lunes, 26 de marzo de 2018
Contendientes condicionados
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Golden State Warriors y Boston Celtics, ambos equipos ya han superado las 50 victorias y ambos ya están clasificados para los venideros playoffs de la NBA. Tomando en cuenta sus rendimientos y sus aspiraciones, son conjuntos con los que habría que contar para al menos unas finales de conferencia. Pero las expectativas de estos dos equipos han sido puestas en duda, debido a lesiones considerables que podrían mermar las opciones de llegar a lo profundo de la postemporada. En este punto de la campaña, tanto Stephen Curry como Kyrie Irving están fuera de acción y volverían recién con los playoffs ya en marcha.
El caso de Curry es bien atendible. Se ha ausentado en tres períodos distintos en la actual competición, incluyendo la reciente lesión de ligamentos en su rodilla izquierda por la que se perdería una eventual primera ronda de playoffs. Las marginaciones previas habían sido por distintas lesiones en sus tobillos. Si bien los Warriors se las han ingeniado para seguir ganando partidos sin Steph, su condición de salud podría ser determinante en las aspiraciones de un posible campeonato. Steve Kerr ha tenido que ajustar el equipo, dándole mayor responsabilidad a jugadores secundarios como Kevon Looney y el emergente Quinn Cook, quien hasta hace no mucho era un jugador de liga de desarrollo.
En la temporada, los Warriors han jugado 22 partidos sin Curry de los cuales ganaron 13. No es un mal balance, pero al equipo de Golden State le cuesta jugar sin Steph, quien promedia 26.4 puntos por partido, casi idénticos a los 26.6 de Kevin Durant. Esa dificultad se evidencia en el declive que experimenta el equipo en cuanto a eficiencia ofensiva. Con el # 30 en la pista, los Warriors promedian 120.4 puntos por cada cien posesiones, mientras que sin él esa media cae hasta los 106.2 por cada cien posesiones.
Aún cuentan con su fuerte esquema defensivo, que tantos réditos le ha generado, pero es evidente que Golden State sufre sin Curry en la pista. Por como se está perfilado el panorama en el oeste, es probable que los Dubs ingresen a los playoffs en segundo lugar y a priori, sus posibles rivales en primera ronda serían Minnesota Timberwolves o San Antonio Spurs y no habría que descartar a los New Orleans Pelicans o el Oklahoma City Thunder, equipo que le ha dado más de algún problema previamente. Kerr seguirá buscando fórmulas idóneas para cubrir plenamente la baja de Curry hasta que regrese, pero su estado de salud podría ser factor en el futuro de los Warriors.
Ahora, veamos el caso de Irving. Debido a una lesión en su rodilla izquierda, por la que ya se había ausentado en el último par de semanas, tuvo que someterse a una cirugía y fue declarado fuera de acción en un plazo de tres a seis semanas. Si lo apuran, podría volver para el comienzo de los playoffs, pero de acuerdo a como se han ido ajustando los Celtics sin Kyrie, quizás no sea necesario apurarlo aunque dependerá también de la dificultad que tenga su primera serie en playoffs. El hecho de no contar con Irving, significa no tener al jugador estrella quien suele ser confiable en momentos críticos, pero ha sido en este momento cuando el entrenador Brad Stevens ha desarrollado estrategias y sobre todo, ha variado en cuanto a la utilidad de sus jugadores disponibles para cubrir esa importante baja.
Jugadores como Terry Rozier, Jason Tatum y Marcus Smart han dado un paso al frente, mostrando versatilidad para desempeñarse en la pista, con habilidades para pasar la pelota, seguir cortinas y ser opciones anotadoras. Antes de su reciente lesión, Smart había contribuido en diferentes facetas, sobre todo en armado de jugadas, mientras que Rozier ha incrementado sus promedios al tener más minutos en la cancha. De hecho, Terry viene de realizar su mejor producción en esta temporada el domingo, cuando convirtió 33 puntos (encestando 12/16) en el triunfo a domicilio frente a los Sacramento Kings. Por su parte, Tatum se ha adecuado muy bien al equipo en su estreno en la liga, siendo una opción confiable como alero ya sea tirando a media distancia o bien, contribuyendo con rebotes.
