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sábado, 22 de mayo de 2021

Play In, Play Out, Playoffs


por Miguel Meléndez

De los seis partidos jugados en los repechajes (conocidos formalmente como Play In), hubo solo dos que justificaron este invento de la NBA. El Warriors - Lakers del miércoles tuvo matices de séptimo partido de una final y el Grizzlies - Warriors de anoche fue desordenado pero luchado y con prórroga. Encima, Memphis ganó de visita y le arrebató el octavo cupo del Oeste a Golden State, que había terminado octavo en la temporada regular. Supongo que resultados de esta especie busca el comisionado Adam Silver con este experimento. Sigo pensando que el formato probado en Orlando era mejor: solo un duelo entre octavo y noveno, siempre y cuando la diferencia entre los equipos involucrados fuera de cuatro juegos o menos. Meter ocho equipos de forma indiscriminada abre mayor margen a la mediocridad.

Previo al comienzo de los Playoffs, el mejor equipo del Este son los Brooklyn Nets. Sí, entraron segundos, pero en mi opinión son los que mejor juegan. Están James Harden, Kevin Durant y Kyrie Irving (que coincidieron poco tiempo en la regular), pero es como se entienden en la pista y como rinde todo el equipo, acelerando el ritmo y metiendo canastas con una altísima proporción. Su eficiencia en el año fue de 118.3 puntos por cada 100 posesiones y alcanzaron 61.0% en True Shooting (dobles, triples y libres combinados). A priori, tienen todo para alcanzar como mínimo unas finales de conferencia. Se enfrentarán a los Boston Celtics en primera vuelta, que tienen a Jayson Tatum y Kemba Walker como piezas ofensivas, pero una banca que no complementa en nada el aporte de los titulares.

Se supone que los Philadelphia 76ers y los Milwaukee Bucks debieran llegar bien arriba. Veamos, porque acumulan varias decepciones recientes. Joel Embiid es candidato al MVP (28.5 puntos, 10.7 rebotes) y los Sixers sumaron este año a Danny Green y Seth Curry, pero habrá que ver si son capaces ahora sí de ganar partidos de alta exigencia. Ahora son dirigidos por Doc Rivers, coach con experiencia. Y por parte de los Bucks, se supone que ahora están reforzados en defensa (ficharon este año a P.J. Tucker) y estarían mejor preparados para duelos complejos. Se enfrentarán al Miami Heat en primera vuelta, quienes los sacaron de los Playoffs pasados con defensa y buen juego interno. Está por verse si Giannis Antetokounmpo y, sobre todo, Mike Budenholzer han aprendido (verdaderamente) de sus anteriores tropiezos.

En el Oeste, una de las grandes historias del año fueron los Phoenix Suns. Evolucionaron tanto que clasificaron en segundo lugar. Influyó mucho la llegada de Chris Paul, quien le dio el toque de experiencia que les faltaba a ese entusiasta grupo de jugadores, en donde por fin se aprecia la calidad de Devin Booker. Mala suerte que les toque enfrentarse a los L.A. Lakers a partir del domingo. Justo ahora recuperan sus piezas y pasaron un durísimo Play In. Sabemos que con LeBron James y Anthony Davis saludables, pueden aspirar a ser campeones otra vez. Pero el desafío es difícil para los Lakers. Al haber entrado en séptima posición, deberán ganar muchos partidos de visita para lograr un eventual Back to Back.

El Utah Jazz se adjudicó el mejor récord, con 52 triunfos y tendrán ventaja de localía en todos los playoffs. El sistema que tienen es muy bueno. Muchas cortinas, rotaciones, movimientos orgánicos. Fueron el único equipo top cinco en eficiencia ofensiva y defensiva (+9.3 puntos de eficiencia neta, la mejor de la liga). En promedio, fueron el equipo que más triples convirtió (16.7 por partido) y el que menos triples permitió (10.9 por partido). Juega Rudy Gobert, uno de los mejores pívots de la liga. Juega Donovan Mitchell, uno de los grandes playmakers del torneo. Y cuentan con una excelente banca, con Jordan Clarkson como jugador destacado. Ahora queda por ver si ese sistema que tan bien implementa Quin Snyder logra imponerse a través de cuatro etapas. Deberán aprovechar su localía.

Se enfrentarán los Nuggets con los Blazers. Nikola Jokic por un lado, Damian Lillard por otro. Hace un par de años se midieron en semifinales, hubo un partido con cuatro prórrogas y el séptimo partido fue ganado por los visitantes Blazers. Debiera ser una llave interesante, igual que el duelo entre los Mavericks y los Clippers. Se enfrentaron en Disney, durante los Playoffs pasados. Ahí ganó L.A., que en esta ocasión prefirió caer del tercer al cuarto lugar en la siembra, solo para evitar a sus vecinos Lakers en la primera vuelta (¿así se compite por un campeonato?). Por parte de Dallas, está Luka Doncic quien prácticamente mueve a todo el equipo. Estos fueron sus registros en la etapa regular: 27.7 puntos, 8.0 rebotes, 8.6 asistencias. Como le vaya a Luka, así le irá a los Mavs.

