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jueves, 21 de septiembre de 2017

La fiebre naranja


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En Denver, ha sido la defensa la que ha cargado con el peso colectivo de los Broncos en los últimos dos años. Así fue como se adjudicaron el Super Bowl 50 y gracias a esa unidad, se mantuvieron en la contienda durante la temporada pasada mientras la ofensiva experimentaba dificultades debido al ingreso de Trevor Siemian. En este comienzo de campaña en la NFL, los Broncos mantienen su agresividad para jugar defensa, pero lo más llamativo ha estado en la ofensiva. Criterio, inteligencia y talento. Todo conjugado en un mariscal que ya tiene un año completo de experiencia más un grupo de corredores y receptores que vuelven a brillar en un sistema que muestra interesantes matices.

En cuanto a jugadores, este conjunto no ha cambiado mucho en ofensiva. Siemian fue ratificado como el quarterback titular, C.J. Anderson continúa siendo el corredor principal, mientras que Demayrius Thomas y Emmanuel Sanders, quienes supieron destacarse en su momento con Peyton Manning, siguen siendo las principales armas aéreas. En el triunfo del domingo pasado frente a los Dallas Cowboys (42-17), llamó la atención ver la variedad de formaciones ofensivas que exhibían los Broncos en sus jugadas, desde diseños clásicos para correr, como de formaciones con solo un corredor, esparciendo receptores por toda la cancha y poniendo a Siemian a realizar maniobras del tipo play-action y hasta un bootleg, como ocurrió en su cuarto pase de touchdown, el cual completó con Virgil Green durante el tercer cuarto, en una serie que se prolongó por más de siete minutos y donde convirtieron cinco terceras oportunidades, una de ellas fue aquella jugada de anotación.

Dentro de las jugadas de pase de los Broncos, hay muchas que consisten en envíos cortos ya sea lanzados al mismo punto donde se planta el receptor para iniciar la jugada o bien en una trayectoria inferior a 10 yardas, con el objetivo que el receptor, al atrapar el pase, logre espacio y/o siga bloqueos pertinentes para conseguir una mayor ganancia. Thomas y Sanders se desenvuelven muy bien en ese rol, suelen ser muy confiables en todo tipo de rutas, desarrollándolas con mucha inteligencia y siendo capaces de estirar la cancha mediante las YAC's (Yards After Catch o Yardas Después de la Atrapada). En el juego del domingo, Demayrius y Emmanuel sumaron 12 recepciones combinadas (seis cada uno) con 133 yardas y dos touchdowns, ambos por cuenta de Sanders.

Anderson también contribuye mucho en ese rol, tal como lo demostró en el touchdown que anotó en el segundo cuarto, donde recibió un pase corto que transformó en una jugada de 16 yardas, abriéndose camino y dejando atrás a toda la oposición vaquera. Sus cualidades de receptor las complementa muy bien con su rol de corredor, donde suele ganar muchas yardas haciendo cambios de dirección una vez que cruza la línea de scrimmage y sigue el bloqueo correspondiente. C.J. sumó 118 yardas en 25 acarreos con una anotación en el juego del domingo y hay que decir que fue un beneficiado de la alta eficiencia aérea del equipo de Denver. Hubo un momento que los defensivos de Dallas estaban muy pendientes de los pases y ahí apareció el #22 para atacar. En buenas condiciones, es el socio ideal para Siemian en el backfield, sobre todo como ruta de escape.

En cuanto a la defensa, los Broncos han de ser uno de los conjuntos más difíciles para enfrentar en toda la competición. El crucigrama que plantean es bien complejo. Por las cualidades de sus jugadores, el esquema 3-4 es el indicado para ellos. Cruces en la línea, pass-rushers jugando mano a mano con los tackles y rápidos movimientos generan una oportuna cobertura de los espacios que obliga a los rivales a tener que forzar pases de manera constante. El domingo limitaron a Ezekiel Elliott a tan solo 8 yardas corridas (su peor producción desde que llegó a la NFL) e incomodaron a Dak Prescott dentro del bolsillo. El resultado de esa presión: dos capturas, ambas por obra de Von Miller y dos pases interceptados, el primero por Chris Harris Jr. y el segundo por Aqib Talib, el cual convirtió en un pick six de 103 yardas.

