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martes, 31 de diciembre de 2019

Lo que quedó y lo que vendrá


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Una década después, los Patriots vuelven a jugar comodines. La derrota en casa en la última fecha regular, dejó a los New England Patriots en tercer lugar y con ello, sin la ansiada semana libre en la primera ronda de los playoffs de la NFL. Aquella caída ante los Miami Dolphins alteró el mapa de toda la conferencia y también la planificación de los Pats, quienes de seguir avanzando deberán ganar eventuales partidos de visita para volver al Super Bowl. Llegarán a los playoffs con la mejor defensiva de la liga (14.1 puntos permitidos por partido), pero cerraron la campaña regular perdiendo tres de los últimos cinco partidos. Tom Brady registra su porcentaje más bajo de pases completos en seis años (60.8%) y su rating más bajo de toda la década (88.0). Jugarán de locales el sábado, pero tendrán el rival más difícil que a priori les podría tocar. Tendrán enfrente a los Tennessee Titans, que cuentan con el rey corredor de este año en la figura de Derrick Henry, quien corrió 211 yardas y anotó tres veces en el último partido, finalizando el año con 1.540 yardas y 16 touchdowns. Y como si fuera poco, Ryan Tannehill viene jugando el mejor football de su carrera y en las bandas está Mike Vrabel, quien conoce bastante bien a los Patriots, desde sus años como jugador. Los Pats bien pudieran llegar lejos una vez más, pero el escenario quedó particularmente complejo después de una derrota que seguramente no estaba en los planes de nadie.

Expectación en la bahía. En un partido definido por centímetros (literal), los San Francisco 49ers aseguraron la primera posición en su conferencia y con ello, la posibilidad de jugar todos los playoffs en su estadio. Serán los primeros playoffs de este conjunto bajo la dirección de Kyle Shanahan y los primeros de Jimmy Garoppolo como titular, aunque la puesta a punto la vivieron durante todo el presente mes. Ganaron tres de los últimos cinco partidos, y cada uno de ellos fue definido por cinco o menos puntos. Ganaron de local y de visita, y quizás lo más valorable fue el carácter que siempre mostraron en diversos ambientes, bajo la lluvia de Baltimore, en el domo de New Orleans y en medio del bullicio de Seattle. Los Niners no solo juegan bien, sino que lo hacen con creatividad sacando varios motions, y variedades de formaciones. En el último tiempo han cambiado su tendencia y están pasando como prioridad. Jimmy G juega con más aplomo y de a poco ha reducido sus errores, cuentan con George Kittle, quien debe ser el mejor ala cerrada de la liga y por margen kilométrico, Emmanuel Sanders ha sido un buen aporte desde su llegada y Deebo Samuel se ha vuelto cada vez más fundamental. Bordearon los 30 puntos de media por partido (2° en la liga) y ganaron 13 partidos pese a tener varios lesionados durante la temporada. En defensa, también cuentan con buenas armas. Nick Bosa causó impacto inmediato en su año de novato, Fred Warner ha crecido una enormidad como linebacker y además, cuentan con un esquinero de amplia experiencia como Richard Sherman. Será difícil este equipo en playoffs y jugando en su casa, tienen razones para ilusionarse.

Eagles, en modo survival. A pesar de haber perdido por lesión a casi todos sus jugadores claves, los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos cuatro partidos que les valieron la clasificación. Ciertamente, no son una máquina de jugar football, pero han hecho lo suficiente para ganar los partidos. Carson Wentz jugará sus primeros playoffs y merece crédito por su actual campaña. Además de ajustarse a todas las lesiones de sus compañeros, juega con escasa protección de sus linieros (37 capturas sufridas). Aún así, se las ingenió para sumar 27 pases de touchdown a cambio de solo 7 intercepciones. Para tenerlo en cuenta, estos fueron los jugadores que acarrearon o recibieron pases en el reciente partido ante los New York Giants: Boston Scott, Miles Sanders, Dallas Goedert, Joshua Perkins, Deontay Burnett y Greg Davis. Algunos de ellos ni siquiera tenían cabida al comenzar la liga, pero han aparecido ante la baja de jugadores insignes como DeSean Jackson y Alshon Jeffery. Llegarán en buena racha a los playoffs, los terceros consecutivos con Doug Pederson, quien ha tenido que variar notoriamente sus esquemas ofensivos, orientando el juego más a los pases cortos y las series sostenidas. Su récord fue un discreto 9-7, pero al haber ganado la división podrán jugar en casa el partido de wildcard frente a los Seattle Seahawks, quienes cerraron el año perdiendo tres de sus últimos cuatro partidos. Se enfrentaron en noviembre y ganó Seattle 17-9, pero dado el momento en que llegarán ambos equipos a los playoffs, ese antecedente queda muy lejano y hasta podría ser inútil.

Green Bay: luciendo menos, produciendo más. En el primer año de Matt LaFleur como director técnico, los Green Bay Packers ganaron 13 partidos y con ello, el derecho de descansar en la primera ronda de los playoffs. El proceso ha pasado por altos y bajos, pero en la mayoría de los casos han encontrado formas de ganar partidos, muchas veces apoyados por fuertes comienzos de Aaron Rodgers o en otras, por remontadas lideradas por el mismo Rodgers, como ocurrió en la Semana 17 donde ganaron después de ir abajo por 14 puntos al intermedio. Aaron Jones se ha consolidado como una pieza clave, corre muy bien con el balón y es una opción confiable en pases cortos, dando pie a jugadas del tipo Jet Sweep, las cuales no se veían antes en Lambeau Field. En la temporada, Jones sumó 1.558 yardas totales y 19 touchdowns, empatado con Christian McCaffrey como el mejor del torneo. Su contribución le ha dado aire a Rodgers, quien no ha requerido de producciones monstruosas. De hecho, Rodgers apenas tuvo dos partidos de +400 yardas, pero su balance de touchdowns e intercepciones es un respetable 26/4. La defensiva ha tenido sus momentos, pero en cuanto a jugadores sus mayores contribuciones vinieron de parte de Preston y Za'Darius Smith quienes han hecho valer sus fichajes en agencia libre desde el comienzo de esta liga. Fueron responsables de 25.5 de las 41.0 capturas de los Packers y saben como quitarse bloqueadores ocupando distintas posiciones. En la temporada, lograron ocho triunfos en partidos definidos por ocho puntos o menos. Un hecho no menor, el saber liquidar partidos. Eso puede ser una virtud para Green Bay, que jugará en casa en la ronda divisional.

Lunes negro, franquicias oscuras. El fin de temporada regular dejó a dos coaches damnificados. Freddie Kitchens fue despedido después de apenas un año al mando de los Cleveland Browns, mientras que Pat Shurmur corrió la misma suerte tras dos campañas con los New York Giants. El caso de Kitchens confirma las dudas que habían previo al comienzo de la temporada, sobre su capacidad de comandar un conjunto lleno de expectativa y sobre todo, con muchos egos. No solo no fue capaz, sino que además nunca hubo disciplina, cosa que los Browns mostraban cada semana cometiendo infracciones de toda especie, la peor sin dudas fue ese golpe con el casco de Myles Garrett a Mason Rudolph. Kitchens es el noveno coach despedido en los últimos doce años en Cleveland. Pasan los entrenadores y sigue la inestabilidad. Por parte de Shurmur, nunca pudo establecer un proyecto, dejando como resultado un equipo débil y con muchas dudas, partiendo por el puesto de quarterback. ¿Se retira Eli Manning? ¿Daniel Jones podrá ser el mariscal del futuro? Shurmur deja New York con apenas nueve triunfos en dos años y la franquicia parece ir a la deriva, después de la salida de Tom Coughlin, hace ya cuatro años.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 10 de diciembre de 2019

Altibajos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El domingo pasado, los San Francisco 49ers dieron un gran paso rumbo a quedarse con el primer lugar de su conferencia al imponerse como visitantes frente a los New Orleans Saints (48-46). Es interesante ver cómo evolucionan los Niners, sobre todo en cuanto a estrategias y la relevancia que tienen los jugadores a partir de las jugadas diseñadas por Kyle Shanahan. De a poco han integrado matices a su juego de carrera que tenían establecido desde el comienzo de la temporada. Dadas las circunstancias del reciente partido, el equipo de San Francisco buscó más opciones de pase y dieron resultado, gracias a buenos desempeños de sus protagonistas.

Aun siendo proclive a cometer errores, Jimmy Garoppolo responde bajo presión. Lo demostró en varias jugadas frente a los Saints, interpretando bien los esquemas e identificando duelos favorables. Completó varios pases fulminantes con Emmanuel Sanders, quien sumó 157 yardas en 7 recepciones y un touchdown (además de un pase anotador), y también acertó varios envíos con Deebo Samuel y George Kittle, este último alineado en diversas posiciones y quien ejecutó la jugada decisiva en la última serie, convirtiendo un 4th & 2 en una jugada de 39 yardas, que desde su origen estaba destinada para él. Los Niners sacaron adelante un partido ante un posible rival de playoffs y siguen creciendo rumbo a esa instancia, a pesar de todas las lesiones que han sufrido a lo largo del año.

El arbitraje volvió a dar la nota baja y en esta ocasión, los malos cobros afectaron a los New England Patriots en su derrota ante los Kansas City Chiefs (16-23). Entre todos los cobros, hubo dos que alteraron el juego. Casi al final del tercer cuarto, Stephon Gilmore recuperó un balón suelto y mientras buscaba acercar el balón al touchdown, los jueces sonaron el silbato deteniendo la acción. Luego de la revisión, confirmaron el fumble pero dejaron sin efecto la corrida posterior de Gilmore privando a los Pats de una posible anotación.

La otra secuencia cuestionable ocurrió en el último cuarto, cuando N’Keal Harry se estiró con el balón hasta el goal line. Por todos lados se vio el touchdown, pero los jueces determinaron que Harry había salido en la yarda 3. Para mala fortuna de Bill Belichick, ya habían retado dos jugadas y ya no podían pedir revisión. Por desgracia, los malos referatos se están haciendo comunes en la NFL y sobre todo, la falta de criterio está distinguiendo a los cuerpos arbitrales en cada partido. Si bien Kansas City hizo méritos para ganar, esos malos cobros además de otras interferencias no advertidas dejaron frustrado a todo el equipo de New England, que además de perder en casa debió soportar el mal procedimiento de los jueces.

