miércoles, 21 de julio de 2021
La madurez de los Bucks
domingo, 4 de julio de 2021
Suns x Bucks: una final novedosa
lunes, 21 de junio de 2021
Lógicos y no tanto
sábado, 22 de mayo de 2021
Play In, Play Out, Playoffs
- Stephen Curry merecía jugar estos Playoffs. Promedió 32.0 puntos por partido en temporada regular y era prácticamente la única razón por la que los Warriors estuvieron peleando hasta la última fecha por un cupo. Perdieron los dos juegos de repechaje y anoche ante los Grizzlies, cometieron 21 pérdidas de balón. Volverá Klay Thompson para acompañar a Steph, pero la organización necesita reforzar ese discreto plantel que tuvieron este año.
- Russell Westbrook se convirtió en el jugador con más triples decenas en la historia de la liga (184, superando las 181 de Oscar Robertson) y por cuarta vez en su carrera, promedió una triple decena a lo largo de una campaña (este año: 22.2 puntos, 11.5 rebotes, 11.7 asistencias). Los Wizards estarán en playoffs, pero así como Westbrook puede hacer de todo, también se expone a cometer muchos errores y que suelen ser los mismos de cada temporada.
- Después de ocho años, los New York Knicks vuelven a los Playoffs. Lo lograron siendo una fuerte unidad defensiva. Menos puntos en contra (104.7), menor porcentaje de aciertos permitidos (44.0%) y tercera mejor eficiencia defensiva (108.2 puntos por cada 100 posesiones). Crédito para Tom Thibodeau y sin tener una ofensiva sobresaliente. Les tocará jugar contra Trae Young, rápido y atrevido. A ver si le cortan los ataques.
- Utah Jazz, Phoenix Suns, Philadelphia 76ers y Brooklyn Nets obtuvieron los mejores récords en temporada regular y además, fueron los mejores jugando en casa. 31 triunfos del Jazz, 29 de los Sixers, 28 de los Nets, 27 de los Suns.
miércoles, 10 de marzo de 2021
El Jazz, la Barba y los ausentes
- Damian Lillard es el mejor jugador de la liga en el Clutch (últimos cinco minutos de un partido con diferencia de cinco puntos o menos). Así lo demuestran varios disparos decisivos, como el que hizo el miércoles pasado, y también los registros. Esta temporada, el base de los Blazers promedia 53.5 puntos anotados por cada 36 minutos, contando solo esta coyuntura. Supera ampliamente a Joel Embiid, quien promedia nueve puntos menos.
- Los Brooklyn Nets ganaron 10 de sus últimos 11 partidos. En ese lapso, los registros de James Harden fueron los siguientes: 27.5 puntos, 9.6 rebotes, 10.9 asistencias. Y en cuanto a lanzamientos, promedió 50% al aro, 46% de tres puntos y 81% de tiros libres.
- Giannis Antetokounmpo es el primer jugador de la historia que encesta 100% en un Juego de Estrellas, lanzando al menos en 10 oportunidades. El domingo pasado, el alero de los Milwaukee Bucks convirtió cada uno de sus 16 intentos, entre los que se incluyeron tres triples. Terminó con 35 puntos y fue premiado como MVP del encuentro.
- Bradley Beal encabeza la liga en anotaciones, promediando 32.9 puntos por partido. Sería este el mejor promedio del jugador de los Wizards en su carrera y solo el año pasado había superado por primera vez los 30.0 (promedió 30.5). En el actual torneo, superó los 40 puntos en cuatro ocasiones y su mejor partido lo tuvo el 6 de enero, cuando convirtió 60 contra los Sixers.
- Los Phoenix Suns marchan segundos en el Oeste (24-11), a pesar de ser el segundo equipo más lento de la liga (97.9 posesiones por partido). No obstante, cuentan con la cuarta mayor proporción de canastas logradas mediante una asistencia (63.9%) y el segundo mejor índice de asistencias por cada pérdida (2.1).
jueves, 24 de septiembre de 2020
Rompiendo la Burbuja (II)
domingo, 16 de agosto de 2020
Rompiendo la Burbuja (I)
A propósito de Raptors: en mi opinión, deben ser el mejor equipo del este previo al comienzo de los playoffs, incluso mejores que los Bucks que clasificaron primeros. Mucha energía en defensa y una ofensiva que sigue evolucionando. Pascal Siakam se consolida en su posición y Fred Van Vleet juega cada vez mejor. El equipo tiene la experiencia del título ganado en 2019 y Nick Nurse exprime al máximo toda la materia prima disponible y hasta demuestra ser bueno ajustando en los partidos, y creo que en eso le lleva ventaja a Mike Budenholzer, de quien sigo pensando que está sobrevalorado solo por haber trabajado con Gregg Popovich.
¿Hasta donde pueden llegar los Celtics? hasta donde puedan rendir sus referentes. Los verdes juegan bien, pero tienen un plantel corto. Los reservas no han dejado de ser reservas, pero lo bueno del caso es que los estelares son aún más estelares. Jaylen Brown adquiere un rol más protagónico, Jayson Tatum tiene momentos de élite, cuando se dedica a jugar como corresponde (en vez de creerse igual a Kobe Bryant) y Gordon Hayward puede ser indetenible cuando entra en racha. Movimiento de balón y anotación compartida parece ser la clave para Boston rumbo a los playoffs, pueden hacerle frente a los grandes de la liga, ¿pero alcanzará con el elenco disponible?
