jueves, 28 de diciembre de 2017
Un buen síntoma
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
En Navidad, pude observar tres partidos seguidos de NBA: Sixers-Knicks, Cavaliers-Warriors y Wizards-Celtics. Más allá de ese especial maratón de partidos, pude ver básquetbol de gran nivel. Competitivo, bien jugado y con un alto ritmo. Me detengo en esto último. El ritmo, o como bien se dice en inglés: game pace. Esos tres partidos navideños fueron buenos porque tuvieron un ritmo sostenido, lo cual derivó en algo entretenido para ver.
Nada de eso es casual y nada de eso es novedoso a esta altura. Cualquiera que siga la NBA con relativa frecuencia, sabe que el flujo de los partidos ha cambiado en los últimos años y con ello, han subido los promedios anotadores. Para tener en cuenta: en la temporada 2013/2014, hubo 17 equipos que promediaron 100 ó más puntos a través de todo ese año, mientras que en el actual curso 26 de los 30 equipos están promediando al menos 100 unidades por partido. Claro y preciso, el juego se volvió más ofensivo y con ello, los partidos son mucho más ágiles y atractivos que hace algunos años.
A título personal, debo decir que siempre me cargó el baloncesto que imperaba en buena parte de la década pasada. Eficiente defensiva + ofensivas lentas que rara vez pasaban los 100 puntos. En la parte defensiva, todo bien. No hay que ser erudito para saber que en este deporte es primordial la defensa, pero eso más ataques de media cancha que agotaban todo el reloj de tiro en cada posesión era a la larga una fórmula tediosa y hasta aborrecible. Mientras escribo esto, me acuerdo mucho de los Pacers de Rick Carlisle, quienes practicaban esa metodología y hasta anduvieron cerca de unas finales. Los Pistons campeones del 2004 también tenían esos matices, pero con una ofensiva algo más dinámica gracias a sujetos como Chauncey Billups y Richard Hamilton.
Por suerte, el deporte es cíclico y son iguales de cíclicas las formas de jugar. En esos mismos años, estaban los Suns de Steve Nash y Amare Stoudemire, con el señor Pringles en la dirección técnica (a.k.a. Mike D'Antoni). Nunca llegaron a las finales pese a haber tenido varias campañas prolíficas pero dejaron un gran aporte para la posteridad: movimientos continuos, muchos pases y más lanzamientos. Jugadores ágiles, sueltos, en un esquema fresco, ideal para imponer velocidad e intentar romper defensas rígidas. Esos Suns eran espectaculares y tenían varios conceptos que ahora son cotidianos en la NBA actual.
Una diferencia puede estar en los roles de los jugadores, aquel equipo de Phoenix jugaba con posiciones definidas en la pista. Nash era el armador y jugaba de armador, Amare era ala-pívot y jugaba de ala pívot, y así sucesivamente. En el basket de estos días, las posiciones son muy relativas. Draymond Green es un ejemplo de versatilidad. Nominalmente es alero, pero en la práctica juega de alero, armador y hasta de escolta, atacando y defendiendo todo el partido. No es raro que sus registros sean de triple decena -como supo hacerlo el lunes pasado- o cercanos a esa marca, dadas sus cualidades que encajan perfectamente en el sistema de los Golden State Warriors. Esas cualidades lo llevan a ser un buen tirador como también un respetable pasador.
Esta aceleración del juego e inclinación por los triples ha hecho cambiar también a los pívots. Estos también deben ser versátiles (algo aparte: cómo criticaban a D'Antoni en su momento, cuando ponía a Pau Gasol a tirar triples). Qué espectacular es Joel Embiid, puede dominar cerca del aro como también puede meter triples con total naturaleza. Encima, es garantía en los rebotes y hasta con algunas tapas. Embiid, con poco más de un año de la liga, ya se convirtió en una pieza fundamental de los Philadelphia 76ers. Un equipo que, después de tankear descaradamente por varios años, ha integrado esta forma "moderna" de jugar. Rotaciones, pases, muchas cortinas, muchos tiros. Todo muy fluido, cuando sale bien. Aún están en proceso, aún cometen fallos, pero estos Sixers ya tienen su forma de juego y con integrantes idóneos. Hasta ya encontraron su armador con Ben Simmons, un candidatazo al premio de mejor rookie de este año.
