martes, 4 de febrero de 2020
Comeback City Chiefs
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
El Super Bowl LIV quedó en la historia por tener un duelo entre dos equipos que llegaban en su mejor momento, ofreciendo un encuentro igualado, donde cada uno tuvo su chance de golpear. El partido tuvo diversos matices y estrategias que fueron avanzando en el mismo juego. Finalmente, la definición de la 100° temporada de la NFL nos deja un ilustre campeón como los Kansas City Chiefs, quienes fueron madurando en la temporada y en este mismo partido tuvieron que tomar riesgos cuando el tiempo apremiaba. Esos riesgos y sobre todo, esos ajustes sobre la marcha los llevaron a una tercera remontada consecutiva, esta vez ante los San Francisco 49ers y que terminó valiendo el título, su primero después de 50 años.
Desde el primer cuarto, los Chiefs desplegaron sus recursos en ataque. Los pases de Patrick Mahomes y a su vez, los acarreos de Damien Williams quien desde temprano comenzaba a ser factor. Se fueron arriba 7-3 mediante una marcha extraordinaria, en la que consumieron más de siete minutos, convirtieron un 4th & 1, y combinaron jugadas con las que fueron moviendo el balón pacientemente. En ese momento, parecía que iban a arrasar. Estaban sacando jugadas de rápido desarrollo, en la que no daban espacio a una reacción defensiva. En el segundo cuarto, una intercepción a Jimmy Garoppolo le daba una chance de estirar la diferencia, pero no fue así y de entonces que comenzaron los problemas.
Lentamente, los 49ers se metieron en el partido. Las jugadas que precedían de motions daban resultado y la velocidad de sus jugadores comenzaba a equiparar el dominio que ejerció KC en un principio. De un 3-10, el equipo de San Francisco logró igualar el partido antes del intermedio y en el tercer cuarto, ya tenían ventaja de 20-10. En ese momento, el ímpetu era de los Niners quienes se imponían en la línea de golpeo y estaban confundiendo a Mahomes, quien fue cayendo en una fase de ansiedad e indecisión. De ahí salieron las dos intercepciones lanzadas por Pat, la primera en un pase precipitado que cazó Fred Warner y la segunda, mediante un envío atrasado que Tyreek Hill no alcanzó a atrapar. SF estaba en posición de liquidar el partido con poco más de 10 minutos en el tiempo reglamentario, pero ahí comenzó la reacción definitiva de los Chiefs.
Tal como fue en sus anteriores partidos de playoffs, nunca se desesperaron. Se mantuvieron fieles a su metodología, aunque también incorporaron elementos que ayudaron a la frenética remontada. Todo partió con la defensiva que logró detener dos veces seguidas a Jimmy Garoppolo y compañía, permitiendo apenas un 1st down en total. Eso le dio la oportunidad a la ofensiva, que volvió a ser firme en la protección a Mahomes y este a su vez, tuvo un poco más de calma, la suficiente para completar los pases que no había logrado acertar antes. En todo el partido había tenido problemas buscando pases largos, en parte por la buena cobertura de los 49ers. Pero dentro de los últimos siete minutos, el # 15 de los Chiefs tiró dos bombazos. El primero, fue de 44 yardas a Hill (era un 3rd & 15) el cual derivó en touchdown de Travis Kelce y el segundo, dirigido a Sammy Watkins. Una perfecta espiral que recorrió 38 yardas. Luego, en 3rd & goal, Mahomes encontró a Williams para anotar el touchdown que puso arriba a KC.
En cuestión de cinco minutos, pasaron de la confusión al vértigo. Los Chiefs montaron otro rally, tal como en el juego ante los Texans donde anotaron 41 puntos seguidos después de ir 24-0 abajo y ante los Titans, donde convirtieron 21 seguidos después de ir 10 unidades abajo. Aquí, la situación era extrema ya que debían levantar 10 puntos de margen en el último cuarto. Lo hicieron y lo mejor del caso, fue que encontraron una forma de ir por rutas largas, las cuales habían estado ocultas en el partido. En vez de derrumbarse, Mahomes corrigió sus errores y terminó encabezando esta remontada, después de haber jugado quizás los tres cuartos más discretos de su corta carrera en la liga. Para coronar el triunfo, Williams se escapó 38 yardas y anotó el último touchdown de la noche, que selló la victoria de los Chiefs. Un triunfo que no debiera sorprender, considerando el proceso que vivieron durante la temporada, particularmente en los últimos tres meses donde hilvanaron nueve triunfos consecutivos para adjudicarse el trofeo Lombardi.
21 puntos en los últimos siete minutos, una fiel demostración de lo que es capaz de hacer Kansas City en ofensiva, moviendo el balón y anotando súbitamente, casi sin que uno se dé cuenta, pueden rematar el partido en un fragmento. Lo habían hecho antes y lo volvieron a hacer en el escenario más grande. Un triunfo que hace justicia para esta organización, que el año pasado se había quedado en las puertas para llegar al Super Bowl y que ahora, medio siglo después de su único campeonato, llega y cumple con el objetivo. Justicia también para Andy Reid, uno de los grandes entrenadores del presente siglo y uno de los más ganadores de la historia. Por fin logra ganar un título y él es responsable del cambio que han tenido los Chiefs desde su llegada en 2013, convirtiéndolos en frecuentes animadores en su conferencia hasta llegar a la ansiada coronación.