Hay que tener en cuenta a los Tennessee Titans. Llevan ocho victorias e igualaron a los Houston Texans, a quienes deberá enfrentar dos veces dentro de las próximas tres semanas. Desde que Ryan Tannehill fue designado como quarterback titular, han ganado seis de siete partidos y siempre anotaron sobre 20 puntos. Además, el ex Dolphin está encabezando la liga con un admirable 118.5 de rating, el más alto de su carrera (nunca ha superado los 95.0 en una temporada). En sus siete titularidades, solo en una ocasión quedó bajo los 100.0. Su presencia ha refrescado a la ofensiva que solo tenía a Derrick Henry como única opción viable. Ahora, los pases y acarreos se complementan, y Henry se consolida como uno de los mejores corredores con 1.243 yardas (2° mejor) y 13 touchdowns (el mejor).

En los primeros seis partidos, hubo tres en los que anotaron menos de 10 puntos sufriendo incluso un 16-0 en contra, en la sexta jornada. Después de aquel juego, se produjo el relevo de Tannehill por Marcus Mariota y la ofensiva creció, al punto de ser la décima mejor en la actualidad, promediando 24.5 puntos por partido. Además del ida y vuelta ante los Texans, les queda recibir a los Saints. Están en buena racha y no será descabellado creer que pueden ganar los tres partidos restantes. De ocurrir aquello, podrían arrebatarle la división a Houston y así tendrían un partido de postemporada en casa. También está la posibilidad de ingresar a los playoffs mediante un comodín, en este momento están con las mismas victorias que los Pittsburgh Steelers. De cualquier manera, los Titans enfrentarán las últimas tres fechas en una clara curva ascendente.

Sin dudas, la peor división es la NFC Este. Se puede comprobar en los rendimientos, donde los Dallas Cowboys y los Philadelphia Eagles comparten el liderato con más derrotas que victorias (6-7) y se puede comprobar también en el desempeño de los cuatro equipos, donde impera la inconsistencia. El duelo entre Eagles y Giants fue un ejemplo de esa inconsistencia. Philly quizás tenga el plantel más talentoso de la división, pero no lo ha demostrado en parte por las lesiones y en especial, por la falta de regularidad en su juego. En cada partido, se ve que Carson Wentz no tiene protección suficiente y muchas veces, los receptores no ayudan soltando muchos pases.

Los Cowboys parecían tener buen rumbo, pero sus patrones negativos les causaron tres derrotas consecutivas y con ello, los cuestionamientos sobre la gestión de Jason Garrett. Aún está pendiente la revancha entre ‘Boys e Eagles (22 de diciembre en Philadelphia), pero es evidente que estos son equipos muy irregulares, plagados por las lesiones y con rendimientos que solo ofrecen chispazos de buen football. Anotan pero les anotan por igual, son capaces de ganar como también pueden cometer todos los errores posibles. Inestabilidad pura.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 19 de noviembre de 2019

Conflictos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En la Semana 11 de la NFL, los New England Patriots salieron victoriosos de un complicado duelo con los Philadelphia Eagles. Fue difícil para los Pats, ya que tuvieron problemas para establecerse en ofensiva. Están sintiendo las diversas bajas por lesión, como Isaiah Wynn, quien es un pilar como tackle ofensivo y James Develin, quien es clave en el juego de acarreos. Les está costando colocar buenos bloqueos, en este partido quedaron en 74 yardas corridas, y con este ya son tres juegos consecutivos en que suman menos de 80 yardas terrestres. Ante la ineficiencia para correr, los Patriots han tenido que lanzar más de lo pensado. De hecho, Tom Brady lanzó 47 pases en el reciente juego, siendo su mayor cantidad de intentos en la temporada. Además de tener que lanzar más, Brady estuvo bajo mucha presión, lo cual precipitó algunos de sus envíos.

Si bien pudieron sumar yardas por aire, el único touchdown lo consiguieron mediante una jugada especial, en la que Julian Edelman lanzó un pase que atrapó Phillip Dorsett dentro del endzone. Además de las lesiones, los Patriots están adaptando a nuevos jugadores dentro de su esquema, como Benjamin Watson, N’Keal Harry y Mohamed Sanu, quienes llevan muy pocos partidos. Lo bueno del caso, es que los Patriots no están comprometiendo el balón ni menos perdiéndolo. Acabaron la visita a Philly sin balones perdidos, mientras que la defensiva aseguró la ventaja en el cuarto período. En medio de las lesiones y otras complicaciones, los Patriots están encontrando formas de ocultar deficiencias y sobre todo, siguen encontrando formas de ganar partidos. No están luciendo, pero son lo suficientemente productivos.

Por su parte, los Eagles viven sus propios problemas. El domingo tuvieron dificultades para correr en todo el partido, en particular desde el segundo cuarto, cuando los Patriots ajustaron en defensiva, cerrando muchos espacios a Miles Sanders y Boston Scott, quienes apenas sumaron 64 yardas en 18 acarreos. En general, la línea estuvo muy apremiada por la presión que colocaban los Pats y sus problemas crecieron luego de la lesión de Lane Johnson. Una secuencia muy repetida en el partido fue ver a Carson Wentz saliendo del pocket para evitar una captura, y luego ver si podía encontrar algún receptor. El mariscal de Philadelphia estuvo asediado toda la tarde, sufrió cinco capturas además de 12 golpes propinados al momento de lanzar. Luego de convertir 10 puntos en las primeras tres posesiones, despejaron en siete de sus siguientes diez marchas y en cinco ocasiones, ni siquiera avanzaron 10 yardas.

En reiteradas situaciones, enfrentaron jugadas de largo trayecto, razón que explica el discreto 3-13 en terceras oportunidades. Tuvieron muchos problemas, pero pudieron tener otro resultado de no haber sido por los pases que dejaron caer los receptores, algunos de esos en momentos clave. Zach Ertz fue el mejor receptor de los Eagles con 94 yardas en 9 atrapadas. Dallas Goedert anotó el único touchdown, recibió tres balones aunque fueron sobre seis pases lanzados en su dirección. Pero el caso más preocupante fue Nelson Agholor. Nueve balones fueron lanzados hacia él, atrapó apenas cuatro. Entre esos pases que no atrapó, estuvo aquel que soltó en el endzone el cual hubiese puesto a Philly a punto de empatar, con poco más de un minuto por jugar en el partido. Una jugada que bien pudiera ilustrar su actual rendimiento (5-5).

La nota baja de la semana ocurrió en Cleveland, en el epílogo del duelo entre los Browns y los Steelers. En una jugada en que Mason Rudolph había completado un pase corto, este cae con Myles Garrett y en el suelo tienen un altercado, donde Garrett acaba quitándole el casco a Rudolph y lo golpea con el mismo en la cabeza (!). Acto seguido, se generó una trifulca en la que dos jugadores de Pittsburgh fueron a golpear a Garrett, uno de ellos fue Maurkice Pouncey quien pateó en el suelo a Garrett. Lógicamente, hubo jugadores descalificados: Garrett y Larry Ogunjobi, este por haber empujado por detrás a Rudolph. Aún en la victoria, los Cleveland Browns están destiñendo y ese acto criminal de Garrett bien serviría de ejemplo para entender la indisciplina que aqueja a todo ese conjunto.

Garrett ya fue suspendido por el resto de la temporada y estará fuera por tiempo indefinido, y no sorprendería si es que no vuelve a jugar después en la liga, ya sea en Cleveland o en otro equipo. Lo que hizo el jueves pasado no tiene precedente y corrió con suerte, ya que pudo haberle causado una conmoción a Rudolph o hasta pudo haberlo matado con ese golpe. Parece exagerado, pero se sabe acerca de lo peligrosos que son los golpes en la cabeza, más si un jugador está desprotegido. En el fútbol americano, el casco se usa de protección, nunca como un arma. Al parecer, el ala defensiva de los Browns lo olvidó y por culpa de él mismo, podría quedar vetado de seguir jugando más adelante.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 3 de septiembre de 2019

Dudas centenarias


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Previo al comienzo de la 100° temporada de la NFL, surgen interrogantes de toda especie. Equipos protagonistas, contendientes, sorpresas o decepciones. Jugadores bajo conflicto, otros viviendo con mucha expectación y en el cierre de la pretemporada, algunos sucesos inesperados. Este nuevo año de fútbol americano trae novedades y desde luego, muchas dudas que se plantean a partir de la semana inaugural.

¿Podrán los Browns responder a toda la expectativa? El equipo de Cleveland cerró el 2018 con mucha esperanza, ganando partidos y jugando bien, con Baker Mayfield y Nick Chubb generando impacto en la ofensiva. En el receso, la gerencia firmó a Odell Beckham Jr y Kareem Hunt. La ofensiva subió de nivel en cuanto a nómina, pero está por verse como podrán adecuarse los nuevos jugadores, en particular Beckham Jr quien sueñe entrar en conflicto cuando no le lanzan el balón. Además, Freddie Kitchens fue promovido de coordinador ofensivo a director técnico, siendo esta su primera experiencia como head coach.

Kitchens no solo tendrá el desafío de ser el entrenador principal, sino que también tendrá que manejar la presión de un equipo que apunta a ser contendiente en el corto plazo, además de todo el revuelo mediático que han causado estos renovados Browns. Ha buscado asesoría con entrenadores más experimentados como Bill Parcells y Nick Saban. Buena iniciativa, sobre todo para anticipar eventuales problemas. El calendario no es sencillo. Solo para tener en cuenta, en los primeros dos meses, tendrán partidos en casa contra los Rams y los Seahawks, y les tocará visitar a los Ravens y los campeones Patriots.

¿Los Colts dejan de ser competitivos sin Andrew Luck? Por una parte, Indianapolis logró formar una base que le servirá para enfrentar cada partido, gracias a jugadores como Darius Leonard, quien como novato dio 163 tackles, y Quinton Nelson quien se afianzó en poco tiempo dentro de la línea ofensiva, además de otros elementos con más trayectoria como T.Y. Hilton y Eric Ebron, a quienes Frank Reich les saca provecho en las jugadas diseñadas para ellos. Es evidente que los Colts tienen jugadores y staff técnico para disputar los partidos.

Pero también es evidente que los Colts pierden mucha calidad con el reciente y repentino retiro de Andrew Luck, quien decidió no seguir jugando después de sucesivas lesiones. Indy no solo pierde a su jugador franquicia, sino que también pierde al elemento por el que giraba en torno la ofensiva y al jugador que impulsaba a este conjunto a ser un genuino contendiente en su conferencia. Antes del anuncio de Luck, varios apuntaban a estos Colts como aspirantes a llegar al Super Bowl. Sin él, hay dudas por si pueden llegar a ocho victorias. Con Jacoby Brissett es otra cosa, por más que pretendan hacernos creer lo contrario.

