Mostrando entradas con la etiqueta Atlanta Falcons. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atlanta Falcons. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de enero de 2018

Defender para ganar


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Cuando llegan los playoffs en la NFL, se revitalizan viejos axiomas que parecen estar desplazados en varios partidos de temporada regular. Correr con el balón y sobre todo, jugar buena defensa, se convierten en factores primordiales para llegar a lo profundo de la postemporada. El factor común que tuvieron los cuatro equipos vencedores en la primera ronda fue su capacidad de hacer jugadas defensivas que marcaron la pauta en sus respectivos encuentros.

Después de haber sido arrastrados en casi toda la primera mitad, los Tennessee Titans resurgieron de un 3-21 en contra para terminar dando la sorpresa en casa de los Kansas City Chiefs. Las habilidades de Marcus Mariota (¡ese autopase de touchdown!) y el poderío de Derrick Henry por tierra (156 yardas en 23 acarreos, con un touchdown) fueron importantes, pero también contribuyó la unidad defensiva, marcando mejor las opciones de pase y presionando a Alex Smith, quien jugó incomodo en la segunda parte, forzando algunos pases y siendo capturado en cuatro ocasiones. Los Titans tuvieron la capacidad de limitar la productividad de los Chiefs después del intermedio, ayudando a meter en el partido a la ofensiva que logró montar buenas marchas y con ello, terminar consiguiendo la primera victoria en playoffs para la franquicia en 14 años.

En el Coliseo de Los Angeles, los Atlanta Falcons minimizaron el arsenal ofensivo de los Rams y lo hicieron aplicando una receta similar a la de Tennessee, copando los costados del bolsillo protector y con una fuerte cobertura sobre los receptores, complicando las opciones de pase de Jared Goff quien estuvo bajo constante presión y teniendo que forzar varias jugadas, más aún dada la poca productividad de Todd Gurley, sobre todo por aire donde apenas sumó 10 yardas en 10 ocasiones en las que fue localizado. Atlanta aún tiene la espina dolorosa de ese Super Bowl increíblemente perdido, pero igualmente tiene a favor toda la experiencia adquirida en los playoffs del año pasado. Eso se notó, al aplicar correctamente sus estrategias. La presión a Goff, quien apenas completó poco más de la mitad de sus envíos, más un sólido juego de carrera con Devonta Freeman y Tevin Coleman (139 yardas totales combinadas y un touchdown) fueron los pilares del triunfo obtenido por los Falcons.

El domingo a primera hora, hubo un partido de pocos puntos y muchos tackles. Buffalo Bills y Jacksonville Jaguars protagonizaron un duelo muy de vieja escuela, donde las defensas dictaron condiciones y mantuvieron el marcador en cero hasta bien entrado el segundo cuarto. Los Jaguars, tal como ha sucedido en todo el año, machacaron con su dominante línea defensiva, la cual ganó continuamente en las trincheras limitando la producción ofensiva de los Bills, dejando de manifiesto todas las limitaciones de Tyrod Taylor. Es tal el dominio, que muchas veces los Jaguars solo requieren de cuatro jugadores para presionar, de repente mandan alguna carga disfrazada pero el modus operandi consiste en tener solo a sus linieros presionando. De esa forma, lograron capturar en un par de ocasiones a Taylor además del aporte de los secundarios quienes interceptaron dos pases, el último dentro de los segundos finales para asegurar la reñida victoria.

En New Orleans, los Saints permitieron 413 yardas y 26 puntos a los Carolina Panthers, pero de todas maneras, la defensa pudo hacer jugadas en momentos específicos, suficientes como para inclinar la balanza en favor de los Saints. Lograron presionar a Cam Newton, capturándolo cuatro veces y golpeándolo varias veces más. Incluso, Newton tuvo que salir del partido por un momento en el último cuarto, a raíz de un golpe que le causó una lesión en una de sus rodillas. Una jugada que resume esa presión defensiva: en el último intento de los Panthers para ganar, Newton fue acorralado por un trío de Saints quienes terminaron derribándolo y con ello, el juego se resolvía a favor de los Saints. Se pueden conceder yardas, pero mientras no se permitan más puntos que los anotados a favor, será necesario para ganar. Una fórmula riesgosa pero no por ello menos valida.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 14 de diciembre de 2017

De todo un poco


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Qué impreciso estuvo Matt Ryan frente a los Saints. Lanzó tres intercepciones, de las cuales dos fueron responsabilidad suya, rifando el balón sin darle ventaja alguna a sus receptores. Eso sí, hay que mencionar que el retorno de Devonta Freeman a la alineación de los Falcons fue importante para la victoria, gracias a su velocidad y lectura para atacar espacios, ayudo a mover las cadenas y así prolongar el tiempo de posesión en favor de su equipo. Otro detalle, fue su mejoría en terceras oportunidades. Pasaron del nefasto 1/10 frente a los Vikings a un muy respetable 7/12 en este desafío. Como bien se sabe, las conversiones en 3° down suelen marcar el camino de un equipo.

El duelo entre los Seahawks y los Jaguars dejó varios conceptos interesantes. Para el equipo de Jacksonville fue muy valiosa esta victoria, no solo por la carrera rumbo a los playoffs, en la que disputa el título divisional con los Titans, sino que por la complejidad del desafío frente a un equipo experimentado y muy difícil de doblegar. Así como en New Orleans está Alvin Kamara, en Jacksonville figura Leonard Fournette. Su explosividad impacta y causa grandes efectos en la producción de los Jaguars. El domingo, sumó 101 yardas en 24 acarreos con un touchdown y fue el quinto partido del año en el que obtiene la centena de yardas terrestres. El éxito en las corridas es el soporte para que Blake Bortles juegue con más comodidad. Por cierto, excelente el toque de Bortles en sus dos pases anotadores.

Como se anticipó previo al partido, la defensa de los Jaguars presionó toda la tarde a Russell Wilson. El resultado: tres intercepciones, dos capturas y varios golpes más. Hay que destacar que dos de esas intercepciones, fueron en pases donde Wilson estaba presionado y se vio forzado a lanzar a lugares donde habían más defensivos de los Jags que ofensivos de los Hawks. De aquí, se desprende esta conclusión: el # 3 de Seattle está jugando solo, realmente solo. Casi sin protección y con escaso apoyo de sus corredores, Wilson está corriendo por su vida en cada partido. Como bien comentaba mi compañero Christopher Holmes en el podcast de NFL Chile, eso se ve muy bien para los highlights pero a la larga resulta contraproducente.

