viernes, 17 de abril de 2015

Apuntes de NBA (Previo a los Playoffs)

En vísperas del comienzo de la postemporada, una serie de consideraciones sobre los equipos clasificados a las eliminatorias por el título y algunas cosas que dejó el cierre de la fase regular.

Comencemos por los mejores clasificados. En el Oeste, los Golden State Warriors instauraron una marca de franquicia con sus 67 victorias -mejor balance de toda la liga- además de firmar un impresionante 39-2 jugando en su pabellón. Anotaron como ningún otro equipo en la liga (110 puntos por partido), encestaron y seguirán encestando triples a mansalva (39.8% de efectividad, 1° en la liga), su máxima estrella Stephen Curry batió su propio récord de triples convertidos en una temporada con 286, una de tantas razones para ser considerado como MVP de la temporada, al mismo tiempo en que comparte el balón con Klay Thompson, Draymond Green, Harrison Barnes y el resto del equipo. Divertirse con la naranja parece ser la consigna, así al menos se refleja en la alegría que inspiran al rotar la pelota hasta encontrar el tiro más cómodo posible. Todo muy fluido, todo muy estético y todo muy bien hasta acá. ¿Qué podría hacer dudar de los Warriors como contendientes al título? quizás la tremenda expectativa que pueda generar la ventaja de localía o bien las decisiones de Steve Kerr que, por muy bien que vaya, es un coach novato. Y la novatez podría ser factor en algún momento, ya sea para bien o para mal.

Igualmente de colectiva es la filosofía por la que se mueven los Atlanta Hawks, quienes con 60 victorias aseguraron el primer lugar en el Este. Ganaron 22 partidos más respecto al año pasado, un signo de enorme progreso del conjunto dirigido por Mike Budenholzer. Y es aún más interesante si consideramos que este equipo apenas cambió a cinco jugadores respecto del plantel de la liga pasada. Es tal la influencia 'Spur' de su coach que tiene a seis jugadores promediando 10 o más puntos por partido, aunque igualmente hay elementos sobresalientes. Al Horford se consagra como uno de los mejores jugadores internos en toda la competición, Jeff Teague juega con mucho más criterio y Kyle Korver vive quizás la mejor etapa en toda su trayectoria en la NBA. Encima, han crecido como equipo defensivo situándose dentro de los siete mejores en puntos permitidos y porcentaje de aciertos a los contrarios (97.1 y 43.9% respectivamente). Veremos si el contexto de jugar en playoffs, siendo un equipo protagonista -y no sorpresa, como el año pasado- teniendo la ventaja de jugar primero en casa genera algún cambio en la conducta de este equipo que luce muy bien trabajado.

Hablemos de equipos enrachados. Cleveland Cavaliers y San Antonio Spurs entran a los playoffs en muy buena forma, teniendo a todos sus jugadores saludables, rindiendo muy bien en cada una de sus rotaciones lo que ha derivado en provechosas victorias. Los Cavs cerraron la etapa regular ganando 15 de 20 puntos, permitiendoles tener la segunda mejor marca en el Este. Lebron James (25.3 puntos, 6.0 rebotes, 7.4 asistencias) ya tiene las riendas del equipo en la pista, Kyrie Irving ya no absorbe tanto la pelota como en los primeros dos meses de competición, Kevin Love ha encontrado su lugar lentamente, mientras que los jugadores que llegaron en enero mediante traspasos encajaron perfectamente. Mozgov es toda una garantía bajo el aro y J.R. Smith genera un impacto positivo en cada intervención suya. La curva ascendente de este equipo es clara y esa curva intentarán sostener en su intención de poder pelear por el campeonato.

