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miércoles, 6 de febrero de 2019

Pragmatismo Patriota


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El fútbol americano es, en esencia, un deporte de oposición. Hay que jugar con el balón, sumar yardas y anotar, pero también incluye un componente estratégico, el cual se percibe mucho más en las defensas, que deben impedir que las ofensivas avancen en la cancha. Quienes seguimos la NFL, sabemos que la era actual está definida por los ataques y los partidos de alta anotación. Sin ir más lejos, el Super Bowl del año pasado tuvo 74 puntos (Eagles 41, Patriots 33) y en la temporada que acaba de concluir, hubo un partido con más de 100 puntos (Chiefs 51, Rams 54). Con tantos pases, centenares de yardas y récords ofensivos, se nos fue olvidando que las defensas también existen. Y en el reciente Super Bowl LIII vimos la antítesis del football moderno.

En la definición por el título, estaban los New England Patriots y los L.A. Rams. Dos equipos que estuvieron dentro de los cinco mejores en anotaciones. Partido ofensivo, pensamos muchos. Con lo que nunca contamos, o tal vez lo que nunca tomamos en cuenta, fue la capacidad de los coordinadores defensivos de diseñar esquemas tan eficientes que terminaron anulando a los ataques por gran parte del juego. Football de estrategias, denso, muy de vieja escuela. Por una parte, Wade Phillips armó un plan para que los Rams pudieran confundir a Tom Brady, lo logró en cierta medida ayudando a que el equipo de Los Angeles se mantuviera en la contienda, a pesar de su inoperante ofensiva, que fue neutralizada por otro brillante plan defensivo, en este caso diseñado por Brian Flores y Bill Belichick.

Dentro de ese duelo estratégico, fueron los Patriots quienes resolvieron mejor las situaciones y sobre todo, quienes mostraron más variantes a lo largo del partido. El desempeño defensivo fue para coleccionar. Ante la escasa producción por tierra de los Rams (se notó mucho que Todd Gurley aún no estaba recuperado), estos se volvieron unidimensionales. Jared Goff tuvo que lanzar más el balón y en momentos críticos, como en varios 3° downs, los Patriots presionaron al punto de sacar de ritmo a la ofensiva carnera, que había promediado casi 33 puntos por partido en la temporada. Lo interesante fue ver las formaciones y cómo presionaban los Pats. En algunas secuencias, alineaban cuatro jugadores en la línea y luego del snap, aparecía algún linebacker entrando de forma diferida para apurar a Goff. Y en otras, iban safeties y/o linebackers directo por el quarterback. Un blitz absoluto.

Esa mezcla de jugadas defensivas hizo que Goff estuviera muy incómodo y así fue como nunca pudo entrar en ritmo. Fue capturado cuatro veces, golpeado en otras trece y además, tiró una intercepción cuando los Rams buscaban el empate en el último cuarto. La ejecución fue brillante. Además de tacklear y derribar a Goff, la labor de New England fue muy buena cubriendo pases. Borraron casi todas las rutas largas, obligando a que el # 16 de L.A. tuviera que tomarse más tiempo del debido para buscar receptores. Y además, hubo maniobras oportunas de los secundarios para evitar grandes avances. Un ejemplo, Jason McCourty salvando un posible touchdown de Brandin Cooks, en el tercer cuarto. Momentos así hubo varios más. Cuando costaba anotar, la defensa hizo su cometido para los Patriots.

La mejor ofensiva y a su vez, la mejor secuencia de Brady, llegó en el último cuarto. El # 12 de New England, quien hasta ese momento tenía un discreto desempeño, ligó cuatro pases consecutivos que llevaron el balón hasta la yarda 2. El último pase, una perfecta espiral de 29 yardas con Rob Gronkowski. Acto seguido, Sony Michel anotó en la única jugada en zona roja que hubo en todo el partido. Cuando había que liquidar el partido, los Patriots armaron sus jugadas y las realizaron. Por las condiciones del partido, bastó con jugar solo un poco mejor para hacer la diferencia. Y en la complejidad, estuvo Julian Edelman. Siempre aguerrido, siempre inteligente. Haciendo motions, quiebres, buscando su espacio y atrapando cada pase que le mandaba Brady. Al final, fueron 141 yardas mediante 10 recepciones, muchas útiles para darle aire a los Patriots cuando estaban asediados. Antes de las jugadas triunfales, el # 11 siempre estuvo presente. Por eso, su premio de MVP del partido es merecido.

Para New England, su histórico sexto campeonato no se explica solo en este juego, donde dejaron a los Rams en míseros 3 puntos. Se explica a través de un proceso, donde hubo complicaciones pero donde siempre tuvieron la certeza de llegar hasta el final, una vez más. Seis títulos, todos en el Siglo XXI y todos con Brady en la cancha y con Belichick en las laterales. Una dinastía que tiene valor, considerando el contexto actual regido por el tope salarial. Bajo esas reglas, los Patriots se mueven renovando su plantel cada año y donde se potencian las cualidades de cada jugador, con tal de rendir dentro de sus esquemas. Por metodología y antigüedad, ya se podría considerar a Belichick como el mejor entrenador de la historia. Por durabilidad y adaptación en el tiempo, bien se podría considerar a Brady como el mejor quarterback de toda la vida.

Esta vez no fue necesaria una remontada o un partido supremo de Brady. Solo bastaron 13 puntos y una soberbia actuación defensiva para un nuevo título de los Patriots. En perspectiva, resulta curioso ver que en un año en que hubo muchos partidos con equipos anotando sobre 40 puntos, en el final tuvimos el Super Bowl con menos puntos de la historia (16). ¿Accidente? ¿Casualidad? Se notó que los dos equipos se prepararon para reducir a las ofensivas y mucha atención para la próxima temporada, porque ya hay equipos que están llevando entrenadores con vocación defensiva.