Los Celtics han tenido que adaptarse continuamente a diversas bajas desde principios de temporada, cuando Gordon Hayward sufrió una fractura que lo marginó por todo este torneo. Brad Stevens ha demostrado tener la capacidad para adaptar a su equipo de acuerdo a las necesidades y los jugadores que tenga disponibles, pero sería muy curioso ver como se podrían desempeñar en el comienzo de los playoffs sin Irving. Boston y Golden State cuentan con grandes planteles y con una amplitud de estrategias suficientes para ser catalogados como candidatos al título, pero la salud de dos jugadores insignes podrían ser el detonante en el resultado final de temporada para ambas franquicias.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
lunes, 12 de marzo de 2018
Presente y futuro
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es muy valiosa la gestión de Gregg Popovich en sus 22 años como director técnico de los San Antonio Spurs. Hasta la temporada pasada, siempre situaba a sus equipos en la disputa por el campeonato de la NBA, además de los cinco títulos ganados por la franquicia, todos bajo el mando de Pop. Pero, no se puede vivir solo del legado. En la actualidad, los Spurs no solo padecen la baja indefinida de su estrella Kawhi Leonard, sino que también sufren un decaimiento general, que se ve reflejado en lo inconexos que se muestran varios de los jugadores, quienes no parecen encajar adecuadamente unos con otros, a tal punto que el equipo ha experimentado una caída en cuanto a eficiencia ofensiva (107.5 puntos por cada 100 posesiones, en la mitad de la tabla) que los ha llevado a perder nueve de sus últimos once partidos. Ahora mismo, el equipo de San Antonio batalla por uno de los últimos puestos clasificatorios en el oeste, algo impensado mirando el estándar habitual de esta franquicia. Se percibe un equipo confundido, pero por sobre todo un conjunto lento y apagado. Y eso se nota mucho más cuando les ha tocado enfrentar a equipos como los Golden State Warriors, los Houston Rockets y el Oklahoma City Thunder, cuya velocidad dicta la pauta de juego en la competencia. Hasta en eso se están quedando atrás los Spurs.
Dentro de los protagonistas en el oeste, hay que contar con los Minnesota Timberwolves como un equipo que representa un buen presente y con buen augurio para el futuro. Jimmy Butler y Jeff Teague han encajado bien dentro del equipo y han sido un buen complemento para las jóvenes figuras Andrew Wiggins y Karl Anthony Towns, quienes simbolizan el ascenso de los Wolves en las últimas campañas. Towns merece una mención especial: en su tercer año, el dominicano ya comienza a consolidarse como una de las nuevas estrellas de la liga, combinando tamaño, fuerza y versatilidad para jugar cerca del aro como también para tomar tiros de larga distancia. Impresionó verlo el domingo frente a los Warriors, cuando resolvió de gran manera tres jugadas en las que fue marcado por Draymond Green. En las dos primeras, Towns encestó a una mano y en la última, tomó separación, hizo una media vuelta y lanzó un tiro en suspensión. Esas, son movidas típicas de una auténtica estrella y Karl Anthony ya juega como tal.
Vivimos en tiempos de rumores que llevan a más rumores y estos dejan aún más rumores. LeBron James termina su contrato con los Cleveland Cavaliers al final de esta temporada y desde hace varias semanas, han salido rumores de toda clase sobre su futuro. Desde ir a "completar-el-proceso" a Philadelphia, vestir la auripúrpura de los Lakers y hasta cambiar su rol deportivo a los cascos y hombreras del fútbol americano, tal como sugirió JuJu Smith Schuster cuando dijo que lo quería como nuevo compañero suyo en los Pittsburgh Steelers. Eso sí, durante el reciente enfrentamiento entre Cavaliers y Lakers, mientras LeBron daba un pase sin mirar, captaron a Earvin 'Magic' Johnson acercándose a Rich Paul, el agente de James, quien observaba el partido en primera fila. Esa escena más la situación actual de los Lakers, quienes están haciendo espacio en el tope salarial, son razones suficientes para seguir rumoreando hasta julio, cuando parta oficialmente el próximo período de agencia libre.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Etiquetas:
Básquetbol,
Cleveland Cavaliers,
Gregg Popovich,
Gringo Sports,
Karl Anthony Towns,
LeBron James,
Miguel Meléndez,
Minnesota Timberwolves,
NBA,
San Antonio Spurs
jueves, 8 de febrero de 2018
Philly, Philly!
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
La temporada que acaba de concluir en la NFL estuvo marcada, entre otros sucesos, por lesiones que perjudicaron el andar de varios equipos. Vimos como los Green Bay Packers pasaron de ser una máquina ofensiva a ser un conjunto casi inofensivo luego de la lesión de Aaron Rodgers. Vimos también como los Houston Texans dejaron de ganar partidos al perder a su prometedor mariscal DeShaun Watson. Esta cadena de hechos desafortunados parecía tener continuidad en diciembre, momento en que los Philadelphia Eagles lamentaron la baja de Carson Wentz luego de una lesión en los ligamentos. El pensamiento lógico nos llevó a muchos a dar por hecho que los Eagles no iban a durar mucho tiempo en los playoffs, tan solo por haber perdido a su joven estrella. Bajo el argumento establecido en que la presencia de un buen quarterback es fundamental para obtener el éxito, el hecho de no tener a Wentz para el último era casi una crónica de eliminación prematura.
Lo que muchos no consideramos debidamente fue que Doug Pederson, al igual como supo hacerlo frente a otras bajas, es un entrenador que demuestra tener muchas cualidades para planificar y ajustar en caso de inconvenientes, a pesar de su corta trayectoria como head coach. Tomó algunas semanas, pero finalmente el sustituto Nick Foles encajó dentro del esquema, entró en ritmo y poco a poco le fueron dando las riendas de la ofensiva Eagle. Al principio, jugaba para no equivocarse. Eventualmente, terminó jugando para destrozar oponentes. Aquí se nota mucho la influencia del grupo de entrenadores, pero también cobra mucha relevancia el talento del propio jugador. Hasta mediados de diciembre no había tomado un solo snap en partidos oficiales de esta temporada y hace pocos días, en la disputa del Super Bowl LII, tomaba decisiones rápidas y acertadas, con un nivel de precisión digno de quarterback de elite y no de alguien que entró a jugar de emergencia.
