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miércoles, 21 de julio de 2021

La madurez de los Bucks


por Miguel Meléndez

El curso 2020-2021 de la NBA nos deja un campeón histórico. Los Milwaukee Bucks lograron el segundo título en la historia de la franquicia (el anterior había ocurrido hace 50 años) y se convirtieron tan solo en el quinto equipo que logra ganar una final de liga después de empezar 2-0 abajo. El triunfo de los Bucks corona un proceso en el que venían acercándose al título de hace un par de años hasta que lo consiguen, progresando y corrigiendo sus propios fallos durante el camino. Los playoffs fueron especialmente complejos. Abrieron con muchas dificultades ante el Miami Heat (el equipo que lo eliminó el año pasado) antes de barrer esa primera serie. La semifinal de conferencia fue durísima, levantaron un 0-2 (fue casi 0-3) ante los Brooklyn Nets y terminaron adjudicándose el séptimo partido a domicilio con prórroga incluida. La definición del este parecía liquidar a este conjunto, al momento de perder en el cuarto partido a Giannis Antetokounmpo por una hiperextensión de rodilla que parecía marginarlo por el resto de los playoffs. Los Bucks lograron ganar dos partidos sin él, hasta que retornó (para sorpresa de muchos) en el comienzo de la última llave.

Después de los dos primeros partidos, los Phoenix Suns parecían tener todo bajo control. Habían ganado dos en casa y con una alta eficiencia al aro. Pero el cambio de entorno más adecuados ajustes terminaron inclinando la balanza a favor de los Bucks, quienes hicieron pesar su localía ganando sus tres partidos en casa además de haber ganado el crucial quinto partido de visita. Terminaron jugando mejor y sobre todo, supieron cómo resolver cuando había que definir un partido, tal como ocurrió en las definiciones (cerradas) del cuarto y quinto encuentro, situaciones que impulsaron al conjunto de Milwaukee a la obtención del título, muy festejado por el hecho como tal y por la madurez que vivió el equipo en estos playoffs, la cual se vio reflejada en las siguientes claves.

La consagración de Giannis: la serie de Antetokounmpo fue dominante, primero por sus ataques dentro de la llave, donde crea sus tiros y gana espacio para hacer sus volcadas. Pero sobre todo, su dominio se manifestó al definir partidos. En el cuarto juego, bloqueó un intento de alley oop cuando los Suns buscaban el empate. Por el esfuerzo físico (impresionante el impulso de Giannis) y el contexto, ya se habla de aquella jugada como la mejor tapa en la historia de las finales. En el quinto juego, el griego remató un alley oop en los segundos finales, cuando Phoenix buscaba el triunfo. Otra jugada espectacular en el clutch, sirvió para dejar 3-2 a los Bucks. Y lo mejor llegó en el sexto juego. Ahí, Giannis dominó la escena. Fue imparable en la llave y hasta fue certero lanzando libres, donde siempre tiene problemas. Por su alta producción y la magnitud de su perfomance, fue sin duda el mejor partido de su carrera y fue en la noche en que ganó su primer título. Anoche, el Greek Freak fue responsable de 50 de los 105 puntos anotados por su equipo, añadió 14 rebotes y dio cinco tapones. Algo más impresionante, fueron sus registros al aro: en total, encestó 16 de sus 25 intentos y en cuanto a tiros libres, convirtió 17/19. Terminó coronando una serie estelar, promedió 35.2 puntos y 13.2 rebotes, con una eificiencia al aro de 61.8%. En cuanto a destrezas físicas, quizás nadie esté a su altura dentro de la liga y su perfomance en esta serie fue merecedora del MVP. Fue el jugador más determinante en la final.

Roles (bien) definidos: en ciertos momentos, los esquemas ofensivos de los Bucks no funcionan. Pero en las difíciles, aparecieron algunos jugadores que brindaron soporte a todo el esfuerzo del ya mencionado Giannis y que sirvieron como complemento necesario para asegurar triunfos. No es novedad hablar de Khris Middleton como un jugador infravalorado y altamente confiable para cerrar partidos, lo hizo varias veces en los playoffs tomando tiros y sobre todo, asumiendo protagonismo. En esta serie, tuvo su mejor actuación en el cuarto juego, anotando 40 puntos - su máximo registro en todos los playoffs. Quizás sí haya sorprendido ver a Jrue Holiday e incluso, Bobby Portis jugando minutos muy valiosos. No sería descabellado decir que Holiday jugó los mejores partidos de su carrera en esta serie, sobre todo en el cuarto y quinto juego, donde elevó su aporte ofensivo y también hizo grandes maniobras defensivas. En el quinto partido, hizo la jugada clave al final, quitándole el balón a Devin Booker y finalizó con el ya descrito alley oop rematado por Antetokounmpo. Portis también aportó manteniendo dentro del juego a su equipo, en el momento en que había que darle descanso a los titulares. Igualmente, P.J. Tucker tuvo buenos minutos a pesar de no aportar en ofensiva, pero a cambio cooperó en dobles marcas.

Agilidad defensiva: un mérito de los Bucks como equipo fue la mejoría en defensa que manifestaron durante la serie. A partir del tercer partido, se notaron ajustes que lentamente fueron limitando a los Suns. En general, estuvieron muy atentos a las cortinas y a las sucesiones de pase que cada vez fueron menores por parte de Phoenix. La presión sobre Booker y Chris Paul terminó agotando a las estrellas de los Suns. Por momentos, Paul tenía marca encima antes de cruzar la media cancha y en varias secuencias, Booker tenía doble marca cuando buscaba acercarse al aro o jugar con algún compañero. Phoenix siguió encestando, pero cada vez con más dificultad. Crédito para el staff liderado por Mike Budenholzer, quienes se aseguraron de cerrar la llave y obligar a que los Suns tuvieran que resolver muchas jugadas en Isolations o en su defecto, en jugadas con muy poca rotación. Mientras Booker tuvo que tomar muchos tiros por su cuenta (sus dos partidos consecutivos con +40 puntos solo quedaron para los récords), Paul en ciertos momentos pareció delegar funciones a sus compañeros. Así como los Bucks se hacían controladores de las situaciones, los dos bases de los Suns terminaron abrumados y con rendimientos dispares.

