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lunes, 21 de junio de 2021

Lógicos y no tanto


por Miguel Meléndez

Al quedar definidos los cuatro finalistas en la NBA, nos encontramos con dos equipos que podríamos considerar dentro de la lógica, mirando sus procesos a través del año, y a otros dos equipos que califican como sorpresas, al haber ganado partidos cruciales como visitantes durante los playoffs. Las tendencias cambiantes dentro de las mismas series han caracterizado a algunos duelos, lo que nos deja como resultado a equipos como Atlanta y L.A. Clippers dentro de los cuatro finalistas, pese a no estar favorecidos (a priori), de igual manera podríamos considerar a Milwaukee que ganó de visita el duelo decisivo frente a Brooklyn, a pesar de los problemas que vive el equipo en casi todos sus partidos. De los cuatro conjuntos restantes, quizás sea Phoenix el único que ha llegado de forma clara, ganando de gran manera sus dos llaves eliminatorias, incluyendo una barrida en segunda vuelta.

Por lo mismo, quizás no sea descabellado catalogar a los Phoenix Suns como el equipo que mejor juega en este momento. El sistema de Monty Williams funciona muy bien, la experiencia de Chris Paul ha sido fundamental y sobre todo, se nota a esta altura que cada jugador tiene un rol asignado y coopera con su parte para que el equipo funcione. En la primera ronda pasaron algunos apuros, pero terminaron arrollando a los L.A. Lakers en los partidos 5 y 6, imponiendo de entrada una ofensiva de alto ritmo y rotación, generando muchos tiros cómodos e indefendibles. Hubo pasajes de la serie ante los Denver Nuggets, en que el equipo parecía volar sobre la cancha. Los jugadores simplemente fluían, sobre todo en los dos primeros juegos. La conducción de Paul ha beneficiado a Devin Booker, quien no necesita tirar demasiado para llegar a sus casi 30 puntos de media por partido que lleva en la postemporada.

Los Suns demuestran que pueden ganar corriendo, moviendo mucho el balón y también, matizando en cuanto a la velocidad del juego. En defensa, son capaces de plantarse y agotar al rival a tal grado de forzar ofensivas tediosas que derivan en tiros forzados. Ocurrió mucho contra los Nuggets, donde cerraron muchas vías de pase y obligaron a muchos triples errados porque ya no dejaban otra opción. Juegan a gran nivel y su mejor momento llegó justo en los playoffs, donde ya abrieron con una victoria la final de conferencia frente a los L.A. Clippers, a pesar de no contar Paul, pero sí con un excelente desempeño de Booker, quien registró su primera triple decena en postemporada: 40 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias.

El hecho de ver a los Clippers dentro del final four de por sí, es histórico. Y su llegada a la definición del Oeste es aún más valorable, considerando la manera en como liquidaron la serie frente al Utah Jazz. Sin Kawhi Leonard (lesionado y quizás ya no vuelva esta temporada) salieron a jugar de visita el quinto partido, el cual ganaron con un sorprendente aporte de los jugadores de reparto y también, de Paul George quien pasó a tomar el rol de Leonard. El esfuerzo defensivo y una atinada rotación de balón terminaron imponiéndose ante el equipo que tuvo el mejor récord en temporada regular, el cual comenzaba a desfigurarse. En el sexto encuentro, parecía que el Jazz iba a llevar la serie de vuelta a casa pero los Clippers jugaron una monumental segunda mitad, remontando un déficit de 25 puntos, comandados por George, Reggie Jackson y Terance Mann, quien jugó de forma inconsciente y acabó metiendo un récord personal: 39 puntos, algo que nunca había hecho en su vida baloncelística, ya sea colegio, universidad o NBA.

En aquel juego, el mérito colectivo de los Clippers fue que jugaron casi toda la segunda mitad con una alineación chica, sin un pívot definido. Aceleraron el juego y encontraron buenos tiros, acompañados de las inusitadas rachas de Jackson y Mann. Lograron revertir el marcador, mientras sus adversarios insistían jugando con una formación típica, donde Rudy Gobert quedó expuesto en muchas secuencias. Ese ajuste se le acredita a Tyrone Lue, a quien debemos reconocerle lo logrado hasta acá. En la primera vuelta, levantó un 0-2 ante los Dallas Mavericks, ganando tres partidos de visita antes de llevarse el decisivo en casa y en la reciente llave ante el Jazz, también tuvieron que revertir un 0-2. Además, de la complejidad de re-organizar el conjunto ante la baja de su estrella. No olvidemos que Lue era el director técnico de los Cleveland Cavaliers campeones en 2016, donde tuvo a LeBron James. Alguna habilidad debe tener Lue, en cuanto a manejarse con pesos pesados.

