Mostrando entradas con la etiqueta Kemba Walker. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kemba Walker. Mostrar todas las entradas
lunes, 2 de marzo de 2020
Tatum y otros fenómenos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Febrero fue consagratorio para Jayson Tatum. El mes recién terminado fue el mejor en la corta carrera del #0 de los Boston Celtics, coincidiendo con su primera nominación al Juego de Estrellas (celebrado hace un par de semanas). En los 12 partidos jugados en el último mes, Tatum promedió 30.7 puntos, largamente superiores a sus 23.5 de media en toda la temporada. Su mejor desempeño fue el día 23 ante los L.A. Lakers, anotando 41 y reduciendo el espectro a la etapa post-All Star, promedia 35.0 puntos en esos cinco desafíos.
Boston ganó nueve de los doce partidos que jugó en febrero y Jayson fue esencial, sobre todo por la confianza que transmitía en cada intervención, más aún cuando resolvía en situaciones de uno contra uno. Algo que se explica a partir de su propio crecimiento, al jugar de manera menos forzada y también por la ausencia de Kemba Walker en las últimas dos semanas, razón por la que Tatum tomó más responsabilidades. Es la mejor racha que vive en los casi tres años que lleva en la liga, es lo que necesitaba para afianzar su prometedora carrera y es lo que también necesitaban los Celtics, quienes cuentan con alguien muy confiable para momentos complejos.
Con 22 partidos por disputar, los Milwaukee Bucks ya tienen asegurada su presencia en los playoffs y apuntan a tener el mejor registro de temporada regular, el cual poseen actualmente con 52 victorias en 60 encuentros. No solo ganan y hacen méritos para tener la ventaja de localía durante los playoffs, sino que evolucionan a partir de un sistema que ya vienen implementando de hace un par de temporadas y en el actual curso, todo el conjunto fluye sobre la pista. Son el equipo que promedia más puntos (119.6 por partido), el de mayor ritmo en la liga (105.0 posesiones por partido) y el tercero mejor en eficiencia ofensiva (113.4 puntos por cada 100 posesiones).
Debido a su forma de jugar, a veces parece como si la pelota corriera más que los mismos jugadores. Le dan mucho juego a Giannis Antetokounmpo, pero también el balón pasa por todos sus integrantes, generando situaciones de cancha abierta y lanzamientos cómodos. Y hablando de Giannis, su rendimiento de este año es mejor que el año pasado, cuando fue MVP de la liga. En este momento, encabeza el torneo con 48 dobles decenas y sus promedios bordean los 30 puntos y 14 rebotes por partido. Cada vez más dominante jugando de poste, pero también mejora en otras facetas, lo cual potencia aún más a los Bucks.
Los L.A. Clippers salieron victoriosos de sus partidos del fin de semana, superando los 130 puntos en cada uno (132 a los Denver Nuggets, 136 a los Philadelphia Sixers). No debiera sorprender, siendo que han superado esa marca en 12 ocasiones, pero no deja de ser llamativa la contribución de la banca, que en algunos casos termina rompiendo los partidos a favor de los Clippers. Hay tres jugadores que son importantes en ese rol: Lou Williams, Montrezl Harrell y Reggie Jackson. El viernes, convirtieron 45 puntos (18 por cuenta de Harrell) y ayudaron a desbalancear el trámite del juego ante unos Nuggets que nunca se adaptaron a la velocidad de estos jugadores.
