jueves, 24 de noviembre de 2016

Abriendo fronteras


Como sudamericano y como alguien que ha seguido la NFL remotamente por televisión durante 16 años, fue muy agradable ver como se repletó el Estadio Azteca de Ciudad de México, el lunes pasado, para el partido entre los Oakland Raiders y los Houston Texans. Luego de 11 años, se jugaba un partido de temporada regular en territorio mexicano y salvo algunos malos momentos protagonizados por una parte del público asistente, el evento fue catalogado como un éxito, en cuanto a organización y respuesta de la gente que agotó las entradas el mismo día en que fueron puestas a la venta.

Después de Estados Unidos, el país con más fanáticos de la NFL es México (alrededor de 25 millones de seguidores), los partidos se pueden ver por televisión a través de señal abierta, cable y satélite. Existe una notoria base de fanáticos de equipos como los Pittsburgh Steelers, los Dallas Cowboys y los ya nombrados Oakland Raiders, quienes prácticamente fueron locales el lunes pasado. La liga había abandonado el mercado mexicano, dada su obsesión por conquistar fanáticos en Europa, organizando partidos oficiales en Londres desde 2007 a la fecha, y cuya continuidad está garantizada hasta el 2020.

Sumando el encuentro de hace unos días en la capital mexicana, ya son 22 juegos de temporada regular fuera de Estados Unidos (14 en Inglaterra, 6 en Canadá, 2 en México) y ya están garantizados tres partidos en Londres y muy probablemente uno más en Ciudad de México para el próximo año. Si bien el fútbol americano no es un deporte universal, la NFL es una liga muy seguida por televisión a nivel internacional. Los dueños ya se han percatado y es por eso que cada vez agregan más partidos fuera de USA, han considerado llevar partidos oficiales a China y Alemania en el futuro, como también en algún momento se consideró la idea de jugar el Pro Bowl en Brasil, aunque no pasó de ser una simpática ocurrencia.

Mirando el juego del lunes pasado, tomando en cuenta los planes futuros de la liga a nivel internacional, en cuanto a partidos y también, en cuanto a instalar una franquicia fuera de Estados Unidos, me puse a pensar: ¿hasta dónde puede llegar la NFL con su expansión global?. Tan solo pensarlo puede llevarnos a muchas ideas.

Comienzo con los partidos: este año se jugaron cuatro partidos de competencia en el extranjero (dos en Wembley, uno en Twickenham, uno en Estadio Azteca) y para el próximo se repetiría la dosis, falta aún por confirmar las sedes de los partidos en Inglaterra y la confirmación del juego en México. Es muy bueno que la liga ofrezca estos partidos a parte del público internacional, pero eso implica que los equipos tengan que alterar su rutina de trabajo en cuanto a entrenamientos y preparación de los partidos. Algunos jugadores que han participado en Londres han declarado estar disgustados por los viajes ida/vuelta que los hacen perder prácticamente todo un día, además de la adaptación al horario británico. Un aspecto no menor tomando en cuenta que es un torneo corto, donde los equipos juegan por lo general cada siete días y al haber un partido en territorio extranjero, significa que uno de los equipos involucrados debe sacrificar uno de sus ocho partidos de local.

Esta serie de partidos oficiales fuera de USA, que comenzó el 2 de octubre de 2005 en Ciudad de México y que se ha desarrollado ininterrumpidamente desde 2007 hasta la actualidad, cada año en Londres y en Toronto durante el período 2008-2013, ha resultado exitosa para la liga, teniendo estadios llenos en cada partido y en el caso particular de la capital inglesa, ha servido para captar una mayor afición en un mercado grande pero lejano a deportes como el fútbol americano. Tengo la impresión que en unos años aumentará la cantidad de partidos en la International Series, en caso de concretarse la idea de llevar juegos a otros países. ¿Un partido semanal fuera de Estados Unidos?. Suena y se lee absurdo, pero no dudo que Goodell lo debe haber pensado al menos una vez.

Así como tampoco se puede dudar de la intención del comisionado de instalar un equipo en Londres. Comercialmente parece muy atractiva la idea. Es una de las grandes ciudades europeas, la gente ha acudido en masa a los partidos que ha organizado la NFL en los últimos nueve años. Y un detalle que le da mucha fuerza a esta idea: los Jacksonville Jaguars han jugado en Wembley una vez al año desde 2013 a la fecha y seguirá siendo así al menos hasta el 2020. Los Jaguars combinan malos resultados en la cancha con un relativo desinterés de la gente en Jacksonville por acudir a sus partidos, esos son motivos precisos para un eventual traslado. Todo bien hasta ahí, pero creo que se ha reparado muy poco en el hecho que para viajar de cualquier parte de Norteamérica a Inglaterra, son al menos seis horas de vuelo donde hay que cruzar todo un océano. No es lo mismo tener un partido al año que tener un equipo permanente, y esto sin contar todos los gastos e inversiones que requiere una franquicia para mantenerse estable.