¿Se estarán encontrando los antídotos para aniquilar el passing football? Lo sabremos más adelante. Pero hay que tener claro que sea cual sea la tendencia imperante de juego, los Patriots siempre estarán listos y siempre sabrán cómo enfrentar sus desafíos. Astucia, experiencia y como fue en este Super Bowl, una dosis de pragmatismo. Como buen equipo, siempre encontrarán una forma para ganar y es por eso que los Patriots son el equipo de este siglo en la NFL. Seis campeonatos… ¿más todos los que vengan? Seguro que esa será la consigna, mientras Belichick siga al mando y Brady siga prolongando su juventud.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 30 de enero de 2019

Objetivo Atlanta


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Previo al comienzo de esta temporada en la NFL, muchos apuntaban a los New England Patriots y los L.A. Rams como genuinos aspirantes a disputar el título. Los Patriots, por la experiencia y por seguir contando con Tom Brady y Bill Belichick. Los Rams, por sus cualidades ofensivas y por todos los jugadores fichados en agencia libre. Ambos equipos fueron confirmando esos pergaminos durante el curso, ganaron muchos partidos, pasaron algunas dificultades en diciembre, pero en tiempo de playoffs elevaron su nivel - aún si tuvieron que jugar de visita en el Final Four, y así fue como acabaron llegando a la última semana de competición, donde estarán disputando el Super Bowl LIII, el próximo domingo en Atlanta. Tres meses después del enfrentamiento Red Sox – Dodgers en la Serie Mundial de béisbol, vuelve a darse una definición entre equipos de Boston y Los Angeles. En este caso, podría ser un sexto título para los Patriots o un segundo trofeo Lombardi para los Rams. Como mencionaba en mi anterior columna, podría ser un partido con muchos matices ofensivos, dada la forma en que juegan ambos y también, por la amplitud de talento que hay en estos equipos, podría ser un encuentro con muchos aspectos para tener en cuenta.

Los equipos. Por tercer año consecutivo y por novena vez en este siglo, los New England Patriots llegan al Super Bowl, aunque esta fue una temporada con algunas turbulencias en el camino. Como locales estuvieron sólidos, ganaron todos sus partidos (9-0). Pero de visita hubo muchos problemas. En temporada regular, perdieron cinco de ocho partidos de visita, quizás los dos más resonantes fueron los últimos – en Miami y en Pittsburgh, ambos en diciembre. Permitieron un touchdown mediante laterales a los Dolphins y Tom Brady lanzó una intercepción en zona roja ante los Steelers. Dos sucesos anormales en New England. Pero llegaron los playoffs y volvieron a afianzarse. Sony Michel se convirtió en pieza clave dentro de una ofensiva que está armada para correr y consumir tiempo, restándole carga a Brady quien sigue siendo capaz de superar las 4.000 yardas por temporada. En defensa, permiten yardas pero a cambio casi no permiten jugadas de largo avance, ni tampoco muchos puntos. Aunque en la final de conferencia, los Chiefs les anotaron 24 solo en el cuarto período.

A tres años desde su regreso a California, los Rams se instalan en el Super Bowl, producto de una renovación que comenzó el año pasado con Sean McVay y que repercutió en el desempeño de sus principales jugadores ofensivos. En la actual campaña, estuvieron invictos durante las primeras ocho jornadas y protagonizaron el partido con mayor puntaje de todo el año (54-51 vs Chiefs, 19 de noviembre), pero el bajón que tuvieron en diciembre les costó tener que jugar la final de conferencia como visitantes. En la postemporada, los Rams fueron capaces de ganar de muchas formas: corriendo, como ocurrió contra los Cowboys; lanzando, como fue ante los Saints; y haciendo buenas maniobras defensivas, tal como sucedió en diferentes pasajes de esos partidos. Superaron los 500 puntos y fueron el segundo mejor equipo anotador. En defensa, fueron muy vulnerables a los pases largos en temporada regular, pero en los playoffs han aparecido los jugadores más cotizados. Aqib Talib, Aaron Donald y Ndamukong Suh han sido factor.

Contraste generacional. Este partido presenta la mayor brecha de edad entre quarterbacks y entrenadores, en la historia de los Super Bowl’s. 33 años acaba de cumplir Sean McVay y su contraparte en las laterales, Bill Belichick, es 33 años mayor (66). McVay está completando su segundo año como director técnico y apenas tiene tres partidos de experiencia en postemporada. Belichick disputará el 12° Super Bowl de toda su carrera como entrenador, considerando también sus años como coordinador defensivo, y será su 42° partido en playoffs. Belichick tiene la experiencia y la astucia para enfrentar cada desafío, poniendo atención en cada detalle y exprimiendo todo el potencial de sus jugadores. McVay tiene la juventud y la valentía, que se refleja en los esquemas ofensivos de su conjunto, no teme a arriesgar en momentos complicados y confía en el instinto de sus jugadores. Recientemente se supo que intercambiaron muchos mensajes durante la temporada. McVay toma atención del nivel de excelencia de los Patriots y Belichick observa las innovaciones ofensivas que muestran los Rams. Tan lejanos y tan cercanos a la vez.

En cuanto a los mariscales de campo, 17 años separan a Tom Brady y Jared Goff. Brady (41) jugará este domingo su 9° Super Bowl y su 40° partido de playoffs. Si gana, será el primer jugador en lograr 6 Super Bowl’s y negó tajantemente cualquier opción de retiro. Ya dijo antes que quiere jugar hasta los 45. Goff (24), en su tercer año en la liga, jugará su primer Super Bowl y será tan solo su cuarto partido en postemporada. Es el mayor beneficiado del trabajo de McVay y su rendimiento ha subido notoriamente desde el año pasado. Brady es legendario, Goff es aún emergente. Pero ambos son igual de excelentes y ambos comparten una extraña situación, que radica en sus orígenes. Brady fue ignorado por casi todos los equipos y era catalogado como un jugador lento y sin mayores aptitudes. Goff fue elegido en primer lugar, pero en sus primeros partidos fue calificado como un jugador torpe e impreciso. Bajo entornos ideales y esquemas adecuados, ambos crecieron y se convirtieron en protagonistas. Uno sigue haciendo historia y otro está comenzando a escribirla.