Aquí también se ve la actitud y la personalidad de Nick Foles quien, vale recordar, no es precisamente un niño. En su primera etapa con los Philadelphia Eagles (2012-2014) fue titular por casi dos años hasta que una fractura de clavícula lo terminó marginando de la organización. Y en su retorno, tuvo (de forma imprevista) su oportunidad y la aprovechó, jugando al más alto nivel y cuando había más presión. Ese atrevimiento de Foles se refleja también en todo el plantel de estos Eagles, que por las características de cada uno de sus miembros parecen estar elegidos adecuadamente para jugar en este conjunto y bajo los esquemas de Doug Pederson, Frank Reich y Jim Schwartz.
Talento, velocidad, astucia y sobre todo, hambre de victoria. Para los Eagles no era solo ganar los partidos. Se trataba de arrollar al rival de punta de yardas y anotaciones por montones. Era abrir la cancha con los receptores, machacar con los corredores y presionar con los cuatro frontales. No era un simple playbook, era echar a volar la imaginación con jugadas impensadas. Sacar un flea flicker de media cancha para timbrar los pasajes al Super Bowl y en la misma definición, jugarsela en 4th & goal en lugar de jugar por los tres puntos y al hacerlo, ejecutar una variable del wildcat con el mariscal ejerciendo de receptor.
Táctica y estrategia. Pero también, ímpetu y valentía. Perdieron a uno, perdieron a dos, perdieron a varios jugadores. Pero los Eagles siguieron jugando y siguieron creyendo en sí mismos. Y Pederson seguía encontrando nuevas fórmulas para ganar los partidos. Un día ganaban pasando, en otro corriendo y en otro jugando defensa. ¿Y en el Super Bowl? tirando pases por toda la cancha, de toda variedad y de la más alta complejidad. Hay que tener personalidad para plantarse frente a la mejor franquicia de este siglo (a.k.a. New England Patriots) y tirar todo el repertorio a la cancha, aún sin tener a toda la alineación titular. Los Eagles pegaban, los Patriots pegaban de vuelta y al final, los Eagles pegaron todavía más fuerte. Nunca aflojaron. De entrada, fueron con sus mejores recursos. Nada de especulaciones, a lanzar y a poner en movimiento a todos los receptores. Y para rematar, una fuerte dosis terrestre, donde el ex Patriota LeGarrette Blount castigó una y otra vez a sus rivales, acorde a como lo hacían todos sus compañeros.
Este triunfo de los Philadelphia Eagles refleja lo que es el fútbol americano: un deporte de conjunto por excelencia. No alcanza solo con tener buenos jugadores, sino que sepan rendir para bien del equipo y dentro de un esquema determinado. Foles dejó de manifiesto, con sus actuaciones, lo necesario que es contar siempre con un buen jugador reserva. En vez de desplomarse, siguieron jugando buen football aún con Nick dentro de la alineación. Y la gestión técnica/gerencial de este equipo demuestra lo valiosa que es la capacidad para saber elegir los jugadores precisos para las necesidades del equipo. No tienen que ser precisamente estrellas, sino que ser lo suficientemente buenos y útiles para el bien común.
En las duras y en las maduras, con titulares y con reservas. De local y de visita. En temporada regular y en playoffs. Y sobre todo, en el Super Bowl. Los Eagles volaron como verdaderas Águilas, con sus largos pases, con sus fuertes acarreos, con sus incesantes presiones y con el siempre furibundo apoyo de una afición leal que por fin ve un campeonato ganado por su equipo. En una ciudad que no tiene muchos títulos deportivos, los Eagles acaban de regalar a Philadelphia, quizás, el triunfo más importante de su historia. El trofeo Vince Lombardi tiene nuevos e inéditos dueños. Y por lo demás, son absolutamente merecedores de ese premio.
Fly Eagles, Fly!
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Etiquetas:
Doug Pederson,
Fútbol Americano,
Gringo Sports,
Miguel Meléndez,
New England Patriots,
NFL,
Nick Foles,
Philadelphia Eagles,
Super Bowl
jueves, 1 de febrero de 2018
Camino a Minneapolis
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles ganaron la misma cantidad de partidos en esta temporada de la NFL, entraron a los playoffs en el primer lugar de sus respectivas conferencias y superaron sus respectivas series jugando de local, pero también es cierto que estos conjuntos vivieron procesos muy diferentes en su camino al Super Bowl LII, partido en el que definirán al campeón del presente torneo. Mientras los Patriots demostraron ser un equipo tan fuerte como el del año pasado, ratificando el favoritismo que había sobre ellos durante la postemporada, los Eagles debieron adaptarse ante las reiteradas lesiones de jugadores que integraban la alineación titular, razón por la cual pasaron a ser los underdogs de su conferencia, pese a haber tenido la mejor marca. New England vuelve a jugar el último partido del calendario y podrá defender su título ganado el año pasado, apuntando a un sexto campeonato en la historia de la franquicia. Philadelphia reaparece en un Super Bowl después de 13 años. Perdieron en sus dos incursiones anteriores, ahora en su tercera buscarán su primer trofeo Lombardi. Los Patriotas y las Águilas son equipos fuertes, bien armados y como si fuera poco, representan a sectores con una reconocida afición y cultura deportiva. A priori, esta 52° edición del Super Bowl, que se desarrollará en el estadio de los Minnesota Vikings, tiene muchos argumentos para quedar en la historia. Por lo pronto y previo a este partido, presentamos lo necesario para saber más algunas claves.