Solo con ver unos pocos partidos oficiales al año jugados lejos de USA ya desordena la dinámica tradicional de la NFL y el solo pensar qué pasaría si empiezan a jugarse más partidos en lugares como Londres, Ciudad de México u otros, pondría a la liga en una situación muy distinta y sobre todo, mucho más globalizada, puesto que este es un fenómeno televisivo dada la llegada que tiene la liga a nivel internacional, a pesar que en muy pocos países se juega fútbol americano con cascos y hombreras.

¿Qué tal una apertura de temporada en el Olympiastadion de Berlín, un juego a mitad de campaña en el Tokyo Dome o un Monday Night en el estadio de las Chivas de Guadalajara?. Yo no descartaría ninguna de esas ideas de aquí a 10 ó 15 años. Y creo que Goodell y compañía tampoco.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Anotaciones alteradas


Dentro de las modificaciones que ha tenido el reglamento de la NFL en los últimos años, una de las más significativas en el desarrollo de los partidos tiene relación con los puntos extras. Desde la temporada pasada, la ubicación del balón en el punto posterior al touchdown fue retrasado desde la yarda 2 a la 15. El propósito era crear mayor incertidumbre en el marcador e incentivar a los equipos para probar más jugadas de dos puntos, las cuales siguen ejecutándose desde la yarda 2.

El simple hecho de alejar la distancia en los puntos extras ha causado mayor dificultad para los pateadores y así es como han aumentado los fallos en estas jugadas que siempre eran efectivas. En el 2014, tan solo seis equipos fallaron al menos un punto extra y en total, se fallaron solo ocho. La eficiencia de la liga en ese año fue de un 99.3%. El año pasado, ya con la nueva regla en marcha, los fallos empezaron a darse desde la primera semana. Al finalizar el curso 2015, la eficiencia había caído a un 94.2%, 28 conjuntos erraron al menos una patada de este tipo y en total, se fallaron 71 puntos adicionales en temporada regular.

El cambio ya tenía consecuencias, los puntos extras ya no eran automáticos y por lo mismo, los resultados sufrían alteraciones a causa de estos novedosos fallos. Aunque el más recordado y el más crucial se dio en los playoffs: Stephen Gostkowski, quien había estado perfecto durante todo el año con los New England Patriots, falló un punto extra en la primera mitad del juego por el campeonato de conferencia ante los Denver Broncos. Al final, la diferencia en el marcador fue de dos puntos (20-18) a favor de los Broncos. De haber convertido Gostkowski, los Pats no habrían requerido una jugada de dos puntos como tuvieron que hacerlo al final del juego, cuando Tom Brady intentaba enviar el partido a la prórroga. El retraso de la ubicación de los extra points estaba cambiando los partidos.

La tendencia se ha mantenido en el presente torneo. En las 10 jornadas que se han disputado, 22 equipos han fallado al menos un intento, en total se registran 36 patadas erradas y la eficiencia es de 94.8%, casi igual a como fue el año pasado. Blair Walsh es una víctima de esto: falló cuatro y además, falló otros cuatro goles de campo, causa suficiente para que los Minnesota Vikings lo dieran de baja hace un par de días (además, no olvidar el fallo clamoroso en los playoffs pasados). Pero el cambio de los puntos extras no pasa sólo por la ubicación del balón, puesto que también trajo un beneficio para las defensivas. Ahora, en caso que bloqueen la patada, la pueden retornar al endzone y en caso de lograrlo, obtienen dos puntos, algo que no estaba permitido bajo el antiguo reglamento.

El 6 de diciembre del año pasado se dio la primera anotación de dos puntos tras un punto extra bloqueado, cuando Stephone Anthony tomó el balón y lo llevó a las diagonales, anotando así dos puntos para los New Orleans Saints luego de un touchdown de los Carolina Panthers. Al final quedó solo como una anécdota, ya que los Panthers igualmente se alzaron con la victoria, 41-38. El domingo pasado volvió a ocurrir esta extraña situación y volvió a pasar en New Orleans, aunque esta vez terminó siendo una jugada decisiva.

