lunes, 27 de mayo de 2019

The North & The Bay


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Un equipo histórico frente a uno que pretende hacer historia. Las Finales 2019 de la NBA reúnen a los Golden State Warriors y a los Toronto Raptors, dos conjuntos igualmente competitivos como también diferentes en su composición y manera de afrontar los partidos. Los Warriors ya tienen una alineación conocida por todos, pero que ha tenido variables en el último tramo. Los Raptors cuentan con una formación más reciente, una estrella que llegó hace menos de un año y un técnico novato. A priori, es una definición que podría tener diversas características. Entre ellas, una bien especial: por primera vez se jugarán partidos de Finales fuera de Estados Unidos.

Por quinta vez consecutiva, los Warriors alcanzan las Finales – un hito que no se daba desde los tiempos de Bill Russell como referente absoluto de los Boston Celtics. En la persecución de su tercer título seguido, Golden State ha tenido que hacer muchos cambios, casi todos impulsados por la lesión de Kevin Durant, quien no ha jugado en dos semanas y quizás tampoco esté disponible para comenzar la próxima serie. En la reciente definición del Oeste, Steve Kerr tuvo que ampliar su rotación de jugadores. Quinn Cook y Jordan Bell pasaron del olvido a estar relevando a las figuras, Kevon Looney ha tomado un rol más trascendental, Andre Iguodala fue titular en los tres primeros partidos ante los Blazers y quizás lo más trascendental, ha sido ver como los Warriors han rescatado muchos elementos de toda la etapa previa a Durant, con menos Isolations, más movimientos con/sin balón y más sucesiones de pases en cada posesión.

En ausencia de Durant, estamos presenciando el mejor momento de Stephen Curry en toda la temporada. Llegará a las Finales promediando 27.3 puntos en los playoffs, pero en los cuatro partidos ante Portland sus anotaciones se elevaron a 36.5 unidades por partido, además de registrar 8.3 rebotes y 7.3 asistencias. Curry continúa encestando a su propio ritmo y lo más interesante ha sido ver cómo ha tomado la iniciativa en el clutch, con algunos tiros que han sido claves en varias victorias de los Warriors. Klay Thompson bordea los 20.0 puntos en esta postemporada y su sobriedad para jugar ofensiva y defensiva encaja perfectamente dentro de este equipo. Draymond Green no solo es el mejor defensor, sino que es el organizador en la cancha. Cubre a las mayores amenazas rivales y al mismo tiempo, ordena a sus compañeros cuando tienen que seguir sus asignaciones defensivas. Sus promedios son una prueba de su versatilidad: 13.6 puntos, 9.9 rebotes y 8.2 asistencias en los playoffs.

Así como Green es el referente defensivo de los Warriors, Kawhi Leonard cumple con esa misma faceta en los Raptors. La diferencia, es que Kawhi es la máxima estrella de la franquicia canadiense. En su primer año con este conjunto, The Claw ha justificado la apuesta que hizo la dirigencia por él, al ficharlo pese a que será agente libre luego de esta temporada. Leonard siempre se destacó por defender, tal como lo hizo contra LeBron James cuando ganó el campeonato 2014 con los Spurs, y con los años ha trabajado en su tiro, al grado de ser uno de los jugadores más completos de la liga. Su desempeño en estos playoffs ha sido excepcional: 31.2 puntos, 50.7% de efectividad y 8.8 rebotes. Venía de liquidar la llave frente a los Sixers y en la reciente serie ante los Bucks, apareció en las más difíciles. Convirtió 35 puntos en el quinto juego de visita y en el sexto, marcó una doble decena (27 puntos, 17 rebotes) para encabezar la primera llegada de los Raptors a las Finales, en su historia.

