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martes, 8 de octubre de 2019

Infravalorados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Pasan los años y Russell Wilson sigue creciendo, al grado de ser uno de los jugadores más completos en la NFL. Sin contar con linieros ni receptores de elite, el mariscal de los Seattle Seahawks se desenvuelve como el líder absoluto de esta franquicia. Dirige y ejecuta, pero también observa e improvisa. Siempre ha sido peligroso por su cualidad para moverse fuera del pocket y a eso le ha sumado técnica y puntería pasadora, siendo ahora capaz de lanzar de forma estática como también en movimiento.

Así lo hizo el jueves pasado en el triunfo frente a los L.A. Rams, donde Wilson jugó un partido extraordinario. Lo presionaban en casi todas las jugadas y siempre lograba escabullirse. Brillante maniobra en el primer touchdown, estirando la jugada y encontrando a Tyler Lockett, quien completó la jugada con una espectacular recepción. Luego, un Play Action derivó en un pase profundo (muy bien tirado) de Russell que cayó directo a las manos de D.K. Metcalf para otra anotación. Y cuando había que ganar el partido en el cuarto período, Wilson apareció nuevamente en un 4th & Goal, donde tuvo la paciencia para encontrar a Chris Carson, quien atrapó el pase (titubeo mediante) que acabó siendo decisivo para los Seahawks.

Todos los recursos del # 3 de Seattle al servicio de su equipo y los utilizó en una dura contienda divisional. Sus registros finales confirman su gran desempeño: 17 pases completos sobre 23, 268 yardas, 4 touchdowns y un rating de 151.8. De hecho, este comienzo de campaña refleja el buen momento que vive Russell: en cinco partidos, ha completado el 73.1% de sus envíos, su rating alcanza los 126.3 y su balance de touchdowns e intercepciones es 12/0. En los últimos dos rubros, es el mejor de la liga. Quizás sea un buen momento para reconocer como realmente lo amerita este jugador, quien pese a ser campeón de Super Bowl en 2013 y haber jugado en una segunda ocasión, nunca ha tenido tanto crédito en comparación a otros pasadores. Wilson es un grande.

Cuatro victorias en los primeros cinco partidos tienen a los Green Bay Packers en la pelea por el primer puesto de su división. Parte del proceso lo ha generado la defensa, que evoluciona bajo la coordinación de Mike Pettine, cuya unidad ha tenido buenas actuaciones y sobre todo, ha generado jugadas en momentos claves. En el reciente triunfo ante los Dallas Cowboys, lograron varias capturas y robos de balón en 3rd downs o bien, en momentos cuando el equipo de Dallas insinuaba con acercarse en el marcador. Esta defensiva quizás no tenga grandes estrellas, pero sí cuenta con jugadores funcionales dentro del esquema.

Bajo ese concepto encajan perfectamente Preston Smith y Za’Darius Smith. Llevan el mismo apellido, juegan la misma posición (linebacker) y sus funciones en la cancha son similares, tackleando y presionando al quarterback rival en situaciones obvias de pase. No paran de correr en el partido, saben anticipar jugadas y se han convertido en piezas importantes, sobre todo cuando Pettine manda Pass Rush. Preston y Za’Darius influyen, creando duelos favorables que les permiten llegar a los mariscales adversarios. Quizás no aparezcan en highlights, pero juegan bien y han sido constantes en este tramo de la temporada.

El domingo registraron, de forma combinada: 7 tackles (3 causaron yardas negativas), 3 capturas y 6 golpes al QB. Un juego completo de ambos y eso que Za’Darius se lesionó en pleno partido. Ambos llegaron este año a Green Bay mediante la agencia libre y sin hacer mucho ruido, en parte porque no son populares. Pero así es como rápidamente encontraron su espacio en el equipo y complementan las tempraneras ventajas que producen Aaron Rodgers y la ofensiva, tal como ha sido en las victorias que han logrado los Packers.

En estos tiempos, es anti-popular ganar partidos con defensa y también lo es ganar con ofensivas terrestres y de largo aliento. El domingo en la noche, los Indianapolis Colts implementaron una estrategia clásica pero eficiente: darle el balón a los corredores, llevar el balón todo lo que fuera posible por tierra y consumir todo el tiempo posible en cada ofensiva. Así fue como lentamente se adueñaron del juego en su visita a los Kansas City Chiefs y así fue como también dejaron con pocas chances al equipo rojo, pese a la exigua diferencia en el marcador (19-13, el resultado final).

