miércoles, 26 de septiembre de 2018
Ataques absorbentes
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Dadas las características actuales que tiene la NFL, es primordial para cualquier equipo contar con ofensivas prolíficas y sobre todo, con quarterbacks que sean capaces de conducir a sus escuadras a través de los partidos. En muchos de los encuentros de la competición, son los mariscales quienes protagonizan las grandes actuaciones, ejecutando marchas sostenidas, de muchas jugadas y ayudando a sus conjuntos a imponerse en el tiempo de posesión, uno de los aspectos claves para ganar los partidos.
En el reciente fin de semana, hubo tres partidos en el que las ofensivas extendidas fueron importantes en el desempeño de los New Orleans Saints, los Philadelphia Eagles y los Detroit Lions, donde sus respectivos pasadores comandaron las victorias de sus equipos. El caso de los Saints fue impresionante, ya que levantaron un partido que perdían por siete puntos en el cuarto período, como visitantes ante los Atlanta Falcons. Con poco menos de siete minutos, los Saints tomaron el balón en su propia yarda 19 y lo llevaron hasta el otro lado de la cancha, mediante 11 jugadas y en un lapso de 5:43, para conseguir el empate 37-37 y así mandar el partido a la prórroga.
En el proceso, Drew Brees completó cuatro pases y corrió siete yardas, esquivando una tackleada en el acto, para lograr el touchdown. Durante la marcha, Brees empleó jugadas de corto trayecto, teniendo a Alvin Kamara como ruta de escape. De hecho, Kamara atrapó dos pases consecutivos colocando a los Saints dentro de la yarda 10. Alvin, además acarreó el balón en tres ocasiones y además, hubo un end around con Ted Ginn Jr., que generó 20 yardas. Mezclando jugadas, esparciendo el terreno por aire y por tierra, creando espacios para avanzar libremente y tomándose el tiempo necesario entre jugadas. Una fórmula idónea para buscar el triunfo y de paso, sacando el factor del público que suele influir contra equipos visitantes, más aún en partidos divisionales.
Luego, en el tiempo adicional, los Saints tuvieron la primera posesión que acabó siendo la única y con la que terminaron liquidando el partido. La dosis fue aún más extensa, puesto que recorrieron 80 yardas en 15 jugadas, en un lapso de 7:05 dejando a los Falcons sin chance de tener el balón en el overtime. Esta serie tuvo a Brees como protagonista absoluto, ya que produjo yardas en 12 de las 15 jugadas. Completó 9 de 11 pases, todos de corto trayecto logrando primeros downs y así avanzando poco a poco en la cancha, con Alvin Kamara y Michael Thomas como principales objetivos. Así lograron meterse hasta la yarda 1, donde Brees se la jugó con un QB Sneak saltando sobre una montaña de linieros, para anotar el touchdown con el que New Orleans completó la remontada y así, la victoria a domicilio. En el día en que Brees rompió el récord histórico de pases completos, fue el # 9 de los Saints quien guió a su equipo con dos brillantes series en el momento crítico del juego.
En Philadelphia, los Eagles batallaron con los Indianapolis Colts quienes incluso estuvieron en ventaja durante la segunda mitad. En el comienzo del cuarto período, los Eagles tomaron el balón en su yarda 25 y lo llevaron hasta el touchdown en una marcha que les tomó 11:18 (¡casi un cuarto completo!), mediante 75 yardas en 17 jugadas. Una serie que estuvo marcada prioritariamente por los pases de Carson Wentz, quien en su regreso a las canchas después de nueve meses completó 9 de 11 intentos, aunque los acarreos que hubo en esa serie ayudaron a darle un poco más de balance, gracias a los avances de Corey Clement y Wendell Smallwood, este último fue el autor del touchdown decisivo a favor de Philadelphia.
Fue importante la capacidad de Wentz para resolver sus pases. Si bien aún está encontrando su forma, se notó su movilidad dentro del pocket para evadir la presión y estirar jugadas, ayudando en buena manera a darle ritmo a la ofensiva de los Eagles, la cual tendría que seguir mejorando a medida que Wentz se establezca plenamente luego de la lesión de ligamentos sufrida en diciembre del año pasado. Hay que consignar también que en esta serie, hubo tres penalidades defensivas de los Colts que beneficiaron a los Eagles, pero eso no quita méritos a los campeones vigentes de la liga quienes movieron pacientemente el balón y sin mucha prisa, dado el tiempo que tomaban entre jugadas y los mencionados 11 minutos de duración en esta marcha. La variedad en sus formaciones abiertas, además de la rapidez de sus corredores y receptores ayudan para que los Eagles fluyan sobre la cancha y puedan ser capaces de ejecutar series prolíficas y tan extensas como esta que les dio el triunfo hace unos días.
El domingo por la noche, los Detroit Lions mejoraron sustancialmente respecto a las dos semanas anteriores y derrotaron a los New England Patriots, en buena parte gracias a su ofensiva que supo establecerse desde el primer cuarto y cuando amenazaban los Pats, supieron definir el partido con una serie en la que impusieron su propio ritmo de juego, recorriendo la cancha en un trayecto de 75 yardas en 10 jugadas, durante 6:18 (casi la mitad del tercer período). Si bien la primera jugada fue una captura de Deatrich Wise sobre Matthew Stafford, el resto fue precisión y velocidad por parte de los Lions, en donde el mariscal supo repartir el balón en cada uno de los seis pases que lanzó, con Theo Riddick, Kenny Golladay, Golden Tate y Marvin Jones, con quien Stafford se conectó para el touchdown.
Previo a la anotación, el mariscal Lion llevó la ofensiva con pases que sirvieron para ir avanzando paulatinamente, usando formaciones de 3 ó 4 receptores, generalmente con un corredor junto a Stafford, quien demostró tener el temple necesario para completar sus pases, sobre todo cuando acechaba la presión de los defensivos de New England. En la jugada del touchdown, Stafford leyó bien la defensiva, antes de encontrar a Jones quien corrió de izquierda a derecha, quedando en una situación de uno contra uno, propicia para que Stafford soltara un pase largo, de esos que tanto gusta lanzar, que fue preciso a las manos del receptor, quien atrapó el balón dentro de la zona de anotación, completando una jugada de 33 yardas, y de esa forma acercó a los Lions a su primera victoria en este torneo.
