Mostrando entradas con la etiqueta Miami Heat. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miami Heat. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de septiembre de 2020

Rompiendo la Burbuja (II)


por Miguel Meléndez

El Miami Heat está a un triunfo de alcanzar la final de la NBA. Un hecho que responde a un sólido proceso durante los playoffs, donde barrieron con los Pacers en la primera ronda y en la segunda, sacaron a los Bucks en cinco partidos. En la definición del este, llevan ventaja de 3-1 frente a los Boston Celtics y han logrado imponer su manera de jugar, con énfasis en la defensa. Presión sobre el balón y sobre todo, marca zonal han sido las claves para que el Heat esté sacando de forma a unos Celtics que han cometido demasiados errores en la serie. En el cuarto partido, los C's perdieron el balón 19 veces contra solo 8 del Heat, y en toda la serie la diferencia de turnovers es 62 para Boston y 41 para Miami.

La tropa dirigida por Erik Spoesltra tiene buenos jugadores, pero no dependen necesariamente de uno. En el primer partido, 29 puntos de Goran Dragic y un feroz tapón de Bam Adebayo sobre Jayson Tatum en el final de la prórroga le dieron el primer triunfo al Heat. En el segundo juego, seis jugadores de Miami superaron las 10 unidades y un matador 37-17 en el tercer cuarto pavimentaron el 2-0 en la llave y en el juego más reciente, Tyler Herro convirtió cinco triples y 37 puntos en total. Varias de esas canastas en jugadas de uno contra uno, donde el novato se desenvolvía con más soltura y confianza, a medida que tomaba más tiros.

La única victoria céltica en la serie ocurrió en el tercer partido y fue el único en que jugaron realmente bien, y sobre todo, fue el único donde supieron jugar contra la defensiva zonal que plantea Miami. En ese juego, atacaron más cerca del aro y hubo más movimiento de la pelota. Ayudó también el regreso de Gordon Hayward, quien aportó con inteligencia para jugar. En general, Boston ha tenido buenas secuencias pero no ha tenido grandes actuaciones aparte del juego tres. No puede ser posible que Tatum se quede en cero, como ocurrió en la primera mitad del miércoles, ni que Marcus Smart por muy valioso que sea, insista tanto con los triples (1/8 en el reciente juego). No siempre va a tener rachas tiradoras como las que tuvo contra los Raptors.

En la final del oeste, los Lakers son mejores que los Nuggets. No descubro nada con esa frase, pero no está demás destacarlo. El equipo de Los Angeles, además de tener mejores jugadores, tiene más variables para jugar los partidos, una defensa sofocante y recursos para anotar en ofensivas de media cancha o aprovechando errores del conjunto de Denver. En cuanto a las anotaciones, Anthony Davis es quien comanda a los Lakers. Definió el segundo partido con un triple en la última jugada y en los tres partidos disputados, promedia 31.7 puntos, con un 52.5% de aciertos al aro. LeBron James promedia una casi triple decena: 23.7 puntos, 9.0 rebotes, 9.0 asistencias. Ninguna novedad, en todo caso.

Rajon Rondo está jugando minutos importantes y sobre todo, aporta experiencia y sabiduría propia de alguien que lleva 14 temporadas en la liga. Contra los Nuggets, está jugando 24.2 minutos y promedia 8.7 asistencias Una altísima proporción, considerando el tiempo sobre la pista. Otro indicador de su aporte: cuando él ha estado en la cancha, el 47% de las canastas lakerinas han surgido mediante una asistencia, la mayor proporción entre todos los jugadores involucrados en esta serie - junto con LeBron es el único con una tasa superior al 40%. Es cosa de ver cuando Rajon juega, hay organización, manejo de tiempos y jugadas adecuadas. Si hasta coopera en defensa, anticipando jugadas y robando balones.

Denver ganó el último partido, pero le costó pese a haber sacado distancia de 20 puntos en algún momento de la segunda mitad. En el último cuarto, varias pérdidas y baja efectividad ofensiva causaron una respuesta de L.A. que casi cuesta caro. Nikola Jokic no solo es el MVP de este equipo, sino que debe ser conceptualmente uno de los grandes jugadores de la liga. Altura y técnicas de pívot y al mismo tiempo, cualidades dignas de un alero. Bien podría catalogarse como un All Around Player, dadas sus condiciones. El otro jugador que se ha vuelto protagonista es Jamal Murray. En esta serie, lidera las anotaciones de los Nuggets junto con Jokic y desde la serie contra el Jazz (tres partidos sobre 40 puntos) que venía destacando. Su equipo lo necesita, para seguir compitiendo en esta serie y para seguir siendo contendientes a futuro.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

sábado, 12 de julio de 2014

CuLebron James


"Mi misión aquí trasciende el básquetbol. Tengo una responsabilidad de ser un líder, en varias maneras y lo tomo con mucha seriedad". Esta afirmación fue emitida por Lebron James en el comunicado publicado ayer en Sports Illustrated (la nota completa puedes revisarla acá), donde dio a conocer su decisión de terminar su etapa con el Miami Heat para regresar con los Cleveland Cavaliers. Una decisión respetable, sin dudas, pero cuyo proceso fue igual de circense al que protagonizó hace cuatro años, cuando montó un auténtico reality show para declarar que llevaría sus talentos a South Florida, tal como dijo en aquel momento televisado a nivel nacional, en Estados Unidos.