En la segunda mitad quedó reflejado ese dominio, donde los Colts tuvieron el balón en dos tercios del tiempo. Acabaron corriendo 45 veces, sumaron 180 yardas y su único touchdown fue mediante esa vía, gracias a Jacoby Brissett. Pero quien llevó el peso del ataque fue Marlon Mack, con paciencia para identificar los bloqueos y con decisión para atacar los espacios. Así fue una y otra vez en el partido, totalizó 132 yardas en 29 acarreos. Solo le faltó anotar para redondear una gran actuación y en general, al equipo solo le faltaron más touchdowns aparte de los field goals de Adam Vinatieri, porque la clínica de Old School Football que brindaron en Kansas City fue admirable.

Frank Reich saca provecho de lo que tiene, a pesar de haber sufrido el retiro de Andrew Luck durante la pretemporada. Ya no está Luck, pero hay una base cimentada desde el año pasado y por la cual continúa trabajando Reich en función del buen desempeño de sus jugadores. Bloquear, correr, quemar tiempo y anotar. Una fórmula vieja pero nunca despreciable, sobre todo si estaba Patrick Mahomes enfrente. Los Colts saben lo que hacen, aún si no tienen suficiente reconocimiento.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 3 de septiembre de 2019

Dudas centenarias


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Previo al comienzo de la 100° temporada de la NFL, surgen interrogantes de toda especie. Equipos protagonistas, contendientes, sorpresas o decepciones. Jugadores bajo conflicto, otros viviendo con mucha expectación y en el cierre de la pretemporada, algunos sucesos inesperados. Este nuevo año de fútbol americano trae novedades y desde luego, muchas dudas que se plantean a partir de la semana inaugural.

¿Podrán los Browns responder a toda la expectativa? El equipo de Cleveland cerró el 2018 con mucha esperanza, ganando partidos y jugando bien, con Baker Mayfield y Nick Chubb generando impacto en la ofensiva. En el receso, la gerencia firmó a Odell Beckham Jr y Kareem Hunt. La ofensiva subió de nivel en cuanto a nómina, pero está por verse como podrán adecuarse los nuevos jugadores, en particular Beckham Jr quien sueñe entrar en conflicto cuando no le lanzan el balón. Además, Freddie Kitchens fue promovido de coordinador ofensivo a director técnico, siendo esta su primera experiencia como head coach.

Kitchens no solo tendrá el desafío de ser el entrenador principal, sino que también tendrá que manejar la presión de un equipo que apunta a ser contendiente en el corto plazo, además de todo el revuelo mediático que han causado estos renovados Browns. Ha buscado asesoría con entrenadores más experimentados como Bill Parcells y Nick Saban. Buena iniciativa, sobre todo para anticipar eventuales problemas. El calendario no es sencillo. Solo para tener en cuenta, en los primeros dos meses, tendrán partidos en casa contra los Rams y los Seahawks, y les tocará visitar a los Ravens y los campeones Patriots.

¿Los Colts dejan de ser competitivos sin Andrew Luck? Por una parte, Indianapolis logró formar una base que le servirá para enfrentar cada partido, gracias a jugadores como Darius Leonard, quien como novato dio 163 tackles, y Quinton Nelson quien se afianzó en poco tiempo dentro de la línea ofensiva, además de otros elementos con más trayectoria como T.Y. Hilton y Eric Ebron, a quienes Frank Reich les saca provecho en las jugadas diseñadas para ellos. Es evidente que los Colts tienen jugadores y staff técnico para disputar los partidos.

Pero también es evidente que los Colts pierden mucha calidad con el reciente y repentino retiro de Andrew Luck, quien decidió no seguir jugando después de sucesivas lesiones. Indy no solo pierde a su jugador franquicia, sino que también pierde al elemento por el que giraba en torno la ofensiva y al jugador que impulsaba a este conjunto a ser un genuino contendiente en su conferencia. Antes del anuncio de Luck, varios apuntaban a estos Colts como aspirantes a llegar al Super Bowl. Sin él, hay dudas por si pueden llegar a ocho victorias. Con Jacoby Brissett es otra cosa, por más que pretendan hacernos creer lo contrario.

¿Son los Eagles el equipo más completo de su conferencia? A priori, sí o al menos dentro de una lista de cinco equipos, seguro (equipos como Falcons, Saints y Rams tienen mucho que decir también). Revisando la nómina, hay potencial de un equipo que podría llegar hasta la profundidad de la competencia. Para tener en cuenta: Carson Wentz, el quarterback. Darren Sproles y Corey Clement continúan como corredores y a ellos, se suma Jordan Howard. En cuanto a receptores, abunda el talento con Alshon Jeffery, Nelson Agholor, Zach Ertz y DeSean Jackson, quien regresa al equipo y una línea sólida con Jason Peters y Jason Kelce como pilares. Prácticamente una ofensiva de fantasía.