Corta y precisa:
  • Stephen Curry merecía jugar estos Playoffs. Promedió 32.0 puntos por partido en temporada regular y era prácticamente la única razón por la que los Warriors estuvieron peleando hasta la última fecha por un cupo. Perdieron los dos juegos de repechaje y anoche ante los Grizzlies, cometieron 21 pérdidas de balón. Volverá Klay Thompson para acompañar a Steph, pero la organización necesita reforzar ese discreto plantel que tuvieron este año.
  • Russell Westbrook se convirtió en el jugador con más triples decenas en la historia de la liga (184, superando las 181 de Oscar Robertson) y por cuarta vez en su carrera, promedió una triple decena a lo largo de una campaña (este año: 22.2 puntos, 11.5 rebotes, 11.7 asistencias). Los Wizards estarán en playoffs, pero así como Westbrook puede hacer de todo, también se expone a cometer muchos errores y que suelen ser los mismos de cada temporada.
  • Después de ocho años, los New York Knicks vuelven a los Playoffs. Lo lograron siendo una fuerte unidad defensiva. Menos puntos en contra (104.7), menor porcentaje de aciertos permitidos (44.0%) y tercera mejor eficiencia defensiva (108.2 puntos por cada 100 posesiones). Crédito para Tom Thibodeau y sin tener una ofensiva sobresaliente. Les tocará jugar contra Trae Young, rápido y atrevido. A ver si le cortan los ataques.
  • Utah Jazz, Phoenix Suns, Philadelphia 76ers y Brooklyn Nets obtuvieron los mejores récords en temporada regular y además, fueron los mejores jugando en casa. 31 triunfos del Jazz, 29 de los Sixers, 28 de los Nets, 27 de los Suns.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

miércoles, 10 de marzo de 2021

El Jazz, la Barba y los ausentes


por Miguel Meléndez

Ya pasó el Juego de Estrellas de la NBA, cuyo evento se concentró en solo un día, y la competencia está por reanudarse, abriendo así la segunda parte de la temporada regular. Los mejores récords están en Utah y Philadelphia, ya se enfrentaron dos veces y cada uno ganó en su propia cancha. El Jazz deslumbra con un basket bien jugado, los Sixers quieren dar el paso que les falta bajo la dirección de Doc Rivers. Los Lakers se aferran a la defensiva para seguir ganando, pero la ausencia de Anthony Davis les ha forzado a re-adaptarse. James Harden llegó a Brooklyn solo para mejorar al equipo y ya suena como candidato a MVP, al igual que Nikola Jokic que brilla en Denver. Stephen Curry volvió a colar triples, Luka Doncic mueve a todo su equipo, pero tanto los Warriors como los Mavericks deberán luchar en un Oeste ultra competitivo. Muchas historias que caracterizan esta campaña y que sugieren una emocionante definición, rumbo a los playoffs que comenzarán a mediados de mayo.

Un Jazz armónico: el Utah Jazz cerró la primera mitad con el mejor registro de la liga (27-9). Para muchos, una sorpresa. Pero quizás no debiera sorprender tanto, ya que bajo la dirección de Quinn Snyder se ha establecido un juego con énfasis en la defensa y sobre todo, un alto nivel de coordinación. En febrero, lograron nueve triunfos consecutivos y en total, ganaron 12 de 14 partidos jugados en ese mes. Lo impresionante de esa racha fue que 11 de esos 12 triunfos fueron por más de 10 puntos, llegando a superar los 130 puntos en tres ocasiones. En defensa juegan con una concentración tal que fallan muy pocos cambios de marca y hasta logran bajar el ritmo de juego, en algunas situaciones. Esa concentración también queda plasmada en ofensiva, sobre todo cuando mueven el balón y abren la cancha.

No es casual que el Jazz sea el único equipo que esté dentro de los tres mejores en cuanto a eficiencia, tanto ofensiva como defensiva. Convierten 118.0 puntos por cada 100 posesiones (segundo mejor ataque) y a cambio, conceden 109.0 puntos por cada 100 posesiones (tercera mejor defensiva). Las tres figuras definen la variedad de recursos que tiene el plantel. Rudy Gobert es el pívot y referente defensivo, es el segundo mejor reboteador de la liga (13.1 tableros por partido) y brinda garantías enfrentando a cualquier alero o centro. Donovan Mitchell es el líder anotador del equipo (24.3 puntos por partido) y es el más virtuoso, aunque a veces por llevar tanto el balón incurre en algunos errores. Mike Conley es el armador y quien pone la experiencia que tal vez le hacía falta a este equipo para seguir avanzando. De acuerdo al sitio 82games, Conley encabeza la liga en cuanto al plus/minus, con un +18.2 cuando él está en la pista. El desafío será cuan lejos podrán llegar en los próximos playoffs.

Brooklyn, al ritmo de la barba: a esta altura del torneo, los Brooklyn Nets se destacan por tener el mejor equipo ofensivo. Promedian 119.1 puntos por cada 100 posesiones, un 50% de aciertos al aro y un 62.1% de true shooting, estadística que engloba todos los tiros (hasta los libres). Figuran dentro de los equipos que juegan al menos 100 posesiones por partido, practican un baloncesto de alto ritmo y de mucha rotación, aún teniendo a James Harden y Kyrie Irving, quienes suelen absorber el balón por mucho tiempo. Lo interesante del caso es que cuando están juntos no parecen estorbarse, sino más bien parecen complementarse. De hecho, en este momento sus porcentajes al aro bordean el 50 por ciento (Irving convierte 51.0%, Harden 49.7%). Eso si, es Harden quien ya se establece como el armador de este equipo, encabeza la liga con 11.1 asistencias por juego además de convertir en promedio 25.3 puntos y desde su llegada, los Nets han cosechado 17 de sus 24 triunfos en la temporada, que los tienen segundos en la Conferencia del Este.

