miércoles, 10 de marzo de 2021

El Jazz, la Barba y los ausentes


por Miguel Meléndez

Ya pasó el Juego de Estrellas de la NBA, cuyo evento se concentró en solo un día, y la competencia está por reanudarse, abriendo así la segunda parte de la temporada regular. Los mejores récords están en Utah y Philadelphia, ya se enfrentaron dos veces y cada uno ganó en su propia cancha. El Jazz deslumbra con un basket bien jugado, los Sixers quieren dar el paso que les falta bajo la dirección de Doc Rivers. Los Lakers se aferran a la defensiva para seguir ganando, pero la ausencia de Anthony Davis les ha forzado a re-adaptarse. James Harden llegó a Brooklyn solo para mejorar al equipo y ya suena como candidato a MVP, al igual que Nikola Jokic que brilla en Denver. Stephen Curry volvió a colar triples, Luka Doncic mueve a todo su equipo, pero tanto los Warriors como los Mavericks deberán luchar en un Oeste ultra competitivo. Muchas historias que caracterizan esta campaña y que sugieren una emocionante definición, rumbo a los playoffs que comenzarán a mediados de mayo.

Un Jazz armónico: el Utah Jazz cerró la primera mitad con el mejor registro de la liga (27-9). Para muchos, una sorpresa. Pero quizás no debiera sorprender tanto, ya que bajo la dirección de Quinn Snyder se ha establecido un juego con énfasis en la defensa y sobre todo, un alto nivel de coordinación. En febrero, lograron nueve triunfos consecutivos y en total, ganaron 12 de 14 partidos jugados en ese mes. Lo impresionante de esa racha fue que 11 de esos 12 triunfos fueron por más de 10 puntos, llegando a superar los 130 puntos en tres ocasiones. En defensa juegan con una concentración tal que fallan muy pocos cambios de marca y hasta logran bajar el ritmo de juego, en algunas situaciones. Esa concentración también queda plasmada en ofensiva, sobre todo cuando mueven el balón y abren la cancha.

No es casual que el Jazz sea el único equipo que esté dentro de los tres mejores en cuanto a eficiencia, tanto ofensiva como defensiva. Convierten 118.0 puntos por cada 100 posesiones (segundo mejor ataque) y a cambio, conceden 109.0 puntos por cada 100 posesiones (tercera mejor defensiva). Las tres figuras definen la variedad de recursos que tiene el plantel. Rudy Gobert es el pívot y referente defensivo, es el segundo mejor reboteador de la liga (13.1 tableros por partido) y brinda garantías enfrentando a cualquier alero o centro. Donovan Mitchell es el líder anotador del equipo (24.3 puntos por partido) y es el más virtuoso, aunque a veces por llevar tanto el balón incurre en algunos errores. Mike Conley es el armador y quien pone la experiencia que tal vez le hacía falta a este equipo para seguir avanzando. De acuerdo al sitio 82games, Conley encabeza la liga en cuanto al plus/minus, con un +18.2 cuando él está en la pista. El desafío será cuan lejos podrán llegar en los próximos playoffs.

Brooklyn, al ritmo de la barba: a esta altura del torneo, los Brooklyn Nets se destacan por tener el mejor equipo ofensivo. Promedian 119.1 puntos por cada 100 posesiones, un 50% de aciertos al aro y un 62.1% de true shooting, estadística que engloba todos los tiros (hasta los libres). Figuran dentro de los equipos que juegan al menos 100 posesiones por partido, practican un baloncesto de alto ritmo y de mucha rotación, aún teniendo a James Harden y Kyrie Irving, quienes suelen absorber el balón por mucho tiempo. Lo interesante del caso es que cuando están juntos no parecen estorbarse, sino más bien parecen complementarse. De hecho, en este momento sus porcentajes al aro bordean el 50 por ciento (Irving convierte 51.0%, Harden 49.7%). Eso si, es Harden quien ya se establece como el armador de este equipo, encabeza la liga con 11.1 asistencias por juego además de convertir en promedio 25.3 puntos y desde su llegada, los Nets han cosechado 17 de sus 24 triunfos en la temporada, que los tienen segundos en la Conferencia del Este.

Es evidente que Brooklyn atrae por su ataque, pero tal vez necesiten algo más de balance de cara a los playoffs. Así como tienen la mejor ofensiva, también cuentan con la sexta peor eficiencia defensiva (114.2 puntos permitidos por cada 100 posesiones). Seguramente es una prioridad por mejorar para Steve Nash, quien está haciendo su debut como director técnico. Y en cuanto a jugadores, queda ver qué tan peligrosos pueden seguir siendo al ataque cuando Kevin Durant se reintegre (lleva casi un mes sin jugar por lesión y ha faltado a 18 partidos en total) y la interrogante, es ver cuál podría ser el aporte de Blake Griffin quien se sumará al equipo en los próximos días. Griffin pasó los últimos tres años con los Detroit Pistons y ha perdido parte de la explosividad que lo distinguió en su momento. Seguramente lo irán llevando de a poco, mientras se adapta a su nuevo entorno.

Lakers sin la ceja: Anthony Davis se ha perdido los últimos nueve partidos y en total, se ha ausentado en 14 encuentros de esta temporada. El tendón de aquiles y la pantorrilla derecha han marginado al pívot de los Lakers y con ello, los campeones vigentes tuvieron que adaptar su rotación de jugadores, ahora sin uno de sus pilares. Su última presencia fue el 14 de febrero y desde entonces, el equipo de Los Angeles perdió siete de diez partidos. Cabe preguntarse, ¿por qué los Lakers sufren tanto sin Davis?. Su versatilidad lo hace irremplazable, además de dominar en la llave puede lanzar desde lejos y al atraer mucha oposición, crea espacio para compañeros desmarcados. Eso se pierde con su ausencia y por lo mismo, Frank Vogel ha tenido que modificar la rotación de jugadores, intentando compensar la baja de Davis. El problema es que LeBron James ha tenido que jugar más minutos, justamente lo que no pretendían ni los Lakers ni el mismo James, rumbo a la postemporada.

