miércoles, 30 de septiembre de 2015

Pretemporada extendida

Partidos lentos con desarrollo impreciso, equipos en fase de formación, arbitrajes desprolijos. Elementos que son característicos en agosto, cuando se juega la pretemporada de la NFL, pero que paulatinamente se han prolongado por todo septiembre. En las tres primeras fechas de la presente temporada, hemos presenciado muchos encuentros cortados con ofensivas relativamente descoordinadas, penalidades por montones y lo peor, lesionados de seria consideración.

El hecho que los titulares participen muy poco de los partidos de pretemporada genera que en las primeras fechas de competición, todavía algunos equipos estén armándose, teniendo que remontar marcadores, tal como ha sido el caso de los Atlanta Falcons en sus tres partidos, debido a su lentitud para iniciar los juegos. Aunque también es muy necesario consignar el siguiente factor: cuando se aprobó el actual convenio laboral colectivo en 2011, uno de los puntos importantes era la reducción del contacto físico en las sesiones de entrenamientos. Eso se puede notar en la imprecisión que tienen equipos que están iniciando una nueva etapa con nuevos entrenadores o nuevos quarterbacks y también, en todas las lesiones que se han dado a raíz de serias fracturas, afectando a toda clase de jugadores. Ni los estelares se salvan, como pasó con Jordy Nelson en pretemporada y como ocurrió en las últimas dos fechas con Tony Romo y Ben Roethlisberger. Si bien los golpes y las lesiones son parte del fútbol americano, estas se han incrementado aún más bajo el actual reglamento. A la larga, eso conspira en contra del espectáculo. O acaso, cuando los encargados de la liga que programaron el duelo del próximo domingo en la noche entre New Orleans Saints y Dallas Cowboys, ¿lo hicieron pensando en tener a Luke McCown y Brandon Weeden como mariscales titulares? lo dudo.

Otro aspecto que también entra en esta dinámica es el arbitraje. Muchos cobros, algunos dudosos. Aparte, en ocasiones se están tomando demasiado tiempo en explicar y/o corregir penalidades, lo mismo para revisar jugadas y entregar sus respectivos veredictos. Se habla que en la liga pretenden enfatizar las interferencias de pase ofensivas, tal como siempre se hace con las defensivas, cosa que se ha notado mucho en este mes - en promedio se cobraron 9 interferencias ofensivas por cada fecha, siendo que el año pasado no se cobraban más de 6 por semana. Pero en general, se han dado juegos con muchas penalidades como ocurrió en la segunda semana, donde se marcaron 298 faltas, la mayor cantidad de infracciones cobradas en una fecha de competición, en toda la historia. Para tener una idea y para hacer una proyección de aquí a final de temporada, van estos datos: en lo que llevamos del actual curso se han marcado 244.7 castigos por cada fecha, superando ampliamente a los 199.3 que se marcaron por fecha en todo el 2014, los 184.5 del 2013, los 188.5 del 2012 y los 193.5 del 2011. Literalmente, están volando los pañuelos. Y con el nivel de varios equipos, ha dejado como resultado un espectáculo tedioso.

Alrededor de la NFL

- New England Patriots y Green Bay Packers son los mejores equipos de la liga en este comienzo de temporada. Han ganado todos sus partidos, han dominado a sus rivales, sus quarterbacks, Tom Brady y Aaron Rodgers, rinden como estrellas que son, pero bien saben que al Super Bowl no se accede ni mucho menos se gana en el primer mes de temporada. Mantener y elevar aún más su nivel es la consigna tanto para Bill Belichick como para Mike McCarthy.

- Evidentemente, el cambio de ubicación en los puntos extras (desde la yarda 2 a la yarda 15) trajo un poco más de incertidumbre en el marcador y más fallos en estas patadas que casi siempre eran certeras - se han fallado 13 XP's en tres semanas, en todo el 2014 se fallaron solo 8. Y aparte, una novedad muy interesante: ahora, el equipo defensivo tiene la chance de retornar el balón y anotar, en caso de bloquear la patada. Aqib Talib, de los Denver Broncos, estuvo cerca de hacerlo el domingo pasado frente a los Detroit Lions. Una sensación de suspenso... más bien, inédito suspenso. Ese que genera una innovación en el reglamento.

- A sus 32 años, Darren Sproles sigue siendo un must watch player. Cada vez que toma el balón y cada vez que tiene un poco de espacio para llevarlo por la cancha, esta se convierte en un escenario digno de un videojuego, donde el running back de los Philadelphia Eagles es el protagonista, tal como lo fue en aquella jugada de 89 yardas que hizo el domingo pasado frente a los New York Jets. Recibió el despeje, esquivó un par de rivales y chao. Pura velocidad, puro instinto. El football según Sproles.