El domingo fue aún más notoria su contribución, con 61 puntos entre los tres (24 de Williams, 24 de Harrell) y su presencia fue muy importante en la segunda mitad, para remontar el marcador ante los Sixers que habían jugado mejor en la primera parte. En medio de todos los cambios de rotación por lesiones y ausencias varias, es clave el aporte de estos suplentes. Williams y Harrell son los mejores anotadores de la liga, entre los reservas (19.2 puntos de Williams, 18.7 de Harell) y Jackson, quien llegó a L.A. hace unas semanas, le da más profundidad ejerciendo un rol similar. Son el complemento ideal para Kawhi Leonard, quien a pesar de haber faltado a 15 partidos en el torneo, igualmente sigue a la vanguardia, con 27.0 puntos de media por partido.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Etiquetas:
Básquetbol,
Boston Celtics,
Giannis Antetokounmpo,
Gringo Sports,
Jayson Tatum,
Kawhi Leonard,
Kemba Walker,
Los Angeles Clippers,
Lou Williams,
Miguel Meléndez,
Milwaukee Bucks,
Montrezl Harrell,
NBA
viernes, 6 de diciembre de 2019
Eastern Coast Trip (II)
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Brooklyn / 29 de noviembre, 2019. Pasó el feriado de Thanksgiving y se notó que fue feriado, porque había poca gente en las calles. Hubo pavo para la cena y football por televisión, el país entero vio como los Dallas Cowboys hacían el loco en su propia casa. En fin, bochornos aparte, me aguardaba un viernes bien especial. Dos partidos de básquetbol, uno a mediodía y otro de noche. Partido en Brooklyn y velada en el MSG. Panorama ideal para cualquiera que se jacte de ser fanático de la NBA. Tocaba madrugar para llegar a la estación de metro Atlantic Avenue, la cual conduce directamente a la entrada del Barclays Center. Hacía frío, mucho. No más de dos grados, mucha gente tomando café y el frío fue buena razón para adelantar la apertura de puertas. Antes de las 11am ya estaba dentro del estadio. Qué modernidad y qué comodidad. Fue mi impresión el año pasado y vuelve a serlo en esta diurna sesión en Brooklyn. Antes del partido, pasé por la tienda de los Nets. Muchas camisetas de Kevin Durant, aunque ni él ni Kyrie Irving aparezcan en los afiches del equipo. Eso me llamó la atención y eso condice con la realidad que viven los Nets.
Ya en la entrada noté otra cosa: había mucho público de los Celtics, tanto así que en el partido la afición era un 50/50. Da pena que los Nets con toda la movida comercial y urbana que los rodea, tenga tan poca afición. Debieran prender más, no por nada llegaron a los playoffs en la última temporada y ahora, están ganando varios partidos a la espera que se reintegre Irving y que debute (se supone) Durant más adelante. En la previa, se sentía más apoyo bostoniano que se notó incluso en la presentación de los locales. Locales en Brooklyn, tal cual. Aunque en la pista, los jugadores de los Nets hicieron sentir la verdadera localía. El comienzo fue igual que en el partido en Boston, volcada de Jarrett Allen. Las volcadas iban a repetirse desde las 12:10 hasta las 2:25. Desde el comienzo que los Nets sacaron provecho de su ventaja en estatura, además de tirar unos buenos alley oops. Allen la volcó, Joe Harris también y cuando alguno de ellos iba a la banca, aparecía DeAndre Jordan quien regaló varias piruetas. De verdad, impacta ver esos saltos en directo. Sobre todo, por la longitud que alcanzan los jugadores y como algunos hasta se suspenden para saltar y volcar el balón.
Aparte de los dunks, hubo dos elementos de los Nets que se dieron en el partido en Boston y que se repitieron en este: el aporte de Spencer Dinwiddie y la eficiencia colectiva en tiros de tres. Si Allen me llamó la atención por la estatura, Dinwiddie lo fue por su ejecución. Juega bien, hace jugadas para efecto del equipo y hasta se la juega a veces, cuando queda uno contra uno. En este partido la rompió, 32 puntos y 11 rebotes. Metió varios tiros, entre ellos seis triples y sobre todo, impulsó a que todo el equipo de Brooklyn se hiciera con el control del partido desde el primer cuarto. Jugador infravalorado, seguro. En general, los Nets se pasaban mucho el balón y al igual que en Boston, encontraron muchos tiros favorables. En este partido, encestaron 17 triples. Cada tiro era una confirmación del buen juego que hacían los Nets, aceleraban el ritmo lo suficiente para mantener alejados a los Celtics, quienes claramente entraron dormidos al partido.