A falta de 1:22 para el final del juego entre los Saints y los Broncos, Drew Brees conectó un pase de 32 yardas con Brandin Cooks el cual significó el empate 23-23. Si anotaban el extra, los Saints se adelantaban en el marcador. Acto seguido, Wil Lutz iba a impactar el balón, el cual fue bloqueado por Justin Simmons, su compañero Will Parks tomó el ovoide, corrió casi toda la cancha y llegó hasta las diagonales para poner a Denver arriba, 25-23, el cual fue el resultado final. De un posible triunfo Saint, acabó siendo una victoria para los Broncos. Y todo, por una jugada que no hubiese contado hace menos de dos años.

Así como ha crecido la probabilidad de errores en puntos extras, también ha incrementado la cantidad de intentos de dos puntos, luego de un touchdown. En todo el 2014, se probaron 58 conversiones de las cuales 28 fueron exitosas. Los Chicago Bears y los Arizona Cardinals fueron los equipos que más intentaron (Bears 5 de 5, Cardinals 2 de 5). En la liga pasada, con el cambio en los puntos extras, los intentos de dos puntos subieron a 94, de los cuales 45 resultaron buenos. Sumando todo el año pasado con lo que llevamos del actual, los Pittsburgh Steelers son el equipo que más jugadas de dos puntos ha probado con 17, acertando en 10 de ellas.

Mike Tomlin se ha inclinado por estas jugadas en vez del punto extra, en diferentes situaciones de los partidos (¿será que no confía en su pateador?). En varias ocasiones del año pasado tuvo exito, pero en otras terminó perjudicando las opciones de su equipo. El domingo pasado, los Steelers probaron dos jugadas de dos puntos ¡en el primer cuarto! del juego ante los Dallas Cowboys. Fallaron ambas, quedándose con 12 puntos en vez de 14. Al final, Dallas iba a ganar el partido por cinco unidades de diferencia (35-30) y en total, se intentaron seis conversiones de dos puntos, cuatro por parte de Pittsburgh y dos de Dallas. Ninguna resultó.

Solo siete conjuntos no han probado jugadas de dos puntos en esta temporada, lo que demuestra que los equipos se están atreviendo por completar ocho unidades en vez de siete. Es un riesgo que muchos están tomando, el cual puede traer buenos resultados como ha ocurrido con los Steelers en algunos momentos al igual que con los Raiders a principios de esta campaña, cuando ganaron en New Orleans tras elegir jugar por una conversión en vez de un punto adicional, aunque se sabe que la posibilidad de éxito no es muy alta dado el poco espacio que hay para maniobrar y desequilibrar ante las defensivas.

Evidentemente, estos cambios en las reglas del punto extra ha modificado el desarrollo y los marcadores finales de los partidos. Ya alteró un partido de playoffs en la liga pasada y ya decidió otro hace algunos días. ¿Alguien se imagina un Super Bowl definido por un punto extra fallado? no suena descabellado, para eso se presta esta modificación.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Los cardíacos Lions


Ir perdiendo en el último cuarto, montar ofensivas con poco tiempo, mover el balón de forma relampagueante, anotar casi en el límite, remontar el marcador y sacar una victoria que parece poco posible. Esa es la dinámica bajo la que se están moviendo los Detroit Lions en este año de NFL y así es como han logrado cada una de sus cinco victorias en la temporada, y si los playoffs comenzaran hoy, estarían dentro de los seis clasificados de su conferencia.

Esta extraña y peligrosa tendencia ha marcado a los Lions desde la primera jornada debido a su debilidad, que está en su defensiva, la cual concede 366.3 yardas por partido (20° en la liga). Esa es una poderosa razón para entender porqué casi siempre quedan rezagados en el marcador en los primeros tres cuartos, en cuatro partidos les costó la derrota pero en otros cinco, su ofensiva fue capaz de lograr remontadas en los minutos finales, obteniendo impresionantes victorias.

En la jornada inaugural, los Lions perdían 35-34 en casa de los Indianapolis Colts. Tenían el balón en su propia yarda 25 y desde ahí, avanzaron 50 yardas en cuatro jugadas, con tres pases completos de su quarterback Matthew Stafford, para abrir el camino a su pateador Matt Prater, quien conectó el gol de campo ganador, de 43 yardas. Recibieron el balón con 0:37 por jugar y en cuestión de 29 segundos consiguieron los puntos con los que acabaron ganando.

