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miércoles, 9 de enero de 2019
Ímpetu
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
¿Qué tienen en común los cuatro vencedores de la ronda de comodines en la NFL? Simple: el factor común que une a esos cuatro equipos es la racha ganadora con la que ingresaron a los playoffs. Ni los Colts, ni los Cowboys, ni los Chargers, ni tampoco los Eagles abrieron muy bien la temporada, pero supieron cerrar bien en la recta final, al punto de volverse peligrosos en esta etapa, sin importar si tengan que jugar en casa o como forasteros. Los Indianapolis Colts comenzaron 1-5, pero después ganaron nueve de sus diez partidos restantes y jugando cada semana mejor. Los Dallas Cowboys llegaron a estar 3-5 en noviembre, pero ganaron siete de sus siguientes ocho desafíos y alcanzaron el título divisional. Los Chargers de Los Angeles ganaron siete de nueve partidos para clasificar y los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos tres partidos, dos de ellos como visitantes, para quedar dentro de los 12 finalistas.
Son rachas positivas, son buenos momentos, se puede denominar de cualquier forma. Pero esto responde también a metodologías que se están aplicando en la cancha. Los Colts encontraron su forma de juego en gran medida a su línea ofensiva, que pasó de ser una de las más frágiles a una de las más sólidas en menos de un año. En su partido frente a los Houston Texans, no permitieron capturas y su mariscal Andrew Luck lo agradece. Aparte de verse saludable, está jugando con mucha seguridad y tomando buenas decisiones en momentos riesgosos. Luck saca provecho de la buena protección que tiene, quizás como nunca antes la tuvo en su carrera.
Y cuando los Colts no pasan, pueden correr y lo hacen muy bien con Marlon Mack, quien se consolida como el caballito de batalla. Sumó 148 yardas y un touchdown el sábado anterior y resulta ser el complemento ideal dentro de esa ofensiva. Además, la defensa presiona y domina como pocas en la liga. Supieron limitar a Deshaun Watson, empleando distintos esquemas de presión con muchos disparos desde las esquinas. Mucha creatividad dentro de staff técnico liderado por Frank Reich (¿mejor coach del año?) y ahora mismo, los Colts parecen ser capaces de vencer a cualquiera.
Como ya he mencionado antes, la clave al éxito de los Dallas Cowboys es tan simple como darle el balón a Ezekiel Elliott. Cuando Zeke corre, Dallas tiene grandes chances de ganar. Así ocurrió frente a los Seattle Seahawks, donde el # 21 sumó 169 yardas totales con un touchdown y fue factor para que Dallas tuviera más tiempo con el balón, acabando con casi 10 minutos más de ofensiva que su rival. Elliott llevó el peso ofensivo, pero Dak Prescott también apareció cuando tuvo que hacer jugadas importantes. Muy buen toque en el pase de touchdown con Michael Gallup y mucha precisión en los envíos a Amari Cooper, pero sobre todo, el quarterback mostró carácter cuando se la jugó en un 3° y 14, donde corrió 16 yardas dejando el balón a centímetros del goal line - eventualmente, el mismo Dak anotó.
Se habla mucho de los pocos riesgos que toma Prescott, pero hay que destacar sus decisiones en este partido, un signo de progreso. Para mejor, la defensiva está dando el complemento ideal, siendo capaz de neutralizar a cualquiera. Les quitaron los acarreos a Seattle y con ello, Russell Wilson debió lanzar más de lo habitual. Están jugando un football de alto nivel y les tocará visitar a los Rams. Perfectamente pueden competir en Los Angeles.