El apoyo a Leonard ha sido más sustancial en las últimas semanas. Pascal Siakam (18.7 puntos, 7.0 rebotes en los playoffs) se convirtió en una pieza muy confiable, siendo una opción en los pick and rolls, jugando bien en el poste y con más presencia en defensa, tal como lo hacen Serge Ibaka y Marc Gasol, cuya experiencia ha sido fundamental en el alza de todo el equipo. Un factor sorpresa: Fred VanVleet. Rompió el molde en los últimos dos partidos, encestó 11 de 14 triples y su confianza se percibe en la decisión con la que toma esos tiros, algunos saliendo de cortinas y en otros jugando uno contra uno, como si fuera un armador estrella. Toronto necesita siempre de esos aportes, para matizar la fortaleza defensiva que ha construido Nick Nurse, la cual se hizo aún mayor contra Milwaukee, con Kawhi como defensor prioritario frente a Giannis Antetokounmpo y con una excelente rotación colectiva para cerrar los tiros de tres puntos.

Defender y bajar el ritmo parecen ser las consignas de los Raptors, si pretenden vencer a los Warriors. En la definición del Este, la clave pasaba por el juego interno. Ahora, la exigencia será cubrir todo el ancho de la pista. Una prueba defensiva aún mayor para Toronto. Para los Dubs, los desafíos son otros. Comenzar esta serie de visita es algo nuevo para ellos y seguir jugando sin Durant será difícil, aún si está comprobado que en ciertos aspectos su ausencia ha beneficiado a todo el conjunto de Golden State. Un equipo cuya metodología marca el básquetbol actual contra otro que está venciendo sus propios estigmas. Warriors frente a Raptors, estas Finales son distintas. Por el escenario, por las características y en especial, por el nivel de dificultad que enfrentarán ambos equipos.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 13 de mayo de 2019

Los campeones y los pretendientes


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Pase lo que pase en las venideras finales de conferencia, tenemos un hecho concreto: sin importar quienes sean los vencedores en el Este y Oeste, habrá una definición inédita en la historia de la NBA. Nunca antes se ha dado una final de liga que enfrente a Golden State Warriors, Portland Trail Blazers, Milwaukee Bucks y Toronto Raptors. Estos son los cuatro equipos que superaron las semifinales, que nos dejaron un duelo de alta intensidad entre Warriors y Rockets, una serie de corta duración entre Bucks y Celtics, un triunfo visitante en un séptimo juego de parte de los Blazers frente a los Nuggets y otro partido 7 definido con el tiempo en cero, gracias a la canasta de Kawhi Leonard que significó la victoria para los Raptors frente a los Sixers.

Los Warriors siguen en carrera rumbo al tricampeonato. Pasaron apuros en diferentes tramos frente a los Rockets, su famosa formación Hampton's Five pasó más tiempo del esperado en la cancha, Kevin Durant se perdió partido y medio por una lesión, pero aún así lograron superar la llave. La lesión de Durant en el quinto juego significó un punto de inflexión. Golden State debió emplear elementos propios de toda su etapa previa a KD. Los Splash Brothers reaparecieron, con Curry y Thompson siendo letales en los partidos 5 y 6, y quizás lo más interesante fue ver como Steve Kerr volvió a confiar en sus suplentes de cara al sexto partido. Bogut -quien fue titular el viernes pasado-, Looney, Livingston, Bell y Cook tuvieron minutos importantes y todos contribuyeron en mayor o menor grado para superar a un equipo de Houston que malogró todas sus chances disponibles para liquidar la serie. Mientras Curry definía el sexto juego con 23 de sus 33 puntos en el cuarto período, esta gesta colectiva sirvió para recordar porqué los Warriors son el equipo más versátil y dominante de la liga.