Lo único que hace dudar de este equipo es si Carson Wentz podrá jugar la temporada completa. En los últimos dos años, se perdió la parte final de ambas campañas y ahora, no estará ese seguro en la banca que era Nick Foles (se fue a los Jaguars). Para Wentz ese será su desafío el cual le permitiría consolidarse como uno de los grandes mariscales de la nueva camada. De ocurrir aquello, los Eagles podrían apuntar tan alto como ocurrió en 2017, cuando conquistaron su primer trofeo Lombardi. Hay expectativa con todo ese talento y también con la creatividad de Doug Pederson, quien ha demostrado saber utilizar muy bien sus armas como bien podría ocurrir este año.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 9 de enero de 2019

Ímpetu


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

¿Qué tienen en común los cuatro vencedores de la ronda de comodines en la NFL? Simple: el factor común que une a esos cuatro equipos es la racha ganadora con la que ingresaron a los playoffs. Ni los Colts, ni los Cowboys, ni los Chargers, ni tampoco los Eagles abrieron muy bien la temporada, pero supieron cerrar bien en la recta final, al punto de volverse peligrosos en esta etapa, sin importar si tengan que jugar en casa o como forasteros. Los Indianapolis Colts comenzaron 1-5, pero después ganaron nueve de sus diez partidos restantes y jugando cada semana mejor. Los Dallas Cowboys llegaron a estar 3-5 en noviembre, pero ganaron siete de sus siguientes ocho desafíos y alcanzaron el título divisional. Los Chargers de Los Angeles ganaron siete de nueve partidos para clasificar y los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos tres partidos, dos de ellos como visitantes, para quedar dentro de los 12 finalistas.

Son rachas positivas, son buenos momentos, se puede denominar de cualquier forma. Pero esto responde también a metodologías que se están aplicando en la cancha. Los Colts encontraron su forma de juego en gran medida a su línea ofensiva, que pasó de ser una de las más frágiles a una de las más sólidas en menos de un año. En su partido frente a los Houston Texans, no permitieron capturas y su mariscal Andrew Luck lo agradece. Aparte de verse saludable, está jugando con mucha seguridad y tomando buenas decisiones en momentos riesgosos. Luck saca provecho de la buena protección que tiene, quizás como nunca antes la tuvo en su carrera.

Y cuando los Colts no pasan, pueden correr y lo hacen muy bien con Marlon Mack, quien se consolida como el caballito de batalla. Sumó 148 yardas y un touchdown el sábado anterior y resulta ser el complemento ideal dentro de esa ofensiva. Además, la defensa presiona y domina como pocas en la liga. Supieron limitar a Deshaun Watson, empleando distintos esquemas de presión con muchos disparos desde las esquinas. Mucha creatividad dentro de staff técnico liderado por Frank Reich (¿mejor coach del año?) y ahora mismo, los Colts parecen ser capaces de vencer a cualquiera.

Como ya he mencionado antes, la clave al éxito de los Dallas Cowboys es tan simple como darle el balón a Ezekiel Elliott. Cuando Zeke corre, Dallas tiene grandes chances de ganar. Así ocurrió frente a los Seattle Seahawks, donde el # 21 sumó 169 yardas totales con un touchdown y fue factor para que Dallas tuviera más tiempo con el balón, acabando con casi 10 minutos más de ofensiva que su rival. Elliott llevó el peso ofensivo, pero Dak Prescott también apareció cuando tuvo que hacer jugadas importantes. Muy buen toque en el pase de touchdown con Michael Gallup y mucha precisión en los envíos a Amari Cooper, pero sobre todo, el quarterback mostró carácter cuando se la jugó en un 3° y 14, donde corrió 16 yardas dejando el balón a centímetros del goal line - eventualmente, el mismo Dak anotó.

Se habla mucho de los pocos riesgos que toma Prescott, pero hay que destacar sus decisiones en este partido, un signo de progreso. Para mejor, la defensiva está dando el complemento ideal, siendo capaz de neutralizar a cualquiera. Les quitaron los acarreos a Seattle y con ello, Russell Wilson debió lanzar más de lo habitual. Están jugando un football de alto nivel y les tocará visitar a los Rams. Perfectamente pueden competir en Los Angeles.

Se notó que los Chargers de L.A. aprendieron de sus errores en la Semana 16, cuando perdieron en casa ante los Baltimore Ravens. El domingo se enfrentaron nuevamente, aunque esta vez fue en la cancha de los Cuervos. De entrada, los Chargers frenaron todos los acarreos y obligaron a lanzar al todavía inexperto Lamar Jackson. Hasta bien entrado el cuarto período, la defensa Charger tenía a sus adversarios por debajo de las 150 yardas y Jackson tuvo toda clase de problemas para lanzar. Algo interesante, fue ver como el equipo de Los Angeles usaba formaciones con 7 backs defensivos para enfrentar las corridas. El coordinador Gus Bradley implementó esa estrategia pensando en limitar a Lamar Jackson. Lo consiguió, ya que Jackson y todos los Ravens quedaron minimizados. De hecho, Baltimore pasó de las 152.6 yardas por partido en temporada regular a tener solo 90 el domingo.

