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martes, 7 de enero de 2020

Incómodas visitas


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Al comenzar los playoffs de la NFL, los Tennessee Titans asomaban como un equipo que podría sorprender en la primera ronda, en parte por el buen cierre de campaña y también, por contar con Derrick Henry, quien no solo es el mejor corredor de la liga sino que es uno de los jugadores más dominantes en la actualidad. Henry fue la principal razón por la que los Titans eliminaron a los New England Patriots (20-13 a domicilio). Le daban el balón, corría, seguía bloqueos y en el camino, machacaba rivales que solo estorbaban su paso. Los Pats nunca tuvieron forma de contenerlo y la ventaja con la que se fueron los Titans al intermedio terminó siendo suficiente para liquidar el partido y de paso, a los campeones vigentes.

En el partido, Henry sumó 182 yardas en 34 acarreos con un touchdown, además de otras 22 yardas mediante una recepción. Esta actuación es un reflejo de cómo han sido varios de sus partidos a través del año y también fue la expresión mayor de la ofensiva de Tennessee: correr y correr mucho, desgastar al oponente y de ser necesario, lanzar para tener algo de balance. Aunque no fue necesario esto último, ya que Ryan Tannehill totalizó apenas 72 yardas en 8 pases completos que tiró en todo el juego. La metodología de Mike Vrabel cobra mayor credibilidad gracias a esta sólida actuación en Foxboro y les hace pensar en dar otra sorpresa, cuando les toque visitar a los Baltimore Ravens. Tener a Henry es un buen punto de partida antes de otro complejo desafío.

Kirk Cousins tuvo una campaña regular muy productiva, bordeando el 70.0% de pases completos y situándose dentro de los cinco pasadores con mejor rating (107.4), pero seguía cargando con el estigma de desaparecer en partidos de alta dificultad. El domingo rompió con ese patrón, siendo parte de una espléndida estrategia de los Minnesota Vikings, quienes desde el primer cuarto incomodaron a los New Orleans Saints en su propio estadio. En ofensiva, fueron combinando acarreos con pases de manera tal que se volvieron impredecibles para los Saints. Dalvin Cook fue muy importante sumando 130 yardas en 31 toques con dos touchdowns por tierra. A su vez que la defensa exhibió diferentes formaciones que complicaron a Drew Brees, quien no tenía mucho tiempo para lanzar y a Alvin Kamara, quien no pudo ser factor pese a convertir un touchdown.

A todo eso se sumó Cousins, quien mostró aplomo y sobre todo, criterio para resolver bajo presión. Impresionó ver el toque que puso en algunos envíos, sobre todo los dos últimos en la prórroga que impulsaron al triunfo de los Vikings. Puntería y sincronía para conectar con Adam Thielen y luego, calma y precisión para hallar a Kyle Rudolph en la jugada del triunfo (26-20). En el momento de mayor tensión, apareció Cousins en modo elite, ese estado al que siempre aspiró y que pretende situarse en esta postemporada. Después de 15 años, el equipo de Minnesota vuelve a ganar de visita en playoffs y Cousins fue parte trascendental para un triunfo que fueron construyendo paso a paso. Les espera un viaje a la bahía californiana, para enfrentar a los San Francisco 49ers. Se medirán con el mejor conjunto de su conferencia, pero los Vikes llegarán con un ímpetu que les hace encarar el juego sin temores.

A lo largo del año, no les ha sobrado nada a los Seattle Seahawks. Muchos partidos trabados, de marcador cerrado, de trámite parejo. Así fue la tónica en su visita a los Philadelphia Eagles. En muchas jugadas, Russell Wilson tuvo poca protección dada la presión de Fletcher Cox y otros defensivos. Por lo que Russell, fiel a su costumbre, debió improvisar en varias secuencias y además, debió arreglárselas con un plantel que se ha reducido a causa de las continuas lesiones. Completó pases con seis compañeros distintos y quien más sobresalió fue D.K. Metcalf, un novato que ha crecido a grandes pasos, por mérito propio y también ante la necesidad de receptores confiables para el mariscal Seahawk. El domingo fue factor, con siete recepciones – dos de ellas acabaron siendo decisivas: en el tercer cuarto, para estirar la ventaja a 11 puntos y en la última serie del partido, atrapó un pase en 3rd down que terminó sellando el triunfo (17-9).