Aparte que James está acumulando más minutos, Kyle Kuzma ha pasado al quinteto titular y también Markieff Morris, quien suele ser suplente. Tienen opciones para hacer formaciones "chicas" o hasta más ligeras, pero sin Davis no hay un jugador que le haga el peso a aleros versátiles o que puedan dominar en la llave, como bien lo hace el ex Pelicans. No por nada, en el presente curso promedia 22.5 puntos y 8.4 rebotes. Apenas se supo que estaría de baja por algunas semanas, se rumoreaba que los Lakers iban a buscar algún traspaso antes de llegar a la fecha límite, pero la misma franquicia descartó la posibilidad. Están en un escenario complicado y mientras no puedan subsanar esa ausencia, seguirán los problemas. Perder más partidos significaría seguir cayendo dentro del competitivo Oeste. De hecho, ya los superaron los Phoenix Suns en la segunda ubicación y solo llevan medio partido de diferencia sobre sus vecinos Clippers.

Paridad, para bien y para mal: en el Oeste, después de Utah hay tres equipos que están casi igualados. Suns, Lakers y Clippers llevan 24 triunfos cada uno, pero Phoenix está segundo por tener menos derrotas. Luego, entre los Blazers (quintos) y los Grizzlies (décimos) hay menos de cinco partidos de diferencia, y entre todos esos equipos, solo los mismos Grizzlies no superan el 50% de rendimiento. Hasta los Warriors, que marchan novenos, tienen al menos un triunfo más que derrota. No hay dudas que esas posiciones se moverán mucho en los próximos dos meses, hasta que se definan los cupos clasificatorios además del Play-In.

En el Este, también está nivelada la tabla pero a diferencia de la otra conferencia, no hay muchos equipos con marca ganadora. Después de Sixers, Nets y Bucks, solo Celtics y Knicks tienen más victorias que derrotas y apenas superando el 50% de partidos ganados. Entre el Heat (sextos) y los Hawks (undécimos) hay dos partidos de diferencia, pero solo Miami alcanza apenas la mediocridad. Atlanta podría optar al Play-In aún si ahora cuenta con cuatro derrotas más que victorias y pese a haber cambiado de entrenador, hace poco más de una semana. Entre medio, aparecen los entusiastas Hornets y los Raptors, quienes han tenido que oficiar de locales en Tampa.

Numbers by Numbers:
  • Damian Lillard es el mejor jugador de la liga en el Clutch (últimos cinco minutos de un partido con diferencia de cinco puntos o menos). Así lo demuestran varios disparos decisivos, como el que hizo el miércoles pasado, y también los registros. Esta temporada, el base de los Blazers promedia 53.5 puntos anotados por cada 36 minutos, contando solo esta coyuntura. Supera ampliamente a Joel Embiid, quien promedia nueve puntos menos.
  • Los Brooklyn Nets ganaron 10 de sus últimos 11 partidos. En ese lapso, los registros de James Harden fueron los siguientes: 27.5 puntos, 9.6 rebotes, 10.9 asistencias. Y en cuanto a lanzamientos, promedió 50% al aro, 46% de tres puntos y 81% de tiros libres.
  • Giannis Antetokounmpo es el primer jugador de la historia que encesta 100% en un Juego de Estrellas, lanzando al menos en 10 oportunidades. El domingo pasado, el alero de los Milwaukee Bucks convirtió cada uno de sus 16 intentos, entre los que se incluyeron tres triples. Terminó con 35 puntos y fue premiado como MVP del encuentro.
  • Bradley Beal encabeza la liga en anotaciones, promediando 32.9 puntos por partido. Sería este el mejor promedio del jugador de los Wizards en su carrera y solo el año pasado había superado por primera vez los 30.0 (promedió 30.5). En el actual torneo, superó los 40 puntos en cuatro ocasiones y su mejor partido lo tuvo el 6 de enero, cuando convirtió 60 contra los Sixers.
  • Los Phoenix Suns marchan segundos en el Oeste (24-11), a pesar de ser el segundo equipo más lento de la liga (97.9 posesiones por partido). No obstante, cuentan con la cuarta mayor proporción de canastas logradas mediante una asistencia (63.9%) y el segundo mejor índice de asistencias por cada pérdida (2.1).

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011, escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es columnista en NFL Chile y ha colaborado con publicaciones para distintos medios chilenos.

jueves, 24 de septiembre de 2020

Rompiendo la Burbuja (II)


por Miguel Meléndez

El Miami Heat está a un triunfo de alcanzar la final de la NBA. Un hecho que responde a un sólido proceso durante los playoffs, donde barrieron con los Pacers en la primera ronda y en la segunda, sacaron a los Bucks en cinco partidos. En la definición del este, llevan ventaja de 3-1 frente a los Boston Celtics y han logrado imponer su manera de jugar, con énfasis en la defensa. Presión sobre el balón y sobre todo, marca zonal han sido las claves para que el Heat esté sacando de forma a unos Celtics que han cometido demasiados errores en la serie. En el cuarto partido, los C's perdieron el balón 19 veces contra solo 8 del Heat, y en toda la serie la diferencia de turnovers es 62 para Boston y 41 para Miami.