Así como Kareem Abdul-Jabbar fue el protagonista en el único campeonato previo de los Bucks (1971), en el presente 2021 es Giannis Antetokounmpo quien lidera el segundo título de la franquicia de Wisconsin. Un triunfo merecido y bien trabajado. Por el propio Giannis, quien jugó como un auténtico MVP. Los propios jugadores complementarios, quienes asumieron y llevaron muy bien sus facetas en la pista. Y el entrenador Budenholzer, siempre muy criticado, pero quien también merece crédito por los evidentes cambios positivos que llevaron a su equipo rumbo al título. Para la liga, también es positivo tener un campeón así. Los Bucks son un muy buen equipo, pero históricamente con escasas presencias en finales, muy poco acostumbrados a los trofeos y sobre todo, pertenecientes a un mercado pequeño. Sirve para dar variedad y qué mejor que con Giannis, quien manifiesta y exhibe un enfoque propio de un campeón. No cabe dudas que hicieron todo lo necesario para ser campeones y por el mismo enfoque de su estrella, tampoco habría que dudar que estos Bucks buscarán repetir el éxito en la siguiente temporada.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

domingo, 4 de julio de 2021

Suns x Bucks: una final novedosa


por Miguel Meléndez

Mirando el contexto actual y también en un marco histórico, le hace bien a la NBA tener a dos franquicias como los Phoenix Suns y los Milwaukee Bucks en la final de liga (Partido 1, martes en Phoenix). Durante la temporada, han jugado a gran nivel y han incluso elevado su estándar en los playoffs. Pero no son equipos que estuvieran acumulando grandes campañas en el pasado reciente. Sobre todo los Suns, que hace menos de cinco años eran un equipo sotanero dentro del Oeste y habían completado una década marginados de los playoffs. Quizás no sorprenda tanto ver a los Bucks en la final porque en las dos temporadas anteriores habían estado relativamente cerca, con grandes registros de temporada regular y su estrella Giannis Antetokounmpo galardonado como MVP de la liga. Pero si nos remontamos un poco más, encontramos una situación similar a su contraparte, con campañas de 15 triunfos y varios torneos alejados de los playoffs.

Hay cierta similitud en la conformación de los planteles, sobre todo por la adquisición de jugadores que complementan las respectivas alineaciones. Si Giannis es la pieza principal de un lado, Devin Booker es de hace algunos años la estrella del otro lado. Ambos han sido rodeados adecuadamente. Eso sí, dado a sus recientes torneos, los Bucks llegaban a este curso con un equipo más armado y más reconocido que los Suns, que habían dejado gratas sensaciones en Disney pero aún necesitaban madurar y demostrar que podían ser ganadores. En caso de Phoenix, el arribo de Chris Paul les cayó perfecto y terminó siendo el impulso que necesitaban para volverse competitivos. Ahora, están en la definición por el título.

Después de perderse los dos primeros partidos en la final de conferencia, Paul regresó para el tercer juego de la serie contra los L.A. Clippers y fue el jugador clave en el último partido, sobre todo en la segunda mitad de aquel sexto juego donde se hizo protagonista y dominador absoluto del partido, creando tiros de toda especie, haciendo fintas y marcando los tiempos, como bien sabe hacerlo. 41 puntos (16/24 al aro, 7/8 triples) marcó CP3 en el partido que lo llevó a las primeras finales de su carrera, con 36 años de edad. Y durante estos playoffs, promedia 18.1 puntos y 8.7 asistencias en casi 33 minutos sobre la pista.

Sus tiros de media distancia son parte de sus fortalezas y bien podrían ser claves ante los Bucks, quienes por diseño suelen ceder esos espacios a cambio de cerrar el acceso a la llave. Cabe preguntarse, qué ajustes o estrategias podría hacer Mike Budenholzer para defender esos tiros que tanto domina el armador de los Suns. Además de Paul y el desempeño de Booker, también será importante ver como administra Monty Williams los minutos de juego de todo el plantel, considerando la versatilidad que le dan jugadores como Jae Crowder y Deandre Ayton, además del aporte de los suplentes, generando distintas situaciones tácticas que podrían desarmar a Milwaukee en defensa.

Los Bucks llegan a la final, aunque de forma poco convencional. Después que Giannis sufriera una hiperextensión en su rodilla izquierda, el martes pasado en Atlanta, el equipo tuvo que reajustarse y vio como algunos jugadores dieron más de lo que suelen contribuir, algo que resultó fundamental para las dos victorias con las que definieron la serie contra los Hawks. Khris Middleton ya había resuelto el tercer partido, con 38 puntos y fue uno de los artifices con 26 puntos en el quinto juego y 32 en el sexto, de los cuales 23 anotó solo en el tercer período. No debiera sorprender a esta altura, ya que el propio equipo reconoce a Middleton como un gran definidor de jugadas, sobre todo en situaciones límite. 

Quizás sí sorprendió el aporte de Jrue Holiday en los últimos dos partidos ante los Hawks, asumiendo mayor responsabilidad cuando estaba en la pista, tomando roles de conductor, anotador y hasta cooperando en defensa. No por nada, Jrue bordeó la triple decena en el último partido: 27 puntos, 8 rebotes y 9 asistencias. En general, Milwaukee se desempeñó más como conjunto en los dos partidos sin el griego, maximizando esfuerzos en defensa y siendo muy ágiles en cambios de marca. De todas formas, la disponibilidad y condición física de Antetokounmpo, en caso que pueda jugar, podrían marcar el tono de la serie.

