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martes, 7 de enero de 2020

Incómodas visitas


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Al comenzar los playoffs de la NFL, los Tennessee Titans asomaban como un equipo que podría sorprender en la primera ronda, en parte por el buen cierre de campaña y también, por contar con Derrick Henry, quien no solo es el mejor corredor de la liga sino que es uno de los jugadores más dominantes en la actualidad. Henry fue la principal razón por la que los Titans eliminaron a los New England Patriots (20-13 a domicilio). Le daban el balón, corría, seguía bloqueos y en el camino, machacaba rivales que solo estorbaban su paso. Los Pats nunca tuvieron forma de contenerlo y la ventaja con la que se fueron los Titans al intermedio terminó siendo suficiente para liquidar el partido y de paso, a los campeones vigentes.

En el partido, Henry sumó 182 yardas en 34 acarreos con un touchdown, además de otras 22 yardas mediante una recepción. Esta actuación es un reflejo de cómo han sido varios de sus partidos a través del año y también fue la expresión mayor de la ofensiva de Tennessee: correr y correr mucho, desgastar al oponente y de ser necesario, lanzar para tener algo de balance. Aunque no fue necesario esto último, ya que Ryan Tannehill totalizó apenas 72 yardas en 8 pases completos que tiró en todo el juego. La metodología de Mike Vrabel cobra mayor credibilidad gracias a esta sólida actuación en Foxboro y les hace pensar en dar otra sorpresa, cuando les toque visitar a los Baltimore Ravens. Tener a Henry es un buen punto de partida antes de otro complejo desafío.

Kirk Cousins tuvo una campaña regular muy productiva, bordeando el 70.0% de pases completos y situándose dentro de los cinco pasadores con mejor rating (107.4), pero seguía cargando con el estigma de desaparecer en partidos de alta dificultad. El domingo rompió con ese patrón, siendo parte de una espléndida estrategia de los Minnesota Vikings, quienes desde el primer cuarto incomodaron a los New Orleans Saints en su propio estadio. En ofensiva, fueron combinando acarreos con pases de manera tal que se volvieron impredecibles para los Saints. Dalvin Cook fue muy importante sumando 130 yardas en 31 toques con dos touchdowns por tierra. A su vez que la defensa exhibió diferentes formaciones que complicaron a Drew Brees, quien no tenía mucho tiempo para lanzar y a Alvin Kamara, quien no pudo ser factor pese a convertir un touchdown.

A todo eso se sumó Cousins, quien mostró aplomo y sobre todo, criterio para resolver bajo presión. Impresionó ver el toque que puso en algunos envíos, sobre todo los dos últimos en la prórroga que impulsaron al triunfo de los Vikings. Puntería y sincronía para conectar con Adam Thielen y luego, calma y precisión para hallar a Kyle Rudolph en la jugada del triunfo (26-20). En el momento de mayor tensión, apareció Cousins en modo elite, ese estado al que siempre aspiró y que pretende situarse en esta postemporada. Después de 15 años, el equipo de Minnesota vuelve a ganar de visita en playoffs y Cousins fue parte trascendental para un triunfo que fueron construyendo paso a paso. Les espera un viaje a la bahía californiana, para enfrentar a los San Francisco 49ers. Se medirán con el mejor conjunto de su conferencia, pero los Vikes llegarán con un ímpetu que les hace encarar el juego sin temores.

A lo largo del año, no les ha sobrado nada a los Seattle Seahawks. Muchos partidos trabados, de marcador cerrado, de trámite parejo. Así fue la tónica en su visita a los Philadelphia Eagles. En muchas jugadas, Russell Wilson tuvo poca protección dada la presión de Fletcher Cox y otros defensivos. Por lo que Russell, fiel a su costumbre, debió improvisar en varias secuencias y además, debió arreglárselas con un plantel que se ha reducido a causa de las continuas lesiones. Completó pases con seis compañeros distintos y quien más sobresalió fue D.K. Metcalf, un novato que ha crecido a grandes pasos, por mérito propio y también ante la necesidad de receptores confiables para el mariscal Seahawk. El domingo fue factor, con siete recepciones – dos de ellas acabaron siendo decisivas: en el tercer cuarto, para estirar la ventaja a 11 puntos y en la última serie del partido, atrapó un pase en 3rd down que terminó sellando el triunfo (17-9).

En este juego, la defensa también hizo su parte logrando siete capturas y otros nueve golpes sobre los QB’s de Philadelphia (Carson Wentz y Josh McCown, quien entró de relevo). Fue el complemento necesario para un partido de poco brillo, pero lo suficiente en cuanto al desempeño para que Seattle se instale en la próxima etapa. Deberán visitar a los Green Bay Packers. Contra Aaron Rodgers, contra Za’Darius Smith y contra el frío que habrá en Lambeau Field a la hora del partido. Es probable que los Seahawks necesiten mucho más que un rendimiento como el exhibido en el reciente juego, si pretenden seguir en competencia.

No jugó de visita, pero Deshaun Watson cuajó una actuación excepcional y cuando su equipo más lo requería. Promediando el tercer cuarto, los Houston Texans perdían 16-0 y como estaba la situación, era casi improbable una remontada. Una maniobra de J.J. Watt despertó a todo el equipo y luego, Watson comenzó a operar con su ofensiva. Rompió el cero con una escapada de 20 yardas, de las cuales en casi 10 arrastró a dos rivales hasta meterse a las diagonales. En el cuarto período, siguió encontrando a DeAndre Hopkins y a todos los receptores y con un pase a Carlos Hyde, el marcador se revirtió a 19-16. Lo mejor ocurrió en la prórroga, cuando resistió dos golpes simultáneos y se mantuvo en pie para encontrar a Taiwan Jones, quien corrió hasta la yarda 4, abriendo el camino al gol de campo decisivo a favor de los Texans (22-19).

Aquella última jugada es el sello de Watson, quien puede sacar jugadas de la nada aún si tiene que resistir castigo en cada partido – de hecho, ante los Bills fue capturado siete veces. Pese a la cuestionable gestión de Bill O’Brien, el conjunto de Houston se mete a la ronda divisional, en gran medida por la magia de su mariscal de tercer año quien ya se afianza como uno de los grandes en toda la liga. El próximo desafío: una visita a los Kansas City Chiefs. Deshaun Watson por parte de los Texans, Patrick Mahomes del lado de los Chiefs. Se antoja un duelo que podría regalar talento por montones y jugadas de alto impacto, como las que supo hacer Deshaun el sábado, en su primer triunfo en playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 31 de diciembre de 2019

Lo que quedó y lo que vendrá


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Una década después, los Patriots vuelven a jugar comodines. La derrota en casa en la última fecha regular, dejó a los New England Patriots en tercer lugar y con ello, sin la ansiada semana libre en la primera ronda de los playoffs de la NFL. Aquella caída ante los Miami Dolphins alteró el mapa de toda la conferencia y también la planificación de los Pats, quienes de seguir avanzando deberán ganar eventuales partidos de visita para volver al Super Bowl. Llegarán a los playoffs con la mejor defensiva de la liga (14.1 puntos permitidos por partido), pero cerraron la campaña regular perdiendo tres de los últimos cinco partidos. Tom Brady registra su porcentaje más bajo de pases completos en seis años (60.8%) y su rating más bajo de toda la década (88.0). Jugarán de locales el sábado, pero tendrán el rival más difícil que a priori les podría tocar. Tendrán enfrente a los Tennessee Titans, que cuentan con el rey corredor de este año en la figura de Derrick Henry, quien corrió 211 yardas y anotó tres veces en el último partido, finalizando el año con 1.540 yardas y 16 touchdowns. Y como si fuera poco, Ryan Tannehill viene jugando el mejor football de su carrera y en las bandas está Mike Vrabel, quien conoce bastante bien a los Patriots, desde sus años como jugador. Los Pats bien pudieran llegar lejos una vez más, pero el escenario quedó particularmente complejo después de una derrota que seguramente no estaba en los planes de nadie.

Expectación en la bahía. En un partido definido por centímetros (literal), los San Francisco 49ers aseguraron la primera posición en su conferencia y con ello, la posibilidad de jugar todos los playoffs en su estadio. Serán los primeros playoffs de este conjunto bajo la dirección de Kyle Shanahan y los primeros de Jimmy Garoppolo como titular, aunque la puesta a punto la vivieron durante todo el presente mes. Ganaron tres de los últimos cinco partidos, y cada uno de ellos fue definido por cinco o menos puntos. Ganaron de local y de visita, y quizás lo más valorable fue el carácter que siempre mostraron en diversos ambientes, bajo la lluvia de Baltimore, en el domo de New Orleans y en medio del bullicio de Seattle. Los Niners no solo juegan bien, sino que lo hacen con creatividad sacando varios motions, y variedades de formaciones. En el último tiempo han cambiado su tendencia y están pasando como prioridad. Jimmy G juega con más aplomo y de a poco ha reducido sus errores, cuentan con George Kittle, quien debe ser el mejor ala cerrada de la liga y por margen kilométrico, Emmanuel Sanders ha sido un buen aporte desde su llegada y Deebo Samuel se ha vuelto cada vez más fundamental. Bordearon los 30 puntos de media por partido (2° en la liga) y ganaron 13 partidos pese a tener varios lesionados durante la temporada. En defensa, también cuentan con buenas armas. Nick Bosa causó impacto inmediato en su año de novato, Fred Warner ha crecido una enormidad como linebacker y además, cuentan con un esquinero de amplia experiencia como Richard Sherman. Será difícil este equipo en playoffs y jugando en su casa, tienen razones para ilusionarse.

