lunes, 19 de enero de 2015

Rumbo a Arizona (III)

El fútbol americano suele dejar lecciones, no solo deportivas, sino que también para nuestro diario vivir. En la NFL, los equipos siempre juegan para ganar y cuando comienzan a especular o evitando el error, en la mayoría de los casos acaban perdiendo. Este último concepto ilustra el derrumbe que sufrieron los Green Bay Packers, quienes desperdiciaron una ventaja de 16 puntos para terminar perdiendo en la prórroga ante los Seattle Seahawks. Por alrededor de 57 minutos, los Packers estaban en control y tenían el partido a disposición para liquidarlo. Una serie de decisiones conservadoras y costosos errores se fueron sumando hasta llegar a la catástrofe. Apenas seis puntos sacados en dos ofensivas que llegaron a la yarda 1, la actitud relativamente cautelosa de Aaron Rodgers en algunos de sus pases (aún así tiró dos intercepciones), la pasividad de los defensivos originada por jugadas en formación preventiva, el balón que no pudo cubrir Brandon Bostick en la patada corta y la selección de jugadas ofensivas en el último cuarto. Así fue como un equipo que ejecutaba muy bien su estrategia le dio vida a su adversario que estaba sin ritmo y casi sin chances siquiera de meterse en la pelea.

Mike McCarthy siempre se ha caracterizado por ser un buen estratega ofensivo y en especial, por diseñar planes de juego muy inteligentes. Normalmente, los Packers suelen ganar cuando establecen su estrategia desde el comienzo y esta la ejecutan a lo largo de todo el juego. Incluso, en situaciones similares a las de ayer, siempre confía en Rodgers para lanzar el balón y conseguir lo necesario para asegurar el triunfo. Ayer, simplemente se olvidó del jugador que posiblemente sea elegido como el MVP de la temporada y en un momento del 4° cuarto, mandó cinco corridas en seis jugadas, dejando tiempo para que Seattle reviviera. El mismo Rodgers manifestó que esta fue una derrota muy difícil de digerir y como quizás nunca había ocurrido durante el ciclo de McCarthy en Green Bay, que ya cumplió nueve temporadas, comienzan a haber dudas sobre su gestión. No se trata de su capacidad como entrenador en jefe, sino que de algunas de sus decisiones en momentos críticos, esas que pueden definir partidos.

Dicen que para tener suerte, hay que buscarla. A juzgar por lo ocurrido en el estadio Centurylink, esa fue la actitud de los Seahawks y lograron remontar, insistiendo con su caballo de fuerza Marshawn Lynch, pero especialmente con jugadas de alto riesgo y teóricamente muy poco probables de convertir. La finta de gol de campo, que acabó en un pase del despejador Jon Ryan al liniero Garry Gilliam y el pase de Russell Wilson a Luke Willson en la conversión de dos puntos, donde el quartberback de Seattle prácticamente rifó el ovoide, son jugadas que ilustran esta histórica remontada y que pusieron a vibrar a su 12th Man, silente por gran parte de la fría tarde en Seattle. Y para coronar esa cadena de hechos improbables: en la prórroga, Wilson completó un pase de 35 yardas con Jermaine Kearse que resultó en el touchdown de la victoria. Esto no impresionaría tanto si es que no consignamos el siguiente hecho: en el tiempo reglamentario, Wilson buscó a Kearse en cuatro oportunidades y en las cuatro, el balón fue interceptado por defensivos Packers. A veces, el ímpetu puede imponerse a la lógica y así es como jugando muy mal por casi cuatro cuartos, se puede terminar ganando de todas formas. Persistiendo, creando y aprovechando. Así lo vivieron Pete Carroll y sus dirigidos quienes a pesar de cometer cinco pérdidas de balón, viajarán a Arizona con la chance de defender exitosamente el título obtenido hace un año.

La montaña rusa de emociones vivida en Seattle contrastó tremendamente con lo ocurrido en Foxboro. Desde el kickoff, los New England Patriots fueron muy superiores a los Indianapolis Colts, venciéndolos por 45-7, la paliza más grande que ha tenido la final de la Conferencia Americana desde 1991, cuando los Buffalo Bills derrotaron por 51-3 a los Raiders de Los Angeles (sí, niños: en una época los Raiders jugaban en L.A.). Esa diferencia de 38 puntos demuestra la evidente diferencia entre un equipo que se ha mantenido en la elite de la liga por más de una década con un equipo que, siendo bueno, todavía se encuentra en fase ascendente y derrotas como las de anoche son parte de su aprendizaje, suponiendo que los Colts sigan mejorando en la próxima temporada.

Es obvio que mientras Tom Brady siga vigente y tengan a otros jugadores sobresalientes como Rob Gronkowski, los Patriots seguirán siendo competitivos. Pero ante todo, se trata de un equipo muy bien preparado con jugadores que quizás no sean los más talentosos del mundo, pero es tal el rendimiento que les saca Bill Belichick y su grupo de asistentes, que actúan como si fueran estelares. Así es como en un encuentro crucial, Legarrette Blount se convierte en protagonista (al igual que en el duelo de playoffs del año pasado) arrollando por tierra y sumando 148 yardas en 30 acarreos con 3 touchdowns y termina generando el balance necesario para la ofensiva que puede moverse con total comodidad y sabiendo que pueden ganar pasando o corriendo, anotando de forma abundante y dominando en el tiempo de posesión (anoche - 37:49 de posesión).

