- Damian Lillard es el mejor jugador de la liga en el Clutch (últimos cinco minutos de un partido con diferencia de cinco puntos o menos). Así lo demuestran varios disparos decisivos, como el que hizo el miércoles pasado, y también los registros. Esta temporada, el base de los Blazers promedia 53.5 puntos anotados por cada 36 minutos, contando solo esta coyuntura. Supera ampliamente a Joel Embiid, quien promedia nueve puntos menos.
- Los Brooklyn Nets ganaron 10 de sus últimos 11 partidos. En ese lapso, los registros de James Harden fueron los siguientes: 27.5 puntos, 9.6 rebotes, 10.9 asistencias. Y en cuanto a lanzamientos, promedió 50% al aro, 46% de tres puntos y 81% de tiros libres.
- Giannis Antetokounmpo es el primer jugador de la historia que encesta 100% en un Juego de Estrellas, lanzando al menos en 10 oportunidades. El domingo pasado, el alero de los Milwaukee Bucks convirtió cada uno de sus 16 intentos, entre los que se incluyeron tres triples. Terminó con 35 puntos y fue premiado como MVP del encuentro.
- Bradley Beal encabeza la liga en anotaciones, promediando 32.9 puntos por partido. Sería este el mejor promedio del jugador de los Wizards en su carrera y solo el año pasado había superado por primera vez los 30.0 (promedió 30.5). En el actual torneo, superó los 40 puntos en cuatro ocasiones y su mejor partido lo tuvo el 6 de enero, cuando convirtió 60 contra los Sixers.
- Los Phoenix Suns marchan segundos en el Oeste (24-11), a pesar de ser el segundo equipo más lento de la liga (97.9 posesiones por partido). No obstante, cuentan con la cuarta mayor proporción de canastas logradas mediante una asistencia (63.9%) y el segundo mejor índice de asistencias por cada pérdida (2.1).
miércoles, 10 de marzo de 2021
El Jazz, la Barba y los ausentes
jueves, 24 de septiembre de 2020
Rompiendo la Burbuja (II)
domingo, 16 de agosto de 2020
Rompiendo la Burbuja (I)
A propósito de Raptors: en mi opinión, deben ser el mejor equipo del este previo al comienzo de los playoffs, incluso mejores que los Bucks que clasificaron primeros. Mucha energía en defensa y una ofensiva que sigue evolucionando. Pascal Siakam se consolida en su posición y Fred Van Vleet juega cada vez mejor. El equipo tiene la experiencia del título ganado en 2019 y Nick Nurse exprime al máximo toda la materia prima disponible y hasta demuestra ser bueno ajustando en los partidos, y creo que en eso le lleva ventaja a Mike Budenholzer, de quien sigo pensando que está sobrevalorado solo por haber trabajado con Gregg Popovich.
¿Hasta donde pueden llegar los Celtics? hasta donde puedan rendir sus referentes. Los verdes juegan bien, pero tienen un plantel corto. Los reservas no han dejado de ser reservas, pero lo bueno del caso es que los estelares son aún más estelares. Jaylen Brown adquiere un rol más protagónico, Jayson Tatum tiene momentos de élite, cuando se dedica a jugar como corresponde (en vez de creerse igual a Kobe Bryant) y Gordon Hayward puede ser indetenible cuando entra en racha. Movimiento de balón y anotación compartida parece ser la clave para Boston rumbo a los playoffs, pueden hacerle frente a los grandes de la liga, ¿pero alcanzará con el elenco disponible?
Un jugador impactante: Luka Doncic. No puedo creer que tenga 21 años, juega como si tuviera 10 más. El manejo de los tiempos y su dominio de las situaciones lo han convertido rápidamente en uno de los armadores top de la liga. Absorbe mucho el balón, pero no parece tener las típicas mañas de jugadores de su edad. Es más, el esloveno anota de igual forma como reparte la pelota y ya son comunes los partidos con registros exuberantes. Contra los Bucks, el 8 de agosto, sumó 36 puntos, 14 rebotes y 19 asistencias. Él solo. Y cuatro días antes contra los Kings, completó 34 puntos, 20 rebotes y 12 asistencias. Ah, y por si alguien no lo sabe: está completando recién su segundo año en la liga.
Algo que impacta, pero para mal: las transmisiones latinas de los partidos. En particular, las nuevas generaciones de comentaristas. Irrita la desproljidad, la poca seriedad, la falta de compromiso y peligrosa tendencia a la improvisación de algunos narradores. Solo daré dos ejemplos: en el Lakers x Raptors del 1 de agosto, Fernando Tirado y Miguel Briseño pasaron casi todo el segundo cuarto hablando de los Taco Tuesday de LeBron James (¿?¿?) y en el Celtics x Blazers del 2 de agosto, Leo Montero y Fabricio Oberto empezaron a hablar de parientes cordobeses entre otras cosas que nada tenían que ver con el partido en específico ni con el basket en general. Montero y Oberto serían una muy respetable dupla si no se ponen a divagar en cualquier cosa, mientras el partido está en marcha.
