lunes, 11 de junio de 2018

El momento de gloria para Ovechkin y los Capitals


por Claudio Jorquera
Twitter: @chonet

Reanudando la tradición “quebrada” el año pasado por los Pittsburgh Penguins, los Washington Capitals reiniciaron la alternancia de equipos campeones en la National Hockey League (NHL), al alzarse con su primera Stanley Cup, al imponerse al equipo de expansión de Las Vegas, los Golden Knights, por cuatro partidos contra uno.

La historia de los Capitals

La franquicia capitalina, inició sus actividades en la temporada 1974-75, junto con los Kansas City Scouts (los ahora New Jersey Devils). Tuvieron que pasar nueve temporadas para conseguir su primera clasificación en la antigua División Patrick y 24 para acercarse por primera vez al título, final que perdieron frente a los DetroIt Red Wings, aquel mítico equipo de finales de los ‘90s, comandado desde la banca por el ilustre Scotty Bowman y desde la cancha por históricos como Sergei Fedorov, Steve Yzerman, Nicklas Lidstrom y el portero Chris Osgood. Fueron los últimos bicampeones antes de los Penguins 2016-17.

4-0 fue el resultado en aquella final. Luego de esa barrida, Washington siguió siendo permanente animador de los Playoffs, pero sin una figura que fuera el referente y sea capaz de llevar a la franquicia a una nueva dimensión. El cambio que empezó a cimentar el logro de 2018 se produciría en 2004, cuando seleccionaron al Left Wing Alexander Ovechkin con el número uno en el Draft, que se llevó a cabo en Raleigh, Carolina del Norte. El ruso, proveniente del Dínamo de Moscú era, sin lugar a dudas, el mejor prospecto de esa generación y ya en su momento suponía ser un jugador diferente, que marcaría una época.


Comienza la era Ovi

Pero no fue fácil el comienzo de The Great Eight. La temporada 2004-2005 fue cancelada por un paro de jugadores, por lo que la estrella rusa debutaría en 2005-2006, que también vería comenzar su periplo a otro de los jugadores que han marcado una época en la NHL, el canadiense Sidney Crosby, tres veces campeón de liga con los Pittsburgh Penguins.

Dos campañas regulares sin playoffs no fueron impedimento para que Ovi demostrara todas sus virtudes. Casi 100 goles y 100 asistencias en 163 partidos fueron suficientes para posicionarlo como uno de los mejores jugadores del mundo.

Los playoffs llegaron en la temporada siguiente y se repetirían por otras cinco más. Ganaron cinco veces su división Southeast en seis años y, en 2009-10  obtuvieron por primera vez el Presidents’ Trophy, galardón que es entregado a los equipos que obtienen la mayor cantidad de puntos en la temporada regular de la NHL. Repetirían en 2015-16 y 2016-17. En todos esos años perderían en playoffs, la primera vez contra los Canadiens y las últimas dos, con los finalmente campeones, y clásicos rivales con el paso del tiempo, Pittsburgh Penguins. 

Perdiendo la esperanza

Ya estábamos en la mitad de la década de 2010, y todos veían pasar los mejores años de la Ovechkin Era en Washington sin premio alguno. Los medios criticaban sin piedad a todo lo relacionado a la franquicia y los fans perdían la ilusión de lograr algo grande. Los Capitals perdieron varias series de playoffs llevando la ventaja, sufriendo incluso una penosa eliminación en 2010, tras llevar una ventaja de 3-1 frente a los Montreal Canadiens, un equipo que tuvo 33 puntos menos en la temporada regular y siendo último sembrado en la Conferencia Este.

Seguían contando con el constante aporte goleador de Ovechkin (quién se quedó con tres trofeos Hart, que son entregados al MVP de cada temporada regular) y el sueco Nicklas Backstrom, el Center, quién se convertía en líder histórico en asistencias de la franquicia. Si observan los líderes en goles y asistencias de los Caps desde 2007, verán a la dupla ruso-sueca en lo más alto. Solo el arribo de otro grande de Europa, Evgeni Kuznetsov, opacaría en cierta forma al enorme Backstrom.


MacLellan y Trotz

Luego de fallar en la clasificación a los Playoffs, en 2014, se darían cambios importantes en el equipo del DC. El dueño Ted Leonosis designaría como General Manager a un conocido como Brian MacLellan (fue el GM asistente de George McPhee, quien estuvo por 17 años en la franquicia). Asimismo, se contrataría a Barry Trotz para hacerse cargo del equipo. El gordo Trotz nunca jugó en la NHL, pero estructuró una carrera como Coach desde la AHL (ganando en una oportunidad la Calder Cup) y formando parte del staff que se encargaría del equipo de expansión de Nashville, a quienes dirigió desde su primera temporada (1998-99), hasta la 2013-14. Consiguió llegar a Playoffs en 7 de sus 15 años en la franquicia de Tennessee, sin nunca alcanzar siquiera la final de Conferencia. La década y media en los Predators dotó a Trotz de un imagen de mucho respeto entre sus colegas.

Trotz generó un cambio de cultura en la franquicia, reconstruyendo completamente el sistema defensivo, con un John Carlson líder detrás de la línea azul. Convirtió a Ovechkin en un jugador destacado, nuevamente. Backstrom no solo sería el líder de asistencias del equipo, si no que de toda la NHL. Le dio la confianza al joven Braden Holtby en la portería y a Kuznetsov como líder de la segunda línea de ataque.

Fueron tres derrotas seguidas en segunda ronda de playoffs. Y Trotz, a pesar de todo, no lograba superar el listón que dejó en Nashville.

El camino a la final

En la Temporada 2017-18, nuevamente se quedarían con su División, y serían los sembrados # 1 de la parte baja del cuadro del Este. En primera ronda, pareció que todo se venía abajo, porque fueron sorprendidos dos veces por los Columbus Blue Jackets en el Capital One Arena. El equipo de Ohio logró clasificar, y apenas pudo aguantar el embate de los capitalinos, quienes ganaron los cuatro partidos siguientes.