Acá, la critica no es sobre James como jugador. Está más que comprobada su evolución conceptual que experimentó en sus cuatro años en el Heat, llegando a cuatro finales de liga, de las cuales ganaron dos. La era Lebron-Wade-Bosh siempre tuvo aspecto de tener una larga proyección, idealmente para marcar una década completa. Incluso, cuando se presentó oficialmente el trío en 2010, Lebron hablaba de ganar "muchos campeonatos". El experimento estaba dando grandes resultados, el bicampeonato 2012-2013 hacía creer muy posible una dinastía en Miami, no solo porque el trío rendía frutos, sino que también por la conformación de una sólida plantilla. El mes pasado, el Heat fue vapuleado por los Spurs en las finales. Si bien Miami mantenía una buena estructura, se hacía evidente una renovación, que implicaba ajustes salariales y/o traspasos de jugadores.

Hace pocos días, se había confirmado la llegada de Josh McRoberts y Danny Granger a Miami. Dos jugadores que, teóricamente, calzaban muy bien dentro del formato Lebron-Wade-Bosh. Se rumoreaba que tal vez no podría continuar el trío, pero nunca se creyó realmente que el autodenominado "King" fuera a cortar abruptamente este ciclo, justo en el momento en que el proyecto necesitaba reparos. En la misma nota, Lebron se refiere a sus orígenes en Ohio y del amor por su tierra natal. Curioso, siendo que hace cuatro años, no parecía tener una pizca de vergüenza cuando dejó tirados a los Cavaliers, después de continuos descalabros en playoffs, con el propósito de aliarse con su socio Wade para ganar campeonatos.

Ahora, después de perder escandalosamente en las finales, decide volver a Cleveland, justo en una etapa en que los Cavs están en formación de un equipo competitivo, con Kyrie Irving, Dion Waiters, Andrew Wiggins, entre otros. En esa nota, James hablaba de querer ser un mentor de esas jóvenes promesas (lo cual puede ser bastante cierto). Pero la forma y el momento en que se dio todo esto, deja espacio para creer que esta fue otra movida oportunista de Lebron, quien dejó el equipo al que se sumó para ser leyenda y ahora, vuelve al lugar que abandonó hace cuatro años. Si la comparación con Michael Jordan ya era inútil a esta altura, con esto, no hace más que invalidar todo intento de semejanza con MJ.

Cleveland vuelve a figurar en el mapa competitivo de la NBA con el regreso de James. Podría tomarles tiempo para cuajar como equipo, pero les favorece el panorama relativamente pobre de la Conferencia Este, donde no son más de cinco los conjuntos realmente fuertes. El Heat, por su parte, ya renovó a Bosh y aún asegurando a Wade, han quedado en muy mala posición para enfrentar la próxima temporada, ya que deberán comenzar -de manera forzada- una reconstrucción. Y todo, por otra jugarreta de Lebron.

viernes, 20 de junio de 2014

Eternal Spurs


Como si fuera un guión escrito a la perfección. A 15 años de la obtención de su primer título, los San Antonio Spurs cerraron el curso 2013/2014 de la NBA en lo más alto, festejando su quinto campeonato. Este, tiene un sabor muy especial. Ciertamente, no es igual al primero (1999), al segundo (2003), al tercero (2005) o al cuarto (2007), en el que la franquicia alcanzaba un nivel de excelencia en su método y ejecución del mismo. Este quinto título representa la consagración definitiva de un proyecto, en el que todas las piezas importan y todas reman en la misma dirección. Es el triunfo de un gran equipo. Así, puramente tal. Equipo, grupo, colectivo. En los titulares queda el trío Tim Duncan-Manu Ginobili-Tony Parker, pero en la práctica los trece integrantes del equipo aportan. Todos aportan, todos se mueven, todos juegan, todos pasan la pelota, todos lanzan, todos anotan. Al final del ciclo, todos ganan y todos sonríen. Porque así lo practican y así lo sienten, el talento individual al servicio de un objetivo común.