En la actual NBA de muchos tiros y de muchos puntos, hay una técnica distinta, hay más pases (un buen signo de mayor juego colectivo) y sobre todo, hay más velocidad. Los Warriors, los Rockets y hasta los Sixers parecen volar a veces, por la forma en como mueven la pelota, pero los Wizards muestran otro sentido de velocidad, reflejado en sus dos bases. Cuando John Wall y Bradley Beal se lanzan en carrera, parecen imparables. Vuelan libremente por la pista, al ritmo de un buen contra ataque. Muy frenético, muy atrapante. Pueden hacer daño metiendo pases fulminantes, tomando tiros difíciles y hasta terminando jugadas con espectaculares volcadas. Un juego más individual tal vez, pero igualmente atractivo y que encaja muy bien en el basket actual.
A los más noventeros no les gusta mucho esto. Dicen que no hay defensas (quizás tengan algo de razón), dicen que los Warriors ganan fácil (que yo sepa, los gloriosos Bulls también tenían muchos partidos sencillos en temporada regular) y dicen que esto no es básquetbol. La verdad, es que esto sí es básquetbol. Más fresco, más acorde a este tiempo y hasta más mejorado incluso. Quienes tuvimos que aguantar a equipos que jugaban a desinflar el balón (¡tremendo concepto! el crédito va para el coach Carlos Morales), celebramos el basket de esta década. En las pistas de la NBA, nunca se corrió tanto como ahora y los partidos nunca fueron tan ágiles como ahora. Qué bueno que sea así, porque estamos viendo un buen espectáculo. Y tomando como base esta forma de juego, no suenan descabelladas las recientes palabras de Kareem Abdul-Jabbar, cuando dijo que la NBA será la liga del futuro en Norteamérica. Este basket invita a creer en aquello.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 14 de diciembre de 2017
De todo un poco
por Miguel Meléndez
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Qué impreciso estuvo Matt Ryan frente a los Saints. Lanzó tres intercepciones, de las cuales dos fueron responsabilidad suya, rifando el balón sin darle ventaja alguna a sus receptores. Eso sí, hay que mencionar que el retorno de Devonta Freeman a la alineación de los Falcons fue importante para la victoria, gracias a su velocidad y lectura para atacar espacios, ayudo a mover las cadenas y así prolongar el tiempo de posesión en favor de su equipo. Otro detalle, fue su mejoría en terceras oportunidades. Pasaron del nefasto 1/10 frente a los Vikings a un muy respetable 7/12 en este desafío. Como bien se sabe, las conversiones en 3° down suelen marcar el camino de un equipo.
El duelo entre los Seahawks y los Jaguars dejó varios conceptos interesantes. Para el equipo de Jacksonville fue muy valiosa esta victoria, no solo por la carrera rumbo a los playoffs, en la que disputa el título divisional con los Titans, sino que por la complejidad del desafío frente a un equipo experimentado y muy difícil de doblegar. Así como en New Orleans está Alvin Kamara, en Jacksonville figura Leonard Fournette. Su explosividad impacta y causa grandes efectos en la producción de los Jaguars. El domingo, sumó 101 yardas en 24 acarreos con un touchdown y fue el quinto partido del año en el que obtiene la centena de yardas terrestres. El éxito en las corridas es el soporte para que Blake Bortles juegue con más comodidad. Por cierto, excelente el toque de Bortles en sus dos pases anotadores.
Como se anticipó previo al partido, la defensa de los Jaguars presionó toda la tarde a Russell Wilson. El resultado: tres intercepciones, dos capturas y varios golpes más. Hay que destacar que dos de esas intercepciones, fueron en pases donde Wilson estaba presionado y se vio forzado a lanzar a lugares donde habían más defensivos de los Jags que ofensivos de los Hawks. De aquí, se desprende esta conclusión: el # 3 de Seattle está jugando solo, realmente solo. Casi sin protección y con escaso apoyo de sus corredores, Wilson está corriendo por su vida en cada partido. Como bien comentaba mi compañero Christopher Holmes en el podcast de NFL Chile, eso se ve muy bien para los highlights pero a la larga resulta contraproducente.
