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martes, 14 de enero de 2020

Metódicos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

A lo largo de esta temporada de la NFL, los San Francisco 49ers se han distinguido por jugar con una identidad clara, que se evidencia a partir de una fuerte línea ofensiva que brinda suficientes garantías para correr y lanzar. Así fue como el sábado derrotaron a los Minnesota Vikings (27-10), donde el dominio físico fue tal que terminaron arrasando en la línea de golpeo. Pudieron correr a destajo y apenas fue necesario lanzar en la primera mitad. En este partido, quien llevó el mayor peso fue Tevin Coleman, quien acarreó 105 yardas en 22 intentos con un touchdown. Fue la pieza principal y cada toque suyo con el balón tenía alguna relevancia. Jimmy Garoppolo lanzó un touchdown, pero solo tiró 19 pases. No fue necesario que probara más, ya que el buen juego terrestre le dio plenitud a todo el equipo.

La defensiva mostró la misma fuerza que sus pares de línea ofensiva, jugando con ímpetu y rompiendo el pocket contrario en varias secuencias. Lograron seis capturas (dos de Nick Bosa) y le interceptaron un pase a Kirk Cousins, por conducto de Richard Sherman. Esta unidad juega con soltura y variando muy bien sus esquemas de presión. En muchas ocasiones, atacan por los costados y eso resulta gracias a la velocidad de jugadores como Bosa, quien puede hacer esos movimientos que le permiten acechar a los contrarios. La incesante presión es su sello y también le ayuda a disimular problemas cubriendo pases, los cuales se han notado más con la caída de algunos titulares por lesión. Con 38:27 de dominio en ofensiva y una impecable presentación defensiva, los Niners siguen creciendo y tendrán en casa la final de conferencia.

Correr y desgastar al rival, pero también aprovechar errores y liquidar cuando sea el momento. Todo eso lo ejecutan los Tennessee Titans de manera tal que ridiculizaron a los Baltimore Ravens en su propia cancha (28-12). Todos saben que la ofensiva consiste en darle el balón a Derrick Henry, pero en este momento el corredor es irreducible. Fue responsable en dos tercios de las yardas obtenidas por su conjunto y básicamente, terminó cansando a los Ravens de tanto correr y golpear rivales. Si nos remontamos a la Semana 10, desde entonces Henry no superó las 100 yardas en solo una ocasión. Su producción es tal que le resta mucha carga a Ryan Tannehill, aunque de igual forma el mariscal de este conjunto resulta ser un aporte sustancial.

El sábado, Tannehill abrió el marcador con un pase de touchdown con Jonnu Smith y en el segundo cuarto, lanzó un bombazo de 45 yardas con Kalif Raymond para el 14-0 transitorio, inmediatamente después que la defensa detuviera a los locales en un 4th down. Para coronar las jugadas decisivas, el propio Henry fue autor de una jugada especial cuando se alineó como QB y sorprendió lanzando un pase que terminó en touchdown de Corey Davis, el cual prácticamente selló el resultado. No solo emplean un football de vieja escuela, sino que saben cuándo y cómo mandar jugadas que pueden ser cruciales. En este juego, aprovecharon cada error de Baltimore, los tres balones perdidos de Lamar Jackson y los dos intentos mal jugados en 4th down. Ahora mismo lucen imparables y sus recientes triunfos no debieran sorprender, pese a haber entrado a los playoffs en la última posición.

En postemporada, es necesario contar con un entrenador curtido que tome buenas decisiones y sobre todo que mantenga enfocado a su equipo en las difíciles. Se notó que Andy Reid mantuvo a sus Kansas City Chiefs concentrados pese a comenzar en desventaja de 24 puntos. Dos maniobras de los cuadros especiales le dieron vida a un equipo que nunca perdió la calma pese a la expresiva diferencia del primer cuarto y fue así como Patrick Mahomes y compañía comenzaron a urdir las jugadas, una por una. Sin apurar, sin improvisar. Antes del intermedio habían borrado el déficit de 24 y llegaron al cuarto período anotando siete touchdowns consecutivos. Tan extraña como eficiente fue la producción de los Chiefs a partir del segundo cuarto y su metodología nunca estuvo en duda, pese al mal comienzo.

Mahomes estuvo muy certero, con 321 yardas y 5 pases de touchdown. Damien Williams cumplió también anotando dos veces, pero el factor decisivo fue Travis Kelce. Aun sabiendo su colocación en la cancha, los Houston Texans nunca lo pudieron contener. Lo cubrían de a uno, de a dos y hasta de a tres, pero igualmente Kelce se desmarcaba y fue la mejor opción para los envíos de Mahomes. En este juego, Kelce sumó 134 yardas en 10 recepciones, con tres touchdowns y fue importante para el triunfo (51-31), en el que Kansas City terminó dominando, gracias a su plan de juego que siempre mantuvieron y por lo mismo, jugarán la final de conferencia en su estadio.

Es probable que los Green Bay Packers no luzcan como un equipo dominante, pero de igual manera sus buenos comienzos los han impulsado a ganar 14 de sus 17 partidos, en el debut de Matt LaFleur como director técnico, cuyo sistema lo ha implementado con el transcurrir de la temporada. Uno de los beneficiados de ese sistema es Aaron Jones, quien ahora tiene un rol preponderante dentro de la ofensiva, logrando que el equipo no dependa estrictamente de Aaron Rodgers para ganar. El domingo, fue opción principal en varios tramos del duelo ante los Seattle Seahawks (28-23), anotando dos veces en la primera mitad, en un partido en que los Packers llegaron al intermedio con ventaja de 18 puntos, la cual pudieron resistir pese a la insistencia de Russell Wilson.

Ciertamente, Rodgers ya no tira 400 yardas en cada partido ni está batiendo récords pasadores. Lo bueno del caso es que está realizando jugadas en momentos importantes. El domingo, encontró dos veces a Davante Adams en jugadas que acabaron en las diagonales y en la última ofensiva, Rodgers volvió a encontrar a Adams en un envío preciso en 3rd down y luego de la advertencia de los dos minutos, Rodgers encontró a Jimmy Graham, quien llevó el balón justo a la marca del 1st down y así, terminó asegurando el triunfo para Green Bay. Los registros de Rodgers no fueron nada espectaculares: 16 pases completos sobre 27, además de 243 yardas por aire y dos touchdowns. Lo importante fue que en situaciones obvias de pase, Rodgers jugó como uno de los grandes, como lo ha sido en casi toda la última década. Esta es una versión pragmática de los Packers, pero no por ello menos peligrosa. El plan de LaFleur y la experiencia de Rodgers son buenas armas de cara a la final de conferencia, que jugarán de visita.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Eastern Coast Trip (IV)


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

New Jersey / 1 de diciembre, 2019. Ha hecho frío toda la semana, se siente que es otoño casi invierno. El viernes ya había visto gente con ropa verde y amarillo, el sábado vi más gente con atuendos referentes a los Packers. Era obvio, muchos andaban de visita en New York aprovechando que a Green Bay le tocaba jugar en estos lares. El partido iba a tener un condimento especial, el clima. Durante el sábado, en los noticieros locales ya alertaban una inminente nevada que iba a caer en toda el área de New York/New Jersey el domingo y el lunes. Ya me estaba haciendo la impensable idea de ver un partido con nieve y lo difícil que podría ser eso. Para matizar, un poco de humor. Vi el reporte de los Giants en la estación local de ABC y Pat Shurmur salió diciendo que "my players are doing good job in practices", el único detalle como el mismo añadió era que en los partidos no ejecutaban bien. Ese pequeño detalle. Con razón a los Giants les está yendo mal.

