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martes, 17 de septiembre de 2019

Botón de pánico


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La lesión de Drew Brees en el pulgar derecho, que lo tendrá marginado por al menos seis semanas, deja a los New Orleans Saints en una situación complicada, sobre todo considerando el calendario que tendrán de aquí hasta el eventual retorno del # 9. El domingo, en la derrota ante los L.A. Rams, entró de relevo Teddy Bridgewater y la ofensiva lució muy lenta. Quizás se justifique porque tuvo que entrar de recambio, pero lo cierto es que Sean Payton tendrá que ajustar la ofensiva ante la ausencia de su mariscal estrella.

Bridgewater en un buen día puede cuidar el balón y no cometer errores, pero en cuanto a calidad no es siquiera cercano a Brees. Taysom Hill es la otra opción como quarterback y ejerce activamente en la ofensiva, pero en un rol distinto – como un comodín. Por su particular contextura, Hill puede alinear como QB, corredor y hasta de receptor. Seguro que debe conocer todo el libro de jugadas y es capaz de lanzar buenos pases, pero no es lo mismo entrar de forma esporádica que ser pasador de forma permanente.

Será interesante ver qué decisión toma Payton, sobre todo si la ofensiva no marcha con Teddy en los controles. A priori, se podría simplificar el esquema, aun teniendo otros talentos como Alvin Kamara y Michael Thomas. Pero la ofensiva se mueve a partir de Brees y sin él todo será más complejo. Para suerte de los Saints, sus rivales divisionales han tenido un comienzo de año disparejo, lo que brindaría cierto margen de error a este conjunto.

La reconstrucción parece adelantarse en los Pittsburgh Steelers, luego de la lesión en el codo derecho que tendrá a Ben Roethlisberger marginado por toda la temporada. Ya con el # 7 la situación pintaba difícil, debido a que este equipo pasa por una etapa de cambios en varias posiciones. La ofensiva jugó mal en la inauguración y andaba lenta en el comienzo del reciente juego ante los Seattle Seahawks hasta la lesión del Big Ben.

Su lugar quedará ahora en manos del inexperto Mason Rudolph, elegido por los Steelers en el draft 2018, quien no había disputado un solo snap hasta hace un par de días. Dado el contexto, parecería sensato que Mike Tomlin deje a Rudolph como titular y gane experiencia, mientras el equipo vive su etapa de transición sin apurarse por resultados inmediatos. Todo hasta que logren consolidar un equipo competitivo y hasta que retorne su histórico mariscal.

Ahora, cabe la duda: ¿volverá a jugar Roethlisberger? Él mismo descartó cualquier chance de retiro, pero debemos considerar que ya tiene 15 años de trayectoria y a través de su carrera, ha sufrido golpes en cada partido y en solo cuatro años ha podido completar la temporada. Su condición física y el momento que viven los Steelers sugieren una eventual re-estructuración. Quizás hayamos visto lo último de un futuro integrante del Salón de la Fama.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 10 de octubre de 2018

El infravalorado Brees


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En tiempos en los que se rinde culto al pasador y en los que la figura del quarterback lo es todo para la NFL, cuesta mucho entender cómo se estuvo infravalorando por tanto tiempo la trayectoria de Drew Brees, quien a sus 39 años no solo sigue vigente sino que se apodera de importantes récords históricos. El pasado 30 de septiembre había logrado la marca de pases completos (superó los 6.300 de Brett Favre) y hace un par de días, se hizo poseedor de otra importante marca, al superar a Peyton Manning para así convertirse en el jugador con más yardas acumuladas por aire en toda la historia, rebasando las 71.940 del ya retirado Peyton.

El hecho no impresiona solo por las cifras, sino por el contexto bajo el que Brees logró esas y todas las marcas que ya ha conseguido. Se trata de alguien que desde su llegada a los New Orleans Saints en 2006, nunca ha bajado de las 4.300 yardas y del 63% de pases completos por temporada. Consistencia en estado puro y cuyo mérito es mayor considerando que no tiene la estatura idónea para jugar de mariscal (mide 1.83). Tampoco hay que olvidar que Brees llegó a New Orleans luego de haber sido descartado por su ex equipo, San Diego Chargers, al haberse lesionado el hombro derecho. Desde entonces, Drew ha encajado de forma precisa dentro de un esquema que está hecho para lanzar, lanzar y lanzar. Una y otra vez, repartiendo el balón por toda la cancha.