Eagles, en modo survival. A pesar de haber perdido por lesión a casi todos sus jugadores claves, los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos cuatro partidos que les valieron la clasificación. Ciertamente, no son una máquina de jugar football, pero han hecho lo suficiente para ganar los partidos. Carson Wentz jugará sus primeros playoffs y merece crédito por su actual campaña. Además de ajustarse a todas las lesiones de sus compañeros, juega con escasa protección de sus linieros (37 capturas sufridas). Aún así, se las ingenió para sumar 27 pases de touchdown a cambio de solo 7 intercepciones. Para tenerlo en cuenta, estos fueron los jugadores que acarrearon o recibieron pases en el reciente partido ante los New York Giants: Boston Scott, Miles Sanders, Dallas Goedert, Joshua Perkins, Deontay Burnett y Greg Davis. Algunos de ellos ni siquiera tenían cabida al comenzar la liga, pero han aparecido ante la baja de jugadores insignes como DeSean Jackson y Alshon Jeffery. Llegarán en buena racha a los playoffs, los terceros consecutivos con Doug Pederson, quien ha tenido que variar notoriamente sus esquemas ofensivos, orientando el juego más a los pases cortos y las series sostenidas. Su récord fue un discreto 9-7, pero al haber ganado la división podrán jugar en casa el partido de wildcard frente a los Seattle Seahawks, quienes cerraron el año perdiendo tres de sus últimos cuatro partidos. Se enfrentaron en noviembre y ganó Seattle 17-9, pero dado el momento en que llegarán ambos equipos a los playoffs, ese antecedente queda muy lejano y hasta podría ser inútil.

Green Bay: luciendo menos, produciendo más. En el primer año de Matt LaFleur como director técnico, los Green Bay Packers ganaron 13 partidos y con ello, el derecho de descansar en la primera ronda de los playoffs. El proceso ha pasado por altos y bajos, pero en la mayoría de los casos han encontrado formas de ganar partidos, muchas veces apoyados por fuertes comienzos de Aaron Rodgers o en otras, por remontadas lideradas por el mismo Rodgers, como ocurrió en la Semana 17 donde ganaron después de ir abajo por 14 puntos al intermedio. Aaron Jones se ha consolidado como una pieza clave, corre muy bien con el balón y es una opción confiable en pases cortos, dando pie a jugadas del tipo Jet Sweep, las cuales no se veían antes en Lambeau Field. En la temporada, Jones sumó 1.558 yardas totales y 19 touchdowns, empatado con Christian McCaffrey como el mejor del torneo. Su contribución le ha dado aire a Rodgers, quien no ha requerido de producciones monstruosas. De hecho, Rodgers apenas tuvo dos partidos de +400 yardas, pero su balance de touchdowns e intercepciones es un respetable 26/4. La defensiva ha tenido sus momentos, pero en cuanto a jugadores sus mayores contribuciones vinieron de parte de Preston y Za'Darius Smith quienes han hecho valer sus fichajes en agencia libre desde el comienzo de esta liga. Fueron responsables de 25.5 de las 41.0 capturas de los Packers y saben como quitarse bloqueadores ocupando distintas posiciones. En la temporada, lograron ocho triunfos en partidos definidos por ocho puntos o menos. Un hecho no menor, el saber liquidar partidos. Eso puede ser una virtud para Green Bay, que jugará en casa en la ronda divisional.

Lunes negro, franquicias oscuras. El fin de temporada regular dejó a dos coaches damnificados. Freddie Kitchens fue despedido después de apenas un año al mando de los Cleveland Browns, mientras que Pat Shurmur corrió la misma suerte tras dos campañas con los New York Giants. El caso de Kitchens confirma las dudas que habían previo al comienzo de la temporada, sobre su capacidad de comandar un conjunto lleno de expectativa y sobre todo, con muchos egos. No solo no fue capaz, sino que además nunca hubo disciplina, cosa que los Browns mostraban cada semana cometiendo infracciones de toda especie, la peor sin dudas fue ese golpe con el casco de Myles Garrett a Mason Rudolph. Kitchens es el noveno coach despedido en los últimos doce años en Cleveland. Pasan los entrenadores y sigue la inestabilidad. Por parte de Shurmur, nunca pudo establecer un proyecto, dejando como resultado un equipo débil y con muchas dudas, partiendo por el puesto de quarterback. ¿Se retira Eli Manning? ¿Daniel Jones podrá ser el mariscal del futuro? Shurmur deja New York con apenas nueve triunfos en dos años y la franquicia parece ir a la deriva, después de la salida de Tom Coughlin, hace ya cuatro años.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 12 de noviembre de 2019

Perfil ganador


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

A pesar de no dominar abrumadoramente, los Seattle Seahawks encuentran distintas maneras de ganar partidos y es por eso que llevan ocho victorias en diez jornadas, la más reciente fue el lunes en casa de los San Francisco 49ers, a quienes les quitaron el invicto en la prórroga. Durante el juego, la línea ofensiva estuvo en apuros ante el ímpetu de los defensivos de San Francisco, quienes capturaron cinco veces a Wilson, pero este mantuvo la calma y fiel a una de sus virtudes, ejecutó jugadas e improvisó otras tantas.

En el tiempo adicional, Wilson tiró una intercepción que pudo costar caro, pero después tuvo una última oportunidad, donde colocó a los Seahawks en posición de ganar el juego, cuando logró una escapada de 19 yardas, al descubrir que los Niners habían dejado descubierto todo el centro de la cancha. Una jugada clave, ya que después necesitaron avanzar solo 15 yardas más hasta el gol de campo decisivo que les dio la victoria. Wilson se ha distinguido siempre por hacer jugadas decisivas y este año, se ha vuelto muy peligroso lanzando desde el pocket, a pesar de no contar con receptores estelares.

En el juego del lunes, Russell completó 70.6% de sus pases (24/34), siguiendo la línea de alta eficiencia que ha marcado en todo el año, promediando 68.5%. Como si fuera poco, su balance de touchdowns/intercepciones es el mejor de la liga con un impecable 23/2. En su octavo año en la NFL, Wilson está firmando su mejor campaña como pasador. En caso que Seattle llegue a los playoffs, no serán pocos quienes lo proclamen como el MVP de esta temporada. Wilson es fundamental en el desempeño de los Seahawks, pero la defensiva no se quedó atrás en el partido en Santa Clara. De hecho, fue esa unidad la que ayudó a meterlos de lleno en el juego.

Durante el segundo cuarto y en pleno dominio Niner, un fumble devuelto a touchdown de Jadeveon Clowney descontó la diferencia a solo tres puntos, siendo el primero de tres balones que le arrebataron a Jimmy Garoppolo (2 fumbles + 1 intercepción) y todos repercutieron en el desarrollo del juego, que fue muy cambiante debido a todas las capturas y balones perdidos. A pesar de tener muchos problemas, la defensa igualmente logra hacer jugadas que en cierto grado complementan todo lo que ha producido Wilson, quien es el principal responsable de las ocho victorias que tienen expectantes a los Seahawks de cara a una posible clasificación.

Los Pittsburgh Steelers son otro equipo que se las ha ingeniado para ganar, pese a no contar con Ben Roethlisberger desde la Semana 2. En su lugar, está el novato Mason Rudolph y mientras corrige sus errores, la defensiva ha sacado la cara por el equipo jugando partidos con anotaciones relativamente bajas y donde han colocado mucha presión a los contrarios, tal como fue en el reciente triunfo ante los L.A. Rams. Incomodaron de tal forma, que los Rams convirtieron apenas 1 de 14 intentos en 3rd down, además de colapasar continuamente el pocket, capturando cuatro veces a Jared Goff y golpeándolo en otras nueve jugadas.

En general, no le daban tiempo a Goff y forzaron malas jugadas de los Rams (aparte de la decisión de darle pocas jugadas a Todd Gurley), que derivaron además en touchdown defensivo convertido por Minkah Fitzpatrick y en ocho despejes del vigente monarca de la NFC. Un jugador que se consagra en esa defensiva es T.J. Watt. El domingo capturó dos veces a Goff y en la temporada lleva 9.5 capturas (quinto mejor de la liga). Los instintos y las técnicas son cada vez mejores y es por eso que Watt ya es una pieza importante dentro de los Steelers, quienes en cuestión de un mes pasaron de ser un equipo casi moribundo a uno que pelea un puesto de clasificación.