¿Habrá sido por la hora de comienzo? pero se notó que partieron muy lentos los Celtics. Siempre llegaban tarde en defensa y en ataque, muchas posesiones no resultaban porque los Nets anticipaban las cortinas y con ello, los jugadores de Boston tomaban varios tiros incómodos. Está bueno el ambiente que crean en Brooklyn, la influencia del hip hop ayuda mucho, desde la música que colocan de fondo, pasando por los grupos de baile que se lucen en las pausas -las Brooklynettes y los Team Hype- y hasta en los raperos que asisten a la primera fila del estadio. Bien Brooklyn la cosa, lo único cuestionable sería ese extraño grupo que cubre una tribuna, se hacen llamar The Bk Block. Pretenden ser una hinchada y hasta cantaban "Kyrie better" cuando Kemba Walker lanzaba libres. La verdad, se veían y se oían muy inocentes. Las barras bravas no pegan para nada en los States.
Boston jugó mal, pero aún así llegaron a colocarse a tres puntos cuando faltaba poco más de un minuto para el cierre. Los Nets tenían casi listo el triunfo, pero invadió el susto por un momento. Fortuitos timeouts para organizar y conversiones de libres para asegurar, terminaron sellando el triunfo de Brooklyn que fue por poco margen, 112-107. Aplausos para los locales y sobre todo para Dinwiddie, mientras era entrevistado después de su rendimiento estelar. La salida fue en calma y hasta casi silente, se notaba que habían muchos Celtics en el público. Fue todo muy fugaz, la llegada al estadio, el partido mismo que se fue volando y la salida del estadio. En verdad, no había mucho tiempo que perder. Había que descansar un poco para continuar con la gira, cuyo siguiente episodio ocurría unas pocas horas después. Tocaba volver a 7th Avenue.
Hasta pronto, Brooooo - kleeeeeeen!
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Etiquetas:
Básquetbol,
Boston Celtics,
Brooklyn Nets,
Eastern Coast Trip,
Gringo Sports,
Jarrett Allen,
Kemba Walker,
Miguel Meléndez,
NBA,
Spencer Dinwiddie
Eastern Coast Trip (I)
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Boston / 27 de noviembre, 2019. Había pasado un año de mi primer viaje a Estados Unidos. Un año y montón de nostalgia, la suficiente como para emprender un segundo viaje cuyo recorrido era el mismo - New York, New Jersey, Brooklyn y Boston. Los mismos sitios, pero diferentes situaciones. Lo comprobé apenas llegué a NYC el día 26, el frío y la víspera del Thanksgiving marcaban la fecha. Al día siguiente, bien temprano, había que tomar el bus rumbo a Boston. Esta vez, la gira iba a comenzar en la casa céltica. Cielos nublados y amenaza de lluvia al llegar a Boston, cuando comencé a recorrer un poco la ciudad, fue como re-encontrarme con un paisaje que había añorado. Una sensación rarísima, siendo que había estado una vez y por apenas un día. Debe ser cuando uno engancha con un ambiente en particular.
Caminando por las calles, pasando por el parque Boston Common y metiéndome por algunas vías llegué a Causeway Street, la calle que conduce al TD Garden. Comienzo a sentir ambiente baloncelístico. Un año después, el regreso. ¡Esto es Boston! Cambian las épocas, cambian los jugadores. Pero ahí está el verde. Y cuando digo que cambian los jugadores, hubo uno que marcó todo el receso previo a esta temporada. Kyrie Irving, idolatrado por varios (incluyéndome) hace poco más de un año, se fue por la puerta de atrás y en malos términos con el equipo. Fue a parar a los Nets, el rival de este día. En los partidos que ha jugado con el equipo dark, ha tenido buenos desempeños pero con resultados dispares. Pero hace unos días se reportaba lesionado y fue declarado ausente por algunos partidos, uno de ellos era este que iba a marcar su vuelta a Boston. Parece que nadie se la compró y nadie le perdona nada. No hubo retorno de Irving, pero el pueblo céltico se la cobra por igual. En los alrededores del Garden, hay carteles con su rostro y el lema 'Coward' (Cobarde). Corta, sin rodeos. Como le gusta a la gente (de bien). Del amor al odio, del respeto al desprecio. Todo en cuestión de un año. Este no iba a ser un partido cualquiera, aún si el aludido evadió el regreso a su antigua casa.