Se notó que los Chargers de L.A. aprendieron de sus errores en la Semana 16, cuando perdieron en casa ante los Baltimore Ravens. El domingo se enfrentaron nuevamente, aunque esta vez fue en la cancha de los Cuervos. De entrada, los Chargers frenaron todos los acarreos y obligaron a lanzar al todavía inexperto Lamar Jackson. Hasta bien entrado el cuarto período, la defensa Charger tenía a sus adversarios por debajo de las 150 yardas y Jackson tuvo toda clase de problemas para lanzar. Algo interesante, fue ver como el equipo de Los Angeles usaba formaciones con 7 backs defensivos para enfrentar las corridas. El coordinador Gus Bradley implementó esa estrategia pensando en limitar a Lamar Jackson. Lo consiguió, ya que Jackson y todos los Ravens quedaron minimizados. De hecho, Baltimore pasó de las 152.6 yardas por partido en temporada regular a tener solo 90 el domingo.
A los Chargers parece no importarles jugar de visita, ni tampoco la dificultad del rival. Melvin Ingram y Joey Bosa comandan una ágil defensiva, mientras que en ofensiva Philip Rivers a sus 37 años sigue jugando con una energía que se transmite a sus compañeros. Eso sí, para el desafío contra los New England Patriots, deberán mejorar la ejecución y sobre todo, tienen que concretar sus chances. Será difícil si anotan solo goles de campo, como lo hicieron en gran parte del juego en Baltimore.
¿Son los Philadelphia Eagles el equipo más peligroso en este momento? Podría ser, dado a que llevan un mes jugando bajo presión y de visita (excepto en la Semana 16). En esas condiciones, los Eagles resuelven situaciones difíciles con aplomo y creatividad. Nick Foles ha salido al rescate, como lo hizo el año pasado. Comete errores, pero en el momento crucial responde como si fuera un mariscal de elite. Impecable envío en la jugada del triunfo con Golden Tate, que se generó en un 4° y goal. Además, la defensiva ha subido su nivel en las últimas semanas. La línea que integran Fletcher Cox, Michael Bennett, Tim Jernigan y Chris Long, puede dominar en la trinchera y crea incomodidad en sus rivales. La fórmula precisa para ganar partidos de visita. Y como si fuera poco, hasta han tenido suerte. De otra forma no se explicaría el fallo del pateador de los Chicago Bears, Cody Parkey, cuyo último intento pegó ¡dos veces! en los postes - aunque luego se supo que Trevon Hester desvió ligeramente el ovoide, tal como aparece en el registro oficial del juego.
Les tocará visitar a los New Orleans Saints, el próximo domingo, con quienes perdieron 48-7 el 18 de noviembre. El contexto era distinto por entonces, los Saints casi triplicaron en yardas y los Eagles eran inestables. Ahora, los Saints llegan con dudas luego de un dubitativo diciembre y los Eagles llegan en su mejor momento. Justo en los playoffs, donde a veces el ímpetu termina imponiéndose a la consistencia de todo un año.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 19 de diciembre de 2018
Diferentes caminos
por Miguel Meléndez
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Cuidado con los Chargers. No es ilusión ni casualidad. Después de 15 semanas, los Chargers de Los Angeles están clasificados a los playoffs y aún expectantes por adquirir el mejor récord de su conferencia, luego de vencer en la casa de los Kansas City Chiefs, alcanzándolos en el primer lugar de la AFC. En el partido del jueves pasado, los Chargers comenzaron abajo por 0-14 y más tarde, volvieron a caer en otra desventaja de dos anotaciones (14-28) antes de la remontada decisiva. Entre medio, Philip Rivers había lanzado dos intercepciones, en dos pases muy mal lanzados por él. En otros años, esos eran indicios de una derrota segura, pero acá Rivers corrigió esos errores y comandó dos impecables marchas en el último cuarto, que terminaron con un pase a Mike Williams válido por los dos puntos de la victoria, ahorrándose la idea de un posible tiempo extra.
En su 15° año en la NFL, Rivers está jugando posiblemente su mejor football. Luce con confianza y con mucha frescura, tomando mejores decisiones y repartiendo bien el balón, sin importar quién sea el corredor o receptor. De ahí, una enorme virtud de este equipo: los Chargers han sabido ganar sin algunos de sus mejores jugadores, debido a diversas lesiones. Es más, el equipo de
Habían ganado hace un par de semanas en Pittsburgh y hace un mes y medio en Seattle. Junto con este partido en Kansas City, son ese tipo de triunfos que le dan credibilidad a un equipo que apunta alto. De a poco surgen voces indicando a Anthony Lynn como candidato a entrenador del año y también a Rivers como genuino aspirante al premio de MVP. Razones no faltarían con el # 17: tiene el tercer mejor rating (112.4), la cuarta mayor cantidad de touchdowns (31) y el quinto mejor porcentaje de pases completos (69.4%).