En la final del Oeste tendrán de rivales a los Blazers, quienes lograron revertir un déficit de 17 puntos en la primera mitad para terminar venciendo en Denver, en una serie que tuvo partidos cerrados, algunas palizas, una definición con cuatro tiempos adicionales y triunfos forasteros. Elementos que definen una buena serie de playoffs. Lo llamativo de esto fue ver como C.J. McCollum lideró el ataque de Portland (37 puntos) y fue él quien tomó los tiros decisivos, en vez de Damian Lillard. McCollum encabezó las anotaciones de Portland en los últimos dos partidos, pero el triunfo se entiende también a partir de la defensa, que en cierta medida cerró la llave y obligó a los Nuggets a tomar malos tiros (el 2/19 en triples dice mucho). Además, jugadores de rol secundario como Enes Kanter y Evan Turner fueron aporte con rebotes y canastas en determinados momentos, agregando esos detalles que construyeron la victoria que significó la primera llegada de esta franquicia a las finales de conferencia en 19 años, cuando por entonces jugaban Scottie Pippen, Arvydas Sabonis y Rasheed Wallace.

Kawhi Leonard es la cara del éxito en los Toronto Raptors. Lo demostró en todo el año y lo siguió haciendo en la llave frente a los Philadelphia 76ers. A través de la serie promedió 34.7 puntos en 39.7 minutos en la pista, muchos ataques pasan por él y suele tomar más de 20 tiros por partido. En el comienzo y en el final de la serie marcó la diferencia. Convirtió 45 puntos en el primer juego y en el séptimo, anotó 41 y los dos últimos significaron la clasificación a la final del Este, pasando a la historia como el primer buzzer beater ocurrido en un Juego 7. La verdad es que en este momento, los Raptors son Leonard y poco más. Otros jugadores como Pascal Siakam, Marc Gasol y Serge Ibaka contribuyen pero de forma discontinua y sin mucha consistencia. Así como Kawhi es el jugador clave, en el otro lado Kyle Lowry sigue dando problemas para su propio equipo, sobre todo cuando toma tiros sin drible y sin pase previo. El técnico Nick Nurse sigue buscando fórmulas para hacer rendir a Lowry y al armador reserva Fred VanVleet. Ahora mismo, con Kawhi pueden competir contra cualquiera, pero bien les valdría una mayor solidez colectiva.

Una solidez que sí han mostrado los Milwaukee Bucks. Después de perder el primer partido ante los Boston Celtics, ajustaron y terminaron arrasando con cuatro victorias consecutivas. Giannis Antetokounmpo es la figura, pero a su vez es parte de un sistema que funciona armónicamente con un juego ágil y mucho movimiento de balón. Giannis promedió 28.4 frente a Boston y tuvo muy buena compañía con Khris Middleton, Eric Bledsoe y George Hill, este último saliendo de la banca. Con el griego tienen mucha presencia cerca del aro y en jugadas de Isolation, y al mismo tiempo su presencia ayuda a todo el equipo. Los triples suelen caer de movimientos espontáneos que derivan en esos tiros. El ritmo de los Bucks es la antítesis al baloncesto estancado que juegan los Raptors. Y en cuanto a estrellas, Giannis y Kawhi es un excelente duelo para una final de conferencia. Destrezas de todo tipo y cualidades para tomar tiros. A priori, ese uno a uno puede ser la principal clave en la definición del Este y ese duelo puede ayudar a marcar la tendencia que se puede imponer a través de esa eliminatoria.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 28 de abril de 2019

Warriors x Rockets: más allá de los triples


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por segundo año consecutivo, los Golden State Warriors y los Houston Rockets se encuentran en los playoffs de la NBA. Y al cabo del primer partido de este domingo, el cual ganó Golden State 104 x 100, se pueden desprender distintos matices que podrían marcar el desarrollo de esta llave que dada su paridad, bien pudiera llegar al máximo de siete partidos. Todos identifican a estos conjuntos a partir de sus ofensivas, pero son aspectos tácticos y defensivos los que podrían terminar definiendo al vencedor. Además, no se pueden obviar los fouls que obligarían a extremar recursos desde la banca a ambos equipos como se pudo ver en el juego inaugural, donde Stephen Curry jugó casi todo el cuarto período con cinco faltas y Chris Paul fue expulsado por doble técnica.