Los Spurs cerraron igual de bien que Cleveland, ganando 14 de 16 partidos pero acabaron siendo víctimas del loco y salvaje Oeste, y fue así como la derrota en la última jornada en casa de New Orleans Pelicans les costó caer del segundo al sexto puesto en la clasificación. La tropa comandada por Gregg Popovich encontró su ritmo en el momento adecuado, su nivel se asemeja a aquel baloncesto sublime expresado en junio de 2014, pero el hecho de comenzar como visitantes su serie frente a los Clippers de Los Angeles podría ser un factor perjudicial en sus aspiraciones al bicampeonato. No porque no tengan capacidad, sino porque la localía suele ser crucial en estas series de postemporada. Sólo para tener una referencia: el último equipo que logró ser campeón tras haber clasificado bajo el cuarto puesto fueron los Houston Rockets de 1995, quienes entraron sextos a esos playoffs. Ya pasaron casi 20 años de aquel hito.

San Antonio perdió en la noche del miércoles frente a los Pelicans y estos a su vez lograron adjudicarse el último puesto de clasificación en el Oeste, superando en el desempate al Oklahoma City Thunder con quienes compartían la misma marca (45-37). Un hecho que vincula a ambos equipos y que tuvo mucho que ver con este desenlace se remonta al pasado 6 de febrero, cuando se enfrentaron en Oklahoma. Un inusual triple de Anthony Davis en la última jugada del partido terminó sellando ese duelo a favor de los Pellies y ese triunfo a domicilio de New Orleans terminó inclinando la balanza a su favor en este desempate, haciendo inútil el descomunal esfuerzo de Russell Westbrook con sus 11 triples decenas y 10 partidos de 40 ó más puntos. Finalmente, no alcanzó para jugar la postemporada y Russell, quien finalizó la liga con el mejor promedio de puntos (28.1) deberá mirar el resto del torneo por televisión. Tanto nadar para morir en la orilla y tanta gesta heroica para terminar sin recompensa. Ningún premio individual podrá consolar a Westbrook, como él mismo manifestó al conocer la eliminación de su equipo.

Para tener claro quien jugará contra quién y no perder detalle alguno, estos serán los duelos de playoffs en primera ronda.

Conferencia Este
Atlanta Hawks vs Brooklyn Nets (ATL 4-0 en temporada regular)
Cleveland Cavaliers vs Boston Celtics (2-2 en temporada regular)
Chicago Bulls vs Milwaukee Bucks (CHI 3-1 en temporada regular)
Toronto Raptors vs Washington Wizards (TOR 3-0 en temporada regular)

Conferencia Oeste
Golden State Warriors vs New Orleans Pelicans (GS 3-1 en temporada regular)
Houston Rockets vs Dallas Mavericks (HOU 3-1 en temporada regular)
Los Angeles Clippers vs San Antonio Spurs (2-2 en temporada regular)
Portland Trail Blazers vs Memphis Grizzlies (MEM 4-0 en temporada regular)

lunes, 13 de abril de 2015

Reyes sin corona


El jueves pasado ocurrió en hecho poco común en la NHL. En aquel día, los Kings de Los Angeles perdieron por 3-1 frente a los Calgary Flames, quedando eliminados de la postemporada y sin derecho de defender la Stanley Cup ganada el año pasado. Campeón defensor eliminado en la etapa regular, algo que sucedió por apenas quinta ocasión en los últimos 50 años, aunque tres de ellos han sido dentro de los últimos 20. Antes de estos Kings, los equipos que ocuparon ese dudoso honor fueron: Toronto Maple Leafs en 1968, Montreal Canadiens en 1970, New Jersey Devils en 1996 y Carolina Hurricanes en 2007.

Esto es algo muy poco visto, usualmente los campeones son equipos que logran hilvanar varias campañas positivas con sucesivas clasificaciones a los playoffs, algo que bien pudiera haber ocurrido con los Kings, quienes casi no hicieron cambios en su plantilla respecto a la temporada pasada. Pero la irregularidad fue algo que los caracterizó desde el primer mes de liga, sin tener consistencia alguna y pasando por varios ciclos negativos. Fue así como no alcanzaron el 50% de victorias (40 de 82), terminando la competición con un registro de 40 triunfos, 27 derrotas y 15 caídas en tiempo extra, totalizando 95 puntos los cuales fueron insuficientes para la clasificación. Ni siquiera en la recta final pudieron establecer una buena racha. Al contrario, acabaron perdiendo cuatro de sus últimos siete encuentros.