A propósito de Harris Jr. y Talib: impacta ver como ambos esquineros tienen las cualidades y las agallas para jugar uno contra uno frente a cualquier receptor que se les ponga enfrente. Tienen la velocidad para seguir rivales y tienen el instinto para anticipar la lectura del mariscal y de esa forma, buscar alguna intercepción. La jugada de Talib fue una prueba de aquello. Este tipo de coberturas se dan porque Chris y Aqib pueden hacerlo y también por los estragos que causan sus siete frontales. Un peligroso complemento.

Los Broncos finalizaron el 2016 con balance de 9-7, lejos de los puestos de clasificación a los playoffs. Sus problemas ofensivos fueron en parte la causa de ese mediocre resultado final. Sin embargo, con un año de experiencia Siemian parece tener más aplomo dentro de la cancha e interpreta las indicaciones de su nuevo entrenador, Vance Joseph y su coordinador ofensivo, Mike McCoy, con mucha más seguridad, intentando reducir cualquier chance de cometer errores. Esto, combinado con una defensiva dominante hace de este conjunto en uno con mucho potencial para este año y desde ya, se puede catalogar a Denver como un equipo que puede competir seriamente con los Kansas City Chiefs y los Oakland Raiders dentro de la división oeste de la conferencia americana.

Peyton Manning ya no está en Denver y su imagen puede seguir apreciándose solo en comerciales, pero al parecer su presencia sigue viva en Mile High. De otra forma no se podrían entender los "Omaha!" que exclama Siemian previo a ejecutar algunas de sus jugadas. Signos de un legado que precedió a este nuevo ciclo.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Anotaciones alteradas


Dentro de las modificaciones que ha tenido el reglamento de la NFL en los últimos años, una de las más significativas en el desarrollo de los partidos tiene relación con los puntos extras. Desde la temporada pasada, la ubicación del balón en el punto posterior al touchdown fue retrasado desde la yarda 2 a la 15. El propósito era crear mayor incertidumbre en el marcador e incentivar a los equipos para probar más jugadas de dos puntos, las cuales siguen ejecutándose desde la yarda 2.

El simple hecho de alejar la distancia en los puntos extras ha causado mayor dificultad para los pateadores y así es como han aumentado los fallos en estas jugadas que siempre eran efectivas. En el 2014, tan solo seis equipos fallaron al menos un punto extra y en total, se fallaron solo ocho. La eficiencia de la liga en ese año fue de un 99.3%. El año pasado, ya con la nueva regla en marcha, los fallos empezaron a darse desde la primera semana. Al finalizar el curso 2015, la eficiencia había caído a un 94.2%, 28 conjuntos erraron al menos una patada de este tipo y en total, se fallaron 71 puntos adicionales en temporada regular.

El cambio ya tenía consecuencias, los puntos extras ya no eran automáticos y por lo mismo, los resultados sufrían alteraciones a causa de estos novedosos fallos. Aunque el más recordado y el más crucial se dio en los playoffs: Stephen Gostkowski, quien había estado perfecto durante todo el año con los New England Patriots, falló un punto extra en la primera mitad del juego por el campeonato de conferencia ante los Denver Broncos. Al final, la diferencia en el marcador fue de dos puntos (20-18) a favor de los Broncos. De haber convertido Gostkowski, los Pats no habrían requerido una jugada de dos puntos como tuvieron que hacerlo al final del juego, cuando Tom Brady intentaba enviar el partido a la prórroga. El retraso de la ubicación de los extra points estaba cambiando los partidos.

La tendencia se ha mantenido en el presente torneo. En las 10 jornadas que se han disputado, 22 equipos han fallado al menos un intento, en total se registran 36 patadas erradas y la eficiencia es de 94.8%, casi igual a como fue el año pasado. Blair Walsh es una víctima de esto: falló cuatro y además, falló otros cuatro goles de campo, causa suficiente para que los Minnesota Vikings lo dieran de baja hace un par de días (además, no olvidar el fallo clamoroso en los playoffs pasados). Pero el cambio de los puntos extras no pasa sólo por la ubicación del balón, puesto que también trajo un beneficio para las defensivas. Ahora, en caso que bloqueen la patada, la pueden retornar al endzone y en caso de lograrlo, obtienen dos puntos, algo que no estaba permitido bajo el antiguo reglamento.

