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martes, 14 de enero de 2020
Metódicos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
A lo largo de esta temporada de la NFL, los San Francisco 49ers se han distinguido por jugar con una identidad clara, que se evidencia a partir de una fuerte línea ofensiva que brinda suficientes garantías para correr y lanzar. Así fue como el sábado derrotaron a los Minnesota Vikings (27-10), donde el dominio físico fue tal que terminaron arrasando en la línea de golpeo. Pudieron correr a destajo y apenas fue necesario lanzar en la primera mitad. En este partido, quien llevó el mayor peso fue Tevin Coleman, quien acarreó 105 yardas en 22 intentos con un touchdown. Fue la pieza principal y cada toque suyo con el balón tenía alguna relevancia. Jimmy Garoppolo lanzó un touchdown, pero solo tiró 19 pases. No fue necesario que probara más, ya que el buen juego terrestre le dio plenitud a todo el equipo.
La defensiva mostró la misma fuerza que sus pares de línea ofensiva, jugando con ímpetu y rompiendo el pocket contrario en varias secuencias. Lograron seis capturas (dos de Nick Bosa) y le interceptaron un pase a Kirk Cousins, por conducto de Richard Sherman. Esta unidad juega con soltura y variando muy bien sus esquemas de presión. En muchas ocasiones, atacan por los costados y eso resulta gracias a la velocidad de jugadores como Bosa, quien puede hacer esos movimientos que le permiten acechar a los contrarios. La incesante presión es su sello y también le ayuda a disimular problemas cubriendo pases, los cuales se han notado más con la caída de algunos titulares por lesión. Con 38:27 de dominio en ofensiva y una impecable presentación defensiva, los Niners siguen creciendo y tendrán en casa la final de conferencia.
Correr y desgastar al rival, pero también aprovechar errores y liquidar cuando sea el momento. Todo eso lo ejecutan los Tennessee Titans de manera tal que ridiculizaron a los Baltimore Ravens en su propia cancha (28-12). Todos saben que la ofensiva consiste en darle el balón a Derrick Henry, pero en este momento el corredor es irreducible. Fue responsable en dos tercios de las yardas obtenidas por su conjunto y básicamente, terminó cansando a los Ravens de tanto correr y golpear rivales. Si nos remontamos a la Semana 10, desde entonces Henry no superó las 100 yardas en solo una ocasión. Su producción es tal que le resta mucha carga a Ryan Tannehill, aunque de igual forma el mariscal de este conjunto resulta ser un aporte sustancial.
El sábado, Tannehill abrió el marcador con un pase de touchdown con Jonnu Smith y en el segundo cuarto, lanzó un bombazo de 45 yardas con Kalif Raymond para el 14-0 transitorio, inmediatamente después que la defensa detuviera a los locales en un 4th down. Para coronar las jugadas decisivas, el propio Henry fue autor de una jugada especial cuando se alineó como QB y sorprendió lanzando un pase que terminó en touchdown de Corey Davis, el cual prácticamente selló el resultado. No solo emplean un football de vieja escuela, sino que saben cuándo y cómo mandar jugadas que pueden ser cruciales. En este juego, aprovecharon cada error de Baltimore, los tres balones perdidos de Lamar Jackson y los dos intentos mal jugados en 4th down. Ahora mismo lucen imparables y sus recientes triunfos no debieran sorprender, pese a haber entrado a los playoffs en la última posición.
En postemporada, es necesario contar con un entrenador curtido que tome buenas decisiones y sobre todo que mantenga enfocado a su equipo en las difíciles. Se notó que Andy Reid mantuvo a sus Kansas City Chiefs concentrados pese a comenzar en desventaja de 24 puntos. Dos maniobras de los cuadros especiales le dieron vida a un equipo que nunca perdió la calma pese a la expresiva diferencia del primer cuarto y fue así como Patrick Mahomes y compañía comenzaron a urdir las jugadas, una por una. Sin apurar, sin improvisar. Antes del intermedio habían borrado el déficit de 24 y llegaron al cuarto período anotando siete touchdowns consecutivos. Tan extraña como eficiente fue la producción de los Chiefs a partir del segundo cuarto y su metodología nunca estuvo en duda, pese al mal comienzo.
Mahomes estuvo muy certero, con 321 yardas y 5 pases de touchdown. Damien Williams cumplió también anotando dos veces, pero el factor decisivo fue Travis Kelce. Aun sabiendo su colocación en la cancha, los Houston Texans nunca lo pudieron contener. Lo cubrían de a uno, de a dos y hasta de a tres, pero igualmente Kelce se desmarcaba y fue la mejor opción para los envíos de Mahomes. En este juego, Kelce sumó 134 yardas en 10 recepciones, con tres touchdowns y fue importante para el triunfo (51-31), en el que Kansas City terminó dominando, gracias a su plan de juego que siempre mantuvieron y por lo mismo, jugarán la final de conferencia en su estadio.
