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martes, 28 de enero de 2020
Super RedBowl
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
La 54° edición del Super Bowl ofrece un duelo que, a priori, tendría todo lo necesario para ser el partido del año en la NFL. San Francisco 49ers y Kansas City Chiefs llegan a la definición en Miami y lo hacen jugando un fútbol americano de alto vuelo, con creatividad de parte de sus entrenadores y con la velocidad de sus jugadores que han marcado diferencias a través de toda la temporada. Son equipos bien armados en ofensiva, unos sobresalen más lanzando, otros se han vuelto una máquina de correr. En defensiva, ambos conjuntos muestran fortalezas, con bloques sólidos y que han crecido en el transcurrir del tiempo. Y en cuanto a los coaches, si bien hay 21 años de diferencia, en cuanto a estrategias y decisiones en la cancha son muy similares. Mucho talento, muchas alternativas y muchas claves que se desprenden de un duelo que de por sí es novedoso, ya que por primera vez en siete años el Super Bowl no tendrá ni a Tom Brady ni a Peyton Manning y después de cuatro años, será una definición sin los Patriots quienes cederán su cetro al nuevo campeón que será coronado el próximo domingo.
Los equipos. Después de siete años, los 49ers vuelven a un Super Bowl. En el presente curso, comenzaron 8-0 antes de perder por primera vez. Lograron el primer puesto de su conferencia en un partido definido por centímetros ante los Seattle Seahawks y el margen acumulado de sus tres caídas fue de apenas 13 puntos. Superaron a los Vikings y a los Packers sin problemas en su acceso al SB54. En ambos partidos, corrieron y con poder. Logran imponerse en la línea, gracias a un sofisticado sistema de bloqueos que abre enormes espacios. Es un sistema en el que prácticamente cualquiera que tenga algo de talento pueda destacarse. En los playoffs, Tevin Coleman fue la estrella en el primer juego y después, Raheem Mostert se lució en la final de conferencia. Están armados para correr, pero igualmente tienen armas para lanzar. En ciertos tramos de la etapa regular, Jimmy Garoppolo tuvo que tomar un rol protagónico y lo supo hacer, jugando cada partido con algo más de aplomo y conectando con Deebo Samuel y Emmanuel Sanders, quien llegó a mitad de torneo. Fueron la sensación en toda la temporada y llegan en muy buen nivel, luego de haber pasado duros desafíos que los llevaron a tener la localía en postemporada.
De igual manera, los Chiefs llegan al Super Bowl jugando quizás su mejor football de toda la temporada. El inconveniente que debieron enfrentar a mitad de torneo fue la lesión de Patrick Mahomes que lo marginó por dos partidos, pero no afectó mucho ya que el equipo de Kansas City no perdió el paso respecto de los grandes equipos de su conferencia. Llegan a la definición después de ocho victorias consecutivas, un proceso en que el equipo fue encontrando matices equilibrando los pases con más acarreos. En los playoffs, los Chiefs aprovecharon su localía y se impusieron anotando de muchas maneras, ya sea con jugadas de alto impacto o de manera más metódica, con ofensivas de mayor duración. Mahomes completará su segundo año como titular en la liga, pero su madurez en la cancha lo hace ver como un quarterback mucho más curtido. Impacta su rápida toma de decisiones, muchas veces encuentra un receptor en menos de dos segundos y su movilidad la usa astutamente, corre cuando la situación lo amerita, tal como lo hizo en uno de sus touchdowns frente a los Titans. Con apenas 24 años de edad, Mahomes ya es la cara de esta franquicia que después de medio siglo tiene la chance de volver a ganar un campeonato.
Jóvenes pasadores. Contextos distintos aunque importantes de todas formas. En Kansas City, Mahomes puede romper un partido con una jugada de alto riesgo y dado su perfil de mariscal pistolero, puede lanzar pases de toda especie. Ciertamente, el # 15 es quien mueve a toda la ofensiva de los Chiefs. Por su parte, Garoppolo (28) cuando tiene que lanzar lo hace y suele resolver bien, aunque todavía tiene una extraña tendencia a lanzar intercepciones evitables. Aunque para bien del jugador de San Francisco, se notan sus años de aprendizaje cuando fue suplente de Brady. De hecho, no hay que olvidar que Jimmy G jugó un par de veces de reemplazo, mientras Brady cumplía una suspensión. Por ahí se explica su llegada a la bahía en 2017, su progreso y su producción llegaron orgánicamente.