Brees ejecuta siempre con gracia y precisión, sabe exprimir lo mejor de sus compañeros como supo hacerlo en los primeros años en New Orleans con gente como Reggie Bush, Pierre Thomas, Marques Colston y Devery Henderson, todos ellos integrantes del equipo campeón del Super Bowl XLIV, y en la actualidad con Alvin Kamara, Mark Ingram y Michael Thomas. Jugadores con velocidad y habilidades ideales para congeniar con Brees, que suele interpretar los partidos de manera tal que sabe cómo y con quién repartir el ovoide, ya sea en pases cortos con sus corredores o en largos avances, como en la jugada del récord conseguido el lunes, cuando hizo una pequeña finta antes de soltar un pase largo en el que encontró descubierto a Tre’Quan Smith. 62 yardas, touchdown y el récord de yardas aéreas ya era propiedad del # 9 de los Saints.

Fue tal la importancia del logro y es tan trascendente la presencia de Brees para New Orleans, que se detuvo el partido por unos minutos para rendir tributo a su figura. Compañeros, familiares, funcionarios de la liga y todos los asistentes al Superdome aplaudieron y felicitaron a un jugador que siempre ha sido catalogado como ejemplar, por su conducta en la cancha. Y para tenerlo en cuenta, un detalle: apenas logrado el récord, Brees fue a agradecer a cada uno de sus compañeros reconociendo su labor, en particular de los linieros ofensivos. Aparte de ser un gran pasador, Drew demuestra ser un gran jugador de equipo y no dudó en compartir su logro personal con todos sus compañeros. Otra buena razón para valorarlo como corresponde.

Además de los dos récords recientes, Brees tiene el porcentaje de pases completos más alto en la historia de la liga (67.2%), el año pasado batió el récord de precisión pasadora en una temporada con 72.0% y en lo que llevamos de la actual campaña, su porcentaje asciende a un fantasioso 77.9%. Esto sirve para entender que Drew no solo suma yardas porque sí, sino que las consigue con un nivel de precisión que han tenido muy pocos en la historia de este deporte. Y si de yardas se trata, hay que considerar que Brees ha superado las 5.000 en cinco ocasiones. Las 5.476 logradas en 2011 son un récord aún vigente de yardas en un solo año.

Actualmente, cuenta con 499 pases de touchdown y cuando convierta el 500 se convertirá en el cuarto jugador que llegue a esa marca, después que lo hicieran Peyton Manning, Brett Favre y Tom Brady, quien lo logró hace menos de una semana. Aquí, algo interesante: entre Brees y Brady podría darse una interesante carrera por ver quien alcanzaría el récord de Manning, de 539. Es muy probable que dentro de esta temporada, tanto Drew como Tom superen los 508 de Favre y quién sabe si de aquí al 30 de diciembre, esa marca de Manning pueda ser igualada, dado el nivel de productividad que tienen Brees y Brady.

No son solo las miles de yardas y los múltiples récords, es la perseverancia en el tiempo y el legado lo que distingue a Drew Brees. Ese genuino tributo en la cancha, en medio del partido del lunes, es una prueba de su trascendencia para todo New Orleans donde no solo es un ídolo deportivo, sino que ya es catalogado como ícono de la ciudad, sobre todo por haber llegado justo en un momento en que había que levantar anímicamente a NOLA después del Huracán Katrina del 2005.