Los equipos: los New England Patriots jugarán el Super Bowl por tercera vez en cuatro años y por octava ocasión en el Siglo XXI. Después de la derrota frente a los Kansas City Chiefs en la inauguración, solo perdieron dos veces más. Casi ni se notó la baja de Julian Edelman, gracias a la contribución de otros receptores como Brandin Cooks y Danny Amendola, además del siempre imponente Rob Gronkowski. En los playoffs, derrotaron sin mayores problemas a los Tennessee Titans y luego, debieron remontar un déficit de 10 puntos en el cuarto final para vencer a los Jacksonville Jaguars. Los Pats son un ejemplo de estabilidad gracias a la gestión técnica de Bill Belichick, pero también de como saber renovarse en el éxito. 21 de los integrantes del actual equipo son jugadores que no estaban en New England la temporada pasada.
Por su parte, los Philadelphia Eagles debieron enfrentar lesiones de jugadores insignes como Darren Sproles, Jason Peters y Carson Wentz, quien al momento de sufrir su lesión lideraba la liga con 33 pases de touchdown y era considerado como candidato al premio de MVP de la temporada. Doug Pederson, quien está recién en su segundo año al mando de este equipo, junto con sus asistentes han sabido crear diferentes estrategias para hacer rendir a todos sus jugadores, sin importar si son titulares o suplentes con poco rodaje. Surgieron dudas después de la baja de Wentz, pero en los playoffs respondieron venciendo por cinco puntos ante los Atlanta Falcons y después, brindando un recital ofensivo frente a los Minnesota Vikings. Este equipo posee una interesante mezcla de jugadores tomados en el draft más otros adquiridos en la agencia libre y que han encajado adecuadamente dentro de los esquemas de juego.
El cuarentón y el suplente: a sus 40 años de edad, Tom Brady se apresta para jugar su octavo Super Bowl y apunta a ganar su sexto, de lograrlo se convertiría en el quarterback más veterano en ser campeón de la NFL, marca que le pertenece a Peyton Manning quien hace un par de temporadas ganó con 39 años. Brady no solo sigue llenando las fichas estadísticas (fue el líder en temporada regular, con 4.577 yardas), sino que también muestra un estado físico envidiable para alguien de su edad. Además, muestra mucha coordinación con los pies al momento de desplazarse antes de lanzar los pases. Brady vuelve a jugar el Super Bowl a 16 años de su primera aparición, cuando llegó luego de haber comenzado ese año siendo suplente, misma condición en la que llega actualmente Nick Foles. Originalmente elegido por los Eagles en el draft de 2012, jugó casi dos años como titular antes de sufrir una lesión y eventualmente, pasar sin mucho éxito por los Rams y los Chiefs. De vuelta en Philly, Nick debió tomar el puesto del lesionado Wentz y durante los playoffs se ha destapado completando 77.8% de sus pases y registrando un rating de 122.1. No hay que menospreciar su talento y capacidad de ejecución.
Atención con los corredores: ambos equipos equipos priorizan los pases, pero los running backs tienen mucha relevancia. Los Patriots saben darle uso a James White, Dion Lewis y Brandon Bolden, quienes pueden correr y también recibir pases. Mucho ojo con esto último, estos corredores pueden atrapar balones y sumar yardas con su velocidad, y si logran meterse en la zona de linebackers de los Eagles pueden causar estragos, ya que los verdes tienen problemas frenando corredores en campo abierto. Mientras los Pats cuentan con ese grupo, el equipo de Philadelphia cuenta con Jay Ajayi como opción principal y con LeGarrette Blount, quien fue campeón con New England hace un año, como alternativa en corta distancia y dentro de las últimas 20 yardas. De hecho, sus dos touchdowns anotados en los playoffs ocurrieron en la zona roja.
Jugador a seguir, New England: Danny Amendola. Había tenido una buena temporada regular, atrapando 61 pases con 659 yardas. Pero en los playoffs ha aumentado su relevancia, convirtiéndose en el arma principal de Brady, en cuanto a wide receivers. En total, lleva 18 recepciones con 196 yardas y dos touchdowns, ambos producidos en el juego frente a los Jaguars y que acabaron siendo decisivos en el resultado final. Con su velocidad puede desarrollar cualquier tipo de rutas, pero es su disciplina para hacer lo necesario por el equipo la clave por la que ha permanecido cinco años con los Patriots y en este partido, puede marcar diferencias como ya lo ha hecho antes.