En Semifinales de Conferencia, un viejo conocido. Los Penguins y las siete derrotas seguidas. Amigo lector, no estoy diciendo que los Penguins le ganaron los últimos siete partidos a los Capitals. Estoy diciendo que los Penguins ganaron las últimas siete SERIES de playoffs. Fue una batalla memorable, donde los capitalinos no se dejaron nada guardado, estaban decididos a romper la historia.

Y comenzó todo mal para los Caps, porque dejaron ir una ventaja de dos goles en el primer partido. Mejoraron mucho y mostraron completa superioridad en los siguientes dos, en particular en el juego tres, donde dieron una muestra de garra anotando en las postrimerías del partido. Luego de quedar 2-2, ganarían la serie con dos triunfos consecutivos, ambos con goles al final y en el tiempo suplementario. Fin a la mufa. Ya se hacían habituales las tomas de la NBC a la cara de Ovechkin celebrando y mirando al cielo. Se venían Stamkos y compañía, los Tampa Bay Lightning.

Al contrario de las series anteriores, en la Final de Conferencia comenzaron ganando con facilidad los dos primeros partidos en el Amalie Arena, de Tampa. Pero los Bolts respondieron con dos victorias fuera de casa, a la que sumaron una tercera seguida en el quinto partido. Pero los Caps tenían una sola meta en su mente. Llegar a la final. Terminaron anotando los últimos nueve goles, para quedarse con la serie y el título de la conferencia con dos blanqueadas. A esta altura de la post-temporada, la figura del portero Braden Holtby se hacía gigante. 53 salvadas en esos dos partidos lo elevaron a la categoría de héroe. Prince of Wales Trophy para el equipo rojiblanco.


En el Oeste también pasaban cosas sorprendentes

Las Vegas Golden Knights dieron el golpe a la cátedra durante toda la temporada terminando con sobresalientes 109 puntos, ganando la Pacific Division con relativa comodidad. Enorme trabajo de la Gerencia comandada por George McPhee (si, el mismo ex de los Capitals) y el entrenador Gerard Galliant, quienes consiguieron el concurso de muy buenas figuras en el Draft de Expansión, como el multicampeón ex golero de los Penguins, Marc-André Fleury, William Karlsson, Jonathan Marchessault y James Neal, otro ex Penguins y subcampeón en 2017 con los Predators. 50 triunfos en Regular Season y una blanqueada en primera ronda ante Los Angeles Kings empezaron a ilusionar a los fanáticos de la Ciudad del Pecado.

En la siguiente ronda, parecía que todo seguiría igual, porque comenzaron destrozando a los San Jose Sharks en el T-Mobile Arena. Un 7-0 que hacía presagiar una nueva blanqueada. Pero el equipo tecnológico demostró por qué no estaba allí de suerte. Ya habían hecho añicos a los Anaheim Ducks, que apenas anotaron cuatro goles en toda la serie previa. Tras dos sufridos partidos terminados en Overtime, los Golden Knights salieron muy dañados y permitieron que la serie se pusiera a dos partidos por lado. Un esfuerzo final les permitió ganar los últimos dos partidos de la serie, incluyendo una blanqueada en el partido final. Marc-André Fleury, el portero, también se hacía figura.

Solo los sorprendentes Winnipeg Jets eran la barrera en el camino de los Knights para llegar a la final de la Copa Stanley en su primera temporada. Y la cosa comenzó muy bien para el último equipo canadiense en competencia. Un cómodo 4-2 encendió las alarmas en el desierto. La aparición estelar del Center Jonathan Marchessault devolvió la ilusión a los amigos de los Casinos, con cuatro goles entre los partidos dos y tres para dar vuelta la serie. Y en los partidos cuatro y cinco, siempre miraron hacia atrás. Dos victorias por un gol de diferencia sentenciaron a los canadienses (que no ven desde los Canucks del 2011 un finalista, y desde los Canadiens del '93 un campeón) y nos invitaban a presenciar lo inaudito, un equipo de Las Vegas, y de Expansión, se llevaba el Campbell Bowl, trofeo que es el ticket del Oeste para luchar por la Stanley Cup.


La contundencia de los Capitals en la Final

Luego de una década dominada por los Kings, luego los Chicago Blackhawks y los Penguins, finalmente la NHL contaría con un nuevo campeón. Y la serie, comenzaría a toda orquesta. La artística y grandilocuente presentación inicial de los jugadores de los Knights se traspasó al blanco rink del T-Mobile. Un partido con 10 goles y cinco cambios de ventaja. Los dos goles finales del checo Tomas Nosek le darían la ventaja al equipo del estado de Nevada.

Pero el juego vertiginoso de los equipos del Oeste fue ferozmente anulado por el sistema defensivo de Trotz, quién estaba en su último año de contrato. Literalmente se estaba jugando el futuro. Su modelo, que busca instalar la presión en todos los sectores de la pista buscando el error del rival, se olvida de la estética y prioriza la actitud, con un Ovechkin líder dentro y fuera de la cancha. Fue tan notorio el liderazgo del ruso, que cuando habían goles de otros compañeros de equipo, los miembros de la banca siempre iban a saludar a Ovi. Eso fue algo muy notorio en todas las transmisiones de la NBC.

Los cuatro partidos siguientes fueron jugados al ritmo de Washington. Nunca se vio al Vegas de las series anteriores. El gol de James Neal, al principio del segundo partido, fue la última ventaja que tuvo Las Vegas en toda la serie. No solo se vio el trabajo de conjunto, si no que las individualidades alcanzaron su mejor nivel en el momento oportuno. Fueron 11 los jugadores diferentes que anotaron goles en los cuatro partidos finales. Opkin, Eller, Ovechkin, Kuznetsov, Smith-Pelly, Oshie, Wilson, Carlson, Kempny, Connolly y Vrana aportaron para la causa. Holtby sumó la friolera de 114 salvadas en esos partidos.

Los Capitals devolvieron la derrota inicial con un 3-2 en Las Vegas. Regresaron a casa y se quedaron con el tercer partido con un poco de sufrimiento al final, pero fueron avasalladores en el cuarto, donde se pusieron 4-0 en el placar, terminado 6-2.