Claves del partido. Los corredores pueden marcar el ritmo de este juego. Los Patriots abrieron sus dos partidos de playoffs corriendo mucho y dominando en el tiempo de posesión. Sony Michel superó las 100 yardas en esos dos juegos y está llevando una carga importante dentro de la ofensiva de New England. Será interesante ver si la línea puede abrir espacios ante una línea defensiva de los Rams que ha neutralizado a Ezekiel Elliott y Alvin Kamara. Del otro lado, la interrogante con los Rams apunta a Todd Gurley y en qué condiciones llegará a este juego. Hasta la lesión sufrida en diciembre, Gurley tenía mucha influencia dentro de esa ofensiva, corriendo incesantemente y siendo una válida opción como ruta de escape para Goff. Para el conjunto de L.A., sería ideal tener en plenitud a Gurley y C.J. Anderson, sobre todo para golpear y cansar a la defensa de los Pats. Si pueden correr, se abre el espacio para el play action, que tan bien suelen ejecutar los Rams.

En un partido que, a priori, estaría marcado por las ofensivas, podrían ser las acciones defensivas las que inclinen la balanza. Los Patriots cuentan con jugadores importantes como Trey Flowers, Kyle Van Noy y Stephon Gilmore, pero a la larga es el uso de estrategias adecuadas la clave para New England. Supieron cubrir toda la cancha para quitarle los pases largos a los Chiefs, minimizaron los acarreos de los Chargers, y ahora ¿cuál será la prioridad para defender contra los Rams? Contener a Gurley parece ser una opción prioritaria y sobre todo, obligar a Goff a lanzar y tener que desplazarse para hacerlo. De parte de los Rams, la clave sería presionar a Brady. El desafío para Aaron Donald, Ndamukong Suh y Dante Fowler es empujar y colapsar el bolsillo protector y dejar al # 12 de los Pats sin tiempo para buscar receptores. Brady no ha sido capturado en los playoffs, pero bien se sabe de la habilidad de Donald para romper bloqueos, aún si es doble marcado. Y mucho ojo con Suh, que mejoró sustancialmente en las últimas semanas

El antecedente. Super Bowl XXXVI, 3 de febrero 2002 – Rams 17, Patriots 20. Los Rams, que por entonces jugaban en St. Louis, llegaban como favoritos por casi 15 puntos según las apuestas y habían arrasado con toda su oposición. Los Patriots eran catalogados como sorpresa, a pesar de haber tenido el segundo mejor récord de su conferencia. La defensiva era el pilar de esos Pats y en aquella definición, le interceptaron dos pases a Kurt Warner – uno de ellos, devuelto a touchdown por Ty Law. Brady, en su primer año como titular, lanzó un touchdown a David Patten y cuando quedaban 1:30 por jugar, dirigió una marcha con cinco pases completos que derivaron en el gol de campo ganador de Adam Vinatieri, cuando el tiempo expiraba. Los Patriots lograban su primer campeonato y volverán a jugar contra los Rams en un Super Bowl, este domingo. Y será el 3 de febrero, al igual que hace 17 años.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 23 de enero de 2019

Paciencia


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Las recientes finales de conferencia en la NFL trajeron emoción, drama e incertidumbre. Dos partidos definidos en tiempo adicional (un hecho inédito en una ronda de Final Four), controversias arbitrales, buenas actuaciones individuales y jugadas de alto riesgo, pero a la larga nos dejaron dos vencedores que pese a todo, siempre se mantuvieron fieles a sus principios y siempre se las ingeniaron para resolver bajo presión. Justamente, las claves que distinguen a los grandes equipos y que en este caso, marcaron a los L.A. Rams y a los New England Patriots en su camino al próximo Super Bowl.

Los Rams parecían estar destinados al fracaso en el comienzo del juego ante los New Orleans Saints. Le interceptaron un pase a Jared Goff en la tercera jugada y luego, los Saints abrieron un margen de 13 puntos en el primer cuarto. Dentro de la catástrofe, algo no tan terrible: dos de esas tres anotaciones de New Orleans fueron goles de campo, por lo que la diferencia no era tan abismal. A esta altura ya es de conocimiento público que el truco de Johnny Hekker metió a los Rams en el partido. Y desde entonces, el equipo de Los Angeles jugó con más aplomo. Todd Gurley, pese a haber anotado, estuvo limitado (¿aún bajo efectos de la lesión?) y apenas tuvo cinco toques de balón. C.J. Anderson pasó gran parte del juego en la cancha, pero nunca fue factor.

Ante la ineficiencia de los acarreos, fue Jared Goff quien tomó la responsabilidad de conducir a los Rams. Y lo hizo, de a poco. Sumando primeros downs, completando pases con presión encima y lo más interesante, fue ver a Goff buscando una segunda o tercera opción de pase. Hasta hace poco, Goff era criticado por no saber descifrar bien las defensivas rivales. Pero en este partido, supo leer relativamente bien los distintos esquemas de presión y/o cobertura. En ocasiones los Saints mandaban hasta siete jugadores a la carga y en otras, colocaban más jugadores para cubrir los pases largos. Goff supo distribuir el balón de acuerdo a cada situación e incluso, completó tres pases muy importantes en tercer down. Posiblemente, el mejor haya sido un 3° y 3 que, en movimiento, completó con Gerald Everett, avanzando 39 yardas. Saliendo del pocket e identificando la opción ideal, elementos que eran poco comunes en Goff y que supo emplear en este desafío.

