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lunes, 12 de marzo de 2018

Presente y futuro


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es muy valiosa la gestión de Gregg Popovich en sus 22 años como director técnico de los San Antonio Spurs. Hasta la temporada pasada, siempre situaba a sus equipos en la disputa por el campeonato de la NBA, además de los cinco títulos ganados por la franquicia, todos bajo el mando de Pop. Pero, no se puede vivir solo del legado. En la actualidad, los Spurs no solo padecen la baja indefinida de su estrella Kawhi Leonard, sino que también sufren un decaimiento general, que se ve reflejado en lo inconexos que se muestran varios de los jugadores, quienes no parecen encajar adecuadamente unos con otros, a tal punto que el equipo ha experimentado una caída en cuanto a eficiencia ofensiva (107.5 puntos por cada 100 posesiones, en la mitad de la tabla) que los ha llevado a perder nueve de sus últimos once partidos. Ahora mismo, el equipo de San Antonio batalla por uno de los últimos puestos clasificatorios en el oeste, algo impensado mirando el estándar habitual de esta franquicia. Se percibe un equipo confundido, pero por sobre todo un conjunto lento y apagado. Y eso se nota mucho más cuando les ha tocado enfrentar a equipos como los Golden State Warriors, los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder, cuya velocidad dicta la pauta de juego en la competencia. Hasta en eso se están quedando atrás los Spurs.

Dentro de los protagonistas en el oeste, hay que contar con los Minnesota Timberwolves como un equipo que representa un buen presente y con buen augurio para el futuro. Jimmy Butler y Jeff Teague han encajado bien dentro del equipo y han sido un buen complemento para las jóvenes figuras Andrew Wiggins y Karl Anthony Towns, quienes simbolizan el ascenso de los Wolves en las últimas campañas. Towns merece una mención especial: en su tercer año, el dominicano ya comienza a consolidarse como una de las nuevas estrellas de la liga, combinando tamaño, fuerza y versatilidad para jugar cerca del aro como también para tomar tiros de larga distancia. Impresionó verlo el domingo frente a los Warriors, cuando resolvió de gran manera tres jugadas en las que fue marcado por Draymond Green. En las dos primeras, Towns encestó a una mano y en la última, tomó separación, hizo una media vuelta y lanzó un tiro en suspensión. Esas, son movidas típicas de una auténtica estrella y Karl Anthony ya juega como tal.

Vivimos en tiempos de rumores que llevan a más rumores y estos dejan aún más rumores. LeBron James termina su contrato con los Cleveland Cavaliers al final de esta temporada y desde hace varias semanas, han salido rumores de toda clase sobre su futuro. Desde ir a "completar-el-proceso" a Philadelphia, vestir la auripúrpura de los Lakers y hasta cambiar su rol deportivo a los cascos y hombreras del fútbol americano, tal como sugirió JuJu Smith Schuster cuando dijo que lo quería como nuevo compañero suyo en los Pittsburgh Steelers. Eso sí, durante el reciente enfrentamiento entre Cavaliers y Lakers, mientras LeBron daba un pase sin mirar, captaron a Earvin 'Magic' Johnson acercándose a Rich Paul, el agente de James, quien observaba el partido en primera fila. Esa escena más la situación actual de los Lakers, quienes están haciendo espacio en el tope salarial, son razones suficientes para seguir rumoreando hasta julio, cuando parta oficialmente el próximo período de agencia libre.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 8 de mayo de 2017

La batalla texana


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La serie de semifinales de conferencia en la NBA, entre los San Antonio Spurs y los Houston Rockets se trasladaba al estadio de los últimos con igualdad 1-1. Houston apabulló en el primer juego y San Antonio tuvo su desquite en el segundo. Ya en ese segundo partido hubo algunos ajustes de los Spurs, los cuales tuvieron que seguir forzosamente debido a la baja por lesión de Tony Parker, quien no podrá seguir jugando en estos playoffs.

Dicha ausencia generó el primer cambio de Gregg Popovich previo al tercer partido. En lugar de alinear a alguno de sus experimentados como Manu Ginobili o hasta Patty Mills, el director técnico de los Spurs decidió poner como titular a Dejounte Murray, un base novato que en temporada regular no solía jugar más de 10 minutos por partido. En verdad, la estrategia de Pop no consistía en darle más minutos a Murray, sino más bien mantener intacta la segunda unidad que tan buenos resultados le ha dado a San Antonio a lo largo de esta temporada.

Los Spurs lograron establecer su ritmo de juego en los primeros minutos del Juego 3, con muchas jugadas de pase y rotación entre los jugadores, que resultaron en una buena eficacia al aro. Mills ha jugado más minutos debido a la ausencia de Parker, pero su aporte sigue siendo igual de notorio, en el triunfo del viernes pasado fue el más destacado de los suplentes anotando 15 puntos. Por otra parte, los Spurs también fueron capaces de hacer el juego un poco más lento, algo que incomoda totalmente a los Rockets. Varias posesiones fueron largas y terminaban con jugadas cerca del aro o en 'isolation' como bien hicieron Kawhi Leonard y Lamarcus Aldridge, quienes anotaron 26 puntos cada uno.