La tropa dirigida por Erik Spoesltra tiene buenos jugadores, pero no dependen necesariamente de uno. En el primer partido, 29 puntos de Goran Dragic y un feroz tapón de Bam Adebayo sobre Jayson Tatum en el final de la prórroga le dieron el primer triunfo al Heat. En el segundo juego, seis jugadores de Miami superaron las 10 unidades y un matador 37-17 en el tercer cuarto pavimentaron el 2-0 en la llave y en el juego más reciente, Tyler Herro convirtió cinco triples y 37 puntos en total. Varias de esas canastas en jugadas de uno contra uno, donde el novato se desenvolvía con más soltura y confianza, a medida que tomaba más tiros.

La única victoria céltica en la serie ocurrió en el tercer partido y fue el único en que jugaron realmente bien, y sobre todo, fue el único donde supieron jugar contra la defensiva zonal que plantea Miami. En ese juego, atacaron más cerca del aro y hubo más movimiento de la pelota. Ayudó también el regreso de Gordon Hayward, quien aportó con inteligencia para jugar. En general, Boston ha tenido buenas secuencias pero no ha tenido grandes actuaciones aparte del juego tres. No puede ser posible que Tatum se quede en cero, como ocurrió en la primera mitad del miércoles, ni que Marcus Smart por muy valioso que sea, insista tanto con los triples (1/8 en el reciente juego). No siempre va a tener rachas tiradoras como las que tuvo contra los Raptors.

En la final del oeste, los Lakers son mejores que los Nuggets. No descubro nada con esa frase, pero no está demás destacarlo. El equipo de Los Angeles, además de tener mejores jugadores, tiene más variables para jugar los partidos, una defensa sofocante y recursos para anotar en ofensivas de media cancha o aprovechando errores del conjunto de Denver. En cuanto a las anotaciones, Anthony Davis es quien comanda a los Lakers. Definió el segundo partido con un triple en la última jugada y en los tres partidos disputados, promedia 31.7 puntos, con un 52.5% de aciertos al aro. LeBron James promedia una casi triple decena: 23.7 puntos, 9.0 rebotes, 9.0 asistencias. Ninguna novedad, en todo caso.

Rajon Rondo está jugando minutos importantes y sobre todo, aporta experiencia y sabiduría propia de alguien que lleva 14 temporadas en la liga. Contra los Nuggets, está jugando 24.2 minutos y promedia 8.7 asistencias Una altísima proporción, considerando el tiempo sobre la pista. Otro indicador de su aporte: cuando él ha estado en la cancha, el 47% de las canastas lakerinas han surgido mediante una asistencia, la mayor proporción entre todos los jugadores involucrados en esta serie - junto con LeBron es el único con una tasa superior al 40%. Es cosa de ver cuando Rajon juega, hay organización, manejo de tiempos y jugadas adecuadas. Si hasta coopera en defensa, anticipando jugadas y robando balones.

Denver ganó el último partido, pero le costó pese a haber sacado distancia de 20 puntos en algún momento de la segunda mitad. En el último cuarto, varias pérdidas y baja efectividad ofensiva causaron una respuesta de L.A. que casi cuesta caro. Nikola Jokic no solo es el MVP de este equipo, sino que debe ser conceptualmente uno de los grandes jugadores de la liga. Altura y técnicas de pívot y al mismo tiempo, cualidades dignas de un alero. Bien podría catalogarse como un All Around Player, dadas sus condiciones. El otro jugador que se ha vuelto protagonista es Jamal Murray. En esta serie, lidera las anotaciones de los Nuggets junto con Jokic y desde la serie contra el Jazz (tres partidos sobre 40 puntos) que venía destacando. Su equipo lo necesita, para seguir compitiendo en esta serie y para seguir siendo contendientes a futuro.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

domingo, 16 de agosto de 2020

Rompiendo la Burbuja (I)


por Miguel Meléndez 

La verdad, pienso que la NBA resolvió bastante bien la situación dado el contexto actual. Seguro que tenía una ventaja, al tener pendiente solo el tramo final de competencia y no el torneo completo, como ocurría en el béisbol. Están todos situados en el complejo de Orlando, por lo que no hay localías. No hay público, aspecto no menor. Aunque el nivel de producción para subsanar esa ausencia ha sido excelente, integrando todos los sonidos que adornan los partidos. Las canchas parecen estar bien adecuadas, hasta parecen más estudios de tv que canchas de basket. Un escenario insólito, excepcional para el momento. Lo mejor del caso fue que la liga encontró una salida para definir la temporada 2019/2020, que terminaría durando casi un año completo - la fecha inaugural fue el 22 de octubre de 2019 y un hipotético séptimo partido de la final se jugaría el próximo 13 de octubre.

Play-In o repechaje, como diríamos en nuestro idioma. Excelente idea. Le dio un toque de tensión a la pelea por el último cupo clasificatorio en el oeste. De hecho, el jueves pasado habían cuatro equipos disputando los dos lugares para ese partido extra. Grizzlies ganaron, algo que lograron muy poco en sus dos semanas de competencia. Blazers también triunfaron y lograron meterse... ¡por un punto de diferencia! Terminó siendo inútil el esfuerzo de los Suns, quienes metieron un admirable 8-0. Una pena, quería ver a los Suns como mínimo jugando el repechaje. Un equipo fresco, atrevido, con una joven estrella (Booker) que por fin está teniendo el reconocimiento que no había tenido antes. Pese a quedar cortos, no deja de ser valorable lo que hicieron, ganando partidos cerrados y otros por un margen mayor. Para el conjunto de Phoenix será importante mantener el núcleo, con miras de seguir creciendo.

