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martes, 7 de enero de 2020
Incómodas visitas
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Al comenzar los playoffs de la NFL, los Tennessee Titans asomaban como un equipo que podría sorprender en la primera ronda, en parte por el buen cierre de campaña y también, por contar con Derrick Henry, quien no solo es el mejor corredor de la liga sino que es uno de los jugadores más dominantes en la actualidad. Henry fue la principal razón por la que los Titans eliminaron a los New England Patriots (20-13 a domicilio). Le daban el balón, corría, seguía bloqueos y en el camino, machacaba rivales que solo estorbaban su paso. Los Pats nunca tuvieron forma de contenerlo y la ventaja con la que se fueron los Titans al intermedio terminó siendo suficiente para liquidar el partido y de paso, a los campeones vigentes.
En el partido, Henry sumó 182 yardas en 34 acarreos con un touchdown, además de otras 22 yardas mediante una recepción. Esta actuación es un reflejo de cómo han sido varios de sus partidos a través del año y también fue la expresión mayor de la ofensiva de Tennessee: correr y correr mucho, desgastar al oponente y de ser necesario, lanzar para tener algo de balance. Aunque no fue necesario esto último, ya que Ryan Tannehill totalizó apenas 72 yardas en 8 pases completos que tiró en todo el juego. La metodología de Mike Vrabel cobra mayor credibilidad gracias a esta sólida actuación en Foxboro y les hace pensar en dar otra sorpresa, cuando les toque visitar a los Baltimore Ravens. Tener a Henry es un buen punto de partida antes de otro complejo desafío.
Kirk Cousins tuvo una campaña regular muy productiva, bordeando el 70.0% de pases completos y situándose dentro de los cinco pasadores con mejor rating (107.4), pero seguía cargando con el estigma de desaparecer en partidos de alta dificultad. El domingo rompió con ese patrón, siendo parte de una espléndida estrategia de los Minnesota Vikings, quienes desde el primer cuarto incomodaron a los New Orleans Saints en su propio estadio. En ofensiva, fueron combinando acarreos con pases de manera tal que se volvieron impredecibles para los Saints. Dalvin Cook fue muy importante sumando 130 yardas en 31 toques con dos touchdowns por tierra. A su vez que la defensa exhibió diferentes formaciones que complicaron a Drew Brees, quien no tenía mucho tiempo para lanzar y a Alvin Kamara, quien no pudo ser factor pese a convertir un touchdown.
A todo eso se sumó Cousins, quien mostró aplomo y sobre todo, criterio para resolver bajo presión. Impresionó ver el toque que puso en algunos envíos, sobre todo los dos últimos en la prórroga que impulsaron al triunfo de los Vikings. Puntería y sincronía para conectar con Adam Thielen y luego, calma y precisión para hallar a Kyle Rudolph en la jugada del triunfo (26-20). En el momento de mayor tensión, apareció Cousins en modo elite, ese estado al que siempre aspiró y que pretende situarse en esta postemporada. Después de 15 años, el equipo de Minnesota vuelve a ganar de visita en playoffs y Cousins fue parte trascendental para un triunfo que fueron construyendo paso a paso. Les espera un viaje a la bahía californiana, para enfrentar a los San Francisco 49ers. Se medirán con el mejor conjunto de su conferencia, pero los Vikes llegarán con un ímpetu que les hace encarar el juego sin temores.
A lo largo del año, no les ha sobrado nada a los Seattle Seahawks. Muchos partidos trabados, de marcador cerrado, de trámite parejo. Así fue la tónica en su visita a los Philadelphia Eagles. En muchas jugadas, Russell Wilson tuvo poca protección dada la presión de Fletcher Cox y otros defensivos. Por lo que Russell, fiel a su costumbre, debió improvisar en varias secuencias y además, debió arreglárselas con un plantel que se ha reducido a causa de las continuas lesiones. Completó pases con seis compañeros distintos y quien más sobresalió fue D.K. Metcalf, un novato que ha crecido a grandes pasos, por mérito propio y también ante la necesidad de receptores confiables para el mariscal Seahawk. El domingo fue factor, con siete recepciones – dos de ellas acabaron siendo decisivas: en el tercer cuarto, para estirar la ventaja a 11 puntos y en la última serie del partido, atrapó un pase en 3rd down que terminó sellando el triunfo (17-9).
En este juego, la defensa también hizo su parte logrando siete capturas y otros nueve golpes sobre los QB’s de Philadelphia (Carson Wentz y Josh McCown, quien entró de relevo). Fue el complemento necesario para un partido de poco brillo, pero lo suficiente en cuanto al desempeño para que Seattle se instale en la próxima etapa. Deberán visitar a los Green Bay Packers. Contra Aaron Rodgers, contra Za’Darius Smith y contra el frío que habrá en Lambeau Field a la hora del partido. Es probable que los Seahawks necesiten mucho más que un rendimiento como el exhibido en el reciente juego, si pretenden seguir en competencia.
No jugó de visita, pero Deshaun Watson cuajó una actuación excepcional y cuando su equipo más lo requería. Promediando el tercer cuarto, los Houston Texans perdían 16-0 y como estaba la situación, era casi improbable una remontada. Una maniobra de J.J. Watt despertó a todo el equipo y luego, Watson comenzó a operar con su ofensiva. Rompió el cero con una escapada de 20 yardas, de las cuales en casi 10 arrastró a dos rivales hasta meterse a las diagonales. En el cuarto período, siguió encontrando a DeAndre Hopkins y a todos los receptores y con un pase a Carlos Hyde, el marcador se revirtió a 19-16. Lo mejor ocurrió en la prórroga, cuando resistió dos golpes simultáneos y se mantuvo en pie para encontrar a Taiwan Jones, quien corrió hasta la yarda 4, abriendo el camino al gol de campo decisivo a favor de los Texans (22-19).
Aquella última jugada es el sello de Watson, quien puede sacar jugadas de la nada aún si tiene que resistir castigo en cada partido – de hecho, ante los Bills fue capturado siete veces. Pese a la cuestionable gestión de Bill O’Brien, el conjunto de Houston se mete a la ronda divisional, en gran medida por la magia de su mariscal de tercer año quien ya se afianza como uno de los grandes en toda la liga. El próximo desafío: una visita a los Kansas City Chiefs. Deshaun Watson por parte de los Texans, Patrick Mahomes del lado de los Chiefs. Se antoja un duelo que podría regalar talento por montones y jugadas de alto impacto, como las que supo hacer Deshaun el sábado, en su primer triunfo en playoffs.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 29 de octubre de 2019
Emergentes
por Miguel Meléndez
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Al completarse dos meses de competencia en la NFL, los Green Bay Packers figuran como uno de los punteros divisionales, con siete victorias en ocho partidos. El método de Matt LaFleur gana solidez en cada partido, Aaron Rodgers vuelve a destacarse como uno de los mariscales top en la liga, jóvenes receptores aparecen ante algunas ausencias y también los corredores son protagonistas, en concreto Aaron Jones. Los esquemas que implementan actualmente los Packers involucran en buena medida a los RB’s, incluyendo varias formaciones con fullback. Jones adquiere protagonismo y en solo dos meses ya casi iguala la cantidad de toques de balón que tuvo en todo el año pasado (148 en este curso contra 159 de todo el año pasado), además de tener 11 touchdowns en la presente campaña.