Defensivamente, el conjunto de San Antonio logró cerrar opciones cerca del aro, frustrando muchos ataques de Houston. Encima, fueron turnando las marcas sobre James Harden y siempre con el detalle de no poner las manos cerca del barbudo, con tal que el armador de los Rockets no fuera a crearse faltas a su favor. Así fue como Houston quedó en 36.4% de efectividad al aro y con un discreto 12/38 de triples, como si fuera poco terminaron con apenas 92 puntos. Popovich había hecho el trabajo con sus jugadores y estaba logrando sacar de quicio a los Rockets.

Con toda esa adversidad, el equipo de Houston llegaba al cuarto juego con la necesidad de igualar la eliminatoria. Los Rockets debían contestar el golpe de los Spurs y lo hicieron, imponiendo desde el comienzo su baloncesto fluido, rápido y de mucho movimiento. Tuvieron la paciencia necesaria para encontrar buenos tiros, en un momento en que los jugadores de San Antonio hacían sus rotaciones defensivas y una vez que ya funcionaba el equipo, los triples volvieron a entrar. De igual forma, volvieron a tener jugadas de contra ataque y también mejores chances cerca del aro. El registro final lo dice todo: tras haber convertido 38 puntos en la llave en el tercer juego, anoche los Rockets anotaron 52. Una enorme diferencia que les ayudó a ganar convincentemente, con un total de 125 puntos - uno menos que los convertidos en el primer partido.

Los Rockets fluyeron y eso se notó en Harden, quien pudo resolver de mejor forma los acertijos defensivos de los Spurs, jugando más rápido y repartiendo el balón en varias ocasiones, con el propósito de encontrar a un compañero mejor posicionado para disparar. Su influencia es total, ya sea para tomar sus propios tiros como para asistir a los tiros de sus compañeros. En estos playoffs, Harden lleva 26 triples convertidos (solo es superado por los 28 de Stephen Curry) y tiene la mayor cantidad de asistencias a triples, con 34. Juega y hace jugar, por eso James es el intérprete principal en el esquema de Mike D'Antoni. Aunque hubo un aspecto muy considerable en el juego de anoche: Harden anotó 22 de sus 28 puntos cuando no era defendido por Leonard. En las jugadas que tuvo a Kawhi de frente, la efectividad al aro fue de apenas 1/5.

Los dos equipos ajustaron y la serie está 2-2 previo al quinto partido. Será interesante ver si Popovich o D'Antoni (o quizás ambos) deciden realizar alguna movida táctica o hasta algún cambio en la rotación de jugadores, con el fin de modificar la dinámica de juego. Es probable que la repartición de minutos entre los jugadores de los Spurs vuelva a alterarse y está por verse si afecta la lesión de Nené en los Rockets, el brasileño estaba realizando unos destacados playoffs siendo una opción muy válida cerca del aro. Hasta acá, hemos visto partidos interesantes con diferentes tipos de estrategia. Pese a lo abultados que han sido los resultados en tres de los cuatro partidos, es el desarrollo lo que ha transformado esta serie en una batalla entre dos de los grandes equipos del Oeste.

viernes, 20 de junio de 2014

Eternal Spurs


Como si fuera un guión escrito a la perfección. A 15 años de la obtención de su primer título, los San Antonio Spurs cerraron el curso 2013/2014 de la NBA en lo más alto, festejando su quinto campeonato. Este, tiene un sabor muy especial. Ciertamente, no es igual al primero (1999), al segundo (2003), al tercero (2005) o al cuarto (2007), en el que la franquicia alcanzaba un nivel de excelencia en su método y ejecución del mismo. Este quinto título representa la consagración definitiva de un proyecto, en el que todas las piezas importan y todas reman en la misma dirección. Es el triunfo de un gran equipo. Así, puramente tal. Equipo, grupo, colectivo. En los titulares queda el trío Tim Duncan-Manu Ginobili-Tony Parker, pero en la práctica los trece integrantes del equipo aportan. Todos aportan, todos se mueven, todos juegan, todos pasan la pelota, todos lanzan, todos anotan. Al final del ciclo, todos ganan y todos sonríen. Porque así lo practican y así lo sienten, el talento individual al servicio de un objetivo común.

