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martes, 4 de febrero de 2020

Comeback City Chiefs


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El Super Bowl LIV quedó en la historia por tener un duelo entre dos equipos que llegaban en su mejor momento, ofreciendo un encuentro igualado, donde cada uno tuvo su chance de golpear. El partido tuvo diversos matices y estrategias que fueron avanzando en el mismo juego. Finalmente, la definición de la 100° temporada de la NFL nos deja un ilustre campeón como los Kansas City Chiefs, quienes fueron madurando en la temporada y en este mismo partido tuvieron que tomar riesgos cuando el tiempo apremiaba. Esos riesgos y sobre todo, esos ajustes sobre la marcha los llevaron a una tercera remontada consecutiva, esta vez ante los San Francisco 49ers y que terminó valiendo el título, su primero después de 50 años.

Desde el primer cuarto, los Chiefs desplegaron sus recursos en ataque. Los pases de Patrick Mahomes y a su vez, los acarreos de Damien Williams quien desde temprano comenzaba a ser factor. Se fueron arriba 7-3 mediante una marcha extraordinaria, en la que consumieron más de siete minutos, convirtieron un 4th & 1, y combinaron jugadas con las que fueron moviendo el balón pacientemente. En ese momento, parecía que iban a arrasar. Estaban sacando jugadas de rápido desarrollo, en la que no daban espacio a una reacción defensiva. En el segundo cuarto, una intercepción a Jimmy Garoppolo le daba una chance de estirar la diferencia, pero no fue así y de entonces que comenzaron los problemas.

Lentamente, los 49ers se metieron en el partido. Las jugadas que precedían de motions daban resultado y la velocidad de sus jugadores comenzaba a equiparar el dominio que ejerció KC en un principio. De un 3-10, el equipo de San Francisco logró igualar el partido antes del intermedio y en el tercer cuarto, ya tenían ventaja de 20-10. En ese momento, el ímpetu era de los Niners quienes se imponían en la línea de golpeo y estaban confundiendo a Mahomes, quien fue cayendo en una fase de ansiedad e indecisión. De ahí salieron las dos intercepciones lanzadas por Pat, la primera en un pase precipitado que cazó Fred Warner y la segunda, mediante un envío atrasado que Tyreek Hill no alcanzó a atrapar. SF estaba en posición de liquidar el partido con poco más de 10 minutos en el tiempo reglamentario, pero ahí comenzó la reacción definitiva de los Chiefs.

Tal como fue en sus anteriores partidos de playoffs, nunca se desesperaron. Se mantuvieron fieles a su metodología, aunque también incorporaron elementos que ayudaron a la frenética remontada. Todo partió con la defensiva que logró detener dos veces seguidas a Jimmy Garoppolo y compañía, permitiendo apenas un 1st down en total. Eso le dio la oportunidad a la ofensiva, que volvió a ser firme en la protección a Mahomes y este a su vez, tuvo un poco más de calma, la suficiente para completar los pases que no había logrado acertar antes. En todo el partido había tenido problemas buscando pases largos, en parte por la buena cobertura de los 49ers. Pero dentro de los últimos siete minutos, el # 15 de los Chiefs tiró dos bombazos. El primero, fue de 44 yardas a Hill (era un 3rd & 15) el cual derivó en touchdown de Travis Kelce y el segundo, dirigido a Sammy Watkins. Una perfecta espiral que recorrió 38 yardas. Luego, en 3rd & goal, Mahomes encontró a Williams para anotar el touchdown que puso arriba a KC.

En cuestión de cinco minutos, pasaron de la confusión al vértigo. Los Chiefs montaron otro rally, tal como en el juego ante los Texans donde anotaron 41 puntos seguidos después de ir 24-0 abajo y ante los Titans, donde convirtieron 21 seguidos después de ir 10 unidades abajo. Aquí, la situación era extrema ya que debían levantar 10 puntos de margen en el último cuarto. Lo hicieron y lo mejor del caso, fue que encontraron una forma de ir por rutas largas, las cuales habían estado ocultas en el partido. En vez de derrumbarse, Mahomes corrigió sus errores y terminó encabezando esta remontada, después de haber jugado quizás los tres cuartos más discretos de su corta carrera en la liga. Para coronar el triunfo, Williams se escapó 38 yardas y anotó el último touchdown de la noche, que selló la victoria de los Chiefs. Un triunfo que no debiera sorprender, considerando el proceso que vivieron durante la temporada, particularmente en los últimos tres meses donde hilvanaron nueve triunfos consecutivos para adjudicarse el trofeo Lombardi.