Claramente, estos no son equipos populares, pero al tener a jugadores como Paul, Booker, Middleton y Antetokounmpo, además de todas las situaciones que puedan generar los equipos, podría desembocar en una serie muy interesante y porqué no de larga duración. Ahora, ¿Qué tan extraño resulta tener a Phoenix y Milwaukee en una final de liga?. La respuesta es sencilla: los Suns nunca han sido campeones y esta será apenas su tercera presencia en una final. Las dos anteriores fueron en 1976 (derrota ante los Boston Celtics) y 1993 (derrota ante los Chicago Bulls). Mientras que los Bucks sí cuentan con un título, que ocurrió en su primera final en 1971 (frente a los Baltimore Bullets). Su segunda y última presencia en una final fue en 1974 (perdieron ante los Boston Celtics). En ambos casos, integraban el Oeste.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

lunes, 21 de junio de 2021

Lógicos y no tanto


por Miguel Meléndez

Al quedar definidos los cuatro finalistas en la NBA, nos encontramos con dos equipos que podríamos considerar dentro de la lógica, mirando sus procesos a través del año, y a otros dos equipos que califican como sorpresas, al haber ganado partidos cruciales como visitantes durante los playoffs. Las tendencias cambiantes dentro de las mismas series han caracterizado a algunos duelos, lo que nos deja como resultado a equipos como Atlanta y L.A. Clippers dentro de los cuatro finalistas, pese a no estar favorecidos (a priori), de igual manera podríamos considerar a Milwaukee que ganó de visita el duelo decisivo frente a Brooklyn, a pesar de los problemas que vive el equipo en casi todos sus partidos. De los cuatro conjuntos restantes, quizás sea Phoenix el único que ha llegado de forma clara, ganando de gran manera sus dos llaves eliminatorias, incluyendo una barrida en segunda vuelta.

Por lo mismo, quizás no sea descabellado catalogar a los Phoenix Suns como el equipo que mejor juega en este momento. El sistema de Monty Williams funciona muy bien, la experiencia de Chris Paul ha sido fundamental y sobre todo, se nota a esta altura que cada jugador tiene un rol asignado y coopera con su parte para que el equipo funcione. En la primera ronda pasaron algunos apuros, pero terminaron arrollando a los L.A. Lakers en los partidos 5 y 6, imponiendo de entrada una ofensiva de alto ritmo y rotación, generando muchos tiros cómodos e indefendibles. Hubo pasajes de la serie ante los Denver Nuggets, en que el equipo parecía volar sobre la cancha. Los jugadores simplemente fluían, sobre todo en los dos primeros juegos. La conducción de Paul ha beneficiado a Devin Booker, quien no necesita tirar demasiado para llegar a sus casi 30 puntos de media por partido que lleva en la postemporada.

Los Suns demuestran que pueden ganar corriendo, moviendo mucho el balón y también, matizando en cuanto a la velocidad del juego. En defensa, son capaces de plantarse y agotar al rival a tal grado de forzar ofensivas tediosas que derivan en tiros forzados. Ocurrió mucho contra los Nuggets, donde cerraron muchas vías de pase y obligaron a muchos triples errados porque ya no dejaban otra opción. Juegan a gran nivel y su mejor momento llegó justo en los playoffs, donde ya abrieron con una victoria la final de conferencia frente a los L.A. Clippers, a pesar de no contar Paul, pero sí con un excelente desempeño de Booker, quien registró su primera triple decena en postemporada: 40 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias.

El hecho de ver a los Clippers dentro del final four de por sí, es histórico. Y su llegada a la definición del Oeste es aún más valorable, considerando la manera en como liquidaron la serie frente al Utah Jazz. Sin Kawhi Leonard (lesionado y quizás ya no vuelva esta temporada) salieron a jugar de visita el quinto partido, el cual ganaron con un sorprendente aporte de los jugadores de reparto y también, de Paul George quien pasó a tomar el rol de Leonard. El esfuerzo defensivo y una atinada rotación de balón terminaron imponiéndose ante el equipo que tuvo el mejor récord en temporada regular, el cual comenzaba a desfigurarse. En el sexto encuentro, parecía que el Jazz iba a llevar la serie de vuelta a casa pero los Clippers jugaron una monumental segunda mitad, remontando un déficit de 25 puntos, comandados por George, Reggie Jackson y Terance Mann, quien jugó de forma inconsciente y acabó metiendo un récord personal: 39 puntos, algo que nunca había hecho en su vida baloncelística, ya sea colegio, universidad o NBA.

En aquel juego, el mérito colectivo de los Clippers fue que jugaron casi toda la segunda mitad con una alineación chica, sin un pívot definido. Aceleraron el juego y encontraron buenos tiros, acompañados de las inusitadas rachas de Jackson y Mann. Lograron revertir el marcador, mientras sus adversarios insistían jugando con una formación típica, donde Rudy Gobert quedó expuesto en muchas secuencias. Ese ajuste se le acredita a Tyrone Lue, a quien debemos reconocerle lo logrado hasta acá. En la primera vuelta, levantó un 0-2 ante los Dallas Mavericks, ganando tres partidos de visita antes de llevarse el decisivo en casa y en la reciente llave ante el Jazz, también tuvieron que revertir un 0-2. Además, de la complejidad de re-organizar el conjunto ante la baja de su estrella. No olvidemos que Lue era el director técnico de los Cleveland Cavaliers campeones en 2016, donde tuvo a LeBron James. Alguna habilidad debe tener Lue, en cuanto a manejarse con pesos pesados.