El factor común que unió a Saints, Eagles y Lions estuvo en sus ofensivas que ejecutaron series de larga duración y extenso recorrido para liquidar sus respectivos juegos. Esta clase de estrategias suelen caer muy bien en equipos con pasadores muy precisos y que sepan repartir bien el balón, además de contar con corredores y receptores lo suficientemente rápidos para esparcirse por la cancha, generando duelos favorables y con ello, opciones de sumar yardas y puntos, tal como supieron hacerlo las ofensivas encabezadas por Brees, Wentz y Stafford en la tercera semana.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 19 de septiembre de 2018
Más ajustes, más empates
por Miguel Meléndez
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Dentro de la NFL y los deportes norteamericanos en general, existe una cultura y sobre todo, una mentalidad de los mismos jugadores que consiste siempre en jugar para ganar. Todos lo manifiestan, sin excepción. Nadie especula con un resultado específico y nadie piensa siquiera en la posibilidad de empatar. En competencias como la NBA y la MLB nunca hay empates, siempre hay un ganador ya sea en tiempo reglamentario o en adicional, sin importar si tienen que jugar cuatro prórrogas como ha pasado en el básquetbol o diez entradas extras como ha ocurrido en el béisbol.
En la NHL hubo empates durante un tiempo, pero hace algunos años que al cabo de un empate se define al ganador mediante un shootout, o como diríamos en Sudamérica definición por penales. Pero en el fútbol americano la situación es muy distinta. A nivel universitario este asunto lo tienen resuelto, ya que después de un empate en tiempo reglamentario, el ganador se define jugando series extras donde cada equipo tiene al menos una chance de anotar en un espacio de 25 yardas. En la NFL, es otro caso. Ya que en temporada regular, está complementado sólo un período adicional y si al finalizar el overtime persiste la igualdad, el partido concluye en empate. Lógicamente en playoffs, deben jugar hasta que alguien logre romper la igualdad.
Para tener en cuenta, desde la temporada inaugural en 1920 hasta 1973, no habían prórrogas en la NFL, por lo que durante esas 54 campañas hubo 258 partidos que terminaron en empate y en todo ese tiempo, solo hubo tres torneos en que no se registraron empates. La liga comenzó a modificar aquello en 1974, con el propósito de tener siempre a un vencedor y fue así como introdujo un período extra de 15 minutos en caso de igualdad después de los cuatro cuartos. El primer equipo que lograse una anotación (ya fuera touchdown, gol de campo o safety) ganaba el partido en el mismo instante.
Ese formato, bien sencillo por lo demás, estuvo vigente hasta el 2011 y durante esos 38 años, se produjeron apenas 17 empates (3.5% de los partidos jugados en ese lapso). Y de esos 17 juegos, apenas cuatro ocurrieron durante los 90’s y los 00’s. Para el 2012, la liga hizo una modificación al overtime en temporada regular. El cambio fue que los dos equipos tuvieran al menos una posesión en la prórroga, a menos que la primera ofensiva termine en touchdown o safety. Este cambio se dio ya que, en muchas ocasiones, el equipo que tenía el balón primero ganaba el partido ya que solo tenía que recorrer una determinada cantidad de yardas hasta lograr un field goal, el cual era suficiente para conseguir el triunfo.
Este ajuste realizado por la NFL en 2012, alteró en parte las definiciones en tiempo adicional y trajo por consecuencia, más empates. De hecho, desde entonces se han dado siete igualdades. Es decir, en poco más de seis años se dieron casi la mitad de empates que hubo en la liga en los 38 años anteriores. Evidentemente, han incrementado los empates y ya hemos tenido temporadas con dos partidos igualados. Ocurrió primero en 2016, cuando hubo un partido sin touchdowns en Arizona y luego una paridad en Londres, y más recientemente en el comienzo de la actual temporada. En la semana inaugural, Pittsburgh Steelers y Cleveland Browns quedaron 21-21 luego que los pateadores de ambos equipos, Chris Boswell y Zane Gonzalez, fallaran sus respectivas oportunidades para ganar el juego dentro de los dos minutos finales. Y hace pocos días, Minnesota Vikings y Green Bay Packers igualaron 29-29, luego que el novato Daniel Carlson fallara dos intentos de gol de campo que hubieran significado el triunfo para Minnesota.
Historia de NFL / Empates en temporada regular, 2012 a la fecha
11 de noviembre, 2012: St. Louis Rams 24, San Francisco 49ers 24
24 de noviembre, 2013: Minnesota Vikings 26, Green Bay Packers 26
12 de octubre, 2014: Carolina Panthers 37, Cincinnati Bengals 37
23 de octubre, 2016: Seattle Seahawks 6, Arizona Cardinals 6
30 de octubre, 2016: Washington Redskins 27, Cincinnati Bengals 27
9 de septiembre, 2018: Pittsburgh Steelers 21, Cleveland Browns 21
16 de septiembre, 2018: Minnesota Vikings 29, Green Bay Packers 29
*En 2017, se redujo el tiempo de juego en las prórrogas de temporada regular,
pasando de 15 a 10 minutos.
Salvo el 2015 y el 2017, desde que se introdujeron las actuales reglas para jugar la prórroga, siempre hubo como mínimo un empate en temporada regular. Para los criterios de desempate podría influenciar, como ocurrió con los Packers en 2013, pero los empates definitivamente no forman parte de la mentalidad típica de los jugadores de la NFL. Bien lo manifestaron algunos después del partido del domingo en Lambeau Field. El quarterback de los Vikings, Kirk Cousins, dijo que no sabía cómo sentirse después de un empate, mientras que su compañero Eric Kendricks manifestó sentirse horrible, ya que siempre se preparan para ganar los partidos. Por otra parte, el mariscal de los Packers Aaron Rodgers, dijo que era preferible tener un partido más en la columna de T’s (Ties = empates) que en la de L’s (Loses = derrotas). Al menos, ellos saben que pueden darse empates en temporada regular, a diferencia del ex mariscal Donovan McNabb quien alguna vez, después de haber empatado un partido, declaró desconocer esa posibilidad.
Hay más empates en la liga y quizás, lo más extraño del caso ha sido ver como en muchos de esos encuentros, los pateadores no han sido capaces de resolver a favor de sus equipos. Solo en uno de esos partidos (Vikings-Packers, 2013) se dio el caso que los dos equipos anotaran pero sin desempate al final. Está el ejemplo del College Football, ya mencionado al principio, donde los equipos juegan series extras hasta que haya un ganador. O quizás replicar el formato que usa la liga en playoffs, donde si termina el período extra en empate, se juega otro período hasta que alguien anote y gane. Aunque eso no sería de conveniencia televisiva, sobre todo los domingos cuando suelen pegarse los finales del primer bloque con los comienzos del segundo bloque.