Top Five

1. New England Patriots (3-0). El conflicto por los supuestos balones desinflados no ha hecho más que darles una motivación adicional a los vigentes campeones. Brady, a sus 39 años, sigue moviendo el balón a su antojo.

2. Green Bay Packers (3-0). Después de tres fechas, el rating de Aaron Rodgers es 135.4 y su balance de touchdowns/intercepciones es 10/0. Y eso que perdió a su mejor receptor por todo este año.

3. Arizona Cardinals (3-0). Una defensa capaz de presionar rivales y crear grandes jugadas, y así marcar la pauta del juego. En la ofensiva, será clave que Carson Palmer pueda mantenerse saludable.

4. Atlanta Falcons (3-0). Han venido de atrás en sus tres partidos, pero aún así impresiona su agilidad para jugar en ofensiva. Julio Jones se consagra como receptor estelar y el método de Dan Quinn ya comienza a generar frutos.

5. Denver Broncos (3-0). A falta de ofensiva, ha aparecido la defensiva asegurando los triunfos con capturas e intercepciones en momentos críticos. La pregunta que todos nos hacemos es si estamos viendo lo último en la carrera de Peyton Manning.

domingo, 30 de agosto de 2015

Del rugby al football


Una de las principales historias que ha dejado la presente pretemporada en la NFL se concentra en la figura de Jarryd Hayne, un australiano de 27 años que decidió dejar atrás su estatus de superestrella en la liga australiana de rugby, donde fue distinguido en dos ocasiones como el mejor jugador de la competición, para emigrar a Estados Unidos y probar suerte con cascos y hombreras. Si bien este no es el primer caso de un rugbista que pasa al fútbol americano, este es uno bien particular. Hayne, en sus años en el rugby, siempre sobresalió por su habilidad para correr con el balón, eludir rivales y anotar tries por doquier. Cualidades que bien pudieran asemejarse a las que poseen los buenos corredores y/o regresadores de patadas en la NFL y precisamente, esas son las posiciones en las que está probando Hayne con los San Francisco 49ers.

Ha estado presente en los tres partidos disputados por los Niners en este mes, donde no ha pasado inadvertido. Solo para tener una referencia: el pasado 15 de agosto, ante los Houston Texans, hizo un acarreo de 53 yardas en su segunda intervención con el balón, mientras que el pasado 22 agosto, frente a los Dallas Cowboys, sumó más de 100 yardas entre corridas y regresos de patadas, incluyendo una jugada de 27 yardas, donde siguió bloqueos y superó a tres rivales con una asombrosa facilidad. El oriundo de Sidney desea ser parte de la NFL, tal como anunció el año pasado cuando confirmó su partida de la liga de rugby y por su fuerza e instinto para correr con el balón, reúne interesantes condiciones como para ser parte del plantel de 53 jugadores, que son los que quedan con el equipo para disputar la temporada. Aunque para eso, Hayne deberá pasar los dos cortes correspondientes. 

A través de la historia, se han dado casos como el de Jarryd, siendo el galés Terry Price quien abrió el camino para los rugbistas, cuando en 1971 cambió las canchas europeas por el uniforme de los Buffalo Bills, el equipo que le dio la oportunidad de probarse fútbol americano profesional. Aunque los rugbistas convertidos en futbolistas comenzaron a destacarse a partir de los años 80s. Y aquí, hay tres ejemplos que son dignos de destacar.

Steve Tasker es recordado por ser uno de los jugadores más destacados de los Buffalo Bills entre 1986 y 1996, en particular por sus contribuciones en cuadros especiales, retornando patadas e incluso, bloqueando despejes de los rivales. A pesar de no ser tan grande, siempre fue reconocido por ser muy agresivo, razón por la cual desempeñó como rugbista en la Universidad de Northwestern, luego de haber terminado su etapa en el fútbol americano, llegando a ser distinguido como el mejor jugador de la Conferencia Big Ten, a pesar de no haber tenido experiencia previa en el rugby. Recién después de esa fugaz etapa jugando con la ovalada, pasó la NFL en 1985 donde fue elegido por los Houston Oilers.