¿Son los Eagles el equipo más completo de su conferencia? A priori, sí o al menos dentro de una lista de cinco equipos, seguro (equipos como Falcons, Saints y Rams tienen mucho que decir también). Revisando la nómina, hay potencial de un equipo que podría llegar hasta la profundidad de la competencia. Para tener en cuenta: Carson Wentz, el quarterback. Darren Sproles y Corey Clement continúan como corredores y a ellos, se suma Jordan Howard. En cuanto a receptores, abunda el talento con Alshon Jeffery, Nelson Agholor, Zach Ertz y DeSean Jackson, quien regresa al equipo y una línea sólida con Jason Peters y Jason Kelce como pilares. Prácticamente una ofensiva de fantasía.

Lo único que hace dudar de este equipo es si Carson Wentz podrá jugar la temporada completa. En los últimos dos años, se perdió la parte final de ambas campañas y ahora, no estará ese seguro en la banca que era Nick Foles (se fue a los Jaguars). Para Wentz ese será su desafío el cual le permitiría consolidarse como uno de los grandes mariscales de la nueva camada. De ocurrir aquello, los Eagles podrían apuntar tan alto como ocurrió en 2017, cuando conquistaron su primer trofeo Lombardi. Hay expectativa con todo ese talento y también con la creatividad de Doug Pederson, quien ha demostrado saber utilizar muy bien sus armas como bien podría ocurrir este año.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 9 de enero de 2019

Ímpetu


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

¿Qué tienen en común los cuatro vencedores de la ronda de comodines en la NFL? Simple: el factor común que une a esos cuatro equipos es la racha ganadora con la que ingresaron a los playoffs. Ni los Colts, ni los Cowboys, ni los Chargers, ni tampoco los Eagles abrieron muy bien la temporada, pero supieron cerrar bien en la recta final, al punto de volverse peligrosos en esta etapa, sin importar si tengan que jugar en casa o como forasteros. Los Indianapolis Colts comenzaron 1-5, pero después ganaron nueve de sus diez partidos restantes y jugando cada semana mejor. Los Dallas Cowboys llegaron a estar 3-5 en noviembre, pero ganaron siete de sus siguientes ocho desafíos y alcanzaron el título divisional. Los Chargers de Los Angeles ganaron siete de nueve partidos para clasificar y los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos tres partidos, dos de ellos como visitantes, para quedar dentro de los 12 finalistas.

Son rachas positivas, son buenos momentos, se puede denominar de cualquier forma. Pero esto responde también a metodologías que se están aplicando en la cancha. Los Colts encontraron su forma de juego en gran medida a su línea ofensiva, que pasó de ser una de las más frágiles a una de las más sólidas en menos de un año. En su partido frente a los Houston Texans, no permitieron capturas y su mariscal Andrew Luck lo agradece. Aparte de verse saludable, está jugando con mucha seguridad y tomando buenas decisiones en momentos riesgosos. Luck saca provecho de la buena protección que tiene, quizás como nunca antes la tuvo en su carrera.

Y cuando los Colts no pasan, pueden correr y lo hacen muy bien con Marlon Mack, quien se consolida como el caballito de batalla. Sumó 148 yardas y un touchdown el sábado anterior y resulta ser el complemento ideal dentro de esa ofensiva. Además, la defensa presiona y domina como pocas en la liga. Supieron limitar a Deshaun Watson, empleando distintos esquemas de presión con muchos disparos desde las esquinas. Mucha creatividad dentro de staff técnico liderado por Frank Reich (¿mejor coach del año?) y ahora mismo, los Colts parecen ser capaces de vencer a cualquiera.

Como ya he mencionado antes, la clave al éxito de los Dallas Cowboys es tan simple como darle el balón a Ezekiel Elliott. Cuando Zeke corre, Dallas tiene grandes chances de ganar. Así ocurrió frente a los Seattle Seahawks, donde el # 21 sumó 169 yardas totales con un touchdown y fue factor para que Dallas tuviera más tiempo con el balón, acabando con casi 10 minutos más de ofensiva que su rival. Elliott llevó el peso ofensivo, pero Dak Prescott también apareció cuando tuvo que hacer jugadas importantes. Muy buen toque en el pase de touchdown con Michael Gallup y mucha precisión en los envíos a Amari Cooper, pero sobre todo, el quarterback mostró carácter cuando se la jugó en un 3° y 14, donde corrió 16 yardas dejando el balón a centímetros del goal line - eventualmente, el mismo Dak anotó.

Se habla mucho de los pocos riesgos que toma Prescott, pero hay que destacar sus decisiones en este partido, un signo de progreso. Para mejor, la defensiva está dando el complemento ideal, siendo capaz de neutralizar a cualquiera. Les quitaron los acarreos a Seattle y con ello, Russell Wilson debió lanzar más de lo habitual. Están jugando un football de alto nivel y les tocará visitar a los Rams. Perfectamente pueden competir en Los Angeles.

Se notó que los Chargers de L.A. aprendieron de sus errores en la Semana 16, cuando perdieron en casa ante los Baltimore Ravens. El domingo se enfrentaron nuevamente, aunque esta vez fue en la cancha de los Cuervos. De entrada, los Chargers frenaron todos los acarreos y obligaron a lanzar al todavía inexperto Lamar Jackson. Hasta bien entrado el cuarto período, la defensa Charger tenía a sus adversarios por debajo de las 150 yardas y Jackson tuvo toda clase de problemas para lanzar. Algo interesante, fue ver como el equipo de Los Angeles usaba formaciones con 7 backs defensivos para enfrentar las corridas. El coordinador Gus Bradley implementó esa estrategia pensando en limitar a Lamar Jackson. Lo consiguió, ya que Jackson y todos los Ravens quedaron minimizados. De hecho, Baltimore pasó de las 152.6 yardas por partido en temporada regular a tener solo 90 el domingo.

A los Chargers parece no importarles jugar de visita, ni tampoco la dificultad del rival. Melvin Ingram y Joey Bosa comandan una ágil defensiva, mientras que en ofensiva Philip Rivers a sus 37 años sigue jugando con una energía que se transmite a sus compañeros. Eso sí, para el desafío contra los New England Patriots, deberán mejorar la ejecución y sobre todo, tienen que concretar sus chances. Será difícil si anotan solo goles de campo, como lo hicieron en gran parte del juego en Baltimore.

¿Son los Philadelphia Eagles el equipo más peligroso en este momento? Podría ser, dado a que llevan un mes jugando bajo presión y de visita (excepto en la Semana 16). En esas condiciones, los Eagles resuelven situaciones difíciles con aplomo y creatividad. Nick Foles ha salido al rescate, como lo hizo el año pasado. Comete errores, pero en el momento crucial responde como si fuera un mariscal de elite. Impecable envío en la jugada del triunfo con Golden Tate, que se generó en un 4° y goal. Además, la defensiva ha subido su nivel en las últimas semanas. La línea que integran Fletcher Cox, Michael Bennett, Tim Jernigan y Chris Long, puede dominar en la trinchera y crea incomodidad en sus rivales. La fórmula precisa para ganar partidos de visita. Y como si fuera poco, hasta han tenido suerte. De otra forma no se explicaría el fallo del pateador de los Chicago Bears, Cody Parkey, cuyo último intento pegó ¡dos veces! en los postes - aunque luego se supo que Trevon Hester desvió ligeramente el ovoide, tal como aparece en el registro oficial del juego.

Les tocará visitar a los New Orleans Saints, el próximo domingo, con quienes perdieron 48-7 el 18 de noviembre. El contexto era distinto por entonces, los Saints casi triplicaron en yardas y los Eagles eran inestables. Ahora, los Saints llegan con dudas luego de un dubitativo diciembre y los Eagles llegan en su mejor momento. Justo en los playoffs, donde a veces el ímpetu termina imponiéndose a la consistencia de todo un año.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Diferentes caminos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Cuidado con los Chargers. No es ilusión ni casualidad. Después de 15 semanas, los Chargers de Los Angeles están clasificados a los playoffs y aún expectantes por adquirir el mejor récord de su conferencia, luego de vencer en la casa de los Kansas City Chiefs, alcanzándolos en el primer lugar de la AFC. En el partido del jueves pasado, los Chargers comenzaron abajo por 0-14 y más tarde, volvieron a caer en otra desventaja de dos anotaciones (14-28) antes de la remontada decisiva. Entre medio, Philip Rivers había lanzado dos intercepciones, en dos pases muy mal lanzados por él. En otros años, esos eran indicios de una derrota segura, pero acá Rivers corrigió esos errores y comandó dos impecables marchas en el último cuarto, que terminaron con un pase a Mike Williams válido por los dos puntos de la victoria, ahorrándose la idea de un posible tiempo extra.

En su 15° año en la NFL, Rivers está jugando posiblemente su mejor football. Luce con confianza y con mucha frescura, tomando mejores decisiones y repartiendo bien el balón, sin importar quién sea el corredor o receptor. De ahí, una enorme virtud de este equipo: los Chargers han sabido ganar sin algunos de sus mejores jugadores, debido a diversas lesiones. Es más, el equipo de San Diego Los Angeles ganó el jueves pasado sin Melvin Gordon y sin Keenan Allen, quien tuvo que salir del juego temprano en la primera mitad. Al mariscal Charger no le importa nada de eso y continúa lanzando el ovoide, los suplentes responden y la ofensiva no decae, sino todo lo contrario.

Habían ganado hace un par de semanas en Pittsburgh y hace un mes y medio en Seattle. Junto con este partido en Kansas City, son ese tipo de triunfos que le dan credibilidad a un equipo que apunta alto. De a poco surgen voces indicando a Anthony Lynn como candidato a entrenador del año y también a Rivers como genuino aspirante al premio de MVP. Razones no faltarían con el # 17: tiene el tercer mejor rating (112.4), la cuarta mayor cantidad de touchdowns (31) y el quinto mejor porcentaje de pases completos (69.4%).

