lunes, 24 de febrero de 2014

El hielo olímpico sigue siendo canadiense

Sin sufrir tanto como hace cuatro años en Vancouver, el equipo canadiense de hockey sobre hielo masculino se impuso sin atenuantes en el partido decisivo ante Suecia, jugado en el Bolshoy Ice Dome de Sochi, para así defender con éxito la medalla de oro que habían logrado en el 2010, siendo la novena que cosechan en toda su historia, más que cualquier otra selección en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Defensiva y sólida portería fueron claves fundamentales para Canadá, algo que quedó de manifiesto en sus triunfos en la semifinal frente a Estados Unidos (1-0) y en el partido por la presea dorada frente a los suecos (3-0). Así lo entendían sus propios jugadores, quienes aprovecharon el leve pero suficiente margen que les bastó para vencer a USA, cerrando espacios frente al arco y cuando Carey Price, quien jugó en lugar del experimentado Roberto Luongo, fue exigido siempre respondió y con mucha seguridad. Apenas concedió tres goles en todo el torneo y contuvo el 97.2% de los remates que enfrentó. Razones suficientes para ser distinguido como el mejor goaltender de la competición.

Este equipo pasó por una serie de cambios en su alineación, pero que supieron llevar de buena manera. El más notorio fue el de su capitán, Sidney Crosby, quien estuvo fuera de la formación titular y hasta la final sólo registraba dos asistencias y ningún gol. Pero como buen líder, el héroe de Vancouver hace cuatro años, apareció en la final, robando el puck en su propio terreno y a base de velocidad lo llevó hasta la portería defendida por Henrik Lundqvist, a quien batió con un tiro que sacó mediante un amague previo. Un golazo de contra ataque que ponía a los canadienses con dos goles de ventaja en el segundo período y dejando una sensación de control y seguridad sobre un triunfo que ya venía.


En todo caso, a falta de más goles de Crosby, el equipo tuvo un goleo muy repartido. El líder en ese rubro fue Drew Doughty con cuatro, seguido por Shea Weber con tres. Otros cinco jugadores (Jeff Carter, Jamie Benn, Patrick Sharp, Jonathan Toews y Chris Kunitz) anotaron por lo menos un gol durante el torneo. En suma, una actuación redonda de los canadienses quienes además de destacarse en la NHL, replican sus grandes actuaciones en el contexto internacional.

Oro para Canadá, plata para Suecia y bronce para Finlandia. Una mención para estos últimos, cuya máxima estrella, Teemu Selanne (cuatro goles y una asistencia en este torneo) ganó su cuarta medalla en su sexta incursión olímpica, además de ser reconocido como el MVP del campeonato. Toda una leyenda, quien continúa coleccionando galardones a sus 43 años de edad, entre los que sobresale la Copa Stanley ganada en el 2007 con los Anaheim Ducks, equipo en el que sigue militando.

¿Y Estados Unidos? acabaron cuartos y sin medallas. Llegaron a la semifinal haciendo un buen torneo y goleando a todos sus rivales. Pero al parecer, la derrota ante Canadá los desmoralizó. Al día siguiente, perdieron el duelo por el bronce ante los finlandeses por 5-0, en un partido que tuvo Patrick Kane como antagonista, errando dos tiros penales. Final decepcionante que contrasta notoriamente con la autoridad mostrada por sus vecinos canadienses, para volver a ganar el oro olímpico y esta vez, en tierras rusas.

viernes, 21 de febrero de 2014

Repaso: Rockets 99, Warriors 102

El partido necesitó de una prórroga para ser definido, tras la igualdad a 99 en el tiempo reglamentario. El juego se caracterizó, en gran parte, por su paridad pero al mismo, por su imprecisión ofensiva, posiblemente influenciada por el hecho que tanto Rockets como Warriors venían de jugar y ganar como visitantes en la noche del miércoles.