Futbolistas o rugbistas que pasan a la NFL por pegarle fuerte al balón son muchos y el sudafricano Gary Anderson ha sido uno de los más sobresalientes dentro de esa particular especie. Anderson, en su etapa escolar, jugaba rugby y solía patear muy bien el balón, y un día recibió un llamado para probarse con los Philadelphia Eagles. De ahí no paró más. Desde su debut con los Pittsburgh Steelers en 1982 hasta el final de su carrera con los Tennessee Titans en 2004, acertó el 80% de sus intentos de gol de campo, llegando a tener un 100% de eficacia en la temporada regular de 1998 con los Minnesota Vikings (eso sí, en esos playoffs cometió su único fallo y costó la derrota a los Vikes). Con 538 field goals, se retiró como el segundo mejor de toda la historia.


Y un caso más reciente es el de Haloti Ngata, quien se ha destacado como uno de los más dominantes jugadores de línea defensiva en sus nueve años de carrera en la NFL, hasta el año pasado siempre estuvo con los Baltimore Ravens y a partir de este año, estará con los Detroit Lions. Pero mucho antes de ser una estrella con casco y hombrera, Ngata pasó parte de su juventud jugando al rugby en el colegio Highland de Salt Lake City, donde usaba su fuerza física (154 kilos en la actualidad) para derribar rivales con el balón en sus manos. Un auténtico tractor, quien no solo cambió el rugby por el football, sino que también cambió su rol en la cancha. De ofensiva a defensiva, y dada su capacidad física, fue un cambio que le quedó bastante bien.

Es cierto, rugby y fútbol americano son dos deportes muy distintos. Pero ciertas habilidades de algunos de sus exponentes los acercan un poco más, tal como lo demostró en su momento el pie de Anderson, la intensidad de Tasker, la fuerza de Ngata y como pretende hacerlo ahora Hayne en San Francisco. La versatilidad como una forma de actuar en el deporte profesional.

sábado, 11 de julio de 2015

El auge del Small Ball

Tomar el balón, abrir la cancha, pasar rápido entre los compañeros, crear situaciones ideales para
lanzar triples o bien, canastas fáciles en la llave, aprovechando los desmarques. Agilizar el ritmo para tener más posesiones y con ello, tener más opciones para anotar. Ese es el básquetbol que ha irrumpido con fuerza en las dos últimas temporadas de la NBA y cuyo notorio éxito invita a creer que el Small Ball es un estilo que ha llegado para quedarse.

Esta forma ofensiva y alegre parece novedosa, pero no lo es tanto si recordamos a aquellos Phoenix Suns que dieron espectáculo hace una década, dirigidos por Mike D'Antoni y comandados en la pista por Steve Nash, Amare Stoudamire y Shawn Marion. El vértigo que imponían esos Suns los llevó a liderar las tablas anotadoras de la liga entre 2005 y 2008, metiéndose incluso dentro de los cuatro finalistas en dos años consecutivos. Ese juego de correr y disparar fue, en ese momento, un refresco para una competencia que estaba siendo predominada por las defensivas y los partidos de lento desarrollo.

Si tomamos como ejemplo aquel equipo y lo trasladamos a la NBA del 2015, claramente podemos comprobar que esos Suns marcaron un precedente. Desde entonces, han aparecido más equipos con bases rápidos y aleros ágiles, además de tener una predilección colectiva por el triple. Justo las cualidades que requiere un equipo para correr este tipo de ofensivas, tal como está ocurriendo en la actualidad con los Golden State Warriors, quienes terminaron ganando el campeonato jugando con un alero en el puesto de pívot, en la figura de Andre Iguodala quien fue el MVP de las Finales, ejerciendo un rol muy importante en ofensiva, debido a sus cualidades tiradoras que obligaron a sus pesados marcadores a moverse más allá de su espacio habitual.

Además, los Warriors cuentan con bases y aleros idóneos para jugar al Small Ball. El niño que juega de profesional (a.k.a. Stephen Curry) mueve la pelota, tira a la canasta y asiste a sus compañeros con una espontaneidad asombrosa - además de batir el récord de triples convertidos en una temporada en dos ocasiones, con 272 en 2013 y 286 en este año. Klay Thompson complementa muy bien saliendo de cortinas y ubicándose correctamente para lanzar triples, mientras que Draymond Green corre, ataca, lanza, asiste y hasta juega defensiva. Las condiciones necesarias para un alero flexible y ágil. Así fue como los Warriors marcaron la pauta en la temporada recién finalizada, siendo el equipo con el mejor ritmo de juego (98.3 posesiones por juego) y la mejor eficiencia ofensiva en toda la competición (111.6 puntos por cada 100 posesiones).