Las dudas de los Patriots. Debido a sus dos derrotas consecutivas, los New England Patriots aún no confirman su presencia en la postemporada. Aunque dada su situación divisional, es cuestión de un triunfo más para asegurar su clasificación. Eso sí, su reciente caída en la cancha de los Pittsburgh Steelers dejó aspectos considerables. La defensa, si bien permitió apenas 17 puntos, durante el juego concedió muchas yardas que le permitieron consumir tiempo a los Steelers y así poder conservar su ventaja en el marcador. En la primera mitad, las formaciones abiertas crearon espacios favorables para los receptores de Pittsburgh, los cuales se originaban por la lentitud de los Patriots para cubrir todos los vacíos. En varias secuencias, Ben Roethlisberger identificaba el espacio que dejaba algún linebacker y/o safety, y a ese sector lanzaba el balón.

Y en la segunda, los Steelers decidieron correr más y abrieron los espacios para Jaylen Samuels, quien no solo sumaba yardas en cada acarreo (142 totales en 19 intentos) sino que ayudaba a mantener dentro de la cancha a su ofensiva. No es novedad que los Patriots permitan muchas yardas, pero esa debilidad se notó más en este partido, donde la ofensiva tuvo muchos problemas. Primero, por castigos que los retrasaban cuando se acercaban a una anotación (14 infracciones, 8 de ellas previo al snap). En la ofensiva que terminó con una intercepción lanzada por Tom Brady, hubo un holding que retrasó a los Patriots cuando ya estaban en las últimas 10 yardas. Un par de jugadas después, vino la intercepción asegurada por Joe Haden.

Y en segundo lugar, también hubo complicaciones por las jugadas que estaban desarrollando. A raíz de la presión de los Steelers, Brady tuvo que forzar algunos pases y otros, simplemente se fijaba solo en Rob Gronkowski o en Julian Edelman, como ocurrió en la última marcha. Son situaciones anormales para un equipo que suele ejecutar muy bien bajo presión y más aún en este tramo de la temporada. Aunque tal vez no haya que dramatizar mucho y esto solo sea un pequeño bajón. New England estará en playoffs y para sus necesidades, les vendría muy bien obtener el segundo puesto en la conferencia. Esa semana libre, a priori les caería bien para enmendar el rumbo.

¿Reviven los Eagles? De pronto, los Philadelphia Eagles se encuentran en un escenario relativamente similar al que vivieron la temporada pasada, cuando debido a la baja de Carson Wentz tuvo que entrar de emergencia Nick Foles. Este fue el caso en su reciente y sorpresiva victoria de visita frente a los Rams de Los Angeles. A pesar de una intercepción que lanzó, Foles se desenvolvió de gran manera dentro del pocket resolviendo muy rápido frente a los esquemas de presión que presentaban los Rams, completando pases de toda especie – incluyendo un largo envío en el que habían dos receptores desmarcados (!).

La defensa complementó de forma brillante, colocando presión sobre Jared Goff, quien terminó lanzando malos pases y algunos de ellos muy forzados. Michael Bennett y Fletcher Cox dominan como pocos en la línea y sus contribuciones fueron factor para unos Eagles que dictaron condiciones por gran parte del juego en el Coliseum y por pasajes, nos recordaron a aquellos Eagles que ganaron el Super Bowl, la temporada pasada. Está complejo el asunto para clasificar, los Eagles deben ganar sus dos partidos restantes y además, deben esperar caídas de los Cowboys y/o Vikings. Seguro que lo intentarán hasta el final y seguro que lo harán bajo el rol de underdogs, como ya lo hicieron frente a los Rams y como bien supieron hacerlo hace menos de un año.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Ataques absorbentes


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Dadas las características actuales que tiene la NFL, es primordial para cualquier equipo contar con ofensivas prolíficas y sobre todo, con quarterbacks que sean capaces de conducir a sus escuadras a través de los partidos. En muchos de los encuentros de la competición, son los mariscales quienes protagonizan las grandes actuaciones, ejecutando marchas sostenidas, de muchas jugadas y ayudando a sus conjuntos a imponerse en el tiempo de posesión, uno de los aspectos claves para ganar los partidos.

En el reciente fin de semana, hubo tres partidos en el que las ofensivas extendidas fueron importantes en el desempeño de los New Orleans Saints, los Philadelphia Eagles y los Detroit Lions, donde sus respectivos pasadores comandaron las victorias de sus equipos. El caso de los Saints fue impresionante, ya que levantaron un partido que perdían por siete puntos en el cuarto período, como visitantes ante los Atlanta Falcons. Con poco menos de siete minutos, los Saints tomaron el balón en su propia yarda 19 y lo llevaron hasta el otro lado de la cancha, mediante 11 jugadas y en un lapso de 5:43, para conseguir el empate 37-37 y así mandar el partido a la prórroga.

En el proceso, Drew Brees completó cuatro pases y corrió siete yardas, esquivando una tackleada en el acto, para lograr el touchdown. Durante la marcha, Brees empleó jugadas de corto trayecto, teniendo a Alvin Kamara como ruta de escape. De hecho, Kamara atrapó dos pases consecutivos colocando a los Saints dentro de la yarda 10. Alvin, además acarreó el balón en tres ocasiones y además, hubo un end around con Ted Ginn Jr., que generó 20 yardas. Mezclando jugadas, esparciendo el terreno por aire y por tierra, creando espacios para avanzar libremente y tomándose el tiempo necesario entre jugadas. Una fórmula idónea para buscar el triunfo y de paso, sacando el factor del público que suele influir contra equipos visitantes, más aún en partidos divisionales.

Luego, en el tiempo adicional, los Saints tuvieron la primera posesión que acabó siendo la única y con la que terminaron liquidando el partido. La dosis fue aún más extensa, puesto que recorrieron 80 yardas en 15 jugadas, en un lapso de 7:05 dejando a los Falcons sin chance de tener el balón en el overtime. Esta serie tuvo a Brees como protagonista absoluto, ya que produjo yardas en 12 de las 15 jugadas. Completó 9 de 11 pases, todos de corto trayecto logrando primeros downs y así avanzando poco a poco en la cancha, con Alvin Kamara y Michael Thomas como principales objetivos. Así lograron meterse hasta la yarda 1, donde Brees se la jugó con un QB Sneak saltando sobre una montaña de linieros, para anotar el touchdown con el que New Orleans completó la remontada y así, la victoria a domicilio. En el día en que Brees rompió el récord histórico de pases completos, fue el # 9 de los Saints quien guió a su equipo con dos brillantes series en el momento crítico del juego.

En Philadelphia, los Eagles batallaron con los Indianapolis Colts quienes incluso estuvieron en ventaja durante la segunda mitad. En el comienzo del cuarto período, los Eagles tomaron el balón en su yarda 25 y lo llevaron hasta el touchdown en una marcha que les tomó 11:18 (¡casi un cuarto completo!), mediante 75 yardas en 17 jugadas. Una serie que estuvo marcada prioritariamente por los pases de Carson Wentz, quien en su regreso a las canchas después de nueve meses completó 9 de 11 intentos, aunque los acarreos que hubo en esa serie ayudaron a darle un poco más de balance, gracias a los avances de Corey Clement y Wendell Smallwood, este último fue el autor del touchdown decisivo a favor de Philadelphia.

Fue importante la capacidad de Wentz para resolver sus pases. Si bien aún está encontrando su forma, se notó su movilidad dentro del pocket para evadir la presión y estirar jugadas, ayudando en buena manera a darle ritmo a la ofensiva de los Eagles, la cual tendría que seguir mejorando a medida que Wentz se establezca plenamente luego de la lesión de ligamentos sufrida en diciembre del año pasado. Hay que consignar también que en esta serie, hubo tres penalidades defensivas de los Colts que beneficiaron a los Eagles, pero eso no quita méritos a los campeones vigentes de la liga quienes movieron pacientemente el balón y sin mucha prisa, dado el tiempo que tomaban entre jugadas y los mencionados 11 minutos de duración en esta marcha. La variedad en sus formaciones abiertas, además de la rapidez de sus corredores y receptores ayudan para que los Eagles fluyan sobre la cancha y puedan ser capaces de ejecutar series prolíficas y tan extensas como esta que les dio el triunfo hace unos días.

El domingo por la noche, los Detroit Lions mejoraron sustancialmente respecto a las dos semanas anteriores y derrotaron a los New England Patriots, en buena parte gracias a su ofensiva que supo establecerse desde el primer cuarto y cuando amenazaban los Pats, supieron definir el partido con una serie en la que impusieron su propio ritmo de juego, recorriendo la cancha en un trayecto de 75 yardas en 10 jugadas, durante 6:18 (casi la mitad del tercer período). Si bien la primera jugada fue una captura de Deatrich Wise sobre Matthew Stafford, el resto fue precisión y velocidad por parte de los Lions, en donde el mariscal supo repartir el balón en cada uno de los seis pases que lanzó, con Theo Riddick, Kenny Golladay, Golden Tate y Marvin Jones, con quien Stafford se conectó para el touchdown.

Previo a la anotación, el mariscal Lion llevó la ofensiva con pases que sirvieron para ir avanzando paulatinamente, usando formaciones de 3 ó 4 receptores, generalmente con un corredor junto a Stafford, quien demostró tener el temple necesario para completar sus pases, sobre todo cuando acechaba la presión de los defensivos de New England. En la jugada del touchdown, Stafford leyó bien la defensiva, antes de encontrar a Jones quien corrió de izquierda a derecha, quedando en una situación de uno contra uno, propicia para que Stafford soltara un pase largo, de esos que tanto gusta lanzar, que fue preciso a las manos del receptor, quien atrapó el balón dentro de la zona de anotación, completando una jugada de 33 yardas, y de esa forma acercó a los Lions a su primera victoria en este torneo.

El factor común que unió a Saints, Eagles y Lions estuvo en sus ofensivas que ejecutaron series de larga duración y extenso recorrido para liquidar sus respectivos juegos. Esta clase de estrategias suelen caer muy bien en equipos con pasadores muy precisos y que sepan repartir bien el balón, además de contar con corredores y receptores lo suficientemente rápidos para esparcirse por la cancha, generando duelos favorables y con ello, opciones de sumar yardas y puntos, tal como supieron hacerlo las ofensivas encabezadas por Brees, Wentz y Stafford en la tercera semana.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Por si lo olvidaban...


