final, una racha de 11-0  de los Warriors (triple matador de Durant mediante) además de una serie de malas decisiones ofensivas de los Cavs dejaron la serie 3-0 y con los Cavs al borde de ser barridos en su estadio. Para bien de ellos, pudieron evitar la barrida. La clave en el cuarto partido estuvo en una apoteósica primera mitad, en la que convirtieron 86 puntos (récord de puntos en una mitad en la historia de las Finales), con una tremenda efectividad de LeBron James y Kyrie Irving, quienes se apoderan de la mitad de los tiros del equipo y con algo de aporte de los reservas, quienes casi no habían aportado en los tres partidos anteriores.

Para situarnos en contexto y entender el nivel de esfuerzo que se requiere para vencer a Golden State: en la noche del viernes, el equipo de Cleveland encestó casi el 53% de sus intentos totales al aro, además de una marca histórica en Finales con 24 triples convertidos sobre 45 lanzados. Irving marcó 40 puntos y LeBron se apuntó con su novena triple decena en finales de liga (en este caso: 31 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias). Aún con esto, no fue hasta dentro de los últimos cinco minutos cuando finalmente los Cavs pudieron liquidar el partido. En un par de ocasiones durante la segunda mitad, los Warriors llegaron a ponerse a casi 10 puntos de distancia, en ambos casos Tyronn Lue pidió timeout el cual sirvió para enfriar la racha adversidad y para re-enfocar a los suyos. Y para peor, un tercer cuarto extenso con faltas fuertes y situaciones controversiales, como la doble falta técnica a Green que al final quedó solo en una y una acalorada discusión entre James y Durant, después de una infracción, ensuciaron un juego que Cleveland dominaba claramente.

Todo ese esfuerzo y todas esas dificultades tuvieron que pasar los Cavaliers para nada más que sacar una victoria frente a los Warriors. Es evidente que la tropa de Steve Kerr impuso desde el comienzo su ritmo en esta serie y han tenido que ser los Cavs los que han hecho cambios en su estrategia. De hecho, en el último juego hubo algo más de rotación de balón en comparación a los dos primeros partidos, donde James e Irving habían lanzado varias veces sin un pase previo. Los Dubs pasaron por varias complejidades en los últimos dos partidos. En el tercero, lograron remontar en el final gracias a una precisa selección de tiros además de tener a los jugadores adecuados en ese tramo (Andre Iguodala sigue aportando en distintas facetas saliendo de la banca), pero en el cuarto nunca pudieron levantar la enorme diferencia que sacó Cleveland al comienzo. Peor aún, nunca pudieron mejorar su efectividad. Un ejemplo: Curry convirtió 14 puntos el viernes, su peor marca en esta postemporada.

Es difícil que Curry vuelva a tener un partido así, como también resulta difícil creer que los Cavs vuelvan a tener tres partidos más con el nivel de eficiencia exhibida en el juego más reciente. Es verdad que hace un año lograron remontar un 1-3, pero como sabiamente dijo Kerr: "en esta ocasión, Green no está suspendido para el siguiente juego". Los Warriors no pudieron tener una postemporada invicta, pero tienen la posibilidad de coronar una impecable campaña en su estadio, en la noche de este lunes. Durant llegó a este equipo con el objetivo de ser campeón y en esta serie ha jugado como si lo fuera, Curry es el segundo anotador pero sigue siendo igual de determinante y el equipo de Golden State fluye como lo ha hecho prácticamente todo el año. LeBron tiene otra misión casi imposible, y no es seguir jugando al máximo casi sin descanso, sino que ahora debe levantar con su conjunto un 0-3 en contra, algo que nadie ha hecho en la historia de la liga.

¿Segundo título en tres años para la bahía californiana o una epopeya de tres episodios más?
Muy pronto lo sabremos.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Dubs-Cavs / Episodio III

por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike


En 2015, una brillante campaña más un sorpresivo aporte desde la banca por parte de Andre Iguodala derivaron en el campeonato ganado por los Golden State Warriors. Primer título para la franquicia en cuatro décadas, el primero para Stephen Curry y el primero para Steve Kerr en su debut como director técnico. En 2016, un 3-1 en contra se convirtió en un 3-4 final para una histórica remontada y consagración de los Cleveland Cavaliers, quienes ganaron el primer título en la historia del equipo. El tapón de LeBron James sobre Iguodala y el triple de Kyrie Irving en el minuto final fueron las dos grandes postales que dejaron el séptimo juego. Ahora en 2017, los Warriors y los Cavaliers vuelven a encontrarse en junio. Los últimos dos campeones de la liga, los equipos de mejor rendimiento en la NBA en las últimas tres temporadas se enfrentarán en las Finales por tercer año consecutivo, un hecho sin precedentes en la historia de la asociación.