En términos estadísticos, el ritmo de juego es uno de los parámetros que sirven para comprobar la evolución que ha tenido la NBA en la última década. En 2005, se jugaban 90.9 posesiones por partido, en tanto que en los últimos dos años se han jugado 93.9. Exactamente tres posesiones más a través de diez años. Parecen pocas, pero bien se pueden notar al observar partidos. Se corre mucho más en la competición actual. Los porcentajes y eficiencias no han variado mucho en los últimos diez años. Los equipos más anotadores se mantienen promediando entre 105 a 110 puntos por partido, mientras que los ratings ofensivos han oscilado entre los 104.6 a 107.6 puntos por cada 100 posesiones. Pero existe otro parámetro muy revelador que permite comprobar de igual forma esta evolución ofensiva y tiene relación con la tendencia a lanzar triples. Ojo, no encestar sino que meramente intentar disparos de tres puntos.

Aquellos Phoenix Suns eran reconocidos, entre otras cosas, por lanzar muchos triples, llegando a promediar casi 29% intentos de triples por partido en la temporada 2004/2005, superando largamente a la media de la liga de dicho año (19.6%) y sin tener un sólo equipo que superara el 30% de triples lanzados por juego. ¿Qué ha pasado desde entonces? lentamente comenzaron a incrementarse los tiros detrás de la media luna, siendo el Orlando Magic el primer equipo en superar el 30% de intentos de 3's en la campaña 2008/2009, tendencia que mantuvieron hasta la liga 2011/2012. Ellos y los Knicks eran los únicos en lanzar tal proporción de triples en esos años. Pero en las últimas tres temporadas, comenzó a darse una erupción triplera.

Entre el 2005 y 2012, el promedio de triples intentados en la liga subió de 19.6 a 22.6, y de ahí los promedios han escalado a 24.3 en 2013, 25.9 en 2014 y 26.8 en este 2015. Esa evidente subida de los últimos tres años condice con una mayor cantidad de equipos que han apostado por bajar la estatura de sus alineaciones y empezar a jugar más rápido y buscar más tiros de larga distancia. Así es como hemos pasado de sólo dos equipos que lanzaban sobre 30% de triples en 2012 a ¡siete! en la temporada recién finalizada. Esos siete equipos en cuestión: Houston Rockets, Cleveland Cavaliers, Los Angeles Clippers, Atlanta Hawks, Philadelphia 76ers, Portland Trail Blazers y Golden State Warriors.

Si nos fijamos en los equipos, son planteles que están armados con jugadores ideales para el Small Ball y encima, los resultados han justificado esa apuesta. Cuatro de esos siete equipos llegaron al tramo final de los playoffs: Hawks, Cavaliers, Clippers y Warriors, siendo estos últimos los campeones. En el 2013, habíamos visto destellos de Small Ball con el Miami Heat, especialmente cuando alineaban a Chris Bosh como un pívot falso. En el 2014, los San Antonio Spurs alinearon a Boris Diaw como pívot para las Finales y tal movida de Gregg Popovich dejó como resultado una lluvia de triples. Ahora en 2015, los Warriors llegaron a disputar el título como un reconocible equipo triplero y de tal manera, lograron adjudicarse el trofeo Larry O'Brien.

Quizás, dentro de un tiempo aparezca otro equipo que imponga un estilo distinto que sea visto como revolucionario, pero por ahora, las alineaciones "chicas" son las predominantes en la liga. Muchas corridas, muchos tiros, muchos puntos y partidos rápidos. Baloncesto ofensivo, colectivo y muy vistoso.

Oficialmente, estamos en la era más triplera de la historia.

sábado, 30 de mayo de 2015

NBA Retro: Steve Kerr, el jugador

A través de sus 15 años de carrera como jugador en la NBA, Steve Kerr nunca se caracterizó por ser alguien estelar. Es más, siempre fue un jugador de banca que entraba y cumplía un rol determinado, llegando a distinguirse por ser un confiable tirador, en especial de triples. Hasta el día de hoy se recuerdan mucho las anécdotas de sus cinco temporadas con los Chicago Bulls, siendo parte de la segunda trilogía de campeonatos ganados en 1996, 1997 y 1998 y donde Kerr acabó encestando el tiro que les dio el segundo de esos títulos, tras recibir una asistencia de Michael Jordan.