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Aaron Rodgers es uno de los mejores quarterbacks en la NFL, aun jugando a una sola pierna como terminó haciéndolo el domingo, en el triunfo de los Green Bay Packers sobre los Chicago Bears. Dadas las circunstancias, esta debió ser una de las grandes victorias de Rodgers en su carrera, luego de una lesión que parecía sacarlo del partido (y quizás de varias semanas más de competencia), Aaron regresó a la cancha en el tercer cuarto, con el marcador 20-0 en contra y fue el gran artífice de la remontada, con una evidente lesión en la rodilla izquierda que limitó su movilidad, apenas desplazándose dentro del pocket.

Para Rodgers, eso fue suficiente para manejar la ofensiva de los Packers con pases rápidos y muy precisos. El tiro de 39 yardas con Gerónimo Allison fue impresionante por lo perfecto que fue y la jugada decisiva con Randall Cobb, de 75 yardas en el cuarto período, impresionó primero por la calma que tuvo Aaron para mantenerse paciente dentro del bolsillo protector y así poder encontrar a Cobb, quien en sus propias palabras acabó improvisando una ruta para atrapar el balón y llevarlo por toda la cancha. Lo hecho por Rodgers fue catalogado inmediatamente como épico y tal como ha sido en años anteriores, los resultados en Green Bay pasarán prioritariamente por el desempeño de su # 12. Ahora, queda por ver su condición física. Al menos, él mismo dice que jugará el próximo partido.

Mientras Bill Belichick sea el entrenador en jefe y Tom Brady el mariscal de campo, los New England Patriots seguirán siendo competitivos y genuinos aspirantes a llegar, como mínimo, a las finales de conferencia. Con tal de tener buena protección, Brady sigue siendo capaz de hacer y deshacer a su antojo, da igual a quien tenga como receptores. Hasta que Julian Edelman cumpla con su suspensión, estarán Chris Hogan, Phillip Dorsett y Cordarrelle Patterson como principales opciones por aire, aparte de Rob Gronkowski. Con la excepción de Gronk, ninguno de ellos es muy prodigioso, pero Brady sabe cómo sacarles provecho, al igual que con tantos otros receptores con los que ha jugado en su carrera.

En defensa, parece no importar quienes sean los jugadores. Con una preparación a conciencia y una estrategia adecuada implementada por Belichick, el conjunto rinde de forma aplicada para cubrir a los receptores, mientras los jugadores de la línea persiguen al mariscal contrario. Esa fue la receta del domingo frente a Deshaun Watson y el joven pasador de los Houston Texans tuvo toda clase de problemas para ubicar a sus compañeros. Se habló mucho de los cambios de jugadores en New England durante el receso, pero la metodología se mantiene y eso importa más que cualquier traspaso o fichaje en esta franquicia.

Los Minnesota Vikings cuentan (discutiblemente) con la mejor defensiva y con uno de los cinco mejores conjuntos de todo el torneo. Si ya jugaban bien el año pasado, cuando permitían 15.8 puntos por partido, ahora apuntan a jugar todavía mejor gracias a la llegada de nuevos jugadores como Sheldon Richardson, George Iloka y el novato Mike Hughes, quienes dotan al equipo con más calidad en sus respectivas posiciones. Ya en el primer partido comenzaron a generar impacto, Richardson registró una captura y Hughes convirtió un pick six en el tercer cuarto.

Kirk Cousins es la novedad ofensiva y a su vez, quien genera la disyuntiva de cuanto puede mejorar Minnesota con él como su nuevo quarterback. En sus años en Washington, tuvo campañas relativamente productivas pero en los partidos cruciales solía caer, como ocurrió en su única incursión en playoffs hace tres años. Jugó bien en el triunfo ante los San Francisco 49ers, con dos pases de touchdown. El reto para Kirk será ver como juega ante defensivas mejor preparadas y en ambientes más hostiles. Entre el desempeño de Cousins y la mejoría de la línea ofensiva pueden estar las claves de los Vikings para otra temporada exitosa.

Los Rams de Los Angeles deben ser el mejor equipo de la liga en cuanto a la proporción de cantidad y calidad de jugadores. Con todos sus refuerzos conseguidos en el receso, apuestan a ganarlo todo en el corto plazo. La base del año pasado era sólida, por lo que esperan que Marcus Peters, Aqib Talib y Ndamukong Suh potencien a una defensa que de por sí era respetable, gracias a la habilidad de Aaron Donald. Por lo pronto, Peters comenzó a pagar dividendos, gracias al pick six con que los Rams liquidaron el partido del lunes frente a los Oakland Raiders.

En ofensiva, se notaba que muchos jugadores fueron reservados en pretemporada, razón por la que los jugadores tardaron prácticamente una mitad en meterse de lleno al partido. Y cuando están en ritmo, los Rams aparte de ser eficientes, son uno de los equipos más entretenidos para ver jugar. El diseño de jugadas cae perfecto dentro de un equipo joven, con mucha velocidad para ejecutar jugadas rápidas y donde Jared Goff poco a poco logra mayor solidez como mariscal de campo, tomando cada vez mejores decisiones. Excelente toque en el touchdown con Cooper Kupp. Y además está Todd Gurley, quien tiene la fuerza para castigar contrarios y el talento para llevar el balón por toda la cancha, ya sea corriendo o después de atrapar un pase.

Los Philadelphia Eagles tuvieron muchos problemas ofensivos en el partido inaugural, pero como campeones que son, encontraron una forma para terminar venciendo. El Philly Special (pase de Nelson Agholor a Nick Foles) metió a los Eagles en el juego y sirvió para las anotaciones de Jay Ajayi, con las que terminaron imponiéndose sobre los Atlanta Falcons. Aún con problemas para mover el balón, los Eagles conservan la versatilidad en sus líneas, pueden anotar jugando con formaciones abiertas como también con formaciones clásicas con cualquiera de sus corredores atacando al rival de turno. Esta ofensiva debiera mejorar una vez que retorne Carson Wentz.

Al igual que en el duelo de playoffs de la liga pasada, la defensiva ayudó enormemente a sostener la diferencia frente a Atlanta. Es tal el nivel de sus cuatro frontales, que no requieren de más jugadores para presionar al pasador rival. La línea encabezada por Fletcher Cox logró atrapar en tres ocasiones a Matt Ryan y lo persiguieron varias veces más. Pudieron resistir el último intento de los Falcons y al igual que en el juego del 13 de enero, Julio Jones no pudo anotar en el final. Esta vez, la marcación fue tan buena que Jones atrapó el balón pero fuera de la cancha. La defensa asegurando el partido, hay que respetar al campeón.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 8 de febrero de 2018

Philly, Philly!


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La temporada que acaba de concluir en la NFL estuvo marcada, entre otros sucesos, por lesiones que perjudicaron el andar de varios equipos. Vimos como los Green Bay Packers pasaron de ser una máquina ofensiva a ser un conjunto casi inofensivo luego de la lesión de Aaron Rodgers. Vimos también como los Houston Texans dejaron de ganar partidos al perder a su prometedor mariscal DeShaun Watson. Esta cadena de hechos desafortunados parecía tener continuidad en diciembre, momento en que los Philadelphia Eagles lamentaron la baja de Carson Wentz luego de una lesión en los ligamentos. El pensamiento lógico nos llevó a muchos a dar por hecho que los Eagles no iban a durar mucho tiempo en los playoffs, tan solo por haber perdido a su joven estrella. Bajo el argumento establecido en que la presencia de un buen quarterback es fundamental para obtener el éxito, el hecho de no tener a Wentz para el último era casi una crónica de eliminación prematura.

Lo que muchos no consideramos debidamente fue que Doug Pederson, al igual como supo hacerlo frente a otras bajas, es un entrenador que demuestra tener muchas cualidades para planificar y ajustar en caso de inconvenientes, a pesar de su corta trayectoria como head coach. Tomó algunas semanas, pero finalmente el sustituto Nick Foles encajó dentro del esquema, entró en ritmo y poco a poco le fueron dando las riendas de la ofensiva Eagle. Al principio, jugaba para no equivocarse. Eventualmente, terminó jugando para destrozar oponentes. Aquí se nota mucho la influencia del grupo de entrenadores, pero también cobra mucha relevancia el talento del propio jugador. Hasta mediados de diciembre no había tomado un solo snap en partidos oficiales de esta temporada y hace pocos días, en la disputa del Super Bowl LII, tomaba decisiones rápidas y acertadas, con un nivel de precisión digno de quarterback de elite y no de alguien que entró a jugar de emergencia.

Aquí también se ve la actitud y la personalidad de Nick Foles quien, vale recordar, no es precisamente un niño. En su primera etapa con los Philadelphia Eagles (2012-2014) fue titular por casi dos años hasta que una fractura de clavícula lo terminó marginando de la organización. Y en su retorno, tuvo (de forma imprevista) su oportunidad y la aprovechó, jugando al más alto nivel y cuando había más presión. Ese atrevimiento de Foles se refleja también en todo el plantel de estos Eagles, que por las características de cada uno de sus miembros parecen estar elegidos adecuadamente para jugar en este conjunto y bajo los esquemas de Doug Pederson, Frank Reich y Jim Schwartz.

Talento, velocidad, astucia y sobre todo, hambre de victoria. Para los Eagles no era solo ganar los partidos. Se trataba de arrollar al rival de punta de yardas y anotaciones por montones. Era abrir la cancha con los receptores, machacar con los corredores y presionar con los cuatro frontales. No era un simple playbook, era echar a volar la imaginación con jugadas impensadas. Sacar un flea flicker de media cancha para timbrar los pasajes al Super Bowl y en la misma definición, jugarsela en 4th & goal en lugar de jugar por los tres puntos y al hacerlo, ejecutar una variable del wildcat con el mariscal ejerciendo de receptor.

Táctica y estrategia. Pero también, ímpetu y valentía. Perdieron a uno, perdieron a dos, perdieron a varios jugadores. Pero los Eagles siguieron jugando y siguieron creyendo en sí mismos. Y Pederson seguía encontrando nuevas fórmulas para ganar los partidos. Un día ganaban pasando, en otro corriendo y en otro jugando defensa. ¿Y en el Super Bowl? tirando pases por toda la cancha, de toda variedad y de la más alta complejidad. Hay que tener personalidad para plantarse frente a la mejor franquicia de este siglo (a.k.a. New England Patriots) y tirar todo el repertorio a la cancha, aún sin tener a toda la alineación titular. Los Eagles pegaban, los Patriots pegaban de vuelta y al final, los Eagles pegaron todavía más fuerte. Nunca aflojaron. De entrada, fueron con sus mejores recursos. Nada de especulaciones, a lanzar y a poner en movimiento a todos los receptores. Y para rematar, una fuerte dosis terrestre, donde el ex Patriota LeGarrette Blount castigó una y otra vez a sus rivales, acorde a como lo hacían todos sus compañeros.

