domingo, 28 de abril de 2019

Warriors x Rockets: más allá de los triples


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por segundo año consecutivo, los Golden State Warriors y los Houston Rockets se encuentran en los playoffs de la NBA. Y al cabo del primer partido de este domingo, el cual ganó Golden State 104 x 100, se pueden desprender distintos matices que podrían marcar el desarrollo de esta llave que dada su paridad, bien pudiera llegar al máximo de siete partidos. Todos identifican a estos conjuntos a partir de sus ofensivas, pero son aspectos tácticos y defensivos los que podrían terminar definiendo al vencedor. Además, no se pueden obviar los fouls que obligarían a extremar recursos desde la banca a ambos equipos como se pudo ver en el juego inaugural, donde Stephen Curry jugó casi todo el cuarto período con cinco faltas y Chris Paul fue expulsado por doble técnica.

Pero veamos los detalles técnicos. De entrada, los Warriors introdujeron un cambio en su quinteto. Tal como lo hicieron en el sexto juego ante los Clippers, acá Steve Kerr abrió el partido sin un pívot definido, colocando a Andre Iguodala desde el comienzo. Alineación relativamente baja para abrir la cancha y crear duelos favorables, ya fuera por técnica o tamaño. El movimiento era rápido, con y sin balón. Los triples tardaron en caer, pero los ataques al aro eran precisos y no daban chance de reacción a los Rockets. El primer cuarto terminó 29 x 18, pero la diferencia podría haber sido mayor de no haber sido por los errores de los propios Warriors, quienes ya tenían casi 10 perdidas en la primera mitad.

Para bien o para mal, los triples definen a los Rockets. Cuando entran, lucen como un equipo imparable, pero cuando no entran, quedan como un equipo torpe e ineficiente. De hecho, este primer juego terminaron con un dudoso 14/47 en tiros de tres puntos. Muchas jugadas de ataque fueron bien marcadas por Draymond Green y Klay Thompson, quienes al momento de cubrir a James Harden no le daban espacio para sus maniobras en las que busca ganarse los tiros libres. De todas formas, Harden; Chris Paul y Eric Gordon se las ingeniaron para meter al equipo de Houston dentro del partido y fueron responsables de 79 de los 100 puntos de los Rockets. Y mientras igualaban la contienda, esta se volvía más física y la defensa se volvió más trascendental.

El flujo del partido se cortó por la cantidad de fouls y errores con el balón y en medio de todo ese ambiente espeso, Kevin Durant se hizo cargo de la ofensiva de Golden State. Prácticamente en cada intervención suya, tenía un Isolation que resolvía con tiros a media distancia o ataques que terminaban en volcadas. Tal como fue en el cierre de la serie anterior, acá terminó encabezando las anotaciones de los Warriors (35 puntos) y fue la solución para muchas de las complejidades que presentaba el partido. Stephen Curry convirtió un triple que acercó al triunfo de su conjunto, pero debió pasar mucho tiempo en la banca, por su acumulación de faltas. Esto fue un problema, para Curry y también para Iguodala y Thompson en los Dubs, y P.J. Tucker en caso de los Rockets, quienes se cargaron de fouls. Mucha atención si esta tendencia se mantiene, los suplentes podrían tener minutos importantes.

Los Rockets, al perder el primer juego y al fallar muchos triples, deberán ajustar. Pero los Warriors también necesitan corregir aspectos propios, ya que apenas convirtieron 7/22 triples y terminaron el duelo de este domingo con 20 balones perdidos, contra 14 de Houston. El cuidado del balón y la selección de tiro pueden ser materias a trabajar para los próximos partidos. Se notó que ambos equipos tenían estudiados los movimientos y las cortinas que suelen aplicar para buscar los lanzamientos. Y quien sabe si Mike D'Antoni decide algún cambio en su rotación de jugadores, tal como ya lo hizo Steve Kerr. Así como los partidos los liquidan las estrellas, también pueden definirlos los entrenadores. Muchas veces, los ajustes ayudan a definir series de playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 21 de abril de 2019

El despertar céltico


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Después de una turbulenta temporada regular, con marcados altibajos, era difícil creer que los Boston Celtics fueran a barrer en la primera serie de playoffs. Ahora, los C's están clasificados a las semifinales de conferencia después de haber barrido a los Indiana Pacers, en una serie dura pero en la que siempre encontraron fórmulas de liquidar los partidos, mostrándose como un equipo preparado para este momento de la temporada y donde las estrellas del equipo están jugando como tal.