En cuanto a anotaciones, los Steelers no hacen nada extraordinario. De hecho, promedian 21.4 puntos por partido (19° en el torneo) y tienen la quinta peor ofensiva en cuanto a yardas producidas. Están ganando pese a que están entregando balones cada semana, aunque Rudolph se muestre cada vez menos errático. De hecho, ante los Rams no cometió perdidas, aunque completó apenas 57.9% de sus envíos. Eso sí, fue brillante el pase de touchdown que acertó con James Washington. Pittsburgh intenta progresar, pese a los lesionados y pese a la baja productividad de otros elementos como JuJu Smith Schuster, quien ha anotado solo tres veces. Claramente, es un trabajo muy colectivo y donde nada está sobrando. Aunque están haciendo lo necesario para ganar. No por nada llevan cuatro triunfos consecutivos y terminaron la 10° semana dentro de las ubicaciones de playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 8 de octubre de 2019

Infravalorados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Pasan los años y Russell Wilson sigue creciendo, al grado de ser uno de los jugadores más completos en la NFL. Sin contar con linieros ni receptores de elite, el mariscal de los Seattle Seahawks se desenvuelve como el líder absoluto de esta franquicia. Dirige y ejecuta, pero también observa e improvisa. Siempre ha sido peligroso por su cualidad para moverse fuera del pocket y a eso le ha sumado técnica y puntería pasadora, siendo ahora capaz de lanzar de forma estática como también en movimiento.

Así lo hizo el jueves pasado en el triunfo frente a los L.A. Rams, donde Wilson jugó un partido extraordinario. Lo presionaban en casi todas las jugadas y siempre lograba escabullirse. Brillante maniobra en el primer touchdown, estirando la jugada y encontrando a Tyler Lockett, quien completó la jugada con una espectacular recepción. Luego, un Play Action derivó en un pase profundo (muy bien tirado) de Russell que cayó directo a las manos de D.K. Metcalf para otra anotación. Y cuando había que ganar el partido en el cuarto período, Wilson apareció nuevamente en un 4th & Goal, donde tuvo la paciencia para encontrar a Chris Carson, quien atrapó el pase (titubeo mediante) que acabó siendo decisivo para los Seahawks.

Todos los recursos del # 3 de Seattle al servicio de su equipo y los utilizó en una dura contienda divisional. Sus registros finales confirman su gran desempeño: 17 pases completos sobre 23, 268 yardas, 4 touchdowns y un rating de 151.8. De hecho, este comienzo de campaña refleja el buen momento que vive Russell: en cinco partidos, ha completado el 73.1% de sus envíos, su rating alcanza los 126.3 y su balance de touchdowns e intercepciones es 12/0. En los últimos dos rubros, es el mejor de la liga. Quizás sea un buen momento para reconocer como realmente lo amerita este jugador, quien pese a ser campeón de Super Bowl en 2013 y haber jugado en una segunda ocasión, nunca ha tenido tanto crédito en comparación a otros pasadores. Wilson es un grande.

Cuatro victorias en los primeros cinco partidos tienen a los Green Bay Packers en la pelea por el primer puesto de su división. Parte del proceso lo ha generado la defensa, que evoluciona bajo la coordinación de Mike Pettine, cuya unidad ha tenido buenas actuaciones y sobre todo, ha generado jugadas en momentos claves. En el reciente triunfo ante los Dallas Cowboys, lograron varias capturas y robos de balón en 3rd downs o bien, en momentos cuando el equipo de Dallas insinuaba con acercarse en el marcador. Esta defensiva quizás no tenga grandes estrellas, pero sí cuenta con jugadores funcionales dentro del esquema.

Bajo ese concepto encajan perfectamente Preston Smith y Za’Darius Smith. Llevan el mismo apellido, juegan la misma posición (linebacker) y sus funciones en la cancha son similares, tackleando y presionando al quarterback rival en situaciones obvias de pase. No paran de correr en el partido, saben anticipar jugadas y se han convertido en piezas importantes, sobre todo cuando Pettine manda Pass Rush. Preston y Za’Darius influyen, creando duelos favorables que les permiten llegar a los mariscales adversarios. Quizás no aparezcan en highlights, pero juegan bien y han sido constantes en este tramo de la temporada.

El domingo registraron, de forma combinada: 7 tackles (3 causaron yardas negativas), 3 capturas y 6 golpes al QB. Un juego completo de ambos y eso que Za’Darius se lesionó en pleno partido. Ambos llegaron este año a Green Bay mediante la agencia libre y sin hacer mucho ruido, en parte porque no son populares. Pero así es como rápidamente encontraron su espacio en el equipo y complementan las tempraneras ventajas que producen Aaron Rodgers y la ofensiva, tal como ha sido en las victorias que han logrado los Packers.

En estos tiempos, es anti-popular ganar partidos con defensa y también lo es ganar con ofensivas terrestres y de largo aliento. El domingo en la noche, los Indianapolis Colts implementaron una estrategia clásica pero eficiente: darle el balón a los corredores, llevar el balón todo lo que fuera posible por tierra y consumir todo el tiempo posible en cada ofensiva. Así fue como lentamente se adueñaron del juego en su visita a los Kansas City Chiefs y así fue como también dejaron con pocas chances al equipo rojo, pese a la exigua diferencia en el marcador (19-13, el resultado final).

En la segunda mitad quedó reflejado ese dominio, donde los Colts tuvieron el balón en dos tercios del tiempo. Acabaron corriendo 45 veces, sumaron 180 yardas y su único touchdown fue mediante esa vía, gracias a Jacoby Brissett. Pero quien llevó el peso del ataque fue Marlon Mack, con paciencia para identificar los bloqueos y con decisión para atacar los espacios. Así fue una y otra vez en el partido, totalizó 132 yardas en 29 acarreos. Solo le faltó anotar para redondear una gran actuación y en general, al equipo solo le faltaron más touchdowns aparte de los field goals de Adam Vinatieri, porque la clínica de Old School Football que brindaron en Kansas City fue admirable.

Frank Reich saca provecho de lo que tiene, a pesar de haber sufrido el retiro de Andrew Luck durante la pretemporada. Ya no está Luck, pero hay una base cimentada desde el año pasado y por la cual continúa trabajando Reich en función del buen desempeño de sus jugadores. Bloquear, correr, quemar tiempo y anotar. Una fórmula vieja pero nunca despreciable, sobre todo si estaba Patrick Mahomes enfrente. Los Colts saben lo que hacen, aún si no tienen suficiente reconocimiento.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Sorpresa, sorpresa


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Aparecen las defensivas. Tanto en Chicago como en Seattle, hubo grandes actuaciones defensivas que facilitaron el triunfo a los respectivos equipos locales. Una proeza, considerando el paradigma actual que rige en la NFL. El caso de los Bears es para destacar, puesto que su defensa ha sido la fortaleza del equipo durante todo el año. Llevan siete partidos permitiendo 20 puntos o menos y en su más reciente juego, dieron su mejor demostración del torneo reduciendo a los Rams a su mínima expresión. Los Bears permitieron en total 214 yardas y 6 puntos ¡En todo el partido! a una de las mejores ofensivas de la liga.

Los esquemas defensivos planteados frente a Jared Goff resultaron ser ideales. Le quitaron los pases largos, dejando al mariscal californiano con pocas opciones y teniendo que forzar la marcha en muchos casos. Además, la fuerza de los defensivos de los Bears los lleva a romper bloqueos rivales y así es como llegan a presionar a los pasadores. En este partido, capturaron tres veces a Goff, le interceptaron cuatro pases y lo dejaron en 19.1 de rating. Vic Fangio ha hecho una gran labor al mando de esta unidad, pero hay que tener en cuenta que parte fundamental de la mejoría de este conjunto pasa por Khalil Mack, quien llegó este año mediante un traspaso. Ha sido autor de 10 capturas y su presencia altera los esquemas de bloqueos de los adversarios. Corre, tacklea y derriba pasadores como pocos en la liga.

Por su parte, los Seahawks tienen un equipo más matizado, que produce en ofensiva y defensiva. Aunque lo realizado por esta última unidad, el lunes frente a los Vikings, fue de colección. Capturaron dos veces a Kirk Cousins, lo derribaron en otras siete, le desviaron cinco pases y convirtieron un pick six, mediante Justin Coleman, en el tramo final del partido. Una exhibición redonda de los Seahawks, quienes tacklean y golpean por fuerza pero también con mucha técnica, además de saber mezclar sus esquemas de presión, confundiendo a cualquier quarterback que les toque enfrentar.