Pero veamos los detalles técnicos. De entrada, los Warriors introdujeron un cambio en su quinteto. Tal como lo hicieron en el sexto juego ante los Clippers, acá Steve Kerr abrió el partido sin un pívot definido, colocando a Andre Iguodala desde el comienzo. Alineación relativamente baja para abrir la cancha y crear duelos favorables, ya fuera por técnica o tamaño. El movimiento era rápido, con y sin balón. Los triples tardaron en caer, pero los ataques al aro eran precisos y no daban chance de reacción a los Rockets. El primer cuarto terminó 29 x 18, pero la diferencia podría haber sido mayor de no haber sido por los errores de los propios Warriors, quienes ya tenían casi 10 perdidas en la primera mitad.

Para bien o para mal, los triples definen a los Rockets. Cuando entran, lucen como un equipo imparable, pero cuando no entran, quedan como un equipo torpe e ineficiente. De hecho, este primer juego terminaron con un dudoso 14/47 en tiros de tres puntos. Muchas jugadas de ataque fueron bien marcadas por Draymond Green y Klay Thompson, quienes al momento de cubrir a James Harden no le daban espacio para sus maniobras en las que busca ganarse los tiros libres. De todas formas, Harden; Chris Paul y Eric Gordon se las ingeniaron para meter al equipo de Houston dentro del partido y fueron responsables de 79 de los 100 puntos de los Rockets. Y mientras igualaban la contienda, esta se volvía más física y la defensa se volvió más trascendental.

El flujo del partido se cortó por la cantidad de fouls y errores con el balón y en medio de todo ese ambiente espeso, Kevin Durant se hizo cargo de la ofensiva de Golden State. Prácticamente en cada intervención suya, tenía un Isolation que resolvía con tiros a media distancia o ataques que terminaban en volcadas. Tal como fue en el cierre de la serie anterior, acá terminó encabezando las anotaciones de los Warriors (35 puntos) y fue la solución para muchas de las complejidades que presentaba el partido. Stephen Curry convirtió un triple que acercó al triunfo de su conjunto, pero debió pasar mucho tiempo en la banca, por su acumulación de faltas. Esto fue un problema, para Curry y también para Iguodala y Thompson en los Dubs, y P.J. Tucker en caso de los Rockets, quienes se cargaron de fouls. Mucha atención si esta tendencia se mantiene, los suplentes podrían tener minutos importantes.

Los Rockets, al perder el primer juego y al fallar muchos triples, deberán ajustar. Pero los Warriors también necesitan corregir aspectos propios, ya que apenas convirtieron 7/22 triples y terminaron el duelo de este domingo con 20 balones perdidos, contra 14 de Houston. El cuidado del balón y la selección de tiro pueden ser materias a trabajar para los próximos partidos. Se notó que ambos equipos tenían estudiados los movimientos y las cortinas que suelen aplicar para buscar los lanzamientos. Y quien sabe si Mike D'Antoni decide algún cambio en su rotación de jugadores, tal como ya lo hizo Steve Kerr. Así como los partidos los liquidan las estrellas, también pueden definirlos los entrenadores. Muchas veces, los ajustes ayudan a definir series de playoffs.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 21 de abril de 2019

El despertar céltico


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Después de una turbulenta temporada regular, con marcados altibajos, era difícil creer que los Boston Celtics fueran a barrer en la primera serie de playoffs. Ahora, los C's están clasificados a las semifinales de conferencia después de haber barrido a los Indiana Pacers, en una serie dura pero en la que siempre encontraron fórmulas de liquidar los partidos, mostrándose como un equipo preparado para este momento de la temporada y donde las estrellas del equipo están jugando como tal.

