miércoles, 30 de mayo de 2018

Dubs y Cavs, otra vez


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Definidas las dos conferencias en la NBA, vuelven a repetirse los mismos finalistas de los últimos tres años: Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers. Una vez más han dominado el este y el oeste, pero hubo diversas complejidades en sus caminos, esas complejidades que pudieran ser atendibles de cara al duelo que sostendrán a partir de este jueves en las finales por el campeonato de liga.

Los Warriors lucharon siete partidos con los Rockets, donde incluso debieron remontar un 2-3 en contra. En el séptimo juego, trituraron con otro de sus imparables terceros cuartos, con Stephen Curry en estado de flow absoluto. Cuando Curry fluye, el equipo entero se mueve de forma increíblemente orgánica y las canastas caen como resultado de esa fluidez. A pie firme, en carrera y hasta de media cancha, Curry es un tirador letal y cuando está en racha, es casi imposible detenerlo. Y en verdad así parece, su mecánica de tiro es tal que se desprende del balón en un pestañeo.

Golden State resolvió de forma impecable en el sexto y séptimo juego, poniendo mayor intensidad en defensiva la cual derivó en mejores opciones de ataque. En ambos partidos, los Dubs marcaron enormes rachas anotadoras en el tercer cuarto que sirvieron en gran parte para obtener las dos últimas victorias que valieron el pase a sus cuartas finales consecutivas. De todas formas, no hay que ignorar el hecho que en un momento de la serie, los Warriors lucían confundidos en algunas situaciones límites.

Steve Kerr tuvo muchos problemas en su partida aparte con Mike D'Antoni, tanto así que Steve debió hacer variaciones en la rotación, colocando a Kevon Looney como pívot titular con el propósito de hacer un buen pareo con Clint Capela. Y en cuanto a ejecución, sorprendió ver como los jugadores de los Warriors no supieron resolver jugadas claves en segundos finales de los partidos 4 y 5, teniendo problemas para pasar el balón y de encontrar un buen tiro. Mucha confusión para hacer jugadas en esos segundos finales y también de parte de Kerr, quien en ese instante no encontraba mejores soluciones.

Ya son conocidas sus rachas matadoras en segundas mitades (3° cuarto: 33-16 en el sexto juego, 33-15 en el séptimo juego), pero no deja de llamar la atención de ver como los Warriors, que están tan habituados a ganar, muestran complicaciones para resolver partidos cerrados en los minutos finales. Algo de eso hubo también hace un par de años, cuando perdieron las finales. De todas formas, el séptimo juego lo supieron sacar adelante pese al comienzo furioso de los Rockets y a los tres fouls de Klay Thompson en el primer cuarto. El flow de Curry y luego, los tiros de Durant metieron al equipo de Golden State en la definición por el campeonato.

Del otro lado, los Cleveland Cavaliers pese a haber entrado a los playoffs en cuarto lugar, igualmente acabaron dominando a todos los equipos del este en camino a una nueva final. En mi artículo anterior, mencionaba el consenso generalizado que por fin se está generando en torno a la figura de LeBron James. Y está bien que sea así, porque hace de todo y por el bien de sus Cavs. Pero también hay que tener en cuenta que LeBron tiene que jugar los partidos casi completos y debe hacer casi de todo, básicamente porque no cuenta con un equipo que le acompañe de forma consistente.

Sus compañeros aparecen, pero a ratos. Jeff Green fue un buen aporte en el sexto y séptimo juego de la serie frente a los Celtics, Kyle Korver mete triples pero sin tanta frecuencia. JR Smith puede dar un partido bueno y después, otros tres en los que no aporta nada. Tristan Thompson volvió a tener más minutos y coopera con rebotes y algo de defensa. Así ocurre en cada partido de los Cavs y con todo eso convive LeBron. Por eso, debe jugar los 48 minutos en un partido decisivo de visita. Por eso, alcanza o se acerca a la triple decena en casi todos los partidos. No es solo porque James tiene múltiples y tremendas aptitudes, sino porque tiene que cubrir las falencias de todo el equipo.

Cuando amenazaba la eliminación en casa, en el sexto partido, LeBron marcó 46 puntos; 11 rebotes y 9 asistencias. Y luego, cuando hubo que visitar Boston para definir el paso a las finales, sus registros fueron: 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias. Hace de todo y casi todo lo hace bien, pero ese monumental esfuerzo le pasa cuenta y lo peor de todo, es que se está notando. Durante algunas secuencias del último partido frente a los Celtics, James tardaba algunos segundos en reincorporarse a la acción y su máxima señal de cansancio ocurrió después del partido. Mientras sus compañeros recibían el trofeo como campeones del este, el #23 estaba tendido en el suelo, recuperándose después de haber jugado el partido completo, sin descansar un solo segundo.

