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miércoles, 9 de enero de 2019

Ímpetu


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

¿Qué tienen en común los cuatro vencedores de la ronda de comodines en la NFL? Simple: el factor común que une a esos cuatro equipos es la racha ganadora con la que ingresaron a los playoffs. Ni los Colts, ni los Cowboys, ni los Chargers, ni tampoco los Eagles abrieron muy bien la temporada, pero supieron cerrar bien en la recta final, al punto de volverse peligrosos en esta etapa, sin importar si tengan que jugar en casa o como forasteros. Los Indianapolis Colts comenzaron 1-5, pero después ganaron nueve de sus diez partidos restantes y jugando cada semana mejor. Los Dallas Cowboys llegaron a estar 3-5 en noviembre, pero ganaron siete de sus siguientes ocho desafíos y alcanzaron el título divisional. Los Chargers de Los Angeles ganaron siete de nueve partidos para clasificar y los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos tres partidos, dos de ellos como visitantes, para quedar dentro de los 12 finalistas.

Son rachas positivas, son buenos momentos, se puede denominar de cualquier forma. Pero esto responde también a metodologías que se están aplicando en la cancha. Los Colts encontraron su forma de juego en gran medida a su línea ofensiva, que pasó de ser una de las más frágiles a una de las más sólidas en menos de un año. En su partido frente a los Houston Texans, no permitieron capturas y su mariscal Andrew Luck lo agradece. Aparte de verse saludable, está jugando con mucha seguridad y tomando buenas decisiones en momentos riesgosos. Luck saca provecho de la buena protección que tiene, quizás como nunca antes la tuvo en su carrera.

Y cuando los Colts no pasan, pueden correr y lo hacen muy bien con Marlon Mack, quien se consolida como el caballito de batalla. Sumó 148 yardas y un touchdown el sábado anterior y resulta ser el complemento ideal dentro de esa ofensiva. Además, la defensa presiona y domina como pocas en la liga. Supieron limitar a Deshaun Watson, empleando distintos esquemas de presión con muchos disparos desde las esquinas. Mucha creatividad dentro de staff técnico liderado por Frank Reich (¿mejor coach del año?) y ahora mismo, los Colts parecen ser capaces de vencer a cualquiera.

Como ya he mencionado antes, la clave al éxito de los Dallas Cowboys es tan simple como darle el balón a Ezekiel Elliott. Cuando Zeke corre, Dallas tiene grandes chances de ganar. Así ocurrió frente a los Seattle Seahawks, donde el # 21 sumó 169 yardas totales con un touchdown y fue factor para que Dallas tuviera más tiempo con el balón, acabando con casi 10 minutos más de ofensiva que su rival. Elliott llevó el peso ofensivo, pero Dak Prescott también apareció cuando tuvo que hacer jugadas importantes. Muy buen toque en el pase de touchdown con Michael Gallup y mucha precisión en los envíos a Amari Cooper, pero sobre todo, el quarterback mostró carácter cuando se la jugó en un 3° y 14, donde corrió 16 yardas dejando el balón a centímetros del goal line - eventualmente, el mismo Dak anotó.

Se habla mucho de los pocos riesgos que toma Prescott, pero hay que destacar sus decisiones en este partido, un signo de progreso. Para mejor, la defensiva está dando el complemento ideal, siendo capaz de neutralizar a cualquiera. Les quitaron los acarreos a Seattle y con ello, Russell Wilson debió lanzar más de lo habitual. Están jugando un football de alto nivel y les tocará visitar a los Rams. Perfectamente pueden competir en Los Angeles.

Se notó que los Chargers de L.A. aprendieron de sus errores en la Semana 16, cuando perdieron en casa ante los Baltimore Ravens. El domingo se enfrentaron nuevamente, aunque esta vez fue en la cancha de los Cuervos. De entrada, los Chargers frenaron todos los acarreos y obligaron a lanzar al todavía inexperto Lamar Jackson. Hasta bien entrado el cuarto período, la defensa Charger tenía a sus adversarios por debajo de las 150 yardas y Jackson tuvo toda clase de problemas para lanzar. Algo interesante, fue ver como el equipo de Los Angeles usaba formaciones con 7 backs defensivos para enfrentar las corridas. El coordinador Gus Bradley implementó esa estrategia pensando en limitar a Lamar Jackson. Lo consiguió, ya que Jackson y todos los Ravens quedaron minimizados. De hecho, Baltimore pasó de las 152.6 yardas por partido en temporada regular a tener solo 90 el domingo.

A los Chargers parece no importarles jugar de visita, ni tampoco la dificultad del rival. Melvin Ingram y Joey Bosa comandan una ágil defensiva, mientras que en ofensiva Philip Rivers a sus 37 años sigue jugando con una energía que se transmite a sus compañeros. Eso sí, para el desafío contra los New England Patriots, deberán mejorar la ejecución y sobre todo, tienen que concretar sus chances. Será difícil si anotan solo goles de campo, como lo hicieron en gran parte del juego en Baltimore.