En este juego, la defensa también hizo su parte logrando siete capturas y otros nueve golpes sobre los QB’s de Philadelphia (Carson Wentz y Josh McCown, quien entró de relevo). Fue el complemento necesario para un partido de poco brillo, pero lo suficiente en cuanto al desempeño para que Seattle se instale en la próxima etapa. Deberán visitar a los Green Bay Packers. Contra Aaron Rodgers, contra Za’Darius Smith y contra el frío que habrá en Lambeau Field a la hora del partido. Es probable que los Seahawks necesiten mucho más que un rendimiento como el exhibido en el reciente juego, si pretenden seguir en competencia.

No jugó de visita, pero Deshaun Watson cuajó una actuación excepcional y cuando su equipo más lo requería. Promediando el tercer cuarto, los Houston Texans perdían 16-0 y como estaba la situación, era casi improbable una remontada. Una maniobra de J.J. Watt despertó a todo el equipo y luego, Watson comenzó a operar con su ofensiva. Rompió el cero con una escapada de 20 yardas, de las cuales en casi 10 arrastró a dos rivales hasta meterse a las diagonales. En el cuarto período, siguió encontrando a DeAndre Hopkins y a todos los receptores y con un pase a Carlos Hyde, el marcador se revirtió a 19-16. Lo mejor ocurrió en la prórroga, cuando resistió dos golpes simultáneos y se mantuvo en pie para encontrar a Taiwan Jones, quien corrió hasta la yarda 4, abriendo el camino al gol de campo decisivo a favor de los Texans (22-19).

Aquella última jugada es el sello de Watson, quien puede sacar jugadas de la nada aún si tiene que resistir castigo en cada partido – de hecho, ante los Bills fue capturado siete veces. Pese a la cuestionable gestión de Bill O’Brien, el conjunto de Houston se mete a la ronda divisional, en gran medida por la magia de su mariscal de tercer año quien ya se afianza como uno de los grandes en toda la liga. El próximo desafío: una visita a los Kansas City Chiefs. Deshaun Watson por parte de los Texans, Patrick Mahomes del lado de los Chiefs. Se antoja un duelo que podría regalar talento por montones y jugadas de alto impacto, como las que supo hacer Deshaun el sábado, en su primer triunfo en playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Presente y futuro


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

79 puntos, 988 yardas totales y un touchdown decisivo, ocurrido a menos de 30 segundos para el final del tiempo reglamentario. El domingo pasado, los Seattle Seahawks y los Houston Texans nos regalaron el mejor partido en lo que llevamos de temporada en la NFL. Un juego verdaderamente disputado, donde se pudieron apreciar estrategias y sobre todo, una amplia variedad de jugadas por aire en las que brillaron Russell Wilson y Deshaun Watson, quienes desde el principio fueron las estrellas de la tarde.

Por una parte, Wilson representa liderazgo y experiencia. Por otra, Watson tiene el talento y el ímpetu propio de un novato que viene de tener una destacada carrera universitaria. Desde su arribo a la liga en 2012, Russell Wilson ha evolucionado a tal punto que ya es un quarterback que domina diversas facetas del juego. En sus primeros años (incluso cuando ganó el Super Bowl XLVIII) era un scrambler con cierta capacidad de completar pases en jugadas rotas. Su propio crecimiento, además de otras características de su equipo, lo han llevado a tener mayores cualidades de un pasador clásico.

Ahora, Wilson lee más y mejor a las defensas rivales, identifica donde están los espacios como lo sabe hacer cuando se queda dentro del pocket. El domingo lo hizo para conseguir múltiples primeros downs y también en la jugada del triunfo, cuando vio que uno de los safeties se cargaba a un costado, dejando el centro libre, justo por donde corría Jimmy Graham para así lanzarle el balón y convertir la anotación que significaría el definitivo 41-38 en el marcador. Son cada vez más comunes los pases de Wilson jugando plantado dentro del bolsillo, pero sus habilidades escurridizas siguen intactas.

