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miércoles, 21 de julio de 2021

La madurez de los Bucks


por Miguel Meléndez

El curso 2020-2021 de la NBA nos deja un campeón histórico. Los Milwaukee Bucks lograron el segundo título en la historia de la franquicia (el anterior había ocurrido hace 50 años) y se convirtieron tan solo en el quinto equipo que logra ganar una final de liga después de empezar 2-0 abajo. El triunfo de los Bucks corona un proceso en el que venían acercándose al título de hace un par de años hasta que lo consiguen, progresando y corrigiendo sus propios fallos durante el camino. Los playoffs fueron especialmente complejos. Abrieron con muchas dificultades ante el Miami Heat (el equipo que lo eliminó el año pasado) antes de barrer esa primera serie. La semifinal de conferencia fue durísima, levantaron un 0-2 (fue casi 0-3) ante los Brooklyn Nets y terminaron adjudicándose el séptimo partido a domicilio con prórroga incluida. La definición del este parecía liquidar a este conjunto, al momento de perder en el cuarto partido a Giannis Antetokounmpo por una hiperextensión de rodilla que parecía marginarlo por el resto de los playoffs. Los Bucks lograron ganar dos partidos sin él, hasta que retornó (para sorpresa de muchos) en el comienzo de la última llave.

Después de los dos primeros partidos, los Phoenix Suns parecían tener todo bajo control. Habían ganado dos en casa y con una alta eficiencia al aro. Pero el cambio de entorno más adecuados ajustes terminaron inclinando la balanza a favor de los Bucks, quienes hicieron pesar su localía ganando sus tres partidos en casa además de haber ganado el crucial quinto partido de visita. Terminaron jugando mejor y sobre todo, supieron cómo resolver cuando había que definir un partido, tal como ocurrió en las definiciones (cerradas) del cuarto y quinto encuentro, situaciones que impulsaron al conjunto de Milwaukee a la obtención del título, muy festejado por el hecho como tal y por la madurez que vivió el equipo en estos playoffs, la cual se vio reflejada en las siguientes claves.

La consagración de Giannis: la serie de Antetokounmpo fue dominante, primero por sus ataques dentro de la llave, donde crea sus tiros y gana espacio para hacer sus volcadas. Pero sobre todo, su dominio se manifestó al definir partidos. En el cuarto juego, bloqueó un intento de alley oop cuando los Suns buscaban el empate. Por el esfuerzo físico (impresionante el impulso de Giannis) y el contexto, ya se habla de aquella jugada como la mejor tapa en la historia de las finales. En el quinto juego, el griego remató un alley oop en los segundos finales, cuando Phoenix buscaba el triunfo. Otra jugada espectacular en el clutch, sirvió para dejar 3-2 a los Bucks. Y lo mejor llegó en el sexto juego. Ahí, Giannis dominó la escena. Fue imparable en la llave y hasta fue certero lanzando libres, donde siempre tiene problemas. Por su alta producción y la magnitud de su perfomance, fue sin duda el mejor partido de su carrera y fue en la noche en que ganó su primer título. Anoche, el Greek Freak fue responsable de 50 de los 105 puntos anotados por su equipo, añadió 14 rebotes y dio cinco tapones. Algo más impresionante, fueron sus registros al aro: en total, encestó 16 de sus 25 intentos y en cuanto a tiros libres, convirtió 17/19. Terminó coronando una serie estelar, promedió 35.2 puntos y 13.2 rebotes, con una eificiencia al aro de 61.8%. En cuanto a destrezas físicas, quizás nadie esté a su altura dentro de la liga y su perfomance en esta serie fue merecedora del MVP. Fue el jugador más determinante en la final.