Muy completo será, pero James ya tiene 33 años y lleva ocho años consecutivos instalando a sus equipos en las finales, lo cual significa que lleva ocho años jugando temporadas con alrededor de 100 partidos en cada una de ellas. Nunca ha sufrido grandes lesiones, pero el trajín de los partidos y su enorme esfuerzo en cada uno de ellos no pasan en vano y es en este tramo de la temporada, en el que James evidencia fatiga.

Estas finales nos presentan, a priori, un escenario desigual o peor incluso que el año pasado. Los Warriors han soportado diversas lesiones a lo largo del torneo, pero de todas formas han encontrado fórmulas para superar cada etapa de los playoffs, mientras que los Cavaliers se resumen en todo lo que haga James. Hasta el año pasado, tenía un socio de ataque en Kyrie Irving, pero él pidió ser traspasado a Boston y LeBron se quedó solo. Ahora más que nunca, es The Team vs The King.

Nuevamente, los Dubs y los Cavs llegan al final de temporada. Hay muchas criticas sobre el nivel de competencia que hay actualmente en la NBA, sobre todo considerando que Golden State gana muchos partidos con comodidad. Pero hay que mencionar que en las recientes finales de conferencia, tanto Houston como Boston tuvieron la chance de liquidar sus series y dejaron pasar sus oportunidades. Los Rockets desperdiciaron ventajas al intermedio en los partidos 6 y 7, y en el último fue donde derechamente se enfriaron al fallar 27 triples consecutivos (eso es récord de liga) abriendo la puerta a la remontada de los Warriors. Mientras que los Celtics estuvieron en la contienda todo el séptimo juego frente a los Cavs, pero en los seis minutos finales encestaron 2 tiros de 14.

Hubo opciones de ver una final distinta, pero los Rockets y los Celtics no pudieron liquidar sus series cuando había que hacerlo, e incluso teniendo la ventaja de jugar en sus respectivas canchas. El equipo de Golden State por un lado y las múltiples habilidades de LeBron por otro, acabaron por imponerse en las respectivas series y es por eso que tendremos una cuarta definición consecutiva entre los Warriors y los Cavaliers.

¿Tercer trofeo en cuatro años para la bahía californiana o un segundo título para Cleveland? esa es la pregunta que queda por resolver.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 10 de mayo de 2018

LeBron y los demás


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

¿Idea mía o en verdad, recién ahora hay un consenso generalizado sobre la brillante trayectoria de LeBron James en la NBA? Al menos, esa impresión he tenido en los últimos días. LeBron no solo es la estrella de los Cleveland Cavaliers y, discutiblemete, el mejor jugador de toda la liga. A sus 33 años, continúa evolucionando en todas las facetas del baloncesto y como él mismo ha manifestado, está en el mejor nivel de toda su carrera. Y estamos hablando de alguien que lleva una década en la elite de la competencia.

En estos playoffs, James está jugando los partidos casi completos (41.4 minutos por juego) y bordea la triple decena: 34.3 puntos, 9.4 rebotes y 9.0 asistencias. Juega y hace jugar, organiza y dirige a su equipo en la pista y también, liquida partidos en momentos cruciales. Metió un triple para ganar el quinto juego ante los Indiana Pacers y en la reciente eliminatoria frente a los Toronto Raptors, metió un tiro en plena carrera y a una sola mano para definir el tercer partido de una serie que terminó en barrida para los Cavaliers.

Como siempre ocurre ante tales proezas, empezó nuevamente el debate sobre LeBron y su posición dentro de los grandes jugadores históricos de la NBA. Aquellos que ven baloncesto solo en esta época del año y ven solo números finales insisten en seguir comparándolo con Michael Jordan (siendo que son dos sujetos con habilidades muy distintas). En mi opinión, si tuviera que armar una lista con los diez mejores jugadores en la historia de la liga, James entra en ese listado de todas maneras. El lugar da igual, pero el # 23 de los Cavs ya es un jugador que está marcando una época.

En las finales de conferencia, LeBron James Basketball Club el equipo de Cleveland se volverá a enfrentar con los Boston Celtics, aunque el contexto es muy diferente al de hace un año. Los C's llegan al Final Four jugando un tremendo baloncesto colectivo, con mucho énfasis defensivo y aún sin poder contar con Kyrie Irving, quien no vuelve hasta la próxima temporada. Ante la baja de Kyrie, han surgido otros jóvenes e inexpertos talentos que en verdad no parecen novatos, tal como se refleja en la presencia de Jayson Tatum.