Así como la ofensiva fue trabajando lentamente la remontada, la defensiva cumplió en cierta medida con su parte. Después del 0-13 de entrada, permitieron solo 10 puntos más desde el segundo cuarto y además, limitaron casi todos los pases largos de los Saints. No fue casualidad que Drew Brees terminara con solo 249 yardas y que Michael Thomas fuera reducido a 36 yardas en apenas 4 recepciones. Aqib Talib fue responsable, en parte, de cubrir a Thomas, mientras que la eficiencia de Brees fue cayendo debido a la presión que llegaba de los linieros defensivos de los Rams. Lo capturaron solo una vez, pero lo golpearon varias veces como fue en su último pase, que por efecto de un golpe, fue muy bombeado y terminó en manos de John Johnson. La defensiva, que siempre fue muy cuestionada, ha respondido en los playoffs y en particular, los jugadores que llegaron para esta temporada. Ndamukong Suh es otro caso, jugó un partidazo frente a los Saints (1.5 capturas) y creó muchos problemas en la línea junto con Aaron Donald.

No fue precisamente el mismo plan de juego de la ronda anterior, pero algo muy bueno que tuvieron los Rams fueron las alternativas que encontraron para resolver distintas situaciones y sin precipitarse. Nunca parecieron forzar las jugadas ni tampoco buscaron ganar el partido en una sola jugada. Lentamente fueron inclinando el partido a su favor y si bien hubo un fallo referil que les benefició (grosera infracción no marcada de Nickell Robey-Coleman), lo cierto es que los Rams acabaron jugando mucho mejor y todo gracias a una buena planificación. Crédito para Sean McVay, quien en su segundo año al frente de este conjunto tiene a los Rams a un triunfo de ser campeones de la NFL.

Los New England Patriots tuvieron un comienzo arrollador. Anotaron temprano y se tomaron todo el tiempo posible en sus ofensivas para marcar diferencias frente a los Kansas City Chiefs. De hecho, al finalizar la primera parte, los Pats ganaban 14-0 y habían pasado dos tercios del tiempo con el balón. A pesar de una intercepción lanzada por Tom Brady, se mantuvieron dominando el juego. La defensa hizo una primera mitad fenomenal. Los backs defensivos cubrían todo el ancho del terreno para neutralizar a Tyreek Hill (apenas 1 recepción en toda la noche) y Travis Kelce, mientras que al frente ponían presión para confundir y sacar de ritmo a Patrick Mahomes. Un partido redondo de los Pats, hasta que Mahomes pudo desplazarse y completar pases.

La remontada de los Chiefs parecía realizarse, de hecho pasaron arriba dos veces durante el cuarto período, pero los Patriots siempre respondían y siempre anotaban. Siempre. En los momentos más tensos, el plan de juego de Bill Belichick y Josh McDaniels se mantenía intacto. Siguieron corriendo, Sony Michel volvió a superar la centena de yardas. Y cuando el asunto se complicaba en serio, el balón era del mejor. Brady cometió errores, pero ejecutó magistralmente en terceros downs y siempre buscó a los más confiables. Julian Edelman hizo recepciones increíbles, mientras que Rob Gronkowski sacó provecho de cualquier 1-on-1 favorable que tuviera. Brady identificaba el duelo conveniente y movía las cadenas.

La ejecución de Brady en la ofensiva jugada en tiempo extra fue para coleccionarla. 3° y 10, pase por el centro a Edelman – avance de 20 yardas. Luego, otro 3° y 10: otro tiro al centro para Edelman – 15 yardas y el balón seguía siendo patriota. Después, otro 3° y 10: envío a la izquierda para Gronkowski – 15 yardas y dentro de la zona roja. Tres jugadas después, Rex Burkhead atacaba por el centro de la línea ofensiva y anotaba el touchdown ganador para New England, que buscará su sexto trofeo Lombardi. Una impecable marcha de 75 yardas en casi cinco minutos. Ganaron la primera posesión de la prórroga y no devolvieron el balón. Los Patriots tienen experiencia y la demostraron, que fue lo más importante. Por la dificultad y el contexto, esta tiene que haber sido una de las grandes victorias de los Pats en todo el ciclo Brady/Belichick. Desde 2006 que no ganaban como visitantes en playoffs (sin contar los Super Bowl's, que son en cancha neutral).

Cierto, en el partido hubo decisiones arbitrales que beneficiaron a los Patriots (¡qué susto tenía Clete Blakeman!), pero la tropa de Foxboro terminó ganando el juego por méritos propios y aparte, hay que destacar otra cosa: los jueces no tuvieron la culpa de la incapacidad defensiva de los Chiefs. Nunca pudieron atrapar a Brady y cuando tenían resuelto el partido, un offside de Dee Ford les dio otra chance a los visitantes. Patriots y Rams triunfaron como visitantes, en entornos complicados y pasando por situaciones adversas. Ambos equipos salieron adelante y siempre encontraron las jugadas indicadas para resolver sus partidos. Poco a poco, yarda por yarda. Así jugaron estos equipos y así llegarán al último día de la temporada. Todavía falta más de una semana para el Super Bowl LIII, pero por las características de ambos conjuntos, bien podría ser un partido con muchos matices ofensivos, pero por sobre todo, podría ser un duelo muy metódico, tal como ha sido el transitar de estas dos franquicias rumbo a Atlanta.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Chiefs 51, Rams 54: Matices de un partidazo


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El lunes pasado, los Rams de Los Angeles y los Kansas City Chiefs protagonizaron el mejor partido en lo que va de temporada en la NFL, cumpliendo con la enorme expectativa que se generó previo al juego. Un inverosímil 54-51 a favor de los Rams generó un total de 105 puntos, la tercera mayor puntuación histórica en un partido, además de 1.001 yardas combinadas. Los mariscales de campo lanzaron 10 pases de touchdown y en general, hubo 14 TD’s siendo 3 de ellos generados por las defensivas. Registros exuberantes que reflejan el estado actual en el que se encuentra la liga, con partidos de alta anotación y sobre todo, muy cargados a los pases. Lo bueno del caso, es que estamos viendo más creatividad en las ofensivas gracias a los entrenadores y las nuevas generaciones de talentos, que han llegado con otras cualidades a impactar la competencia. Más allá de las anotaciones, este partido dejó una serie de aspectos para consignar y que en parte, configuraron el desarrollo del mismo.