Un jugador impactante: Luka Doncic. No puedo creer que tenga 21 años, juega como si tuviera 10 más. El manejo de los tiempos y su dominio de las situaciones lo han convertido rápidamente en uno de los armadores top de la liga. Absorbe mucho el balón, pero no parece tener las típicas mañas de jugadores de su edad. Es más, el esloveno anota de igual forma como reparte la pelota y ya son comunes los partidos con registros exuberantes. Contra los Bucks, el 8 de agosto, sumó 36 puntos, 14 rebotes y 19 asistencias. Él solo. Y cuatro días antes contra los Kings, completó 34 puntos, 20 rebotes y 12 asistencias. Ah, y por si alguien no lo sabe: está completando recién su segundo año en la liga.
Algo que impacta, pero para mal: las transmisiones latinas de los partidos. En particular, las nuevas generaciones de comentaristas. Irrita la desproljidad, la poca seriedad, la falta de compromiso y peligrosa tendencia a la improvisación de algunos narradores. Solo daré dos ejemplos: en el Lakers x Raptors del 1 de agosto, Fernando Tirado y Miguel Briseño pasaron casi todo el segundo cuarto hablando de los Taco Tuesday de LeBron James (¿?¿?) y en el Celtics x Blazers del 2 de agosto, Leo Montero y Fabricio Oberto empezaron a hablar de parientes cordobeses entre otras cosas que nada tenían que ver con el partido en específico ni con el basket en general. Montero y Oberto serían una muy respetable dupla si no se ponen a divagar en cualquier cosa, mientras el partido está en marcha.
Este lunes parten los playoffs. Como dije al principio, al estar todos situados en Orlando no habrá factor de localía, como ocurre tradicionalmente. En este caso, las posiciones solo sirvieron para determinar los respectivos duelos. Quizás esa condición genere una competencia distinta, uno sabe que en condiciones naturales la condición de local suele ser determinante. Hay buenos equipos, pero a priori cuesta decantarse por uno como aspirante serio al título. El transcurrir de las series nos dejará más claro el asunto, eso está claro. ¿LeBron y Giannis a la final? ¿o habrá otro conjunto u protagonista que imponga otro desenlace? Veamos. Estos playoffs, por la competencia y el contexto serán excepcionales.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
lunes, 9 de marzo de 2020
Pesos pesados
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El tercer duelo de esta temporada de la NBA entre los equipos de Los Angeles encontraba tanto a los Lakers como a los Clippers en un buen momento, ganando partidos contra posibles rivales de playoffs. Con el antecedente de los dos partidos anteriores, ambos ganados por los Clippers y lo parejos que fueron esos duelos, no extrañaba que este juego fuera tenso, considerando la proximidad de los playoffs y el hecho que ambos equipos ocupan las dos primeras plazas en el oeste.
Desde el primer cuarto, se notaba que los dos equipos estaban bien armados y sobre todo, se notaba también que se habían estudiado entre sí. La tensión se pudo captar desde el principio, el esfuerzo defensivo se palpaba cuando la acción ocurría cerca del aro, una energía propia de un partido jugado a fines de mayo en vez de uno a principios de marzo. Esa dificultad se trasladó a la ejecución ofensiva, donde ambos equipos debían trabajar mucho las posesiones, en particular cuando eran jugadas de media cancha. Era tal la complejidad, que al finalizar la primera mitad ambos equipos habían encestado -conjuntamente- cuatro triples sobre 28 intentos. Una anomalía en estos tiempos.
Lakers y Clippers demuestran tener bloques sólidos, con buen enfoque defensivo y capacidad para robar balones, pero una razón poderosa por la que son los dos mejores equipos de su conferencia pasa por sus respectivos dúos estelares. En los Clippers, Paul George y Kawhi Leonard se complementan a partir de sus habilidades, dándose el lujo de resolver varias jugadas en uno-contra-uno. George ayudó al principio a los Clippers y luego, Leonard se unió al mismo tiempo que debía atender importantes asuntos marcando a LeBron James. George convirtió 31 puntos, Leonard 27. Bordearon el 50% de efectividad, pero a diferencia de otros días no tuvieron el soporte necesario para garantizar la victoria.
Por parte de los Lakers, LeBron James y Anthony Davis llevaron la conducción desde el comienzo. Fueron responsables en 31 de los 49 puntos convertidos por su escuadra en la primera parte y en la segunda, fueron aún más letales. Siguieron convirtiendo y también crearon situaciones favorables para sus compañeros, sobre todo James quien en varias secuencias atraía la marca de hasta tres adversarios y resolvía descargando al costado opuesto donde encontraba un tirador desmarcado. James terminó acercándose a una triple decena (28 puntos, 7 rebotes, 9 asistencias), y sus 12 puntos convertidos en el cuarto período fueron resonantes. Davis firmó otra actuación sólida (30 puntos, 8 rebotes), pero fue Avery Bradley quien ayudó a marcar la diferencia, siendo autor de seis triples y 24 puntos en total.
En cierta medida, la contribución de los suplentes también fue un factor en este partido. Los Clippers no tuvieron la producción habitual, en parte por el ritmo (relativamente) cortado del juego. Montrezl Harrell metió siete de sus diez tiros (20 puntos en total), pero entre Lou Williams y Reggie Jackson encestaron seis intentos sobre 18 (15 puntos entre ambos). Esa falta de productividad terminó afectando al final del juego. Mientras que en los Lakers, hubo aportes esporádicos pero relevantes en ciertos tramos. Rajon Rondo tuvo minutos importantes en la segunda mitad, donde entregó seis de sus siete asistencias totales, que surgieron cuando se dedicó a armar jugadas en vez de lanzar triples que intencionalmente le cedían sus rivales. Markeef Morris también tuvo minutos interesantes, sobre todo para equiparar en las marcas y tener mayor presencia en la llave.