Y como si fuera poco, Belichick y su coordinador ofensivo Josh McDaniels se dan el lujo de crear jugadas especiales y ponerlas en práctica en momentos claves de los partidos, causando un impacto muy positivo para su causa. La semana pasada fue el pase de Julian Edelman a Danny Amendola y en esta, fue un envío de Brady a Nate Solder, un tackle ofensivo de 145 kilos que se reportó como receptor elegible para esa jugada, que fue capaz de atrapar el balón y llevarlo hasta las diagonales para un touchdown de 16 yardas. Creatividad absoluta, explorando habilidades ocultas en jugadores que acostumbran a ejecutar otros roles, todo por el bien colectivo y para sorpresa del rival. Jugadas así definen en parte la imagen de un equipo con hambre de victoria.

Por segundo año consecutivo, el Super Bowl tendrá como competidores a los primeros clasificados de cada conferencia. Mientras los Patriots regresan luego de tres años y buscan ganar su cuatro trofeo Lombardi, los Seahawks tienen la chance de ser el primer bicampeón de la NFL en diez años. El último equipo que repitió como campeón, coincidencia o no: los Patriots (Super Bowl XXXVIII - XXXIX). El equipo de Seattle jugará esta final en la casa de un rival divisional, mientras que New England vuelve al lugar donde perdió su único partido en el curso 2007, probablemente la derrota más dolorosa que hayan sufrido los Pats en los siete Super Bowls que han jugado. Historias, coincidencias, diferencias y otros detalles que darán forma a la 49° edición de este clásico que se jugará el próximo 1 de febrero en Glendale. La historia en proceso y el legado en juego.

lunes, 12 de enero de 2015

Rumbo a Arizona (II)

Una vez más se confirmó que la ronda divisional representa el mejor fin de semana de los playoffs en la NFL. Y el saldo que nos dejó esta serie de partidos fue el siguiente: un épico duelo en Foxboro, un triunfo con autoridad de los campeones defensores, un desenlace controvertido en Lambeau Field y por último, la sorpresa de la jornada por cortesía de los Colts, el único visitante que pudo ganar en esta fase y de paso, sacando de carrera a Peyton Manning. ¿Habrá sido el final de una era?. Seguramente, lo sabremos pronto. Por ahora, tenemos a los cuatro aspirantes al Super Bowl XLIX y así fue como se desarrolló la segunda etapa de las eliminatorias por el título.

Carácter ganador: los New England Patriots debieron venir de atrás, no solo una sino que dos veces, frente a los Baltimore Ravens quienes tomaron ventaja de 14 puntos en el primer y tercer cuarto. Para la remontada, los Pats recurrieron prácticamente a lo más profundo de su libro de jugadas, sacando trick plays como el pase de touchdown, de 51 yardas, lanzado por Julian Edelman (otrora mariscal de campo en la Universidad de Kent State) a Danny Amendola, en el tercer cuarto logrando el empate 28-28, y ordenando jugadas con cuatro linieros ofensivos y un corredor no elegible, como lo hicieron en un par de ocasiones durante la segunda mitad, algo legal puesto que Shane Vereen se reportó ante los jueces en tal condición.

Tom Brady logró su remontada más grande en partidos de playoffs y como tantas veces en su carrera, se echó el equipo a sus hombros, encabezando las jugadas ofensivas de New England. Explotó los espacios que dejaban los Ravens cuando se lanzaban a presionarlo, así como completó otros pases cortos que sirvieron para prolongar las series. Gronkowski fue factor en el centro de la cancha y en la zona de anotación, Amendola y Edelman lucieron por su velocidad, Lafell atrapó el pase del touchdown ganador y Hoomanawanui, un habitual bloqueador, apareció como una confiable opción.

La tropa dirigida por Bill Belichick debió hacer un enorme esfuerzo para vencer a unos Ravens que comenzaron muy sólidos, pero conforme se fue apretando el partido comenzaron a cometer algunos fallos. En la primera mitad habían balanceado muy bien sus jugadas, teniendo a Justin Forsett (129 yardas en 24 acarreos) como protagonista, pero en la parte final del juego abandonaron las corridas, priorizando los pases. Empatados a 28, decidieron lanzar tres veces dentro de la yarda 10 de New England y solo anotaron un gol de campo. Y en su siguiente posesión, estando abajo por cuatro, lanzaron en siete de sus nueve jugadas, y teniendo casi 1:50 disponibles, Joe Flacco lanzó su segunda intercepción del partido, que acabó costando la eliminación. New England buscó distintas formas dentro de su estilo, mientras que Baltimore confundió el camino en el momento clave.