Goff y Mahomes, presente y futuro. Los quarterbacks que jugaron este partido son la cara de la nueva generación de pasadores en la liga. Ágiles, con potencia para lanzar el balón y con carácter para jugar los grandes partidos. Pero de igual manera, Jared Goff y Patrick Mahomes tienen cualidades que los distinguen notoriamente. El progreso de Goff va de la mano con la gestión técnica de Sean McVay, quien desde su llegada a los Rams el año pasado, se ha encargado de potenciar las virtudes de su mariscal. Goff tiene elementos propios de un pocket passer, se maneja bien dentro del bolsillo y sabe interpretar los movimientos adversarios antes de repartir el balón de forma indiscriminada con sus receptores. La buena protección de sus linieros le da tiempo y espacio para buscar opciones con tranquilidad, como supo hacerlo el lunes. Además, la producción de Todd Gurley le da pie para ejecutar el play action, donde Goff suele completar jugadas de largo trayecto.

Por otro lado, el talento de Mahomes se basa en mucha velocidad que se manifiesta de diversas formas. Como se desplaza dentro y fuera del pocket, su lectura de juego y sus pases, los cuales parecen rayos que van a toda velocidad, además de tener una notoria influencia beisbolera, considerando el pasado de Mahomes como pitcher. Una jugada que ilustra esa técnica y velocidad pasadora, fue la conexión de 73 yardas con Tyreek Hill donde el balón voló de forma precisa y sobre todo, muy rápida tomando en cuenta el largo trayecto que recorrió el ovoide en esa secuencia. Hill tan solo tuvo que atrapar el balón y convertir el touchdown. Esa velocidad de Mahomes se traduce en ímpetu, el cual se refleja desde su semblante para salir a la cancha y en pleno partido, cuando lanza sin miedo a equivocarse. Para ser un jugador de segundo año y siendo este su primero como titular, muestra mucho progreso. Quizás, sus errores sean lo único que tenga de novato. En dos de sus tres intercepciones lanzadas el lunes, Mahomes falló en el cálculo y terminó cometiendo esos errores que fueron factor en el resultado final.


The Tyreek Show. Adam Thielen destaca por atrapar pases en cada partido, Michael Thomas brilla con sus escapadas, pero Tyreek Hill reúne todo eso y genera mucho más. Discutiblemente, debe ser el receptor más difícil para marcar hoy en día y a su vez, es el receptor más espectacular para ver en acción. Puede desempeñar de receptor abierto como también en posición slot o hasta saliendo del backfield, dependiendo de los respectivos motions. Hill tiene mucha velocidad pero también sabe correr bien sus rutas y hace los cortes adecuados para desmarcarse. Y en campo abierto, es imparable. En mi opinión, la mejor habilidad de Tyreek es el catch n’ run. Una vez que atrapa el balón y con espacio para correr, es prácticamente indefendible. Apenas atrapa el pase, en un pestañeo puede sacar diez yardas de ventaja. Y teniendo a un mariscal como Mahomes quien lanza muy rápido, la fórmula es peligrosa en cada partido de los Chiefs. Los registros del # 10 de Kansas City en este partido son para enmarcar: 10 recepciones, 215 yardas y 2 touchdowns. Los Rams probaron con todas las formas posibles. Marcación personal, doble cobertura, defensiva zonal. Nada resultó con Tyreek, quien volvió a ser imparable como ha sido en todo este año.

Todos son útiles en los Rams. Una gran virtud del equipo de Los Angeles está en sus receptores, son todos igualmente confiables. Da igual si es el primer receptor o alguien que apenas juegue algunos snaps. Goff reparte el balón de igual forma con todos los receptores y estos responden, atrapando el balón. Incluso, ante la reciente baja por lesión de Cooper Kupp, la unidad no pareció estar resentida. Brandin Cooks, Robert Woods, Tyler Higbee y hasta el desconocido Gerald Everett contribuyeron el lunes para completar los pases de su mariscal. El caso de Everett es muy curioso. Le lanzaron cuatro pases, de los cuales atrapó tres. Y de esas tres recepciones, dos acabaron en touchdown. Eficiencia máxima. Así como fue el caso de Everett en este juego, han sido otros que han anotado en los partidos anteriores. Así están armados los Rams y así supieron rendir el lunes.

Poca defensa, pero buena. En un partido de tono ofensivo, fueron esporádicas maniobras defensivas las que inclinaron la balanza en favor de los Rams. Permitieron 546 yardas a los Chiefs y 6 pases anotadores de Mahomes, pero supieron colocar presión y crearon jugadas que fueron claves. Aaron Donald volvió a tener otro partido dominante, hizo dos capturas (lleva 14.5 en el año) y forzó dos balones sueltos que derivaron en 14 puntos. La rapidez e instinto de Donald son incomparables a cualquier otro jugador defensivo en la actualidad y aún con doble bloqueo, puede romper esos obstáculos y llegar de forma muy rápida al mariscal contrario. El otro jugador destacado en la defensa de L.A. fue Samson Ebukam, quien hizo jugadas tan o quizás más impactantes que Donald. Aparte de hacer una captura, devolvió un fumble al touchdown y le interceptó un pase a Mahomes, que también regresó hasta las diagonales. Y para rematar, cuando quedaba 1:20 para el final, alcanzó a golpear el brazo de Mahomes alterando la fuerza del pase que acabó en las manos de Marcus Peters para la intercepción. Ebukam fue un inesperado protagonista.

No fueron solo las yardas y los puntos, Rams y Chiefs mostraron todas sus armas y toda su versatilidad que se vio reflejada en la variedad de formaciones, con receptores que se esparcían por toda la cancha, además de todos los motions previos a cada jugada. Fue un partido bien jugado, en el que se notó que estaban en acción los mejores equipos de cada conferencia. Jugadas de toda especie y secuencias que cambiaban el tono del juego. Por momentos, parecía que Andy Reid le ganaba la partida a Sean McVay, pero al final la ejecutoria de los quarterbacks terminó siendo el principal factor por el que Los Angeles terminó imponiéndose ante Kansas City.