Domingo, 8am. Ya estaba despierto, preparándome para mi retorno a Metlife Stadium. Y este retorno era especial, era para presenciar a los Green Bay Packers en directo. ¡Iba a ver jugar a Aaron Rodgers! Aún no tenía mucha conciencia de aquello. Apenas al salir a la calle, ya estaba lloviendo. Y cuando llegué en el bus hasta el estadio, ubicado en Meadowlands, la lluvia era más intensa. La temperatura oscilaba entre 0 y 1 grado, mucho frío. Aunque ya había mucho ambiente a las 11am. Fuera del estadio, mucha gente bebiendo y comiendo asados. Me gustó ver a gente simpatizante de los dos equipos compartiendo entre sí. De todas formas, los hinchas de los Packers eran mayoría. Camisetas verdes y blancas por todos lados. Vi a varios con jerseys de Rodgers, Matthews, Nelson y algunos medios especiales de A.J. Hawk y hasta uno de Blake Martínez (!). En fin, la diversidad. Hacía tanto frío, que adelantaron la apertura de las puertas. Antes de las 11:30 ya estaba adentro, viviendo mi último partido de la gira. Mucha gente dentro, pero nadie en los asientos. Para combatir el frío, café y comida rápida. Sirvió mucho para calentar el cuerpo.

Ya a esa hora reportaba mi presencia en las redes, sobre todo para NFL Chile. Me avisaban que los Giants no contarían con algunos backs defensivos. "Rodgers se forra", pensé. Además, supe después que tampoco iban a contar con Golden Tate y Evan Engram. Casi a las 12:30 decidí finalmente subir a mi ubicación en el estadio, lo primero que escuché fue a alguien gritar "Fire Shurmur!" Qué mal la pasan los hinchas de New York. Cuando salieron a calentar los jugadores de Green Bay, aplaudimos casi todos. Los Packers jugaban de local en New Jersey. Mucho frío y se avecinaba la nieve, como lo dije en un reporte que hice previo al partido. Ya cuando cantaron el himno, estaba nevando y se notaban algunas manchas en la cancha. Se viene el snow football.

Pasada la 1:00, comenzó el football. Packers contra Giants. Green Bay necesitaba ganar, había sufrido una fea caída en San Francisco. Los big blue ya están fuera de todo. Apenas comenzado el partido, me di cuenta que Rodgers por sí solo valía la entrada. En menos de un cuarto de juego comprobé in situ que es un jugador excepcional. Por presencia y por cualidades. Sin perder tiempo, empezó a completar pases desde la primera serie, hasta llegar al touchdown inaugural con Davante Adams. Pude comprobar también que Adams es el receptor con el que mejor se lleva Rodgers. Además del timing, se nota que hay jugadas diseñadas para que Adams atrape el balón. Algo que me impresionó, fue ver como Rodgers siempre mantenía la vista fija en sus receptores, aún cuando tenía que salir del pocket. Los Giants colocaban presión y lo sacaron varias veces del bolsillo, Rodgers nunca perdió la calma.

Los azules al menos le ponían ganas al principio. Empataron el juego con un pase de Daniel Jones con Sterling Shepard. En ese momento, la cancha ya estaba cubierta por la nieve. Sí, esas clásicas escenas televisivas ahora las tenía frente a mí. Es bonito presenciarlo, pero es difícil soportarlo. Jones colocaba pases rápidos y tenía tiempo para lanzar, los Packers no presionaban y los backs quedaban expuestos. Antes del final del primer período, una de mis jugadas favoritas del día: play action, pase con espiral perfecta de Rodgers y touchdown de Allen Lazard. Creación, precisión y perfección. Aaron no necesita mucho tiempo para hallar receptores, así lo demostró en este partido. 14-7 al finalizar el cuarto y si bien, el duelo era parejo, ya comenzaban a patinar los Giants. Confusiones en algunas jugadas y los primeros errores de Jones. Así tiró la primera intercepción, Kevin King aprovechó el regalo. Pese a no correr mucho, los Packers lograban avanzar en la cancha. Solo sacaron un field goal de Mason Crosby para la diferencia de 17-10 rumbo al intermedio. Los NYG insistían y hasta se la jugaban en casi todos los 4th downs, pero de a poco comenzaban a rezagarse.

Estaba bueno el partido, bien dinámico como reportaba por Whatsapp en el intermedio. Por cierto, fui a calentarme las manos durante la pausa. ¡Qué frío que hacía! Y estabamos todos en la misma. Cabe mencionar que el estadio estuvo solo a un 70% de su capacidad. Supongo que el frío y la pobreza de los Giants habrá hecho que mucha gente haya decidido no ir al estadio. Durante las pausas, ofrecían algunos highlights de los partidos que se jugaban en simultáneo. Parece que estaba intenso el duelo en Baltimore y casi me desmayo con esa trick play que sacaron los Dolphins. De vuelta a la acción, el tercer cuarto se fue rápido aunque con solo tres puntos. La diferencia era de cuatro, pero el entusiasmo que aparentaban los hinchas locales se esfumó a pocos minutos de comenzado el último cuarto. Una serie de +7 minutos culminó con un fulminante tiro de Rodgers a Adams, para el 24-13. Hasta canté el touchdown para NFL Chile. Al poco rato después, Jones regaló otra intercepción. Listo, se fueron casi todos los seguidores de los Giants. Y el éxodo continuó con la última anotación, Rodgers a Marcedes Lewis. Aaron se desplazó con comodidad para sacar el pase, fue la sentencia para el noveno triunfo de Green Bay. Esa jugada también fue merecedora de otra nota de audio.

En los minutos finales, uno de mis momentos favoritos: el cántico "Go Pack Go!", coreándose fuerte y claro por todo el estadio. En serio, se sentía fuerte ese cántico. Packers locales y triunfantes esta vez, 31-13. El partido se fue rápido, a las 4:00 ya estaba concluyendo y antes de retirarme, me tomé un tiempo para grabar un breve comentario. Solo para dejar registro que estuve en Metlife Stadium, para ver como los Packers aprovecharon ante unos débiles Giants que sufren otro año perdido. A menos que pase una catastrofe, Green Bay debiera estar en los playoffs. Aunque no se cuanto vayan a durar, viendo que la defensiva está con problemas para presionar mariscales. De todas formas, Za'darius Smith regaló otro de los momentazos, cuando capturó a Jones y acto seguido, se puso a bailar. Za'darius sabe.

Terminó el juego y por increíble que pareciera, terminaba la gira. Mi segunda gira en poco más de un año. Si me hubiesen dicho hace un par de años, que iba a viajar dos veces a NYC e iba a ver nueve partidos en total, no la hubiese creído por ningún motivo. Y creo que aún no lo proceso totalmente. Vi en directo a Aaron Rodgers y vi a los Packers, y el Go Pack Go y todo eso que le gusta a la gente de Green Bay. Había que tomar el bus de vuelta a New York, bajo una interminable lluvia. En el bus, casi puros Packers. Algunos mexicanos, incluso. Para cerrar, entré a un SportsBar de estilo irlandés para comer algo, mientras observaba los partidos del segundo turno. Un domingo neoyorquino cualquiera en temporada de fútbol americano, supongo.

Siento que pasó todo rápido, será porque trato de no hacer mucha expectativa antes o quien sabe. Termino una segunda gira con éxito, aprovechando la experiencia del primer viaje, volviendo a lugares que ya considero como hogar (Boston!!!) y hasta me di gusto de ver en directo a los Packers. Supongo que con los años sabré valorar estas experiencias. Dos viajes, dos giras, dos recorridas por estadios. ¿Habrá tercera? veremos, ni yo lo sé.