Roles (bien) definidos: en ciertos momentos, los esquemas ofensivos de los Bucks no funcionan. Pero en las difíciles, aparecieron algunos jugadores que brindaron soporte a todo el esfuerzo del ya mencionado Giannis y que sirvieron como complemento necesario para asegurar triunfos. No es novedad hablar de Khris Middleton como un jugador infravalorado y altamente confiable para cerrar partidos, lo hizo varias veces en los playoffs tomando tiros y sobre todo, asumiendo protagonismo. En esta serie, tuvo su mejor actuación en el cuarto juego, anotando 40 puntos - su máximo registro en todos los playoffs. Quizás sí haya sorprendido ver a Jrue Holiday e incluso, Bobby Portis jugando minutos muy valiosos. No sería descabellado decir que Holiday jugó los mejores partidos de su carrera en esta serie, sobre todo en el cuarto y quinto juego, donde elevó su aporte ofensivo y también hizo grandes maniobras defensivas. En el quinto partido, hizo la jugada clave al final, quitándole el balón a Devin Booker y finalizó con el ya descrito alley oop rematado por Antetokounmpo. Portis también aportó manteniendo dentro del juego a su equipo, en el momento en que había que darle descanso a los titulares. Igualmente, P.J. Tucker tuvo buenos minutos a pesar de no aportar en ofensiva, pero a cambio cooperó en dobles marcas.

Agilidad defensiva: un mérito de los Bucks como equipo fue la mejoría en defensa que manifestaron durante la serie. A partir del tercer partido, se notaron ajustes que lentamente fueron limitando a los Suns. En general, estuvieron muy atentos a las cortinas y a las sucesiones de pase que cada vez fueron menores por parte de Phoenix. La presión sobre Booker y Chris Paul terminó agotando a las estrellas de los Suns. Por momentos, Paul tenía marca encima antes de cruzar la media cancha y en varias secuencias, Booker tenía doble marca cuando buscaba acercarse al aro o jugar con algún compañero. Phoenix siguió encestando, pero cada vez con más dificultad. Crédito para el staff liderado por Mike Budenholzer, quienes se aseguraron de cerrar la llave y obligar a que los Suns tuvieran que resolver muchas jugadas en Isolations o en su defecto, en jugadas con muy poca rotación. Mientras Booker tuvo que tomar muchos tiros por su cuenta (sus dos partidos consecutivos con +40 puntos solo quedaron para los récords), Paul en ciertos momentos pareció delegar funciones a sus compañeros. Así como los Bucks se hacían controladores de las situaciones, los dos bases de los Suns terminaron abrumados y con rendimientos dispares.

Así como Kareem Abdul-Jabbar fue el protagonista en el único campeonato previo de los Bucks (1971), en el presente 2021 es Giannis Antetokounmpo quien lidera el segundo título de la franquicia de Wisconsin. Un triunfo merecido y bien trabajado. Por el propio Giannis, quien jugó como un auténtico MVP. Los propios jugadores complementarios, quienes asumieron y llevaron muy bien sus facetas en la pista. Y el entrenador Budenholzer, siempre muy criticado, pero quien también merece crédito por los evidentes cambios positivos que llevaron a su equipo rumbo al título. Para la liga, también es positivo tener un campeón así. Los Bucks son un muy buen equipo, pero históricamente con escasas presencias en finales, muy poco acostumbrados a los trofeos y sobre todo, pertenecientes a un mercado pequeño. Sirve para dar variedad y qué mejor que con Giannis, quien manifiesta y exhibe un enfoque propio de un campeón. No cabe dudas que hicieron todo lo necesario para ser campeones y por el mismo enfoque de su estrella, tampoco habría que dudar que estos Bucks buscarán repetir el éxito en la siguiente temporada.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

domingo, 4 de julio de 2021

Suns x Bucks: una final novedosa


por Miguel Meléndez

Mirando el contexto actual y también en un marco histórico, le hace bien a la NBA tener a dos franquicias como los Phoenix Suns y los Milwaukee Bucks en la final de liga (Partido 1, martes en Phoenix). Durante la temporada, han jugado a gran nivel y han incluso elevado su estándar en los playoffs. Pero no son equipos que estuvieran acumulando grandes campañas en el pasado reciente. Sobre todo los Suns, que hace menos de cinco años eran un equipo sotanero dentro del Oeste y habían completado una década marginados de los playoffs. Quizás no sorprenda tanto ver a los Bucks en la final porque en las dos temporadas anteriores habían estado relativamente cerca, con grandes registros de temporada regular y su estrella Giannis Antetokounmpo galardonado como MVP de la liga. Pero si nos remontamos un poco más, encontramos una situación similar a su contraparte, con campañas de 15 triunfos y varios torneos alejados de los playoffs.

