Mostrando entradas con la etiqueta Básquetbol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Básquetbol. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de julio de 2021

La madurez de los Bucks


por Miguel Meléndez

El curso 2020-2021 de la NBA nos deja un campeón histórico. Los Milwaukee Bucks lograron el segundo título en la historia de la franquicia (el anterior había ocurrido hace 50 años) y se convirtieron tan solo en el quinto equipo que logra ganar una final de liga después de empezar 2-0 abajo. El triunfo de los Bucks corona un proceso en el que venían acercándose al título de hace un par de años hasta que lo consiguen, progresando y corrigiendo sus propios fallos durante el camino. Los playoffs fueron especialmente complejos. Abrieron con muchas dificultades ante el Miami Heat (el equipo que lo eliminó el año pasado) antes de barrer esa primera serie. La semifinal de conferencia fue durísima, levantaron un 0-2 (fue casi 0-3) ante los Brooklyn Nets y terminaron adjudicándose el séptimo partido a domicilio con prórroga incluida. La definición del este parecía liquidar a este conjunto, al momento de perder en el cuarto partido a Giannis Antetokounmpo por una hiperextensión de rodilla que parecía marginarlo por el resto de los playoffs. Los Bucks lograron ganar dos partidos sin él, hasta que retornó (para sorpresa de muchos) en el comienzo de la última llave.

Después de los dos primeros partidos, los Phoenix Suns parecían tener todo bajo control. Habían ganado dos en casa y con una alta eficiencia al aro. Pero el cambio de entorno más adecuados ajustes terminaron inclinando la balanza a favor de los Bucks, quienes hicieron pesar su localía ganando sus tres partidos en casa además de haber ganado el crucial quinto partido de visita. Terminaron jugando mejor y sobre todo, supieron cómo resolver cuando había que definir un partido, tal como ocurrió en las definiciones (cerradas) del cuarto y quinto encuentro, situaciones que impulsaron al conjunto de Milwaukee a la obtención del título, muy festejado por el hecho como tal y por la madurez que vivió el equipo en estos playoffs, la cual se vio reflejada en las siguientes claves.

La consagración de Giannis: la serie de Antetokounmpo fue dominante, primero por sus ataques dentro de la llave, donde crea sus tiros y gana espacio para hacer sus volcadas. Pero sobre todo, su dominio se manifestó al definir partidos. En el cuarto juego, bloqueó un intento de alley oop cuando los Suns buscaban el empate. Por el esfuerzo físico (impresionante el impulso de Giannis) y el contexto, ya se habla de aquella jugada como la mejor tapa en la historia de las finales. En el quinto juego, el griego remató un alley oop en los segundos finales, cuando Phoenix buscaba el triunfo. Otra jugada espectacular en el clutch, sirvió para dejar 3-2 a los Bucks. Y lo mejor llegó en el sexto juego. Ahí, Giannis dominó la escena. Fue imparable en la llave y hasta fue certero lanzando libres, donde siempre tiene problemas. Por su alta producción y la magnitud de su perfomance, fue sin duda el mejor partido de su carrera y fue en la noche en que ganó su primer título. Anoche, el Greek Freak fue responsable de 50 de los 105 puntos anotados por su equipo, añadió 14 rebotes y dio cinco tapones. Algo más impresionante, fueron sus registros al aro: en total, encestó 16 de sus 25 intentos y en cuanto a tiros libres, convirtió 17/19. Terminó coronando una serie estelar, promedió 35.2 puntos y 13.2 rebotes, con una eificiencia al aro de 61.8%. En cuanto a destrezas físicas, quizás nadie esté a su altura dentro de la liga y su perfomance en esta serie fue merecedora del MVP. Fue el jugador más determinante en la final.

Roles (bien) definidos: en ciertos momentos, los esquemas ofensivos de los Bucks no funcionan. Pero en las difíciles, aparecieron algunos jugadores que brindaron soporte a todo el esfuerzo del ya mencionado Giannis y que sirvieron como complemento necesario para asegurar triunfos. No es novedad hablar de Khris Middleton como un jugador infravalorado y altamente confiable para cerrar partidos, lo hizo varias veces en los playoffs tomando tiros y sobre todo, asumiendo protagonismo. En esta serie, tuvo su mejor actuación en el cuarto juego, anotando 40 puntos - su máximo registro en todos los playoffs. Quizás sí haya sorprendido ver a Jrue Holiday e incluso, Bobby Portis jugando minutos muy valiosos. No sería descabellado decir que Holiday jugó los mejores partidos de su carrera en esta serie, sobre todo en el cuarto y quinto juego, donde elevó su aporte ofensivo y también hizo grandes maniobras defensivas. En el quinto partido, hizo la jugada clave al final, quitándole el balón a Devin Booker y finalizó con el ya descrito alley oop rematado por Antetokounmpo. Portis también aportó manteniendo dentro del juego a su equipo, en el momento en que había que darle descanso a los titulares. Igualmente, P.J. Tucker tuvo buenos minutos a pesar de no aportar en ofensiva, pero a cambio cooperó en dobles marcas.

Agilidad defensiva: un mérito de los Bucks como equipo fue la mejoría en defensa que manifestaron durante la serie. A partir del tercer partido, se notaron ajustes que lentamente fueron limitando a los Suns. En general, estuvieron muy atentos a las cortinas y a las sucesiones de pase que cada vez fueron menores por parte de Phoenix. La presión sobre Booker y Chris Paul terminó agotando a las estrellas de los Suns. Por momentos, Paul tenía marca encima antes de cruzar la media cancha y en varias secuencias, Booker tenía doble marca cuando buscaba acercarse al aro o jugar con algún compañero. Phoenix siguió encestando, pero cada vez con más dificultad. Crédito para el staff liderado por Mike Budenholzer, quienes se aseguraron de cerrar la llave y obligar a que los Suns tuvieran que resolver muchas jugadas en Isolations o en su defecto, en jugadas con muy poca rotación. Mientras Booker tuvo que tomar muchos tiros por su cuenta (sus dos partidos consecutivos con +40 puntos solo quedaron para los récords), Paul en ciertos momentos pareció delegar funciones a sus compañeros. Así como los Bucks se hacían controladores de las situaciones, los dos bases de los Suns terminaron abrumados y con rendimientos dispares.

Así como Kareem Abdul-Jabbar fue el protagonista en el único campeonato previo de los Bucks (1971), en el presente 2021 es Giannis Antetokounmpo quien lidera el segundo título de la franquicia de Wisconsin. Un triunfo merecido y bien trabajado. Por el propio Giannis, quien jugó como un auténtico MVP. Los propios jugadores complementarios, quienes asumieron y llevaron muy bien sus facetas en la pista. Y el entrenador Budenholzer, siempre muy criticado, pero quien también merece crédito por los evidentes cambios positivos que llevaron a su equipo rumbo al título. Para la liga, también es positivo tener un campeón así. Los Bucks son un muy buen equipo, pero históricamente con escasas presencias en finales, muy poco acostumbrados a los trofeos y sobre todo, pertenecientes a un mercado pequeño. Sirve para dar variedad y qué mejor que con Giannis, quien manifiesta y exhibe un enfoque propio de un campeón. No cabe dudas que hicieron todo lo necesario para ser campeones y por el mismo enfoque de su estrella, tampoco habría que dudar que estos Bucks buscarán repetir el éxito en la siguiente temporada.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

domingo, 4 de julio de 2021

Suns x Bucks: una final novedosa


por Miguel Meléndez

Mirando el contexto actual y también en un marco histórico, le hace bien a la NBA tener a dos franquicias como los Phoenix Suns y los Milwaukee Bucks en la final de liga (Partido 1, martes en Phoenix). Durante la temporada, han jugado a gran nivel y han incluso elevado su estándar en los playoffs. Pero no son equipos que estuvieran acumulando grandes campañas en el pasado reciente. Sobre todo los Suns, que hace menos de cinco años eran un equipo sotanero dentro del Oeste y habían completado una década marginados de los playoffs. Quizás no sorprenda tanto ver a los Bucks en la final porque en las dos temporadas anteriores habían estado relativamente cerca, con grandes registros de temporada regular y su estrella Giannis Antetokounmpo galardonado como MVP de la liga. Pero si nos remontamos un poco más, encontramos una situación similar a su contraparte, con campañas de 15 triunfos y varios torneos alejados de los playoffs.

Hay cierta similitud en la conformación de los planteles, sobre todo por la adquisición de jugadores que complementan las respectivas alineaciones. Si Giannis es la pieza principal de un lado, Devin Booker es de hace algunos años la estrella del otro lado. Ambos han sido rodeados adecuadamente. Eso sí, dado a sus recientes torneos, los Bucks llegaban a este curso con un equipo más armado y más reconocido que los Suns, que habían dejado gratas sensaciones en Disney pero aún necesitaban madurar y demostrar que podían ser ganadores. En caso de Phoenix, el arribo de Chris Paul les cayó perfecto y terminó siendo el impulso que necesitaban para volverse competitivos. Ahora, están en la definición por el título.

Después de perderse los dos primeros partidos en la final de conferencia, Paul regresó para el tercer juego de la serie contra los L.A. Clippers y fue el jugador clave en el último partido, sobre todo en la segunda mitad de aquel sexto juego donde se hizo protagonista y dominador absoluto del partido, creando tiros de toda especie, haciendo fintas y marcando los tiempos, como bien sabe hacerlo. 41 puntos (16/24 al aro, 7/8 triples) marcó CP3 en el partido que lo llevó a las primeras finales de su carrera, con 36 años de edad. Y durante estos playoffs, promedia 18.1 puntos y 8.7 asistencias en casi 33 minutos sobre la pista.

Sus tiros de media distancia son parte de sus fortalezas y bien podrían ser claves ante los Bucks, quienes por diseño suelen ceder esos espacios a cambio de cerrar el acceso a la llave. Cabe preguntarse, qué ajustes o estrategias podría hacer Mike Budenholzer para defender esos tiros que tanto domina el armador de los Suns. Además de Paul y el desempeño de Booker, también será importante ver como administra Monty Williams los minutos de juego de todo el plantel, considerando la versatilidad que le dan jugadores como Jae Crowder y Deandre Ayton, además del aporte de los suplentes, generando distintas situaciones tácticas que podrían desarmar a Milwaukee en defensa.

Los Bucks llegan a la final, aunque de forma poco convencional. Después que Giannis sufriera una hiperextensión en su rodilla izquierda, el martes pasado en Atlanta, el equipo tuvo que reajustarse y vio como algunos jugadores dieron más de lo que suelen contribuir, algo que resultó fundamental para las dos victorias con las que definieron la serie contra los Hawks. Khris Middleton ya había resuelto el tercer partido, con 38 puntos y fue uno de los artifices con 26 puntos en el quinto juego y 32 en el sexto, de los cuales 23 anotó solo en el tercer período. No debiera sorprender a esta altura, ya que el propio equipo reconoce a Middleton como un gran definidor de jugadas, sobre todo en situaciones límite. 