Es probable que los Green Bay Packers no luzcan como un equipo dominante, pero de igual manera sus buenos comienzos los han impulsado a ganar 14 de sus 17 partidos, en el debut de Matt LaFleur como director técnico, cuyo sistema lo ha implementado con el transcurrir de la temporada. Uno de los beneficiados de ese sistema es Aaron Jones, quien ahora tiene un rol preponderante dentro de la ofensiva, logrando que el equipo no dependa estrictamente de Aaron Rodgers para ganar. El domingo, fue opción principal en varios tramos del duelo ante los Seattle Seahawks (28-23), anotando dos veces en la primera mitad, en un partido en que los Packers llegaron al intermedio con ventaja de 18 puntos, la cual pudieron resistir pese a la insistencia de Russell Wilson.
Ciertamente, Rodgers ya no tira 400 yardas en cada partido ni está batiendo récords pasadores. Lo bueno del caso es que está realizando jugadas en momentos importantes. El domingo, encontró dos veces a Davante Adams en jugadas que acabaron en las diagonales y en la última ofensiva, Rodgers volvió a encontrar a Adams en un envío preciso en 3rd down y luego de la advertencia de los dos minutos, Rodgers encontró a Jimmy Graham, quien llevó el balón justo a la marca del 1st down y así, terminó asegurando el triunfo para Green Bay. Los registros de Rodgers no fueron nada espectaculares: 16 pases completos sobre 27, además de 243 yardas por aire y dos touchdowns. Lo importante fue que en situaciones obvias de pase, Rodgers jugó como uno de los grandes, como lo ha sido en casi toda la última década. Esta es una versión pragmática de los Packers, pero no por ello menos peligrosa. El plan de LaFleur y la experiencia de Rodgers son buenas armas de cara a la final de conferencia, que jugarán de visita.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 7 de enero de 2020
Incómodas visitas
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Al comenzar los playoffs de la NFL, los Tennessee Titans asomaban como un equipo que podría sorprender en la primera ronda, en parte por el buen cierre de campaña y también, por contar con Derrick Henry, quien no solo es el mejor corredor de la liga sino que es uno de los jugadores más dominantes en la actualidad. Henry fue la principal razón por la que los Titans eliminaron a los New England Patriots (20-13 a domicilio). Le daban el balón, corría, seguía bloqueos y en el camino, machacaba rivales que solo estorbaban su paso. Los Pats nunca tuvieron forma de contenerlo y la ventaja con la que se fueron los Titans al intermedio terminó siendo suficiente para liquidar el partido y de paso, a los campeones vigentes.
En el partido, Henry sumó 182 yardas en 34 acarreos con un touchdown, además de otras 22 yardas mediante una recepción. Esta actuación es un reflejo de cómo han sido varios de sus partidos a través del año y también fue la expresión mayor de la ofensiva de Tennessee: correr y correr mucho, desgastar al oponente y de ser necesario, lanzar para tener algo de balance. Aunque no fue necesario esto último, ya que Ryan Tannehill totalizó apenas 72 yardas en 8 pases completos que tiró en todo el juego. La metodología de Mike Vrabel cobra mayor credibilidad gracias a esta sólida actuación en Foxboro y les hace pensar en dar otra sorpresa, cuando les toque visitar a los Baltimore Ravens. Tener a Henry es un buen punto de partida antes de otro complejo desafío.
Kirk Cousins tuvo una campaña regular muy productiva, bordeando el 70.0% de pases completos y situándose dentro de los cinco pasadores con mejor rating (107.4), pero seguía cargando con el estigma de desaparecer en partidos de alta dificultad. El domingo rompió con ese patrón, siendo parte de una espléndida estrategia de los Minnesota Vikings, quienes desde el primer cuarto incomodaron a los New Orleans Saints en su propio estadio. En ofensiva, fueron combinando acarreos con pases de manera tal que se volvieron impredecibles para los Saints. Dalvin Cook fue muy importante sumando 130 yardas en 31 toques con dos touchdowns por tierra. A su vez que la defensa exhibió diferentes formaciones que complicaron a Drew Brees, quien no tenía mucho tiempo para lanzar y a Alvin Kamara, quien no pudo ser factor pese a convertir un touchdown.