En el reciente triunfo de Green Bay, el # 33 fue protagonista pero por aire al convertir dos touchdowns mediante recepciones. La segunda anotación marcó la diferencia en el cuarto período, en una jugada de gran diseño y mejor ejecución. En una 2nd & 2, Aaron Rodgers tiró un pase corto a Jones quien identificó tres bloqueos enfrente suyo, que fueron claves para la escapada del corredor y así completar la jugada de 67 yardas. Debido a la ausencia de jugadores como Davante Adams, otros jugadores han sacado la cara y Jones ha sido uno de ellos, volviéndose una opción muy confiable para Rodgers en situaciones de presión.
Es probable que los Oakland Raiders no ganen muchos partidos este año, pero demuestran ser competitivos y para bien de ellos, han encontrado un corredor: Josh Jacobs. Desde su debut, el jugador formado en Alabama ha justificado la selección de 1° ronda que invirtieron los Black & Silver en el pasado draft, mostrando mucha presencia y buena lectura de bloqueos, cuando corre con el balón. En la temporada, acumula cuatro partidos con 100+ yardas totales y en cierto grado, coopera para balancear una ofensiva que está armada para lanzar como prioridad.
Jacobs tiene fuerza para enfrentar tackleadores y ayuda brindando yardas que prolongan las ofensivas de los Raiders. El domingo pasado, frente a los Houston Texans, jugó 31 snaps y tuvo 17 toques de balón. Si bien, los rivales se preparan en principio para presionar a Derek Carr, la presencia de Jacobs ya genera respeto, y su progreso sugiere un eventual incremento de jugadas diseñadas para él. Solo en dos partidos participó en menos del 50% de los snaps de su conjunto, otro signo de la relevancia que cobra dentro de un equipo que da signos de crecimiento antes de su mudanza a Las Vegas.
Un corredor que tiene una alta influencia en su equipo es Dalvin Cook. Parte fundamental de las seis victorias que registran los Minnesota Vikings en la temporada se explica por la producción de Cook, quien corre y elude tackleadores como pocos en la liga. En todos los partidos ha jugado al menos el 60% de los snaps y con la excepción de un juego, en los demás siempre tuvo 20+ toques de balón. Cook devuelve esa confianza con mucha velocidad y mucha visión para detectar el espacio por donde atacar, como bien lo hizo el jueves pasado donde tuvo varias secuencias en las que rompía tres tackleadas.
En este momento, Dalvin encabeza la liga con 1.116 yardas totales y 9 touchdowns por tierra. Es la pieza principal del ataque vikingo y le quita presión a Kirk Cousins, quien no ha necesitado llevar el peso de la ofensiva. Minnesota ya tiene su fórmula ganadora y se centra en su corredor titular, quien en su tercer año en la liga ya se consolida como uno de los más consistentes en su posición.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 19 de septiembre de 2018
Más ajustes, más empates
por Miguel Meléndez
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Dentro de la NFL y los deportes norteamericanos en general, existe una cultura y sobre todo, una mentalidad de los mismos jugadores que consiste siempre en jugar para ganar. Todos lo manifiestan, sin excepción. Nadie especula con un resultado específico y nadie piensa siquiera en la posibilidad de empatar. En competencias como la NBA y la MLB nunca hay empates, siempre hay un ganador ya sea en tiempo reglamentario o en adicional, sin importar si tienen que jugar cuatro prórrogas como ha pasado en el básquetbol o diez entradas extras como ha ocurrido en el béisbol.
En la NHL hubo empates durante un tiempo, pero hace algunos años que al cabo de un empate se define al ganador mediante un shootout, o como diríamos en Sudamérica definición por penales. Pero en el fútbol americano la situación es muy distinta. A nivel universitario este asunto lo tienen resuelto, ya que después de un empate en tiempo reglamentario, el ganador se define jugando series extras donde cada equipo tiene al menos una chance de anotar en un espacio de 25 yardas. En la NFL, es otro caso. Ya que en temporada regular, está complementado sólo un período adicional y si al finalizar el overtime persiste la igualdad, el partido concluye en empate. Lógicamente en playoffs, deben jugar hasta que alguien logre romper la igualdad.
Para tener en cuenta, desde la temporada inaugural en 1920 hasta 1973, no habían prórrogas en la NFL, por lo que durante esas 54 campañas hubo 258 partidos que terminaron en empate y en todo ese tiempo, solo hubo tres torneos en que no se registraron empates. La liga comenzó a modificar aquello en 1974, con el propósito de tener siempre a un vencedor y fue así como introdujo un período extra de 15 minutos en caso de igualdad después de los cuatro cuartos. El primer equipo que lograse una anotación (ya fuera touchdown, gol de campo o safety) ganaba el partido en el mismo instante.
Ese formato, bien sencillo por lo demás, estuvo vigente hasta el 2011 y durante esos 38 años, se produjeron apenas 17 empates (3.5% de los partidos jugados en ese lapso). Y de esos 17 juegos, apenas cuatro ocurrieron durante los 90’s y los 00’s. Para el 2012, la liga hizo una modificación al overtime en temporada regular. El cambio fue que los dos equipos tuvieran al menos una posesión en la prórroga, a menos que la primera ofensiva termine en touchdown o safety. Este cambio se dio ya que, en muchas ocasiones, el equipo que tenía el balón primero ganaba el partido ya que solo tenía que recorrer una determinada cantidad de yardas hasta lograr un field goal, el cual era suficiente para conseguir el triunfo.