Quizás sí sorprendió el aporte de Jrue Holiday en los últimos dos partidos ante los Hawks, asumiendo mayor responsabilidad cuando estaba en la pista, tomando roles de conductor, anotador y hasta cooperando en defensa. No por nada, Jrue bordeó la triple decena en el último partido: 27 puntos, 8 rebotes y 9 asistencias. En general, Milwaukee se desempeñó más como conjunto en los dos partidos sin el griego, maximizando esfuerzos en defensa y siendo muy ágiles en cambios de marca. De todas formas, la disponibilidad y condición física de Antetokounmpo, en caso que pueda jugar, podrían marcar el tono de la serie.

Claramente, estos no son equipos populares, pero al tener a jugadores como Paul, Booker, Middleton y Antetokounmpo, además de todas las situaciones que puedan generar los equipos, podría desembocar en una serie muy interesante y porqué no de larga duración. Ahora, ¿Qué tan extraño resulta tener a Phoenix y Milwaukee en una final de liga?. La respuesta es sencilla: los Suns nunca han sido campeones y esta será apenas su tercera presencia en una final. Las dos anteriores fueron en 1976 (derrota ante los Boston Celtics) y 1993 (derrota ante los Chicago Bulls). Mientras que los Bucks sí cuentan con un título, que ocurrió en su primera final en 1971 (frente a los Baltimore Bullets). Su segunda y última presencia en una final fue en 1974 (perdieron ante los Boston Celtics). En ambos casos, integraban el Oeste.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

lunes, 21 de junio de 2021

Lógicos y no tanto


por Miguel Meléndez

Al quedar definidos los cuatro finalistas en la NBA, nos encontramos con dos equipos que podríamos considerar dentro de la lógica, mirando sus procesos a través del año, y a otros dos equipos que califican como sorpresas, al haber ganado partidos cruciales como visitantes durante los playoffs. Las tendencias cambiantes dentro de las mismas series han caracterizado a algunos duelos, lo que nos deja como resultado a equipos como Atlanta y L.A. Clippers dentro de los cuatro finalistas, pese a no estar favorecidos (a priori), de igual manera podríamos considerar a Milwaukee que ganó de visita el duelo decisivo frente a Brooklyn, a pesar de los problemas que vive el equipo en casi todos sus partidos. De los cuatro conjuntos restantes, quizás sea Phoenix el único que ha llegado de forma clara, ganando de gran manera sus dos llaves eliminatorias, incluyendo una barrida en segunda vuelta.

Por lo mismo, quizás no sea descabellado catalogar a los Phoenix Suns como el equipo que mejor juega en este momento. El sistema de Monty Williams funciona muy bien, la experiencia de Chris Paul ha sido fundamental y sobre todo, se nota a esta altura que cada jugador tiene un rol asignado y coopera con su parte para que el equipo funcione. En la primera ronda pasaron algunos apuros, pero terminaron arrollando a los L.A. Lakers en los partidos 5 y 6, imponiendo de entrada una ofensiva de alto ritmo y rotación, generando muchos tiros cómodos e indefendibles. Hubo pasajes de la serie ante los Denver Nuggets, en que el equipo parecía volar sobre la cancha. Los jugadores simplemente fluían, sobre todo en los dos primeros juegos. La conducción de Paul ha beneficiado a Devin Booker, quien no necesita tirar demasiado para llegar a sus casi 30 puntos de media por partido que lleva en la postemporada.

Los Suns demuestran que pueden ganar corriendo, moviendo mucho el balón y también, matizando en cuanto a la velocidad del juego. En defensa, son capaces de plantarse y agotar al rival a tal grado de forzar ofensivas tediosas que derivan en tiros forzados. Ocurrió mucho contra los Nuggets, donde cerraron muchas vías de pase y obligaron a muchos triples errados porque ya no dejaban otra opción. Juegan a gran nivel y su mejor momento llegó justo en los playoffs, donde ya abrieron con una victoria la final de conferencia frente a los L.A. Clippers, a pesar de no contar Paul, pero sí con un excelente desempeño de Booker, quien registró su primera triple decena en postemporada: 40 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias.

El hecho de ver a los Clippers dentro del final four de por sí, es histórico. Y su llegada a la definición del Oeste es aún más valorable, considerando la manera en como liquidaron la serie frente al Utah Jazz. Sin Kawhi Leonard (lesionado y quizás ya no vuelva esta temporada) salieron a jugar de visita el quinto partido, el cual ganaron con un sorprendente aporte de los jugadores de reparto y también, de Paul George quien pasó a tomar el rol de Leonard. El esfuerzo defensivo y una atinada rotación de balón terminaron imponiéndose ante el equipo que tuvo el mejor récord en temporada regular, el cual comenzaba a desfigurarse. En el sexto encuentro, parecía que el Jazz iba a llevar la serie de vuelta a casa pero los Clippers jugaron una monumental segunda mitad, remontando un déficit de 25 puntos, comandados por George, Reggie Jackson y Terance Mann, quien jugó de forma inconsciente y acabó metiendo un récord personal: 39 puntos, algo que nunca había hecho en su vida baloncelística, ya sea colegio, universidad o NBA.

En aquel juego, el mérito colectivo de los Clippers fue que jugaron casi toda la segunda mitad con una alineación chica, sin un pívot definido. Aceleraron el juego y encontraron buenos tiros, acompañados de las inusitadas rachas de Jackson y Mann. Lograron revertir el marcador, mientras sus adversarios insistían jugando con una formación típica, donde Rudy Gobert quedó expuesto en muchas secuencias. Ese ajuste se le acredita a Tyrone Lue, a quien debemos reconocerle lo logrado hasta acá. En la primera vuelta, levantó un 0-2 ante los Dallas Mavericks, ganando tres partidos de visita antes de llevarse el decisivo en casa y en la reciente llave ante el Jazz, también tuvieron que revertir un 0-2. Además, de la complejidad de re-organizar el conjunto ante la baja de su estrella. No olvidemos que Lue era el director técnico de los Cleveland Cavaliers campeones en 2016, donde tuvo a LeBron James. Alguna habilidad debe tener Lue, en cuanto a manejarse con pesos pesados.

No debiera sorprender la llegada de los Milwaukee Bucks a las finales del Este. Han sido uno de los conjuntos que más partidos han ganado en los últimos tres años y cuentan con Giannis Antetokounmpo como estandarte. Pero las complicaciones y defectos propios exhibidos en varios tramos de la serie contra los Brooklyn Nets hizo creer que no iban a llegar a este tramo. Nadie podría dudar de Giannis como uno de los grandes talentos de la liga, pero sorprende ver primero como a veces quiere forzar la marcha para encontrar sus puntos dentro de la llave. Por más que lo intenta, aún no logra desarrollarse como un respetable tirador a media/larga distancia, además de sus problemas tirando libres (53.8% en estos playoffs). Y también sorprende ver como muchas veces se esconde en las definiciones de algunos partidos. De hecho, a esta altura ya se identifica a Khris Middleton como opción principal de los Bucks para liquidar partidos.

Si bien, el sábado Giannis convirtió 40 puntos, en varias jugadas del final del tiempo reglamentario y la prórroga, era Middleton quien tenía mucha más presencia al pedir el balón y buscar una jugada para beneficio del equipo. No deja de sorprender, tomando en cuenta que el griego es una estrella (y hasta ya fue MVP en algún momento), pero que en cierto contexto no asume una responsabilidad propia de una estrella. Los Bucks están en la antesala de la final de liga a pesar de sus complejidades y también a pesar de ciertas decisiones de Mike Budenholzer, quien pese al triunfo, mostraba confusión cuando tenía que armar jugadas en el final de algunos partidos (como ocurrió el sábado). Tendrá una oportunidad de redimirse ante el equipo con el que hizo su debut como director técnico en la liga.

Por la astucia y su madurez en plena postemporada, los Atlanta Hawks están resultando ser una de las grandes historias del año. Este equipo solo sigue creciendo y así ha sido desde que Nate McMillan pasó a dirigir el equipo, después de la destitución de Lloyd Pierce a mediados de temporada. Impacta la personalidad de Trae Young, quien está cumpliendo una actuación espectacular en sus primeros playoffs, promediando 29.1 puntos y 10.4 asistencias. Parte fundamental del éxito de los Hawks pasa porque, a pesar que Young absorbe mucho el balón, sus compañeros lo rodean adecuadamente, sirviendo como opciones de tiro cuando el base es doble marcado. Mientras Trae lleva el balón, el resto se sigue moviendo. Así es como se han vuelto importantes Kevin Huerter, John Collins y Danilo Gallinari, quienes cumplieron una labor importante en el séptimo juego ante los Philadelphia 76ers, anotando tiros trascendentales, mientras Young estuvo casi todo el partido batallando con sus errores.

No perdamos de vista que Atlanta entró en quinto lugar a los playoffs, por lo que han ganado muchos partidos de visita en sus dos llaves. Contra los Knicks, abrieron y cerraron la serie ganando en el Madison Square Garden. Y contra los Sixers, ganaron de visita el primer, el quinto y el séptimo juego. Como si fuera poco, aquella victoria en el quinto juego llegó después que estuvieron abajo por 26 puntos en la primera mitad. Es decir, los Hawks se instalaron en las finales de conferencia por una vía complicada. Nuevamente les tocará abrir una serie de visita, donde seguramente muchos darán como favoritos a los Bucks. Pero por su desempeño en los playoffs, no podemos descartar a este interesante y atrevido conjunto que crece y juega con mucha decisión.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

sábado, 22 de mayo de 2021

Play In, Play Out, Playoffs


por Miguel Meléndez

De los seis partidos jugados en los repechajes (conocidos formalmente como Play In), hubo solo dos que justificaron este invento de la NBA. El Warriors - Lakers del miércoles tuvo matices de séptimo partido de una final y el Grizzlies - Warriors de anoche fue desordenado pero luchado y con prórroga. Encima, Memphis ganó de visita y le arrebató el octavo cupo del Oeste a Golden State, que había terminado octavo en la temporada regular. Supongo que resultados de esta especie busca el comisionado Adam Silver con este experimento. Sigo pensando que el formato probado en Orlando era mejor: solo un duelo entre octavo y noveno, siempre y cuando la diferencia entre los equipos involucrados fuera de cuatro juegos o menos. Meter ocho equipos de forma indiscriminada abre mayor margen a la mediocridad.