Hay cierta similitud en la conformación de los planteles, sobre todo por la adquisición de jugadores que complementan las respectivas alineaciones. Si Giannis es la pieza principal de un lado, Devin Booker es de hace algunos años la estrella del otro lado. Ambos han sido rodeados adecuadamente. Eso sí, dado a sus recientes torneos, los Bucks llegaban a este curso con un equipo más armado y más reconocido que los Suns, que habían dejado gratas sensaciones en Disney pero aún necesitaban madurar y demostrar que podían ser ganadores. En caso de Phoenix, el arribo de Chris Paul les cayó perfecto y terminó siendo el impulso que necesitaban para volverse competitivos. Ahora, están en la definición por el título.

Después de perderse los dos primeros partidos en la final de conferencia, Paul regresó para el tercer juego de la serie contra los L.A. Clippers y fue el jugador clave en el último partido, sobre todo en la segunda mitad de aquel sexto juego donde se hizo protagonista y dominador absoluto del partido, creando tiros de toda especie, haciendo fintas y marcando los tiempos, como bien sabe hacerlo. 41 puntos (16/24 al aro, 7/8 triples) marcó CP3 en el partido que lo llevó a las primeras finales de su carrera, con 36 años de edad. Y durante estos playoffs, promedia 18.1 puntos y 8.7 asistencias en casi 33 minutos sobre la pista.

Sus tiros de media distancia son parte de sus fortalezas y bien podrían ser claves ante los Bucks, quienes por diseño suelen ceder esos espacios a cambio de cerrar el acceso a la llave. Cabe preguntarse, qué ajustes o estrategias podría hacer Mike Budenholzer para defender esos tiros que tanto domina el armador de los Suns. Además de Paul y el desempeño de Booker, también será importante ver como administra Monty Williams los minutos de juego de todo el plantel, considerando la versatilidad que le dan jugadores como Jae Crowder y Deandre Ayton, además del aporte de los suplentes, generando distintas situaciones tácticas que podrían desarmar a Milwaukee en defensa.

Los Bucks llegan a la final, aunque de forma poco convencional. Después que Giannis sufriera una hiperextensión en su rodilla izquierda, el martes pasado en Atlanta, el equipo tuvo que reajustarse y vio como algunos jugadores dieron más de lo que suelen contribuir, algo que resultó fundamental para las dos victorias con las que definieron la serie contra los Hawks. Khris Middleton ya había resuelto el tercer partido, con 38 puntos y fue uno de los artifices con 26 puntos en el quinto juego y 32 en el sexto, de los cuales 23 anotó solo en el tercer período. No debiera sorprender a esta altura, ya que el propio equipo reconoce a Middleton como un gran definidor de jugadas, sobre todo en situaciones límite. 

Quizás sí sorprendió el aporte de Jrue Holiday en los últimos dos partidos ante los Hawks, asumiendo mayor responsabilidad cuando estaba en la pista, tomando roles de conductor, anotador y hasta cooperando en defensa. No por nada, Jrue bordeó la triple decena en el último partido: 27 puntos, 8 rebotes y 9 asistencias. En general, Milwaukee se desempeñó más como conjunto en los dos partidos sin el griego, maximizando esfuerzos en defensa y siendo muy ágiles en cambios de marca. De todas formas, la disponibilidad y condición física de Antetokounmpo, en caso que pueda jugar, podrían marcar el tono de la serie.