Al igual que en el triunfo ante los Kings en Sacramento, fue David Lee el principal protagonista del equipo de Golden State, encabezándolos en anotaciones con 28 puntos, además de tomar 14 rebotes. Lee siempre tomó ventaja en sus duelos particulares en el poste y jugando muy cerca del aro, tomando tiros de media distancia o en la pintura, resolviendo con mucho toque. Stephen Curry había tenido un partido muy complicado hasta el tercer período, pero en los minutos decisivos apareció, primero, anotando el doble que llevó el partido al tiempo extra y luego, anotando las canastas que aseguraron la victoria. Curry finalizó el duelo con 25 puntos, de los cuales 15 surgieron mediante triples (cinco de ocho convertidos).

El conjunto de Houston llegaba a este juego con la mejor racha ganadora de toda la NBA (ocho triunfos en fila), pero su inefectividad en los lanzamientos les terminó costando caro. En el arrollador triunfo del miércoles en la casa de los Lakers, convirtieron 18 triples y en total, un 50% de sus intentos. En cambio, en su visita al Oracle Arena, solo metieron 9 disparos de tres puntos y en total, un 36% de sus lanzamientos. Mucho tuvo que ver el juego en la pintura, donde tuvieron muchas dificultades para convertir.

Dwight Howard solo convirtió 4 de 13 tiros (11 puntos) y ante esa dificultad, apareció la versatilidad de Chandler Parsons (21 puntos, 8 rebotes) y el atrevimiento de James Harden (39 puntos, su máxima de la temporada), pero no alcanzó ante unos Warriors que apretaron en defensiva, en los momentos cruciales del encuentro. Una prueba: el tapón de Jermaine O'Neal a Parsons, cuando se aprestaba a volcar el balón para poner a Houston arriba en el minuto final del overtime.

De esa forma, los Rockets pierden luego de haber ganado ocho partidos consecutivos, aún así se mantienen con la tercera mejor marca en el oeste (37-18), mientras que Golden State gana su sexto partido de los últimos diez y continúa en la séptima plaza de la misma conferencia, ahora con registro de 33-22.

Repaso: Heat 103, Thunder 81

El pasado 29 de enero, el Thunder se había impuesto ante el Heat en el sur de Florida y en la noche de ayer, el equipo de Miami devolvió el golpe a Oklahoma City, venciendolo ampliamente en su estadio, sacando provecho de todos los errores que cometió el conjunto local y con una alta contribución de su big three.

El Heat tuvo muy buenos inicios de cuarto que los ayudó a tener grandes ventajas que supieron manejar a lo largo del partido. Abrieron el juego convirtiendo 13 de 14 disparos (Lebron James: 5 de 5 en los primeros 3:11) y finalizaron el primer cuarto arriba por 34-17. En el segundo y tercer período, OKC intentó remontar gracias a rachas anotadoras de Russell Westbrook, quien regresó después de casi dos meses inactivo, y Kevin Durant, pero Miami contestó en los primeros minutos del último cuarto, con tres canastas consecutivas, siendo la última un triple de Chris Bosh, que extendió la diferencia a 19 unidades, la cual finalmente terminó siendo de 22.

El factor que definió los arranques anotadores del Heat fue en las jugadas de contra ataque que surgieron mayoritariamente en el mal manejo de balón, de parte de los jugadores del Thunder. En situaciones de fast break, los visitantes convirtieron 20 puntos y totalizaron 27 por resultado de los balones recuperados. Ahí también se entiende el 55% de efectividad con la que acabó Miami. 

Lebron James debió salir del partido a mediados del cuarto período, tras un fuerte choque con Serge Ibaka en un ataque a la canasta que terminó en una volcada, pero tras la caída, James comenzó a sangrar de la nariz y tardó varios minutos en levantarse. Pero al parecer, solo fue un susto, puesto que esa caída no fue tan grave como aparentaba en un principio. El alero dejó el encuentro con 33 puntos (15 de 22 tiros encestados) y 7 rebotes. 