Lo peor del caso es que a partir de ahora, los Kings deberán enfrentar complejas situaciones contractuales de varios miembros de su plantel. Justin Williams, otrora ganador del trofeo Conn Smythe, finaliza su contrato al igual que Jarrett Stoll y la joven promesa Tyler Toffoli. Además, uno de sus principales elementos, Anze Kopitar, quedará como agente libre dentro de un año, por lo que bien podría explorar otros horizontes. Dura realidad y difícil de entender en Los Angeles. En menos de un año, pasaron de ser campeones a quedar fuera de la postemporada y con una tremenda incertidumbre respecto a su futuro.

Playoffs: Ducks y Rangers parten como favoritos

Este miércoles 15 comenzarán las eliminatorias por el título de la Stanley Cup. Cuatro rondas, al mejor de siete juegos cada una, para determinar al nuevo monarca del hockey sobre hielo, manteniendo el formato establecido el año pasado, enfrentando a rivales divisionales en las primeras dos fases, para luego derivar en las finales de conferencia y en la serie por la copa. En el Este, New York Rangers (113 puntos) y Montreal Canadiens (110 puntos) clasificaron en primer lugar de sus respectivas zonas, mientras que en el Oeste, Anaheim Ducks y St. Louis Blues (109 puntos cada uno) se adjudicaron el primer lugar en sus divisiones. Los duelos correspondientes a la primera etapa serán los siguientes:

Conferencia Este
New York Rangers vs Pittsburgh Penguins (NYR 3-1 en temporada regular)
Montreal Canadiens vs Ottawa Senators (OTT 3-0 en temporada regular)
Tampa Bay Lightning vs Detroit Red Wings (TB 3-1 en temporada regular)
Washington Capitals vs New York Islanders (2-2 en temporada regular)

Conferencia Oeste
Anaheim Ducks vs Winnipeg Jets (ANA 3-0 en temporada regular)
St. Louis Blues vs Minnesota Wild (2-2 en temporada regular)
Vancouver Canucks vs Calgary Flames (2-2 en temporada regular)
Nashville Predators vs Chicago Blackhawks (CHI 3-1 en temporada regular)

lunes, 30 de marzo de 2015

El riesgo de las conmociones

Hace un par de semanas, Chris Borland sorprendía a todos al anunciar su retiro de la NFL a sus 24 años de edad y después de haber disputado su primera temporada como profesional. La razón: el miedo a los efectos que pueden causar los reiterados golpes en la cabeza que sufren los jugadores de fútbol americano. Difícil de entender para el común de la gente, que un deportista de alta competencia con mucho potencial y tras una prometedor debut decida alejarse de su actividad y con ello, prescindir de un contrato de cuatro años con un valor superior a los tres millones de dólares. Si intentamos comprender el punto de vista del jugador, podría ser mucho más comprensible esta decisión. El fútbol americano es esencialmente un deporte de colisión que conlleva, entre otros golpes, conmociones cerebrales que a futuro pueden generar síntomas tan delicados como falta de concentración, perdida de memoria, depresión y hasta demencia.

Las conmociones siempre han existido en este juego, aunque la NFL comenzó a tomar cartas en el asunto solo hace algunos años, luego que se revelaran casos de ex jugadores como Ray Easterling, Dave Duerson y Junior Seau quienes tras sus fallecimientos, se diagnosticó que sufrían de encefalopatía traumática crónica, lo que incluso generó una demanda. Resulta curioso, por decir lo menos, que dentro de la liga no haya existido una real conciencia sobre los golpes a la cabeza. Es más, Sidney Rice, campeón del Super Bowl XLVIII con los Seattle Seahawks y retirado hace un año, declaró en su momento: "Desafortunadamente no fui educado lo suficiente sobre lo que generan las conmociones cerebrales. Los estudios médicos serán de gran ayuda y tal vez puedan prevenirlo".