Williams era quizás merecedor del MVP de este partido (133 yardas totales, 2 touchdowns), pero el premio fue para Mahomes (286 yardas en pases, 3 touchdowns) quien apenas en su segundo año como titular ya está afianzado como la estrella absoluta de los Chiefs y de la liga en general. A sus 24 años de edad, Patrick es una de las nuevas caras que necesitaba la liga para refrescar la competencia. Aquí está el campeón y un firme protagonista de la liga en esta década que comienza. Para una ciudad poco habituada a los trofeos y una franquicia que vivió décadas de mediocridad, este Super Bowl ganado por los Kansas City Chiefs es motivo de orgullo para toda su comunidad y gracias a la figura de Mahomes y la gestión de Reid, seguramente la idea y la ilusión será seguir construyendo grandes procesos para cosechar una época de triunfos.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 28 de enero de 2020
Super RedBowl
por Miguel Meléndez
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La 54° edición del Super Bowl ofrece un duelo que, a priori, tendría todo lo necesario para ser el partido del año en la NFL. San Francisco 49ers y Kansas City Chiefs llegan a la definición en Miami y lo hacen jugando un fútbol americano de alto vuelo, con creatividad de parte de sus entrenadores y con la velocidad de sus jugadores que han marcado diferencias a través de toda la temporada. Son equipos bien armados en ofensiva, unos sobresalen más lanzando, otros se han vuelto una máquina de correr. En defensiva, ambos conjuntos muestran fortalezas, con bloques sólidos y que han crecido en el transcurrir del tiempo. Y en cuanto a los coaches, si bien hay 21 años de diferencia, en cuanto a estrategias y decisiones en la cancha son muy similares. Mucho talento, muchas alternativas y muchas claves que se desprenden de un duelo que de por sí es novedoso, ya que por primera vez en siete años el Super Bowl no tendrá ni a Tom Brady ni a Peyton Manning y después de cuatro años, será una definición sin los Patriots quienes cederán su cetro al nuevo campeón que será coronado el próximo domingo.
Los equipos. Después de siete años, los 49ers vuelven a un Super Bowl. En el presente curso, comenzaron 8-0 antes de perder por primera vez. Lograron el primer puesto de su conferencia en un partido definido por centímetros ante los Seattle Seahawks y el margen acumulado de sus tres caídas fue de apenas 13 puntos. Superaron a los Vikings y a los Packers sin problemas en su acceso al SB54. En ambos partidos, corrieron y con poder. Logran imponerse en la línea, gracias a un sofisticado sistema de bloqueos que abre enormes espacios. Es un sistema en el que prácticamente cualquiera que tenga algo de talento pueda destacarse. En los playoffs, Tevin Coleman fue la estrella en el primer juego y después, Raheem Mostert se lució en la final de conferencia. Están armados para correr, pero igualmente tienen armas para lanzar. En ciertos tramos de la etapa regular, Jimmy Garoppolo tuvo que tomar un rol protagónico y lo supo hacer, jugando cada partido con algo más de aplomo y conectando con Deebo Samuel y Emmanuel Sanders, quien llegó a mitad de torneo. Fueron la sensación en toda la temporada y llegan en muy buen nivel, luego de haber pasado duros desafíos que los llevaron a tener la localía en postemporada.
De igual manera, los Chiefs llegan al Super Bowl jugando quizás su mejor football de toda la temporada. El inconveniente que debieron enfrentar a mitad de torneo fue la lesión de Patrick Mahomes que lo marginó por dos partidos, pero no afectó mucho ya que el equipo de Kansas City no perdió el paso respecto de los grandes equipos de su conferencia. Llegan a la definición después de ocho victorias consecutivas, un proceso en que el equipo fue encontrando matices equilibrando los pases con más acarreos. En los playoffs, los Chiefs aprovecharon su localía y se impusieron anotando de muchas maneras, ya sea con jugadas de alto impacto o de manera más metódica, con ofensivas de mayor duración. Mahomes completará su segundo año como titular en la liga, pero su madurez en la cancha lo hace ver como un quarterback mucho más curtido. Impacta su rápida toma de decisiones, muchas veces encuentra un receptor en menos de dos segundos y su movilidad la usa astutamente, corre cuando la situación lo amerita, tal como lo hizo en uno de sus touchdowns frente a los Titans. Con apenas 24 años de edad, Mahomes ya es la cara de esta franquicia que después de medio siglo tiene la chance de volver a ganar un campeonato.
Jóvenes pasadores. Contextos distintos aunque importantes de todas formas. En Kansas City, Mahomes puede romper un partido con una jugada de alto riesgo y dado su perfil de mariscal pistolero, puede lanzar pases de toda especie. Ciertamente, el # 15 es quien mueve a toda la ofensiva de los Chiefs. Por su parte, Garoppolo (28) cuando tiene que lanzar lo hace y suele resolver bien, aunque todavía tiene una extraña tendencia a lanzar intercepciones evitables. Aunque para bien del jugador de San Francisco, se notan sus años de aprendizaje cuando fue suplente de Brady. De hecho, no hay que olvidar que Jimmy G jugó un par de veces de reemplazo, mientras Brady cumplía una suspensión. Por ahí se explica su llegada a la bahía en 2017, su progreso y su producción llegaron orgánicamente.
Armas letales. Un factor común que une a estos equipos son las alas cerradas. George Kittle y Travis Kelce son dos tight ends de categoría estelar. Imponen presencia, son hábiles para atrapar el balón y tienen destrezas para desmarcarse. Suelen ser muy confiables en situaciones extremas. Garoppolo suele buscar a Kittle en jugadas obvias de pase y George juega con una elasticidad que ya quisieran varios wideouts. En su tercer año en la liga, ya se consagra como uno de los mejores. Atrapó 89 pases y sumó 1.088 yardas, además de anotar cinco touchdowns. Fue lejos el mejor receptor de los Niners y para muchos el mejor TE de todo este torneo. Por parte de Kelce, ahí encontramos a un jugador de excelencia. Todos saben para donde va y de alguna forma, Travis crea espacio para atrapar el balón. Ha sido esencial para darle forma a la ofensiva de KC y en los playoffs ha sido clave con tres touchdowns.