En la 5° fecha, el equipo de Detroit perdía por dos puntos ante los por entonces invictos Philadelphia Eagles. Recibieron el balón en la yarda 45 de Philly, tras un balón suelto recuperado, con 2:34 por jugar. Stafford movió el balón 33 yardas (dos pases, una corrida) en un lapso de 1:02, para que Prater anotara una patada de 29 yardas. Luego, Nelson Agholor interceptó un pase de Carson Wentz y con ello, los Lions aseguraron el triunfo, 24-23.

Una semana después, los Lions enfrentaban en su estadio a los Rams de Los Angeles. Estaban empatados 28-28, cuando Detroit recibió el balón con 5:06 por jugar. Stafford supo dirigir una impecable marcha que recorrió 44 yardas en 4:33, que derivó en un gol de campo de Prater, de 34 yardas. Aquí, Stafford completó cuatro pases (dos con Anquan Boldin y dos con Golden Tate) que representaron casi todo el trayecto recorrido. Previamente, habían logrado el empate en una ofensiva de casi ocho minutos, donde Stafford completó cinco pases, el último con Tate y fue touchdown. Se generaba una tendencia.

Siete días más tarde, la misma historia pero esta vez sus rivales eran los Washington Redskins. Estos últimos se habían adelantado en el marcador, 17-13, dejándoles 1:05 disponibles a los Lions para una última oportunidad. 43 segundos después, los Lions habían recorrido 75 yardas y habían anotado el touchdown con el que acabaron ganando el juego. Stafford fue el responsable de esa ofensiva una corrida y tres pases, el último con Anquan Boldin que significó la victoria.

La última y más increíble de sus remontadas ocurrió el domingo pasado. En su visita a los Minnesota Vikings, el conjunto de Detroit perdía por tres puntos con 0:22 por jugar, el balón en su yarda 25 y sin timeouts disponibles. ¿Qué hicieron? movieron el balón 35 yardas, mediante dos pases de Stafford y lograron dejar 0:02 para que ingresara Prater, quien acertó una patada de ¡58 yardas! (hasta le sobró distancia) y así lograron empatar el juego. Acto seguido, los Lions obtuvieron la primera posesión en la prórroga y ahí, lograron hilvanar una serie de 11 jugadas en casi siete minutos, que culminó con un envío de Stafford que encontró a Tate, quien logró mantener su balance para no salir de la cancha y así, con un acrobático salto incluido, llegó el touchdown ganador.

Las cinco victorias de los Lions llegaron mediante remontadas y en todas, los pases fueron el factor común y son la base de su ofensiva. Actualmente, tienen la 11° mayor cantidad de pases intentados, con 318, además de promediar 251 yardas de pase por partido. El caso de Stafford es bien interesante. Este año está viviendo una particular evolución como quarterback, luego del retiro de Calvin Johnson quien era prácticamente la exclusiva opción pasadora en este equipo. Ahora, Matthew reparte más el balón teniendo a Boldin y Tate como principales armas, además de Eric Ebron y Theo Riddick como opciones secundarias. En este momento, el surgido de la Universidad de Georgia está logrando récords personales en cuanto a pases completos, con 67.3% y QB Rating, con 101.6. Como si fuera poco, su balance de touchdowns/intercepciones es un respetable 18/5. Al ritmo que lleva, podría superar las 4.600 yardas y llegar a 35 anotaciones aéreas, como mínimo.

Veremos si esta peculiar tendencia se mantiene durante el torneo o si los Lions logran más consistencia a través de los partidos, si es que pretenden meterse a la postemporada. De lo que sí estamos seguros, es que los desenlaces de sus partidos han sido dignos de ser vistos y disfrutados. Receptores esparcidos, ovoide por los aires y todo a un ritmo frenético con el reloj en contra. Stafford, Tate, Prater y compañía nos han regalado momentos espectaculares en lo que llevamos de liga.

jueves, 3 de noviembre de 2016

Los mejores, hasta ahora


Ya pasaron los primeros dos meses de competencia en la NFL y a continuación, presento a los equipos con mejores registros, las causas por las que ocupan los primeros lugares y posibles proyecciones para el segundo tramo de la temporada regular.