En épocas ultra pasadoras, en los que siempre se debate sobre los mejores del momento y de la historia, donde se ha postulado a sujetos como Joe Flacco y hasta Eli Manning como Elite QBs, es momento de considerar seriamente a Brees como uno de elite. Lo ha hecho por más de una década. Campeón y MVP de un Super Bowl, tres veces seleccionado como All-Pro y todos sus récords conseguidos más todos los que vendrán. Un pistolero como pocos, Brees está dejando su huella y es bueno que tenga su merecido reconocimiento.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Ataques absorbentes


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Dadas las características actuales que tiene la NFL, es primordial para cualquier equipo contar con ofensivas prolíficas y sobre todo, con quarterbacks que sean capaces de conducir a sus escuadras a través de los partidos. En muchos de los encuentros de la competición, son los mariscales quienes protagonizan las grandes actuaciones, ejecutando marchas sostenidas, de muchas jugadas y ayudando a sus conjuntos a imponerse en el tiempo de posesión, uno de los aspectos claves para ganar los partidos.

En el reciente fin de semana, hubo tres partidos en el que las ofensivas extendidas fueron importantes en el desempeño de los New Orleans Saints, los Philadelphia Eagles y los Detroit Lions, donde sus respectivos pasadores comandaron las victorias de sus equipos. El caso de los Saints fue impresionante, ya que levantaron un partido que perdían por siete puntos en el cuarto período, como visitantes ante los Atlanta Falcons. Con poco menos de siete minutos, los Saints tomaron el balón en su propia yarda 19 y lo llevaron hasta el otro lado de la cancha, mediante 11 jugadas y en un lapso de 5:43, para conseguir el empate 37-37 y así mandar el partido a la prórroga.

En el proceso, Drew Brees completó cuatro pases y corrió siete yardas, esquivando una tackleada en el acto, para lograr el touchdown. Durante la marcha, Brees empleó jugadas de corto trayecto, teniendo a Alvin Kamara como ruta de escape. De hecho, Kamara atrapó dos pases consecutivos colocando a los Saints dentro de la yarda 10. Alvin, además acarreó el balón en tres ocasiones y además, hubo un end around con Ted Ginn Jr., que generó 20 yardas. Mezclando jugadas, esparciendo el terreno por aire y por tierra, creando espacios para avanzar libremente y tomándose el tiempo necesario entre jugadas. Una fórmula idónea para buscar el triunfo y de paso, sacando el factor del público que suele influir contra equipos visitantes, más aún en partidos divisionales.

Luego, en el tiempo adicional, los Saints tuvieron la primera posesión que acabó siendo la única y con la que terminaron liquidando el partido. La dosis fue aún más extensa, puesto que recorrieron 80 yardas en 15 jugadas, en un lapso de 7:05 dejando a los Falcons sin chance de tener el balón en el overtime. Esta serie tuvo a Brees como protagonista absoluto, ya que produjo yardas en 12 de las 15 jugadas. Completó 9 de 11 pases, todos de corto trayecto logrando primeros downs y así avanzando poco a poco en la cancha, con Alvin Kamara y Michael Thomas como principales objetivos. Así lograron meterse hasta la yarda 1, donde Brees se la jugó con un QB Sneak saltando sobre una montaña de linieros, para anotar el touchdown con el que New Orleans completó la remontada y así, la victoria a domicilio. En el día en que Brees rompió el récord histórico de pases completos, fue el # 9 de los Saints quien guió a su equipo con dos brillantes series en el momento crítico del juego.

En Philadelphia, los Eagles batallaron con los Indianapolis Colts quienes incluso estuvieron en ventaja durante la segunda mitad. En el comienzo del cuarto período, los Eagles tomaron el balón en su yarda 25 y lo llevaron hasta el touchdown en una marcha que les tomó 11:18 (¡casi un cuarto completo!), mediante 75 yardas en 17 jugadas. Una serie que estuvo marcada prioritariamente por los pases de Carson Wentz, quien en su regreso a las canchas después de nueve meses completó 9 de 11 intentos, aunque los acarreos que hubo en esa serie ayudaron a darle un poco más de balance, gracias a los avances de Corey Clement y Wendell Smallwood, este último fue el autor del touchdown decisivo a favor de Philadelphia.