A los Chargers parece no importarles jugar de visita, ni tampoco la dificultad del rival. Melvin Ingram y Joey Bosa comandan una ágil defensiva, mientras que en ofensiva Philip Rivers a sus 37 años sigue jugando con una energía que se transmite a sus compañeros. Eso sí, para el desafío contra los New England Patriots, deberán mejorar la ejecución y sobre todo, tienen que concretar sus chances. Será difícil si anotan solo goles de campo, como lo hicieron en gran parte del juego en Baltimore.

¿Son los Philadelphia Eagles el equipo más peligroso en este momento? Podría ser, dado a que llevan un mes jugando bajo presión y de visita (excepto en la Semana 16). En esas condiciones, los Eagles resuelven situaciones difíciles con aplomo y creatividad. Nick Foles ha salido al rescate, como lo hizo el año pasado. Comete errores, pero en el momento crucial responde como si fuera un mariscal de elite. Impecable envío en la jugada del triunfo con Golden Tate, que se generó en un 4° y goal. Además, la defensiva ha subido su nivel en las últimas semanas. La línea que integran Fletcher Cox, Michael Bennett, Tim Jernigan y Chris Long, puede dominar en la trinchera y crea incomodidad en sus rivales. La fórmula precisa para ganar partidos de visita. Y como si fuera poco, hasta han tenido suerte. De otra forma no se explicaría el fallo del pateador de los Chicago Bears, Cody Parkey, cuyo último intento pegó ¡dos veces! en los postes - aunque luego se supo que Trevon Hester desvió ligeramente el ovoide, tal como aparece en el registro oficial del juego.

Les tocará visitar a los New Orleans Saints, el próximo domingo, con quienes perdieron 48-7 el 18 de noviembre. El contexto era distinto por entonces, los Saints casi triplicaron en yardas y los Eagles eran inestables. Ahora, los Saints llegan con dudas luego de un dubitativo diciembre y los Eagles llegan en su mejor momento. Justo en los playoffs, donde a veces el ímpetu termina imponiéndose a la consistencia de todo un año.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los (posibles) tapados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por delante, nos quedan cinco semanas de temporada regular en la NFL. Lo lógico es indicar a equipos como los Chiefs, los Rams o los Saints como genuinos aspirantes a llegar al Super Bowl. Razones no faltan en todo caso. Pero, el pasado reciente nos ha mostrado que siempre hay un equipo que se mete por la ventana a la postemporada, pero que llega con buena racha la cual sirve para hacer unos destacados playoffs. Casi al finalizar el tercer mes de competencia, hay líderes divisionales o aspirantes al wildcard que no reciben tanta atención como los equipos antes mencionados, pero bien deberían ser considerados, tomando en cuenta sus rendimientos que van en ascenso.

Dallas Cowboys (6-5, líderes NFC Este). Después de una calamitosa caída a principios de este mes contra los Titans, entraron en racha positiva. Con tres victorias consecutivas treparon al primer lugar de su división y ya tienen ventaja en los desempates de su grupo, de cara a las últimas cinco semanas. Parece ser que Jason Garrett por fin se dio cuenta que la clave del éxito consiste en darle el balón a Ezekiel Elliott una y otra vez. De hecho, en los últimos tres partidos siempre tuvo más de 25 toques de balón, anotó 4 touchdowns y promedió 177 yardas totales en cada juego. Give the Ball to Zeke, period.

También, tengamos en cuenta la llegada de Amari Cooper, quien poco a poco se ha ganado su lugar. Su último partido fue impactante, hizo una escapada de 90 yardas hasta el touchdown que casi liquidó el partido a favor de los Cowboys y en total, sumó 180 yardas en 8 recepciones. Justo la clase de receptor que no tenía Dallas y que tanto necesitaba Dak Prescott. Aunque es la defensa, la unidad que mantenido en la contienda a los Cowboys durante todo el año. Leighton Vander Esch y Jaylon Smith se consolidan en sus puestos de linebacker, tackleando con consistencia (126 tackles combinados), mientras que Demarcus Lawrence es la mayor amenaza para los pasadores rivales, hasta ahora lleva 8.5 capturas. Este jueves reciben a los New Orleans Saints. Gran desafío, primero por sus aspiraciones a los playoffs y segundo, para comprobar cuál es su verdadero nivel de juego.