Este triunfo de los Philadelphia Eagles refleja lo que es el fútbol americano: un deporte de conjunto por excelencia. No alcanza solo con tener buenos jugadores, sino que sepan rendir para bien del equipo y dentro de un esquema determinado. Foles dejó de manifiesto, con sus actuaciones, lo necesario que es contar siempre con un buen jugador reserva. En vez de desplomarse, siguieron jugando buen football aún con Nick dentro de la alineación. Y la gestión técnica/gerencial de este equipo demuestra lo valiosa que es la capacidad para saber elegir los jugadores precisos para las necesidades del equipo. No tienen que ser precisamente estrellas, sino que ser lo suficientemente buenos y útiles para el bien común.

En las duras y en las maduras, con titulares y con reservas. De local y de visita. En temporada regular y en playoffs. Y sobre todo, en el Super Bowl. Los Eagles volaron como verdaderas Águilas, con sus largos pases, con sus fuertes acarreos, con sus incesantes presiones y con el siempre furibundo apoyo de una afición leal que por fin ve un campeonato ganado por su equipo. En una ciudad que no tiene muchos títulos deportivos, los Eagles acaban de regalar a Philadelphia, quizás, el triunfo más importante de su historia. El trofeo Vince Lombardi tiene nuevos e inéditos dueños. Y por lo demás, son absolutamente merecedores de ese premio.

Fly Eagles, Fly!


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 1 de febrero de 2018

Camino a Minneapolis


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles ganaron la misma cantidad de partidos en esta temporada de la NFL, entraron a los playoffs en el primer lugar de sus respectivas conferencias y superaron sus respectivas series jugando de local, pero también es cierto que estos conjuntos vivieron procesos muy diferentes en su camino al Super Bowl LII, partido en el que definirán al campeón del presente torneo. Mientras los Patriots demostraron ser un equipo tan fuerte como el del año pasado, ratificando el favoritismo que había sobre ellos durante la postemporada, los Eagles debieron adaptarse ante las reiteradas lesiones de jugadores que integraban la alineación titular, razón por la cual pasaron a ser los underdogs de su conferencia, pese a haber tenido la mejor marca. New England vuelve a jugar el último partido del calendario y podrá defender su título ganado el año pasado, apuntando a un sexto campeonato en la historia de la franquicia. Philadelphia reaparece en un Super Bowl después de 13 años. Perdieron en sus dos incursiones anteriores, ahora en su tercera buscarán su primer trofeo Lombardi. Los Patriotas y las Águilas son equipos fuertes, bien armados y como si fuera poco, representan a sectores con una reconocida afición y cultura deportiva. A priori, esta 52° edición del Super Bowl, que se desarrollará en el estadio de los Minnesota Vikings, tiene muchos argumentos para quedar en la historia. Por lo pronto y previo a este partido, presentamos lo necesario para saber más algunas claves.

Los equipos: los New England Patriots jugarán el Super Bowl por tercera vez en cuatro años y por octava ocasión en el Siglo XXI. Después de la derrota frente a los Kansas City Chiefs en la inauguración, solo perdieron dos veces más. Casi ni se notó la baja de Julian Edelman, gracias a la contribución de otros receptores como Brandin Cooks y Danny Amendola, además del siempre imponente Rob Gronkowski. En los playoffs, derrotaron sin mayores problemas a los Tennessee Titans y luego, debieron remontar un déficit de 10 puntos en el cuarto final para vencer a los Jacksonville Jaguars. Los Pats son un ejemplo de estabilidad gracias a la gestión técnica de Bill Belichick, pero también de como saber renovarse en el éxito. 21 de los integrantes del actual equipo son jugadores que no estaban en New England la temporada pasada.

Por su parte, los Philadelphia Eagles debieron enfrentar lesiones de jugadores insignes como Darren Sproles, Jason Peters y Carson Wentz, quien al momento de sufrir su lesión lideraba la liga con 33 pases de touchdown y era considerado como candidato al premio de MVP de la temporada. Doug Pederson, quien está recién en su segundo año al mando de este equipo, junto con sus asistentes han sabido crear diferentes estrategias para hacer rendir a todos sus jugadores, sin importar si son titulares o suplentes con poco rodaje. Surgieron dudas después de la baja de Wentz, pero en los playoffs respondieron venciendo por cinco puntos ante los Atlanta Falcons y después, brindando un recital ofensivo frente a los Minnesota Vikings. Este equipo posee una interesante mezcla de jugadores tomados en el draft más otros adquiridos en la agencia libre y que han encajado adecuadamente dentro de los esquemas de juego.


El cuarentón y el suplente: a sus 40 años de edad, Tom Brady se apresta para jugar su octavo Super Bowl y apunta a ganar su sexto, de lograrlo se convertiría en el quarterback más veterano en ser campeón de la NFL, marca que le pertenece a Peyton Manning quien hace un par de temporadas ganó con 39 años. Brady no solo sigue llenando las fichas estadísticas (fue el líder en temporada regular, con 4.577 yardas), sino que también muestra un estado físico envidiable para alguien de su edad. Además, muestra mucha coordinación con los pies al momento de desplazarse antes de lanzar los pases. Brady vuelve a jugar el Super Bowl a 16 años de su primera aparición, cuando llegó luego de haber comenzado ese año siendo suplente, misma condición en la que llega actualmente Nick Foles. Originalmente elegido por los Eagles en el draft de 2012, jugó casi dos años como titular antes de sufrir una lesión y eventualmente, pasar sin mucho éxito por los Rams y los Chiefs. De vuelta en Philly, Nick debió tomar el puesto del lesionado Wentz y durante los playoffs se ha destapado completando 77.8% de sus pases y registrando un rating de 122.1. No hay que menospreciar su talento y capacidad de ejecución.

Atención con los corredores: ambos equipos equipos priorizan los pases, pero los running backs tienen mucha relevancia. Los Patriots saben darle uso a James White, Dion Lewis y Brandon Bolden, quienes pueden correr y también recibir pases. Mucho ojo con esto último, estos corredores pueden atrapar balones y sumar yardas con su velocidad, y si logran meterse en la zona de linebackers de los Eagles pueden causar estragos, ya que los verdes tienen problemas frenando corredores en campo abierto. Mientras los Pats cuentan con ese grupo, el equipo de Philadelphia cuenta con Jay Ajayi como opción principal y con LeGarrette Blount, quien fue campeón con New England hace un año, como alternativa en corta distancia y dentro de las últimas 20 yardas. De hecho, sus dos touchdowns anotados en los playoffs ocurrieron en la zona roja.


Jugador a seguir, New England: Danny Amendola. Había tenido una buena temporada regular, atrapando 61 pases con 659 yardas. Pero en los playoffs ha aumentado su relevancia, convirtiéndose en el arma principal de Brady, en cuanto a wide receivers. En total, lleva 18 recepciones con 196 yardas y dos touchdowns, ambos producidos en el juego frente a los Jaguars y que acabaron siendo decisivos en el resultado final. Con su velocidad puede desarrollar cualquier tipo de rutas, pero es su disciplina para hacer lo necesario por el equipo la clave por la que ha permanecido cinco años con los Patriots y en este partido, puede marcar diferencias como ya lo ha hecho antes.

Jugador a seguir, Philadelphia: Fletcher Cox. Por su tamaño y fuerza, puede dominar a cualquier liniero ofensivo y romper cualquier jugada adversaria. Es uno de los pilares de la línea defensiva de los Eagles, junto con Brandon Graham; Chris Long y Vinny Curry, y siempre puede crear peligro en el pocket, empujando rivales y presionando mariscales, como bien lo hizo en el juego frente a los Vikings. No hay que descartar que Matt Patricia asigne a dos jugadores para bloquearlo, pero su presencia intimida y si llega a ser neutralizado, eso puede generar una chance para alguno de sus compañeros pueda presionar al # 12.

Clave colectiva (I): Brady necesita poner a prueba a los secundarios de Philadelphia. Si logra hacerlo empleando formaciones abiertas, podría sumar muchas yardas y para ello, tendrá que tomar decisiones rápidas. Será importante que utilidad tendrán los corredores de New England en el comienzo del juego y ver cuánto podría impactar la presencia de Gronkowski, ya sea en un potencial duelo con Malcolm Jenkins o bien, como un elemento distractor para dar paso a otros receptores.

Clave colectiva (II): para los Eagles sería muy importante establecer los acarreos desde el comienzo con Ajayi, sería muy útil para tener ofensivas largas y así darle más soltura a Foles. Todo esto puede depender mucho de los esquemas defensivos que exhiban los Patriots, quienes suelen variar sobre todo en jugadas de pase, donde no siempre mandan más de cuatro jugadores a presionar. Se les puede correr a los Pats, pero los Eagles deberán aprovechar sus oportunidades de anotar.

Clave colectiva (III): la presión al mariscal. Sistemáticamente, los Eagles presionan con sus cuatro jugadores de línea y de vez en cuando mandan a algún linebacker o safetie a presionar. Para ellos puede ser importante colapsar los costados del bolsillo protector, con tal de limitar el margen de maniobra a Brady. Mientras que los Patriots además de variar pueden incluso presentar algo nunca visto en la temporada. ¿Sólo poner a los linieros a cargar o jugar blitz desde el primer cuarto? una disyuntiva que seguro deben estar debatiendo en el equipo de New England.

El antecedente: Super Bowl XXXIX - 6 de febrero, 2005. En aquel partido jugado en Jacksonville, los Patriots lograron su tercer título derrotando a los Eagles, 24-21. El juego llegó al último cuarto empatado a 14, pero los Pats desnivelaron primero con un acarreo de Corey Dillon y luego, con un gol de campo de Adam Vinatieri. Brady lanzó dos pases de touchdown, uno de ellos con Mike Vrabel, un linebacker que se alineó como receptor en un goal-line-situation. Deion Branch atrapó 11 pases, sumó 133 yardas y fue premiado como el MVP del partido. Por los Eagles, Donovan McNabb lanzó tres touchdowns pero tiró tres intercepciones, y después del partido fue acusado de haberse cansado durante el último cuarto, mientras Philly intentaba remontar en el marcador.