La intensidad y compromiso defensivo, que mostraron solo por tramos durante todo el año, fue incrementando en el transcurrir de la serie frente a los Pacers. Los ajustes han llevado a mejorar las rotaciones y los cambios de marca en las cortinas, forzando malos tiros de Indiana. Por ahí se explica que en los cuatro partidos, Boston nunca permitió una efectividad superior al 45.0% y además, en los primeros tres juegos, el equipo de Indy siempre tuvo un cuarto en que convirtieron 12 o menos puntos. Causa y efecto de la defensa verde.

Lo más interesante se vio en ataque. Más movimiento, más pases. Menos jugadas forzadas, a diferencia de la etapa regular. Y sobre todo, mejores decisiones ofensivas. Con ello, mejor efectividad al aro y un mejor desempeño de todo el conjunto. Lógicamente, todo puede marchar mejor con Kyrie Irving, quien siempre es confiable en el clutch, además de ser quien lleva todo el flujo del ataque bostoniano. En el segundo partido fue letal, convirtiendo 37 puntos y seis triples, algunos de ellos claves en la remontada celta en el cuarto período.

En cuanto a combinaciones, es interesante ver a Al Horford y Aron Baynes juntos en la pista. Si bien no coinciden mucho tiempo, le dan una buena presencia en la llave y le da algo más de libertad a Horford, quien es mejor jugador ofensivo. La lesión de Marcus Smart y la reducción de plantel para los playoffs, ha llevado a Brad Stevens a definir roles, en especial con los suplentes cuando ingresan a la cancha. Gordon Hayward ya encontró su espacio como primer relevo y por momentos, es una gran alternativa como anotador. De hecho, en el cuarto partido de este domingo encabezó las anotaciones con 20 puntos.

Marcus Morris y Terry Rozier juegan muchos minutos, igual como ocurrió en los playoffs del año pasado. Rozier bien pudiera ser el armador reserva, cuando Irving va a la banca, pero claramente el rendimiento de Boston decae cuando esto ocurre, un asunto que deberá trabajarse puesto que la próxima ronda será más difícil. Por su parte, Morris tiene potencial de ser gran aporte -al nivel de Smart- pero su inconsistencia llega a asustar. Después de los 20 puntos y 7 rebotes en el primer juego, falló sus ocho tiros en el segundo juego - causando su salida a la banca en la definición. En los partidos de visita, su aporte fue mejor (11 + 7 el viernes, 18 + 8 el domingo). Pero ese 0 del miércoles es algo que no debiera pasar.

Jayson Tatum fue mejorando después de los escuálidos dos puntos del primer partido. En el segundo convirtió 26 y lo mejor fue verlo atacando en el momento crítico de ese juego. En las visitas a Indy, la cosa fue similar, tomando buenos tiros y resolviendo bien sus maniobras individuales. Sobre todo, creando espacio para el tiro y sin forzar la marcha, como solía hacerlo en muchos pasajes de la etapa regular. En el tercer partido anotó 18 puntos y en el cuarto, repitió ese registro. Hasta dejó unas volcadas que se repitieron mucho en los posteriores highlights.

En la previa, este duelo ante los Pacers se anticipaba como uno difícil, dado el nivel defensivo que impone el equipo de Nate McMillan. En la práctica, fueron cuatro partidos complejos pero la calidad individual de los Celtics terminó marcando la diferencia y sobre todo, el oficio que tienen varios jugadores de Boston en playoffs y que demostraron en esta serie. Son esas cualidades en las que deberán sostenerse los Celtics para más adelante, tomando en cuenta una eventual llave contra la banda de Giannis Antetokounmpo (a.k.a. Milwaukee Bucks). Un equipo mucho más completo y que puede presentar un acertijo bien complicado, partiendo por las destrezas físicas del griego.