La intensidad y compromiso defensivo, que mostraron solo por tramos durante todo el año, fue incrementando en el transcurrir de la serie frente a los Pacers. Los ajustes han llevado a mejorar las rotaciones y los cambios de marca en las cortinas, forzando malos tiros de Indiana. Por ahí se explica que en los cuatro partidos, Boston nunca permitió una efectividad superior al 45.0% y además, en los primeros tres juegos, el equipo de Indy siempre tuvo un cuarto en que convirtieron 12 o menos puntos. Causa y efecto de la defensa verde.

Lo más interesante se vio en ataque. Más movimiento, más pases. Menos jugadas forzadas, a diferencia de la etapa regular. Y sobre todo, mejores decisiones ofensivas. Con ello, mejor efectividad al aro y un mejor desempeño de todo el conjunto. Lógicamente, todo puede marchar mejor con Kyrie Irving, quien siempre es confiable en el clutch, además de ser quien lleva todo el flujo del ataque bostoniano. En el segundo partido fue letal, convirtiendo 37 puntos y seis triples, algunos de ellos claves en la remontada celta en el cuarto período.

En cuanto a combinaciones, es interesante ver a Al Horford y Aron Baynes juntos en la pista. Si bien no coinciden mucho tiempo, le dan una buena presencia en la llave y le da algo más de libertad a Horford, quien es mejor jugador ofensivo. La lesión de Marcus Smart y la reducción de plantel para los playoffs, ha llevado a Brad Stevens a definir roles, en especial con los suplentes cuando ingresan a la cancha. Gordon Hayward ya encontró su espacio como primer relevo y por momentos, es una gran alternativa como anotador. De hecho, en el cuarto partido de este domingo encabezó las anotaciones con 20 puntos.

Marcus Morris y Terry Rozier juegan muchos minutos, igual como ocurrió en los playoffs del año pasado. Rozier bien pudiera ser el armador reserva, cuando Irving va a la banca, pero claramente el rendimiento de Boston decae cuando esto ocurre, un asunto que deberá trabajarse puesto que la próxima ronda será más difícil. Por su parte, Morris tiene potencial de ser gran aporte -al nivel de Smart- pero su inconsistencia llega a asustar. Después de los 20 puntos y 7 rebotes en el primer juego, falló sus ocho tiros en el segundo juego - causando su salida a la banca en la definición. En los partidos de visita, su aporte fue mejor (11 + 7 el viernes, 18 + 8 el domingo). Pero ese 0 del miércoles es algo que no debiera pasar.

Jayson Tatum fue mejorando después de los escuálidos dos puntos del primer partido. En el segundo convirtió 26 y lo mejor fue verlo atacando en el momento crítico de ese juego. En las visitas a Indy, la cosa fue similar, tomando buenos tiros y resolviendo bien sus maniobras individuales. Sobre todo, creando espacio para el tiro y sin forzar la marcha, como solía hacerlo en muchos pasajes de la etapa regular. En el tercer partido anotó 18 puntos y en el cuarto, repitió ese registro. Hasta dejó unas volcadas que se repitieron mucho en los posteriores highlights.

En la previa, este duelo ante los Pacers se anticipaba como uno difícil, dado el nivel defensivo que impone el equipo de Nate McMillan. En la práctica, fueron cuatro partidos complejos pero la calidad individual de los Celtics terminó marcando la diferencia y sobre todo, el oficio que tienen varios jugadores de Boston en playoffs y que demostraron en esta serie. Son esas cualidades en las que deberán sostenerse los Celtics para más adelante, tomando en cuenta una eventual llave contra la banda de Giannis Antetokounmpo (a.k.a. Milwaukee Bucks). Un equipo mucho más completo y que puede presentar un acertijo bien complicado, partiendo por las destrezas físicas del griego.

Viendo los tramos de solidez y la resolución en los partidos de la primera serie, cabe la duda si este conjunto de Boston se guardó para este momento de la competencia y la temporada regular fue solo para calentar motores, pese a haber caído al cuarto lugar en la clasificación. No sería descabellado pensar en eso, considerando el potencial que tienen estos Celtics. Veremos si ese oficio y esa astucia seguirán siendo factores en los próximos partidos, cuando la dificultad sea aún mayor.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 25 de marzo de 2019

El basket según Harden


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Apariencia lenta, decisiones rápidas y con una versión propia del Euro Step que ya es inconfundible. El presente curso de la NBA está siendo testigo de la versión más imparable de James Harden, capaz de dominar la escena y anotar en cantidades inigualables, como lo ha hecho en gran parte de sus actuaciones con los Houston Rockets. En las tres campañas anteriores, había bordeado los 30 puntos de promedio, pero en esta ha superado notoriamente esa barrera y ya suma 27 partidos con 40+ puntos y de esa lista, ocho son desempeños superiores a los 50.