Factores defensivos. Ambos equipos han tenido defensas que han complementado muy bien lo hecho por las ofensivas. SF cuenta con una unidad de cuidado. En todo el año, hubo solo dos partidos en que no robaron balones, fueron los sextos mejores en ese rubro (27) pero donde sobresalen realmente es presionando mariscales. Usan linebackers, usan esquineros. Van con cuatro, con cinco y hasta seis en ocasiones. Mezclan esquemas y confunden rivales. Los 49ers pueden sacar de quicio a cualquier pasador. Sumaron 48 capturas en la etapa regular (quintos mejores) y en las eliminatorias, añadieron otras nueve. Mientras tanto, KC ha mejorado lo suficiente en defensa como para darle un soporte al festival ofensivo que arman los Chiefs. El juego ante Tennessee fue una prueba: dejaron a Derrick Henry en apenas 69 yardas, después del primer cuarto casi que no influyó en el partido y todo fue gracias a una línea bien armada que tenía estudiados los movimientos del corredor al que enfrentaban.
Los entrenadores. 40 años tiene Kyle Shanahan, 61 Andy Reid. Hay diferencia en cuanto a la edad, pero en la práctica estos son coaches con varias similitudes en metodología, creatividad y decisiones durante los partidos. Ambos ya tienen experiencia previa en Super Bowl’s: Shanahan era el coordinador ofensivo de los Atlanta Falcons hace tres años, cuando perdieron una definición que ganaban por 25 puntos promediando el tercer cuarto. Ahora, en su tercer año al mando de los 49ers vuelve a un SB, pero ahora con la chance de ganarlo siendo director técnico. Reid es uno de los siete entrenadores con más triunfos en la historia de la NFL, pero de esos siete es el único que no ha ganado un campeonato. Su única oportunidad la tuvo hace quince años, cuando dirigía a los Philadelphia Eagles. Perdió por tres puntos ante los Pats.
El nexo histórico. Joe Montana, uno de los grandes quarterbacks de la historia. Ganó cuatro títulos con San Francisco en los 80’s y a principios de los 90’s, fue a terminar su carrera en Kansas City, donde estuvo muy cerca de disputar otro SB. Montana estuvo invicto en Super Bowl’s, además de ganar los cuatro que jugó su balance de touchdowns/intercepciones en esos cuatro juegos fue un envidiable 11/0. Siempre brilló en la liga y siempre lo hizo con camiseta roja, tal y como será el color que caracteriza la definición del próximo 2 de febrero.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 21 de enero de 2020
Rojos furiosos
por Miguel Meléndez
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La postemporada de la NFL nos deja a los San Francisco 49ers y a los Kansas City Chiefs como aspirantes al título, el cual definirán el próximo 2 de febrero cuando se dispute el Super Bowl LIV. Son equipos con similitudes, más allá del color de su camiseta. Ambos cuentan con mucho talento en sus líneas, mariscales jóvenes, jugadores de alto impacto y entrenadores suficientemente creativos como para explotar toda la materia prima a disposición.
No debiera sorprender la llegada de los Chiefs al Super Bowl, luego de haberse quedado en la final de conferencia el año pasado. Se nota que aprendieron de los errores y sobre todo, se nota que han desarrollado matices en su juego. Su fortaleza son los pases y tiene que serlo con Patrick Mahomes, quien en muy poco tiempo se ha consolidado como un jugador top en la liga. Además de su talento natural para lanzar pases largos, se ve que interpreta mejor las situaciones dentro de una ofensiva que genera muchas situaciones de uno contra uno. Puede ser Tyreek Hill, puede ser Travis Kelce o hasta puede ser Sammy Watkins. Cualquiera de ellos puede romper el partido con alguna gran recepción, como bien lo hicieron el domingo ante los Tennessee Titans (35-21).
Hill es el jugador más veloz del torneo y es veloz en todo sentido. Corre y se desmarca en un pestañeo, es el arma ideal para Mahomes quien gusta de lanzar pases de alto riesgo. Lo bueno de tener a tantos receptores de calidad es que se abre un abanico de opciones, sobre todo si las defensas se enfocan en neutralizar a uno en particular. El domingo, hubo secuencias en que los Titans iban sobre Kelce, lo cual dejó mucho espacio para que atacaran Hill y Watkins, autores de tres touchdowns que fueron claves para el triunfo que se dio mediante otra remontada, luego de estar 10 puntos abajo en el segundo cuarto.
La versatilidad de este conjunto es tal que pueden anotar consumiendo mucho tiempo (qué importante es Damien Williams en ese rol) o en series de dos minutos o menos, como bien lo hicieron en los últimos cinco minutos de la primera mitad. De forma relampagueante, un envío de Mahomes a Hill y después, una escapada de Mahomes pusieron arriba a Kansas City. Después solo tuvieron que liquidar el resultado. Impactan esas ofensivas tan fluidas y sobre todo, por su rápida ejecución. Lo mejor del caso es que no se empeñan solo en pasar y siempre están apegados a su plan, tal como fue el partido contra los Texans. En ello se puede captar la experiencia de Andy Reid que está reluciendo en estos playoffs y cuyas decisiones han sido positivas para su equipo. Los Chiefs llegarán a pelear el título y justo cuando juegan en su mejor nivel.