A todo eso se sumó Cousins, quien mostró aplomo y sobre todo, criterio para resolver bajo presión. Impresionó ver el toque que puso en algunos envíos, sobre todo los dos últimos en la prórroga que impulsaron al triunfo de los Vikings. Puntería y sincronía para conectar con Adam Thielen y luego, calma y precisión para hallar a Kyle Rudolph en la jugada del triunfo (26-20). En el momento de mayor tensión, apareció Cousins en modo elite, ese estado al que siempre aspiró y que pretende situarse en esta postemporada. Después de 15 años, el equipo de Minnesota vuelve a ganar de visita en playoffs y Cousins fue parte trascendental para un triunfo que fueron construyendo paso a paso. Les espera un viaje a la bahía californiana, para enfrentar a los San Francisco 49ers. Se medirán con el mejor conjunto de su conferencia, pero los Vikes llegarán con un ímpetu que les hace encarar el juego sin temores.
A lo largo del año, no les ha sobrado nada a los Seattle Seahawks. Muchos partidos trabados, de marcador cerrado, de trámite parejo. Así fue la tónica en su visita a los Philadelphia Eagles. En muchas jugadas, Russell Wilson tuvo poca protección dada la presión de Fletcher Cox y otros defensivos. Por lo que Russell, fiel a su costumbre, debió improvisar en varias secuencias y además, debió arreglárselas con un plantel que se ha reducido a causa de las continuas lesiones. Completó pases con seis compañeros distintos y quien más sobresalió fue D.K. Metcalf, un novato que ha crecido a grandes pasos, por mérito propio y también ante la necesidad de receptores confiables para el mariscal Seahawk. El domingo fue factor, con siete recepciones – dos de ellas acabaron siendo decisivas: en el tercer cuarto, para estirar la ventaja a 11 puntos y en la última serie del partido, atrapó un pase en 3rd down que terminó sellando el triunfo (17-9).
En este juego, la defensa también hizo su parte logrando siete capturas y otros nueve golpes sobre los QB’s de Philadelphia (Carson Wentz y Josh McCown, quien entró de relevo). Fue el complemento necesario para un partido de poco brillo, pero lo suficiente en cuanto al desempeño para que Seattle se instale en la próxima etapa. Deberán visitar a los Green Bay Packers. Contra Aaron Rodgers, contra Za’Darius Smith y contra el frío que habrá en Lambeau Field a la hora del partido. Es probable que los Seahawks necesiten mucho más que un rendimiento como el exhibido en el reciente juego, si pretenden seguir en competencia.
No jugó de visita, pero Deshaun Watson cuajó una actuación excepcional y cuando su equipo más lo requería. Promediando el tercer cuarto, los Houston Texans perdían 16-0 y como estaba la situación, era casi improbable una remontada. Una maniobra de J.J. Watt despertó a todo el equipo y luego, Watson comenzó a operar con su ofensiva. Rompió el cero con una escapada de 20 yardas, de las cuales en casi 10 arrastró a dos rivales hasta meterse a las diagonales. En el cuarto período, siguió encontrando a DeAndre Hopkins y a todos los receptores y con un pase a Carlos Hyde, el marcador se revirtió a 19-16. Lo mejor ocurrió en la prórroga, cuando resistió dos golpes simultáneos y se mantuvo en pie para encontrar a Taiwan Jones, quien corrió hasta la yarda 4, abriendo el camino al gol de campo decisivo a favor de los Texans (22-19).
Aquella última jugada es el sello de Watson, quien puede sacar jugadas de la nada aún si tiene que resistir castigo en cada partido – de hecho, ante los Bills fue capturado siete veces. Pese a la cuestionable gestión de Bill O’Brien, el conjunto de Houston se mete a la ronda divisional, en gran medida por la magia de su mariscal de tercer año quien ya se afianza como uno de los grandes en toda la liga. El próximo desafío: una visita a los Kansas City Chiefs. Deshaun Watson por parte de los Texans, Patrick Mahomes del lado de los Chiefs. Se antoja un duelo que podría regalar talento por montones y jugadas de alto impacto, como las que supo hacer Deshaun el sábado, en su primer triunfo en playoffs.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 10 de diciembre de 2019
Altibajos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El domingo pasado, los San Francisco 49ers dieron un gran paso rumbo a quedarse con el primer lugar de su conferencia al imponerse como visitantes frente a los New Orleans Saints (48-46). Es interesante ver cómo evolucionan los Niners, sobre todo en cuanto a estrategias y la relevancia que tienen los jugadores a partir de las jugadas diseñadas por Kyle Shanahan. De a poco han integrado matices a su juego de carrera que tenían establecido desde el comienzo de la temporada. Dadas las circunstancias del reciente partido, el equipo de San Francisco buscó más opciones de pase y dieron resultado, gracias a buenos desempeños de sus protagonistas.