Tienen suerte los Eagles de tener como mariscal reserva a Nick Foles, quien tiene algunos años de experiencia como titular de la NFL con las mismas Águilas, además de haber disputado un partido de playoffs. La lesión de Carson Wentz (quien estaba firmando una temporada con categoría de MVP) alteró todo el flujo del equipo de Philadelphia, el cual marchaba de manera impecable en buena parte gracias a la evolución de su joven estrella y en el que apunta a tener al menos un partido de postemporada en su estadio. Habrá que ver como será el plan que tenga Doug Pederson, ahora sin Wentz en su alineación. ¿Seguir jugando el mismo sistema aún con Foles o darle mayor énfasis a los acarreos? una seria interrogante que será resuelta en los próximos partidos.

En cuatro de sus últimos cinco partidos, los Steelers vencieron por diferencia de tres puntos o menos. El duelo del domingo pasado frente a sus archirrivales Ravens estuvo muy al limite. Comenzaron 14-0 en el cuarto inicial, luego en el tercero se fueron abajo por 20-31 y eventualmente, lograron remontar para terminar imponiéndose por 39-38. Se puede interpretar de distintas formas. Por un lado, estamos viendo a un equipo de Pittsburgh que encuentra maneras de ganar y sobreponerse a complejidades en partidos de alta intensidad. Por otro, esas remontadas se han dado por comienzos lentos o bajones muy pronunciados como los que evidenciaron ante Baltimore. La defensa es permeable y ante eso, tienen que aparecer los Killer B's para llevar todo el peso productivo.

El domingo, Ben Roethlisberger terminó con 506 yardas de pase (lleva tres partidos con +500 yardas, récord de NFL) en ¡66 intentos de pase! Sí, 66 pases lanzados en un partido. Muy llamativa será esa cantidad de intentos, pero nunca es muy recomendable irse solo por los pases. Pueden salvar algunos partidos, pero al final del camino siempre se requiere de una mayor producción global. Por aspectos así, cuesta todavía creer en los Steelers como genuinos contendientes al Super Bowl.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Las amenazas de diciembre


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Siempre ocurre que, en el tramo final de competición en la NFL, hay una línea divisoria en cuanto a rendimientos. Primero, está el grupo de equipos relativamente afianzados que han ganado muchos partidos, son líderes divisionales y tienen casi lista su clasificación a los playoffs. Y el grupo que viene después, tiene a equipos que se aferran a los puestos de comodín o bien, son equipos que están repuntando y buscan arrebatar alguno de los últimos lugares en la siembra. De ese puñado, siempre hay equipos que toman ritmo y forma justo en las últimas fechas de la etapa regular, causando más de algún estrago y en algunos casos, llegando bien lejos en el torneo. En esta ocasión, hay tres equipos de esta especie a los que debemos considerar en las cinco semanas que restan en la presente temporada.

Carolina Panthers: 8-3, co-líderes división sur NFC

Se enredaron en octubre, cuando perdieron dos partidos consecutivos. Pero desde entonces, no cayeron más. Con cuatro triunfos seguidos, los Panthers ya alcanzaron a los New Orleans Saints en la cima divisional y tendrán tres de cinco partidos como locales durante diciembre. Cam Newton mejora lentamente su precisión, que alcanza el modesto 60.2% y mientras el # 1 combina pases desde el pocket con sus corridas, que han vuelto a ser más frecuentes, la figura de Christian McCaffrey se vuelve cada vez más importante. Ya no solo es el jugador que colocan en movimiento para distraer a los rivales, sino que se afianza como un arma dentro del esquema ofensivo de los Panthers. Para tener en cuenta: con sus 59 recepciones, McCaffrey es el segundo mejor entre corredores y está dentro de los 13 mejores de toda la liga en cuanto a atrapadas.

Además, la defensiva vuelve a marcar presencia, como lo ha hecho en las recientes semanas. Luke Kuechly ha sido el factor principal. En este momento, encabeza al equipo con 45 tackleadas, 3 pases interceptados y como si fuera poco, se dio el lujo de convertir un pick six que acabó siendo clave en el triunfo del domingo pasado frente a los New York Jets. En su retorno al equipo, Julius Peppers sigue dando muestras de su calidad. Lleva 8.5 capturas, un cuarto de todas las que registra su conjunto. El próximo partido será de visita en New Orleans, quien gane quedará como líder solitario de la división, el subsiguiente será en casa frente a los Minnesota Vikings y cerrarán de visita en Atlanta, a quienes ya vencieron en el primer encuentro. Dado su nivel ascendente, no habría que descartar una clasificación de los Panthers como campeones de su grupo.

Atlanta Falcons: 7-4, tercer lugar división sur NFC

Por varias semanas se estuvo dudando mucho de este equipo, especialmente de su ofensiva que no tenía la prolijidad que la distinguió durante el 2016. Después de la preocupante derrota en New England, las cosas empezaron a mejorar. Ganaron cuatro partidos de cinco y el conjunto muestra esa fluidez que los llevó a ser campeones de conferencia en la temporada pasada. El último partido fue el más productivo de todo el año. Registraron 516 yardas ofensivas, de las cuales 253 corrieron por cuenta de Julio Jones, quien además anotó dos touchdowns. Encima, Matt Ryan está mejorando su precisión con el transcurrir de los partidos y en las últimas dos semanas, han sabido cubrir la baja de Devonta Freeman con una sólida producción de Tevin Coleman, quien en el partido ante los Tampa Bay Buccaneers bordeó la centena de yardas terrestres y anotó en un par de ocasiones.

El triunfo de visita ante los Seattle Seahawks, en la jornada antepasada, fue valioso tomando en cuenta lo difícil que es para cualquier forastero jugar en la cancha de Seattle. Bajo un marco de mucha presión, la unidad ofensiva respondió bien con una apropiada estrategia que dio estabilidad y con ello, la oportunidad de anotar y tomar la ventaja que supieron mantener hasta el final. Desafíos así son los que necesitaba ganar el equipo de Atlanta. En la próxima jornada, les tocará recibir a los Vikings y después, solo tendrá partidos divisionales, entre ellos los dos enfrentamientos ante los Saints y ante los Panthers, en el cierre de campaña. Llegan en buena forma a la parte más brutal de su calendario.