Previo al comienzo de los Playoffs, el mejor equipo del Este son los Brooklyn Nets. Sí, entraron segundos, pero en mi opinión son los que mejor juegan. Están James Harden, Kevin Durant y Kyrie Irving (que coincidieron poco tiempo en la regular), pero es como se entienden en la pista y como rinde todo el equipo, acelerando el ritmo y metiendo canastas con una altísima proporción. Su eficiencia en el año fue de 118.3 puntos por cada 100 posesiones y alcanzaron 61.0% en True Shooting (dobles, triples y libres combinados). A priori, tienen todo para alcanzar como mínimo unas finales de conferencia. Se enfrentarán a los Boston Celtics en primera vuelta, que tienen a Jayson Tatum y Kemba Walker como piezas ofensivas, pero una banca que no complementa en nada el aporte de los titulares.

Se supone que los Philadelphia 76ers y los Milwaukee Bucks debieran llegar bien arriba. Veamos, porque acumulan varias decepciones recientes. Joel Embiid es candidato al MVP (28.5 puntos, 10.7 rebotes) y los Sixers sumaron este año a Danny Green y Seth Curry, pero habrá que ver si son capaces ahora sí de ganar partidos de alta exigencia. Ahora son dirigidos por Doc Rivers, coach con experiencia. Y por parte de los Bucks, se supone que ahora están reforzados en defensa (ficharon este año a P.J. Tucker) y estarían mejor preparados para duelos complejos. Se enfrentarán al Miami Heat en primera vuelta, quienes los sacaron de los Playoffs pasados con defensa y buen juego interno. Está por verse si Giannis Antetokounmpo y, sobre todo, Mike Budenholzer han aprendido (verdaderamente) de sus anteriores tropiezos.

En el Oeste, una de las grandes historias del año fueron los Phoenix Suns. Evolucionaron tanto que clasificaron en segundo lugar. Influyó mucho la llegada de Chris Paul, quien le dio el toque de experiencia que les faltaba a ese entusiasta grupo de jugadores, en donde por fin se aprecia la calidad de Devin Booker. Mala suerte que les toque enfrentarse a los L.A. Lakers a partir del domingo. Justo ahora recuperan sus piezas y pasaron un durísimo Play In. Sabemos que con LeBron James y Anthony Davis saludables, pueden aspirar a ser campeones otra vez. Pero el desafío es difícil para los Lakers. Al haber entrado en séptima posición, deberán ganar muchos partidos de visita para lograr un eventual Back to Back.

El Utah Jazz se adjudicó el mejor récord, con 52 triunfos y tendrán ventaja de localía en todos los playoffs. El sistema que tienen es muy bueno. Muchas cortinas, rotaciones, movimientos orgánicos. Fueron el único equipo top cinco en eficiencia ofensiva y defensiva (+9.3 puntos de eficiencia neta, la mejor de la liga). En promedio, fueron el equipo que más triples convirtió (16.7 por partido) y el que menos triples permitió (10.9 por partido). Juega Rudy Gobert, uno de los mejores pívots de la liga. Juega Donovan Mitchell, uno de los grandes playmakers del torneo. Y cuentan con una excelente banca, con Jordan Clarkson como jugador destacado. Ahora queda por ver si ese sistema que tan bien implementa Quin Snyder logra imponerse a través de cuatro etapas. Deberán aprovechar su localía.

Se enfrentarán los Nuggets con los Blazers. Nikola Jokic por un lado, Damian Lillard por otro. Hace un par de años se midieron en semifinales, hubo un partido con cuatro prórrogas y el séptimo partido fue ganado por los visitantes Blazers. Debiera ser una llave interesante, igual que el duelo entre los Mavericks y los Clippers. Se enfrentaron en Disney, durante los Playoffs pasados. Ahí ganó L.A., que en esta ocasión prefirió caer del tercer al cuarto lugar en la siembra, solo para evitar a sus vecinos Lakers en la primera vuelta (¿así se compite por un campeonato?). Por parte de Dallas, está Luka Doncic quien prácticamente mueve a todo el equipo. Estos fueron sus registros en la etapa regular: 27.7 puntos, 8.0 rebotes, 8.6 asistencias. Como le vaya a Luka, así le irá a los Mavs.

Corta y precisa:
  • Stephen Curry merecía jugar estos Playoffs. Promedió 32.0 puntos por partido en temporada regular y era prácticamente la única razón por la que los Warriors estuvieron peleando hasta la última fecha por un cupo. Perdieron los dos juegos de repechaje y anoche ante los Grizzlies, cometieron 21 pérdidas de balón. Volverá Klay Thompson para acompañar a Steph, pero la organización necesita reforzar ese discreto plantel que tuvieron este año.
  • Russell Westbrook se convirtió en el jugador con más triples decenas en la historia de la liga (184, superando las 181 de Oscar Robertson) y por cuarta vez en su carrera, promedió una triple decena a lo largo de una campaña (este año: 22.2 puntos, 11.5 rebotes, 11.7 asistencias). Los Wizards estarán en playoffs, pero así como Westbrook puede hacer de todo, también se expone a cometer muchos errores y que suelen ser los mismos de cada temporada.
  • Después de ocho años, los New York Knicks vuelven a los Playoffs. Lo lograron siendo una fuerte unidad defensiva. Menos puntos en contra (104.7), menor porcentaje de aciertos permitidos (44.0%) y tercera mejor eficiencia defensiva (108.2 puntos por cada 100 posesiones). Crédito para Tom Thibodeau y sin tener una ofensiva sobresaliente. Les tocará jugar contra Trae Young, rápido y atrevido. A ver si le cortan los ataques.
  • Utah Jazz, Phoenix Suns, Philadelphia 76ers y Brooklyn Nets obtuvieron los mejores récords en temporada regular y además, fueron los mejores jugando en casa. 31 triunfos del Jazz, 29 de los Sixers, 28 de los Nets, 27 de los Suns.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

miércoles, 10 de marzo de 2021

El Jazz, la Barba y los ausentes


por Miguel Meléndez

Ya pasó el Juego de Estrellas de la NBA, cuyo evento se concentró en solo un día, y la competencia está por reanudarse, abriendo así la segunda parte de la temporada regular. Los mejores récords están en Utah y Philadelphia, ya se enfrentaron dos veces y cada uno ganó en su propia cancha. El Jazz deslumbra con un basket bien jugado, los Sixers quieren dar el paso que les falta bajo la dirección de Doc Rivers. Los Lakers se aferran a la defensiva para seguir ganando, pero la ausencia de Anthony Davis les ha forzado a re-adaptarse. James Harden llegó a Brooklyn solo para mejorar al equipo y ya suena como candidato a MVP, al igual que Nikola Jokic que brilla en Denver. Stephen Curry volvió a colar triples, Luka Doncic mueve a todo su equipo, pero tanto los Warriors como los Mavericks deberán luchar en un Oeste ultra competitivo. Muchas historias que caracterizan esta campaña y que sugieren una emocionante definición, rumbo a los playoffs que comenzarán a mediados de mayo.

Un Jazz armónico: el Utah Jazz cerró la primera mitad con el mejor registro de la liga (27-9). Para muchos, una sorpresa. Pero quizás no debiera sorprender tanto, ya que bajo la dirección de Quinn Snyder se ha establecido un juego con énfasis en la defensa y sobre todo, un alto nivel de coordinación. En febrero, lograron nueve triunfos consecutivos y en total, ganaron 12 de 14 partidos jugados en ese mes. Lo impresionante de esa racha fue que 11 de esos 12 triunfos fueron por más de 10 puntos, llegando a superar los 130 puntos en tres ocasiones. En defensa juegan con una concentración tal que fallan muy pocos cambios de marca y hasta logran bajar el ritmo de juego, en algunas situaciones. Esa concentración también queda plasmada en ofensiva, sobre todo cuando mueven el balón y abren la cancha.

No es casual que el Jazz sea el único equipo que esté dentro de los tres mejores en cuanto a eficiencia, tanto ofensiva como defensiva. Convierten 118.0 puntos por cada 100 posesiones (segundo mejor ataque) y a cambio, conceden 109.0 puntos por cada 100 posesiones (tercera mejor defensiva). Las tres figuras definen la variedad de recursos que tiene el plantel. Rudy Gobert es el pívot y referente defensivo, es el segundo mejor reboteador de la liga (13.1 tableros por partido) y brinda garantías enfrentando a cualquier alero o centro. Donovan Mitchell es el líder anotador del equipo (24.3 puntos por partido) y es el más virtuoso, aunque a veces por llevar tanto el balón incurre en algunos errores. Mike Conley es el armador y quien pone la experiencia que tal vez le hacía falta a este equipo para seguir avanzando. De acuerdo al sitio 82games, Conley encabeza la liga en cuanto al plus/minus, con un +18.2 cuando él está en la pista. El desafío será cuan lejos podrán llegar en los próximos playoffs.

Brooklyn, al ritmo de la barba: a esta altura del torneo, los Brooklyn Nets se destacan por tener el mejor equipo ofensivo. Promedian 119.1 puntos por cada 100 posesiones, un 50% de aciertos al aro y un 62.1% de true shooting, estadística que engloba todos los tiros (hasta los libres). Figuran dentro de los equipos que juegan al menos 100 posesiones por partido, practican un baloncesto de alto ritmo y de mucha rotación, aún teniendo a James Harden y Kyrie Irving, quienes suelen absorber el balón por mucho tiempo. Lo interesante del caso es que cuando están juntos no parecen estorbarse, sino más bien parecen complementarse. De hecho, en este momento sus porcentajes al aro bordean el 50 por ciento (Irving convierte 51.0%, Harden 49.7%). Eso si, es Harden quien ya se establece como el armador de este equipo, encabeza la liga con 11.1 asistencias por juego además de convertir en promedio 25.3 puntos y desde su llegada, los Nets han cosechado 17 de sus 24 triunfos en la temporada, que los tienen segundos en la Conferencia del Este.

Es evidente que Brooklyn atrae por su ataque, pero tal vez necesiten algo más de balance de cara a los playoffs. Así como tienen la mejor ofensiva, también cuentan con la sexta peor eficiencia defensiva (114.2 puntos permitidos por cada 100 posesiones). Seguramente es una prioridad por mejorar para Steve Nash, quien está haciendo su debut como director técnico. Y en cuanto a jugadores, queda ver qué tan peligrosos pueden seguir siendo al ataque cuando Kevin Durant se reintegre (lleva casi un mes sin jugar por lesión y ha faltado a 18 partidos en total) y la interrogante, es ver cuál podría ser el aporte de Blake Griffin quien se sumará al equipo en los próximos días. Griffin pasó los últimos tres años con los Detroit Pistons y ha perdido parte de la explosividad que lo distinguió en su momento. Seguramente lo irán llevando de a poco, mientras se adapta a su nuevo entorno.