Luego del título del '98, Kerr fue transferido a los San Antonio Spurs, un equipo aún en construcción y cuyo aporte fue similar al que tuvo en Chicago, incluso llegando a jugar en proporciones mucho menores. En su primer año con los Spurs, ganó el campeonato y jugó otras dos temporadas más donde no tuvo actuaciones muy sobresalientes. Por lo mismo fue transferido a los Portland Trail Blazers en 2001 y luego de un año ahí, volvió a San Antonio para la temporada 2002-2003, la que terminaría siendo la última en su carrera.

Kerr apenas jugaba algunos minutos y en la rotación aparecía detrás del titular, el joven Tony Parker, y del segundo armador, Speedy Claxton. Pero llegó un momento en que Popovich requirió de las habilidades y en especial, de la experiencia de Steve. Y fue en una situación crucial. Durante la segunda mitad del sexto juego de las finales del Oeste frente a los Dallas Mavericks, los Spurs estaban en problemas. En un momento del tercer cuarto estuvieron abajo por 15 puntos y debido a la improductividad de Parker y Claxton, Kerr entró a la pista y junto con Tim Duncan, Stephen Jackson y el debutante Manu Ginobili armaron una remontada que se veía muy poco probable.

Jackson metió cinco de siete triples y encabezó las anotaciones de los Spurs esa noche con 24 puntos, Timmy D hizo doble decena (18 puntos, 11 rebotes), Ginobili volvía locos a los Mavs con sus ataques al aro, pero lo que terminó desnivelando el juego a favor de San Antonio fue la sangre fría que mostró Kerr en esa remontada. Lanzó cuatro tiros al aro, los cuatro de triples y los cuatro entraron, completando 12 puntos... ¡en 13 minutos! De hecho, Kerr puso arriba a los Spurs en el último cuarto con uno de esos triples, poniendo a vibrar a sus compañeros que festejaban en la banca y convirtiendo el estadio de Dallas en un funeral.

Así de súbito y así de letal fue el impacto de Kerr, quien decidió aquel partido y le dio el pase a las finales de liga a los Spurs. Dos semanas más tarde, estaba celebrando el campeonato -segundo con San Antonio, quinto de su carrera- luego de vencer en seis juegos a los New Jersey Nets. Broche de oro para una carrera en la que fue titular en apenas 30 partidos -sobre 1.038 disputados-, pero en la que igualmente encestó 45.4% de sus triples intentados, siendo uno de los tiradores más certeros de la historia.

Desde entonces, Steve ha sido comentarista televisivo, manager de los Phoenix Suns y desde hace menos de un año, ha probado suerte como director técnico. Y hasta acá, con mucho éxito. El ahora coach estará disputando las finales con los Golden State Warriors en menos de una semana y con un estilo que bien pudiera asemejarse con la imagen de Kerr como jugador: saliendo de cortinas, buscando tiros y encestando triples. Tal como lo hizo en sus años vistiendo de corto y tal como en aquella noche de mayo de 2003, en Dallas.

martes, 12 de mayo de 2015

En pocas palabras

- La serie entre Cleveland Cavaliers y Chicago Bulls refleja el clásico juego de los equipos del este: agresivo, físico y muy defensivo, dejando como resultado partidos muy tensos en los que cuesta mucho anotar, aunque hemos visto dos canastas agónicas en partidos consecutivos (Derrick Rose liquidando el tercer juego y Lebron James haciendo lo propio en el cuarto). Si bien, James y Rose son fundamentales en sus escuadras, estos han tenido que luchar como todos los demás para convertir. Así han ido en los cuatro partidos disputados:

Juego 1 - James 19 puntos (9-22 canastas), Rose 25 puntos (11-26 canastas)
Juego 2 - James 33 puntos (13-29 canastas), Rose 14 puntos (6-20 canastas)
Juego 3 - James 25 puntos (10-30 canastas), Rose 31 puntos (11-23 canastas)
Juego 4 - James 25 puntos (10-30 canastas), Rose 31 puntos (11-23 canastas)

- La experiencia al servicio de un equipo en ascenso y bajo ese rol se está moviendo Paul Pierce en los Washington Wizards. Fue factor en tres de los cuatro triunfos en la primera serie ante los Toronto Raptors, y en la presente contienda con los Atlanta Hawks ha sido clave en los dos triunfos del equipo capitalino. En la serie promedia 50% de acierto y 17.3 puntos por juego, pero más importante aún, está pidiendo la pelota en los momentos decisivos y fue así como liquidó el tercer partido a favor de los Wizards. Un buen momento para sacar a relucir todo su pasado Celtic.