Quizás no tengan el nivel individual que tenían los integrantes de Legion of Boom, pero el cuerpo técnico liderado por Pete Carroll le ha sacado rendimiento al talento disponible. Un jugador sobresaliente: Bobby Wagner. Desempeña su posición de linebacker a un alto nivel y con alta consistencia, semana a semana. Representa todas las virtudes de su escuadra y siempre va donde está el balón. El lunes hizo un partido completo con 9 tackles, un golpe sobre Cousins y en el cuarto período, hizo una de las jugadas clave cuando saltó sobre la línea ofensiva de los Vikings y alcanzó a bloquear el gol de campo. Máximo rendimiento y hasta con intervenciones sorpresivas. Dentro de una dura defensa, Seattle cuenta con un apoyador categoría All Pro.

Las laterales también se practican. Así al menos lo dejaron de manifiesto los Miami Dolphins en la jugada del triunfo frente a los New England Patriots. Sorprendió y por muchas razones. Primero, porque una jugada con laterales terminó liquidando el juego. Segundo, por la precisión que tuvieron los integrantes de los Dolphins para ejecutar esa jugada y tercero, ver como un equipo dirigido por Bill Belichick no estaba listo para defender esa jugada, con jugadores tomando malos ángulos y con Rob Gronkowski alineado como profundo para cubrir un Hail Mary que nunca fue.

Kenyan Drake, quien se acreditó el touchdown, contó después del partido que esa jugada la llaman “Boise” en homenaje a una jugada del mismo estilo vista en un Boise State-Oklahoma (Fiesta Bowl, 2007) y que les resultó tal y como la habían practicado. Incluso, contaba que la habían practicado con más pases y al momento de recibir el balón, no podía creer que tenía espacio abierto para correr. A juzgar por como jugaron esas laterales como Davante Parker y Kenny Stills, todo eso suena bastante lógico. Por la ubicación y la precisión con la que extendieron esa jugada, que surgió desde su propia yarda 31 con un pase de Ryan Tannehill. “La mejor jugada de mi vida”, como confesó Drake y lejos, la mejor jugada que han hecho los Dolphins en muchos años. Y fue de manera muy poco convencional.

Los Browns aún pueden ir a los playoffs. No es un chiste, es verdad. Con récord 5-7-1, el conjunto de Cleveland está a un partido y medio de los Ravens y a dos de los Steelers. Se fue Hue Jackson y llegó la alegría. Han ganado tres de los últimos cinco partidos, la ofensiva toma forma y Baker Mayfield mejora sustancialmente. Su precisión pasadora ha mejorado, llegando a tener partidos con más de 80% de pases completos, como el más reciente frente a los Panthers. Lo más importante es que luce con confianza e inserto dentro de un sistema que hasta prueba con jugadas de fantasía.

Nick Chubb también ha crecido mucho en el último mes y medio. De sus 10 touchdowns, siete de ellos fueron convertidos en los últimos cinco partidos. El nuevo coordinador ofensivo Freddie Kitchens le da mucha más cabida y hasta lo pone a jugar como receptor. Es evidente que el problema era Hue, pero con lo que nadie contaba era que los Browns iban a tener chances matemáticas de ir a los playoffs a esta altura de la temporada. Juegan sin miedo y sin nada que perder, eso puede ser peligroso y también propicio para ver algún marcador sorpresivo en las próximas tres semanas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los (posibles) tapados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por delante, nos quedan cinco semanas de temporada regular en la NFL. Lo lógico es indicar a equipos como los Chiefs, los Rams o los Saints como genuinos aspirantes a llegar al Super Bowl. Razones no faltan en todo caso. Pero, el pasado reciente nos ha mostrado que siempre hay un equipo que se mete por la ventana a la postemporada, pero que llega con buena racha la cual sirve para hacer unos destacados playoffs. Casi al finalizar el tercer mes de competencia, hay líderes divisionales o aspirantes al wildcard que no reciben tanta atención como los equipos antes mencionados, pero bien deberían ser considerados, tomando en cuenta sus rendimientos que van en ascenso.

Dallas Cowboys (6-5, líderes NFC Este). Después de una calamitosa caída a principios de este mes contra los Titans, entraron en racha positiva. Con tres victorias consecutivas treparon al primer lugar de su división y ya tienen ventaja en los desempates de su grupo, de cara a las últimas cinco semanas. Parece ser que Jason Garrett por fin se dio cuenta que la clave del éxito consiste en darle el balón a Ezekiel Elliott una y otra vez. De hecho, en los últimos tres partidos siempre tuvo más de 25 toques de balón, anotó 4 touchdowns y promedió 177 yardas totales en cada juego. Give the Ball to Zeke, period.

También, tengamos en cuenta la llegada de Amari Cooper, quien poco a poco se ha ganado su lugar. Su último partido fue impactante, hizo una escapada de 90 yardas hasta el touchdown que casi liquidó el partido a favor de los Cowboys y en total, sumó 180 yardas en 8 recepciones. Justo la clase de receptor que no tenía Dallas y que tanto necesitaba Dak Prescott. Aunque es la defensa, la unidad que mantenido en la contienda a los Cowboys durante todo el año. Leighton Vander Esch y Jaylon Smith se consolidan en sus puestos de linebacker, tackleando con consistencia (126 tackles combinados), mientras que Demarcus Lawrence es la mayor amenaza para los pasadores rivales, hasta ahora lleva 8.5 capturas. Este jueves reciben a los New Orleans Saints. Gran desafío, primero por sus aspiraciones a los playoffs y segundo, para comprobar cuál es su verdadero nivel de juego.

Seattle Seahawks (6-5, séptimo lugar NFC). Un equipo peligroso, por donde se le mire. Desde que balancearon su ofensiva, encontraron una forma mucho más clara de jugar, lo que ha beneficiado a Russell Wilson, quien ya no tiene que correr por su vida en cada jugada. Por cierto, Wilson está jugando un football extraordinario y sobre todo, se ha vuelto cada vez más confiable en el 4° cuarto. El domingo, de visita contra los Carolina Panthers, completó un pase preciso en cuarto down con David Moore que acabó en touchdown y en la última serie, completó un envío de 43 yardas con Tyler Lockett que derivó en el gol de campo decisivo a favor de los Seahawks.

Wilson luce más cómodo, en parte también por los corredores que le han dado otra dimensión al ataque de Seattle. Entre Chris Carson, Rashaad Penny y Mike Davis se reparten los acarreos, ayudando a dominar en el tiempo de posesión y de ahí, el balance en las jugadas. De hecho, los Seahawks son el único equipo que tiene más jugadas terrestres que aéreas. Crédito para Pete Carroll, quien le saca el máximo provecho a un equipo que parecía estar en transición. De los cinco partidos que les quedan, tres son contra los débiles Cardinals y los igualmente débiles 49ers (ida y vuelta). Si logran su pase a los playoffs, Carroll debiera ser considerado para el premio de mejor entrenador de la liga.

Los Angeles Chargers (8-3, quinto lugar AFC). Están muy firmes en los puestos de wildcard y todavía está cerca la opción de alcanzar a los Chiefs (9-2) en la cima de la división oeste. Después de haber comenzado 1-2, ganaron siete de sus siguientes ocho partidos, sacando provecho de un calendario relativamente accesible. Fue impresionante su triunfo en Seattle el pasado 4 de noviembre, como también fue preocupante su derrota en casa contra Denver el día 18. Aunque en su más reciente partido, anotaron 45 puntos frente a los Arizona Cardinals. Philip Rivers falló apenas un pase (28/29) y lanzó tres touchdowns. Ad portas de cumplir 37 años, el quarterback Charger está jugando a un nivel altísimo, figurando dentro de los diez mejores en todos los rubros pasadores. De hecho, tiene el tercer mejor rating (115.7) y la cuarta mayor cantidad de touchdowns (26).

Rivers comanda una ofensiva bien armada y que fluye orgánicamente sobre la cancha. Keenan Allen es la principal opción de pase, aunque ha sido Mike Williams quien más ha destacado con 7 touchdowns, dos de ellos en el último juego donde mostró mucha concentración y elasticidad. Melvin Gordon es la pieza clave, siendo capaz de correr y de atrapar el balón por igual (1.255 yardas totales, 13 touchdowns), pero debido a una lesión se perderá el próximo partido, que será de visita ante los Pittsburgh Steelers. Puede pesar la baja de Gordon en ese juego, donde los Chargers verán mucha dificultad, sobre todo al enfrentarse a un equipo de alto calibre como forasteros. Por cierto, si los playoffs comenzaran hoy, Chargers y Steelers se estarían enfrentando en primera ronda. El partido de este domingo en la noche podría ser una primicia.

Indianapolis Colts (6-5, séptimo lugar AFC). Uno de los equipos que más ha crecido en este año. Bajo la dirección de Frank Reich, quien está debutando como entrenador en jefe, los Colts han encontrado una identidad mucho más agresiva, que se percibe en como enfrentan los partidos y también en algunas decisiones de su propio coach, jugándosela en algunos 4th downs. Ese crecimiento se ha manifestado en su ofensiva, cuya línea está brindando la protección que no tenía Andrew Luck en muchos años. De hecho, Luck estuvo sin recibir capturas en cinco partidos consecutivos.