En su primer pase de touchdown, Wilson logró escapar de la presión que venía por su costado izquierdo, estiró la jugada y encontró a Paul Richardson en las diagonales para completar la jugada. Cabe mencionar también que Richardson cooperó notablemente, al cambiar su ruta original una vez que Russell evadía la presión. Mérito tanto del mariscal como del receptor. El mismo Richardson protagonizó otra enorme recepción en la última serie, cuando atrapó un auténtico bombazo lanzado por el # 3, donde Paul quedó uno contra uno y en una especie de jumpball, se quedó con el balón dándole un gran avance a Seattle.

Habilidades muy similares, pero aún en pleno desarrollo, son las que posee Deshaun Watson. El otrora campeón universitario con Clemson tiene atributos físicos que le dan ventaja para desempeñarse como quarterback, los cuales combina muy bien con una fuerza precisa para lanzar pases largos, los cuales saca con asombrosa facilidad y tal como lo ha hecho desde que asumió la titularidad en la segunda semana. Watson se encuentra inserto en un esquema que le permite hacer fintas y sobre todo buscar jugadas grandes, sin tener que interpretar demasiado. En el comienzo del juego del domingo, apenas se tomó un par de segundos para identificar a Will Fuller, quien había ganado la posición a los profundos de Seattle y Watson lanzó un pase con ventaja suficiente para que terminara en anotación.

El playbook que emplean los Texans parece estar hecho para un jugador como Watson, ya que hay muchas jugadas con receptores en movimiento o bien, con opciones para amagar y correr el balón por su propia cuenta. Deshaun sabe ejecutar esas corridas, que son muy propias del college, y encima lo hace con inteligencia ya que no se expone innecesariamente y hasta se barre cuando es necesario. Aparte, tiene capacidad para vender bien las fintas. Lo hizo contra Seattle, donde en dos ocasiones utilizó la misma doble finta -primero de read option y segundo de pase lateral- para completar dos envíos largos, uno de ellos terminó en touchdown, nuevamente con Fuller.

Watson tiene mucha habilidad para desplazarse y poner buenos pases, pero como novato que es, aún tiene detalles que pulir, sobre todo leyendo defensivas. El domingo lanzó tres intercepciones, las tres fueron por errores principalmente suyos. En la primera, nunca vió a Earl Thomas quien siempre siguió la vista de Watson y anticipó el envío, el cual convirtió en siete puntos para los Seahawks. En la segunda, intentó quitarse a dos defensivos y forzó un pase apoyándose en el pie trasero, el resultado fue una intercepción de Richard Sherman. Y en el final del juego, el mismo Sherman anticipó un pase que Watson lanzó de forma precipitada, el # 25 tan solo tuvo que seguir a Fuller y en el acto, quedarse con el balón.

Uno ya tiene trayectoria, otro comienza a construir una carrera a grandes pasos. El domingo, los talentos de Russell Wilson y Deshaun Watson se juntaron para protagonizar un inmenso partido, donde Seattle continúa su ascenso en esta temporada en buena parte gracias a su mariscal, mientras que Houston sigue batallando pero con la buena noticia de haber encontrado a su pasador del futuro. Russell ya es de la elite, Deshaun tiene los pergaminos para pertenecer a ese sitio en la eventualidad.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Sorpresas y decepciones


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es obvio que esto tiene un toque de exageración, debido a que son reacciones después de un solo partido. Pero de todas formas, aquí presento a tres equipos que impresionaron y a otros tres que defraudaron en la primera jornada de competición en la NFL.

Sorpresa: ofensiva de Kansas City Chiefs

Variedad en formaciones, un corredor novato que impacta rápidamente y un pasador que arriesga y supera las 300 yardas. Sí, esos fueron los Chiefs del pasado jueves donde lograron imponerse en casa de los campeones Patriots. Fue un triunfo que se construyó de a poco, primero con jugadas de corto avance con las que se metieron en el partido y luego, en la segunda mitad, Alex Smith soltó el brazo como pocas veces lo hace y conectó pases largos, de los cuales dos acabaron en las diagonales - Tyreek Hill, 75 yardas; Kareem Hunt, 78 yardas; ambos en el último cuarto. Mención aparte para Hunt: en su estreno oficial no titubeó y fue factor en el desempeño ofensivo de los Kansas City Chiefs, con 246 yardas totales y 3 touchdowns. Una válida opción para correr por fuera de los tackles y también para jugar como receptor. Puede ser un razonable recambio para el lesionado Spencer Ware.