No debiera sorprender la llegada de los Milwaukee Bucks a las finales del Este. Han sido uno de los conjuntos que más partidos han ganado en los últimos tres años y cuentan con Giannis Antetokounmpo como estandarte. Pero las complicaciones y defectos propios exhibidos en varios tramos de la serie contra los Brooklyn Nets hizo creer que no iban a llegar a este tramo. Nadie podría dudar de Giannis como uno de los grandes talentos de la liga, pero sorprende ver primero como a veces quiere forzar la marcha para encontrar sus puntos dentro de la llave. Por más que lo intenta, aún no logra desarrollarse como un respetable tirador a media/larga distancia, además de sus problemas tirando libres (53.8% en estos playoffs). Y también sorprende ver como muchas veces se esconde en las definiciones de algunos partidos. De hecho, a esta altura ya se identifica a Khris Middleton como opción principal de los Bucks para liquidar partidos.

Si bien, el sábado Giannis convirtió 40 puntos, en varias jugadas del final del tiempo reglamentario y la prórroga, era Middleton quien tenía mucha más presencia al pedir el balón y buscar una jugada para beneficio del equipo. No deja de sorprender, tomando en cuenta que el griego es una estrella (y hasta ya fue MVP en algún momento), pero que en cierto contexto no asume una responsabilidad propia de una estrella. Los Bucks están en la antesala de la final de liga a pesar de sus complejidades y también a pesar de ciertas decisiones de Mike Budenholzer, quien pese al triunfo, mostraba confusión cuando tenía que armar jugadas en el final de algunos partidos (como ocurrió el sábado). Tendrá una oportunidad de redimirse ante el equipo con el que hizo su debut como director técnico en la liga.

Por la astucia y su madurez en plena postemporada, los Atlanta Hawks están resultando ser una de las grandes historias del año. Este equipo solo sigue creciendo y así ha sido desde que Nate McMillan pasó a dirigir el equipo, después de la destitución de Lloyd Pierce a mediados de temporada. Impacta la personalidad de Trae Young, quien está cumpliendo una actuación espectacular en sus primeros playoffs, promediando 29.1 puntos y 10.4 asistencias. Parte fundamental del éxito de los Hawks pasa porque, a pesar que Young absorbe mucho el balón, sus compañeros lo rodean adecuadamente, sirviendo como opciones de tiro cuando el base es doble marcado. Mientras Trae lleva el balón, el resto se sigue moviendo. Así es como se han vuelto importantes Kevin Huerter, John Collins y Danilo Gallinari, quienes cumplieron una labor importante en el séptimo juego ante los Philadelphia 76ers, anotando tiros trascendentales, mientras Young estuvo casi todo el partido batallando con sus errores.

No perdamos de vista que Atlanta entró en quinto lugar a los playoffs, por lo que han ganado muchos partidos de visita en sus dos llaves. Contra los Knicks, abrieron y cerraron la serie ganando en el Madison Square Garden. Y contra los Sixers, ganaron de visita el primer, el quinto y el séptimo juego. Como si fuera poco, aquella victoria en el quinto juego llegó después que estuvieron abajo por 26 puntos en la primera mitad. Es decir, los Hawks se instalaron en las finales de conferencia por una vía complicada. Nuevamente les tocará abrir una serie de visita, donde seguramente muchos darán como favoritos a los Bucks. Pero por su desempeño en los playoffs, no podemos descartar a este interesante y atrevido conjunto que crece y juega con mucha decisión.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

sábado, 22 de mayo de 2021

Play In, Play Out, Playoffs


por Miguel Meléndez

De los seis partidos jugados en los repechajes (conocidos formalmente como Play In), hubo solo dos que justificaron este invento de la NBA. El Warriors - Lakers del miércoles tuvo matices de séptimo partido de una final y el Grizzlies - Warriors de anoche fue desordenado pero luchado y con prórroga. Encima, Memphis ganó de visita y le arrebató el octavo cupo del Oeste a Golden State, que había terminado octavo en la temporada regular. Supongo que resultados de esta especie busca el comisionado Adam Silver con este experimento. Sigo pensando que el formato probado en Orlando era mejor: solo un duelo entre octavo y noveno, siempre y cuando la diferencia entre los equipos involucrados fuera de cuatro juegos o menos. Meter ocho equipos de forma indiscriminada abre mayor margen a la mediocridad.

Previo al comienzo de los Playoffs, el mejor equipo del Este son los Brooklyn Nets. Sí, entraron segundos, pero en mi opinión son los que mejor juegan. Están James Harden, Kevin Durant y Kyrie Irving (que coincidieron poco tiempo en la regular), pero es como se entienden en la pista y como rinde todo el equipo, acelerando el ritmo y metiendo canastas con una altísima proporción. Su eficiencia en el año fue de 118.3 puntos por cada 100 posesiones y alcanzaron 61.0% en True Shooting (dobles, triples y libres combinados). A priori, tienen todo para alcanzar como mínimo unas finales de conferencia. Se enfrentarán a los Boston Celtics en primera vuelta, que tienen a Jayson Tatum y Kemba Walker como piezas ofensivas, pero una banca que no complementa en nada el aporte de los titulares.

Se supone que los Philadelphia 76ers y los Milwaukee Bucks debieran llegar bien arriba. Veamos, porque acumulan varias decepciones recientes. Joel Embiid es candidato al MVP (28.5 puntos, 10.7 rebotes) y los Sixers sumaron este año a Danny Green y Seth Curry, pero habrá que ver si son capaces ahora sí de ganar partidos de alta exigencia. Ahora son dirigidos por Doc Rivers, coach con experiencia. Y por parte de los Bucks, se supone que ahora están reforzados en defensa (ficharon este año a P.J. Tucker) y estarían mejor preparados para duelos complejos. Se enfrentarán al Miami Heat en primera vuelta, quienes los sacaron de los Playoffs pasados con defensa y buen juego interno. Está por verse si Giannis Antetokounmpo y, sobre todo, Mike Budenholzer han aprendido (verdaderamente) de sus anteriores tropiezos.