Claramente, estos no son equipos populares, pero al tener a jugadores como Paul, Booker, Middleton y Antetokounmpo, además de todas las situaciones que puedan generar los equipos, podría desembocar en una serie muy interesante y porqué no de larga duración. Ahora, ¿Qué tan extraño resulta tener a Phoenix y Milwaukee en una final de liga?. La respuesta es sencilla: los Suns nunca han sido campeones y esta será apenas su tercera presencia en una final. Las dos anteriores fueron en 1976 (derrota ante los Boston Celtics) y 1993 (derrota ante los Chicago Bulls). Mientras que los Bucks sí cuentan con un título, que ocurrió en su primera final en 1971 (frente a los Baltimore Bullets). Su segunda y última presencia en una final fue en 1974 (perdieron ante los Boston Celtics). En ambos casos, integraban el Oeste.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

lunes, 21 de junio de 2021

Lógicos y no tanto


por Miguel Meléndez

Al quedar definidos los cuatro finalistas en la NBA, nos encontramos con dos equipos que podríamos considerar dentro de la lógica, mirando sus procesos a través del año, y a otros dos equipos que califican como sorpresas, al haber ganado partidos cruciales como visitantes durante los playoffs. Las tendencias cambiantes dentro de las mismas series han caracterizado a algunos duelos, lo que nos deja como resultado a equipos como Atlanta y L.A. Clippers dentro de los cuatro finalistas, pese a no estar favorecidos (a priori), de igual manera podríamos considerar a Milwaukee que ganó de visita el duelo decisivo frente a Brooklyn, a pesar de los problemas que vive el equipo en casi todos sus partidos. De los cuatro conjuntos restantes, quizás sea Phoenix el único que ha llegado de forma clara, ganando de gran manera sus dos llaves eliminatorias, incluyendo una barrida en segunda vuelta.

Por lo mismo, quizás no sea descabellado catalogar a los Phoenix Suns como el equipo que mejor juega en este momento. El sistema de Monty Williams funciona muy bien, la experiencia de Chris Paul ha sido fundamental y sobre todo, se nota a esta altura que cada jugador tiene un rol asignado y coopera con su parte para que el equipo funcione. En la primera ronda pasaron algunos apuros, pero terminaron arrollando a los L.A. Lakers en los partidos 5 y 6, imponiendo de entrada una ofensiva de alto ritmo y rotación, generando muchos tiros cómodos e indefendibles. Hubo pasajes de la serie ante los Denver Nuggets, en que el equipo parecía volar sobre la cancha. Los jugadores simplemente fluían, sobre todo en los dos primeros juegos. La conducción de Paul ha beneficiado a Devin Booker, quien no necesita tirar demasiado para llegar a sus casi 30 puntos de media por partido que lleva en la postemporada.

Los Suns demuestran que pueden ganar corriendo, moviendo mucho el balón y también, matizando en cuanto a la velocidad del juego. En defensa, son capaces de plantarse y agotar al rival a tal grado de forzar ofensivas tediosas que derivan en tiros forzados. Ocurrió mucho contra los Nuggets, donde cerraron muchas vías de pase y obligaron a muchos triples errados porque ya no dejaban otra opción. Juegan a gran nivel y su mejor momento llegó justo en los playoffs, donde ya abrieron con una victoria la final de conferencia frente a los L.A. Clippers, a pesar de no contar Paul, pero sí con un excelente desempeño de Booker, quien registró su primera triple decena en postemporada: 40 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias.

El hecho de ver a los Clippers dentro del final four de por sí, es histórico. Y su llegada a la definición del Oeste es aún más valorable, considerando la manera en como liquidaron la serie frente al Utah Jazz. Sin Kawhi Leonard (lesionado y quizás ya no vuelva esta temporada) salieron a jugar de visita el quinto partido, el cual ganaron con un sorprendente aporte de los jugadores de reparto y también, de Paul George quien pasó a tomar el rol de Leonard. El esfuerzo defensivo y una atinada rotación de balón terminaron imponiéndose ante el equipo que tuvo el mejor récord en temporada regular, el cual comenzaba a desfigurarse. En el sexto encuentro, parecía que el Jazz iba a llevar la serie de vuelta a casa pero los Clippers jugaron una monumental segunda mitad, remontando un déficit de 25 puntos, comandados por George, Reggie Jackson y Terance Mann, quien jugó de forma inconsciente y acabó metiendo un récord personal: 39 puntos, algo que nunca había hecho en su vida baloncelística, ya sea colegio, universidad o NBA.