Es evidente que Brooklyn atrae por su ataque, pero tal vez necesiten algo más de balance de cara a los playoffs. Así como tienen la mejor ofensiva, también cuentan con la sexta peor eficiencia defensiva (114.2 puntos permitidos por cada 100 posesiones). Seguramente es una prioridad por mejorar para Steve Nash, quien está haciendo su debut como director técnico. Y en cuanto a jugadores, queda ver qué tan peligrosos pueden seguir siendo al ataque cuando Kevin Durant se reintegre (lleva casi un mes sin jugar por lesión y ha faltado a 18 partidos en total) y la interrogante, es ver cuál podría ser el aporte de Blake Griffin quien se sumará al equipo en los próximos días. Griffin pasó los últimos tres años con los Detroit Pistons y ha perdido parte de la explosividad que lo distinguió en su momento. Seguramente lo irán llevando de a poco, mientras se adapta a su nuevo entorno.

Lakers sin la ceja: Anthony Davis se ha perdido los últimos nueve partidos y en total, se ha ausentado en 14 encuentros de esta temporada. El tendón de aquiles y la pantorrilla derecha han marginado al pívot de los Lakers y con ello, los campeones vigentes tuvieron que adaptar su rotación de jugadores, ahora sin uno de sus pilares. Su última presencia fue el 14 de febrero y desde entonces, el equipo de Los Angeles perdió siete de diez partidos. Cabe preguntarse, ¿por qué los Lakers sufren tanto sin Davis?. Su versatilidad lo hace irremplazable, además de dominar en la llave puede lanzar desde lejos y al atraer mucha oposición, crea espacio para compañeros desmarcados. Eso se pierde con su ausencia y por lo mismo, Frank Vogel ha tenido que modificar la rotación de jugadores, intentando compensar la baja de Davis. El problema es que LeBron James ha tenido que jugar más minutos, justamente lo que no pretendían ni los Lakers ni el mismo James, rumbo a la postemporada.

Aparte que James está acumulando más minutos, Kyle Kuzma ha pasado al quinteto titular y también Markieff Morris, quien suele ser suplente. Tienen opciones para hacer formaciones "chicas" o hasta más ligeras, pero sin Davis no hay un jugador que le haga el peso a aleros versátiles o que puedan dominar en la llave, como bien lo hace el ex Pelicans. No por nada, en el presente curso promedia 22.5 puntos y 8.4 rebotes. Apenas se supo que estaría de baja por algunas semanas, se rumoreaba que los Lakers iban a buscar algún traspaso antes de llegar a la fecha límite, pero la misma franquicia descartó la posibilidad. Están en un escenario complicado y mientras no puedan subsanar esa ausencia, seguirán los problemas. Perder más partidos significaría seguir cayendo dentro del competitivo Oeste. De hecho, ya los superaron los Phoenix Suns en la segunda ubicación y solo llevan medio partido de diferencia sobre sus vecinos Clippers.

Paridad, para bien y para mal: en el Oeste, después de Utah hay tres equipos que están casi igualados. Suns, Lakers y Clippers llevan 24 triunfos cada uno, pero Phoenix está segundo por tener menos derrotas. Luego, entre los Blazers (quintos) y los Grizzlies (décimos) hay menos de cinco partidos de diferencia, y entre todos esos equipos, solo los mismos Grizzlies no superan el 50% de rendimiento. Hasta los Warriors, que marchan novenos, tienen al menos un triunfo más que derrota. No hay dudas que esas posiciones se moverán mucho en los próximos dos meses, hasta que se definan los cupos clasificatorios además del Play-In.

En el Este, también está nivelada la tabla pero a diferencia de la otra conferencia, no hay muchos equipos con marca ganadora. Después de Sixers, Nets y Bucks, solo Celtics y Knicks tienen más victorias que derrotas y apenas superando el 50% de partidos ganados. Entre el Heat (sextos) y los Hawks (undécimos) hay dos partidos de diferencia, pero solo Miami alcanza apenas la mediocridad. Atlanta podría optar al Play-In aún si ahora cuenta con cuatro derrotas más que victorias y pese a haber cambiado de entrenador, hace poco más de una semana. Entre medio, aparecen los entusiastas Hornets y los Raptors, quienes han tenido que oficiar de locales en Tampa.