Fue importante la capacidad de Wentz para resolver sus pases. Si bien aún está encontrando su forma, se notó su movilidad dentro del pocket para evadir la presión y estirar jugadas, ayudando en buena manera a darle ritmo a la ofensiva de los Eagles, la cual tendría que seguir mejorando a medida que Wentz se establezca plenamente luego de la lesión de ligamentos sufrida en diciembre del año pasado. Hay que consignar también que en esta serie, hubo tres penalidades defensivas de los Colts que beneficiaron a los Eagles, pero eso no quita méritos a los campeones vigentes de la liga quienes movieron pacientemente el balón y sin mucha prisa, dado el tiempo que tomaban entre jugadas y los mencionados 11 minutos de duración en esta marcha. La variedad en sus formaciones abiertas, además de la rapidez de sus corredores y receptores ayudan para que los Eagles fluyan sobre la cancha y puedan ser capaces de ejecutar series prolíficas y tan extensas como esta que les dio el triunfo hace unos días.

El domingo por la noche, los Detroit Lions mejoraron sustancialmente respecto a las dos semanas anteriores y derrotaron a los New England Patriots, en buena parte gracias a su ofensiva que supo establecerse desde el primer cuarto y cuando amenazaban los Pats, supieron definir el partido con una serie en la que impusieron su propio ritmo de juego, recorriendo la cancha en un trayecto de 75 yardas en 10 jugadas, durante 6:18 (casi la mitad del tercer período). Si bien la primera jugada fue una captura de Deatrich Wise sobre Matthew Stafford, el resto fue precisión y velocidad por parte de los Lions, en donde el mariscal supo repartir el balón en cada uno de los seis pases que lanzó, con Theo Riddick, Kenny Golladay, Golden Tate y Marvin Jones, con quien Stafford se conectó para el touchdown.

Previo a la anotación, el mariscal Lion llevó la ofensiva con pases que sirvieron para ir avanzando paulatinamente, usando formaciones de 3 ó 4 receptores, generalmente con un corredor junto a Stafford, quien demostró tener el temple necesario para completar sus pases, sobre todo cuando acechaba la presión de los defensivos de New England. En la jugada del touchdown, Stafford leyó bien la defensiva, antes de encontrar a Jones quien corrió de izquierda a derecha, quedando en una situación de uno contra uno, propicia para que Stafford soltara un pase largo, de esos que tanto gusta lanzar, que fue preciso a las manos del receptor, quien atrapó el balón dentro de la zona de anotación, completando una jugada de 33 yardas, y de esa forma acercó a los Lions a su primera victoria en este torneo.

El factor común que unió a Saints, Eagles y Lions estuvo en sus ofensivas que ejecutaron series de larga duración y extenso recorrido para liquidar sus respectivos juegos. Esta clase de estrategias suelen caer muy bien en equipos con pasadores muy precisos y que sepan repartir bien el balón, además de contar con corredores y receptores lo suficientemente rápidos para esparcirse por la cancha, generando duelos favorables y con ello, opciones de sumar yardas y puntos, tal como supieron hacerlo las ofensivas encabezadas por Brees, Wentz y Stafford en la tercera semana.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 16 de noviembre de 2017

La marcha de los Saints


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Después de perder los dos primeros partidos, la temporada parecía complicarse seriamente para los New Orleans Saints. Pero la verdad, es que tras ese mal comienzo, han ganado siete partidos consecutivos, siendo el equipo más enrachado de la NFL junto con los Philadelphia Eagles. Coincidencia o no, ambos equipos poseen las dos mejores marcas en su conferencia. Les ha tomado tiempo, pero los Saints lucen actualmente como un equipo bien trabajado y sobre todo, con un ritmo establecido para jugar.

Tal como ha sido desde su llegada a la franquicia en 2006, Drew Brees es y sigue siendo la principal clave de este conjunto. La ofensiva gira en torno a su presencia, dicta las jugadas, marca los tiempos del juego y reparte el balón sabiamente, dejando como resultado a una ofensiva que puede dominar en cuanto a yardas y tiempo de posesión, de la forma en como ocurrió en el triunfo como visitantes ante los Buffalo Bills, donde la ofensiva se mantuvo dentro de la cancha por más de 41 minutos. A sus 38 años, Brees está muy vigente, tanto así que, en este momento es el mariscal con mejor precisión de la liga, completando 71.7% de sus pases y es quien tiene el cuarto mejor rating, con 104.0.

