lunes, 16 de abril de 2018

En equipo, ante todo


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Debido a las tradiciones y tendencias que imperan siempre en la NBA, se habla mucho de lo importante que puede ser un determinado jugador como también de lo costosa que puede ser la ausencia de otro integrante. Pero en el básquetbol actual se ha demostrado que los equipos que cuentan con la suficiente cantidad y calidad de jugadores, además de un adecuado trabajo técnico pueden seguir surgiendo, aún si cuentan con considerables bajas. Lo demostraron los Warriors y los Sixers para comenzar sus respectivas series de playoffs.

En las últimas semanas se estuvo mencionando repetidamente la ausencia de Stephen Curry para el comienzo de la postemporada, pero lo concreto es que los Golden State Warriors han estado muy bien armados para seguir jugando a gran nivel, aún si no pueden contar con uno de sus grandes anotadores. El sábado, no solo ganaron sino que dominaron a los San Antonio Spurs desde el primer cuarto. Su presión defensiva fue constante y su dominio en los rebotes (51-30) acabó siendo fundamental, como también lo fue su precisión al aro. Un ejemplo de eso último estuvo reflejado en Klay Thompson, quien apenas falló dos lanzamientos (11/13, 5/6 en triples) completando así 27 puntos. Tal como es su característica, Klay en muchas de sus jugadas salió de sucesivas cortinas para recibir y disparar. Pocos dribles y muchas canastas, un atributo que no muchos tienen.

Kevin Durant no se quedó atrás convirtiendo 24 puntos, además de añadir 8 rebotes y 7 asistencias. Draymond Green estuvo en su nivel habitual con 12 puntos, 11 asistencias y 8 rebotes, pero tal vez una de las mayores claves del partido se dio en la previa, cuando Steve Kerr hizo un cambio en la alineación titular, colocando a Javale McGee y Andre Iguodala de entrada, seguramente para generar un mayor impacto ofensivo. McGee respondió muy bien anotando 15 puntos (5/7), veremos si Kerr persiste con esa estrategia o solo fue una movida para confundir a Gregg Popovich en la apertura de esta serie.

En Philadelphia, el Heat y los Sixers disputaban un partido cerrado que llegó al intermedio con diferencia de cuatro (60-56) a favor del equipo de Miami, pero a partir del tercer cuarto los Sixers rompieron el equilibrio aplicando su receta exitosa: agilizando el ritmo, moviendo el balón y compartiéndolo genuinamente entre todos sus integrantes. El parcial de la segunda mitad fue 74-43 a favor de los Sixers quienes acabaron convirtiendo 130 puntos para así tomar ventaja en la serie. Cinco jugadores superaron los 15 puntos (J.J. Redick, el más destacado con 28), 34 de sus 45 canastas fueron provistas por asistencias y como equipo, los Sixers encestaron 18 de sus 28 disparos de tres puntos.

Técnica y ritmo, trabajo y movimiento. Por momentos, el equipo de Philadelphia practica un baloncesto que luce imparable y por sobre todo, muy vistoso. Y eso que comenzaron estos playoffs sin Joel Embiid, uno de sus máximos referentes. The Process está creciendo a pasos agigantados, no por nada estos Sixers entraron a los playoffs en tercer lugar de la conferencia este y con 16 triunfos consecutivos. El camino ya lo tienen trazado, veremos que tan lejos puedan llegar esta temporada.

El mismo trabajo en equipo pero a ritmo más lento se percibe en los Indiana Pacers. Impresiona el nivel de aplicación que tienen sus jugadores para defender los pick and rolls, tal como supieron hacerlo este domingo en su victoria a domicilio sobre los Cleveland Cavaliers (98-80). Esa defensiva los llevó a imponer su forma de juego desde el primer cuarto, donde los Pacers llegaron a tomar ventaja de 22 puntos en un momento dado. Igualmente destacable fue su resistencia ante cada intento de remontada de los Cavs. Si LeBron James insistía con remontar el marcador, del otro lado aparecían Victor Oladipo y Lance Stephenson con sus tiros y ataques bien ejecutados.

En su segunda incursión en playoffs, Oladipo rindió con 32 puntos (11/18, 6/9 en triples). En tanto, LeBron registró una triple decena con 24 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias, pero en general el equipo de Cleveland nunca pudo encontrar una forma de doblegar la dura defensiva impuesta por los Pacers. Quizás, esto sea sorpresivo tomando en cuenta la trayectoria de James y los Cavaliers en playoffs, pero si recordamos que Indiana ganó tres de los cuatro duelos de temporada regular tal vez no debiera sorprender mucho. Y como si fuera poco, estos equipos clasificaron en cuarto y quinto lugar, respectivamente. Como para entender la paridad que hay entre estos conjuntos.