Este ajuste realizado por la NFL en 2012, alteró en parte las definiciones en tiempo adicional y trajo por consecuencia, más empates. De hecho, desde entonces se han dado siete igualdades. Es decir, en poco más de seis años se dieron casi la mitad de empates que hubo en la liga en los 38 años anteriores. Evidentemente, han incrementado los empates y ya hemos tenido temporadas con dos partidos igualados. Ocurrió primero en 2016, cuando hubo un partido sin touchdowns en Arizona y luego una paridad en Londres, y más recientemente en el comienzo de la actual temporada. En la semana inaugural, Pittsburgh Steelers y Cleveland Browns quedaron 21-21 luego que los pateadores de ambos equipos, Chris Boswell y Zane Gonzalez, fallaran sus respectivas oportunidades para ganar el juego dentro de los dos minutos finales. Y hace pocos días, Minnesota Vikings y Green Bay Packers igualaron 29-29, luego que el novato Daniel Carlson fallara dos intentos de gol de campo que hubieran significado el triunfo para Minnesota.
Historia de NFL / Empates en temporada regular, 2012 a la fecha
11 de noviembre, 2012: St. Louis Rams 24, San Francisco 49ers 24
24 de noviembre, 2013: Minnesota Vikings 26, Green Bay Packers 26
12 de octubre, 2014: Carolina Panthers 37, Cincinnati Bengals 37
23 de octubre, 2016: Seattle Seahawks 6, Arizona Cardinals 6
30 de octubre, 2016: Washington Redskins 27, Cincinnati Bengals 27
9 de septiembre, 2018: Pittsburgh Steelers 21, Cleveland Browns 21
16 de septiembre, 2018: Minnesota Vikings 29, Green Bay Packers 29
*En 2017, se redujo el tiempo de juego en las prórrogas de temporada regular,
pasando de 15 a 10 minutos.
Salvo el 2015 y el 2017, desde que se introdujeron las actuales reglas para jugar la prórroga, siempre hubo como mínimo un empate en temporada regular. Para los criterios de desempate podría influenciar, como ocurrió con los Packers en 2013, pero los empates definitivamente no forman parte de la mentalidad típica de los jugadores de la NFL. Bien lo manifestaron algunos después del partido del domingo en Lambeau Field. El quarterback de los Vikings, Kirk Cousins, dijo que no sabía cómo sentirse después de un empate, mientras que su compañero Eric Kendricks manifestó sentirse horrible, ya que siempre se preparan para ganar los partidos. Por otra parte, el mariscal de los Packers Aaron Rodgers, dijo que era preferible tener un partido más en la columna de T’s (Ties = empates) que en la de L’s (Loses = derrotas). Al menos, ellos saben que pueden darse empates en temporada regular, a diferencia del ex mariscal Donovan McNabb quien alguna vez, después de haber empatado un partido, declaró desconocer esa posibilidad.
Hay más empates en la liga y quizás, lo más extraño del caso ha sido ver como en muchos de esos encuentros, los pateadores no han sido capaces de resolver a favor de sus equipos. Solo en uno de esos partidos (Vikings-Packers, 2013) se dio el caso que los dos equipos anotaran pero sin desempate al final. Está el ejemplo del College Football, ya mencionado al principio, donde los equipos juegan series extras hasta que haya un ganador. O quizás replicar el formato que usa la liga en playoffs, donde si termina el período extra en empate, se juega otro período hasta que alguien anote y gane. Aunque eso no sería de conveniencia televisiva, sobre todo los domingos cuando suelen pegarse los finales del primer bloque con los comienzos del segundo bloque.
Más de alguno ha sugerido la idea de jugar definición a penales como el fútbol, aunque en este caso ¿Cómo podría ser? ¿Field Goals de mitad de cancha?, ¿Una chance por equipo?, ¿O cinco intentos por lado, como ocurre siempre en el balompié? La idea no parece descabellada, sobre todo viendo la incapacidad de liquidar los partidos en los recientes empates. Como están las cosas, podrían darse más igualdades en la NFL más adelante en la presente temporada. ¿Alguien se imagina un partido en diciembre con la cancha llena de nieve y que termine 0-0, con puros goles de campo errados? Las reglas actuales se prestan para aquello y no habría que descartarlo.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 12 de septiembre de 2018
Por si lo olvidaban...
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Aaron Rodgers es uno de los mejores quarterbacks en la NFL, aun jugando a una sola pierna como terminó haciéndolo el domingo, en el triunfo de los Green Bay Packers sobre los Chicago Bears. Dadas las circunstancias, esta debió ser una de las grandes victorias de Rodgers en su carrera, luego de una lesión que parecía sacarlo del partido (y quizás de varias semanas más de competencia), Aaron regresó a la cancha en el tercer cuarto, con el marcador 20-0 en contra y fue el gran artífice de la remontada, con una evidente lesión en la rodilla izquierda que limitó su movilidad, apenas desplazándose dentro del pocket.
Para Rodgers, eso fue suficiente para manejar la ofensiva de los Packers con pases rápidos y muy precisos. El tiro de 39 yardas con Gerónimo Allison fue impresionante por lo perfecto que fue y la jugada decisiva con Randall Cobb, de 75 yardas en el cuarto período, impresionó primero por la calma que tuvo Aaron para mantenerse paciente dentro del bolsillo protector y así poder encontrar a Cobb, quien en sus propias palabras acabó improvisando una ruta para atrapar el balón y llevarlo por toda la cancha. Lo hecho por Rodgers fue catalogado inmediatamente como épico y tal como ha sido en años anteriores, los resultados en Green Bay pasarán prioritariamente por el desempeño de su # 12. Ahora, queda por ver su condición física. Al menos, él mismo dice que jugará el próximo partido.
Mientras Bill Belichick sea el entrenador en jefe y Tom Brady el mariscal de campo, los New England Patriots seguirán siendo competitivos y genuinos aspirantes a llegar, como mínimo, a las finales de conferencia. Con tal de tener buena protección, Brady sigue siendo capaz de hacer y deshacer a su antojo, da igual a quien tenga como receptores. Hasta que Julian Edelman cumpla con su suspensión, estarán Chris Hogan, Phillip Dorsett y Cordarrelle Patterson como principales opciones por aire, aparte de Rob Gronkowski. Con la excepción de Gronk, ninguno de ellos es muy prodigioso, pero Brady sabe cómo sacarles provecho, al igual que con tantos otros receptores con los que ha jugado en su carrera.
En defensa, parece no importar quienes sean los jugadores. Con una preparación a conciencia y una estrategia adecuada implementada por Belichick, el conjunto rinde de forma aplicada para cubrir a los receptores, mientras los jugadores de la línea persiguen al mariscal contrario. Esa fue la receta del domingo frente a Deshaun Watson y el joven pasador de los Houston Texans tuvo toda clase de problemas para ubicar a sus compañeros. Se habló mucho de los cambios de jugadores en New England durante el receso, pero la metodología se mantiene y eso importa más que cualquier traspaso o fichaje en esta franquicia.