Por su parte, Chris Bosh y Dwyane Wade anotaron 24 unidades cada uno. Un alcance con Wade, quien además dio 10 asistencias: se ve que le están haciendo bien esos partidos en que juega muy poco o simplemente no participa, ya que se le vio más fresco en este juego, en el que estuvo 37 minutos en la pista, en acciones de media cancha y hasta lanzándose en velocidad. Si sigue conservándose de aquí a abril, cuando inicien los playoffs, podría ser fundamental para el Heat en sus aspiraciones de un posible tricampeonato.

Del lado del Thunder, Kevin Durant encestó 28 puntos, pero como todo su equipo, estuvo muy impreciso con el balón en las manos y especialmente, cuando tenía la marca de Shane Battier, quien lo forzó a tomar varios tiros incómodos. Russell Westbrook anotó 16 y se notaron sus 27 partidos de ausencia, estuvo muy titubeante para controlar y pasar la pelota. Conjuntamente, Oklahoma City convirtió el 37.8% de sus intentos al aro y apenas metieron 2 de 20 triples.

Miami acaba su expedición por el oeste ganando cuatro de cinco partidos -curiosamente, esa derrota fue contra Utah-, mientras que OKC ve frenar su racha de tres triunfos consecutivos. En este momento, el Heat se mantiene en el segundo lugar del este con récord de 39-14, mientras que el Thunder sigue en lo más alto del oeste con 43 victorias en 56 partidos disputados.

lunes, 3 de febrero de 2014

Seahawks... ¡Wow!

En la historia quedará el triunfo de los Seattle Seahawks sobre los Denver Broncos, el cual representa un inédito título de Super Bowl para los Seahawks. Entrando en los detalles, nos encontramos con un equipo que arrasó con su oposición en todas las facetas del juego. La intensidad y el caos bajo el que se manejó el equipo de Seattle durante toda la temporada lo dejaron de manifiesto desde el comienzo del partido, cuya primera jugada marcó el camino, con aquel grosero error de coordinación entre Manny Ramirez y Peyton Manning. Algunas claves que se consignaban en los días previos se dieron tal cual y hubo otras que sorprendieron e hicieron todavía más clara la victoria del representante de la conferencia nacional. A continuación, una serie de puntos para comprender el 43-8 que le propinó Seattle a Denver.

La defensiva aplastó a la ofensiva: era el más anticipado de los duelos que ofrecía este partido y en el mismo, la mejor defensiva del torneo redujo a la mejor ofensiva a una mínima expresión. La fiereza tackleadora de los Seahawks es su marca de fabrica, creando una personalidad intimidante que se transmite por la actitud de jugadores como Richard Sherman, Kam Chancellor y Bobby Wagner, y que se traspasa a los oponentes, dictando las condiciones del juego. Además de la fuerza e intensidad, es fundamental su habilidad para anticipar movimientos. Anoche, colocaron presión a Peyton Manning con sus linieros, y en situaciones obvias de pase con cargas por el centro de algún safety y/o linebacker, al mismo tiempo que las rutas profundas de pases estaban cubiertas por los secundarios. De hecho, los receptores de los Broncos apenas promediaron 3.6 yardas después de atrapar el balón, siendo que esa es su especialidad. Limitaron a Denver a tan solo un touchdown y robaron cuatro balones, uno de ellos regresado a touchdown por cuenta de Malcolm Smith, quien terminó siendo el Jugador Más Valioso del encuentro.

Los errores de Peyton: el cinco veces MVP de la NFL sintió la presión en todo el partido y fue así como regaló dos intercepciones. En ambos casos, Manning fue apurado por la defensiva de los Seahawks y lanzó malos pases. El primero por sobre Julius Thomas y el segundo, desviado por un manotazo de Cliff Avril, provocando un envío alto y muy bombeado, derivando en siete puntos más para Seattle. Además, Manning se tomaba más tiempo del habitual para encontrar receptores, debido a la presión y al mismo tiempo, al excelente trabajo del perímetro de los Seahawks. Completó 34 de 49 intentos, un porcentaje habitual, no así las 280 yardas totales, las cuales muchas surgieron en la segunda mitad, ya cuando el partido estaba resuelto.