En el Oeste, una de las grandes historias del año fueron los Phoenix Suns. Evolucionaron tanto que clasificaron en segundo lugar. Influyó mucho la llegada de Chris Paul, quien le dio el toque de experiencia que les faltaba a ese entusiasta grupo de jugadores, en donde por fin se aprecia la calidad de Devin Booker. Mala suerte que les toque enfrentarse a los L.A. Lakers a partir del domingo. Justo ahora recuperan sus piezas y pasaron un durísimo Play In. Sabemos que con LeBron James y Anthony Davis saludables, pueden aspirar a ser campeones otra vez. Pero el desafío es difícil para los Lakers. Al haber entrado en séptima posición, deberán ganar muchos partidos de visita para lograr un eventual Back to Back.

El Utah Jazz se adjudicó el mejor récord, con 52 triunfos y tendrán ventaja de localía en todos los playoffs. El sistema que tienen es muy bueno. Muchas cortinas, rotaciones, movimientos orgánicos. Fueron el único equipo top cinco en eficiencia ofensiva y defensiva (+9.3 puntos de eficiencia neta, la mejor de la liga). En promedio, fueron el equipo que más triples convirtió (16.7 por partido) y el que menos triples permitió (10.9 por partido). Juega Rudy Gobert, uno de los mejores pívots de la liga. Juega Donovan Mitchell, uno de los grandes playmakers del torneo. Y cuentan con una excelente banca, con Jordan Clarkson como jugador destacado. Ahora queda por ver si ese sistema que tan bien implementa Quin Snyder logra imponerse a través de cuatro etapas. Deberán aprovechar su localía.

Se enfrentarán los Nuggets con los Blazers. Nikola Jokic por un lado, Damian Lillard por otro. Hace un par de años se midieron en semifinales, hubo un partido con cuatro prórrogas y el séptimo partido fue ganado por los visitantes Blazers. Debiera ser una llave interesante, igual que el duelo entre los Mavericks y los Clippers. Se enfrentaron en Disney, durante los Playoffs pasados. Ahí ganó L.A., que en esta ocasión prefirió caer del tercer al cuarto lugar en la siembra, solo para evitar a sus vecinos Lakers en la primera vuelta (¿así se compite por un campeonato?). Por parte de Dallas, está Luka Doncic quien prácticamente mueve a todo el equipo. Estos fueron sus registros en la etapa regular: 27.7 puntos, 8.0 rebotes, 8.6 asistencias. Como le vaya a Luka, así le irá a los Mavs.

Corta y precisa:
  • Stephen Curry merecía jugar estos Playoffs. Promedió 32.0 puntos por partido en temporada regular y era prácticamente la única razón por la que los Warriors estuvieron peleando hasta la última fecha por un cupo. Perdieron los dos juegos de repechaje y anoche ante los Grizzlies, cometieron 21 pérdidas de balón. Volverá Klay Thompson para acompañar a Steph, pero la organización necesita reforzar ese discreto plantel que tuvieron este año.
  • Russell Westbrook se convirtió en el jugador con más triples decenas en la historia de la liga (184, superando las 181 de Oscar Robertson) y por cuarta vez en su carrera, promedió una triple decena a lo largo de una campaña (este año: 22.2 puntos, 11.5 rebotes, 11.7 asistencias). Los Wizards estarán en playoffs, pero así como Westbrook puede hacer de todo, también se expone a cometer muchos errores y que suelen ser los mismos de cada temporada.
  • Después de ocho años, los New York Knicks vuelven a los Playoffs. Lo lograron siendo una fuerte unidad defensiva. Menos puntos en contra (104.7), menor porcentaje de aciertos permitidos (44.0%) y tercera mejor eficiencia defensiva (108.2 puntos por cada 100 posesiones). Crédito para Tom Thibodeau y sin tener una ofensiva sobresaliente. Les tocará jugar contra Trae Young, rápido y atrevido. A ver si le cortan los ataques.
  • Utah Jazz, Phoenix Suns, Philadelphia 76ers y Brooklyn Nets obtuvieron los mejores récords en temporada regular y además, fueron los mejores jugando en casa. 31 triunfos del Jazz, 29 de los Sixers, 28 de los Nets, 27 de los Suns.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

domingo, 28 de abril de 2019

Warriors x Rockets: más allá de los triples


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por segundo año consecutivo, los Golden State Warriors y los Houston Rockets se encuentran en los playoffs de la NBA. Y al cabo del primer partido de este domingo, el cual ganó Golden State 104 x 100, se pueden desprender distintos matices que podrían marcar el desarrollo de esta llave que dada su paridad, bien pudiera llegar al máximo de siete partidos. Todos identifican a estos conjuntos a partir de sus ofensivas, pero son aspectos tácticos y defensivos los que podrían terminar definiendo al vencedor. Además, no se pueden obviar los fouls que obligarían a extremar recursos desde la banca a ambos equipos como se pudo ver en el juego inaugural, donde Stephen Curry jugó casi todo el cuarto período con cinco faltas y Chris Paul fue expulsado por doble técnica.

Pero veamos los detalles técnicos. De entrada, los Warriors introdujeron un cambio en su quinteto. Tal como lo hicieron en el sexto juego ante los Clippers, acá Steve Kerr abrió el partido sin un pívot definido, colocando a Andre Iguodala desde el comienzo. Alineación relativamente baja para abrir la cancha y crear duelos favorables, ya fuera por técnica o tamaño. El movimiento era rápido, con y sin balón. Los triples tardaron en caer, pero los ataques al aro eran precisos y no daban chance de reacción a los Rockets. El primer cuarto terminó 29 x 18, pero la diferencia podría haber sido mayor de no haber sido por los errores de los propios Warriors, quienes ya tenían casi 10 perdidas en la primera mitad.

Para bien o para mal, los triples definen a los Rockets. Cuando entran, lucen como un equipo imparable, pero cuando no entran, quedan como un equipo torpe e ineficiente. De hecho, este primer juego terminaron con un dudoso 14/47 en tiros de tres puntos. Muchas jugadas de ataque fueron bien marcadas por Draymond Green y Klay Thompson, quienes al momento de cubrir a James Harden no le daban espacio para sus maniobras en las que busca ganarse los tiros libres. De todas formas, Harden; Chris Paul y Eric Gordon se las ingeniaron para meter al equipo de Houston dentro del partido y fueron responsables de 79 de los 100 puntos de los Rockets. Y mientras igualaban la contienda, esta se volvía más física y la defensa se volvió más trascendental.