Jugador a seguir, Philadelphia: Fletcher Cox. Por su tamaño y fuerza, puede dominar a cualquier liniero ofensivo y romper cualquier jugada adversaria. Es uno de los pilares de la línea defensiva de los Eagles, junto con Brandon Graham; Chris Long y Vinny Curry, y siempre puede crear peligro en el pocket, empujando rivales y presionando mariscales, como bien lo hizo en el juego frente a los Vikings. No hay que descartar que Matt Patricia asigne a dos jugadores para bloquearlo, pero su presencia intimida y si llega a ser neutralizado, eso puede generar una chance para alguno de sus compañeros pueda presionar al # 12.
Clave colectiva (I): Brady necesita poner a prueba a los secundarios de Philadelphia. Si logra hacerlo empleando formaciones abiertas, podría sumar muchas yardas y para ello, tendrá que tomar decisiones rápidas. Será importante que utilidad tendrán los corredores de New England en el comienzo del juego y ver cuánto podría impactar la presencia de Gronkowski, ya sea en un potencial duelo con Malcolm Jenkins o bien, como un elemento distractor para dar paso a otros receptores.
Clave colectiva (II): para los Eagles sería muy importante establecer los acarreos desde el comienzo con Ajayi, sería muy útil para tener ofensivas largas y así darle más soltura a Foles. Todo esto puede depender mucho de los esquemas defensivos que exhiban los Patriots, quienes suelen variar sobre todo en jugadas de pase, donde no siempre mandan más de cuatro jugadores a presionar. Se les puede correr a los Pats, pero los Eagles deberán aprovechar sus oportunidades de anotar.
Clave colectiva (III): la presión al mariscal. Sistemáticamente, los Eagles presionan con sus cuatro jugadores de línea y de vez en cuando mandan a algún linebacker o safetie a presionar. Para ellos puede ser importante colapsar los costados del bolsillo protector, con tal de limitar el margen de maniobra a Brady. Mientras que los Patriots además de variar pueden incluso presentar algo nunca visto en la temporada. ¿Sólo poner a los linieros a cargar o jugar blitz desde el primer cuarto? una disyuntiva que seguro deben estar debatiendo en el equipo de New England.
El antecedente: Super Bowl XXXIX - 6 de febrero, 2005. En aquel partido jugado en Jacksonville, los Patriots lograron su tercer título derrotando a los Eagles, 24-21. El juego llegó al último cuarto empatado a 14, pero los Pats desnivelaron primero con un acarreo de Corey Dillon y luego, con un gol de campo de Adam Vinatieri. Brady lanzó dos pases de touchdown, uno de ellos con Mike Vrabel, un linebacker que se alineó como receptor en un goal-line-situation. Deion Branch atrapó 11 pases, sumó 133 yardas y fue premiado como el MVP del partido. Por los Eagles, Donovan McNabb lanzó tres touchdowns pero tiró tres intercepciones, y después del partido fue acusado de haberse cansado durante el último cuarto, mientras Philly intentaba remontar en el marcador.
La curiosidad: pese a estar designados como locales para este partido, los Patriots decidieron utilizar su camiseta blanca para el próximo domingo. Para tener en cuenta, 12 de los últimos 13 campeones jugaron de blanco, entre ellos los Pats en sus últimos dos títulos. La única excepción en ese lapso fueron los Green Bay Packers, quienes utilizaron su uniforme de local (verde y amarillo) en la edición XLV.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Etiquetas:
Bill Belichick,
Doug Pederson,
Fútbol Americano,
Gringo Sports,
Miguel Meléndez,
New England Patriots,
NFL,
Nick Foles,
Philadelphia Eagles,
Super Bowl,
Tom Brady
jueves, 25 de enero de 2018
Robándose el show
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Es cierto que los New England Patriots y los Philadelphia Eagles se ganaron su derecho de estar en el Super Bowl LII debido a excelsos desempeños colectivos. En caso de los Pats, una gran ejecutoria más la capacidad de Bill Belichick y sus asistentes de saber ajustar a tiempo, fueron las claves para el triunfo ante los Jacksonville Jaguars, mientras que las Águilas reaccionaron a una tempranera anotación en contra y terminaron arrasando frente a los Minnesota Vikings, con una versátil ofensiva y una línea defensiva que dominó al punto de limitar las opciones de sus rivales.
Grandes equipos que tienen muchas habilidades, pero que también cuentan con jugadores que marcaron la diferencia cuando más contaba, como fue en los casos de Danny Amendola y de Nick Foles. Partamos por Amendola, quien emergió como la principal arma ofensiva de los Patriots en la remontada del cuarto período frente a los Jaguars. En los 15 minutos finales, Tom Brady lo buscó en siete ocasiones y Danny atrapó cinco de esos pases - en los tres cuartos anteriores, había atrapado solo dos. Anotó los dos touchdowns con los que New England terminó asegurando el partido y en la anotación ganadora, realizó una maniobra digna de una ovación, al mantener los dos pies dentro de la cancha al mismo tiempo en que mantenía el balón en sus manos, tras hacer un exigente salto.