Tienen suerte los Eagles de tener como mariscal reserva a Nick Foles, quien tiene algunos años de experiencia como titular de la NFL con las mismas Águilas, además de haber disputado un partido de playoffs. La lesión de Carson Wentz (quien estaba firmando una temporada con categoría de MVP) alteró todo el flujo del equipo de Philadelphia, el cual marchaba de manera impecable en buena parte gracias a la evolución de su joven estrella y en el que apunta a tener al menos un partido de postemporada en su estadio. Habrá que ver como será el plan que tenga Doug Pederson, ahora sin Wentz en su alineación. ¿Seguir jugando el mismo sistema aún con Foles o darle mayor énfasis a los acarreos? una seria interrogante que será resuelta en los próximos partidos.
En cuatro de sus últimos cinco partidos, los Steelers vencieron por diferencia de tres puntos o menos. El duelo del domingo pasado frente a sus archirrivales Ravens estuvo muy al limite. Comenzaron 14-0 en el cuarto inicial, luego en el tercero se fueron abajo por 20-31 y eventualmente, lograron remontar para terminar imponiéndose por 39-38. Se puede interpretar de distintas formas. Por un lado, estamos viendo a un equipo de Pittsburgh que encuentra maneras de ganar y sobreponerse a complejidades en partidos de alta intensidad. Por otro, esas remontadas se han dado por comienzos lentos o bajones muy pronunciados como los que evidenciaron ante Baltimore. La defensa es permeable y ante eso, tienen que aparecer los Killer B's para llevar todo el peso productivo.
El domingo, Ben Roethlisberger terminó con 506 yardas de pase (lleva tres partidos con +500 yardas, récord de NFL) en ¡66 intentos de pase! Sí, 66 pases lanzados en un partido. Muy llamativa será esa cantidad de intentos, pero nunca es muy recomendable irse solo por los pases. Pueden salvar algunos partidos, pero al final del camino siempre se requiere de una mayor producción global. Por aspectos así, cuesta todavía creer en los Steelers como genuinos contendientes al Super Bowl.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
jueves, 7 de diciembre de 2017
Incoherencias
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
A lo largo de esta década en la NFL, los directivos de la liga encabezados por el comisionado Roger Goodell han enfatizado una y otra vez en el cuidado de los jugadores, especialmente en la prevención a los golpes en la cabeza, ajustando detalles en el reglamento e incrementando los personal fouls, a raíz de esos mismos golpes o bien de impactos que lucen muy violentos o contra jugadores que quedan indefensos ante una arremetida de un adversario. Eso se ha visto en muchos partidos, donde se cobran muchos golpes casco-a-casco, respetando en gran parte esos ajustes reglamentarios. Pero hay un aspecto considerable que va relacionado con los mismos golpes y que llega al terreno de las suspensiones. Curiosamente, la liga no reacciona de la misma forma cuando tiene que sancionar a jugadores por golpes intencionales.
Una prueba de ello ocurrió el domingo pasado. Durante el partido entre los New England Patriots y los Buffalo Bills, Rob Gronkowski le propinó un golpe tardío a Tre'Davious White, mientras este ya se encontraba en el suelo tras haber interceptado un pase. Con la jugada ya finalizada, Gronk se lanzó y lo golpeó por detrás. Fue penalizado por rudeza innecesaria pero no fue expulsado del partido. Eso sí, el lunes hubo una declaración del vicepresidente de la NFL, Jon Runyan, quien manifestaba: "sus actos no fueron incidentales, pudieron evitarse y pusieron al jugador rival en riesgo de sufrir una lesión seria". Hasta ahí, nada mal en el discurso. Pero la sanción de apenas un partido -que cumplirá el próximo lunes- dejó cuestionando a muchos alrededor de la liga sobre la forma en como se imparten sanciones ante acciones que supuestamente pretenden erradicar.
Un partido de castigo parece muy poco para una acción violenta y donde hubo intención de lastimar a otro jugador. Lo peor del caso es que ya han habido antecedentes similares y con igual sanción en la liga. Sin ir más lejos, el pasado 28 de septiembre, durante el juego entre los Chicago Bears y los Green Bay Packers, Danny Trevathan golpeó intencionalmente en la cabeza de Davante Adams, mientras este último intentaba atrapar un pase. Trevathan nunca disputó el balón, tan solo fue a golpear y hasta tomó distancia para lastimar a Adams, quien debió salir de ese partido por una conmoción cerebral causada por ese golpe. La liga sancionó en esa ocasión a Trevathan con dos partidos, pero el jugador de los Bears apeló a la causa (!) y su castigo fue reducido a solo un partido.