- Si existe un equipo pesado para enfrentar en toda la NBA deben ser los Memphis Grizzlies. Siempre incomodando, siempre sacando de quicio a sus rivales de turnos y siempre intentando llevar los partidos a su ritmo lento y sobre todo, muy 'a lo bruto'. Zach Randolph es feliz bajo ese contexto, mientras que Marc Gasol impone su presencia en la llave además de aprovechar su recurso como tirador. Así es como van 2-2 contra los Golden State Warriors quienes lucieron muy bien en sus dos victorias, superando los 100 puntos y muy deficientes en sus dos caídas, en donde no superaron las 90 unidades.

- El duelo entre Houston Rockets y Los Angeles Clippers ha sido de muchos puntos, pero con un desarrollo insoportablemente cortado. Quizás la mayor referencia sea la siguiente: en el segundo encuentro se lanzaron 96 tiros libres (64 Rockets, 32 Clippers) y en el cuarto, 93 (30 Rockets, 63 Clippers). La táctica del 'Hack-a-Jordan' ha sido inútil para Houston, ya que el pívot de Los Angeles ha encestado 47% de sus intentos en la serie. No es un porcentaje sobresaliente, pero es mejor que el paupérrimo 38% que metió Deandre en la serie contra San Antonio Spurs. Encima, la fluidez colectiva de los Clippers y la flojera defensiva de los Rockets (James Harden ilustra muy bien ese concepto) ha dejado de manifiesto una enorme diferencia entre ambos bandos. De hecho, da para pensar cómo un equipo con defectos tan notorios llegó a clasificar a la postemporada con la segunda mejor marca del oeste. A veces, hay sucesos que desafían a la lógica.

domingo, 3 de mayo de 2015

Resumen: Spurs 109, Clippers 111


La mejor serie de la primera ronda de playoffs en la NBA se decidió en un séptimo partido cuyo nivel de drama e intensidad era propio de una final de campeonato que de un duelo entre el tercer clasificado (Clippers) y el sexto (Spurs). Acción y reacción, ajustes de toda especie y una estrecha diferencia en el marcador que se prolongó desde el salto inicial hasta la última jugada. Sólo para tener una idea: nunca existió una diferencia superior a 10 puntos en todo el encuentro de anoche, disputado en Los Angeles.

Al comienzo, eran los Spurs quienes imponían su ritmo, jugando con más aplomo y rotando más la pelota, algo que insistió su entrenador Gregg Popovich y que el equipo de San Antonio no pudo desarrollar a plenitud en casi toda la serie, algo que se debió en buena parte a las rotaciones defensivas de los jugadores de los Clippers, quienes siempre buscaban tapar las opciones de pase, llevando a los Spurs a ejecutar jugadas de poste o bien, obligando al armador de turno (Tony Parker o Manu Ginóbili) a quedarse con el balón por más segundos de los necesarios. San Antonio tenía ventaja de 30-28 al finalizar el primer cuarto, pero llegó la reacción de los Clippers, quienes lograron correr, pasar y encestar gracias a sublimes actuaciones de Chris Paul y Blake Griffin, y los aportes no menos importantes de Deandre Jordan, J.J. Redick y Jamal Crawford.

Paul, quien debió jugar gran parte del partido con una evidente lesión en el muslo, dio una de las mejores exhibiciones de su carrera en postemporada. Atacando, asistiendo a sus compañeros, encestando de todas partes y por sobre todo, jugando con mucha personalidad. 27 puntos, 6 asistencias, 9/13 conversiones, 5/6 triples y lo más importante: la canasta del triunfo, con :01 por jugar, ante la marca inicial de Danny Green y la posterior ayuda de Tim Duncan cerca del aro. CP3 ganó ante esa dura adversidad y convirtió el tiro que acabó siendo la diferencia para el conjunto de Los Angeles. Griffin, por su parte, no solo jugó bien la serie, sino que lo hizo mostrando un carácter muy distinto al de años anteriores. En apariencia, ahora juega mucho más centrado y parece leer mucho mejor las jugadas, siendo capaz de tomar tiros de media distancia y romper defensivas con pases sorpresivos. Así fue como anoche el otrora saltador de autos (?) registró una triple decena: 24 puntos, 13 rebotes y 10 asistencias.

Crawford y Redick fueron valiosos para mantener a los Clippers metidos en el partido, en momentos en los que San Antonio tomaba las riendas del mismo. Jamal corriendo y lanzando apenas tuviera espacio, mientras que J.J. siempre buscaba salir de cortinas, desmarcarse y aprovechar la doble marca que ejercían los Spurs sobre las estrellas de L.A. Encestaron 6 de los 14 triples convertidos por Clippers y anotaron 30 puntos combinados (16 y 14, respectivamente).