¿Son los Philadelphia Eagles el equipo más peligroso en este momento? Podría ser, dado a que llevan un mes jugando bajo presión y de visita (excepto en la Semana 16). En esas condiciones, los Eagles resuelven situaciones difíciles con aplomo y creatividad. Nick Foles ha salido al rescate, como lo hizo el año pasado. Comete errores, pero en el momento crucial responde como si fuera un mariscal de elite. Impecable envío en la jugada del triunfo con Golden Tate, que se generó en un 4° y goal. Además, la defensiva ha subido su nivel en las últimas semanas. La línea que integran Fletcher Cox, Michael Bennett, Tim Jernigan y Chris Long, puede dominar en la trinchera y crea incomodidad en sus rivales. La fórmula precisa para ganar partidos de visita. Y como si fuera poco, hasta han tenido suerte. De otra forma no se explicaría el fallo del pateador de los Chicago Bears, Cody Parkey, cuyo último intento pegó ¡dos veces! en los postes - aunque luego se supo que Trevon Hester desvió ligeramente el ovoide, tal como aparece en el registro oficial del juego.

Les tocará visitar a los New Orleans Saints, el próximo domingo, con quienes perdieron 48-7 el 18 de noviembre. El contexto era distinto por entonces, los Saints casi triplicaron en yardas y los Eagles eran inestables. Ahora, los Saints llegan con dudas luego de un dubitativo diciembre y los Eagles llegan en su mejor momento. Justo en los playoffs, donde a veces el ímpetu termina imponiéndose a la consistencia de todo un año.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los (posibles) tapados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por delante, nos quedan cinco semanas de temporada regular en la NFL. Lo lógico es indicar a equipos como los Chiefs, los Rams o los Saints como genuinos aspirantes a llegar al Super Bowl. Razones no faltan en todo caso. Pero, el pasado reciente nos ha mostrado que siempre hay un equipo que se mete por la ventana a la postemporada, pero que llega con buena racha la cual sirve para hacer unos destacados playoffs. Casi al finalizar el tercer mes de competencia, hay líderes divisionales o aspirantes al wildcard que no reciben tanta atención como los equipos antes mencionados, pero bien deberían ser considerados, tomando en cuenta sus rendimientos que van en ascenso.

Dallas Cowboys (6-5, líderes NFC Este). Después de una calamitosa caída a principios de este mes contra los Titans, entraron en racha positiva. Con tres victorias consecutivas treparon al primer lugar de su división y ya tienen ventaja en los desempates de su grupo, de cara a las últimas cinco semanas. Parece ser que Jason Garrett por fin se dio cuenta que la clave del éxito consiste en darle el balón a Ezekiel Elliott una y otra vez. De hecho, en los últimos tres partidos siempre tuvo más de 25 toques de balón, anotó 4 touchdowns y promedió 177 yardas totales en cada juego. Give the Ball to Zeke, period.

También, tengamos en cuenta la llegada de Amari Cooper, quien poco a poco se ha ganado su lugar. Su último partido fue impactante, hizo una escapada de 90 yardas hasta el touchdown que casi liquidó el partido a favor de los Cowboys y en total, sumó 180 yardas en 8 recepciones. Justo la clase de receptor que no tenía Dallas y que tanto necesitaba Dak Prescott. Aunque es la defensa, la unidad que mantenido en la contienda a los Cowboys durante todo el año. Leighton Vander Esch y Jaylon Smith se consolidan en sus puestos de linebacker, tackleando con consistencia (126 tackles combinados), mientras que Demarcus Lawrence es la mayor amenaza para los pasadores rivales, hasta ahora lleva 8.5 capturas. Este jueves reciben a los New Orleans Saints. Gran desafío, primero por sus aspiraciones a los playoffs y segundo, para comprobar cuál es su verdadero nivel de juego.

Seattle Seahawks (6-5, séptimo lugar NFC). Un equipo peligroso, por donde se le mire. Desde que balancearon su ofensiva, encontraron una forma mucho más clara de jugar, lo que ha beneficiado a Russell Wilson, quien ya no tiene que correr por su vida en cada jugada. Por cierto, Wilson está jugando un football extraordinario y sobre todo, se ha vuelto cada vez más confiable en el 4° cuarto. El domingo, de visita contra los Carolina Panthers, completó un pase preciso en cuarto down con David Moore que acabó en touchdown y en la última serie, completó un envío de 43 yardas con Tyler Lockett que derivó en el gol de campo decisivo a favor de los Seahawks.

Wilson luce más cómodo, en parte también por los corredores que le han dado otra dimensión al ataque de Seattle. Entre Chris Carson, Rashaad Penny y Mike Davis se reparten los acarreos, ayudando a dominar en el tiempo de posesión y de ahí, el balance en las jugadas. De hecho, los Seahawks son el único equipo que tiene más jugadas terrestres que aéreas. Crédito para Pete Carroll, quien le saca el máximo provecho a un equipo que parecía estar en transición. De los cinco partidos que les quedan, tres son contra los débiles Cardinals y los igualmente débiles 49ers (ida y vuelta). Si logran su pase a los playoffs, Carroll debiera ser considerado para el premio de mejor entrenador de la liga.

Los Angeles Chargers (8-3, quinto lugar AFC). Están muy firmes en los puestos de wildcard y todavía está cerca la opción de alcanzar a los Chiefs (9-2) en la cima de la división oeste. Después de haber comenzado 1-2, ganaron siete de sus siguientes ocho partidos, sacando provecho de un calendario relativamente accesible. Fue impresionante su triunfo en Seattle el pasado 4 de noviembre, como también fue preocupante su derrota en casa contra Denver el día 18. Aunque en su más reciente partido, anotaron 45 puntos frente a los Arizona Cardinals. Philip Rivers falló apenas un pase (28/29) y lanzó tres touchdowns. Ad portas de cumplir 37 años, el quarterback Charger está jugando a un nivel altísimo, figurando dentro de los diez mejores en todos los rubros pasadores. De hecho, tiene el tercer mejor rating (115.7) y la cuarta mayor cantidad de touchdowns (26).