Los Angeles Chargers: 5-6, segundo lugar división oeste AFC

Es cierto, los Chargers de San Diego Los Angeles tienen balance negativo, pero cuentan con talento y potencial para ganar más partidos. De hecho, cinco de sus seis derrotas fueron por diez puntos o menos lo que da a entender que este es un equipo que siempre está en la pelea y tomando en cuenta el bajón de los Kansas City Chiefs, todavía están muy latentes las expectativas de una clasificación a los playoffs. El jueves pasado tuvieron su mejor partido del año. Vencieron por 22 puntos de margen a los Dallas Cowboys, registraron 515 yardas ofensivas, tuvieron el balón por más de 36 minutos y su veterano mariscal Philip Rivers jugó plácidamente, fallando apenas seis pases (completó 27/33), sumando 434 yardas y lanzando los tres touchdowns convertidos por su conjunto.

Keenan Allen es la principal opción de Rivers. Rápido y muy explosivo, se sitúa como el quinto mejor receptor de la liga en cuanto a yardas, con 927, además de ser uno de solo 11 jugadores con al menos 60 recepciones. Mucho ojo con los pateadores. Este es el equipo con la peor eficiencia en goles de campo (12/19, 63.2%) y la séptima peor eficiencia en puntos adicionales (27/30, 90%). Los fallos del coreano Younghoe Koo costaron dos derrotas a principio de temporada y su actual pateador, Nick Novak también ha tenido algunos problemas. Se sabe que en partidos cerrados, la diferencia puede pasar por los pateadores. Tienen tres partidos en casa y dos de visita, una de esas salidas será a Kansas City el 16 de diciembre. A lo mejor, ahí podría definirse una posible clasificación.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 19 de octubre de 2017

Récords engañosos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Después de seis semanas de acción en la NFL, ya no tenemos equipos invictos, solo dos líderes divisionales tienen balance de 5-1 y quizás lo más llamativo es ver a 18 equipos con marca de 3-2, 2-3 ó 3-3. Es decir, más de la mitad de la liga en este momento está rondando la medianía. ¿Paridad o mediocridad? depende de cada caso. Estos récords suelen reflejar a equipos inconsistentes, que no cuentan todavía con un patrón definido de juego e incluso, récords que no indican necesariamente el estado o calidad de un equipo. Dentro de ese numeroso puñado de equipos, hay tres que por diversas características representan esa inestabilidad que está marcando a buena parte de la liga en este tramo de temporada.

Comencemos con los Pittsburgh Steelers. Si bien han ganado cuatro de seis partidos y son líderes divisionales, los 'acereros' han tenido problemas para tomar ritmo y forma, sobre todo en ofensiva, donde Le'veon Bell y Antonio Brown no han sido lo fundamentales que sí fueron durante el año anterior. En la jornada antepasada, Ben Roethlisberger lanzó cinco intercepciones de las cuales dos fueron regresadas a touchdown, en un partido en que los Steelers casi se olvidaron de correr. Demás está decir que perdieron ese juego en su casa, frente a los Jacksonville Jaguars. Para el juego del domingo pasado frente a los Kansas City Chiefs, cambiaron la estrategia involucrando mucho más a Bell y con ello, balanceando mucho más las jugadas ofensivas. Antes de llegar al intermedio, Bell ya tenía casi 100 yardas, los Steelers dominaron en el tiempo de posesión y acabaron propinándole la primera derrota de esta temporada a los Chiefs.

Es curioso que no hayan empleado una estrategia así en los partidos anteriores, considerando lo productivo que fue Bell el año pasado y también, el hecho que Big Ben ya no está para lanzar demasiados pases en un partido. Es más, el propio # 7 manifestó que quizás ya no tiene mucho más para dar. Veremos si Mike Tomlin y Todd Haley insisten con establecer ofensivas balanceadas y sin tener que lanzar más de 50 veces. Tanto pase y tanta serie corta afectó mucho a Pittsburgh en los primeros partidos y esa era una buena causa para entender porqué los Steelers no estaban rindiendo plenamente a pesar de sus buenos resultados.

Por otra parte, los Atlanta Falcons llevan un registro de 3-2, aunque esas cifras bien pudieran ser distintas, tomando en cuenta que dos de esas tres victorias fueron aseguradas casi en el final. De hecho, en esos dos partidos tanto los Chicago Bears como los Detroit Lions lograron acercarse en el último cuarto mientras la defensa de los Falcons mostraba fragilidad. Curiosamente, las dos derrotas fueron jugando en su nuevo estadio y en esos dos partidos, los Falcons desperdiciaron ventajas que habían construido temprano. Lo más preocupante ocurrió el domingo pasado, cuando habían comenzado con ventaja de 17-0 antes que los Miami Dolphins revirtieran el marcador en la segunda mitad para terminar ganando por 20-17.

Al igual que en esos dos partidos salvados como visitantes, en las dos derrotas la defensa estuvo igualmente frágil en el tramo final permitiendo avanzar y anotar a los rivales, haciendo inevitables los recuerdos del Super Bowl increíblemente perdido en febrero. Para peor, Matt Ryan no ha sido la solución en los finales de los partidos. Lanzó una intercepción en la última serie el domingo y en lo que va de esta temporada, tiene 6 touchdowns e igual cantidad de intercepciones. Los Falcons necesitan más consistencia de su ofensiva y sobre todo, saber liquidar los partidos. Parece ser que aún les pesa aquella derrota ante los New England Patriots. Por cierto, el próximo fin de semana habrá re-edición del pasado SB en casa de los Pats. Será el primero de tres partidos consecutivos que tendrá Atlanta fuera de su estadio.

Los San Francisco 49ers son un caso bien especial. Han perdido sus seis partidos disputados, pero en cinco de ellos la diferencia fue de tres puntos o menos, incluyendo dos caídas en tiempo adicional. A diferencia del año pasado, se nota que el equipo compite de mejor forma y juega con más intensidad. En algunos partidos han estado incluso en posición de ganar, pero no han sabido resolver, como ocurrió en sus visitas a Seattle, donde permitieron una escapada de Russell Wilson, a Arizona, donde Larry Fitzgerald mató sus chances casi al cierre de la prórroga y en su más reciente visita, a Washington, donde el novato C.J. Beathard lanzó una intercepción en la última ofensiva.