No debiera sorprender la llegada de los Milwaukee Bucks a las finales del Este. Han sido uno de los conjuntos que más partidos han ganado en los últimos tres años y cuentan con Giannis Antetokounmpo como estandarte. Pero las complicaciones y defectos propios exhibidos en varios tramos de la serie contra los Brooklyn Nets hizo creer que no iban a llegar a este tramo. Nadie podría dudar de Giannis como uno de los grandes talentos de la liga, pero sorprende ver primero como a veces quiere forzar la marcha para encontrar sus puntos dentro de la llave. Por más que lo intenta, aún no logra desarrollarse como un respetable tirador a media/larga distancia, además de sus problemas tirando libres (53.8% en estos playoffs). Y también sorprende ver como muchas veces se esconde en las definiciones de algunos partidos. De hecho, a esta altura ya se identifica a Khris Middleton como opción principal de los Bucks para liquidar partidos.

Si bien, el sábado Giannis convirtió 40 puntos, en varias jugadas del final del tiempo reglamentario y la prórroga, era Middleton quien tenía mucha más presencia al pedir el balón y buscar una jugada para beneficio del equipo. No deja de sorprender, tomando en cuenta que el griego es una estrella (y hasta ya fue MVP en algún momento), pero que en cierto contexto no asume una responsabilidad propia de una estrella. Los Bucks están en la antesala de la final de liga a pesar de sus complejidades y también a pesar de ciertas decisiones de Mike Budenholzer, quien pese al triunfo, mostraba confusión cuando tenía que armar jugadas en el final de algunos partidos (como ocurrió el sábado). Tendrá una oportunidad de redimirse ante el equipo con el que hizo su debut como director técnico en la liga.

Por la astucia y su madurez en plena postemporada, los Atlanta Hawks están resultando ser una de las grandes historias del año. Este equipo solo sigue creciendo y así ha sido desde que Nate McMillan pasó a dirigir el equipo, después de la destitución de Lloyd Pierce a mediados de temporada. Impacta la personalidad de Trae Young, quien está cumpliendo una actuación espectacular en sus primeros playoffs, promediando 29.1 puntos y 10.4 asistencias. Parte fundamental del éxito de los Hawks pasa porque, a pesar que Young absorbe mucho el balón, sus compañeros lo rodean adecuadamente, sirviendo como opciones de tiro cuando el base es doble marcado. Mientras Trae lleva el balón, el resto se sigue moviendo. Así es como se han vuelto importantes Kevin Huerter, John Collins y Danilo Gallinari, quienes cumplieron una labor importante en el séptimo juego ante los Philadelphia 76ers, anotando tiros trascendentales, mientras Young estuvo casi todo el partido batallando con sus errores.

No perdamos de vista que Atlanta entró en quinto lugar a los playoffs, por lo que han ganado muchos partidos de visita en sus dos llaves. Contra los Knicks, abrieron y cerraron la serie ganando en el Madison Square Garden. Y contra los Sixers, ganaron de visita el primer, el quinto y el séptimo juego. Como si fuera poco, aquella victoria en el quinto juego llegó después que estuvieron abajo por 26 puntos en la primera mitad. Es decir, los Hawks se instalaron en las finales de conferencia por una vía complicada. Nuevamente les tocará abrir una serie de visita, donde seguramente muchos darán como favoritos a los Bucks. Pero por su desempeño en los playoffs, no podemos descartar a este interesante y atrevido conjunto que crece y juega con mucha decisión.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Por más de una década, escribiendo sobre los principales deportes norteamericanos. Integrante de NFL Chile, donde es columnista y conductor. Además, ha realizado colaboraciones con diferentes medios de comunicación chilenos.

lunes, 9 de marzo de 2020

Pesos pesados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El tercer duelo de esta temporada de la NBA entre los equipos de Los Angeles encontraba tanto a los Lakers como a los Clippers en un buen momento, ganando partidos contra posibles rivales de playoffs. Con el antecedente de los dos partidos anteriores, ambos ganados por los Clippers y lo parejos que fueron esos duelos, no extrañaba que este juego fuera tenso, considerando la proximidad de los playoffs y el hecho que ambos equipos ocupan las dos primeras plazas en el oeste.