Numbers by Numbers:
  • Damian Lillard es el mejor jugador de la liga en el Clutch (últimos cinco minutos de un partido con diferencia de cinco puntos o menos). Así lo demuestran varios disparos decisivos, como el que hizo el miércoles pasado, y también los registros. Esta temporada, el base de los Blazers promedia 53.5 puntos anotados por cada 36 minutos, contando solo esta coyuntura. Supera ampliamente a Joel Embiid, quien promedia nueve puntos menos.
  • Los Brooklyn Nets ganaron 10 de sus últimos 11 partidos. En ese lapso, los registros de James Harden fueron los siguientes: 27.5 puntos, 9.6 rebotes, 10.9 asistencias. Y en cuanto a lanzamientos, promedió 50% al aro, 46% de tres puntos y 81% de tiros libres.
  • Giannis Antetokounmpo es el primer jugador de la historia que encesta 100% en un Juego de Estrellas, lanzando al menos en 10 oportunidades. El domingo pasado, el alero de los Milwaukee Bucks convirtió cada uno de sus 16 intentos, entre los que se incluyeron tres triples. Terminó con 35 puntos y fue premiado como MVP del encuentro.
  • Bradley Beal encabeza la liga en anotaciones, promediando 32.9 puntos por partido. Sería este el mejor promedio del jugador de los Wizards en su carrera y solo el año pasado había superado por primera vez los 30.0 (promedió 30.5). En el actual torneo, superó los 40 puntos en cuatro ocasiones y su mejor partido lo tuvo el 6 de enero, cuando convirtió 60 contra los Sixers.
  • Los Phoenix Suns marchan segundos en el Oeste (24-11), a pesar de ser el segundo equipo más lento de la liga (97.9 posesiones por partido). No obstante, cuentan con la cuarta mayor proporción de canastas logradas mediante una asistencia (63.9%) y el segundo mejor índice de asistencias por cada pérdida (2.1).

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es columnista en NFL Chile y ha colaborado con publicaciones para distintos medios chilenos.

domingo, 28 de abril de 2019

Warriors x Rockets: más allá de los triples


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por segundo año consecutivo, los Golden State Warriors y los Houston Rockets se encuentran en los playoffs de la NBA. Y al cabo del primer partido de este domingo, el cual ganó Golden State 104 x 100, se pueden desprender distintos matices que podrían marcar el desarrollo de esta llave que dada su paridad, bien pudiera llegar al máximo de siete partidos. Todos identifican a estos conjuntos a partir de sus ofensivas, pero son aspectos tácticos y defensivos los que podrían terminar definiendo al vencedor. Además, no se pueden obviar los fouls que obligarían a extremar recursos desde la banca a ambos equipos como se pudo ver en el juego inaugural, donde Stephen Curry jugó casi todo el cuarto período con cinco faltas y Chris Paul fue expulsado por doble técnica.

Pero veamos los detalles técnicos. De entrada, los Warriors introdujeron un cambio en su quinteto. Tal como lo hicieron en el sexto juego ante los Clippers, acá Steve Kerr abrió el partido sin un pívot definido, colocando a Andre Iguodala desde el comienzo. Alineación relativamente baja para abrir la cancha y crear duelos favorables, ya fuera por técnica o tamaño. El movimiento era rápido, con y sin balón. Los triples tardaron en caer, pero los ataques al aro eran precisos y no daban chance de reacción a los Rockets. El primer cuarto terminó 29 x 18, pero la diferencia podría haber sido mayor de no haber sido por los errores de los propios Warriors, quienes ya tenían casi 10 perdidas en la primera mitad.

Para bien o para mal, los triples definen a los Rockets. Cuando entran, lucen como un equipo imparable, pero cuando no entran, quedan como un equipo torpe e ineficiente. De hecho, este primer juego terminaron con un dudoso 14/47 en tiros de tres puntos. Muchas jugadas de ataque fueron bien marcadas por Draymond Green y Klay Thompson, quienes al momento de cubrir a James Harden no le daban espacio para sus maniobras en las que busca ganarse los tiros libres. De todas formas, Harden; Chris Paul y Eric Gordon se las ingeniaron para meter al equipo de Houston dentro del partido y fueron responsables de 79 de los 100 puntos de los Rockets. Y mientras igualaban la contienda, esta se volvía más física y la defensa se volvió más trascendental.

El flujo del partido se cortó por la cantidad de fouls y errores con el balón y en medio de todo ese ambiente espeso, Kevin Durant se hizo cargo de la ofensiva de Golden State. Prácticamente en cada intervención suya, tenía un Isolation que resolvía con tiros a media distancia o ataques que terminaban en volcadas. Tal como fue en el cierre de la serie anterior, acá terminó encabezando las anotaciones de los Warriors (35 puntos) y fue la solución para muchas de las complejidades que presentaba el partido. Stephen Curry convirtió un triple que acercó al triunfo de su conjunto, pero debió pasar mucho tiempo en la banca, por su acumulación de faltas. Esto fue un problema, para Curry y también para Iguodala y Thompson en los Dubs, y P.J. Tucker en caso de los Rockets, quienes se cargaron de fouls. Mucha atención si esta tendencia se mantiene, los suplentes podrían tener minutos importantes.