De igual manera, los 49ers lograron dominar a los Green Bay Packers (37-20) el domingo en la noche. Un triunfo macizo que se explica a partir del sistema ofensivo de San Francisco, donde los linieros además de estar sincronizados tienen muy bien aprendidas sus asignaciones y eso se percibe cuando corren con el balón. Bloqueos de frente y en zona, abriendo enorme espacio para quien sea que esté alineado de corredor. Raheem Mostert fue quien sacó todo el provecho y antes de llegar al intermedio ya había superado las 100 yardas y había anotado tres de sus cuatro touchdowns. El dominio llega a ser demoledor, marcando presencia en el scrimmage en cada jugada, complementando fuerza con velocidad. Por un momento, los Niners parecían indefendibles cuando acarreaban.
Fue tan superior el equipo de San Francisco corriendo, que Jimmy Garoppolo apenas tuvo que lanzar ocho pases en todo el partido. La fórmula perfecta, la cual ya habían implementado con éxito en la ronda anterior. Los 49ers tienen muy buenos jugadores, algunos de ellos de nivel top en sus posiciones, como George Kittle y Kyle Juszczyk, y otros de importante presencia como Emmanuel Sanders, pero al final son todos parte de un sistema implementado por Kyle Shanahan que por fin puede ejecutarlo en su esplendor, al tener a casi todos sus jugadores disponibles, algo que no pudo ocurrir en sus primeros dos años al frente de este conjunto.
Si la ofensiva luce dominante, la defensiva lo es quizás aún más. No solo tacklean y derriban oponentes. Persiguen y presionan a toda velocidad, llegando a colapsar el pocket en varias secuencias. Suelen mandar blitz, mezclando movidas con los linebackers e incluso con los esquineros, quienes desde sus posiciones pueden crear caos frente a cualquier pasador, así lo han hecho en todo el año y así fue contra Aaron Rodgers, quien tuvo una fatídica primera mitad cometiendo errores que terminaron inclinando el duelo a favor de los Niners. Dentro de ese espectáculo defensivo, el novato Nick Bosa sobresale y en gran medida. Además de tener técnicas y destrezas propias de un buen linebacker, juega con mucho instinto y su velocidad impresiona cuando se mete por un costado para capturar a los rivales. Nick marca el tono para una defensiva que ha sido fundamental para la llegada de San Francisco a la definición.
Quizás muy pocos proyectaban este duelo hace algunos meses, considerando más que nada las campañas perdedoras que habían tenido los 49ers en años recientes. Pero lo concreto es que el final de la 100° temporada de la NFL nos presentará un duelo entre dos equipos que representan en buena medida el fútbol americano de la nueva generación. Velocidad y creatividad, talento y explosión. 49ers y Chiefs fueron evolucionando con el transcurrir de los partidos y mostrando variables, cuando vivían momentos complicados. Ambos equipos visten camiseta roja, un color que bien pudiera sugerir una idea del próximo Super Bowl. A priori, están las condiciones para tener una definición apasionante. Los jugadores y el nivel en que llegan ambos equipos invitan a ese vaticinio.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 14 de enero de 2020
Metódicos
por Miguel Meléndez
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A lo largo de esta temporada de la NFL, los San Francisco 49ers se han distinguido por jugar con una identidad clara, que se evidencia a partir de una fuerte línea ofensiva que brinda suficientes garantías para correr y lanzar. Así fue como el sábado derrotaron a los Minnesota Vikings (27-10), donde el dominio físico fue tal que terminaron arrasando en la línea de golpeo. Pudieron correr a destajo y apenas fue necesario lanzar en la primera mitad. En este partido, quien llevó el mayor peso fue Tevin Coleman, quien acarreó 105 yardas en 22 intentos con un touchdown. Fue la pieza principal y cada toque suyo con el balón tenía alguna relevancia. Jimmy Garoppolo lanzó un touchdown, pero solo tiró 19 pases. No fue necesario que probara más, ya que el buen juego terrestre le dio plenitud a todo el equipo.
La defensiva mostró la misma fuerza que sus pares de línea ofensiva, jugando con ímpetu y rompiendo el pocket contrario en varias secuencias. Lograron seis capturas (dos de Nick Bosa) y le interceptaron un pase a Kirk Cousins, por conducto de Richard Sherman. Esta unidad juega con soltura y variando muy bien sus esquemas de presión. En muchas ocasiones, atacan por los costados y eso resulta gracias a la velocidad de jugadores como Bosa, quien puede hacer esos movimientos que le permiten acechar a los contrarios. La incesante presión es su sello y también le ayuda a disimular problemas cubriendo pases, los cuales se han notado más con la caída de algunos titulares por lesión. Con 38:27 de dominio en ofensiva y una impecable presentación defensiva, los Niners siguen creciendo y tendrán en casa la final de conferencia.
Correr y desgastar al rival, pero también aprovechar errores y liquidar cuando sea el momento. Todo eso lo ejecutan los Tennessee Titans de manera tal que ridiculizaron a los Baltimore Ravens en su propia cancha (28-12). Todos saben que la ofensiva consiste en darle el balón a Derrick Henry, pero en este momento el corredor es irreducible. Fue responsable en dos tercios de las yardas obtenidas por su conjunto y básicamente, terminó cansando a los Ravens de tanto correr y golpear rivales. Si nos remontamos a la Semana 10, desde entonces Henry no superó las 100 yardas en solo una ocasión. Su producción es tal que le resta mucha carga a Ryan Tannehill, aunque de igual forma el mariscal de este conjunto resulta ser un aporte sustancial.