En aquel juego, el mérito colectivo de los Clippers fue que jugaron casi toda la segunda mitad con una alineación chica, sin un pívot definido. Aceleraron el juego y encontraron buenos tiros, acompañados de las inusitadas rachas de Jackson y Mann. Lograron revertir el marcador, mientras sus adversarios insistían jugando con una formación típica, donde Rudy Gobert quedó expuesto en muchas secuencias. Ese ajuste se le acredita a Tyrone Lue, a quien debemos reconocerle lo logrado hasta acá. En la primera vuelta, levantó un 0-2 ante los Dallas Mavericks, ganando tres partidos de visita antes de llevarse el decisivo en casa y en la reciente llave ante el Jazz, también tuvieron que revertir un 0-2. Además, de la complejidad de re-organizar el conjunto ante la baja de su estrella. No olvidemos que Lue era el director técnico de los Cleveland Cavaliers campeones en 2016, donde tuvo a LeBron James. Alguna habilidad debe tener Lue, en cuanto a manejarse con pesos pesados.

No debiera sorprender la llegada de los Milwaukee Bucks a las finales del Este. Han sido uno de los conjuntos que más partidos han ganado en los últimos tres años y cuentan con Giannis Antetokounmpo como estandarte. Pero las complicaciones y defectos propios exhibidos en varios tramos de la serie contra los Brooklyn Nets hizo creer que no iban a llegar a este tramo. Nadie podría dudar de Giannis como uno de los grandes talentos de la liga, pero sorprende ver primero como a veces quiere forzar la marcha para encontrar sus puntos dentro de la llave. Por más que lo intenta, aún no logra desarrollarse como un respetable tirador a media/larga distancia, además de sus problemas tirando libres (53.8% en estos playoffs). Y también sorprende ver como muchas veces se esconde en las definiciones de algunos partidos. De hecho, a esta altura ya se identifica a Khris Middleton como opción principal de los Bucks para liquidar partidos.

Si bien, el sábado Giannis convirtió 40 puntos, en varias jugadas del final del tiempo reglamentario y la prórroga, era Middleton quien tenía mucha más presencia al pedir el balón y buscar una jugada para beneficio del equipo. No deja de sorprender, tomando en cuenta que el griego es una estrella (y hasta ya fue MVP en algún momento), pero que en cierto contexto no asume una responsabilidad propia de una estrella. Los Bucks están en la antesala de la final de liga a pesar de sus complejidades y también a pesar de ciertas decisiones de Mike Budenholzer, quien pese al triunfo, mostraba confusión cuando tenía que armar jugadas en el final de algunos partidos (como ocurrió el sábado). Tendrá una oportunidad de redimirse ante el equipo con el que hizo su debut como director técnico en la liga.

Por la astucia y su madurez en plena postemporada, los Atlanta Hawks están resultando ser una de las grandes historias del año. Este equipo solo sigue creciendo y así ha sido desde que Nate McMillan pasó a dirigir el equipo, después de la destitución de Lloyd Pierce a mediados de temporada. Impacta la personalidad de Trae Young, quien está cumpliendo una actuación espectacular en sus primeros playoffs, promediando 29.1 puntos y 10.4 asistencias. Parte fundamental del éxito de los Hawks pasa porque, a pesar que Young absorbe mucho el balón, sus compañeros lo rodean adecuadamente, sirviendo como opciones de tiro cuando el base es doble marcado. Mientras Trae lleva el balón, el resto se sigue moviendo. Así es como se han vuelto importantes Kevin Huerter, John Collins y Danilo Gallinari, quienes cumplieron una labor importante en el séptimo juego ante los Philadelphia 76ers, anotando tiros trascendentales, mientras Young estuvo casi todo el partido batallando con sus errores.