Mencionaba a los Blazers. Mucho ojo con ellos, ganaron el repechaje y serán el rival de los Lakers en los cuartos de final. Llevan dos semanas jugando en modo playoff, ganando muchos partidos cerrados (seis de sus ocho triunfos fueron por menos de cinco puntos) y con un Damian Lillard que está jugando de manera inconsciente. En serio. Llega a asustar su nivel de confianza, tira de cualquier parte. Hasta ha metido canastas de media cancha. Y jugando en uno-contra-uno, es casi indefendible. Esos crossovers que tira, uf! Los tres partidos que condujeron al Play-In fueron demenciales: 51 puntos contra los Sixers, 61 contra los Mavericks y 42 contra los Nets. Este tiene que ser su mejor momento desde que llegó a la liga hace nueve años. Y es la principal amenaza contra el equipo amarillo. Seguro que muchos nos preguntamos: ¿quién lo cubrirá? o ¿cómo defender contra Damian?

Seguro que esa es una de las principales asignaturas de los Lakers de cara a dicho enfrentamiento. ¿Alex Caruso como defensor principal? ¿doble marca a Lillard? ¿LeBron sobre Damian? Encrucijada para un equipo que le ha costado entrar en ritmo en estas semanas. En verdad, cuesta definir a los Lakers ya que estuvieron más de una semana jugando partidos (camuflados) de exhibición, dado que ya tenían asegurado el primer lugar. ¿Realmente se habrán guardado energías? De todas maneras, no deja de ser atendible que tuvieron problemas contra equipos bien armados en defensa, como los Raptors y el Thunder. Dos partidos con características similares, donde los LAL quedaron perdidos al jugar a un bajo ritmo propuesto por sus respectivos rivales.

A propósito de Raptors: en mi opinión, deben ser el mejor equipo del este previo al comienzo de los playoffs, incluso mejores que los Bucks que clasificaron primeros. Mucha energía en defensa y una ofensiva que sigue evolucionando. Pascal Siakam se consolida en su posición y Fred Van Vleet juega cada vez mejor. El equipo tiene la experiencia del título ganado en 2019 y Nick Nurse exprime al máximo toda la materia prima disponible y hasta demuestra ser bueno ajustando en los partidos, y creo que en eso le lleva ventaja a Mike Budenholzer, de quien sigo pensando que está sobrevalorado solo por haber trabajado con Gregg Popovich.

¿Hasta donde pueden llegar los Celtics? hasta donde puedan rendir sus referentes. Los verdes juegan bien, pero tienen un plantel corto. Los reservas no han dejado de ser reservas, pero lo bueno del caso es que los estelares son aún más estelares. Jaylen Brown adquiere un rol más protagónico, Jayson Tatum tiene momentos de élite, cuando se dedica a jugar como corresponde (en vez de creerse igual a Kobe Bryant) y Gordon Hayward puede ser indetenible cuando entra en racha. Movimiento de balón y anotación compartida parece ser la clave para Boston rumbo a los playoffs, pueden hacerle frente a los grandes de la liga, ¿pero alcanzará con el elenco disponible?

Un jugador impactante: Luka Doncic. No puedo creer que tenga 21 años, juega como si tuviera 10 más. El manejo de los tiempos y su dominio de las situaciones lo han convertido rápidamente en uno de los armadores top de la liga. Absorbe mucho el balón, pero no parece tener las típicas mañas de jugadores de su edad. Es más, el esloveno anota de igual forma como reparte la pelota y ya son comunes los partidos con registros exuberantes. Contra los Bucks, el 8 de agosto, sumó 36 puntos, 14 rebotes y 19 asistencias. Él solo. Y cuatro días antes contra los Kings, completó 34 puntos, 20 rebotes y 12 asistencias. Ah, y por si alguien no lo sabe: está completando recién su segundo año en la liga.

Algo que impacta, pero para mal: las transmisiones latinas de los partidos. En particular, las nuevas generaciones de comentaristas. Irrita la desproljidad, la poca seriedad, la falta de compromiso y peligrosa tendencia a la improvisación de algunos narradores. Solo daré dos ejemplos: en el Lakers x Raptors del 1 de agosto, Fernando Tirado y Miguel Briseño pasaron casi todo el segundo cuarto hablando de los Taco Tuesday de LeBron James (¿?¿?) y en el Celtics x Blazers del 2 de agosto, Leo Montero y Fabricio Oberto empezaron a hablar de parientes cordobeses entre otras cosas que nada tenían que ver con el partido en específico ni con el basket en general. Montero y Oberto serían una muy respetable dupla si no se ponen a divagar en cualquier cosa, mientras el partido está en marcha.

Este lunes parten los playoffs. Como dije al principio, al estar todos situados en Orlando no habrá factor de localía, como ocurre tradicionalmente. En este caso, las posiciones solo sirvieron para determinar los respectivos duelos. Quizás esa condición genere una competencia distinta, uno sabe que en condiciones naturales la condición de local suele ser determinante. Hay buenos equipos, pero a priori cuesta decantarse por uno como aspirante serio al título. El transcurrir de las series nos dejará más claro el asunto, eso está claro. ¿LeBron y Giannis a la final? ¿o habrá otro conjunto u protagonista que imponga otro desenlace? Veamos. Estos playoffs, por la competencia y el contexto serán excepcionales.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 9 de marzo de 2020

Pesos pesados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El tercer duelo de esta temporada de la NBA entre los equipos de Los Angeles encontraba tanto a los Lakers como a los Clippers en un buen momento, ganando partidos contra posibles rivales de playoffs. Con el antecedente de los dos partidos anteriores, ambos ganados por los Clippers y lo parejos que fueron esos duelos, no extrañaba que este juego fuera tenso, considerando la proximidad de los playoffs y el hecho que ambos equipos ocupan las dos primeras plazas en el oeste.