El sábado, Tannehill abrió el marcador con un pase de touchdown con Jonnu Smith y en el segundo cuarto, lanzó un bombazo de 45 yardas con Kalif Raymond para el 14-0 transitorio, inmediatamente después que la defensa detuviera a los locales en un 4th down. Para coronar las jugadas decisivas, el propio Henry fue autor de una jugada especial cuando se alineó como QB y sorprendió lanzando un pase que terminó en touchdown de Corey Davis, el cual prácticamente selló el resultado. No solo emplean un football de vieja escuela, sino que saben cuándo y cómo mandar jugadas que pueden ser cruciales. En este juego, aprovecharon cada error de Baltimore, los tres balones perdidos de Lamar Jackson y los dos intentos mal jugados en 4th down. Ahora mismo lucen imparables y sus recientes triunfos no debieran sorprender, pese a haber entrado a los playoffs en la última posición.
En postemporada, es necesario contar con un entrenador curtido que tome buenas decisiones y sobre todo que mantenga enfocado a su equipo en las difíciles. Se notó que Andy Reid mantuvo a sus Kansas City Chiefs concentrados pese a comenzar en desventaja de 24 puntos. Dos maniobras de los cuadros especiales le dieron vida a un equipo que nunca perdió la calma pese a la expresiva diferencia del primer cuarto y fue así como Patrick Mahomes y compañía comenzaron a urdir las jugadas, una por una. Sin apurar, sin improvisar. Antes del intermedio habían borrado el déficit de 24 y llegaron al cuarto período anotando siete touchdowns consecutivos. Tan extraña como eficiente fue la producción de los Chiefs a partir del segundo cuarto y su metodología nunca estuvo en duda, pese al mal comienzo.
Mahomes estuvo muy certero, con 321 yardas y 5 pases de touchdown. Damien Williams cumplió también anotando dos veces, pero el factor decisivo fue Travis Kelce. Aun sabiendo su colocación en la cancha, los Houston Texans nunca lo pudieron contener. Lo cubrían de a uno, de a dos y hasta de a tres, pero igualmente Kelce se desmarcaba y fue la mejor opción para los envíos de Mahomes. En este juego, Kelce sumó 134 yardas en 10 recepciones, con tres touchdowns y fue importante para el triunfo (51-31), en el que Kansas City terminó dominando, gracias a su plan de juego que siempre mantuvieron y por lo mismo, jugarán la final de conferencia en su estadio.
Es probable que los Green Bay Packers no luzcan como un equipo dominante, pero de igual manera sus buenos comienzos los han impulsado a ganar 14 de sus 17 partidos, en el debut de Matt LaFleur como director técnico, cuyo sistema lo ha implementado con el transcurrir de la temporada. Uno de los beneficiados de ese sistema es Aaron Jones, quien ahora tiene un rol preponderante dentro de la ofensiva, logrando que el equipo no dependa estrictamente de Aaron Rodgers para ganar. El domingo, fue opción principal en varios tramos del duelo ante los Seattle Seahawks (28-23), anotando dos veces en la primera mitad, en un partido en que los Packers llegaron al intermedio con ventaja de 18 puntos, la cual pudieron resistir pese a la insistencia de Russell Wilson.
Ciertamente, Rodgers ya no tira 400 yardas en cada partido ni está batiendo récords pasadores. Lo bueno del caso es que está realizando jugadas en momentos importantes. El domingo, encontró dos veces a Davante Adams en jugadas que acabaron en las diagonales y en la última ofensiva, Rodgers volvió a encontrar a Adams en un envío preciso en 3rd down y luego de la advertencia de los dos minutos, Rodgers encontró a Jimmy Graham, quien llevó el balón justo a la marca del 1st down y así, terminó asegurando el triunfo para Green Bay. Los registros de Rodgers no fueron nada espectaculares: 16 pases completos sobre 27, además de 243 yardas por aire y dos touchdowns. Lo importante fue que en situaciones obvias de pase, Rodgers jugó como uno de los grandes, como lo ha sido en casi toda la última década. Esta es una versión pragmática de los Packers, pero no por ello menos peligrosa. El plan de LaFleur y la experiencia de Rodgers son buenas armas de cara a la final de conferencia, que jugarán de visita.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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martes, 7 de enero de 2020
Incómodas visitas
por Miguel Meléndez
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Al comenzar los playoffs de la NFL, los Tennessee Titans asomaban como un equipo que podría sorprender en la primera ronda, en parte por el buen cierre de campaña y también, por contar con Derrick Henry, quien no solo es el mejor corredor de la liga sino que es uno de los jugadores más dominantes en la actualidad. Henry fue la principal razón por la que los Titans eliminaron a los New England Patriots (20-13 a domicilio). Le daban el balón, corría, seguía bloqueos y en el camino, machacaba rivales que solo estorbaban su paso. Los Pats nunca tuvieron forma de contenerlo y la ventaja con la que se fueron los Titans al intermedio terminó siendo suficiente para liquidar el partido y de paso, a los campeones vigentes.
En el partido, Henry sumó 182 yardas en 34 acarreos con un touchdown, además de otras 22 yardas mediante una recepción. Esta actuación es un reflejo de cómo han sido varios de sus partidos a través del año y también fue la expresión mayor de la ofensiva de Tennessee: correr y correr mucho, desgastar al oponente y de ser necesario, lanzar para tener algo de balance. Aunque no fue necesario esto último, ya que Ryan Tannehill totalizó apenas 72 yardas en 8 pases completos que tiró en todo el juego. La metodología de Mike Vrabel cobra mayor credibilidad gracias a esta sólida actuación en Foxboro y les hace pensar en dar otra sorpresa, cuando les toque visitar a los Baltimore Ravens. Tener a Henry es un buen punto de partida antes de otro complejo desafío.