Muy irrisorio. Se vuelve hasta burlesco tomando en cuenta el insistente énfasis que ha hecho la liga en la prevención de esos golpes y con estas modestas sanciones, parece no actuar en coherencia con el discurso que se ha instaurado en los últimos años. Otro caso con igual sanción fue la pelea de Aqib Talib y Michael Crabtree, el pasado 26 de noviembre en el partido Denver Broncos-Oakland Raiders. Ambos fueron expulsados de la cancha por haberse agarrado a golpes en pleno partido, en un incidente que tuvo involucrados a más jugadores de los dos equipos. Tomando en cuenta este hecho y el episodio de la temporada pasada, cuando Talib le arrancó la cadena a Crabtree, la liga decidió suspenderlos con dos partidos cada uno, pero la sanción fue rebajada a uno después de una apelación.
Cuesta entender estas sanciones que parecen ser mínimas frente a situaciones antideportivas. El discurso de reducir los golpes a la cabeza y evitar las malas conductas es muy bueno y hasta aplaudible, pero la forma en como la NFL resuelve varios de estos casos no condice precisamente con ese discurso. Es extraño ver como hay sanciones peores por otros sucesos, pero por estos golpes mal intencionados y peleas casi gangsteriles, apenas se otorgan un par de semanas de suspensión. A veces, la liga se cae en algunos detalles. Y en este caso, está fallando groseramente. Con estos (mini) castigos, difícilmente se podrán reducir los malos comportamientos en la cancha.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 30 de noviembre de 2017
Las amenazas de diciembre
por Miguel Meléndez
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Siempre ocurre que, en el tramo final de competición en la NFL, hay una línea divisoria en cuanto a rendimientos. Primero, está el grupo de equipos relativamente afianzados que han ganado muchos partidos, son líderes divisionales y tienen casi lista su clasificación a los playoffs. Y el grupo que viene después, tiene a equipos que se aferran a los puestos de comodín o bien, son equipos que están repuntando y buscan arrebatar alguno de los últimos lugares en la siembra. De ese puñado, siempre hay equipos que toman ritmo y forma justo en las últimas fechas de la etapa regular, causando más de algún estrago y en algunos casos, llegando bien lejos en el torneo. En esta ocasión, hay tres equipos de esta especie a los que debemos considerar en las cinco semanas que restan en la presente temporada.
Carolina Panthers: 8-3, co-líderes división sur NFC
Se enredaron en octubre, cuando perdieron dos partidos consecutivos. Pero desde entonces, no cayeron más. Con cuatro triunfos seguidos, los Panthers ya alcanzaron a los New Orleans Saints en la cima divisional y tendrán tres de cinco partidos como locales durante diciembre. Cam Newton mejora lentamente su precisión, que alcanza el modesto 60.2% y mientras el # 1 combina pases desde el pocket con sus corridas, que han vuelto a ser más frecuentes, la figura de Christian McCaffrey se vuelve cada vez más importante. Ya no solo es el jugador que colocan en movimiento para distraer a los rivales, sino que se afianza como un arma dentro del esquema ofensivo de los Panthers. Para tener en cuenta: con sus 59 recepciones, McCaffrey es el segundo mejor entre corredores y está dentro de los 13 mejores de toda la liga en cuanto a atrapadas.
Además, la defensiva vuelve a marcar presencia, como lo ha hecho en las recientes semanas. Luke Kuechly ha sido el factor principal. En este momento, encabeza al equipo con 45 tackleadas, 3 pases interceptados y como si fuera poco, se dio el lujo de convertir un pick six que acabó siendo clave en el triunfo del domingo pasado frente a los New York Jets. En su retorno al equipo, Julius Peppers sigue dando muestras de su calidad. Lleva 8.5 capturas, un cuarto de todas las que registra su conjunto. El próximo partido será de visita en New Orleans, quien gane quedará como líder solitario de la división, el subsiguiente será en casa frente a los Minnesota Vikings y cerrarán de visita en Atlanta, a quienes ya vencieron en el primer encuentro. Dado su nivel ascendente, no habría que descartar una clasificación de los Panthers como campeones de su grupo.