Por último, una mención a Rajon Rondo. En pleno 2018 y aún estando en una posición secundaria, en comparación a otros bases de la liga, Rajon sigue siendo un jugador altamente productivo. Su manejo de los tiempos e interpretación del juego fueron claves en el triunfo como visitantes de los New Orleans Pelicans sobre los Portland Trail Blazers. Para desgracia suya, Rondo nunca pudo mejorar su puntería al aro. De hecho, en el partido del sábado convirtió apenas seis puntos, pero tal vez eso no importe mucho si a cambio entrega 17 asistencias. Todo lo hecho por Rondo más el monumental desempeño de Anthony Davis (35 puntos, 14 rebotes) sirvieron de gran manera para tomar ventaja en la serie. El talento de Davis y la experiencia de Rondo pueden ser una peligrosa combinación. Quien sabe, en el primer partido ya demostraron tener condiciones necesarias para competir a gran nivel.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 2 de abril de 2018

Trail Blazers: ¿los tapados del Oeste?


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Llevan 48 victorias en la presente temporada, figuran dentro de los cinco mejores rendimientos en toda la NBA, le han ganado dos de tres partidos a los campeones Warriors y han estado en racha positiva durante el último mes y medio. Pero aún así, los Portland Trail Blazers siguen volando bajo el radar y aún no reciben mucho crédito a pesar de su notorio crecimiento en la actual liga, situándose como el tercer mejor equipo en la conferencia oeste y con su lugar ya asegurado para los próximos playoffs.

Es probable que estos Blazers no sean precisamente el equipo más vistoso del mundo, pero sí son un equipo muy eficiente para atacar y defender. Para empezar, cuentan con una de las mejores duplas de bases en el torneo. Damian Lillard y C.J. McCollum corren por toda la cancha, driblean muy bien el balón y toman disparos de toda especie. No por nada, promedian conjuntamente 48.4 puntos por partido. Además, como equipo los Blazers sacan provecho de los pick and rolls, con jugadores como Jusuf Nurkic y Evan Turner como pilares en el funcionamiento de esas jugadas.

Su eficiencia ofensiva no es la más destacada (109.5 puntos por cada 100 posesiones, 12° en la liga) ni menos su ritmo de juego (96.5 posesiones por partido, 19° en la liga), pero el conjunto dirigido por Terry Stotts sabe aprovechar sus cualidades y se ha beneficiado además del progreso de los jugadores secundarios, quienes aportan con canastas necesarias y también, con valiosas acciones defensivas. En ello, elementos como Al Farouq Aminu y los ya mencionados Nurkic y Turner son importantes cerrando el aro y asegurando muchos rebotes, promediando en total 45.4 tableros por juego, la cuarta mejor media de todo el torneo.

Defensivamente, los Blazers son capaces de debilitar el ritmo de juego de sus rivales y forzarlos a tomar malos tiros, haciendo decaer los porcentajes. En conjunto, permiten 44.7% de aciertos a sus oponentes, el cuarto balance más bajo del torneo. Igualmente su eficiencia defensiva mejoró notoriamente, pasando de tener el séptimo rating más bajo durante el año pasado (110.8 puntos permitidos por cada 100 posesiones) a contar con el octavo mejor en este año (106.4 puntos permitidos por cada cien posesiones).

Por su mejoría defensiva se puede explicar el buen presente de Portland, que desde el receso del Juego de Estrellas registra 16 triunfos en 19 partidos, con una racha de 13 victorias consecutivas entre medio. Quizás su forma de juego no se amolde a lo que están practicando muchos equipos de la NBA en la actualidad, quizás Lillard y McCollum sean estrellas que solo se dedican a brillar en la pista y no tanto ante los medios o quizás, los Trail Blazers simplemente no son muy populares.

Como sea, este conjunto de Portland podría culminar la temporada regular con al menos 50 victorias y aún no reciben el reconocimiento que merecen. Y sería bueno hacerlo, por su manera de jugar y su crecimiento defensivo podrían causar varios problemas más adelante. Si los playoffs comenzaran hoy, su rival de primera ronda sería el Utah Jazz, otro equipo igual de enrachado. Pero también figuran los New Orleans Pelicans, los Minnesota Timberwolves y hasta el Oklahoma City Thunder como posibles adversarios. Los Blazers ya han sabido vencer a todos esos equipos en esta temporada y están demostrando tener potencial para volver a hacerlo en los playoffs.