Por buena parte de la segunda mitad, el juego tuvo muchas infracciones haciendo más extensa la duración del partido. Esa lentitud también quedó reflejada en los porcentajes finales: los Lakers triunfaron con un 44.8% de eficacia al aro, mientras que los Clippers quedaron en un discreto 39.5%. Promedios propios del baloncesto que se jugaba a comienzos del Siglo XXI. Queda pendiente un partido más entre estos equipos, será el 9 de abril - para entonces, es posible que estén disputando el mejor récord del oeste. La diferencia en los resultados de estos tres partidos ha sido de diez puntos o menos en cada uno y dado el nivel competitivo, existe una gran expectativa de tener un Lakers x Clippers en una hipotética final de conferencia. El nivel de ambos invita a creer en ese probable cruce de playoffs. Dependerá de ellos y de cómo siguen evolucionando colectivamente de aquí en adelante.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
lunes, 2 de marzo de 2020
Tatum y otros fenómenos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Febrero fue consagratorio para Jayson Tatum. El mes recién terminado fue el mejor en la corta carrera del #0 de los Boston Celtics, coincidiendo con su primera nominación al Juego de Estrellas (celebrado hace un par de semanas). En los 12 partidos jugados en el último mes, Tatum promedió 30.7 puntos, largamente superiores a sus 23.5 de media en toda la temporada. Su mejor desempeño fue el día 23 ante los L.A. Lakers, anotando 41 y reduciendo el espectro a la etapa post-All Star, promedia 35.0 puntos en esos cinco desafíos.
Boston ganó nueve de los doce partidos que jugó en febrero y Jayson fue esencial, sobre todo por la confianza que transmitía en cada intervención, más aún cuando resolvía en situaciones de uno contra uno. Algo que se explica a partir de su propio crecimiento, al jugar de manera menos forzada y también por la ausencia de Kemba Walker en las últimas dos semanas, razón por la que Tatum tomó más responsabilidades. Es la mejor racha que vive en los casi tres años que lleva en la liga, es lo que necesitaba para afianzar su prometedora carrera y es lo que también necesitaban los Celtics, quienes cuentan con alguien muy confiable para momentos complejos.
Con 22 partidos por disputar, los Milwaukee Bucks ya tienen asegurada su presencia en los playoffs y apuntan a tener el mejor registro de temporada regular, el cual poseen actualmente con 52 victorias en 60 encuentros. No solo ganan y hacen méritos para tener la ventaja de localía durante los playoffs, sino que evolucionan a partir de un sistema que ya vienen implementando de hace un par de temporadas y en el actual curso, todo el conjunto fluye sobre la pista. Son el equipo que promedia más puntos (119.6 por partido), el de mayor ritmo en la liga (105.0 posesiones por partido) y el tercero mejor en eficiencia ofensiva (113.4 puntos por cada 100 posesiones).
Debido a su forma de jugar, a veces parece como si la pelota corriera más que los mismos jugadores. Le dan mucho juego a Giannis Antetokounmpo, pero también el balón pasa por todos sus integrantes, generando situaciones de cancha abierta y lanzamientos cómodos. Y hablando de Giannis, su rendimiento de este año es mejor que el año pasado, cuando fue MVP de la liga. En este momento, encabeza el torneo con 48 dobles decenas y sus promedios bordean los 30 puntos y 14 rebotes por partido. Cada vez más dominante jugando de poste, pero también mejora en otras facetas, lo cual potencia aún más a los Bucks.
Los L.A. Clippers salieron victoriosos de sus partidos del fin de semana, superando los 130 puntos en cada uno (132 a los Denver Nuggets, 136 a los Philadelphia Sixers). No debiera sorprender, siendo que han superado esa marca en 12 ocasiones, pero no deja de ser llamativa la contribución de la banca, que en algunos casos termina rompiendo los partidos a favor de los Clippers. Hay tres jugadores que son importantes en ese rol: Lou Williams, Montrezl Harrell y Reggie Jackson. El viernes, convirtieron 45 puntos (18 por cuenta de Harrell) y ayudaron a desbalancear el trámite del juego ante unos Nuggets que nunca se adaptaron a la velocidad de estos jugadores.
El domingo fue aún más notoria su contribución, con 61 puntos entre los tres (24 de Williams, 24 de Harrell) y su presencia fue muy importante en la segunda mitad, para remontar el marcador ante los Sixers que habían jugado mejor en la primera parte. En medio de todos los cambios de rotación por lesiones y ausencias varias, es clave el aporte de estos suplentes. Williams y Harrell son los mejores anotadores de la liga, entre los reservas (19.2 puntos de Williams, 18.7 de Harell) y Jackson, quien llegó a L.A. hace unas semanas, le da más profundidad ejerciendo un rol similar. Son el complemento ideal para Kawhi Leonard, quien a pesar de haber faltado a 15 partidos en el torneo, igualmente sigue a la vanguardia, con 27.0 puntos de media por partido.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
viernes, 6 de diciembre de 2019
Eastern Coast Trip (III)
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
New York City / 29 de noviembre, 2019. Terminado mi fugaz paso por Brooklyn, volví a mi alojamiento por un par de horas. Mientras comentaba y compartía imagenes en las redes, tenía de fondo un partido de College Football: Arkansas - Missouri. De reojo, vi dos golpes en la cabeza y varios errores. Me fijé en los récords, ninguno de esos eran grandes equipos. Y todo eso estaba saliendo a nivel nacional en Estados Unidos. Cosas incomprensibles que a veces deja el deporte norteamericano. Pasadas las 5:30 pm salí rumbo al Madison Square Garden para mi tercer partido de la gira. Qué bien suena y se lee eso, me voy caminando a ver basket al Garden. Me lo tomé con calma, tenía a favor la experiencia del año pasado. Vi que muchas tiendas estaban repletas, era el Black Friday. En medio de todo, por la 31st Street llego a la esquina de 7th Avenue. Mucho tránsito, taxis de lado a lado, hasta que llego a la entrada del Garden. Cuando me acercaba, escuché a un sujeto gritando "Championship". Me detuve por un rato a pensar en eso, alguien gritando Championship en el MSG. Dos conceptos casi incompatibles. Ese personaje debió estar borracho.