El pase de Brady fue bueno, pero la habilidad de Amendola fue aún mejor. Y no hay que olvidar, que fue el mismo # 80 quien situó a su equipo a 30 yardas del endzone para comenzar esa serie, luego de haber corrido 20 yardas tras un despeje. Hizo de todo y en el momento de mayor tensión en el partido. Así como en jornadas anteriores aparecieron otros jugadores como Rob Gronkoswki o James White, esta vez fue Amendola la pieza clave del equipo de New England y fue uno de los artífices del triunfo que los pone en su octavo Super Bowl de este siglo. Van por el bicampeonato y el sexto título de su historia.
Se nota mucho la influencia de Doug Pederson y Frank Reich, quienes han hecho rendir a los Philadelphia Eagles pese a las considerables bajas que han sufrido por diversas lesiones. Había muchos cuestionamientos sobre Nick Foles, básicamente porque era suplente y por si iba a ser capaz de suplir a Carson Wentz, quien hasta su lesión sufrida a mediados de diciembre, estaba firmando una campaña de categoría MVP. La verdad es que Foles no solo ha respondido, sino que ha jugado con mucha soltura y dominio del esquema y en ello se pueden notar sus aptitudes, las cuales supo aplicar frente a los Vikings. Supo leer las coberturas, se movió bien dentro del pocket y tuvo paciencia para tomar buenas decisiones, como fue en aquel touchdown de 53 yardas con Alshon Jeffery, en el segundo cuarto.
En esa jugada, Foles se tomó el tiempo para buscar al mejor receptor disponible y vio como fallaban los Vikings en cobertura, dejando libre a Jeffery cerca del endzone. Apenas vio ese espacio, Nick soltó un pase largo y bien preciso, digno de un quarterback de postemporada. Eso es ejecución y eso también es talento del mariscal, quien supo mantenerse dentro del bolsillo protector, pese a la presión rival, y después identificar a su mejor receptor. Foles falló apenas siete pases el domingo pasado (26/33, 352 yardas, 3 touchdowns y 141.4 rating) y en los dos partidos jugados en playoffs, promedia 77.8% de pases completos y su rating es de 122.1. Le han preparado un esquema adecuado, pero él también ha puesto de su parte tomando muy buenas decisiones. Frente a los Vikings, no parecía ser el reserva.
Dadas las cualidades de ambos, no debiera sorprender que tanto Amendola como Foles sean protagonistas en sus respectivos equipos, en el partido del próximo 4 de febrero. Pero tomando en cuenta el nivel de jugadores tanto en los Patriots como los Eagles, bien podrían aparecer otros personajes que acaparen la atención, tal como lo hizo White el año pasado anotando tres veces frente a los Atlanta Falcons, o como podría hacerlo LeGarrette Blount, quien integró al equipo de New England el año pasado y en esta postemporada, ya ha anotado dos veces para Philadelphia y ambas anotaciones dentro de las últimas 20 yardas. No es casual que estos dos equipos hayan ingresado a los playoffs con las mejores marcas de sus conferencias y tampoco es casual que hayan sido capaces de llegar al próximo Super Bowl, pese a haber sufrido diversas bajas. A priori, el partido por el campeonato de la NFL podría ser un duelo de interesantes estrategias, pero también un partido en el que el talento de determinados jugadores podrían ser factor, como ya lo hicieron Amendola y Foles en las recientes finales de conferencia.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Etiquetas:
Danny Amendola,
Fútbol Americano,
Gringo Sports,
Miguel Meléndez,
New England Patriots,
NFL,
Nick Foles,
Philadelphia Eagles,
Playoffs,
Super Bowl
jueves, 18 de enero de 2018
¿Sólo basta con un buen mariscal?
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
No tan rápido...
Sí, siempre es necesario contar con un gran quarterback para ganar y llegar lejos en la NFL. Sobre todo, con las reglas actuales que favorecen a las ofensivas. Pero nunca hay que perder de vista que en la mayoría de los casos, un buen mariscal de campo es tan importante como tener una gran escuadra que funcione bien colectivamente. Los cuatro finalistas del presente torneo nos recuerdan lo valioso que es contar con un balance en cada una de las facetas que componen este juego.
Ya en la fase anterior, habíamos visto lo necesarios que son los corredores y las defensivas para ganar partidos difíciles. En la reciente ronda divisional, vimos lo fundamental que puede ser el hecho de contar con muchas opciones confiables para ejecutar estrategias o jugadas específicas. Así como los Vikings lograron un agónico triunfo con un mariscal que no había sido elegido en el draft y los Eagles ganaron jugando con un pasador que hace un mes estaba hundido en la banca, los Jaguars vencieron con una ofensiva tradicional (si es que cabe el término) y los Patriots emplearon sus estrategias defensivas a cabalidad con un puñado de jugadores que, en su mayoría, deben ser completos desconocidos para el común de la gente. Trabajo en equipo que bien merece ser reconocido.