Atlanta Falcons: 7-4, tercer lugar división sur NFC
Por varias semanas se estuvo dudando mucho de este equipo, especialmente de su ofensiva que no tenía la prolijidad que la distinguió durante el 2016. Después de la preocupante derrota en New England, las cosas empezaron a mejorar. Ganaron cuatro partidos de cinco y el conjunto muestra esa fluidez que los llevó a ser campeones de conferencia en la temporada pasada. El último partido fue el más productivo de todo el año. Registraron 516 yardas ofensivas, de las cuales 253 corrieron por cuenta de Julio Jones, quien además anotó dos touchdowns. Encima, Matt Ryan está mejorando su precisión con el transcurrir de los partidos y en las últimas dos semanas, han sabido cubrir la baja de Devonta Freeman con una sólida producción de Tevin Coleman, quien en el partido ante los Tampa Bay Buccaneers bordeó la centena de yardas terrestres y anotó en un par de ocasiones.
El triunfo de visita ante los Seattle Seahawks, en la jornada antepasada, fue valioso tomando en cuenta lo difícil que es para cualquier forastero jugar en la cancha de Seattle. Bajo un marco de mucha presión, la unidad ofensiva respondió bien con una apropiada estrategia que dio estabilidad y con ello, la oportunidad de anotar y tomar la ventaja que supieron mantener hasta el final. Desafíos así son los que necesitaba ganar el equipo de Atlanta. En la próxima jornada, les tocará recibir a los Vikings y después, solo tendrá partidos divisionales, entre ellos los dos enfrentamientos ante los Saints y ante los Panthers, en el cierre de campaña. Llegan en buena forma a la parte más brutal de su calendario.
Los Angeles Chargers: 5-6, segundo lugar división oeste AFC
Es cierto, los Chargers de
Keenan Allen es la principal opción de Rivers. Rápido y muy explosivo, se sitúa como el quinto mejor receptor de la liga en cuanto a yardas, con 927, además de ser uno de solo 11 jugadores con al menos 60 recepciones. Mucho ojo con los pateadores. Este es el equipo con la peor eficiencia en goles de campo (12/19, 63.2%) y la séptima peor eficiencia en puntos adicionales (27/30, 90%). Los fallos del coreano Younghoe Koo costaron dos derrotas a principio de temporada y su actual pateador, Nick Novak también ha tenido algunos problemas. Se sabe que en partidos cerrados, la diferencia puede pasar por los pateadores. Tienen tres partidos en casa y dos de visita, una de esas salidas será a Kansas City el 16 de diciembre. A lo mejor, ahí podría definirse una posible clasificación.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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jueves, 23 de noviembre de 2017
Disciplina vikinga
por Miguel Meléndez
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Una ofensiva que ejecuta las jugadas tal como son dictadas y que reparte el balón equitativamente, una defensa física y bien preparada, capaz de presionar y neutralizar cualquier amenaza que se les ponga enfrente y un entrenador que impone su sello, a tal punto de tener un conjunto que comete pocas infracciones. Todo eso reúnen los Minnesota Vikings, un equipo que ha tenido que adaptarse a diversas lesiones que han sufrido. Aún así, han encontrado la solución a cada problema y así es como rinden de forma consistente.
La temporada comenzó con un resonante triunfo sobre los New Orleans Saints, donde impresionó Sam Bradford quien era el quarterback titular de este equipo. En ese mismo partido, Bradford sufrió una lesión en una de sus rodillas, la que le impidió seguir compitiendo. Case Keenum lo relevó en la segunda semana y desde entonces, se ha mantenido como titular. Le tomó tiempo y un par de derrotas entre medio, pero finalmente se adaptó al sistema de juego, ejecutando correctamente sus pases, algunos de rápido desarrollo y otros, mediante fintas con sus corredores. No brilla ni mucho menos podría ser comparable a los pasadores de élite, pero cumple con su tarea y silenciosamente figura dentro de los diez pasadores más precisos del torneo, con un 65.7% de pases completos.
Keenum, además, se beneficia de una línea que ha mejorado ostensiblemente este año, después de haber permitido 38 capturas en 2016. En diez partidos jugados en el presente curso, Keenum es el mariscal titular menos capturado de toda la liga, con apenas cinco. Claramente, tiene tiempo para lanzar y ha encontrado en Adam Thielen su blanco predilecto en los pases. Thielen combina velocidad, buen recorrido de rutas y capacidad para hacer jugadas de alto impacto. Sin ir más lejos, liquidó el partido del domingo pasado frente a los L.A. Rams con una jugada de 65 yardas, la más larga del equipo en todo el año.