Por mi experiencia, puedo comprobar lo que dicen algunos: el Garden se llena con puros turistas. La verdad, es que se mezclan los turistas, los neoyorquinos y en este caso, el numeroso público de Philadelphia que llegaba a este partido. Se enfrentaban los Knicks y los Sixers, dos archirrivales. Equipos con historia y que viven de sus viejas historias. En las filas de espera, vi a algunos con camisetas de Patrick Ewing y Allen Iverson, y en la tienda oficial de los NYK venden camisetas de John Starks y Latrell Sprewell. Nostalgia, nostalgia, nostalgia. Claro, si el presente no les deja mucho. Casi ni se notan las camisetas de Ntilikina y Barrett que se venden ahí mismo. Ya en la entrada, notaba un poco de la amargura que hay en los forofos Knicks. Entendible, tanta derrota y tanto plantel disfuncional termina cansando. En la presentación de los equipos, noté que había mucho público Sixer y además, fui testigo de la mejor interpretación que vi en la semana del himno estadounidense, en un elegante violín. Una extensa ovación se llevó apenas concluída la entonación.
A la distancia, distingo a los comentaristas de la tv local. Mike Breen, a quien había visto también en Boston, muy delgado y Walt Frazier, con un vistoso traje dorado. Hecho este alcance, al partido. ¡Qué bien partieron los Knicks! Estaban jugando defensa, movían la pelota, tomaban buenos tiros y hasta hacían dunks. ¿Qué está pasando acá? pensaba yo. ¿Durarán hasta las 10 de la noche? seguía pensando. Algunas jugadas interesantes de Frank Ntilikina (TI-LI-KI-NA, como exclamaba el louctor del estadio) y R.J. Barrett se combinaban con la astucia de Marcus Morris, un ex celta que se fue a New York solo porque le ofrecían más plata. Este plantel de NYK también cuenta con Julius Randle, uno que nunca prendió en los Lakers, Taj Gibson, un correcto pívot que fue titular hace varios años en los Bulls y saliendo de la banca, Dennis Smith quien cayó de rebote luego del traspaso de Kriztaps Porzingis. Pobre, le arruinaron la carrera. Un alcance con Barrett: es novato y juega decentemente. Suficiente para que los neoyorquinos le prendan velas, tal como lo hacían el año pasado con Allonzo Trier.
Los Knicks mantenían el ritmo y hasta le sacaron distancia de 15 en un momento a los Sixers. Estos últimos se fueron metiendo de a poco al partido, varias secuencias de back door trajeron varios dobles fáciles a Philly. El juego se fue enredando con el roce y los fouls, ya en el segundo cuarto esto se convirtió en un duelo digno del Eastern Conference. Posesiones trabadas y énfasis en la defensa. De a poco, New York comenzaba a fallar en defensa. Llegaron al intervalo en ventaja, pero cuidado que Joel Embiid ya se imponía en los tableros, a pesar del descontrol que en un momento tuvieron los Sixers. Embiid no solo es el jugador más alto de los Sixers, sino que es la pieza clave del equipo. Muchas posesiones giran en torno a él, busca espacio para un pick and roll, se combina con Ben Simmons o bien, sirve de referencia para crear duelos favorables para sus compañeros.
En el tercer cuarto, empezaron los errores de los Knicks. Empezaron a fallar, llegó la inconsistencia. Y los Sixers comenzaron a imponerse como equipo, el parcial de 31-17 lo delataba. Philadelphia jugaba mejor y encontraba mejores tiros, Tobias Harris y James Ennis metieron algunos importantes para la remontada. Había un juego más fluido, a pesar de la imprecisión la cual se manifestaba en su propio entrenador, Brett Brown, quien se ganó una falta técnica por protestar ante los jueces. Brown refleja un poco el estado de los Sixers, equipo con condiciones aunque no tan estable como requiere un supuesto contendiente al título. Brown grita, protesta y hasta se descontrola. Y del otro lado, David Fizdale... bueno, Fizdale... Fizdale estaba clavado en la silla.
El último cuarto fue tenso, el partido se apretó. Si bien los Sixers mantuvieron la ventaja, los Knicks empujaron y hasta llegaron a colocarse a tres puntos en los minutos finales. Esos instantes me dejaron uno de mis momentos favoritos de la semana, cuando todo el estadio coreaba "De-Fense!!!". Juro que el grito se oía fuerte, era un coro que gritaba espontáneamente y creaba presión. En el último minuto, un triple que no tocó el aro y una pérdida de balón colmaron la paciencia de los fanáticos que se habían entusiasmado. Faltaban 30 segundos para el cierre y ya muchos abandonaban sus asientos. 101-95. "Another tough loss", como dijo Breen en su relato y otra noche amarga en Manhattan. Esfuerzo sin consistencia, otra derrota como sentencia. Los Knicks pretenden formar equipos, pretenden agarrar futuras estrellas en el draft, pero no. No tienen equipo, no tienen fórmula y no tienen un coach decente. Una franquicia disfuncional en una urbe colosal.