Una vieja frase de Bill Parcells decía: "eres lo que tu récord indica". Es verdad, pero también es igualmente cierto que los Niners, a pesar de no tener victorias, se han mostrado como un equipo difícil de vencer, dejando de manifiesto que a nivel general es muy complicado ganar en la NFL (a menos que el rival de turno sea Cleveland). Veremos que ocurre con estos equipos. Dado lo cambiante que es buena parte de la liga semana a semana, no extrañaría ver a los Steelers estableciéndose como un equipo sólido dentro de un par de meses o incluso ver a los Niners ganando partidos divisionales más adelante, perjudicando así las opciones de otros equipos. Eso es lo bueno de una liga altamente competitiva.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 7 de septiembre de 2017

The Quest for the Sixth


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Un nuevo año, un nuevo campeonato y la ambición es la misma para los New England Patriots. Un año más con Bill Belichick, un año más con Tom Brady -quien a sus 40 no muestra señal alguna de vejez- y un año más bajo un núcleo que inspira confianza y actitud ganadora. Como si fuera poco, vuelve Rob Gronkowski a la alineación, además de haber añadido nuevas piezas ofensivas mediante la agencia libre. Brandin Cooks, Dwayne Allen y Phillip Dorsett son buenos receptores quienes bajo la dirección de Belichick y Josh McDaniels podrían aumentar su potencial y así suplir la sensible baja de Julian Edelman, quien por un golpe en su rodilla derecha se perderá todo el torneo, que comienza con el enfrentamiento entre los Patriots y los Chiefs este jueves por la noche.

Lograron el quinto campeonato en un Super Bowl LI histórico, donde levantaron un déficit de 25 puntos en contra. El legado patriota está lejos de terminarse. Al contrario, la idea es ir por un título más. A priori, en este comienzo de temporada en la NFL, los Patriots lucen como el conjunto más sólido de toda la competición. Dentro de la Conferencia Americana hay buenos equipos, pero que se ven lejanos al nivel de los Pats. Están los Pittsburgh Steelers y los Oakland Raiders, equipos con extraordinarias ofensivas pero con cuestionables defensivas. Darán mucha pelea este año y pondrán el balón por los aires gracias al talento del veterano Ben Roethlisberger y el ascendente Derek Carr, pero queda la duda si podrán ser capaces de ganar partidos complicados en los que requieran de jugadas defensivas.

Por otra parte, se encuentran los Houston Texans y los Denver Broncos, que vendrían siendo lo opuesto de los dos equipos antes mencionados. Estos son conjuntos con defensivas bien armadas, dominantes, que presionan y golpean mucho, pero que carecen de ofensivas que les otorguen el balance necesario. Houston prescindió de Brock Osweiler, quien regresó a Denver, y por ahora presenta a Tom Savage como su quarterback titular, pero en el fondo todos anticipan que en algún momento sea el novato Deshaun Watson quien tome las riendas de esa unidad. El equipo de Denver mantiene a Trevor Siemian como su mariscal de campo titular. Está mejorando, pero se sabe que requiere de un buen juego terrestre para poder subsistir. Habría que mencionar también a los Kansas City Chiefs, un equipo con una defensa agresiva que pese a conceder muchas yardas, es capaz de robar muchos balones gracias a su talentoso grupo de esquineros y safeties. La duda recae en la ofensiva, donde Alex Smith no es más que un correcto pasador quien bajo presión y cuando se necesitan de pases largos, suele diluirse. Veremos si el otrora #1 del Draft mejora esa faceta.

¿Y qué tal en la Conferencia Nacional? los Atlanta Falcons mantienen intacto a casi todo el conjunto que estuvo a punto de coronarse hace siete meses. El proyecto de Dan Quinn ya tiene una forma definida y aún puede seguir creciendo. Hay un par de dudas previo a comenzar la temporada: la primera, cómo podría afectar la salida de Kyle Shanahan, quien era el coordinador de esta magnifica ofensiva, y la segunda, si habrá afectado en la psiquis del equipo el haber malogrado una ventaja de 25 puntos en el Super Bowl, en la manera de encarar esta nueva campaña. De lo que estamos seguros, es que con Matt Ryan, Julio Jones y Devonta Freeman, hay espectáculo garantizado.

Un equipo con muy buena pinta: Seattle Seahawks. En lo que jugó de pretemporada, Russell Wilson se vio muy preciso moviéndose dentro del pocket, una mejoría que ya se venía notando desde el año pasado. En defensa, siguen siendo una unidad temible manteniendo a sus principales figuras, como Richard Sherman, Kam Chancellor y Earl Thomas. Encima, suman mayor presencia en su línea con la reciente llegada de Sheldon Richardson, mediante un traspaso hecho con los New York Jets. Sheldon y Michael Bennett bien pudieran ser una fuerte pareja de tackles. La única duda está en el puesto de corredor: ni Thomas Rawls, ni C.J. Prosise, ni el fichado Eddie Lacy han mostrado lo suficiente como para llevar el peso de las jugadas por tierra. A ver cómo madura ese trío de running backs.

Mientras Aaron Rodgers siga siendo el quarterback de los Green Bay Packers, estos seguirán siendo un equipo de categoría Top 10 y hasta Top 5. El # 12 dice que siente mucho más saludable que cuando tenía 20 años y que se ve jugando tranquilamente hasta los 40. Rodgers viene de tener un año con más de 40 touchdowns, vuelven todos sus grandes receptores y a ellos se suma Martellus Bennett, un sólido y confiable ala cerrada que le puede dar una interesante alternativa en las jugadas de pase. La interrogante, como viene siendo en los últimos años, recae en la defensa. ¿Podrá dar el ancho en esta temporada? por lo menos buscaron secundarios en el Draft.

Las opciones de los Dallas Cowboys en este torneo pueden verse muy condicionadas por la suspensión de seis partidos que tendrá que cumplir Ezekiel Elliott, la cual hará efecto desde la segunda jornada. Zeke fue gestor de 1.653 yardas acarreadas y 15 touchdowns por la misma vía durante el 2016, causó un enorme impacto en su año de novato y fue una de las estrellas ofensivas del conjunto vaquero. Elliott no podrá jugar casi media temporada por indisciplina, algo que ha caracterizado a este equipo en los recientes años. Y por lo general, los equipos campeones no suelen contar con sujetos indisciplinados.