Rivers comanda una ofensiva bien armada y que fluye orgánicamente sobre la cancha. Keenan Allen es la principal opción de pase, aunque ha sido Mike Williams quien más ha destacado con 7 touchdowns, dos de ellos en el último juego donde mostró mucha concentración y elasticidad. Melvin Gordon es la pieza clave, siendo capaz de correr y de atrapar el balón por igual (1.255 yardas totales, 13 touchdowns), pero debido a una lesión se perderá el próximo partido, que será de visita ante los Pittsburgh Steelers. Puede pesar la baja de Gordon en ese juego, donde los Chargers verán mucha dificultad, sobre todo al enfrentarse a un equipo de alto calibre como forasteros. Por cierto, si los playoffs comenzaran hoy, Chargers y Steelers se estarían enfrentando en primera ronda. El partido de este domingo en la noche podría ser una primicia.

Indianapolis Colts (6-5, séptimo lugar AFC). Uno de los equipos que más ha crecido en este año. Bajo la dirección de Frank Reich, quien está debutando como entrenador en jefe, los Colts han encontrado una identidad mucho más agresiva, que se percibe en como enfrentan los partidos y también en algunas decisiones de su propio coach, jugándosela en algunos 4th downs. Ese crecimiento se ha manifestado en su ofensiva, cuya línea está brindando la protección que no tenía Andrew Luck en muchos años. De hecho, Luck estuvo sin recibir capturas en cinco partidos consecutivos.

Están en carrera por un lugar en los playoffs y su última victoria fue muy valiosa. Perdiendo por 10 puntos en el 4° cuarto, Luck comandó tres ofensivas que derivaron en un touchdown y dos goles de campo que fueron suficientes para derrotar a los Miami Dolphins. Para destacar, en la última serie, Luck bajo presión y en movimiento completó un tiro de 34 yardas con Chester Rogers, el cual acercó a los Colts a la victoria. Hasta ahora, Luck lleva 32 pases de touchdown (solo lo supera Patrick Mahomes, con 37) y los Colts suman cinco triunfos seguidos. Aunque por el bien de Luck y todos los Colts, y como bien dijo mi compañero de podcast Joaquín Candia en su Power Ranking Popular: nunca más pongan de receptor a Luck, por favor. Lo exponen a una lesión y el # 12 de Indy ya ha pasado por muchas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 7 de septiembre de 2017

The Quest for the Sixth


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Un nuevo año, un nuevo campeonato y la ambición es la misma para los New England Patriots. Un año más con Bill Belichick, un año más con Tom Brady -quien a sus 40 no muestra señal alguna de vejez- y un año más bajo un núcleo que inspira confianza y actitud ganadora. Como si fuera poco, vuelve Rob Gronkowski a la alineación, además de haber añadido nuevas piezas ofensivas mediante la agencia libre. Brandin Cooks, Dwayne Allen y Phillip Dorsett son buenos receptores quienes bajo la dirección de Belichick y Josh McDaniels podrían aumentar su potencial y así suplir la sensible baja de Julian Edelman, quien por un golpe en su rodilla derecha se perderá todo el torneo, que comienza con el enfrentamiento entre los Patriots y los Chiefs este jueves por la noche.

Lograron el quinto campeonato en un Super Bowl LI histórico, donde levantaron un déficit de 25 puntos en contra. El legado patriota está lejos de terminarse. Al contrario, la idea es ir por un título más. A priori, en este comienzo de temporada en la NFL, los Patriots lucen como el conjunto más sólido de toda la competición. Dentro de la Conferencia Americana hay buenos equipos, pero que se ven lejanos al nivel de los Pats. Están los Pittsburgh Steelers y los Oakland Raiders, equipos con extraordinarias ofensivas pero con cuestionables defensivas. Darán mucha pelea este año y pondrán el balón por los aires gracias al talento del veterano Ben Roethlisberger y el ascendente Derek Carr, pero queda la duda si podrán ser capaces de ganar partidos complicados en los que requieran de jugadas defensivas.

Por otra parte, se encuentran los Houston Texans y los Denver Broncos, que vendrían siendo lo opuesto de los dos equipos antes mencionados. Estos son conjuntos con defensivas bien armadas, dominantes, que presionan y golpean mucho, pero que carecen de ofensivas que les otorguen el balance necesario. Houston prescindió de Brock Osweiler, quien regresó a Denver, y por ahora presenta a Tom Savage como su quarterback titular, pero en el fondo todos anticipan que en algún momento sea el novato Deshaun Watson quien tome las riendas de esa unidad. El equipo de Denver mantiene a Trevor Siemian como su mariscal de campo titular. Está mejorando, pero se sabe que requiere de un buen juego terrestre para poder subsistir. Habría que mencionar también a los Kansas City Chiefs, un equipo con una defensa agresiva que pese a conceder muchas yardas, es capaz de robar muchos balones gracias a su talentoso grupo de esquineros y safeties. La duda recae en la ofensiva, donde Alex Smith no es más que un correcto pasador quien bajo presión y cuando se necesitan de pases largos, suele diluirse. Veremos si el otrora #1 del Draft mejora esa faceta.