Del lado vencedor, Embiid se fue con una doble decena (27 puntos, 17 rebotes) y los Sixers se apuntaron el triunfo, aunque por alguna extraña causa no les compro el cuento de ser un equipo contendiente. Quizás sea porque a Embiid siempre lo vi como un jugador frágil, pese a sus condiciones, quizás sea porque en playoffs han sufrido caídas calamitosas. En fin, habrá que ver como sigue su proceso. Se supone que les tocaría el momento de una final de conferencia, como mínimo. A la salida del estadio, vi varios Sixers pero me sorprendió ver gente con ropa verde y amarilla, los colores de los Green Bay Packers. Palpitando las emociones del domingo...
Aprovechando la noche, recorrí un poco Times Square antes de irme a descansar. Terminaba el viernes, el día de la doble función baloncelística. Hubo de todo, pero en especial, hubo baloncesto real. Quedaba solo el último partido. El haber visto gente con ropa auriverde me sirvió para comenzar la antesala. Qué rápido está pasando todo esto...
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Eastern Coast Trip (II)
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Brooklyn / 29 de noviembre, 2019. Pasó el feriado de Thanksgiving y se notó que fue feriado, porque había poca gente en las calles. Hubo pavo para la cena y football por televisión, el país entero vio como los Dallas Cowboys hacían el loco en su propia casa. En fin, bochornos aparte, me aguardaba un viernes bien especial. Dos partidos de básquetbol, uno a mediodía y otro de noche. Partido en Brooklyn y velada en el MSG. Panorama ideal para cualquiera que se jacte de ser fanático de la NBA. Tocaba madrugar para llegar a la estación de metro Atlantic Avenue, la cual conduce directamente a la entrada del Barclays Center. Hacía frío, mucho. No más de dos grados, mucha gente tomando café y el frío fue buena razón para adelantar la apertura de puertas. Antes de las 11am ya estaba dentro del estadio. Qué modernidad y qué comodidad. Fue mi impresión el año pasado y vuelve a serlo en esta diurna sesión en Brooklyn. Antes del partido, pasé por la tienda de los Nets. Muchas camisetas de Kevin Durant, aunque ni él ni Kyrie Irving aparezcan en los afiches del equipo. Eso me llamó la atención y eso condice con la realidad que viven los Nets.
Ya en la entrada noté otra cosa: había mucho público de los Celtics, tanto así que en el partido la afición era un 50/50. Da pena que los Nets con toda la movida comercial y urbana que los rodea, tenga tan poca afición. Debieran prender más, no por nada llegaron a los playoffs en la última temporada y ahora, están ganando varios partidos a la espera que se reintegre Irving y que debute (se supone) Durant más adelante. En la previa, se sentía más apoyo bostoniano que se notó incluso en la presentación de los locales. Locales en Brooklyn, tal cual. Aunque en la pista, los jugadores de los Nets hicieron sentir la verdadera localía. El comienzo fue igual que en el partido en Boston, volcada de Jarrett Allen. Las volcadas iban a repetirse desde las 12:10 hasta las 2:25. Desde el comienzo que los Nets sacaron provecho de su ventaja en estatura, además de tirar unos buenos alley oops. Allen la volcó, Joe Harris también y cuando alguno de ellos iba a la banca, aparecía DeAndre Jordan quien regaló varias piruetas. De verdad, impacta ver esos saltos en directo. Sobre todo, por la longitud que alcanzan los jugadores y como algunos hasta se suspenden para saltar y volcar el balón.
Aparte de los dunks, hubo dos elementos de los Nets que se dieron en el partido en Boston y que se repitieron en este: el aporte de Spencer Dinwiddie y la eficiencia colectiva en tiros de tres. Si Allen me llamó la atención por la estatura, Dinwiddie lo fue por su ejecución. Juega bien, hace jugadas para efecto del equipo y hasta se la juega a veces, cuando queda uno contra uno. En este partido la rompió, 32 puntos y 11 rebotes. Metió varios tiros, entre ellos seis triples y sobre todo, impulsó a que todo el equipo de Brooklyn se hiciera con el control del partido desde el primer cuarto. Jugador infravalorado, seguro. En general, los Nets se pasaban mucho el balón y al igual que en Boston, encontraron muchos tiros favorables. En este partido, encestaron 17 triples. Cada tiro era una confirmación del buen juego que hacían los Nets, aceleraban el ritmo lo suficiente para mantener alejados a los Celtics, quienes claramente entraron dormidos al partido.
¿Habrá sido por la hora de comienzo? pero se notó que partieron muy lentos los Celtics. Siempre llegaban tarde en defensa y en ataque, muchas posesiones no resultaban porque los Nets anticipaban las cortinas y con ello, los jugadores de Boston tomaban varios tiros incómodos. Está bueno el ambiente que crean en Brooklyn, la influencia del hip hop ayuda mucho, desde la música que colocan de fondo, pasando por los grupos de baile que se lucen en las pausas -las Brooklynettes y los Team Hype- y hasta en los raperos que asisten a la primera fila del estadio. Bien Brooklyn la cosa, lo único cuestionable sería ese extraño grupo que cubre una tribuna, se hacen llamar The Bk Block. Pretenden ser una hinchada y hasta cantaban "Kyrie better" cuando Kemba Walker lanzaba libres. La verdad, se veían y se oían muy inocentes. Las barras bravas no pegan para nada en los States.
Boston jugó mal, pero aún así llegaron a colocarse a tres puntos cuando faltaba poco más de un minuto para el cierre. Los Nets tenían casi listo el triunfo, pero invadió el susto por un momento. Fortuitos timeouts para organizar y conversiones de libres para asegurar, terminaron sellando el triunfo de Brooklyn que fue por poco margen, 112-107. Aplausos para los locales y sobre todo para Dinwiddie, mientras era entrevistado después de su rendimiento estelar. La salida fue en calma y hasta casi silente, se notaba que habían muchos Celtics en el público. Fue todo muy fugaz, la llegada al estadio, el partido mismo que se fue volando y la salida del estadio. En verdad, no había mucho tiempo que perder. Había que descansar un poco para continuar con la gira, cuyo siguiente episodio ocurría unas pocas horas después. Tocaba volver a 7th Avenue.