Brees mueve la ofensiva y tiene a Michael Thomas como su principal arma por aire, pero parte fundamental de esta unidad pasa por sus dos corredores. En la actual campaña, tanto el experimentado Mark Ingram como el novato Alvin Kamara están teniendo mucha actividad, llevando el balón ya sea por acarreos o mediante pases de Brees. Ambos se encargan de hacer las jugadas que otorgan primeros downs y que hacen ganar tiempo a este equipo. Ambos superaron las cien yardas por tierra en el último partido, pero a través de la temporada han producido yardas que han generado un balance que quizás le había faltado a New Orleans en los años recientes.

Es tal el impacto que están causando estos dos running backs, que dentro del equipo son los dos jugadores con más recepciones (Ingram 43, Kamara 31) después de Michael Thomas, quien lidera con 59. En cuanto a yardas totales, Mark y Alvin no solo están marcando la diferencia en los mismos Saints, sino que lo hacen a nivel de liga, donde figuran dentro de los 11 mejores jugadores en cuanto a yardas desde el scrimmage, Ingram con 864 y Kamara con 790. Encima, llevan combinados 13 touchdowns totales (corridas + recepciones) siendo una dupla letal saliendo desde el backfield.

Si bien Ingram es quien lleva mayor cantidad de jugadas, Kamara ha sabido ganarse su espacio después de un difícil comienzo. Semana a semana, el jugador elegido en la tercera ronda del pasado draft mejora notoriamente, a tal grado que actualmente figura con la tercera mayor cantidad de recepciones en la liga entre corredores, superado únicamente por Christian McCaffrey de los Carolina Panthers y por James White de los New England Patriots. Esta pareja de corredores ha ayudado mucho a Brees y ha sido parte fundamental del presente exitoso de los Saints, quienes figuran como la segunda mejor ofensiva en yardas, con 402.4 por partido y la tercera mejor en puntos, con 29.7 por partido.

Por increíble que parezca, la defensiva también está dando frutos en un equipo siempre caracterizado por ser prolífico solo en ofensiva. La presión sobre los mariscales contrarios resulta y así es como la pareja de alas defensivas compuesta por Cameron Jordan y Alex Okafor es responsable en 11.5 de las 25.0 capturas que registra todo el equipo (Jordan 7.0, Okafor 4.5), figurando dentro de los diez mejores de la competencia en ese rubro. Como si fuera poco, también ha mejorado la cobertura de pases limitando la producción de varios rivales a los que han enfrentado. De hecho, con las 10 intercepciones que llevan como conjunto, los Saints figuran dentro de los siete equipos que han registrado más de una decena, siendo Kenny Vacaro el jugador destacado con tres picks.

Cierto, se puede hablar sobre la calidad de quarterbacks a los que ha enfrentado esta defensiva, como el siempre desganado Jay Cutler, el debutante Brett Hundley, el novato Mitchell Trubisky, el siempre errático Ryan Fitzpatrick y el temeroso Tyrod Taylor. Pero es igualmente cierto que estos Saints han sabido mantener las ventajas construidas por su ofensiva y esa es una buena razón para entender porqué van con marca de 7-2, en la cima del sur en la Conferencia Nacional. De todas formas, más adelante esta defensiva tendrá que enfrentar a pasadores de la talla de Cam Newton, Matt Ryan (dos veces en tres semanas durante diciembre) y Jared Goff.

El nivel de esos mariscales a los que enfrentarán también radica en el calibre de los oponentes que tendrán los Saints en las próximas semanas, donde aún tienen pendientes los dos partidos frente a los Atlanta Falcons, así como la revancha frente a los Carolina Panthers y una compleja visita a los L.A. Rams a fines del presente mes. El equipo dirigido por Sean Payton va bien encaminado y ha encontrado las variantes precisas para su ofensiva. La tarea de aquí y hasta el final de la temporada será mantener esa consistencia que han logrado en las recientes semanas, la cual se veía impensada en septiembre y que impresiona en este tramo de la competición.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 1 de septiembre de 2014