Decepción: defensiva de New England Patriots

Así como los Chiefs fueron moviendo el balón en ese partido, los jugadores defensivos de los Patriots se fueron quedando sin reacción, concediendo yardas en casi todas las acciones y permitiendo tres anotaciones en el último cuarto que terminaron sentenciando el partido. Se nota que Stephon Gilmore aún no está totalmente adaptado al equipo, puesto que falló en varias coberturas y se vio descoordinado con Devin McCourty, permitiendo mucha ganancia adversaria en jugadas de pase. Los Chiefs vieron esas fallas perimetrales y los quemaron continuamente durante la segunda mitad. En total, la defensa de New England permitió 537 yardas y 42 puntos, más del doble de puntos que permitía en promedio este equipo durante todo el año pasado.

Sorpresa: defensiva de Green Bay Packers

La unidad coordinada por Dom Capers pareció estar muy bien preparada para el partido frente a los Seattle Seahawks. Durante todo el juego estuvieron mandando diversos esquemas de presión, primero para crear ventaja sobre los linieros ofensivos de Seattle y luego, para incomodar a Russell Wilson. El objetivo se logró: Wilson estuvo maniatado dentro del bolsillo, fue capturado tres veces, en otras siete fue golpeado y para peor, tuvo que forzar varios pases, sobre todo en situaciones de 3° down. El jugador clave de los Packers fue Mike Daniels. Bastó solo con su enorme presencia (en sentido literal: pesa 132 kilos) para colapsar el centro de la línea de scrimmage, ganó varios duelos uno contra uno y generó la jugada que marcó el partido, cuando en el tercer cuarto capturó a Wilson y en el acto, forzó un balón suelto que recuperó el equipo de Green Bay. En la siguiente jugada, Ty Montgomery anotó y los Packers tomaron la ventaja en el marcador, la cual mantendrían hasta el final. Daniels fue el pilar de una defensa que se comportó a la altura de la circunstancia.

Decepción: defensiva de Houston Texans

De acuerdo a lo visto en el año pasado y en la reciente pretemporada, no era descabellado pensar que la ofensiva de los Texans iba a producir poco, pero con lo que nadie contaba, era con que la defensa de este equipo fuera a rendir tan mal en su primer partido. Este conjunto, que estuvo dentro de los diez mejores en cuanto a yardas y puntos permitidos en 2016, no fue capaz de contener a los Jacksonville Jaguars. Nunca pudieron presionar a Blake Bortles, no fueron capaces de frenar a un novato -Leonard Fournette- que les corrió 100 yardas y les anotó un touchdown en 4° & Goal y encima no pudieron hacer un solo robo de balón. El resultado: 15 puntos en contra -los otros 14 fueron obra de la defensa de los Jags- y una dura derrota en casa por 22 puntos de diferencia. Aún con J.J. Watt de vuelta en la alineación no pudieron hacer nada y les tocará un partido de visita en la próxima jornada. Más de alguno ya habrá visto el botón de pánico.

Sorpresa: ofensiva de Minnesota Vikings

Llegó a asombrar el nivel de precisión que tuvo Sam Bradford en el triunfo de los Vikings frente a los Saints. Sus linieros le dieron protección necesaria y Sam aprovechó completando 27/32 pases, varios de ellos lanzados con una perfecta espiral. Stephon Diggs y Adam Thielen fueron los mayores beneficiados de los pases de Bradford, realizando grandes atrapadas con las que el equipo de Minnesota logró anotar en tres ocasiones y así tomar una buena ventaja en el marcador, durante el tercer cuarto. Mucho ojo también con Dalvin Cook. En su primer partido como profesional, corrió 127 yardas, mostrando mucha velocidad y decisión cuando atacaba los espacios que abrían los linieros. El espacio otorgado por estos últimos fue clave en el desarrollo ofensivo del conjunto vikingo y eso fue algo que faltó durante el año pasado. Ahí podría estar un potencial factor para lograr más victorias.