Los campeones están vigentes: por segundo año consecutivo los Seattle Seahawks jugarán la final de conferencia y en este momento lucen como el equipo agresivo y dominante que hace poco menos de un año arrolló a los Denver Broncos en el Super Bowl XLVIII. Su unidad defensiva se distingue por tacklear bien y por sobre todo, con mucha violencia. Poco a poco van cansando a su rival de turno hasta dar el golpe de knockout en el cuarto final y así fue como derrotaron a los Carolina Panthers en la noche del sábado. Si bien Cam Newton y compañía fueron capaces de mover el balón y anotar 10 puntos en la primera mitad, al final fueron presa de la intensidad de los defensivos de Seattle y también de sus propios errores. Newton cometió tres perdidas de balón, una de ellas devueltas a las diagonales por Kam Chancellor quien demostró todo su atleticismo durante el partido (¡Ese gol de campo bloqueado era legal!).

Estos fueron los registros pasadores de Russell Wilson en el partido: 15/22 pases completos, 268 yardas, 3 touchdowns, 0 intercepciones y 149.2 de rating. El mariscal de Seattle es móvil, sabe correr y en especial, sabe jugar la read option. Pero la razón por la que que será un jugador muy durable en la NFL, es por sus cualidades como pocket passer. Este año ha crecido en dicha faceta, evolucionando en su lectura de las defensivas rivales y en el toque de sus envíos. Aún sigue en crecimiento y no hay que olvidar que tiene menos de tres años de trayectoria, donde ha ganado cinco de los seis partidos de playoffs que ha jugado.

Drama y controversia: respecto a la jugada de Dez Bryant, en el último cuarto del juego entre Dallas Cowboys y Green Bay Packers, aquí va textualmente la regla 8, sección 1, artículo 3, ítem 1, de acuerdo al libro de reglamento de la liga: "Si un jugador va al suelo en el acto de atrapar un pase (con o sin contacto de parte de un oponente) debe mantener el control del balón en el proceso después de hacer contacto con el suelo, ya sea en el campo de juego o en la zona de anotación. Si pierde control del balón y este toca el suelo antes que recupere el control, el pase es declarado incompleto. Si recupera el control antes que el balón haya tocado el suelo, el pase es declarado completo".

Con la regla a disposición y con lo visto en aquella jugada en 4° down, que le hubiese dado un 1° down en la yarda 1, cabe indicar que el juez principal Gene Steratore interpretó correctamente el reglamento, tras la revisión televisiva que pidió el coach de Green Bay Mike McCarthy, ya que si bien Bryant atrapó el balón, al momento de caer al suelo no completó todo el proceso de la jugada ya que cuando pretendió estirar el avance, el balón tocó por un instante el suelo y ese es el motivo por el que fue declarado pase incompleto. La jugada fue bien marcada, pero la regla en sí resulta ambigua, ya que en casos como este no basta solamente con tener posesión del balón, tal como ocurrió con Calvin Johnson el 12 de septiembre de 2010, cuando no le validaron un touchdown por este mismo reglamento, el cual se enfatizó a partir de entonces.

Ahora, esta jugada por muy trascendental que haya sido, no puede ser considerada como principal factor del resultado final, favorable a los Packers. Los jueces no tuvieron la culpa que Aaron Rodgers comandara tres brillantes ofensivas en la segunda mitad, dos que culminaron en el endzone (recepciones de los novatos Davante Adams y Richard Rodgers) y la última, en la que completó dos complejos pases en 3° down para consumir el tiempo restante en el partido. La lesión en la pantorrilla izquierda de Rodgers parece ser muy seria, puesto que tuvo problemas para desplazarse en casi todo el partido, pero sus linieros brindaron protección necesaria para que pudiera completar sus pases. Al final, registró 24/35 pases completos, 316 yardas y 3 touchdowns.

Defensivamente, los Packers sufrieron toda la tarde con Demarco Murray, quien les corrió 123 yardas en el partido, pero en la segunda mitad ajustaron sus coberturas de pase, forzando a que Tony Romo se quedara demasiado tiempo con el ovoide, dando tiempo a que llegaran capturas de Nick Perry y Julius Peppers, quien forzó un balón suelto crucial en el tercer cuarto. Es hora de reconocer la influencia del experimentado Peppers en esta defensiva. Y también es necesario destacar que Green Bay cerrará este curso invicto como local: nueve triunfos en nueve partidos.

Cambio generacional: la semana anterior había mencionado que los Indianapolis Colts solo necesitaron hacer lo suficiente para derrotar a los Cincinnati Bengals. En esta ocasión, sus rivales eran los Denver Broncos, un rival de mayor categoría y encima, jugando de visitantes. No solo se aplicaron, sino que pasaron la prueba ejecutando una brillante estrategia, que implicaron algunas series de larga duración (acabaron el juego con 34:01 de posesión), con un relativo balance entre pases y acarreos, a pesar que Daniel Herron no es precisamente un corredor muy sólido. Andrew Luck gozó de muy buena protección y pudo leer los espacios que dejaban los Broncos en sus coberturas zonales, encontrando a T.Y. Hilton y Coby Fleener en jugadas de largo avance. Luck, desde su ingreso a la liga en 2012, se perfila a grandes pasos como uno de los mariscales de elite para el futuro, tomando el lugar que por mucho tiempo le perteneció a Peyton Manning en Indy.