Más de alguno ha sugerido la idea de jugar definición a penales como el fútbol, aunque en este caso ¿Cómo podría ser? ¿Field Goals de mitad de cancha?, ¿Una chance por equipo?, ¿O cinco intentos por lado, como ocurre siempre en el balompié? La idea no parece descabellada, sobre todo viendo la incapacidad de liquidar los partidos en los recientes empates. Como están las cosas, podrían darse más igualdades en la NFL más adelante en la presente temporada. ¿Alguien se imagina un partido en diciembre con la cancha llena de nieve y que termine 0-0, con puros goles de campo errados? Las reglas actuales se prestan para aquello y no habría que descartarlo.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 12 de septiembre de 2018
Por si lo olvidaban...
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Aaron Rodgers es uno de los mejores quarterbacks en la NFL, aun jugando a una sola pierna como terminó haciéndolo el domingo, en el triunfo de los Green Bay Packers sobre los Chicago Bears. Dadas las circunstancias, esta debió ser una de las grandes victorias de Rodgers en su carrera, luego de una lesión que parecía sacarlo del partido (y quizás de varias semanas más de competencia), Aaron regresó a la cancha en el tercer cuarto, con el marcador 20-0 en contra y fue el gran artífice de la remontada, con una evidente lesión en la rodilla izquierda que limitó su movilidad, apenas desplazándose dentro del pocket.
Para Rodgers, eso fue suficiente para manejar la ofensiva de los Packers con pases rápidos y muy precisos. El tiro de 39 yardas con Gerónimo Allison fue impresionante por lo perfecto que fue y la jugada decisiva con Randall Cobb, de 75 yardas en el cuarto período, impresionó primero por la calma que tuvo Aaron para mantenerse paciente dentro del bolsillo protector y así poder encontrar a Cobb, quien en sus propias palabras acabó improvisando una ruta para atrapar el balón y llevarlo por toda la cancha. Lo hecho por Rodgers fue catalogado inmediatamente como épico y tal como ha sido en años anteriores, los resultados en Green Bay pasarán prioritariamente por el desempeño de su # 12. Ahora, queda por ver su condición física. Al menos, él mismo dice que jugará el próximo partido.
Mientras Bill Belichick sea el entrenador en jefe y Tom Brady el mariscal de campo, los New England Patriots seguirán siendo competitivos y genuinos aspirantes a llegar, como mínimo, a las finales de conferencia. Con tal de tener buena protección, Brady sigue siendo capaz de hacer y deshacer a su antojo, da igual a quien tenga como receptores. Hasta que Julian Edelman cumpla con su suspensión, estarán Chris Hogan, Phillip Dorsett y Cordarrelle Patterson como principales opciones por aire, aparte de Rob Gronkowski. Con la excepción de Gronk, ninguno de ellos es muy prodigioso, pero Brady sabe cómo sacarles provecho, al igual que con tantos otros receptores con los que ha jugado en su carrera.
En defensa, parece no importar quienes sean los jugadores. Con una preparación a conciencia y una estrategia adecuada implementada por Belichick, el conjunto rinde de forma aplicada para cubrir a los receptores, mientras los jugadores de la línea persiguen al mariscal contrario. Esa fue la receta del domingo frente a Deshaun Watson y el joven pasador de los Houston Texans tuvo toda clase de problemas para ubicar a sus compañeros. Se habló mucho de los cambios de jugadores en New England durante el receso, pero la metodología se mantiene y eso importa más que cualquier traspaso o fichaje en esta franquicia.
Los Minnesota Vikings cuentan (discutiblemente) con la mejor defensiva y con uno de los cinco mejores conjuntos de todo el torneo. Si ya jugaban bien el año pasado, cuando permitían 15.8 puntos por partido, ahora apuntan a jugar todavía mejor gracias a la llegada de nuevos jugadores como Sheldon Richardson, George Iloka y el novato Mike Hughes, quienes dotan al equipo con más calidad en sus respectivas posiciones. Ya en el primer partido comenzaron a generar impacto, Richardson registró una captura y Hughes convirtió un pick six en el tercer cuarto.
Kirk Cousins es la novedad ofensiva y a su vez, quien genera la disyuntiva de cuanto puede mejorar Minnesota con él como su nuevo quarterback. En sus años en Washington, tuvo campañas relativamente productivas pero en los partidos cruciales solía caer, como ocurrió en su única incursión en playoffs hace tres años. Jugó bien en el triunfo ante los San Francisco 49ers, con dos pases de touchdown. El reto para Kirk será ver como juega ante defensivas mejor preparadas y en ambientes más hostiles. Entre el desempeño de Cousins y la mejoría de la línea ofensiva pueden estar las claves de los Vikings para otra temporada exitosa.
Los Rams de Los Angeles deben ser el mejor equipo de la liga en cuanto a la proporción de cantidad y calidad de jugadores. Con todos sus refuerzos conseguidos en el receso, apuestan a ganarlo todo en el corto plazo. La base del año pasado era sólida, por lo que esperan que Marcus Peters, Aqib Talib y Ndamukong Suh potencien a una defensa que de por sí era respetable, gracias a la habilidad de Aaron Donald. Por lo pronto, Peters comenzó a pagar dividendos, gracias al pick six con que los Rams liquidaron el partido del lunes frente a los Oakland Raiders.
En ofensiva, se notaba que muchos jugadores fueron reservados en pretemporada, razón por la que los jugadores tardaron prácticamente una mitad en meterse de lleno al partido. Y cuando están en ritmo, los Rams aparte de ser eficientes, son uno de los equipos más entretenidos para ver jugar. El diseño de jugadas cae perfecto dentro de un equipo joven, con mucha velocidad para ejecutar jugadas rápidas y donde Jared Goff poco a poco logra mayor solidez como mariscal de campo, tomando cada vez mejores decisiones. Excelente toque en el touchdown con Cooper Kupp. Y además está Todd Gurley, quien tiene la fuerza para castigar contrarios y el talento para llevar el balón por toda la cancha, ya sea corriendo o después de atrapar un pase.
Los Philadelphia Eagles tuvieron muchos problemas ofensivos en el partido inaugural, pero como campeones que son, encontraron una forma para terminar venciendo. El Philly Special (pase de Nelson Agholor a Nick Foles) metió a los Eagles en el juego y sirvió para las anotaciones de Jay Ajayi, con las que terminaron imponiéndose sobre los Atlanta Falcons. Aún con problemas para mover el balón, los Eagles conservan la versatilidad en sus líneas, pueden anotar jugando con formaciones abiertas como también con formaciones clásicas con cualquiera de sus corredores atacando al rival de turno. Esta ofensiva debiera mejorar una vez que retorne Carson Wentz.