21 puntos en los últimos siete minutos, una fiel demostración de lo que es capaz de hacer Kansas City en ofensiva, moviendo el balón y anotando súbitamente, casi sin que uno se dé cuenta, pueden rematar el partido en un fragmento. Lo habían hecho antes y lo volvieron a hacer en el escenario más grande. Un triunfo que hace justicia para esta organización, que el año pasado se había quedado en las puertas para llegar al Super Bowl y que ahora, medio siglo después de su único campeonato, llega y cumple con el objetivo. Justicia también para Andy Reid, uno de los grandes entrenadores del presente siglo y uno de los más ganadores de la historia. Por fin logra ganar un título y él es responsable del cambio que han tenido los Chiefs desde su llegada en 2013, convirtiéndolos en frecuentes animadores en su conferencia hasta llegar a la ansiada coronación.

Williams era quizás merecedor del MVP de este partido (133 yardas totales, 2 touchdowns), pero el premio fue para Mahomes (286 yardas en pases, 3 touchdowns) quien apenas en su segundo año como titular ya está afianzado como la estrella absoluta de los Chiefs y de la liga en general. A sus 24 años de edad, Patrick es una de las nuevas caras que necesitaba la liga para refrescar la competencia. Aquí está el campeón y un firme protagonista de la liga en esta década que comienza. Para una ciudad poco habituada a los trofeos y una franquicia que vivió décadas de mediocridad, este Super Bowl ganado por los Kansas City Chiefs es motivo de orgullo para toda su comunidad y gracias a la figura de Mahomes y la gestión de Reid, seguramente la idea y la ilusión será seguir construyendo grandes procesos para cosechar una época de triunfos.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 28 de enero de 2020

Super RedBowl


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La 54° edición del Super Bowl ofrece un duelo que, a priori, tendría todo lo necesario para ser el partido del año en la NFL. San Francisco 49ers y Kansas City Chiefs llegan a la definición en Miami y lo hacen jugando un fútbol americano de alto vuelo, con creatividad de parte de sus entrenadores y con la velocidad de sus jugadores que han marcado diferencias a través de toda la temporada. Son equipos bien armados en ofensiva, unos sobresalen más lanzando, otros se han vuelto una máquina de correr. En defensiva, ambos conjuntos muestran fortalezas, con bloques sólidos y que han crecido en el transcurrir del tiempo. Y en cuanto a los coaches, si bien hay 21 años de diferencia, en cuanto a estrategias y decisiones en la cancha son muy similares. Mucho talento, muchas alternativas y muchas claves que se desprenden de un duelo que de por sí es novedoso, ya que por primera vez en siete años el Super Bowl no tendrá ni a Tom Brady ni a Peyton Manning y después de cuatro años, será una definición sin los Patriots quienes cederán su cetro al nuevo campeón que será coronado el próximo domingo.

Los equipos. Después de siete años, los 49ers vuelven a un Super Bowl. En el presente curso, comenzaron 8-0 antes de perder por primera vez. Lograron el primer puesto de su conferencia en un partido definido por centímetros ante los Seattle Seahawks y el margen acumulado de sus tres caídas fue de apenas 13 puntos. Superaron a los Vikings y a los Packers sin problemas en su acceso al SB54. En ambos partidos, corrieron y con poder. Logran imponerse en la línea, gracias a un sofisticado sistema de bloqueos que abre enormes espacios. Es un sistema en el que prácticamente cualquiera que tenga algo de talento pueda destacarse. En los playoffs, Tevin Coleman fue la estrella en el primer juego y después, Raheem Mostert se lució en la final de conferencia. Están armados para correr, pero igualmente tienen armas para lanzar. En ciertos tramos de la etapa regular, Jimmy Garoppolo tuvo que tomar un rol protagónico y lo supo hacer, jugando cada partido con algo más de aplomo y conectando con Deebo Samuel y Emmanuel Sanders, quien llegó a mitad de torneo. Fueron la sensación en toda la temporada y llegan en muy buen nivel, luego de haber pasado duros desafíos que los llevaron a tener la localía en postemporada.

De igual manera, los Chiefs llegan al Super Bowl jugando quizás su mejor football de toda la temporada. El inconveniente que debieron enfrentar a mitad de torneo fue la lesión de Patrick Mahomes que lo marginó por dos partidos, pero no afectó mucho ya que el equipo de Kansas City no perdió el paso respecto de los grandes equipos de su conferencia. Llegan a la definición después de ocho victorias consecutivas, un proceso en que el equipo fue encontrando matices equilibrando los pases con más acarreos. En los playoffs, los Chiefs aprovecharon su localía y se impusieron anotando de muchas maneras, ya sea con jugadas de alto impacto o de manera más metódica, con ofensivas de mayor duración. Mahomes completará su segundo año como titular en la liga, pero su madurez en la cancha lo hace ver como un quarterback mucho más curtido. Impacta su rápida toma de decisiones, muchas veces encuentra un receptor en menos de dos segundos y su movilidad la usa astutamente, corre cuando la situación lo amerita, tal como lo hizo en uno de sus touchdowns frente a los Titans. Con apenas 24 años de edad, Mahomes ya es la cara de esta franquicia que después de medio siglo tiene la chance de volver a ganar un campeonato.