El último partido estuvo lleno de emociones, porque los Knights no querían que la Copa se entregara en su casa. Entraron al último período con una exigua ventaja gracias a un gol de Reilly Smith, pero Devante Smith-Pelly, un criticado jugador que deambuló por varios equipos de la liga y llegó esta temporada a los Capitals, quería irse con la Copa a como fuera lugar. En la mitad del tercer período, fue a pelear el puck en la zona rival, buscando forzar el error, y dio un golpe legal a su rival contra la pared. El disco fue recuperado en el borde de la línea azul por Brooks Orpik, quién lo devolvió al arco de Fleury, siendo interceptado por el mismo Smith-Pelly quién, casi cayéndose, consiguió el empate parcial.

Con menos de ocho minutos en el reloj, sucedió lo impensado. Un disparo rápido de Brett Connolly golpeó el cuerpo del Marc-André Fleury. El portero no se dio cuenta que el disco pasó entre sus piernas, quedando a merced de Lars Eller, quién metió su stick justo en el borde del área chica. Eller se convirtió en el primer nacido en Dinamarca en ganar la Stanley Cup. El danés inició la racha de cuatro victorias con el primer gol de los Caps en el segundo partido y remató la serie anotando el gol decisivo. Los jugadores de Vegas fueron incapaces de dar vuelta la situación y vieron cómo se esfumaba su ilusión.

Después de 44 temporadas, 3.701 partidos jugados y 28 apariciones en playoffs, los Washington Capitals se convirtieron en campeones de la Stanley Cup. El Washington Post señaló que ha sido la mayor cantidad de tiempo que ha requerido un equipo de las cuatro grandes ligas de Estados Unidos (NFL, NBA, NHL y MLB) para conseguir su primer campeonato. En ese mismo contexto, es el primer título de liga para la ciudad en el siglo y desde 1992, cuando los Redskins de Joe Gibbs ganaron el Super Bowl XXVI en Minneapolis.

Alex Ovechkin por fin conseguía el premio que deseaba, que consolidará su legado y pavimentará su camino al Hall of Fame. Se quedó con el Conn Smythe Trophy, que se otorga al MVP de los Playoffs. Fue el el mejor en goles, con 15 y dio 12 asistencias. Evgeny Kuznetsov, fue el líder en asistencias y puntos (20 y 32, respectivamente). Los Capitals aprovecharon muy bien los powerplays (ventaja numérica por penalidad). T.J. Oshie y Alex Ovechkin anotaron seis goles cada uno en esa condición. Nicklas Backstrom dio ¡13! asistencias en powerplay. Braden Holtby fue el líder de los porteros, con apenas 2.14 goles en contra y fue el líder en minutos jugados en todos los playoffs.

Así, los miembros del roster de los Capitals, y el staff técnico y administrativo verán tallados sus nombres en una de las bases de la gloriosa Stanley Cup.

¡Nos vemos en la próxima temporada!

Claudio Jorquera es columnista invitado en Gringo Sports. Es uno de los responsables de NFL Chile, siendo uno de los comentaristas en el podcast de aquel sitio. Además, contribuye para Spanish Bowl.

domingo, 10 de junio de 2018

Curry, el verdadero MVP


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Un carisma especial, una presencia inconfundible, una técnica (quizás) irrepetible y un ritmo imparable. Es la principal cara de esta época victoriosa en la bahía californiana y el jugador que mejor representa el estilo de juego que impera actualmente en la NBA. Cualquiera que haya seguido el proceso evolutivo de los Golden State Warriors, desde sus primeros playoffs en 2013 al presente, reconoce en Stephen Curry como el principal artífice de la escalada del equipo guerrero, pasando de ganar partidos y competir en postemporada a coleccionar tres campeonatos en un lapso de cuatro años.

El fenómeno Curry se puede apreciar de diferentes maneras. Primero, como un talentoso jugador, dueño de una prodigiosa técnica para driblear. Con el balón en las manos y en plena carrera, entra en ritmo y muchas veces pareciera estar ignorando la pizarra de Steve Kerr y así llevar el flujo del partido a su propio ritmo, marcando la pauta del juego. Ojo, lo suyo no es solo por rachas y canastas por montones. Lo suyo también tiene una faceta de armador que ha ido puliendo con los años y así es como cada vez interpreta mejor los partidos, identificando situaciones favorables para su equipo. A veces, en vez de tirar al aro reparte el balón para alguien en mejor posición suya y así lograr una fácil canasta.

En segundo lugar, y quizás la faceta más interesante para observar y disfrutar, es cuando se dedica estrictamente a lanzar. Apenas necesita de algunos centímetros de espacio, apenas necesita fracciones de segundo y apenas se desprende de la pelota. Todo eso con una frescura inusitada e impactante. Cuando entra en esas rachas tiradoras, parece apoderarse de toda la escena y puede ser capaz de romper cualquier partido con su flow. Ese estado casi inconsciente se pudo apreciar plenamente en el segundo y cuarto partido de las recientes finales frente a los Cleveland Cavaliers.

En el segundo encuentro, Curry convirtió 16 de sus 33 puntos en el último cuarto. Los tiros caían sucesivamente y los momentos máximos ocurrieron, primero cuando convirtió un triple con un segundo en el reloj de tiro y desprendiéndose del balón con una sola mano (más impresionante aún, fue ver como la pelota tocó solo red) y luego, en una jugada de cuatro puntos cuando metió un triple desde la esquina y en el acto, recibió una falta de Kevin Love. Oracle Arena hizo erupción y terminó en una ovación cerrada, después que Steph convirtiera su noveno triple de esa noche (esos 9 triples son récord para un partido de finales).

Ya en Cleveland, con la serie a disposición de los Warriors, todo el equipo salió a liquidar desde el jumpball del cuarto partido. Curry encabezó la fiesta y de entrada, cuando al buscar una falta, lanza un triple de forma desbalanceada... ¡con éxito y solo tocando red!. Desde ese momento ya se percibía que iba ser otro partido de los grandes para Steph, quien acabó convirtiendo siete triples (37 puntos en total), algunos de ellos desde distancias bien kilométricas, y entre medio añadió algunos dobles en ataques directos al aro, en otra prueba de su evolución como jugador.