Al igual que en el duelo de playoffs de la liga pasada, la defensiva ayudó enormemente a sostener la diferencia frente a Atlanta. Es tal el nivel de sus cuatro frontales, que no requieren de más jugadores para presionar al pasador rival. La línea encabezada por Fletcher Cox logró atrapar en tres ocasiones a Matt Ryan y lo persiguieron varias veces más. Pudieron resistir el último intento de los Falcons y al igual que en el juego del 13 de enero, Julio Jones no pudo anotar en el final. Esta vez, la marcación fue tan buena que Jones atrapó el balón pero fuera de la cancha. La defensa asegurando el partido, hay que respetar al campeón.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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miércoles, 5 de septiembre de 2018
Reglas golpeadoras
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Uno de los mayores conflictos que ha tenido que enfrentar la NFL en los últimos años, tiene relación con los golpes en la cabeza. Un mal que hasta hace poco más de una década no era mayormente considerado, hasta que estudios médicos revelaron las severas consecuencias que sufrieron jugadores de épocas antiguas debido a los reiterados golpes. Frente a todo eso, la liga ha realizado continuos ajustes a sus reglamentos a partir del 2011, cuando comenzó a darse un mayor énfasis en la gravedad de los golpes en la cabeza.
A raíz de todo eso, muchos golpes que antes eran legítimos, ahora son cobrados por los jueces, modificando significativamente la forma de jugar este deporte. Las autoridades de la liga están determinadas a reducir la cantidad de conmociones que se generan en varios partidos, por lo que para este año, se aprobó una nueva regla que penaliza a los jugadores que golpeen con la parte superior del casco. Los castigos pueden ser desde 15 yardas en contra y hasta la expulsión del infractor, dependiendo de la gravedad del golpe.
A nivel general, se habla mucho que todas las modificaciones que han tenido las reglas en los últimos años han conspirado contra el tackleo y los golpes, que forman parte natural del fútbol americano, pero en el comité de competencia de la liga, presidido por Rich McKay, insisten con que hay muchos golpes innecesarios que atentan contra la seguridad de los jugadores. Razones no faltan para seguir modificando las reglas y las infracciones en los partidos. De hecho, en el 2017 se generaron 281 casos de conmociones cerebrales, 38 más de las que ocurrieron en todo el año anterior.
Eso justifica aún más el hecho de seguir modificando las reglas, alterando de paso la forma de juego para los defensivos, muchos de ellos alegan que están siendo limitados en cuanto a sus recursos para jugar. En diversos partidos de la reciente pretemporada, se pudieron apreciar golpes, a priori limpios y “rutinarios”, que fueron penalizados dado a la nueva regla que están comenzando a implementar los árbitros. A partir de esa situación, se desprenden dos casos: uno, la incomodidad que genera la nueva regla en jugadores y entrenadores y dos, la aplicación de las reglas por parte de los oficiales.
En el primer caso, diferentes protagonistas se han manifestado negativamente en contra de estos ajustes reglamentarios. Mike Zimmer, director técnico de los Minnesota Vikings, dice que estas nuevas penalizaciones podrían llegar a cambiar los partidos, pudiendo costarles el trabajo a algunas personas. Richard Sherman, nuevo integrante de los San Francisco 49ers, fue aún más radical y dijo que esta nueva regla era ridícula y debería ser cambiada, de lo contrario este deporte terminará siendo igual que el flag football.
Como Zimmer y como Sherman, hay muchos en la liga que adhieren con ese pensamiento, aunque quizás no con el tono radical de Richard. Pero también hay otros puntos de vista, como el de Bill Belichick, cinco veces campeón con los New England Patriots, quien al ser consultado por este tema, dijo que él no enseña a tacklear así a sus jugadores. Incluso, agrega que con sus asistentes, siempre han enseñado a tacklear con la cabeza en el alto y con los ojos abiertos, para que los jugadores vean cómo y dónde van a hacer una tackleada.
Estos ajustes reglamentarios también han modificado el arbitraje dentro de la liga, lo que ha devenido en una diferencia de criterios que se puede apreciar en diversos partidos. Si en una cancha un golpe es penalizado, en otra el mismo golpe no es cobrado. El énfasis a los golpes y el ímpetu con el que suelen ir muchos defensivos a golpear son aspectos que a los referees les ha costado mucho medir.
En parte, por eso se explica que en el último tiempo, el arbitraje en la NFL se haya vuelto mucho más interpretativo que en otras épocas. Tantos ajustes y tantas variaciones a los golpes con sus respectivos castigos han traído complejidades que afectan a la liga en su generalidad. Jugadores, árbitros, competencia y hasta en cuestiones comerciales/televisivas, dado que se está controlando mucho la violencia que solía atraer a una gran cantidad de público en antaño.
De momento, la nueva regla se aplicará tal como fue establecida por la liga y no habrán modificaciones, tal como lo explicó el vicepresidente de operaciones, Troy Vincent, añadiendo: “El comité además rectificó que los impactos inadvertidos o accidentales con el casco o la máscara tampoco serán considerados como faltas. Para seguir con los ajustes y que todos entiendan la nueva regla, seguiremos dando material a entrenadores y jugadores para ser muy específicos en lo que será y no será marcado como castigo”.
Algo positivo de este asunto es que, al menos, hay disposición a revisar los criterios que se están empleando con esta nueva regla, dada las sugerencias que cayeron de casi toda la liga. Aunar criterios parece ser el paso a seguir. Entre cuidar la salud de los jugadores, mantener la calidad del juego y no derivar en flag football, está la disyuntiva que sigue teniendo en conflicto a los dueños de la NFL con los protagonistas de este deporte.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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lunes, 11 de junio de 2018
El momento de gloria para Ovechkin y los Capitals
por Claudio Jorquera
Twitter: @chonet
Reanudando
la tradición “quebrada” el año pasado por los Pittsburgh Penguins, los Washington
Capitals reiniciaron la alternancia de equipos campeones en la National
Hockey League (NHL), al alzarse con su primera Stanley Cup, al imponerse al
equipo de expansión de Las Vegas, los Golden
Knights, por cuatro partidos contra uno.
La historia de los Capitals
La franquicia
capitalina, inició sus actividades en la temporada 1974-75, junto con los Kansas City Scouts (los ahora New Jersey Devils). Tuvieron que pasar nueve temporadas para conseguir su primera clasificación en la antigua División
Patrick y 24 para acercarse por primera vez al título, final que perdieron
frente a los DetroIt Red Wings,
aquel mítico equipo de finales de los ‘90s, comandado desde la banca por el
ilustre Scotty Bowman y desde la
cancha por históricos como Sergei
Fedorov, Steve Yzerman, Nicklas Lidstrom y el portero Chris Osgood. Fueron los últimos
bicampeones antes de los Penguins 2016-17.