Seattle Seahawks (6-5, séptimo lugar NFC). Un equipo peligroso, por donde se le mire. Desde que balancearon su ofensiva, encontraron una forma mucho más clara de jugar, lo que ha beneficiado a Russell Wilson, quien ya no tiene que correr por su vida en cada jugada. Por cierto, Wilson está jugando un football extraordinario y sobre todo, se ha vuelto cada vez más confiable en el 4° cuarto. El domingo, de visita contra los Carolina Panthers, completó un pase preciso en cuarto down con David Moore que acabó en touchdown y en la última serie, completó un envío de 43 yardas con Tyler Lockett que derivó en el gol de campo decisivo a favor de los Seahawks.

Wilson luce más cómodo, en parte también por los corredores que le han dado otra dimensión al ataque de Seattle. Entre Chris Carson, Rashaad Penny y Mike Davis se reparten los acarreos, ayudando a dominar en el tiempo de posesión y de ahí, el balance en las jugadas. De hecho, los Seahawks son el único equipo que tiene más jugadas terrestres que aéreas. Crédito para Pete Carroll, quien le saca el máximo provecho a un equipo que parecía estar en transición. De los cinco partidos que les quedan, tres son contra los débiles Cardinals y los igualmente débiles 49ers (ida y vuelta). Si logran su pase a los playoffs, Carroll debiera ser considerado para el premio de mejor entrenador de la liga.

Los Angeles Chargers (8-3, quinto lugar AFC). Están muy firmes en los puestos de wildcard y todavía está cerca la opción de alcanzar a los Chiefs (9-2) en la cima de la división oeste. Después de haber comenzado 1-2, ganaron siete de sus siguientes ocho partidos, sacando provecho de un calendario relativamente accesible. Fue impresionante su triunfo en Seattle el pasado 4 de noviembre, como también fue preocupante su derrota en casa contra Denver el día 18. Aunque en su más reciente partido, anotaron 45 puntos frente a los Arizona Cardinals. Philip Rivers falló apenas un pase (28/29) y lanzó tres touchdowns. Ad portas de cumplir 37 años, el quarterback Charger está jugando a un nivel altísimo, figurando dentro de los diez mejores en todos los rubros pasadores. De hecho, tiene el tercer mejor rating (115.7) y la cuarta mayor cantidad de touchdowns (26).

Rivers comanda una ofensiva bien armada y que fluye orgánicamente sobre la cancha. Keenan Allen es la principal opción de pase, aunque ha sido Mike Williams quien más ha destacado con 7 touchdowns, dos de ellos en el último juego donde mostró mucha concentración y elasticidad. Melvin Gordon es la pieza clave, siendo capaz de correr y de atrapar el balón por igual (1.255 yardas totales, 13 touchdowns), pero debido a una lesión se perderá el próximo partido, que será de visita ante los Pittsburgh Steelers. Puede pesar la baja de Gordon en ese juego, donde los Chargers verán mucha dificultad, sobre todo al enfrentarse a un equipo de alto calibre como forasteros. Por cierto, si los playoffs comenzaran hoy, Chargers y Steelers se estarían enfrentando en primera ronda. El partido de este domingo en la noche podría ser una primicia.

Indianapolis Colts (6-5, séptimo lugar AFC). Uno de los equipos que más ha crecido en este año. Bajo la dirección de Frank Reich, quien está debutando como entrenador en jefe, los Colts han encontrado una identidad mucho más agresiva, que se percibe en como enfrentan los partidos y también en algunas decisiones de su propio coach, jugándosela en algunos 4th downs. Ese crecimiento se ha manifestado en su ofensiva, cuya línea está brindando la protección que no tenía Andrew Luck en muchos años. De hecho, Luck estuvo sin recibir capturas en cinco partidos consecutivos.

Están en carrera por un lugar en los playoffs y su última victoria fue muy valiosa. Perdiendo por 10 puntos en el 4° cuarto, Luck comandó tres ofensivas que derivaron en un touchdown y dos goles de campo que fueron suficientes para derrotar a los Miami Dolphins. Para destacar, en la última serie, Luck bajo presión y en movimiento completó un tiro de 34 yardas con Chester Rogers, el cual acercó a los Colts a la victoria. Hasta ahora, Luck lleva 32 pases de touchdown (solo lo supera Patrick Mahomes, con 37) y los Colts suman cinco triunfos seguidos. Aunque por el bien de Luck y todos los Colts, y como bien dijo mi compañero de podcast Joaquín Candia en su Power Ranking Popular: nunca más pongan de receptor a Luck, por favor. Lo exponen a una lesión y el # 12 de Indy ya ha pasado por muchas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Sorpresas y decepciones


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es obvio que esto tiene un toque de exageración, debido a que son reacciones después de un solo partido. Pero de todas formas, aquí presento a tres equipos que impresionaron y a otros tres que defraudaron en la primera jornada de competición en la NFL.