Tampoco hay que olvidar que en el primer partido, Curry metió 29 puntos y algunas de esas canastas llegaron en el clutch, cuando había mucha presión, cortando un poco con esa vieja narrativa que "Curry-se-apaga-en-las-difíciles" y en el tercero, si bien apenas convirtió 11 unidades, en el cuarto final metió dos canastas que ayudaron a liquidar ese duelo a favor de Golden State, junto con los 43 puntos que consiguió Kevin Durant en ese encuentro.

A partir de todas sus características dentro de la pista, se genera una tercera forma para apreciar su impacto dentro de los Dubs y la liga en general: su actitud. Curry no solo juega y lanza triples con las yemas de sus dedos, también disfruta del momento y cuando entra en racha, no solo mete un tiro tras otro, sino que sonríe, celebra, anima al público y hasta se pone a bailar. El # 30 de los Warriors es mucho más que un shooting guard, es un artista que brinda espectáculo y los triples son su máxima manifestación artística.

Así como en la música existen los guitarristas virtuosos, habría que decir que en el baloncesto hay tiradores innatos e inconscientes, como Curry y así lo ha demostrado desde 2013, cuando batió por primera vez el récord de triples en una temporada (una marca que después rompió dos veces más). Desde entonces, solo se ha dedicado a jugar cada vez mejor, siendo el principal pilar del ascenso de los Warriors. La fama, los récords, los premios individuales y los títulos con su equipo han llegado como consecuencia.

Curiosamente, en ninguno de los tres títulos de este conjunto de Golden State, el premio de MVP de las finales ha sido para Curry. En 2015, Andre Iguodala fue galardonado. Y en los dos recientes, el distinguido fue Kevin Durant. En los dos primeros casos, eran bien entendibles, pero en este último era donde Curry verdaderamente jugó como el mejor integrante de los Warriors y donde realmente merecía aquel premio, pero la votación oficial declaró lo contrario.

Aunque tal vez eso no importe demasiado. Curry fue la gran figura en tres de las cuatro victorias con que los Warriors barrieron a los Cavaliers y su particular impacto trajo un nuevo trofeo para Golden State, defendiendo con éxito el título obtenido hace un año. El baloncesto de alto ritmo continúa triunfando en la NBA, el juego de triples está más vigente que nunca y por todo eso, Stephen Curry es un auténtico MVP aún si no recibió esa distinción y más que eso, es todo un icono de la actual época en el deporte del balón naranja.


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Dubs y Cavs, otra vez


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Definidas las dos conferencias en la NBA, vuelven a repetirse los mismos finalistas de los últimos tres años: Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers. Una vez más han dominado el este y el oeste, pero hubo diversas complejidades en sus caminos, esas complejidades que pudieran ser atendibles de cara al duelo que sostendrán a partir de este jueves en las finales por el campeonato de liga.

Los Warriors lucharon siete partidos con los Rockets, donde incluso debieron remontar un 2-3 en contra. En el séptimo juego, trituraron con otro de sus imparables terceros cuartos, con Stephen Curry en estado de flow absoluto. Cuando Curry fluye, el equipo entero se mueve de forma increíblemente orgánica y las canastas caen como resultado de esa fluidez. A pie firme, en carrera y hasta de media cancha, Curry es un tirador letal y cuando está en racha, es casi imposible detenerlo. Y en verdad así parece, su mecánica de tiro es tal que se desprende del balón en un pestañeo.

Golden State resolvió de forma impecable en el sexto y séptimo juego, poniendo mayor intensidad en defensiva la cual derivó en mejores opciones de ataque. En ambos partidos, los Dubs marcaron enormes rachas anotadoras en el tercer cuarto que sirvieron en gran parte para obtener las dos últimas victorias que valieron el pase a sus cuartas finales consecutivas. De todas formas, no hay que ignorar el hecho que en un momento de la serie, los Warriors lucían confundidos en algunas situaciones límites.

Steve Kerr tuvo muchos problemas en su partida aparte con Mike D'Antoni, tanto así que Steve debió hacer variaciones en la rotación, colocando a Kevon Looney como pívot titular con el propósito de hacer un buen pareo con Clint Capela. Y en cuanto a ejecución, sorprendió ver como los jugadores de los Warriors no supieron resolver jugadas claves en segundos finales de los partidos 4 y 5, teniendo problemas para pasar el balón y de encontrar un buen tiro. Mucha confusión para hacer jugadas en esos segundos finales y también de parte de Kerr, quien en ese instante no encontraba mejores soluciones.

Ya son conocidas sus rachas matadoras en segundas mitades (3° cuarto: 33-16 en el sexto juego, 33-15 en el séptimo juego), pero no deja de llamar la atención de ver como los Warriors, que están tan habituados a ganar, muestran complicaciones para resolver partidos cerrados en los minutos finales. Algo de eso hubo también hace un par de años, cuando perdieron las finales. De todas formas, el séptimo juego lo supieron sacar adelante pese al comienzo furioso de los Rockets y a los tres fouls de Klay Thompson en el primer cuarto. El flow de Curry y luego, los tiros de Durant metieron al equipo de Golden State en la definición por el campeonato.

Del otro lado, los Cleveland Cavaliers pese a haber entrado a los playoffs en cuarto lugar, igualmente acabaron dominando a todos los equipos del este en camino a una nueva final. En mi artículo anterior, mencionaba el consenso generalizado que por fin se está generando en torno a la figura de LeBron James. Y está bien que sea así, porque hace de todo y por el bien de sus Cavs. Pero también hay que tener en cuenta que LeBron tiene que jugar los partidos casi completos y debe hacer casi de todo, básicamente porque no cuenta con un equipo que le acompañe de forma consistente.

Sus compañeros aparecen, pero a ratos. Jeff Green fue un buen aporte en el sexto y séptimo juego de la serie frente a los Celtics, Kyle Korver mete triples pero sin tanta frecuencia. JR Smith puede dar un partido bueno y después, otros tres en los que no aporta nada. Tristan Thompson volvió a tener más minutos y coopera con rebotes y algo de defensa. Así ocurre en cada partido de los Cavs y con todo eso convive LeBron. Por eso, debe jugar los 48 minutos en un partido decisivo de visita. Por eso, alcanza o se acerca a la triple decena en casi todos los partidos. No es solo porque James tiene múltiples y tremendas aptitudes, sino porque tiene que cubrir las falencias de todo el equipo.