El desarrollo de los playoffs fue una crónica anunciada, ambos equipos pasaron sus respectivos obstáculos y llegarán a disputar el primer partido con una semana de descanso/preparación. Así de predecible acabaron siendo las finales de conferencia. A través de la postemporada han demostrado ser los equipos más completos. Cleveland perdió un solo partido (el tercero de la serie con los Boston Celtics), mientras que Golden State barrió con sus rivales de conferencia (Portland Trail Blazers, Utah Jazz y San Antonio Spurs). Juegan muy bien, imponen sus ofensivas, dominan con sus defensivas y ganan de buena forma sus partidos. Así ha quedado de manifiesto durante sus series y así lo reflejan las estadísticas, las cuales lideran en varios rubros.

Playoffs 2017            Golden State    Cleveland   
Puntos por partido          118.3               116.7
Puntos permitidos          102.0               103.1
Tiros al aro                    50.2%              50.7%
Triples                          38.9%              43.5%
Eficiencia ofensiva         118.0               122.7
Eficiencia defensiva       101.7               108.4
*La eficiencia ofensiva/defensiva consiste en un promedio estimado de puntos por cada 100 posesiones jugadas.

Warriors y Cavaliers figuran dentro de los tres mejores equipos en la postemporada, en cuanto a eficiencia ofensiva y defensiva. No debiera sorprender dado el nivel técnico y de ejecutoria de ambos conjuntos. Lo que sí podría llamar la atención, en especial al publico no tan conocedor, es ver a los Warriors encabezando la tabla de eficiencia defensiva. Frente a aquel suceso, bien vale una acotación: parte fundamental del éxito en Golden State radica en la defensa, comenzando por proteger el tablero para asegurar los rebotes y también por presionar mucho al jugador rival que lleve el balón. Esas dos claves generan más posesiones y en especial, muchas oportunidades de contra ataque, generando varias canastas fáciles para los Dubs. De hecho, en temporada regular bordearon los 20 puntos por partido en jugadas de fastbreak.

La eficiencia defensiva es algo que ha estado mejorando Cleveland a través de los playoffs, llegando a neutralizar a los Toronto Raptors y los Boston Celtics. Esto, luego de haber tenido problemas en el tramo final de la temporada regular y el comienzo de los playoffs, donde pasaron algunos apuros en su primera serie frente a los Indiana Pacers. De hecho, los cuatro partidos de aquella eliminatoria se definieron por un margen de seis puntos o menos. Aunque la historia fue muy distinta frente a los Celtics, donde Cleveland sacó margenes desde los 13 y hasta los 44 puntos a través de esa serie. Claramente, ha habido un cambio.

Por otra parte, es llamativo ver a los Cavs con un mejor promedio de triple que los Warriors y eso se explica porque LeBron y compañía suelen llevar posesiones más extendidas con mucha rotación de balón, a raíz de eso es porque Cleveland ha intentado casi 70 triples más que Golden State (437-373) durante los playoffs. Este último concepto también se ve reflejado en la cantidad de posesiones que juegan ambos equipos, los Warriors tienen 100.3 posesiones por partido contra 95.2 de los Cavaliers. Evidentemente, el equipo de California juega más rápido mientras que los representantes del Este juegan un poco más pausado, un tipo de estrategia que puede ser recomendable para emplear frente a los Guerreros. Otro aspecto que marca la diferencia en el ritmo de juego de estos equipos se ve en cuantos segundos toma cada uno para sacar un disparo. En los playoffs, Golden State ha jugado posesiones de +15 segundos en tan solo 28% de los casos, mientras que Cleveland lo ha hecho en un 47%.


El resultado de las Finales de 2016 generó un brusco cambio en Golden State. Si el equipo que ganó el título hace un par de años y que estuvo a un triunfo de repetir en el pasado ya era bueno, el conjunto actual es igualmente bueno o incluso mejor. La llegada de Kevin Durant trajo otra potente opción anotadora a los Warriors, al punto que fue el líder en anotaciones durante la temporada regular, siendo el salvavidas en varios momentos en los que Stephen Curry y/o Klay Thompson estuvieron acomplejados ya fuera por buenas defensas rivales o por malas rachas tiradoras. De todas formas, en los playoffs ha sido Curry quien ha vuelto a encabezar las anotaciones de este equipo (28.6 puntos por partido), presentando un interesante y poco usual porcentaje tirador: 50.2% en tiros de cancha, 43.1% en triples y 90.7% en tiros libres.

Durant ha continuado su faena en la postemporada, con 25.2 puntos y 7.8 rebotes por partido, dada su corpulencia y cualidades para resolver en el uno-a-uno es por la que KD puede generar situaciones favorables en momentos complicados, aunque los Isolations que está jugando Kevin son mucho menores en comparación a los que jugaba con el Oklahoma City Thunder. Draymond Green se ha consolidado como el All Around Player que tienen los Warriors y que todo gran equipo requiere para ser campeón. Hace de todo y encima, le pone el toque agresivo para imponer presencia frente a sus adversarios. El #23 literalmente llena la ficha: 13.9 puntos, 8.7 rebotes, 7.2 asistencias, 1.9 robos y 2.1 tapas en casi 35 minutos de media por cada partido en estos playoffs. Conduce, asiste, anota, rebotea, juega defensa y hasta se da tiempo de palabrear a uno que otro rival.