El 6 de diciembre del año pasado se dio la primera anotación de dos puntos tras un punto extra bloqueado, cuando Stephone Anthony tomó el balón y lo llevó a las diagonales, anotando así dos puntos para los New Orleans Saints luego de un touchdown de los Carolina Panthers. Al final quedó solo como una anécdota, ya que los Panthers igualmente se alzaron con la victoria, 41-38. El domingo pasado volvió a ocurrir esta extraña situación y volvió a pasar en New Orleans, aunque esta vez terminó siendo una jugada decisiva.

A falta de 1:22 para el final del juego entre los Saints y los Broncos, Drew Brees conectó un pase de 32 yardas con Brandin Cooks el cual significó el empate 23-23. Si anotaban el extra, los Saints se adelantaban en el marcador. Acto seguido, Wil Lutz iba a impactar el balón, el cual fue bloqueado por Justin Simmons, su compañero Will Parks tomó el ovoide, corrió casi toda la cancha y llegó hasta las diagonales para poner a Denver arriba, 25-23, el cual fue el resultado final. De un posible triunfo Saint, acabó siendo una victoria para los Broncos. Y todo, por una jugada que no hubiese contado hace menos de dos años.

Así como ha crecido la probabilidad de errores en puntos extras, también ha incrementado la cantidad de intentos de dos puntos, luego de un touchdown. En todo el 2014, se probaron 58 conversiones de las cuales 28 fueron exitosas. Los Chicago Bears y los Arizona Cardinals fueron los equipos que más intentaron (Bears 5 de 5, Cardinals 2 de 5). En la liga pasada, con el cambio en los puntos extras, los intentos de dos puntos subieron a 94, de los cuales 45 resultaron buenos. Sumando todo el año pasado con lo que llevamos del actual, los Pittsburgh Steelers son el equipo que más jugadas de dos puntos ha probado con 17, acertando en 10 de ellas.

Mike Tomlin se ha inclinado por estas jugadas en vez del punto extra, en diferentes situaciones de los partidos (¿será que no confía en su pateador?). En varias ocasiones del año pasado tuvo exito, pero en otras terminó perjudicando las opciones de su equipo. El domingo pasado, los Steelers probaron dos jugadas de dos puntos ¡en el primer cuarto! del juego ante los Dallas Cowboys. Fallaron ambas, quedándose con 12 puntos en vez de 14. Al final, Dallas iba a ganar el partido por cinco unidades de diferencia (35-30) y en total, se intentaron seis conversiones de dos puntos, cuatro por parte de Pittsburgh y dos de Dallas. Ninguna resultó.

Solo siete conjuntos no han probado jugadas de dos puntos en esta temporada, lo que demuestra que los equipos se están atreviendo por completar ocho unidades en vez de siete. Es un riesgo que muchos están tomando, el cual puede traer buenos resultados como ha ocurrido con los Steelers en algunos momentos al igual que con los Raiders a principios de esta campaña, cuando ganaron en New Orleans tras elegir jugar por una conversión en vez de un punto adicional, aunque se sabe que la posibilidad de éxito no es muy alta dado el poco espacio que hay para maniobrar y desequilibrar ante las defensivas.

Evidentemente, estos cambios en las reglas del punto extra ha modificado el desarrollo y los marcadores finales de los partidos. Ya alteró un partido de playoffs en la liga pasada y ya decidió otro hace algunos días. ¿Alguien se imagina un Super Bowl definido por un punto extra fallado? no suena descabellado, para eso se presta esta modificación.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Los mejores, hasta ahora


Ya pasaron los primeros dos meses de competencia en la NFL y a continuación, presento a los equipos con mejores registros, las causas por las que ocupan los primeros lugares y posibles proyecciones para el segundo tramo de la temporada regular.