Cuando amenazaba la eliminación en casa, en el sexto partido, LeBron marcó 46 puntos; 11 rebotes y 9 asistencias. Y luego, cuando hubo que visitar Boston para definir el paso a las finales, sus registros fueron: 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias. Hace de todo y casi todo lo hace bien, pero ese monumental esfuerzo le pasa cuenta y lo peor de todo, es que se está notando. Durante algunas secuencias del último partido frente a los Celtics, James tardaba algunos segundos en reincorporarse a la acción y su máxima señal de cansancio ocurrió después del partido. Mientras sus compañeros recibían el trofeo como campeones del este, el #23 estaba tendido en el suelo, recuperándose después de haber jugado el partido completo, sin descansar un solo segundo.

Muy completo será, pero James ya tiene 33 años y lleva ocho años consecutivos instalando a sus equipos en las finales, lo cual significa que lleva ocho años jugando temporadas con alrededor de 100 partidos en cada una de ellas. Nunca ha sufrido grandes lesiones, pero el trajín de los partidos y su enorme esfuerzo en cada uno de ellos no pasan en vano y es en este tramo de la temporada, en el que James evidencia fatiga.

Estas finales nos presentan, a priori, un escenario desigual o peor incluso que el año pasado. Los Warriors han soportado diversas lesiones a lo largo del torneo, pero de todas formas han encontrado fórmulas para superar cada etapa de los playoffs, mientras que los Cavaliers se resumen en todo lo que haga James. Hasta el año pasado, tenía un socio de ataque en Kyrie Irving, pero él pidió ser traspasado a Boston y LeBron se quedó solo. Ahora más que nunca, es The Team vs The King.

Nuevamente, los Dubs y los Cavs llegan al final de temporada. Hay muchas criticas sobre el nivel de competencia que hay actualmente en la NBA, sobre todo considerando que Golden State gana muchos partidos con comodidad. Pero hay que mencionar que en las recientes finales de conferencia, tanto Houston como Boston tuvieron la chance de liquidar sus series y dejaron pasar sus oportunidades. Los Rockets desperdiciaron ventajas al intermedio en los partidos 6 y 7, y en el último fue donde derechamente se enfriaron al fallar 27 triples consecutivos (eso es récord de liga) abriendo la puerta a la remontada de los Warriors. Mientras que los Celtics estuvieron en la contienda todo el séptimo juego frente a los Cavs, pero en los seis minutos finales encestaron 2 tiros de 14.

Hubo opciones de ver una final distinta, pero los Rockets y los Celtics no pudieron liquidar sus series cuando había que hacerlo, e incluso teniendo la ventaja de jugar en sus respectivas canchas. El equipo de Golden State por un lado y las múltiples habilidades de LeBron por otro, acabaron por imponerse en las respectivas series y es por eso que tendremos una cuarta definición consecutiva entre los Warriors y los Cavaliers.

¿Tercer trofeo en cuatro años para la bahía californiana o un segundo título para Cleveland? esa es la pregunta que queda por resolver.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 10 de mayo de 2018

LeBron y los demás


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

¿Idea mía o en verdad, recién ahora hay un consenso generalizado sobre la brillante trayectoria de LeBron James en la NBA? Al menos, esa impresión he tenido en los últimos días. LeBron no solo es la estrella de los Cleveland Cavaliers y, discutiblemete, el mejor jugador de toda la liga. A sus 33 años, continúa evolucionando en todas las facetas del baloncesto y como él mismo ha manifestado, está en el mejor nivel de toda su carrera. Y estamos hablando de alguien que lleva una década en la elite de la competencia.

En estos playoffs, James está jugando los partidos casi completos (41.4 minutos por juego) y bordea la triple decena: 34.3 puntos, 9.4 rebotes y 9.0 asistencias. Juega y hace jugar, organiza y dirige a su equipo en la pista y también, liquida partidos en momentos cruciales. Metió un triple para ganar el quinto juego ante los Indiana Pacers y en la reciente eliminatoria frente a los Toronto Raptors, metió un tiro en plena carrera y a una sola mano para definir el tercer partido de una serie que terminó en barrida para los Cavaliers.

Como siempre ocurre ante tales proezas, empezó nuevamente el debate sobre LeBron y su posición dentro de los grandes jugadores históricos de la NBA. Aquellos que ven baloncesto solo en esta época del año y ven solo números finales insisten en seguir comparándolo con Michael Jordan (siendo que son dos sujetos con habilidades muy distintas). En mi opinión, si tuviera que armar una lista con los diez mejores jugadores en la historia de la liga, James entra en ese listado de todas maneras. El lugar da igual, pero el # 23 de los Cavs ya es un jugador que está marcando una época.

En las finales de conferencia, LeBron James Basketball Club el equipo de Cleveland se volverá a enfrentar con los Boston Celtics, aunque el contexto es muy diferente al de hace un año. Los C's llegan al Final Four jugando un tremendo baloncesto colectivo, con mucho énfasis defensivo y aún sin poder contar con Kyrie Irving, quien no vuelve hasta la próxima temporada. Ante la baja de Kyrie, han surgido otros jóvenes e inexpertos talentos que en verdad no parecen novatos, tal como se refleja en la presencia de Jayson Tatum.

Jayson tiene apenas 20 años y está completando su primera temporada en la liga, pero en este momento pareciera como si tuviera 10 años más y se desenvuelve en el parquet como si fuera un jugador con mucho recorrido en postemporada. Impresiona su personalidad, en particular cuando decide resolver jugadas en situaciones de uno contra uno. Tiene el talento, pero sobre todo tiene la explosividad propia de un novel jugador, que cuando ataca se lanza como una saeta que va sin parar rumbo a la canasta.