Lakers sin la ceja: Anthony Davis se ha perdido los últimos nueve partidos y en total, se ha ausentado en 14 encuentros de esta temporada. El tendón de aquiles y la pantorrilla derecha han marginado al pívot de los Lakers y con ello, los campeones vigentes tuvieron que adaptar su rotación de jugadores, ahora sin uno de sus pilares. Su última presencia fue el 14 de febrero y desde entonces, el equipo de Los Angeles perdió siete de diez partidos. Cabe preguntarse, ¿por qué los Lakers sufren tanto sin Davis?. Su versatilidad lo hace irremplazable, además de dominar en la llave puede lanzar desde lejos y al atraer mucha oposición, crea espacio para compañeros desmarcados. Eso se pierde con su ausencia y por lo mismo, Frank Vogel ha tenido que modificar la rotación de jugadores, intentando compensar la baja de Davis. El problema es que LeBron James ha tenido que jugar más minutos, justamente lo que no pretendían ni los Lakers ni el mismo James, rumbo a la postemporada.

Aparte que James está acumulando más minutos, Kyle Kuzma ha pasado al quinteto titular y también Markieff Morris, quien suele ser suplente. Tienen opciones para hacer formaciones "chicas" o hasta más ligeras, pero sin Davis no hay un jugador que le haga el peso a aleros versátiles o que puedan dominar en la llave, como bien lo hace el ex Pelicans. No por nada, en el presente curso promedia 22.5 puntos y 8.4 rebotes. Apenas se supo que estaría de baja por algunas semanas, se rumoreaba que los Lakers iban a buscar algún traspaso antes de llegar a la fecha límite, pero la misma franquicia descartó la posibilidad. Están en un escenario complicado y mientras no puedan subsanar esa ausencia, seguirán los problemas. Perder más partidos significaría seguir cayendo dentro del competitivo Oeste. De hecho, ya los superaron los Phoenix Suns en la segunda ubicación y solo llevan medio partido de diferencia sobre sus vecinos Clippers.

Paridad, para bien y para mal: en el Oeste, después de Utah hay tres equipos que están casi igualados. Suns, Lakers y Clippers llevan 24 triunfos cada uno, pero Phoenix está segundo por tener menos derrotas. Luego, entre los Blazers (quintos) y los Grizzlies (décimos) hay menos de cinco partidos de diferencia, y entre todos esos equipos, solo los mismos Grizzlies no superan el 50% de rendimiento. Hasta los Warriors, que marchan novenos, tienen al menos un triunfo más que derrota. No hay dudas que esas posiciones se moverán mucho en los próximos dos meses, hasta que se definan los cupos clasificatorios además del Play-In.

En el Este, también está nivelada la tabla pero a diferencia de la otra conferencia, no hay muchos equipos con marca ganadora. Después de Sixers, Nets y Bucks, solo Celtics y Knicks tienen más victorias que derrotas y apenas superando el 50% de partidos ganados. Entre el Heat (sextos) y los Hawks (undécimos) hay dos partidos de diferencia, pero solo Miami alcanza apenas la mediocridad. Atlanta podría optar al Play-In aún si ahora cuenta con cuatro derrotas más que victorias y pese a haber cambiado de entrenador, hace poco más de una semana. Entre medio, aparecen los entusiastas Hornets y los Raptors, quienes han tenido que oficiar de locales en Tampa.

Numbers by Numbers:
  • Damian Lillard es el mejor jugador de la liga en el Clutch (últimos cinco minutos de un partido con diferencia de cinco puntos o menos). Así lo demuestran varios disparos decisivos, como el que hizo el miércoles pasado, y también los registros. Esta temporada, el base de los Blazers promedia 53.5 puntos anotados por cada 36 minutos, contando solo esta coyuntura. Supera ampliamente a Joel Embiid, quien promedia nueve puntos menos.
  • Los Brooklyn Nets ganaron 10 de sus últimos 11 partidos. En ese lapso, los registros de James Harden fueron los siguientes: 27.5 puntos, 9.6 rebotes, 10.9 asistencias. Y en cuanto a lanzamientos, promedió 50% al aro, 46% de tres puntos y 81% de tiros libres.
  • Giannis Antetokounmpo es el primer jugador de la historia que encesta 100% en un Juego de Estrellas, lanzando al menos en 10 oportunidades. El domingo pasado, el alero de los Milwaukee Bucks convirtió cada uno de sus 16 intentos, entre los que se incluyeron tres triples. Terminó con 35 puntos y fue premiado como MVP del encuentro.
  • Bradley Beal encabeza la liga en anotaciones, promediando 32.9 puntos por partido. Sería este el mejor promedio del jugador de los Wizards en su carrera y solo el año pasado había superado por primera vez los 30.0 (promedió 30.5). En el actual torneo, superó los 40 puntos en cuatro ocasiones y su mejor partido lo tuvo el 6 de enero, cuando convirtió 60 contra los Sixers.
  • Los Phoenix Suns marchan segundos en el Oeste (24-11), a pesar de ser el segundo equipo más lento de la liga (97.9 posesiones por partido). No obstante, cuentan con la cuarta mayor proporción de canastas logradas mediante una asistencia (63.9%) y el segundo mejor índice de asistencias por cada pérdida (2.1).

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es columnista en NFL Chile y ha colaborado con publicaciones para distintos medios chilenos.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Rompiendo la Burbuja (II)


por Miguel Meléndez

El Miami Heat está a un triunfo de alcanzar la final de la NBA. Un hecho que responde a un sólido proceso durante los playoffs, donde barrieron con los Pacers en la primera ronda y en la segunda, sacaron a los Bucks en cinco partidos. En la definición del este, llevan ventaja de 3-1 frente a los Boston Celtics y han logrado imponer su manera de jugar, con énfasis en la defensa. Presión sobre el balón y sobre todo, marca zonal han sido las claves para que el Heat esté sacando de forma a unos Celtics que han cometido demasiados errores en la serie. En el cuarto partido, los C's perdieron el balón 19 veces contra solo 8 del Heat, y en toda la serie la diferencia de turnovers es 62 para Boston y 41 para Miami.

La tropa dirigida por Erik Spoesltra tiene buenos jugadores, pero no dependen necesariamente de uno. En el primer partido, 29 puntos de Goran Dragic y un feroz tapón de Bam Adebayo sobre Jayson Tatum en el final de la prórroga le dieron el primer triunfo al Heat. En el segundo juego, seis jugadores de Miami superaron las 10 unidades y un matador 37-17 en el tercer cuarto pavimentaron el 2-0 en la llave y en el juego más reciente, Tyler Herro convirtió cinco triples y 37 puntos en total. Varias de esas canastas en jugadas de uno contra uno, donde el novato se desenvolvía con más soltura y confianza, a medida que tomaba más tiros.

La única victoria céltica en la serie ocurrió en el tercer partido y fue el único en que jugaron realmente bien, y sobre todo, fue el único donde supieron jugar contra la defensiva zonal que plantea Miami. En ese juego, atacaron más cerca del aro y hubo más movimiento de la pelota. Ayudó también el regreso de Gordon Hayward, quien aportó con inteligencia para jugar. En general, Boston ha tenido buenas secuencias pero no ha tenido grandes actuaciones aparte del juego tres. No puede ser posible que Tatum se quede en cero, como ocurrió en la primera mitad del miércoles, ni que Marcus Smart por muy valioso que sea, insista tanto con los triples (1/8 en el reciente juego). No siempre va a tener rachas tiradoras como las que tuvo contra los Raptors.

En la final del oeste, los Lakers son mejores que los Nuggets. No descubro nada con esa frase, pero no está demás destacarlo. El equipo de Los Angeles, además de tener mejores jugadores, tiene más variables para jugar los partidos, una defensa sofocante y recursos para anotar en ofensivas de media cancha o aprovechando errores del conjunto de Denver. En cuanto a las anotaciones, Anthony Davis es quien comanda a los Lakers. Definió el segundo partido con un triple en la última jugada y en los tres partidos disputados, promedia 31.7 puntos, con un 52.5% de aciertos al aro. LeBron James promedia una casi triple decena: 23.7 puntos, 9.0 rebotes, 9.0 asistencias. Ninguna novedad, en todo caso.

Rajon Rondo está jugando minutos importantes y sobre todo, aporta experiencia y sabiduría propia de alguien que lleva 14 temporadas en la liga. Contra los Nuggets, está jugando 24.2 minutos y promedia 8.7 asistencias Una altísima proporción, considerando el tiempo sobre la pista. Otro indicador de su aporte: cuando él ha estado en la cancha, el 47% de las canastas lakerinas han surgido mediante una asistencia, la mayor proporción entre todos los jugadores involucrados en esta serie - junto con LeBron es el único con una tasa superior al 40%. Es cosa de ver cuando Rajon juega, hay organización, manejo de tiempos y jugadas adecuadas. Si hasta coopera en defensa, anticipando jugadas y robando balones.

Denver ganó el último partido, pero le costó pese a haber sacado distancia de 20 puntos en algún momento de la segunda mitad. En el último cuarto, varias pérdidas y baja efectividad ofensiva causaron una respuesta de L.A. que casi cuesta caro. Nikola Jokic no solo es el MVP de este equipo, sino que debe ser conceptualmente uno de los grandes jugadores de la liga. Altura y técnicas de pívot y al mismo tiempo, cualidades dignas de un alero. Bien podría catalogarse como un All Around Player, dadas sus condiciones. El otro jugador que se ha vuelto protagonista es Jamal Murray. En esta serie, lidera las anotaciones de los Nuggets junto con Jokic y desde la serie contra el Jazz (tres partidos sobre 40 puntos) que venía destacando. Su equipo lo necesita, para seguir compitiendo en esta serie y para seguir siendo contendientes a futuro.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 16 de agosto de 2020

Rompiendo la Burbuja (I)


por Miguel Meléndez 

La verdad, pienso que la NBA resolvió bastante bien la situación dado el contexto actual. Seguro que tenía una ventaja, al tener pendiente solo el tramo final de competencia y no el torneo completo, como ocurría en el béisbol. Están todos situados en el complejo de Orlando, por lo que no hay localías. No hay público, aspecto no menor. Aunque el nivel de producción para subsanar esa ausencia ha sido excelente, integrando todos los sonidos que adornan los partidos. Las canchas parecen estar bien adecuadas, hasta parecen más estudios de tv que canchas de basket. Un escenario insólito, excepcional para el momento. Lo mejor del caso fue que la liga encontró una salida para definir la temporada 2019/2020, que terminaría durando casi un año completo - la fecha inaugural fue el 22 de octubre de 2019 y un hipotético séptimo partido de la final se jugaría el próximo 13 de octubre.