Ahora, cabe la pregunta: ¿Les alcanzará para llegar al Super Bowl? Veremos, no por nada siguen teniendo los mejores registros de la liga (Rams 10-1, Chiefs 9-2), pero es evidente que tienen detalles muy atendibles. Los Rams han tenido que batallar con diversas lesiones además de su notoria debilidad cubriendo los pases largos, Aqib Talib regresa para el próximo partido y veremos cuanto puede ayudar a subsanar ese problema. Los Chiefs cometieron demasiados castigos y además, su defensa no ha sabido mantener ventajas ante quarterbacks de gran nivel. Convirtieron 40 puntos en Foxboro pero acabaron perdiendo ante Tom Brady y los Patriots y en este juego en el Coliseo de Los Angeles, pasaron a la historia al ser el primer equipo que pierde un partido anotando 50+ puntos, luego de la serie que pudo montar Jared Goff en el final del juego.

Quien sabe, quizás hayamos visto una primicia de la definición del próximo 3 de febrero. Aunque bien pudieran aparecer otros equipos como Saints, Patriots o Steelers. De lo que estoy seguro, es que nadie se enojaría si se repite un partido con estas mismas características, en Atlanta.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Por si lo olvidaban...


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Aaron Rodgers es uno de los mejores quarterbacks en la NFL, aun jugando a una sola pierna como terminó haciéndolo el domingo, en el triunfo de los Green Bay Packers sobre los Chicago Bears. Dadas las circunstancias, esta debió ser una de las grandes victorias de Rodgers en su carrera, luego de una lesión que parecía sacarlo del partido (y quizás de varias semanas más de competencia), Aaron regresó a la cancha en el tercer cuarto, con el marcador 20-0 en contra y fue el gran artífice de la remontada, con una evidente lesión en la rodilla izquierda que limitó su movilidad, apenas desplazándose dentro del pocket.

Para Rodgers, eso fue suficiente para manejar la ofensiva de los Packers con pases rápidos y muy precisos. El tiro de 39 yardas con Gerónimo Allison fue impresionante por lo perfecto que fue y la jugada decisiva con Randall Cobb, de 75 yardas en el cuarto período, impresionó primero por la calma que tuvo Aaron para mantenerse paciente dentro del bolsillo protector y así poder encontrar a Cobb, quien en sus propias palabras acabó improvisando una ruta para atrapar el balón y llevarlo por toda la cancha. Lo hecho por Rodgers fue catalogado inmediatamente como épico y tal como ha sido en años anteriores, los resultados en Green Bay pasarán prioritariamente por el desempeño de su # 12. Ahora, queda por ver su condición física. Al menos, él mismo dice que jugará el próximo partido.

Mientras Bill Belichick sea el entrenador en jefe y Tom Brady el mariscal de campo, los New England Patriots seguirán siendo competitivos y genuinos aspirantes a llegar, como mínimo, a las finales de conferencia. Con tal de tener buena protección, Brady sigue siendo capaz de hacer y deshacer a su antojo, da igual a quien tenga como receptores. Hasta que Julian Edelman cumpla con su suspensión, estarán Chris Hogan, Phillip Dorsett y Cordarrelle Patterson como principales opciones por aire, aparte de Rob Gronkowski. Con la excepción de Gronk, ninguno de ellos es muy prodigioso, pero Brady sabe cómo sacarles provecho, al igual que con tantos otros receptores con los que ha jugado en su carrera.

En defensa, parece no importar quienes sean los jugadores. Con una preparación a conciencia y una estrategia adecuada implementada por Belichick, el conjunto rinde de forma aplicada para cubrir a los receptores, mientras los jugadores de la línea persiguen al mariscal contrario. Esa fue la receta del domingo frente a Deshaun Watson y el joven pasador de los Houston Texans tuvo toda clase de problemas para ubicar a sus compañeros. Se habló mucho de los cambios de jugadores en New England durante el receso, pero la metodología se mantiene y eso importa más que cualquier traspaso o fichaje en esta franquicia.

Los Minnesota Vikings cuentan (discutiblemente) con la mejor defensiva y con uno de los cinco mejores conjuntos de todo el torneo. Si ya jugaban bien el año pasado, cuando permitían 15.8 puntos por partido, ahora apuntan a jugar todavía mejor gracias a la llegada de nuevos jugadores como Sheldon Richardson, George Iloka y el novato Mike Hughes, quienes dotan al equipo con más calidad en sus respectivas posiciones. Ya en el primer partido comenzaron a generar impacto, Richardson registró una captura y Hughes convirtió un pick six en el tercer cuarto.

Kirk Cousins es la novedad ofensiva y a su vez, quien genera la disyuntiva de cuanto puede mejorar Minnesota con él como su nuevo quarterback. En sus años en Washington, tuvo campañas relativamente productivas pero en los partidos cruciales solía caer, como ocurrió en su única incursión en playoffs hace tres años. Jugó bien en el triunfo ante los San Francisco 49ers, con dos pases de touchdown. El reto para Kirk será ver como juega ante defensivas mejor preparadas y en ambientes más hostiles. Entre el desempeño de Cousins y la mejoría de la línea ofensiva pueden estar las claves de los Vikings para otra temporada exitosa.

Los Rams de Los Angeles deben ser el mejor equipo de la liga en cuanto a la proporción de cantidad y calidad de jugadores. Con todos sus refuerzos conseguidos en el receso, apuestan a ganarlo todo en el corto plazo. La base del año pasado era sólida, por lo que esperan que Marcus Peters, Aqib Talib y Ndamukong Suh potencien a una defensa que de por sí era respetable, gracias a la habilidad de Aaron Donald. Por lo pronto, Peters comenzó a pagar dividendos, gracias al pick six con que los Rams liquidaron el partido del lunes frente a los Oakland Raiders.