Están en carrera por un lugar en los playoffs y su última victoria fue muy valiosa. Perdiendo por 10 puntos en el 4° cuarto, Luck comandó tres ofensivas que derivaron en un touchdown y dos goles de campo que fueron suficientes para derrotar a los Miami Dolphins. Para destacar, en la última serie, Luck bajo presión y en movimiento completó un tiro de 34 yardas con Chester Rogers, el cual acercó a los Colts a la victoria. Hasta ahora, Luck lleva 32 pases de touchdown (solo lo supera Patrick Mahomes, con 37) y los Colts suman cinco triunfos seguidos. Aunque por el bien de Luck y todos los Colts, y como bien dijo mi compañero de podcast Joaquín Candia en su Power Ranking Popular: nunca más pongan de receptor a Luck, por favor. Lo exponen a una lesión y el # 12 de Indy ya ha pasado por muchas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 14 de diciembre de 2017

De todo un poco


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Qué impreciso estuvo Matt Ryan frente a los Saints. Lanzó tres intercepciones, de las cuales dos fueron responsabilidad suya, rifando el balón sin darle ventaja alguna a sus receptores. Eso sí, hay que mencionar que el retorno de Devonta Freeman a la alineación de los Falcons fue importante para la victoria, gracias a su velocidad y lectura para atacar espacios, ayudo a mover las cadenas y así prolongar el tiempo de posesión en favor de su equipo. Otro detalle, fue su mejoría en terceras oportunidades. Pasaron del nefasto 1/10 frente a los Vikings a un muy respetable 7/12 en este desafío. Como bien se sabe, las conversiones en 3° down suelen marcar el camino de un equipo.

El duelo entre los Seahawks y los Jaguars dejó varios conceptos interesantes. Para el equipo de Jacksonville fue muy valiosa esta victoria, no solo por la carrera rumbo a los playoffs, en la que disputa el título divisional con los Titans, sino que por la complejidad del desafío frente a un equipo experimentado y muy difícil de doblegar. Así como en New Orleans está Alvin Kamara, en Jacksonville figura Leonard Fournette. Su explosividad impacta y causa grandes efectos en la producción de los Jaguars. El domingo, sumó 101 yardas en 24 acarreos con un touchdown y fue el quinto partido del año en el que obtiene la centena de yardas terrestres. El éxito en las corridas es el soporte para que Blake Bortles juegue con más comodidad. Por cierto, excelente el toque de Bortles en sus dos pases anotadores.

Como se anticipó previo al partido, la defensa de los Jaguars presionó toda la tarde a Russell Wilson. El resultado: tres intercepciones, dos capturas y varios golpes más. Hay que destacar que dos de esas intercepciones, fueron en pases donde Wilson estaba presionado y se vio forzado a lanzar a lugares donde habían más defensivos de los Jags que ofensivos de los Hawks. De aquí, se desprende esta conclusión: el # 3 de Seattle está jugando solo, realmente solo. Casi sin protección y con escaso apoyo de sus corredores, Wilson está corriendo por su vida en cada partido. Como bien comentaba mi compañero Christopher Holmes en el podcast de NFL Chile, eso se ve muy bien para los highlights pero a la larga resulta contraproducente.

Tienen suerte los Eagles de tener como mariscal reserva a Nick Foles, quien tiene algunos años de experiencia como titular de la NFL con las mismas Águilas, además de haber disputado un partido de playoffs. La lesión de Carson Wentz (quien estaba firmando una temporada con categoría de MVP) alteró todo el flujo del equipo de Philadelphia, el cual marchaba de manera impecable en buena parte gracias a la evolución de su joven estrella y en el que apunta a tener al menos un partido de postemporada en su estadio. Habrá que ver como será el plan que tenga Doug Pederson, ahora sin Wentz en su alineación. ¿Seguir jugando el mismo sistema aún con Foles o darle mayor énfasis a los acarreos? una seria interrogante que será resuelta en los próximos partidos.

En cuatro de sus últimos cinco partidos, los Steelers vencieron por diferencia de tres puntos o menos. El duelo del domingo pasado frente a sus archirrivales Ravens estuvo muy al limite. Comenzaron 14-0 en el cuarto inicial, luego en el tercero se fueron abajo por 20-31 y eventualmente, lograron remontar para terminar imponiéndose por 39-38. Se puede interpretar de distintas formas. Por un lado, estamos viendo a un equipo de Pittsburgh que encuentra maneras de ganar y sobreponerse a complejidades en partidos de alta intensidad. Por otro, esas remontadas se han dado por comienzos lentos o bajones muy pronunciados como los que evidenciaron ante Baltimore. La defensa es permeable y ante eso, tienen que aparecer los Killer B's para llevar todo el peso productivo.

El domingo, Ben Roethlisberger terminó con 506 yardas de pase (lleva tres partidos con +500 yardas, récord de NFL) en ¡66 intentos de pase! Sí, 66 pases lanzados en un partido. Muy llamativa será esa cantidad de intentos, pero nunca es muy recomendable irse solo por los pases. Pueden salvar algunos partidos, pero al final del camino siempre se requiere de una mayor producción global. Por aspectos así, cuesta todavía creer en los Steelers como genuinos contendientes al Super Bowl.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Presente y futuro


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

79 puntos, 988 yardas totales y un touchdown decisivo, ocurrido a menos de 30 segundos para el final del tiempo reglamentario. El domingo pasado, los Seattle Seahawks y los Houston Texans nos regalaron el mejor partido en lo que llevamos de temporada en la NFL. Un juego verdaderamente disputado, donde se pudieron apreciar estrategias y sobre todo, una amplia variedad de jugadas por aire en las que brillaron Russell Wilson y Deshaun Watson, quienes desde el principio fueron las estrellas de la tarde.

Por una parte, Wilson representa liderazgo y experiencia. Por otra, Watson tiene el talento y el ímpetu propio de un novato que viene de tener una destacada carrera universitaria. Desde su arribo a la liga en 2012, Russell Wilson ha evolucionado a tal punto que ya es un quarterback que domina diversas facetas del juego. En sus primeros años (incluso cuando ganó el Super Bowl XLVIII) era un scrambler con cierta capacidad de completar pases en jugadas rotas. Su propio crecimiento, además de otras características de su equipo, lo han llevado a tener mayores cualidades de un pasador clásico.

Ahora, Wilson lee más y mejor a las defensas rivales, identifica donde están los espacios como lo sabe hacer cuando se queda dentro del pocket. El domingo lo hizo para conseguir múltiples primeros downs y también en la jugada del triunfo, cuando vio que uno de los safeties se cargaba a un costado, dejando el centro libre, justo por donde corría Jimmy Graham para así lanzarle el balón y convertir la anotación que significaría el definitivo 41-38 en el marcador. Son cada vez más comunes los pases de Wilson jugando plantado dentro del bolsillo, pero sus habilidades escurridizas siguen intactas.

En su primer pase de touchdown, Wilson logró escapar de la presión que venía por su costado izquierdo, estiró la jugada y encontró a Paul Richardson en las diagonales para completar la jugada. Cabe mencionar también que Richardson cooperó notablemente, al cambiar su ruta original una vez que Russell evadía la presión. Mérito tanto del mariscal como del receptor. El mismo Richardson protagonizó otra enorme recepción en la última serie, cuando atrapó un auténtico bombazo lanzado por el # 3, donde Paul quedó uno contra uno y en una especie de jumpball, se quedó con el balón dándole un gran avance a Seattle.

Habilidades muy similares, pero aún en pleno desarrollo, son las que posee Deshaun Watson. El otrora campeón universitario con Clemson tiene atributos físicos que le dan ventaja para desempeñarse como quarterback, los cuales combina muy bien con una fuerza precisa para lanzar pases largos, los cuales saca con asombrosa facilidad y tal como lo ha hecho desde que asumió la titularidad en la segunda semana. Watson se encuentra inserto en un esquema que le permite hacer fintas y sobre todo buscar jugadas grandes, sin tener que interpretar demasiado. En el comienzo del juego del domingo, apenas se tomó un par de segundos para identificar a Will Fuller, quien había ganado la posición a los profundos de Seattle y Watson lanzó un pase con ventaja suficiente para que terminara en anotación.

El playbook que emplean los Texans parece estar hecho para un jugador como Watson, ya que hay muchas jugadas con receptores en movimiento o bien, con opciones para amagar y correr el balón por su propia cuenta. Deshaun sabe ejecutar esas corridas, que son muy propias del college, y encima lo hace con inteligencia ya que no se expone innecesariamente y hasta se barre cuando es necesario. Aparte, tiene capacidad para vender bien las fintas. Lo hizo contra Seattle, donde en dos ocasiones utilizó la misma doble finta -primero de read option y segundo de pase lateral- para completar dos envíos largos, uno de ellos terminó en touchdown, nuevamente con Fuller.