Kirk Cousins tuvo una campaña regular muy productiva, bordeando el 70.0% de pases completos y situándose dentro de los cinco pasadores con mejor rating (107.4), pero seguía cargando con el estigma de desaparecer en partidos de alta dificultad. El domingo rompió con ese patrón, siendo parte de una espléndida estrategia de los Minnesota Vikings, quienes desde el primer cuarto incomodaron a los New Orleans Saints en su propio estadio. En ofensiva, fueron combinando acarreos con pases de manera tal que se volvieron impredecibles para los Saints. Dalvin Cook fue muy importante sumando 130 yardas en 31 toques con dos touchdowns por tierra. A su vez que la defensa exhibió diferentes formaciones que complicaron a Drew Brees, quien no tenía mucho tiempo para lanzar y a Alvin Kamara, quien no pudo ser factor pese a convertir un touchdown.
A todo eso se sumó Cousins, quien mostró aplomo y sobre todo, criterio para resolver bajo presión. Impresionó ver el toque que puso en algunos envíos, sobre todo los dos últimos en la prórroga que impulsaron al triunfo de los Vikings. Puntería y sincronía para conectar con Adam Thielen y luego, calma y precisión para hallar a Kyle Rudolph en la jugada del triunfo (26-20). En el momento de mayor tensión, apareció Cousins en modo elite, ese estado al que siempre aspiró y que pretende situarse en esta postemporada. Después de 15 años, el equipo de Minnesota vuelve a ganar de visita en playoffs y Cousins fue parte trascendental para un triunfo que fueron construyendo paso a paso. Les espera un viaje a la bahía californiana, para enfrentar a los San Francisco 49ers. Se medirán con el mejor conjunto de su conferencia, pero los Vikes llegarán con un ímpetu que les hace encarar el juego sin temores.
A lo largo del año, no les ha sobrado nada a los Seattle Seahawks. Muchos partidos trabados, de marcador cerrado, de trámite parejo. Así fue la tónica en su visita a los Philadelphia Eagles. En muchas jugadas, Russell Wilson tuvo poca protección dada la presión de Fletcher Cox y otros defensivos. Por lo que Russell, fiel a su costumbre, debió improvisar en varias secuencias y además, debió arreglárselas con un plantel que se ha reducido a causa de las continuas lesiones. Completó pases con seis compañeros distintos y quien más sobresalió fue D.K. Metcalf, un novato que ha crecido a grandes pasos, por mérito propio y también ante la necesidad de receptores confiables para el mariscal Seahawk. El domingo fue factor, con siete recepciones – dos de ellas acabaron siendo decisivas: en el tercer cuarto, para estirar la ventaja a 11 puntos y en la última serie del partido, atrapó un pase en 3rd down que terminó sellando el triunfo (17-9).
En este juego, la defensa también hizo su parte logrando siete capturas y otros nueve golpes sobre los QB’s de Philadelphia (Carson Wentz y Josh McCown, quien entró de relevo). Fue el complemento necesario para un partido de poco brillo, pero lo suficiente en cuanto al desempeño para que Seattle se instale en la próxima etapa. Deberán visitar a los Green Bay Packers. Contra Aaron Rodgers, contra Za’Darius Smith y contra el frío que habrá en Lambeau Field a la hora del partido. Es probable que los Seahawks necesiten mucho más que un rendimiento como el exhibido en el reciente juego, si pretenden seguir en competencia.
No jugó de visita, pero Deshaun Watson cuajó una actuación excepcional y cuando su equipo más lo requería. Promediando el tercer cuarto, los Houston Texans perdían 16-0 y como estaba la situación, era casi improbable una remontada. Una maniobra de J.J. Watt despertó a todo el equipo y luego, Watson comenzó a operar con su ofensiva. Rompió el cero con una escapada de 20 yardas, de las cuales en casi 10 arrastró a dos rivales hasta meterse a las diagonales. En el cuarto período, siguió encontrando a DeAndre Hopkins y a todos los receptores y con un pase a Carlos Hyde, el marcador se revirtió a 19-16. Lo mejor ocurrió en la prórroga, cuando resistió dos golpes simultáneos y se mantuvo en pie para encontrar a Taiwan Jones, quien corrió hasta la yarda 4, abriendo el camino al gol de campo decisivo a favor de los Texans (22-19).
Aquella última jugada es el sello de Watson, quien puede sacar jugadas de la nada aún si tiene que resistir castigo en cada partido – de hecho, ante los Bills fue capturado siete veces. Pese a la cuestionable gestión de Bill O’Brien, el conjunto de Houston se mete a la ronda divisional, en gran medida por la magia de su mariscal de tercer año quien ya se afianza como uno de los grandes en toda la liga. El próximo desafío: una visita a los Kansas City Chiefs. Deshaun Watson por parte de los Texans, Patrick Mahomes del lado de los Chiefs. Se antoja un duelo que podría regalar talento por montones y jugadas de alto impacto, como las que supo hacer Deshaun el sábado, en su primer triunfo en playoffs.