Las dudas de los Patriots. Debido a sus dos derrotas consecutivas, los New England Patriots aún no confirman su presencia en la postemporada. Aunque dada su situación divisional, es cuestión de un triunfo más para asegurar su clasificación. Eso sí, su reciente caída en la cancha de los Pittsburgh Steelers dejó aspectos considerables. La defensa, si bien permitió apenas 17 puntos, durante el juego concedió muchas yardas que le permitieron consumir tiempo a los Steelers y así poder conservar su ventaja en el marcador. En la primera mitad, las formaciones abiertas crearon espacios favorables para los receptores de Pittsburgh, los cuales se originaban por la lentitud de los Patriots para cubrir todos los vacíos. En varias secuencias, Ben Roethlisberger identificaba el espacio que dejaba algún linebacker y/o safety, y a ese sector lanzaba el balón.
Y en la segunda, los Steelers decidieron correr más y abrieron los espacios para Jaylen Samuels, quien no solo sumaba yardas en cada acarreo (142 totales en 19 intentos) sino que ayudaba a mantener dentro de la cancha a su ofensiva. No es novedad que los Patriots permitan muchas yardas, pero esa debilidad se notó más en este partido, donde la ofensiva tuvo muchos problemas. Primero, por castigos que los retrasaban cuando se acercaban a una anotación (14 infracciones, 8 de ellas previo al snap). En la ofensiva que terminó con una intercepción lanzada por Tom Brady, hubo un holding que retrasó a los Patriots cuando ya estaban en las últimas 10 yardas. Un par de jugadas después, vino la intercepción asegurada por Joe Haden.
Y en segundo lugar, también hubo complicaciones por las jugadas que estaban desarrollando. A raíz de la presión de los Steelers, Brady tuvo que forzar algunos pases y otros, simplemente se fijaba solo en Rob Gronkowski o en Julian Edelman, como ocurrió en la última marcha. Son situaciones anormales para un equipo que suele ejecutar muy bien bajo presión y más aún en este tramo de la temporada. Aunque tal vez no haya que dramatizar mucho y esto solo sea un pequeño bajón. New England estará en playoffs y para sus necesidades, les vendría muy bien obtener el segundo puesto en la conferencia. Esa semana libre, a priori les caería bien para enmendar el rumbo.
¿Reviven los Eagles? De pronto, los Philadelphia Eagles se encuentran en un escenario relativamente similar al que vivieron la temporada pasada, cuando debido a la baja de Carson Wentz tuvo que entrar de emergencia Nick Foles. Este fue el caso en su reciente y sorpresiva victoria de visita frente a los Rams de Los Angeles. A pesar de una intercepción que lanzó, Foles se desenvolvió de gran manera dentro del pocket resolviendo muy rápido frente a los esquemas de presión que presentaban los Rams, completando pases de toda especie – incluyendo un largo envío en el que habían dos receptores desmarcados (!).
La defensa complementó de forma brillante, colocando presión sobre Jared Goff, quien terminó lanzando malos pases y algunos de ellos muy forzados. Michael Bennett y Fletcher Cox dominan como pocos en la línea y sus contribuciones fueron factor para unos Eagles que dictaron condiciones por gran parte del juego en el Coliseum y por pasajes, nos recordaron a aquellos Eagles que ganaron el Super Bowl, la temporada pasada. Está complejo el asunto para clasificar, los Eagles deben ganar sus dos partidos restantes y además, deben esperar caídas de los Cowboys y/o Vikings. Seguro que lo intentarán hasta el final y seguro que lo harán bajo el rol de underdogs, como ya lo hicieron frente a los Rams y como bien supieron hacerlo hace menos de un año.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 8 de febrero de 2018
Philly, Philly!