Los estudios a los que aludía Rice, quien se retiró a los 27 años de edad, tienen que ver con el cerebro y como reacciona frente a reiterados golpes en la cabeza. Dentro de las conclusiones que se han sacado, se estima que un jugador de fútbol americano, a través de su carrera, puede sufrir alrededor de 19 conmociones cerebrales. La reciente conciencia que están generando estas lesiones y la calidad de vida después de concluir sus carreras en los emparrillados son razones por las que varios jugadores están cuestionando si realmente vale la pena exponer su físico, como bien comentaba Borland cuando anunció su retiro el pasado 16 de marzo: "Pensé en lo que podía lograr en el fútbol americano, pero cuando lees sobre Webster, Duerson y Easterling, y para ser el tipo de jugador que me gustaría ser creo que tendría aceptar algunos riesgos que como persona no quiero asumirlos".

De parte de la liga, el vicepresidente del departamento de salud y seguridad, Jeff Miller, argumenta que "el fútbol americano nunca ha estado más seguro como ahora". Quizás en cuanto a las reglas que protegen a los jugadores, pero lo concreto es que el riesgo y las consecuencias de estas conmociones aún se están estudiando y todavía no existe plena conciencia sobre el impacto que causa en los jugadores, tal como declaraba Rice y además, no se debe ignorar que en la actualidad los jugadores de la NFL corren a una velocidad sospechosamente alta, lo que da para pensar sobre el consumo de sustancias y si es que existe alguna clase de control sobre las mismas. Estos factores han impulsado a que valiosos jugadores como Borland decidan dar un paso al costado. Y mientras no exista un pleno diagnóstico sobre estas lesiones, es posible que más jóvenes promesas al menos cuestionen el hecho de ejercer una carrera jugando con cascos y hombreras.

lunes, 23 de marzo de 2015

NBA Retro: Phoenix Suns 2004-2007

Hace poco más de una década, en la NBA predominaban los partidos densos, de lento desarrollo, con tendencias defensivas y de baja anotación. En medio de todo eso surgió un equipo que quiso romper con ese molde. Run & Gun, muchas posesiones, pases precisos, cortes rápidos hacia el aro, jugadas de contra ataque. De todo eso se componían los Phoenix Suns quienes causaron una revolución dentro de la liga a mediados de la década pasada, con juego atractivo y sobre todo, muy dinámico. Ese juego puramente ofensivo era lo que buscaba el entrenador Mike D'Antoni y lo logró, imponiendo su esquema y más importante aún, con jugadores idóneos para su ejecución.

Después de terminar con el segundo peor balance del oeste en la liga 2003-2004 (29 triunfos, 53 derrotas), hubo cambios en el equipo. Traspasaron a Stephon Marbury, un buen base pero que ya no rendía a gran nivel, y tuvieron espacio suficiente en el tope salarial para fichar a Steve Nash, quien había decidido no continuar con los Dallas Mavericks. Nash era el conductor ideal para el tipo de ofensiva que quería correr D'Antoni: ligero, rápido, con una prodigiosa visión de cancha, además de ser un gran tirador. Apenas iniciado el curso 2004-2005, ya se percibía una notoria mejoría en los Suns y sobre todo, ya se veía como este equipo corría y anotaba, corría y anotaba, corría y anotaba y así sucesivamente.

Nash se hizo inmediatamente de la conducción y logró congeniar con Amare Stoudamire y Shawn Marion, jugadores grandes pero muy versátiles a la vez, capaces de jugar al pick & roll, desplazarse más allá de la zona pintada y hasta tomar tiros de tres, en el caso de Marion. Esa versatilidad abría muchas opciones de ataque, generando muchos duelos favorables en cada posesión. El lema 7 seconds or less (7 segundos o menos) identificaba plenamente a este equipo que con mucha facilidad podía anotar más de 100 puntos en cada partido, jugando a un solo pase o moviendo más la pelota. El Small Ball, que tanto se ve en la NBA actual, era ejecutado con maestría por este equipo que por tres años consecutivos logró promediar entre 108 y 110 puntos por partido, alcanzado porcentajes de conversiones entre 47% y 49%.  Más específico todavía: estos Suns lograban jugar 95 posesiones por encuentro y su eficiencia ofensiva fluctuaba entre los 111 y 114 puntos por cada cien posesiones.