Aun siendo proclive a cometer errores, Jimmy Garoppolo responde bajo presión. Lo demostró en varias jugadas frente a los Saints, interpretando bien los esquemas e identificando duelos favorables. Completó varios pases fulminantes con Emmanuel Sanders, quien sumó 157 yardas en 7 recepciones y un touchdown (además de un pase anotador), y también acertó varios envíos con Deebo Samuel y George Kittle, este último alineado en diversas posiciones y quien ejecutó la jugada decisiva en la última serie, convirtiendo un 4th & 2 en una jugada de 39 yardas, que desde su origen estaba destinada para él. Los Niners sacaron adelante un partido ante un posible rival de playoffs y siguen creciendo rumbo a esa instancia, a pesar de todas las lesiones que han sufrido a lo largo del año.
El arbitraje volvió a dar la nota baja y en esta ocasión, los malos cobros afectaron a los New England Patriots en su derrota ante los Kansas City Chiefs (16-23). Entre todos los cobros, hubo dos que alteraron el juego. Casi al final del tercer cuarto, Stephon Gilmore recuperó un balón suelto y mientras buscaba acercar el balón al touchdown, los jueces sonaron el silbato deteniendo la acción. Luego de la revisión, confirmaron el fumble pero dejaron sin efecto la corrida posterior de Gilmore privando a los Pats de una posible anotación.
La otra secuencia cuestionable ocurrió en el último cuarto, cuando N’Keal Harry se estiró con el balón hasta el goal line. Por todos lados se vio el touchdown, pero los jueces determinaron que Harry había salido en la yarda 3. Para mala fortuna de Bill Belichick, ya habían retado dos jugadas y ya no podían pedir revisión. Por desgracia, los malos referatos se están haciendo comunes en la NFL y sobre todo, la falta de criterio está distinguiendo a los cuerpos arbitrales en cada partido. Si bien Kansas City hizo méritos para ganar, esos malos cobros además de otras interferencias no advertidas dejaron frustrado a todo el equipo de New England, que además de perder en casa debió soportar el mal procedimiento de los jueces.
Hay que tener en cuenta a los Tennessee Titans. Llevan ocho victorias e igualaron a los Houston Texans, a quienes deberá enfrentar dos veces dentro de las próximas tres semanas. Desde que Ryan Tannehill fue designado como quarterback titular, han ganado seis de siete partidos y siempre anotaron sobre 20 puntos. Además, el ex Dolphin está encabezando la liga con un admirable 118.5 de rating, el más alto de su carrera (nunca ha superado los 95.0 en una temporada). En sus siete titularidades, solo en una ocasión quedó bajo los 100.0. Su presencia ha refrescado a la ofensiva que solo tenía a Derrick Henry como única opción viable. Ahora, los pases y acarreos se complementan, y Henry se consolida como uno de los mejores corredores con 1.243 yardas (2° mejor) y 13 touchdowns (el mejor).
En los primeros seis partidos, hubo tres en los que anotaron menos de 10 puntos sufriendo incluso un 16-0 en contra, en la sexta jornada. Después de aquel juego, se produjo el relevo de Tannehill por Marcus Mariota y la ofensiva creció, al punto de ser la décima mejor en la actualidad, promediando 24.5 puntos por partido. Además del ida y vuelta ante los Texans, les queda recibir a los Saints. Están en buena racha y no será descabellado creer que pueden ganar los tres partidos restantes. De ocurrir aquello, podrían arrebatarle la división a Houston y así tendrían un partido de postemporada en casa. También está la posibilidad de ingresar a los playoffs mediante un comodín, en este momento están con las mismas victorias que los Pittsburgh Steelers. De cualquier manera, los Titans enfrentarán las últimas tres fechas en una clara curva ascendente.
Sin dudas, la peor división es la NFC Este. Se puede comprobar en los rendimientos, donde los Dallas Cowboys y los Philadelphia Eagles comparten el liderato con más derrotas que victorias (6-7) y se puede comprobar también en el desempeño de los cuatro equipos, donde impera la inconsistencia. El duelo entre Eagles y Giants fue un ejemplo de esa inconsistencia. Philly quizás tenga el plantel más talentoso de la división, pero no lo ha demostrado en parte por las lesiones y en especial, por la falta de regularidad en su juego. En cada partido, se ve que Carson Wentz no tiene protección suficiente y muchas veces, los receptores no ayudan soltando muchos pases.
Los Cowboys parecían tener buen rumbo, pero sus patrones negativos les causaron tres derrotas consecutivas y con ello, los cuestionamientos sobre la gestión de Jason Garrett. Aún está pendiente la revancha entre ‘Boys e Eagles (22 de diciembre en Philadelphia), pero es evidente que estos son equipos muy irregulares, plagados por las lesiones y con rendimientos que solo ofrecen chispazos de buen football. Anotan pero les anotan por igual, son capaces de ganar como también pueden cometer todos los errores posibles. Inestabilidad pura.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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