El sabor especial de este triunfo también queda demostrado en como y contra quién se consiguió. El último obstáculo era el Miami Heat. Bicampeones defensores, con los que habían caído dramáticamente en las Finales pasadas, una serie en la que San Antonio tuvo contra las cuerdas a Lebron James y compañía, hasta
que un triple salvador de Ray Allen y los eventuales triunfos del Heat en el sexto y séptimo juego aseguraron el trofeo para Miami. Ellos eran los monarcas, el modelo a seguir en la liga, el que mejor aplicaba defensiva y ofensiva. Pero los Spurs estaban decididos a tener su revancha. Y no solo la tuvieron, la aprovecharon y la jugaron con un nivel técnico casi inaudito para una serie por el título. Cortinas, sucesión de pases, movidas con y sin la pelota, ofensivas al poste, rotación a las esquinas, tiros cercanos al aro y lanzamientos de tres puntos. La actual versión de los Spurs alcanzó la cúspide y ocurrió en el momento ideal. No solo ganaron la serie en cinco encuentros, acabaron pulverizando a un adversario que era visualizado por la liga como un monstruo indestructible. La sinfónica del maestro Gregg Popovich dio una cátedra, una revolución sin serla necesariamente. Su modo de juego parece inusual para los estándares de la NBA, pero en verdad, no es más que baloncesto clásico expresado de forma sublime por las 'Espuelas'.

Hablar de los Spurs es hablar de los fundamentos de Duncan, así como de las filtraciones de Parker y las jugadas de alto impacto de Manu. Y también lo es hablar del carácter de Kawhi Leonard (MVP de las Finales con 22 años de edad, oficialmente nació una estrella), la versatilidad de Boris Diaw, el crecimiento de Tiago Splitter, la eficiencia de Danny Green, la sutileza de Marco Belinelli y la superación (a sí mismo) de Patty Mills. Todas esas variables, tan distintas y tan ideales para conformar una fuerza colectiva armónica y admirable. Cuando un grupo logra conjuntarse y adquirir una coreografía natural y genuina, su puesta en escena es una auténtica delicia para quien lo ejecuta como quien lo observa. Y si no basta con su apreciación en la pista, en pleno juego, los números no hacen más que confirmarlo. A continuación, la producción ofensiva de los Spurs a lo largo de la serie.

Juego 1 (victoria): 110 puntos, 40 canastas convertidas, 30 asistencias, 59% de conversiones, 52% de triples.
Juego 2 (derrota): 96 puntos, 37 canastas convertidas, 16 asistencias, 53% de conversiones, 42% de triples.
Juego 3 (victoria): 116 puntos, 38 canastas convertidas, 21 asistencias, 59% de conversiones, 45% de triples.
Juego 4 (victoria): 107 puntos, 40 canastas convertidas, 25 asistencias, 57% de conversiones, 43% de triples.
Juego 5 (victoria): 104 puntos, 37 canastas convertidas, 25 asistencias, 47% de conversiones, 46% de triples.

Incluso en su única derrota de la serie, por apenas dos puntos de margen, los Spurs sostuvieron un alto índice de asistencias, que derivaron en una altísima efectividad en sus lanzamientos. Nada es casual, todo fue producto de su método. Curiosamente, los mejores pasajes los vivieron en el tercer y cuarto partido, ambos disputados en Miami, donde los Spurs lograron una diferencia de 20 puntos en ambas victorias. Esa expresiva diferencia se manifestó porque su rotación de balón alcanzó un grado en el que los jugadores se pasaban la pelota de memoria. Recibir y pasar al instante. Entrenamiento, repetición, ejecución, conversión. Eso puede lograr una idea que es ejecutada con convencimiento, en el que su nivel de excelencia puede volverse algo endemoniado. Un ejemplo: la primera mitad del tercer juego. En esos 24 minutos, San Antonio encestó 25 de 33 intentos a la canasta y 6 de 9 triples con 71 puntos en total. Esa ejecución parece propia de un videojuego, lograda con una práctica adictiva. Los Spurs lo hicieron en el básquetbol real y en un juego de Finales. Tan surreales son esas cifras que claramente indicaban que estabamos en presencia de un eventual campeón.

La grandeza, la verdadera grandeza, no sabe de modas, épocas específicas o fechas de vencimiento. En los últimos 15 años, los Spurs han ganado el 70% de sus partidos oficiales, más que ningún otro equipo en la NBA durante ese lapso, y de seis finales disputadas han ganado cinco. Eso es una dinastía, que ha sabido mantenerse en el tiempo, madurar, evolucionar y alcanzar un punto en que es inevitable su reconocimiento. Nunca los Spurs habían tenido suficiente crédito. Tal vez por ser de una ciudad 'chica' como San Antonio, por su estilo más asociado con la FIBA que la misma NBA, porque Duncan debe ser posiblemente la estrella con menos marketing, por la apariencia apática y cuadrada de Popovich. Claro, la apariencia. En verdad, esta franquicia ha flexibilizado y renovado sus recursos, por decisión de 'Pop' y en beneficio del equipo. La consagración de un proyecto que, a corto plazo, no parece tener fin. No solo fuimos testigos de la versión 2013/2014 de los Spurs, en la que reflejaron su mejor cara y expresión en toda su historia, sino que también asistimos a una brillante clínica de básquetbol.