Tal vez, este podría ser el momento para mirar con algo más de atención a estos Portland Trail Blazers. Sus 48 victorias totales no han sido gratuitas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 26 de marzo de 2018

Contendientes condicionados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Golden State Warriors y Boston Celtics, ambos equipos ya han superado las 50 victorias y ambos ya están clasificados para los venideros playoffs de la NBA. Tomando en cuenta sus rendimientos y sus aspiraciones, son conjuntos con los que habría que contar para al menos unas finales de conferencia. Pero las expectativas de estos dos equipos han sido puestas en duda, debido a lesiones considerables que podrían mermar las opciones de llegar a lo profundo de la postemporada. En este punto de la campaña, tanto Stephen Curry como Kyrie Irving están fuera de acción y volverían recién con los playoffs ya en marcha.

El caso de Curry es bien atendible. Se ha ausentado en tres períodos distintos en la actual competición, incluyendo la reciente lesión de ligamentos en su rodilla izquierda por la que se perdería una eventual primera ronda de playoffs. Las marginaciones previas habían sido por distintas lesiones en sus tobillos. Si bien los Warriors se las han ingeniado para seguir ganando partidos sin Steph, su condición de salud podría ser determinante en las aspiraciones de un posible campeonato. Steve Kerr ha tenido que ajustar el equipo, dándole mayor responsabilidad a jugadores secundarios como Kevon Looney y el emergente Quinn Cook, quien hasta hace no mucho era un jugador de liga de desarrollo.

En la temporada, los Warriors han jugado 22 partidos sin Curry de los cuales ganaron 13. No es un mal balance, pero al equipo de Golden State le cuesta jugar sin Steph, quien promedia 26.4 puntos por partido, casi idénticos a los 26.6 de Kevin Durant. Esa dificultad se evidencia en el declive que experimenta el equipo en cuanto a eficiencia ofensiva. Con el # 30 en la pista, los Warriors promedian 120.4 puntos por cada cien posesiones, mientras que sin él esa media cae hasta los 106.2 por cada cien posesiones.

Aún cuentan con su fuerte esquema defensivo, que tantos réditos le ha generado, pero es evidente que Golden State sufre sin Curry en la pista. Por como se está perfilado el panorama en el oeste, es probable que los Dubs ingresen a los playoffs en segundo lugar y a priori, sus posibles rivales en primera ronda serían Minnesota Timberwolves o San Antonio Spurs y no habría que descartar a los New Orleans Pelicans o el Oklahoma City Thunder, equipo que le ha dado más de algún problema previamente. Kerr seguirá buscando fórmulas idóneas para cubrir plenamente la baja de Curry hasta que regrese, pero su estado de salud podría ser factor en el futuro de los Warriors.

Ahora, veamos el caso de Irving. Debido a una lesión en su rodilla izquierda, por la que ya se había ausentado en el último par de semanas, tuvo que someterse a una cirugía y fue declarado fuera de acción en un plazo de tres a seis semanas. Si lo apuran, podría volver para el comienzo de los playoffs, pero de acuerdo a como se han ido ajustando los Celtics sin Kyrie, quizás no sea necesario apurarlo aunque dependerá también de la dificultad que tenga su primera serie en playoffs. El hecho de no contar con Irving, significa no tener al jugador estrella quien suele ser confiable en momentos críticos, pero ha sido en este momento cuando el entrenador Brad Stevens ha desarrollado estrategias y sobre todo, ha variado en cuanto a la utilidad de sus jugadores disponibles para cubrir esa importante baja.

Jugadores como Terry Rozier, Jason Tatum y Marcus Smart han dado un paso al frente, mostrando versatilidad para desempeñarse en la pista, con habilidades para pasar la pelota, seguir cortinas y ser opciones anotadoras. Antes de su reciente lesión, Smart había contribuido en diferentes facetas, sobre todo en armado de jugadas, mientras que Rozier ha incrementado sus promedios al tener más minutos en la cancha. De hecho, Terry viene de realizar su mejor producción en esta temporada el domingo, cuando convirtió 33 puntos (encestando 12/16) en el triunfo a domicilio frente a los Sacramento Kings. Por su parte, Tatum se ha adecuado muy bien al equipo en su estreno en la liga, siendo una opción confiable como alero ya sea tirando a media distancia o bien, contribuyendo con rebotes.