por Miguel Meléndez
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La temporada que acaba de concluir en la NFL estuvo marcada, entre otros sucesos, por lesiones que perjudicaron el andar de varios equipos. Vimos como los Green Bay Packers pasaron de ser una máquina ofensiva a ser un conjunto casi inofensivo luego de la lesión de Aaron Rodgers. Vimos también como los Houston Texans dejaron de ganar partidos al perder a su prometedor mariscal DeShaun Watson. Esta cadena de hechos desafortunados parecía tener continuidad en diciembre, momento en que los Philadelphia Eagles lamentaron la baja de Carson Wentz luego de una lesión en los ligamentos. El pensamiento lógico nos llevó a muchos a dar por hecho que los Eagles no iban a durar mucho tiempo en los playoffs, tan solo por haber perdido a su joven estrella. Bajo el argumento establecido en que la presencia de un buen quarterback es fundamental para obtener el éxito, el hecho de no tener a Wentz para el último era casi una crónica de eliminación prematura.
Lo que muchos no consideramos debidamente fue que Doug Pederson, al igual como supo hacerlo frente a otras bajas, es un entrenador que demuestra tener muchas cualidades para planificar y ajustar en caso de inconvenientes, a pesar de su corta trayectoria como head coach. Tomó algunas semanas, pero finalmente el sustituto Nick Foles encajó dentro del esquema, entró en ritmo y poco a poco le fueron dando las riendas de la ofensiva Eagle. Al principio, jugaba para no equivocarse. Eventualmente, terminó jugando para destrozar oponentes. Aquí se nota mucho la influencia del grupo de entrenadores, pero también cobra mucha relevancia el talento del propio jugador. Hasta mediados de diciembre no había tomado un solo snap en partidos oficiales de esta temporada y hace pocos días, en la disputa del Super Bowl LII, tomaba decisiones rápidas y acertadas, con un nivel de precisión digno de quarterback de elite y no de alguien que entró a jugar de emergencia.
Aquí también se ve la actitud y la personalidad de Nick Foles quien, vale recordar, no es precisamente un niño. En su primera etapa con los Philadelphia Eagles (2012-2014) fue titular por casi dos años hasta que una fractura de clavícula lo terminó marginando de la organización. Y en su retorno, tuvo (de forma imprevista) su oportunidad y la aprovechó, jugando al más alto nivel y cuando había más presión. Ese atrevimiento de Foles se refleja también en todo el plantel de estos Eagles, que por las características de cada uno de sus miembros parecen estar elegidos adecuadamente para jugar en este conjunto y bajo los esquemas de Doug Pederson, Frank Reich y Jim Schwartz.
Talento, velocidad, astucia y sobre todo, hambre de victoria. Para los Eagles no era solo ganar los partidos. Se trataba de arrollar al rival de punta de yardas y anotaciones por montones. Era abrir la cancha con los receptores, machacar con los corredores y presionar con los cuatro frontales. No era un simple playbook, era echar a volar la imaginación con jugadas impensadas. Sacar un flea flicker de media cancha para timbrar los pasajes al Super Bowl y en la misma definición, jugarsela en 4th & goal en lugar de jugar por los tres puntos y al hacerlo, ejecutar una variable del wildcat con el mariscal ejerciendo de receptor.
Táctica y estrategia. Pero también, ímpetu y valentía. Perdieron a uno, perdieron a dos, perdieron a varios jugadores. Pero los Eagles siguieron jugando y siguieron creyendo en sí mismos. Y Pederson seguía encontrando nuevas fórmulas para ganar los partidos. Un día ganaban pasando, en otro corriendo y en otro jugando defensa. ¿Y en el Super Bowl? tirando pases por toda la cancha, de toda variedad y de la más alta complejidad. Hay que tener personalidad para plantarse frente a la mejor franquicia de este siglo (a.k.a. New England Patriots) y tirar todo el repertorio a la cancha, aún sin tener a toda la alineación titular. Los Eagles pegaban, los Patriots pegaban de vuelta y al final, los Eagles pegaron todavía más fuerte. Nunca aflojaron. De entrada, fueron con sus mejores recursos. Nada de especulaciones, a lanzar y a poner en movimiento a todos los receptores. Y para rematar, una fuerte dosis terrestre, donde el ex Patriota LeGarrette Blount castigó una y otra vez a sus rivales, acorde a como lo hacían todos sus compañeros.