Watson tiene mucha habilidad para desplazarse y poner buenos pases, pero como novato que es, aún tiene detalles que pulir, sobre todo leyendo defensivas. El domingo lanzó tres intercepciones, las tres fueron por errores principalmente suyos. En la primera, nunca vió a Earl Thomas quien siempre siguió la vista de Watson y anticipó el envío, el cual convirtió en siete puntos para los Seahawks. En la segunda, intentó quitarse a dos defensivos y forzó un pase apoyándose en el pie trasero, el resultado fue una intercepción de Richard Sherman. Y en el final del juego, el mismo Sherman anticipó un pase que Watson lanzó de forma precipitada, el # 25 tan solo tuvo que seguir a Fuller y en el acto, quedarse con el balón.

Uno ya tiene trayectoria, otro comienza a construir una carrera a grandes pasos. El domingo, los talentos de Russell Wilson y Deshaun Watson se juntaron para protagonizar un inmenso partido, donde Seattle continúa su ascenso en esta temporada en buena parte gracias a su mariscal, mientras que Houston sigue batallando pero con la buena noticia de haber encontrado a su pasador del futuro. Russell ya es de la elite, Deshaun tiene los pergaminos para pertenecer a ese sitio en la eventualidad.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 7 de septiembre de 2017

The Quest for the Sixth


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Un nuevo año, un nuevo campeonato y la ambición es la misma para los New England Patriots. Un año más con Bill Belichick, un año más con Tom Brady -quien a sus 40 no muestra señal alguna de vejez- y un año más bajo un núcleo que inspira confianza y actitud ganadora. Como si fuera poco, vuelve Rob Gronkowski a la alineación, además de haber añadido nuevas piezas ofensivas mediante la agencia libre. Brandin Cooks, Dwayne Allen y Phillip Dorsett son buenos receptores quienes bajo la dirección de Belichick y Josh McDaniels podrían aumentar su potencial y así suplir la sensible baja de Julian Edelman, quien por un golpe en su rodilla derecha se perderá todo el torneo, que comienza con el enfrentamiento entre los Patriots y los Chiefs este jueves por la noche.

Lograron el quinto campeonato en un Super Bowl LI histórico, donde levantaron un déficit de 25 puntos en contra. El legado patriota está lejos de terminarse. Al contrario, la idea es ir por un título más. A priori, en este comienzo de temporada en la NFL, los Patriots lucen como el conjunto más sólido de toda la competición. Dentro de la Conferencia Americana hay buenos equipos, pero que se ven lejanos al nivel de los Pats. Están los Pittsburgh Steelers y los Oakland Raiders, equipos con extraordinarias ofensivas pero con cuestionables defensivas. Darán mucha pelea este año y pondrán el balón por los aires gracias al talento del veterano Ben Roethlisberger y el ascendente Derek Carr, pero queda la duda si podrán ser capaces de ganar partidos complicados en los que requieran de jugadas defensivas.

Por otra parte, se encuentran los Houston Texans y los Denver Broncos, que vendrían siendo lo opuesto de los dos equipos antes mencionados. Estos son conjuntos con defensivas bien armadas, dominantes, que presionan y golpean mucho, pero que carecen de ofensivas que les otorguen el balance necesario. Houston prescindió de Brock Osweiler, quien regresó a Denver, y por ahora presenta a Tom Savage como su quarterback titular, pero en el fondo todos anticipan que en algún momento sea el novato Deshaun Watson quien tome las riendas de esa unidad. El equipo de Denver mantiene a Trevor Siemian como su mariscal de campo titular. Está mejorando, pero se sabe que requiere de un buen juego terrestre para poder subsistir. Habría que mencionar también a los Kansas City Chiefs, un equipo con una defensa agresiva que pese a conceder muchas yardas, es capaz de robar muchos balones gracias a su talentoso grupo de esquineros y safeties. La duda recae en la ofensiva, donde Alex Smith no es más que un correcto pasador quien bajo presión y cuando se necesitan de pases largos, suele diluirse. Veremos si el otrora #1 del Draft mejora esa faceta.

¿Y qué tal en la Conferencia Nacional? los Atlanta Falcons mantienen intacto a casi todo el conjunto que estuvo a punto de coronarse hace siete meses. El proyecto de Dan Quinn ya tiene una forma definida y aún puede seguir creciendo. Hay un par de dudas previo a comenzar la temporada: la primera, cómo podría afectar la salida de Kyle Shanahan, quien era el coordinador de esta magnifica ofensiva, y la segunda, si habrá afectado en la psiquis del equipo el haber malogrado una ventaja de 25 puntos en el Super Bowl, en la manera de encarar esta nueva campaña. De lo que estamos seguros, es que con Matt Ryan, Julio Jones y Devonta Freeman, hay espectáculo garantizado.

Un equipo con muy buena pinta: Seattle Seahawks. En lo que jugó de pretemporada, Russell Wilson se vio muy preciso moviéndose dentro del pocket, una mejoría que ya se venía notando desde el año pasado. En defensa, siguen siendo una unidad temible manteniendo a sus principales figuras, como Richard Sherman, Kam Chancellor y Earl Thomas. Encima, suman mayor presencia en su línea con la reciente llegada de Sheldon Richardson, mediante un traspaso hecho con los New York Jets. Sheldon y Michael Bennett bien pudieran ser una fuerte pareja de tackles. La única duda está en el puesto de corredor: ni Thomas Rawls, ni C.J. Prosise, ni el fichado Eddie Lacy han mostrado lo suficiente como para llevar el peso de las jugadas por tierra. A ver cómo madura ese trío de running backs.

Mientras Aaron Rodgers siga siendo el quarterback de los Green Bay Packers, estos seguirán siendo un equipo de categoría Top 10 y hasta Top 5. El # 12 dice que siente mucho más saludable que cuando tenía 20 años y que se ve jugando tranquilamente hasta los 40. Rodgers viene de tener un año con más de 40 touchdowns, vuelven todos sus grandes receptores y a ellos se suma Martellus Bennett, un sólido y confiable ala cerrada que le puede dar una interesante alternativa en las jugadas de pase. La interrogante, como viene siendo en los últimos años, recae en la defensa. ¿Podrá dar el ancho en esta temporada? por lo menos buscaron secundarios en el Draft.

Las opciones de los Dallas Cowboys en este torneo pueden verse muy condicionadas por la suspensión de seis partidos que tendrá que cumplir Ezekiel Elliott, la cual hará efecto desde la segunda jornada. Zeke fue gestor de 1.653 yardas acarreadas y 15 touchdowns por la misma vía durante el 2016, causó un enorme impacto en su año de novato y fue una de las estrellas ofensivas del conjunto vaquero. Elliott no podrá jugar casi media temporada por indisciplina, algo que ha caracterizado a este equipo en los recientes años. Y por lo general, los equipos campeones no suelen contar con sujetos indisciplinados.

Como cada año, la National Football League presenta un puñado de equipos interesantes para seguir por diversas causas, a su vez en que hay escuadras que buscar mejorar deficiencias y mientras muchos equipos pretenden establecerse y consolidarse, los Patriots seguirán mejorando dentro de su propia metodología y creando nuevas alternativas que les permitan, una vez más, aspirar a lo más alto de la liga. Ahora, por un sexto trofeo Lombardi.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 19 de enero de 2017

Misión Houston (III)

Los playoffs de la NFL, un terreno en el que se ganan las batallas, se forjan los campeones y se consagran las leyendas. Este último termino puede ser perfectamente asociable con Aaron Rodgers, quien está marcando una serie legendaria. Si en el juego de Wild Card fue capaz de completar un pase de Ave María, en el reciente partido divisional de sus Green Bay Packers contra los Dallas Cowboys hizo todo lo humanamente posible para conducir a su equipo rumbo a la victoria.

Rodgers es capaz de manejar el ritmo del partido, con su liderazgo, sus decisiones en la cancha, sus pases y su astucia, con la que saca de quicio a los rivales, provocando offsides u otras infracciones que generan avances automáticos para Green Bay. Es tal su capacidad que no tiene vergüenza en señalizar a sus compañeros que aceleren el paso, si encuentra a la defensiva rival con 12 jugadores en la cancha.

Su precisión quirúrgica se refleja en los pases de más de 20 yardas, lanzados directamente a las manos de sus receptores, sin importar si el balón pasa rozando alguna mano adversaria. Es como si Aaron tuviera cada movimiento calculado, el suyo para tirar el balón y el de sus receptores en cuanto a sus rutas. Dentro del pocket es implacable y fuera de él lo es todavía más. Cuando se desplaza, nunca pierde de vista las trayectorias de sus compañeros, quienes lo ayudan recorriendo sus rutas o bien, improvisando sobre la marcha cuando la jugada parece romperse.

El ejemplo más claro de eso último se dio en aquel pase a Jared Cook en la última ofensiva del domingo pasado, cuando Rodgers se movió a su izquierda y mientras tomaba espacio vio en todo momento como Cook lograba separarse de los defensores. Así fue como el pase fue lanzado a un punto en que solo el receptor lo podía atrapar. De hecho, en una toma se vio como Rodgers le indicaba a Cook como debía colocar sus pies para completar la jugada.