Se ha vuelto rutinario ver a los New England Patriots llegando hasta lo profundo de la postemporada. Por séptimo año consecutivo, se sitúan dentro de los cuatro finalistas de la liga. Se lee fácil, pero no lo es. Cada año van renovando el plantel, cada año Bill Belichick debe hacer diferentes ajustes a sus esquemas de acuerdo a los jugadores con los que cuenta, cada año este equipo exhibe distintas formas de jugar y lograr victorias, cada año emergen nuevos protagonistas y cada año juega mejor Tom Brady.
Claro, el jugador que marca la diferencia es Brady, pero sí en un momento dado resulta mejor la opción de darle el balón a cualquiera de los corredores, bienvenido sea. Brady no solo luce bien físicamente a sus 40, sino que sigue tomando muy buenas decisiones dentro de la cancha, desenvolviéndose de forma magistral dentro del pocket. La defensa pasó apuros durante un cuarto contra los Titans, pero llegaron los ajustes y problema resuelto. Al poco rato, Marcus Mariota dejó de crear peligro y pasó a estar bajo continua presión. Do Your Job es el lema en Foxboro y lo cumplieron tal cual por una semana más. Un triunfo más y podrían tener la chance de jugar por un sexto trofeo Lombardi.
Típico que durante los playoffs, mucha gente que no sigue mucho el football durante el año empieza a ver los partidos. Este público suele dejarse llevar por nombres y prejuicios y le cuesta entender como un equipo como los Jacksonville Jaguars, quienes venían de campañas muy malas, logra meterse hasta el Final Four. De los cuatro equipos que siguen en competencia, este debe ser el que emplea más elementos del viejo fútbol americano. Formaciones con fullback, prioridad por los acarreos y hasta el mariscal juega bajo centro. A todo eso, hay que añadir una actitud agresiva, sin importar si juegan en su cancha o fuera de la misma. El domingo pasado, abrieron el marcador jugándosela en 4° y goal, con un ataque de Leonard Fournette. Nada de miedos, nada de jugar "a-la-segura". Arriesgando y con todo.
Como si fuera poco, la unidad defensiva marca presencia en la línea de golpeo, presionando mucho y hasta creando jugadas que cambian el curso de los partidos. Robaron dos balones en la primera mitad frente a los Pittsburgh Steelers y capitalizaron con 14 puntos. Este quizás no sea un equipo que luzca demasiado, pero tiene los fundamentos como para complicarle la vida a cualquiera. Corridas y ofensivas de larga duración + defensa dura y algo oportunista. Una fórmula que siempre será bien considerada en playoffs.
Los Philadelphia Eagles están jugando la postemporada con un Plan B y por lo visto en su victoria frente a los Atlanta Falcons, esa alternativa fue bien urdida y mejor ejecutada en la cancha. Ante la baja de su estrella Carson Wentz y la reciente aparición de Nick Foles, la fórmula que han optado Doug Pederson y Frank Reich ha sido darle el ovoide a Jay Ajayi, dándole toda la confianza (aún si comete un fumble) y estableciendo bien el juego de carrera, para luego darle soltura a Foles quien cuando fue puesto a prueba, cumplió con pases certeros que ayudaron a extender las ofensivas de los Eagles. Le tomó tiempo pero parece que Foles está en ritmo (falló apenas siete pases y tuvo rating de 100.1), lo que es bueno tomando en cuenta que hace unas semanas tan solo veía los partidos desde la banca.
Mucha atención con la línea defensiva, sabe como colapsar el pocket y el sábado pasado, puso en aprietos varias veces a Matt Ryan, capturándolo tres veces. Igual, hay que tener en cuenta que en ese partido, cometieron varios errores y castigos que pudieron haberles costado caro. Es más, Atlanta estuvo en posición de ganar el partido con cuatro intentos dentro de las últimas diez yardas. A los Falcons se les fue el triunfo de las manos... literalmente, porque el balón pasó por en medio de las manos de Julio Jones en la jugada decisiva. La fortuna estuvo del lado de las águilas verdes.
Es probable que los Minnesota Vikings no tengan la mejor combinación de talentos individuales, pero por la forma en como se desempeñan en la cancha, parecen ser el mejor o uno de los equipos mejor armados en toda la liga. La estrategia, disciplina e intensidad con la que juegan defensiva es digna de admirar, obligan a que el mariscal contrario tenga que buscar opciones secundarias (le pasó mucho a Drew Brees el domingo pasado), tacklean con mucha fuerza y cuentan con un grupo de esquineros/profundos capaces de neutralizar hasta el más peligroso de los receptores, Xavier Rhodes merece mención aparte ahí.