Los Minnesota Vikings cuentan (discutiblemente) con la mejor defensiva y con uno de los cinco mejores conjuntos de todo el torneo. Si ya jugaban bien el año pasado, cuando permitían 15.8 puntos por partido, ahora apuntan a jugar todavía mejor gracias a la llegada de nuevos jugadores como Sheldon Richardson, George Iloka y el novato Mike Hughes, quienes dotan al equipo con más calidad en sus respectivas posiciones. Ya en el primer partido comenzaron a generar impacto, Richardson registró una captura y Hughes convirtió un pick six en el tercer cuarto.
Kirk Cousins es la novedad ofensiva y a su vez, quien genera la disyuntiva de cuanto puede mejorar Minnesota con él como su nuevo quarterback. En sus años en Washington, tuvo campañas relativamente productivas pero en los partidos cruciales solía caer, como ocurrió en su única incursión en playoffs hace tres años. Jugó bien en el triunfo ante los San Francisco 49ers, con dos pases de touchdown. El reto para Kirk será ver como juega ante defensivas mejor preparadas y en ambientes más hostiles. Entre el desempeño de Cousins y la mejoría de la línea ofensiva pueden estar las claves de los Vikings para otra temporada exitosa.
Los Rams de Los Angeles deben ser el mejor equipo de la liga en cuanto a la proporción de cantidad y calidad de jugadores. Con todos sus refuerzos conseguidos en el receso, apuestan a ganarlo todo en el corto plazo. La base del año pasado era sólida, por lo que esperan que Marcus Peters, Aqib Talib y Ndamukong Suh potencien a una defensa que de por sí era respetable, gracias a la habilidad de Aaron Donald. Por lo pronto, Peters comenzó a pagar dividendos, gracias al pick six con que los Rams liquidaron el partido del lunes frente a los Oakland Raiders.
En ofensiva, se notaba que muchos jugadores fueron reservados en pretemporada, razón por la que los jugadores tardaron prácticamente una mitad en meterse de lleno al partido. Y cuando están en ritmo, los Rams aparte de ser eficientes, son uno de los equipos más entretenidos para ver jugar. El diseño de jugadas cae perfecto dentro de un equipo joven, con mucha velocidad para ejecutar jugadas rápidas y donde Jared Goff poco a poco logra mayor solidez como mariscal de campo, tomando cada vez mejores decisiones. Excelente toque en el touchdown con Cooper Kupp. Y además está Todd Gurley, quien tiene la fuerza para castigar contrarios y el talento para llevar el balón por toda la cancha, ya sea corriendo o después de atrapar un pase.
Los Philadelphia Eagles tuvieron muchos problemas ofensivos en el partido inaugural, pero como campeones que son, encontraron una forma para terminar venciendo. El Philly Special (pase de Nelson Agholor a Nick Foles) metió a los Eagles en el juego y sirvió para las anotaciones de Jay Ajayi, con las que terminaron imponiéndose sobre los Atlanta Falcons. Aún con problemas para mover el balón, los Eagles conservan la versatilidad en sus líneas, pueden anotar jugando con formaciones abiertas como también con formaciones clásicas con cualquiera de sus corredores atacando al rival de turno. Esta ofensiva debiera mejorar una vez que retorne Carson Wentz.
Al igual que en el duelo de playoffs de la liga pasada, la defensiva ayudó enormemente a sostener la diferencia frente a Atlanta. Es tal el nivel de sus cuatro frontales, que no requieren de más jugadores para presionar al pasador rival. La línea encabezada por Fletcher Cox logró atrapar en tres ocasiones a Matt Ryan y lo persiguieron varias veces más. Pudieron resistir el último intento de los Falcons y al igual que en el juego del 13 de enero, Julio Jones no pudo anotar en el final. Esta vez, la marcación fue tan buena que Jones atrapó el balón pero fuera de la cancha. La defensa asegurando el partido, hay que respetar al campeón.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 5 de septiembre de 2018
Reglas golpeadoras
por Miguel Meléndez
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Uno de los mayores conflictos que ha tenido que enfrentar la NFL en los últimos años, tiene relación con los golpes en la cabeza. Un mal que hasta hace poco más de una década no era mayormente considerado, hasta que estudios médicos revelaron las severas consecuencias que sufrieron jugadores de épocas antiguas debido a los reiterados golpes. Frente a todo eso, la liga ha realizado continuos ajustes a sus reglamentos a partir del 2011, cuando comenzó a darse un mayor énfasis en la gravedad de los golpes en la cabeza.
A raíz de todo eso, muchos golpes que antes eran legítimos, ahora son cobrados por los jueces, modificando significativamente la forma de jugar este deporte. Las autoridades de la liga están determinadas a reducir la cantidad de conmociones que se generan en varios partidos, por lo que para este año, se aprobó una nueva regla que penaliza a los jugadores que golpeen con la parte superior del casco. Los castigos pueden ser desde 15 yardas en contra y hasta la expulsión del infractor, dependiendo de la gravedad del golpe.
A nivel general, se habla mucho que todas las modificaciones que han tenido las reglas en los últimos años han conspirado contra el tackleo y los golpes, que forman parte natural del fútbol americano, pero en el comité de competencia de la liga, presidido por Rich McKay, insisten con que hay muchos golpes innecesarios que atentan contra la seguridad de los jugadores. Razones no faltan para seguir modificando las reglas y las infracciones en los partidos. De hecho, en el 2017 se generaron 281 casos de conmociones cerebrales, 38 más de las que ocurrieron en todo el año anterior.
Eso justifica aún más el hecho de seguir modificando las reglas, alterando de paso la forma de juego para los defensivos, muchos de ellos alegan que están siendo limitados en cuanto a sus recursos para jugar. En diversos partidos de la reciente pretemporada, se pudieron apreciar golpes, a priori limpios y “rutinarios”, que fueron penalizados dado a la nueva regla que están comenzando a implementar los árbitros. A partir de esa situación, se desprenden dos casos: uno, la incomodidad que genera la nueva regla en jugadores y entrenadores y dos, la aplicación de las reglas por parte de los oficiales.
En el primer caso, diferentes protagonistas se han manifestado negativamente en contra de estos ajustes reglamentarios. Mike Zimmer, director técnico de los Minnesota Vikings, dice que estas nuevas penalizaciones podrían llegar a cambiar los partidos, pudiendo costarles el trabajo a algunas personas. Richard Sherman, nuevo integrante de los San Francisco 49ers, fue aún más radical y dijo que esta nueva regla era ridícula y debería ser cambiada, de lo contrario este deporte terminará siendo igual que el flag football.