Viendo los tramos de solidez y la resolución en los partidos de la primera serie, cabe la duda si este conjunto de Boston se guardó para este momento de la competencia y la temporada regular fue solo para calentar motores, pese a haber caído al cuarto lugar en la clasificación. No sería descabellado pensar en eso, considerando el potencial que tienen estos Celtics. Veremos si ese oficio y esa astucia seguirán siendo factores en los próximos partidos, cuando la dificultad sea aún mayor.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 25 de marzo de 2019

El basket según Harden


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Apariencia lenta, decisiones rápidas y con una versión propia del Euro Step que ya es inconfundible. El presente curso de la NBA está siendo testigo de la versión más imparable de James Harden, capaz de dominar la escena y anotar en cantidades inigualables, como lo ha hecho en gran parte de sus actuaciones con los Houston Rockets. En las tres campañas anteriores, había bordeado los 30 puntos de promedio, pero en esta ha superado notoriamente esa barrera y ya suma 27 partidos con 40+ puntos y de esa lista, ocho son desempeños superiores a los 50.

El pasado 23 de enero había logrado su récord personal, anotando 61 frente a los Knicks en el Madison Square Garden y la semana anterior volvió a tener esos registros escandalosos, primero con 57 en la casa de los Grizzlies y luego, igualando su marca de 61 frente a los Spurs, partido en el que Harden encestó 9/13 triples y convirtió 13 puntos consecutivos dentro de los cinco minutos finales. Resolvió en el clutch, lo hizo el viernes frente a un amenazante conjunto de San Antonio y como lo ha hecho en otras jornadas. Memorable aquel triple ganador frente a los Warriors, el 3 de enero, totalizando 44 unidades.

El barbón no solo anota porque sí. Cuando toca definir un partido, suele pedir la pelota y resolver con un ataque al aro o con un tiro lejano, precedido de su típico step back. Siempre le ha gustado jugar al Isolation, con el tiempo volvió ese recurso en uno más eficiente para su equipo y así es como Harden tiene a sus Rockets ya clasificados para los playoffs y todavía con opciones de adquirir el primer lugar dentro de su conferencia. Está viviendo su año más prolífico y se refleja en sus 36.4 puntos de media por partido. Un promedio histórico, comparable a los 37.1 que marcó Michael Jordan en 1987 o los 35.4 de Kobe Bryant en 2016, aunque bien lejanos de los 50.4 de Wilt Chamberlain en 1962.

Harden es el MVP vigente de la liga y con sus actuaciones podría revalidar tranquilamente ese premio, al finalizar esta temporada. Lo interesante del caso es que James parece ser consciente de aquello. El viernes, después del triunfo contra los Spurs declaró: “tengo la oportunidad de convertirme en uno de los mejores jugadores de la historia”. Desde sus tiempos como suplente en el Thunder, siempre se distinguió por tener siempre el balón, una faceta que explotó aún más en Houston, equipo al cual llegó en 2012 porque quería ser titular (además de un mejor salario).

En momentos críticos, su equipo descansa en él, lo cual puede ser bueno y malo a la vez. Harden ha demostrado que puede resolver partidos con sus habilidades en el uno contra uno, pero al tener mucho tiempo el balón, por momentos todos los Rockets se estancan y los partidos se vuelven una especie de Harden-against-everyone. Aunque para bien del # 13 y todos sus compañeros, esa fórmula les ha traído buenos resultados. De hecho, cuando Harden ha superado los 40 puntos, Houston ha ganado 20 de 27 partidos.

Y por lo visto, este será el camino que seguirán los Rockets en su búsqueda del título, el cual ha sido esquivo para Harden. En el mejor año de su carrera, buscará seguir batiendo récords anotadores. La prueba será en los playoffs, donde se verá si sus Isolations serán suficientes para vencer a los Warriors o cualquier rival que tengan. Por ahora, James produce y disfruta de sus mayores proezas tiradoras.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 18 de marzo de 2019

Ajustes varios


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Los Golden State Warriors salieron victoriosos de sus recientes visitas a los Houston Rockets y al Oklahoma City Thunder. No solo triunfaron, sino que también los vigentes campeones de la NBA exhibieron la intensidad defensiva que parecían haber extraviado hace unas semanas. Contra los Rockets, la diferencia fue de apenas dos puntos pero en el juego se vio como los Warriors bajaron un poco el ritmo de juego, a efecto que los jugadores de Houston tuvieran que esforzarse más de lo común para encontrar sus tiros.