¿Y Klay Thompson? ha sido la decepción anotadora de los Warriors. Apenas promedia 14.4 puntos por partido en los playoffs con un discreto 34.4% de tiros al aro. Ha tratado una y otra vez, sus compañeros continúan involucrandolo en las jugadas de ataque, pero Klay simplemente no ha podido entrar en ritmo en el último mes y medio. La impecable producción de Curry y Durant lo salvan, pero no deja de ser preocupante que un tirador por excelencia como Thompson esté metido en un fuerte bache. Y hablamos de alguien que ha sido capaz de convertir hasta 60 puntos en un partido, como lo hizo temprano en la actual temporada.


Del otro lado, los Cavaliers han sabido mantener las bases que los llevaron a conquistar el título en la temporada pasada. Hay una sólida estructura, eso sí muy dependiente de sus tres jugadores principales. LeBron James, a sus 32 años de edad, está jugando por sobre los 40 minutos en cada partido. Tienen suerte los Cavs de tener a una estrella físicamente fuerte y que no sufre grandes molestias, pese a la enorme carga que debe llevar en cada partido. Ni siquiera está dentro de los tres candidatos al premio de MVP de esta temporada, pero eso no parece importarle. En estos playoffs, promedia 32.5 puntos, 8.0, rebotes, 7.0 asistencias y 2.2 robos, además de registrar un impresionante 56.6% en tiros al aro. Un LeBron típico, completo, ganador, ya de nivel legendario a esta altura de su carrera.

Aunque él no juega solo. Tiene en Kyrie Irving a un excelente socio, capaz de romper partidos con sus fulminantes ataques al aro o bien con tiros matadores de larga distancia. En la postemporada promedia 24.5 puntos y 5.6 asistencias por partido, y es por lejos el mejor lanzador en la línea de libres, convirtiendo un 90.6% de sus tiros. Por su parte, Kevin Love está firmando unos respetables playoffs siendo un jugador muy confiable en el poste, colaborando incluso en facetas defensivas. Es el único jugador de Cleveland que promedia una doble decena (17.2 puntos, 10.4 rebotes) y presenta una consistente serie tiradora: 45.7% tiros al aro, 47.5% en triples y 85.5% en tiros libres. Bastante bien para alguien que en algún momento fue calificado hasta de intrascendente.

¿Qué pasa con el resto? los demás rinden, a una escala mucho menor que las tres estrellas, pero lo suficiente como para asegurar los triunfos para el equipo de Ohio. Tristan Thompson cumple en su función de pívot, con 9.3 rebotes por partido e imponiendo su presencia frente a otros aleros y/o pívots en la zona pintada. Otros elementos como J.R. Smith, Iman Shumpert, Kyle Korver y Deron Williams contribuyen conjuntamente para un 44% de efectividad al aro. Aporte menor, pero no por eso menos importante.

En cuanto a los coaches también hay factores considerables. Los Warriors llevan jugando casi todos los playoffs con Mike Brown como director técnico interino, debido a que Steve Kerr se encuentra con serias molestias en su espalda que le han impedido seguir ejerciendo su trabajo. De todas formas, Kerr continúa participando haciendo ajustes en los intermedios. Hasta acá, no ha habido diferencia alguna con Brown en la banca, aunque bien se sabe que su estilo está más volcado a la defensa y a los ataques más convencionales (como lo hizo en sus años como DT de los Cavs), algo completamente opuesto a la ofensiva altamente fluida y de muchas cortinas que implementa Kerr. Veremos si es que en algún momento de la serie, Mike Brown realiza algún ajuste de su sello que pueda generar algún impacto.

Por el lado de los Cavaliers, Tyronn Lue está terminando su primer año completo como director técnico del equipo, luego de haber asumido a mediados del año pasado en reemplazo de David Blatt. Existe un estigma sobre Lue, el cual indica que es un coach que en verdad no lo parece. Pero hasta el momento, ha pasado cada una de sus pruebas realizando ajustes en la rotación de jugadores y delegando funciones a James e Irving en los momentos cruciales. Habrá que comprobar como anda haciendo ajustes estratégicos, en caso que Golden State logre imponer su ritmo y sacar ventaja de doble dígito en el marcador.

Llegó el duelo esperado. Los mejores equipos de la liga y las mejores estrellas sobre la pista, en el escenario más grande que puede ofrecer la NBA. Muchas cosas en juego: un segundo título en tres años para los Warriors o un bicampeonato para los Cavaliers. Un segundo trofeo para Curry o un cuarto para James, o bien un primero para Durant. Un largo camino de ocho meses en donde estas dos franquicias demostraron ser las mejores. Sólo queda esperar, observar y disfrutar de esta serie de batallas que definirán al monarca de este año en el deporte del balón naranja.

Frente a nosotros, un nuevo capítulo de esta saga basquetbolística.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.