Los Celtics han tenido que adaptarse continuamente a diversas bajas desde principios de temporada, cuando Gordon Hayward sufrió una fractura que lo marginó por todo este torneo. Brad Stevens ha demostrado tener la capacidad para adaptar a su equipo de acuerdo a las necesidades y los jugadores que tenga disponibles, pero sería muy curioso ver como se podrían desempeñar en el comienzo de los playoffs sin Irving. Boston y Golden State cuentan con grandes planteles y con una amplitud de estrategias suficientes para ser catalogados como candidatos al título, pero la salud de dos jugadores insignes podrían ser el detonante en el resultado final de temporada para ambas franquicias.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 12 de marzo de 2018

Presente y futuro


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es muy valiosa la gestión de Gregg Popovich en sus 22 años como director técnico de los San Antonio Spurs. Hasta la temporada pasada, siempre situaba a sus equipos en la disputa por el campeonato de la NBA, además de los cinco títulos ganados por la franquicia, todos bajo el mando de Pop. Pero, no se puede vivir solo del legado. En la actualidad, los Spurs no solo padecen la baja indefinida de su estrella Kawhi Leonard, sino que también sufren un decaimiento general, que se ve reflejado en lo inconexos que se muestran varios de los jugadores, quienes no parecen encajar adecuadamente unos con otros, a tal punto que el equipo ha experimentado una caída en cuanto a eficiencia ofensiva (107.5 puntos por cada 100 posesiones, en la mitad de la tabla) que los ha llevado a perder nueve de sus últimos once partidos. Ahora mismo, el equipo de San Antonio batalla por uno de los últimos puestos clasificatorios en el oeste, algo impensado mirando el estándar habitual de esta franquicia. Se percibe un equipo confundido, pero por sobre todo un conjunto lento y apagado. Y eso se nota mucho más cuando les ha tocado enfrentar a equipos como los Golden State Warriors, los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder, cuya velocidad dicta la pauta de juego en la competencia. Hasta en eso se están quedando atrás los Spurs.

Dentro de los protagonistas en el oeste, hay que contar con los Minnesota Timberwolves como un equipo que representa un buen presente y con buen augurio para el futuro. Jimmy Butler y Jeff Teague han encajado bien dentro del equipo y han sido un buen complemento para las jóvenes figuras Andrew Wiggins y Karl Anthony Towns, quienes simbolizan el ascenso de los Wolves en las últimas campañas. Towns merece una mención especial: en su tercer año, el dominicano ya comienza a consolidarse como una de las nuevas estrellas de la liga, combinando tamaño, fuerza y versatilidad para jugar cerca del aro como también para tomar tiros de larga distancia. Impresionó verlo el domingo frente a los Warriors, cuando resolvió de gran manera tres jugadas en las que fue marcado por Draymond Green. En las dos primeras, Towns encestó a una mano y en la última, tomó separación, hizo una media vuelta y lanzó un tiro en suspensión. Esas, son movidas típicas de una auténtica estrella y Karl Anthony ya juega como tal.

Vivimos en tiempos de rumores que llevan a más rumores y estos dejan aún más rumores. LeBron James termina su contrato con los Cleveland Cavaliers al final de esta temporada y desde hace varias semanas, han salido rumores de toda clase sobre su futuro. Desde ir a "completar-el-proceso" a Philadelphia, vestir la auripúrpura de los Lakers y hasta cambiar su rol deportivo a los cascos y hombreras del fútbol americano, tal como sugirió JuJu Smith Schuster cuando dijo que lo quería como nuevo compañero suyo en los Pittsburgh Steelers. Eso sí, durante el reciente enfrentamiento entre Cavaliers y Lakers, mientras LeBron daba un pase sin mirar, captaron a Earvin 'Magic' Johnson acercándose a Rich Paul, el agente de James, quien observaba el partido en primera fila. Esa escena más la situación actual de los Lakers, quienes están haciendo espacio en el tope salarial, son razones suficientes para seguir rumoreando hasta julio, cuando parta oficialmente el próximo período de agencia libre.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 8 de febrero de 2018

Philly, Philly!


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La temporada que acaba de concluir en la NFL estuvo marcada, entre otros sucesos, por lesiones que perjudicaron el andar de varios equipos. Vimos como los Green Bay Packers pasaron de ser una máquina ofensiva a ser un conjunto casi inofensivo luego de la lesión de Aaron Rodgers. Vimos también como los Houston Texans dejaron de ganar partidos al perder a su prometedor mariscal DeShaun Watson. Esta cadena de hechos desafortunados parecía tener continuidad en diciembre, momento en que los Philadelphia Eagles lamentaron la baja de Carson Wentz luego de una lesión en los ligamentos. El pensamiento lógico nos llevó a muchos a dar por hecho que los Eagles no iban a durar mucho tiempo en los playoffs, tan solo por haber perdido a su joven estrella. Bajo el argumento establecido en que la presencia de un buen quarterback es fundamental para obtener el éxito, el hecho de no tener a Wentz para el último era casi una crónica de eliminación prematura.