Decepción: todo el equipo de Indianapolis Colts

Este equipo parece ir de mal en peor y ya están perfilados para terminar dentro de los cinco peores de la competición en este año. Scott Tolzien regaló dos intercepciones, las dos fueron devueltas a touchdown. Permitieron 46 puntos a unos L.A. Rams que promediaban menos de 15 el año pasado y como si fuera poco, después del partido, Chuck Pagano le dio todo el crédito del resultado a sus rivales, que según él eran... los 49ers. Si el entrenador tiene ese enfoque, ¿qué se puede esperar de todo el equipo? Y lo peor, es que si vuelve Andrew Luck el panorama no cambiaría mucho. Tiempos complicados en Indy.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 19 de enero de 2017

Misión Houston (III)

Los playoffs de la NFL, un terreno en el que se ganan las batallas, se forjan los campeones y se consagran las leyendas. Este último termino puede ser perfectamente asociable con Aaron Rodgers, quien está marcando una serie legendaria. Si en el juego de Wild Card fue capaz de completar un pase de Ave María, en el reciente partido divisional de sus Green Bay Packers contra los Dallas Cowboys hizo todo lo humanamente posible para conducir a su equipo rumbo a la victoria.

Rodgers es capaz de manejar el ritmo del partido, con su liderazgo, sus decisiones en la cancha, sus pases y su astucia, con la que saca de quicio a los rivales, provocando offsides u otras infracciones que generan avances automáticos para Green Bay. Es tal su capacidad que no tiene vergüenza en señalizar a sus compañeros que aceleren el paso, si encuentra a la defensiva rival con 12 jugadores en la cancha.

Su precisión quirúrgica se refleja en los pases de más de 20 yardas, lanzados directamente a las manos de sus receptores, sin importar si el balón pasa rozando alguna mano adversaria. Es como si Aaron tuviera cada movimiento calculado, el suyo para tirar el balón y el de sus receptores en cuanto a sus rutas. Dentro del pocket es implacable y fuera de él lo es todavía más. Cuando se desplaza, nunca pierde de vista las trayectorias de sus compañeros, quienes lo ayudan recorriendo sus rutas o bien, improvisando sobre la marcha cuando la jugada parece romperse.

El ejemplo más claro de eso último se dio en aquel pase a Jared Cook en la última ofensiva del domingo pasado, cuando Rodgers se movió a su izquierda y mientras tomaba espacio vio en todo momento como Cook lograba separarse de los defensores. Así fue como el pase fue lanzado a un punto en que solo el receptor lo podía atrapar. De hecho, en una toma se vio como Rodgers le indicaba a Cook como debía colocar sus pies para completar la jugada.

Solo para tener una idea del nivel en el que se encuentra el #12 de los Packers, en estos playoffs tiene una precisión de 84% en pases lanzados fuera del pocket (14 de 17) con 220 yardas, un abuso comparado con el resto de los quarterbacks combinados quienes apenas completan 40% con 200 yardas entre todos. Y como si fuera poco, en los últimos dos años Rodgers ha completado ocho pases de +30 yardas en el último minuto de cada mitad. Calificarlo de excelente, en este momento, sería algo mezquino. Es mucho más que eso.

Rodgers es el jugador más valioso del equipo empacador, pero no juega solo. Así como sus receptores completan atrapadas que parecen imposibles, también está Mason Crosby quien demostró lo confiable que es y lo hizo en un momento de máxima presión, conectando dos goles de campo de +50 yardas en los dos minutos finales. El primero, de 56 yardas y el segundo, de 51 yardas, en la última jugada del partido, coronando el esfuerzo que había hecho Aaron y compañía en los segundos finales del enfrentamiento. Ocho victorias consecutivas, sacaron a los Cowboys quienes habían entrado en primer lugar a los playoffs y se nota que están con la confianza por las nubes. El conjunto de Green Bay llega en su mejor momento a la final de conferencia.