Como Zimmer y como Sherman, hay muchos en la liga que adhieren con ese pensamiento, aunque quizás no con el tono radical de Richard. Pero también hay otros puntos de vista, como el de Bill Belichick, cinco veces campeón con los New England Patriots, quien al ser consultado por este tema, dijo que él no enseña a tacklear así a sus jugadores. Incluso, agrega que con sus asistentes, siempre han enseñado a tacklear con la cabeza en el alto y con los ojos abiertos, para que los jugadores vean cómo y dónde van a hacer una tackleada.
Estos ajustes reglamentarios también han modificado el arbitraje dentro de la liga, lo que ha devenido en una diferencia de criterios que se puede apreciar en diversos partidos. Si en una cancha un golpe es penalizado, en otra el mismo golpe no es cobrado. El énfasis a los golpes y el ímpetu con el que suelen ir muchos defensivos a golpear son aspectos que a los referees les ha costado mucho medir.
En parte, por eso se explica que en el último tiempo, el arbitraje en la NFL se haya vuelto mucho más interpretativo que en otras épocas. Tantos ajustes y tantas variaciones a los golpes con sus respectivos castigos han traído complejidades que afectan a la liga en su generalidad. Jugadores, árbitros, competencia y hasta en cuestiones comerciales/televisivas, dado que se está controlando mucho la violencia que solía atraer a una gran cantidad de público en antaño.
De momento, la nueva regla se aplicará tal como fue establecida por la liga y no habrán modificaciones, tal como lo explicó el vicepresidente de operaciones, Troy Vincent, añadiendo: “El comité además rectificó que los impactos inadvertidos o accidentales con el casco o la máscara tampoco serán considerados como faltas. Para seguir con los ajustes y que todos entiendan la nueva regla, seguiremos dando material a entrenadores y jugadores para ser muy específicos en lo que será y no será marcado como castigo”.
Algo positivo de este asunto es que, al menos, hay disposición a revisar los criterios que se están empleando con esta nueva regla, dada las sugerencias que cayeron de casi toda la liga. Aunar criterios parece ser el paso a seguir. Entre cuidar la salud de los jugadores, mantener la calidad del juego y no derivar en flag football, está la disyuntiva que sigue teniendo en conflicto a los dueños de la NFL con los protagonistas de este deporte.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 18 de enero de 2018
¿Sólo basta con un buen mariscal?
por Miguel Meléndez
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No tan rápido...
Sí, siempre es necesario contar con un gran quarterback para ganar y llegar lejos en la NFL. Sobre todo, con las reglas actuales que favorecen a las ofensivas. Pero nunca hay que perder de vista que en la mayoría de los casos, un buen mariscal de campo es tan importante como tener una gran escuadra que funcione bien colectivamente. Los cuatro finalistas del presente torneo nos recuerdan lo valioso que es contar con un balance en cada una de las facetas que componen este juego.
Ya en la fase anterior, habíamos visto lo necesarios que son los corredores y las defensivas para ganar partidos difíciles. En la reciente ronda divisional, vimos lo fundamental que puede ser el hecho de contar con muchas opciones confiables para ejecutar estrategias o jugadas específicas. Así como los Vikings lograron un agónico triunfo con un mariscal que no había sido elegido en el draft y los Eagles ganaron jugando con un pasador que hace un mes estaba hundido en la banca, los Jaguars vencieron con una ofensiva tradicional (si es que cabe el término) y los Patriots emplearon sus estrategias defensivas a cabalidad con un puñado de jugadores que, en su mayoría, deben ser completos desconocidos para el común de la gente. Trabajo en equipo que bien merece ser reconocido.
Se ha vuelto rutinario ver a los New England Patriots llegando hasta lo profundo de la postemporada. Por séptimo año consecutivo, se sitúan dentro de los cuatro finalistas de la liga. Se lee fácil, pero no lo es. Cada año van renovando el plantel, cada año Bill Belichick debe hacer diferentes ajustes a sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta, cada año este equipo exhibe distintas formas de jugar y lograr victorias, cada año emergen nuevos protagonistas y cada año juega mejor Tom Brady.
Claro, el jugador que marca la diferencia es Brady, pero sí en un momento dado resulta mejor la opción de darle el balón a cualquiera de los corredores, bienvenido sea. Brady no solo luce bien físicamente a sus 40, sino que sigue tomando muy buenas decisiones dentro de la cancha, desenvolviéndose de forma magistral dentro del pocket. La defensa pasó apuros durante un cuarto contra los Titans, pero llegaron los ajustes y problema resuelto. Al poco rato, Marcus Mariota dejó de crear peligro y pasó a estar bajo continua presión. Do Your Job es el lema en Foxboro y lo cumplieron tal cual por una semana más. Un triunfo más y podrían tener la chance de jugar por un sexto trofeo Lombardi.
Típico que durante los playoffs, mucha gente que no sigue mucho el football durante el año empieza a ver los partidos. Este público suele dejarse llevar por nombres y prejuicios y le cuesta entender como un equipo como los Jacksonville Jaguars, quienes venían de campañas muy malas, logra meterse hasta el Final Four. De los cuatro equipos que siguen en competencia, este debe ser el que emplea más elementos del viejo fútbol americano. Formaciones con fullback, prioridad por los acarreos y hasta el mariscal juega bajo centro. A todo eso, hay que añadir una actitud agresiva, sin importar si juegan en su cancha o fuera de la misma. El domingo pasado, abrieron el marcador jugándosela en 4° y goal, con un ataque de Leonard Fournette. Nada de miedos, nada de jugar "a-la-segura". Arriesgando y con todo.
Como si fuera poco, la unidad defensiva marca presencia en la línea de golpeo, presionando mucho y hasta creando jugadas que cambian el curso de los partidos. Robaron dos balones en la primera mitad frente a los Pittsburgh Steelers y capitalizaron con 14 puntos. Este quizás no sea un equipo que luzca demasiado, pero tiene los fundamentos como para complicarle la vida a cualquiera. Corridas y ofensivas de larga duración + defensa dura y algo oportunista. Una fórmula que siempre será bien considerada en playoffs.
Los Philadelphia Eagles están jugando la postemporada con un Plan B y por lo visto en su victoria frente a los Atlanta Falcons, esa alternativa fue bien urdida y mejor ejecutada en la cancha. Ante la baja de su estrella Carson Wentz y la reciente aparición de Nick Foles, la fórmula que han optado Doug Pederson y Frank Reich ha sido darle el ovoide a Jay Ajayi, dándole toda la confianza (aún si comete un fumble) y estableciendo bien el juego de carrera, para luego darle soltura a Foles quien cuando fue puesto a prueba, cumplió con pases certeros que ayudaron a extender las ofensivas de los Eagles. Le tomó tiempo pero parece que Foles está en ritmo (falló apenas siete pases y tuvo rating de 100.1), lo que es bueno tomando en cuenta que hace unas semanas tan solo veía los partidos desde la banca.