El flujo del partido se cortó por la cantidad de fouls y errores con el balón y en medio de todo ese ambiente espeso, Kevin Durant se hizo cargo de la ofensiva de Golden State. Prácticamente en cada intervención suya, tenía un Isolation que resolvía con tiros a media distancia o ataques que terminaban en volcadas. Tal como fue en el cierre de la serie anterior, acá terminó encabezando las anotaciones de los Warriors (35 puntos) y fue la solución para muchas de las complejidades que presentaba el partido. Stephen Curry convirtió un triple que acercó al triunfo de su conjunto, pero debió pasar mucho tiempo en la banca, por su acumulación de faltas. Esto fue un problema, para Curry y también para Iguodala y Thompson en los Dubs, y P.J. Tucker en caso de los Rockets, quienes se cargaron de fouls. Mucha atención si esta tendencia se mantiene, los suplentes podrían tener minutos importantes.

Los Rockets, al perder el primer juego y al fallar muchos triples, deberán ajustar. Pero los Warriors también necesitan corregir aspectos propios, ya que apenas convirtieron 7/22 triples y terminaron el duelo de este domingo con 20 balones perdidos, contra 14 de Houston. El cuidado del balón y la selección de tiro pueden ser materias a trabajar para los próximos partidos. Se notó que ambos equipos tenían estudiados los movimientos y las cortinas que suelen aplicar para buscar los lanzamientos. Y quien sabe si Mike D'Antoni decide algún cambio en su rotación de jugadores, tal como ya lo hizo Steve Kerr. Así como los partidos los liquidan las estrellas, también pueden definirlos los entrenadores. Muchas veces, los ajustes ayudan a definir series de playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Eastern Coast Trip (V)


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Brooklyn / 2 de noviembre, 2018. Apenas desperté, me puse a revisar StubHub, el mismo sitio donde había comprado las entradas para los partidos que había asistido. Tal como supuse la noche anterior, habían bajado un poco los precios de las entradas para el Nets vs Rockets que iba a jugarse más tarde. Rebaja suficiente como para considerar seriamente comprar una entrada a última hora. Después de pasar por Central Park y haber ido a NFL Experience -altamente recomendable-, tomé la decisión y poco después de las 4 de la tarde, ya tenía entradas para el basket. Un partido más, el quinto, el extra, el broche de oro para la gira, que de por sí estaba resultando buena.

En la crónica anterior mencionaba que hay que tomarse el tiempo para viajar en el subway neoyorquino. Bueno, aquí tuve que aguantar largas detenciones en algunas estaciones, por lo que el viaje de 42nd Street a Atlantic Avenue duró casi 1 hora, cuando a priori no debiera superar los 35-40 minutos. Llegué directo al Barclays Center, poco antes de las 6 de la tarde, y al contrario de lo que pasó con el hockey 24 horas antes, acá habían largas filas esperando la apertura de las puertas. Ya en la previa pude captar lo masivo que es el basket, dado que había mucho publico internacional tal como ocurrió en Boston y en New York. Hasta divisé algunos argentinos con camisetas futboleras -Boca, River y Racing. Bien variados-. Algo que tuve claro desde que me puse en la fila, era que iba a ser otro partido con mucho público visitante. Montones de camisetas Rockets, hasta había alguien con la clásica camiseta azul de principios de la década pasada.

Apertura de puertas y acceso al estadio en orden, como fue en todas las jornadas. Un sujeto, asiático en apariencia, fue la excepción ya que andaba con comida en su mochila, lo cual no está permitido. Hasta donde yo vi, estaba haciendo escándalo porque no le dejaban entrar la comida. Esas cosas uno las sabe de antes, es cosa de averiguar y organizarse. Ya dentro de la cancha, llegué a mi ubicación y con mucha satisfacción, al estar cerrando con éxito una gira de partidos que estaba superando cualquier imaginación previa. ¡Qué distinto lucía el Barclays en una noche de basket! Se nota que es un estadio pensado en principio para el basket. Toda la pista con decoraciones negras, de fondo mucha música urbana y desde la tribuna se podía captar la barba de James Harden, quien con audifonos puestos, estuvo hasta el último segundo del calentamiento practicando tiros al aro. Metió la mayoría. Y esa fue la aparición de Harden, dado que ya estaba confirmada su ausencia del partido.


La verdad, no me importó mucho. Estaba Chris Paul, un buen jugador para ver en vivo y el equipo de Brooklyn, pese a no ganar muchos partidos, tiene jugadores interesantes para seguir. En la presentación de los jugadores se ratificó la "localía" de los Rockets en las tribunas. El público de los Nets era minoritario, aunque mucho más numeroso que el público de los Islanders que estuvo en la noche anterior. Por cierto, el estadio casi se llenó y muchos compraron tickets a última hora, igual que yo. Antes del tip-off, la mejor interpretación del himno que vi y escuche, en versión violín. Una maravilla, el violinista se llevó una ovación de todo el estadio.

Comienza el juego, a todo ritmo. De entrada, Paul andaba metiendo fintas y sobre todo una, que se repitió mucho después por tv: en una esquina se puso a driblear frente a Jared Allen, le metió dos fintas y en la segunda, Allen se mareó tanto que perdió la marca de Paul. El triple no cayó, pero el asombro fue tremendo. CP3 podrá gustar o no, pero es muy habiloso con la pelota en las manos. Brooklyn tiene una conformación de plantel, por decir lo menos, curiosa. Cuenta con D'Angelo Russell como uno de sus referentes, después de su frustrado comienzo de carrera con los Lakers. Al igual que Russell, hay otros que también están en los Nets después de ser traspasados como Jared Dudley y Shabazz Napier, junto con ellos está también Caris Levert, un prometedor escolta que lleva dos años en la liga y fue seleccionado por en primera ronda del draft. Claramente, tienen problemas defensivos e inconsistencia, pero al menos se ve que compiten y con buenas armas. En la primera mitad, me entretuve mucho viendo la rotación rápida de pelota que hacían los Nets con muchos ataques al aro y otros que terminaban en triples.