Este triunfo de los Philadelphia Eagles refleja lo que es el fútbol americano: un deporte de conjunto por excelencia. No alcanza solo con tener buenos jugadores, sino que sepan rendir para bien del equipo y dentro de un esquema determinado. Foles dejó de manifiesto, con sus actuaciones, lo necesario que es contar siempre con un buen jugador reserva. En vez de desplomarse, siguieron jugando buen football aún con Nick dentro de la alineación. Y la gestión técnica/gerencial de este equipo demuestra lo valiosa que es la capacidad para saber elegir los jugadores precisos para las necesidades del equipo. No tienen que ser precisamente estrellas, sino que ser lo suficientemente buenos y útiles para el bien común.
En las duras y en las maduras, con titulares y con reservas. De local y de visita. En temporada regular y en playoffs. Y sobre todo, en el Super Bowl. Los Eagles volaron como verdaderas Águilas, con sus largos pases, con sus fuertes acarreos, con sus incesantes presiones y con el siempre furibundo apoyo de una afición leal que por fin ve un campeonato ganado por su equipo. En una ciudad que no tiene muchos títulos deportivos, los Eagles acaban de regalar a Philadelphia, quizás, el triunfo más importante de su historia. El trofeo Vince Lombardi tiene nuevos e inéditos dueños. Y por lo demás, son absolutamente merecedores de ese premio.
Fly Eagles, Fly!
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 1 de febrero de 2018
Camino a Minneapolis
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles ganaron la misma cantidad de partidos en esta temporada de la NFL, entraron a los playoffs en el primer lugar de sus respectivas conferencias y superaron sus respectivas series jugando de local, pero también es cierto que estos conjuntos vivieron procesos muy diferentes en su camino al Super Bowl LII, partido en el que definirán al campeón del presente torneo. Mientras los Patriots demostraron ser un equipo tan fuerte como el del año pasado, ratificando el favoritismo que había sobre ellos durante la postemporada, los Eagles debieron adaptarse ante las reiteradas lesiones de jugadores que integraban la alineación titular, razón por la cual pasaron a ser los underdogs de su conferencia, pese a haber tenido la mejor marca. New England vuelve a jugar el último partido del calendario y podrá defender su título ganado el año pasado, apuntando a un sexto campeonato en la historia de la franquicia. Philadelphia reaparece en un Super Bowl después de 13 años. Perdieron en sus dos incursiones anteriores, ahora en su tercera buscarán su primer trofeo Lombardi. Los Patriotas y las Águilas son equipos fuertes, bien armados y como si fuera poco, representan a sectores con una reconocida afición y cultura deportiva. A priori, esta 52° edición del Super Bowl, que se desarrollará en el estadio de los Minnesota Vikings, tiene muchos argumentos para quedar en la historia. Por lo pronto y previo a este partido, presentamos lo necesario para saber más algunas claves.
Los equipos: los New England Patriots jugarán el Super Bowl por tercera vez en cuatro años y por octava ocasión en el Siglo XXI. Después de la derrota frente a los Kansas City Chiefs en la inauguración, solo perdieron dos veces más. Casi ni se notó la baja de Julian Edelman, gracias a la contribución de otros receptores como Brandin Cooks y Danny Amendola, además del siempre imponente Rob Gronkowski. En los playoffs, derrotaron sin mayores problemas a los Tennessee Titans y luego, debieron remontar un déficit de 10 puntos en el cuarto final para vencer a los Jacksonville Jaguars. Los Pats son un ejemplo de estabilidad gracias a la gestión técnica de Bill Belichick, pero también de como saber renovarse en el éxito. 21 de los integrantes del actual equipo son jugadores que no estaban en New England la temporada pasada.