Como cada año, la National Football League presenta un puñado de equipos interesantes para seguir por diversas causas, a su vez en que hay escuadras que buscar mejorar deficiencias y mientras muchos equipos pretenden establecerse y consolidarse, los Patriots seguirán mejorando dentro de su propia metodología y creando nuevas alternativas que les permitan, una vez más, aspirar a lo más alto de la liga. Ahora, por un sexto trofeo Lombardi.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 9 de febrero de 2017

El Imperio Patriota


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Habían transcurrido apenas cinco minutos del tercer cuarto y los Atlanta Falcons aventajaban a los New England Patriots por 28-3. Los Halcones no solo ganaban: dominaban, asfixiaban, aplastaban a su oponente. El título del Super Bowl LI parecía inminente para el equipo rojo. Jugaban a placer, ejecutando magistralmente, mezclando sus jugadas ofensivas, los defensivos se lanzaban como saetas sobre el primer Patriota que veían para tumbarlo al suelo. Era un recital del equipo inexperto frente a unos Pats que lucían confundidos, descoordinados y hasta cabizbajos.

Cualquiera que haya visto el partido creyó que el asunto estaba resuelto. El desarrollo del juego invitaba a creer ciegamente en ello, aparte que a los Patriots no les resultaba nada. Ninguna cosa. Tom Brady erraba pases y regaló un pick six (algo que nunca ocurre), los receptores soltaban balones como malos de la cabeza, los defensivos se comían casi todas las fintas que les metía Matt Ryan y compañía. Los jugadores de New England parecían inmutables, seguían jugando pero al mismo ritmo con el que habían estado en todo el partido. Movían el balón con dificultades y avanzando pocas yardas, mientras el tiempo corría. Anotaron casi al final del tercer cuarto pero fallaron el punto extra. Hasta eso les salía mal.

Pero en ese momento y casi sin que nadie se diera cuenta, comenzaba a gestarse la remontada más grande en la historia del Super Bowl. El muerto revivía, comenzaba a hilvanar jugadas. Poco a poco, paso a paso. Aún se veía lejana la diferencia en el marcador, pero Brady estaba apareciendo en modo legendario, como en tantas otras noches. Y también estaba apareciendo la defensiva. De ser burlados, pasaron a ser ellos quienes empezaban a presionar a los Falcons. Comenzaron a tacklear mejor, empezaron a presionar a Ryan. Capturas en 3° downs, forzando despejes y hasta un balón. La epopeya parecía aún imposible, pero la inercia estaba cambiando de forma casi inconciente.

New England entró en ritmo, los jugadores comenzaron a asentarse en la cancha, estaban en su universo. Y del otro lado, un impecable equipo de Atlanta comenzaba a desdibujarse. Penalidades que signifcaron primeros downs automáticos para los Pats, algunos pases malos y algunas decisiones tácticas cuestionables, sobre todo en su última ofensiva (¿cuánto tuvo que ver Kyle Shanahan en todo eso?). A los Falcons se les estaban cortando sus alas y los Patriots revivían, siempre apegados a su método, aplicando sus jugadas. Otra vez anotaban y la remontada era cada vez más probable. Y así como tienen una fórmula ganadora, también cuentan con unas agallas tremendas. Porque para jugarse una Statue of Liberty Fake en una conversión de dos puntos hay que ser muy arriesgado y creer mucho en sus propias cualidades. Y como si fuera poco, minutos más tarde Julian Edelman completó una recepción casi imposible en medio de tres Falcons y luego de dos rebotes. Todo el ímpetu era de ellos.

De 3-28 a 28-28. Lo improbable se volvía real. El tiempo reglamentario había finalizado en empate y los Patriots debían completar su remontada en la prórroga, la primera prórroga en Super Bowl's. Más coincidente e histórico ya no podía ser. Al igual que en sus triunfos anteriores, los Patriots requirieron de un excelso Brady, pero también tuvieron a un héroe inesperado. El indicado en esta ocasión fue James White. Desconocido para muchos, pero no para Tom. Siempre lo buscó, en todo el partido. Mientras los demás receptores sufrían para atrapar un mísero pase, White rendía en cada toque de balón. Cada jugada suya generaba algo importante, ya cuando los Pats habían igualado el marcador en el último minuto, su actuación era estelar, digna de MVP (en mi opinión, White tenía tantos méritos como Brady para haber sido premiado como el Jugador Más Valioso del partido). Los trofeos son ganados por grandes jugadores y James se convirtió en uno de esos en el partido más difícil de todos. Talento y actitud, como bien lo destacó el #12 después del partido.

Y fue White quien cerró la histórica gesta, recibiendo el balón, llevándolo a su derecha y entre medio de un trío de Falcons logró cruzar la línea de touchdown. Apenas, de forma estrecha como acabó siendo la diferencia de seis puntos al final del juego. Se completaba la remontada, la más grande en Super Bowl's. Los Patriots obtenían el quinto, el legado se hacía aún más grande. Si habían dudas sobre Brady y Belichick, estas ya tienen que haberse disipado totalmente con este milagroso triunfo. Nunca bajaron los brazos, nunca perdieron la calma, nunca dejaron de jugar. Un equipo grande con todas sus letras, el equipo de este siglo en el fútbol americano.

Muchos no pudimos ver la dinastía de los 49ers de los ochentas con Joe Montana y Bill Walsh, tampoco el reinado de los Steelers en los setentas con Chuck Noll, Terry Bradshaw y toda la cortina de acero, ni mucho menos a los Packers de los sesentas dirigidos por Vince Lombardi, cuyo nombre honra al trofeo del Super Bowl. Pero sí hemos tenido el lujo de ver 15 años de triunfos Patriotas. Han pasado jugadores por montones, pero siempre se mantuvieron Brady y Belichick. Siempre arriba y siempre peleando por ser los mejores. Brady es el quarterback con más títulos y Belichick es el entrenador con más títulos. Bien se les puede denominar como la dupla QB/Coach más gloriosa en la historia de la NFL.

Por todo el carrusel de emociones que tuvo este partido, puede ser considerado como un auténtico clásico. Y también es clásico, a esta altura, ver a los Patriots en el Super Bowl. Y si están ahí, también es clásico ver finales llenos de drama. Como en todas las ediciones que disputaron en este siglo, pero en este lo fue mucho más. A quince años de su sorpresivo primer título y a dos de su cuarto, llegó el quinto. Este triunfo fue especial, sufrido, histórico, dulce... o mejor dicho: "el más dulce de todos", como exclamó el dueño del equipo Robert Kraft, en la presentación del trofeo.