Mucha atención con la línea defensiva, sabe como colapsar el pocket y el sábado pasado, puso en aprietos varias veces a Matt Ryan, capturándolo tres veces. Igual, hay que tener en cuenta que en ese partido, cometieron varios errores y castigos que pudieron haberles costado caro. Es más, Atlanta estuvo en posición de ganar el partido con cuatro intentos dentro de las últimas diez yardas. A los Falcons se les fue el triunfo de las manos... literalmente, porque el balón pasó por en medio de las manos de Julio Jones en la jugada decisiva. La fortuna estuvo del lado de las águilas verdes.
Es probable que los Minnesota Vikings no tengan la mejor combinación de talentos individuales, pero por la forma en como se desempeñan en la cancha, parecen ser el mejor o uno de los equipos mejor armados en toda la liga. La estrategia, disciplina e intensidad con la que juegan defensiva es digna de admirar, obligan a que el mariscal contrario tenga que buscar opciones secundarias (le pasó mucho a Drew Brees el domingo pasado), tacklean con mucha fuerza y cuentan con un grupo de esquineros/profundos capaces de neutralizar hasta el más peligroso de los receptores, Xavier Rhodes merece mención aparte ahí.
La ofensiva ha evolucionado en el transcurso del año y el gran salto ocurrió en el epílogo del juego ante los New Orleans Saints. Perdiendo por un punto, con apenas 25 segundos por jugar y sin timeouts disponibles, Case Keenum movió el balón por toda la cancha, con la categoría de un mariscal de elite y realizó la jugada del triunfo, completando un pase muy preciso con Stefon Diggs, quien aprovechó un pésimo intento de ¿tackleo? de Marcus Williams y corrió toda la cancha para el touchdown ganador. "Buffalo right, 7 heaven" era el nombre de esa jugada. Heaven es lo mismo que decir Cielo en español y en ese momento, los Vikings parecían estar tocando el cielo, con una jugada brillante y bien planeada, tal como es toda la escuadra dirigida por Mike Zimmer. Un trabajo muy de equipo que distingue a Minnesota, al igual que a Philadelphia, a Jacksonville y a New England.
Realmente, tenemos a grandes conjuntos en el final de esta temporada.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile
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jueves, 23 de noviembre de 2017
Disciplina vikinga
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Una ofensiva que ejecuta las jugadas tal como son dictadas y que reparte el balón equitativamente, una defensa física y bien preparada, capaz de presionar y neutralizar cualquier amenaza que se les ponga enfrente y un entrenador que impone su sello, a tal punto de tener un conjunto que comete pocas infracciones. Todo eso reúnen los Minnesota Vikings, un equipo que ha tenido que adaptarse a diversas lesiones que han sufrido. Aún así, han encontrado la solución a cada problema y así es como rinden de forma consistente.
La temporada comenzó con un resonante triunfo sobre los New Orleans Saints, donde impresionó Sam Bradford quien era el quarterback titular de este equipo. En ese mismo partido, Bradford sufrió una lesión en una de sus rodillas, la que le impidió seguir compitiendo. Case Keenum lo relevó en la segunda semana y desde entonces, se ha mantenido como titular. Le tomó tiempo y un par de derrotas entre medio, pero finalmente se adaptó al sistema de juego, ejecutando correctamente sus pases, algunos de rápido desarrollo y otros, mediante fintas con sus corredores. No brilla ni mucho menos podría ser comparable a los pasadores de élite, pero cumple con su tarea y silenciosamente figura dentro de los diez pasadores más precisos del torneo, con un 65.7% de pases completos.
Keenum, además, se beneficia de una línea que ha mejorado ostensiblemente este año, después de haber permitido 38 capturas en 2016. En diez partidos jugados en el presente curso, Keenum es el mariscal titular menos capturado de toda la liga, con apenas cinco. Claramente, tiene tiempo para lanzar y ha encontrado en Adam Thielen su blanco predilecto en los pases. Thielen combina velocidad, buen recorrido de rutas y capacidad para hacer jugadas de alto impacto. Sin ir más lejos, liquidó el partido del domingo pasado frente a los L.A. Rams con una jugada de 65 yardas, la más larga del equipo en todo el año.
Esta ofensiva tiene balance debido a la forma en como reparten las jugadas por tierra con sus dos corredores. Después de la lesión de Dalvin Cook, quien era el líder en yardas después de cuatro partidos, el peso de los acarreos se repartió de forma equitativa entre Jerick McKinnon y Latavius Murray, quienes ayudan a darle estabilidad a la ofensiva de los Vikings, sumando yardas que ayudan a prolongar las series y en el caso de McKinnon, funcionando también como opción para pases cortos o rutas de escape. De hecho, en el más reciente juego, Murray corrió 15 veces y McKinnon 14, y sumaron en total 143 yardas terrestres con un par de touchdowns, ambos por cuenta de Latavius. El complemento justo y necesario para un correcto juego de pases.
Quizás, lo más impresionante de este equipo está en su defensiva, con un cuarteto de linieros que cubre espacios y colapsa el pocket, además de un grupo de linebackers que juega de forma muy física pero a la vez, con mucha inteligencia y un bloque secundario que puede seguir paso a paso a los receptores rivales, como también puede tacklear con mucha fuerza. Desde que Mike Zimmer asumió como entrenador en jefe de los Vikings en 2014, la defensa fue el punto principal a mejorar y así es como en la actualidad, este conjunto figura dentro de los cinco mejores en cuanto a yardas (290.5) y puntos permitidos (17.2).
En seis de sus ocho victorias, esta defensiva ha dejado a sus rivales en menos de 300 yardas totales y en siete ocasiones, han permitido menos de 20 puntos. Lo que realizaron el domingo pasado frente a los Rams, el equipo con mejor ofensiva de la liga, fue extraordinario. En jugadas de pase, se enfocaron en cubrir los costados para limitar el desplazamiento de Jared Goff, al punto de forzarlo a lanzar varios pases malos y cuando los Rams quisieron correr, los linebackers Anthony Barr y Erick Kendricks estaban muy enfocados en cubrir sus zonas, con tal de no permitir ningún avance de Todd Gurley, quien terminó con apenas 37 yardas.
El equipo de Los Angeles anotó en su primera ofensiva, pero después no pudo anotar más. Por casi 55 minutos, la ofensiva que promediaba casi 34 puntos por partido, no pudo pasar de las siete unidades frente a unos Vikings que ajustaron y dominaron en la línea de golpeo, llegando a capturar a Goff en dos ocasiones además de presionarlo otras tantas veces más. A través de la temporada, la presión con los linieros ha sido una característica de este equipo y en ello, han sido claves Everson Griffen y Danielle Hunter, autores de 15 de las 27 capturas registradas por el conjunto (10.0 y 5.0, respectivamente).