¿Y qué tal en la Conferencia Nacional? los Atlanta Falcons mantienen intacto a casi todo el conjunto que estuvo a punto de coronarse hace siete meses. El proyecto de Dan Quinn ya tiene una forma definida y aún puede seguir creciendo. Hay un par de dudas previo a comenzar la temporada: la primera, cómo podría afectar la salida de Kyle Shanahan, quien era el coordinador de esta magnifica ofensiva, y la segunda, si habrá afectado en la psiquis del equipo el haber malogrado una ventaja de 25 puntos en el Super Bowl, en la manera de encarar esta nueva campaña. De lo que estamos seguros, es que con Matt Ryan, Julio Jones y Devonta Freeman, hay espectáculo garantizado.

Un equipo con muy buena pinta: Seattle Seahawks. En lo que jugó de pretemporada, Russell Wilson se vio muy preciso moviéndose dentro del pocket, una mejoría que ya se venía notando desde el año pasado. En defensa, siguen siendo una unidad temible manteniendo a sus principales figuras, como Richard Sherman, Kam Chancellor y Earl Thomas. Encima, suman mayor presencia en su línea con la reciente llegada de Sheldon Richardson, mediante un traspaso hecho con los New York Jets. Sheldon y Michael Bennett bien pudieran ser una fuerte pareja de tackles. La única duda está en el puesto de corredor: ni Thomas Rawls, ni C.J. Prosise, ni el fichado Eddie Lacy han mostrado lo suficiente como para llevar el peso de las jugadas por tierra. A ver cómo madura ese trío de running backs.

Mientras Aaron Rodgers siga siendo el quarterback de los Green Bay Packers, estos seguirán siendo un equipo de categoría Top 10 y hasta Top 5. El # 12 dice que siente mucho más saludable que cuando tenía 20 años y que se ve jugando tranquilamente hasta los 40. Rodgers viene de tener un año con más de 40 touchdowns, vuelven todos sus grandes receptores y a ellos se suma Martellus Bennett, un sólido y confiable ala cerrada que le puede dar una interesante alternativa en las jugadas de pase. La interrogante, como viene siendo en los últimos años, recae en la defensa. ¿Podrá dar el ancho en esta temporada? por lo menos buscaron secundarios en el Draft.

Las opciones de los Dallas Cowboys en este torneo pueden verse muy condicionadas por la suspensión de seis partidos que tendrá que cumplir Ezekiel Elliott, la cual hará efecto desde la segunda jornada. Zeke fue gestor de 1.653 yardas acarreadas y 15 touchdowns por la misma vía durante el 2016, causó un enorme impacto en su año de novato y fue una de las estrellas ofensivas del conjunto vaquero. Elliott no podrá jugar casi media temporada por indisciplina, algo que ha caracterizado a este equipo en los recientes años. Y por lo general, los equipos campeones no suelen contar con sujetos indisciplinados.

Como cada año, la National Football League presenta un puñado de equipos interesantes para seguir por diversas causas, a su vez en que hay escuadras que buscar mejorar deficiencias y mientras muchos equipos pretenden establecerse y consolidarse, los Patriots seguirán mejorando dentro de su propia metodología y creando nuevas alternativas que les permitan, una vez más, aspirar a lo más alto de la liga. Ahora, por un sexto trofeo Lombardi.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 19 de enero de 2017

Misión Houston (III)

Los playoffs de la NFL, un terreno en el que se ganan las batallas, se forjan los campeones y se consagran las leyendas. Este último termino puede ser perfectamente asociable con Aaron Rodgers, quien está marcando una serie legendaria. Si en el juego de Wild Card fue capaz de completar un pase de Ave María, en el reciente partido divisional de sus Green Bay Packers contra los Dallas Cowboys hizo todo lo humanamente posible para conducir a su equipo rumbo a la victoria.

Rodgers es capaz de manejar el ritmo del partido, con su liderazgo, sus decisiones en la cancha, sus pases y su astucia, con la que saca de quicio a los rivales, provocando offsides u otras infracciones que generan avances automáticos para Green Bay. Es tal su capacidad que no tiene vergüenza en señalizar a sus compañeros que aceleren el paso, si encuentra a la defensiva rival con 12 jugadores en la cancha.

Su precisión quirúrgica se refleja en los pases de más de 20 yardas, lanzados directamente a las manos de sus receptores, sin importar si el balón pasa rozando alguna mano adversaria. Es como si Aaron tuviera cada movimiento calculado, el suyo para tirar el balón y el de sus receptores en cuanto a sus rutas. Dentro del pocket es implacable y fuera de él lo es todavía más. Cuando se desplaza, nunca pierde de vista las trayectorias de sus compañeros, quienes lo ayudan recorriendo sus rutas o bien, improvisando sobre la marcha cuando la jugada parece romperse.

El ejemplo más claro de eso último se dio en aquel pase a Jared Cook en la última ofensiva del domingo pasado, cuando Rodgers se movió a su izquierda y mientras tomaba espacio vio en todo momento como Cook lograba separarse de los defensores. Así fue como el pase fue lanzado a un punto en que solo el receptor lo podía atrapar. De hecho, en una toma se vio como Rodgers le indicaba a Cook como debía colocar sus pies para completar la jugada.