Desde el primer cuarto, se notaba que los dos equipos estaban bien armados y sobre todo, se notaba también que se habían estudiado entre sí. La tensión se pudo captar desde el principio, el esfuerzo defensivo se palpaba cuando la acción ocurría cerca del aro, una energía propia de un partido jugado a fines de mayo en vez de uno a principios de marzo. Esa dificultad se trasladó a la ejecución ofensiva, donde ambos equipos debían trabajar mucho las posesiones, en particular cuando eran jugadas de media cancha. Era tal la complejidad, que al finalizar la primera mitad ambos equipos habían encestado -conjuntamente- cuatro triples sobre 28 intentos. Una anomalía en estos tiempos.

Lakers y Clippers demuestran tener bloques sólidos, con buen enfoque defensivo y capacidad para robar balones, pero una razón poderosa por la que son los dos mejores equipos de su conferencia pasa por sus respectivos dúos estelares. En los Clippers, Paul George y Kawhi Leonard se complementan a partir de sus habilidades, dándose el lujo de resolver varias jugadas en uno-contra-uno. George ayudó al principio a los Clippers y luego, Leonard se unió al mismo tiempo que debía atender importantes asuntos marcando a LeBron James. George convirtió 31 puntos, Leonard 27. Bordearon el 50% de efectividad, pero a diferencia de otros días no tuvieron el soporte necesario para garantizar la victoria.

Por parte de los Lakers, LeBron James y Anthony Davis llevaron la conducción desde el comienzo. Fueron responsables en 31 de los 49 puntos convertidos por su escuadra en la primera parte y en la segunda, fueron aún más letales. Siguieron convirtiendo y también crearon situaciones favorables para sus compañeros, sobre todo James quien en varias secuencias atraía la marca de hasta tres adversarios y resolvía descargando al costado opuesto donde encontraba un tirador desmarcado. James terminó acercándose a una triple decena (28 puntos, 7 rebotes, 9 asistencias), y sus 12 puntos convertidos en el cuarto período fueron resonantes. Davis firmó otra actuación sólida (30 puntos, 8 rebotes), pero fue Avery Bradley quien ayudó a marcar la diferencia, siendo autor de seis triples y 24 puntos en total.

En cierta medida, la contribución de los suplentes también fue un factor en este partido. Los Clippers no tuvieron la producción habitual, en parte por el ritmo (relativamente) cortado del juego. Montrezl Harrell metió siete de sus diez tiros (20 puntos en total), pero entre Lou Williams y Reggie Jackson encestaron seis intentos sobre 18 (15 puntos entre ambos). Esa falta de productividad terminó afectando al final del juego. Mientras que en los Lakers, hubo aportes esporádicos pero relevantes en ciertos tramos. Rajon Rondo tuvo minutos importantes en la segunda mitad, donde entregó seis de sus siete asistencias totales, que surgieron cuando se dedicó a armar jugadas en vez de lanzar triples que intencionalmente le cedían sus rivales. Markeef Morris también tuvo minutos interesantes, sobre todo para equiparar en las marcas y tener mayor presencia en la llave.

Por buena parte de la segunda mitad, el juego tuvo muchas infracciones haciendo más extensa la duración del partido. Esa lentitud también quedó reflejada en los porcentajes finales: los Lakers triunfaron con un 44.8% de eficacia al aro, mientras que los Clippers quedaron en un discreto 39.5%. Promedios propios del baloncesto que se jugaba a comienzos del Siglo XXI. Queda pendiente un partido más entre estos equipos, será el 9 de abril - para entonces, es posible que estén disputando el mejor récord del oeste. La diferencia en los resultados de estos tres partidos ha sido de diez puntos o menos en cada uno y dado el nivel competitivo, existe una gran expectativa de tener un Lakers x Clippers en una hipotética final de conferencia. El nivel de ambos invita a creer en ese probable cruce de playoffs. Dependerá de ellos y de cómo siguen evolucionando colectivamente de aquí en adelante.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

lunes, 2 de marzo de 2020

Tatum y otros fenómenos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Febrero fue consagratorio para Jayson Tatum. El mes recién terminado fue el mejor en la corta carrera del #0 de los Boston Celtics, coincidiendo con su primera nominación al Juego de Estrellas (celebrado hace un par de semanas). En los 12 partidos jugados en el último mes, Tatum promedió 30.7 puntos, largamente superiores a sus 23.5 de media en toda la temporada. Su mejor desempeño fue el día 23 ante los L.A. Lakers, anotando 41 y reduciendo el espectro a la etapa post-All Star, promedia 35.0 puntos en esos cinco desafíos.

Boston ganó nueve de los doce partidos que jugó en febrero y Jayson fue esencial, sobre todo por la confianza que transmitía en cada intervención, más aún cuando resolvía en situaciones de uno contra uno. Algo que se explica a partir de su propio crecimiento, al jugar de manera menos forzada y también por la ausencia de Kemba Walker en las últimas dos semanas, razón por la que Tatum tomó más responsabilidades. Es la mejor racha que vive en los casi tres años que lleva en la liga, es lo que necesitaba para afianzar su prometedora carrera y es lo que también necesitaban los Celtics, quienes cuentan con alguien muy confiable para momentos complejos.