Esta ofensiva tiene balance debido a la forma en como reparten las jugadas por tierra con sus dos corredores. Después de la lesión de Dalvin Cook, quien era el líder en yardas después de cuatro partidos, el peso de los acarreos se repartió de forma equitativa entre Jerick McKinnon y Latavius Murray, quienes ayudan a darle estabilidad a la ofensiva de los Vikings, sumando yardas que ayudan a prolongar las series y en el caso de McKinnon, funcionando también como opción para pases cortos o rutas de escape. De hecho, en el más reciente juego, Murray corrió 15 veces y McKinnon 14, y sumaron en total 143 yardas terrestres con un par de touchdowns, ambos por cuenta de Latavius. El complemento justo y necesario para un correcto juego de pases.
Quizás, lo más impresionante de este equipo está en su defensiva, con un cuarteto de linieros que cubre espacios y colapsa el pocket, además de un grupo de linebackers que juega de forma muy física pero a la vez, con mucha inteligencia y un bloque secundario que puede seguir paso a paso a los receptores rivales, como también puede tacklear con mucha fuerza. Desde que Mike Zimmer asumió como entrenador en jefe de los Vikings en 2014, la defensa fue el punto principal a mejorar y así es como en la actualidad, este conjunto figura dentro de los cinco mejores en cuanto a yardas (290.5) y puntos permitidos (17.2).
En seis de sus ocho victorias, esta defensiva ha dejado a sus rivales en menos de 300 yardas totales y en siete ocasiones, han permitido menos de 20 puntos. Lo que realizaron el domingo pasado frente a los Rams, el equipo con mejor ofensiva de la liga, fue extraordinario. En jugadas de pase, se enfocaron en cubrir los costados para limitar el desplazamiento de Jared Goff, al punto de forzarlo a lanzar varios pases malos y cuando los Rams quisieron correr, los linebackers Anthony Barr y Erick Kendricks estaban muy enfocados en cubrir sus zonas, con tal de no permitir ningún avance de Todd Gurley, quien terminó con apenas 37 yardas.
El equipo de Los Angeles anotó en su primera ofensiva, pero después no pudo anotar más. Por casi 55 minutos, la ofensiva que promediaba casi 34 puntos por partido, no pudo pasar de las siete unidades frente a unos Vikings que ajustaron y dominaron en la línea de golpeo, llegando a capturar a Goff en dos ocasiones además de presionarlo otras tantas veces más. A través de la temporada, la presión con los linieros ha sido una característica de este equipo y en ello, han sido claves Everson Griffen y Danielle Hunter, autores de 15 de las 27 capturas registradas por el conjunto (10.0 y 5.0, respectivamente).
Todo esto se ha logrado jugando con mucha intensidad, pero a su vez con mucha inteligencia. En este momento, los Vikings son el equipo con la cuarta menor cantidad de castigos en toda la liga, con 58. Disciplina es otro de los aspectos fundamentales en la metodología de Zimmer y así ha sido no solo en este, sino que en los años más recientes. Es raro ver a este equipo cometiendo castigos defensivos en 3° down que cuestan en 1° down para el rival y tampoco cometen demasiados holdings, algo totalmente meritorio.
Un equipo bien armado y ante todo, muy serio. Estos Minnesota Vikings son capaces de incomodar hasta la más productiva de las ofensivas y cada semana lucen más sólidos. Si los playoffs comenzaran hoy, entrarían como campeones divisionales y con la segunda mejor marca de su conferencia, con ocho victorias en diez partidos. Por cierto, el Super Bowl LII será en su estadio y nunca en la historia un equipo ha jugado un Super Bowl en su cancha. Quien sabe, ellos podrían ser los primeros.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
jueves, 16 de noviembre de 2017
La marcha de los Saints
por Miguel Meléndez
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Después de perder los dos primeros partidos, la temporada parecía complicarse seriamente para los New Orleans Saints. Pero la verdad, es que tras ese mal comienzo, han ganado siete partidos consecutivos, siendo el equipo más enrachado de la NFL junto con los Philadelphia Eagles. Coincidencia o no, ambos equipos poseen las dos mejores marcas en su conferencia. Les ha tomado tiempo, pero los Saints lucen actualmente como un equipo bien trabajado y sobre todo, con un ritmo establecido para jugar.