El pasado 23 de enero había logrado su récord personal, anotando 61 frente a los Knicks en el Madison Square Garden y la semana anterior volvió a tener esos registros escandalosos, primero con 57 en la casa de los Grizzlies y luego, igualando su marca de 61 frente a los Spurs, partido en el que Harden encestó 9/13 triples y convirtió 13 puntos consecutivos dentro de los cinco minutos finales. Resolvió en el clutch, lo hizo el viernes frente a un amenazante conjunto de San Antonio y como lo ha hecho en otras jornadas. Memorable aquel triple ganador frente a los Warriors, el 3 de enero, totalizando 44 unidades.

El barbón no solo anota porque sí. Cuando toca definir un partido, suele pedir la pelota y resolver con un ataque al aro o con un tiro lejano, precedido de su típico step back. Siempre le ha gustado jugar al Isolation, con el tiempo volvió ese recurso en uno más eficiente para su equipo y así es como Harden tiene a sus Rockets ya clasificados para los playoffs y todavía con opciones de adquirir el primer lugar dentro de su conferencia. Está viviendo su año más prolífico y se refleja en sus 36.4 puntos de media por partido. Un promedio histórico, comparable a los 37.1 que marcó Michael Jordan en 1987 o los 35.4 de Kobe Bryant en 2016, aunque bien lejanos de los 50.4 de Wilt Chamberlain en 1962.

Harden es el MVP vigente de la liga y con sus actuaciones podría revalidar tranquilamente ese premio, al finalizar esta temporada. Lo interesante del caso es que James parece ser consciente de aquello. El viernes, después del triunfo contra los Spurs declaró: “tengo la oportunidad de convertirme en uno de los mejores jugadores de la historia”. Desde sus tiempos como suplente en el Thunder, siempre se distinguió por tener siempre el balón, una faceta que explotó aún más en Houston, equipo al cual llegó en 2012 porque quería ser titular (además de un mejor salario).

En momentos críticos, su equipo descansa en él, lo cual puede ser bueno y malo a la vez. Harden ha demostrado que puede resolver partidos con sus habilidades en el uno contra uno, pero al tener mucho tiempo el balón, por momentos todos los Rockets se estancan y los partidos se vuelven una especie de Harden-against-everyone. Aunque para bien del # 13 y todos sus compañeros, esa fórmula les ha traído buenos resultados. De hecho, cuando Harden ha superado los 40 puntos, Houston ha ganado 20 de 27 partidos.

Y por lo visto, este será el camino que seguirán los Rockets en su búsqueda del título, el cual ha sido esquivo para Harden. En el mejor año de su carrera, buscará seguir batiendo récords anotadores. La prueba será en los playoffs, donde se verá si sus Isolations serán suficientes para vencer a los Warriors o cualquier rival que tengan. Por ahora, James produce y disfruta de sus mayores proezas tiradoras.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 18 de marzo de 2019

Ajustes varios


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Los Golden State Warriors salieron victoriosos de sus recientes visitas a los Houston Rockets y al Oklahoma City Thunder. No solo triunfaron, sino que también los vigentes campeones de la NBA exhibieron la intensidad defensiva que parecían haber extraviado hace unas semanas. Contra los Rockets, la diferencia fue de apenas dos puntos pero en el juego se vio como los Warriors bajaron un poco el ritmo de juego, a efecto que los jugadores de Houston tuvieran que esforzarse más de lo común para encontrar sus tiros.

En ese partido, Klay Thompson fue fundamental anotando 30 puntos pero fue todavía más importante defendiendo a los perimetrales, cerrando espacios y siguiendo cortinas. DeMarcus Cousins tuvo su mejor desempeño desde que se integró a Golden State (27 puntos, 8 rebotes, 7 asistencias) mostrando versatilidad en ataque, ya sea para jugar su posición de pívot o como parte de la sucesión de pases que suelen hacer los Warriors, donde Cousins no desentona y le brinda a Steve Kerr una variable con la que no contaba antes.