Manning estaba del otro lado y a esta altura, parece que ya está en las postrimerías de su carrera. Ha perdido fuerza en sus pases, su coordinación con los pies ya no es tan prolija y eso se refleja en una notoria caída en su efectividad. Ayer, apenas superó las 200 yardas y tuvo secuencias en las que falló hasta siete pases consecutivos, unos mal lanzados y otros, que no fueron completados debido a la sólida cobertura de los secundarios de los Colts, en particular de Vontae Davis. A sus 38 años, con su evidente baja y dependiendo de los posibles cambios de jugadores y/o entrenadores que puedan efectuar los Broncos dentro de los próximos meses, no sería descabellado creer que su 13° derrota en playoffs haya sido también el final de la ilustre carrera de Peyton.

miércoles, 7 de enero de 2015

Cambios y más cambios


La llegada de Rajon Rondo a los Dallas Mavericks le agregó una valiosa opción ofensiva, dentro de un equipo que ya estaba bien conformado. Como buen armador que es, Rondo provee visión de cancha, conducción y asistencias de toda especie a sus compañeros (es solo uno de tres jugadores en toda la NBA que promedia 10+ asistencias por juego). Inmediatamente pasó a integrar la formación titular de los Mavs, dejando como escolta a Monta Ellis, quien ejercía de forma híbrida los puestos de armador y escolta antes del arribo de Rajon. Con el ex Celtic en su rotación, Dallas ganó siete de nueve partidos y ahora mismo, se encuentran en una racha de seis triunfos consecutivos, los tres últimos de visitantes donde Rondo se dio el lujo de anotar 29 puntos en su retorno a Boston. Claramente, su llegada no ha hecho más que potenciar a este equipo que tiene la segunda mejor eficiencia ofensiva en toda la liga (114.4 puntos por cada 100 posesiones). Este podría ser uno de los últimos intentos de los Mavericks para volver a ganar un campeonato todavía con Dirk Nowitzki dentro del equipo y por el momento, van muy bien encaminados.

Para sorpresa de muchos, los Atlanta Hawks encabezan la clasificación de la Conferencia Este con registro de 26-8, habiendo ganado sus últimos siete partidos que jugaron como visitantes. En verdad, esto no es casualidad y el crédito lleva nombre y apellido: Mike Budenholzer. En su segunda temporada como director técnico, ha replicado parte de su trabajo como asistente de Gregg Popovich en San Antonio, logrando un juego puramente colectivo. Continuas rotaciones con o sin balón, rotación de la pelota por todo el largo y ancho de la pista, ejecución de sus bases (en especial de Jeff Teague) y una alta dosis anotadora. Y todo eso se refleja en los siguientes números: 25.3 asistencias por partido, siendo el tercer mejor promedio en toda la competición, cinco jugadores promediando sobre 11 puntos por juego (en rigor, son sus cinco titulares: Jeff Teague, Kyle Korver, Demarr Carroll, Paul Millsap y Al Horford) y la 12° mejor eficiencia ofensiva, con 108.2 puntos por cada 100 posesiones. El experimento de Budenholzer crece a pasos agigantados y comienza a tomar verdadera fuerza. Solo les queda seguir progresando hasta consolidarse como un equipo de elite.

Repasemos el reciente traspaso efectuado entre los Cleveland Cavaliers, los New York Knicks y el Oklahoma City Thunder. Los Cavs recibieron a JR Smith e Iman Shumpert y estos enviaron a Dion Waiters al Thunder. ¿Y los Knicks? se quedaron con Lou Amundson, Alex Kirk (eran reservas en Cleveland), Lance Thomas (suplente en Oklahoma City) y una selección del draft de 2019. ¿Qué se puede concluir a simple vista? los Cavs se refuerzan con un tirador y un buen defensor, confiando que puedan rendir viniendo desde la banca y a su vez, cambian a Waiters quien no terminaba de encajar dentro del equipo. Dion, quien no tiene mucha fama de pasador, ahora será compañero de Russell Westbrook y Kevin Durant. Supongo que alguien tendrá que pasar el balón ahí. Y los Knicks, con la peor marca de la liga (5-32, 12 derrotas consecutivas), traspasan a dos de sus miembros más importantes y reciben a jugadores de mucho menor relieve. El único consuelo para los neoyorquinos sería creer que Phil Jackson está armando espacio en el tope salarial con el propósito de conseguir algún agente libre de peso para la próxima temporada. Por el momento, empieza oficialmente el tanking en el Madison Square Garden. Los Sixers ya no son los únicos.

lunes, 5 de enero de 2015

Rumbo a Arizona (I)


Para comenzar, una observación general: esta serie de partidos en la ronda de comodines dejó de manifiesto que la NFL no necesita más equipos en la postemporada, como tanto anhela el comisionado Roger Goodell quien desea añadir un conjunto más por conferencia a partir de la próxima temporada. Este fin de semana, tuvimos un aborrecible Colts-Bengals, en el que un equipo solo requirió hacer lo suficiente para ganar y otro aparentemente jugaba para no perder (¡En playoffs!) y para iniciar la festividad, un cuestionable Cardinals-Panthers, donde si bien estos últimos se han ganado su derecho de estar donde están, lo hicieron con récord negativo y en tanto, Arizona llegó a este juego con un equipo terriblemente parchado. Como resultado, en Charlotte se jugó un partido con nivel propio de temporada regular.