No perdamos de vista que Atlanta entró en quinto lugar a los playoffs, por lo que han ganado muchos partidos de visita en sus dos llaves. Contra los Knicks, abrieron y cerraron la serie ganando en el Madison Square Garden. Y contra los Sixers, ganaron de visita el primer, el quinto y el séptimo juego. Como si fuera poco, aquella victoria en el quinto juego llegó después que estuvieron abajo por 26 puntos en la primera mitad. Es decir, los Hawks se instalaron en las finales de conferencia por una vía complicada. Nuevamente les tocará abrir una serie de visita, donde seguramente muchos darán como favoritos a los Bucks. Pero por su desempeño en los playoffs, no podemos descartar a este interesante y atrevido conjunto que crece y juega con mucha decisión.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

domingo, 16 de agosto de 2020

Rompiendo la Burbuja (I)


por Miguel Meléndez 

La verdad, pienso que la NBA resolvió bastante bien la situación dado el contexto actual. Seguro que tenía una ventaja, al tener pendiente solo el tramo final de competencia y no el torneo completo, como ocurría en el béisbol. Están todos situados en el complejo de Orlando, por lo que no hay localías. No hay público, aspecto no menor. Aunque el nivel de producción para subsanar esa ausencia ha sido excelente, integrando todos los sonidos que adornan los partidos. Las canchas parecen estar bien adecuadas, hasta parecen más estudios de tv que canchas de basket. Un escenario insólito, excepcional para el momento. Lo mejor del caso fue que la liga encontró una salida para definir la temporada 2019/2020, que terminaría durando casi un año completo - la fecha inaugural fue el 22 de octubre de 2019 y un hipotético séptimo partido de la final se jugaría el próximo 13 de octubre.

Play-In o repechaje, como diríamos en nuestro idioma. Excelente idea. Le dio un toque de tensión a la pelea por el último cupo clasificatorio en el oeste. De hecho, el jueves pasado habían cuatro equipos disputando los dos lugares para ese partido extra. Grizzlies ganaron, algo que lograron muy poco en sus dos semanas de competencia. Blazers también triunfaron y lograron meterse... ¡por un punto de diferencia! Terminó siendo inútil el esfuerzo de los Suns, quienes metieron un admirable 8-0. Una pena, quería ver a los Suns como mínimo jugando el repechaje. Un equipo fresco, atrevido, con una joven estrella (Booker) que por fin está teniendo el reconocimiento que no había tenido antes. Pese a quedar cortos, no deja de ser valorable lo que hicieron, ganando partidos cerrados y otros por un margen mayor. Para el conjunto de Phoenix será importante mantener el núcleo, con miras de seguir creciendo.

Mencionaba a los Blazers. Mucho ojo con ellos, ganaron el repechaje y serán el rival de los Lakers en los cuartos de final. Llevan dos semanas jugando en modo playoff, ganando muchos partidos cerrados (seis de sus ocho triunfos fueron por menos de cinco puntos) y con un Damian Lillard que está jugando de manera inconsciente. En serio. Llega a asustar su nivel de confianza, tira de cualquier parte. Hasta ha metido canastas de media cancha. Y jugando en uno-contra-uno, es casi indefendible. Esos crossovers que tira, uf! Los tres partidos que condujeron al Play-In fueron demenciales: 51 puntos contra los Sixers, 61 contra los Mavericks y 42 contra los Nets. Este tiene que ser su mejor momento desde que llegó a la liga hace nueve años. Y es la principal amenaza contra el equipo amarillo. Seguro que muchos nos preguntamos: ¿quién lo cubrirá? o ¿cómo defender contra Damian?

Seguro que esa es una de las principales asignaturas de los Lakers de cara a dicho enfrentamiento. ¿Alex Caruso como defensor principal? ¿doble marca a Lillard? ¿LeBron sobre Damian? Encrucijada para un equipo que le ha costado entrar en ritmo en estas semanas. En verdad, cuesta definir a los Lakers ya que estuvieron más de una semana jugando partidos (camuflados) de exhibición, dado que ya tenían asegurado el primer lugar. ¿Realmente se habrán guardado energías? De todas maneras, no deja de ser atendible que tuvieron problemas contra equipos bien armados en defensa, como los Raptors y el Thunder. Dos partidos con características similares, donde los LAL quedaron perdidos al jugar a un bajo ritmo propuesto por sus respectivos rivales.