El impacto de Harvin: apenas jugó dos partidos en todo el año, pero pudo llegar al Super Bowl y Percy Harvin no desaprovechó la oportunidad. En su primera intervención, en una jugada de reversible, llevó el balón a lo largo de 30 yardas colocando a los Seahawks en posición de anotar. Luego, tuvo otro avance de 15 yardas, pero la jugada con la que terminó por desestabilizar a los Broncos y, a su vez, comenzar a asegurar el triunfo para su equipo, fue con el kickoff que devolvió para un touchdown de 87 yardas. Regresando del descanso, Harvin ponía a Seattle arriba por 29 puntos y mataba cualquier chance de remontada para el equipo de Denver. Cuatro toques de balón bastaron para que Harvin, quien se sumó al equipo esta temporada por vía de la agencia libre, causara estragos.

Wilson, un QB de confianza: el temple mostrado por Russell Wilson sorprendió gratamente. Más aún, si muchos de sus pases los completó lanzando dentro del pocket y con muy buena puntería. Un ejemplo: en situación de tercer down, en el primer cuarto,Wilson se mantuvo dentro del bolsillo de protección y lanzó una perfecta espiral para Doug Baldwin, quien de un quiebre dejó atrás a Champ Bailey para ganar la posición y eventualmente, el balón. El mariscal seahawk leyó muy bien esa movida y de igual forma, realizó esa jugada. Signos de evolución para un jugador elegido en la tercera ronda del draft y que, en su segundo año en la liga, ya tiene un campeonato ganado.

Se destacan a distintos jugadores y cualidades en Seattle, pero a la larga se trata de un triunfo netamente colectivo. Su defensiva fue el pilar que los mantuvo en pie durante la temporada y cuando se requirió de ofensiva y cuadros especiales para asegurar victorias, ahí estuvieron los arranques bestiales de Marshawn Lynch, las escapadas de Wilson y los regresos de patadas, jugadas con un toque de locura que caracteriza a este equipo y que a su vez, contagia al 12th Man, su reconocida fanaticada, que recíprocamente apoya a los Seahawks con sus gritos que llegaron hasta provocar un temblor dentro de su estadio, en un momento de la temporada.

Este mérito conjunto es más llamativo si se considera la rudeza con la que los Seahawks juegan cada snap, al contrario de la tendencia pasadora que se ha impuesto relativamente en los últimos cinco años dentro de la liga. Aún con todos los récords pasadores que caen, han caído y seguirán cayendo, para ser campeón se necesita balance en ofensiva, defensiva y equipos especiales. Así lo hizo Seattle a lo largo de todo el curso y así lo demostró anoche en The Meadowlands, anotando de cinco maneras distintas: con un touchdown de su ofensiva, un touchdown de su defensiva, con una patada devuelta a la zona final, con goles de campo y con un safety.

La ciudad esmeralda está de fiesta. Sus Seahawks celebran su primera victoria en un Super Bowl y tan solo el segundo campeonato de su historia en deportes majors (el anterior: Supersonics, finales de NBA 1979). Por la juventud e ímpetu que transmite su grupo de jugadores, cuyo promedio de edad no supera los 25 años, invita a pensar en futuras apariciones de estos 'Halcones Marinos' en más Súper Domingos, en la presente década. Una nueva fuerza se ha desatado en la NFL, está en Seattle y ha evolucionado con furia.
Un campeón que impresiona.