Tatum encaja muy bien dentro de un sistema en el que todos los jugadores tienen casi la misma relevancia. Un día, Jayson puede ser la figura. En otro, puede ser Terry Rozier. Después, puede ser Marcus Morris. Y más adelante, podría ser Al Horford, como supo serlo en el tercer partido de la serie frente a los Philadelphia 76ers. En varias secuencias, marcó a Joel Embiid. No solo establecía bien su posición, sino que sacaba a Embiid de su zona de comodidad y lo obligó a tomar varios tiros forzados. Y para sellar su valiosa faena, Horford convirtió la canasta decisiva en los segundos finales de la prórroga y robó un balón que iba a dirigido a Embiid, cuando los Sixers iban por el empate.

Todo ese esfuerzo es reflejo del trabajo de Brad Stevens, quien sigue sin recibir crédito de parte de sus colegas y de parte de los especialistas, pero que ha realizado una admirable labor, adaptando sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta. De otra forma, no se podría explicar como Boston ha vuelto a la antesala de las finales de liga con un puñado de jugadores relativamente inexpertos además de un veterano subvalorado por muchos, pero de enorme valía para su escuadra.

En la otra conferencia, se dará un duelo entre los dos mejores de este año. Los Houston Rockets y los Golden State Warriors pasaron sin mayores dificultades a las finales del oeste. Incluso, los Warriors se reservaron a Stephen Curry en el primer juego de la serie frente a los New Orleans Pelicans y volvió en plenitud a partir del segundo partido. Los Rockets pasaron apuros en el segundo encuentro frente el Utah Jazz, pero luego fueron lo suficientemente capaces para despachar a Utah en cinco partidos, con todo y ese uniforme chillón del Jazz que usaron en el juego 3 (¿el peor uniforme de toda la NBA? muy probablemente).

En principio, Rockets y Warriors parecen similares, pero mirándolos en detalle, son equipos muy diferentes. Pueden lucir iguales, por el hecho de jugar rápido y anotar muchos puntos, pero son las cualidades técnicas y defensivas las que diferencian a estos conjuntos. Los Rockets muchas veces no mueven tanto el balón, dado a que sus dos bases, James Harden y Chris Paul, suelen quedarse mucho con la pelota, en muchos casos para resolver ellos mismos con jugadas personales. De hecho, el barbudo y CP3 promedian conjuntamente 39.2 tiros al aro y 50.3 puntos por partido.

Los Warriors también anotan mucho, pero su juego en ataque se basa en muchos movimientos y cortinas que generan espacio para recibir y lanzar automáticamente. Así se da el caso que Kevin Durant, Stephen Curry y Klay Thompson estén compartiendo genuinamente sus intervenciones, tal como se ve en sus promedios: 28.0 puntos de Durant, 24.5 de Curry (aunque solo ha jugado cuatro partidos) y 21.2 de Thompson. Movimientos, cortinas, pases, tiros y anotaciones. Una y otra vez, sucesivamente en todo el juego hasta terminar sacando de la cancha al rival de turno.

La diferencia puede estar en las defensivas. Golden State presiona y de forma continua, al punto de generar muchos robos y contra ataques. Houston de a poco incorpora elementos defensivos, teniendo a Clint Capela como jugador importante en los tableros (14.4 puntos, 12.2 rebotes en los playoffs), además de imponer mucha presencia en la llave. A modo personal, sigo viendo a los Rockets como un equipo definido netamente por la ofensiva y sobre todo por correr y tirar, tal como son los equipos dirigidos por Mike D'Antoni.

De parte de los Warriors, es tal su nivel y amplitud de plantel, que Steve Kerr a pasado de alternar pívots, entre Zaza Pachulia y JaVale McGee, a prescindir de ellos en las recientes jornadas y derechamente, colocar en la pista al famoso quinteto de la muerte para comenzar los partidos. En el cuarto partido frente a los Pellies, el impacto fue nocivo: Golden State sacó diferencia de +26 cuando tenia a Curry, Thompson, Durant, Draymond Green y Andre Iguodala en la cancha. Entran en ritmo, se meten en racha tiradora y no paran más.

Tenemos a los cuatro finalistas y en verdad, son los cuatro mejores equipos de este momento. En cuanto a calidad y cantidad, habría que mencionar a Golden State como el mejor conjunto. Por campaña a través de todo el año, tendría que ser Houston. Por su capacidad de adaptación, podría ser Boston. Por tener al mejor jugador, las chances siempre estarán para Cleveland y así será mientras LeBron James siga vigente. Y lo más impresionante, es que el propio James esté buscando maneras para seguir mejorando. Eso es carácter ganador.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 16 de abril de 2018

En equipo, ante todo


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Debido a las tradiciones y tendencias que imperan siempre en la NBA, se habla mucho de lo importante que puede ser un determinado jugador como también de lo costosa que puede ser la ausencia de otro integrante. Pero en el básquetbol actual se ha demostrado que los equipos que cuentan con la suficiente cantidad y calidad de jugadores, además de un adecuado trabajo técnico pueden seguir surgiendo, aún si cuentan con considerables bajas. Lo demostraron los Warriors y los Sixers para comenzar sus respectivas series de playoffs.

En las últimas semanas se estuvo mencionando repetidamente la ausencia de Stephen Curry para el comienzo de la postemporada, pero lo concreto es que los Golden State Warriors han estado muy bien armados para seguir jugando a gran nivel, aún si no pueden contar con uno de sus grandes anotadores. El sábado, no solo ganaron sino que dominaron a los San Antonio Spurs desde el primer cuarto. Su presión defensiva fue constante y su dominio en los rebotes (51-30) acabó siendo fundamental, como también lo fue su precisión al aro. Un ejemplo de eso último estuvo reflejado en Klay Thompson, quien apenas falló dos lanzamientos (11/13, 5/6 en triples) completando así 27 puntos. Tal como es su característica, Klay en muchas de sus jugadas salió de sucesivas cortinas para recibir y disparar. Pocos dribles y muchas canastas, un atributo que no muchos tienen.

Kevin Durant no se quedó atrás convirtiendo 24 puntos, además de añadir 8 rebotes y 7 asistencias. Draymond Green estuvo en su nivel habitual con 12 puntos, 11 asistencias y 8 rebotes, pero tal vez una de las mayores claves del partido se dio en la previa, cuando Steve Kerr hizo un cambio en la alineación titular, colocando a Javale McGee y Andre Iguodala de entrada, seguramente para generar un mayor impacto ofensivo. McGee respondió muy bien anotando 15 puntos (5/7), veremos si Kerr persiste con esa estrategia o solo fue una movida para confundir a Gregg Popovich en la apertura de esta serie.