Un auténtico espectáculo que además de tener a Nash, quien fue el MVP de la liga en 2005 y 2006, Marion y Stoudamire, contaba con actores de reparto que complementaban muy bien la producción de los tres grandes. Raja Bell, Joe Johnson, Leandro Barbosa, quien fue premiado como suplente del año en 2007, Boris Diaw, entre otros, eran excelentes opciones y podían causar daño a los rivales de diferentes maneras. Ya sea atacando al aro, lanzando desde la esquina o encontrando el pase extra, un arte que Diaw manejaba muy bien. Los Suns corrían mucho, anotaban más y ganaban por doquier. 62 triunfos en 2005, 54 en 2006 y 61 en 2007. Ese exitoso ritmo frenético se prolongó en playoffs aunque para desgracia de todo Phoenix, nunca alcanzó para llegar las Finales. En esas tres campañas siempre se encontraron con equipos equilibrados y con más astucia defensiva (San Antonio Spurs 2005, 2007; Dallas Mavericks 2006) que acabaron con sus aspiraciones de llegar al campeonato.

Si bien este equipo nunca pudo disputar la serie por el título, dejó una huella imborrable. Solo es cosa de ver la NBA actual: equipos jugando hasta con tres bases y a veces sin un pívot clásico, haciendo múltiples rotaciones y probando muchos lanzamientos de tres. Todo eso lo hacían aquellos Phoenix Suns y por eso dieron espectáculo, fueron muy gratos de ver y hacían que valiera la pena trasnochar para ver sus partidos. Bajo la dirección de D'Antoni y la conducción en pista de Nash, quien recientemente anunció su retiro, el baloncesto dinámico y vistoso marcó una época y dejó gratos recuerdos.

jueves, 12 de marzo de 2015

Pitcheo inmortal


El Salón de la Fama del béisbol profesional tendrá este año a tres lanzadores que fueron muy destacados durante los años 90 y parte de la década pasada. Tres jugadores que fueron dominantes en el montículo, que integraron equipos ganadores y que a partir de ahora serán oficialmente legendarios. Uno de ellos es Randy Johnson. Conocido popularmente como The Big Unit y cuyo aspecto era realmente de un jugador de alguna época antigua, fue reconocido por tener un fastball que superaba los 160 kilómetros por hora, con el que ponchó a 4.875 bateadores y ganó en 303 aperturas, situándose dentro de los cinco mejores de toda la historia en esas categorías. Estuvo nueve años como abridor en los Seattle Mariners, pero su mejor etapa la tuvo posteriormente con los Arizona Diamondbacks, en especial durante el período 2001-2003 donde ganó en el 77% de sus aperturas y fue pieza fundamental en el triunfo de los D'Backs en la Serie Mundial del 2001 frente a los New York Yankees. De hecho, en esa titulación Johnson compartió el premio de Jugador Más Valioso con Curt Schilling, el otro gran pitcher de Arizona en esos días.

Pedro Martínez fue un ícono durante sus siete años en los Boston Red Sox (1998-2004). Sus lanzamientos tenían la tendencia de ir hacia afuera, creando confusión en sus oponentes. El dominicano tuvo múltiples partidos con una carrera permitida o ninguna, vivió los años en que Boston se quedaba corto en sus aspiraciones, mientras sus archirrivales Yankees celebraban campeonatos de forma consecutiva y fue parte del histórico triunfo en la Serie Mundial del 2004, donde los Red Sox acabaron con la maldición de 85 años. Martínez jugó el sexto partido de la memorable serie frente a New York y el tercero de la serie por el título ante los St. Louis Cardinals, donde retiró a 14 bateadores consecutivos. Era tal su nivel de dominio que lideró todas las Ligas Mayores en carreras limpias permitidas y eficiencia de strikeouts en cinco ocasiones.