Todo esto se ha logrado jugando con mucha intensidad, pero a su vez con mucha inteligencia. En este momento, los Vikings son el equipo con la cuarta menor cantidad de castigos en toda la liga, con 58. Disciplina es otro de los aspectos fundamentales en la metodología de Zimmer y así ha sido no solo en este, sino que en los años más recientes. Es raro ver a este equipo cometiendo castigos defensivos en 3° down que cuestan en 1° down para el rival y tampoco cometen demasiados holdings, algo totalmente meritorio.
Un equipo bien armado y ante todo, muy serio. Estos Minnesota Vikings son capaces de incomodar hasta la más productiva de las ofensivas y cada semana lucen más sólidos. Si los playoffs comenzaran hoy, entrarían como campeones divisionales y con la segunda mejor marca de su conferencia, con ocho victorias en diez partidos. Por cierto, el Super Bowl LII será en su estadio y nunca en la historia un equipo ha jugado un Super Bowl en su cancha. Quien sabe, ellos podrían ser los primeros.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
jueves, 14 de septiembre de 2017
Sorpresas y decepciones
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es obvio que esto tiene un toque de exageración, debido a que son reacciones después de un solo partido. Pero de todas formas, aquí presento a tres equipos que impresionaron y a otros tres que defraudaron en la primera jornada de competición en la NFL.
Sorpresa: ofensiva de Kansas City Chiefs
Variedad en formaciones, un corredor novato que impacta rápidamente y un pasador que arriesga y supera las 300 yardas. Sí, esos fueron los Chiefs del pasado jueves donde lograron imponerse en casa de los campeones Patriots. Fue un triunfo que se construyó de a poco, primero con jugadas de corto avance con las que se metieron en el partido y luego, en la segunda mitad, Alex Smith soltó el brazo como pocas veces lo hace y conectó pases largos, de los cuales dos acabaron en las diagonales - Tyreek Hill, 75 yardas; Kareem Hunt, 78 yardas; ambos en el último cuarto. Mención aparte para Hunt: en su estreno oficial no titubeó y fue factor en el desempeño ofensivo de los Kansas City Chiefs, con 246 yardas totales y 3 touchdowns. Una válida opción para correr por fuera de los tackles y también para jugar como receptor. Puede ser un razonable recambio para el lesionado Spencer Ware.
Decepción: defensiva de New England Patriots
Así como los Chiefs fueron moviendo el balón en ese partido, los jugadores defensivos de los Patriots se fueron quedando sin reacción, concediendo yardas en casi todas las acciones y permitiendo tres anotaciones en el último cuarto que terminaron sentenciando el partido. Se nota que Stephon Gilmore aún no está totalmente adaptado al equipo, puesto que falló en varias coberturas y se vio descoordinado con Devin McCourty, permitiendo mucha ganancia adversaria en jugadas de pase. Los Chiefs vieron esas fallas perimetrales y los quemaron continuamente durante la segunda mitad. En total, la defensa de New England permitió 537 yardas y 42 puntos, más del doble de puntos que permitía en promedio este equipo durante todo el año pasado.
Sorpresa: defensiva de Green Bay Packers
La unidad coordinada por Dom Capers pareció estar muy bien preparada para el partido frente a los Seattle Seahawks. Durante todo el juego estuvieron mandando diversos esquemas de presión, primero para crear ventaja sobre los linieros ofensivos de Seattle y luego, para incomodar a Russell Wilson. El objetivo se logró: Wilson estuvo maniatado dentro del bolsillo, fue capturado tres veces, en otras siete fue golpeado y para peor, tuvo que forzar varios pases, sobre todo en situaciones de 3° down. El jugador clave de los Packers fue Mike Daniels. Bastó solo con su enorme presencia (en sentido literal: pesa 132 kilos) para colapsar el centro de la línea de scrimmage, ganó varios duelos uno contra uno y generó la jugada que marcó el partido, cuando en el tercer cuarto capturó a Wilson y en el acto, forzó un balón suelto que recuperó el equipo de Green Bay. En la siguiente jugada, Ty Montgomery anotó y los Packers tomaron la ventaja en el marcador, la cual mantendrían hasta el final. Daniels fue el pilar de una defensa que se comportó a la altura de la circunstancia.
Decepción: defensiva de Houston Texans
De acuerdo a lo visto en el año pasado y en la reciente pretemporada, no era descabellado pensar que la ofensiva de los Texans iba a producir poco, pero con lo que nadie contaba, era con que la defensa de este equipo fuera a rendir tan mal en su primer partido. Este conjunto, que estuvo dentro de los diez mejores en cuanto a yardas y puntos permitidos en 2016, no fue capaz de contener a los Jacksonville Jaguars. Nunca pudieron presionar a Blake Bortles, no fueron capaces de frenar a un novato -Leonard Fournette- que les corrió 100 yardas y les anotó un touchdown en 4° & Goal y encima no pudieron hacer un solo robo de balón. El resultado: 15 puntos en contra -los otros 14 fueron obra de la defensa de los Jags- y una dura derrota en casa por 22 puntos de diferencia. Aún con J.J. Watt de vuelta en la alineación no pudieron hacer nada y les tocará un partido de visita en la próxima jornada. Más de alguno ya habrá visto el botón de pánico.
Sorpresa: ofensiva de Minnesota Vikings
Llegó a asombrar el nivel de precisión que tuvo Sam Bradford en el triunfo de los Vikings frente a los Saints. Sus linieros le dieron protección necesaria y Sam aprovechó completando 27/32 pases, varios de ellos lanzados con una perfecta espiral. Stephon Diggs y Adam Thielen fueron los mayores beneficiados de los pases de Bradford, realizando grandes atrapadas con las que el equipo de Minnesota logró anotar en tres ocasiones y así tomar una buena ventaja en el marcador, durante el tercer cuarto. Mucho ojo también con Dalvin Cook. En su primer partido como profesional, corrió 127 yardas, mostrando mucha velocidad y decisión cuando atacaba los espacios que abrían los linieros. El espacio otorgado por estos últimos fue clave en el desarrollo ofensivo del conjunto vikingo y eso fue algo que faltó durante el año pasado. Ahí podría estar un potencial factor para lograr más victorias.