4-0 fue el
resultado en aquella final. Luego de esa barrida, Washington siguió siendo
permanente animador de los Playoffs, pero sin una figura que fuera el referente
y sea capaz de llevar a la franquicia a una nueva dimensión. El cambio que
empezó a cimentar el logro de 2018 se produciría en 2004, cuando seleccionaron
al Left Wing Alexander Ovechkin con
el número uno en el Draft, que se llevó a cabo en Raleigh, Carolina del Norte. El
ruso, proveniente del Dínamo de Moscú
era, sin lugar a dudas, el mejor prospecto de esa generación y ya en su momento
suponía ser un jugador diferente, que marcaría una época.
Comienza la era Ovi
Pero no fue
fácil el comienzo de The Great Eight.
La temporada 2004-2005 fue cancelada por un paro de jugadores, por lo que la
estrella rusa debutaría en 2005-2006, que también vería comenzar su periplo a
otro de los jugadores que han marcado una época en la NHL, el canadiense Sidney Crosby, tres veces campeón de liga
con los Pittsburgh Penguins.
Dos campañas
regulares sin playoffs no fueron impedimento para que Ovi demostrara todas sus virtudes. Casi 100 goles y 100 asistencias
en 163 partidos fueron suficientes para posicionarlo como uno de los mejores
jugadores del mundo.
Los playoffs
llegaron en la temporada siguiente y se repetirían por otras cinco más. Ganaron cinco veces su división Southeast en seis años y, en 2009-10 obtuvieron por
primera vez el Presidents’ Trophy,
galardón que es entregado a los equipos que obtienen la mayor cantidad de
puntos en la temporada regular de la NHL. Repetirían en 2015-16 y 2016-17. En
todos esos años perderían en playoffs, la primera vez contra los Canadiens y
las últimas dos, con los finalmente campeones, y clásicos rivales con el paso
del tiempo, Pittsburgh Penguins.
Perdiendo la esperanza
Ya estábamos
en la mitad de la década de 2010, y todos veían pasar los mejores años de la Ovechkin Era en Washington sin premio
alguno. Los medios criticaban sin piedad a todo lo relacionado a la franquicia
y los fans perdían la ilusión de lograr algo grande. Los Capitals perdieron
varias series de playoffs llevando la ventaja, sufriendo incluso una penosa
eliminación en 2010, tras llevar una ventaja de 3-1 frente a los Montreal
Canadiens, un equipo que tuvo 33 puntos menos en la
temporada regular y siendo último sembrado en la Conferencia Este.
Seguían
contando con el constante aporte goleador de Ovechkin (quién se quedó con tres trofeos Hart, que son entregados al
MVP de cada temporada regular) y el sueco Nicklas
Backstrom, el Center, quién se
convertía en líder histórico en asistencias de la franquicia. Si observan los
líderes en goles y asistencias de los Caps desde 2007, verán a la dupla ruso-sueca
en lo más alto. Solo el arribo de otro grande de Europa, Evgeni Kuznetsov, opacaría en cierta forma al enorme Backstrom.
MacLellan y Trotz
Luego de
fallar en la clasificación a los Playoffs, en 2014, se darían cambios
importantes en el equipo del DC. El dueño Ted
Leonosis designaría como General Manager a un conocido como Brian MacLellan (fue el GM asistente de George McPhee, quien estuvo por 17 años en la franquicia).
Asimismo, se contrataría a Barry Trotz
para hacerse cargo del equipo. El gordo
Trotz nunca jugó en la NHL, pero estructuró una carrera como Coach desde la AHL
(ganando en una oportunidad la Calder
Cup) y formando parte del staff que se encargaría del equipo de expansión
de Nashville, a quienes dirigió
desde su primera temporada (1998-99), hasta la 2013-14. Consiguió llegar a
Playoffs en 7 de sus 15 años en la franquicia de Tennessee, sin nunca alcanzar
siquiera la final de Conferencia. La década y media en los Predators dotó a
Trotz de un imagen de mucho respeto entre sus colegas.
Trotz generó
un cambio de cultura en la franquicia, reconstruyendo completamente el sistema
defensivo, con un John Carlson líder
detrás de la línea azul. Convirtió a Ovechkin en un jugador destacado,
nuevamente. Backstrom no solo sería el líder de asistencias del equipo, si no
que de toda la NHL. Le dio la confianza al joven Braden Holtby en la portería y a Kuznetsov como líder de la segunda línea de ataque.
Fueron tres derrotas seguidas en segunda ronda de playoffs. Y Trotz, a pesar de todo, no
lograba superar el listón que dejó en Nashville.
El camino a la final
En la
Temporada 2017-18, nuevamente se quedarían con su División, y serían los
sembrados # 1 de la parte baja del cuadro del Este. En primera ronda, pareció que
todo se venía abajo, porque fueron sorprendidos dos veces por los Columbus Blue Jackets en el Capital One
Arena. El equipo de Ohio logró clasificar, y apenas pudo aguantar el
embate de los capitalinos, quienes ganaron los cuatro partidos siguientes.
En
Semifinales de Conferencia, un viejo conocido. Los Penguins y las siete derrotas seguidas. Amigo lector, no estoy
diciendo que los Penguins le ganaron los últimos siete partidos a los Capitals.
Estoy diciendo que los Penguins ganaron las últimas siete SERIES de playoffs.
Fue una batalla memorable, donde los capitalinos no se dejaron nada guardado,
estaban decididos a romper la historia.
Y comenzó
todo mal para los Caps, porque
dejaron ir una ventaja de dos goles en el primer partido. Mejoraron mucho y
mostraron completa superioridad en los siguientes dos, en particular en el
juego tres, donde dieron una muestra de garra anotando en las postrimerías del
partido. Luego de quedar 2-2, ganarían la serie con dos triunfos consecutivos,
ambos con goles al final y en el tiempo suplementario. Fin a la mufa. Ya se
hacían habituales las tomas de la NBC a la cara de Ovechkin celebrando y
mirando al cielo. Se venían Stamkos y compañía, los Tampa Bay Lightning.
Al contrario
de las series anteriores, en la Final de Conferencia comenzaron ganando con
facilidad los dos primeros partidos en el Amalie
Arena, de Tampa. Pero los Bolts respondieron con dos victorias fuera
de casa, a la que sumaron una tercera seguida en el quinto partido. Pero los
Caps tenían una sola meta en su mente. Llegar a la final. Terminaron anotando
los últimos nueve goles, para quedarse con la serie y el título de la conferencia
con dos blanqueadas. A esta altura de la post-temporada, la figura del portero Braden Holtby se hacía gigante. 53
salvadas en esos dos partidos lo elevaron a la categoría de héroe. Prince of Wales Trophy para el equipo
rojiblanco.