Por su parte, los Philadelphia Eagles debieron enfrentar lesiones de jugadores insignes como Darren Sproles, Jason Peters y Carson Wentz, quien al momento de sufrir su lesión lideraba la liga con 33 pases de touchdown y era considerado como candidato al premio de MVP de la temporada. Doug Pederson, quien está recién en su segundo año al mando de este equipo, junto con sus asistentes han sabido crear diferentes estrategias para hacer rendir a todos sus jugadores, sin importar si son titulares o suplentes con poco rodaje. Surgieron dudas después de la baja de Wentz, pero en los playoffs respondieron venciendo por cinco puntos ante los Atlanta Falcons y después, brindando un recital ofensivo frente a los Minnesota Vikings. Este equipo posee una interesante mezcla de jugadores tomados en el draft más otros adquiridos en la agencia libre y que han encajado adecuadamente dentro de los esquemas de juego.
El cuarentón y el suplente: a sus 40 años de edad, Tom Brady se apresta para jugar su octavo Super Bowl y apunta a ganar su sexto, de lograrlo se convertiría en el quarterback más veterano en ser campeón de la NFL, marca que le pertenece a Peyton Manning quien hace un par de temporadas ganó con 39 años. Brady no solo sigue llenando las fichas estadísticas (fue el líder en temporada regular, con 4.577 yardas), sino que también muestra un estado físico envidiable para alguien de su edad. Además, muestra mucha coordinación con los pies al momento de desplazarse antes de lanzar los pases. Brady vuelve a jugar el Super Bowl a 16 años de su primera aparición, cuando llegó luego de haber comenzado ese año siendo suplente, misma condición en la que llega actualmente Nick Foles. Originalmente elegido por los Eagles en el draft de 2012, jugó casi dos años como titular antes de sufrir una lesión y eventualmente, pasar sin mucho éxito por los Rams y los Chiefs. De vuelta en Philly, Nick debió tomar el puesto del lesionado Wentz y durante los playoffs se ha destapado completando 77.8% de sus pases y registrando un rating de 122.1. No hay que menospreciar su talento y capacidad de ejecución.
Atención con los corredores: ambos equipos equipos priorizan los pases, pero los running backs tienen mucha relevancia. Los Patriots saben darle uso a James White, Dion Lewis y Brandon Bolden, quienes pueden correr y también recibir pases. Mucho ojo con esto último, estos corredores pueden atrapar balones y sumar yardas con su velocidad, y si logran meterse en la zona de linebackers de los Eagles pueden causar estragos, ya que los verdes tienen problemas frenando corredores en campo abierto. Mientras los Pats cuentan con ese grupo, el equipo de Philadelphia cuenta con Jay Ajayi como opción principal y con LeGarrette Blount, quien fue campeón con New England hace un año, como alternativa en corta distancia y dentro de las últimas 20 yardas. De hecho, sus dos touchdowns anotados en los playoffs ocurrieron en la zona roja.
Jugador a seguir, New England: Danny Amendola. Había tenido una buena temporada regular, atrapando 61 pases con 659 yardas. Pero en los playoffs ha aumentado su relevancia, convirtiéndose en el arma principal de Brady, en cuanto a wide receivers. En total, lleva 18 recepciones con 196 yardas y dos touchdowns, ambos producidos en el juego frente a los Jaguars y que acabaron siendo decisivos en el resultado final. Con su velocidad puede desarrollar cualquier tipo de rutas, pero es su disciplina para hacer lo necesario por el equipo la clave por la que ha permanecido cinco años con los Patriots y en este partido, puede marcar diferencias como ya lo ha hecho antes.