New England Patriots (7-1 / 3-1 sin Tom Brady). Mientras Brady cumplía su suspensión de cuatro partidos, los Patriots se las ingeniaron para tener un excelente comienzo de temporada, aún jugando con quarterbacks reservas - Jimmy Garoppolo primero y luego, Jacoby Brisset. Bill Belichick y Josh McDaniels diseñaron excelentes estrategias en esos partidos para quitarle presión a los sustitutos y con una alta dosis terrestre. Si el comienzo fue muy bueno, los partidos con Brady fueron aún mejores, ganando cuatro partidos consecutivos y con margen de +10 puntos en cada uno. Brady no parece estar fuera de forma, sino todo lo contrario. Un ejemplo, sus ratings en los partidos que ha disputado.

Tom Brady / Ratings en el 2016

127.7 vs Cleveland Browns
140.0 vs Cincinnati Bengals
124.2 vs Pittsburgh Steelers
137.0 vs Buffalo Bills

Los Patriots no volverán a jugar hasta el 13 de noviembre cuando reciban a los Seattle Seahawks. En diciembre tendrán dos partidos, a priori, bien complicados: en casa contra los Baltimore Ravens, el lunes 12 y una visita a los Denver Broncos, el domingo 18. Estoy seguro que no son pocos quienes creen en un posible 15-1 o 14-2.

Oakland Raiders (6-2 / 5-0 de visitantes). Hace un par de semanas comentaba en el podcast de NFL Chile, que los Raiders son todavía un equipo pretendiente. Las razones son porque, a pesar de ser capaces de producir muchas yardas por aire y muchas anotaciones, son igualmente indisciplinados y cometen muchos castigos. Eso fue lo que ocurrió el domingo pasado en el triunfo como visitantes, y en tiempo adicional,, ante los Tampa Bay Buccaneers. La ofensiva produjo 626 yardas, Derek Carr dio el juego de su vida, con 513 yardas de pase y 4 touchdowns, además de la jugada del triunfo con Seth Roberts. Pero al mismo tiempo, cometieron 23 penalidades, siendo un récord histórico de la liga en cuanto a infracciones en un solo partido. Como si fuera poco, los Raiders encabezan el torneo con 86 castigos, superando por 20 a los segundos, Washington Redskins.

Este es un equipo con mucho potencial para ser competitivo durante los próximos años, pero que en este momento vive un tremendo cara y sello: en lo que llevamos de liga, los Raiders tienen la cuarta mejor ofensiva por aire (285.1 yardas por juego) y la octava mejor por tierra (116.5 yardas por juego), pero a su vez, cuentan con la quinta peor defensa por aire (285.4 yardas permitidas por juego) y la quinta peor por tierra (125.0 yardas permitidas por juego). Su defensiva ha vivido toda clase de problemas desde la primera semana, por lo que su ofensiva ha tenido que remontar marcadores como lo tuvo que hacer en el juego ante los Bucs.

Qué les queda en el calendario: las revanchas contra los San Diego Chargers y los Kansas City Chiefs, los dos partidos frente a los Denver Broncos (¿posible título divisional ahí?) y además, una visita al Estadio Azteca en Ciudad de México, donde enfrentarán a los Houston Texans el 21 de noviembre.

Denver Broncos (6-2 / dos triunfos seguidos). Continúan las costumbres del 2015, una ofensiva que cumple con su parte y una defensiva brutal, muy física y capaz de sostener cualquier ventaja en el marcador, cubriendo todo el ancho y largo de la cancha, presionando constantemente a los mariscales rivales y forzando pérdidas de balón. Exactamente la misma receta con la que ganaron el Super Bowl 50. Y por si quedan dudas, en este momento los Broncos tienen la mejor defensa por aire (183.9 yardas permitidas por juego) y la quinta mejor defensa en puntos (17.0 permitidos por partido), además de ser la unidad con más quarterbacks derribados con 26.

En ofensiva, Trevor Siemian ha tenido algunos problemas pero no ha comprometido las opciones de su equipo en los partidos. Y ante la lesión de C.J. Anderson, ha aparecido Devontae Booker como opción para mantener el juego de carreras que tanto distingue a este conjunto dirigido por Gary Kubiak. Parecían tambalear en las derrotas contra los Atlanta Falcons y los San Diego Chargers, pero se levantaron de muy buena forma en los triunfos ante los Houston Texans y en la revancha ante los Chargers. Aparte de los ya citados duelos contra los Raiders y los Patriots, aún les quedan sus dos partidos con los Kansas City Chiefs. Para el equipo de Denver no será nada fácil el camino si pretende entrar a los playoffs como campeón divisional.