En el Oeste también pasaban cosas sorprendentes
Las Vegas Golden Knights dieron el golpe a la cátedra durante toda la temporada terminando con
sobresalientes 109 puntos, ganando la Pacific
Division con relativa comodidad. Enorme trabajo de la Gerencia comandada
por George McPhee (si, el mismo ex
de los Capitals) y el entrenador Gerard
Galliant, quienes consiguieron el concurso de muy buenas figuras en el
Draft de Expansión, como el multicampeón ex golero de los Penguins, Marc-André Fleury, William Karlsson, Jonathan
Marchessault y James Neal, otro
ex Penguins y subcampeón en 2017 con los Predators. 50 triunfos en Regular Season y una blanqueada en primera ronda ante Los Angeles Kings empezaron a
ilusionar a los fanáticos de la Ciudad
del Pecado.
En la
siguiente ronda, parecía que todo seguiría igual, porque comenzaron destrozando
a los San Jose Sharks en el T-Mobile Arena. Un 7-0 que hacía
presagiar una nueva blanqueada. Pero el equipo tecnológico demostró por qué no
estaba allí de suerte. Ya habían hecho añicos a los Anaheim Ducks, que apenas anotaron cuatro goles en toda la serie previa.
Tras dos sufridos partidos terminados en Overtime, los Golden Knights salieron muy dañados y permitieron que la serie se
pusiera a dos partidos por lado. Un esfuerzo final les permitió ganar los últimos
dos partidos de la serie, incluyendo una blanqueada en el partido final. Marc-André Fleury, el portero, también se hacía figura.
Solo los
sorprendentes Winnipeg Jets eran la
barrera en el camino de los Knights
para llegar a la final de la Copa Stanley en su primera temporada. Y la cosa
comenzó muy bien para el último equipo canadiense en competencia. Un cómodo 4-2
encendió las alarmas en el desierto. La aparición estelar del Center Jonathan Marchessault devolvió la
ilusión a los amigos de los Casinos, con cuatro goles entre los partidos dos y tres para
dar vuelta la serie. Y en los partidos cuatro y cinco, siempre miraron hacia atrás. Dos
victorias por un gol de diferencia sentenciaron a los canadienses (que no ven
desde los Canucks del 2011 un
finalista, y desde los Canadiens del '93 un campeón) y nos invitaban a presenciar lo inaudito, un equipo de Las
Vegas, y de Expansión, se llevaba el Campbell
Bowl, trofeo que es el ticket del Oeste para luchar por la Stanley Cup.
La contundencia de los Capitals en la Final
Luego de una
década dominada por los Kings, luego los Chicago
Blackhawks y los Penguins, finalmente la NHL contaría con un nuevo campeón.
Y la serie, comenzaría a toda orquesta. La artística y grandilocuente
presentación inicial de los jugadores de los Knights se traspasó al blanco rink
del T-Mobile. Un partido con 10 goles y cinco cambios de ventaja. Los dos goles
finales del checo Tomas Nosek le darían la ventaja al equipo del estado de
Nevada.
Pero el
juego vertiginoso de los equipos del Oeste fue ferozmente anulado por el
sistema defensivo de Trotz, quién estaba en su último año de contrato. Literalmente se
estaba jugando el futuro. Su modelo, que busca instalar la presión en todos los
sectores de la pista buscando el error del rival, se olvida de la estética y
prioriza la actitud, con un Ovechkin líder dentro y fuera de la cancha. Fue tan
notorio el liderazgo del ruso, que cuando habían goles de otros compañeros de
equipo, los miembros de la banca siempre iban a saludar a Ovi. Eso fue algo muy
notorio en todas las transmisiones de la NBC.
Los cuatro
partidos siguientes fueron jugados al ritmo de Washington. Nunca se vio al
Vegas de las series anteriores. El gol de James
Neal, al principio del segundo partido, fue la última ventaja que tuvo Las
Vegas en toda la serie. No solo se vio el trabajo de conjunto, si no que las
individualidades alcanzaron su mejor nivel en el momento oportuno. Fueron 11
los jugadores diferentes que anotaron goles en los cuatro partidos finales. Opkin,
Eller, Ovechkin, Kuznetsov, Smith-Pelly, Oshie, Wilson, Carlson, Kempny,
Connolly y Vrana aportaron para la causa. Holtby sumó la friolera de 114
salvadas en esos partidos.
Los Capitals
devolvieron la derrota inicial con un 3-2 en Las Vegas. Regresaron a casa y se
quedaron con el tercer partido con un poco de sufrimiento al final, pero fueron
avasalladores en el cuarto, donde se pusieron 4-0 en el placar, terminado 6-2.
El último
partido estuvo lleno de emociones, porque los Knights no querían que la Copa se
entregara en su casa. Entraron al último período con una exigua ventaja gracias
a un gol de Reilly Smith, pero Devante Smith-Pelly, un criticado
jugador que deambuló por varios equipos de la liga y llegó esta temporada a los
Capitals, quería irse con la Copa a como fuera lugar. En la mitad del tercer
período, fue a pelear el puck en la zona rival, buscando forzar el error, y dio
un golpe legal a su rival contra la pared. El disco fue recuperado en el borde
de la línea azul por Brooks Orpik,
quién lo devolvió al arco de Fleury, siendo interceptado por el mismo
Smith-Pelly quién, casi cayéndose, consiguió el empate parcial.
Con menos de ocho minutos en el reloj, sucedió lo impensado. Un disparo rápido de Brett Connolly golpeó el cuerpo del Marc-André Fleury. El portero no se dio
cuenta que el disco pasó entre sus piernas, quedando a merced de Lars Eller,
quién metió su stick justo en el borde del área chica. Eller se convirtió en el
primer nacido en Dinamarca en ganar la Stanley Cup. El danés inició la racha de cuatro victorias con el primer gol de los Caps en el segundo partido y remató la
serie anotando el gol decisivo. Los jugadores de Vegas fueron incapaces de dar
vuelta la situación y vieron cómo se esfumaba su ilusión.
Después de
44 temporadas, 3.701 partidos jugados y 28 apariciones en playoffs, los
Washington Capitals se convirtieron en campeones de la Stanley Cup. El Washington Post señaló que ha sido la
mayor cantidad de tiempo que ha requerido un equipo de las cuatro grandes ligas de Estados Unidos (NFL, NBA, NHL y MLB) para
conseguir su primer campeonato. En ese mismo contexto, es el primer título de
liga para la ciudad en el siglo y desde 1992, cuando los Redskins de Joe Gibbs ganaron
el Super Bowl XXVI en Minneapolis.