Me di cuenta de inmediato que D'Angelo es uno de los favoritos en Brooooo-kleeeeen -como coreaba la afición en algunos tramos- y lo bueno del caso es que el # 1 de los Nets asume su rol protagónico. En el primer cuarto, se jugó unos isolations que terminaron con lujosos dobles. Varios aplaudimos, igual que con los tiros de Levert, quien acabó liderando las anotaciones de los Nets con 29. Brooklyn jugaba bien y hasta tirando lujos en la primera mitad, estaba viendo un inusitado show baloncelístico. Los Nets llegaron a sacar ventaja superior a los 10 puntos en un momento. Pero así como pichanguean con harto estilo, también tienen inconsistencias propias de un equipo que aún no sabe ganar partidos. Su falta de defensiva les pesó de a poco, así fue como los Rockets lentamente se metieron en el partido. A falta de Harden, era Chris Paul quien conducía toda la ofensiva y todo el flujo del equipo pasaba por él.

Casi sin darme cuenta, en menos de dos cuartos Paul ya tenía siete asistencias. La verdad, es que conduce muy bien el balón, a pesar que a veces se queda mucho tiempo con la naranja. A propósito, Chris tiene cosas propias de Streetball, en especial cuando empieza a botar el balón y a jugar isolation. Pero lo suyo viene siendo un Streetball más pro, más sofisticado. Y en este caso, impulsó a que los Rockets revirtieran el margen en contra. Antes de cerrar el segundo cuarto, en plena carrera metió un triple que colocó el partido con diferencia de cinco puntos. Los Nets aún ganaban, pero los Rockets ya acechaban.


Houston es un equipo que juega rápido y juega derechamente a lanzar triples, da igual si ponen cortinas o dan muchos pases. En algunos tramos, tocaban el balón dos veces y lanzaban. Shoot, shoot and shoot. De a poco caían esos tiros. Carmelo Anthony salió de la banca y se dedicó a lo suyo: lanzar y nada más. En esta le fue bien, metió varios triples que ayudaron a la remontada y hasta puso una tapa en el tercer cuarto. Cuando vi a Carmelo haciendo esa gesta defensiva, hasta me asusté. Repito, Carmelo ayudó en defensa. No se ve todos los días.

Los Rockets dieron vuelta el juego previo al último cuarto, gracias a las canastas de Paul, quien metió un buzzer beater para cerrar el tercer período, así como también gracias a los tiros de Anthony, Eric Gordon y también gracias a Clint Capela, quien ganaba mucho solo por altura. Hizo un par de volcadas con cierta prepotencia, como queriendo pasar por arriba de los rivales. Jugando con autoridad, dirían algunos. Así como Capela aportaba, también dejó dos momentos jocosos: en una secuencia, tenía el balón a la altura de la línea de libres y buscaba a quién pasar. Carmelo estaba desmarcado en una esquina, pidiendo el balón desesperadamente con los brazos. Todos lo vimos, menos Capela. Y la otra, fue un tiro libre que ni siquiera tocó el aro. Varios nos echamos a reír, mientras el DJ del estadio tiraba la clásica fanfarria de fail. Comedia pura.

En el último cuarto, los Nets hicieron el intento por revertir el marcador, pero nunca tuvieron la defensa suficiente como para detener los tiros de Houston. Entre Joe Harris y Caris Levert quisieron llevar el comando ofensivo, pero del otro lado la conducción de Paul fue excelente y los Rockets convirtieron casi todos sus tiros para liquidar el partido, terminando con otra producción acorde a su estilo: 119 puntos contra 111 de Brooklyn. Terminé viendo un muy buen partido, jugado a gran ritmo y con algunos momentos de alta fluidez. Me quedé con los dribles de CP3, los Iso's de D'Angelo y el movimiento de balón de los Nets en la primera parte del juego. Pese a que los locales perdieron, todos en el estadio aplaudimos al final del partido. Hay que tener en cuenta que mucha gente va a los estadios en Norteamérica a ver un espectáculo. Este partido tuvo cosas propias de un show, encima fue en noche de viernes y en un ambiente hiphopero. De hecho, habían varios raperos locales en la primera fila, todos vitoreados apenas aparecían en la pantalla gigante.

Fue el cierre preciso para mi gira. A eso fui a Estados Unidos, a ver el show. Y vi el show, en su plenitud. El juego, los jugadores, el ambiente, el público, los fanáticos, la música, la diversión. El deporte norteamericano no es solo el partido y nada más. Hay todo un circo alrededor que le da el colorido necesario para que estos deportes luzcan espectaculares ya sea en la cancha o por televisión. Encima, con toda la tecnología y modernidad, ayuda a tener eventos que alcanzan la excelencia. Eso vale el viaje y la experiencia de asistir a los estadios a ver estos partidos. El panorama de viernes, ir a Brooklyn a ver un partido de la NBA. En ese momento, no podía pedir mucho más. Y para agregar, de regreso a New York fui a un local a cenar, mientras veía por tv el partido entre los Warriors y los Timberwolves. Para cualquiera que sea fanático de los deportes norteamericanos, debiera ser un panorama ideal. Así fueron mis días durante una semana. En plena gira, pensé por un momento si mi trabajo fuera cubrir deportes como basket o fútbol americano en los estadios... cosas que uno piensa, cuando se está de viaje. Una semana pasando por el área de New York y entre medio, un día por Boston. Un éxito, así de simple. En menos de 24 horas, tocaba viajar de vuelta a Chile.