lunes, 27 de enero de 2014

Ice Bowl

Dentro de seis días se estará jugando en New Jersey, la 48° edición del Super Bowl. Un hecho histórico ya que será el primero en el área de New York/New Jersey y el primero que se dispute al aire libre con temperaturas bajo, y no se descarta la chance de ser el primero que también se juegue con el terreno de juego cubierto de nieve. Algo inédito, sin dudas. Pero a lo largo de la historia de la NFL, han habido juegos de playoffs que fueron celebrados bajo condiciones muy frías. Y una ciudad que está directamente vinculada con esa clase de acontecimientos es Green Bay, que hace tres semanas tuvo un partido de postemporada a 20 grados bajo cero y remontándonos más de 45 años atrás, nos encontramos con uno de los juegos más memorables por lo que había en disputa y por las condiciones gélidas bajo las que se jugó aquel partido.

En la tarde del 31 de diciembre de 1967, Lambeau Field recibía el partido por el campeonato de la vieja NFL. Los bicampeones reinantes Green Bay Packers recibían a los Dallas Cowboys, en una re-edición de la final disputada un año antes, pero en esa ocasión, los 25 grados bajo cero que habían a la hora del kickoff, le dieron una característica completamente especial. El frío era tal, que sobrepasó al sistema de calentamiento del césped del terreno de juego, dejando la cancha congelada. Otro aspecto para comprender la dificultad climatológica: los silbatos de los jueces también se congelaron, y debieron marcar cada cobro nada más que con sus gritos.


Los Packers, sacando ventaja de su localía -y del frío, posiblemente- no tardaron en poner puntos en el marcador y en pleno primer cuarto, ya ganaban por 14-0, con dos pases de touchdown de Bart Starr a Boyd Dowler. Estaban en pleno control de las acciones, pero ellos mismos ayudaron a los Cowboys a meterse en el partido, con dos balones perdidos que derivaron en 10 puntos consecutivos de los visitantes. Al iniciar el último cuarto, Dallas tomó ventaja en el marcador, luego de ejecutar la halfback option, donde Dan Reeves eligió lanzar un pase profundo a Lance Rentzel, quien lo llevó a las diagonales. El equipo de Green Bay debía remontar, si pretendía sumar otro título más.


Con menos de cinco minutos en el tiempo reglamentario y desde su yarda 32, los Packers iniciaron su última ofensiva. Starr lució muy bien, completando tres pases que llevaron el ovoide hasta dentro de la yarda 20 del territorio Cowboy. Faltaban 16 segundos para el final y con el balón en la yarda 1, Starr pidió el último timeout disponible para decidir con el coach Vince Lombardi, cuál iba a ser la jugada a ejecutar. En la charla, el mariscal solicitó correr la jugada que hoy es conocida como QB Sneak y Lombardi aprobó la idea, bajo el grito de: "¡Correla y vamonos luego de aquí!". Un detalle no menor: el guard derecho, Jerry Kramer, había notado un punto débil en el centro de la línea defensiva de Dallas. Eso justificó en gran medida la decisión de realizar esa jugada.

Una vez alineados, a una yarda de entrar a la zona de anotación, el balón se puso rápidamente en juego. Y tan rápido como fue el snap, Kramer y el centro Ken Bowman se llevaron por delante al tackle defensivo, Jehtro Pugh, creando el espacio suficiente para que Starr cruzara el goal line con el balón en su poder y así, anotar el touchdown que colocó a los Packers arriba por 21-17, el cual acabó siendo el marcador final. Green Bay lograba el tricampeonato, el último que se iba a dar en el fútbol americano profesional y en medio de un clima que hizo de este partido en uno de los más grandes de la historia.