Solo para tener una idea del nivel en el que se encuentra el #12 de los Packers, en estos playoffs tiene una precisión de 84% en pases lanzados fuera del pocket (14 de 17) con 220 yardas, un abuso comparado con el resto de los quarterbacks combinados quienes apenas completan 40% con 200 yardas entre todos. Y como si fuera poco, en los últimos dos años Rodgers ha completado ocho pases de +30 yardas en el último minuto de cada mitad. Calificarlo de excelente, en este momento, sería algo mezquino. Es mucho más que eso.

Rodgers es el jugador más valioso del equipo empacador, pero no juega solo. Así como sus receptores completan atrapadas que parecen imposibles, también está Mason Crosby quien demostró lo confiable que es y lo hizo en un momento de máxima presión, conectando dos goles de campo de +50 yardas en los dos minutos finales. El primero, de 56 yardas y el segundo, de 51 yardas, en la última jugada del partido, coronando el esfuerzo que había hecho Aaron y compañía en los segundos finales del enfrentamiento. Ocho victorias consecutivas, sacaron a los Cowboys quienes habían entrado en primer lugar a los playoffs y se nota que están con la confianza por las nubes. El conjunto de Green Bay llega en su mejor momento a la final de conferencia.

El resto de la jornada

No hay secretos con los Atlanta Falcons. Son un equipo pasador y así es como juegan sus partidos, de principio a final. Un pasador como Matt Ryan (¿MVP de esta temporada?) que explota cualquier espacio que le concedan los rivales, receptores como Julio Jones y Mohamed Sanu que se esparcen por toda la cancha, acumulando yardas y touchdowns por doquier, y corredores como Devonta Freeman y Tevin Coleman que complementan de forma precisa en el esquema. Como si nada, les metieron 36 puntos a los Seattle Seahawks, cuya defensiva no tuvo forma de parar este circo aéreo que tendrá una última función en su Domo, el próximo fin de semana.

Fue extraño el partido entre los Houston Texans y los New England Patriots. Extraño, porque los Pats rindieron por debajo de sus estándares habituales, con muchos pasajes imprecisos y hasta perdiendo el balón en un par de ocasiones. Extraño, porque la estrella ofensiva fue Dion Lewis quien anotó de tres formas distintas: mediante un acarreo, devolviendo un kickoff (98 yardas) y atrapando un pase de Tom Brady. Lo que no tuvo nada de extraño fue el rendimiento ofensivo de los Texans, quienes tuvieron problemas para mover el balón, desaprovecharon oportunidades y su mariscal Brock Osweiler tiró dos intercepciones que acabaron decidiendo el juego. New England jugará la final de conferencia por sexta vez consecutiva.

En la crónica anterior, indicaba que los Pittsburgh Steelers podrían seguir requiriendo de una alta y eficiente dosis terrestre, si deseaban seguir avanzando en los playoffs. Dicho y hecho: Leveon Bell corrió 30 veces y acumuló 170 yardas, las que ayudaron notoriamente a que el conjunto acerero dominara en el tiempo de posesión y con ello, aseguraron el triunfo en casa de los Kansas City Chiefs, pese a no haber convertido touchdowns. Todos los puntos fueron logrados por su pateador Chris Boswell quien marcó seis goles de campo, los cuales son una nueva marca en partidos de playoffs. Pittsburgh volverá a jugar de visita, pero tiene las armas necesarias como para llegar al Super Bowl LI.

Finales de Conferencia

Campeonato NFC: Green Bay Packers / Atlanta Falcons, en Georgia Dome.

Se enfrentaron el 30 de octubre en ese mismo escenario. Fue un partido rápido y muy dinámico, donde el marcador se movió constantemente y al final, terminó ganando el equipo de Atlanta por la mínima diferencia (33-32), gracias a una conexión de último minuto entre Ryan y Sanu. Ambos equipos son definidos por sus ofensivas, vienen de superar las 400 yardas totales en la ronda divisional y ambos llegan en muy buena forma a este duelo. Un antecedente de postemporada: 15 de enero de 2011, los Packers siendo sextos clasificados borraron a los Falcons tras anotarles 48 puntos. Rodgers anotó por aire y por tierra, en tanto que Ryan regaló un pick six. Green Bay acabó ganando el Super Bowl XLV.

Campeonato AFC: Pittsburgh Steelers / New England Patriots, en Gillette Stadium.

En temporada regular, los Patriots ganaron tranquilamente el enfrentamiento del pasado 23 de octubre (27-16), pero con un detalle muy considerable: Landry Jones era el quarterback titular de los Steelers, debido a una lesión de Ben Roethlisberger. New England llega a este domingo con ocho triunfos consecutivos y Pittsburgh con nueve, y por increíble que parezca, será tan solo la segunda ocasión que Brady y Roethlisberger coincidan en un juego de playoffs. La vez anterior fue el 23 de enero de 2005, los Pats ganaron a domicilio y eventualmente se adjudicaron el Super Bowl XXXIX. Tom estaba invicto en playoffs (9-0 por entonces), mientras Ben estaba terminando su primer año en la liga. Otros tiempos.

jueves, 5 de enero de 2017

Misión Houston (I)

En vísperas del comienzo de la postemporada en la NFL, presento estos temas a seguir previo a los 11 partidos que definirán al nuevo campeón en el Super Bowl LI.