Este lunes parten los playoffs. Como dije al principio, al estar todos situados en Orlando no habrá factor de localía, como ocurre tradicionalmente. En este caso, las posiciones solo sirvieron para determinar los respectivos duelos. Quizás esa condición genere una competencia distinta, uno sabe que en condiciones naturales la condición de local suele ser determinante. Hay buenos equipos, pero a priori cuesta decantarse por uno como aspirante serio al título. El transcurrir de las series nos dejará más claro el asunto, eso está claro. ¿LeBron y Giannis a la final? ¿o habrá otro conjunto u protagonista que imponga otro desenlace? Veamos. Estos playoffs, por la competencia y el contexto serán excepcionales.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
lunes, 9 de marzo de 2020
Pesos pesados
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El tercer duelo de esta temporada de la NBA entre los equipos de Los Angeles encontraba tanto a los Lakers como a los Clippers en un buen momento, ganando partidos contra posibles rivales de playoffs. Con el antecedente de los dos partidos anteriores, ambos ganados por los Clippers y lo parejos que fueron esos duelos, no extrañaba que este juego fuera tenso, considerando la proximidad de los playoffs y el hecho que ambos equipos ocupan las dos primeras plazas en el oeste.
Desde el primer cuarto, se notaba que los dos equipos estaban bien armados y sobre todo, se notaba también que se habían estudiado entre sí. La tensión se pudo captar desde el principio, el esfuerzo defensivo se palpaba cuando la acción ocurría cerca del aro, una energía propia de un partido jugado a fines de mayo en vez de uno a principios de marzo. Esa dificultad se trasladó a la ejecución ofensiva, donde ambos equipos debían trabajar mucho las posesiones, en particular cuando eran jugadas de media cancha. Era tal la complejidad, que al finalizar la primera mitad ambos equipos habían encestado -conjuntamente- cuatro triples sobre 28 intentos. Una anomalía en estos tiempos.
Lakers y Clippers demuestran tener bloques sólidos, con buen enfoque defensivo y capacidad para robar balones, pero una razón poderosa por la que son los dos mejores equipos de su conferencia pasa por sus respectivos dúos estelares. En los Clippers, Paul George y Kawhi Leonard se complementan a partir de sus habilidades, dándose el lujo de resolver varias jugadas en uno-contra-uno. George ayudó al principio a los Clippers y luego, Leonard se unió al mismo tiempo que debía atender importantes asuntos marcando a LeBron James. George convirtió 31 puntos, Leonard 27. Bordearon el 50% de efectividad, pero a diferencia de otros días no tuvieron el soporte necesario para garantizar la victoria.
Por parte de los Lakers, LeBron James y Anthony Davis llevaron la conducción desde el comienzo. Fueron responsables en 31 de los 49 puntos convertidos por su escuadra en la primera parte y en la segunda, fueron aún más letales. Siguieron convirtiendo y también crearon situaciones favorables para sus compañeros, sobre todo James quien en varias secuencias atraía la marca de hasta tres adversarios y resolvía descargando al costado opuesto donde encontraba un tirador desmarcado. James terminó acercándose a una triple decena (28 puntos, 7 rebotes, 9 asistencias), y sus 12 puntos convertidos en el cuarto período fueron resonantes. Davis firmó otra actuación sólida (30 puntos, 8 rebotes), pero fue Avery Bradley quien ayudó a marcar la diferencia, siendo autor de seis triples y 24 puntos en total.
En cierta medida, la contribución de los suplentes también fue un factor en este partido. Los Clippers no tuvieron la producción habitual, en parte por el ritmo (relativamente) cortado del juego. Montrezl Harrell metió siete de sus diez tiros (20 puntos en total), pero entre Lou Williams y Reggie Jackson encestaron seis intentos sobre 18 (15 puntos entre ambos). Esa falta de productividad terminó afectando al final del juego. Mientras que en los Lakers, hubo aportes esporádicos pero relevantes en ciertos tramos. Rajon Rondo tuvo minutos importantes en la segunda mitad, donde entregó seis de sus siete asistencias totales, que surgieron cuando se dedicó a armar jugadas en vez de lanzar triples que intencionalmente le cedían sus rivales. Markeef Morris también tuvo minutos interesantes, sobre todo para equiparar en las marcas y tener mayor presencia en la llave.