Jayson tiene apenas 20 años y está completando su primera temporada en la liga, pero en este momento pareciera como si tuviera 10 años más y se desenvuelve en el parquet como si fuera un jugador con mucho recorrido en postemporada. Impresiona su personalidad, en particular cuando decide resolver jugadas en situaciones de uno contra uno. Tiene el talento, pero sobre todo tiene la explosividad propia de un novel jugador, que cuando ataca se lanza como una saeta que va sin parar rumbo a la canasta.

Tatum encaja muy bien dentro de un sistema en el que todos los jugadores tienen casi la misma relevancia. Un día, Jayson puede ser la figura. En otro, puede ser Terry Rozier. Después, puede ser Marcus Morris. Y más adelante, podría ser Al Horford, como supo serlo en el tercer partido de la serie frente a los Philadelphia 76ers. En varias secuencias, marcó a Joel Embiid. No solo establecía bien su posición, sino que sacaba a Embiid de su zona de comodidad y lo obligó a tomar varios tiros forzados. Y para sellar su valiosa faena, Horford convirtió la canasta decisiva en los segundos finales de la prórroga y robó un balón que iba a dirigido a Embiid, cuando los Sixers iban por el empate.

Todo ese esfuerzo es reflejo del trabajo de Brad Stevens, quien sigue sin recibir crédito de parte de sus colegas y de parte de los especialistas, pero que ha realizado una admirable labor, adaptando sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta. De otra forma, no se podría explicar como Boston ha vuelto a la antesala de las finales de liga con un puñado de jugadores relativamente inexpertos además de un veterano subvalorado por muchos, pero de enorme valía para su escuadra.

En la otra conferencia, se dará un duelo entre los dos mejores de este año. Los Houston Rockets y los Golden State Warriors pasaron sin mayores dificultades a las finales del oeste. Incluso, los Warriors se reservaron a Stephen Curry en el primer juego de la serie frente a los New Orleans Pelicans y volvió en plenitud a partir del segundo partido. Los Rockets pasaron apuros en el segundo encuentro frente el Utah Jazz, pero luego fueron lo suficientemente capaces para despachar a Utah en cinco partidos, con todo y ese uniforme chillón del Jazz que usaron en el juego 3 (¿el peor uniforme de toda la NBA? muy probablemente).

En principio, Rockets y Warriors parecen similares, pero mirándolos en detalle, son equipos muy diferentes. Pueden lucir iguales, por el hecho de jugar rápido y anotar muchos puntos, pero son las cualidades técnicas y defensivas las que diferencian a estos conjuntos. Los Rockets muchas veces no mueven tanto el balón, dado a que sus dos bases, James Harden y Chris Paul, suelen quedarse mucho con la pelota, en muchos casos para resolver ellos mismos con jugadas personales. De hecho, el barbudo y CP3 promedian conjuntamente 39.2 tiros al aro y 50.3 puntos por partido.

Los Warriors también anotan mucho, pero su juego en ataque se basa en muchos movimientos y cortinas que generan espacio para recibir y lanzar automáticamente. Así se da el caso que Kevin Durant, Stephen Curry y Klay Thompson estén compartiendo genuinamente sus intervenciones, tal como se ve en sus promedios: 28.0 puntos de Durant, 24.5 de Curry (aunque solo ha jugado cuatro partidos) y 21.2 de Thompson. Movimientos, cortinas, pases, tiros y anotaciones. Una y otra vez, sucesivamente en todo el juego hasta terminar sacando de la cancha al rival de turno.

La diferencia puede estar en las defensivas. Golden State presiona y de forma continua, al punto de generar muchos robos y contra ataques. Houston de a poco incorpora elementos defensivos, teniendo a Clint Capela como jugador importante en los tableros (14.4 puntos, 12.2 rebotes en los playoffs), además de imponer mucha presencia en la llave. A modo personal, sigo viendo a los Rockets como un equipo definido netamente por la ofensiva y sobre todo por correr y tirar, tal como son los equipos dirigidos por Mike D'Antoni.

De parte de los Warriors, es tal su nivel y amplitud de plantel, que Steve Kerr a pasado de alternar pívots, entre Zaza Pachulia y JaVale McGee, a prescindir de ellos en las recientes jornadas y derechamente, colocar en la pista al famoso quinteto de la muerte para comenzar los partidos. En el cuarto partido frente a los Pellies, el impacto fue nocivo: Golden State sacó diferencia de +26 cuando tenia a Curry, Thompson, Durant, Draymond Green y Andre Iguodala en la cancha. Entran en ritmo, se meten en racha tiradora y no paran más.