Los Rockets, al perder el primer juego y al fallar muchos triples, deberán ajustar. Pero los Warriors también necesitan corregir aspectos propios, ya que apenas convirtieron 7/22 triples y terminaron el duelo de este domingo con 20 balones perdidos, contra 14 de Houston. El cuidado del balón y la selección de tiro pueden ser materias a trabajar para los próximos partidos. Se notó que ambos equipos tenían estudiados los movimientos y las cortinas que suelen aplicar para buscar los lanzamientos. Y quien sabe si Mike D'Antoni decide algún cambio en su rotación de jugadores, tal como ya lo hizo Steve Kerr. Así como los partidos los liquidan las estrellas, también pueden definirlos los entrenadores. Muchas veces, los ajustes ayudan a definir series de playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 25 de marzo de 2019

El basket según Harden


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Apariencia lenta, decisiones rápidas y con una versión propia del Euro Step que ya es inconfundible. El presente curso de la NBA está siendo testigo de la versión más imparable de James Harden, capaz de dominar la escena y anotar en cantidades inigualables, como lo ha hecho en gran parte de sus actuaciones con los Houston Rockets. En las tres campañas anteriores, había bordeado los 30 puntos de promedio, pero en esta ha superado notoriamente esa barrera y ya suma 27 partidos con 40+ puntos y de esa lista, ocho son desempeños superiores a los 50.

El pasado 23 de enero había logrado su récord personal, anotando 61 frente a los Knicks en el Madison Square Garden y la semana anterior volvió a tener esos registros escandalosos, primero con 57 en la casa de los Grizzlies y luego, igualando su marca de 61 frente a los Spurs, partido en el que Harden encestó 9/13 triples y convirtió 13 puntos consecutivos dentro de los cinco minutos finales. Resolvió en el clutch, lo hizo el viernes frente a un amenazante conjunto de San Antonio y como lo ha hecho en otras jornadas. Memorable aquel triple ganador frente a los Warriors, el 3 de enero, totalizando 44 unidades.

El barbón no solo anota porque sí. Cuando toca definir un partido, suele pedir la pelota y resolver con un ataque al aro o con un tiro lejano, precedido de su típico step back. Siempre le ha gustado jugar al Isolation, con el tiempo volvió ese recurso en uno más eficiente para su equipo y así es como Harden tiene a sus Rockets ya clasificados para los playoffs y todavía con opciones de adquirir el primer lugar dentro de su conferencia. Está viviendo su año más prolífico y se refleja en sus 36.4 puntos de media por partido. Un promedio histórico, comparable a los 37.1 que marcó Michael Jordan en 1987 o los 35.4 de Kobe Bryant en 2016, aunque bien lejanos de los 50.4 de Wilt Chamberlain en 1962.

Harden es el MVP vigente de la liga y con sus actuaciones podría revalidar tranquilamente ese premio, al finalizar esta temporada. Lo interesante del caso es que James parece ser consciente de aquello. El viernes, después del triunfo contra los Spurs declaró: “tengo la oportunidad de convertirme en uno de los mejores jugadores de la historia”. Desde sus tiempos como suplente en el Thunder, siempre se distinguió por tener siempre el balón, una faceta que explotó aún más en Houston, equipo al cual llegó en 2012 porque quería ser titular (además de un mejor salario).

En momentos críticos, su equipo descansa en él, lo cual puede ser bueno y malo a la vez. Harden ha demostrado que puede resolver partidos con sus habilidades en el uno contra uno, pero al tener mucho tiempo el balón, por momentos todos los Rockets se estancan y los partidos se vuelven una especie de Harden-against-everyone. Aunque para bien del # 13 y todos sus compañeros, esa fórmula les ha traído buenos resultados. De hecho, cuando Harden ha superado los 40 puntos, Houston ha ganado 20 de 27 partidos.

Y por lo visto, este será el camino que seguirán los Rockets en su búsqueda del título, el cual ha sido esquivo para Harden. En el mejor año de su carrera, buscará seguir batiendo récords anotadores. La prueba será en los playoffs, donde se verá si sus Isolations serán suficientes para vencer a los Warriors o cualquier rival que tengan. Por ahora, James produce y disfruta de sus mayores proezas tiradoras.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Eastern Coast Trip (V)


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Brooklyn / 2 de noviembre, 2018. Apenas desperté, me puse a revisar StubHub, el mismo sitio donde había comprado las entradas para los partidos que había asistido. Tal como supuse la noche anterior, habían bajado un poco los precios de las entradas para el Nets vs Rockets que iba a jugarse más tarde. Rebaja suficiente como para considerar seriamente comprar una entrada a última hora. Después de pasar por Central Park y haber ido a NFL Experience -altamente recomendable-, tomé la decisión y poco después de las 4 de la tarde, ya tenía entradas para el basket. Un partido más, el quinto, el extra, el broche de oro para la gira, que de por sí estaba resultando buena.

En la crónica anterior mencionaba que hay que tomarse el tiempo para viajar en el subway neoyorquino. Bueno, aquí tuve que aguantar largas detenciones en algunas estaciones, por lo que el viaje de 42nd Street a Atlantic Avenue duró casi 1 hora, cuando a priori no debiera superar los 35-40 minutos. Llegué directo al Barclays Center, poco antes de las 6 de la tarde, y al contrario de lo que pasó con el hockey 24 horas antes, acá habían largas filas esperando la apertura de las puertas. Ya en la previa pude captar lo masivo que es el basket, dado que había mucho publico internacional tal como ocurrió en Boston y en New York. Hasta divisé algunos argentinos con camisetas futboleras -Boca, River y Racing. Bien variados-. Algo que tuve claro desde que me puse en la fila, era que iba a ser otro partido con mucho público visitante. Montones de camisetas Rockets, hasta había alguien con la clásica camiseta azul de principios de la década pasada.