Lo que muchos no consideramos debidamente fue que Doug Pederson, al igual como supo hacerlo frente a otras bajas, es un entrenador que demuestra tener muchas cualidades para planificar y ajustar en caso de inconvenientes, a pesar de su corta trayectoria como head coach. Tomó algunas semanas, pero finalmente el sustituto Nick Foles encajó dentro del esquema, entró en ritmo y poco a poco le fueron dando las riendas de la ofensiva Eagle. Al principio, jugaba para no equivocarse. Eventualmente, terminó jugando para destrozar oponentes. Aquí se nota mucho la influencia del grupo de entrenadores, pero también cobra mucha relevancia el talento del propio jugador. Hasta mediados de diciembre no había tomado un solo snap en partidos oficiales de esta temporada y hace pocos días, en la disputa del Super Bowl LII, tomaba decisiones rápidas y acertadas, con un nivel de precisión digno de quarterback de elite y no de alguien que entró a jugar de emergencia.

Aquí también se ve la actitud y la personalidad de Nick Foles quien, vale recordar, no es precisamente un niño. En su primera etapa con los Philadelphia Eagles (2012-2014) fue titular por casi dos años hasta que una fractura de clavícula lo terminó marginando de la organización. Y en su retorno, tuvo (de forma imprevista) su oportunidad y la aprovechó, jugando al más alto nivel y cuando había más presión. Ese atrevimiento de Foles se refleja también en todo el plantel de estos Eagles, que por las características de cada uno de sus miembros parecen estar elegidos adecuadamente para jugar en este conjunto y bajo los esquemas de Doug Pederson, Frank Reich y Jim Schwartz.

Talento, velocidad, astucia y sobre todo, hambre de victoria. Para los Eagles no era solo ganar los partidos. Se trataba de arrollar al rival de punta de yardas y anotaciones por montones. Era abrir la cancha con los receptores, machacar con los corredores y presionar con los cuatro frontales. No era un simple playbook, era echar a volar la imaginación con jugadas impensadas. Sacar un flea flicker de media cancha para timbrar los pasajes al Super Bowl y en la misma definición, jugarsela en 4th & goal en lugar de jugar por los tres puntos y al hacerlo, ejecutar una variable del wildcat con el mariscal ejerciendo de receptor.

Táctica y estrategia. Pero también, ímpetu y valentía. Perdieron a uno, perdieron a dos, perdieron a varios jugadores. Pero los Eagles siguieron jugando y siguieron creyendo en sí mismos. Y Pederson seguía encontrando nuevas fórmulas para ganar los partidos. Un día ganaban pasando, en otro corriendo y en otro jugando defensa. ¿Y en el Super Bowl? tirando pases por toda la cancha, de toda variedad y de la más alta complejidad. Hay que tener personalidad para plantarse frente a la mejor franquicia de este siglo (a.k.a. New England Patriots) y tirar todo el repertorio a la cancha, aún sin tener a toda la alineación titular. Los Eagles pegaban, los Patriots pegaban de vuelta y al final, los Eagles pegaron todavía más fuerte. Nunca aflojaron. De entrada, fueron con sus mejores recursos. Nada de especulaciones, a lanzar y a poner en movimiento a todos los receptores. Y para rematar, una fuerte dosis terrestre, donde el ex Patriota LeGarrette Blount castigó una y otra vez a sus rivales, acorde a como lo hacían todos sus compañeros.

Este triunfo de los Philadelphia Eagles refleja lo que es el fútbol americano: un deporte de conjunto por excelencia. No alcanza solo con tener buenos jugadores, sino que sepan rendir para bien del equipo y dentro de un esquema determinado. Foles dejó de manifiesto, con sus actuaciones, lo necesario que es contar siempre con un buen jugador reserva. En vez de desplomarse, siguieron jugando buen football aún con Nick dentro de la alineación. Y la gestión técnica/gerencial de este equipo demuestra lo valiosa que es la capacidad para saber elegir los jugadores precisos para las necesidades del equipo. No tienen que ser precisamente estrellas, sino que ser lo suficientemente buenos y útiles para el bien común.

En las duras y en las maduras, con titulares y con reservas. De local y de visita. En temporada regular y en playoffs. Y sobre todo, en el Super Bowl. Los Eagles volaron como verdaderas Águilas, con sus largos pases, con sus fuertes acarreos, con sus incesantes presiones y con el siempre furibundo apoyo de una afición leal que por fin ve un campeonato ganado por su equipo. En una ciudad que no tiene muchos títulos deportivos, los Eagles acaban de regalar a Philadelphia, quizás, el triunfo más importante de su historia. El trofeo Vince Lombardi tiene nuevos e inéditos dueños. Y por lo demás, son absolutamente merecedores de ese premio.

Fly Eagles, Fly!


