miércoles, 21 de julio de 2021
La madurez de los Bucks
domingo, 4 de julio de 2021
Suns x Bucks: una final novedosa
lunes, 21 de junio de 2021
Lógicos y no tanto
domingo, 16 de agosto de 2020
Rompiendo la Burbuja (I)
A propósito de Raptors: en mi opinión, deben ser el mejor equipo del este previo al comienzo de los playoffs, incluso mejores que los Bucks que clasificaron primeros. Mucha energía en defensa y una ofensiva que sigue evolucionando. Pascal Siakam se consolida en su posición y Fred Van Vleet juega cada vez mejor. El equipo tiene la experiencia del título ganado en 2019 y Nick Nurse exprime al máximo toda la materia prima disponible y hasta demuestra ser bueno ajustando en los partidos, y creo que en eso le lleva ventaja a Mike Budenholzer, de quien sigo pensando que está sobrevalorado solo por haber trabajado con Gregg Popovich.
¿Hasta donde pueden llegar los Celtics? hasta donde puedan rendir sus referentes. Los verdes juegan bien, pero tienen un plantel corto. Los reservas no han dejado de ser reservas, pero lo bueno del caso es que los estelares son aún más estelares. Jaylen Brown adquiere un rol más protagónico, Jayson Tatum tiene momentos de élite, cuando se dedica a jugar como corresponde (en vez de creerse igual a Kobe Bryant) y Gordon Hayward puede ser indetenible cuando entra en racha. Movimiento de balón y anotación compartida parece ser la clave para Boston rumbo a los playoffs, pueden hacerle frente a los grandes de la liga, ¿pero alcanzará con el elenco disponible?
Un jugador impactante: Luka Doncic. No puedo creer que tenga 21 años, juega como si tuviera 10 más. El manejo de los tiempos y su dominio de las situaciones lo han convertido rápidamente en uno de los armadores top de la liga. Absorbe mucho el balón, pero no parece tener las típicas mañas de jugadores de su edad. Es más, el esloveno anota de igual forma como reparte la pelota y ya son comunes los partidos con registros exuberantes. Contra los Bucks, el 8 de agosto, sumó 36 puntos, 14 rebotes y 19 asistencias. Él solo. Y cuatro días antes contra los Kings, completó 34 puntos, 20 rebotes y 12 asistencias. Ah, y por si alguien no lo sabe: está completando recién su segundo año en la liga.
Algo que impacta, pero para mal: las transmisiones latinas de los partidos. En particular, las nuevas generaciones de comentaristas. Irrita la desproljidad, la poca seriedad, la falta de compromiso y peligrosa tendencia a la improvisación de algunos narradores. Solo daré dos ejemplos: en el Lakers x Raptors del 1 de agosto, Fernando Tirado y Miguel Briseño pasaron casi todo el segundo cuarto hablando de los Taco Tuesday de LeBron James (¿?¿?) y en el Celtics x Blazers del 2 de agosto, Leo Montero y Fabricio Oberto empezaron a hablar de parientes cordobeses entre otras cosas que nada tenían que ver con el partido en específico ni con el basket en general. Montero y Oberto serían una muy respetable dupla si no se ponen a divagar en cualquier cosa, mientras el partido está en marcha.
Este lunes parten los playoffs. Como dije al principio, al estar todos situados en Orlando no habrá factor de localía, como ocurre tradicionalmente. En este caso, las posiciones solo sirvieron para determinar los respectivos duelos. Quizás esa condición genere una competencia distinta, uno sabe que en condiciones naturales la condición de local suele ser determinante. Hay buenos equipos, pero a priori cuesta decantarse por uno como aspirante serio al título. El transcurrir de las series nos dejará más claro el asunto, eso está claro. ¿LeBron y Giannis a la final? ¿o habrá otro conjunto u protagonista que imponga otro desenlace? Veamos. Estos playoffs, por la competencia y el contexto serán excepcionales.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
lunes, 27 de marzo de 2017
El club de los 70
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
En la noche del pasado viernes, Devin Booker hizo historia. El joven base de los Phoenix Suns se convirtió en tan solo el sexto jugador que logra 70 puntos o más en un partido de la NBA (en su caso, fueron exactamente 70), siendo este el undécimo caso en toda la historia. Mucho más que una racha tiradora, mucho más que un gran partido. Booker, como lo supo hacer alguna vez Kobe o en muchas tantas Chamberlain, terminó apoderandose del espectáculo más allá del resultado. Sus compañeros lo buscaron, los defensores lo encaraban, el público del TD Garden acabó aplaudiendolo a él pese al triunfo de los Boston Celtics. Así de extraordinario fue todo, el ascendente jugador de 20 años de edad se metió a una pequeña pero muy selecta lista.