New England Patriots (7-1 / 3-1 sin Tom Brady). Mientras Brady cumplía su suspensión de cuatro partidos, los Patriots se las ingeniaron para tener un excelente comienzo de temporada, aún jugando con quarterbacks reservas - Jimmy Garoppolo primero y luego, Jacoby Brisset. Bill Belichick y Josh McDaniels diseñaron excelentes estrategias en esos partidos para quitarle presión a los sustitutos y con una alta dosis terrestre. Si el comienzo fue muy bueno, los partidos con Brady fueron aún mejores, ganando cuatro partidos consecutivos y con margen de +10 puntos en cada uno. Brady no parece estar fuera de forma, sino todo lo contrario. Un ejemplo, sus ratings en los partidos que ha disputado.

Tom Brady / Ratings en el 2016

127.7 vs Cleveland Browns
140.0 vs Cincinnati Bengals
124.2 vs Pittsburgh Steelers
137.0 vs Buffalo Bills

Los Patriots no volverán a jugar hasta el 13 de noviembre cuando reciban a los Seattle Seahawks. En diciembre tendrán dos partidos, a priori, bien complicados: en casa contra los Baltimore Ravens, el lunes 12 y una visita a los Denver Broncos, el domingo 18. Estoy seguro que no son pocos quienes creen en un posible 15-1 o 14-2.

Oakland Raiders (6-2 / 5-0 de visitantes). Hace un par de semanas comentaba en el podcast de NFL Chile, que los Raiders son todavía un equipo pretendiente. Las razones son porque, a pesar de ser capaces de producir muchas yardas por aire y muchas anotaciones, son igualmente indisciplinados y cometen muchos castigos. Eso fue lo que ocurrió el domingo pasado en el triunfo como visitantes, y en tiempo adicional,, ante los Tampa Bay Buccaneers. La ofensiva produjo 626 yardas, Derek Carr dio el juego de su vida, con 513 yardas de pase y 4 touchdowns, además de la jugada del triunfo con Seth Roberts. Pero al mismo tiempo, cometieron 23 penalidades, siendo un récord histórico de la liga en cuanto a infracciones en un solo partido. Como si fuera poco, los Raiders encabezan el torneo con 86 castigos, superando por 20 a los segundos, Washington Redskins.

Este es un equipo con mucho potencial para ser competitivo durante los próximos años, pero que en este momento vive un tremendo cara y sello: en lo que llevamos de liga, los Raiders tienen la cuarta mejor ofensiva por aire (285.1 yardas por juego) y la octava mejor por tierra (116.5 yardas por juego), pero a su vez, cuentan con la quinta peor defensa por aire (285.4 yardas permitidas por juego) y la quinta peor por tierra (125.0 yardas permitidas por juego). Su defensiva ha vivido toda clase de problemas desde la primera semana, por lo que su ofensiva ha tenido que remontar marcadores como lo tuvo que hacer en el juego ante los Bucs.

Qué les queda en el calendario: las revanchas contra los San Diego Chargers y los Kansas City Chiefs, los dos partidos frente a los Denver Broncos (¿posible título divisional ahí?) y además, una visita al Estadio Azteca en Ciudad de México, donde enfrentarán a los Houston Texans el 21 de noviembre.

Denver Broncos (6-2 / dos triunfos seguidos). Continúan las costumbres del 2015, una ofensiva que cumple con su parte y una defensiva brutal, muy física y capaz de sostener cualquier ventaja en el marcador, cubriendo todo el ancho y largo de la cancha, presionando constantemente a los mariscales rivales y forzando pérdidas de balón. Exactamente la misma receta con la que ganaron el Super Bowl 50. Y por si quedan dudas, en este momento los Broncos tienen la mejor defensa por aire (183.9 yardas permitidas por juego) y la quinta mejor defensa en puntos (17.0 permitidos por partido), además de ser la unidad con más quarterbacks derribados con 26.

En ofensiva, Trevor Siemian ha tenido algunos problemas pero no ha comprometido las opciones de su equipo en los partidos. Y ante la lesión de C.J. Anderson, ha aparecido Devontae Booker como opción para mantener el juego de carreras que tanto distingue a este conjunto dirigido por Gary Kubiak. Parecían tambalear en las derrotas contra los Atlanta Falcons y los San Diego Chargers, pero se levantaron de muy buena forma en los triunfos ante los Houston Texans y en la revancha ante los Chargers. Aparte de los ya citados duelos contra los Raiders y los Patriots, aún les quedan sus dos partidos con los Kansas City Chiefs. Para el equipo de Denver no será nada fácil el camino si pretende entrar a los playoffs como campeón divisional.