Tenemos a los cuatro finalistas y en verdad, son los cuatro mejores equipos de este momento. En cuanto a calidad y cantidad, habría que mencionar a Golden State como el mejor conjunto. Por campaña a través de todo el año, tendría que ser Houston. Por su capacidad de adaptación, podría ser Boston. Por tener al mejor jugador, las chances siempre estarán para Cleveland y así será mientras LeBron James siga vigente. Y lo más impresionante, es que el propio James esté buscando maneras para seguir mejorando. Eso es carácter ganador.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 16 de abril de 2018

En equipo, ante todo


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Debido a las tradiciones y tendencias que imperan siempre en la NBA, se habla mucho de lo importante que puede ser un determinado jugador como también de lo costosa que puede ser la ausencia de otro integrante. Pero en el básquetbol actual se ha demostrado que los equipos que cuentan con la suficiente cantidad y calidad de jugadores, además de un adecuado trabajo técnico pueden seguir surgiendo, aún si cuentan con considerables bajas. Lo demostraron los Warriors y los Sixers para comenzar sus respectivas series de playoffs.

En las últimas semanas se estuvo mencionando repetidamente la ausencia de Stephen Curry para el comienzo de la postemporada, pero lo concreto es que los Golden State Warriors han estado muy bien armados para seguir jugando a gran nivel, aún si no pueden contar con uno de sus grandes anotadores. El sábado, no solo ganaron sino que dominaron a los San Antonio Spurs desde el primer cuarto. Su presión defensiva fue constante y su dominio en los rebotes (51-30) acabó siendo fundamental, como también lo fue su precisión al aro. Un ejemplo de eso último estuvo reflejado en Klay Thompson, quien apenas falló dos lanzamientos (11/13, 5/6 en triples) completando así 27 puntos. Tal como es su característica, Klay en muchas de sus jugadas salió de sucesivas cortinas para recibir y disparar. Pocos dribles y muchas canastas, un atributo que no muchos tienen.

Kevin Durant no se quedó atrás convirtiendo 24 puntos, además de añadir 8 rebotes y 7 asistencias. Draymond Green estuvo en su nivel habitual con 12 puntos, 11 asistencias y 8 rebotes, pero tal vez una de las mayores claves del partido se dio en la previa, cuando Steve Kerr hizo un cambio en la alineación titular, colocando a Javale McGee y Andre Iguodala de entrada, seguramente para generar un mayor impacto ofensivo. McGee respondió muy bien anotando 15 puntos (5/7), veremos si Kerr persiste con esa estrategia o solo fue una movida para confundir a Gregg Popovich en la apertura de esta serie.

En Philadelphia, el Heat y los Sixers disputaban un partido cerrado que llegó al intermedio con diferencia de cuatro (60-56) a favor del equipo de Miami, pero a partir del tercer cuarto los Sixers rompieron el equilibrio aplicando su receta exitosa: agilizando el ritmo, moviendo el balón y compartiéndolo genuinamente entre todos sus integrantes. El parcial de la segunda mitad fue 74-43 a favor de los Sixers quienes acabaron convirtiendo 130 puntos para así tomar ventaja en la serie. Cinco jugadores superaron los 15 puntos (J.J. Redick, el más destacado con 28), 34 de sus 45 canastas fueron provistas por asistencias y como equipo, los Sixers encestaron 18 de sus 28 disparos de tres puntos.

Técnica y ritmo, trabajo y movimiento. Por momentos, el equipo de Philadelphia practica un baloncesto que luce imparable y por sobre todo, muy vistoso. Y eso que comenzaron estos playoffs sin Joel Embiid, uno de sus máximos referentes. The Process está creciendo a pasos agigantados, no por nada estos Sixers entraron a los playoffs en tercer lugar de la conferencia este y con 16 triunfos consecutivos. El camino ya lo tienen trazado, veremos que tan lejos puedan llegar esta temporada.

El mismo trabajo en equipo pero a ritmo más lento se percibe en los Indiana Pacers. Impresiona el nivel de aplicación que tienen sus jugadores para defender los pick and rolls, tal como supieron hacerlo este domingo en su victoria a domicilio sobre los Cleveland Cavaliers (98-80). Esa defensiva los llevó a imponer su forma de juego desde el primer cuarto, donde los Pacers llegaron a tomar ventaja de 22 puntos en un momento dado. Igualmente destacable fue su resistencia ante cada intento de remontada de los Cavs. Si LeBron James insistía con remontar el marcador, del otro lado aparecían Victor Oladipo y Lance Stephenson con sus tiros y ataques bien ejecutados.

En su segunda incursión en playoffs, Oladipo rindió con 32 puntos (11/18, 6/9 en triples). En tanto, LeBron registró una triple decena con 24 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias, pero en general el equipo de Cleveland nunca pudo encontrar una forma de doblegar la dura defensiva impuesta por los Pacers. Quizás, esto sea sorpresivo tomando en cuenta la trayectoria de James y los Cavaliers en playoffs, pero si recordamos que Indiana ganó tres de los cuatro duelos de temporada regular tal vez no debiera sorprender mucho. Y como si fuera poco, estos equipos clasificaron en cuarto y quinto lugar, respectivamente. Como para entender la paridad que hay entre estos conjuntos.