Jóvenes pasadores. Contextos distintos aunque importantes de todas formas. En Kansas City, Mahomes puede romper un partido con una jugada de alto riesgo y dado su perfil de mariscal pistolero, puede lanzar pases de toda especie. Ciertamente, el # 15 es quien mueve a toda la ofensiva de los Chiefs. Por su parte, Garoppolo (28) cuando tiene que lanzar lo hace y suele resolver bien, aunque todavía tiene una extraña tendencia a lanzar intercepciones evitables. Aunque para bien del jugador de San Francisco, se notan sus años de aprendizaje cuando fue suplente de Brady. De hecho, no hay que olvidar que Jimmy G jugó un par de veces de reemplazo, mientras Brady cumplía una suspensión. Por ahí se explica su llegada a la bahía en 2017, su progreso y su producción llegaron orgánicamente.

Armas letales. Un factor común que une a estos equipos son las alas cerradas. George Kittle y Travis Kelce son dos tight ends de categoría estelar. Imponen presencia, son hábiles para atrapar el balón y tienen destrezas para desmarcarse. Suelen ser muy confiables en situaciones extremas. Garoppolo suele buscar a Kittle en jugadas obvias de pase y George juega con una elasticidad que ya quisieran varios wideouts. En su tercer año en la liga, ya se consagra como uno de los mejores. Atrapó 89 pases y sumó 1.088 yardas, además de anotar cinco touchdowns. Fue lejos el mejor receptor de los Niners y para muchos el mejor TE de todo este torneo. Por parte de Kelce, ahí encontramos a un jugador de excelencia. Todos saben para donde va y de alguna forma, Travis crea espacio para atrapar el balón. Ha sido esencial para darle forma a la ofensiva de KC y en los playoffs ha sido clave con tres touchdowns.

Factores defensivos. Ambos equipos han tenido defensas que han complementado muy bien lo hecho por las ofensivas. SF cuenta con una unidad de cuidado. En todo el año, hubo solo dos partidos en que no robaron balones, fueron los sextos mejores en ese rubro (27) pero donde sobresalen realmente es presionando mariscales. Usan linebackers, usan esquineros. Van con cuatro, con cinco y hasta seis en ocasiones. Mezclan esquemas y confunden rivales. Los 49ers pueden sacar de quicio a cualquier pasador. Sumaron 48 capturas en la etapa regular (quintos mejores) y en las eliminatorias, añadieron otras nueve. Mientras tanto, KC ha mejorado lo suficiente en defensa como para darle un soporte al festival ofensivo que arman los Chiefs. El juego ante Tennessee fue una prueba: dejaron a Derrick Henry en apenas 69 yardas, después del primer cuarto casi que no influyó en el partido y todo fue gracias a una línea bien armada que tenía estudiados los movimientos del corredor al que enfrentaban.

Los entrenadores. 40 años tiene Kyle Shanahan, 61 Andy Reid. Hay diferencia en cuanto a la edad, pero en la práctica estos son coaches con varias similitudes en metodología, creatividad y decisiones durante los partidos. Ambos ya tienen experiencia previa en Super Bowl’s: Shanahan era el coordinador ofensivo de los Atlanta Falcons hace tres años, cuando perdieron una definición que ganaban por 25 puntos promediando el tercer cuarto. Ahora, en su tercer año al mando de los 49ers vuelve a un SB, pero ahora con la chance de ganarlo siendo director técnico. Reid es uno de los siete entrenadores con más triunfos en la historia de la NFL, pero de esos siete es el único que no ha ganado un campeonato. Su única oportunidad la tuvo hace quince años, cuando dirigía a los Philadelphia Eagles. Perdió por tres puntos ante los Pats.

El nexo histórico. Joe Montana, uno de los grandes quarterbacks de la historia. Ganó cuatro títulos con San Francisco en los 80’s y a principios de los 90’s, fue a terminar su carrera en Kansas City, donde estuvo muy cerca de disputar otro SB. Montana estuvo invicto en Super Bowl’s, además de ganar los cuatro que jugó su balance de touchdowns/intercepciones en esos cuatro juegos fue un envidiable 11/0. Siempre brilló en la liga y siempre lo hizo con camiseta roja, tal y como será el color que caracteriza la definición del próximo 2 de febrero.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 21 de enero de 2020

Rojos furiosos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La postemporada de la NFL nos deja a los San Francisco 49ers y a los Kansas City Chiefs como aspirantes al título, el cual definirán el próximo 2 de febrero cuando se dispute el Super Bowl LIV. Son equipos con similitudes, más allá del color de su camiseta. Ambos cuentan con mucho talento en sus líneas, mariscales jóvenes, jugadores de alto impacto y entrenadores suficientemente creativos como para explotar toda la materia prima a disposición.

