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martes, 17 de diciembre de 2019

El método Bills


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

A dos semanas del cierre de campaña regular en la NFL, los Buffalo Bills ya tienen asegurada su presencia en playoffs, sus segundos en tres años. El mérito de los Bills radica en ser un equipo definido por la defensa, la cual está bien armada y capacitada para enfrentar cualquier desafío, como lo ha demostrado durante el año. En su reciente triunfo ante los Pittsburgh Steelers, la defensa marcó el tono del partido, tackleando fuerte, confundiendo al rival con esquemas de presión y obligando a probar jugadas poco vistas.

Si bien el marcador siempre estuvo parejo (17-10, al final), fueron los errores acereros y robos de balón los que inclinaron el asunto a favor de Buffalo. Abrieron el marcador luego de un horrendo despeje que dejó a los Bills a solo 40 yardas del endzone. En el proceso, Josh Allen corrió 12 yardas en un 3rd & 18 y en la siguiente jugada, completó un pase en 4th down. Para entonces, la defensiva había robado un balón y al poco rato iba a robar otro más gracias a un balón suelto, el cual se originó de una inusual formación wildcat que estaban probando los Steelers, a raíz de la incapacidad para sumar yardas con jugadas convencionales.

En la segunda mitad, Pittsburgh llegó a ponerse arriba en el marcador, pero los Bills siempre estuvieron apegados a su plan de juego. Es muy interesante la secundaria. En general, cubren muy bien los pases, jugando con mucha sincronía entre sí. Interceptaron cuatro pases a Devlin Hodges y en cada uno ellos, anticiparon las decisiones del QB. Tre’Davious White se quedó con dos de esos balones (acumula seis en el torneo) y en el final del juego, Jordan Poyer y Levi Wallace liquidaron el juego con las otras dos intercepciones. Y además, en algunas jugadas los safeties sorprendían presionando al mariscal contrario, tal cual como ocurrió con Micah Hyde en varias secuencias.

La defensiva ha cargado con el equipo y así lo demuestran siendo la segunda mejor unidad en cuanto a puntos permitidos (15.9 por partido) y como si fuera poco, en siete ocasiones han dejado a sus rivales por debajo de las 300 yardas. En cierta medida, ayudan a subsanar las complejidades que vive la ofensiva, que a pesar de producir los puntos necesarios para ganar partidos, en el proceso demuestra una inconsistencia que en ocasiones les ha impedido cerrar encuentros antes de lo estimado.

Josh Allen tiene condiciones y de a poco va limitando sus errores (18 touchdowns, 9 intercepciones). Ha ido mejorando su precisión, pero todavía sufre cuando le ponen presión. Hay buenos jugadores como Devin Singletary, John Brown y Cole Beasley. Pero la falta de buenos jugadores complementarios deja corto al plantel y por ahí se explica que en ocho ocasiones han anotado 20 puntos o menos.

De todas formas, es valorable que el proyecto de Sean McDermott haya encontrado una forma a partir de una sólida defensa que les ha permitido instalarse como un equipo competitivo dentro de su conferencia. Esa base les hace pretender una buena postemporada, aun cuando tengan que jugar posiblemente fuera de casa y tengan que enfrentar a mariscales del calibre de Deshaun Watson, Patrick Mahomes, Lamar Jackson y Tom Brady (a estos dos últimos ya los enfrentaron previamente). En el pequeño Orchard Park, se construye una gran fortaleza y como han dicho sus jugadores, solo piensan en crear su propia historia.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 24 de septiembre de 2019

Novedosos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Comenzó la era Daniel Jones en New York. Parece ser que terminarían 15 años consecutivos de Eli Manning como titular en los Giants. Un cambio de timón, una nueva alternativa. Necesaria, viendo el momento del equipo azul y no menos controversial, dado lo importante que es Manning en la historia reciente de esta franquicia. Impresionó el comienzo de Jones, no solo jugó bien sino que condujo a la victoria de los Giants, siendo clave en la remontada de 18 puntos durante la segunda mitad, para el triunfo frente a los Buccaneers.

Con Saquon Barkley lesionado, fue mayor la necesidad de tener a Jones como protagonista. Resolvió bien y mostró variantes que los Giants no tenían. Logró dos touchdowns corriendo, el primero escapando de la presión y el segundo, aprovechando todo el centro descubierto en situación de 4° down. En general, tiene cualidades propias de un mariscal titular. Sabe plantarse en el pocket y dar buenos pases. Ya en pretemporada había deslizado parte de su calidad y bajo el actual contexto, todo indica que llegó para quedarse.