Faltaban poco más de tres horas para el juego, había tiempo para almorzar. Al igual que en aquel día de octubre 2018, entré a Tavern in the Square, un muy buen local ubicado frente al estadio, perfecto para comer, tomar algo y vivir algo de ambiente deportivo. Muchos verdes, por todos lados. Pero ya nadie con la # 11 de Irving. Ahora, muchos cambiaron por la nueva # 8 de Walker, además del # 0 de Tatum, el # 36 de Smart y hasta vi un # 99 de Tacko Fall (!). Mientras almorzaba, veía las pantallas. Los canales de ESPN estaban con sus paneles de lujo, para variar. En otra pantalla, tenían NFL Network que repetía un partido jugado hace unos días y una que me llamó la atención, estaba sintonizada en TNT que pasaba en directo la Champions League. Es verdad, parece que el fútbol está pegando cada vez más en los States. Pantalla para ver el juego del Liverpool. Y el día antes en Times Square había pillado varias pantallas con partidos de la copa europea. Se me pasó volando la hora, hasta que llegó la hora de cruzar la calle y hacer mi entrada o mejor dicho, mi regreso triunfal al Garden. Volver a casa, juro que así me sentía. Poco antes de las seis abrieron las puertas y ya dentro del coloso, definitivamente me sentía en mi habitat. En poco más de un año, mi segunda visita a la casa céltica.Habría que estar en tiempo de playoffs para notar alguna diferencia, pero la gente se lo toma con calma en este juego de temporada regular. A menos de 20 minutos para el partido, aún habían butacas vacías, pero a la hora del juego ya se completó casi todo el estadio. Poco más de las siete, tiempo de ceremonia. El himno de US, escuchado con atención. Luego, los jugadores. Mientras era presentado el equipo de Brooklyn, los abucheos dieron paso a los "Where is Kyrie!?". Ese fue el cántico que llevó la batuta durante la noche, en el sector en que estaba había mucho público local y poco turista. Bien, estaba en ambiente más puro. Al momento de la presentación de los Celtics, me percaté de algo: las ovaciones que antes eran de Irving, ahora son para Walker. Como si nada, ha cambiado el referente. Aunque como decía antes, en el ambiente las preferencias por los jugadores son muy variadas. Bien por un parte, el equipo importa más que los individuos.
Tip off y a jugar. De entrada, se captaba que iba a ser un partido duro. Volcada de Jarrett Allen para empezar. Solo por su tamaño, Allen le sacaba ventaja a cualquier alero/pívot de Boston. Incluso a Theis, que es grande pero sin la fuerza que demuestra el centro de Brooklyn. A los Celtics les costó meterse al partido, pero unas maniobras de Tatum y Brown pusieron a los C's en la contienda y con ello, el marcador fue cambiando mucho en casi toda la primera mitad. Cuando estuve el año pasado, ya noté que Jayson Tatum tiene muchas cualidades, lo confirmé en esta visita y pienso que podría ser aún mejor, si deja de creerse igualito a Kobe Bryant. En serio, pienso que Tatum quiere hacerle al Kobe. Tiene explosión, salta bien y está desarrollando buenos tiros. Pero seamos serios, Kobe era uno solo. Y a veces, los Iso's que juega Tatum estancan algunos ataques. Aunque en este partido, sus maniobras ayudaron a resolver varios acertijos. Lo mismo en el caso de Jaylen Brown, quien gusta de jugar al uno contra uno. Aunque para mi sorpresa, lo veo mejorado en comparación al año pasado. Sobre todo, más firme cuando driblea el balón.
El juego se volvió parejo, pero habían tramos en que los Nets jugaban mejor. Sobre todo, mejor circulando la pelota y lanzando de tres. ¡Como caían esos triples! Spencer Dinwiddie aprovecha bien sus minutos y hasta hace buenos algunos pick and roll. Garrett Temple también rinde y mientras veo a Brooklyn jugar en colectivo, recuerdo un concepto que se evoca de hace unos semanas: "sin Irving, el equipo anda mejor". Incluso, ese mismo día en el Boston Globe salió un artículo en el que argumentaban porqué Irving podría terminar dañando a los Nets. Pura odiosidad. En fin, la primera mitad terminó 63-57 para los Nets. Pese a los problemas defensivos, había margen para que los Celtics ajustaran. Después del intervalo, que tuvo una muy entretenida perfomance de percusionistas, llegó la reacción bostoniana, la cual se originó desde la defensa.