Solo para tener una idea del nivel en el que se encuentra el #12 de los Packers, en estos playoffs tiene una precisión de 84% en pases lanzados fuera del pocket (14 de 17) con 220 yardas, un abuso comparado con el resto de los quarterbacks combinados quienes apenas completan 40% con 200 yardas entre todos. Y como si fuera poco, en los últimos dos años Rodgers ha completado ocho pases de +30 yardas en el último minuto de cada mitad. Calificarlo de excelente, en este momento, sería algo mezquino. Es mucho más que eso.

Rodgers es el jugador más valioso del equipo empacador, pero no juega solo. Así como sus receptores completan atrapadas que parecen imposibles, también está Mason Crosby quien demostró lo confiable que es y lo hizo en un momento de máxima presión, conectando dos goles de campo de +50 yardas en los dos minutos finales. El primero, de 56 yardas y el segundo, de 51 yardas, en la última jugada del partido, coronando el esfuerzo que había hecho Aaron y compañía en los segundos finales del enfrentamiento. Ocho victorias consecutivas, sacaron a los Cowboys quienes habían entrado en primer lugar a los playoffs y se nota que están con la confianza por las nubes. El conjunto de Green Bay llega en su mejor momento a la final de conferencia.

El resto de la jornada

No hay secretos con los Atlanta Falcons. Son un equipo pasador y así es como juegan sus partidos, de principio a final. Un pasador como Matt Ryan (¿MVP de esta temporada?) que explota cualquier espacio que le concedan los rivales, receptores como Julio Jones y Mohamed Sanu que se esparcen por toda la cancha, acumulando yardas y touchdowns por doquier, y corredores como Devonta Freeman y Tevin Coleman que complementan de forma precisa en el esquema. Como si nada, les metieron 36 puntos a los Seattle Seahawks, cuya defensiva no tuvo forma de parar este circo aéreo que tendrá una última función en su Domo, el próximo fin de semana.

Fue extraño el partido entre los Houston Texans y los New England Patriots. Extraño, porque los Pats rindieron por debajo de sus estándares habituales, con muchos pasajes imprecisos y hasta perdiendo el balón en un par de ocasiones. Extraño, porque la estrella ofensiva fue Dion Lewis quien anotó de tres formas distintas: mediante un acarreo, devolviendo un kickoff (98 yardas) y atrapando un pase de Tom Brady. Lo que no tuvo nada de extraño fue el rendimiento ofensivo de los Texans, quienes tuvieron problemas para mover el balón, desaprovecharon oportunidades y su mariscal Brock Osweiler tiró dos intercepciones que acabaron decidiendo el juego. New England jugará la final de conferencia por sexta vez consecutiva.

En la crónica anterior, indicaba que los Pittsburgh Steelers podrían seguir requiriendo de una alta y eficiente dosis terrestre, si deseaban seguir avanzando en los playoffs. Dicho y hecho: Leveon Bell corrió 30 veces y acumuló 170 yardas, las que ayudaron notoriamente a que el conjunto acerero dominara en el tiempo de posesión y con ello, aseguraron el triunfo en casa de los Kansas City Chiefs, pese a no haber convertido touchdowns. Todos los puntos fueron logrados por su pateador Chris Boswell quien marcó seis goles de campo, los cuales son una nueva marca en partidos de playoffs. Pittsburgh volverá a jugar de visita, pero tiene las armas necesarias como para llegar al Super Bowl LI.

Finales de Conferencia

Campeonato NFC: Green Bay Packers / Atlanta Falcons, en Georgia Dome.

Se enfrentaron el 30 de octubre en ese mismo escenario. Fue un partido rápido y muy dinámico, donde el marcador se movió constantemente y al final, terminó ganando el equipo de Atlanta por la mínima diferencia (33-32), gracias a una conexión de último minuto entre Ryan y Sanu. Ambos equipos son definidos por sus ofensivas, vienen de superar las 400 yardas totales en la ronda divisional y ambos llegan en muy buena forma a este duelo. Un antecedente de postemporada: 15 de enero de 2011, los Packers siendo sextos clasificados borraron a los Falcons tras anotarles 48 puntos. Rodgers anotó por aire y por tierra, en tanto que Ryan regaló un pick six. Green Bay acabó ganando el Super Bowl XLV.

Campeonato AFC: Pittsburgh Steelers / New England Patriots, en Gillette Stadium.

En temporada regular, los Patriots ganaron tranquilamente el enfrentamiento del pasado 23 de octubre (27-16), pero con un detalle muy considerable: Landry Jones era el quarterback titular de los Steelers, debido a una lesión de Ben Roethlisberger. New England llega a este domingo con ocho triunfos consecutivos y Pittsburgh con nueve, y por increíble que parezca, será tan solo la segunda ocasión que Brady y Roethlisberger coincidan en un juego de playoffs. La vez anterior fue el 23 de enero de 2005, los Pats ganaron a domicilio y eventualmente se adjudicaron el Super Bowl XXXIX. Tom estaba invicto en playoffs (9-0 por entonces), mientras Ben estaba terminando su primer año en la liga. Otros tiempos.

jueves, 12 de enero de 2017

Misión Houston (II)


Cada año se repiten las voces que claman por más partidos de temporada regular y más cupos de playoffs y asimismo, cada año la realidad demuestra que nada de eso es necesario. Bajo el actual formato de 16 partidos regulares por cada equipo y 12 plazas de postemporada, está comprobado que la competición de la NFL es saludable y nivelada, aún si hace más de una década se están dando casos de equipos en playoffs con rendimientos de 50% o peores.

¿Qué ocurrió en la reciente ronda de Wild Card? los cuatro partidos ya estaban decididos antes de llegar al último cuarto y la media de puntos de margen fue de 19.0, la más alta desde que se agregó esta instancia en 1990 y la mayor en cualquier etapa de playoffs desde 1981. Una tendencia que se repite cada año es ver a un equipo que pierde por amplio margen. En esta ocasión, se dieron dos casos así: los Detroit Lions perdieron por 20 puntos (6-26) en su visita a los Seattle Seahawks, cerrando su temporada con cuatro derrotas consecutivas, mientras que los Miami Dolphins cayeron por 18 (12-30) en la casa de los Pittsburgh Steelers.

Los Lions terminaron sintiendo la lesión de Matthew Stafford, quien bajó su productividad en las últimas semanas y con ello, decayó toda la unidad ofensiva. En tres de los últimos cuatro partidos, Stafford no lanzó un solo pase de touchdown. Eso explica mucho. El caso de los Dolphins es diferente, pues ya tenían algunas semanas jugando con su mariscal suplente Matt Moore. Encima, temprano cayeron en desventaja la cual nunca pudieron revertir y para peor, Jay Ajayi no fue factor (33 yardas en 16 acarreos). Habría que agregar también a los Oakland Raiders, cuya temporada prácticamente murió hace casi tres semanas, cuando se lesionó Derek Carr. Muy poco tiempo para encontrar un plan alternativo y eso se notó. Su ofensiva, muy potente a través del año, fue más bien inofensiva ante los Houston Texans quienes los dominaron con su defensa.

Entre lo destacado del fin de semana pasado, se encuentran los Green Bay Packers quienes sumaron su séptima victoria consecutiva, 38-13 ante los New York Giants y llegarán con todo el ímpetu a su favor para enfrentar a los Dallas Cowboys, el próximo domingo. Aaron Rodgers puede sufrir capturas en cada partido, pero siempre se las ingenia para evadir rivales y buscar la mejor opción posible. Completó el 62.5% de sus pases, sumó 362 yardas y cuatro touchdowns, uno de ellos al finalizar el segundo cuarto, donde se jugó con un Hail Mary que cayó directo en las manos de Randall Cobb. Desde el 3 de diciembre de 2015 hasta la fecha, Rodgers ha logrado tres pases de esa especie... ¡Tres en poco más de un año! algo sin precedentes en la historia de la liga.

Un factor común en los triunfos de los Seattle Seahawks y los Pittsburgh Steelers fue la alta dosis terrestre que aplicaron ambos equipos. Thomas Rawls corrió 27 veces (su mayor cantidad en un partido de esta temporada), sumó 161 yardas y anotó en una ocasión, ayudó sustancialmente a que su equipo controlara el tiempo de juego y con ello el partido, que fue dominado por el equipo de Seattle. En total, corrieron 38 veces y lanzaron 30. Pensando en su venidera visita a los Atlanta Falcons, esta receta podría ser muy recomendable, primero para establecer su ritmo de juego y también, en teoría, para mantener fuera de la cancha a la ofensiva de los Falcons, una de las más prolíficas de este año.