Dallas Cowboys (6-1 / seis triunfos seguidos). Una sólida línea ofensiva ha sido el soporte para la constante producción que están generando los novatos Ezekiel Elliott y Dak Prescott. Este último ha cometido algunos errores, pero también ha respondido en momentos críticos. El domingo pasado, frente a los Philadelphia Eagles, condujo dos brillantes marchas. La primera, terminó con un pase a Dez Bryant con el que igualaron el juego y la segunda, culminó con un envío a Jason Witten para ganar en tiempo adicional. Prescott crece a pasos agigantados, Elliott lidera la competencia en yardas corridas con 799 y los Cowboys abrirán el tercer mes de liga con el mejor balance de toda su conferencia.

Por delante, tienen las revanchas divisionales (locales contra los Washington Redskins y visitantes frente a los New York Giants y los Philadelphia Eagles, en la última jornada), además de un par de salidas teóricamente complejas: una contra los Pittsburgh Steelers, el 13 de noviembre y la otra, contra los Minnesota Vikings, el 1 de diciembre.

jueves, 27 de octubre de 2016

Apuntes: Seahawks 6, Cardinals 6


Más allá de algunos fallos ofensivos y otros bien clamorosos en equipos especiales, el duelo que protagonizaron los Seattle Seahawks y los Arizona Cardinals el pasado domingo en la noche, nos dejó varios matices técnicos y estratégicos. Buenas jugadas, variedad de formaciones y los diferentes estilos de cada equipo para presionar al quarterback hicieron de este partido en uno bien interesante de seguir, pese al inusual empate 6-6 con el que concluyó al cabo de 75 minutos de juego.

En el desarrollo del partido, fueron los Cardinals quienes lograron establecer su ofensiva moviendo el balón a través de algunas series sostenidas, pero que no fueron suficientes para convertir touchdowns. El entrenador Bruce Arians está haciendo muy bien en involucrar a David Johnson, ya sea en acarreos o en jugadas de pase, ubicándose como opción de pantalla, como vía de escape y hasta de ala abierta como ocurrió en más de una ocasión. En este partido, Johnson tuvo 41 toques de balón (33 corridas, 8 recepciones), sumando 171 yardas. Este corredor tiene aspecto de ser algo pesado, pero la verdad es que ataca el espacio tan pronto como sus linieros se lo conceden. Por su velocidad es muy difícil de detener, y para los defensivos de los Seahawks fue muy complicado poder contenerlo.

La razón por la que el equipo de Arizona no pudo llegar a las diagonales fue, en parte, por su conversión en terceras oportunidades (10/21) y también porque los jugadores defensivos de los Seahawks lograron hacer tackles oportunos, además de haber sido capaces de presionar a Carson Palmer en jugadas de pase (lo capturaron en 4 ocasiones), llegando por los costados con sus alas defensivas, como Cliff Avril quien logró 2.5 capturas, o bien enviando esporádicas cargas preferentemente con sus linebackers. Esas intervenciones frenaron a los Cardinals y los forzaron a convertir apenas dos goles de campo, uno en tiempo extra, a pesar de sus 443 yardas totales.

Por contrapartida, los Seahawks evidenciaron graves problemas en su línea ofensiva, sobre todo para proteger a su mariscal Russell Wilson, quien estuvo asediado por los diferentes esquemas de los Cardinals, que presentaban una mixtura de formaciones con linebackers y/o safeties entrando a presionar por el medio de la línea o por fuera de los tackles. Las consecuencias fueron nueve despejes consecutivos y cinco de ellos llegaron tras series de apenas tres jugadas. Esto no es nuevo: Seattle ya había tenido partidos de 3 y 12 puntos, en las primeras dos semanas, y en general este equipo está teniendo problemas con escuadras que presionan con más de cuatro jugadores. Wilson tendrá que cuidarse mucho si es que no quiere sufrir una lesión de gravedad en esta temporada.

Los esquemas defensivos de Arizona se basan en una amplitud de talento que tienen en muchas de sus lineas, con jugadores ágiles, rápidos y capaces de anticipar las jugadas de los rivales. Gente como Chandler Jones, Deon Bucanon, Tyrann Mathieu y Patrick Peterson ayudan a darle una gran diversidad en cuanto a jugadas de blitz, que en la práctica se ven muy rápidas y muy precisas, atacando la línea rival en menos de tres segundos. El resultado en este partido, fue dejar a la ofensiva de Seattle en apenas 257 yardas y forzarlos a cinco series de tres y fuera.