La curiosidad: pese a estar designados como locales para este partido, los Patriots decidieron utilizar su camiseta blanca para el próximo domingo. Para tener en cuenta, 12 de los últimos 13 campeones jugaron de blanco, entre ellos los Pats en sus últimos dos títulos. La única excepción en ese lapso fueron los Green Bay Packers, quienes utilizaron su uniforme de local (verde y amarillo) en la edición XLV.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 25 de enero de 2018

Robándose el show


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles se ganaron su derecho de estar en el Super Bowl LII debido a excelsos desempeños colectivos. En caso de los Pats, una gran ejecutoria más la capacidad de Bill Belichick y sus asistentes de saber ajustar a tiempo, fueron las claves para el triunfo ante los Jacksonville Jaguars, mientras que las Águilas reaccionaron a una tempranera anotación en contra y terminaron arrasando frente a los Minnesota Vikings, con una versátil ofensiva y una línea defensiva que dominó al punto de limitar las opciones de sus rivales.

Grandes equipos que tienen muchas habilidades, pero que también cuentan con jugadores que marcaron la diferencia cuando más contaba, como fue en los casos de Danny Amendola y de Nick Foles. Partamos por Amendola, quien emergió como la principal arma ofensiva de los Patriots en la remontada del cuarto período frente a los Jaguars. En los 15 minutos finales, Tom Brady lo buscó en siete ocasiones y Danny atrapó cinco de esos pases - en los tres cuartos anteriores, había atrapado solo dos. Anotó los dos touchdowns con los que New England terminó asegurando el partido y en la anotación ganadora, realizó una maniobra digna de una ovación, al mantener los dos pies dentro de la cancha al mismo tiempo en que mantenía el balón en sus manos, tras hacer un exigente salto.

El pase de Brady fue bueno, pero la habilidad de Amendola fue aún mejor. Y no hay que olvidar, que fue el mismo # 80 quien situó a su equipo a 30 yardas del endzone para comenzar esa serie, luego de haber corrido 20 yardas tras un despeje. Hizo de todo y en el momento de mayor tensión en el partido. Así como en jornadas anteriores aparecieron otros jugadores como Rob Gronkoswki o James White, esta vez fue Amendola la pieza clave del equipo de New England y fue uno de los artífices del triunfo que los pone en su octavo Super Bowl de este siglo. Van por el bicampeonato y el sexto título de su historia.

Se nota mucho la influencia de Doug Pederson y Frank Reich, quienes han hecho rendir a los Philadelphia Eagles pese a las considerables bajas que han sufrido por diversas lesiones. Había muchos cuestionamientos sobre Nick Foles, básicamente porque era suplente y por si iba a ser capaz de suplir a Carson Wentz, quien hasta su lesión sufrida a mediados de diciembre, estaba firmando una campaña de categoría MVP. La verdad es que Foles no solo ha respondido, sino que ha jugado con mucha soltura y dominio del esquema y en ello se pueden notar sus aptitudes, las cuales supo aplicar frente a los Vikings. Supo leer las coberturas, se movió bien dentro del pocket y tuvo paciencia para tomar buenas decisiones, como fue en aquel touchdown de 53 yardas con Alshon Jeffery, en el segundo cuarto.

En esa jugada, Foles se tomó el tiempo para buscar al mejor receptor disponible y vio como fallaban los Vikings en cobertura, dejando libre a Jeffery cerca del endzone. Apenas vio ese espacio, Nick soltó un pase largo y bien preciso, digno de un quarterback de postemporada. Eso es ejecución y eso también es talento del mariscal, quien supo mantenerse dentro del bolsillo protector, pese a la presión rival, y después identificar a su mejor receptor. Foles falló apenas siete pases el domingo pasado (26/33, 352 yardas, 3 touchdowns y 141.4 rating) y en los dos partidos jugados en playoffs, promedia 77.8% de pases completos y su rating es de 122.1. Le han preparado un esquema adecuado, pero él también ha puesto de su parte tomando muy buenas decisiones. Frente a los Vikings, no parecía ser el reserva.

Dadas las cualidades de ambos, no debiera sorprender que tanto Amendola como Foles sean protagonistas en sus respectivos equipos, en el partido del próximo 4 de febrero. Pero tomando en cuenta el nivel de jugadores tanto en los Patriots como los Eagles, bien podrían aparecer otros personajes que acaparen la atención, tal como lo hizo White el año pasado anotando tres veces frente a los Atlanta Falcons, o como podría hacerlo LeGarrette Blount, quien integró al equipo de New England el año pasado y en esta postemporada, ya ha anotado dos veces para Philadelphia y ambas anotaciones dentro de las últimas 20 yardas. No es casual que estos dos equipos hayan ingresado a los playoffs con las mejores marcas de sus conferencias y tampoco es casual que hayan sido capaces de llegar al próximo Super Bowl, pese a haber sufrido diversas bajas. A priori, el partido por el campeonato de la NFL podría ser un duelo de interesantes estrategias, pero también un partido en el que el talento de determinados jugadores podrían ser factor, como ya lo hicieron Amendola y Foles en las recientes finales de conferencia.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 18 de enero de 2018

¿Sólo basta con un buen mariscal?


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

No tan rápido...

Sí, siempre es necesario contar con un gran quarterback para ganar y llegar lejos en la NFL. Sobre todo, con las reglas actuales que favorecen a las ofensivas. Pero nunca hay que perder de vista que en la mayoría de los casos, un buen mariscal de campo es tan importante como tener una gran escuadra que funcione bien colectivamente. Los cuatro finalistas del presente torneo nos recuerdan lo valioso que es contar con un balance en cada una de las facetas que componen este juego.

Ya en la fase anterior, habíamos visto lo necesarios que son los corredores y las defensivas para ganar partidos difíciles. En la reciente ronda divisional, vimos lo fundamental que puede ser el hecho de contar con muchas opciones confiables para ejecutar estrategias o jugadas específicas. Así como los Vikings lograron un agónico triunfo con un mariscal que no había sido elegido en el draft y los Eagles ganaron jugando con un pasador que hace un mes estaba hundido en la banca, los Jaguars vencieron con una ofensiva tradicional (si es que cabe el término) y los Patriots emplearon sus estrategias defensivas a cabalidad con un puñado de jugadores que, en su mayoría, deben ser completos desconocidos para el común de la gente. Trabajo en equipo que bien merece ser reconocido.

Se ha vuelto rutinario ver a los New England Patriots llegando hasta lo profundo de la postemporada. Por séptimo año consecutivo, se sitúan dentro de los cuatro finalistas de la liga. Se lee fácil, pero no lo es. Cada año van renovando el plantel, cada año Bill Belichick debe hacer diferentes ajustes a sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta, cada año este equipo exhibe distintas formas de jugar y lograr victorias, cada año emergen nuevos protagonistas y cada año juega mejor Tom Brady.

Claro, el jugador que marca la diferencia es Brady, pero sí en un momento dado resulta mejor la opción de darle el balón a cualquiera de los corredores, bienvenido sea. Brady no solo luce bien físicamente a sus 40, sino que sigue tomando muy buenas decisiones dentro de la cancha, desenvolviéndose de forma magistral dentro del pocket. La defensa pasó apuros durante un cuarto contra los Titans, pero llegaron los ajustes y problema resuelto. Al poco rato, Marcus Mariota dejó de crear peligro y pasó a estar bajo continua presión. Do Your Job es el lema en Foxboro y lo cumplieron tal cual por una semana más. Un triunfo más y podrían tener la chance de jugar por un sexto trofeo Lombardi.

Típico que durante los playoffs, mucha gente que no sigue mucho el football durante el año empieza a ver los partidos. Este público suele dejarse llevar por nombres y prejuicios y le cuesta entender como un equipo como los Jacksonville Jaguars, quienes venían de campañas muy malas, logra meterse hasta el Final Four. De los cuatro equipos que siguen en competencia, este debe ser el que emplea más elementos del viejo fútbol americano. Formaciones con fullback, prioridad por los acarreos y hasta el mariscal juega bajo centro. A todo eso, hay que añadir una actitud agresiva, sin importar si juegan en su cancha o fuera de la misma. El domingo pasado, abrieron el marcador jugándosela en 4° y goal, con un ataque de Leonard Fournette. Nada de miedos, nada de jugar "a-la-segura". Arriesgando y con todo.

Como si fuera poco, la unidad defensiva marca presencia en la línea de golpeo, presionando mucho y hasta creando jugadas que cambian el curso de los partidos. Robaron dos balones en la primera mitad frente a los Pittsburgh Steelers y capitalizaron con 14 puntos. Este quizás no sea un equipo que luzca demasiado, pero tiene los fundamentos como para complicarle la vida a cualquiera. Corridas y ofensivas de larga duración + defensa dura y algo oportunista. Una fórmula que siempre será bien considerada en playoffs.

Los Philadelphia Eagles están jugando la postemporada con un Plan B y por lo visto en su victoria frente a los Atlanta Falcons, esa alternativa fue bien urdida y mejor ejecutada en la cancha. Ante la baja de su estrella Carson Wentz y la reciente aparición de Nick Foles, la fórmula que han optado Doug Pederson y Frank Reich ha sido darle el ovoide a Jay Ajayi, dándole toda la confianza (aún si comete un fumble) y estableciendo bien el juego de carrera, para luego darle soltura a Foles quien cuando fue puesto a prueba, cumplió con pases certeros que ayudaron a extender las ofensivas de los Eagles. Le tomó tiempo pero parece que Foles está en ritmo (falló apenas siete pases y tuvo rating de 100.1), lo que es bueno tomando en cuenta que hace unas semanas tan solo veía los partidos desde la banca.

Mucha atención con la línea defensiva, sabe como colapsar el pocket y el sábado pasado, puso en aprietos varias veces a Matt Ryan, capturándolo tres veces. Igual, hay que tener en cuenta que en ese partido, cometieron varios errores y castigos que pudieron haberles costado caro. Es más, Atlanta estuvo en posición de ganar el partido con cuatro intentos dentro de las últimas diez yardas. A los Falcons se les fue el triunfo de las manos... literalmente, porque el balón pasó por en medio de las manos de Julio Jones en la jugada decisiva. La fortuna estuvo del lado de las águilas verdes.