En ofensiva, se notaba que muchos jugadores fueron reservados en pretemporada, razón por la que los jugadores tardaron prácticamente una mitad en meterse de lleno al partido. Y cuando están en ritmo, los Rams aparte de ser eficientes, son uno de los equipos más entretenidos para ver jugar. El diseño de jugadas cae perfecto dentro de un equipo joven, con mucha velocidad para ejecutar jugadas rápidas y donde Jared Goff poco a poco logra mayor solidez como mariscal de campo, tomando cada vez mejores decisiones. Excelente toque en el touchdown con Cooper Kupp. Y además está Todd Gurley, quien tiene la fuerza para castigar contrarios y el talento para llevar el balón por toda la cancha, ya sea corriendo o después de atrapar un pase.

Los Philadelphia Eagles tuvieron muchos problemas ofensivos en el partido inaugural, pero como campeones que son, encontraron una forma para terminar venciendo. El Philly Special (pase de Nelson Agholor a Nick Foles) metió a los Eagles en el juego y sirvió para las anotaciones de Jay Ajayi, con las que terminaron imponiéndose sobre los Atlanta Falcons. Aún con problemas para mover el balón, los Eagles conservan la versatilidad en sus líneas, pueden anotar jugando con formaciones abiertas como también con formaciones clásicas con cualquiera de sus corredores atacando al rival de turno. Esta ofensiva debiera mejorar una vez que retorne Carson Wentz.

Al igual que en el duelo de playoffs de la liga pasada, la defensiva ayudó enormemente a sostener la diferencia frente a Atlanta. Es tal el nivel de sus cuatro frontales, que no requieren de más jugadores para presionar al pasador rival. La línea encabezada por Fletcher Cox logró atrapar en tres ocasiones a Matt Ryan y lo persiguieron varias veces más. Pudieron resistir el último intento de los Falcons y al igual que en el juego del 13 de enero, Julio Jones no pudo anotar en el final. Esta vez, la marcación fue tan buena que Jones atrapó el balón pero fuera de la cancha. La defensa asegurando el partido, hay que respetar al campeón.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 9 de noviembre de 2017

La revolución carnera


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Hace menos de un año, los L.A. Rams no solo eran uno de los peores equipos en la NFL sino que contaban con la peor ofensiva, promediando unos escuálidos 14.0 puntos por partido. Ahora, en la medianía del curso 2017, estos mismos Rams son punteros divisionales, juegan muy bien y tienen la mejor ofensiva del torneo, promediando 32.9 puntos por partido. ¿Cómo es posible semejante cambio? la principal clave pasa por la dirección técnica. Durante el receso, cambiaron al veterano Jeff Fisher por un joven e inexperto Sean McVay...

¿Quién?

McVay. Con 31 años de edad, por lejos el coach más joven de la competencia, asumió el desafío de tomar a un equipo con talento pero tremendamente inestable y falto de confianza. Previo a asumir este cargo, Sean había sido el coordinador ofensivo de los Washington Redskins, además de haber sido entrenador de tight ends en la misma franquicia. Con ese antecedente, se puede entender la evolución ofensiva de este conjunto, el cual añadió nuevos jugadores este año (Robert Woods, Sammy Watkins) que han encajado de forma adecuada dentro del sistema.

El propio McVay admite que su foco principal está en hacer funcionar la ofensiva, delegando la tarea defensiva a Wade Phillips quien es el coordinador de esa unidad. El crecimiento de estos Rams se ve reflejado en su quarterback Jared Goff. Hace algunas semanas, destacaba que Goff se veía más suelto para jugar y sobre todo, tomando mejores decisiones. Pues bien, eso ha sido la constante con Goff este año, quien está desarrollando habilidades para leer defensivas rivales e identificar duelos favorables, sacando provecho del talento y sobre todo, de la velocidad de sus receptores quienes están llenando las estadísticas en cada partido.

En su reciente victoria, como visitantes frente a los New York Giants, Goff firmó su mejor partido como profesional con 311 yardas, en apenas 14 pases completos, y 4 touchdowns -  dos de ellos, mediante jugadas de más de 50 yardas. Goff lanza el balón y sus receptores aplican todas sus cualidades para sumar yardas y puntos. Woods y Watkins llegaron para aportar, de igual forma como lo hacen Cooper Kupp, Tavon Austin -el hombre motion de este conjunto- y Todd Gurley, quien produce tanto por tierra como por aire.

Gurley, en este momento, es el líder en yardas totales (corridas + recibidas) de los Rams con 1.024 y suma 10 touchdowns totales. Solamente Kareem Hunt de los Kansas City Chiefs lo supera en cuanto yardas y nadie ha anotado tantos touchdowns como lo ha hecho Todd en estas nueve semanas disputadas. Tal como mencionaba hace algunas semanas, el # 30 de los Rams es otro gran beneficiado en esta nueva etapa del equipo y dada la productividad por aire, se vuelve muy peligroso como un arma complementaria. Puede atacar de varias formas, sobre todo por tierra donde combina muy bien su potencia física con velocidad, cuando ataca los espacios y se lanza a correr en campo abierto.

En septiembre sorprendieron, en octubre continuaron su ascenso y comenzaron noviembre anotando 51 puntos. Los Rams no solo ganan, sino que juegan un football atractivo y veloz, con muchas variables que los vuelven muy dinámicos. Actualmente, no solo son punteros divisionales, sino que son -junto con los New England Patriots- los únicos invictos como visitantes en toda la liga, al haber ganado sus cuatro partidos. Y otra cosa: sus dos derrotas fueron en partidos definidos por siete o menos puntos.

La segunda parte de la temporada tendrá desafíos importantes para estos Rams. Entre otros, les tocará recibir a los Saints y a los Eagles, y aún tienen pendientes las revanchas contra los Seahawks y los Cardinals, ambos partidos como visitantes. A pesar de estar en el primer año de su nueva etapa y de la juventud de muchos de sus integrantes, los L.A. Rams lucen como un equipo con una estructura idónea para el tipo de jugadores con los que cuentan, mostrando un sólido funcionamiento. Llegará el momento para comprobar como sigue marchando esta inesperada revolución.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 5 de octubre de 2017

Incomodas visitas


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En este primer tramo de temporada en la NFL, hay tres equipos que figuran con marca de 3-1. Los tres han ganado partidos difíciles, los tres vencieron como visitantes el último fin de semana y los tres se impusieron ante equipos que estuvieron en los pasados playoffs. Con matices y características bien especiales en cada conjunto, los Carolina Panthers, los L.A. Rams y los Buffalo Bills sorprendieron por haber ganado fuera de casa y además, por haber impuesto diversas formas de juego.