Por último, un alcance sobre el resultado final: desde que la NFL modificó las reglas del tiempo extra en 2010, se han producido cuatro empates desde entonces. Y este, es el primer partido desde 1972 que termina en una igualdad sin touchdowns. El hecho que cada equipo tenga al menos una oportunidad (salvo que la primera posesión termine en touchdown) ha hecho crecer la posibilidad de empates en un deporte que a lo largo de su historia no ha tenido muchos. Y si se dan fallos calamitosos, como los cometidos por Chandler Catanzaro y Steven Hauschka en los últimos 3:30 de la prórroga, con mayor razón habrán más paridades.

martes, 25 de octubre de 2016

Los renovados Warriors

La llegada de Kevin Durant a los Golden State Warriors, oficializada el pasado 5 de julio, fue la principal movida de la agencia libre, la cual refuerza a los Warriors y de paso, debilita al Oklahoma City Thunder, equipo en el que Durant jugó las últimas nueve temporadas. A priori y por lo que se pudo ver en algunos tramos de la pretemporada, no parecerían haber problemas entre Durant, Stephen Curry y Klay Thompson, en cuanto a la distribución de jugadas y tiros a la canasta.

El solo hecho de contar con KD refuerza a un equipo que ya era muy sólido y su presencia en Golden State invita a creer (¿ciegamente?) que los Warriors como mínimo tendrían que llegar a unas terceras finales de NBA consecutivas. Es posible que eso ocurra, pero antes que comience la temporada 2016/2017, es necesario consignar los siguientes puntos:

Primero, el contrato de Durant es el más caro de todo el plantel (su salario supera los 26 millones de dólares) y su mera contratación derivó en que los Warriors tuvieran que traspasar a seis jugadores que eran habituales en su rotación: Andrew Bogut, Leandro Barbosa, Harrison Barnes, Festus Ezeli, Marreese Speights y Brandon Rush. El comentario obvio diría "da lo mismo, si son solo reservas". La observación más detallada indica que estos seis jugadores, si bien no tenían cifras exhuberantes, siempre aportaban y ayudaban con rachas anotadoras, juego defensivo, rebotes y buenas cortinas, en caso de Bogut.

Segundo, en lugar de estos jugadores, la directiva de los Warriors llevó a gente como Zaza Pachulia (quien tomaría el puesto de Bogut en el quinteto titular), Javale McGee y David West. Jugadores muy capaces pero que son nuevos en este conjunto, por lo que lógicamente deberán adaptarse al ritmo del equipo y generar química con quienes ya llevan más tiempo ahí, química que ya existía con la anterior rotación.

Y tercero, Durant pasa de ser el máximo anotador de un equipo, promediando 28+ puntos en seis de sus nueve años en el Thunder, a tener que compartir ese rol con otros dos grandes anotadores además de un All Around Player como Draymond Green. Quizás no tengan muchos problemas, considerando los perfiles de Kevin, Stephen y Klay, pero de haber problemas, serían los más difíciles que podría enfrentar Steve Kerr. y son los egos de las superestrellas y cómo manejarlos para bien del equipo.

jueves, 20 de octubre de 2016

Rompiendo esquemas

En esta nota, describiré dos jugadas ejecutadas por los Kansas City Chiefs y por los New Orleans Saints, que resultaron muy sorpresivas e influenciaron positivamente en sus partidos del domingo pasado, correspondientes a la sexta jornada de la NFL.

Los Chiefs imponen su peso

En el tercer cuarto del duelo entre los Kansas City Chiefs y los Oakland Raiders, los rojiblancos enfrentaban una 3° y 2, en la yarda 1 del territorio Raider. En principio, los Chiefs parecían alinear una formación con doble fullback, un ala cerrada de cada lado y con Jamaal Charles como el corredor. Pero apenas se plantaron, el quarterback Alex Smith hizo una seña con los brazos y automáticamente, hubo un notorio movimiento de cinco jugadores cambiando así la formación. De ser algo similar a una clásica formación goal line, los Chiefs presentaron una formación bunch cargada hacia su derecha.

Con los cambios, Charles quedó alineado como receptor en la izquierda (tan solo para distraer), Smith siguió bajo centro y en la derecha quedó formado un diamante, compuesto por un receptor y delante suyo, tres bloqueadores. Liderando ese trío se encontraba Zach Fulton (guardia, 143.3 kilogramos), detrás suyo y separados por unos metros, para conformar los bloqueos, estaban Demetrius Harris (ala cerrada, 104.3 kilogramos) y Anthony Sherman (fullback, 109.7 kilogramos). Y detrás de ellos, Dontari Poe (tackle, 156.9 kilogramos), un jugador defensivo que nunca antes había atrapado un pase en la NFL, era el más pesado de ese diamante y el jugador asignado para recibir el ovoide en esa acción.