Tres deportes, cuatro estadios, cinco partidos.
Eso fue el Eastern Coast Trip.
Eso es Gringo Sports.


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 16 de octubre de 2017

Todos cambiaron, menos los Warriors


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Este martes comenzará la temporada 2017-2018 de la NBA con partidos en Cleveland (Cavaliers-Celtics) y Oakland (Warriors-Rockets), respectivamente. No solo es un nuevo año de baloncesto, también es un año de varias novedades en la liga. Entre las más notorias, figuran la introducción de auspiciadores en las camisetas, así como también el comienzo anticipado de la liga con el propósito de jugar los mismos partidos pero en más días, con tal de no tener tantos partidos en noches consecutivas. De igual forma, se anuncia una reducción en los timeouts con el objetivo de tener partidos más fluidos y también, un cambio en el formato del Partido de Estrellas (18 de febrero, en Los Angeles) dejando atrás el clásico Este-Oeste por un encuentro en donde dos jugadores serán los capitanes quienes elijan a los respectivos integrantes de cada equipo, manteniendo en todo caso el sistema de votación abierto para el público.

Muchos cambios en cuanto a la competición, pero también hubo muchas movidas en cuanto a los equipos. En cuanto a intercambios, el más destacado fue el generado por Boston y Cleveland. Los Celtics adquirieron a Kyrie Irving, quien había manifestado públicamente que no quería seguir jugando con los Cavs, mientras que LeBron James tendrá como nuevo compañero a Isaiah Thomas, quien fue traspasado pese a haber realizado una campaña estelar en la liga pasada. Se habla mucho de la lesión de cadera que tiene Thomas, razón por la cual Danny Ainge decidió cambiarlo y razón por la que Isaiah podría volver a jugar recién en enero. Además, los Cavs añadieron a Dwyane Wade y Derrick Rose, dos jugadores de glorioso pasado pero de cuestionable presente. En principio, ambos serían titulares pero está por verse cual será el verdadero aporte de ambos para el equipo.

Por su parte, los Celtics además de haber fichado a Irving, también contarán con Gordon Hayward, quien viene del Utah Jazz. Hayward viene de tener su mejor temporada, promediando casi 22 puntos por partido en el torneo anterior. Sus cualidades tiradoras las agradecerán los C's, un equipo que tuvo cierta inconsistencia anotadora, particularmente cuando estaban los suplentes en la cancha. Con Irving y Hayward como titulares en los puestos de base y con un pívot versátil como Al Horford, la tropa que comanda Brad Stevens podría vivir una evolución en cuando a cualidades ofensivas. Y como si fuera poco, invirtieron su selección de primera ronda del pasado Draft en el prometedor Jason Tatum. En Boston hay talento para apuntar bien alto en esta temporada.

En cuanto al Oeste, llamaron la atención las movidas que hicieron los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder. Los Rockets adquirieron a Chris Paul, quien fue transferido de los L.A. Clippers, y hará dupla con James Harden en las posiciones de base. A priori, causa mucha intriga ver cómo pueden jugar en pareja, tomando en cuenta que ambos son jugadores que pasan mucho tiempo con el balón en sus manos y que suelen llevar ofensivas a su propio ritmo. Y en el caso de Harden, hay que sumar su escaso compromiso defensivo. En principio, Paul ocuparía el puesto de 1 y Harden de 2. Será interesante ver como Mike D'Antoni distribuye las jugadas entre ellos y a ver cuanto afecta al equipo, que ya venía jugando con una forma establecida y sobre todo, a un alto ritmo.

El Thunder rodeó a Russell Westbrook y formó un nuevo trío. Primero, llegó Paul George desde los Indiana Pacers y hace algunas semanas llegó Carmelo Anthony, mediante un traspaso con los New York Knicks. George y Anthony siempre estuvieron acostumbrados a ser la primera opción anotadora en sus equipos y en el caso de Carmelo, en su etapa en New York nunca se distinguió por compartir mucho el balón. Tendrán que complementarse con Westbrook, quien en su primera temporada como estrella absoluta del OKC, promedió una triple decena y fue premiado como el MVP de la liga. Billy Donovan tiene un buen desafío, al tratar de hacer funcionar a estos tres jugadores dentro de un mismo conjunto.

Lonzo Ball es la apuesta de los Lakers para este año, en el que seguirán en su etapa de transición. Hay demasiadas expectativas sobre Ball, aunque ya tuvo un buen apronte en las ligas veraniegas disputadas en julio. Los Timberwolves ya no tendrán a Ricky Rubio, pero sí tendrán a Jimmy Butler quien vuelve a tener como entrenador a Tom Thibodeau. De todas formas, Karl Anthony Towns y Andrew Wiggins son los pilares de ese equipo. Manu Ginobili seguirá un año más con los Spurs e igualmente, Dirk Nowitzki con los Mavericks. En medio de todos esos movimientos, hubo un equipo que se mantuvo intacto en la pretemporada.

En verdad, los Golden State Warriors no requerían ningún cambio. Después de haber ganado el campeonato con Kevin Durant como MVP de las Finales, y con Stephen Curry, Draymond Green y Klay Thompson rindiendo a un nivel excepcional en casi todo el año, este equipo no necesita arreglos. Es más, dice su entrenador Steve Kerr que podrían ser aún mejores. El equipo se puede recitar de memoria: Curry, Thompson, Durant, Green y Pachulia los titulares. Iguodala, Livingston, McGee y West entre sus suplentes destacados. Y encima, añadieron a Nick Young, un ex Lakers que puede ser aporte desde la banca. Son los mejores y el objetivo no es otro que repetir el éxito de la liga pasada.

Con todo este panorama y con todos los cambios generados durante el receso (nunca antes se habían cambiado a tantos All Stars en un año), el concepto parece ser simple y preciso: todos contra los Warriors.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.