En ese partido, Klay Thompson fue fundamental anotando 30 puntos pero fue todavía más importante defendiendo a los perimetrales, cerrando espacios y siguiendo cortinas. DeMarcus Cousins tuvo su mejor desempeño desde que se integró a Golden State (27 puntos, 8 rebotes, 7 asistencias) mostrando versatilidad en ataque, ya sea para jugar su posición de pívot o como parte de la sucesión de pases que suelen hacer los Warriors, donde Cousins no desentona y le brinda a Steve Kerr una variable con la que no contaba antes.

En el juego de Oklahoma City, la ofensiva marcó el tenor del juego tomando una rápida ventaja en el primer cuarto. Stephen Curry fue la pieza principal con 33 puntos (5 triples), llevando el ritmo del partido a su antojo. La defensa sirvió de complemento, dejando al Thunder en 32% de eficacia al aro y Cousins volvió a ser factor, anotó solo 12 puntos pero su presencia en la llave condicionó muchos tiros incómodos de OKC.

El conjunto de Golden State mantiene su esencia ofensiva, pero ha sido la defensa la que ha tambaleado en diferentes momentos. Estos duelos antes posibles rivales en playoffs les sirvieron para mostrar que siguen siendo el equipo a vencer en toda la liga. Será importante que siga levantando el nivel defensivo, cuestionado hasta hace unos días. Todo dependerá del enfoque que tengan en búsqueda de un eventual tricampeonato y particularmente, de cuanto pueda contribuir Cousins, por quien este equipo invirtió mucho para llevarlo.


Con su reciente victoria, los Philadelphia 76ers aseguraron su presencia en los playoffs. Juegan bien, mueven mucho el balón y son capaces de anotar a grandes cantidades, de hecho han superado los 120 puntos en 25 ocasiones esta temporada. En el juego del domingo ante los Milwaukee Bucks, nunca dejaron de mover la pelota. En principio, abriendo la cancha para buscar el triple o bien, llevando el balón adentro para buscar un tiro más cercano al aro. Su continuo movimiento hace que compartan orgánicamente el balón. Anotaron 47 canastas, de las cuales 26 surgieron mediante asistencias – prácticamente en su media de 27.1, la tercera mejor del torneo.

Otro ejemplo para entender el juego bien colectivo de los Sixers: los cinco titulares promedian al menos 15.0 puntos por partido, un hecho sin precedentes en la NBA. Joel Embiid es quien sobresale con 27.3 puntos + 13.6 rebotes. Dado su tamaño, impone su presencia en la llave pero también cuenta con versatilidad para convertir triples. Ben Simmons, en su segundo año en la liga, continúa creciendo (17.0 puntos, 9.1 rebotes, 7.8 asistencias) y agregando más recursos a su repertorio de jugadas. Mientras que Tobias Harris (19.3 puntos + 7.9 rebotes) ha encajado rápidamente dentro del equipo, a poco más de un mes de haberse integrado.

Queda por ver si los Sixers logran aferrarse al tercer lugar o quizás tener una mejor ubicación rumbo a la postemporada, la podrían necesitar para tener más partidos en casa frente a las potencias del Este, con quienes en general aún están en deuda: 1-1 vs Bucks, 1-3 vs Raptors, 0-3 vs Celtics. Y queda por ver también si pueden ser capaces de, al menos, neutralizar a las amenazas rivales. Pese al triunfo del domingo, permitieron 52 puntos de Giannis Antetokounmpo (récord personal del griego). No pasó nada esta vez, pero actuaciones así suelen ser decisivas en partidos de eliminación.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 11 de marzo de 2019