Estamos viviendo la época dorada de los New England Patriots y somos todos testigos.

jueves, 2 de febrero de 2017

Misión Houston (V)

Por segunda vez, la ciudad de Houston recibe un Super Bowl. La coincidencia en ambas ocasiones es la presencia de los New England Patriots. Hace 13 años, visitaron el estadio de los Texans para conquistar su segundo campeonato en la edición XXXVIII, con un gol de campo de Adam Vinatieri en el epílogo del juego ante los Carolina Panthers. Esta vez, aspiran por su quinto trofeo en la edición LI y también será ante un rival de la NFC Sur, aunque ahora serán los Atlanta Falcons quienes llegan por segunda vez en su historia a esta instancia y van por su primer título. En la edición XXXIII llegaron casi de rebote y perdieron sin apelaciones ante los Denver Broncos de John Elway. Ahora, vienen de arrasar con sus rivales de conferencia y así piensan darle batalla a Tom Brady y compañía. Dicho todo esto, estos son algunos aspectos a considerar del juego del próximo domingo.

Cómo llegan: los New England Patriots llevan nueve triunfos consecutivos y en sus últimos cinco partidos dominaron a sus rivales por al menos 13 puntos de diferencia. En los playoffs, casi no tuvieron complicaciones para eliminar a los Houston Texans (34-16) y los Pittsburgh Steelers (36-17). Por su parte, los Atlanta Falcons ganaron sus últimos seis partidos y en cinco de ellos, el margen fue de +16 puntos. En los playoffs, barrieron con los Seattle Seahawks (36-20) y los Green Bay Packers (44-21).

El experto y el debutante: Tom Brady jugará su séptimo Super Bowl (ganó cuatro de seis) mientras que Matt Ryan llega por primera vez a este encuentro (su récord en playoffs es 3-4). Brady tuvo una extraordinaria temporada regular, pese a perderse el primer mes. Luego, en la postemporada, pasó algunos aprietos con los Texans, pero estuvo implacable contra los Steelers. Su balance en esos dos juegos: 62.5% de pases completos, 671 yardas, 5 touchdowns y 2 intercepciones. Ryan, por su parte, está jugando la mejor temporada de su carrera. En la fase regular, tuvo el mejor rating con 117.1 además de haber lanzado 38 touchdowns, mientras que los playoffs han sido aún mejores: 70.7% de pases completos, 730 yardas, 7 touchdowns y 0 intercepciones.

Los entrenadores: Bill Belichick estará en el décimo Super Bowl de su carrera como entrenador, considerando los tres que estuvo como coordinador defensivo. En total, ha ganado seis - cuatro de ellos como el jefe de New England y sus dos primeros al mando de la defensa de los New York Giants. En tanto que Dan Quinn llega a la gran final en su segundo año como entrenador en jefe, aunque ya tuvo experiencia como coordinador en los dos tazones consecutivos a los que fue con los Seattle Seahawks. De hecho, Quinn dirigía a esa defensa que enfrentó a los Pats hace un par de años. No son los mismos jugadores, pero hay matices defensivos de esos Seahawks que se ven en estos Falcons.

Mejor ofensiva vs mejor defensiva: por sexta vez en la historia, el Super Bowl enfrentará al equipo con más puntos anotados con el conjunto con menos puntos permitidos. En este caso, son los Falcons quienes han explotado la liga con su ataque, el cual promedió 33.8 puntos por partido en la etapa regular y en los playoffs, ese promedio subió a 40.0. Los Patriots encabezaron la liga con 15.6 puntos permitidos en la etapa regular, una media que apenas cambió a 16.5 en las eliminatorias. De las cinco veces anteriores que se dio este particular duelo, cuatro fueron ganados por el equipo con mejor defensiva. Los últimos fueron los Seattle Seahawks en la edición XLVIII, hace tres años.

Jugador a seguir de New England: Legarrette Blount. El corredor puede ser una importante clave para los Patriots, en caso que el partido esté igualado en la parte final. Su tamaño (1.85 metros, 111 kilogramos) puede causar problemas a la defensa de los Falcons, si logra atacar los espacios que intente abrir su línea ofensiva. Blount marcó un récord personal en temporada regular con 18 touchdowns, aunque en los playoffs no ha sido tan fundamental, igual anotó ante los Steelers.

Jugador a seguir de Atlanta: Julio Jones. Para muchos, el mejor receptor de la liga. Talentoso y muy sobrio, como alguna vez se mencionó en este espacio, tuvo un juego de 300 yardas el pasado 2 de octubre y en ocho ocasiones, superó las 100 yardas. Capaz de correr toda clase de rutas, puede hacer jugadas decisivas. Será importante ver, primero, qué tipo de marcación le pondrán los Pats (¿personal o doble?) y si puede desarrollar rutas largas. Si logra superar a su adversario, que posiblemente sea Malcolm Butler, podría causar enormes estragos.

Clave colectiva (I): ¿Cuáles Patriots veremos en el comienzo? ¿Soltarán el brazo de Brady de entrada o intentarán dominar el tiempo de posesión con acarreos? Mucho ojo si Brady logra conectar pases rápidos, pueden ayudar a que New England marque el ritmo de juego y de paso, mantenga en la banca a su contraparte. También será interesante ver si presentan alguna formación distinta o algún cambio en el mismo huddle, como supieron hacerlo en la final de conferencia.

Clave colectiva (II): los Falcons necesitan involucrar a sus corredores desde el comienzo, ya sea acarreando el ovoide y también como opciones de pase, ya que en principio toda la atención estará con Jones y en menor medida, con Mohamed Sanu. Devonta Freeman y Tevin Coleman pueden ser decisivos, en la medida que sumen yardas para su escuadra. Atlanta suele hacer ofensivas largas, pero en un partido como este, requieren dar más variedad a las jugadas.

Clave colectiva (III): ¿Veremos más jugadas de blitz o le darán importancia a neutralizar receptores? ambas defensivas pueden presionar, pero no suelen usar muchos esquemas de cinco o más jugadores para llegar al mariscal de campo. Brady puede pasar problemas si es que sus linieros colapsan con la presión, Ryan siempre fue un pasador de pocket pero este año ha empezado a desplazarse más para lanzar.

¿Sabías Qué?

- Tom Brady tiene los récords históricos del Super Bowl en cuanto a pases completos (164), yardas (1.605) y touchdowns (13). Además, será el quartberback de segunda mayor edad en jugar este partido, con 39 años y 186 días.

- Matt Ryan lleva 7 touchdowns y 0 intercepciones en estos playoffs, Podría ser el séptimo quarterback que gane un campeonato sin lanzar una intercepción a través de toda una postemporada. El último: Joe Flacco, en 2012 con los Baltimore Ravens (11 TDs, 0 INTs).