En el juego de Oklahoma City, la ofensiva marcó el tenor del juego tomando una rápida ventaja en el primer cuarto. Stephen Curry fue la pieza principal con 33 puntos (5 triples), llevando el ritmo del partido a su antojo. La defensa sirvió de complemento, dejando al Thunder en 32% de eficacia al aro y Cousins volvió a ser factor, anotó solo 12 puntos pero su presencia en la llave condicionó muchos tiros incómodos de OKC.

El conjunto de Golden State mantiene su esencia ofensiva, pero ha sido la defensa la que ha tambaleado en diferentes momentos. Estos duelos antes posibles rivales en playoffs les sirvieron para mostrar que siguen siendo el equipo a vencer en toda la liga. Será importante que siga levantando el nivel defensivo, cuestionado hasta hace unos días. Todo dependerá del enfoque que tengan en búsqueda de un eventual tricampeonato y particularmente, de cuanto pueda contribuir Cousins, por quien este equipo invirtió mucho para llevarlo.


Con su reciente victoria, los Philadelphia 76ers aseguraron su presencia en los playoffs. Juegan bien, mueven mucho el balón y son capaces de anotar a grandes cantidades, de hecho han superado los 120 puntos en 25 ocasiones esta temporada. En el juego del domingo ante los Milwaukee Bucks, nunca dejaron de mover la pelota. En principio, abriendo la cancha para buscar el triple o bien, llevando el balón adentro para buscar un tiro más cercano al aro. Su continuo movimiento hace que compartan orgánicamente el balón. Anotaron 47 canastas, de las cuales 26 surgieron mediante asistencias – prácticamente en su media de 27.1, la tercera mejor del torneo.

Otro ejemplo para entender el juego bien colectivo de los Sixers: los cinco titulares promedian al menos 15.0 puntos por partido, un hecho sin precedentes en la NBA. Joel Embiid es quien sobresale con 27.3 puntos + 13.6 rebotes. Dado su tamaño, impone su presencia en la llave pero también cuenta con versatilidad para convertir triples. Ben Simmons, en su segundo año en la liga, continúa creciendo (17.0 puntos, 9.1 rebotes, 7.8 asistencias) y agregando más recursos a su repertorio de jugadas. Mientras que Tobias Harris (19.3 puntos + 7.9 rebotes) ha encajado rápidamente dentro del equipo, a poco más de un mes de haberse integrado.

Queda por ver si los Sixers logran aferrarse al tercer lugar o quizás tener una mejor ubicación rumbo a la postemporada, la podrían necesitar para tener más partidos en casa frente a las potencias del Este, con quienes en general aún están en deuda: 1-1 vs Bucks, 1-3 vs Raptors, 0-3 vs Celtics. Y queda por ver también si pueden ser capaces de, al menos, neutralizar a las amenazas rivales. Pese al triunfo del domingo, permitieron 52 puntos de Giannis Antetokounmpo (récord personal del griego). No pasó nada esta vez, pero actuaciones así suelen ser decisivas en partidos de eliminación.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 11 de marzo de 2019

Ascensos y (potenciales) fracasos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Sin necesidad de hacer tanking y avanzando paso a paso, los Brooklyn Nets sorprenden como uno de los equipos de más notorio progreso de este año en la NBA. Un conjunto entusiasta que ha crecido lentamente bajo la dirección de Kenny Atkinson, en este curso parece haber encontrado una fórmula definida o al menos suficiente para tener 35 triunfos en este tramo de la campaña, con los que estarían entrando a los playoffs. Una racha de seis triunfos en enero les ayudó a tomar confianza y con ello, escalar posiciones en la tabla. En el camino, han tenido triunfos resonantes contra los Rockets y los Sixers de visita y en casa contra los Celtics y los Lakers, con LeBron James en cancha. Después de un complicado febrero, los Nets retomaron la buena senda ganando cinco de sus últimos ocho partidos.

D’Angelo Russell es la cara del resurgir de esta franquicia, no ha faltado a ningún partido de este curso y es la estrella máxima, hasta el momento está logrando los mejores promedios de su corta carrera con 20.4 puntos y 6.8 asistencias por partido. Su primera nominación al reciente Partido de Estrellas fue un reconocimiento a su progreso. Joe Harris y Spencer Dinwiddie son un buen complemento a la producción de Russell. Harris promedia solo 13.6 puntos, pero los consigue con una alta eficiencia de 50.2% desde la cancha y 46.5% en cuanto a triples. Por su parte, Dinwiddie suele ser una de las primeras alternativas de la banca y cumple bastante bien su rol, con 17.3 puntos y 5.0 asistencias por partido.