Hasta pronto, Brooooo - kleeeeeeen!
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Eastern Coast Trip (I)
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Boston / 27 de noviembre, 2019. Había pasado un año de mi primer viaje a Estados Unidos. Un año y montón de nostalgia, la suficiente como para emprender un segundo viaje cuyo recorrido era el mismo - New York, New Jersey, Brooklyn y Boston. Los mismos sitios, pero diferentes situaciones. Lo comprobé apenas llegué a NYC el día 26, el frío y la víspera del Thanksgiving marcaban la fecha. Al día siguiente, bien temprano, había que tomar el bus rumbo a Boston. Esta vez, la gira iba a comenzar en la casa céltica. Cielos nublados y amenaza de lluvia al llegar a Boston, cuando comencé a recorrer un poco la ciudad, fue como re-encontrarme con un paisaje que había añorado. Una sensación rarísima, siendo que había estado una vez y por apenas un día. Debe ser cuando uno engancha con un ambiente en particular.
Caminando por las calles, pasando por el parque Boston Common y metiéndome por algunas vías llegué a Causeway Street, la calle que conduce al TD Garden. Comienzo a sentir ambiente baloncelístico. Un año después, el regreso. ¡Esto es Boston! Cambian las épocas, cambian los jugadores. Pero ahí está el verde. Y cuando digo que cambian los jugadores, hubo uno que marcó todo el receso previo a esta temporada. Kyrie Irving, idolatrado por varios (incluyéndome) hace poco más de un año, se fue por la puerta de atrás y en malos términos con el equipo. Fue a parar a los Nets, el rival de este día. En los partidos que ha jugado con el equipo dark, ha tenido buenos desempeños pero con resultados dispares. Pero hace unos días se reportaba lesionado y fue declarado ausente por algunos partidos, uno de ellos era este que iba a marcar su vuelta a Boston. Parece que nadie se la compró y nadie le perdona nada. No hubo retorno de Irving, pero el pueblo céltico se la cobra por igual. En los alrededores del Garden, hay carteles con su rostro y el lema 'Coward' (Cobarde). Corta, sin rodeos. Como le gusta a la gente (de bien). Del amor al odio, del respeto al desprecio. Todo en cuestión de un año. Este no iba a ser un partido cualquiera, aún si el aludido evadió el regreso a su antigua casa.
Faltaban poco más de tres horas para el juego, había tiempo para almorzar. Al igual que en aquel día de octubre 2018, entré a Tavern in the Square, un muy buen local ubicado frente al estadio, perfecto para comer, tomar algo y vivir algo de ambiente deportivo. Muchos verdes, por todos lados. Pero ya nadie con la # 11 de Irving. Ahora, muchos cambiaron por la nueva # 8 de Walker, además del # 0 de Tatum, el # 36 de Smart y hasta vi un # 99 de Tacko Fall (!). Mientras almorzaba, veía las pantallas. Los canales de ESPN estaban con sus paneles de lujo, para variar. En otra pantalla, tenían NFL Network que repetía un partido jugado hace unos días y una que me llamó la atención, estaba sintonizada en TNT que pasaba en directo la Champions League. Es verdad, parece que el fútbol está pegando cada vez más en los States. Pantalla para ver el juego del Liverpool. Y el día antes en Times Square había pillado varias pantallas con partidos de la copa europea. Se me pasó volando la hora, hasta que llegó la hora de cruzar la calle y hacer mi entrada o mejor dicho, mi regreso triunfal al Garden. Volver a casa, juro que así me sentía. Poco antes de las seis abrieron las puertas y ya dentro del coloso, definitivamente me sentía en mi habitat. En poco más de un año, mi segunda visita a la casa céltica.Habría que estar en tiempo de playoffs para notar alguna diferencia, pero la gente se lo toma con calma en este juego de temporada regular. A menos de 20 minutos para el partido, aún habían butacas vacías, pero a la hora del juego ya se completó casi todo el estadio. Poco más de las siete, tiempo de ceremonia. El himno de US, escuchado con atención. Luego, los jugadores. Mientras era presentado el equipo de Brooklyn, los abucheos dieron paso a los "Where is Kyrie!?". Ese fue el cántico que llevó la batuta durante la noche, en el sector en que estaba había mucho público local y poco turista. Bien, estaba en ambiente más puro. Al momento de la presentación de los Celtics, me percaté de algo: las ovaciones que antes eran de Irving, ahora son para Walker. Como si nada, ha cambiado el referente. Aunque como decía antes, en el ambiente las preferencias por los jugadores son muy variadas. Bien por un parte, el equipo importa más que los individuos.
Tip off y a jugar. De entrada, se captaba que iba a ser un partido duro. Volcada de Jarrett Allen para empezar. Solo por su tamaño, Allen le sacaba ventaja a cualquier alero/pívot de Boston. Incluso a Theis, que es grande pero sin la fuerza que demuestra el centro de Brooklyn. A los Celtics les costó meterse al partido, pero unas maniobras de Tatum y Brown pusieron a los C's en la contienda y con ello, el marcador fue cambiando mucho en casi toda la primera mitad. Cuando estuve el año pasado, ya noté que Jayson Tatum tiene muchas cualidades, lo confirmé en esta visita y pienso que podría ser aún mejor, si deja de creerse igualito a Kobe Bryant. En serio, pienso que Tatum quiere hacerle al Kobe. Tiene explosión, salta bien y está desarrollando buenos tiros. Pero seamos serios, Kobe era uno solo. Y a veces, los Iso's que juega Tatum estancan algunos ataques. Aunque en este partido, sus maniobras ayudaron a resolver varios acertijos. Lo mismo en el caso de Jaylen Brown, quien gusta de jugar al uno contra uno. Aunque para mi sorpresa, lo veo mejorado en comparación al año pasado. Sobre todo, más firme cuando driblea el balón.