Los Spurs batallaron a lo largo de la serie y estuvieron en posición de ganarla, pero acabaron siendo presas de su propia irregularidad. Así como Duncan, Diaw, Leonard y Mills (si... ¡Patty Mills!) encabezaron al equipo en distintas facetas del juego, la baja producción de Parker y Ginóbili acabó conspirando en contra de sus aspiraciones. Mientras el francés estuvo fallando tiros relativamente cómodos en toda la serie (acabó encestando apenas 36%), el argentino jugaba de manera muy dubitativa, de manera tal que Popovich acabó sacándolo de la rotación en los momentos claves, como por ejemplo en los cinco minutos finales de anoche. Manu apenas promedió 8.0 puntos en toda la serie, siendo que hasta el año pasado su promedio histórico en playoffs era de 18.0.

Sin dudas, Tim Duncan fue el mejor jugador de San Antonio, siendo capaz de jugar y rendir a un máximo nivel por 35 minutos a sus 39 años de edad. Ya casi ni puede correr, pero la calidad y la inteligencia siguen tremendamente intactas. Anoche completó su cuarta doble decena en la serie con 27 puntos y 11 rebotes, recordando mucho al Duncan de principios de la década anterior. Y tuvo que ser así debido a la mencionada inconsistencia de algunos de sus jugadores, que obligó a que jugadores como Duncan o Leonard tuvieran que permanecer en la pista hasta 40 minutos, como ocurrió en algún momento de esta eliminatoria.

Al final, se registraron cuatro triunfos visitantes y apenas tres locales en esta serie, aunque dos de ellos fueron de los Clippers, quienes necesitaban un triunfo de esta categoría que les permitiera dar un salto cualitativo. El esfuerzo, el sufrimiento y las lágrimas de Paul al final del juego de anoche así lo reflejaban. Quizás la victoria más grande en la historia de los Clippers, quienes ya han superado dos 'Game 7' bajo la dirección técnica de Doc Rivers y ahora se preparan para disputar la semifinal de conferencia frente a los Houston Rockets, mientras que los Spurs se despiden en primera ronda, con lo que oficialmente habrá un nuevo campeón este año. Aunque en el caso de estos últimos no es solo una eliminación, la edad de Duncan y Ginóbili y sus situaciones contractuales invitan a especular que podría llegar el final de un ciclo. Veremos si eso ocurre o dicho núcleo se mantiene al menos un año más.

viernes, 17 de abril de 2015

Apuntes de NBA (Previo a los Playoffs)

En vísperas del comienzo de la postemporada, una serie de consideraciones sobre los equipos clasificados a las eliminatorias por el título y algunas cosas que dejó el cierre de la fase regular.

Comencemos por los mejores clasificados. En el Oeste, los Golden State Warriors instauraron una marca de franquicia con sus 67 victorias -mejor balance de toda la liga- además de firmar un impresionante 39-2 jugando en su pabellón. Anotaron como ningún otro equipo en la liga (110 puntos por partido), encestaron y seguirán encestando triples a mansalva (39.8% de efectividad, 1° en la liga), su máxima estrella Stephen Curry batió su propio récord de triples convertidos en una temporada con 286, una de tantas razones para ser considerado como MVP de la temporada, al mismo tiempo en que comparte el balón con Klay Thompson, Draymond Green, Harrison Barnes y el resto del equipo. Divertirse con la naranja parece ser la consigna, así al menos se refleja en la alegría que inspiran al rotar la pelota hasta encontrar el tiro más cómodo posible. Todo muy fluido, todo muy estético y todo muy bien hasta acá. ¿Qué podría hacer dudar de los Warriors como contendientes al título? quizás la tremenda expectativa que pueda generar la ventaja de localía o bien las decisiones de Steve Kerr que, por muy bien que vaya, es un coach novato. Y la novatez podría ser factor en algún momento, ya sea para bien o para mal.

Igualmente de colectiva es la filosofía por la que se mueven los Atlanta Hawks, quienes con 60 victorias aseguraron el primer lugar en el Este. Ganaron 22 partidos más respecto al año pasado, un signo de enorme progreso del conjunto dirigido por Mike Budenholzer. Y es aún más interesante si consideramos que este equipo apenas cambió a cinco jugadores respecto del plantel de la liga pasada. Es tal la influencia 'Spur' de su coach que tiene a seis jugadores promediando 10 o más puntos por partido, aunque igualmente hay elementos sobresalientes. Al Horford se consagra como uno de los mejores jugadores internos en toda la competición, Jeff Teague juega con mucho más criterio y Kyle Korver vive quizás la mejor etapa en toda su trayectoria en la NBA. Encima, han crecido como equipo defensivo situándose dentro de los siete mejores en puntos permitidos y porcentaje de aciertos a los contrarios (97.1 y 43.9% respectivamente). Veremos si el contexto de jugar en playoffs, siendo un equipo protagonista -y no sorpresa, como el año pasado- teniendo la ventaja de jugar primero en casa genera algún cambio en la conducta de este equipo que luce muy bien trabajado.