Por último, una mención a Rajon Rondo. En pleno 2018 y aún estando en una posición secundaria, en comparación a otros bases de la liga, Rajon sigue siendo un jugador altamente productivo. Su manejo de los tiempos e interpretación del juego fueron claves en el triunfo como visitantes de los New Orleans Pelicans sobre los Portland Trail Blazers. Para desgracia suya, Rondo nunca pudo mejorar su puntería al aro. De hecho, en el partido del sábado convirtió apenas seis puntos, pero tal vez eso no importe mucho si a cambio entrega 17 asistencias. Todo lo hecho por Rondo más el monumental desempeño de Anthony Davis (35 puntos, 14 rebotes) sirvieron de gran manera para tomar ventaja en la serie. El talento de Davis y la experiencia de Rondo pueden ser una peligrosa combinación. Quien sabe, en el primer partido ya demostraron tener condiciones necesarias para competir a gran nivel.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 2 de abril de 2018

Trail Blazers: ¿los tapados del Oeste?


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Llevan 48 victorias en la presente temporada, figuran dentro de los cinco mejores rendimientos en toda la NBA, le han ganado dos de tres partidos a los campeones Warriors y han estado en racha positiva durante el último mes y medio. Pero aún así, los Portland Trail Blazers siguen volando bajo el radar y aún no reciben mucho crédito a pesar de su notorio crecimiento en la actual liga, situándose como el tercer mejor equipo en la conferencia oeste y con su lugar ya asegurado para los próximos playoffs.

Es probable que estos Blazers no sean precisamente el equipo más vistoso del mundo, pero sí son un equipo muy eficiente para atacar y defender. Para empezar, cuentan con una de las mejores duplas de bases en el torneo. Damian Lillard y C.J. McCollum corren por toda la cancha, driblean muy bien el balón y toman disparos de toda especie. No por nada, promedian conjuntamente 48.4 puntos por partido. Además, como equipo los Blazers sacan provecho de los pick and rolls, con jugadores como Jusuf Nurkic y Evan Turner como pilares en el funcionamiento de esas jugadas.

Su eficiencia ofensiva no es la más destacada (109.5 puntos por cada 100 posesiones, 12° en la liga) ni menos su ritmo de juego (96.5 posesiones por partido, 19° en la liga), pero el conjunto dirigido por Terry Stotts sabe aprovechar sus cualidades y se ha beneficiado además del progreso de los jugadores secundarios, quienes aportan con canastas necesarias y también, con valiosas acciones defensivas. En ello, elementos como Al Farouq Aminu y los ya mencionados Nurkic y Turner son importantes cerrando el aro y asegurando muchos rebotes, promediando en total 45.4 tableros por juego, la cuarta mejor media de todo el torneo.

Defensivamente, los Blazers son capaces de debilitar el ritmo de juego de sus rivales y forzarlos a tomar malos tiros, haciendo decaer los porcentajes. En conjunto, permiten 44.7% de aciertos a sus oponentes, el cuarto balance más bajo del torneo. Igualmente su eficiencia defensiva mejoró notoriamente, pasando de tener el séptimo rating más bajo durante el año pasado (110.8 puntos permitidos por cada 100 posesiones) a contar con el octavo mejor en este año (106.4 puntos permitidos por cada cien posesiones).

Por su mejoría defensiva se puede explicar el buen presente de Portland, que desde el receso del Juego de Estrellas registra 16 triunfos en 19 partidos, con una racha de 13 victorias consecutivas entre medio. Quizás su forma de juego no se amolde a lo que están practicando muchos equipos de la NBA en la actualidad, quizás Lillard y McCollum sean estrellas que solo se dedican a brillar en la pista y no tanto ante los medios o quizás, los Trail Blazers simplemente no son muy populares.

Como sea, este conjunto de Portland podría culminar la temporada regular con al menos 50 victorias y aún no reciben el reconocimiento que merecen. Y sería bueno hacerlo, por su manera de jugar y su crecimiento defensivo podrían causar varios problemas más adelante. Si los playoffs comenzaran hoy, su rival de primera ronda sería el Utah Jazz, otro equipo igual de enrachado. Pero también figuran los New Orleans Pelicans, los Minnesota Timberwolves y hasta el Oklahoma City Thunder como posibles adversarios. Los Blazers ya han sabido vencer a todos esos equipos en esta temporada y están demostrando tener potencial para volver a hacerlo en los playoffs.