Gringo Sports In Situ.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 29 de octubre de 2019

Emergentes


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Al completarse dos meses de competencia en la NFL, los Green Bay Packers figuran como uno de los punteros divisionales, con siete victorias en ocho partidos. El método de Matt LaFleur gana solidez en cada partido, Aaron Rodgers vuelve a destacarse como uno de los mariscales top en la liga, jóvenes receptores aparecen ante algunas ausencias y también los corredores son protagonistas, en concreto Aaron Jones. Los esquemas que implementan actualmente los Packers involucran en buena medida a los RB’s, incluyendo varias formaciones con fullback. Jones adquiere protagonismo y en solo dos meses ya casi iguala la cantidad de toques de balón que tuvo en todo el año pasado (148 en este curso contra 159 de todo el año pasado), además de tener 11 touchdowns en la presente campaña.

En el reciente triunfo de Green Bay, el # 33 fue protagonista pero por aire al convertir dos touchdowns mediante recepciones. La segunda anotación marcó la diferencia en el cuarto período, en una jugada de gran diseño y mejor ejecución. En una 2nd & 2, Aaron Rodgers tiró un pase corto a Jones quien identificó tres bloqueos enfrente suyo, que fueron claves para la escapada del corredor y así completar la jugada de 67 yardas. Debido a la ausencia de jugadores como Davante Adams, otros jugadores han sacado la cara y Jones ha sido uno de ellos, volviéndose una opción muy confiable para Rodgers en situaciones de presión.

Es probable que los Oakland Raiders no ganen muchos partidos este año, pero demuestran ser competitivos y para bien de ellos, han encontrado un corredor: Josh Jacobs. Desde su debut, el jugador formado en Alabama ha justificado la selección de 1° ronda que invirtieron los Black & Silver en el pasado draft, mostrando mucha presencia y buena lectura de bloqueos, cuando corre con el balón. En la temporada, acumula cuatro partidos con 100+ yardas totales y en cierto grado, coopera para balancear una ofensiva que está armada para lanzar como prioridad.

Jacobs tiene fuerza para enfrentar tackleadores y ayuda brindando yardas que prolongan las ofensivas de los Raiders. El domingo pasado, frente a los Houston Texans, jugó 31 snaps y tuvo 17 toques de balón. Si bien, los rivales se preparan en principio para presionar a Derek Carr, la presencia de Jacobs ya genera respeto, y su progreso sugiere un eventual incremento de jugadas diseñadas para él. Solo en dos partidos participó en menos del 50% de los snaps de su conjunto, otro signo de la relevancia que cobra dentro de un equipo que da signos de crecimiento antes de su mudanza a Las Vegas.

Un corredor que tiene una alta influencia en su equipo es Dalvin Cook. Parte fundamental de las seis victorias que registran los Minnesota Vikings en la temporada se explica por la producción de Cook, quien corre y elude tackleadores como pocos en la liga. En todos los partidos ha jugado al menos el 60% de los snaps y con la excepción de un juego, en los demás siempre tuvo 20+ toques de balón. Cook devuelve esa confianza con mucha velocidad y mucha visión para detectar el espacio por donde atacar, como bien lo hizo el jueves pasado donde tuvo varias secuencias en las que rompía tres tackleadas.

En este momento, Dalvin encabeza la liga con 1.116 yardas totales y 9 touchdowns por tierra. Es la pieza principal del ataque vikingo y le quita presión a Kirk Cousins, quien no ha necesitado llevar el peso de la ofensiva. Minnesota ya tiene su fórmula ganadora y se centra en su corredor titular, quien en su tercer año en la liga ya se consolida como uno de los más consistentes en su posición.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 15 de octubre de 2019

Invictos, suplentes y deficientes


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Después de seis semanas, solo quedan dos invictos en la NFL: los New England Patriots (6-0) y los San Francisco 49ers (5-0). El caso de los Niners es valorable, al ser un equipo que venía de ganar apenas cuatro partidos en el curso pasado y ahora, se apunta a competir seriamente en su división con los Seahawks y los Rams, a quienes vencieron el domingo pasado. En el triunfo de la semana anterior ante los Browns, se había visto a un conjunto que dominaba con los acarreos, aplicando fuertes bloqueos – una dosis que repitieron en L.A., a pesar de tener muchas bajas (la más notable debe ser su fullback, Kyle Jusczyck).

Matt Breida y Tevin Coleman llevan el peso de las jugadas por tierra, gracias a su velocidad y capacidad de identificar los espacios por donde atacar. Coleman anotó el primer touchdown de los Niners y si bien la actuación de ambos no fue sobresaliente (91 yardas acarreadas entre ambos), fue útil para que las posesiones pudieran extenderse. De hecho, San Francisco acabó el partido con 38:52 de posesión. Por fin se refleja la filosofía ofensiva de Kyle Shanahan. De lado defensivo, también hay cosas impresionantes, sobre todo de parte de la línea y la manera como presionaban a los linieros ofensivos de los Rams, reduciendo al mínimo los ataques de Jared Goff y compañía.

Hubo varias secuencias en las que no usaban más de cinco jugadores para presionar al mariscal de los Rams, pero con eso era suficiente para empujar y ganar las respectivas posiciones. Registraron cuatro capturas y golpearon a Goff en otras cinco ocasiones. Quizás lo mejor de los 49ers en defensa fueron las tres contenciones en 4th down. La primera, fue a una yarda del goal line y las dos siguientes ocurrieron en la segunda mitad, en ambas fue Jimmy Ward, un back defensivo quien jugó con mucho instinto y privó a L.A. de continuar con sus marchas. El ímpetu y las diferentes técnicas que usan para presionar son muy llamativas, ya lo habían demostrado contra los Browns y lo volvieron a hacer en un partido divisional como visitantes. San Francisco sorprende y demuestra que puede derrotar a los grandes.

La división sur de la NFC tiene a los New Orleans Saints (5-1) y los Carolina Panthers (4-2) como sus mejores conjuntos. Un extraño factor común que los une es que están ganando con quarterbacks suplentes. Ante las lesiones de Drew Brees y Cam Newton, estos equipos han tenido que reinventarse sin ellos y han encontrado fórmulas para ganar y pelear en este momento por los primeros puestos de la conferencia. Los Saints hacen un trabajo literalmente de equipo, ya que sus tres unidades han anotado touchdowns en algún momento y han ganado partidos de alto vuelo como otros de tono más denso, como el reciente contra los Jaguars donde convirtieron su único TD en el último cuarto. En medio de ese esfuerzo colectivo, Teddy Bridgewater no ha desentonado. Cada semana tiene más jugadas y ha respondido cuando lo han requerido. En sus cuatro partidos como titular, siempre superó el 65% de pases completos y su balance de touchdowns e intercepciones es un respetable 7/2.

Por su parte, los Panthers han cargado su ofensiva en Christian McCaffrey, quien se convirtió en la pieza principal después de la baja de Newton. En lo que llevamos de torneo, McCaffrey ha superado las 100 yardas en cuatro partidos y encabeza la liga en cuanto a yardas totales (923) y touchdowns (9). Fue espectacular la doble finta que hizo en la primera anotación del partido que jugó en Londres, el domingo pasado. Ya se habla del # 22 como el mejor corredor de la liga y razones no faltan, ya que se ha convertido en un jugador que puede jugar todos los downs, además de la versatilidad que ha demostrado desde su llegada al profesionalismo.