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 1 de febrero de 2018

Camino a Minneapolis


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles ganaron la misma cantidad de partidos en esta temporada de la NFL, entraron a los playoffs en el primer lugar de sus respectivas conferencias y superaron sus respectivas series jugando de local, pero también es cierto que estos conjuntos vivieron procesos muy diferentes en su camino al Super Bowl LII, partido en el que definirán al campeón del presente torneo. Mientras los Patriots demostraron ser un equipo tan fuerte como el del año pasado, ratificando el favoritismo que había sobre ellos durante la postemporada, los Eagles debieron adaptarse ante las reiteradas lesiones de jugadores que integraban la alineación titular, razón por la cual pasaron a ser los underdogs de su conferencia, pese a haber tenido la mejor marca. New England vuelve a jugar el último partido del calendario y podrá defender su título ganado el año pasado, apuntando a un sexto campeonato en la historia de la franquicia. Philadelphia reaparece en un Super Bowl después de 13 años. Perdieron en sus dos incursiones anteriores, ahora en su tercera buscarán su primer trofeo Lombardi. Los Patriotas y las Águilas son equipos fuertes, bien armados y como si fuera poco, representan a sectores con una reconocida afición y cultura deportiva. A priori, esta 52° edición del Super Bowl, que se desarrollará en el estadio de los Minnesota Vikings, tiene muchos argumentos para quedar en la historia. Por lo pronto y previo a este partido, presentamos lo necesario para saber más algunas claves.

Los equipos: los New England Patriots jugarán el Super Bowl por tercera vez en cuatro años y por octava ocasión en el Siglo XXI. Después de la derrota frente a los Kansas City Chiefs en la inauguración, solo perdieron dos veces más. Casi ni se notó la baja de Julian Edelman, gracias a la contribución de otros receptores como Brandin Cooks y Danny Amendola, además del siempre imponente Rob Gronkowski. En los playoffs, derrotaron sin mayores problemas a los Tennessee Titans y luego, debieron remontar un déficit de 10 puntos en el cuarto final para vencer a los Jacksonville Jaguars. Los Pats son un ejemplo de estabilidad gracias a la gestión técnica de Bill Belichick, pero también de como saber renovarse en el éxito. 21 de los integrantes del actual equipo son jugadores que no estaban en New England la temporada pasada.

Por su parte, los Philadelphia Eagles debieron enfrentar lesiones de jugadores insignes como Darren Sproles, Jason Peters y Carson Wentz, quien al momento de sufrir su lesión lideraba la liga con 33 pases de touchdown y era considerado como candidato al premio de MVP de la temporada. Doug Pederson, quien está recién en su segundo año al mando de este equipo, junto con sus asistentes han sabido crear diferentes estrategias para hacer rendir a todos sus jugadores, sin importar si son titulares o suplentes con poco rodaje. Surgieron dudas después de la baja de Wentz, pero en los playoffs respondieron venciendo por cinco puntos ante los Atlanta Falcons y después, brindando un recital ofensivo frente a los Minnesota Vikings. Este equipo posee una interesante mezcla de jugadores tomados en el draft más otros adquiridos en la agencia libre y que han encajado adecuadamente dentro de los esquemas de juego.


El cuarentón y el suplente: a sus 40 años de edad, Tom Brady se apresta para jugar su octavo Super Bowl y apunta a ganar su sexto, de lograrlo se convertiría en el quarterback más veterano en ser campeón de la NFL, marca que le pertenece a Peyton Manning quien hace un par de temporadas ganó con 39 años. Brady no solo sigue llenando las fichas estadísticas (fue el líder en temporada regular, con 4.577 yardas), sino que también muestra un estado físico envidiable para alguien de su edad. Además, muestra mucha coordinación con los pies al momento de desplazarse antes de lanzar los pases. Brady vuelve a jugar el Super Bowl a 16 años de su primera aparición, cuando llegó luego de haber comenzado ese año siendo suplente, misma condición en la que llega actualmente Nick Foles. Originalmente elegido por los Eagles en el draft de 2012, jugó casi dos años como titular antes de sufrir una lesión y eventualmente, pasar sin mucho éxito por los Rams y los Chiefs. De vuelta en Philly, Nick debió tomar el puesto del lesionado Wentz y durante los playoffs se ha destapado completando 77.8% de sus pases y registrando un rating de 122.1. No hay que menospreciar su talento y capacidad de ejecución.