Tal como ha sido desde su llegada a la franquicia en 2006, Drew Brees es y sigue siendo la principal clave de este conjunto. La ofensiva gira en torno a su presencia, dicta las jugadas, marca los tiempos del juego y reparte el balón sabiamente, dejando como resultado a una ofensiva que puede dominar en cuanto a yardas y tiempo de posesión, de la forma en como ocurrió en el triunfo como visitantes ante los Buffalo Bills, donde la ofensiva se mantuvo dentro de la cancha por más de 41 minutos. A sus 38 años, Brees está muy vigente, tanto así que, en este momento es el mariscal con mejor precisión de la liga, completando 71.7% de sus pases y es quien tiene el cuarto mejor rating, con 104.0.
Brees mueve la ofensiva y tiene a Michael Thomas como su principal arma por aire, pero parte fundamental de esta unidad pasa por sus dos corredores. En la actual campaña, tanto el experimentado Mark Ingram como el novato Alvin Kamara están teniendo mucha actividad, llevando el balón ya sea por acarreos o mediante pases de Brees. Ambos se encargan de hacer las jugadas que otorgan primeros downs y que hacen ganar tiempo a este equipo. Ambos superaron las cien yardas por tierra en el último partido, pero a través de la temporada han producido yardas que han generado un balance que quizás le había faltado a New Orleans en los años recientes.
Es tal el impacto que están causando estos dos running backs, que dentro del equipo son los dos jugadores con más recepciones (Ingram 43, Kamara 31) después de Michael Thomas, quien lidera con 59. En cuanto a yardas totales, Mark y Alvin no solo están marcando la diferencia en los mismos Saints, sino que lo hacen a nivel de liga, donde figuran dentro de los 11 mejores jugadores en cuanto a yardas desde el scrimmage, Ingram con 864 y Kamara con 790. Encima, llevan combinados 13 touchdowns totales (corridas + recepciones) siendo una dupla letal saliendo desde el backfield.
Si bien Ingram es quien lleva mayor cantidad de jugadas, Kamara ha sabido ganarse su espacio después de un difícil comienzo. Semana a semana, el jugador elegido en la tercera ronda del pasado draft mejora notoriamente, a tal grado que actualmente figura con la tercera mayor cantidad de recepciones en la liga entre corredores, superado únicamente por Christian McCaffrey de los Carolina Panthers y por James White de los New England Patriots. Esta pareja de corredores ha ayudado mucho a Brees y ha sido parte fundamental del presente exitoso de los Saints, quienes figuran como la segunda mejor ofensiva en yardas, con 402.4 por partido y la tercera mejor en puntos, con 29.7 por partido.
Por increíble que parezca, la defensiva también está dando frutos en un equipo siempre caracterizado por ser prolífico solo en ofensiva. La presión sobre los mariscales contrarios resulta y así es como la pareja de alas defensivas compuesta por Cameron Jordan y Alex Okafor es responsable en 11.5 de las 25.0 capturas que registra todo el equipo (Jordan 7.0, Okafor 4.5), figurando dentro de los diez mejores de la competencia en ese rubro. Como si fuera poco, también ha mejorado la cobertura de pases limitando la producción de varios rivales a los que han enfrentado. De hecho, con las 10 intercepciones que llevan como conjunto, los Saints figuran dentro de los siete equipos que han registrado más de una decena, siendo Kenny Vacaro el jugador destacado con tres picks.
Cierto, se puede hablar sobre la calidad de quarterbacks a los que ha enfrentado esta defensiva, como el siempre desganado Jay Cutler, el debutante Brett Hundley, el novato Mitchell Trubisky, el siempre errático Ryan Fitzpatrick y el temeroso Tyrod Taylor. Pero es igualmente cierto que estos Saints han sabido mantener las ventajas construidas por su ofensiva y esa es una buena razón para entender porqué van con marca de 7-2, en la cima del sur en la Conferencia Nacional. De todas formas, más adelante esta defensiva tendrá que enfrentar a pasadores de la talla de Cam Newton, Matt Ryan (dos veces en tres semanas durante diciembre) y Jared Goff.