Alex
Ovechkin por fin conseguía el premio que deseaba, que consolidará su legado y
pavimentará su camino al Hall of Fame. Se quedó con el Conn Smythe Trophy, que
se otorga al MVP de los Playoffs. Fue el el mejor en goles, con 15 y dio 12
asistencias. Evgeny Kuznetsov, fue el líder en asistencias y puntos (20 y 32,
respectivamente). Los Capitals aprovecharon muy bien los powerplays (ventaja
numérica por penalidad). T.J. Oshie y Alex Ovechkin anotaron seis goles cada uno
en esa condición. Nicklas Backstrom dio ¡13! asistencias en powerplay. Braden
Holtby fue el líder de los porteros, con apenas 2.14 goles en contra y fue el
líder en minutos jugados en todos los playoffs.
Así, los
miembros del roster de los Capitals, y el staff técnico y administrativo verán
tallados sus nombres en una de las bases de la gloriosa Stanley Cup.
¡Nos vemos en
la próxima temporada!
Claudio Jorquera es columnista invitado en Gringo Sports. Es uno de los responsables de NFL Chile, siendo uno de los comentaristas en el podcast de aquel sitio. Además, contribuye para Spanish Bowl.
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domingo, 10 de junio de 2018
Curry, el verdadero MVP
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Un carisma especial, una presencia inconfundible, una técnica (quizás) irrepetible y un ritmo imparable. Es la principal cara de esta época victoriosa en la bahía californiana y el jugador que mejor representa el estilo de juego que impera actualmente en la NBA. Cualquiera que haya seguido el proceso evolutivo de los Golden State Warriors, desde sus primeros playoffs en 2013 al presente, reconoce en Stephen Curry como el principal artífice de la escalada del equipo guerrero, pasando de ganar partidos y competir en postemporada a coleccionar tres campeonatos en un lapso de cuatro años.
El fenómeno Curry se puede apreciar de diferentes maneras. Primero, como un talentoso jugador, dueño de una prodigiosa técnica para driblear. Con el balón en las manos y en plena carrera, entra en ritmo y muchas veces pareciera estar ignorando la pizarra de Steve Kerr y así llevar el flujo del partido a su propio ritmo, marcando la pauta del juego. Ojo, lo suyo no es solo por rachas y canastas por montones. Lo suyo también tiene una faceta de armador que ha ido puliendo con los años y así es como cada vez interpreta mejor los partidos, identificando situaciones favorables para su equipo. A veces, en vez de tirar al aro reparte el balón para alguien en mejor posición suya y así lograr una fácil canasta.
En segundo lugar, y quizás la faceta más interesante para observar y disfrutar, es cuando se dedica estrictamente a lanzar. Apenas necesita de algunos centímetros de espacio, apenas necesita fracciones de segundo y apenas se desprende de la pelota. Todo eso con una frescura inusitada e impactante. Cuando entra en esas rachas tiradoras, parece apoderarse de toda la escena y puede ser capaz de romper cualquier partido con su flow. Ese estado casi inconsciente se pudo apreciar plenamente en el segundo y cuarto partido de las recientes finales frente a los Cleveland Cavaliers.
En el segundo encuentro, Curry convirtió 16 de sus 33 puntos en el último cuarto. Los tiros caían sucesivamente y los momentos máximos ocurrieron, primero cuando convirtió un triple con un segundo en el reloj de tiro y desprendiéndose del balón con una sola mano (más impresionante aún, fue ver como la pelota tocó solo red) y luego, en una jugada de cuatro puntos cuando metió un triple desde la esquina y en el acto, recibió una falta de Kevin Love. Oracle Arena hizo erupción y terminó en una ovación cerrada, después que Steph convirtiera su noveno triple de esa noche (esos 9 triples son récord para un partido de finales).
Ya en Cleveland, con la serie a disposición de los Warriors, todo el equipo salió a liquidar desde el jumpball del cuarto partido. Curry encabezó la fiesta y de entrada, cuando al buscar una falta, lanza un triple de forma desbalanceada... ¡con éxito y solo tocando red!. Desde ese momento ya se percibía que iba ser otro partido de los grandes para Steph, quien acabó convirtiendo siete triples (37 puntos en total), algunos de ellos desde distancias bien kilométricas, y entre medio añadió algunos dobles en ataques directos al aro, en otra prueba de su evolución como jugador.
Tampoco hay que olvidar que en el primer partido, Curry metió 29 puntos y algunas de esas canastas llegaron en el clutch, cuando había mucha presión, cortando un poco con esa vieja narrativa que "Curry-se-apaga-en-las-difíciles" y en el tercero, si bien apenas convirtió 11 unidades, en el cuarto final metió dos canastas que ayudaron a liquidar ese duelo a favor de Golden State, junto con los 43 puntos que consiguió Kevin Durant en ese encuentro.
A partir de todas sus características dentro de la pista, se genera una tercera forma para apreciar su impacto dentro de los Dubs y la liga en general: su actitud. Curry no solo juega y lanza triples con las yemas de sus dedos, también disfruta del momento y cuando entra en racha, no solo mete un tiro tras otro, sino que sonríe, celebra, anima al público y hasta se pone a bailar. El # 30 de los Warriors es mucho más que un shooting guard, es un artista que brinda espectáculo y los triples son su máxima manifestación artística.
Así como en la música existen los guitarristas virtuosos, habría que decir que en el baloncesto hay tiradores innatos e inconscientes, como Curry y así lo ha demostrado desde 2013, cuando batió por primera vez el récord de triples en una temporada (una marca que después rompió dos veces más). Desde entonces, solo se ha dedicado a jugar cada vez mejor, siendo el principal pilar del ascenso de los Warriors. La fama, los récords, los premios individuales y los títulos con su equipo han llegado como consecuencia.
Curiosamente, en ninguno de los tres títulos de este conjunto de Golden State, el premio de MVP de las finales ha sido para Curry. En 2015, Andre Iguodala fue galardonado. Y en los dos recientes, el distinguido fue Kevin Durant. En los dos primeros casos, eran bien entendibles, pero en este último era donde Curry verdaderamente jugó como el mejor integrante de los Warriors y donde realmente merecía aquel premio, pero la votación oficial declaró lo contrario.
Aunque tal vez eso no importe demasiado. Curry fue la gran figura en tres de las cuatro victorias con que los Warriors barrieron a los Cavaliers y su particular impacto trajo un nuevo trofeo para Golden State, defendiendo con éxito el título obtenido hace un año. El baloncesto de alto ritmo continúa triunfando en la NBA, el juego de triples está más vigente que nunca y por todo eso, Stephen Curry es un auténtico MVP aún si no recibió esa distinción y más que eso, es todo un icono de la actual época en el deporte del balón naranja.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
miércoles, 30 de mayo de 2018
Dubs y Cavs, otra vez
por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike
Definidas las dos conferencias en la NBA, vuelven a repetirse los mismos finalistas de los últimos tres años: Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers. Una vez más han dominado el este y el oeste, pero hubo diversas complejidades en sus caminos, esas complejidades que pudieran ser atendibles de cara al duelo que sostendrán a partir de este jueves en las finales por el campeonato de liga.