Atención con los corredores: ambos equipos equipos priorizan los pases, pero los running backs tienen mucha relevancia. Los Patriots saben darle uso a James White, Dion Lewis y Brandon Bolden, quienes pueden correr y también recibir pases. Mucho ojo con esto último, estos corredores pueden atrapar balones y sumar yardas con su velocidad, y si logran meterse en la zona de linebackers de los Eagles pueden causar estragos, ya que los verdes tienen problemas frenando corredores en campo abierto. Mientras los Pats cuentan con ese grupo, el equipo de Philadelphia cuenta con Jay Ajayi como opción principal y con LeGarrette Blount, quien fue campeón con New England hace un año, como alternativa en corta distancia y dentro de las últimas 20 yardas. De hecho, sus dos touchdowns anotados en los playoffs ocurrieron en la zona roja.


Jugador a seguir, New England: Danny Amendola. Había tenido una buena temporada regular, atrapando 61 pases con 659 yardas. Pero en los playoffs ha aumentado su relevancia, convirtiéndose en el arma principal de Brady, en cuanto a wide receivers. En total, lleva 18 recepciones con 196 yardas y dos touchdowns, ambos producidos en el juego frente a los Jaguars y que acabaron siendo decisivos en el resultado final. Con su velocidad puede desarrollar cualquier tipo de rutas, pero es su disciplina para hacer lo necesario por el equipo la clave por la que ha permanecido cinco años con los Patriots y en este partido, puede marcar diferencias como ya lo ha hecho antes.

Jugador a seguir, Philadelphia: Fletcher Cox. Por su tamaño y fuerza, puede dominar a cualquier liniero ofensivo y romper cualquier jugada adversaria. Es uno de los pilares de la línea defensiva de los Eagles, junto con Brandon Graham; Chris Long y Vinny Curry, y siempre puede crear peligro en el pocket, empujando rivales y presionando mariscales, como bien lo hizo en el juego frente a los Vikings. No hay que descartar que Matt Patricia asigne a dos jugadores para bloquearlo, pero su presencia intimida y si llega a ser neutralizado, eso puede generar una chance para alguno de sus compañeros pueda presionar al # 12.

Clave colectiva (I): Brady necesita poner a prueba a los secundarios de Philadelphia. Si logra hacerlo empleando formaciones abiertas, podría sumar muchas yardas y para ello, tendrá que tomar decisiones rápidas. Será importante que utilidad tendrán los corredores de New England en el comienzo del juego y ver cuánto podría impactar la presencia de Gronkowski, ya sea en un potencial duelo con Malcolm Jenkins o bien, como un elemento distractor para dar paso a otros receptores.

Clave colectiva (II): para los Eagles sería muy importante establecer los acarreos desde el comienzo con Ajayi, sería muy útil para tener ofensivas largas y así darle más soltura a Foles. Todo esto puede depender mucho de los esquemas defensivos que exhiban los Patriots, quienes suelen variar sobre todo en jugadas de pase, donde no siempre mandan más de cuatro jugadores a presionar. Se les puede correr a los Pats, pero los Eagles deberán aprovechar sus oportunidades de anotar.

Clave colectiva (III): la presión al mariscal. Sistemáticamente, los Eagles presionan con sus cuatro jugadores de línea y de vez en cuando mandan a algún linebacker o safetie a presionar. Para ellos puede ser importante colapsar los costados del bolsillo protector, con tal de limitar el margen de maniobra a Brady. Mientras que los Patriots además de variar pueden incluso presentar algo nunca visto en la temporada. ¿Sólo poner a los linieros a cargar o jugar blitz desde el primer cuarto? una disyuntiva que seguro deben estar debatiendo en el equipo de New England.

El antecedente: Super Bowl XXXIX - 6 de febrero, 2005. En aquel partido jugado en Jacksonville, los Patriots lograron su tercer título derrotando a los Eagles, 24-21. El juego llegó al último cuarto empatado a 14, pero los Pats desnivelaron primero con un acarreo de Corey Dillon y luego, con un gol de campo de Adam Vinatieri. Brady lanzó dos pases de touchdown, uno de ellos con Mike Vrabel, un linebacker que se alineó como receptor en un goal-line-situation. Deion Branch atrapó 11 pases, sumó 133 yardas y fue premiado como el MVP del partido. Por los Eagles, Donovan McNabb lanzó tres touchdowns pero tiró tres intercepciones, y después del partido fue acusado de haberse cansado durante el último cuarto, mientras Philly intentaba remontar en el marcador.