New England Patriots, ¿únicos candidatos?

Comenzaron la liga sin Tom Brady quien cumplía una sanción de cuatro partidos. Luego, cuando retornó, Brady arrasó con casi todos los rivales generando 28 pases de touchdown en contra de apenas dos intercepciones, siendo esta la mejor proporción de su carrera. La ofensiva funcionó, aún con Rob Gronkowski fuera por una lesión. En su lugar, creció la figura de Martellus Bennett, ahora como una de las principales armas aéreas. Además, Legarrette Blount lideró la liga en touchdowns por tierra con 18 y como si fuera poco, la defensiva se consolidó finalizando el año como la mejor en puntos permitidos, con 15.6. Tendrán la ventaja de jugar todos los playoffs en su estadio y a priori, se ve difícil que pierdan un partido, a menos que comiencen a sentir la ausencia de Gronk o que Brady tenga una mala noche.

Chiefs y Steelers, ¿verdaderos contendientes?

Los Kansas City Chiefs lograron el segundo lugar de su conferencia en la última jornada, arrebatándole el título divisional a los Oakland Raiders, mientras que los Pittsburgh Steelers adquirieron el tercer puesto luego de asegurar su división en navidad. Los Chiefs se apoyan en una defensa agresiva, disciplinada y en cierto modo, oportunista, siendo la unidad que más balones robó en la temporada, con 33. Mientras que los Steelers se basan en un explosivo ataque, el cual tendrá a todos sus integrantes saludables para los playoffs. Las interrogantes pasarían por lo siguiente: primero, si los Chiefs tendrán la personalidad para ganar en postemporada y como reaccionarían si requieren de Alex Smith para liquidar un partido y segundo, en caso de los Steelers, si a estos les bastará con su ofensiva. Su defensa no es mala, pero tiende a conceder muchas yardas y jugadas grandes.

Dallas Cowboys y sus estrellas debutantes

Trece victorias, ventaja de localía para todos los playoffs, una línea ofensiva que intimida y una defensa que puede imponer respeto. Los Dallas Cowboys tienen, en teoría, todas las armas necesarias para llegar al Super Bowl. A lo largo de la temporada, los novatos Dak Prescott y Ezekiel Elliott han rendido a muy buen nivel, siendo capaces de destacarse en diferentes contextos. Sorprende la presencia de Prescott, quien tuvo nueve partidos con una precisión pasadora superior al 70% y apenas tiró cuatro intercepciones en todo el año, e impresiona la fuerza de Elliott quien lideró a todos los corredores de la liga, con 322 acarreos y 1.622 yardas. Ambos han impactado, aunque se sabe que los partidos de playoffs son más complejos y sobre todo, más intensos. Veremos como responden Dak y Zeke en este escenario, parte importante del éxito de Dallas depende de sus producciones.

El partido de la semana: New York Giants / Green Bay Packers

Lambeau Field será el escenario de un enfrentamiento entre dos equipos que llegan en muy buen momento. Los Giants cuentan con una defensiva capaz de neutralizar a cualquier adversario (de hecho, es calificada como la mejor según Pro Football Focus). No requieren presionar con muchos jugadores, dejando la posibilidad para cubrir a los receptores rivales y así, frustar los ataques rivales, mientras que el jugador clave ofensivo es Odell Beckham Jr, quien fue categoría top five de la liga con 1.367 yardas y 10 touchdowns. Por su parte, los Packers llegan a las eliminatorias jugando en su mejor nivel. Desde que Aaron Rodgers dijo 'Run The Table' no perdieron más (siete victorias consecutivas), la ofensiva luce sólida y sincronizada, Ty Montgomery ha suplido bien la baja de Eddie Lacy, mientras que Jordy Nelson (¿el regreso del año?) encabezó a todos los receptores de la liga con sus 14 touchdowns. Una posible clave para ambos equipos: la presión al quarterback adversario. Rodgers tiene problemas lanzando bajo presión, mientras que Eli Manning suele rifar el balón cuando es perseguido.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Anotaciones alteradas


Dentro de las modificaciones que ha tenido el reglamento de la NFL en los últimos años, una de las más significativas en el desarrollo de los partidos tiene relación con los puntos extras. Desde la temporada pasada, la ubicación del balón en el punto posterior al touchdown fue retrasado desde la yarda 2 a la 15. El propósito era crear mayor incertidumbre en el marcador e incentivar a los equipos para probar más jugadas de dos puntos, las cuales siguen ejecutándose desde la yarda 2.

El simple hecho de alejar la distancia en los puntos extras ha causado mayor dificultad para los pateadores y así es como han aumentado los fallos en estas jugadas que siempre eran efectivas. En el 2014, tan solo seis equipos fallaron al menos un punto extra y en total, se fallaron solo ocho. La eficiencia de la liga en ese año fue de un 99.3%. El año pasado, ya con la nueva regla en marcha, los fallos empezaron a darse desde la primera semana. Al finalizar el curso 2015, la eficiencia había caído a un 94.2%, 28 conjuntos erraron al menos una patada de este tipo y en total, se fallaron 71 puntos adicionales en temporada regular.