Historia de la NBA / Jugadores con 70+ puntos en un partido
100 Wilt Chamberlain (Philadelphia Warriors, 2/III/1962)
81 Kobe Bryant (Los Angeles Lakers, 22/I/2006)
78 Wilt Chamberlain (Philadelphia Warriors, 8/XII/1961)
73 Wilt Chamberlain (Philadelphia Warriors, 13/I/1962)
73 Wilt Chamberlain (San Francisco Warriors, 16/XI/1962)
73 David Thompson (Denver Nuggets, 9/IV/1978)
72 Wilt Chamberlain (San Francisco Warriors, 3/XI/1962)
71 Elgin Baylor (Los Angeles Lakers, 15/XI/1960)
71 David Robinson (San Antonio Spurs, 24/IV/1994)
70 Wilt Chamberlain (San Francisco Warriors, 10/III/1963)
70 Devin Booker (Phoenix Suns, 24/III/2017)
Booker es el más joven en llegar a 70 puntos en un juego y se suma una lista en la que figuran históricos como David Robinson, Kobe Bryant y que es dominada notoriamente por Wilt Chamberlain, quien encabezaba todas las anotaciones de la liga en buena parte de los años sesentas. El factor común que une a estos casos es que en todos ellos, los jugadores tomaron por lo menos 38 tiros a la canasta y lanzaron, al menos, 18 tiros libres.
El caso de Devin es así. Tras una primera parte normal, con 19 unidades, y donde los Suns ya perdían ampliamente en casa de los Celtics, explotó en la segunda a tal punto que todas las jugadas ofensivas de su equipo pasaban por sus manos durante el último cuarto de juego. Sus compañeros contribuyeron, cometiendo fouls a sus oponentes para frenar el tiempo y tener más posesiones y luego, entregándole el balón. Y Booker cumplía, encestando tiros de toda especie. Bandejas, a media distancia, de tres puntos y desde la línea de libres. Pese al dominio del equipo de Boston en el juego, era la joven estrella de Phoenix quien estaba llevándose toda la atención.
Poco a poco, Booker coleccionaba anotaciones y así fue llenando su ficha estadística hasta redondear los 70 puntos, a los que llegó mediante estos registros: 21/40 tiros al aro, 4/11 triples y 24/26 tiros libres en casi 45 minutos dentro de la pista. Impresionan esos 24 puntos en la línea de libres, de hecho completó sus 70 de esa forma e igualmente, sus 40 intentos a la canasta que representaron casi la mitad de los 86 de todos los Suns, algo muy similar a los anteriores casos de jugadores con 70 o más puntos. Sólo para tenerlos de referencia: Chamberlain llegó a 100 puntos con 63 tiros y Bryant requirió de 46 intentos para alcanzar sus 81 unidades.
Pese al extraño contexto, no hay que desvalorizar lo hecho por Devin. Es la figura dentro de un equipo que intenta armarse para el futuro y que no logra ganar muchos partidos, razón por la que el oriundo de Grand Rapids no suele aparecer mucho en resumenes televisivos o en debates de especialistas y/o fanáticos sobre los mejores jugadores de la liga. En la presente temporada había tenido un par de partidos con 39 puntos, que eran su mayor marca (esos dos partidos fueron jugados en Ciudad de México) y otro con 36, hace un par de semanas, donde liquidó el partido en la última jugada con un triple frente a los Dallas Mavericks.
Pero esto supera a todo lo que había cosechado en su naciente carrera que comenzó hace menos de dos años. Una carta de presentación maciza y bien especial. Setenta, una cifra precisa, redonda. Como si con eso nos estuviera sugiriendo la presencia de una futura gran estrella basquetbolística.
sábado, 11 de julio de 2015
El auge del Small Ball
Tomar el balón, abrir la cancha, pasar rápido entre los compañeros, crear situaciones ideales para lanzar triples o bien, canastas fáciles en la llave, aprovechando los desmarques. Agilizar el ritmo para tener más posesiones y con ello, tener más opciones para anotar. Ese es el básquetbol que ha irrumpido con fuerza en las dos últimas temporadas de la NBA y cuyo notorio éxito invita a creer que el Small Ball es un estilo que ha llegado para quedarse.
Esta forma ofensiva y alegre parece novedosa, pero no lo es tanto si recordamos a aquellos Phoenix Suns que dieron espectáculo hace una década, dirigidos por Mike D'Antoni y comandados en la pista por Steve Nash, Amare Stoudamire y Shawn Marion. El vértigo que imponían esos Suns los llevó a liderar las tablas anotadoras de la liga entre 2005 y 2008, metiéndose incluso dentro de los cuatro finalistas en dos años consecutivos. Ese juego de correr y disparar fue, en ese momento, un refresco para una competencia que estaba siendo predominada por las defensivas y los partidos de lento desarrollo.