Hablemos de equipos enrachados. Cleveland Cavaliers y San Antonio Spurs entran a los playoffs en muy buena forma, teniendo a todos sus jugadores saludables, rindiendo muy bien en cada una de sus rotaciones lo que ha derivado en provechosas victorias. Los Cavs cerraron la etapa regular ganando 15 de 20 puntos, permitiendoles tener la segunda mejor marca en el Este. Lebron James (25.3 puntos, 6.0 rebotes, 7.4 asistencias) ya tiene las riendas del equipo en la pista, Kyrie Irving ya no absorbe tanto la pelota como en los primeros dos meses de competición, Kevin Love ha encontrado su lugar lentamente, mientras que los jugadores que llegaron en enero mediante traspasos encajaron perfectamente. Mozgov es toda una garantía bajo el aro y J.R. Smith genera un impacto positivo en cada intervención suya. La curva ascendente de este equipo es clara y esa curva intentarán sostener en su intención de poder pelear por el campeonato.

Los Spurs cerraron igual de bien que Cleveland, ganando 14 de 16 partidos pero acabaron siendo víctimas del loco y salvaje Oeste, y fue así como la derrota en la última jornada en casa de New Orleans Pelicans les costó caer del segundo al sexto puesto en la clasificación. La tropa comandada por Gregg Popovich encontró su ritmo en el momento adecuado, su nivel se asemeja a aquel baloncesto sublime expresado en junio de 2014, pero el hecho de comenzar como visitantes su serie frente a los Clippers de Los Angeles podría ser un factor perjudicial en sus aspiraciones al bicampeonato. No porque no tengan capacidad, sino porque la localía suele ser crucial en estas series de postemporada. Sólo para tener una referencia: el último equipo que logró ser campeón tras haber clasificado bajo el cuarto puesto fueron los Houston Rockets de 1995, quienes entraron sextos a esos playoffs. Ya pasaron casi 20 años de aquel hito.

San Antonio perdió en la noche del miércoles frente a los Pelicans y estos a su vez lograron adjudicarse el último puesto de clasificación en el Oeste, superando en el desempate al Oklahoma City Thunder con quienes compartían la misma marca (45-37). Un hecho que vincula a ambos equipos y que tuvo mucho que ver con este desenlace se remonta al pasado 6 de febrero, cuando se enfrentaron en Oklahoma. Un inusual triple de Anthony Davis en la última jugada del partido terminó sellando ese duelo a favor de los Pellies y ese triunfo a domicilio de New Orleans terminó inclinando la balanza a su favor en este desempate, haciendo inútil el descomunal esfuerzo de Russell Westbrook con sus 11 triples decenas y 10 partidos de 40 ó más puntos. Finalmente, no alcanzó para jugar la postemporada y Russell, quien finalizó la liga con el mejor promedio de puntos (28.1) deberá mirar el resto del torneo por televisión. Tanto nadar para morir en la orilla y tanta gesta heroica para terminar sin recompensa. Ningún premio individual podrá consolar a Westbrook, como él mismo manifestó al conocer la eliminación de su equipo.

Para tener claro quien jugará contra quién y no perder detalle alguno, estos serán los duelos de playoffs en primera ronda.

Conferencia Este
Atlanta Hawks vs Brooklyn Nets (ATL 4-0 en temporada regular)
Cleveland Cavaliers vs Boston Celtics (2-2 en temporada regular)
Chicago Bulls vs Milwaukee Bucks (CHI 3-1 en temporada regular)
Toronto Raptors vs Washington Wizards (TOR 3-0 en temporada regular)

Conferencia Oeste
Golden State Warriors vs New Orleans Pelicans (GS 3-1 en temporada regular)
Houston Rockets vs Dallas Mavericks (HOU 3-1 en temporada regular)
Los Angeles Clippers vs San Antonio Spurs (2-2 en temporada regular)
Portland Trail Blazers vs Memphis Grizzlies (MEM 4-0 en temporada regular)