Por ahora, los Nets estarían entrando a los playoffs, sus primeros desde 2015, pero igualmente miran de reojo al octavo lugar que ocupa el Miami Heat a tres juegos de distancia. Por delante, tienen una gira de dos semanas (siete partidos) en la que estarán visitando al Thunder, al Jazz, a los Clippers, a los Lakers, a los Kings, a los Blazers y a los Sixers. Una durísima prueba que bien pudiera marcar el camino a una eventual clasificación y sobre todo, para ver cuánto sigue creciendo este conjunto.


A un mes del cierre de la temporada regular, los L.A. Lakers no solo estarían fuera de los playoffs sino que figuran dentro de los diez peores registros de la competencia (30-36). ¿Lesiones? ¿Equipo inmaduro? ¿Desbalance ofensivo/defensivo? Hay un poco de todo dentro de ese desorden lagunero. Cuando LeBron James se lesionó en el triunfo navideño frente a los Warriors, la marca de los Lakers en ese momento era 20-14 y apuntaban a meterse dentro de los cinco primeros en el oeste. Desde entonces, James se ausentó 18 partidos y el equipo comenzó a caer al punto de acumular 22 derrotas en 32 partidos.

No ha sido solamente James. Lonzo Ball ha estado inactivo por casi dos meses, Brandon Ingram ha faltado a 14 juegos y Rajon Rondo se ha perdido la mitad de los partidos. Con esas condiciones, ha sido difícil para Luke Walton dar con una rotación definida, en un equipo que desde su origen ya era extraño. El último mes ha sido tormentoso, han perdido cinco partidos consecutivos y nueve de los últimos once. Lo peor del caso, es que en el proceso han permitido 120+ puntos en cuatro ocasiones. La última fue el sábado, cuando los Celtics les anotaron 120 a domicilio, en un partido en que vieron acción Moritz Wagner, quien fue titular, Alex Caruso y Johnathan Williams.

Los Lakers están a 7.5 partidos del último puesto clasificatorio, por lo que es casi utópica una posible entrada a los playoffs. Ahora, la interrogante que surge es: ¿terminar el año con dignidad o coleccionar derrotas para un mejor lugar en el draft? Curioso dilema. De lo que estoy seguro es que este no era el panorama que visualizaba LeBron cuando llegó a los Lakers el año pasado.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Pragmatismo Patriota


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El fútbol americano es, en esencia, un deporte de oposición. Hay que jugar con el balón, sumar yardas y anotar, pero también incluye un componente estratégico, el cual se percibe mucho más en las defensas, que deben impedir que las ofensivas avancen en la cancha. Quienes seguimos la NFL, sabemos que la era actual está definida por los ataques y los partidos de alta anotación. Sin ir más lejos, el Super Bowl del año pasado tuvo 74 puntos (Eagles 41, Patriots 33) y en la temporada que acaba de concluir, hubo un partido con más de 100 puntos (Chiefs 51, Rams 54). Con tantos pases, centenares de yardas y récords ofensivos, se nos fue olvidando que las defensas también existen. Y en el reciente Super Bowl LIII vimos la antítesis del football moderno.

En la definición por el título, estaban los New England Patriots y los L.A. Rams. Dos equipos que estuvieron dentro de los cinco mejores en anotaciones. Partido ofensivo, pensamos muchos. Con lo que nunca contamos, o tal vez lo que nunca tomamos en cuenta, fue la capacidad de los coordinadores defensivos de diseñar esquemas tan eficientes que terminaron anulando a los ataques por gran parte del juego. Football de estrategias, denso, muy de vieja escuela. Por una parte, Wade Phillips armó un plan para que los Rams pudieran confundir a Tom Brady, lo logró en cierta medida ayudando a que el equipo de Los Angeles se mantuviera en la contienda, a pesar de su inoperante ofensiva, que fue neutralizada por otro brillante plan defensivo, en este caso diseñado por Brian Flores y Bill Belichick.