Apertura de puertas y acceso al estadio en orden, como fue en todas las jornadas. Un sujeto, asiático en apariencia, fue la excepción ya que andaba con comida en su mochila, lo cual no está permitido. Hasta donde yo vi, estaba haciendo escándalo porque no le dejaban entrar la comida. Esas cosas uno las sabe de antes, es cosa de averiguar y organizarse. Ya dentro de la cancha, llegué a mi ubicación y con mucha satisfacción, al estar cerrando con éxito una gira de partidos que estaba superando cualquier imaginación previa. ¡Qué distinto lucía el Barclays en una noche de basket! Se nota que es un estadio pensado en principio para el basket. Toda la pista con decoraciones negras, de fondo mucha música urbana y desde la tribuna se podía captar la barba de James Harden, quien con audifonos puestos, estuvo hasta el último segundo del calentamiento practicando tiros al aro. Metió la mayoría. Y esa fue la aparición de Harden, dado que ya estaba confirmada su ausencia del partido.


La verdad, no me importó mucho. Estaba Chris Paul, un buen jugador para ver en vivo y el equipo de Brooklyn, pese a no ganar muchos partidos, tiene jugadores interesantes para seguir. En la presentación de los jugadores se ratificó la "localía" de los Rockets en las tribunas. El público de los Nets era minoritario, aunque mucho más numeroso que el público de los Islanders que estuvo en la noche anterior. Por cierto, el estadio casi se llenó y muchos compraron tickets a última hora, igual que yo. Antes del tip-off, la mejor interpretación del himno que vi y escuche, en versión violín. Una maravilla, el violinista se llevó una ovación de todo el estadio.

Comienza el juego, a todo ritmo. De entrada, Paul andaba metiendo fintas y sobre todo una, que se repitió mucho después por tv: en una esquina se puso a driblear frente a Jared Allen, le metió dos fintas y en la segunda, Allen se mareó tanto que perdió la marca de Paul. El triple no cayó, pero el asombro fue tremendo. CP3 podrá gustar o no, pero es muy habiloso con la pelota en las manos. Brooklyn tiene una conformación de plantel, por decir lo menos, curiosa. Cuenta con D'Angelo Russell como uno de sus referentes, después de su frustrado comienzo de carrera con los Lakers. Al igual que Russell, hay otros que también están en los Nets después de ser traspasados como Jared Dudley y Shabazz Napier, junto con ellos está también Caris Levert, un prometedor escolta que lleva dos años en la liga y fue seleccionado por en primera ronda del draft. Claramente, tienen problemas defensivos e inconsistencia, pero al menos se ve que compiten y con buenas armas. En la primera mitad, me entretuve mucho viendo la rotación rápida de pelota que hacían los Nets con muchos ataques al aro y otros que terminaban en triples.

Me di cuenta de inmediato que D'Angelo es uno de los favoritos en Brooooo-kleeeeen -como coreaba la afición en algunos tramos- y lo bueno del caso es que el # 1 de los Nets asume su rol protagónico. En el primer cuarto, se jugó unos isolations que terminaron con lujosos dobles. Varios aplaudimos, igual que con los tiros de Levert, quien acabó liderando las anotaciones de los Nets con 29. Brooklyn jugaba bien y hasta tirando lujos en la primera mitad, estaba viendo un inusitado show baloncelístico. Los Nets llegaron a sacar ventaja superior a los 10 puntos en un momento. Pero así como pichanguean con harto estilo, también tienen inconsistencias propias de un equipo que aún no sabe ganar partidos. Su falta de defensiva les pesó de a poco, así fue como los Rockets lentamente se metieron en el partido. A falta de Harden, era Chris Paul quien conducía toda la ofensiva y todo el flujo del equipo pasaba por él.

Casi sin darme cuenta, en menos de dos cuartos Paul ya tenía siete asistencias. La verdad, es que conduce muy bien el balón, a pesar que a veces se queda mucho tiempo con la naranja. A propósito, Chris tiene cosas propias de Streetball, en especial cuando empieza a botar el balón y a jugar isolation. Pero lo suyo viene siendo un Streetball más pro, más sofisticado. Y en este caso, impulsó a que los Rockets revirtieran el margen en contra. Antes de cerrar el segundo cuarto, en plena carrera metió un triple que colocó el partido con diferencia de cinco puntos. Los Nets aún ganaban, pero los Rockets ya acechaban.


Houston es un equipo que juega rápido y juega derechamente a lanzar triples, da igual si ponen cortinas o dan muchos pases. En algunos tramos, tocaban el balón dos veces y lanzaban. Shoot, shoot and shoot. De a poco caían esos tiros. Carmelo Anthony salió de la banca y se dedicó a lo suyo: lanzar y nada más. En esta le fue bien, metió varios triples que ayudaron a la remontada y hasta puso una tapa en el tercer cuarto. Cuando vi a Carmelo haciendo esa gesta defensiva, hasta me asusté. Repito, Carmelo ayudó en defensa. No se ve todos los días.