El juego se volvió parejo, pero habían tramos en que los Nets jugaban mejor. Sobre todo, mejor circulando la pelota y lanzando de tres. ¡Como caían esos triples! Spencer Dinwiddie aprovecha bien sus minutos y hasta hace buenos algunos pick and roll. Garrett Temple también rinde y mientras veo a Brooklyn jugar en colectivo, recuerdo un concepto que se evoca de hace unos semanas: "sin Irving, el equipo anda mejor". Incluso, ese mismo día en el Boston Globe salió un artículo en el que argumentaban porqué Irving podría terminar dañando a los Nets. Pura odiosidad. En fin, la primera mitad terminó 63-57 para los Nets. Pese a los problemas defensivos, había margen para que los Celtics ajustaran. Después del intervalo, que tuvo una muy entretenida perfomance de percusionistas, llegó la reacción bostoniana, la cual se originó desde la defensa.
A falta de tamaño, los jugadores de Boston se enfocan en presionar sobre el balón, sobre todo cuando el rival intenta armar. Lo noté mucho cuando los Nets querían subir el balón, ahí Smart, Brown y hasta Wanamaker apretaban para causar errores y con ello, salidas rápidas. Por cierto, qué garra le pone el pequeño Wanamaker. Corre todo el partido y a veces, hasta decide atacar el aro. "Why you need Irving, when you got some Brad" coreaba alguien furibundamente desde la tribuna. Wanamaker se llevó una de las grandes ovaciones, durante el cuarto período. A propósito de gritos tribuneros, hubo varios cobros que hicieron enojar a varios en la segunda mitad. Faltas dudosas, por decir lo menos. Los enojos cambiaron cuando Brad Stevens retó un cobro, el cual fue revertido y con ello, un grito que parecía el de una canasta convertida.
La defensa mejoró, hubo más rebotes y así, los Celtics comenzaron a inclinar el juego a su favor. Apareció Kemba, quien había tenido problemas al comienzo. Metió un crossover, metió varias fintas, se atrevió a tirar triples. Es bueno Walker y tiene esa actitud que le encanta a la gente en Boston. Y a medida que acumulaba puntos, los C's sacaban distancia en el marcador. El partido comenzaba a tomar un tono verde en el último cuarto. Ya en los últimos cinco minutos, iba a llegar la diferencia que iba a terminar en la definitiva de 121-110. Kemba completó su faena con seis triples y salió de la cancha a menos de dos minutos para el final, salió para los aplausos. Mejor dicho, ovación cerrada de todo el estadio. Luego, sacaron a Smart cuya última acción fue sacar con un palo el balón que se había atascado cerca del reloj de juego, arriba del tablero. Estoy seguro que para varios, Marcus es el auténtico MVP de estos Celtics.
Noto que Boston ha recuperado el sentido colectivo que se había perdido en la temporada anterior, hay buena rotación de pelota y no hay tantas jugadas forzadas, aún con todos los Iso's que puedan hacer algunos. No tienen un plantel top dentro de la NBA, pero le sobra garra. Eso sí, creo que el plantel es corto. Los titulares son buenos, pero los suplentes no tanto. Wanamaker intenta crecer, lo mismo que Ojeleye. Escribo esto y recuerdo una contorsión que intentó sin éxito. "What are you doing, Ojeleye!?", se escuchaba clarito desde un rincón. No me gusta Kanter, para nada. Lo encuentro torpe y quizás salva porque toma algunos rebotes. Del resto, Robert Williams es muy novato y Carsen Edwards usaba zapatos rosados, nada más. De juego, poco y nada.
Ahora mismo, los Celtics figuran dentro de los mejores desempeños de la liga y pelean la cima del Este con los Bucks. Si bien Walker llegó para ocupar el lugar de Irving, no se ve que haya un jugador por cual gire todo el equipo. El protagonismo es compartido y el balón también es compartido, lo mostraron en varios tramos de la segunda mitad. Satisfacción por un nuevo triunfo céltico y en mi caso también, por mi segunda visita al TD Garden. Luego de comer en un Dunkin Donuts (está lleno en Boston), a dormir algunas horas y al día siguiente, muy temprano, tocaba la vuelta a New York.
Insisto, no es cualquier escenario y no es solo basket...
¡Esto es Boston!
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
domingo, 16 de junio de 2019
La estampida de los Raptors
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
La temporada 2018-2019 de la NBA pasó a la historia por tener a un inédito campeón: Toronto Raptors se adjudica su primer campeonato en sus 24 años de existencia, siendo además el primer equipo fuera de Estados Unidos que logra ganar esta competencia. El hito de por sí es valorable, más aún si en las recientes Finales vencieron a los Golden State Warriors, quienes aspiraban al tricampeonato. Pero este triunfo ofrece varios enfoques que ayudan a entender más lo hecho por los Raptors. Hubo un proceso, hubo una madurez y también hubo riesgos que los llevaron a lograr el trofeo, que podría impactar a la liga de cara a los próximos años.