No debiera sorprender la llegada de los Chiefs al Super Bowl, luego de haberse quedado en la final de conferencia el año pasado. Se nota que aprendieron de los errores y sobre todo, se nota que han desarrollado matices en su juego. Su fortaleza son los pases y tiene que serlo con Patrick Mahomes, quien en muy poco tiempo se ha consolidado como un jugador top en la liga. Además de su talento natural para lanzar pases largos, se ve que interpreta mejor las situaciones dentro de una ofensiva que genera muchas situaciones de uno contra uno. Puede ser Tyreek Hill, puede ser Travis Kelce o hasta puede ser Sammy Watkins. Cualquiera de ellos puede romper el partido con alguna gran recepción, como bien lo hicieron el domingo ante los Tennessee Titans (35-21).

Hill es el jugador más veloz del torneo y es veloz en todo sentido. Corre y se desmarca en un pestañeo, es el arma ideal para Mahomes quien gusta de lanzar pases de alto riesgo. Lo bueno de tener a tantos receptores de calidad es que se abre un abanico de opciones, sobre todo si las defensas se enfocan en neutralizar a uno en particular. El domingo, hubo secuencias en que los Titans iban sobre Kelce, lo cual dejó mucho espacio para que atacaran Hill y Watkins, autores de tres touchdowns que fueron claves para el triunfo que se dio mediante otra remontada, luego de estar 10 puntos abajo en el segundo cuarto.

La versatilidad de este conjunto es tal que pueden anotar consumiendo mucho tiempo (qué importante es Damien Williams en ese rol) o en series de dos minutos o menos, como bien lo hicieron en los últimos cinco minutos de la primera mitad. De forma relampagueante, un envío de Mahomes a Hill y después, una escapada de Mahomes pusieron arriba a Kansas City. Después solo tuvieron que liquidar el resultado. Impactan esas ofensivas tan fluidas y sobre todo, por su rápida ejecución. Lo mejor del caso es que no se empeñan solo en pasar y siempre están apegados a su plan, tal como fue el partido contra los Texans. En ello se puede captar la experiencia de Andy Reid que está reluciendo en estos playoffs y cuyas decisiones han sido positivas para su equipo. Los Chiefs llegarán a pelear el título y justo cuando juegan en su mejor nivel.

De igual manera, los 49ers lograron dominar a los Green Bay Packers (37-20) el domingo en la noche. Un triunfo macizo que se explica a partir del sistema ofensivo de San Francisco, donde los linieros además de estar sincronizados tienen muy bien aprendidas sus asignaciones y eso se percibe cuando corren con el balón. Bloqueos de frente y en zona, abriendo enorme espacio para quien sea que esté alineado de corredor. Raheem Mostert fue quien sacó todo el provecho y antes de llegar al intermedio ya había superado las 100 yardas y había anotado tres de sus cuatro touchdowns. El dominio llega a ser demoledor, marcando presencia en el scrimmage en cada jugada, complementando fuerza con velocidad. Por un momento, los Niners parecían indefendibles cuando acarreaban.

Fue tan superior el equipo de San Francisco corriendo, que Jimmy Garoppolo apenas tuvo que lanzar ocho pases en todo el partido. La fórmula perfecta, la cual ya habían implementado con éxito en la ronda anterior. Los 49ers tienen muy buenos jugadores, algunos de ellos de nivel top en sus posiciones, como George Kittle y Kyle Juszczyk, y otros de importante presencia como Emmanuel Sanders, pero al final son todos parte de un sistema implementado por Kyle Shanahan que por fin puede ejecutarlo en su esplendor, al tener a casi todos sus jugadores disponibles, algo que no pudo ocurrir en sus primeros dos años al frente de este conjunto.

Si la ofensiva luce dominante, la defensiva lo es quizás aún más. No solo tacklean y derriban oponentes. Persiguen y presionan a toda velocidad, llegando a colapsar el pocket en varias secuencias. Suelen mandar blitz, mezclando movidas con los linebackers e incluso con los esquineros, quienes desde sus posiciones pueden crear caos frente a cualquier pasador, así lo han hecho en todo el año y así fue contra Aaron Rodgers, quien tuvo una fatídica primera mitad cometiendo errores que terminaron inclinando el duelo a favor de los Niners. Dentro de ese espectáculo defensivo, el novato Nick Bosa sobresale y en gran medida. Además de tener técnicas y destrezas propias de un buen linebacker, juega con mucho instinto y su velocidad impresiona cuando se mete por un costado para capturar a los rivales. Nick marca el tono para una defensiva que ha sido fundamental para la llegada de San Francisco a la definición.