El actual formato de 12 clasificados a los playoffs es la medida justa y precisa para una liga que siempre se ha jactado de ser ultra competitiva. Solo los mejores y quienes se hayan ganado su derecho deben estar en las eliminatorias por el título. Añadir más equipos solo haría crecer el margen de error, abriendo espacio para más equipos con récords 8-8 o similares y por lo tanto, sería muy posible tener más partidos mediocres en el primer fin de semana de postemporada. Los únicos beneficiados serían los dueños de la liga y las cadenas televisivas, quienes percibirían más ingresos... muchos más de los que ya tienen.

Thriller texano

Lo mejor quedó para el final. Dallas Cowboys y Detroit Lions cerraron esta jornada y protagonizaron, sin duda alguna, el mejor de los cuatro partidos. Tuvo de todo: anotaciones, grandes drives, buenas defensivas y hasta fallos arbitrales cuestionables (por desgracia, esto se ha vuelto una costumbre). Los Lions comenzaron muy fuertes, con una admirable ejecución en ambos lados del balón. Antes de finalizar el primer cuarto, habían sacado un margen de 14 puntos y se debió en buena parte al criterio de Matthew Stafford para hacer algunas fintas y tomar muy buenas decisiones. Por ejemplo, en el pase de touchdown con Golden Tate (51 yardas), Stafford vio que Barry Church se fue con Calvin Johnson, quien corría una ruta profunda. Tate cortó al medio y en ese instante, el mariscal Lion le lanzó el pase que acabó en la primera anotación de la tarde.

En este partido se pudo comprobar la evolución defensiva que vivieron los Lions a lo largo de todo este curso. La presencia de Ndamukong Suh en el centro de la línea, las ocasionales cargas de los linebackers y las buenas coberturas de los secundarios fueron un auténtico rompecabezas para Tony Romo y compañía, quienes tardaron más de dos cuartos en entrar realmente en ritmo. La agresividad de los cuatro frontales hizo incomodar por muchos momentos a Romo, a quien derribaron en seis ocasiones y lo hicieron extender varios de sus intentos de pase, razón fundamental para entender porqué Dez Bryant (48 yardas en 3 recepciones) nunca fue factor.


La clave del éxito para los Cowboys, quienes por primera vez ganaron en playoffs remontando un déficit de 10 puntos, estuvo en que nunca se desesperaron y nunca abandonaron su estrategia ofensiva, insistiendo con los acarreos de Demarco Murray, a pesar que este siempre fue anticipado por los defensivos de Detroit. Igualmente, fue Murray quien metió de lleno a Dallas en el partido con su touchdown en cuarta oportunidad, una sabia y arriesgada decisión del entrenador Jason Garrett en pleno tercer cuarto.

La última ofensiva de los locales fue para enmarcarla. Convirtieron una cuarta oportunidad y luego, dos terceras oportunidades, la última que significó el touchdown ganador para Dallas. En esas tres jugadas, Romo tuvo paciencia y supo leer los movimientos de sus receptores, además de tener muy buena protección de su línea, como no la tuvo en el resto del juego. En el pase anotador, Romo vio que Bryant se llevó la marca de dos jugadores, dejando solo a Terrance Williams en el medio del endzone. En el momento en que este se desmarcó, Tony ya le había lanzado el balón.

Respecto a aquella interferencia de pase favorable a los Lions que después fue levantada por los jueces, lo realmente cuestionable es que Pete Morelli nunca dio una explicación por la que levantó ese flag, siendo que originalmente se había marcado la infracción y un primer down automático para los visitantes. Ahora, este fallo arbitral de ninguna manera puede ser considerado como excusa para explicar la derrota de Detroit.

Solo para tener una referencia: en la siguiente jugada, 4ta y 1 en la yarda 46 de territorio contrario y con menos de nueve minutos por jugar, el entrenador Jim Caldwell decidió que sus jugadores dejaran correr el reloj de jugada para tomar un castigo de retraso de juego y luego, despejar. Acto seguido, los Cowboys les remontaron el marcador como ya se explicó. Mientras Garrett arriesgó a la hora de la verdad, Caldwell fue timorato y jugó para no perder. Esta clase de comportamientos suelen definir juegos de playoffs. Los Cowboys se la jugaron y se ganaron un viaje a Green Bay, mientras que los Lions tomaron un camino más conservador y ya acumulan 23 años sin triunfos en postemporada.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Apuntes de NFL (29 de diciembre)

Desde que la liga decidió colocar solo juegos divisionales en la última semana de la temporada regular, hace ya cuatro años, estamos teniendo partidos muy interesantes con ciertos momentos caóticos. Para tener una idea: ayer, en la primera tanda de partidos, los Chargers perdían con los Chiefs y los Ravens eran incapaces de anotar frente a los Browns, los Texans ganaban ante los Jaguars dejando al equipo de Houston (sí, Houston) como el último clasificado de la conferencia americana. Eventualmente, Baltimore pudo remontar en su partido y terminó adjudicándose esa plaza. Y qué tal en la segunda tanda: en el intermedio de los partidos de la NFC, eran los Packers quienes tenían el primer lugar de la conferencia, debido a que los Seahawks estaban en cero, en su casa, ante los Rams. Como si fuera poco, a eso de las 6:40 de la tarde (hora del Este de Estados Unidos) habían cinco equipos con posibilidades concretas de quedar con ese primer puesto. Ese nivel de drama es el que experimenta la NFL en la 17° jornada para acabar definiendo a sus 12 clasificados a los playoffs, con sus respectivas ubicaciones. En las siguientes líneas, algunas consideraciones sobre el último domingo con los 32 equipos en acción.