Es probable que los Minnesota Vikings no tengan la mejor combinación de talentos individuales, pero por la forma en como se desempeñan en la cancha, parecen ser el mejor o uno de los equipos mejor armados en toda la liga. La estrategia, disciplina e intensidad con la que juegan defensiva es digna de admirar, obligan a que el mariscal contrario tenga que buscar opciones secundarias (le pasó mucho a Drew Brees el domingo pasado), tacklean con mucha fuerza y cuentan con un grupo de esquineros/profundos capaces de neutralizar hasta el más peligroso de los receptores, Xavier Rhodes merece mención aparte ahí.

La ofensiva ha evolucionado en el transcurso del año y el gran salto ocurrió en el epílogo del juego ante los New Orleans Saints. Perdiendo por un punto, con apenas 25 segundos por jugar y sin timeouts disponibles, Case Keenum movió el balón por toda la cancha, con la categoría de un mariscal de elite y realizó la jugada del triunfo, completando un pase muy preciso con Stefon Diggs, quien aprovechó un pésimo intento de ¿tackleo? de Marcus Williams y corrió toda la cancha para el touchdown ganador. "Buffalo right, 7 heaven" era el nombre de esa jugada. Heaven es lo mismo que decir Cielo en español y en ese momento, los Vikings parecían estar tocando el cielo, con una jugada brillante y bien planeada, tal como es toda la escuadra dirigida por Mike Zimmer. Un trabajo muy de equipo que distingue a Minnesota, al igual que a Philadelphia, a Jacksonville y a New England.

Realmente, tenemos a grandes conjuntos en el final de esta temporada.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile

jueves, 14 de diciembre de 2017

De todo un poco


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Qué impreciso estuvo Matt Ryan frente a los Saints. Lanzó tres intercepciones, de las cuales dos fueron responsabilidad suya, rifando el balón sin darle ventaja alguna a sus receptores. Eso sí, hay que mencionar que el retorno de Devonta Freeman a la alineación de los Falcons fue importante para la victoria, gracias a su velocidad y lectura para atacar espacios, ayudo a mover las cadenas y así prolongar el tiempo de posesión en favor de su equipo. Otro detalle, fue su mejoría en terceras oportunidades. Pasaron del nefasto 1/10 frente a los Vikings a un muy respetable 7/12 en este desafío. Como bien se sabe, las conversiones en 3° down suelen marcar el camino de un equipo.

El duelo entre los Seahawks y los Jaguars dejó varios conceptos interesantes. Para el equipo de Jacksonville fue muy valiosa esta victoria, no solo por la carrera rumbo a los playoffs, en la que disputa el título divisional con los Titans, sino que por la complejidad del desafío frente a un equipo experimentado y muy difícil de doblegar. Así como en New Orleans está Alvin Kamara, en Jacksonville figura Leonard Fournette. Su explosividad impacta y causa grandes efectos en la producción de los Jaguars. El domingo, sumó 101 yardas en 24 acarreos con un touchdown y fue el quinto partido del año en el que obtiene la centena de yardas terrestres. El éxito en las corridas es el soporte para que Blake Bortles juegue con más comodidad. Por cierto, excelente el toque de Bortles en sus dos pases anotadores.

Como se anticipó previo al partido, la defensa de los Jaguars presionó toda la tarde a Russell Wilson. El resultado: tres intercepciones, dos capturas y varios golpes más. Hay que destacar que dos de esas intercepciones, fueron en pases donde Wilson estaba presionado y se vio forzado a lanzar a lugares donde habían más defensivos de los Jags que ofensivos de los Hawks. De aquí, se desprende esta conclusión: el # 3 de Seattle está jugando solo, realmente solo. Casi sin protección y con escaso apoyo de sus corredores, Wilson está corriendo por su vida en cada partido. Como bien comentaba mi compañero Christopher Holmes en el podcast de NFL Chile, eso se ve muy bien para los highlights pero a la larga resulta contraproducente.

Tienen suerte los Eagles de tener como mariscal reserva a Nick Foles, quien tiene algunos años de experiencia como titular de la NFL con las mismas Águilas, además de haber disputado un partido de playoffs. La lesión de Carson Wentz (quien estaba firmando una temporada con categoría de MVP) alteró todo el flujo del equipo de Philadelphia, el cual marchaba de manera impecable en buena parte gracias a la evolución de su joven estrella y en el que apunta a tener al menos un partido de postemporada en su estadio. Habrá que ver como será el plan que tenga Doug Pederson, ahora sin Wentz en su alineación. ¿Seguir jugando el mismo sistema aún con Foles o darle mayor énfasis a los acarreos? una seria interrogante que será resuelta en los próximos partidos.

En cuatro de sus últimos cinco partidos, los Steelers vencieron por diferencia de tres puntos o menos. El duelo del domingo pasado frente a sus archirrivales Ravens estuvo muy al limite. Comenzaron 14-0 en el cuarto inicial, luego en el tercero se fueron abajo por 20-31 y eventualmente, lograron remontar para terminar imponiéndose por 39-38. Se puede interpretar de distintas formas. Por un lado, estamos viendo a un equipo de Pittsburgh que encuentra maneras de ganar y sobreponerse a complejidades en partidos de alta intensidad. Por otro, esas remontadas se han dado por comienzos lentos o bajones muy pronunciados como los que evidenciaron ante Baltimore. La defensa es permeable y ante eso, tienen que aparecer los Killer B's para llevar todo el peso productivo.

El domingo, Ben Roethlisberger terminó con 506 yardas de pase (lleva tres partidos con +500 yardas, récord de NFL) en ¡66 intentos de pase! Sí, 66 pases lanzados en un partido. Muy llamativa será esa cantidad de intentos, pero nunca es muy recomendable irse solo por los pases. Pueden salvar algunos partidos, pero al final del camino siempre se requiere de una mayor producción global. Por aspectos así, cuesta todavía creer en los Steelers como genuinos contendientes al Super Bowl.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 26 de octubre de 2017

Los renovados Eagles


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

A pesar de no haber clasificado a los playoffs el año pasado, los Philadelphia Eagles estuvieron cimentando las bases de su nueva etapa. Durante el 2016, llegaron Doug Pederson para asumir como el entrenador principal, Jim Schwartz para ser el coordinador defensivo y Carson Wentz, como la destacada selección del draft, para convertirse inmediatamente en el quarterback titular del equipo. Ya en el segundo año de este proceso, se capta y se aprecia un crecimiento que ya está dando frutos a todo el equipo, reflejándose en buenos desempeños colectivos y con ello, buenos resultados.

El mayor progreso se puede percibir en la ofensiva, siendo este un conjunto que ejecuta jugadas de rápido desarrollo, con Wentz interpretando y lanzando desde el pocket, generalmente en formación shotgun con receptores que se agrupan en una esquina y una vez hecho el snap, se desparraman por toda la cancha. Para que todo eso ocurra, ha sido importante el desarrollo de Carson como un pasador clásico, que no se desespera ante la primera insinuación de carga contraria, sino que al contrario, se mantiene sereno y busca la mejor opción. Pueden ser pases con buen toque para mover las cadenas o bien, largos envíos con la fuerza necesaria para que acaben en touchdown, como bien lo hizo en aquella combinación de 64 yardas con Mack Hollins, durante el partido del lunes ante los Washington Redskins. Paciencia del mariscal y una ruta bien corrida del receptor, quien ahí partió directo desde una formación con tres receptores en la derecha.

Y si de situaciones complicadas se trata, Wentz tiene la capacidad y sobre todo el carácter para resolver bajo presión, siendo capaz de evadir tackleadas y llevar el ovoide por tierra. La personalidad del # 11 se pudo ver en dos jugadas que realizó el lunes: la primera, en un 3° y gol, Wentz se mantuvo en el pocket a pesar de tener a dos jugadores de los Redskins casi encima suyo. Ahí, sacó un pase bombeado que cayó en las manos de Corey Clement para el touchdown. La segunda, ocurrió en el último cuarto, cuando el mariscal Eagle se mantuvo estoico ante la presión de tres defensivos, se resistió a la caída y convirtió una posible captura en contra en un largo avance. El jugador surgido en North Dakota State insinuó cosas muy interesantes en su primer año y ahora, está dando notorios signos de progreso. En este momento, encabeza la NFL con 17 pases de touchdown y tiene el cuarto mejor rating entre pasadores, con 104.0.

Talento y juventud que se ve reflejado en el propio Wentz, como también en otros integrantes del equipo como Wendell Smallwood, Mack Hollins y Nelson Agholor, todos menores de 25 años y todos con un rol importante dentro del esquema de este conjunto. La juventud distingue a los Eagles, debido a que 24 de sus jugadores tienen tres años o menos de experiencia en la liga. Estos jovenes talentos se complementan con otros jugadores con mayor experiencia que también están aportando, como ocurre con Fletcher Cox y Brandon Graham, dos de los pilares defensivos.

Impresiona ver tanto a Graham como Cox atacando desde los costados a toda velocidad, imponiéndose en duelos personales con casi cualquier tackle ofensivo al que se enfrenten y todo con el objetivo de capturar al mariscal contrario. En los siete partidos disputados, llevan 7.5 capturas combinadas, las cuales han sido importantes para darle soporte a una defensiva que permite muchas yardas, pero que gracias a jugadas como las que realizan estos dos linieros, han podido mantener las ventajas construidas por la ofensiva. De hecho, el lunes capturaron cuatro veces a Kirk Cousins, limitando las opciones del pasador de los Redskins.

En 2016, los Eagles tuvieron un prometedor comienzo ganando tres partidos consecutivos, pero después el equipo se desinfló y acabó ganando solo siete juegos. En este año, el equipo de Philadelphia parece haber aprendido de las caídas del torneo pasado y muestra mayor consistencia en su desempeño, el cual se puede notar en como producen yardas en cada ofensiva y en la intensidad que ponen los linieros defensivos para ganar en las trincheras. El equipo marcha bien y lo interesante es que aún están en pleno crecimiento, por lo que podrían llegar en buena forma footballística al tramo final de la temporada.

Es considerable la lesión de Jason Peters, el experimentado tackle izquierdo. Habrá que ver como suplen esa baja los Eagles y también habrá que ver como siguen evolucionando en sus próximos desafíos. Todavía tienen pendientes los dos partidos contra los Dallas Cowboys (19 de noviembre y 31 de diciembre) y complicadas visitas a los Seattle Seahawks (3 de diciembre) y los L.A. Rams (10 de diciembre). En esos cuatro partidos se podría comprobar en qué nivel se encuentran estos Eagles y ver sí son realmente contendientes. Hasta ahora, su balance de 6-1 sí lo demuestra. Tienen la mejor marca de toda la liga luego de siete semanas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.