El sabor especial de este triunfo también queda demostrado en como y contra quién se consiguió. El último obstáculo era el Miami Heat. Bicampeones defensores, con los que habían caído dramáticamente en las Finales pasadas, una serie en la que San Antonio tuvo contra las cuerdas a Lebron James y compañía, hasta
que un triple salvador de Ray Allen y los eventuales triunfos del Heat en el sexto y séptimo juego aseguraron el trofeo para Miami. Ellos eran los monarcas, el modelo a seguir en la liga, el que mejor aplicaba defensiva y ofensiva. Pero los Spurs estaban decididos a tener su revancha. Y no solo la tuvieron, la aprovecharon y la jugaron con un nivel técnico casi inaudito para una serie por el título. Cortinas, sucesión de pases, movidas con y sin la pelota, ofensivas al poste, rotación a las esquinas, tiros cercanos al aro y lanzamientos de tres puntos. La actual versión de los Spurs alcanzó la cúspide y ocurrió en el momento ideal. No solo ganaron la serie en cinco encuentros, acabaron pulverizando a un adversario que era visualizado por la liga como un monstruo indestructible. La sinfónica del maestro Gregg Popovich dio una cátedra, una revolución sin serla necesariamente. Su modo de juego parece inusual para los estándares de la NBA, pero en verdad, no es más que baloncesto clásico expresado de forma sublime por las 'Espuelas'.

Hablar de los Spurs es hablar de los fundamentos de Duncan, así como de las filtraciones de Parker y las jugadas de alto impacto de Manu. Y también lo es hablar del carácter de Kawhi Leonard (MVP de las Finales con 22 años de edad, oficialmente nació una estrella), la versatilidad de Boris Diaw, el crecimiento de Tiago Splitter, la eficiencia de Danny Green, la sutileza de Marco Belinelli y la superación (a sí mismo) de Patty Mills. Todas esas variables, tan distintas y tan ideales para conformar una fuerza colectiva armónica y admirable. Cuando un grupo logra conjuntarse y adquirir una coreografía natural y genuina, su puesta en escena es una auténtica delicia para quien lo ejecuta como quien lo observa. Y si no basta con su apreciación en la pista, en pleno juego, los números no hacen más que confirmarlo. A continuación, la producción ofensiva de los Spurs a lo largo de la serie.

Juego 1 (victoria): 110 puntos, 40 canastas convertidas, 30 asistencias, 59% de conversiones, 52% de triples.
Juego 2 (derrota): 96 puntos, 37 canastas convertidas, 16 asistencias, 53% de conversiones, 42% de triples.
Juego 3 (victoria): 116 puntos, 38 canastas convertidas, 21 asistencias, 59% de conversiones, 45% de triples.
Juego 4 (victoria): 107 puntos, 40 canastas convertidas, 25 asistencias, 57% de conversiones, 43% de triples.
Juego 5 (victoria): 104 puntos, 37 canastas convertidas, 25 asistencias, 47% de conversiones, 46% de triples.

Incluso en su única derrota de la serie, por apenas dos puntos de margen, los Spurs sostuvieron un alto índice de asistencias, que derivaron en una altísima efectividad en sus lanzamientos. Nada es casual, todo fue producto de su método. Curiosamente, los mejores pasajes los vivieron en el tercer y cuarto partido, ambos disputados en Miami, donde los Spurs lograron una diferencia de 20 puntos en ambas victorias. Esa expresiva diferencia se manifestó porque su rotación de balón alcanzó un grado en el que los jugadores se pasaban la pelota de memoria. Recibir y pasar al instante. Entrenamiento, repetición, ejecución, conversión. Eso puede lograr una idea que es ejecutada con convencimiento, en el que su nivel de excelencia puede volverse algo endemoniado. Un ejemplo: la primera mitad del tercer juego. En esos 24 minutos, San Antonio encestó 25 de 33 intentos a la canasta y 6 de 9 triples con 71 puntos en total. Esa ejecución parece propia de un videojuego, lograda con una práctica adictiva. Los Spurs lo hicieron en el básquetbol real y en un juego de Finales. Tan surreales son esas cifras que claramente indicaban que estabamos en presencia de un eventual campeón.

La grandeza, la verdadera grandeza, no sabe de modas, épocas específicas o fechas de vencimiento. En los últimos 15 años, los Spurs han ganado el 70% de sus partidos oficiales, más que ningún otro equipo en la NBA durante ese lapso, y de seis finales disputadas han ganado cinco. Eso es una dinastía, que ha sabido mantenerse en el tiempo, madurar, evolucionar y alcanzar un punto en que es inevitable su reconocimiento. Nunca los Spurs habían tenido suficiente crédito. Tal vez por ser de una ciudad 'chica' como San Antonio, por su estilo más asociado con la FIBA que la misma NBA, porque Duncan debe ser posiblemente la estrella con menos marketing, por la apariencia apática y cuadrada de Popovich. Claro, la apariencia. En verdad, esta franquicia ha flexibilizado y renovado sus recursos, por decisión de 'Pop' y en beneficio del equipo. La consagración de un proyecto que, a corto plazo, no parece tener fin. No solo fuimos testigos de la versión 2013/2014 de los Spurs, en la que reflejaron su mejor cara y expresión en toda su historia, sino que también asistimos a una brillante clínica de básquetbol.