Armas letales. Un factor común que une a estos equipos son las alas cerradas. George Kittle y Travis Kelce son dos tight ends de categoría estelar. Imponen presencia, son hábiles para atrapar el balón y tienen destrezas para desmarcarse. Suelen ser muy confiables en situaciones extremas. Garoppolo suele buscar a Kittle en jugadas obvias de pase y George juega con una elasticidad que ya quisieran varios wideouts. En su tercer año en la liga, ya se consagra como uno de los mejores. Atrapó 89 pases y sumó 1.088 yardas, además de anotar cinco touchdowns. Fue lejos el mejor receptor de los Niners y para muchos el mejor TE de todo este torneo. Por parte de Kelce, ahí encontramos a un jugador de excelencia. Todos saben para donde va y de alguna forma, Travis crea espacio para atrapar el balón. Ha sido esencial para darle forma a la ofensiva de KC y en los playoffs ha sido clave con tres touchdowns.
Factores defensivos. Ambos equipos han tenido defensas que han complementado muy bien lo hecho por las ofensivas. SF cuenta con una unidad de cuidado. En todo el año, hubo solo dos partidos en que no robaron balones, fueron los sextos mejores en ese rubro (27) pero donde sobresalen realmente es presionando mariscales. Usan linebackers, usan esquineros. Van con cuatro, con cinco y hasta seis en ocasiones. Mezclan esquemas y confunden rivales. Los 49ers pueden sacar de quicio a cualquier pasador. Sumaron 48 capturas en la etapa regular (quintos mejores) y en las eliminatorias, añadieron otras nueve. Mientras tanto, KC ha mejorado lo suficiente en defensa como para darle un soporte al festival ofensivo que arman los Chiefs. El juego ante Tennessee fue una prueba: dejaron a Derrick Henry en apenas 69 yardas, después del primer cuarto casi que no influyó en el partido y todo fue gracias a una línea bien armada que tenía estudiados los movimientos del corredor al que enfrentaban.
Los entrenadores. 40 años tiene Kyle Shanahan, 61 Andy Reid. Hay diferencia en cuanto a la edad, pero en la práctica estos son coaches con varias similitudes en metodología, creatividad y decisiones durante los partidos. Ambos ya tienen experiencia previa en Super Bowl’s: Shanahan era el coordinador ofensivo de los Atlanta Falcons hace tres años, cuando perdieron una definición que ganaban por 25 puntos promediando el tercer cuarto. Ahora, en su tercer año al mando de los 49ers vuelve a un SB, pero ahora con la chance de ganarlo siendo director técnico. Reid es uno de los siete entrenadores con más triunfos en la historia de la NFL, pero de esos siete es el único que no ha ganado un campeonato. Su única oportunidad la tuvo hace quince años, cuando dirigía a los Philadelphia Eagles. Perdió por tres puntos ante los Pats.
El nexo histórico. Joe Montana, uno de los grandes quarterbacks de la historia. Ganó cuatro títulos con San Francisco en los 80’s y a principios de los 90’s, fue a terminar su carrera en Kansas City, donde estuvo muy cerca de disputar otro SB. Montana estuvo invicto en Super Bowl’s, además de ganar los cuatro que jugó su balance de touchdowns/intercepciones en esos cuatro juegos fue un envidiable 11/0. Siempre brilló en la liga y siempre lo hizo con camiseta roja, tal y como será el color que caracteriza la definición del próximo 2 de febrero.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 10 de diciembre de 2019
Altibajos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El domingo pasado, los San Francisco 49ers dieron un gran paso rumbo a quedarse con el primer lugar de su conferencia al imponerse como visitantes frente a los New Orleans Saints (48-46). Es interesante ver cómo evolucionan los Niners, sobre todo en cuanto a estrategias y la relevancia que tienen los jugadores a partir de las jugadas diseñadas por Kyle Shanahan. De a poco han integrado matices a su juego de carrera que tenían establecido desde el comienzo de la temporada. Dadas las circunstancias del reciente partido, el equipo de San Francisco buscó más opciones de pase y dieron resultado, gracias a buenos desempeños de sus protagonistas.
Aun siendo proclive a cometer errores, Jimmy Garoppolo responde bajo presión. Lo demostró en varias jugadas frente a los Saints, interpretando bien los esquemas e identificando duelos favorables. Completó varios pases fulminantes con Emmanuel Sanders, quien sumó 157 yardas en 7 recepciones y un touchdown (además de un pase anotador), y también acertó varios envíos con Deebo Samuel y George Kittle, este último alineado en diversas posiciones y quien ejecutó la jugada decisiva en la última serie, convirtiendo un 4th & 2 en una jugada de 39 yardas, que desde su origen estaba destinada para él. Los Niners sacaron adelante un partido ante un posible rival de playoffs y siguen creciendo rumbo a esa instancia, a pesar de todas las lesiones que han sufrido a lo largo del año.