De todas formas, no hay que ignorar que el equipo de Carolina ha rendido bien con Kyle Allen como mariscal suplente. De hecho, los Panthers van 4-0 con Allen de titular. Si bien no tiene el tamaño ni el atleticismo de Newton, puede resolver situaciones desde el pocket y se ha mostrado seguro para tirar el balón. Ese TD antes mencionado surgió de un envío muy preciso de Allen. Sus actuales registros son una muestra de su seguridad: 65.6% de precisión, 7 touchdowns y 0 intercepciones. Lo mejor del caso es que Carolina gana partidos con McCaffrey como opción principal y con Allen jugando de mariscal. Será interesante la disyuntiva que tendrá Ron Rivera, cuando se recupere el (todavía) jugador franquicia.

Por último, la nota negativa de la semana y quizás de toda la temporada se la llevan los árbitros. No solo se equivocan, sino que algunos fallos están alterando el desarrollo de los partidos, tal como pasó en el duelo del lunes pasado, entre los Green Bay Packers y los Detroit Lions. El grupo que comanda Clete Blakeman marcó algunos castigos cuestionables, por decir lo menos. Los más notorios fueron los dos Illegal Use of Hands cobrados a Trey Flowers, el último permitió a los Packers agotar el tiempo restante hasta el gol de campo que significó la victoria. En ambas infracciones, no parecía que Flowers estuviera usando ilegalmente las manos sobre David Bakhtiari. Pero en ambos casos, los jueces estimaron que golpeaba al tackle de Green Bay.

Esto no se trata que si tal equipo ganó o perdió por culpa de los referís. El lunes, los Packers hicieron méritos para ganar y Aaron Rodgers hizo magia jugando con casi puros receptores desconocidos. Y también, los Lions no supieron liquidar el partido cuando debían, después de comenzar el juego con un contundente 13-0. Pero estos fallos referiles empañan un buen espectáculo y esto lleva al debate sobre los criterios o descriterios que se están usando en los partidos. Este no ha sido el único caso. Los múltiples cambios/ajustes de reglas han afectado el desempeño de los jueces, quienes ahora mismo están expuestos ante todo el mundo. Mientras tanto, Alberto Riverón sigue inventando excusas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 publica artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 8 de octubre de 2019

Infravalorados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Pasan los años y Russell Wilson sigue creciendo, al grado de ser uno de los jugadores más completos en la NFL. Sin contar con linieros ni receptores de elite, el mariscal de los Seattle Seahawks se desenvuelve como el líder absoluto de esta franquicia. Dirige y ejecuta, pero también observa e improvisa. Siempre ha sido peligroso por su cualidad para moverse fuera del pocket y a eso le ha sumado técnica y puntería pasadora, siendo ahora capaz de lanzar de forma estática como también en movimiento.

Así lo hizo el jueves pasado en el triunfo frente a los L.A. Rams, donde Wilson jugó un partido extraordinario. Lo presionaban en casi todas las jugadas y siempre lograba escabullirse. Brillante maniobra en el primer touchdown, estirando la jugada y encontrando a Tyler Lockett, quien completó la jugada con una espectacular recepción. Luego, un Play Action derivó en un pase profundo (muy bien tirado) de Russell que cayó directo a las manos de D.K. Metcalf para otra anotación. Y cuando había que ganar el partido en el cuarto período, Wilson apareció nuevamente en un 4th & Goal, donde tuvo la paciencia para encontrar a Chris Carson, quien atrapó el pase (titubeo mediante) que acabó siendo decisivo para los Seahawks.

Todos los recursos del # 3 de Seattle al servicio de su equipo y los utilizó en una dura contienda divisional. Sus registros finales confirman su gran desempeño: 17 pases completos sobre 23, 268 yardas, 4 touchdowns y un rating de 151.8. De hecho, este comienzo de campaña refleja el buen momento que vive Russell: en cinco partidos, ha completado el 73.1% de sus envíos, su rating alcanza los 126.3 y su balance de touchdowns e intercepciones es 12/0. En los últimos dos rubros, es el mejor de la liga. Quizás sea un buen momento para reconocer como realmente lo amerita este jugador, quien pese a ser campeón de Super Bowl en 2013 y haber jugado en una segunda ocasión, nunca ha tenido tanto crédito en comparación a otros pasadores. Wilson es un grande.

Cuatro victorias en los primeros cinco partidos tienen a los Green Bay Packers en la pelea por el primer puesto de su división. Parte del proceso lo ha generado la defensa, que evoluciona bajo la coordinación de Mike Pettine, cuya unidad ha tenido buenas actuaciones y sobre todo, ha generado jugadas en momentos claves. En el reciente triunfo ante los Dallas Cowboys, lograron varias capturas y robos de balón en 3rd downs o bien, en momentos cuando el equipo de Dallas insinuaba con acercarse en el marcador. Esta defensiva quizás no tenga grandes estrellas, pero sí cuenta con jugadores funcionales dentro del esquema.

Bajo ese concepto encajan perfectamente Preston Smith y Za’Darius Smith. Llevan el mismo apellido, juegan la misma posición (linebacker) y sus funciones en la cancha son similares, tackleando y presionando al quarterback rival en situaciones obvias de pase. No paran de correr en el partido, saben anticipar jugadas y se han convertido en piezas importantes, sobre todo cuando Pettine manda Pass Rush. Preston y Za’Darius influyen, creando duelos favorables que les permiten llegar a los mariscales adversarios. Quizás no aparezcan en highlights, pero juegan bien y han sido constantes en este tramo de la temporada.

El domingo registraron, de forma combinada: 7 tackles (3 causaron yardas negativas), 3 capturas y 6 golpes al QB. Un juego completo de ambos y eso que Za’Darius se lesionó en pleno partido. Ambos llegaron este año a Green Bay mediante la agencia libre y sin hacer mucho ruido, en parte porque no son populares. Pero así es como rápidamente encontraron su espacio en el equipo y complementan las tempraneras ventajas que producen Aaron Rodgers y la ofensiva, tal como ha sido en las victorias que han logrado los Packers.

En estos tiempos, es anti-popular ganar partidos con defensa y también lo es ganar con ofensivas terrestres y de largo aliento. El domingo en la noche, los Indianapolis Colts implementaron una estrategia clásica pero eficiente: darle el balón a los corredores, llevar el balón todo lo que fuera posible por tierra y consumir todo el tiempo posible en cada ofensiva. Así fue como lentamente se adueñaron del juego en su visita a los Kansas City Chiefs y así fue como también dejaron con pocas chances al equipo rojo, pese a la exigua diferencia en el marcador (19-13, el resultado final).

En la segunda mitad quedó reflejado ese dominio, donde los Colts tuvieron el balón en dos tercios del tiempo. Acabaron corriendo 45 veces, sumaron 180 yardas y su único touchdown fue mediante esa vía, gracias a Jacoby Brissett. Pero quien llevó el peso del ataque fue Marlon Mack, con paciencia para identificar los bloqueos y con decisión para atacar los espacios. Así fue una y otra vez en el partido, totalizó 132 yardas en 29 acarreos. Solo le faltó anotar para redondear una gran actuación y en general, al equipo solo le faltaron más touchdowns aparte de los field goals de Adam Vinatieri, porque la clínica de Old School Football que brindaron en Kansas City fue admirable.