Es probable que con más rodaje vaya madurando y a su vez, los rivales sabrán realmente como enfrentarlo (Redskins, Vikings y Patriots son los próximos tres adversarios). Pero es un buen síntoma que en su debut haya mostrado temple y condiciones dignas de un jugador franquicia. Los Giants lo agradecen, su ofensiva necesitaba un nuevo aire.

También es novedoso ver a los San Francisco 49ers invictos después de tres jornadas. Este equipo no es precisamente una máquina de jugar football, pero están aprendiendo de sus errores y algo importante, están ejecutando bajo presión. Es evidente que Jimmy Garoppolo tiene condiciones para ser un buen mariscal, pero aún tiene vicios muy notorios. Queda expuesto a errores y por lo que se vio en el último partido, todavía está fuera de timing. Hubo un fumble dentro de las últimas 20 yardas, que se originó de una descoordinación entre Jimmy G y su centro Weston Richburg.

Si bien cometen errores, los Niners muestran cosas interesantes. Apuestan por el balance ofensivo, mezclando pases de Garoppolo con acarreos, varios de ellos utilizando a Kyle Jusczyck, un excelente fullback que es aprovechado por este conjunto. Ante las bajas por lesión de Tevin Coleman y Jerick McKinnon, quien lleva las carreras es Matt Breida. Ya tuvo un partido superior a las 100 yardas y ha llevado el ovoide lo suficiente como para no volver predecible la ofensiva.

En el primer juego, superaron un pick six que regaló Garoppolo al principio y en el reciente partido ante los Steelers, lograron ganar pese a perder cinco balones. Un extraño arte que se da ocasionalmente, ganar pese a cometer muchos errores. En el tercer año de Kyle Shanahan al frente de este equipo, parecen por fin encontrar formas de ganar.

Tan novedoso como el debut de Jones y la racha de los Niners, es ver a los Buffalo Bills compartiendo el liderato divisional con los New England Patriots, luego de tres semanas. Durante el ciclo de Sean McDermott como director técnico, este equipo ha mejorado en defensa, razón por la que han competido en muchos partidos, alcanzando incluso la clasificación a los playoffs hace un par de años. Pero ha sido la ofensiva su problema, que intentan mejorar este año.

Ya muestran cosas distintas, con un grupo de receptores más confiables, jugadas más creativas, un corredor de enorme experiencia como Frank Gore y por último, un mariscal como Josh Allen quien poco a poco reduce sus errores y está haciendo jugadas útiles para su equipo. El mismo Allen declara que este año se está enfocando en cuidar el balón y sobre todo, en no regalar intercepciones a los rivales. Fue importante en los recientes triunfos de los Bills, con remontadas incluidas ante los Jets y los Bengals.

Evolución que sirve para ganar confianza, sobre todo pensando que el próximo domingo jugarán en casa contra los Patriots y viendo el nivel de otros potenciales rivales por un wild card, no sería raro pensar en Buffalo como un equipo de playoffs. Consolidar la defensa y madurez ofensiva podrían ser las claves para apuntarse una campaña positiva.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 4 de enero de 2018

Playoffs renovados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Una tendencia marcada en la NFL es ver cada año a equipos que, tras no haber llegado a los playoffs en el año previo, logran meterse dentro de los 12 finalistas. Incluso, puede ser común ver a equipos que en cuestión de un año pasan de ser sotaneros a campeones divisionales. Este año no es la excepción y tenemos a ocho clasificados que no estuvieron en los playoffs de la liga anterior. New England Patriots, Pittsburgh Steelers, Kansas City Chiefs y Atlanta Falcons son los únicos que se repiten del 2016.

Eso sí, es muy necesario considerar que varios de esos nuevos participantes en estos playoffs no son equipos que faltaron uno o dos años. Son franquicias que estaban en situación de crisis, algunas incluso con más de una década jugando solo 16 partidos al año. Para tener en cuenta lo novedosa y especial del camino al Super Bowl LII, conozcamos en detalle las sequías que se acaban de terminar.

Los Angeles Rams. 2004 había sido su último torneo con playoffs. Por entonces jugaban en St. Louis, el entrenador era Mike Martz y el quarterback era Marc Bulger (quien había tomado el lugar de Kurt Warner). Desde entonces, acumularon solo campañas perdedoras, con varias selecciones frustradas en el draft (Sam Bradford, uno de los más recordados) y una inestabilidad que causó que los propietarios de la franquicia decidieran llevar a los Rams de vuelta a LA, después del 2015. Este año fue un nuevo comienzo, todo de cero. Un nuevo ciclo que trajo una nueva forma de juego y con ello, resultados inmediatos. Los Rams pasaron de casi no anotar, a promediar casi 30 puntos por partido este año. Discutiblemente, el equipo más atractivo de esta temporada en la NFL.