Play-In o repechaje, como diríamos en nuestro idioma. Excelente idea. Le dio un toque de tensión a la pelea por el último cupo clasificatorio en el oeste. De hecho, el jueves pasado habían cuatro equipos disputando los dos lugares para ese partido extra. Grizzlies ganaron, algo que lograron muy poco en sus dos semanas de competencia. Blazers también triunfaron y lograron meterse... ¡por un punto de diferencia! Terminó siendo inútil el esfuerzo de los Suns, quienes metieron un admirable 8-0. Una pena, quería ver a los Suns como mínimo jugando el repechaje. Un equipo fresco, atrevido, con una joven estrella (Booker) que por fin está teniendo el reconocimiento que no había tenido antes. Pese a quedar cortos, no deja de ser valorable lo que hicieron, ganando partidos cerrados y otros por un margen mayor. Para el conjunto de Phoenix será importante mantener el núcleo, con miras de seguir creciendo.

Mencionaba a los Blazers. Mucho ojo con ellos, ganaron el repechaje y serán el rival de los Lakers en los cuartos de final. Llevan dos semanas jugando en modo playoff, ganando muchos partidos cerrados (seis de sus ocho triunfos fueron por menos de cinco puntos) y con un Damian Lillard que está jugando de manera inconsciente. En serio. Llega a asustar su nivel de confianza, tira de cualquier parte. Hasta ha metido canastas de media cancha. Y jugando en uno-contra-uno, es casi indefendible. Esos crossovers que tira, uf! Los tres partidos que condujeron al Play-In fueron demenciales: 51 puntos contra los Sixers, 61 contra los Mavericks y 42 contra los Nets. Este tiene que ser su mejor momento desde que llegó a la liga hace nueve años. Y es la principal amenaza contra el equipo amarillo. Seguro que muchos nos preguntamos: ¿quién lo cubrirá? o ¿cómo defender contra Damian?

Seguro que esa es una de las principales asignaturas de los Lakers de cara a dicho enfrentamiento. ¿Alex Caruso como defensor principal? ¿doble marca a Lillard? ¿LeBron sobre Damian? Encrucijada para un equipo que le ha costado entrar en ritmo en estas semanas. En verdad, cuesta definir a los Lakers ya que estuvieron más de una semana jugando partidos (camuflados) de exhibición, dado que ya tenían asegurado el primer lugar. ¿Realmente se habrán guardado energías? De todas maneras, no deja de ser atendible que tuvieron problemas contra equipos bien armados en defensa, como los Raptors y el Thunder. Dos partidos con características similares, donde los LAL quedaron perdidos al jugar a un bajo ritmo propuesto por sus respectivos rivales.

A propósito de Raptors: en mi opinión, deben ser el mejor equipo del este previo al comienzo de los playoffs, incluso mejores que los Bucks que clasificaron primeros. Mucha energía en defensa y una ofensiva que sigue evolucionando. Pascal Siakam se consolida en su posición y Fred Van Vleet juega cada vez mejor. El equipo tiene la experiencia del título ganado en 2019 y Nick Nurse exprime al máximo toda la materia prima disponible y hasta demuestra ser bueno ajustando en los partidos, y creo que en eso le lleva ventaja a Mike Budenholzer, de quien sigo pensando que está sobrevalorado solo por haber trabajado con Gregg Popovich.

¿Hasta donde pueden llegar los Celtics? hasta donde puedan rendir sus referentes. Los verdes juegan bien, pero tienen un plantel corto. Los reservas no han dejado de ser reservas, pero lo bueno del caso es que los estelares son aún más estelares. Jaylen Brown adquiere un rol más protagónico, Jayson Tatum tiene momentos de élite, cuando se dedica a jugar como corresponde (en vez de creerse igual a Kobe Bryant) y Gordon Hayward puede ser indetenible cuando entra en racha. Movimiento de balón y anotación compartida parece ser la clave para Boston rumbo a los playoffs, pueden hacerle frente a los grandes de la liga, ¿pero alcanzará con el elenco disponible?

Un jugador impactante: Luka Doncic. No puedo creer que tenga 21 años, juega como si tuviera 10 más. El manejo de los tiempos y su dominio de las situaciones lo han convertido rápidamente en uno de los armadores top de la liga. Absorbe mucho el balón, pero no parece tener las típicas mañas de jugadores de su edad. Es más, el esloveno anota de igual forma como reparte la pelota y ya son comunes los partidos con registros exuberantes. Contra los Bucks, el 8 de agosto, sumó 36 puntos, 14 rebotes y 19 asistencias. Él solo. Y cuatro días antes contra los Kings, completó 34 puntos, 20 rebotes y 12 asistencias. Ah, y por si alguien no lo sabe: está completando recién su segundo año en la liga.

Algo que impacta, pero para mal: las transmisiones latinas de los partidos. En particular, las nuevas generaciones de comentaristas. Irrita la desproljidad, la poca seriedad, la falta de compromiso y peligrosa tendencia a la improvisación de algunos narradores. Solo daré dos ejemplos: en el Lakers x Raptors del 1 de agosto, Fernando Tirado y Miguel Briseño pasaron casi todo el segundo cuarto hablando de los Taco Tuesday de LeBron James (¿?¿?) y en el Celtics x Blazers del 2 de agosto, Leo Montero y Fabricio Oberto empezaron a hablar de parientes cordobeses entre otras cosas que nada tenían que ver con el partido en específico ni con el basket en general. Montero y Oberto serían una muy respetable dupla si no se ponen a divagar en cualquier cosa, mientras el partido está en marcha.

Este lunes parten los playoffs. Como dije al principio, al estar todos situados en Orlando no habrá factor de localía, como ocurre tradicionalmente. En este caso, las posiciones solo sirvieron para determinar los respectivos duelos. Quizás esa condición genere una competencia distinta, uno sabe que en condiciones naturales la condición de local suele ser determinante. Hay buenos equipos, pero a priori cuesta decantarse por uno como aspirante serio al título. El transcurrir de las series nos dejará más claro el asunto, eso está claro. ¿LeBron y Giannis a la final? ¿o habrá otro conjunto u protagonista que imponga otro desenlace? Veamos. Estos playoffs, por la competencia y el contexto serán excepcionales.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 9 de marzo de 2020

Pesos pesados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El tercer duelo de esta temporada de la NBA entre los equipos de Los Angeles encontraba tanto a los Lakers como a los Clippers en un buen momento, ganando partidos contra posibles rivales de playoffs. Con el antecedente de los dos partidos anteriores, ambos ganados por los Clippers y lo parejos que fueron esos duelos, no extrañaba que este juego fuera tenso, considerando la proximidad de los playoffs y el hecho que ambos equipos ocupan las dos primeras plazas en el oeste.

Desde el primer cuarto, se notaba que los dos equipos estaban bien armados y sobre todo, se notaba también que se habían estudiado entre sí. La tensión se pudo captar desde el principio, el esfuerzo defensivo se palpaba cuando la acción ocurría cerca del aro, una energía propia de un partido jugado a fines de mayo en vez de uno a principios de marzo. Esa dificultad se trasladó a la ejecución ofensiva, donde ambos equipos debían trabajar mucho las posesiones, en particular cuando eran jugadas de media cancha. Era tal la complejidad, que al finalizar la primera mitad ambos equipos habían encestado -conjuntamente- cuatro triples sobre 28 intentos. Una anomalía en estos tiempos.

Lakers y Clippers demuestran tener bloques sólidos, con buen enfoque defensivo y capacidad para robar balones, pero una razón poderosa por la que son los dos mejores equipos de su conferencia pasa por sus respectivos dúos estelares. En los Clippers, Paul George y Kawhi Leonard se complementan a partir de sus habilidades, dándose el lujo de resolver varias jugadas en uno-contra-uno. George ayudó al principio a los Clippers y luego, Leonard se unió al mismo tiempo que debía atender importantes asuntos marcando a LeBron James. George convirtió 31 puntos, Leonard 27. Bordearon el 50% de efectividad, pero a diferencia de otros días no tuvieron el soporte necesario para garantizar la victoria.

Por parte de los Lakers, LeBron James y Anthony Davis llevaron la conducción desde el comienzo. Fueron responsables en 31 de los 49 puntos convertidos por su escuadra en la primera parte y en la segunda, fueron aún más letales. Siguieron convirtiendo y también crearon situaciones favorables para sus compañeros, sobre todo James quien en varias secuencias atraía la marca de hasta tres adversarios y resolvía descargando al costado opuesto donde encontraba un tirador desmarcado. James terminó acercándose a una triple decena (28 puntos, 7 rebotes, 9 asistencias), y sus 12 puntos convertidos en el cuarto período fueron resonantes. Davis firmó otra actuación sólida (30 puntos, 8 rebotes), pero fue Avery Bradley quien ayudó a marcar la diferencia, siendo autor de seis triples y 24 puntos en total.

En cierta medida, la contribución de los suplentes también fue un factor en este partido. Los Clippers no tuvieron la producción habitual, en parte por el ritmo (relativamente) cortado del juego. Montrezl Harrell metió siete de sus diez tiros (20 puntos en total), pero entre Lou Williams y Reggie Jackson encestaron seis intentos sobre 18 (15 puntos entre ambos). Esa falta de productividad terminó afectando al final del juego. Mientras que en los Lakers, hubo aportes esporádicos pero relevantes en ciertos tramos. Rajon Rondo tuvo minutos importantes en la segunda mitad, donde entregó seis de sus siete asistencias totales, que surgieron cuando se dedicó a armar jugadas en vez de lanzar triples que intencionalmente le cedían sus rivales. Markeef Morris también tuvo minutos interesantes, sobre todo para equiparar en las marcas y tener mayor presencia en la llave.

Por buena parte de la segunda mitad, el juego tuvo muchas infracciones haciendo más extensa la duración del partido. Esa lentitud también quedó reflejada en los porcentajes finales: los Lakers triunfaron con un 44.8% de eficacia al aro, mientras que los Clippers quedaron en un discreto 39.5%. Promedios propios del baloncesto que se jugaba a comienzos del Siglo XXI. Queda pendiente un partido más entre estos equipos, será el 9 de abril - para entonces, es posible que estén disputando el mejor récord del oeste. La diferencia en los resultados de estos tres partidos ha sido de diez puntos o menos en cada uno y dado el nivel competitivo, existe una gran expectativa de tener un Lakers x Clippers en una hipotética final de conferencia. El nivel de ambos invita a creer en ese probable cruce de playoffs. Dependerá de ellos y de cómo siguen evolucionando colectivamente de aquí en adelante.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 2 de marzo de 2020

Tatum y otros fenómenos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Febrero fue consagratorio para Jayson Tatum. El mes recién terminado fue el mejor en la corta carrera del #0 de los Boston Celtics, coincidiendo con su primera nominación al Juego de Estrellas (celebrado hace un par de semanas). En los 12 partidos jugados en el último mes, Tatum promedió 30.7 puntos, largamente superiores a sus 23.5 de media en toda la temporada. Su mejor desempeño fue el día 23 ante los L.A. Lakers, anotando 41 y reduciendo el espectro a la etapa post-All Star, promedia 35.0 puntos en esos cinco desafíos.