Los Warriors lucharon siete partidos con los Rockets, donde incluso debieron remontar un 2-3 en contra. En el séptimo juego, trituraron con otro de sus imparables terceros cuartos, con Stephen Curry en estado de flow absoluto. Cuando Curry fluye, el equipo entero se mueve de forma increíblemente orgánica y las canastas caen como resultado de esa fluidez. A pie firme, en carrera y hasta de media cancha, Curry es un tirador letal y cuando está en racha, es casi imposible detenerlo. Y en verdad así parece, su mecánica de tiro es tal que se desprende del balón en un pestañeo.
Golden State resolvió de forma impecable en el sexto y séptimo juego, poniendo mayor intensidad en defensiva la cual derivó en mejores opciones de ataque. En ambos partidos, los Dubs marcaron enormes rachas anotadoras en el tercer cuarto que sirvieron en gran parte para obtener las dos últimas victorias que valieron el pase a sus cuartas finales consecutivas. De todas formas, no hay que ignorar el hecho que en un momento de la serie, los Warriors lucían confundidos en algunas situaciones límites.
Steve Kerr tuvo muchos problemas en su partida aparte con Mike D'Antoni, tanto así que Steve debió hacer variaciones en la rotación, colocando a Kevon Looney como pívot titular con el propósito de hacer un buen pareo con Clint Capela. Y en cuanto a ejecución, sorprendió ver como los jugadores de los Warriors no supieron resolver jugadas claves en segundos finales de los partidos 4 y 5, teniendo problemas para pasar el balón y de encontrar un buen tiro. Mucha confusión para hacer jugadas en esos segundos finales y también de parte de Kerr, quien en ese instante no encontraba mejores soluciones.
Ya son conocidas sus rachas matadoras en segundas mitades (3° cuarto: 33-16 en el sexto juego, 33-15 en el séptimo juego), pero no deja de llamar la atención de ver como los Warriors, que están tan habituados a ganar, muestran complicaciones para resolver partidos cerrados en los minutos finales. Algo de eso hubo también hace un par de años, cuando perdieron las finales. De todas formas, el séptimo juego lo supieron sacar adelante pese al comienzo furioso de los Rockets y a los tres fouls de Klay Thompson en el primer cuarto. El flow de Curry y luego, los tiros de Durant metieron al equipo de Golden State en la definición por el campeonato.
Del otro lado, los Cleveland Cavaliers pese a haber entrado a los playoffs en cuarto lugar, igualmente acabaron dominando a todos los equipos del este en camino a una nueva final. En mi artículo anterior, mencionaba el consenso generalizado que por fin se está generando en torno a la figura de LeBron James. Y está bien que sea así, porque hace de todo y por el bien de sus Cavs. Pero también hay que tener en cuenta que LeBron tiene que jugar los partidos casi completos y debe hacer casi de todo, básicamente porque no cuenta con un equipo que le acompañe de forma consistente.
Sus compañeros aparecen, pero a ratos. Jeff Green fue un buen aporte en el sexto y séptimo juego de la serie frente a los Celtics, Kyle Korver mete triples pero sin tanta frecuencia. JR Smith puede dar un partido bueno y después, otros tres en los que no aporta nada. Tristan Thompson volvió a tener más minutos y coopera con rebotes y algo de defensa. Así ocurre en cada partido de los Cavs y con todo eso convive LeBron. Por eso, debe jugar los 48 minutos en un partido decisivo de visita. Por eso, alcanza o se acerca a la triple decena en casi todos los partidos. No es solo porque James tiene múltiples y tremendas aptitudes, sino porque tiene que cubrir las falencias de todo el equipo.
Cuando amenazaba la eliminación en casa, en el sexto partido, LeBron marcó 46 puntos; 11 rebotes y 9 asistencias. Y luego, cuando hubo que visitar Boston para definir el paso a las finales, sus registros fueron: 35 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias. Hace de todo y casi todo lo hace bien, pero ese monumental esfuerzo le pasa cuenta y lo peor de todo, es que se está notando. Durante algunas secuencias del último partido frente a los Celtics, James tardaba algunos segundos en reincorporarse a la acción y su máxima señal de cansancio ocurrió después del partido. Mientras sus compañeros recibían el trofeo como campeones del este, el #23 estaba tendido en el suelo, recuperándose después de haber jugado el partido completo, sin descansar un solo segundo.
Muy completo será, pero James ya tiene 33 años y lleva ocho años consecutivos instalando a sus equipos en las finales, lo cual significa que lleva ocho años jugando temporadas con alrededor de 100 partidos en cada una de ellas. Nunca ha sufrido grandes lesiones, pero el trajín de los partidos y su enorme esfuerzo en cada uno de ellos no pasan en vano y es en este tramo de la temporada, en el que James evidencia fatiga.
Estas finales nos presentan, a priori, un escenario desigual o peor incluso que el año pasado. Los Warriors han soportado diversas lesiones a lo largo del torneo, pero de todas formas han encontrado fórmulas para superar cada etapa de los playoffs, mientras que los Cavaliers se resumen en todo lo que haga James. Hasta el año pasado, tenía un socio de ataque en Kyrie Irving, pero él pidió ser traspasado a Boston y LeBron se quedó solo. Ahora más que nunca, es The Team vs The King.
Nuevamente, los Dubs y los Cavs llegan al final de temporada. Hay muchas criticas sobre el nivel de competencia que hay actualmente en la NBA, sobre todo considerando que Golden State gana muchos partidos con comodidad. Pero hay que mencionar que en las recientes finales de conferencia, tanto Houston como Boston tuvieron la chance de liquidar sus series y dejaron pasar sus oportunidades. Los Rockets desperdiciaron ventajas al intermedio en los partidos 6 y 7, y en el último fue donde derechamente se enfriaron al fallar 27 triples consecutivos (eso es récord de liga) abriendo la puerta a la remontada de los Warriors. Mientras que los Celtics estuvieron en la contienda todo el séptimo juego frente a los Cavs, pero en los seis minutos finales encestaron 2 tiros de 14.
Hubo opciones de ver una final distinta, pero los Rockets y los Celtics no pudieron liquidar sus series cuando había que hacerlo, e incluso teniendo la ventaja de jugar en sus respectivas canchas. El equipo de Golden State por un lado y las múltiples habilidades de LeBron por otro, acabaron por imponerse en las respectivas series y es por eso que tendremos una cuarta definición consecutiva entre los Warriors y los Cavaliers.
¿Tercer trofeo en cuatro años para la bahía californiana o un segundo título para Cleveland? esa es la pregunta que queda por resolver.
Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.
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