Con 22 partidos por disputar, los Milwaukee Bucks ya tienen asegurada su presencia en los playoffs y apuntan a tener el mejor registro de temporada regular, el cual poseen actualmente con 52 victorias en 60 encuentros. No solo ganan y hacen méritos para tener la ventaja de localía durante los playoffs, sino que evolucionan a partir de un sistema que ya vienen implementando de hace un par de temporadas y en el actual curso, todo el conjunto fluye sobre la pista. Son el equipo que promedia más puntos (119.6 por partido), el de mayor ritmo en la liga (105.0 posesiones por partido) y el tercero mejor en eficiencia ofensiva (113.4 puntos por cada 100 posesiones).

Debido a su forma de jugar, a veces parece como si la pelota corriera más que los mismos jugadores. Le dan mucho juego a Giannis Antetokounmpo, pero también el balón pasa por todos sus integrantes, generando situaciones de cancha abierta y lanzamientos cómodos. Y hablando de Giannis, su rendimiento de este año es mejor que el año pasado, cuando fue MVP de la liga. En este momento, encabeza el torneo con 48 dobles decenas y sus promedios bordean los 30 puntos y 14 rebotes por partido. Cada vez más dominante jugando de poste, pero también mejora en otras facetas, lo cual potencia aún más a los Bucks.

Los L.A. Clippers salieron victoriosos de sus partidos del fin de semana, superando los 130 puntos en cada uno (132 a los Denver Nuggets, 136 a los Philadelphia Sixers). No debiera sorprender, siendo que han superado esa marca en 12 ocasiones, pero no deja de ser llamativa la contribución de la banca, que en algunos casos termina rompiendo los partidos a favor de los Clippers. Hay tres jugadores que son importantes en ese rol: Lou Williams, Montrezl Harrell y Reggie Jackson. El viernes, convirtieron 45 puntos (18 por cuenta de Harrell) y ayudaron a desbalancear el trámite del juego ante unos Nuggets que nunca se adaptaron a la velocidad de estos jugadores.

El domingo fue aún más notoria su contribución, con 61 puntos entre los tres (24 de Williams, 24 de Harrell) y su presencia fue muy importante en la segunda mitad, para remontar el marcador ante los Sixers que habían jugado mejor en la primera parte. En medio de todos los cambios de rotación por lesiones y ausencias varias, es clave el aporte de estos suplentes. Williams y Harrell son los mejores anotadores de la liga, entre los reservas (19.2 puntos de Williams, 18.7 de Harell) y Jackson, quien llegó a L.A. hace unas semanas, le da más profundidad ejerciendo un rol similar. Son el complemento ideal para Kawhi Leonard, quien a pesar de haber faltado a 15 partidos en el torneo, igualmente sigue a la vanguardia, con 27.0 puntos de media por partido.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 4 de febrero de 2020

Comeback City Chiefs


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El Super Bowl LIV quedó en la historia por tener un duelo entre dos equipos que llegaban en su mejor momento, ofreciendo un encuentro igualado, donde cada uno tuvo su chance de golpear. El partido tuvo diversos matices y estrategias que fueron avanzando en el mismo juego. Finalmente, la definición de la 100° temporada de la NFL nos deja un ilustre campeón como los Kansas City Chiefs, quienes fueron madurando en la temporada y en este mismo partido tuvieron que tomar riesgos cuando el tiempo apremiaba. Esos riesgos y sobre todo, esos ajustes sobre la marcha los llevaron a una tercera remontada consecutiva, esta vez ante los San Francisco 49ers y que terminó valiendo el título, su primero después de 50 años.

Desde el primer cuarto, los Chiefs desplegaron sus recursos en ataque. Los pases de Patrick Mahomes y a su vez, los acarreos de Damien Williams quien desde temprano comenzaba a ser factor. Se fueron arriba 7-3 mediante una marcha extraordinaria, en la que consumieron más de siete minutos, convirtieron un 4th & 1, y combinaron jugadas con las que fueron moviendo el balón pacientemente. En ese momento, parecía que iban a arrasar. Estaban sacando jugadas de rápido desarrollo, en la que no daban espacio a una reacción defensiva. En el segundo cuarto, una intercepción a Jimmy Garoppolo le daba una chance de estirar la diferencia, pero no fue así y de entonces que comenzaron los problemas.

Lentamente, los 49ers se metieron en el partido. Las jugadas que precedían de motions daban resultado y la velocidad de sus jugadores comenzaba a equiparar el dominio que ejerció KC en un principio. De un 3-10, el equipo de San Francisco logró igualar el partido antes del intermedio y en el tercer cuarto, ya tenían ventaja de 20-10. En ese momento, el ímpetu era de los Niners quienes se imponían en la línea de golpeo y estaban confundiendo a Mahomes, quien fue cayendo en una fase de ansiedad e indecisión. De ahí salieron las dos intercepciones lanzadas por Pat, la primera en un pase precipitado que cazó Fred Warner y la segunda, mediante un envío atrasado que Tyreek Hill no alcanzó a atrapar. SF estaba en posición de liquidar el partido con poco más de 10 minutos en el tiempo reglamentario, pero ahí comenzó la reacción definitiva de los Chiefs.