The Passing League

En la tarde del 18 de enero de 2004, New England Patriots vencía a Indianapolis Colts en la final de la conferencia americana, clasificándose al Super Bowl XXXVIII, el cual terminaron ganando. Ese partido se recuerda por varios hechos particulares. Fue el primero de tres duelos que sostuvieron en playoffs durante la década pasada, el gélido clima bajo el que se disputó ese partido y en especial, por la rudeza aplicada por los defensivos de los Patriots para presionar a Peyton Manning (lanzó cuatro intercepciones ese día) y más aún, para estorbar las rutas de los receptores de los Colts, golpeándolos en cada oportunidad que tenían. La estrategia tuvo estas consecuencias: la ofensiva de Indy, que venía anotando sobre 30 puntos por partido, fue limitada a 14 unidades y su receptor estrella, Marvin Harrison, registró apenas 19 yardas en tres recepciones.

Después de ese partido, se hablaba dentro de la NFL que ya se había encontrado la receta para frenar a Manning y esa explosiva ofensiva de los Colts, pero los mismos jugadores del equipo de Indianapolis alegaron públicamente por la 'excesiva rudeza' que sufrieron en Foxboro, reclamo al cual también adhirió el dueño de la franquicia, Bill Polian. Sus reclamos fueron tan fuertes, que las autoridades de la liga tomaron cartas en el asunto. Para la temporada 2004, los jueces comenzaron a enfatizar los cobros de contacto ilegal y holdings defensivos. Dicho de otra forma, cualquier contacto después de las primeras cinco yardas iba a ser penalizado.

Entre el 2004 y 2008 no hubo un incremento muy considerable en esos cobros. En promedio, durante esos años, se cobraban entre 15 a 20 castigos de esa índole por jornada, pero donde sí comenzaron a darse cambios significativos fue en las producciones pasadoras. En 2004, se promediaron 210.5 yardas de pase por partido (10 yardas más que en 2003) y en total, se anotaron 732 touchdowns aéreos (en 2003, fueron 654). El ajuste de regla estaba beneficiando tremendamente a las ofensivas. Los receptores parecían tener más libertad para correr en la cancha y los quarterbacks comenzaban a incrementar sus números. Por si fuera poco, en ese año, Peyton Manning lanzó 49 pases de touchdown, rompiendo la marca que había ostentado Dan Marino, por exactos 20 años.

Si bien, las unidades defensivas y el balance en las líneas siguen siendo elementos muy valiosos para ganar en la NFL (los Seattle Seahawks del curso pasado son un gran ejemplo), era evidente que a los jugadores defensivos les estaban cortando las alas, al no poder aplicar ciertas artimañas que eran permitidas en antaño. Esos promedios pasadores del 2004 se mantuvieron por los siguientes cinco años, replicándose en partidos de muchos puntos y aún muchas más yardas. No es casualidad que en la última década, se hayan registrado siete actuaciones de pasadores con más de 500 yardas en un partido. Algo que antiguamente era casi irreal, en la actualidad no lo es tanto.

Historia de la NFL: Quarterbacks con partidos de +500 yardas

1. Norm Van Brocklin, 551 yardas (Los Angeles Rams, 28/9/1951)
2. Warren Moon, 527 yardas (Houston Oilers, 16/12/1990)
    Matt Schaub, 527 yardas (Houston Texans, 18/11/2012)
4. Boomer Esiason, 522 yardas (Arizona Cardinals, 10/11/1996)
5. Dan Marino, 521 yardas (Miami Dolphins, 23/10/1988)
6. Matthew Stafford, 520 yardas (Detroit Lions, 1/1/2012)
7. Tom Brady, 517 yardas (New England Patriots, 12/9/2011)
8. Phil Simms, 513 yardas (New York Giants, 13/10/1985)
9. Eli Manning, 510 yardas (New York Giants, 16/9/2012)
    Drew Brees, 510 yardas (New Orleans Saints, 19/11/2006)
11. Vince Ferragamo, 509 yardas (Los Angeles Rams, 26/12/1982)
12. Tony Romo, 506 yardas (Dallas Cowboys, 6/10/2013)
13. Y.A. Tittle, 505 yardas (New York Giants, 28/10/1962)
14. Elvis Grbac, 504 yardas (Kansas City Chiefs, 5/11/2000)
15. Ben Roethlisberger, 503 yardas (Pittsburgh Steelers, 20/12/2009)