Frank Reich saca provecho de lo que tiene, a pesar de haber sufrido el retiro de Andrew Luck durante la pretemporada. Ya no está Luck, pero hay una base cimentada desde el año pasado y por la cual continúa trabajando Reich en función del buen desempeño de sus jugadores. Bloquear, correr, quemar tiempo y anotar. Una fórmula vieja pero nunca despreciable, sobre todo si estaba Patrick Mahomes enfrente. Los Colts saben lo que hacen, aún si no tienen suficiente reconocimiento.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Excelencia


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En mi columna de la primera semana, mencionaba lo altamente fiables que son Tom Brady y Aaron Rodgers para liquidar partidos, da igual la condición en que se encuentren, si Brady ya está sobre los 40 años o si Rodgers está lesionado de una rodilla. Cuando llega el clutch, ambos son capaces de ser los líderes que necesitan sus respectivas escuadras, para sacar adelante los partidos. Lo que vimos en la reciente sexta semana de la NFL fue increíble, considerando el contexto. Por una parte, los New England Patriots supieron ganar un partido en donde los Kansas City Chiefs los superaban a base de velocidad y por otra, los Green Bay Packers lograron superar a los San Francisco 49ers, en un juego donde Rodgers lucía fastidiado en varios tramos y donde los Niners parecían tener control de la situación.

Comencemos con el partido jugado en Foxboro. Los Chiefs habían reaccionado a una pobre primera mitad, lograron ponerse arriba con 8:38 por jugar en el cuarto período. Era momento de reaccionar para los Patriots. Brady completó 3 pases de 4, dos de esos intentos fueron con Chris Hogan donde lograron avanzar 61 yardas y eventualmente, se ubicaron en la yarda 4 donde enfrentaron un 3° down. Jugada de pase, todos los receptores marcados, los Chiefs presionaban solo con tres, el pocket colapsaba, Brady parecía estar atrapado, pero Tom logró evadir la presión y se atrevió a correr esas 4 yardas y ¡de cabeza! se lanzó hasta el endzone para lograr el touchdown. Repito: Brady, un sujeto de 41 años, se lanzó de cabeza a las diagonales para conseguir una anotación. No es un deportista común, claramente. Se destaca mucho el nivel competitivo de Brady, basta con observar esa jugada para entenderlo.

Luego, los Chiefs nivelaron el marcador 40-40 con una escapada de Tyreek Hill, tras atrapar un pase de Patrick Mahomes, en una jugada de 75 yardas. Secuencia matadora en muchos casos, pero no en este. Todavía quedaban 3:03, tiempo suficiente para Brady y los suyos. Se lo tomaron con mucha calma, tanta que corrieron tres veces seguidas antes que Tom volviera a pasar. Y cuando el # 12 de los Pats volvió a lanzar, fue certero. Primero, encontró al siempre útil James White para avanzar 16 yardas y después, cuando quedaba menos de un minuto, tiró un pase bombeado a Rob Gronkowski quien completó una jugada de 39 yardas. Ya estaban en zona roja y con menos de medio minuto, el trabajo estaba casi listo. Esa conexión de Tom & Gronk había sido la clave para el gol de campo decisivo, el cual acertó Stephen Gostkowski, para asegurar el triunfo para New England y con ello, otra marcha gloriosa de Brady en un cuarto período.

Son tantos años y tantas experiencias, que Brady sabe qué hacer y cómo desplazarse en la cancha cuando hay que definir un partido. Lo ha hecho en playoffs y Super Bowl's. A esta altura, los 4th quarter drills son parte de su repertorio. Por eso, es discutiblemente el mejor quarterback de la historia en la NFL. Siempre ejecuta de forma brillante y hasta sabe cuando exponer su físico, como fue en esa jugada en la que se tiró de cabeza. Es cosa de recordar también cuantos QB Sneaks ha hecho en la yarda 1 o en situaciones de corto trayecto.

El domingo ocurrió ese final emocionante en Foxboro y en la noche siguiente, las emociones fueron iguales o quizás aún más intensas en Lambeau Field. Con 3:00 por jugar en el último cuarto, los 49ers aventajaban por siete puntos a los Packers, en un partido en que la ofensiva de Green Bay tenía muchos problemas para mover el balón y como suele ocurrir, la línea no podía proteger adecuadamente a su mariscal Aaron Rodgers, quien mostraba claros signos de fastidio y hasta algo de temor, quizás por aquella lesión en la rodilla que sufrió en la primera jornada. Pero al parecer, todo eso se esfumó en el tramo final, donde Rodgers entró en modo clutch y en esa condición, es casi imparable.

Les tomó poco más de un minuto llegar al empate. Una conexión de 38 yardas entre Rodgers y Davante Adams en la primera jugada de la serie impulsó a todo el equipo de cara al empate. Tres jugadas después, volvería a repetirse la combinación entre el # 12 y el # 17, esta vez para convertir el touchdown y con poco menos de dos minutos, el partido quedaba 30 iguales. Posible prórroga en la catedral de Green Bay. Los Niners tuvieron una última chance, pero C.J. Beathard falló en su intento de pase largo y el balón fue interceptado por Kevin King, dando una oportunidad para ganar a los Packers antes del final del cuarto período.

Con 1:07, a 90 yardas del endzone y sin timeouts disponibles. Imposible para muchos, no para Aaron. Una infracción de Richard Sherman en 3° down les dio aire a los Packers para seguir marchando. Acto seguido, Rodgers corrió 21 yardas por el centro arriesgando su rodilla lastimada y después, completó tres pases consecutivos. El primero con Adams, el segundo con Equanimous St. Brown y el tercero, otra vez con Adams, llegando hasta la yarda 9. Una secuencia que tomó apenas 13 segundos... si, ¡36 yardas recorridas en 13 segundos!. ¿Habrá estado poseído Rodgers en esa secuencia? no habría que descartarlo, viendo la rapidez y precisión en esos pases. Aaron dejó los últimos 0:03 para el gol de campo decisivo, que Mason Crosby convirtió para asegurar el triunfo de los Packers. A propósito, Crosby se redimió de sus cinco fallos en la semana pasada. Acá, convirtió sus cuatro intentos, entre ellos el que marcó la diferencia.

Así como Brady sabe de sobra como manejarse bajo presión, Rodgers también lo ha hecho. En otro momento, liquidó partidos con pases tipo Hail Mary o supo resolver partidos de playoffs a domicilio con su puntería y amplia visión de cancha. Impresiona ver este tipo de exhibiciones. Dicen que los grandes jugadores se ven en los momentos cruciales. Claramente, Tom Brady y Aaron Rodgers son quarterbacks excepcionales que no solo juegan bien y con consistencia, sino que suelen aparecer cuando sus equipos están en problemas. Ellos saben qué hacer y cómo conducir a sus conjuntos, ya sea lanzando o arriesgando una corrida. No por nada, Brady es catalogado por muchos como el mejor de la historia y Rodgers debe ser el mariscal con más aptitudes en la actualidad. Actuaciones de esta especie lo confirman, excelencia en estado puro.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Más ajustes, más empates


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Dentro de la NFL y los deportes norteamericanos en general, existe una cultura y sobre todo, una mentalidad de los mismos jugadores que consiste siempre en jugar para ganar. Todos lo manifiestan, sin excepción. Nadie especula con un resultado específico y nadie piensa siquiera en la posibilidad de empatar. En competencias como la NBA y la MLB nunca hay empates, siempre hay un ganador ya sea en tiempo reglamentario o en adicional, sin importar si tienen que jugar cuatro prórrogas como ha pasado en el básquetbol o diez entradas extras como ha ocurrido en el béisbol.

En la NHL hubo empates durante un tiempo, pero hace algunos años que al cabo de un empate se define al ganador mediante un shootout, o como diríamos en Sudamérica definición por penales. Pero en el fútbol americano la situación es muy distinta. A nivel universitario este asunto lo tienen resuelto, ya que después de un empate en tiempo reglamentario, el ganador se define jugando series extras donde cada equipo tiene al menos una chance de anotar en un espacio de 25 yardas. En la NFL, es otro caso. Ya que en temporada regular, está complementado sólo un período adicional y si al finalizar el overtime persiste la igualdad, el partido concluye en empate. Lógicamente en playoffs, deben jugar hasta que alguien logre romper la igualdad.