Jugador a seguir, Philadelphia: Fletcher Cox. Por su tamaño y fuerza, puede dominar a cualquier liniero ofensivo y romper cualquier jugada adversaria. Es uno de los pilares de la línea defensiva de los Eagles, junto con Brandon Graham; Chris Long y Vinny Curry, y siempre puede crear peligro en el pocket, empujando rivales y presionando mariscales, como bien lo hizo en el juego frente a los Vikings. No hay que descartar que Matt Patricia asigne a dos jugadores para bloquearlo, pero su presencia intimida y si llega a ser neutralizado, eso puede generar una chance para alguno de sus compañeros pueda presionar al # 12.
Clave colectiva (I): Brady necesita poner a prueba a los secundarios de Philadelphia. Si logra hacerlo empleando formaciones abiertas, podría sumar muchas yardas y para ello, tendrá que tomar decisiones rápidas. Será importante que utilidad tendrán los corredores de New England en el comienzo del juego y ver cuánto podría impactar la presencia de Gronkowski, ya sea en un potencial duelo con Malcolm Jenkins o bien, como un elemento distractor para dar paso a otros receptores.
Clave colectiva (II): para los Eagles sería muy importante establecer los acarreos desde el comienzo con Ajayi, sería muy útil para tener ofensivas largas y así darle más soltura a Foles. Todo esto puede depender mucho de los esquemas defensivos que exhiban los Patriots, quienes suelen variar sobre todo en jugadas de pase, donde no siempre mandan más de cuatro jugadores a presionar. Se les puede correr a los Pats, pero los Eagles deberán aprovechar sus oportunidades de anotar.
Clave colectiva (III): la presión al mariscal. Sistemáticamente, los Eagles presionan con sus cuatro jugadores de línea y de vez en cuando mandan a algún linebacker o safetie a presionar. Para ellos puede ser importante colapsar los costados del bolsillo protector, con tal de limitar el margen de maniobra a Brady. Mientras que los Patriots además de variar pueden incluso presentar algo nunca visto en la temporada. ¿Sólo poner a los linieros a cargar o jugar blitz desde el primer cuarto? una disyuntiva que seguro deben estar debatiendo en el equipo de New England.
El antecedente: Super Bowl XXXIX - 6 de febrero, 2005. En aquel partido jugado en Jacksonville, los Patriots lograron su tercer título derrotando a los Eagles, 24-21. El juego llegó al último cuarto empatado a 14, pero los Pats desnivelaron primero con un acarreo de Corey Dillon y luego, con un gol de campo de Adam Vinatieri. Brady lanzó dos pases de touchdown, uno de ellos con Mike Vrabel, un linebacker que se alineó como receptor en un goal-line-situation. Deion Branch atrapó 11 pases, sumó 133 yardas y fue premiado como el MVP del partido. Por los Eagles, Donovan McNabb lanzó tres touchdowns pero tiró tres intercepciones, y después del partido fue acusado de haberse cansado durante el último cuarto, mientras Philly intentaba remontar en el marcador.
La curiosidad: pese a estar designados como locales para este partido, los Patriots decidieron utilizar su camiseta blanca para el próximo domingo. Para tener en cuenta, 12 de los últimos 13 campeones jugaron de blanco, entre ellos los Pats en sus últimos dos títulos. La única excepción en ese lapso fueron los Green Bay Packers, quienes utilizaron su uniforme de local (verde y amarillo) en la edición XLV.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 25 de enero de 2018
Robándose el show
por Miguel Meléndez
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Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles se ganaron su derecho de estar en el Super Bowl LII debido a excelsos desempeños colectivos. En caso de los Pats, una gran ejecutoria más la capacidad de Bill Belichick y sus asistentes de saber ajustar a tiempo, fueron las claves para el triunfo ante los Jacksonville Jaguars, mientras que las Águilas reaccionaron a una tempranera anotación en contra y terminaron arrasando frente a los Minnesota Vikings, con una versátil ofensiva y una línea defensiva que dominó al punto de limitar las opciones de sus rivales.