Una victoria necesaria: los Green Bay Packers se jugaban mucho más que el título divisional frente a los Detroit Lions. En juego, también estaba la posibilidad de tener libre en la primera ronda de playoffs y jugar en casa la semifinal de conferencia. Finalmente, los Packers lograron el triunfo quedándose con la segunda mejor marca de la NFC (12-4). Aunque la cuota de incertidumbre no fue menor. Cuando Green Bay se puso 14-0 en el segundo cuarto, Aaron Rodgers se resintió seriamente de la lesión que tiene en su pantorrilla izquierda, obligándolo a dejar el partido por un instante. Su momentánea baja causó un impacto sicológico en los dos equipos. La defensa de los Packers estuvo vulnerable y los Lions lograron igualar el marcador en el tercer cuarto. Rodgers, para el alivio de todos en Lambeau Field, volvió y jugando prácticamente en una pierna pudo anotar un par de veces (un pase y un acarreo) para darle la ventaja que acabó siendo decisiva para los Green & Yellow. ¿Cuál es el valor de la localía para Green Bay?, en casa han ganado todos sus partidos de este año (8 de 8), Rodgers lanzó 25 touchdowns y 0 intercepciones. Y esta semana de descanso les caerá perfectamente, más aún para Aaron quien tendrá tiempo para recuperarse.

All Around Watt: se discute mucho sobre la validez de JJ Watt como candidato no solo al mejor jugador defensivo de la temporada, sino que también para ser el MVP de la liga. Su impacto en el juego es innegable. Su fuerza y agilidad hacen desestabilizar a cualquier liniero ofensivo, siendo siempre un peligro para los mariscales contrarios. Ayer, logró tres capturas y una de ellas fue en el endzone provocando un safety, quizás lo único que le faltaba para coronar su muy prolífica temporada, en la que literalmente llenó la ficha estadística. Finalizó la liga con 20.5 capturas (igualando su marca de 2012), 4 balones sueltos forzados, 1 intercepción y aquí, lo más interesante: anotó 5 touchdowns, de los cuales 3 fueron jugando en ofensiva, alineándose como tight end, totalizando 32 puntos convertidos, superando a personajes como Lesean Mccoy (30), Michael Crabtree (24) y su compañero de equipo Andre Johnson (18). Versatilidad absoluta en un equipo algo carente de talento, razón por la cual los Houston Texans se quedaron cortos en la lucha por ingresar a la postemporada. Y esa, puede ser una poderosa razón por la que Watt pierda votos para ser considerado como MVP. No se discute su nivel sobresaliente, pero para desgracia suya, el talento que lo rodea no es el indicado. Basta con ver que acabaron el año jugando con Case Keenum de quarterback.

Los menos malos: al comenzar el presente mes, los Carolina Panthers sumaban apenas tres victorias y se encontraban en una nefasta racha de seis derrotas consecutivas. A partir de entonces, y aprovechando el pobre nivel de sus rivales divisionales, ganaron cuatro partidos seguidos (tres de ellos contra equipos de su mismo grupo) y finalizaron la temporada con marca 7-8-1, suficiente para adjudicarse la división sur de la NFC y tener el primer partido de playoffs en su casa. El único antecedente previo de un ganador divisional como récord negativo es Seattle Seahawks, con su 7-9 en el curso 2010. Lograron meterse a las eliminatorias por el título en la última fecha (partido televisado en horario estelar) y se dieron el lujo de sacar a los entonces campeones vigentes New Orleans Saints. Se ha estado hablando sobre la validez del récord, más allá de las divisiones, pero la liga siempre le ha dado importancia al título divisional como requisito para entrar a las rondas finales. Como sea, los Panthers, quienes hace muy poco sufrieron el accidente automovilístico de Cam Newton -aunque sin consecuencias graves-, se han ganado su derecho y así es como jugarán de locales frente a los Arizona Cardinals, quienes ganaron cuatro partidos más.


Top Five:

1. Seattle Seahawks (12-4). Seis victorias consecutivas y jugando su mejor football en el momento preciso. Será muy difícil que alguien les gane en su estadio.
2. New England Patriots (12-4). Terminaron como los mejores de su conferencia al igual que en 2011, año en que fueron por última vez al Super Bowl.
3. Green Bay Packers (12-4). Poco se habla de Julius Peppers, pero su presencia ha causado un impacto positivo en toda la unidad defensiva.
4. Dallas Cowboys (12-4). Demarco Murray superó las 1.800 yardas y Tony Romo lanzó 15 touchdowns a cambio de apenas 1 intercepción en todo diciembre.
5. Pittsburgh Steelers (11-5). Posiblemente, el mejor de los cuatro equipos que jugarán el wildcard en la AFC. Aunque la lesión de Leveon Bell podría afectarles.

¿Sabías Qué?

- Las 1.845 yardas corridas por Demarco Murray representan un nuevo récord para los Dallas Cowboys, superando las 1.773 de Emmitt Smith en 1995.