Tal como fue en sus anteriores partidos de playoffs, nunca se desesperaron. Se mantuvieron fieles a su metodología, aunque también incorporaron elementos que ayudaron a la frenética remontada. Todo partió con la defensiva que logró detener dos veces seguidas a Jimmy Garoppolo y compañía, permitiendo apenas un 1st down en total. Eso le dio la oportunidad a la ofensiva, que volvió a ser firme en la protección a Mahomes y este a su vez, tuvo un poco más de calma, la suficiente para completar los pases que no había logrado acertar antes. En todo el partido había tenido problemas buscando pases largos, en parte por la buena cobertura de los 49ers. Pero dentro de los últimos siete minutos, el # 15 de los Chiefs tiró dos bombazos. El primero, fue de 44 yardas a Hill (era un 3rd & 15) el cual derivó en touchdown de Travis Kelce y el segundo, dirigido a Sammy Watkins. Una perfecta espiral que recorrió 38 yardas. Luego, en 3rd & goal, Mahomes encontró a Williams para anotar el touchdown que puso arriba a KC.

En cuestión de cinco minutos, pasaron de la confusión al vértigo. Los Chiefs montaron otro rally, tal como en el juego ante los Texans donde anotaron 41 puntos seguidos después de ir 24-0 abajo y ante los Titans, donde convirtieron 21 seguidos después de ir 10 unidades abajo. Aquí, la situación era extrema ya que debían levantar 10 puntos de margen en el último cuarto. Lo hicieron y lo mejor del caso, fue que encontraron una forma de ir por rutas largas, las cuales habían estado ocultas en el partido. En vez de derrumbarse, Mahomes corrigió sus errores y terminó encabezando esta remontada, después de haber jugado quizás los tres cuartos más discretos de su corta carrera en la liga. Para coronar el triunfo, Williams se escapó 38 yardas y anotó el último touchdown de la noche, que selló la victoria de los Chiefs. Un triunfo que no debiera sorprender, considerando el proceso que vivieron durante la temporada, particularmente en los últimos tres meses donde hilvanaron nueve triunfos consecutivos para adjudicarse el trofeo Lombardi.

21 puntos en los últimos siete minutos, una fiel demostración de lo que es capaz de hacer Kansas City en ofensiva, moviendo el balón y anotando súbitamente, casi sin que uno se dé cuenta, pueden rematar el partido en un fragmento. Lo habían hecho antes y lo volvieron a hacer en el escenario más grande. Un triunfo que hace justicia para esta organización, que el año pasado se había quedado en las puertas para llegar al Super Bowl y que ahora, medio siglo después de su único campeonato, llega y cumple con el objetivo. Justicia también para Andy Reid, uno de los grandes entrenadores del presente siglo y uno de los más ganadores de la historia. Por fin logra ganar un título y él es responsable del cambio que han tenido los Chiefs desde su llegada en 2013, convirtiéndolos en frecuentes animadores en su conferencia hasta llegar a la ansiada coronación.

Williams era quizás merecedor del MVP de este partido (133 yardas totales, 2 touchdowns), pero el premio fue para Mahomes (286 yardas en pases, 3 touchdowns) quien apenas en su segundo año como titular ya está afianzado como la estrella absoluta de los Chiefs y de la liga en general. A sus 24 años de edad, Patrick es una de las nuevas caras que necesitaba la liga para refrescar la competencia. Aquí está el campeón y un firme protagonista de la liga en esta década que comienza. Para una ciudad poco habituada a los trofeos y una franquicia que vivió décadas de mediocridad, este Super Bowl ganado por los Kansas City Chiefs es motivo de orgullo para toda su comunidad y gracias a la figura de Mahomes y la gestión de Reid, seguramente la idea y la ilusión será seguir construyendo grandes procesos para cosechar una época de triunfos.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

martes, 28 de enero de 2020

Super RedBowl


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

La 54° edición del Super Bowl ofrece un duelo que, a priori, tendría todo lo necesario para ser el partido del año en la NFL. San Francisco 49ers y Kansas City Chiefs llegan a la definición en Miami y lo hacen jugando un fútbol americano de alto vuelo, con creatividad de parte de sus entrenadores y con la velocidad de sus jugadores que han marcado diferencias a través de toda la temporada. Son equipos bien armados en ofensiva, unos sobresalen más lanzando, otros se han vuelto una máquina de correr. En defensiva, ambos conjuntos muestran fortalezas, con bloques sólidos y que han crecido en el transcurrir del tiempo. Y en cuanto a los coaches, si bien hay 21 años de diferencia, en cuanto a estrategias y decisiones en la cancha son muy similares. Mucho talento, muchas alternativas y muchas claves que se desprenden de un duelo que de por sí es novedoso, ya que por primera vez en siete años el Super Bowl no tendrá ni a Tom Brady ni a Peyton Manning y después de cuatro años, será una definición sin los Patriots quienes cederán su cetro al nuevo campeón que será coronado el próximo domingo.

Los equipos. Después de siete años, los 49ers vuelven a un Super Bowl. En el presente curso, comenzaron 8-0 antes de perder por primera vez. Lograron el primer puesto de su conferencia en un partido definido por centímetros ante los Seattle Seahawks y el margen acumulado de sus tres caídas fue de apenas 13 puntos. Superaron a los Vikings y a los Packers sin problemas en su acceso al SB54. En ambos partidos, corrieron y con poder. Logran imponerse en la línea, gracias a un sofisticado sistema de bloqueos que abre enormes espacios. Es un sistema en el que prácticamente cualquiera que tenga algo de talento pueda destacarse. En los playoffs, Tevin Coleman fue la estrella en el primer juego y después, Raheem Mostert se lució en la final de conferencia. Están armados para correr, pero igualmente tienen armas para lanzar. En ciertos tramos de la etapa regular, Jimmy Garoppolo tuvo que tomar un rol protagónico y lo supo hacer, jugando cada partido con algo más de aplomo y conectando con Deebo Samuel y Emmanuel Sanders, quien llegó a mitad de torneo. Fueron la sensación en toda la temporada y llegan en muy buen nivel, luego de haber pasado duros desafíos que los llevaron a tener la localía en postemporada.