Jacksonville Jaguars. Desde 2007 que no jugaban playoffs. Peor aún, desde entonces que no registraban una sola campaña con balance positivo, a tal punto que habían perdido respaldo de su propia ciudad. Luego de un torneo de tres victorias y un cambio de entrenador, en el primer año completo con Doug Marrone al mando, los Jaguars alcanzaron las 10 victorias y el título divisional, algo que la franquicia no vivía desde 1999, cuando era parte de la vieja división central. En aquel año llegaron a la final de conferencia.

Tennessee Titans. Esta es su primera aparición desde 2008, cuando Jeff Fisher todavía era el entrenador, Chris Johnson era el máximo pilar ofensivo y Kerry Collins era el quarterback titular. Ahora, es Marcus Mariota quien juega de mariscal y en su tercer año, hará su debut en postemporada. Aunque tiene mucho que demostrar, luego de haber finalizado la temporada regular con más intercepciones que touchdowns (15/13). No convencen, pero ganan. Quizás, el más gris de los 12 finalistas.

Buffalo Bills. El caso más impactante de todos. Su última clasificación a la postemporada había sido en 1999. Sí, estos serán sus primeros playoffs en este siglo, terminando con la mayor sequía de años consecutivos sin jugar playoffs en cualquiera de los principales deportes norteamericanos. Como suele ocurrir en Orchard Park, este año ha sido turbulento, pero con una defensa respetable y un sólido LeSean McCoy, los Bills lograron la cantidad de victorias suficientes para meterse a los playoffs... ah, y también una bendita cooperación de los Cincinatti Bengals, obra y gracia de Andy Dalton. Aquel agónico touchdown fue quizás el más celebrado en Buffalo en muchos años.

El hecho de tener varios equipos nuevos en estos playoffs, significa tener varios quarterbacks debutantes en este contexto. De los ocho que verán acción en la primera ronda, solo la mitad son pasadores con experiencia en postemporada: Drew Brees (6-5, campeón SB XLIV), Cam Newton (3-3, perdió SB 50), Matt Ryan (3-5, perdió SB LI) y Alex Smith (2-4). De hecho, el duelo entre Jaguars y Bills tendrá a dos mariscales primerizos en rondas finales, como son Blake Bortles y Tyrod Taylor. Quizás eso no sea gran factor en la ronda de wildcard, pero sí podría serlo más adelante cuando entren en competencia los Patriots, que cuentan con un 5 veces campeón como Tom Brady, y los Steelers que tienen a Ben Roethlisberger quien ha ganado 2 veces el trofeo Lombardi.

Dadas las características que tienen estos nuevos participantes en los playoffs, equipos que están en pleno crecimiento, con varios jugadores de poca experiencia en la liga y entrenadores que están afianzándose en sus conjuntos, bien podríamos estar presenciando una nueva etapa con equipos que resurgen y apuntan a convertirse en protagonistas por los próximos años. El caso de los Rams es llamativo, en poco tiempo se volvieron en el mejor equipo de su división y varias de sus victorias fueron convincentes, además de salir bien parados en casi todos sus desafíos de mayor complejidad. Ya vimos a estos conjuntos sorprender en la temporada regular. Ahora, llegó el momento de ver madurar a estos equipos. La postemporada es el escenario propicio para dar ese salto.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Incoherencias


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

A lo largo de esta década en la NFL, los directivos de la liga encabezados por el comisionado Roger Goodell han enfatizado una y otra vez en el cuidado de los jugadores, especialmente en la prevención a los golpes en la cabeza, ajustando detalles en el reglamento e incrementando los personal fouls, a raíz de esos mismos golpes o bien de impactos que lucen muy violentos o contra jugadores que quedan indefensos ante una arremetida de un adversario. Eso se ha visto en muchos partidos, donde se cobran muchos golpes casco-a-casco, respetando en gran parte esos ajustes reglamentarios. Pero hay un aspecto considerable que va relacionado con los mismos golpes y que llega al terreno de las suspensiones. Curiosamente, la liga no reacciona de la misma forma cuando tiene que sancionar a jugadores por golpes intencionales.