Boston ganó nueve de los doce partidos que jugó en febrero y Jayson fue esencial, sobre todo por la confianza que transmitía en cada intervención, más aún cuando resolvía en situaciones de uno contra uno. Algo que se explica a partir de su propio crecimiento, al jugar de manera menos forzada y también por la ausencia de Kemba Walker en las últimas dos semanas, razón por la que Tatum tomó más responsabilidades. Es la mejor racha que vive en los casi tres años que lleva en la liga, es lo que necesitaba para afianzar su prometedora carrera y es lo que también necesitaban los Celtics, quienes cuentan con alguien muy confiable para momentos complejos.

Con 22 partidos por disputar, los Milwaukee Bucks ya tienen asegurada su presencia en los playoffs y apuntan a tener el mejor registro de temporada regular, el cual poseen actualmente con 52 victorias en 60 encuentros. No solo ganan y hacen méritos para tener la ventaja de localía durante los playoffs, sino que evolucionan a partir de un sistema que ya vienen implementando de hace un par de temporadas y en el actual curso, todo el conjunto fluye sobre la pista. Son el equipo que promedia más puntos (119.6 por partido), el de mayor ritmo en la liga (105.0 posesiones por partido) y el tercero mejor en eficiencia ofensiva (113.4 puntos por cada 100 posesiones).

Debido a su forma de jugar, a veces parece como si la pelota corriera más que los mismos jugadores. Le dan mucho juego a Giannis Antetokounmpo, pero también el balón pasa por todos sus integrantes, generando situaciones de cancha abierta y lanzamientos cómodos. Y hablando de Giannis, su rendimiento de este año es mejor que el año pasado, cuando fue MVP de la liga. En este momento, encabeza el torneo con 48 dobles decenas y sus promedios bordean los 30 puntos y 14 rebotes por partido. Cada vez más dominante jugando de poste, pero también mejora en otras facetas, lo cual potencia aún más a los Bucks.

Los L.A. Clippers salieron victoriosos de sus partidos del fin de semana, superando los 130 puntos en cada uno (132 a los Denver Nuggets, 136 a los Philadelphia Sixers). No debiera sorprender, siendo que han superado esa marca en 12 ocasiones, pero no deja de ser llamativa la contribución de la banca, que en algunos casos termina rompiendo los partidos a favor de los Clippers. Hay tres jugadores que son importantes en ese rol: Lou Williams, Montrezl Harrell y Reggie Jackson. El viernes, convirtieron 45 puntos (18 por cuenta de Harrell) y ayudaron a desbalancear el trámite del juego ante unos Nuggets que nunca se adaptaron a la velocidad de estos jugadores.

El domingo fue aún más notoria su contribución, con 61 puntos entre los tres (24 de Williams, 24 de Harrell) y su presencia fue muy importante en la segunda mitad, para remontar el marcador ante los Sixers que habían jugado mejor en la primera parte. En medio de todos los cambios de rotación por lesiones y ausencias varias, es clave el aporte de estos suplentes. Williams y Harrell son los mejores anotadores de la liga, entre los reservas (19.2 puntos de Williams, 18.7 de Harell) y Jackson, quien llegó a L.A. hace unas semanas, le da más profundidad ejerciendo un rol similar. Son el complemento ideal para Kawhi Leonard, quien a pesar de haber faltado a 15 partidos en el torneo, igualmente sigue a la vanguardia, con 27.0 puntos de media por partido.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Eastern Coast Trip (III)


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

New York City / 29 de noviembre, 2019. Terminado mi fugaz paso por Brooklyn, volví a mi alojamiento por un par de horas. Mientras comentaba y compartía imagenes en las redes, tenía de fondo un partido de College Football: Arkansas - Missouri. De reojo, vi dos golpes en la cabeza y varios errores. Me fijé en los récords, ninguno de esos eran grandes equipos. Y todo eso estaba saliendo a nivel nacional en Estados Unidos. Cosas incomprensibles que a veces deja el deporte norteamericano. Pasadas las 5:30 pm salí rumbo al Madison Square Garden para mi tercer partido de la gira. Qué bien suena y se lee eso, me voy caminando a ver basket al Garden. Me lo tomé con calma, tenía a favor la experiencia del año pasado. Vi que muchas tiendas estaban repletas, era el Black Friday. En medio de todo, por la 31st Street llego a la esquina de 7th Avenue. Mucho tránsito, taxis de lado a lado, hasta que llego a la entrada del Garden. Cuando me acercaba, escuché a un sujeto gritando "Championship". Me detuve por un rato a pensar en eso, alguien gritando Championship en el MSG. Dos conceptos casi incompatibles. Ese personaje debió estar borracho.

Por mi experiencia, puedo comprobar lo que dicen algunos: el Garden se llena con puros turistas. La verdad, es que se mezclan los turistas, los neoyorquinos y en este caso, el numeroso público de Philadelphia que llegaba a este partido. Se enfrentaban los Knicks y los Sixers, dos archirrivales. Equipos con historia y que viven de sus viejas historias. En las filas de espera, vi a algunos con camisetas de Patrick Ewing y Allen Iverson, y en la tienda oficial de los NYK venden camisetas de John Starks y Latrell Sprewell. Nostalgia, nostalgia, nostalgia. Claro, si el presente no les deja mucho. Casi ni se notan las camisetas de Ntilikina y Barrett que se venden ahí mismo. Ya en la entrada, notaba un poco de la amargura que hay en los forofos Knicks. Entendible, tanta derrota y tanto plantel disfuncional termina cansando. En la presentación de los equipos, noté que había mucho público Sixer y además, fui testigo de la mejor interpretación que vi en la semana del himno estadounidense, en un elegante violín. Una extensa ovación se llevó apenas concluída la entonación.

A la distancia, distingo a los comentaristas de la tv local. Mike Breen, a quien había visto también en Boston, muy delgado y Walt Frazier, con un vistoso traje dorado. Hecho este alcance, al partido. ¡Qué bien partieron los Knicks! Estaban jugando defensa, movían la pelota, tomaban buenos tiros y hasta hacían dunks. ¿Qué está pasando acá? pensaba yo. ¿Durarán hasta las 10 de la noche? seguía pensando. Algunas jugadas interesantes de Frank Ntilikina (TI-LI-KI-NA, como exclamaba el louctor del estadio) y R.J. Barrett se combinaban con la astucia de Marcus Morris, un ex celta que se fue a New York solo porque le ofrecían más plata. Este plantel de NYK también cuenta con Julius Randle, uno que nunca prendió en los Lakers, Taj Gibson, un correcto pívot que fue titular hace varios años en los Bulls y saliendo de la banca, Dennis Smith quien cayó de rebote luego del traspaso de Kriztaps Porzingis. Pobre, le arruinaron la carrera. Un alcance con Barrett: es novato y juega decentemente. Suficiente para que los neoyorquinos le prendan velas, tal como lo hacían el año pasado con Allonzo Trier.

Los Knicks mantenían el ritmo y hasta le sacaron distancia de 15 en un momento a los Sixers. Estos últimos se fueron metiendo de a poco al partido, varias secuencias de back door trajeron varios dobles fáciles a Philly. El juego se fue enredando con el roce y los fouls, ya en el segundo cuarto esto se convirtió en un duelo digno del Eastern Conference. Posesiones trabadas y énfasis en la defensa. De a poco, New York comenzaba a fallar en defensa. Llegaron al intervalo en ventaja, pero cuidado que Joel Embiid ya se imponía en los tableros, a pesar del descontrol que en un momento tuvieron los Sixers. Embiid no solo es el jugador más alto de los Sixers, sino que es la pieza clave del equipo. Muchas posesiones giran en torno a él, busca espacio para un pick and roll, se combina con Ben Simmons o bien, sirve de referencia para crear duelos favorables para sus compañeros.

En el tercer cuarto, empezaron los errores de los Knicks. Empezaron a fallar, llegó la inconsistencia. Y los Sixers comenzaron a imponerse como equipo, el parcial de 31-17 lo delataba. Philadelphia jugaba mejor y encontraba mejores tiros, Tobias Harris y James Ennis metieron algunos importantes para la remontada. Había un juego más fluido, a pesar de la imprecisión la cual se manifestaba en su propio entrenador, Brett Brown, quien se ganó una falta técnica por protestar ante los jueces. Brown refleja un poco el estado de los Sixers, equipo con condiciones aunque no tan estable como requiere un supuesto contendiente al título. Brown grita, protesta y hasta se descontrola. Y del otro lado, David Fizdale... bueno, Fizdale... Fizdale estaba clavado en la silla.

El último cuarto fue tenso, el partido se apretó. Si bien los Sixers mantuvieron la ventaja, los Knicks empujaron y hasta llegaron a colocarse a tres puntos en los minutos finales. Esos instantes me dejaron uno de mis momentos favoritos de la semana, cuando todo el estadio coreaba "De-Fense!!!". Juro que el grito se oía fuerte, era un coro que gritaba espontáneamente y creaba presión. En el último minuto, un triple que no tocó el aro y una pérdida de balón colmaron la paciencia de los fanáticos que se habían entusiasmado. Faltaban 30 segundos para el cierre y ya muchos abandonaban sus asientos. 101-95. "Another tough loss", como dijo Breen en su relato y otra noche amarga en Manhattan. Esfuerzo sin consistencia, otra derrota como sentencia. Los Knicks pretenden formar equipos, pretenden agarrar futuras estrellas en el draft, pero no. No tienen equipo, no tienen fórmula y no tienen un coach decente. Una franquicia disfuncional en una urbe colosal.

Del lado vencedor, Embiid se fue con una doble decena (27 puntos, 17 rebotes) y los Sixers se apuntaron el triunfo, aunque por alguna extraña causa no les compro el cuento de ser un equipo contendiente. Quizás sea porque a Embiid siempre lo vi como un jugador frágil, pese a sus condiciones, quizás sea porque en playoffs han sufrido caídas calamitosas. En fin, habrá que ver como sigue su proceso. Se supone que les tocaría el momento de una final de conferencia, como mínimo. A la salida del estadio, vi varios Sixers pero me sorprendió ver gente con ropa verde y amarilla, los colores de los Green Bay Packers. Palpitando las emociones del domingo...

Aprovechando la noche, recorrí un poco Times Square antes de irme a descansar. Terminaba el viernes, el día de la doble función baloncelística. Hubo de todo, pero en especial, hubo baloncesto real. Quedaba solo el último partido. El haber visto gente con ropa auriverde me sirvió para comenzar la antesala. Qué rápido está pasando todo esto...