Si en ese ciclo 2004-2008, los promedios pasadores se comenzaban a disparar, el siguiente lustro iba a ser aún más prolífico para los mariscales de campo. Aún vigentes Peyton Manning y Tom Brady y con la aparición de otros personajes como Aaron Rodgers, Drew Brees, Eli Manning, Tony Romo entre otros, el ovoide por los aires se transformaba en una secuencia cada vez más usual en los partidos de la NFL. Tomando como referencia las 200.4 yardas de pase por partido y 654 anotaciones aéreas del 2003, veamos ahora como se han dado ambas estadísticas en las últimas cinco temporadas.

2009: 218.5 yardas de pase por juego, 710 pases de touchdown totales
2010: 221.6 yardas de pase por juego, 751 pases de touchdown totales
2011: 229.7 yardas de pase por juego, 745 pases de touchdown totales
2012: 231.3 yardas de pase por juego, 757 pases de touchdown totales
2013: 235.6 yardas de pase por juego, 804 pases de touchdown totales

Es muy evidente que estamos en una era pasadora, donde los récords están cayendo con mucha mayor frecuencia. Los mariscales de elite ponen números casi insuperables y los mariscales buenos (a secas) tienen partidos en los que parecen de elite, bien lo sabe gente como Romo y Stafford. El mayor énfasis a los cobros de interferencia y holding defensivo han sido claves en este cambio y evolución que ha vivido la liga en la última década y el enfoque que se le comenzó a dar al roughing into the passer (rudeza hacia el pasador) desde el 2011, ha generado, aparte de chances para las ofensivas, más cobros por partido. Sumando esos tres cobros, en los últimos tres años se ha generado una media de 21 infracciones por semana (considerando sólo temporada regular). Es decir, 21 potenciales primeros downs automáticos y 21 potenciales oportunidades ganadas gratuitamente para que las ofensivas sigan poniendo puntos en el marcador.

Y así como se han dado más actuaciones de 500 yardas, también se han producido más campañas de 5.000 yardas. Hasta el 2011, sólo se habían producido dos casos de mariscales que habían superado esa cifra a lo largo de un curso, en toda la historia. ¿Qué ha pasado en los últimos tres años? Los invito a ver:

Historia de la NFL: Más yardas de pase en una temporada

1. Peyton Manning, 5.477 yardas (Denver Broncos, 2013)
2. Drew Brees, 5.476 yardas (New Orleans Saints, 2011)
3. Tom Brady, 5.235 yardas (New England Patriots, 2011)
4. Drew Brees, 5.177 yardas (New Orleans Saints, 2012)
5. Drew Brees, 5.162 yardas (New Orleans Saints, 2013)
6. Dan Marino, 5.084 yardas (Miami Dolphins, 1984)
7. Drew Brees, 5.069 yardas (New Orleans Saints, 2008)
8. Matthew Sttaford, 5.038 yardas (Detroit Lions, 2011)

Por como está perfilada actualmente la liga, es muy posible que esa lista siga engrosándose en los próximos años y si tomamos como referencia el énfasis (aún mayor) que se ha anunciado para cobrar las interferencias defensivas en la temporada que está a pocos días de comenzar, podríamos seguir viendo partidos de 500 yardas y más de 40 puntos por lado. Veremos si los árbitros son tan rigurosos como lo fueron en la pretemporada, si persisten o bien aumentan estas producciones ofensivas y qué tal se adaptan y ejecutan las defensivas, ante todos estos ajustes y enfoques especiales al reglamento. Parece imposible, pero si recordamos el último Super Bowl, donde la mejor ofensiva del torneo (Denver Broncos: 38 puntos por partido en temporada regular, 25 en playoffs) fue limitada a ocho puntos, entonces las defensivas sí pueden enfrentar y vencer a maquinarias anotadoras.