Tal vez, este podría ser el momento para mirar con algo más de atención a estos Portland Trail Blazers. Sus 48 victorias totales no han sido gratuitas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 26 de marzo de 2018

Contendientes condicionados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Golden State Warriors y Boston Celtics, ambos equipos ya han superado las 50 victorias y ambos ya están clasificados para los venideros playoffs de la NBA. Tomando en cuenta sus rendimientos y sus aspiraciones, son conjuntos con los que habría que contar para al menos unas finales de conferencia. Pero las expectativas de estos dos equipos han sido puestas en duda, debido a lesiones considerables que podrían mermar las opciones de llegar a lo profundo de la postemporada. En este punto de la campaña, tanto Stephen Curry como Kyrie Irving están fuera de acción y volverían recién con los playoffs ya en marcha.

El caso de Curry es bien atendible. Se ha ausentado en tres períodos distintos en la actual competición, incluyendo la reciente lesión de ligamentos en su rodilla izquierda por la que se perdería una eventual primera ronda de playoffs. Las marginaciones previas habían sido por distintas lesiones en sus tobillos. Si bien los Warriors se las han ingeniado para seguir ganando partidos sin Steph, su condición de salud podría ser determinante en las aspiraciones de un posible campeonato. Steve Kerr ha tenido que ajustar el equipo, dándole mayor responsabilidad a jugadores secundarios como Kevon Looney y el emergente Quinn Cook, quien hasta hace no mucho era un jugador de liga de desarrollo.

En la temporada, los Warriors han jugado 22 partidos sin Curry de los cuales ganaron 13. No es un mal balance, pero al equipo de Golden State le cuesta jugar sin Steph, quien promedia 26.4 puntos por partido, casi idénticos a los 26.6 de Kevin Durant. Esa dificultad se evidencia en el declive que experimenta el equipo en cuanto a eficiencia ofensiva. Con el # 30 en la pista, los Warriors promedian 120.4 puntos por cada cien posesiones, mientras que sin él esa media cae hasta los 106.2 por cada cien posesiones.

Aún cuentan con su fuerte esquema defensivo, que tantos réditos le ha generado, pero es evidente que Golden State sufre sin Curry en la pista. Por como se está perfilado el panorama en el oeste, es probable que los Dubs ingresen a los playoffs en segundo lugar y a priori, sus posibles rivales en primera ronda serían Minnesota Timberwolves o San Antonio Spurs y no habría que descartar a los New Orleans Pelicans o el Oklahoma City Thunder, equipo que le ha dado más de algún problema previamente. Kerr seguirá buscando fórmulas idóneas para cubrir plenamente la baja de Curry hasta que regrese, pero su estado de salud podría ser factor en el futuro de los Warriors.

Ahora, veamos el caso de Irving. Debido a una lesión en su rodilla izquierda, por la que ya se había ausentado en el último par de semanas, tuvo que someterse a una cirugía y fue declarado fuera de acción en un plazo de tres a seis semanas. Si lo apuran, podría volver para el comienzo de los playoffs, pero de acuerdo a como se han ido ajustando los Celtics sin Kyrie, quizás no sea necesario apurarlo aunque dependerá también de la dificultad que tenga su primera serie en playoffs. El hecho de no contar con Irving, significa no tener al jugador estrella quien suele ser confiable en momentos críticos, pero ha sido en este momento cuando el entrenador Brad Stevens ha desarrollado estrategias y sobre todo, ha variado en cuanto a la utilidad de sus jugadores disponibles para cubrir esa importante baja.

Jugadores como Terry Rozier, Jason Tatum y Marcus Smart han dado un paso al frente, mostrando versatilidad para desempeñarse en la pista, con habilidades para pasar la pelota, seguir cortinas y ser opciones anotadoras. Antes de su reciente lesión, Smart había contribuido en diferentes facetas, sobre todo en armado de jugadas, mientras que Rozier ha incrementado sus promedios al tener más minutos en la cancha. De hecho, Terry viene de realizar su mejor producción en esta temporada el domingo, cuando convirtió 33 puntos (encestando 12/16) en el triunfo a domicilio frente a los Sacramento Kings. Por su parte, Tatum se ha adecuado muy bien al equipo en su estreno en la liga, siendo una opción confiable como alero ya sea tirando a media distancia o bien, contribuyendo con rebotes.