- Los New England Patriots nunca anotaron en primeros cuartos de los seis Super Bowl's jugados con Brady/Belichick. Eso sí, este año convirtieron 130 puntos en primeros cuartos de la temporada regular, solo los Falcons anotaron más que ellos (139) en los 15' iniciales.

- Los Atlanta Falcons suman ocho partidos consecutivos anotando un touchdown en su primera ofensiva. En los últimos 15 años, ningún otro equipo logró hilvanar más de cinco.

jueves, 26 de enero de 2017

Misión Houston (IV)

Los grandes equipos de la NFL pasan por una etapa evolutiva, en la cual los jugadores crecen, el colectivo se consolida y con ello, empiezan a gestarse victorias que los llevan a enfrentar desafíos mayores, los cuales conducen a la posibilidad de pelear por el campeonato. Todo eso viven actualmente los integrantes de los Atlanta Falcons quienes, a pesar de relativa inexperiencia, lograron sortear de forma brillante sus partidos de playoffs, sacando provecho de su ventaja de localía y ganándose el derecho de representar a su conferencia en el Super Bowl LI.

Desde su llegada a los Falcons en la temporada pasada, el entrenador en jefe Dan Quinn se ha encargado de fortalecer el carácter de este conjunto que solía ser talentoso pero frágil y por lo mismo, estaban lejos de los primeros lugares. Ese cambio de carácter se ve reflejado en Matt Ryan, quien hasta hace algún tiempo era solo un correcto pasador. Esos tiempos ya pasaron y ahora, Ryan se está convirtiendo en un quarterback con todas sus letras. Dirige a su tropa, se maneja dentro del pocket, pasa el balón con rapidez y precisión, se desplaza cuando es presionado y hasta se atreve a correr con el ovoide, siendo que antes nunca salía del pocket. Una prueba de esto último fue el acarreo de 14 yardas que terminó en touchdown, en el juego del domingo pasado frente a los Green Bay Packers. Una vez conseguida la anotación, Matt celebró efusivamente. Un carácter distinto.

El equipo de Atlanta llegará a la disputa del Trofeo Lombardi con la mejor ofensiva del torneo (Puntos por partido: 33.8 en temporada regular, 40.0 en playoffs), pero su defensiva ha sido igual de valiosa en las últimas semanas. El ímpetu de sus jugadores se ha potenciado con disciplina para aplicar sus jugadas. Crean espacios y colapsan la línea, para que entre Vic Beasley o cualquier otro linebacker a ejercer presión, mientras los esquineros y safeties cuidan cualquier ruta de largo trayecto de la ofensiva rival. Así fue como lograron maniatar a Russell Wilson y a Aaron Rodgers, dos mariscales con experiencia, que saben desplazarse y saben completar jugadas en momentos claves. Ambos fueron limitados, debido a la velocidad y ejecución de los Falcons. Una referencia: siete de los once titulares defensivos tienen menos de dos años de trayectoria en la liga. Están progresando y a paso firme.

En algún momento de su vida, Vince Lombardi profesaba este dicho: "ganar es un hábito". Aquella sentencia calzaba perfectamente con sus Packers, quienes ganaron cinco campeonatos durante la década de los 60s, y también aplica cabalmente con los New England Patriots, quienes bajo el mando de Bill Belichick (2000 a la fecha) jugarán su séptimo Super Bowl e irán por su quinto título. Ningún equipo ha ganado tantos partidos ni tantos trofeos como los Pats en el Siglo XXI y eso se debe al liderazgo de Belichick, quien forma y prepara a sus jugadores para competir en el más alto nivel y siempre con el propósito de llegar lo más alto posible.

Pasan los años, cambian casi todos los jugadores, pero el método y las técnicas persisten. Inteligencia para ejecutar correctamente el rol asignado, para seguir al pie de la letra la estrategia diseñada para el partido y para crear grandes jugadas en momentos precisos. Un factor común de los Patriots en la era Belichick es que su defensiva permite yardas y hasta algunos puntos, pero siempre logran jugadas que cambian el destino de un partido. Un ejemplo: el domingo pasado, en el último minuto de la primera mitad del duelo ante los Pittsburgh Steelers, esta unidad logró frenar tres veces a los Steelers dentro de las últimas cinco yardas de la cancha, previnieron un touchdown que hubiese acercado a Pittsburgh en el marcador y a cambio, los limitaron a solo tres puntos. Ahí, la diferencia era de ocho. Acabó siendo de 19.

En este conjunto hay un jugador que aplica todos los conceptos mencionados, pero dado su talento, los lleva a un nivel mayor. A sus 39 años de edad, Tom Brady se mantiene vigente y está marcando uno de sus mejores años en la liga, gracias a su actitud y su disposición de hacer siempre todo lo mejor por el bien de su equipo. No tiene problemas en repartir el balón a sus corredores, como pasó en varios partidos de esta temporada, si esa es la estrategia adecuada según Belichick y si el juego pasa por sus lanzamientos, mejor aún. El domingo pasado despedazó a los Steelers, quienes intentaron jugar defensa zonal. Brady manejó el ritmo del juego, cambió de formaciones a su antojo y acabó completando 384 yardas (récord personal en playoffs) con tres touchdowns, dos con Chris Hogan y uno con Julian Edelman, quienes atraparon toda clase de pases y en diversos puntos de la cancha. Hasta hubo espacio para un flea flicker.

En definitiva, serán los Patriots y los Falcons quienes definan al nuevo campeón de la NFL en la 51° edición del Super Bowl. Para Brady, Belichick y varios de los jugadores de New England es una final más para sumar otro título más a sus legados. Para Ryan, Julio Jones y la gran mayoría de los miembros de Atlanta es la oportunidad de cumplir un sueño. Por las cualidades de ambos equipos y por el momento que pasan, están todas las condiciones dadas para tener un gran partido el próximo 5 de febrero en Houston y más vale que sea así, puesto que en los 10 juegos disputados en estos playoffs, siete de ellos se definieron por 15+ puntos. Hay que remontarse al 2002 para encontrar un caso idéntico.

jueves, 19 de enero de 2017

Misión Houston (III)

Los playoffs de la NFL, un terreno en el que se ganan las batallas, se forjan los campeones y se consagran las leyendas. Este último termino puede ser perfectamente asociable con Aaron Rodgers, quien está marcando una serie legendaria. Si en el juego de Wild Card fue capaz de completar un pase de Ave María, en el reciente partido divisional de sus Green Bay Packers contra los Dallas Cowboys hizo todo lo humanamente posible para conducir a su equipo rumbo a la victoria.