Los Rockets dieron vuelta el juego previo al último cuarto, gracias a las canastas de Paul, quien metió un buzzer beater para cerrar el tercer período, así como también gracias a los tiros de Anthony, Eric Gordon y también gracias a Clint Capela, quien ganaba mucho solo por altura. Hizo un par de volcadas con cierta prepotencia, como queriendo pasar por arriba de los rivales. Jugando con autoridad, dirían algunos. Así como Capela aportaba, también dejó dos momentos jocosos: en una secuencia, tenía el balón a la altura de la línea de libres y buscaba a quién pasar. Carmelo estaba desmarcado en una esquina, pidiendo el balón desesperadamente con los brazos. Todos lo vimos, menos Capela. Y la otra, fue un tiro libre que ni siquiera tocó el aro. Varios nos echamos a reír, mientras el DJ del estadio tiraba la clásica fanfarria de fail. Comedia pura.

En el último cuarto, los Nets hicieron el intento por revertir el marcador, pero nunca tuvieron la defensa suficiente como para detener los tiros de Houston. Entre Joe Harris y Caris Levert quisieron llevar el comando ofensivo, pero del otro lado la conducción de Paul fue excelente y los Rockets convirtieron casi todos sus tiros para liquidar el partido, terminando con otra producción acorde a su estilo: 119 puntos contra 111 de Brooklyn. Terminé viendo un muy buen partido, jugado a gran ritmo y con algunos momentos de alta fluidez. Me quedé con los dribles de CP3, los Iso's de D'Angelo y el movimiento de balón de los Nets en la primera parte del juego. Pese a que los locales perdieron, todos en el estadio aplaudimos al final del partido. Hay que tener en cuenta que mucha gente va a los estadios en Norteamérica a ver un espectáculo. Este partido tuvo cosas propias de un show, encima fue en noche de viernes y en un ambiente hiphopero. De hecho, habían varios raperos locales en la primera fila, todos vitoreados apenas aparecían en la pantalla gigante.

Fue el cierre preciso para mi gira. A eso fui a Estados Unidos, a ver el show. Y vi el show, en su plenitud. El juego, los jugadores, el ambiente, el público, los fanáticos, la música, la diversión. El deporte norteamericano no es solo el partido y nada más. Hay todo un circo alrededor que le da el colorido necesario para que estos deportes luzcan espectaculares ya sea en la cancha o por televisión. Encima, con toda la tecnología y modernidad, ayuda a tener eventos que alcanzan la excelencia. Eso vale el viaje y la experiencia de asistir a los estadios a ver estos partidos. El panorama de viernes, ir a Brooklyn a ver un partido de la NBA. En ese momento, no podía pedir mucho más. Y para agregar, de regreso a New York fui a un local a cenar, mientras veía por tv el partido entre los Warriors y los Timberwolves. Para cualquiera que sea fanático de los deportes norteamericanos, debiera ser un panorama ideal. Así fueron mis días durante una semana. En plena gira, pensé por un momento si mi trabajo fuera cubrir deportes como basket o fútbol americano en los estadios... cosas que uno piensa, cuando se está de viaje. Una semana pasando por el área de New York y entre medio, un día por Boston. Un éxito, así de simple. En menos de 24 horas, tocaba viajar de vuelta a Chile.

Tres deportes, cuatro estadios, cinco partidos.
Eso fue el Eastern Coast Trip.
Eso es Gringo Sports.


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 10 de mayo de 2018

LeBron y los demás


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

¿Idea mía o en verdad, recién ahora hay un consenso generalizado sobre la brillante trayectoria de LeBron James en la NBA? Al menos, esa impresión he tenido en los últimos días. LeBron no solo es la estrella de los Cleveland Cavaliers y, discutiblemete, el mejor jugador de toda la liga. A sus 33 años, continúa evolucionando en todas las facetas del baloncesto y como él mismo ha manifestado, está en el mejor nivel de toda su carrera. Y estamos hablando de alguien que lleva una década en la elite de la competencia.

En estos playoffs, James está jugando los partidos casi completos (41.4 minutos por juego) y bordea la triple decena: 34.3 puntos, 9.4 rebotes y 9.0 asistencias. Juega y hace jugar, organiza y dirige a su equipo en la pista y también, liquida partidos en momentos cruciales. Metió un triple para ganar el quinto juego ante los Indiana Pacers y en la reciente eliminatoria frente a los Toronto Raptors, metió un tiro en plena carrera y a una sola mano para definir el tercer partido de una serie que terminó en barrida para los Cavaliers.

Como siempre ocurre ante tales proezas, empezó nuevamente el debate sobre LeBron y su posición dentro de los grandes jugadores históricos de la NBA. Aquellos que ven baloncesto solo en esta época del año y ven solo números finales insisten en seguir comparándolo con Michael Jordan (siendo que son dos sujetos con habilidades muy distintas). En mi opinión, si tuviera que armar una lista con los diez mejores jugadores en la historia de la liga, James entra en ese listado de todas maneras. El lugar da igual, pero el # 23 de los Cavs ya es un jugador que está marcando una época.

En las finales de conferencia, LeBron James Basketball Club el equipo de Cleveland se volverá a enfrentar con los Boston Celtics, aunque el contexto es muy diferente al de hace un año. Los C's llegan al Final Four jugando un tremendo baloncesto colectivo, con mucho énfasis defensivo y aún sin poder contar con Kyrie Irving, quien no vuelve hasta la próxima temporada. Ante la baja de Kyrie, han surgido otros jóvenes e inexpertos talentos que en verdad no parecen novatos, tal como se refleja en la presencia de Jayson Tatum.