Los Celtics han tenido que adaptarse continuamente a diversas bajas desde principios de temporada, cuando Gordon Hayward sufrió una fractura que lo marginó por todo este torneo. Brad Stevens ha demostrado tener la capacidad para adaptar a su equipo de acuerdo a las necesidades y los jugadores que tenga disponibles, pero sería muy curioso ver como se podrían desempeñar en el comienzo de los playoffs sin Irving. Boston y Golden State cuentan con grandes planteles y con una amplitud de estrategias suficientes para ser catalogados como candidatos al título, pero la salud de dos jugadores insignes podrían ser el detonante en el resultado final de temporada para ambas franquicias.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 12 de marzo de 2018

Presente y futuro


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Es muy valiosa la gestión de Gregg Popovich en sus 22 años como director técnico de los San Antonio Spurs. Hasta la temporada pasada, siempre situaba a sus equipos en la disputa por el campeonato de la NBA, además de los cinco títulos ganados por la franquicia, todos bajo el mando de Pop. Pero, no se puede vivir solo del legado. En la actualidad, los Spurs no solo padecen la baja indefinida de su estrella Kawhi Leonard, sino que también sufren un decaimiento general, que se ve reflejado en lo inconexos que se muestran varios de los jugadores, quienes no parecen encajar adecuadamente unos con otros, a tal punto que el equipo ha experimentado una caída en cuanto a eficiencia ofensiva (107.5 puntos por cada 100 posesiones, en la mitad de la tabla) que los ha llevado a perder nueve de sus últimos once partidos. Ahora mismo, el equipo de San Antonio batalla por uno de los últimos puestos clasificatorios en el oeste, algo impensado mirando el estándar habitual de esta franquicia. Se percibe un equipo confundido, pero por sobre todo un conjunto lento y apagado. Y eso se nota mucho más cuando les ha tocado enfrentar a equipos como los Golden State Warriors, los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder, cuya velocidad dicta la pauta de juego en la competencia. Hasta en eso se están quedando atrás los Spurs.

Dentro de los protagonistas en el oeste, hay que contar con los Minnesota Timberwolves como un equipo que representa un buen presente y con buen augurio para el futuro. Jimmy Butler y Jeff Teague han encajado bien dentro del equipo y han sido un buen complemento para las jóvenes figuras Andrew Wiggins y Karl Anthony Towns, quienes simbolizan el ascenso de los Wolves en las últimas campañas. Towns merece una mención especial: en su tercer año, el dominicano ya comienza a consolidarse como una de las nuevas estrellas de la liga, combinando tamaño, fuerza y versatilidad para jugar cerca del aro como también para tomar tiros de larga distancia. Impresionó verlo el domingo frente a los Warriors, cuando resolvió de gran manera tres jugadas en las que fue marcado por Draymond Green. En las dos primeras, Towns encestó a una mano y en la última, tomó separación, hizo una media vuelta y lanzó un tiro en suspensión. Esas, son movidas típicas de una auténtica estrella y Karl Anthony ya juega como tal.

Vivimos en tiempos de rumores que llevan a más rumores y estos dejan aún más rumores. LeBron James termina su contrato con los Cleveland Cavaliers al final de esta temporada y desde hace varias semanas, han salido rumores de toda clase sobre su futuro. Desde ir a "completar-el-proceso" a Philadelphia, vestir la auripúrpura de los Lakers y hasta cambiar su rol deportivo a los cascos y hombreras del fútbol americano, tal como sugirió JuJu Smith Schuster cuando dijo que lo quería como nuevo compañero suyo en los Pittsburgh Steelers. Eso sí, durante el reciente enfrentamiento entre Cavaliers y Lakers, mientras LeBron daba un pase sin mirar, captaron a Earvin 'Magic' Johnson acercándose a Rich Paul, el agente de James, quien observaba el partido en primera fila. Esa escena más la situación actual de los Lakers, quienes están haciendo espacio en el tope salarial, son razones suficientes para seguir rumoreando hasta julio, cuando parta oficialmente el próximo período de agencia libre.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 8 de febrero de 2018

Philly, Philly!


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La temporada que acaba de concluir en la NFL estuvo marcada, entre otros sucesos, por lesiones que perjudicaron el andar de varios equipos. Vimos como los Green Bay Packers pasaron de ser una máquina ofensiva a ser un conjunto casi inofensivo luego de la lesión de Aaron Rodgers. Vimos también como los Houston Texans dejaron de ganar partidos al perder a su prometedor mariscal DeShaun Watson. Esta cadena de hechos desafortunados parecía tener continuidad en diciembre, momento en que los Philadelphia Eagles lamentaron la baja de Carson Wentz luego de una lesión en los ligamentos. El pensamiento lógico nos llevó a muchos a dar por hecho que los Eagles no iban a durar mucho tiempo en los playoffs, tan solo por haber perdido a su joven estrella. Bajo el argumento establecido en que la presencia de un buen quarterback es fundamental para obtener el éxito, el hecho de no tener a Wentz para el último era casi una crónica de eliminación prematura.