Una prueba de ello ocurrió el domingo pasado. Durante el partido entre los New England Patriots y los Buffalo Bills, Rob Gronkowski le propinó un golpe tardío a Tre'Davious White, mientras este ya se encontraba en el suelo tras haber interceptado un pase. Con la jugada ya finalizada, Gronk se lanzó y lo golpeó por detrás. Fue penalizado por rudeza innecesaria pero no fue expulsado del partido. Eso sí, el lunes hubo una declaración del vicepresidente de la NFL, Jon Runyan, quien manifestaba: "sus actos no fueron incidentales, pudieron evitarse y pusieron al jugador rival en riesgo de sufrir una lesión seria". Hasta ahí, nada mal en el discurso. Pero la sanción de apenas un partido -que cumplirá el próximo lunes- dejó cuestionando a muchos alrededor de la liga sobre la forma en como se imparten sanciones ante acciones que supuestamente pretenden erradicar.

Un partido de castigo parece muy poco para una acción violenta y donde hubo intención de lastimar a otro jugador. Lo peor del caso es que ya han habido antecedentes similares y con igual sanción en la liga. Sin ir más lejos, el pasado 28 de septiembre, durante el juego entre los Chicago Bears y los Green Bay Packers, Danny Trevathan golpeó intencionalmente en la cabeza de Davante Adams, mientras este último intentaba atrapar un pase. Trevathan nunca disputó el balón, tan solo fue a golpear y hasta tomó distancia para lastimar a Adams, quien debió salir de ese partido por una conmoción cerebral causada por ese golpe. La liga sancionó en esa ocasión a Trevathan con dos partidos, pero el jugador de los Bears apeló a la causa (!) y su castigo fue reducido a solo un partido.

Muy irrisorio. Se vuelve hasta burlesco tomando en cuenta el insistente énfasis que ha hecho la liga en la prevención de esos golpes y con estas modestas sanciones, parece no actuar en coherencia con el discurso que se ha instaurado en los últimos años. Otro caso con igual sanción fue la pelea de Aqib Talib y Michael Crabtree, el pasado 26 de noviembre en el partido Denver Broncos-Oakland Raiders. Ambos fueron expulsados de la cancha por haberse agarrado a golpes en pleno partido, en un incidente que tuvo involucrados a más jugadores de los dos equipos. Tomando en cuenta este hecho y el episodio de la temporada pasada, cuando Talib le arrancó la cadena a Crabtree, la liga decidió suspenderlos con dos partidos cada uno, pero la sanción fue rebajada a uno después de una apelación.

Cuesta entender estas sanciones que parecen ser mínimas frente a situaciones antideportivas. El discurso de reducir los golpes a la cabeza y evitar las malas conductas es muy bueno y hasta aplaudible, pero la forma en como la NFL resuelve varios de estos casos no condice precisamente con ese discurso. Es extraño ver como hay sanciones peores por otros sucesos, pero por estos golpes mal intencionados y peleas casi gangsteriles, apenas se otorgan un par de semanas de suspensión. A veces, la liga se cae en algunos detalles. Y en este caso, está fallando groseramente. Con estos (mini) castigos, difícilmente se podrán reducir los malos comportamientos en la cancha.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 5 de octubre de 2017

Incomodas visitas


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En este primer tramo de temporada en la NFL, hay tres equipos que figuran con marca de 3-1. Los tres han ganado partidos difíciles, los tres vencieron como visitantes el último fin de semana y los tres se impusieron ante equipos que estuvieron en los pasados playoffs. Con matices y características bien especiales en cada conjunto, los Carolina Panthers, los L.A. Rams y los Buffalo Bills sorprendieron por haber ganado fuera de casa y además, por haber impuesto diversas formas de juego.

Los Panthers tuvieron un comienzo complicado, cayendo en una temprana desventaja frente a los New England Patriots además de haber sufrido una intercepción por un pase mal tirado de Cam Newton, pero antes de llegar al intermedio, los Panthers comenzaron a hilvanar buenas jugadas ofensivas y así fue como acabaron imponiendo su estrategia. A lo largo del partido, el equipo de Carolina probó con muchas fintas, poniendo en movimiento a Christian McCaffrey (algo que venían haciendo en los partidos anteriores) ya sea para ubicarlo como receptor, o bien como simple distracción para los rivales.

Eso último fue lo que ocurrió en dos de los touchdowns de los Panthers. En el segundo cuarto, impresionó ver como todos los defensivos de New England se tragaron la finta de corrida con McCaffrey en la derecha. Al final, todos vieron como Newton lanzó a la izquierda para un descubierto Fozzy Whittaker, quien tan solo tuvo que acelerar para anotar. Y luego, en el último cuarto, los linebackers de los Patriots se fueron con McCaffrey quien amagó con llevarse el balón, cuando en verdad fue Newton quien se quedó con él y lo llevó por el centro para la 50° anotación terrestre de su carrera (récord para mariscales).