Quizás muy pocos proyectaban este duelo hace algunos meses, considerando más que nada las campañas perdedoras que habían tenido los 49ers en años recientes. Pero lo concreto es que el final de la 100° temporada de la NFL nos presentará un duelo entre dos equipos que representan en buena medida el fútbol americano de la nueva generación. Velocidad y creatividad, talento y explosión. 49ers y Chiefs fueron evolucionando con el transcurrir de los partidos y mostrando variables, cuando vivían momentos complicados. Ambos equipos visten camiseta roja, un color que bien pudiera sugerir una idea del próximo Super Bowl. A priori, están las condiciones para tener una definición apasionante. Los jugadores y el nivel en que llegan ambos equipos invitan a ese vaticinio.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 10 de septiembre de 2019

Armados y desarmados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Además de ser los vigentes campeones de la NFL, los New England Patriots abrieron la temporada mostrando un equipo bien preparado en todas sus líneas, aún si tienen algunas bajas en ofensiva. Cuentan con una de las líneas más sólidas de la liga, ayuda para que sus corredores sumen yardas y eventualmente para que Tom Brady complete sus pases, con muchas rutas cortas, algunas cruzadas y entre medio, algún envío de +20 yardas como en dos de sus tres touchdowns. Quizás ya no veamos partidos con más de 50 intentos, pero cuando Brady tiene que buscar un pase largo todavía lo hace, sin perder calidad ni eficacia. El dominio ofensivo fue tal que completaron 472 yardas y la línea permitió un solo castigo.

La defensiva Patriot dejó en tres puntos a los Steelers (tal como fue en el Super Bowl LIII frente a los Rams) y no necesitaron presionar mucho a Ben Roethlisberger, a quien le interceptaron un pase. Cortaron todos los acarreos y algo importante, fue la marcación sobre JuJu Smith Schuster. Si no estaba cubierto por Stephon Gilmore, había doble marca o una defensa zonal bien marcada contra el receptor, quien pese a atrapar seis pases nunca fue factor. El buen tackleo y la buena ejecución continúan en Foxboro, con los que vienen de temporadas anteriores y con los que se vienen sumando. La costumbre ganadora persiste, mientras sigan al mando de Bill Belichick.

A priori, el principal obstáculo de los Pats en su conferencia serían los Kansas City Chiefs, quienes el domingo salieron bien parados de su visita a los Jacksonville Jaguars. La ofensiva anotó 40 puntos y lo impresionante fue el ritmo que impusieron en la primera mitad, con varios pases rápidos y bien ejecutados. Fue tal el ritmo que en los primeros 13 minutos de partido, Patrick Mahomes había superado las 200 yardas y había conectado dos pases de touchdown. Mahomes, quien viene de ser el MVP de la liga en el curso pasado, marca la pauta y lo hace con una soltura que quizás no tenga ningún otro quarterback. Domina los pases rápidos, explota las rutas profundas, saca provecho de sus receptores y también muestra buen toque cuando tiene que buscar distancias medias.

El gran beneficiado el domingo fue Sammy Watkins, quien debió asumir un rol principal ante la prematura lesión de Tyreek Hill. Fue a quien más buscó Mahomes en el partido y Sammy respondió con 198 yardas y tres touchdowns. Es bueno que los Chiefs tengan otras alternativas aparte de Hill y veremos cuánto tarda en adaptarse LeSean McCoy. La ofensiva define al equipo de Kansas City, que en un día de calor y contra una defensa dura llegó a 40 puntos. Bien podrían llegar a esa marca muchas veces en el año, sobre todo al ver lo bien entrenados que llegaron al comienzo de temporada.

En la columna anterior, mencionaba toda la expectativa generada en torno a los Cleveland Browns. Ese Hype quedó de manifiesto al comenzar el partido en casa contra los Tennesee Titans, pero solo quedó ahí. Los Brownies no solo perdieron por 30 puntos, sino que exhibieron muchas falencias técnicas y disciplinarias. La línea ofensiva fue débil, apenas le daba tiempo a su mariscal quien fue capturado cinco veces además de recibir un safety. La poca protección terminó afectando el desempeño de Baker Mayfield quien forzó muchos pases y regaló tres intercepciones en el último cuarto, la última devuelta a touchdown. Esos errores impulsaron la diferencia de nueve a 30 puntos en el final.