Sorpresa: ofensiva de Kansas City Chiefs

Variedad en formaciones, un corredor novato que impacta rápidamente y un pasador que arriesga y supera las 300 yardas. Sí, esos fueron los Chiefs del pasado jueves donde lograron imponerse en casa de los campeones Patriots. Fue un triunfo que se construyó de a poco, primero con jugadas de corto avance con las que se metieron en el partido y luego, en la segunda mitad, Alex Smith soltó el brazo como pocas veces lo hace y conectó pases largos, de los cuales dos acabaron en las diagonales - Tyreek Hill, 75 yardas; Kareem Hunt, 78 yardas; ambos en el último cuarto. Mención aparte para Hunt: en su estreno oficial no titubeó y fue factor en el desempeño ofensivo de los Kansas City Chiefs, con 246 yardas totales y 3 touchdowns. Una válida opción para correr por fuera de los tackles y también para jugar como receptor. Puede ser un razonable recambio para el lesionado Spencer Ware.

Decepción: defensiva de New England Patriots

Así como los Chiefs fueron moviendo el balón en ese partido, los jugadores defensivos de los Patriots se fueron quedando sin reacción, concediendo yardas en casi todas las acciones y permitiendo tres anotaciones en el último cuarto que terminaron sentenciando el partido. Se nota que Stephon Gilmore aún no está totalmente adaptado al equipo, puesto que falló en varias coberturas y se vio descoordinado con Devin McCourty, permitiendo mucha ganancia adversaria en jugadas de pase. Los Chiefs vieron esas fallas perimetrales y los quemaron continuamente durante la segunda mitad. En total, la defensa de New England permitió 537 yardas y 42 puntos, más del doble de puntos que permitía en promedio este equipo durante todo el año pasado.

Sorpresa: defensiva de Green Bay Packers

La unidad coordinada por Dom Capers pareció estar muy bien preparada para el partido frente a los Seattle Seahawks. Durante todo el juego estuvieron mandando diversos esquemas de presión, primero para crear ventaja sobre los linieros ofensivos de Seattle y luego, para incomodar a Russell Wilson. El objetivo se logró: Wilson estuvo maniatado dentro del bolsillo, fue capturado tres veces, en otras siete fue golpeado y para peor, tuvo que forzar varios pases, sobre todo en situaciones de 3° down. El jugador clave de los Packers fue Mike Daniels. Bastó solo con su enorme presencia (en sentido literal: pesa 132 kilos) para colapsar el centro de la línea de scrimmage, ganó varios duelos uno contra uno y generó la jugada que marcó el partido, cuando en el tercer cuarto capturó a Wilson y en el acto, forzó un balón suelto que recuperó el equipo de Green Bay. En la siguiente jugada, Ty Montgomery anotó y los Packers tomaron la ventaja en el marcador, la cual mantendrían hasta el final. Daniels fue el pilar de una defensa que se comportó a la altura de la circunstancia.

Decepción: defensiva de Houston Texans

De acuerdo a lo visto en el año pasado y en la reciente pretemporada, no era descabellado pensar que la ofensiva de los Texans iba a producir poco, pero con lo que nadie contaba, era con que la defensa de este equipo fuera a rendir tan mal en su primer partido. Este conjunto, que estuvo dentro de los diez mejores en cuanto a yardas y puntos permitidos en 2016, no fue capaz de contener a los Jacksonville Jaguars. Nunca pudieron presionar a Blake Bortles, no fueron capaces de frenar a un novato -Leonard Fournette- que les corrió 100 yardas y les anotó un touchdown en 4° & Goal y encima no pudieron hacer un solo robo de balón. El resultado: 15 puntos en contra -los otros 14 fueron obra de la defensa de los Jags- y una dura derrota en casa por 22 puntos de diferencia. Aún con J.J. Watt de vuelta en la alineación no pudieron hacer nada y les tocará un partido de visita en la próxima jornada. Más de alguno ya habrá visto el botón de pánico.

Sorpresa: ofensiva de Minnesota Vikings

Llegó a asombrar el nivel de precisión que tuvo Sam Bradford en el triunfo de los Vikings frente a los Saints. Sus linieros le dieron protección necesaria y Sam aprovechó completando 27/32 pases, varios de ellos lanzados con una perfecta espiral. Stephon Diggs y Adam Thielen fueron los mayores beneficiados de los pases de Bradford, realizando grandes atrapadas con las que el equipo de Minnesota logró anotar en tres ocasiones y así tomar una buena ventaja en el marcador, durante el tercer cuarto. Mucho ojo también con Dalvin Cook. En su primer partido como profesional, corrió 127 yardas, mostrando mucha velocidad y decisión cuando atacaba los espacios que abrían los linieros. El espacio otorgado por estos últimos fue clave en el desarrollo ofensivo del conjunto vikingo y eso fue algo que faltó durante el año pasado. Ahí podría estar un potencial factor para lograr más victorias.