El arbitraje volvió a dar la nota baja y en esta ocasión, los malos cobros afectaron a los New England Patriots en su derrota ante los Kansas City Chiefs (16-23). Entre todos los cobros, hubo dos que alteraron el juego. Casi al final del tercer cuarto, Stephon Gilmore recuperó un balón suelto y mientras buscaba acercar el balón al touchdown, los jueces sonaron el silbato deteniendo la acción. Luego de la revisión, confirmaron el fumble pero dejaron sin efecto la corrida posterior de Gilmore privando a los Pats de una posible anotación.
La otra secuencia cuestionable ocurrió en el último cuarto, cuando N’Keal Harry se estiró con el balón hasta el goal line. Por todos lados se vio el touchdown, pero los jueces determinaron que Harry había salido en la yarda 3. Para mala fortuna de Bill Belichick, ya habían retado dos jugadas y ya no podían pedir revisión. Por desgracia, los malos referatos se están haciendo comunes en la NFL y sobre todo, la falta de criterio está distinguiendo a los cuerpos arbitrales en cada partido. Si bien Kansas City hizo méritos para ganar, esos malos cobros además de otras interferencias no advertidas dejaron frustrado a todo el equipo de New England, que además de perder en casa debió soportar el mal procedimiento de los jueces.
Hay que tener en cuenta a los Tennessee Titans. Llevan ocho victorias e igualaron a los Houston Texans, a quienes deberá enfrentar dos veces dentro de las próximas tres semanas. Desde que Ryan Tannehill fue designado como quarterback titular, han ganado seis de siete partidos y siempre anotaron sobre 20 puntos. Además, el ex Dolphin está encabezando la liga con un admirable 118.5 de rating, el más alto de su carrera (nunca ha superado los 95.0 en una temporada). En sus siete titularidades, solo en una ocasión quedó bajo los 100.0. Su presencia ha refrescado a la ofensiva que solo tenía a Derrick Henry como única opción viable. Ahora, los pases y acarreos se complementan, y Henry se consolida como uno de los mejores corredores con 1.243 yardas (2° mejor) y 13 touchdowns (el mejor).
En los primeros seis partidos, hubo tres en los que anotaron menos de 10 puntos sufriendo incluso un 16-0 en contra, en la sexta jornada. Después de aquel juego, se produjo el relevo de Tannehill por Marcus Mariota y la ofensiva creció, al punto de ser la décima mejor en la actualidad, promediando 24.5 puntos por partido. Además del ida y vuelta ante los Texans, les queda recibir a los Saints. Están en buena racha y no será descabellado creer que pueden ganar los tres partidos restantes. De ocurrir aquello, podrían arrebatarle la división a Houston y así tendrían un partido de postemporada en casa. También está la posibilidad de ingresar a los playoffs mediante un comodín, en este momento están con las mismas victorias que los Pittsburgh Steelers. De cualquier manera, los Titans enfrentarán las últimas tres fechas en una clara curva ascendente.
Sin dudas, la peor división es la NFC Este. Se puede comprobar en los rendimientos, donde los Dallas Cowboys y los Philadelphia Eagles comparten el liderato con más derrotas que victorias (6-7) y se puede comprobar también en el desempeño de los cuatro equipos, donde impera la inconsistencia. El duelo entre Eagles y Giants fue un ejemplo de esa inconsistencia. Philly quizás tenga el plantel más talentoso de la división, pero no lo ha demostrado en parte por las lesiones y en especial, por la falta de regularidad en su juego. En cada partido, se ve que Carson Wentz no tiene protección suficiente y muchas veces, los receptores no ayudan soltando muchos pases.
Los Cowboys parecían tener buen rumbo, pero sus patrones negativos les causaron tres derrotas consecutivas y con ello, los cuestionamientos sobre la gestión de Jason Garrett. Aún está pendiente la revancha entre ‘Boys e Eagles (22 de diciembre en Philadelphia), pero es evidente que estos son equipos muy irregulares, plagados por las lesiones y con rendimientos que solo ofrecen chispazos de buen football. Anotan pero les anotan por igual, son capaces de ganar como también pueden cometer todos los errores posibles. Inestabilidad pura.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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