Dentro de ese duelo estratégico, fueron los Patriots quienes resolvieron mejor las situaciones y sobre todo, quienes mostraron más variantes a lo largo del partido. El desempeño defensivo fue para coleccionar. Ante la escasa producción por tierra de los Rams (se notó mucho que Todd Gurley aún no estaba recuperado), estos se volvieron unidimensionales. Jared Goff tuvo que lanzar más el balón y en momentos críticos, como en varios 3° downs, los Patriots presionaron al punto de sacar de ritmo a la ofensiva carnera, que había promediado casi 33 puntos por partido en la temporada. Lo interesante fue ver las formaciones y cómo presionaban los Pats. En algunas secuencias, alineaban cuatro jugadores en la línea y luego del snap, aparecía algún linebacker entrando de forma diferida para apurar a Goff. Y en otras, iban safeties y/o linebackers directo por el quarterback. Un blitz absoluto.

Esa mezcla de jugadas defensivas hizo que Goff estuviera muy incómodo y así fue como nunca pudo entrar en ritmo. Fue capturado cuatro veces, golpeado en otras trece y además, tiró una intercepción cuando los Rams buscaban el empate en el último cuarto. La ejecución fue brillante. Además de tacklear y derribar a Goff, la labor de New England fue muy buena cubriendo pases. Borraron casi todas las rutas largas, obligando a que el # 16 de L.A. tuviera que tomarse más tiempo del debido para buscar receptores. Y además, hubo maniobras oportunas de los secundarios para evitar grandes avances. Un ejemplo, Jason McCourty salvando un posible touchdown de Brandin Cooks, en el tercer cuarto. Momentos así hubo varios más. Cuando costaba anotar, la defensa hizo su cometido para los Patriots.

La mejor ofensiva y a su vez, la mejor secuencia de Brady, llegó en el último cuarto. El # 12 de New England, quien hasta ese momento tenía un discreto desempeño, ligó cuatro pases consecutivos que llevaron el balón hasta la yarda 2. El último pase, una perfecta espiral de 29 yardas con Rob Gronkowski. Acto seguido, Sony Michel anotó en la única jugada en zona roja que hubo en todo el partido. Cuando había que liquidar el partido, los Patriots armaron sus jugadas y las realizaron. Por las condiciones del partido, bastó con jugar solo un poco mejor para hacer la diferencia. Y en la complejidad, estuvo Julian Edelman. Siempre aguerrido, siempre inteligente. Haciendo motions, quiebres, buscando su espacio y atrapando cada pase que le mandaba Brady. Al final, fueron 141 yardas mediante 10 recepciones, muchas útiles para darle aire a los Patriots cuando estaban asediados. Antes de las jugadas triunfales, el # 11 siempre estuvo presente. Por eso, su premio de MVP del partido es merecido.

Para New England, su histórico sexto campeonato no se explica solo en este juego, donde dejaron a los Rams en míseros 3 puntos. Se explica a través de un proceso, donde hubo complicaciones pero donde siempre tuvieron la certeza de llegar hasta el final, una vez más. Seis títulos, todos en el Siglo XXI y todos con Brady en la cancha y con Belichick en las laterales. Una dinastía que tiene valor, considerando el contexto actual regido por el tope salarial. Bajo esas reglas, los Patriots se mueven renovando su plantel cada año y donde se potencian las cualidades de cada jugador, con tal de rendir dentro de sus esquemas. Por metodología y antigüedad, ya se podría considerar a Belichick como el mejor entrenador de la historia. Por durabilidad y adaptación en el tiempo, bien se podría considerar a Brady como el mejor quarterback de toda la vida.

Esta vez no fue necesaria una remontada o un partido supremo de Brady. Solo bastaron 13 puntos y una soberbia actuación defensiva para un nuevo título de los Patriots. En perspectiva, resulta curioso ver que en un año en que hubo muchos partidos con equipos anotando sobre 40 puntos, en el final tuvimos el Super Bowl con menos puntos de la historia (16). ¿Accidente? ¿Casualidad? Se notó que los dos equipos se prepararon para reducir a las ofensivas y mucha atención para la próxima temporada, porque ya hay equipos que están llevando entrenadores con vocación defensiva.