El cambio ya tenía consecuencias, los puntos extras ya no eran automáticos y por lo mismo, los resultados sufrían alteraciones a causa de estos novedosos fallos. Aunque el más recordado y el más crucial se dio en los playoffs: Stephen Gostkowski, quien había estado perfecto durante todo el año con los New England Patriots, falló un punto extra en la primera mitad del juego por el campeonato de conferencia ante los Denver Broncos. Al final, la diferencia en el marcador fue de dos puntos (20-18) a favor de los Broncos. De haber convertido Gostkowski, los Pats no habrían requerido una jugada de dos puntos como tuvieron que hacerlo al final del juego, cuando Tom Brady intentaba enviar el partido a la prórroga. El retraso de la ubicación de los extra points estaba cambiando los partidos.

La tendencia se ha mantenido en el presente torneo. En las 10 jornadas que se han disputado, 22 equipos han fallado al menos un intento, en total se registran 36 patadas erradas y la eficiencia es de 94.8%, casi igual a como fue el año pasado. Blair Walsh es una víctima de esto: falló cuatro y además, falló otros cuatro goles de campo, causa suficiente para que los Minnesota Vikings lo dieran de baja hace un par de días (además, no olvidar el fallo clamoroso en los playoffs pasados). Pero el cambio de los puntos extras no pasa sólo por la ubicación del balón, puesto que también trajo un beneficio para las defensivas. Ahora, en caso que bloqueen la patada, la pueden retornar al endzone y en caso de lograrlo, obtienen dos puntos, algo que no estaba permitido bajo el antiguo reglamento.

El 6 de diciembre del año pasado se dio la primera anotación de dos puntos tras un punto extra bloqueado, cuando Stephone Anthony tomó el balón y lo llevó a las diagonales, anotando así dos puntos para los New Orleans Saints luego de un touchdown de los Carolina Panthers. Al final quedó solo como una anécdota, ya que los Panthers igualmente se alzaron con la victoria, 41-38. El domingo pasado volvió a ocurrir esta extraña situación y volvió a pasar en New Orleans, aunque esta vez terminó siendo una jugada decisiva.

A falta de 1:22 para el final del juego entre los Saints y los Broncos, Drew Brees conectó un pase de 32 yardas con Brandin Cooks el cual significó el empate 23-23. Si anotaban el extra, los Saints se adelantaban en el marcador. Acto seguido, Wil Lutz iba a impactar el balón, el cual fue bloqueado por Justin Simmons, su compañero Will Parks tomó el ovoide, corrió casi toda la cancha y llegó hasta las diagonales para poner a Denver arriba, 25-23, el cual fue el resultado final. De un posible triunfo Saint, acabó siendo una victoria para los Broncos. Y todo, por una jugada que no hubiese contado hace menos de dos años.

Así como ha crecido la probabilidad de errores en puntos extras, también ha incrementado la cantidad de intentos de dos puntos, luego de un touchdown. En todo el 2014, se probaron 58 conversiones de las cuales 28 fueron exitosas. Los Chicago Bears y los Arizona Cardinals fueron los equipos que más intentaron (Bears 5 de 5, Cardinals 2 de 5). En la liga pasada, con el cambio en los puntos extras, los intentos de dos puntos subieron a 94, de los cuales 45 resultaron buenos. Sumando todo el año pasado con lo que llevamos del actual, los Pittsburgh Steelers son el equipo que más jugadas de dos puntos ha probado con 17, acertando en 10 de ellas.

Mike Tomlin se ha inclinado por estas jugadas en vez del punto extra, en diferentes situaciones de los partidos (¿será que no confía en su pateador?). En varias ocasiones del año pasado tuvo exito, pero en otras terminó perjudicando las opciones de su equipo. El domingo pasado, los Steelers probaron dos jugadas de dos puntos ¡en el primer cuarto! del juego ante los Dallas Cowboys. Fallaron ambas, quedándose con 12 puntos en vez de 14. Al final, Dallas iba a ganar el partido por cinco unidades de diferencia (35-30) y en total, se intentaron seis conversiones de dos puntos, cuatro por parte de Pittsburgh y dos de Dallas. Ninguna resultó.

Solo siete conjuntos no han probado jugadas de dos puntos en esta temporada, lo que demuestra que los equipos se están atreviendo por completar ocho unidades en vez de siete. Es un riesgo que muchos están tomando, el cual puede traer buenos resultados como ha ocurrido con los Steelers en algunos momentos al igual que con los Raiders a principios de esta campaña, cuando ganaron en New Orleans tras elegir jugar por una conversión en vez de un punto adicional, aunque se sabe que la posibilidad de éxito no es muy alta dado el poco espacio que hay para maniobrar y desequilibrar ante las defensivas.

Evidentemente, estos cambios en las reglas del punto extra ha modificado el desarrollo y los marcadores finales de los partidos. Ya alteró un partido de playoffs en la liga pasada y ya decidió otro hace algunos días. ¿Alguien se imagina un Super Bowl definido por un punto extra fallado? no suena descabellado, para eso se presta esta modificación.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Los mejores, hasta ahora


Ya pasaron los primeros dos meses de competencia en la NFL y a continuación, presento a los equipos con mejores registros, las causas por las que ocupan los primeros lugares y posibles proyecciones para el segundo tramo de la temporada regular.