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martes, 31 de diciembre de 2019
Lo que quedó y lo que vendrá
por Miguel Meléndez
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Una década después, los Patriots vuelven a jugar comodines. La derrota en casa en la última fecha regular, dejó a los New England Patriots en tercer lugar y con ello, sin la ansiada semana libre en la primera ronda de los playoffs de la NFL. Aquella caída ante los Miami Dolphins alteró el mapa de toda la conferencia y también la planificación de los Pats, quienes de seguir avanzando deberán ganar eventuales partidos de visita para volver al Super Bowl. Llegarán a los playoffs con la mejor defensiva de la liga (14.1 puntos permitidos por partido), pero cerraron la campaña regular perdiendo tres de los últimos cinco partidos. Tom Brady registra su porcentaje más bajo de pases completos en seis años (60.8%) y su rating más bajo de toda la década (88.0). Jugarán de locales el sábado, pero tendrán el rival más difícil que a priori les podría tocar. Tendrán enfrente a los Tennessee Titans, que cuentan con el rey corredor de este año en la figura de Derrick Henry, quien corrió 211 yardas y anotó tres veces en el último partido, finalizando el año con 1.540 yardas y 16 touchdowns. Y como si fuera poco, Ryan Tannehill viene jugando el mejor football de su carrera y en las bandas está Mike Vrabel, quien conoce bastante bien a los Patriots, desde sus años como jugador. Los Pats bien pudieran llegar lejos una vez más, pero el escenario quedó particularmente complejo después de una derrota que seguramente no estaba en los planes de nadie.
Expectación en la bahía. En un partido definido por centímetros (literal), los San Francisco 49ers aseguraron la primera posición en su conferencia y con ello, la posibilidad de jugar todos los playoffs en su estadio. Serán los primeros playoffs de este conjunto bajo la dirección de Kyle Shanahan y los primeros de Jimmy Garoppolo como titular, aunque la puesta a punto la vivieron durante todo el presente mes. Ganaron tres de los últimos cinco partidos, y cada uno de ellos fue definido por cinco o menos puntos. Ganaron de local y de visita, y quizás lo más valorable fue el carácter que siempre mostraron en diversos ambientes, bajo la lluvia de Baltimore, en el domo de New Orleans y en medio del bullicio de Seattle. Los Niners no solo juegan bien, sino que lo hacen con creatividad sacando varios motions, y variedades de formaciones. En el último tiempo han cambiado su tendencia y están pasando como prioridad. Jimmy G juega con más aplomo y de a poco ha reducido sus errores, cuentan con George Kittle, quien debe ser el mejor ala cerrada de la liga y por margen kilométrico, Emmanuel Sanders ha sido un buen aporte desde su llegada y Deebo Samuel se ha vuelto cada vez más fundamental. Bordearon los 30 puntos de media por partido (2° en la liga) y ganaron 13 partidos pese a tener varios lesionados durante la temporada. En defensa, también cuentan con buenas armas. Nick Bosa causó impacto inmediato en su año de novato, Fred Warner ha crecido una enormidad como linebacker y además, cuentan con un esquinero de amplia experiencia como Richard Sherman. Será difícil este equipo en playoffs y jugando en su casa, tienen razones para ilusionarse.
Eagles, en modo survival. A pesar de haber perdido por lesión a casi todos sus jugadores claves, los Philadelphia Eagles ganaron sus últimos cuatro partidos que les valieron la clasificación. Ciertamente, no son una máquina de jugar football, pero han hecho lo suficiente para ganar los partidos. Carson Wentz jugará sus primeros playoffs y merece crédito por su actual campaña. Además de ajustarse a todas las lesiones de sus compañeros, juega con escasa protección de sus linieros (37 capturas sufridas). Aún así, se las ingenió para sumar 27 pases de touchdown a cambio de solo 7 intercepciones. Para tenerlo en cuenta, estos fueron los jugadores que acarrearon o recibieron pases en el reciente partido ante los New York Giants: Boston Scott, Miles Sanders, Dallas Goedert, Joshua Perkins, Deontay Burnett y Greg Davis. Algunos de ellos ni siquiera tenían cabida al comenzar la liga, pero han aparecido ante la baja de jugadores insignes como DeSean Jackson y Alshon Jeffery. Llegarán en buena racha a los playoffs, los terceros consecutivos con Doug Pederson, quien ha tenido que variar notoriamente sus esquemas ofensivos, orientando el juego más a los pases cortos y las series sostenidas. Su récord fue un discreto 9-7, pero al haber ganado la división podrán jugar en casa el partido de wildcard frente a los Seattle Seahawks, quienes cerraron el año perdiendo tres de sus últimos cuatro partidos. Se enfrentaron en noviembre y ganó Seattle 17-9, pero dado el momento en que llegarán ambos equipos a los playoffs, ese antecedente queda muy lejano y hasta podría ser inútil.
Green Bay: luciendo menos, produciendo más. En el primer año de Matt LaFleur como director técnico, los Green Bay Packers ganaron 13 partidos y con ello, el derecho de descansar en la primera ronda de los playoffs. El proceso ha pasado por altos y bajos, pero en la mayoría de los casos han encontrado formas de ganar partidos, muchas veces apoyados por fuertes comienzos de Aaron Rodgers o en otras, por remontadas lideradas por el mismo Rodgers, como ocurrió en la Semana 17 donde ganaron después de ir abajo por 14 puntos al intermedio. Aaron Jones se ha consolidado como una pieza clave, corre muy bien con el balón y es una opción confiable en pases cortos, dando pie a jugadas del tipo Jet Sweep, las cuales no se veían antes en Lambeau Field. En la temporada, Jones sumó 1.558 yardas totales y 19 touchdowns, empatado con Christian McCaffrey como el mejor del torneo. Su contribución le ha dado aire a Rodgers, quien no ha requerido de producciones monstruosas. De hecho, Rodgers apenas tuvo dos partidos de +400 yardas, pero su balance de touchdowns e intercepciones es un respetable 26/4. La defensiva ha tenido sus momentos, pero en cuanto a jugadores sus mayores contribuciones vinieron de parte de Preston y Za'Darius Smith quienes han hecho valer sus fichajes en agencia libre desde el comienzo de esta liga. Fueron responsables de 25.5 de las 41.0 capturas de los Packers y saben como quitarse bloqueadores ocupando distintas posiciones. En la temporada, lograron ocho triunfos en partidos definidos por ocho puntos o menos. Un hecho no menor, el saber liquidar partidos. Eso puede ser una virtud para Green Bay, que jugará en casa en la ronda divisional.