Decepción: todo el equipo de Indianapolis Colts

Este equipo parece ir de mal en peor y ya están perfilados para terminar dentro de los cinco peores de la competición en este año. Scott Tolzien regaló dos intercepciones, las dos fueron devueltas a touchdown. Permitieron 46 puntos a unos L.A. Rams que promediaban menos de 15 el año pasado y como si fuera poco, después del partido, Chuck Pagano le dio todo el crédito del resultado a sus rivales, que según él eran... los 49ers. Si el entrenador tiene ese enfoque, ¿qué se puede esperar de todo el equipo? Y lo peor, es que si vuelve Andrew Luck el panorama no cambiaría mucho. Tiempos complicados en Indy.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 1 de septiembre de 2014

The Passing League

En la tarde del 18 de enero de 2004, New England Patriots vencía a Indianapolis Colts en la final de la conferencia americana, clasificándose al Super Bowl XXXVIII, el cual terminaron ganando. Ese partido se recuerda por varios hechos particulares. Fue el primero de tres duelos que sostuvieron en playoffs durante la década pasada, el gélido clima bajo el que se disputó ese partido y en especial, por la rudeza aplicada por los defensivos de los Patriots para presionar a Peyton Manning (lanzó cuatro intercepciones ese día) y más aún, para estorbar las rutas de los receptores de los Colts, golpeándolos en cada oportunidad que tenían. La estrategia tuvo estas consecuencias: la ofensiva de Indy, que venía anotando sobre 30 puntos por partido, fue limitada a 14 unidades y su receptor estrella, Marvin Harrison, registró apenas 19 yardas en tres recepciones.

Después de ese partido, se hablaba dentro de la NFL que ya se había encontrado la receta para frenar a Manning y esa explosiva ofensiva de los Colts, pero los mismos jugadores del equipo de Indianapolis alegaron públicamente por la 'excesiva rudeza' que sufrieron en Foxboro, reclamo al cual también adhirió el dueño de la franquicia, Bill Polian. Sus reclamos fueron tan fuertes, que las autoridades de la liga tomaron cartas en el asunto. Para la temporada 2004, los jueces comenzaron a enfatizar los cobros de contacto ilegal y holdings defensivos. Dicho de otra forma, cualquier contacto después de las primeras cinco yardas iba a ser penalizado.

Entre el 2004 y 2008 no hubo un incremento muy considerable en esos cobros. En promedio, durante esos años, se cobraban entre 15 a 20 castigos de esa índole por jornada, pero donde sí comenzaron a darse cambios significativos fue en las producciones pasadoras. En 2004, se promediaron 210.5 yardas de pase por partido (10 yardas más que en 2003) y en total, se anotaron 732 touchdowns aéreos (en 2003, fueron 654). El ajuste de regla estaba beneficiando tremendamente a las ofensivas. Los receptores parecían tener más libertad para correr en la cancha y los quarterbacks comenzaban a incrementar sus números. Por si fuera poco, en ese año, Peyton Manning lanzó 49 pases de touchdown, rompiendo la marca que había ostentado Dan Marino, por exactos 20 años.

Si bien, las unidades defensivas y el balance en las líneas siguen siendo elementos muy valiosos para ganar en la NFL (los Seattle Seahawks del curso pasado son un gran ejemplo), era evidente que a los jugadores defensivos les estaban cortando las alas, al no poder aplicar ciertas artimañas que eran permitidas en antaño. Esos promedios pasadores del 2004 se mantuvieron por los siguientes cinco años, replicándose en partidos de muchos puntos y aún muchas más yardas. No es casualidad que en la última década, se hayan registrado siete actuaciones de pasadores con más de 500 yardas en un partido. Algo que antiguamente era casi irreal, en la actualidad no lo es tanto.