Por buena parte de la segunda mitad, el juego tuvo muchas infracciones haciendo más extensa la duración del partido. Esa lentitud también quedó reflejada en los porcentajes finales: los Lakers triunfaron con un 44.8% de eficacia al aro, mientras que los Clippers quedaron en un discreto 39.5%. Promedios propios del baloncesto que se jugaba a comienzos del Siglo XXI. Queda pendiente un partido más entre estos equipos, será el 9 de abril - para entonces, es posible que estén disputando el mejor récord del oeste. La diferencia en los resultados de estos tres partidos ha sido de diez puntos o menos en cada uno y dado el nivel competitivo, existe una gran expectativa de tener un Lakers x Clippers en una hipotética final de conferencia. El nivel de ambos invita a creer en ese probable cruce de playoffs. Dependerá de ellos y de cómo siguen evolucionando colectivamente de aquí en adelante.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
lunes, 11 de marzo de 2019
Ascensos y (potenciales) fracasos
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Sin necesidad de hacer tanking y avanzando paso a paso, los Brooklyn Nets sorprenden como uno de los equipos de más notorio progreso de este año en la NBA. Un conjunto entusiasta que ha crecido lentamente bajo la dirección de Kenny Atkinson, en este curso parece haber encontrado una fórmula definida o al menos suficiente para tener 35 triunfos en este tramo de la campaña, con los que estarían entrando a los playoffs. Una racha de seis triunfos en enero les ayudó a tomar confianza y con ello, escalar posiciones en la tabla. En el camino, han tenido triunfos resonantes contra los Rockets y los Sixers de visita y en casa contra los Celtics y los Lakers, con LeBron James en cancha. Después de un complicado febrero, los Nets retomaron la buena senda ganando cinco de sus últimos ocho partidos.
D’Angelo Russell es la cara del resurgir de esta franquicia, no ha faltado a ningún partido de este curso y es la estrella máxima, hasta el momento está logrando los mejores promedios de su corta carrera con 20.4 puntos y 6.8 asistencias por partido. Su primera nominación al reciente Partido de Estrellas fue un reconocimiento a su progreso. Joe Harris y Spencer Dinwiddie son un buen complemento a la producción de Russell. Harris promedia solo 13.6 puntos, pero los consigue con una alta eficiencia de 50.2% desde la cancha y 46.5% en cuanto a triples. Por su parte, Dinwiddie suele ser una de las primeras alternativas de la banca y cumple bastante bien su rol, con 17.3 puntos y 5.0 asistencias por partido.
Por ahora, los Nets estarían entrando a los playoffs, sus primeros desde 2015, pero igualmente miran de reojo al octavo lugar que ocupa el Miami Heat a tres juegos de distancia. Por delante, tienen una gira de dos semanas (siete partidos) en la que estarán visitando al Thunder, al Jazz, a los Clippers, a los Lakers, a los Kings, a los Blazers y a los Sixers. Una durísima prueba que bien pudiera marcar el camino a una eventual clasificación y sobre todo, para ver cuánto sigue creciendo este conjunto.
A un mes del cierre de la temporada regular, los L.A. Lakers no solo estarían fuera de los playoffs sino que figuran dentro de los diez peores registros de la competencia (30-36). ¿Lesiones? ¿Equipo inmaduro? ¿Desbalance ofensivo/defensivo? Hay un poco de todo dentro de ese desorden lagunero. Cuando LeBron James se lesionó en el triunfo navideño frente a los Warriors, la marca de los Lakers en ese momento era 20-14 y apuntaban a meterse dentro de los cinco primeros en el oeste. Desde entonces, James se ausentó 18 partidos y el equipo comenzó a caer al punto de acumular 22 derrotas en 32 partidos.
No ha sido solamente James. Lonzo Ball ha estado inactivo por casi dos meses, Brandon Ingram ha faltado a 14 juegos y Rajon Rondo se ha perdido la mitad de los partidos. Con esas condiciones, ha sido difícil para Luke Walton dar con una rotación definida, en un equipo que desde su origen ya era extraño. El último mes ha sido tormentoso, han perdido cinco partidos consecutivos y nueve de los últimos once. Lo peor del caso, es que en el proceso han permitido 120+ puntos en cuatro ocasiones. La última fue el sábado, cuando los Celtics les anotaron 120 a domicilio, en un partido en que vieron acción Moritz Wagner, quien fue titular, Alex Caruso y Johnathan Williams.