Si tomamos como ejemplo aquel equipo y lo trasladamos a la NBA del 2015, claramente podemos comprobar que esos Suns marcaron un precedente. Desde entonces, han aparecido más equipos con bases rápidos y aleros ágiles, además de tener una predilección colectiva por el triple. Justo las cualidades que requiere un equipo para correr este tipo de ofensivas, tal como está ocurriendo en la actualidad con los Golden State Warriors, quienes terminaron ganando el campeonato jugando con un alero en el puesto de pívot, en la figura de Andre Iguodala quien fue el MVP de las Finales, ejerciendo un rol muy importante en ofensiva, debido a sus cualidades tiradoras que obligaron a sus pesados marcadores a moverse más allá de su espacio habitual.
Además, los Warriors cuentan con bases y aleros idóneos para jugar al Small Ball. El niño que juega de profesional (a.k.a. Stephen Curry) mueve la pelota, tira a la canasta y asiste a sus compañeros con una espontaneidad asombrosa - además de batir el récord de triples convertidos en una temporada en dos ocasiones, con 272 en 2013 y 286 en este año. Klay Thompson complementa muy bien saliendo de cortinas y ubicándose correctamente para lanzar triples, mientras que Draymond Green corre, ataca, lanza, asiste y hasta juega defensiva. Las condiciones necesarias para un alero flexible y ágil. Así fue como los Warriors marcaron la pauta en la temporada recién finalizada, siendo el equipo con el mejor ritmo de juego (98.3 posesiones por juego) y la mejor eficiencia ofensiva en toda la competición (111.6 puntos por cada 100 posesiones).
En términos estadísticos, el ritmo de juego es uno de los parámetros que sirven para comprobar la evolución que ha tenido la NBA en la última década. En 2005, se jugaban 90.9 posesiones por partido, en tanto que en los últimos dos años se han jugado 93.9. Exactamente tres posesiones más a través de diez años. Parecen pocas, pero bien se pueden notar al observar partidos. Se corre mucho más en la competición actual. Los porcentajes y eficiencias no han variado mucho en los últimos diez años. Los equipos más anotadores se mantienen promediando entre 105 a 110 puntos por partido, mientras que los ratings ofensivos han oscilado entre los 104.6 a 107.6 puntos por cada 100 posesiones. Pero existe otro parámetro muy revelador que permite comprobar de igual forma esta evolución ofensiva y tiene relación con la tendencia a lanzar triples. Ojo, no encestar sino que meramente intentar disparos de tres puntos.
Aquellos Phoenix Suns eran reconocidos, entre otras cosas, por lanzar muchos triples, llegando a promediar casi 29% intentos de triples por partido en la temporada 2004/2005, superando largamente a la media de la liga de dicho año (19.6%) y sin tener un sólo equipo que superara el 30% de triples lanzados por juego. ¿Qué ha pasado desde entonces? lentamente comenzaron a incrementarse los tiros detrás de la media luna, siendo el Orlando Magic el primer equipo en superar el 30% de intentos de 3's en la campaña 2008/2009, tendencia que mantuvieron hasta la liga 2011/2012. Ellos y los Knicks eran los únicos en lanzar tal proporción de triples en esos años. Pero en las últimas tres temporadas, comenzó a darse una erupción triplera.
Entre el 2005 y 2012, el promedio de triples intentados en la liga subió de 19.6 a 22.6, y de ahí los promedios han escalado a 24.3 en 2013, 25.9 en 2014 y 26.8 en este 2015. Esa evidente subida de los últimos tres años condice con una mayor cantidad de equipos que han apostado por bajar la estatura de sus alineaciones y empezar a jugar más rápido y buscar más tiros de larga distancia. Así es como hemos pasado de sólo dos equipos que lanzaban sobre 30% de triples en 2012 a ¡siete! en la temporada recién finalizada. Esos siete equipos en cuestión: Houston Rockets, Cleveland Cavaliers, Los Angeles Clippers, Atlanta Hawks, Philadelphia 76ers, Portland Trail Blazers y Golden State Warriors.
Si nos fijamos en los equipos, son planteles que están armados con jugadores ideales para el Small Ball y encima, los resultados han justificado esa apuesta. Cuatro de esos siete equipos llegaron al tramo final de los playoffs: Hawks, Cavaliers, Clippers y Warriors, siendo estos últimos los campeones. En el 2013, habíamos visto destellos de Small Ball con el Miami Heat, especialmente cuando alineaban a Chris Bosh como un pívot falso. En el 2014, los San Antonio Spurs alinearon a Boris Diaw como pívot para las Finales y tal movida de Gregg Popovich dejó como resultado una lluvia de triples. Ahora en 2015, los Warriors llegaron a disputar el título como un reconocible equipo triplero y de tal manera, lograron adjudicarse el trofeo Larry O'Brien.
Quizás, dentro de un tiempo aparezca otro equipo que imponga un estilo distinto que sea visto como revolucionario, pero por ahora, las alineaciones "chicas" son las predominantes en la liga. Muchas corridas, muchos tiros, muchos puntos y partidos rápidos. Baloncesto ofensivo, colectivo y muy vistoso.
Oficialmente, estamos en la era más triplera de la historia.