El resto de la jornada

No hay secretos con los Atlanta Falcons. Son un equipo pasador y así es como juegan sus partidos, de principio a final. Un pasador como Matt Ryan (¿MVP de esta temporada?) que explota cualquier espacio que le concedan los rivales, receptores como Julio Jones y Mohamed Sanu que se esparcen por toda la cancha, acumulando yardas y touchdowns por doquier, y corredores como Devonta Freeman y Tevin Coleman que complementan de forma precisa en el esquema. Como si nada, les metieron 36 puntos a los Seattle Seahawks, cuya defensiva no tuvo forma de parar este circo aéreo que tendrá una última función en su Domo, el próximo fin de semana.

Fue extraño el partido entre los Houston Texans y los New England Patriots. Extraño, porque los Pats rindieron por debajo de sus estándares habituales, con muchos pasajes imprecisos y hasta perdiendo el balón en un par de ocasiones. Extraño, porque la estrella ofensiva fue Dion Lewis quien anotó de tres formas distintas: mediante un acarreo, devolviendo un kickoff (98 yardas) y atrapando un pase de Tom Brady. Lo que no tuvo nada de extraño fue el rendimiento ofensivo de los Texans, quienes tuvieron problemas para mover el balón, desaprovecharon oportunidades y su mariscal Brock Osweiler tiró dos intercepciones que acabaron decidiendo el juego. New England jugará la final de conferencia por sexta vez consecutiva.

En la crónica anterior, indicaba que los Pittsburgh Steelers podrían seguir requiriendo de una alta y eficiente dosis terrestre, si deseaban seguir avanzando en los playoffs. Dicho y hecho: Leveon Bell corrió 30 veces y acumuló 170 yardas, las que ayudaron notoriamente a que el conjunto acerero dominara en el tiempo de posesión y con ello, aseguraron el triunfo en casa de los Kansas City Chiefs, pese a no haber convertido touchdowns. Todos los puntos fueron logrados por su pateador Chris Boswell quien marcó seis goles de campo, los cuales son una nueva marca en partidos de playoffs. Pittsburgh volverá a jugar de visita, pero tiene las armas necesarias como para llegar al Super Bowl LI.

Finales de Conferencia

Campeonato NFC: Green Bay Packers / Atlanta Falcons, en Georgia Dome.

Se enfrentaron el 30 de octubre en ese mismo escenario. Fue un partido rápido y muy dinámico, donde el marcador se movió constantemente y al final, terminó ganando el equipo de Atlanta por la mínima diferencia (33-32), gracias a una conexión de último minuto entre Ryan y Sanu. Ambos equipos son definidos por sus ofensivas, vienen de superar las 400 yardas totales en la ronda divisional y ambos llegan en muy buena forma a este duelo. Un antecedente de postemporada: 15 de enero de 2011, los Packers siendo sextos clasificados borraron a los Falcons tras anotarles 48 puntos. Rodgers anotó por aire y por tierra, en tanto que Ryan regaló un pick six. Green Bay acabó ganando el Super Bowl XLV.

Campeonato AFC: Pittsburgh Steelers / New England Patriots, en Gillette Stadium.

En temporada regular, los Patriots ganaron tranquilamente el enfrentamiento del pasado 23 de octubre (27-16), pero con un detalle muy considerable: Landry Jones era el quarterback titular de los Steelers, debido a una lesión de Ben Roethlisberger. New England llega a este domingo con ocho triunfos consecutivos y Pittsburgh con nueve, y por increíble que parezca, será tan solo la segunda ocasión que Brady y Roethlisberger coincidan en un juego de playoffs. La vez anterior fue el 23 de enero de 2005, los Pats ganaron a domicilio y eventualmente se adjudicaron el Super Bowl XXXIX. Tom estaba invicto en playoffs (9-0 por entonces), mientras Ben estaba terminando su primer año en la liga. Otros tiempos.

jueves, 12 de enero de 2017

Misión Houston (II)


Cada año se repiten las voces que claman por más partidos de temporada regular y más cupos de playoffs y asimismo, cada año la realidad demuestra que nada de eso es necesario. Bajo el actual formato de 16 partidos regulares por cada equipo y 12 plazas de postemporada, está comprobado que la competición de la NFL es saludable y nivelada, aún si hace más de una década se están dando casos de equipos en playoffs con rendimientos de 50% o peores.