En mi opinión, lo peor de Cleveland fueron los 18 castigos, varios de ellos por golpes o empujones innecesarios que obsequiaban yardas a los Titans. De esos castigos, el más lamentable fue el de Greg Robinson quien pateó a Kenny Vaccaro, costándole la expulsión al tackle ofensivo antes de llegar al intermedio. Y si de indisciplina se trata, no hay que obviar el lujoso reloj que portaba Odell Beckham Jr. en pleno partido. ¿Por qué usar un reloj y por qué el receptor es autorizado? eso es responsabilidad de Freddie Kitchens, quien tendrá muchas ocupaciones y defectos que corregir. El cable a tierra cayó pesado y los Browns tendrán que componerse en el corto plazo. Materia prima tienen, deben saber aprovecharla.

Un equipo que carece de esa materia son los Miami Dolphins. Con todos los cambios generados antes del comienzo de temporada, quedaron a la deriva y la sensación de estar desechando este año es cada vez más notoria. El domingo fueron arrasados por los Baltimore Ravens, a quienes les salió prácticamente todo creando una diferencia de 59 x 10. Muchos asientos vacíos en Hard Rock Satdium y muchos jugadores pidiendo ser traspasados, ya que no querrían ser parte de un equipo que no estaría jugando para ganar.

Tienen vacíos en muchas posiciones, algo que no beneficia a Brian Flores quien comienza su primera experiencia como director técnico. Y tal como apuntaba mi compañero Joaquín Candía en la reciente edición del podcast de NFL Chile, no sería descabellado ver un desfile de quarterbacks durante el torneo. El domingo jugaron Ryan Fitzpatrick y luego, cuando el partido estaba desinflado mandaron a Josh Rosen. Si continúa esta curva descendente, no sorprendería ver el retorno de otros ilustres (?) personajes como Brock Osweiler o Jay Cutler. Tank for Tua, comenzó la saga por fichar al astro de Alabama.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Chiefs 51, Rams 54: Matices de un partidazo


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El lunes pasado, los Rams de Los Angeles y los Kansas City Chiefs protagonizaron el mejor partido en lo que va de temporada en la NFL, cumpliendo con la enorme expectativa que se generó previo al juego. Un inverosímil 54-51 a favor de los Rams generó un total de 105 puntos, la tercera mayor puntuación histórica en un partido, además de 1.001 yardas combinadas. Los mariscales de campo lanzaron 10 pases de touchdown y en general, hubo 14 TD’s siendo 3 de ellos generados por las defensivas. Registros exuberantes que reflejan el estado actual en el que se encuentra la liga, con partidos de alta anotación y sobre todo, muy cargados a los pases. Lo bueno del caso, es que estamos viendo más creatividad en las ofensivas gracias a los entrenadores y las nuevas generaciones de talentos, que han llegado con otras cualidades a impactar la competencia. Más allá de las anotaciones, este partido dejó una serie de aspectos para consignar y que en parte, configuraron el desarrollo del mismo.

Goff y Mahomes, presente y futuro. Los quarterbacks que jugaron este partido son la cara de la nueva generación de pasadores en la liga. Ágiles, con potencia para lanzar el balón y con carácter para jugar los grandes partidos. Pero de igual manera, Jared Goff y Patrick Mahomes tienen cualidades que los distinguen notoriamente. El progreso de Goff va de la mano con la gestión técnica de Sean McVay, quien desde su llegada a los Rams el año pasado, se ha encargado de potenciar las virtudes de su mariscal. Goff tiene elementos propios de un pocket passer, se maneja bien dentro del bolsillo y sabe interpretar los movimientos adversarios antes de repartir el balón de forma indiscriminada con sus receptores. La buena protección de sus linieros le da tiempo y espacio para buscar opciones con tranquilidad, como supo hacerlo el lunes. Además, la producción de Todd Gurley le da pie para ejecutar el play action, donde Goff suele completar jugadas de largo trayecto.

Por otro lado, el talento de Mahomes se basa en mucha velocidad que se manifiesta de diversas formas. Como se desplaza dentro y fuera del pocket, su lectura de juego y sus pases, los cuales parecen rayos que van a toda velocidad, además de tener una notoria influencia beisbolera, considerando el pasado de Mahomes como pitcher. Una jugada que ilustra esa técnica y velocidad pasadora, fue la conexión de 73 yardas con Tyreek Hill donde el balón voló de forma precisa y sobre todo, muy rápida tomando en cuenta el largo trayecto que recorrió el ovoide en esa secuencia. Hill tan solo tuvo que atrapar el balón y convertir el touchdown. Esa velocidad de Mahomes se traduce en ímpetu, el cual se refleja desde su semblante para salir a la cancha y en pleno partido, cuando lanza sin miedo a equivocarse. Para ser un jugador de segundo año y siendo este su primero como titular, muestra mucho progreso. Quizás, sus errores sean lo único que tenga de novato. En dos de sus tres intercepciones lanzadas el lunes, Mahomes falló en el cálculo y terminó cometiendo esos errores que fueron factor en el resultado final.