Sólo para entender aún más la trascendencia de este juego: tanto el manager general de los Cowboys, Tex Schramm, como los entrenadores de ambos equipos, Vince Lombardi y Tom Landry, así como también 12 jugadores (Bob Lily, Bob Hayes, Bart Starr, Ray Nitschke, entre otros) forman parte del Salón de la Fama en Canton, Ohio.

viernes, 24 de enero de 2014

The Wild West

Kevin Durant es el jugador del momento en la NBA. Es el líder de anotaciones, promediando 31 puntos por partido y en los últimos 10 juegos, ha promediado 37.7. Esta semana, encestó 46 en el triunfo del Oklahoma City Thunder sobre los Portland Blazers, en la noche del martes y al día siguiente, convirtió 36 en la victoria a domicilio sobre los San Antonio Spurs. Por momentos, parece ser una fuerza muy difícil de derribar y su mecánica de tiro está alcanzando niveles de excelencia, tal como se ha manifestado en esta racha infernal. En estos días no sería descabellado creer que si Durant compitiera en solitario frente a cinco mortales, KD ganaría ese duelo y con la misma seguridad que suele mostrar en cada partido.

Si de ritmo infernal se trata, nada como lo que ofrecen los Blazers y los Rockets. El lunes pasado se enfrentaron en Houston, con triunfo para los locales (126-113) y por la velocidad que metían ambos equipos, la pista mas bien era un hipódromo. En lo que va de curso, estos son los equipos que más triples han intentado (Houston 1.148, Portland 1.092) y en el juego mencionado, se lanzaron 58 tiros de tres puntos, siendo los Rockets mucho más efectivos con un 48% de conversiones (16 de 33). Ritmo elevado, pases rápidos y muchos puntos. En su momento, puede ser llamativo, pero si no hay un mínimo de resistencia defensiva no hay un balance necesario y con ello, el juego pierde solidez.

Solidez es la que buscan los Golden State Warriors. Lentamente, están ajustando su defensiva. De hecho, sorprenden con el tercer mejor índice de eficiencia defensiva, permitiendo 102 puntos por cada 100 posesiones. Esto se añade a su conocida exquisitez ofensiva, con rotación permanente y fluida de la pelota, encontrando generalmente el tiro más cómodo. Actualmente, el 58% de sus canastas provienen de asistencias. Justicia con Stephen Curry, quien es nominado a su primer partido de estrellas, aunque el base lleva más de un año jugando a nivel estelar, consolidándose como anotador y pasador (23.5 puntos, 9.2 asistencias). Aparte, es quien más rápido se desprende del balón, tomándose 0.4 segundos para lanzar, superando la media de 0.54 de toda la liga.

Un equipo prometedor: Phoenix Suns. En su primer año con Jeff Hornacek como director técnico, están superando sus propias expectativas y si los playoffs comenzaran hoy, estarían clasificando en la séptima posición (récord 24-17). La agilidad de sus jugadores para correr la cancha y jugar muchas posesiones les da ventaja frente a muchos de sus rivales y además, con anotación muy repartida. Seis jugadores promedian 10 o más puntos, siendo Goran Dragic y Eric Bledsoe los más destacados con 19.4 y 18.0. Ya tienen un estilo definido para jugar, es de suponer que a futuro tendrían que establecer a un jugador que conduzca las ofensivas (Dragic debiera serlo). Eso sí, noches como la del miércoles, cuando le clavaron 124 puntos a los Pacers, el mejor equipo defensivo del torneo, invitan a soñar con un futuro auspicioso en Arizona.

lunes, 20 de enero de 2014

El método y la furia

No suele ocurrir muy a menudo en la NFL, pero en esta oportunidad se ha dado la lógica. Por primera vez en cuatro años, los dos clasificados número uno se verán las caras en el Super Bowl XLVIII. Y lo más atractivo, es que se enfrentarán la mejor ofensiva con la mejor defensiva de toda la temporada, algo que se dará por apenas segunda oportunidad en la historia del Super Bowl (la vez anterior: SB 36 - Raiders, ofensiva # 1 vs. Buccaneers, defensiva # 1). Cada uno superó de distintas formas sus duelos de final de conferencia. Uno con más seguridad y otro, pasando por un vaivén de emociones a lo largo de su partido. Así es como Denver Broncos y Seattle Seahawks quedaron como los finalistas de este curso.