En caso de los Steelers se notó aún más la producción por tierra. Leveon Bell corrió 29 veces, totalizando 167 yardas y un par de touchdowns. Considerando la lesión de Ben Roethlisberger, una alta y eficiente producción de su corredor podría ser clave para su próximo partido frente a los Kansas City Chiefs, cuya defensiva permitió 121.1 yardas corridas por partido, el séptimo peor promedio de la competición. Por cierto, en el duelo de temporada regular, jugado el pasado 2 de octubre, Bell corrió 144 yardas frente a los Chiefs. Una fórmula clásica pero muy útil en el tramo más complejo de la temporada.

lunes, 2 de febrero de 2015

Super Four

Tensión y ejecución, triunfo y derrota, gloria y abismo. Por esa delgada línea pasó la definición del Super Bowl XLIX que, por su tremenda cuota emotiva, quedará en la historia como uno de los más grandes. Ya en la antesala se perfilaba como uno histórico, independiente del resultado. Los Seattle Seahawks apuntaban al bicampeonato, algo que no ocurría desde que lo hicieran hace diez años los New England Patriots, sus rivales de anoche que aspiraban a su cuarto título. Muchas jugadas y muchos momentos claves sucedieron antes de la intercepción que selló el triunfo a favor de los Pats.

Brady, la leyenda: en un Super Bowl, es muy posible que cualquier mariscal de campo se derrumbe y acabe jugando mal si lanza dos intercepciones, pero ese no fue el caso con Tom Brady. En su primera ofensiva, lanzó una intercepción en la yarda 10 que estropeó una brillante marcha de 7:40, en la que New England había recorrido 58 yardas. Y más tarde, en el tercer cuarto, Bobby Wagner le anticipó el pase a Brady que costaría eventualmente en siete puntos en contra, dejando a Seattle arriba por 10. El ex Michigan superó esos dos errores y con mucha calma y precisión condujo a su equipo rumbo a la victoria. El mariscal de los Patriots siempre ha sobresalido en momentos de presión y anoche fue otro de esos momentos. En el último cuarto, Brady completó 13 de 15 pases (los últimos ocho consecutivos) y lanzó los dos pases anotadores con los que revirtieron el marcador. Al final, estos fueron sus números: 37/50 pases completos, 328 yardas, 4 touchdowns, 2 intercepciones y 101.1 rating. Si había alguien en la cancha que estaba hambriento por ganar este partido era Brady y con este cuarto triunfo en Super Bowls (igualando a Terry Bradshaw y Joe Montana), junto con su tercer premio como MVP de este clásico, se consagra definitivamente como uno de los mejores de la historia.

Pequeños gigantes: previo al partido se habló mucho del impacto que podría tener Rob Gronkowski debido a su increíble combinación de tamaño, fuerza y manos seguras. En parte, fue factor atrapando seis pases y anotando en el segundo cuarto (24 yardas), pero muchas otras secuencias fue alineado como ala abierta o en el slot solo para arrastrar marcas. Y en esas jugadas, otro jugador de estatura mucho más baja tomaron el protagonismo. Julian Edelman, quien hace unas semanas sorprendió lanzando un pase de touchdown, suele destacar por su velocidad e intuición para atacar espacios que dejan los rivales. Anoche, Brady lo encontró en nueve ocasiones, todas ellas en rutas cortas o medias en las que el receptor aprovechaba el espacio que dejaban los Seahawks para sacar más yardas y sin miedo por si tenía que enfrentar intentos de tackleo. Completó 109 yardas y atrapó el pase que acabó siendo el ganador para los Pats. En su sexto año en la NFL, Edelman tuvo finalmente su noche estelar y quizás tenía tantos méritos como Brady para ser premiado como el más valioso del partido.

El perímetro rindió: si bien permitieron cuatro pases de +20 yardas, los secundarios de los Patriots desarrollaron una buena labor cubriendo las rutas de los receptores de Seattle, ya sea en coberturas personales u ocasionalmente, jugando en zona. De ahí se explica porqué Russell Wilson tenía tanto tiempo en el pocket, porqué terminó con un discreto 12/21 en pases y porqué eligió correr en algunas jugadas. Chris Matthews, quien no había atrapado un solo pase previo a este juego, sorprendió en un momento recibiendo cuatro pases con un touchdown incluído, pero una vez que causó estragos le pusieron a Brandon Browner en marcación personal y ahí murió la sorpresa. Crédito para Bill Belichick y el coordinador Matt Patricia por esos ajustes. Y por supuesto, un merecido reconocimiento para Malcolm Butler, el safety que hace poco más de un año jugaba en un equipo de segunda división universitaria, quien fue clave defendiendo algunos pases y asegurando el triunfo con su intercepción. Mérito suyo, puesto que en esa jugada anticipó el envío de Wilson y la trayectoria que pretendía realizar Ricardo Lockette. Butler llegó primero, se quedó con el ovoide y selló la victoria.

Marshawn bestial: el corredor de los Seahawks es el mejor de toda la liga y anoche lo demostró, corriendo sumando yardas y arrollando rivales. Su fuerza para derribar tackles y seguir moviendo las piernas hacia adelante son sus cualidades distintivas, aún si todo el equipo contrario se amontona para intentar contenerlo. Lynch fue la principal razón por la que Seattle pudo reaccionar ante un lento comienzo y fue el caballito de batalla, como lo ha sido en tantas jornadas. 102 yardas en 24 corridas con un touchdown. Revisando su producción, con mayor razón cabe la duda de porqué Pete Carroll no ordenó una jugada para él cuando los Hawks tenían la chance de ganar el partido en el último minuto, en la yarda uno.

Suma de errores: los Seahawks fueron penalizados en siete ocasiones con 70 yardas, tres de esos castigos otorgaron primeros downs automáticos para New England. Los equipos especiales apenas registraron seis yardas en devoluciones de patadas (kickoffs/despejes) dejando a la ofensiva siempre en posiciones lejanas para comenzar sus series. De hecho, 9 de sus 11 marchas iniciaron dentro de la yarda 20 de su propio territorio. Y para cerrar, luego que Lynch los pusiera en la yarda uno, deciden intentar un pase a un receptor novato, teniendo a Marshawn disponible en la cancha. Acabó en intercepción y derrota para Seattle. El mismo Carroll admitió que fue su error haber mandado esa jugada. Si bien se levantaron y hasta llegaron a tener ventaja de 10 puntos, esa serie de errores además de no poder ante la ejecución de Brady, terminaron con las aspiraciones de un posible back-to-back.

El partido en si, fue bien disputado y de rápido desarrollo, algo que se agradece en tiempos en que comienzan a abundar partidos tediosos como pasó con varios de temporada regular. Y el último cuarto fue un claro ejemplo que muestra porqué el Super Bowl es la fiesta por excelencia del deporte norteamericano y uno de los mayores eventos deportivos a nivel mundial. Primero, por lo brillantes que fueron Brady y los Patriots para nunca perder la calma y ser capaces de remontar un déficit de 10 puntos. Y después, con toda la emoción que tuvo la última ofensiva de los Seahawks. La recepción en el piso de Doug Baldwin, por el contexto, recordó a muchos a aquella jugada de David Tyree hecha hace siete años en el mismo University of Phoenix Stadium. Y luego, en el último minuto, el tiempo corría, ninguno de los coaches pidió tiempo fuera (algo curioso, por decir lo menos) y la jugada que decidió el encuentro. Un duelo que cumplió con la expectativa y que sin duda fue uno de los mejores de los últimos años.

Seattle falla en su intento por repetir como campeón y ahora tendrán un reto igualmente complejo, puesto que les tocará renovar contratos de jugadores claves como Russell Wilson y Bobby Wagner, además de Marshawn Lynch a quien ya le estarían ofreciendo una extensión. Por su parte, New England termina con una espera que se estaba haciendo larga. Tuvieron que pasar 10 años para conseguir el cuarto trofeo Lombardi y por las reacciones post-partido de Brady, Belichick y el dueño Robert Kraft, este título tiene un valor muy especial, quizás mucho más que cualquiera de los tres ganados a principios de la década pasada. Los Patriots igualan la línea de los Green Bay Packers y los New York Giants con cuatro victorias en el Super Bowl, siendo superados por los Pittsburgh Steelers con seis y por los Dallas Cowboys y los San Francisco 49ers, con cinco cada uno.

Brady tiene su cuarto anillo de campeón y además, acaba esta serie de playoffs con 21 triunfos en rondas finales, el mejor de toda la historia entre quarterbacks. Belichick suma cuatro campeonatos ganados como entrenador, igualando lo hecho por Chuck Noll y Hank Stram y la franquicia de New England pasa a ser la que más títulos ha ganado en lo que llevamos de Siglo 21, además de tener el mejor rendimiento de toda la NFL en los últimos años, con un 73% de partidos ganados. El título que parecía esquivo finalmente llegó, los Patriots tienen su cuarto trofeo acallando todas las críticas por el conflicto de los balones desinflados. De la forma que sea, demostraron ser los mejores en un Super Bowl que hizo honor a su nombre, por el partido y el ganador del mismo. Un súper campeón.