- Los Cowboys, a su vez, cerraron la temporada regular invictos como visitantes (8-0), siendo el tercer equipo que logra en todo el Siglo 21. Los dos anteriores: St. Louis Rams en 2001 y New England Patriots en 2007.

- Los receptores de los Kansas City Chiefs cerraron el año sin atrapar un solo pase de touchdown, algo que no ocurría en la liga desde 1964, cuando los New York Giants establecieron esa dudosa marca.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Enrachados

Cada año, la recta final de la NFL tiene a equipos que están dominando en sus divisiones producto de una consistente campaña, siendo legítimos candidatos a llegar muy lejos en la postemporada. Por otra parte, hay un particular puñado de equipos que estando sin margen de error, comienzan a subir su nivel y a ganar partidos de forma consecutiva, convirtiéndose en rivales muy peligrosos para cualquiera, incluso para conjuntos con mejor clasificación. A una fecha del cierre de la temporada regular, hay siete equipos que llegan con rachas de tres o más victorias en línea y aquí, presentamos a tres de ellos.

Los Pittsburgh Steelers han sufrido tres derrotas contra rivales de marca perdedora (dos de ellas en casa) lo que hace dudar de su real calidad, pero han hilvanado tres triunfos seguidos y en cada uno de ellos, han estado dominando a sus rivales, como ocurrió hace un par de semanas en su visita a los Cincinnatti Bengals y como fue ayer ante los Kansas City Chiefs. Ben Roethlisberger ha sido una de las principales claves en los 10 triunfos de los Steelers y lo ha hecho aprovechando las facultades atléticas de sus receptores como Antonio Brown, el novato Martavis Bryant y el experimentado ala cerrada, Heath Miller. Es más, Big Ben figura dentro de los tres mejores de la liga en pases completos (67.4%) y yardas producidas (4.635), siendo esta una nueva marca personal. Y por si fuera poco, es uno de cuatro quartberbacks con rating superior a 100 (103.8). Su defensiva no es tan sólida como en otros años, pero es lo suficientemente capaz como para presionar a los mariscales contrarios, gracias a jugadores como Lawrence Timmons y James Harrison, este último salido del retiro. Ayer presionaron continuamente a Alex Smith, derribándolo en seis ocasiones. Si bien permitieron más de 300 yardas a los Chiefs, no aceptaron touchdowns y bastaron los 20 puntos de su ofensiva para ganar el juego y quedar con la chance de adjudicarse su división. De hacerlo, jugarían la primera ronda de playoffs en su estadio.

Luego de ser arrastrados por los Eagles en el día de acción de gracias, los Dallas Cowboys resurgieron y lograron ganar tres partidos consecutivos, dos de ellos como visitantes y antes de la última fecha, ya tienen asegurado su lugar en los playoffs como ganadores de su división, dejando a Philadelphia fuera de la pelea. A diferencia de otras temporadas, los Vaqueros han mantenido sus bases que se encuentran en su fuerte línea ofensiva, con la que han podido balancear sus jugadas.En este punto de la campaña, Dallas ha corrido en poco más del 50% de sus jugadas, teniendo a Demarco Murray como líder corredor de toda la competición (1.745 yardas, 12 touchdowns) y a un Tony Romo mucho más eficiente y que no ha tenido que forzar muchas jugadas durante el año. Estadísticamente, es su mejor año en pases completos (70.3%), balance de touchdowns/intercepciones (32/8) y rating (114.4). Su defensiva no tiene grandes jugadores, pero es capaz de mantener cualquier ventaja en el marcador y teniendo la capacidad de hacer jugadas importantes. Esta unidad es la quinta mejor de la liga en robos de balón, con 27. Después de tres años literalmente mediocres, llegó la consistencia a los dirigidos de Jason Garrett y dependiendo de los resultados de la última jornada, podrían incluso tener ventaja de localía por todo enero.

Promediando el mes de octubre, los Seattle Seahawks lucían acomplejados, con aparentes problemas internos e incapacidad de resolver partidos, siendo sorprendidos por equipos inferiores como los St. Louis Rams. Pero desde entonces, los vigentes campeones han ganado ocho de nueve partidos y los últimos cinco de forma consecutiva. En cada uno de esos triunfos, los Seahawks han ejecutado mucho mejor en ofensiva, con una sólida producción de Russell Wilson quien sigue evolucionando como pocket passer, faceta por la que podría ser un mariscal muy durable en la liga. Además, Marshawn Lynch ha vuelto a ser factor como en la temporada pasada, generando cuatro centenas terrestres en los últimos ocho partidos, completando así cuatro años seguidos superando las mil yardas corridas. ¿Qué tal esa escapada de 79 yardas anoche frente a los Cardinals? Eso es Beast Mode y ese es Lynch en su mejor estado. Y así como la ofensiva ha levantado, su defensiva ha vuelto a ser una fuerza imponente. Han permitido 14 o menos puntos en cada uno de sus últimos cinco desafíos, consolidandose como la unidad que menos yardas (268.6) y puntos (16.5) está permitiendo en todo el torneo. Ha vuelto su intensidad, aunque cuidado que eso podría generar castigos innecesarios, como algunos que cometieron anoche en Arizona. Luego de haber estado con registro 3-3, Seattle llega a la última fecha 11-4, con la posibilidad de asegurar su división y de tener los playoffs en su casa, como en el curso pasado. Y si consiguen esa ventaja, serán muy difíciles de vulnerar.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Kobe y sus otros récords