New England Patriots (7-1 / 3-1 sin Tom Brady). Mientras Brady cumplía su suspensión de cuatro partidos, los Patriots se las ingeniaron para tener un excelente comienzo de temporada, aún jugando con quarterbacks reservas - Jimmy Garoppolo primero y luego, Jacoby Brisset. Bill Belichick y Josh McDaniels diseñaron excelentes estrategias en esos partidos para quitarle presión a los sustitutos y con una alta dosis terrestre. Si el comienzo fue muy bueno, los partidos con Brady fueron aún mejores, ganando cuatro partidos consecutivos y con margen de +10 puntos en cada uno. Brady no parece estar fuera de forma, sino todo lo contrario. Un ejemplo, sus ratings en los partidos que ha disputado.

Tom Brady / Ratings en el 2016

127.7 vs Cleveland Browns
140.0 vs Cincinnati Bengals
124.2 vs Pittsburgh Steelers
137.0 vs Buffalo Bills

Los Patriots no volverán a jugar hasta el 13 de noviembre cuando reciban a los Seattle Seahawks. En diciembre tendrán dos partidos, a priori, bien complicados: en casa contra los Baltimore Ravens, el lunes 12 y una visita a los Denver Broncos, el domingo 18. Estoy seguro que no son pocos quienes creen en un posible 15-1 o 14-2.

Oakland Raiders (6-2 / 5-0 de visitantes). Hace un par de semanas comentaba en el podcast de NFL Chile, que los Raiders son todavía un equipo pretendiente. Las razones son porque, a pesar de ser capaces de producir muchas yardas por aire y muchas anotaciones, son igualmente indisciplinados y cometen muchos castigos. Eso fue lo que ocurrió el domingo pasado en el triunfo como visitantes, y en tiempo adicional,, ante los Tampa Bay Buccaneers. La ofensiva produjo 626 yardas, Derek Carr dio el juego de su vida, con 513 yardas de pase y 4 touchdowns, además de la jugada del triunfo con Seth Roberts. Pero al mismo tiempo, cometieron 23 penalidades, siendo un récord histórico de la liga en cuanto a infracciones en un solo partido. Como si fuera poco, los Raiders encabezan el torneo con 86 castigos, superando por 20 a los segundos, Washington Redskins.

Este es un equipo con mucho potencial para ser competitivo durante los próximos años, pero que en este momento vive un tremendo cara y sello: en lo que llevamos de liga, los Raiders tienen la cuarta mejor ofensiva por aire (285.1 yardas por juego) y la octava mejor por tierra (116.5 yardas por juego), pero a su vez, cuentan con la quinta peor defensa por aire (285.4 yardas permitidas por juego) y la quinta peor por tierra (125.0 yardas permitidas por juego). Su defensiva ha vivido toda clase de problemas desde la primera semana, por lo que su ofensiva ha tenido que remontar marcadores como lo tuvo que hacer en el juego ante los Bucs.

Qué les queda en el calendario: las revanchas contra los San Diego Chargers y los Kansas City Chiefs, los dos partidos frente a los Denver Broncos (¿posible título divisional ahí?) y además, una visita al Estadio Azteca en Ciudad de México, donde enfrentarán a los Houston Texans el 21 de noviembre.

Denver Broncos (6-2 / dos triunfos seguidos). Continúan las costumbres del 2015, una ofensiva que cumple con su parte y una defensiva brutal, muy física y capaz de sostener cualquier ventaja en el marcador, cubriendo todo el ancho y largo de la cancha, presionando constantemente a los mariscales rivales y forzando pérdidas de balón. Exactamente la misma receta con la que ganaron el Super Bowl 50. Y por si quedan dudas, en este momento los Broncos tienen la mejor defensa por aire (183.9 yardas permitidas por juego) y la quinta mejor defensa en puntos (17.0 permitidos por partido), además de ser la unidad con más quarterbacks derribados con 26.

En ofensiva, Trevor Siemian ha tenido algunos problemas pero no ha comprometido las opciones de su equipo en los partidos. Y ante la lesión de C.J. Anderson, ha aparecido Devontae Booker como opción para mantener el juego de carreras que tanto distingue a este conjunto dirigido por Gary Kubiak. Parecían tambalear en las derrotas contra los Atlanta Falcons y los San Diego Chargers, pero se levantaron de muy buena forma en los triunfos ante los Houston Texans y en la revancha ante los Chargers. Aparte de los ya citados duelos contra los Raiders y los Patriots, aún les quedan sus dos partidos con los Kansas City Chiefs. Para el equipo de Denver no será nada fácil el camino si pretende entrar a los playoffs como campeón divisional.

Dallas Cowboys (6-1 / seis triunfos seguidos). Una sólida línea ofensiva ha sido el soporte para la constante producción que están generando los novatos Ezekiel Elliott y Dak Prescott. Este último ha cometido algunos errores, pero también ha respondido en momentos críticos. El domingo pasado, frente a los Philadelphia Eagles, condujo dos brillantes marchas. La primera, terminó con un pase a Dez Bryant con el que igualaron el juego y la segunda, culminó con un envío a Jason Witten para ganar en tiempo adicional. Prescott crece a pasos agigantados, Elliott lidera la competencia en yardas corridas con 799 y los Cowboys abrirán el tercer mes de liga con el mejor balance de toda su conferencia.

Por delante, tienen las revanchas divisionales (locales contra los Washington Redskins y visitantes frente a los New York Giants y los Philadelphia Eagles, en la última jornada), además de un par de salidas teóricamente complejas: una contra los Pittsburgh Steelers, el 13 de noviembre y la otra, contra los Minnesota Vikings, el 1 de diciembre.