De igual manera, los Chiefs llegan al Super Bowl jugando quizás su mejor football de toda la temporada. El inconveniente que debieron enfrentar a mitad de torneo fue la lesión de Patrick Mahomes que lo marginó por dos partidos, pero no afectó mucho ya que el equipo de Kansas City no perdió el paso respecto de los grandes equipos de su conferencia. Llegan a la definición después de ocho victorias consecutivas, un proceso en que el equipo fue encontrando matices equilibrando los pases con más acarreos. En los playoffs, los Chiefs aprovecharon su localía y se impusieron anotando de muchas maneras, ya sea con jugadas de alto impacto o de manera más metódica, con ofensivas de mayor duración. Mahomes completará su segundo año como titular en la liga, pero su madurez en la cancha lo hace ver como un quarterback mucho más curtido. Impacta su rápida toma de decisiones, muchas veces encuentra un receptor en menos de dos segundos y su movilidad la usa astutamente, corre cuando la situación lo amerita, tal como lo hizo en uno de sus touchdowns frente a los Titans. Con apenas 24 años de edad, Mahomes ya es la cara de esta franquicia que después de medio siglo tiene la chance de volver a ganar un campeonato.

Jóvenes pasadores. Contextos distintos aunque importantes de todas formas. En Kansas City, Mahomes puede romper un partido con una jugada de alto riesgo y dado su perfil de mariscal pistolero, puede lanzar pases de toda especie. Ciertamente, el # 15 es quien mueve a toda la ofensiva de los Chiefs. Por su parte, Garoppolo (28) cuando tiene que lanzar lo hace y suele resolver bien, aunque todavía tiene una extraña tendencia a lanzar intercepciones evitables. Aunque para bien del jugador de San Francisco, se notan sus años de aprendizaje cuando fue suplente de Brady. De hecho, no hay que olvidar que Jimmy G jugó un par de veces de reemplazo, mientras Brady cumplía una suspensión. Por ahí se explica su llegada a la bahía en 2017, su progreso y su producción llegaron orgánicamente.

Armas letales. Un factor común que une a estos equipos son las alas cerradas. George Kittle y Travis Kelce son dos tight ends de categoría estelar. Imponen presencia, son hábiles para atrapar el balón y tienen destrezas para desmarcarse. Suelen ser muy confiables en situaciones extremas. Garoppolo suele buscar a Kittle en jugadas obvias de pase y George juega con una elasticidad que ya quisieran varios wideouts. En su tercer año en la liga, ya se consagra como uno de los mejores. Atrapó 89 pases y sumó 1.088 yardas, además de anotar cinco touchdowns. Fue lejos el mejor receptor de los Niners y para muchos el mejor TE de todo este torneo. Por parte de Kelce, ahí encontramos a un jugador de excelencia. Todos saben para donde va y de alguna forma, Travis crea espacio para atrapar el balón. Ha sido esencial para darle forma a la ofensiva de KC y en los playoffs ha sido clave con tres touchdowns.

Factores defensivos. Ambos equipos han tenido defensas que han complementado muy bien lo hecho por las ofensivas. SF cuenta con una unidad de cuidado. En todo el año, hubo solo dos partidos en que no robaron balones, fueron los sextos mejores en ese rubro (27) pero donde sobresalen realmente es presionando mariscales. Usan linebackers, usan esquineros. Van con cuatro, con cinco y hasta seis en ocasiones. Mezclan esquemas y confunden rivales. Los 49ers pueden sacar de quicio a cualquier pasador. Sumaron 48 capturas en la etapa regular (quintos mejores) y en las eliminatorias, añadieron otras nueve. Mientras tanto, KC ha mejorado lo suficiente en defensa como para darle un soporte al festival ofensivo que arman los Chiefs. El juego ante Tennessee fue una prueba: dejaron a Derrick Henry en apenas 69 yardas, después del primer cuarto casi que no influyó en el partido y todo fue gracias a una línea bien armada que tenía estudiados los movimientos del corredor al que enfrentaban.

Los entrenadores. 40 años tiene Kyle Shanahan, 61 Andy Reid. Hay diferencia en cuanto a la edad, pero en la práctica estos son coaches con varias similitudes en metodología, creatividad y decisiones durante los partidos. Ambos ya tienen experiencia previa en Super Bowl’s: Shanahan era el coordinador ofensivo de los Atlanta Falcons hace tres años, cuando perdieron una definición que ganaban por 25 puntos promediando el tercer cuarto. Ahora, en su tercer año al mando de los 49ers vuelve a un SB, pero ahora con la chance de ganarlo siendo director técnico. Reid es uno de los siete entrenadores con más triunfos en la historia de la NFL, pero de esos siete es el único que no ha ganado un campeonato. Su única oportunidad la tuvo hace quince años, cuando dirigía a los Philadelphia Eagles. Perdió por tres puntos ante los Pats.

El nexo histórico. Joe Montana, uno de los grandes quarterbacks de la historia. Ganó cuatro títulos con San Francisco en los 80’s y a principios de los 90’s, fue a terminar su carrera en Kansas City, donde estuvo muy cerca de disputar otro SB. Montana estuvo invicto en Super Bowl’s, además de ganar los cuatro que jugó su balance de touchdowns/intercepciones en esos cuatro juegos fue un envidiable 11/0. Siempre brilló en la liga y siempre lo hizo con camiseta roja, tal y como será el color que caracteriza la definición del próximo 2 de febrero.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.