Historia de la NFL: Quarterbacks con partidos de +500 yardas

1. Norm Van Brocklin, 551 yardas (Los Angeles Rams, 28/9/1951)
2. Warren Moon, 527 yardas (Houston Oilers, 16/12/1990)
    Matt Schaub, 527 yardas (Houston Texans, 18/11/2012)
4. Boomer Esiason, 522 yardas (Arizona Cardinals, 10/11/1996)
5. Dan Marino, 521 yardas (Miami Dolphins, 23/10/1988)
6. Matthew Stafford, 520 yardas (Detroit Lions, 1/1/2012)
7. Tom Brady, 517 yardas (New England Patriots, 12/9/2011)
8. Phil Simms, 513 yardas (New York Giants, 13/10/1985)
9. Eli Manning, 510 yardas (New York Giants, 16/9/2012)
    Drew Brees, 510 yardas (New Orleans Saints, 19/11/2006)
11. Vince Ferragamo, 509 yardas (Los Angeles Rams, 26/12/1982)
12. Tony Romo, 506 yardas (Dallas Cowboys, 6/10/2013)
13. Y.A. Tittle, 505 yardas (New York Giants, 28/10/1962)
14. Elvis Grbac, 504 yardas (Kansas City Chiefs, 5/11/2000)
15. Ben Roethlisberger, 503 yardas (Pittsburgh Steelers, 20/12/2009)

Si en ese ciclo 2004-2008, los promedios pasadores se comenzaban a disparar, el siguiente lustro iba a ser aún más prolífico para los mariscales de campo. Aún vigentes Peyton Manning y Tom Brady y con la aparición de otros personajes como Aaron Rodgers, Drew Brees, Eli Manning, Tony Romo entre otros, el ovoide por los aires se transformaba en una secuencia cada vez más usual en los partidos de la NFL. Tomando como referencia las 200.4 yardas de pase por partido y 654 anotaciones aéreas del 2003, veamos ahora como se han dado ambas estadísticas en las últimas cinco temporadas.

2009: 218.5 yardas de pase por juego, 710 pases de touchdown totales
2010: 221.6 yardas de pase por juego, 751 pases de touchdown totales
2011: 229.7 yardas de pase por juego, 745 pases de touchdown totales
2012: 231.3 yardas de pase por juego, 757 pases de touchdown totales
2013: 235.6 yardas de pase por juego, 804 pases de touchdown totales

Es muy evidente que estamos en una era pasadora, donde los récords están cayendo con mucha mayor frecuencia. Los mariscales de elite ponen números casi insuperables y los mariscales buenos (a secas) tienen partidos en los que parecen de elite, bien lo sabe gente como Romo y Stafford. El mayor énfasis a los cobros de interferencia y holding defensivo han sido claves en este cambio y evolución que ha vivido la liga en la última década y el enfoque que se le comenzó a dar al roughing into the passer (rudeza hacia el pasador) desde el 2011, ha generado, aparte de chances para las ofensivas, más cobros por partido. Sumando esos tres cobros, en los últimos tres años se ha generado una media de 21 infracciones por semana (considerando sólo temporada regular). Es decir, 21 potenciales primeros downs automáticos y 21 potenciales oportunidades ganadas gratuitamente para que las ofensivas sigan poniendo puntos en el marcador.

Y así como se han dado más actuaciones de 500 yardas, también se han producido más campañas de 5.000 yardas. Hasta el 2011, sólo se habían producido dos casos de mariscales que habían superado esa cifra a lo largo de un curso, en toda la historia. ¿Qué ha pasado en los últimos tres años? Los invito a ver:

Historia de la NFL: Más yardas de pase en una temporada

1. Peyton Manning, 5.477 yardas (Denver Broncos, 2013)
2. Drew Brees, 5.476 yardas (New Orleans Saints, 2011)
3. Tom Brady, 5.235 yardas (New England Patriots, 2011)
4. Drew Brees, 5.177 yardas (New Orleans Saints, 2012)
5. Drew Brees, 5.162 yardas (New Orleans Saints, 2013)
6. Dan Marino, 5.084 yardas (Miami Dolphins, 1984)
7. Drew Brees, 5.069 yardas (New Orleans Saints, 2008)
8. Matthew Sttaford, 5.038 yardas (Detroit Lions, 2011)

Por como está perfilada actualmente la liga, es muy posible que esa lista siga engrosándose en los próximos años y si tomamos como referencia el énfasis (aún mayor) que se ha anunciado para cobrar las interferencias defensivas en la temporada que está a pocos días de comenzar, podríamos seguir viendo partidos de 500 yardas y más de 40 puntos por lado. Veremos si los árbitros son tan rigurosos como lo fueron en la pretemporada, si persisten o bien aumentan estas producciones ofensivas y qué tal se adaptan y ejecutan las defensivas, ante todos estos ajustes y enfoques especiales al reglamento. Parece imposible, pero si recordamos el último Super Bowl, donde la mejor ofensiva del torneo (Denver Broncos: 38 puntos por partido en temporada regular, 25 en playoffs) fue limitada a ocho puntos, entonces las defensivas sí pueden enfrentar y vencer a maquinarias anotadoras.