¿Se estarán encontrando los antídotos para aniquilar el passing football? Lo sabremos más adelante. Pero hay que tener claro que sea cual sea la tendencia imperante de juego, los Patriots siempre estarán listos y siempre sabrán cómo enfrentar sus desafíos. Astucia, experiencia y como fue en este Super Bowl, una dosis de pragmatismo. Como buen equipo, siempre encontrarán una forma para ganar y es por eso que los Patriots son el equipo de este siglo en la NFL. Seis campeonatos… ¿más todos los que vengan? Seguro que esa será la consigna, mientras Belichick siga al mando y Brady siga prolongando su juventud.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 30 de enero de 2019

Objetivo Atlanta


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Previo al comienzo de esta temporada en la NFL, muchos apuntaban a los New England Patriots y los L.A. Rams como genuinos aspirantes a disputar el título. Los Patriots, por la experiencia y por seguir contando con Tom Brady y Bill Belichick. Los Rams, por sus cualidades ofensivas y por todos los jugadores fichados en agencia libre. Ambos equipos fueron confirmando esos pergaminos durante el curso, ganaron muchos partidos, pasaron algunas dificultades en diciembre, pero en tiempo de playoffs elevaron su nivel - aún si tuvieron que jugar de visita en el Final Four, y así fue como acabaron llegando a la última semana de competición, donde estarán disputando el Super Bowl LIII, el próximo domingo en Atlanta. Tres meses después del enfrentamiento Red Sox – Dodgers en la Serie Mundial de béisbol, vuelve a darse una definición entre equipos de Boston y Los Angeles. En este caso, podría ser un sexto título para los Patriots o un segundo trofeo Lombardi para los Rams. Como mencionaba en mi anterior columna, podría ser un partido con muchos matices ofensivos, dada la forma en que juegan ambos y también, por la amplitud de talento que hay en estos equipos, podría ser un encuentro con muchos aspectos para tener en cuenta.

Los equipos. Por tercer año consecutivo y por novena vez en este siglo, los New England Patriots llegan al Super Bowl, aunque esta fue una temporada con algunas turbulencias en el camino. Como locales estuvieron sólidos, ganaron todos sus partidos (9-0). Pero de visita hubo muchos problemas. En temporada regular, perdieron cinco de ocho partidos de visita, quizás los dos más resonantes fueron los últimos – en Miami y en Pittsburgh, ambos en diciembre. Permitieron un touchdown mediante laterales a los Dolphins y Tom Brady lanzó una intercepción en zona roja ante los Steelers. Dos sucesos anormales en New England. Pero llegaron los playoffs y volvieron a afianzarse. Sony Michel se convirtió en pieza clave dentro de una ofensiva que está armada para correr y consumir tiempo, restándole carga a Brady quien sigue siendo capaz de superar las 4.000 yardas por temporada. En defensa, permiten yardas pero a cambio casi no permiten jugadas de largo avance, ni tampoco muchos puntos. Aunque en la final de conferencia, los Chiefs les anotaron 24 solo en el cuarto período.

A tres años desde su regreso a California, los Rams se instalan en el Super Bowl, producto de una renovación que comenzó el año pasado con Sean McVay y que repercutió en el desempeño de sus principales jugadores ofensivos. En la actual campaña, estuvieron invictos durante las primeras ocho jornadas y protagonizaron el partido con mayor puntaje de todo el año (54-51 vs Chiefs, 19 de noviembre), pero el bajón que tuvieron en diciembre les costó tener que jugar la final de conferencia como visitantes. En la postemporada, los Rams fueron capaces de ganar de muchas formas: corriendo, como ocurrió contra los Cowboys; lanzando, como fue ante los Saints; y haciendo buenas maniobras defensivas, tal como sucedió en diferentes pasajes de esos partidos. Superaron los 500 puntos y fueron el segundo mejor equipo anotador. En defensa, fueron muy vulnerables a los pases largos en temporada regular, pero en los playoffs han aparecido los jugadores más cotizados. Aqib Talib, Aaron Donald y Ndamukong Suh han sido factor.

Contraste generacional. Este partido presenta la mayor brecha de edad entre quarterbacks y entrenadores, en la historia de los Super Bowl’s. 33 años acaba de cumplir Sean McVay y su contraparte en las laterales, Bill Belichick, es 33 años mayor (66). McVay está completando su segundo año como director técnico y apenas tiene tres partidos de experiencia en postemporada. Belichick disputará el 12° Super Bowl de toda su carrera como entrenador, considerando también sus años como coordinador defensivo, y será su 42° partido en playoffs. Belichick tiene la experiencia y la astucia para enfrentar cada desafío, poniendo atención en cada detalle y exprimiendo todo el potencial de sus jugadores. McVay tiene la juventud y la valentía, que se refleja en los esquemas ofensivos de su conjunto, no teme a arriesgar en momentos complicados y confía en el instinto de sus jugadores. Recientemente se supo que intercambiaron muchos mensajes durante la temporada. McVay toma atención del nivel de excelencia de los Patriots y Belichick observa las innovaciones ofensivas que muestran los Rams. Tan lejanos y tan cercanos a la vez.