La curiosidad: pese a estar designados como locales para este partido, los Patriots decidieron utilizar su camiseta blanca para el próximo domingo. Para tener en cuenta, 12 de los últimos 13 campeones jugaron de blanco, entre ellos los Pats en sus últimos dos títulos. La única excepción en ese lapso fueron los Green Bay Packers, quienes utilizaron su uniforme de local (verde y amarillo) en la edición XLV.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 25 de enero de 2018

Robándose el show


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles se ganaron su derecho de estar en el Super Bowl LII debido a excelsos desempeños colectivos. En caso de los Pats, una gran ejecutoria más la capacidad de Bill Belichick y sus asistentes de saber ajustar a tiempo, fueron las claves para el triunfo ante los Jacksonville Jaguars, mientras que las Águilas reaccionaron a una tempranera anotación en contra y terminaron arrasando frente a los Minnesota Vikings, con una versátil ofensiva y una línea defensiva que dominó al punto de limitar las opciones de sus rivales.

Grandes equipos que tienen muchas habilidades, pero que también cuentan con jugadores que marcaron la diferencia cuando más contaba, como fue en los casos de Danny Amendola y de Nick Foles. Partamos por Amendola, quien emergió como la principal arma ofensiva de los Patriots en la remontada del cuarto período frente a los Jaguars. En los 15 minutos finales, Tom Brady lo buscó en siete ocasiones y Danny atrapó cinco de esos pases - en los tres cuartos anteriores, había atrapado solo dos. Anotó los dos touchdowns con los que New England terminó asegurando el partido y en la anotación ganadora, realizó una maniobra digna de una ovación, al mantener los dos pies dentro de la cancha al mismo tiempo en que mantenía el balón en sus manos, tras hacer un exigente salto.

El pase de Brady fue bueno, pero la habilidad de Amendola fue aún mejor. Y no hay que olvidar, que fue el mismo # 80 quien situó a su equipo a 30 yardas del endzone para comenzar esa serie, luego de haber corrido 20 yardas tras un despeje. Hizo de todo y en el momento de mayor tensión en el partido. Así como en jornadas anteriores aparecieron otros jugadores como Rob Gronkoswki o James White, esta vez fue Amendola la pieza clave del equipo de New England y fue uno de los artífices del triunfo que los pone en su octavo Super Bowl de este siglo. Van por el bicampeonato y el sexto título de su historia.

Se nota mucho la influencia de Doug Pederson y Frank Reich, quienes han hecho rendir a los Philadelphia Eagles pese a las considerables bajas que han sufrido por diversas lesiones. Había muchos cuestionamientos sobre Nick Foles, básicamente porque era suplente y por si iba a ser capaz de suplir a Carson Wentz, quien hasta su lesión sufrida a mediados de diciembre, estaba firmando una campaña de categoría MVP. La verdad es que Foles no solo ha respondido, sino que ha jugado con mucha soltura y dominio del esquema y en ello se pueden notar sus aptitudes, las cuales supo aplicar frente a los Vikings. Supo leer las coberturas, se movió bien dentro del pocket y tuvo paciencia para tomar buenas decisiones, como fue en aquel touchdown de 53 yardas con Alshon Jeffery, en el segundo cuarto.

En esa jugada, Foles se tomó el tiempo para buscar al mejor receptor disponible y vio como fallaban los Vikings en cobertura, dejando libre a Jeffery cerca del endzone. Apenas vio ese espacio, Nick soltó un pase largo y bien preciso, digno de un quarterback de postemporada. Eso es ejecución y eso también es talento del mariscal, quien supo mantenerse dentro del bolsillo protector, pese a la presión rival, y después identificar a su mejor receptor. Foles falló apenas siete pases el domingo pasado (26/33, 352 yardas, 3 touchdowns y 141.4 rating) y en los dos partidos jugados en playoffs, promedia 77.8% de pases completos y su rating es de 122.1. Le han preparado un esquema adecuado, pero él también ha puesto de su parte tomando muy buenas decisiones. Frente a los Vikings, no parecía ser el reserva.

Dadas las cualidades de ambos, no debiera sorprender que tanto Amendola como Foles sean protagonistas en sus respectivos equipos, en el partido del próximo 4 de febrero. Pero tomando en cuenta el nivel de jugadores tanto en los Patriots como los Eagles, bien podrían aparecer otros personajes que acaparen la atención, tal como lo hizo White el año pasado anotando tres veces frente a los Atlanta Falcons, o como podría hacerlo LeGarrette Blount, quien integró al equipo de New England el año pasado y en esta postemporada, ya ha anotado dos veces para Philadelphia y ambas anotaciones dentro de las últimas 20 yardas. No es casual que estos dos equipos hayan ingresado a los playoffs con las mejores marcas de sus conferencias y tampoco es casual que hayan sido capaces de llegar al próximo Super Bowl, pese a haber sufrido diversas bajas. A priori, el partido por el campeonato de la NFL podría ser un duelo de interesantes estrategias, pero también un partido en el que el talento de determinados jugadores podrían ser factor, como ya lo hicieron Amendola y Foles en las recientes finales de conferencia.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.