A propósito de Raptors: en mi opinión, deben ser el mejor equipo del este previo al comienzo de los playoffs, incluso mejores que los Bucks que clasificaron primeros. Mucha energía en defensa y una ofensiva que sigue evolucionando. Pascal Siakam se consolida en su posición y Fred Van Vleet juega cada vez mejor. El equipo tiene la experiencia del título ganado en 2019 y Nick Nurse exprime al máximo toda la materia prima disponible y hasta demuestra ser bueno ajustando en los partidos, y creo que en eso le lleva ventaja a Mike Budenholzer, de quien sigo pensando que está sobrevalorado solo por haber trabajado con Gregg Popovich.

¿Hasta donde pueden llegar los Celtics? hasta donde puedan rendir sus referentes. Los verdes juegan bien, pero tienen un plantel corto. Los reservas no han dejado de ser reservas, pero lo bueno del caso es que los estelares son aún más estelares. Jaylen Brown adquiere un rol más protagónico, Jayson Tatum tiene momentos de élite, cuando se dedica a jugar como corresponde (en vez de creerse igual a Kobe Bryant) y Gordon Hayward puede ser indetenible cuando entra en racha. Movimiento de balón y anotación compartida parece ser la clave para Boston rumbo a los playoffs, pueden hacerle frente a los grandes de la liga, ¿pero alcanzará con el elenco disponible?

Un jugador impactante: Luka Doncic. No puedo creer que tenga 21 años, juega como si tuviera 10 más. El manejo de los tiempos y su dominio de las situaciones lo han convertido rápidamente en uno de los armadores top de la liga. Absorbe mucho el balón, pero no parece tener las típicas mañas de jugadores de su edad. Es más, el esloveno anota de igual forma como reparte la pelota y ya son comunes los partidos con registros exuberantes. Contra los Bucks, el 8 de agosto, sumó 36 puntos, 14 rebotes y 19 asistencias. Él solo. Y cuatro días antes contra los Kings, completó 34 puntos, 20 rebotes y 12 asistencias. Ah, y por si alguien no lo sabe: está completando recién su segundo año en la liga.

Algo que impacta, pero para mal: las transmisiones latinas de los partidos. En particular, las nuevas generaciones de comentaristas. Irrita la desproljidad, la poca seriedad, la falta de compromiso y peligrosa tendencia a la improvisación de algunos narradores. Solo daré dos ejemplos: en el Lakers x Raptors del 1 de agosto, Fernando Tirado y Miguel Briseño pasaron casi todo el segundo cuarto hablando de los Taco Tuesday de LeBron James (¿?¿?) y en el Celtics x Blazers del 2 de agosto, Leo Montero y Fabricio Oberto empezaron a hablar de parientes cordobeses entre otras cosas que nada tenían que ver con el partido en específico ni con el basket en general. Montero y Oberto serían una muy respetable dupla si no se ponen a divagar en cualquier cosa, mientras el partido está en marcha.

Este lunes parten los playoffs. Como dije al principio, al estar todos situados en Orlando no habrá factor de localía, como ocurre tradicionalmente. En este caso, las posiciones solo sirvieron para determinar los respectivos duelos. Quizás esa condición genere una competencia distinta, uno sabe que en condiciones naturales la condición de local suele ser determinante. Hay buenos equipos, pero a priori cuesta decantarse por uno como aspirante serio al título. El transcurrir de las series nos dejará más claro el asunto, eso está claro. ¿LeBron y Giannis a la final? ¿o habrá otro conjunto u protagonista que imponga otro desenlace? Veamos. Estos playoffs, por la competencia y el contexto serán excepcionales.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 27 de marzo de 2017

El club de los 70


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

En la noche del pasado viernes, Devin Booker hizo historia. El joven base de los Phoenix Suns se convirtió en tan solo el sexto jugador que logra 70 puntos o más en un partido de la NBA (en su caso, fueron exactamente 70), siendo este el undécimo caso en toda la historia. Mucho más que una racha tiradora, mucho más que un gran partido. Booker, como lo supo hacer alguna vez Kobe o en muchas tantas Chamberlain, terminó apoderandose del espectáculo más allá del resultado. Sus compañeros lo buscaron, los defensores lo encaraban, el público del TD Garden acabó aplaudiendolo a él pese al triunfo de los Boston Celtics. Así de extraordinario fue todo, el ascendente jugador de 20 años de edad se metió a una pequeña pero muy selecta lista.