Lo que muchos no consideramos debidamente fue que Doug Pederson, al igual como supo hacerlo frente a otras bajas, es un entrenador que demuestra tener muchas cualidades para planificar y ajustar en caso de inconvenientes, a pesar de su corta trayectoria como head coach. Tomó algunas semanas, pero finalmente el sustituto Nick Foles encajó dentro del esquema, entró en ritmo y poco a poco le fueron dando las riendas de la ofensiva Eagle. Al principio, jugaba para no equivocarse. Eventualmente, terminó jugando para destrozar oponentes. Aquí se nota mucho la influencia del grupo de entrenadores, pero también cobra mucha relevancia el talento del propio jugador. Hasta mediados de diciembre no había tomado un solo snap en partidos oficiales de esta temporada y hace pocos días, en la disputa del Super Bowl LII, tomaba decisiones rápidas y acertadas, con un nivel de precisión digno de quarterback de elite y no de alguien que entró a jugar de emergencia.

Aquí también se ve la actitud y la personalidad de Nick Foles quien, vale recordar, no es precisamente un niño. En su primera etapa con los Philadelphia Eagles (2012-2014) fue titular por casi dos años hasta que una fractura de clavícula lo terminó marginando de la organización. Y en su retorno, tuvo (de forma imprevista) su oportunidad y la aprovechó, jugando al más alto nivel y cuando había más presión. Ese atrevimiento de Foles se refleja también en todo el plantel de estos Eagles, que por las características de cada uno de sus miembros parecen estar elegidos adecuadamente para jugar en este conjunto y bajo los esquemas de Doug Pederson, Frank Reich y Jim Schwartz.

Talento, velocidad, astucia y sobre todo, hambre de victoria. Para los Eagles no era solo ganar los partidos. Se trataba de arrollar al rival de punta de yardas y anotaciones por montones. Era abrir la cancha con los receptores, machacar con los corredores y presionar con los cuatro frontales. No era un simple playbook, era echar a volar la imaginación con jugadas impensadas. Sacar un flea flicker de media cancha para timbrar los pasajes al Super Bowl y en la misma definición, jugarsela en 4th & goal en lugar de jugar por los tres puntos y al hacerlo, ejecutar una variable del wildcat con el mariscal ejerciendo de receptor.

Táctica y estrategia. Pero también, ímpetu y valentía. Perdieron a uno, perdieron a dos, perdieron a varios jugadores. Pero los Eagles siguieron jugando y siguieron creyendo en sí mismos. Y Pederson seguía encontrando nuevas fórmulas para ganar los partidos. Un día ganaban pasando, en otro corriendo y en otro jugando defensa. ¿Y en el Super Bowl? tirando pases por toda la cancha, de toda variedad y de la más alta complejidad. Hay que tener personalidad para plantarse frente a la mejor franquicia de este siglo (a.k.a. New England Patriots) y tirar todo el repertorio a la cancha, aún sin tener a toda la alineación titular. Los Eagles pegaban, los Patriots pegaban de vuelta y al final, los Eagles pegaron todavía más fuerte. Nunca aflojaron. De entrada, fueron con sus mejores recursos. Nada de especulaciones, a lanzar y a poner en movimiento a todos los receptores. Y para rematar, una fuerte dosis terrestre, donde el ex Patriota LeGarrette Blount castigó una y otra vez a sus rivales, acorde a como lo hacían todos sus compañeros.

Este triunfo de los Philadelphia Eagles refleja lo que es el fútbol americano: un deporte de conjunto por excelencia. No alcanza solo con tener buenos jugadores, sino que sepan rendir para bien del equipo y dentro de un esquema determinado. Foles dejó de manifiesto, con sus actuaciones, lo necesario que es contar siempre con un buen jugador reserva. En vez de desplomarse, siguieron jugando buen football aún con Nick dentro de la alineación. Y la gestión técnica/gerencial de este equipo demuestra lo valiosa que es la capacidad para saber elegir los jugadores precisos para las necesidades del equipo. No tienen que ser precisamente estrellas, sino que ser lo suficientemente buenos y útiles para el bien común.

En las duras y en las maduras, con titulares y con reservas. De local y de visita. En temporada regular y en playoffs. Y sobre todo, en el Super Bowl. Los Eagles volaron como verdaderas Águilas, con sus largos pases, con sus fuertes acarreos, con sus incesantes presiones y con el siempre furibundo apoyo de una afición leal que por fin ve un campeonato ganado por su equipo. En una ciudad que no tiene muchos títulos deportivos, los Eagles acaban de regalar a Philadelphia, quizás, el triunfo más importante de su historia. El trofeo Vince Lombardi tiene nuevos e inéditos dueños. Y por lo demás, son absolutamente merecedores de ese premio.

Fly Eagles, Fly!


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.