Los Lakers están a 7.5 partidos del último puesto clasificatorio, por lo que es casi utópica una posible entrada a los playoffs. Ahora, la interrogante que surge es: ¿terminar el año con dignidad o coleccionar derrotas para un mejor lugar en el draft? Curioso dilema. De lo que estoy seguro es que este no era el panorama que visualizaba LeBron cuando llegó a los Lakers el año pasado.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Kobe y sus otros récords
El domingo pasado, Kobe Bryant volvía a hacer historia pasando al tercer lugar de la lista histórica de anotadores en la NBA, superando la marca de Michael Jordan (32.292 puntos) y quedando solo detrás de Karl Malone (36.928) y Kareem Abdul Jabbar (38.387), aunque relativamente lejos de esas dos marcas. Valorable y muy comprensible ver a Kobe encaramándose a lo más alto de este ranking, puesto que desde la época en que jugaba con Shaquille O'Neal en los Lakers se perfilaba como un shooting guard que anotaba de formas tan diferentes como a distancia así como en el aire, en esos tiempos en los que protagonizaba los highlights volcando el balón.Este nuevo hito de Kobe me hizo recordar un par de logros personales vinculados directamente con su faceta anotadora. El primero, ocurrido en la noche del 7 de enero de 2003. Los Lakers, tricampeones defensores por entonces, recibían en Los Angeles a los Seattle Supersonics, partido que fue ganado por los auripúrpuras por 119-98 y que tuvo a Bryant como máximo anotador con 45 puntos. Nada nuevo si consideramos que en su carrera ha tenido múltiples partidos superando los 40s, pero este tuvo una particularidad: 36 de esos puntos llegaron mediante triples, convirtiéndose en el primer jugador de la historia que encestaba 12 lanzamientos de tres en un partido. Puntualmente, fueron seis triples por mitad, terminando esa noche con un impresionante 12/18. Es decir, además de convertir esa inigualable cantidad de tiros, lo hizo en una sucesión precisa en la que llegó a meter seis consecutivos. En algunos, recibiendo y lanzando instantáneamente. En otros, jugando uno contra uno y logrando un mínimo espacio para plantarse y tirar al aro. Eran los tiempos en que Kobe ni se sonrojaba en tomar todos los tiros que fueran necesarios y los resultados acababan dándole la razón. 12 triples en un partido, él fue el primero en hacerlo y hasta ahora, nadie ha podido superarlo.
El segundo, muy recordado hasta el día de hoy, sucedió el 22 de enero de 2006. Época de reconstrucción en los Lakers, donde estaban buscando recambios en algunas posiciones, mientras intentaban ganar partidos. En medio de todo eso, Bryant lideraba al equipo y anotaba, anotaba, anotaba... ¡Y seguía anotando! En esa noche, se dio el lujo de convertir 81 frente a los Toronto Raptors, siendo apenas el segundo jugador de toda la historia en anotar +80 en un partido (el primero: Wilt Chamberlain y sus 100 puntos, en marzo de 1962). Para comprender porqué anotó esa cantidad, es necesario entender el contexto: en esos Lakers, figuraban personajes tales como Smush Parker, Kwame Brown, Chris Mihm, Brian Cook y Sasha Vujacic. Claramente, no había mucha calidad en ese plantel. Y estando en desventaja de 18 puntos en el tercer cuarto de ese partido, Kobe decidió tomar todos los tiros posibles y así le fue: 27 puntos en el tercero y 28 en el cuarto final. Los Angeles ganó ese partido (122-104), gracias a que dos tercios de sus anotaciones llegaron gracias a Bryant quien además de siempre pedir el balón, siempre se ha distinguido por su personalidad competitiva. Jugó la segunda mitad prácticamente completa y fue reemplazado sólo en los segundos finales, para la ovación de los casi 19 mil espectadores presentes en el Staples Center que coreaban "MVP! MVP! MVP!".
"He visto grandes actuaciones, pero ninguna como esta". Esas fueron las palabras de Phil Jackson, quien comenzaba su segundo ciclo como coach de los Lakers y lo dice alguien que dirigió a Michael Jordan, mientras que el dueño del equipo, Jerry Buss declaraba: "Es como un milagro que sucede frente a tus ojos y no puedes creerlo". Mucha atención con lo dicho por Chris Bosh, en entonces jugador de los Raptors, apenas finalizado ese partido: "Toma ese tiro de disparos que parecen que no van a entrar, pero de alguna forma acaban adentro. Probamos con tres o cuatro jugadores, pero parecía como si nadie pudiera defenderlo".
Esas declaraciones de Bosh ayudan a explicar un poco lo que era y sigue siendo Kobe Bryant, un competidor que nunca se esconde y siempre quiere ganar, y su forma de hacerlo es tomando el balón y lanzando al aro. Como lo ha hecho en los últimos 18 años, como en esa noche de los 12 triples, en aquel domingo de los 81 puntos, como en sus múltiples actuaciones en Finales de liga y como fue hace pocos días, cuando superó la marca de Jordan con un par de tiros libres, llevándose una respetuosa ovación de todo el público que asistió a la cancha de los Minnesota Timberwolves. Y como seguramente también será cuando decida retirarse. Si es en tercer lugar de la tabla histórica de anotadores o en un lugar todavía más alto, será decisión del mismo Kobe.