El nivel de esos mariscales a los que enfrentarán también radica en el calibre de los oponentes que tendrán los Saints en las próximas semanas, donde aún tienen pendientes los dos partidos frente a los Atlanta Falcons, así como la revancha frente a los Carolina Panthers y una compleja visita a los L.A. Rams a fines del presente mes. El equipo dirigido por Sean Payton va bien encaminado y ha encontrado las variantes precisas para su ofensiva. La tarea de aquí y hasta el final de la temporada será mantener esa consistencia que han logrado en las recientes semanas, la cual se veía impensada en septiembre y que impresiona en este tramo de la competición.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
jueves, 9 de noviembre de 2017
La revolución carnera
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Hace menos de un año, los L.A. Rams no solo eran uno de los peores equipos en la NFL sino que contaban con la peor ofensiva, promediando unos escuálidos 14.0 puntos por partido. Ahora, en la medianía del curso 2017, estos mismos Rams son punteros divisionales, juegan muy bien y tienen la mejor ofensiva del torneo, promediando 32.9 puntos por partido. ¿Cómo es posible semejante cambio? la principal clave pasa por la dirección técnica. Durante el receso, cambiaron al veterano Jeff Fisher por un joven e inexperto Sean McVay...
¿Quién?
McVay. Con 31 años de edad, por lejos el coach más joven de la competencia, asumió el desafío de tomar a un equipo con talento pero tremendamente inestable y falto de confianza. Previo a asumir este cargo, Sean había sido el coordinador ofensivo de los Washington Redskins, además de haber sido entrenador de tight ends en la misma franquicia. Con ese antecedente, se puede entender la evolución ofensiva de este conjunto, el cual añadió nuevos jugadores este año (Robert Woods, Sammy Watkins) que han encajado de forma adecuada dentro del sistema.
El propio McVay admite que su foco principal está en hacer funcionar la ofensiva, delegando la tarea defensiva a Wade Phillips quien es el coordinador de esa unidad. El crecimiento de estos Rams se ve reflejado en su quarterback Jared Goff. Hace algunas semanas, destacaba que Goff se veía más suelto para jugar y sobre todo, tomando mejores decisiones. Pues bien, eso ha sido la constante con Goff este año, quien está desarrollando habilidades para leer defensivas rivales e identificar duelos favorables, sacando provecho del talento y sobre todo, de la velocidad de sus receptores quienes están llenando las estadísticas en cada partido.
En su reciente victoria, como visitantes frente a los New York Giants, Goff firmó su mejor partido como profesional con 311 yardas, en apenas 14 pases completos, y 4 touchdowns - dos de ellos, mediante jugadas de más de 50 yardas. Goff lanza el balón y sus receptores aplican todas sus cualidades para sumar yardas y puntos. Woods y Watkins llegaron para aportar, de igual forma como lo hacen Cooper Kupp, Tavon Austin -el hombre motion de este conjunto- y Todd Gurley, quien produce tanto por tierra como por aire.
Gurley, en este momento, es el líder en yardas totales (corridas + recibidas) de los Rams con 1.024 y suma 10 touchdowns totales. Solamente Kareem Hunt de los Kansas City Chiefs lo supera en cuanto yardas y nadie ha anotado tantos touchdowns como lo ha hecho Todd en estas nueve semanas disputadas. Tal como mencionaba hace algunas semanas, el # 30 de los Rams es otro gran beneficiado en esta nueva etapa del equipo y dada la productividad por aire, se vuelve muy peligroso como un arma complementaria. Puede atacar de varias formas, sobre todo por tierra donde combina muy bien su potencia física con velocidad, cuando ataca los espacios y se lanza a correr en campo abierto.
En septiembre sorprendieron, en octubre continuaron su ascenso y comenzaron noviembre anotando 51 puntos. Los Rams no solo ganan, sino que juegan un football atractivo y veloz, con muchas variables que los vuelven muy dinámicos. Actualmente, no solo son punteros divisionales, sino que son -junto con los New England Patriots- los únicos invictos como visitantes en toda la liga, al haber ganado sus cuatro partidos. Y otra cosa: sus dos derrotas fueron en partidos definidos por siete o menos puntos.
La segunda parte de la temporada tendrá desafíos importantes para estos Rams. Entre otros, les tocará recibir a los Saints y a los Eagles, y aún tienen pendientes las revanchas contra los Seahawks y los Cardinals, ambos partidos como visitantes. A pesar de estar en el primer año de su nueva etapa y de la juventud de muchos de sus integrantes, los L.A. Rams lucen como un equipo con una estructura idónea para el tipo de jugadores con los que cuentan, mostrando un sólido funcionamiento. Llegará el momento para comprobar como sigue marchando esta inesperada revolución.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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