Fulton se encargó de bloquear a Khalil Mack, Harris se ocupó de Malcolm Smith y Sherman hizo lo propio con Jihad Ward. Los tres bloqueos fueron hechos al mismo tiempo y de manera impecable, al mismo tiempo en que Smith lanzaba el balón a Poe, quien lo atrapó como si fuera un experimentado receptor y gracias a la enorme labor de sus tres compañeros, tan solo tuvo que entrar a la zona de anotación con el balón en sus manos. La jugada como tal es denominada "Hungry Right Pig" y a juzgar por su ejecución, ese nombre le queda perfectamente. Los bloqueadores se devoraron a los defensivos y Poe remató con toda su humanidad. Eran 514.2 kilogramos (1.134 libras) combinados entre esos cuatro jugadores. Poder en su máxima expresión.

Gracias a esa jugada, los Chiefs sacaron una ventaja de 10 puntos en el marcador la cual pudieron extender a 16 para terminar venciendo a domicilio a los Raiders (26-10). Mucha creatividad para diseñar una jugada así de parte de Andy Reid y mucha osadía para ponerla en práctica ante un rival divisional y en su propia casa.

El laboratorio de los Saints

En el primer cuarto del juego entre los New Orleans Saints y los Carolina Panthers, los Saints tenían una 4° y gol en la yarda 2 de terreno Panther. Comienzo del partido, jugando en casa y marcador en ceros. Bonita encrucijada para un entrenador. En este caso, Sean Payton se la jugó y decidió que su escuadra fuera por el touchdown en lugar de un gol de campo. Los Saints presentaron una formación I, con Drew Brees bajo centro, John Kuhn de fullback, Mark Ingram de corredor y dos alas cerradas: Josh Hill en la derecha y Coby Fleener en la izquierda. La lógica invitaba a pensar que los Saints iban a correr por el centro ya fuera con Ingram o Kuhn, considerando la formación y el detalle de sus dos tight ends.

De hecho, así parecía cuando el balón fue centrado. Toda la línea, salvo Hill, se desplazó hacia la izquierda, Kuhn e Ingram hicieron lo mismo, Brees giró para entregar el balón... pero lo entregó a Fleener, quien salió en movimiento de izquierda a derecha y en plena carrera, recibió la entrega de su quarterback. Sus compañeros vendieron magistralmente la finta, ya que todos los jugadores defensivos de los Panthers siguieron la inercia (¡hasta Luke Kuechly cayó!) y con ello, Fleener encontró un enorme espacio entre el guardia derecho Zach Strief y Hill, quien bloqueaba a Thomas Davis, para meterse con el balón en su poder hasta las diagonales. Engañados los Panthers, dichosos los Saints. 7-0 para los locales.


Un detalle que asombra aún más: antes de esta jugada, Fleener nunca había efectuado un acarreo en toda su trayectoria futbolística (colegio, universidad y NFL) y Payton lo puso a correr en esta jugada especial. Los movimientos de todos los jugadores, la forma en como los linieros, el fullback y el running back cargaron el flujo para un lado y la concentración de Brees para señalar con el pie el movimiento de Fleener antes de hacer el snap, dejan de manifiesto lo bien preparada que tenían esta jugada. New Orleans se adelantó en el marcador y si bien, los Saints sufrieron durante la segunda mitad, acabaron imponiéndose por tres unidades de diferencia (41-38).

Estas jugadas son especiales porque no suelen ejecutarse más de una vez en todo un campeonato. Acá se dio la coincidencia que los Chiefs y los Saints sacaron sus trucos frente a rivales divisionales, algo totalmente entendible puesto que cuando son equipos de un mismo grupo suelen conocerse más y por lo mismo, no es tan descabellado preparar estas jugadas inusuales. Los entrenadores que ordenan estas jugadas, Reid y Payton en este caso, tienen que ser muy atrevidos como para mandarlas y saber cuándo ejecutarlas. En ambos casos, resultaron de manera muy precisa y marcaron el camino para sus respectivos triunfos.

Por cierto, Chiefs y Saints se enfrentan el próximo domingo en Kansas City. ¿Más jugadas especiales?. Es probable que los entrenadores, como mínimo, las estén considerando.