A falta de tamaño, los jugadores de Boston se enfocan en presionar sobre el balón, sobre todo cuando el rival intenta armar. Lo noté mucho cuando los Nets querían subir el balón, ahí Smart, Brown y hasta Wanamaker apretaban para causar errores y con ello, salidas rápidas. Por cierto, qué garra le pone el pequeño Wanamaker. Corre todo el partido y a veces, hasta decide atacar el aro. "Why you need Irving, when you got some Brad" coreaba alguien furibundamente desde la tribuna. Wanamaker se llevó una de las grandes ovaciones, durante el cuarto período. A propósito de gritos tribuneros, hubo varios cobros que hicieron enojar a varios en la segunda mitad. Faltas dudosas, por decir lo menos. Los enojos cambiaron cuando Brad Stevens retó un cobro, el cual fue revertido y con ello, un grito que parecía el de una canasta convertida.
La defensa mejoró, hubo más rebotes y así, los Celtics comenzaron a inclinar el juego a su favor. Apareció Kemba, quien había tenido problemas al comienzo. Metió un crossover, metió varias fintas, se atrevió a tirar triples. Es bueno Walker y tiene esa actitud que le encanta a la gente en Boston. Y a medida que acumulaba puntos, los C's sacaban distancia en el marcador. El partido comenzaba a tomar un tono verde en el último cuarto. Ya en los últimos cinco minutos, iba a llegar la diferencia que iba a terminar en la definitiva de 121-110. Kemba completó su faena con seis triples y salió de la cancha a menos de dos minutos para el final, salió para los aplausos. Mejor dicho, ovación cerrada de todo el estadio. Luego, sacaron a Smart cuya última acción fue sacar con un palo el balón que se había atascado cerca del reloj de juego, arriba del tablero. Estoy seguro que para varios, Marcus es el auténtico MVP de estos Celtics.
Noto que Boston ha recuperado el sentido colectivo que se había perdido en la temporada anterior, hay buena rotación de pelota y no hay tantas jugadas forzadas, aún con todos los Iso's que puedan hacer algunos. No tienen un plantel top dentro de la NBA, pero le sobra garra. Eso sí, creo que el plantel es corto. Los titulares son buenos, pero los suplentes no tanto. Wanamaker intenta crecer, lo mismo que Ojeleye. Escribo esto y recuerdo una contorsión que intentó sin éxito. "What are you doing, Ojeleye!?", se escuchaba clarito desde un rincón. No me gusta Kanter, para nada. Lo encuentro torpe y quizás salva porque toma algunos rebotes. Del resto, Robert Williams es muy novato y Carsen Edwards usaba zapatos rosados, nada más. De juego, poco y nada.
Ahora mismo, los Celtics figuran dentro de los mejores desempeños de la liga y pelean la cima del Este con los Bucks. Si bien Walker llegó para ocupar el lugar de Irving, no se ve que haya un jugador por cual gire todo el equipo. El protagonismo es compartido y el balón también es compartido, lo mostraron en varios tramos de la segunda mitad. Satisfacción por un nuevo triunfo céltico y en mi caso también, por mi segunda visita al TD Garden. Luego de comer en un Dunkin Donuts (está lleno en Boston), a dormir algunas horas y al día siguiente, muy temprano, tocaba la vuelta a New York.
Insisto, no es cualquier escenario y no es solo basket...
¡Esto es Boston!
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Etiquetas:
Básquetbol,
Boston Celtics,
Brooklyn Nets,
Eastern Coast Trip,
Gringo Sports,
Jaylen Brown,
Jayson Tatum,
Kemba Walker,
Kyrie Irving,
Miguel Meléndez,
NBA
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