The Tyreek Show. Adam Thielen destaca por atrapar pases en cada partido, Michael Thomas brilla con sus escapadas, pero Tyreek Hill reúne todo eso y genera mucho más. Discutiblemente, debe ser el receptor más difícil para marcar hoy en día y a su vez, es el receptor más espectacular para ver en acción. Puede desempeñar de receptor abierto como también en posición slot o hasta saliendo del backfield, dependiendo de los respectivos motions. Hill tiene mucha velocidad pero también sabe correr bien sus rutas y hace los cortes adecuados para desmarcarse. Y en campo abierto, es imparable. En mi opinión, la mejor habilidad de Tyreek es el catch n’ run. Una vez que atrapa el balón y con espacio para correr, es prácticamente indefendible. Apenas atrapa el pase, en un pestañeo puede sacar diez yardas de ventaja. Y teniendo a un mariscal como Mahomes quien lanza muy rápido, la fórmula es peligrosa en cada partido de los Chiefs. Los registros del # 10 de Kansas City en este partido son para enmarcar: 10 recepciones, 215 yardas y 2 touchdowns. Los Rams probaron con todas las formas posibles. Marcación personal, doble cobertura, defensiva zonal. Nada resultó con Tyreek, quien volvió a ser imparable como ha sido en todo este año.

Todos son útiles en los Rams. Una gran virtud del equipo de Los Angeles está en sus receptores, son todos igualmente confiables. Da igual si es el primer receptor o alguien que apenas juegue algunos snaps. Goff reparte el balón de igual forma con todos los receptores y estos responden, atrapando el balón. Incluso, ante la reciente baja por lesión de Cooper Kupp, la unidad no pareció estar resentida. Brandin Cooks, Robert Woods, Tyler Higbee y hasta el desconocido Gerald Everett contribuyeron el lunes para completar los pases de su mariscal. El caso de Everett es muy curioso. Le lanzaron cuatro pases, de los cuales atrapó tres. Y de esas tres recepciones, dos acabaron en touchdown. Eficiencia máxima. Así como fue el caso de Everett en este juego, han sido otros que han anotado en los partidos anteriores. Así están armados los Rams y así supieron rendir el lunes.

Poca defensa, pero buena. En un partido de tono ofensivo, fueron esporádicas maniobras defensivas las que inclinaron la balanza en favor de los Rams. Permitieron 546 yardas a los Chiefs y 6 pases anotadores de Mahomes, pero supieron colocar presión y crearon jugadas que fueron claves. Aaron Donald volvió a tener otro partido dominante, hizo dos capturas (lleva 14.5 en el año) y forzó dos balones sueltos que derivaron en 14 puntos. La rapidez e instinto de Donald son incomparables a cualquier otro jugador defensivo en la actualidad y aún con doble bloqueo, puede romper esos obstáculos y llegar de forma muy rápida al mariscal contrario. El otro jugador destacado en la defensa de L.A. fue Samson Ebukam, quien hizo jugadas tan o quizás más impactantes que Donald. Aparte de hacer una captura, devolvió un fumble al touchdown y le interceptó un pase a Mahomes, que también regresó hasta las diagonales. Y para rematar, cuando quedaba 1:20 para el final, alcanzó a golpear el brazo de Mahomes alterando la fuerza del pase que acabó en las manos de Marcus Peters para la intercepción. Ebukam fue un inesperado protagonista.

No fueron solo las yardas y los puntos, Rams y Chiefs mostraron todas sus armas y toda su versatilidad que se vio reflejada en la variedad de formaciones, con receptores que se esparcían por toda la cancha, además de todos los motions previos a cada jugada. Fue un partido bien jugado, en el que se notó que estaban en acción los mejores equipos de cada conferencia. Jugadas de toda especie y secuencias que cambiaban el tono del juego. Por momentos, parecía que Andy Reid le ganaba la partida a Sean McVay, pero al final la ejecutoria de los quarterbacks terminó siendo el principal factor por el que Los Angeles terminó imponiéndose ante Kansas City.

Ahora, cabe la pregunta: ¿Les alcanzará para llegar al Super Bowl? Veremos, no por nada siguen teniendo los mejores registros de la liga (Rams 10-1, Chiefs 9-2), pero es evidente que tienen detalles muy atendibles. Los Rams han tenido que batallar con diversas lesiones además de su notoria debilidad cubriendo los pases largos, Aqib Talib regresa para el próximo partido y veremos cuanto puede ayudar a subsanar ese problema. Los Chiefs cometieron demasiados castigos y además, su defensa no ha sabido mantener ventajas ante quarterbacks de gran nivel. Convirtieron 40 puntos en Foxboro pero acabaron perdiendo ante Tom Brady y los Patriots y en este juego en el Coliseo de Los Angeles, pasaron a la historia al ser el primer equipo que pierde un partido anotando 50+ puntos, luego de la serie que pudo montar Jared Goff en el final del juego.