Los Panthers tuvieron un comienzo complicado, cayendo en una temprana desventaja frente a los New England Patriots además de haber sufrido una intercepción por un pase mal tirado de Cam Newton, pero antes de llegar al intermedio, los Panthers comenzaron a hilvanar buenas jugadas ofensivas y así fue como acabaron imponiendo su estrategia. A lo largo del partido, el equipo de Carolina probó con muchas fintas, poniendo en movimiento a Christian McCaffrey (algo que venían haciendo en los partidos anteriores) ya sea para ubicarlo como receptor, o bien como simple distracción para los rivales.

Eso último fue lo que ocurrió en dos de los touchdowns de los Panthers. En el segundo cuarto, impresionó ver como todos los defensivos de New England se tragaron la finta de corrida con McCaffrey en la derecha. Al final, todos vieron como Newton lanzó a la izquierda para un descubierto Fozzy Whittaker, quien tan solo tuvo que acelerar para anotar. Y luego, en el último cuarto, los linebackers de los Patriots se fueron con McCaffrey quien amagó con llevarse el balón, cuando en verdad fue Newton quien se quedó con él y lo llevó por el centro para la 50° anotación terrestre de su carrera (récord para mariscales).

Por parte de Newton no solo fueron las fintas, sino que también fue su inusual precisión dentro del pocket. Leyó un poco más las coberturas rivales y tuvo paciencia para identificar sus objetivos y lanzar sin tener que desplazarse dentro del bolsillo protector. Acabó la tarde en Foxboro completando 22 de 29 pases con 316 yardas, 3 touchdowns y un rating de 130.8. Ese es el nivel de precisión que todos los Panthers esperan de Cam y si el # 1 logra sostener ese rendimiento a través de los próximos partidos, el conjunto de Carolina podría seguir creciendo y así lograr más victorias.

En la nota anterior, mencionaba que ya se ven cosas distintas con los L.A. RamsEl sistema de su joven entrenador, Sean McVay, comienza a ver sus frutos temprano en esta campaña y se ve en el nivel de estrategia y ejecutoria de su ofensiva, con más variables en sus formaciones y mucha más precisión para hacer sus jugadas. Todd Gurley volvió a ser una pieza clave en el triunfo del pasado domingo en casa de los Dallas Cowboys, con 215 yardas y un touchdown por aire. Igualmente, Jared Goff se ve cada vez más suelto dentro del esquema, tomando buenas decisiones y hasta arriesgando pases largos, sacando provecho de sus talentosos receptores Sammy Watkins, Robert Woods y Cooper Kupp. Tampoco hay que olvidar a Tavon Austin, a quien suelen usar como receptor y corredor de igual forma.

La ofensiva produce y mejora en cada partido, lo cual ya es un gran avance para los Rams. Eso sí, el problema está en la defensa que tiene problemas en los inicios de los partidos, concediendo muchas yardas y con ello muchas anotaciones tempraneras, dejando al equipo en situación de tener que revertir el marcador. De todas formas, esta unidad puede hacer jugadas importantes, como en el final del último partido, cuando detuvieron a Ezekiel Elliott en 4° down, dejando a Zeke en menos de 90 yardas totales (aunque igualmente anotó dos veces). Este puede ser un rival muy duro dentro de la división sur de la conferencia nacional y dada su velocidad, pueden generar peligro a los equipos de Seattle y Arizona cuando llegue el momento de enfrentarlos. A propósito, este domingo Rams-Seahawks en el Coliseo de Los Angeles. Partido con muy buena pinta.

En su primera posesión de la temporada, Tyrod Taylor lanzó una intercepción con la que abrió esta temporada con los Buffalo Bills. Desde entonces, Taylor no lanzó más intercepciones y la ofensiva de Buffalo no tuvo más balones perdidos. Por increíble que parezca, los Bills tienen casi cuatro partidos completos sin pérdidas, un interesante aspecto para entender porqué van 3-1 en la temporada y como pudieron vencer a los Denver Broncos y a domicilio frente a los Atlanta Falcons. En ofensiva, privilegian los acarreos aprovechando la presencia de LeSean McCoy, quien es capaz de sumar yardas y darle buen tiempo de posesión en cada serie, además de ser una respetable opción en pases cortos. Para tener una referencia, en el reciente triunfo en Atlanta, los Bills corrieron 36 veces y lanzaron en otras 20. Una fórmula que parece ser la indicada para Sean McDermott, quien está comenzando su primera experiencia como entrenador principal, luego de haber sido coordinador defensivo con los Panthers.

Y hablando de defensiva, esa unidad también muestra mejorías en Buffalo. Permite yardas, como ocurrió en Atlanta, pero logra detener en situaciones tipo 3° down y de igual forma cuando el oponente busca un touchdown, generando también robos de balón - 7 hasta el momento, uno de ellos devuelto a las diagonales. Una referencia para ver como están los Bills en defensa es tan simple como los puntos en contra: en este momento, tienen el menor promedio de puntos permitidos por partido, con 13.5. Junto con los Pittsburgh Steelers (14.8), son los únicos conjuntos cuyas defensas permiten menos de 15 puntos a sus adversarios.

En un hecho pocas veces visto, los Bills llegarán al segundo mes de temporada como líderes divisionales, aventajando por un partido a los Patriots, a quienes enfrentarán el 3 y 24 de diciembre. Para entonces ya podremos comprobar si estos Bills continúan madurando o si esto solo fue una casualidad propia de septiembre.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.