El otro gran lanzador es John Smoltz. Permaneció dos décadas completas con los Atlanta Braves (1988-2008) siendo parte de la época exitosa del equipo a mediados de los 90s, junto con otros grandes pitchers como Tom Glavine y Gregg Maddux. Su fastball tenía cuatro variables, alcanzando velocidad superior a los 100 kilómetros por hora. Hasta 1999 brilló como abridor, llegando a tener temporadas con +200 strikeouts. Luego de una lesión que lo marginó por todo el 2000, Smoltz comenzó un nuevo rol como cerrador y fue igualmente brillante, llegando a imponer un récord de partidos salvados con 55 en la temporada 2002. En las dos siguientes campañas mantuvo su gran nivel, sumando 45 y 44 salvados respectivamente. Tiene un logro que nadie más tiene: es el único pitcher en la historia de Grandes Ligas con al menos 200 triunfos como abridor (213) y 150 juegos salvados (154).

viernes, 27 de febrero de 2015

Resumen: Warriors 99, Cavaliers 110

En la noche del jueves se encontraron dos de los mejores equipos del momento en la NBA. Los Golden State Warriors llegaban al estado de Ohio para su tercero de seis partidos consecutivos en el este, y se encontraron con unos Cleveland Cavaliers que están logrando su mejor nivel basquetbolístico, justo cuando se acerca la recta final de la temporada. El juego comenzó muy nivelado y especialmente fluido, con un ritmo de juego que trajo muchas canastas, algunas mediante rotaciones y otras a través de perdidas. Fue así como el primer cuarto acabó 33-32 para los Warriors, quienes parecían estar ejecutando su tradicional ofensiva y con un buen Stephen Curry, quien anotó 12 puntos en el cuarto inicial.

Pero lentamente, los Cavaliers fueron ajustando piezas. La defensa comenzó a cerrar un poco más en la zona pintada, lograban cubrir algunas secuencias de pick & roll y de a poco fueron forzando errores de los visitantes y también, más rebotes a su favor (acabaron dominando en esa faceta, 51-44). Eso también les generó mejores opciones ofensivas, mezclando jugadas de uno contra uno y otras en las que abrían la cancha, tal como ha insistido su director técnico David Blatt. Los Cavs se fueron al intermedio en ventaja (61-56) y en los primeros minutos del tercer cuarto, marcando un parcial de 12-3 que obligó al coach de los Warriors, Steve Kerr, a pedir tiempo fuera mientras alegaba furibundamente contra los árbitros. Esa ráfaga anotadora de los locales acabó decidiendo el partido, ya que siempre mantuvieron el control de las acciones, llegando a sacar ventaja de hasta 16 puntos.


Lebron James tuvo anoche su mejor partido en el presente curso. Requirió de 36 minutos para convertir 42 puntos (15/25 tiros de cancha, 8/11 tiros libres), encestando camino al aro, con tiros en suspensión y hasta de larga distancia, convirtiendo cuatro triples, además de sumar 11 rebotes y 5 asistencias. Kyrie Irving anotó 24 puntos (6/17 tiros de cancha) y varias de sus canastas fueron en jugadas individuales, aunque con un detalle: ya no absorbe tanto tiempo con el balón en sus manos, una señal que el juego colectivo de los Cavs evoluciona. Timofey Mozgov (10 puntos, 10 rebotes) fue uno de los tres jugadores que llegaron a Cleveland en el traspaso a tres bandas efectuado en enero y está resultando ser una pieza fundamental en el equipo, poniendo cortinas, acompañando el pick & roll e imponiendo su presencia en los rebotes. Un ejemplo estadístico que comprueba su aporte, es el índice de +/- que tuvieron los Cavaliers con el ruso en cancha: anoche, el diferencial fue +17, el mejor de todo el conjunto.