En Philadelphia, el Heat y los Sixers disputaban un partido cerrado que llegó al intermedio con diferencia de cuatro (60-56) a favor del equipo de Miami, pero a partir del tercer cuarto los Sixers rompieron el equilibrio aplicando su receta exitosa: agilizando el ritmo, moviendo el balón y compartiéndolo genuinamente entre todos sus integrantes. El parcial de la segunda mitad fue 74-43 a favor de los Sixers quienes acabaron convirtiendo 130 puntos para así tomar ventaja en la serie. Cinco jugadores superaron los 15 puntos (J.J. Redick, el más destacado con 28), 34 de sus 45 canastas fueron provistas por asistencias y como equipo, los Sixers encestaron 18 de sus 28 disparos de tres puntos.

Técnica y ritmo, trabajo y movimiento. Por momentos, el equipo de Philadelphia practica un baloncesto que luce imparable y por sobre todo, muy vistoso. Y eso que comenzaron estos playoffs sin Joel Embiid, uno de sus máximos referentes. The Process está creciendo a pasos agigantados, no por nada estos Sixers entraron a los playoffs en tercer lugar de la conferencia este y con 16 triunfos consecutivos. El camino ya lo tienen trazado, veremos que tan lejos puedan llegar esta temporada.

El mismo trabajo en equipo pero a ritmo más lento se percibe en los Indiana Pacers. Impresiona el nivel de aplicación que tienen sus jugadores para defender los pick and rolls, tal como supieron hacerlo este domingo en su victoria a domicilio sobre los Cleveland Cavaliers (98-80). Esa defensiva los llevó a imponer su forma de juego desde el primer cuarto, donde los Pacers llegaron a tomar ventaja de 22 puntos en un momento dado. Igualmente destacable fue su resistencia ante cada intento de remontada de los Cavs. Si LeBron James insistía con remontar el marcador, del otro lado aparecían Victor Oladipo y Lance Stephenson con sus tiros y ataques bien ejecutados.

En su segunda incursión en playoffs, Oladipo rindió con 32 puntos (11/18, 6/9 en triples). En tanto, LeBron registró una triple decena con 24 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias, pero en general el equipo de Cleveland nunca pudo encontrar una forma de doblegar la dura defensiva impuesta por los Pacers. Quizás, esto sea sorpresivo tomando en cuenta la trayectoria de James y los Cavaliers en playoffs, pero si recordamos que Indiana ganó tres de los cuatro duelos de temporada regular tal vez no debiera sorprender mucho. Y como si fuera poco, estos equipos clasificaron en cuarto y quinto lugar, respectivamente. Como para entender la paridad que hay entre estos conjuntos.

Por último, una mención a Rajon Rondo. En pleno 2018 y aún estando en una posición secundaria, en comparación a otros bases de la liga, Rajon sigue siendo un jugador altamente productivo. Su manejo de los tiempos e interpretación del juego fueron claves en el triunfo como visitantes de los New Orleans Pelicans sobre los Portland Trail Blazers. Para desgracia suya, Rondo nunca pudo mejorar su puntería al aro. De hecho, en el partido del sábado convirtió apenas seis puntos, pero tal vez eso no importe mucho si a cambio entrega 17 asistencias. Todo lo hecho por Rondo más el monumental desempeño de Anthony Davis (35 puntos, 14 rebotes) sirvieron de gran manera para tomar ventaja en la serie. El talento de Davis y la experiencia de Rondo pueden ser una peligrosa combinación. Quien sabe, en el primer partido ya demostraron tener condiciones necesarias para competir a gran nivel.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 2 de abril de 2018

Trail Blazers: ¿los tapados del Oeste?


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Llevan 48 victorias en la presente temporada, figuran dentro de los cinco mejores rendimientos en toda la NBA, le han ganado dos de tres partidos a los campeones Warriors y han estado en racha positiva durante el último mes y medio. Pero aún así, los Portland Trail Blazers siguen volando bajo el radar y aún no reciben mucho crédito a pesar de su notorio crecimiento en la actual liga, situándose como el tercer mejor equipo en la conferencia oeste y con su lugar ya asegurado para los próximos playoffs.

Es probable que estos Blazers no sean precisamente el equipo más vistoso del mundo, pero sí son un equipo muy eficiente para atacar y defender. Para empezar, cuentan con una de las mejores duplas de bases en el torneo. Damian Lillard y C.J. McCollum corren por toda la cancha, driblean muy bien el balón y toman disparos de toda especie. No por nada, promedian conjuntamente 48.4 puntos por partido. Además, como equipo los Blazers sacan provecho de los pick and rolls, con jugadores como Jusuf Nurkic y Evan Turner como pilares en el funcionamiento de esas jugadas.

Su eficiencia ofensiva no es la más destacada (109.5 puntos por cada 100 posesiones, 12° en la liga) ni menos su ritmo de juego (96.5 posesiones por partido, 19° en la liga), pero el conjunto dirigido por Terry Stotts sabe aprovechar sus cualidades y se ha beneficiado además del progreso de los jugadores secundarios, quienes aportan con canastas necesarias y también, con valiosas acciones defensivas. En ello, elementos como Al Farouq Aminu y los ya mencionados Nurkic y Turner son importantes cerrando el aro y asegurando muchos rebotes, promediando en total 45.4 tableros por juego, la cuarta mejor media de todo el torneo.

Defensivamente, los Blazers son capaces de debilitar el ritmo de juego de sus rivales y forzarlos a tomar malos tiros, haciendo decaer los porcentajes. En conjunto, permiten 44.7% de aciertos a sus oponentes, el cuarto balance más bajo del torneo. Igualmente su eficiencia defensiva mejoró notoriamente, pasando de tener el séptimo rating más bajo durante el año pasado (110.8 puntos permitidos por cada 100 posesiones) a contar con el octavo mejor en este año (106.4 puntos permitidos por cada cien posesiones).