Por parte de Newton no solo fueron las fintas, sino que también fue su inusual precisión dentro del pocket. Leyó un poco más las coberturas rivales y tuvo paciencia para identificar sus objetivos y lanzar sin tener que desplazarse dentro del bolsillo protector. Acabó la tarde en Foxboro completando 22 de 29 pases con 316 yardas, 3 touchdowns y un rating de 130.8. Ese es el nivel de precisión que todos los Panthers esperan de Cam y si el # 1 logra sostener ese rendimiento a través de los próximos partidos, el conjunto de Carolina podría seguir creciendo y así lograr más victorias.

En la nota anterior, mencionaba que ya se ven cosas distintas con los L.A. RamsEl sistema de su joven entrenador, Sean McVay, comienza a ver sus frutos temprano en esta campaña y se ve en el nivel de estrategia y ejecutoria de su ofensiva, con más variables en sus formaciones y mucha más precisión para hacer sus jugadas. Todd Gurley volvió a ser una pieza clave en el triunfo del pasado domingo en casa de los Dallas Cowboys, con 215 yardas y un touchdown por aire. Igualmente, Jared Goff se ve cada vez más suelto dentro del esquema, tomando buenas decisiones y hasta arriesgando pases largos, sacando provecho de sus talentosos receptores Sammy Watkins, Robert Woods y Cooper Kupp. Tampoco hay que olvidar a Tavon Austin, a quien suelen usar como receptor y corredor de igual forma.

La ofensiva produce y mejora en cada partido, lo cual ya es un gran avance para los Rams. Eso sí, el problema está en la defensa que tiene problemas en los inicios de los partidos, concediendo muchas yardas y con ello muchas anotaciones tempraneras, dejando al equipo en situación de tener que revertir el marcador. De todas formas, esta unidad puede hacer jugadas importantes, como en el final del último partido, cuando detuvieron a Ezekiel Elliott en 4° down, dejando a Zeke en menos de 90 yardas totales (aunque igualmente anotó dos veces). Este puede ser un rival muy duro dentro de la división sur de la conferencia nacional y dada su velocidad, pueden generar peligro a los equipos de Seattle y Arizona cuando llegue el momento de enfrentarlos. A propósito, este domingo Rams-Seahawks en el Coliseo de Los Angeles. Partido con muy buena pinta.

En su primera posesión de la temporada, Tyrod Taylor lanzó una intercepción con la que abrió esta temporada con los Buffalo Bills. Desde entonces, Taylor no lanzó más intercepciones y la ofensiva de Buffalo no tuvo más balones perdidos. Por increíble que parezca, los Bills tienen casi cuatro partidos completos sin pérdidas, un interesante aspecto para entender porqué van 3-1 en la temporada y como pudieron vencer a los Denver Broncos y a domicilio frente a los Atlanta Falcons. En ofensiva, privilegian los acarreos aprovechando la presencia de LeSean McCoy, quien es capaz de sumar yardas y darle buen tiempo de posesión en cada serie, además de ser una respetable opción en pases cortos. Para tener una referencia, en el reciente triunfo en Atlanta, los Bills corrieron 36 veces y lanzaron en otras 20. Una fórmula que parece ser la indicada para Sean McDermott, quien está comenzando su primera experiencia como entrenador principal, luego de haber sido coordinador defensivo con los Panthers.

Y hablando de defensiva, esa unidad también muestra mejorías en Buffalo. Permite yardas, como ocurrió en Atlanta, pero logra detener en situaciones tipo 3° down y de igual forma cuando el oponente busca un touchdown, generando también robos de balón - 7 hasta el momento, uno de ellos devuelto a las diagonales. Una referencia para ver como están los Bills en defensa es tan simple como los puntos en contra: en este momento, tienen el menor promedio de puntos permitidos por partido, con 13.5. Junto con los Pittsburgh Steelers (14.8), son los únicos conjuntos cuyas defensas permiten menos de 15 puntos a sus adversarios.

En un hecho pocas veces visto, los Bills llegarán al segundo mes de temporada como líderes divisionales, aventajando por un partido a los Patriots, a quienes enfrentarán el 3 y 24 de diciembre. Para entonces ya podremos comprobar si estos Bills continúan madurando o si esto solo fue una casualidad propia de septiembre.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.