¿Qué ocurrió en la reciente ronda de Wild Card? los cuatro partidos ya estaban decididos antes de llegar al último cuarto y la media de puntos de margen fue de 19.0, la más alta desde que se agregó esta instancia en 1990 y la mayor en cualquier etapa de playoffs desde 1981. Una tendencia que se repite cada año es ver a un equipo que pierde por amplio margen. En esta ocasión, se dieron dos casos así: los Detroit Lions perdieron por 20 puntos (6-26) en su visita a los Seattle Seahawks, cerrando su temporada con cuatro derrotas consecutivas, mientras que los Miami Dolphins cayeron por 18 (12-30) en la casa de los Pittsburgh Steelers.

Los Lions terminaron sintiendo la lesión de Matthew Stafford, quien bajó su productividad en las últimas semanas y con ello, decayó toda la unidad ofensiva. En tres de los últimos cuatro partidos, Stafford no lanzó un solo pase de touchdown. Eso explica mucho. El caso de los Dolphins es diferente, pues ya tenían algunas semanas jugando con su mariscal suplente Matt Moore. Encima, temprano cayeron en desventaja la cual nunca pudieron revertir y para peor, Jay Ajayi no fue factor (33 yardas en 16 acarreos). Habría que agregar también a los Oakland Raiders, cuya temporada prácticamente murió hace casi tres semanas, cuando se lesionó Derek Carr. Muy poco tiempo para encontrar un plan alternativo y eso se notó. Su ofensiva, muy potente a través del año, fue más bien inofensiva ante los Houston Texans quienes los dominaron con su defensa.

Entre lo destacado del fin de semana pasado, se encuentran los Green Bay Packers quienes sumaron su séptima victoria consecutiva, 38-13 ante los New York Giants y llegarán con todo el ímpetu a su favor para enfrentar a los Dallas Cowboys, el próximo domingo. Aaron Rodgers puede sufrir capturas en cada partido, pero siempre se las ingenia para evadir rivales y buscar la mejor opción posible. Completó el 62.5% de sus pases, sumó 362 yardas y cuatro touchdowns, uno de ellos al finalizar el segundo cuarto, donde se jugó con un Hail Mary que cayó directo en las manos de Randall Cobb. Desde el 3 de diciembre de 2015 hasta la fecha, Rodgers ha logrado tres pases de esa especie... ¡Tres en poco más de un año! algo sin precedentes en la historia de la liga.

Un factor común en los triunfos de los Seattle Seahawks y los Pittsburgh Steelers fue la alta dosis terrestre que aplicaron ambos equipos. Thomas Rawls corrió 27 veces (su mayor cantidad en un partido de esta temporada), sumó 161 yardas y anotó en una ocasión, ayudó sustancialmente a que su equipo controlara el tiempo de juego y con ello el partido, que fue dominado por el equipo de Seattle. En total, corrieron 38 veces y lanzaron 30. Pensando en su venidera visita a los Atlanta Falcons, esta receta podría ser muy recomendable, primero para establecer su ritmo de juego y también, en teoría, para mantener fuera de la cancha a la ofensiva de los Falcons, una de las más prolíficas de este año.

En caso de los Steelers se notó aún más la producción por tierra. Leveon Bell corrió 29 veces, totalizando 167 yardas y un par de touchdowns. Considerando la lesión de Ben Roethlisberger, una alta y eficiente producción de su corredor podría ser clave para su próximo partido frente a los Kansas City Chiefs, cuya defensiva permitió 121.1 yardas corridas por partido, el séptimo peor promedio de la competición. Por cierto, en el duelo de temporada regular, jugado el pasado 2 de octubre, Bell corrió 144 yardas frente a los Chiefs. Una fórmula clásica pero muy útil en el tramo más complejo de la temporada.