Por su mejoría defensiva se puede explicar el buen presente de Portland, que desde el receso del Juego de Estrellas registra 16 triunfos en 19 partidos, con una racha de 13 victorias consecutivas entre medio. Quizás su forma de juego no se amolde a lo que están practicando muchos equipos de la NBA en la actualidad, quizás Lillard y McCollum sean estrellas que solo se dedican a brillar en la pista y no tanto ante los medios o quizás, los Trail Blazers simplemente no son muy populares.

Como sea, este conjunto de Portland podría culminar la temporada regular con al menos 50 victorias y aún no reciben el reconocimiento que merecen. Y sería bueno hacerlo, por su manera de jugar y su crecimiento defensivo podrían causar varios problemas más adelante. Si los playoffs comenzaran hoy, su rival de primera ronda sería el Utah Jazz, otro equipo igual de enrachado. Pero también figuran los New Orleans Pelicans, los Minnesota Timberwolves y hasta el Oklahoma City Thunder como posibles adversarios. Los Blazers ya han sabido vencer a todos esos equipos en esta temporada y están demostrando tener potencial para volver a hacerlo en los playoffs.

Tal vez, este podría ser el momento para mirar con algo más de atención a estos Portland Trail Blazers. Sus 48 victorias totales no han sido gratuitas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 26 de marzo de 2018

Contendientes condicionados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Golden State Warriors y Boston Celtics, ambos equipos ya han superado las 50 victorias y ambos ya están clasificados para los venideros playoffs de la NBA. Tomando en cuenta sus rendimientos y sus aspiraciones, son conjuntos con los que habría que contar para al menos unas finales de conferencia. Pero las expectativas de estos dos equipos han sido puestas en duda, debido a lesiones considerables que podrían mermar las opciones de llegar a lo profundo de la postemporada. En este punto de la campaña, tanto Stephen Curry como Kyrie Irving están fuera de acción y volverían recién con los playoffs ya en marcha.

El caso de Curry es bien atendible. Se ha ausentado en tres períodos distintos en la actual competición, incluyendo la reciente lesión de ligamentos en su rodilla izquierda por la que se perdería una eventual primera ronda de playoffs. Las marginaciones previas habían sido por distintas lesiones en sus tobillos. Si bien los Warriors se las han ingeniado para seguir ganando partidos sin Steph, su condición de salud podría ser determinante en las aspiraciones de un posible campeonato. Steve Kerr ha tenido que ajustar el equipo, dándole mayor responsabilidad a jugadores secundarios como Kevon Looney y el emergente Quinn Cook, quien hasta hace no mucho era un jugador de liga de desarrollo.

En la temporada, los Warriors han jugado 22 partidos sin Curry de los cuales ganaron 13. No es un mal balance, pero al equipo de Golden State le cuesta jugar sin Steph, quien promedia 26.4 puntos por partido, casi idénticos a los 26.6 de Kevin Durant. Esa dificultad se evidencia en el declive que experimenta el equipo en cuanto a eficiencia ofensiva. Con el # 30 en la pista, los Warriors promedian 120.4 puntos por cada cien posesiones, mientras que sin él esa media cae hasta los 106.2 por cada cien posesiones.

Aún cuentan con su fuerte esquema defensivo, que tantos réditos le ha generado, pero es evidente que Golden State sufre sin Curry en la pista. Por como se está perfilado el panorama en el oeste, es probable que los Dubs ingresen a los playoffs en segundo lugar y a priori, sus posibles rivales en primera ronda serían Minnesota Timberwolves o San Antonio Spurs y no habría que descartar a los New Orleans Pelicans o el Oklahoma City Thunder, equipo que le ha dado más de algún problema previamente. Kerr seguirá buscando fórmulas idóneas para cubrir plenamente la baja de Curry hasta que regrese, pero su estado de salud podría ser factor en el futuro de los Warriors.

Ahora, veamos el caso de Irving. Debido a una lesión en su rodilla izquierda, por la que ya se había ausentado en el último par de semanas, tuvo que someterse a una cirugía y fue declarado fuera de acción en un plazo de tres a seis semanas. Si lo apuran, podría volver para el comienzo de los playoffs, pero de acuerdo a como se han ido ajustando los Celtics sin Kyrie, quizás no sea necesario apurarlo aunque dependerá también de la dificultad que tenga su primera serie en playoffs. El hecho de no contar con Irving, significa no tener al jugador estrella quien suele ser confiable en momentos críticos, pero ha sido en este momento cuando el entrenador Brad Stevens ha desarrollado estrategias y sobre todo, ha variado en cuanto a la utilidad de sus jugadores disponibles para cubrir esa importante baja.

Jugadores como Terry Rozier, Jason Tatum y Marcus Smart han dado un paso al frente, mostrando versatilidad para desempeñarse en la pista, con habilidades para pasar la pelota, seguir cortinas y ser opciones anotadoras. Antes de su reciente lesión, Smart había contribuido en diferentes facetas, sobre todo en armado de jugadas, mientras que Rozier ha incrementado sus promedios al tener más minutos en la cancha. De hecho, Terry viene de realizar su mejor producción en esta temporada el domingo, cuando convirtió 33 puntos (encestando 12/16) en el triunfo a domicilio frente a los Sacramento Kings. Por su parte, Tatum se ha adecuado muy bien al equipo en su estreno en la liga, siendo una opción confiable como alero ya sea tirando a media distancia o bien, contribuyendo con rebotes.

Los Celtics han tenido que adaptarse continuamente a diversas bajas desde principios de temporada, cuando Gordon Hayward sufrió una fractura que lo marginó por todo este torneo. Brad Stevens ha demostrado tener la capacidad para adaptar a su equipo de acuerdo a las necesidades y los jugadores que tenga disponibles, pero sería muy curioso ver como se podrían desempeñar en el comienzo de los playoffs sin Irving. Boston y Golden State cuentan con grandes planteles y con una amplitud de estrategias suficientes para ser catalogados como candidatos al título, pero la salud de dos jugadores insignes podrían ser el detonante en el resultado final de temporada para ambas franquicias.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.