Quien sabe, quizás hayamos visto una primicia de la definición del próximo 3 de febrero. Aunque bien pudieran aparecer otros equipos como Saints, Patriots o Steelers. De lo que estoy seguro, es que nadie se enojaría si se repite un partido con estas mismas características, en Atlanta.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 3 de octubre de 2018

El fenómeno Mahomes


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Cuando Patrick Mahomes fue elegido en la primera ronda del Draft 2017 de la NFL, se sabía que era cuestión de tiempo para que se convirtiera en el quarterback titular de los Kansas City Chiefs. Después de pasar en la banca casi todo el año pasado, fue nombrado titular luego del traspaso de Alex Smith, que se hizo oficial antes del término de la temporada pasada. Con un año de aprendizaje, llegaba el momento para que Mahomes mostrara sus cualidades. Y en el primer mes de competición de la presente temporada, no ha hecho más que sobresalir.

Los Chiefs tienen el mejor registro dentro de su conferencia (4-0) y son uno de los dos invictos restantes de la liga, junto con los Rams. Tienen la mejor ofensiva, promediando 36.5 puntos por partido, y eso se debe en buena medida a Mahomes, quien ha rendido a un altísimo nivel completando un 65.2% de sus pases con un impecable balance de 14 touchdowns y ninguna intercepción, teniendo su mejor eficiencia en la segunda semana contra los Pittsburgh Steelers, donde completó 23 de 28 intentos y lanzó 6 pases de touchdown.

Impresiona su rapidez para tomar decisiones, como también su técnica para lanzar el balón donde varios de sus pases parecen rectas rápidas, similares a como lanzan los pitchers de béisbol (coincidencia o no, su padre fue lanzador en Grandes Ligas durante los años 90’s) y además tiene la osadía de lanzar en movimiento, cuando tiene que salir del pocket. Lo tuvo que hacer mucho en el partido más reciente, donde los Denver Broncos lo pusieron a prueba con diversos esquemas de presión. La rapidez de esos defensivos para presionar obligaron a que Mahomes tuviera que lanzar muchos de sus pases en movimiento y hasta tuvo que improvisar en varias ocasiones.

Patrick no solo supo resolver bien, sino que hizo jugadas fuera de lógica y de alto riesgo, como un pase cruzado que completó con Travis Kelce en el segundo cuarto, que derivó en un touchdown corrido por el propio mariscal y otro pase igual de impresionante en el último cuarto, cuando al evadir la presión de Von Miller, completó un pase con la zurda y casi fuera de balance, el cual fue importante para el triunfo que llegaría con un acarreo de Kareem Hunt dentro de los dos minutos finales.

En esos pases poco convencionales, aparte de la habilidad sorprendió ver como Mahomes siempre estuvo buscando receptores, aún si tenía que desplazarse fuera del bolsillo protector para evitar la captura. Lo que hizo el lunes pasado fue elogiable no solo por las jugadas en sí, sino también por el contexto. Jugaba de visita, en horario estelar y ante un rival divisional. En ese escenario, el # 15 de los Chiefs mostró carácter propio de un jugador con años de experiencia y no de alguien lleva apenas cinco titularidades en la liga.

Mahomes fue pieza clave en el cuarto período ante los Broncos, remontando un déficit de 10 puntos con dos marchas comandadas por el joven mariscal, quien completó sus cinco pases lanzados en situaciones de tercer y cuarto down. En esas dos series, repartió el balón con Tyreek Hill, Travis Kelce y Kareem Hunt, además de haberse llevado casi 10 minutos de todo el cuarto, dejando con poco espacio a los Broncos para reaccionar. Se hablaba mucho previo al partido que Mahomes había tenido situaciones relativamente cómodas. En este juego, con presión y en situación adversa, supo responder y ejecutó de forma brillante, demostrando signos de madurez inusuales para alguien de 23 años de edad.

En temporadas recientes, Kansas City solía tener comienzos tan sólidos como el actual pero con finales decepcionantes. De hecho, durante el ciclo de Alex Smith, ganaron apenas un partido de postemporada y perdieron cuatro, entre ellos el juego de primera ronda del año pasado en casa. En este nuevo ciclo con Mahomes esperan mantener la consistencia a través de todo el año y así aspirar a tener mejores desempeños en playoffs. Eso se verá eventualmente. Por ahora, la tropa que dirige Andy Reid disfruta y se ilusiona con grandes campañas de su nueva estrella, quien está justificando la inversión que el equipo hizo por él, hace más de un año. No solo lanza buenos pases, sino que es un talento en bruto que puede consolidarse como un mariscal duradero para la próxima década.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.