Rodgers es capaz de manejar el ritmo del partido, con su liderazgo, sus decisiones en la cancha, sus pases y su astucia, con la que saca de quicio a los rivales, provocando offsides u otras infracciones que generan avances automáticos para Green Bay. Es tal su capacidad que no tiene vergüenza en señalizar a sus compañeros que aceleren el paso, si encuentra a la defensiva rival con 12 jugadores en la cancha.

Su precisión quirúrgica se refleja en los pases de más de 20 yardas, lanzados directamente a las manos de sus receptores, sin importar si el balón pasa rozando alguna mano adversaria. Es como si Aaron tuviera cada movimiento calculado, el suyo para tirar el balón y el de sus receptores en cuanto a sus rutas. Dentro del pocket es implacable y fuera de él lo es todavía más. Cuando se desplaza, nunca pierde de vista las trayectorias de sus compañeros, quienes lo ayudan recorriendo sus rutas o bien, improvisando sobre la marcha cuando la jugada parece romperse.

El ejemplo más claro de eso último se dio en aquel pase a Jared Cook en la última ofensiva del domingo pasado, cuando Rodgers se movió a su izquierda y mientras tomaba espacio vio en todo momento como Cook lograba separarse de los defensores. Así fue como el pase fue lanzado a un punto en que solo el receptor lo podía atrapar. De hecho, en una toma se vio como Rodgers le indicaba a Cook como debía colocar sus pies para completar la jugada.

Solo para tener una idea del nivel en el que se encuentra el #12 de los Packers, en estos playoffs tiene una precisión de 84% en pases lanzados fuera del pocket (14 de 17) con 220 yardas, un abuso comparado con el resto de los quarterbacks combinados quienes apenas completan 40% con 200 yardas entre todos. Y como si fuera poco, en los últimos dos años Rodgers ha completado ocho pases de +30 yardas en el último minuto de cada mitad. Calificarlo de excelente, en este momento, sería algo mezquino. Es mucho más que eso.

Rodgers es el jugador más valioso del equipo empacador, pero no juega solo. Así como sus receptores completan atrapadas que parecen imposibles, también está Mason Crosby quien demostró lo confiable que es y lo hizo en un momento de máxima presión, conectando dos goles de campo de +50 yardas en los dos minutos finales. El primero, de 56 yardas y el segundo, de 51 yardas, en la última jugada del partido, coronando el esfuerzo que había hecho Aaron y compañía en los segundos finales del enfrentamiento. Ocho victorias consecutivas, sacaron a los Cowboys quienes habían entrado en primer lugar a los playoffs y se nota que están con la confianza por las nubes. El conjunto de Green Bay llega en su mejor momento a la final de conferencia.

El resto de la jornada

No hay secretos con los Atlanta Falcons. Son un equipo pasador y así es como juegan sus partidos, de principio a final. Un pasador como Matt Ryan (¿MVP de esta temporada?) que explota cualquier espacio que le concedan los rivales, receptores como Julio Jones y Mohamed Sanu que se esparcen por toda la cancha, acumulando yardas y touchdowns por doquier, y corredores como Devonta Freeman y Tevin Coleman que complementan de forma precisa en el esquema. Como si nada, les metieron 36 puntos a los Seattle Seahawks, cuya defensiva no tuvo forma de parar este circo aéreo que tendrá una última función en su Domo, el próximo fin de semana.

Fue extraño el partido entre los Houston Texans y los New England Patriots. Extraño, porque los Pats rindieron por debajo de sus estándares habituales, con muchos pasajes imprecisos y hasta perdiendo el balón en un par de ocasiones. Extraño, porque la estrella ofensiva fue Dion Lewis quien anotó de tres formas distintas: mediante un acarreo, devolviendo un kickoff (98 yardas) y atrapando un pase de Tom Brady. Lo que no tuvo nada de extraño fue el rendimiento ofensivo de los Texans, quienes tuvieron problemas para mover el balón, desaprovecharon oportunidades y su mariscal Brock Osweiler tiró dos intercepciones que acabaron decidiendo el juego. New England jugará la final de conferencia por sexta vez consecutiva.

En la crónica anterior, indicaba que los Pittsburgh Steelers podrían seguir requiriendo de una alta y eficiente dosis terrestre, si deseaban seguir avanzando en los playoffs. Dicho y hecho: Leveon Bell corrió 30 veces y acumuló 170 yardas, las que ayudaron notoriamente a que el conjunto acerero dominara en el tiempo de posesión y con ello, aseguraron el triunfo en casa de los Kansas City Chiefs, pese a no haber convertido touchdowns. Todos los puntos fueron logrados por su pateador Chris Boswell quien marcó seis goles de campo, los cuales son una nueva marca en partidos de playoffs. Pittsburgh volverá a jugar de visita, pero tiene las armas necesarias como para llegar al Super Bowl LI.

Finales de Conferencia

Campeonato NFC: Green Bay Packers / Atlanta Falcons, en Georgia Dome.

Se enfrentaron el 30 de octubre en ese mismo escenario. Fue un partido rápido y muy dinámico, donde el marcador se movió constantemente y al final, terminó ganando el equipo de Atlanta por la mínima diferencia (33-32), gracias a una conexión de último minuto entre Ryan y Sanu. Ambos equipos son definidos por sus ofensivas, vienen de superar las 400 yardas totales en la ronda divisional y ambos llegan en muy buena forma a este duelo. Un antecedente de postemporada: 15 de enero de 2011, los Packers siendo sextos clasificados borraron a los Falcons tras anotarles 48 puntos. Rodgers anotó por aire y por tierra, en tanto que Ryan regaló un pick six. Green Bay acabó ganando el Super Bowl XLV.

Campeonato AFC: Pittsburgh Steelers / New England Patriots, en Gillette Stadium.

En temporada regular, los Patriots ganaron tranquilamente el enfrentamiento del pasado 23 de octubre (27-16), pero con un detalle muy considerable: Landry Jones era el quarterback titular de los Steelers, debido a una lesión de Ben Roethlisberger. New England llega a este domingo con ocho triunfos consecutivos y Pittsburgh con nueve, y por increíble que parezca, será tan solo la segunda ocasión que Brady y Roethlisberger coincidan en un juego de playoffs. La vez anterior fue el 23 de enero de 2005, los Pats ganaron a domicilio y eventualmente se adjudicaron el Super Bowl XXXIX. Tom estaba invicto en playoffs (9-0 por entonces), mientras Ben estaba terminando su primer año en la liga. Otros tiempos.