En cuanto a los mariscales de campo, 17 años separan a Tom Brady y Jared Goff. Brady (41) jugará este domingo su 9° Super Bowl y su 40° partido de playoffs. Si gana, será el primer jugador en lograr 6 Super Bowl’s y negó tajantemente cualquier opción de retiro. Ya dijo antes que quiere jugar hasta los 45. Goff (24), en su tercer año en la liga, jugará su primer Super Bowl y será tan solo su cuarto partido en postemporada. Es el mayor beneficiado del trabajo de McVay y su rendimiento ha subido notoriamente desde el año pasado. Brady es legendario, Goff es aún emergente. Pero ambos son igual de excelentes y ambos comparten una extraña situación, que radica en sus orígenes. Brady fue ignorado por casi todos los equipos y era catalogado como un jugador lento y sin mayores aptitudes. Goff fue elegido en primer lugar, pero en sus primeros partidos fue calificado como un jugador torpe e impreciso. Bajo entornos ideales y esquemas adecuados, ambos crecieron y se convirtieron en protagonistas. Uno sigue haciendo historia y otro está comenzando a escribirla.

Claves del partido. Los corredores pueden marcar el ritmo de este juego. Los Patriots abrieron sus dos partidos de playoffs corriendo mucho y dominando en el tiempo de posesión. Sony Michel superó las 100 yardas en esos dos juegos y está llevando una carga importante dentro de la ofensiva de New England. Será interesante ver si la línea puede abrir espacios ante una línea defensiva de los Rams que ha neutralizado a Ezekiel Elliott y Alvin Kamara. Del otro lado, la interrogante con los Rams apunta a Todd Gurley y en qué condiciones llegará a este juego. Hasta la lesión sufrida en diciembre, Gurley tenía mucha influencia dentro de esa ofensiva, corriendo incesantemente y siendo una válida opción como ruta de escape para Goff. Para el conjunto de L.A., sería ideal tener en plenitud a Gurley y C.J. Anderson, sobre todo para golpear y cansar a la defensa de los Pats. Si pueden correr, se abre el espacio para el play action, que tan bien suelen ejecutar los Rams.

En un partido que, a priori, estaría marcado por las ofensivas, podrían ser las acciones defensivas las que inclinen la balanza. Los Patriots cuentan con jugadores importantes como Trey Flowers, Kyle Van Noy y Stephon Gilmore, pero a la larga es el uso de estrategias adecuadas la clave para New England. Supieron cubrir toda la cancha para quitarle los pases largos a los Chiefs, minimizaron los acarreos de los Chargers, y ahora ¿cuál será la prioridad para defender contra los Rams? Contener a Gurley parece ser una opción prioritaria y sobre todo, obligar a Goff a lanzar y tener que desplazarse para hacerlo. De parte de los Rams, la clave sería presionar a Brady. El desafío para Aaron Donald, Ndamukong Suh y Dante Fowler es empujar y colapsar el bolsillo protector y dejar al # 12 de los Pats sin tiempo para buscar receptores. Brady no ha sido capturado en los playoffs, pero bien se sabe de la habilidad de Donald para romper bloqueos, aún si es doble marcado. Y mucho ojo con Suh, que mejoró sustancialmente en las últimas semanas

El antecedente. Super Bowl XXXVI, 3 de febrero 2002 – Rams 17, Patriots 20. Los Rams, que por entonces jugaban en St. Louis, llegaban como favoritos por casi 15 puntos según las apuestas y habían arrasado con toda su oposición. Los Patriots eran catalogados como sorpresa, a pesar de haber tenido el segundo mejor récord de su conferencia. La defensiva era el pilar de esos Pats y en aquella definición, le interceptaron dos pases a Kurt Warner – uno de ellos, devuelto a touchdown por Ty Law. Brady, en su primer año como titular, lanzó un touchdown a David Patten y cuando quedaban 1:30 por jugar, dirigió una marcha con cinco pases completos que derivaron en el gol de campo ganador de Adam Vinatieri, cuando el tiempo expiraba. Los Patriots lograban su primer campeonato y volverán a jugar contra los Rams en un Super Bowl, este domingo. Y será el 3 de febrero, al igual que hace 17 años.

Miguel Meléndez es creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.