Ascensos y (potenciales) fracasos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Sin necesidad de hacer tanking y avanzando paso a paso, los Brooklyn Nets sorprenden como uno de los equipos de más notorio progreso de este año en la NBA. Un conjunto entusiasta que ha crecido lentamente bajo la dirección de Kenny Atkinson, en este curso parece haber encontrado una fórmula definida o al menos suficiente para tener 35 triunfos en este tramo de la campaña, con los que estarían entrando a los playoffs. Una racha de seis triunfos en enero les ayudó a tomar confianza y con ello, escalar posiciones en la tabla. En el camino, han tenido triunfos resonantes contra los Rockets y los Sixers de visita y en casa contra los Celtics y los Lakers, con LeBron James en cancha. Después de un complicado febrero, los Nets retomaron la buena senda ganando cinco de sus últimos ocho partidos.

D’Angelo Russell es la cara del resurgir de esta franquicia, no ha faltado a ningún partido de este curso y es la estrella máxima, hasta el momento está logrando los mejores promedios de su corta carrera con 20.4 puntos y 6.8 asistencias por partido. Su primera nominación al reciente Partido de Estrellas fue un reconocimiento a su progreso. Joe Harris y Spencer Dinwiddie son un buen complemento a la producción de Russell. Harris promedia solo 13.6 puntos, pero los consigue con una alta eficiencia de 50.2% desde la cancha y 46.5% en cuanto a triples. Por su parte, Dinwiddie suele ser una de las primeras alternativas de la banca y cumple bastante bien su rol, con 17.3 puntos y 5.0 asistencias por partido.

Por ahora, los Nets estarían entrando a los playoffs, sus primeros desde 2015, pero igualmente miran de reojo al octavo lugar que ocupa el Miami Heat a tres juegos de distancia. Por delante, tienen una gira de dos semanas (siete partidos) en la que estarán visitando al Thunder, al Jazz, a los Clippers, a los Lakers, a los Kings, a los Blazers y a los Sixers. Una durísima prueba que bien pudiera marcar el camino a una eventual clasificación y sobre todo, para ver cuánto sigue creciendo este conjunto.


A un mes del cierre de la temporada regular, los L.A. Lakers no solo estarían fuera de los playoffs sino que figuran dentro de los diez peores registros de la competencia (30-36). ¿Lesiones? ¿Equipo inmaduro? ¿Desbalance ofensivo/defensivo? Hay un poco de todo dentro de ese desorden lagunero. Cuando LeBron James se lesionó en el triunfo navideño frente a los Warriors, la marca de los Lakers en ese momento era 20-14 y apuntaban a meterse dentro de los cinco primeros en el oeste. Desde entonces, James se ausentó 18 partidos y el equipo comenzó a caer al punto de acumular 22 derrotas en 32 partidos.

No ha sido solamente James. Lonzo Ball ha estado inactivo por casi dos meses, Brandon Ingram ha faltado a 14 juegos y Rajon Rondo se ha perdido la mitad de los partidos. Con esas condiciones, ha sido difícil para Luke Walton dar con una rotación definida, en un equipo que desde su origen ya era extraño. El último mes ha sido tormentoso, han perdido cinco partidos consecutivos y nueve de los últimos once. Lo peor del caso, es que en el proceso han permitido 120+ puntos en cuatro ocasiones. La última fue el sábado, cuando los Celtics les anotaron 120 a domicilio, en un partido en que vieron acción Moritz Wagner, quien fue titular, Alex Caruso y Johnathan Williams.

Los Lakers están a 7.5 partidos del último puesto clasificatorio, por lo que es casi utópica una posible entrada a los playoffs. Ahora, la interrogante que surge es: ¿terminar el año con dignidad o coleccionar derrotas para un mejor lugar en el draft? Curioso dilema. De lo que estoy seguro es que este no era el panorama que visualizaba LeBron cuando llegó a los Lakers el año pasado.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.