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

Eastern Coast Trip (II)


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Brooklyn / 29 de noviembre, 2019. Pasó el feriado de Thanksgiving y se notó que fue feriado, porque había poca gente en las calles. Hubo pavo para la cena y football por televisión, el país entero vio como los Dallas Cowboys hacían el loco en su propia casa. En fin, bochornos aparte, me aguardaba un viernes bien especial. Dos partidos de básquetbol, uno a mediodía y otro de noche. Partido en Brooklyn y velada en el MSG. Panorama ideal para cualquiera que se jacte de ser fanático de la NBA. Tocaba madrugar para llegar a la estación de metro Atlantic Avenue, la cual conduce directamente a la entrada del Barclays Center. Hacía frío, mucho. No más de dos grados, mucha gente tomando café y el frío fue buena razón para adelantar la apertura de puertas. Antes de las 11am ya estaba dentro del estadio. Qué modernidad y qué comodidad. Fue mi impresión el año pasado y vuelve a serlo en esta diurna sesión en Brooklyn. Antes del partido, pasé por la tienda de los Nets. Muchas camisetas de Kevin Durant, aunque ni él ni Kyrie Irving aparezcan en los afiches del equipo. Eso me llamó la atención y eso condice con la realidad que viven los Nets.

Ya en la entrada noté otra cosa: había mucho público de los Celtics, tanto así que en el partido la afición era un 50/50. Da pena que los Nets con toda la movida comercial y urbana que los rodea, tenga tan poca afición. Debieran prender más, no por nada llegaron a los playoffs en la última temporada y ahora, están ganando varios partidos a la espera que se reintegre Irving y que debute (se supone) Durant más adelante. En la previa, se sentía más apoyo bostoniano que se notó incluso en la presentación de los locales. Locales en Brooklyn, tal cual. Aunque en la pista, los jugadores de los Nets hicieron sentir la verdadera localía. El comienzo fue igual que en el partido en Boston, volcada de Jarrett Allen. Las volcadas iban a repetirse desde las 12:10 hasta las 2:25. Desde el comienzo que los Nets sacaron provecho de su ventaja en estatura, además de tirar unos buenos alley oops. Allen la volcó, Joe Harris también y cuando alguno de ellos iba a la banca, aparecía DeAndre Jordan quien regaló varias piruetas. De verdad, impacta ver esos saltos en directo. Sobre todo, por la longitud que alcanzan los jugadores y como algunos hasta se suspenden para saltar y volcar el balón.

Aparte de los dunks, hubo dos elementos de los Nets que se dieron en el partido en Boston y que se repitieron en este: el aporte de Spencer Dinwiddie y la eficiencia colectiva en tiros de tres. Si Allen me llamó la atención por la estatura, Dinwiddie lo fue por su ejecución. Juega bien, hace jugadas para efecto del equipo y hasta se la juega a veces, cuando queda uno contra uno. En este partido la rompió, 32 puntos y 11 rebotes. Metió varios tiros, entre ellos seis triples y sobre todo, impulsó a que todo el equipo de Brooklyn se hiciera con el control del partido desde el primer cuarto. Jugador infravalorado, seguro. En general, los Nets se pasaban mucho el balón y al igual que en Boston, encontraron muchos tiros favorables. En este partido, encestaron 17 triples. Cada tiro era una confirmación del buen juego que hacían los Nets, aceleraban el ritmo lo suficiente para mantener alejados a los Celtics, quienes claramente entraron dormidos al partido.

¿Habrá sido por la hora de comienzo? pero se notó que partieron muy lentos los Celtics. Siempre llegaban tarde en defensa y en ataque, muchas posesiones no resultaban porque los Nets anticipaban las cortinas y con ello, los jugadores de Boston tomaban varios tiros incómodos. Está bueno el ambiente que crean en Brooklyn, la influencia del hip hop ayuda mucho, desde la música que colocan de fondo, pasando por los grupos de baile que se lucen en las pausas -las Brooklynettes y los Team Hype- y hasta en los raperos que asisten a la primera fila del estadio. Bien Brooklyn la cosa, lo único cuestionable sería ese extraño grupo que cubre una tribuna, se hacen llamar The Bk Block. Pretenden ser una hinchada y hasta cantaban "Kyrie better" cuando Kemba Walker lanzaba libres. La verdad, se veían y se oían muy inocentes. Las barras bravas no pegan para nada en los States.

Boston jugó mal, pero aún así llegaron a colocarse a tres puntos cuando faltaba poco más de un minuto para el cierre. Los Nets tenían casi listo el triunfo, pero invadió el susto por un momento. Fortuitos timeouts para organizar y conversiones de libres para asegurar, terminaron sellando el triunfo de Brooklyn que fue por poco margen, 112-107. Aplausos para los locales y sobre todo para Dinwiddie, mientras era entrevistado después de su rendimiento estelar. La salida fue en calma y hasta casi silente, se notaba que habían muchos Celtics en el público. Fue todo muy fugaz, la llegada al estadio, el partido mismo que se fue volando y la salida del estadio. En verdad, no había mucho tiempo que perder. Había que descansar un poco para continuar con la gira, cuyo siguiente episodio ocurría unas pocas horas después. Tocaba volver a 7th Avenue.

Hasta pronto, Brooooo - kleeeeeeen!


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

Eastern Coast Trip (I)


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Boston / 27 de noviembre, 2019. Había pasado un año de mi primer viaje a Estados Unidos. Un año y montón de nostalgia, la suficiente como para emprender un segundo viaje cuyo recorrido era el mismo - New York, New Jersey, Brooklyn y Boston. Los mismos sitios, pero diferentes situaciones. Lo comprobé apenas llegué a NYC el día 26, el frío y la víspera del Thanksgiving marcaban la fecha. Al día siguiente, bien temprano, había que tomar el bus rumbo a Boston. Esta vez, la gira iba a comenzar en la casa céltica. Cielos nublados y amenaza de lluvia al llegar a Boston, cuando comencé a recorrer un poco la ciudad, fue como re-encontrarme con un paisaje que había añorado. Una sensación rarísima, siendo que había estado una vez y por apenas un día. Debe ser cuando uno engancha con un ambiente en particular.

Caminando por las calles, pasando por el parque Boston Common y metiéndome por algunas vías llegué a Causeway Street, la calle que conduce al TD Garden. Comienzo a sentir ambiente baloncelístico. Un año después, el regreso. ¡Esto es Boston! Cambian las épocas, cambian los jugadores. Pero ahí está el verde. Y cuando digo que cambian los jugadores, hubo uno que marcó todo el receso previo a esta temporada. Kyrie Irving, idolatrado por varios (incluyéndome) hace poco más de un año, se fue por la puerta de atrás y en malos términos con el equipo. Fue a parar a los Nets, el rival de este día. En los partidos que ha jugado con el equipo dark, ha tenido buenos desempeños pero con resultados dispares. Pero hace unos días se reportaba lesionado y fue declarado ausente por algunos partidos, uno de ellos era este que iba a marcar su vuelta a Boston. Parece que nadie se la compró y nadie le perdona nada. No hubo retorno de Irving, pero el pueblo céltico se la cobra por igual. En los alrededores del Garden, hay carteles con su rostro y el lema 'Coward' (Cobarde). Corta, sin rodeos. Como le gusta a la gente (de bien). Del amor al odio, del respeto al desprecio. Todo en cuestión de un año. Este no iba a ser un partido cualquiera, aún si el aludido evadió el regreso a su antigua casa.

Faltaban poco más de tres horas para el juego, había tiempo para almorzar. Al igual que en aquel día de octubre 2018, entré a Tavern in the Square, un muy buen local ubicado frente al estadio, perfecto para comer, tomar algo y vivir algo de ambiente deportivo. Muchos verdes, por todos lados. Pero ya nadie con la # 11 de Irving. Ahora, muchos cambiaron por la nueva # 8 de Walker, además del # 0 de Tatum, el # 36 de Smart y hasta vi un # 99 de Tacko Fall (!). Mientras almorzaba, veía las pantallas. Los canales de ESPN estaban con sus paneles de lujo, para variar. En otra pantalla, tenían NFL Network que repetía un partido jugado hace unos días y una que me llamó la atención, estaba sintonizada en TNT que pasaba en directo la Champions League. Es verdad, parece que el fútbol está pegando cada vez más en los States. Pantalla para ver el juego del Liverpool. Y el día antes en Times Square había pillado varias pantallas con partidos de la copa europea. Se me pasó volando la hora, hasta que llegó la hora de cruzar la calle y hacer mi entrada o mejor dicho, mi regreso triunfal al Garden. Volver a casa, juro que así me sentía. Poco antes de las seis abrieron las puertas y ya dentro del coloso, definitivamente me sentía en mi habitat. En poco más de un año, mi segunda visita a la casa céltica.

Habría que estar en tiempo de playoffs para notar alguna diferencia, pero la gente se lo toma con calma en este juego de temporada regular. A menos de 20 minutos para el partido, aún habían butacas vacías, pero a la hora del juego ya se completó casi todo el estadio. Poco más de las siete, tiempo de ceremonia. El himno de US, escuchado con atención. Luego, los jugadores. Mientras era presentado el equipo de Brooklyn, los abucheos dieron paso a los "Where is Kyrie!?". Ese fue el cántico que llevó la batuta durante la noche, en el sector en que estaba había mucho público local y poco turista. Bien, estaba en ambiente más puro. Al momento de la presentación de los Celtics, me percaté de algo: las ovaciones que antes eran de Irving, ahora son para Walker. Como si nada, ha cambiado el referente. Aunque como decía antes, en el ambiente las preferencias por los jugadores son muy variadas. Bien por un parte, el equipo importa más que los individuos.

Tip off y a jugar. De entrada, se captaba que iba a ser un partido duro. Volcada de Jarrett Allen para empezar. Solo por su tamaño, Allen le sacaba ventaja a cualquier alero/pívot de Boston. Incluso a Theis, que es grande pero sin la fuerza que demuestra el centro de Brooklyn. A los Celtics les costó meterse al partido, pero unas maniobras de Tatum y Brown pusieron a los C's en la contienda y con ello, el marcador fue cambiando mucho en casi toda la primera mitad. Cuando estuve el año pasado, ya noté que Jayson Tatum tiene muchas cualidades, lo confirmé en esta visita y pienso que podría ser aún mejor, si deja de creerse igualito a Kobe Bryant. En serio, pienso que Tatum quiere hacerle al Kobe. Tiene explosión, salta bien y está desarrollando buenos tiros. Pero seamos serios, Kobe era uno solo. Y a veces, los Iso's que juega Tatum estancan algunos ataques. Aunque en este partido, sus maniobras ayudaron a resolver varios acertijos. Lo mismo en el caso de Jaylen Brown, quien gusta de jugar al uno contra uno. Aunque para mi sorpresa, lo veo mejorado en comparación al año pasado. Sobre todo, más firme cuando driblea el balón.