Lunes negro, franquicias oscuras. El fin de temporada regular dejó a dos coaches damnificados. Freddie Kitchens fue despedido después de apenas un año al mando de los Cleveland Browns, mientras que Pat Shurmur corrió la misma suerte tras dos campañas con los New York Giants. El caso de Kitchens confirma las dudas que habían previo al comienzo de la temporada, sobre su capacidad de comandar un conjunto lleno de expectativa y sobre todo, con muchos egos. No solo no fue capaz, sino que además nunca hubo disciplina, cosa que los Browns mostraban cada semana cometiendo infracciones de toda especie, la peor sin dudas fue ese golpe con el casco de Myles Garrett a Mason Rudolph. Kitchens es el noveno coach despedido en los últimos doce años en Cleveland. Pasan los entrenadores y sigue la inestabilidad. Por parte de Shurmur, nunca pudo establecer un proyecto, dejando como resultado un equipo débil y con muchas dudas, partiendo por el puesto de quarterback. ¿Se retira Eli Manning? ¿Daniel Jones podrá ser el mariscal del futuro? Shurmur deja New York con apenas nueve triunfos en dos años y la franquicia parece ir a la deriva, después de la salida de Tom Coughlin, hace ya cuatro años.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
martes, 17 de diciembre de 2019
El método Bills
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
A dos semanas del cierre de campaña regular en la NFL, los Buffalo Bills ya tienen asegurada su presencia en playoffs, sus segundos en tres años. El mérito de los Bills radica en ser un equipo definido por la defensa, la cual está bien armada y capacitada para enfrentar cualquier desafío, como lo ha demostrado durante el año. En su reciente triunfo ante los Pittsburgh Steelers, la defensa marcó el tono del partido, tackleando fuerte, confundiendo al rival con esquemas de presión y obligando a probar jugadas poco vistas.
Si bien el marcador siempre estuvo parejo (17-10, al final), fueron los errores acereros y robos de balón los que inclinaron el asunto a favor de Buffalo. Abrieron el marcador luego de un horrendo despeje que dejó a los Bills a solo 40 yardas del endzone. En el proceso, Josh Allen corrió 12 yardas en un 3rd & 18 y en la siguiente jugada, completó un pase en 4th down. Para entonces, la defensiva había robado un balón y al poco rato iba a robar otro más gracias a un balón suelto, el cual se originó de una inusual formación wildcat que estaban probando los Steelers, a raíz de la incapacidad para sumar yardas con jugadas convencionales.
En la segunda mitad, Pittsburgh llegó a ponerse arriba en el marcador, pero los Bills siempre estuvieron apegados a su plan de juego. Es muy interesante la secundaria. En general, cubren muy bien los pases, jugando con mucha sincronía entre sí. Interceptaron cuatro pases a Devlin Hodges y en cada uno ellos, anticiparon las decisiones del QB. Tre’Davious White se quedó con dos de esos balones (acumula seis en el torneo) y en el final del juego, Jordan Poyer y Levi Wallace liquidaron el juego con las otras dos intercepciones. Y además, en algunas jugadas los safeties sorprendían presionando al mariscal contrario, tal cual como ocurrió con Micah Hyde en varias secuencias.
La defensiva ha cargado con el equipo y así lo demuestran siendo la segunda mejor unidad en cuanto a puntos permitidos (15.9 por partido) y como si fuera poco, en siete ocasiones han dejado a sus rivales por debajo de las 300 yardas. En cierta medida, ayudan a subsanar las complejidades que vive la ofensiva, que a pesar de producir los puntos necesarios para ganar partidos, en el proceso demuestra una inconsistencia que en ocasiones les ha impedido cerrar encuentros antes de lo estimado.
Josh Allen tiene condiciones y de a poco va limitando sus errores (18 touchdowns, 9 intercepciones). Ha ido mejorando su precisión, pero todavía sufre cuando le ponen presión. Hay buenos jugadores como Devin Singletary, John Brown y Cole Beasley. Pero la falta de buenos jugadores complementarios deja corto al plantel y por ahí se explica que en ocho ocasiones han anotado 20 puntos o menos.
De todas formas, es valorable que el proyecto de Sean McDermott haya encontrado una forma a partir de una sólida defensa que les ha permitido instalarse como un equipo competitivo dentro de su conferencia. Esa base les hace pretender una buena postemporada, aun cuando tengan que jugar posiblemente fuera de casa y tengan que enfrentar a mariscales del calibre de Deshaun Watson, Patrick Mahomes, Lamar Jackson y Tom Brady (a estos dos últimos ya los enfrentaron previamente). En el pequeño Orchard Park, se construye una gran fortaleza y como han dicho sus jugadores, solo piensan en crear su propia historia.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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