Grandes equipos que tienen muchas habilidades, pero que también cuentan con jugadores que marcaron la diferencia cuando más contaba, como fue en los casos de Danny Amendola y de Nick Foles. Partamos por Amendola, quien emergió como la principal arma ofensiva de los Patriots en la remontada del cuarto período frente a los Jaguars. En los 15 minutos finales, Tom Brady lo buscó en siete ocasiones y Danny atrapó cinco de esos pases - en los tres cuartos anteriores, había atrapado solo dos. Anotó los dos touchdowns con los que New England terminó asegurando el partido y en la anotación ganadora, realizó una maniobra digna de una ovación, al mantener los dos pies dentro de la cancha al mismo tiempo en que mantenía el balón en sus manos, tras hacer un exigente salto.
El pase de Brady fue bueno, pero la habilidad de Amendola fue aún mejor. Y no hay que olvidar, que fue el mismo # 80 quien situó a su equipo a 30 yardas del endzone para comenzar esa serie, luego de haber corrido 20 yardas tras un despeje. Hizo de todo y en el momento de mayor tensión en el partido. Así como en jornadas anteriores aparecieron otros jugadores como Rob Gronkoswki o James White, esta vez fue Amendola la pieza clave del equipo de New England y fue uno de los artífices del triunfo que los pone en su octavo Super Bowl de este siglo. Van por el bicampeonato y el sexto título de su historia.
Se nota mucho la influencia de Doug Pederson y Frank Reich, quienes han hecho rendir a los Philadelphia Eagles pese a las considerables bajas que han sufrido por diversas lesiones. Había muchos cuestionamientos sobre Nick Foles, básicamente porque era suplente y por si iba a ser capaz de suplir a Carson Wentz, quien hasta su lesión sufrida a mediados de diciembre, estaba firmando una campaña de categoría MVP. La verdad es que Foles no solo ha respondido, sino que ha jugado con mucha soltura y dominio del esquema y en ello se pueden notar sus aptitudes, las cuales supo aplicar frente a los Vikings. Supo leer las coberturas, se movió bien dentro del pocket y tuvo paciencia para tomar buenas decisiones, como fue en aquel touchdown de 53 yardas con Alshon Jeffery, en el segundo cuarto.
En esa jugada, Foles se tomó el tiempo para buscar al mejor receptor disponible y vio como fallaban los Vikings en cobertura, dejando libre a Jeffery cerca del endzone. Apenas vio ese espacio, Nick soltó un pase largo y bien preciso, digno de un quarterback de postemporada. Eso es ejecución y eso también es talento del mariscal, quien supo mantenerse dentro del bolsillo protector, pese a la presión rival, y después identificar a su mejor receptor. Foles falló apenas siete pases el domingo pasado (26/33, 352 yardas, 3 touchdowns y 141.4 rating) y en los dos partidos jugados en playoffs, promedia 77.8% de pases completos y su rating es de 122.1. Le han preparado un esquema adecuado, pero él también ha puesto de su parte tomando muy buenas decisiones. Frente a los Vikings, no parecía ser el reserva.
Dadas las cualidades de ambos, no debiera sorprender que tanto Amendola como Foles sean protagonistas en sus respectivos equipos, en el partido del próximo 4 de febrero. Pero tomando en cuenta el nivel de jugadores tanto en los Patriots como los Eagles, bien podrían aparecer otros personajes que acaparen la atención, tal como lo hizo White el año pasado anotando tres veces frente a los Atlanta Falcons, o como podría hacerlo LeGarrette Blount, quien integró al equipo de New England el año pasado y en esta postemporada, ya ha anotado dos veces para Philadelphia y ambas anotaciones dentro de las últimas 20 yardas. No es casual que estos dos equipos hayan ingresado a los playoffs con las mejores marcas de sus conferencias y tampoco es casual que hayan sido capaces de llegar al próximo Super Bowl, pese a haber sufrido diversas bajas. A priori, el partido por el campeonato de la NFL podría ser un duelo de interesantes estrategias, pero también un partido en el que el talento de determinados jugadores podrían ser factor, como ya lo hicieron Amendola y Foles en las recientes finales de conferencia.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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