El juego se volvió parejo, pero habían tramos en que los Nets jugaban mejor. Sobre todo, mejor circulando la pelota y lanzando de tres. ¡Como caían esos triples! Spencer Dinwiddie aprovecha bien sus minutos y hasta hace buenos algunos pick and roll. Garrett Temple también rinde y mientras veo a Brooklyn jugar en colectivo, recuerdo un concepto que se evoca de hace unos semanas: "sin Irving, el equipo anda mejor". Incluso, ese mismo día en el Boston Globe salió un artículo en el que argumentaban porqué Irving podría terminar dañando a los Nets. Pura odiosidad. En fin, la primera mitad terminó 63-57 para los Nets. Pese a los problemas defensivos, había margen para que los Celtics ajustaran. Después del intervalo, que tuvo una muy entretenida perfomance de percusionistas, llegó la reacción bostoniana, la cual se originó desde la defensa.

A falta de tamaño, los jugadores de Boston se enfocan en presionar sobre el balón, sobre todo cuando el rival intenta armar. Lo noté mucho cuando los Nets querían subir el balón, ahí Smart, Brown y hasta Wanamaker apretaban para causar errores y con ello, salidas rápidas. Por cierto, qué garra le pone el pequeño Wanamaker. Corre todo el partido y a veces, hasta decide atacar el aro. "Why you need Irving, when you got some Brad" coreaba alguien furibundamente desde la tribuna. Wanamaker se llevó una de las grandes ovaciones, durante el cuarto período. A propósito de gritos tribuneros, hubo varios cobros que hicieron enojar a varios en la segunda mitad. Faltas dudosas, por decir lo menos. Los enojos cambiaron cuando Brad Stevens retó un cobro, el cual fue revertido y con ello, un grito que parecía el de una canasta convertida.

La defensa mejoró, hubo más rebotes y así, los Celtics comenzaron a inclinar el juego a su favor. Apareció Kemba, quien había tenido problemas al comienzo. Metió un crossover, metió varias fintas, se atrevió a tirar triples. Es bueno Walker y tiene esa actitud que le encanta a la gente en Boston. Y a medida que acumulaba puntos, los C's sacaban distancia en el marcador. El partido comenzaba a tomar un tono verde en el último cuarto. Ya en los últimos cinco minutos, iba a llegar la diferencia que iba a terminar en la definitiva de 121-110. Kemba completó su faena con seis triples y salió de la cancha a menos de dos minutos para el final, salió para los aplausos. Mejor dicho, ovación cerrada de todo el estadio. Luego, sacaron a Smart cuya última acción fue sacar con un palo el balón que se había atascado cerca del reloj de juego, arriba del tablero. Estoy seguro que para varios, Marcus es el auténtico MVP de estos Celtics.

Noto que Boston ha recuperado el sentido colectivo que se había perdido en la temporada anterior, hay buena rotación de pelota y no hay tantas jugadas forzadas, aún con todos los Iso's que puedan hacer algunos. No tienen un plantel top dentro de la NBA, pero le sobra garra. Eso sí, creo que el plantel es corto. Los titulares son buenos, pero los suplentes no tanto. Wanamaker intenta crecer, lo mismo que Ojeleye. Escribo esto y recuerdo una contorsión que intentó sin éxito. "What are you doing, Ojeleye!?", se escuchaba clarito desde un rincón. No me gusta Kanter, para nada. Lo encuentro torpe y quizás salva porque toma algunos rebotes. Del resto, Robert Williams es muy novato y Carsen Edwards usaba zapatos rosados, nada más. De juego, poco y nada.

Ahora mismo, los Celtics figuran dentro de los mejores desempeños de la liga y pelean la cima del Este con los Bucks. Si bien Walker llegó para ocupar el lugar de Irving, no se ve que haya un jugador por cual gire todo el equipo. El protagonismo es compartido y el balón también es compartido, lo mostraron en varios tramos de la segunda mitad. Satisfacción por un nuevo triunfo céltico y en mi caso también, por mi segunda visita al TD Garden. Luego de comer en un Dunkin Donuts (está lleno en Boston), a dormir algunas horas y al día siguiente, muy temprano, tocaba la vuelta a New York.

Insisto, no es cualquier escenario y no es solo basket...

¡Esto es Boston!


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 16 de junio de 2019

La estampida de los Raptors


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La temporada 2018-2019 de la NBA pasó a la historia por tener a un inédito campeón: Toronto Raptors se adjudica su primer campeonato en sus 24 años de existencia, siendo además el primer equipo fuera de Estados Unidos que logra ganar esta competencia. El hito de por sí es valorable, más aún si en las recientes Finales vencieron a los Golden State Warriors, quienes aspiraban al tricampeonato. Pero este triunfo ofrece varios enfoques que ayudan a entender más lo hecho por los Raptors. Hubo un proceso, hubo una madurez y también hubo riesgos que los llevaron a lograr el trofeo, que podría impactar a la liga de cara a los próximos años.

Partamos por lo deportivo: los Raptors impusieron su defensiva durante la serie ante los Warriors. Desde el primer partido se notaba que tenían estudiados los movimientos, sobre todo cuando los tiradores de Golden State salen de las cortinas. Si bien Stephen Curry promedió 30.5 puntos a través de la serie, le costó mucho trabajo encontrar sus tiros. En parte, por la marca que le colocaban los Raptors, ya sea cambiando en las cortinas o con coberturas individuales, mediante Danny Green o Fred VanVleet quien lo perseguía por toda la pista. Esa fue una de las claves por las que Toronto comenzó a inclinar el duelo a su favor y un efecto de esa defensa se produjo en el ritmo de juego, un poco más lento de lo que suelen jugar los Warriors - en promedio se jugaron 96.5 posesiones por partido en estas Finales.

En ofensiva, los Raptors ofrecieron varios matices. Algunos, propios de un baloncesto más clásico con muchas jugadas de poste y otros, dignos de su contrapartida, incluyendo cortinas altas y pases rápidos. Impresionó la calma de Pascal Siakam jugando de cara al aro, sorprendió la toma de decisiones de Kyle Lowry y agradó ver la astucia de Fred VanVleet, quien terminó siendo el factor X de este equipo. Pero quien lideró este triunfo canadiense fue Kawhi Leonard, tal como lo hizo en todo este proceso. A veces, algo obsesionado con resolver todo vía Isolations, pero en los momentos claves y cuando todo el equipo fluía, el # 2 de los Raptors aparecía con canastas que marcaban el camino para su escuadra.

Además de sus virtudes defensivas, Kawhi Leonard ha pulido su tiro al grado de ser uno de los encestadores más letales de la liga. Puede volcar la pelota, como también puede anotar de tres puntos. Sus promedios en las Finales lo delatan: en 40.5 minutos jugados, anotó 28.5 puntos y añadió 9.8 rebotes con 4.2 asistencias. Con 27 años, ya es una estrella absoluta y todavía parece que no ha llegado al peak de su carrera. Kawhi ya ha ganado dos premios de MVP en Finales (el anterior fue en 2014 con los Spurs) y bien pudiera ser catalogado como uno de los tres mejores jugadores de la liga. Leonard y los Raptors son tal para cual, porque a la franquicia le faltaba un jugador con perfil ganador y porque Kawhi necesitaba estar en un equipo donde pudiera ser la figura indiscutida, sin depender necesariamente de un esquema.

Su aporte y su llegada al equipo responde a una movida arriesgada del manager Masai Ujiri, quien decidió ficharlo pese a que Leonard pasó lesionado casi todo el año pasado y a que será agente libre dentro de unas semanas. Una operación controversial, tanto como el despido del ex técnico Dwane Casey a fines de la temporada pasada, pese a haber logrado la mejor marca de su conferencia y a haber ganado el premio como coach del año, dando paso a Nick Nurse quien se convirtió en el director técnico, pese a no tener experiencia previa como head coach en la NBA. Dos movidas inusuales que se convirtieron en una apuesta de parte de Ujiri. Para completar estas movidas, a mediados del reciente torneo adquirió a Marc Gasol justo antes de la fecha límite para hacer traspasos. Gasol, un jugador con experiencia, ideal para reforzar a un equipo con ganas de campeonar.

Toda esa sucesión de cambios se tradujeron en buenos resultados: 58 triunfos en temporada regular, la segunda mejor marca en el Este y durante los playoffs, triunfos resonantes ante los Sixers y ante los Bucks, a quienes les remontaron un 0-2. Su camino en la conferencia derivó en la última serie, la cual coronaron de visita en Oakland. Un equipo que como tal se fue armando durante este año, cuya defensiva fue su fortaleza y cuya versatilidad se pudo apreciar en el último mes, adecuándose a los desafíos que se les presentaban. Porque para neutralizar a Giannis Antetokounmpo  y luego, para defender a Stephen Curry, hay que tener muchas cualidades y tener muchos recursos. Los jugadores crecieron como colectivo, Nurse les sacó provecho y Ujiri apostó para ganar este año, y triunfó. Un método que no suele darse en la NBA, pero que más de algún dirigente podría considerarlo a partir de ahora.

Un triunfo macizo, certero, redondo, que también puede interpretarse a nivel cultural. Por primera vez, un equipo fuera de Estados Unidos gana el campeonato de la NBA. El hecho de por sí impacta dentro de una liga que a nivel de jugadores se ha globalizado en este siglo y cuya expansión internacional podría ser más notoria a partir de este triunfo de Toronto. Justo cuando el comisionado Adam Silver deslizó la chance de tener más franquicias dentro de los próximos años, este suceso canadiense echa a volar la imaginación de aquí a la próxima década. ¿Más partidos oficiales fuera de US? ¿Otra franquicia en Canadá? ¿Qué tal un equipo en México, donde ya se juegan partidos de temporada regular hace cinco años? Este primer título de los Raptors invita a pensar en seguir ampliando fronteras.

En una época de súper equipos y francotiradores, sorprende y refresca tener un campeón así. Una apuesta distinta, con jugadores de varias latitudes como el camerunés Siakam, el congoleño -de nacimiento- Ibaka y el español Gasol, quien repite el mismo hito de su hermano Pau. Una estrella de bajo perfil como Leonard quien, en principio, estaría solo por esta temporada (está por verse si se queda en Toronto) y con un entrenador desconocido y sin tanta experiencia como Nurse. Arriesgaron y ganaron, con el We The North como grito de guerra, el cual pertenece a Toronto y al que se unió toda una nación. Una historia tan agradable como surreal, la NBA suma a los Toronto Raptors dentro de su historial de campeones. Y en un contexto histórico, parece con justicia: por fin el trofeo Larry O'Brien llega a Canadá, el país donde se inventó el básquetbol.


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.