Para tener en cuenta, desde la temporada inaugural en 1920 hasta 1973, no habían prórrogas en la NFL, por lo que durante esas 54 campañas hubo 258 partidos que terminaron en empate y en todo ese tiempo, solo hubo tres torneos en que no se registraron empates. La liga comenzó a modificar aquello en 1974, con el propósito de tener siempre a un vencedor y fue así como introdujo un período extra de 15 minutos en caso de igualdad después de los cuatro cuartos. El primer equipo que lograse una anotación (ya fuera touchdown, gol de campo o safety) ganaba el partido en el mismo instante.

Ese formato, bien sencillo por lo demás, estuvo vigente hasta el 2011 y durante esos 38 años, se produjeron apenas 17 empates (3.5% de los partidos jugados en ese lapso). Y de esos 17 juegos, apenas cuatro ocurrieron durante los 90’s y los 00’s. Para el 2012, la liga hizo una modificación al overtime en temporada regular. El cambio fue que los dos equipos tuvieran al menos una posesión en la prórroga, a menos que la primera ofensiva termine en touchdown o safety. Este cambio se dio ya que, en muchas ocasiones, el equipo que tenía el balón primero ganaba el partido ya que solo tenía que recorrer una determinada cantidad de yardas hasta lograr un field goal, el cual era suficiente para conseguir el triunfo.

Este ajuste realizado por la NFL en 2012, alteró en parte las definiciones en tiempo adicional y trajo por consecuencia, más empates. De hecho, desde entonces se han dado siete igualdades. Es decir, en poco más de seis años se dieron casi la mitad de empates que hubo en la liga en los 38 años anteriores. Evidentemente, han incrementado los empates y ya hemos tenido temporadas con dos partidos igualados. Ocurrió primero en 2016, cuando hubo un partido sin touchdowns en Arizona y luego una paridad en Londres, y más recientemente en el comienzo de la actual temporada. En la semana inaugural, Pittsburgh Steelers y Cleveland Browns quedaron 21-21 luego que los pateadores de ambos equipos, Chris Boswell y Zane Gonzalez, fallaran sus respectivas oportunidades para ganar el juego dentro de los dos minutos finales. Y hace pocos días, Minnesota Vikings y Green Bay Packers igualaron 29-29, luego que el novato Daniel Carlson fallara dos intentos de gol de campo que hubieran significado el triunfo para Minnesota.

Historia de NFL / Empates en temporada regular, 2012 a la fecha

11 de noviembre, 2012: St. Louis Rams 24, San Francisco 49ers 24
24 de noviembre, 2013: Minnesota Vikings 26, Green Bay Packers 26
12 de octubre, 2014: Carolina Panthers 37, Cincinnati Bengals 37
23 de octubre, 2016: Seattle Seahawks 6, Arizona Cardinals 6
30 de octubre, 2016: Washington Redskins 27, Cincinnati Bengals 27
9 de septiembre, 2018: Pittsburgh Steelers 21, Cleveland Browns 21
16 de septiembre, 2018: Minnesota Vikings 29, Green Bay Packers 29
*En 2017, se redujo el tiempo de juego en las prórrogas de temporada regular, 
pasando de 15 a 10 minutos.

Salvo el 2015 y el 2017, desde que se introdujeron las actuales reglas para jugar la prórroga, siempre hubo como mínimo un empate en temporada regular. Para los criterios de desempate podría influenciar, como ocurrió con los Packers en 2013, pero los empates definitivamente no forman parte de la mentalidad típica de los jugadores de la NFL. Bien lo manifestaron algunos después del partido del domingo en Lambeau Field. El quarterback de los Vikings, Kirk Cousins, dijo que no sabía cómo sentirse después de un empate, mientras que su compañero Eric Kendricks manifestó sentirse horrible, ya que siempre se preparan para ganar los partidos. Por otra parte, el mariscal de los Packers Aaron Rodgers, dijo que era preferible tener un partido más en la columna de T’s (Ties = empates) que en la de L’s (Loses = derrotas). Al menos, ellos saben que pueden darse empates en temporada regular, a diferencia del ex mariscal Donovan McNabb quien alguna vez, después de haber empatado un partido, declaró desconocer esa posibilidad.

Hay más empates en la liga y quizás, lo más extraño del caso ha sido ver como en muchos de esos encuentros, los pateadores no han sido capaces de resolver a favor de sus equipos. Solo en uno de esos partidos (Vikings-Packers, 2013) se dio el caso que los dos equipos anotaran pero sin desempate al final. Está el ejemplo del College Football, ya mencionado al principio, donde los equipos juegan series extras hasta que haya un ganador. O quizás replicar el formato que usa la liga en playoffs, donde si termina el período extra en empate, se juega otro período hasta que alguien anote y gane. Aunque eso no sería de conveniencia televisiva, sobre todo los domingos cuando suelen pegarse los finales del primer bloque con los comienzos del segundo bloque.

Más de alguno ha sugerido la idea de jugar definición a penales como el fútbol, aunque en este caso ¿Cómo podría ser? ¿Field Goals de mitad de cancha?, ¿Una chance por equipo?, ¿O cinco intentos por lado, como ocurre siempre en el balompié? La idea no parece descabellada, sobre todo viendo la incapacidad de liquidar los partidos en los recientes empates. Como están las cosas, podrían darse más igualdades en la NFL más adelante en la presente temporada. ¿Alguien se imagina un partido en diciembre con la cancha llena de nieve y que termine 0-0, con puros goles de campo errados? Las reglas actuales se prestan para aquello y no habría que descartarlo.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Por si lo olvidaban...


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Aaron Rodgers es uno de los mejores quarterbacks en la NFL, aun jugando a una sola pierna como terminó haciéndolo el domingo, en el triunfo de los Green Bay Packers sobre los Chicago Bears. Dadas las circunstancias, esta debió ser una de las grandes victorias de Rodgers en su carrera, luego de una lesión que parecía sacarlo del partido (y quizás de varias semanas más de competencia), Aaron regresó a la cancha en el tercer cuarto, con el marcador 20-0 en contra y fue el gran artífice de la remontada, con una evidente lesión en la rodilla izquierda que limitó su movilidad, apenas desplazándose dentro del pocket.

Para Rodgers, eso fue suficiente para manejar la ofensiva de los Packers con pases rápidos y muy precisos. El tiro de 39 yardas con Gerónimo Allison fue impresionante por lo perfecto que fue y la jugada decisiva con Randall Cobb, de 75 yardas en el cuarto período, impresionó primero por la calma que tuvo Aaron para mantenerse paciente dentro del bolsillo protector y así poder encontrar a Cobb, quien en sus propias palabras acabó improvisando una ruta para atrapar el balón y llevarlo por toda la cancha. Lo hecho por Rodgers fue catalogado inmediatamente como épico y tal como ha sido en años anteriores, los resultados en Green Bay pasarán prioritariamente por el desempeño de su # 12. Ahora, queda por ver su condición física. Al menos, él mismo dice que jugará el próximo partido.

Mientras Bill Belichick sea el entrenador en jefe y Tom Brady el mariscal de campo, los New England Patriots seguirán siendo competitivos y genuinos aspirantes a llegar, como mínimo, a las finales de conferencia. Con tal de tener buena protección, Brady sigue siendo capaz de hacer y deshacer a su antojo, da igual a quien tenga como receptores. Hasta que Julian Edelman cumpla con su suspensión, estarán Chris Hogan, Phillip Dorsett y Cordarrelle Patterson como principales opciones por aire, aparte de Rob Gronkowski. Con la excepción de Gronk, ninguno de ellos es muy prodigioso, pero Brady sabe cómo sacarles provecho, al igual que con tantos otros receptores con los que ha jugado en su carrera.