Los Broncos iniciaron el partido ante New England Patriots despejando en su primera ofensiva, pero de ahí en adelante, lograron seis marchas consecutivas que acabaron con puntos, arrasando en yardas (507), primeros downs obtenidos (27) y tiempo de posesión (35:44). Una serie que refleja su solidez como unidad ofensiva fue la que abrió el tercer cuarto, donde recorrieron 80 yardas en 13 jugadas. Esa ofensiva la corrieron en modo "no huddle" y Peyton Manning, como un auténtico director de orquesta, comandó a su equipo, con formaciones abiertas en las que siempre logró encontrar receptores en rutas cruzadas o profundas y como alternativa, dándole el ovoide a Knowshon Moreno quien explotó los enormes espacios que se generaban en la parte interior de la línea. En eso último, Zane Beadles; Manny Ramirez y Louis Vásquez se llevan el crédito por dominar en cada una de sus asignaciones.

Manning siempre encuentra una forma de encontrar duelos favorables para sus receptores (ayer, Demayrius y Julius Thomas se dieron un festín atrapando pases) y siempre diagnostica las debilidades que puede explotar de las defensivas rivales. En estos playoffs no han anotado de la misma forma que en temporada regular, pero siguen llevando el ritmo y control de los partidos. En New Jersey, jugarán por el título y lo harán frente a la defensiva mejor preparada que se van a encontrar en todo lo que va de temporada.

Caos, locura y descontrol. Bajo ese ambiente se jugó el partido por el título de la Conferencia Nacional y bajo esos términos se movieron los Seattle Seahawks. Comenzaron con un balón suelto de Russell Wilson y permitiendo 10 puntos consecutivos de los San Francisco 49ers, pero paulatinamente la inercia del partido se fue cargando un poco más hacia su lado. Los 'Hawks siguen con nivel muy discreto en ofensiva, pero fueron jugadas rotas o de plano, 'big plays' las que mantuvieron a los locales en la pelea.

La conexión de 51 yardas de Wilson (tras un scramble de ocho segundos) con Doug Baldwin que les trajo sus primeros tres puntos, la escapada de Marshawn Lynch de 40 yardas para empatar el partido y el bombazo de Wilson a Jermaine Kearse, en cuarto down, que los puso arriba en el marcador. Tres grandes jugadas que pusieron a vibrar a todo Seattle y con las que lograron remontar la desventaja inicial.

Esos mismos términos de caos, locura y descontrol caracterizaron a su defensiva, tackleando y no dejando correr a Frank Gore, forzando a pasar en situaciones claves y robando tres balones en el último cuarto. El tercer robo fue la intercepción que selló la victoria, secuencia que tuvo a Richard Sherman como protagonista desviando el balón. Sherman es capaz de cubrir personalmente a cualquier receptor, tal como lo hizo ayer con Michael Crabtree y juega con una vehemencia tal que inspira a todo su equipo, al mismo tiempo que asusta a sus oponentes... y también a algunas reporteras. ¿No es cierto, Erin Andrews?

La técnica y la garra. La ofensiva y la defensiva. Denver y Seattle. La 48° edición del Super Bowl nos ofrecerá un auténtico choque de contrastes y si nos detenemos en los quarterbacks, también estamos hablando de dos estilos y generaciones distintas. El perfeccionismo y estilo clásico de Peyton Manning y del otro lado, Russell Wilson con sus habilidades para correr y escaparse de los rivales. En una final que podría ser histórica en caso que se juegue con el campo nevado, también podríamos ver historia en el caso de un primer título para los Seahawks o bien, de un segundo anillo que consagraría aún más la trayectoria de Manning. El último partido de la presente liga está a menos de dos semanas y las características de ambos equipos, de por sí, lo convierten en uno muy atractivo.