Partamos por lo deportivo: los Raptors impusieron su defensiva durante la serie ante los Warriors. Desde el primer partido se notaba que tenían estudiados los movimientos, sobre todo cuando los tiradores de Golden State salen de las cortinas. Si bien Stephen Curry promedió 30.5 puntos a través de la serie, le costó mucho trabajo encontrar sus tiros. En parte, por la marca que le colocaban los Raptors, ya sea cambiando en las cortinas o con coberturas individuales, mediante Danny Green o Fred VanVleet quien lo perseguía por toda la pista. Esa fue una de las claves por las que Toronto comenzó a inclinar el duelo a su favor y un efecto de esa defensa se produjo en el ritmo de juego, un poco más lento de lo que suelen jugar los Warriors - en promedio se jugaron 96.5 posesiones por partido en estas Finales.
En ofensiva, los Raptors ofrecieron varios matices. Algunos, propios de un baloncesto más clásico con muchas jugadas de poste y otros, dignos de su contrapartida, incluyendo cortinas altas y pases rápidos. Impresionó la calma de Pascal Siakam jugando de cara al aro, sorprendió la toma de decisiones de Kyle Lowry y agradó ver la astucia de Fred VanVleet, quien terminó siendo el factor X de este equipo. Pero quien lideró este triunfo canadiense fue Kawhi Leonard, tal como lo hizo en todo este proceso. A veces, algo obsesionado con resolver todo vía Isolations, pero en los momentos claves y cuando todo el equipo fluía, el # 2 de los Raptors aparecía con canastas que marcaban el camino para su escuadra.
Además de sus virtudes defensivas, Kawhi Leonard ha pulido su tiro al grado de ser uno de los encestadores más letales de la liga. Puede volcar la pelota, como también puede anotar de tres puntos. Sus promedios en las Finales lo delatan: en 40.5 minutos jugados, anotó 28.5 puntos y añadió 9.8 rebotes con 4.2 asistencias. Con 27 años, ya es una estrella absoluta y todavía parece que no ha llegado al peak de su carrera. Kawhi ya ha ganado dos premios de MVP en Finales (el anterior fue en 2014 con los Spurs) y bien pudiera ser catalogado como uno de los tres mejores jugadores de la liga. Leonard y los Raptors son tal para cual, porque a la franquicia le faltaba un jugador con perfil ganador y porque Kawhi necesitaba estar en un equipo donde pudiera ser la figura indiscutida, sin depender necesariamente de un esquema.
Su aporte y su llegada al equipo responde a una movida arriesgada del manager Masai Ujiri, quien decidió ficharlo pese a que Leonard pasó lesionado casi todo el año pasado y a que será agente libre dentro de unas semanas. Una operación controversial, tanto como el despido del ex técnico Dwane Casey a fines de la temporada pasada, pese a haber logrado la mejor marca de su conferencia y a haber ganado el premio como coach del año, dando paso a Nick Nurse quien se convirtió en el director técnico, pese a no tener experiencia previa como head coach en la NBA. Dos movidas inusuales que se convirtieron en una apuesta de parte de Ujiri. Para completar estas movidas, a mediados del reciente torneo adquirió a Marc Gasol justo antes de la fecha límite para hacer traspasos. Gasol, un jugador con experiencia, ideal para reforzar a un equipo con ganas de campeonar.
Toda esa sucesión de cambios se tradujeron en buenos resultados: 58 triunfos en temporada regular, la segunda mejor marca en el Este y durante los playoffs, triunfos resonantes ante los Sixers y ante los Bucks, a quienes les remontaron un 0-2. Su camino en la conferencia derivó en la última serie, la cual coronaron de visita en Oakland. Un equipo que como tal se fue armando durante este año, cuya defensiva fue su fortaleza y cuya versatilidad se pudo apreciar en el último mes, adecuándose a los desafíos que se les presentaban. Porque para neutralizar a Giannis Antetokounmpo y luego, para defender a Stephen Curry, hay que tener muchas cualidades y tener muchos recursos. Los jugadores crecieron como colectivo, Nurse les sacó provecho y Ujiri apostó para ganar este año, y triunfó. Un método que no suele darse en la NBA, pero que más de algún dirigente podría considerarlo a partir de ahora.
Un triunfo macizo, certero, redondo, que también puede interpretarse a nivel cultural. Por primera vez, un equipo fuera de Estados Unidos gana el campeonato de la NBA. El hecho de por sí impacta dentro de una liga que a nivel de jugadores se ha globalizado en este siglo y cuya expansión internacional podría ser más notoria a partir de este triunfo de Toronto. Justo cuando el comisionado Adam Silver deslizó la chance de tener más franquicias dentro de los próximos años, este suceso canadiense echa a volar la imaginación de aquí a la próxima década. ¿Más partidos oficiales fuera de US? ¿Otra franquicia en Canadá? ¿Qué tal un equipo en México, donde ya se juegan partidos de temporada regular hace cinco años? Este primer título de los Raptors invita a pensar en seguir ampliando fronteras.
En una época de súper equipos y francotiradores, sorprende y refresca tener un campeón así. Una apuesta distinta, con jugadores de varias latitudes como el camerunés Siakam, el congoleño -de nacimiento- Ibaka y el español Gasol, quien repite el mismo hito de su hermano Pau. Una estrella de bajo perfil como Leonard quien, en principio, estaría solo por esta temporada (está por verse si se queda en Toronto) y con un entrenador desconocido y sin tanta experiencia como Nurse. Arriesgaron y ganaron, con el We The North como grito de guerra, el cual pertenece a Toronto y al que se unió toda una nación. Una historia tan agradable como surreal, la NBA suma a los Toronto Raptors dentro de su historial de campeones. Y en un contexto histórico, parece con justicia: por fin el trofeo Larry O'Brien llega a Canadá, el país donde se inventó el básquetbol.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
