Dallas Cowboys (6-1 / seis triunfos seguidos). Una sólida línea ofensiva ha sido el soporte para la constante producción que están generando los novatos Ezekiel Elliott y Dak Prescott. Este último ha cometido algunos errores, pero también ha respondido en momentos críticos. El domingo pasado, frente a los Philadelphia Eagles, condujo dos brillantes marchas. La primera, terminó con un pase a Dez Bryant con el que igualaron el juego y la segunda, culminó con un envío a Jason Witten para ganar en tiempo adicional. Prescott crece a pasos agigantados, Elliott lidera la competencia en yardas corridas con 799 y los Cowboys abrirán el tercer mes de liga con el mejor balance de toda su conferencia.

Por delante, tienen las revanchas divisionales (locales contra los Washington Redskins y visitantes frente a los New York Giants y los Philadelphia Eagles, en la última jornada), además de un par de salidas teóricamente complejas: una contra los Pittsburgh Steelers, el 13 de noviembre y la otra, contra los Minnesota Vikings, el 1 de diciembre.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La vida después de Peyton

Hace siete meses, los Denver Broncos conquistaban el Super Bowl 50 con Peyton Manning al mando de la ofensiva y teniendo en la banca a Brock Osweiler, quien cumplió en los siete partidos en que fue requerido. Pero ahora, en vísperas de la nueva temporada de la NFL, la situación es muy diferente. Manning anunció su retiro en marzo y Osweiler se fue a los Houston Texans, tras ser persuadido por un contrato mucho mayor que el que tenía en Denver.

Aquello dio paso a una competición, en la reciente pretemporada, entre Trevor Siemian, Paxton Lynch y Mark Sanchez para definir quien se quedaba como el quarterback titular. Los tres tuvieron rendimientos parejos, pero finalmente fue Siemian el elegido para iniciar la nueva liga como titular.

¿Quién? Siemian, un jugador que pasó su año de novato como el tercer mariscal, por detrás de Manning y Osweiler, y que nunca tuvo grandes registros en sus cuatro años en la Universidad de Northwestern, donde apenas fue titular en 14 partidos. Encima, Trevor fue seleccionado en el 250° puesto del Draft 2015, a seis lugares de ser Mr. Irrelevant y siendo además el último quarterback en ser elegido en dicho sorteo.

Así y sin transiciones mediante, Siemian pasa de ser un desconocido a ser el jugador que tome el lugar que dejó Peyton Manning. Aunque este no es el único cambio que presentan los Broncos a la ofensiva. Su línea tiene cambios considerables, partiendo por los tackles. Russell Okung, campeón del Super Bowl XLVIII con los Seattle Seahawks y Donald Stephenson, ex jugador de los Kansas City Chiefs, serán quienes cubran esos lugares, ante las salidas de Ryan Harris, Evan Mathis y Louis Vasquez, titulares en el último Super Bowl, quienes cambiaron de equipo en la agencia libre.

A priori, los Broncos tendrán que seguir confiando en su defensiva, razón fundamental de su exitosa campaña 2015 y que mantiene a gran parte de sus estrellas, como Von Miller; Demarcus Ware; Aqib Talib y Chris Harris. Solo para refrescar la memoria: en el torneo pasado, Denver estuvo dentro de los 10 mejores en casi todas las estadísticas defensivas, permitiendo una media de 18.5 puntos por juego en temporada regular. En los playoffs, dejó a los Pittbsurgh Steelers en 16, a los New England Patriots en 18 y a los Carolina Panthers en 10, siendo que esos tres equipos promediaban +25 puntos por partido.

Fortaleza defensiva + ofensiva en reconstrucción. Algo así es la formula con la que los Denver Broncos abrirán la liga este jueves, recibiendo a los Panthers. Su defensa ya ha demostrado ser capaz de sostener cualquier ventaja, el desafío es para la ofensiva que deberá aplicar un nuevo sistema, con una línea que todavía se está armando y donde en principio, el mariscal de campo no tendría un rol protagónico, como para ya separarse de la leyenda de Manning.