Los Warriors se fueron diluyendo a partir del segundo cuarto, siendo incapaces de superar los 25 puntos por período tras haber marcado 33 en el primero. Curry, quien comenzó muy bien, apenas anotó seis puntos después de los primeros doce minutos y acabó con una discreta producción: 5/17 tiros de cancha y 18 puntos en total. Igual de discreto fue el partido de Klay Thompson, quien nunca pudo entrar en ritmo y nunca pudo encontrar su tiro, encestó apenas 5/13 y 13 puntos en total. El suplente David Lee encabezó las anotaciones de Golden State con 19 unidades (8/11), destacando dentro de una pobre producción colectiva: 42% de conversiones, muy por debajo de su habitual 48%.

Cleveland es uno de los equipos en mejor forma de toda la liga y lo ha demostrado en el presente mes, ganando ocho de sus últimos diez partidos y 17 de los últimos 19 si agregamos los partidos de enero, ubicándose en el tercer lugar del este (37-22) a solo un juego de distancia del segundo, Toronto Raptors, y a nueve del líder Atlanta Hawks. Mientras que Golden State (44-11) continúa en lo más alto del oeste, aunque ha sufrido un pequeño bache en esta serie de partidos como visita, donde han perdido dos de tres. Y aún le quedan tres más, en Toronto; en Boston y en Brooklyn.

lunes, 23 de febrero de 2015

Outdoor Hockey


Desde el 2008, la NHL ha estado experimentando con la organización de al menos un partido al año jugado al aire libre, preferentemente en época invernal. Cada Winter Classic ha sido un éxito teniendo estadios llenos en lugares como Wrigley Field, Fenway Park, Heinz Field, Michigan Stadium y Nationals Park, como ocurrió el mes pasado. Esos coliseos habituados para la práctica del béisbol y el fútbol americano han visto como el hockey ha generado una alta expectativa, con asistencias superiores a los 70 mil espectadores. Y así fue como la liga decidió expandir esta idea y desde el año pasado comenzó otra serie de partidos en outdoor, bajo el nombre de Stadium Series.

En 2014, Dodger Stadium; Soldier Field y Yankee Stadium (dos veces) tuvieron el honor de recibir partidos protagonizados por equipos como Los Angeles Kings, New York Rangers, Chicago Blackhawks, entre otros. Todos al aire libre, todos con mucho frío y todos con tribunas llenas. Esta nueva tradición continúa en el presente año y en esta oportunidad, la acción tuvo lugar en el Levi's Stadium de Santa Clara, coliseo destinado para la NFL (San Francisco 49ers) que recibió a los San José Sharks y a los Kings de Los Angeles, en la noche del sábado recién pasado y televisado en horario estelar. 70.205 fanáticos se dieron cita en el sur de California para presenciar este duelo entre rivales divisionales.

El encuentro fue particularmente disputado. Los Kings abrieron el marcador antes de los tres minutos de iniciado el juego, gracias a un remate de Jake Muzzin que fue desviado por Kyle Clifford. 1-0 de entrada y los campeones de la última Stanley Cup tomaban control del juego, pero los Sharks (quienes hicieron de local en este partido) lograron igualar poco antes de terminar el primer período, con un gol del defensa Brent Burns quien recibió el pase tras el faceoff ganado por su compañero Tommy Wingels.

El segundo período fue luchado pero con pocas oportunidades de gol, aunque era el equipo de San José el que lograba acercarse con mayor frecuencia al pórtico defendido por Jonathan Quick. Pero esas intenciones de los Tiburones se vinieron abajo en el tercer período, cuando Marian Gaborik robó el puck en el medio de pista, aceleró y sacó un remate inatajable. 2-1, el cual sería el marcador final. Gaborik se convirtió en el héroe de los Kings y de paso, rompió una mala racha personal: antes de este partido, tenía seis juegos consecutivos sin goles y sólo había convertido uno en los últimos trece.

Kings y Sharks quedaron igualados con 68 puntos en la clasificación del oeste, aunque por el momento Los Angeles se aferra a la clasificación a los playoffs, mientras que San José está momentáneamente fuera de los puestos de wild card. Un buen partido, con mucha incertidumbre y con otra gran respuesta del público, algo muy valorable en tiempos donde la NHL parece estar perdiendo popularidad en Estados Unidos. Eventos de esta especie siguen confirmando al hockey sobre hielo como uno de los deportes majors.