Desde el primer cuarto, se notaba que los dos equipos estaban bien armados y sobre todo, se notaba también que se habían estudiado entre sí. La tensión se pudo captar desde el principio, el esfuerzo defensivo se palpaba cuando la acción ocurría cerca del aro, una energía propia de un partido jugado a fines de mayo en vez de uno a principios de marzo. Esa dificultad se trasladó a la ejecución ofensiva, donde ambos equipos debían trabajar mucho las posesiones, en particular cuando eran jugadas de media cancha. Era tal la complejidad, que al finalizar la primera mitad ambos equipos habían encestado -conjuntamente- cuatro triples sobre 28 intentos. Una anomalía en estos tiempos.

Lakers y Clippers demuestran tener bloques sólidos, con buen enfoque defensivo y capacidad para robar balones, pero una razón poderosa por la que son los dos mejores equipos de su conferencia pasa por sus respectivos dúos estelares. En los Clippers, Paul George y Kawhi Leonard se complementan a partir de sus habilidades, dándose el lujo de resolver varias jugadas en uno-contra-uno. George ayudó al principio a los Clippers y luego, Leonard se unió al mismo tiempo que debía atender importantes asuntos marcando a LeBron James. George convirtió 31 puntos, Leonard 27. Bordearon el 50% de efectividad, pero a diferencia de otros días no tuvieron el soporte necesario para garantizar la victoria.

Por parte de los Lakers, LeBron James y Anthony Davis llevaron la conducción desde el comienzo. Fueron responsables en 31 de los 49 puntos convertidos por su escuadra en la primera parte y en la segunda, fueron aún más letales. Siguieron convirtiendo y también crearon situaciones favorables para sus compañeros, sobre todo James quien en varias secuencias atraía la marca de hasta tres adversarios y resolvía descargando al costado opuesto donde encontraba un tirador desmarcado. James terminó acercándose a una triple decena (28 puntos, 7 rebotes, 9 asistencias), y sus 12 puntos convertidos en el cuarto período fueron resonantes. Davis firmó otra actuación sólida (30 puntos, 8 rebotes), pero fue Avery Bradley quien ayudó a marcar la diferencia, siendo autor de seis triples y 24 puntos en total.

En cierta medida, la contribución de los suplentes también fue un factor en este partido. Los Clippers no tuvieron la producción habitual, en parte por el ritmo (relativamente) cortado del juego. Montrezl Harrell metió siete de sus diez tiros (20 puntos en total), pero entre Lou Williams y Reggie Jackson encestaron seis intentos sobre 18 (15 puntos entre ambos). Esa falta de productividad terminó afectando al final del juego. Mientras que en los Lakers, hubo aportes esporádicos pero relevantes en ciertos tramos. Rajon Rondo tuvo minutos importantes en la segunda mitad, donde entregó seis de sus siete asistencias totales, que surgieron cuando se dedicó a armar jugadas en vez de lanzar triples que intencionalmente le cedían sus rivales. Markeef Morris también tuvo minutos interesantes, sobre todo para equiparar en las marcas y tener mayor presencia en la llave.

Por buena parte de la segunda mitad, el juego tuvo muchas infracciones haciendo más extensa la duración del partido. Esa lentitud también quedó reflejada en los porcentajes finales: los Lakers triunfaron con un 44.8% de eficacia al aro, mientras que los Clippers quedaron en un discreto 39.5%. Promedios propios del baloncesto que se jugaba a comienzos del Siglo XXI. Queda pendiente un partido más entre estos equipos, será el 9 de abril - para entonces, es posible que estén disputando el mejor récord del oeste. La diferencia en los resultados de estos tres partidos ha sido de diez puntos o menos en cada uno y dado el nivel competitivo, existe una gran expectativa de tener un Lakers x Clippers en una hipotética final de conferencia. El nivel de ambos invita a creer en ese probable cruce de playoffs. Dependerá de ellos y de cómo siguen evolucionando colectivamente de aquí en adelante.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.