En defensa, parece no importar quienes sean los jugadores. Con una preparación a conciencia y una estrategia adecuada implementada por Belichick, el conjunto rinde de forma aplicada para cubrir a los receptores, mientras los jugadores de la línea persiguen al mariscal contrario. Esa fue la receta del domingo frente a Deshaun Watson y el joven pasador de los Houston Texans tuvo toda clase de problemas para ubicar a sus compañeros. Se habló mucho de los cambios de jugadores en New England durante el receso, pero la metodología se mantiene y eso importa más que cualquier traspaso o fichaje en esta franquicia.

Los Minnesota Vikings cuentan (discutiblemente) con la mejor defensiva y con uno de los cinco mejores conjuntos de todo el torneo. Si ya jugaban bien el año pasado, cuando permitían 15.8 puntos por partido, ahora apuntan a jugar todavía mejor gracias a la llegada de nuevos jugadores como Sheldon Richardson, George Iloka y el novato Mike Hughes, quienes dotan al equipo con más calidad en sus respectivas posiciones. Ya en el primer partido comenzaron a generar impacto, Richardson registró una captura y Hughes convirtió un pick six en el tercer cuarto.

Kirk Cousins es la novedad ofensiva y a su vez, quien genera la disyuntiva de cuanto puede mejorar Minnesota con él como su nuevo quarterback. En sus años en Washington, tuvo campañas relativamente productivas pero en los partidos cruciales solía caer, como ocurrió en su única incursión en playoffs hace tres años. Jugó bien en el triunfo ante los San Francisco 49ers, con dos pases de touchdown. El reto para Kirk será ver como juega ante defensivas mejor preparadas y en ambientes más hostiles. Entre el desempeño de Cousins y la mejoría de la línea ofensiva pueden estar las claves de los Vikings para otra temporada exitosa.

Los Rams de Los Angeles deben ser el mejor equipo de la liga en cuanto a la proporción de cantidad y calidad de jugadores. Con todos sus refuerzos conseguidos en el receso, apuestan a ganarlo todo en el corto plazo. La base del año pasado era sólida, por lo que esperan que Marcus Peters, Aqib Talib y Ndamukong Suh potencien a una defensa que de por sí era respetable, gracias a la habilidad de Aaron Donald. Por lo pronto, Peters comenzó a pagar dividendos, gracias al pick six con que los Rams liquidaron el partido del lunes frente a los Oakland Raiders.

En ofensiva, se notaba que muchos jugadores fueron reservados en pretemporada, razón por la que los jugadores tardaron prácticamente una mitad en meterse de lleno al partido. Y cuando están en ritmo, los Rams aparte de ser eficientes, son uno de los equipos más entretenidos para ver jugar. El diseño de jugadas cae perfecto dentro de un equipo joven, con mucha velocidad para ejecutar jugadas rápidas y donde Jared Goff poco a poco logra mayor solidez como mariscal de campo, tomando cada vez mejores decisiones. Excelente toque en el touchdown con Cooper Kupp. Y además está Todd Gurley, quien tiene la fuerza para castigar contrarios y el talento para llevar el balón por toda la cancha, ya sea corriendo o después de atrapar un pase.

Los Philadelphia Eagles tuvieron muchos problemas ofensivos en el partido inaugural, pero como campeones que son, encontraron una forma para terminar venciendo. El Philly Special (pase de Nelson Agholor a Nick Foles) metió a los Eagles en el juego y sirvió para las anotaciones de Jay Ajayi, con las que terminaron imponiéndose sobre los Atlanta Falcons. Aún con problemas para mover el balón, los Eagles conservan la versatilidad en sus líneas, pueden anotar jugando con formaciones abiertas como también con formaciones clásicas con cualquiera de sus corredores atacando al rival de turno. Esta ofensiva debiera mejorar una vez que retorne Carson Wentz.

Al igual que en el duelo de playoffs de la liga pasada, la defensiva ayudó enormemente a sostener la diferencia frente a Atlanta. Es tal el nivel de sus cuatro frontales, que no requieren de más jugadores para presionar al pasador rival. La línea encabezada por Fletcher Cox logró atrapar en tres ocasiones a Matt Ryan y lo persiguieron varias veces más. Pudieron resistir el último intento de los Falcons y al igual que en el juego del 13 de enero, Julio Jones no pudo anotar en el final. Esta vez, la marcación fue tan buena que Jones atrapó el balón pero fuera de la cancha. La defensa asegurando el partido, hay que respetar al campeón.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 12 de octubre de 2017

Creación y precisión


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En los partidos de la NFL siempre hay jugadas que dado su diseño, ejecución y contexto en el que se generan, pueden marcan el desempeño de un equipo a favor o en contra. En el reciente fin de semana, hubo tres jugadas que causaron alto impacto en los partidos jugados en Dallas, Detroit y Chicago, respectivamente.

Un ejemplo de absoluta precisión se pudo apreciar en el epílogo del partido entre los Green Bay Packers y los Dallas Cowboys. En la última serie de los Packers en el juego, Aaron Rodgers montó una ofensiva que recorrió 75 yardas teniendo apenas 1:13 disponibles. Desde la yarda 12 se produjo la jugada victoriosa. En una formación escopeta, con tres receptores en la derecha y con Davante Adams aislado en la izquierda, Rodgers sacó provecho de ese mano a mano que se produjo entre Adams y el esquinero Jourdan Lewis. La marcación del jugador de los Cowboys fue buena, siguiendo paso a paso al receptor. La clave fue en el toque que puso Rodgers en su pase, el cual fue lanzado al hombro que daba hacia afuera y con la altura suficiente como para que solo Adams pudiera llegar. En un momento de presión, el equipo de Green Bay sacó una jugada precisa y de magistral ejecutoria, tanto de su quarterback como de su receptor, quien increíblemente estuvo activo para jugar después del golpe en la cabeza que había sufrido en la fecha pasada.

El duelo entre los Carolina Panthers y los Detroit Lions tuvo a unos Panthers que volvieron a insistir con muchas fintas, tal como lo habían hecho en otros partidos, pero en esta ocasión aplicaron una maniobra distinta. En el segundo cuarto, dentro de la yarda 6, el equipo de Carolina sacó una jugada en formación escopeta con dos corredores, Jonathan Stewart y Christian McCaffrey. Previo al snap, Curtis Samuel salió en movimiento de izquierda a derecha, abriendo el espacio por donde iba a atacar Cam Newton. Luego, Newton amagó con jugar un pitch a la izquierda con Stewart, atrayendo la atención de tres jugadores de los Lions. Mientras Stewart arrastró marcas, McCaffrey se filtraba por el centro de la línea y ahí fue cuando Newton decidió darle el balón mediante un pase de pala. Ningún jugador de Detroit vio venir a McCaffrey, quien tras recibir el balón tuvo camino libre hasta el touchdown. La clave en esta jugada estuvo en la lectura de Newton, quien supo ver como los defensivos de los Lions se fueron con Stewart y se descuidaron de McCaffrey. El # 1 de Carolina resolvió a tiempo y su equipo terminó ganando de visita por segunda semana consecutiva.