Decepción: todo el equipo de Indianapolis Colts
Este equipo parece ir de mal en peor y ya están perfilados para terminar dentro de los cinco peores de la competición en este año. Scott Tolzien regaló dos intercepciones, las dos fueron devueltas a touchdown. Permitieron 46 puntos a unos L.A. Rams que promediaban menos de 15 el año pasado y como si fuera poco, después del partido, Chuck Pagano le dio todo el crédito del resultado a sus rivales, que según él eran... los 49ers. Si el entrenador tiene ese enfoque, ¿qué se puede esperar de todo el equipo? Y lo peor, es que si vuelve Andrew Luck el panorama no cambiaría mucho. Tiempos complicados en Indy.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 17 de noviembre de 2016
Anotaciones alteradas
Dentro de las modificaciones que ha tenido el reglamento de la NFL en los últimos años, una de las más significativas en el desarrollo de los partidos tiene relación con los puntos extras. Desde la temporada pasada, la ubicación del balón en el punto posterior al touchdown fue retrasado desde la yarda 2 a la 15. El propósito era crear mayor incertidumbre en el marcador e incentivar a los equipos para probar más jugadas de dos puntos, las cuales siguen ejecutándose desde la yarda 2.
El simple hecho de alejar la distancia en los puntos extras ha causado mayor dificultad para los pateadores y así es como han aumentado los fallos en estas jugadas que siempre eran efectivas. En el 2014, tan solo seis equipos fallaron al menos un punto extra y en total, se fallaron solo ocho. La eficiencia de la liga en ese año fue de un 99.3%. El año pasado, ya con la nueva regla en marcha, los fallos empezaron a darse desde la primera semana. Al finalizar el curso 2015, la eficiencia había caído a un 94.2%, 28 conjuntos erraron al menos una patada de este tipo y en total, se fallaron 71 puntos adicionales en temporada regular.
El cambio ya tenía consecuencias, los puntos extras ya no eran automáticos y por lo mismo, los resultados sufrían alteraciones a causa de estos novedosos fallos. Aunque el más recordado y el más crucial se dio en los playoffs: Stephen Gostkowski, quien había estado perfecto durante todo el año con los New England Patriots, falló un punto extra en la primera mitad del juego por el campeonato de conferencia ante los Denver Broncos. Al final, la diferencia en el marcador fue de dos puntos (20-18) a favor de los Broncos. De haber convertido Gostkowski, los Pats no habrían requerido una jugada de dos puntos como tuvieron que hacerlo al final del juego, cuando Tom Brady intentaba enviar el partido a la prórroga. El retraso de la ubicación de los extra points estaba cambiando los partidos.
La tendencia se ha mantenido en el presente torneo. En las 10 jornadas que se han disputado, 22 equipos han fallado al menos un intento, en total se registran 36 patadas erradas y la eficiencia es de 94.8%, casi igual a como fue el año pasado. Blair Walsh es una víctima de esto: falló cuatro y además, falló otros cuatro goles de campo, causa suficiente para que los Minnesota Vikings lo dieran de baja hace un par de días (además, no olvidar el fallo clamoroso en los playoffs pasados). Pero el cambio de los puntos extras no pasa sólo por la ubicación del balón, puesto que también trajo un beneficio para las defensivas. Ahora, en caso que bloqueen la patada, la pueden retornar al endzone y en caso de lograrlo, obtienen dos puntos, algo que no estaba permitido bajo el antiguo reglamento.
El 6 de diciembre del año pasado se dio la primera anotación de dos puntos tras un punto extra bloqueado, cuando Stephone Anthony tomó el balón y lo llevó a las diagonales, anotando así dos puntos para los New Orleans Saints luego de un touchdown de los Carolina Panthers. Al final quedó solo como una anécdota, ya que los Panthers igualmente se alzaron con la victoria, 41-38. El domingo pasado volvió a ocurrir esta extraña situación y volvió a pasar en New Orleans, aunque esta vez terminó siendo una jugada decisiva.
A falta de 1:22 para el final del juego entre los Saints y los Broncos, Drew Brees conectó un pase de 32 yardas con Brandin Cooks el cual significó el empate 23-23. Si anotaban el extra, los Saints se adelantaban en el marcador. Acto seguido, Wil Lutz iba a impactar el balón, el cual fue bloqueado por Justin Simmons, su compañero Will Parks tomó el ovoide, corrió casi toda la cancha y llegó hasta las diagonales para poner a Denver arriba, 25-23, el cual fue el resultado final. De un posible triunfo Saint, acabó siendo una victoria para los Broncos. Y todo, por una jugada que no hubiese contado hace menos de dos años.
Así como ha crecido la probabilidad de errores en puntos extras, también ha incrementado la cantidad de intentos de dos puntos, luego de un touchdown. En todo el 2014, se probaron 58 conversiones de las cuales 28 fueron exitosas. Los Chicago Bears y los Arizona Cardinals fueron los equipos que más intentaron (Bears 5 de 5, Cardinals 2 de 5). En la liga pasada, con el cambio en los puntos extras, los intentos de dos puntos subieron a 94, de los cuales 45 resultaron buenos. Sumando todo el año pasado con lo que llevamos del actual, los Pittsburgh Steelers son el equipo que más jugadas de dos puntos ha probado con 17, acertando en 10 de ellas.
Mike Tomlin se ha inclinado por estas jugadas en vez del punto extra, en diferentes situaciones de los partidos (¿será que no confía en su pateador?). En varias ocasiones del año pasado tuvo exito, pero en otras terminó perjudicando las opciones de su equipo. El domingo pasado, los Steelers probaron dos jugadas de dos puntos ¡en el primer cuarto! del juego ante los Dallas Cowboys. Fallaron ambas, quedándose con 12 puntos en vez de 14. Al final, Dallas iba a ganar el partido por cinco unidades de diferencia (35-30) y en total, se intentaron seis conversiones de dos puntos, cuatro por parte de Pittsburgh y dos de Dallas. Ninguna resultó.
Solo siete conjuntos no han probado jugadas de dos puntos en esta temporada, lo que demuestra que los equipos se están atreviendo por completar ocho unidades en vez de siete. Es un riesgo que muchos están tomando, el cual puede traer buenos resultados como ha ocurrido con los Steelers en algunos momentos al igual que con los Raiders a principios de esta campaña, cuando ganaron en New Orleans tras elegir jugar por una conversión en vez de un punto adicional, aunque se sabe que la posibilidad de éxito no es muy alta dado el poco espacio que hay para maniobrar y desequilibrar ante las defensivas.
Evidentemente, estos cambios en las reglas del punto extra ha modificado el desarrollo y los marcadores finales de los partidos. Ya alteró un partido de playoffs en la liga pasada y ya decidió otro hace algunos días. ¿Alguien se imagina un Super Bowl definido por un punto extra fallado? no suena descabellado, para eso se presta esta modificación.
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