Historia de la NBA / Jugadores con 70+ puntos en un partido

100 Wilt Chamberlain (Philadelphia Warriors, 2/III/1962)
  81 Kobe Bryant (Los Angeles Lakers, 22/I/2006)
  78 Wilt Chamberlain (Philadelphia Warriors, 8/XII/1961)
  73 Wilt Chamberlain (Philadelphia Warriors, 13/I/1962)
  73 Wilt Chamberlain (San Francisco Warriors, 16/XI/1962)
  73 David Thompson (Denver Nuggets, 9/IV/1978)
  72 Wilt Chamberlain (San Francisco Warriors, 3/XI/1962)
  71 Elgin Baylor (Los Angeles Lakers, 15/XI/1960)
  71 David Robinson (San Antonio Spurs, 24/IV/1994)
  70 Wilt Chamberlain (San Francisco Warriors, 10/III/1963)
  70 Devin Booker (Phoenix Suns, 24/III/2017)

Booker es el más joven en llegar a 70 puntos en un juego y se suma una lista en la que figuran históricos como David Robinson, Kobe Bryant y que es dominada notoriamente por Wilt Chamberlain, quien encabezaba todas las anotaciones de la liga en buena parte de los años sesentas. El factor común que une a estos casos es que en todos ellos, los jugadores tomaron por lo menos 38 tiros a la canasta y lanzaron, al menos, 18 tiros libres.

El caso de Devin es así. Tras una primera parte normal, con 19 unidades, y donde los Suns ya perdían ampliamente en casa de los Celtics, explotó en la segunda a tal punto que todas las jugadas ofensivas de su equipo pasaban por sus manos durante el último cuarto de juego. Sus compañeros contribuyeron, cometiendo fouls a sus oponentes para frenar el tiempo y tener más posesiones y luego, entregándole el balón. Y Booker cumplía, encestando tiros de toda especie. Bandejas, a media distancia, de tres puntos y desde la línea de libres. Pese al dominio del equipo de Boston en el juego, era la joven estrella de Phoenix quien estaba llevándose toda la atención.

Poco a poco, Booker coleccionaba anotaciones y así fue llenando su ficha estadística hasta redondear los 70 puntos, a los que llegó mediante estos registros: 21/40 tiros al aro, 4/11 triples y 24/26 tiros libres en casi 45 minutos dentro de la pista. Impresionan esos 24 puntos en la línea de libres, de hecho completó sus 70 de esa forma e igualmente, sus 40 intentos a la canasta que representaron casi la mitad de los 86 de todos los Suns, algo muy similar a los anteriores casos de jugadores con 70 o más puntos. Sólo para tenerlos de referencia: Chamberlain llegó a 100 puntos con 63 tiros y Bryant requirió de 46 intentos para alcanzar sus 81 unidades.

Pese al extraño contexto, no hay que desvalorizar lo hecho por Devin. Es la figura dentro de un equipo que intenta armarse para el futuro y que no logra ganar muchos partidos, razón por la que el oriundo de Grand Rapids no suele aparecer mucho en resumenes televisivos o en debates de especialistas y/o fanáticos sobre los mejores jugadores de la liga. En la presente temporada había tenido un par de partidos con 39 puntos, que eran su mayor marca (esos dos partidos fueron jugados en Ciudad de México) y otro con 36, hace un par de semanas, donde liquidó el partido en la última jugada con un triple frente a los Dallas Mavericks.

Pero esto supera a todo lo que había cosechado en su naciente carrera que comenzó hace menos de dos años. Una carta de presentación maciza y bien especial. Setenta, una cifra precisa, redonda. Como si con eso nos estuviera sugiriendo la presencia de una futura gran estrella basquetbolística.