El domingo pasado, Kobe Bryant volvía a hacer historia pasando al tercer lugar de la lista histórica de anotadores en la NBA, superando la marca de Michael Jordan (32.292 puntos) y quedando solo detrás de Karl Malone (36.928) y Kareem Abdul Jabbar (38.387), aunque relativamente lejos de esas dos marcas. Valorable y muy comprensible ver a Kobe encaramándose a lo más alto de este ranking, puesto que desde la época en que jugaba con Shaquille O'Neal en los Lakers se perfilaba como un shooting guard que anotaba de formas tan diferentes como a distancia así como en el aire, en esos tiempos en los que protagonizaba los highlights volcando el balón.

Este nuevo hito de Kobe me hizo recordar un par de logros personales vinculados directamente con su faceta anotadora. El primero, ocurrido en la noche del 7 de enero de 2003. Los Lakers, tricampeones defensores por entonces, recibían en Los Angeles a los Seattle Supersonics, partido que fue ganado por los auripúrpuras por 119-98 y que tuvo a Bryant como máximo anotador con 45 puntos. Nada nuevo si consideramos que en su carrera ha tenido múltiples partidos superando los 40s, pero este tuvo una particularidad: 36 de esos puntos llegaron mediante triples, convirtiéndose en el primer jugador de la historia que encestaba 12 lanzamientos de tres en un partido. Puntualmente, fueron seis triples por mitad, terminando esa noche con un impresionante 12/18. Es decir, además de convertir esa inigualable cantidad de tiros, lo hizo en una sucesión precisa en la que llegó a meter seis consecutivos. En algunos, recibiendo y lanzando instantáneamente. En otros, jugando uno contra uno y logrando un mínimo espacio para plantarse y tirar al aro. Eran los tiempos en que Kobe ni se sonrojaba en tomar todos los tiros que fueran necesarios y los resultados acababan dándole la razón. 12 triples en un partido, él fue el primero en hacerlo y hasta ahora, nadie ha podido superarlo.

El segundo, muy recordado hasta el día de hoy, sucedió el 22 de enero de 2006. Época de reconstrucción en los Lakers, donde estaban buscando recambios en algunas posiciones, mientras intentaban ganar partidos. En medio de todo eso, Bryant lideraba al equipo y anotaba, anotaba, anotaba... ¡Y seguía anotando! En esa noche, se dio el lujo de convertir 81 frente a los Toronto Raptors, siendo apenas el segundo jugador de toda la historia en anotar +80 en un partido (el primero: Wilt Chamberlain y sus 100 puntos, en marzo de 1962). Para comprender porqué anotó esa cantidad, es necesario entender el contexto: en esos Lakers, figuraban personajes tales como Smush Parker, Kwame Brown, Chris Mihm, Brian Cook y Sasha Vujacic. Claramente, no había mucha calidad en ese plantel. Y estando en desventaja de 18 puntos en el tercer cuarto de ese partido, Kobe decidió tomar todos los tiros posibles y así le fue: 27 puntos en el tercero y 28 en el cuarto final. Los Angeles ganó ese partido (122-104), gracias a que dos tercios de sus anotaciones llegaron gracias a Bryant quien además de siempre pedir el balón, siempre se ha distinguido por su personalidad competitiva. Jugó la segunda mitad prácticamente completa y fue reemplazado sólo en los segundos finales, para la ovación de los casi 19 mil espectadores presentes en el Staples Center que coreaban "MVP! MVP! MVP!".

"He visto grandes actuaciones, pero ninguna como esta". Esas fueron las palabras de Phil Jackson, quien comenzaba su segundo ciclo como coach de los Lakers y lo dice alguien que dirigió a Michael Jordan, mientras que el dueño del equipo, Jerry Buss declaraba: "Es como un milagro que sucede frente a tus ojos y no puedes creerlo". Mucha atención con lo dicho por Chris Bosh, en entonces jugador de los Raptors, apenas finalizado ese partido: "Toma ese tiro de disparos que parecen que no van a entrar, pero de alguna forma acaban adentro. Probamos con tres o cuatro jugadores, pero parecía como si nadie pudiera defenderlo".

Esas declaraciones de Bosh ayudan a explicar un poco lo que era y sigue siendo Kobe Bryant, un competidor que nunca se esconde y siempre quiere ganar, y su forma de hacerlo es tomando el balón y lanzando al aro. Como lo ha hecho en los últimos 18 años, como en esa noche de los 12 triples, en aquel domingo de los 81 puntos, como en sus múltiples actuaciones en Finales de liga y como fue hace pocos días, cuando superó la marca de Jordan con un par de tiros libres, llevándose una respetuosa ovación de todo el público que asistió a la cancha de los Minnesota Timberwolves. Y como seguramente también será cuando decida retirarse. Si es en tercer lugar de la tabla histórica de anotadores o en un lugar todavía más alto, será decisión del mismo Kobe.