Y si de creatividad se trata, el mayor ejemplo se pudo notar en el partido del lunes que reunió a los Chicago Bears y a los Minnesota Vikings, donde los Bears aplicaron dos jugadas especiales. La primera ocurrió durante el tercer cuarto. Perdiendo 10-2, en un cuarto down, los Bears se alinearon para hacer un despeje, pero en verdad hicieron una finta, donde el despejador Pat O'Donnell se convirtió en pasador y le lanzó el balón a Benny Cunningham, convirtiendo el supuesto despeje en una anotación de 38 yardas. Y la segunda jugada ocurrió durante el último cuarto, cuando tras haber convertido un touchdown (pase de Mitchell Trubisky a Zach Miller), los Bears se alinearon en la yarda 2 para una conversión de dos puntos. Ahí, Trubisky le entregó el balón a Josh Howard quien parecía correr una reversible pero en plena carrera le entrega el balón a Miller. Doble reversible, pero había un pase más. Sí, porque Miller casi al llegar al scrimmage juega una optativa con Trubisky -dejando tendido a Anthony Barr- quien recibió el ovoide libre de marca para lograr la conversión.

Una jugada de muy alto riesgo pero con un óptimo resultado, debido a la precisión con la que se ejecutó. Si bien, más adelante Trubisky lanzó una intercepción que acabó costandole la derrota a los Bears, hay un enorme mérito por atreverse a sacar jugadas así en momentos complejos. Este tipo de jugadas con fintas y lecturas sobre la marcha no suelen aplicarse mucho dentro de la liga debido al riesgo de perder el balón y generar una opción para el rival. Pero es el riesgo lo que vuelve interesantes estas jugadas y si son ejecutadas con la precisión requerida, acaban siendo espectaculares. Como lo supieron hacer los Bears recurriendo a su repertorio de trucos, como lo hizo Newton al mostrar una variante de sus clásicas read-option y como bien lo hizo Rodgers aprovechando un duelo favorable y resolviendo con maestría. La pizarra llevada a la cancha y en la práctica, causando estragos.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 7 de septiembre de 2017

The Quest for the Sixth


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Un nuevo año, un nuevo campeonato y la ambición es la misma para los New England Patriots. Un año más con Bill Belichick, un año más con Tom Brady -quien a sus 40 no muestra señal alguna de vejez- y un año más bajo un núcleo que inspira confianza y actitud ganadora. Como si fuera poco, vuelve Rob Gronkowski a la alineación, además de haber añadido nuevas piezas ofensivas mediante la agencia libre. Brandin Cooks, Dwayne Allen y Phillip Dorsett son buenos receptores quienes bajo la dirección de Belichick y Josh McDaniels podrían aumentar su potencial y así suplir la sensible baja de Julian Edelman, quien por un golpe en su rodilla derecha se perderá todo el torneo, que comienza con el enfrentamiento entre los Patriots y los Chiefs este jueves por la noche.

Lograron el quinto campeonato en un Super Bowl LI histórico, donde levantaron un déficit de 25 puntos en contra. El legado patriota está lejos de terminarse. Al contrario, la idea es ir por un título más. A priori, en este comienzo de temporada en la NFL, los Patriots lucen como el conjunto más sólido de toda la competición. Dentro de la Conferencia Americana hay buenos equipos, pero que se ven lejanos al nivel de los Pats. Están los Pittsburgh Steelers y los Oakland Raiders, equipos con extraordinarias ofensivas pero con cuestionables defensivas. Darán mucha pelea este año y pondrán el balón por los aires gracias al talento del veterano Ben Roethlisberger y el ascendente Derek Carr, pero queda la duda si podrán ser capaces de ganar partidos complicados en los que requieran de jugadas defensivas.

Por otra parte, se encuentran los Houston Texans y los Denver Broncos, que vendrían siendo lo opuesto de los dos equipos antes mencionados. Estos son conjuntos con defensivas bien armadas, dominantes, que presionan y golpean mucho, pero que carecen de ofensivas que les otorguen el balance necesario. Houston prescindió de Brock Osweiler, quien regresó a Denver, y por ahora presenta a Tom Savage como su quarterback titular, pero en el fondo todos anticipan que en algún momento sea el novato Deshaun Watson quien tome las riendas de esa unidad. El equipo de Denver mantiene a Trevor Siemian como su mariscal de campo titular. Está mejorando, pero se sabe que requiere de un buen juego terrestre para poder subsistir. Habría que mencionar también a los Kansas City Chiefs, un equipo con una defensa agresiva que pese a conceder muchas yardas, es capaz de robar muchos balones gracias a su talentoso grupo de esquineros y safeties. La duda recae en la ofensiva, donde Alex Smith no es más que un correcto pasador quien bajo presión y cuando se necesitan de pases largos, suele diluirse. Veremos si el otrora #1 del Draft mejora esa faceta.

¿Y qué tal en la Conferencia Nacional? los Atlanta Falcons mantienen intacto a casi todo el conjunto que estuvo a punto de coronarse hace siete meses. El proyecto de Dan Quinn ya tiene una forma definida y aún puede seguir creciendo. Hay un par de dudas previo a comenzar la temporada: la primera, cómo podría afectar la salida de Kyle Shanahan, quien era el coordinador de esta magnifica ofensiva, y la segunda, si habrá afectado en la psiquis del equipo el haber malogrado una ventaja de 25 puntos en el Super Bowl, en la manera de encarar esta nueva campaña. De lo que estamos seguros, es que con Matt Ryan, Julio Jones y Devonta Freeman, hay espectáculo garantizado.

Un equipo con muy buena pinta: Seattle Seahawks. En lo que jugó de pretemporada, Russell Wilson se vio muy preciso moviéndose dentro del pocket, una mejoría que ya se venía notando desde el año pasado. En defensa, siguen siendo una unidad temible manteniendo a sus principales figuras, como Richard Sherman, Kam Chancellor y Earl Thomas. Encima, suman mayor presencia en su línea con la reciente llegada de Sheldon Richardson, mediante un traspaso hecho con los New York Jets. Sheldon y Michael Bennett bien pudieran ser una fuerte pareja de tackles. La única duda está en el puesto de corredor: ni Thomas Rawls, ni C.J. Prosise, ni el fichado Eddie Lacy han mostrado lo suficiente como para llevar el peso de las jugadas por tierra. A ver cómo madura ese trío de running backs.

Mientras Aaron Rodgers siga siendo el quarterback de los Green Bay Packers, estos seguirán siendo un equipo de categoría Top 10 y hasta Top 5. El # 12 dice que siente mucho más saludable que cuando tenía 20 años y que se ve jugando tranquilamente hasta los 40. Rodgers viene de tener un año con más de 40 touchdowns, vuelven todos sus grandes receptores y a ellos se suma Martellus Bennett, un sólido y confiable ala cerrada que le puede dar una interesante alternativa en las jugadas de pase. La interrogante, como viene siendo en los últimos años, recae en la defensa. ¿Podrá dar el ancho en esta temporada? por lo menos buscaron secundarios en el Draft.

Las opciones de los Dallas Cowboys en este torneo pueden verse muy condicionadas por la suspensión de seis partidos que tendrá que cumplir Ezekiel Elliott, la cual hará efecto desde la segunda jornada. Zeke fue gestor de 1.653 yardas acarreadas y 15 touchdowns por la misma vía durante el 2016, causó un enorme impacto en su año de novato y fue una de las estrellas ofensivas del conjunto vaquero. Elliott no podrá jugar casi media temporada por indisciplina, algo que ha caracterizado a este equipo en los recientes años. Y por lo general, los equipos campeones no suelen contar con sujetos indisciplinados.

Como cada año, la National Football League presenta un puñado de equipos interesantes para seguir por diversas causas, a su vez en que hay escuadras que buscar mejorar deficiencias y mientras muchos equipos pretenden establecerse y consolidarse, los Patriots seguirán mejorando dentro de su propia metodología y creando nuevas alternativas que les permitan, una vez más, aspirar a lo más alto de la liga. Ahora, por un sexto trofeo Lombardi.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.