Jayson tiene apenas 20 años y está completando su primera temporada en la liga, pero en este momento pareciera como si tuviera 10 años más y se desenvuelve en el parquet como si fuera un jugador con mucho recorrido en postemporada. Impresiona su personalidad, en particular cuando decide resolver jugadas en situaciones de uno contra uno. Tiene el talento, pero sobre todo tiene la explosividad propia de un novel jugador, que cuando ataca se lanza como una saeta que va sin parar rumbo a la canasta.

Tatum encaja muy bien dentro de un sistema en el que todos los jugadores tienen casi la misma relevancia. Un día, Jayson puede ser la figura. En otro, puede ser Terry Rozier. Después, puede ser Marcus Morris. Y más adelante, podría ser Al Horford, como supo serlo en el tercer partido de la serie frente a los Philadelphia 76ers. En varias secuencias, marcó a Joel Embiid. No solo establecía bien su posición, sino que sacaba a Embiid de su zona de comodidad y lo obligó a tomar varios tiros forzados. Y para sellar su valiosa faena, Horford convirtió la canasta decisiva en los segundos finales de la prórroga y robó un balón que iba a dirigido a Embiid, cuando los Sixers iban por el empate.

Todo ese esfuerzo es reflejo del trabajo de Brad Stevens, quien sigue sin recibir crédito de parte de sus colegas y de parte de los especialistas, pero que ha realizado una admirable labor, adaptando sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta. De otra forma, no se podría explicar como Boston ha vuelto a la antesala de las finales de liga con un puñado de jugadores relativamente inexpertos además de un veterano subvalorado por muchos, pero de enorme valía para su escuadra.

En la otra conferencia, se dará un duelo entre los dos mejores de este año. Los Houston Rockets y los Golden State Warriors pasaron sin mayores dificultades a las finales del oeste. Incluso, los Warriors se reservaron a Stephen Curry en el primer juego de la serie frente a los New Orleans Pelicans y volvió en plenitud a partir del segundo partido. Los Rockets pasaron apuros en el segundo encuentro frente el Utah Jazz, pero luego fueron lo suficientemente capaces para despachar a Utah en cinco partidos, con todo y ese uniforme chillón del Jazz que usaron en el juego 3 (¿el peor uniforme de toda la NBA? muy probablemente).

En principio, Rockets y Warriors parecen similares, pero mirándolos en detalle, son equipos muy diferentes. Pueden lucir iguales, por el hecho de jugar rápido y anotar muchos puntos, pero son las cualidades técnicas y defensivas las que diferencian a estos conjuntos. Los Rockets muchas veces no mueven tanto el balón, dado a que sus dos bases, James Harden y Chris Paul, suelen quedarse mucho con la pelota, en muchos casos para resolver ellos mismos con jugadas personales. De hecho, el barbudo y CP3 promedian conjuntamente 39.2 tiros al aro y 50.3 puntos por partido.

Los Warriors también anotan mucho, pero su juego en ataque se basa en muchos movimientos y cortinas que generan espacio para recibir y lanzar automáticamente. Así se da el caso que Kevin Durant, Stephen Curry y Klay Thompson estén compartiendo genuinamente sus intervenciones, tal como se ve en sus promedios: 28.0 puntos de Durant, 24.5 de Curry (aunque solo ha jugado cuatro partidos) y 21.2 de Thompson. Movimientos, cortinas, pases, tiros y anotaciones. Una y otra vez, sucesivamente en todo el juego hasta terminar sacando de la cancha al rival de turno.

La diferencia puede estar en las defensivas. Golden State presiona y de forma continua, al punto de generar muchos robos y contra ataques. Houston de a poco incorpora elementos defensivos, teniendo a Clint Capela como jugador importante en los tableros (14.4 puntos, 12.2 rebotes en los playoffs), además de imponer mucha presencia en la llave. A modo personal, sigo viendo a los Rockets como un equipo definido netamente por la ofensiva y sobre todo por correr y tirar, tal como son los equipos dirigidos por Mike D'Antoni.

De parte de los Warriors, es tal su nivel y amplitud de plantel, que Steve Kerr a pasado de alternar pívots, entre Zaza Pachulia y JaVale McGee, a prescindir de ellos en las recientes jornadas y derechamente, colocar en la pista al famoso quinteto de la muerte para comenzar los partidos. En el cuarto partido frente a los Pellies, el impacto fue nocivo: Golden State sacó diferencia de +26 cuando tenia a Curry, Thompson, Durant, Draymond Green y Andre Iguodala en la cancha. Entran en ritmo, se meten en racha tiradora y no paran más.

Tenemos a los cuatro finalistas y en verdad, son los cuatro mejores equipos de este momento. En cuanto a calidad y cantidad, habría que mencionar a Golden State como el mejor conjunto. Por campaña a través de todo el año, tendría que ser Houston. Por su capacidad de adaptación, podría ser Boston. Por tener al mejor jugador, las chances siempre estarán para Cleveland y así será mientras LeBron James siga vigente. Y lo más impresionante, es que el propio James esté buscando maneras para seguir mejorando. Eso es carácter ganador.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.