La ofensiva ha evolucionado en el transcurso del año y el gran salto ocurrió en el epílogo del juego ante los New Orleans Saints. Perdiendo por un punto, con apenas 25 segundos por jugar y sin timeouts disponibles, Case Keenum movió el balón por toda la cancha, con la categoría de un mariscal de elite y realizó la jugada del triunfo, completando un pase muy preciso con Stefon Diggs, quien aprovechó un pésimo intento de ¿tackleo? de Marcus Williams y corrió toda la cancha para el touchdown ganador. "Buffalo right, 7 heaven" era el nombre de esa jugada. Heaven es lo mismo que decir Cielo en español y en ese momento, los Vikings parecían estar tocando el cielo, con una jugada brillante y bien planeada, tal como es toda la escuadra dirigida por Mike Zimmer. Un trabajo muy de equipo que distingue a Minnesota, al igual que a Philadelphia, a Jacksonville y a New England.
Realmente, tenemos a grandes conjuntos en el final de esta temporada.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile
Etiquetas:
Fútbol Americano,
Gringo Sports,
Jacksonville Jaguars,
Miguel Meléndez,
Minnesota Vikings,
New England Patriots,
NFL,
Philadelphia Eagles
jueves, 11 de enero de 2018
Defender para ganar
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Cuando llegan los playoffs en la NFL, se revitalizan viejos axiomas que parecen estar desplazados en varios partidos de temporada regular. Correr con el balón y sobre todo, jugar buena defensa, se convierten en factores primordiales para llegar a lo profundo de la postemporada. El factor común que tuvieron los cuatro equipos vencedores en la primera ronda fue su capacidad de hacer jugadas defensivas que marcaron la pauta en sus respectivos encuentros.
Después de haber sido arrastrados en casi toda la primera mitad, los Tennessee Titans resurgieron de un 3-21 en contra para terminar dando la sorpresa en casa de los Kansas City Chiefs. Las habilidades de Marcus Mariota (¡ese autopase de touchdown!) y el poderío de Derrick Henry por tierra (156 yardas en 23 acarreos, con un touchdown) fueron importantes, pero también contribuyó la unidad defensiva, marcando mejor las opciones de pase y presionando a Alex Smith, quien jugó incomodo en la segunda parte, forzando algunos pases y siendo capturado en cuatro ocasiones. Los Titans tuvieron la capacidad de limitar la productividad de los Chiefs después del intermedio, ayudando a meter en el partido a la ofensiva que logró montar buenas marchas y con ello, terminar consiguiendo la primera victoria en playoffs para la franquicia en 14 años.
En el Coliseo de Los Angeles, los Atlanta Falcons minimizaron el arsenal ofensivo de los Rams y lo hicieron aplicando una receta similar a la de Tennessee, copando los costados del bolsillo protector y con una fuerte cobertura sobre los receptores, complicando las opciones de pase de Jared Goff quien estuvo bajo constante presión y teniendo que forzar varias jugadas, más aún dada la poca productividad de Todd Gurley, sobre todo por aire donde apenas sumó 10 yardas en 10 ocasiones en las que fue localizado. Atlanta aún tiene la espina dolorosa de ese Super Bowl increíblemente perdido, pero igualmente tiene a favor toda la experiencia adquirida en los playoffs del año pasado. Eso se notó, al aplicar correctamente sus estrategias. La presión a Goff, quien apenas completó poco más de la mitad de sus envíos, más un sólido juego de carrera con Devonta Freeman y Tevin Coleman (139 yardas totales combinadas y un touchdown) fueron los pilares del triunfo obtenido por los Falcons.
El domingo a primera hora, hubo un partido de pocos puntos y muchos tackles. Buffalo Bills y Jacksonville Jaguars protagonizaron un duelo muy de vieja escuela, donde las defensas dictaron condiciones y mantuvieron el marcador en cero hasta bien entrado el segundo cuarto. Los Jaguars, tal como ha sucedido en todo el año, machacaron con su dominante línea defensiva, la cual ganó continuamente en las trincheras limitando la producción ofensiva de los Bills, dejando de manifiesto todas las limitaciones de Tyrod Taylor. Es tal el dominio, que muchas veces los Jaguars solo requieren de cuatro jugadores para presionar, de repente mandan alguna carga disfrazada pero el modus operandi consiste en tener solo a sus linieros presionando. De esa forma, lograron capturar en un par de ocasiones a Taylor además del aporte de los secundarios quienes interceptaron dos pases, el último dentro de los segundos finales para asegurar la reñida victoria.
En New Orleans, los Saints permitieron 413 yardas y 26 puntos a los Carolina Panthers, pero de todas maneras, la defensa pudo hacer jugadas en momentos específicos, suficientes como para inclinar la balanza en favor de los Saints. Lograron presionar a Cam Newton, capturándolo cuatro veces y golpeándolo varias veces más. Incluso, Newton tuvo que salir del partido por un momento en el último cuarto, a raíz de un golpe que le causó una lesión en una de sus rodillas. Una jugada que resume esa presión defensiva: en el último intento de los Panthers para ganar, Newton fue acorralado por un trío de Saints quienes terminaron derribándolo y con ello, el juego se resolvía a favor de los Saints. Se pueden conceder yardas, pero mientras no se permitan más puntos que los anotados a favor, será necesario para ganar. Una fórmula riesgosa pero no por ello menos valida.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








