miércoles, 19 de diciembre de 2018

Diferentes caminos


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Cuidado con los Chargers. No es ilusión ni casualidad. Después de 15 semanas, los Chargers de Los Angeles están clasificados a los playoffs y aún expectantes por adquirir el mejor récord de su conferencia, luego de vencer en la casa de los Kansas City Chiefs, alcanzándolos en el primer lugar de la AFC. En el partido del jueves pasado, los Chargers comenzaron abajo por 0-14 y más tarde, volvieron a caer en otra desventaja de dos anotaciones (14-28) antes de la remontada decisiva. Entre medio, Philip Rivers había lanzado dos intercepciones, en dos pases muy mal lanzados por él. En otros años, esos eran indicios de una derrota segura, pero acá Rivers corrigió esos errores y comandó dos impecables marchas en el último cuarto, que terminaron con un pase a Mike Williams válido por los dos puntos de la victoria, ahorrándose la idea de un posible tiempo extra.

En su 15° año en la NFL, Rivers está jugando posiblemente su mejor football. Luce con confianza y con mucha frescura, tomando mejores decisiones y repartiendo bien el balón, sin importar quién sea el corredor o receptor. De ahí, una enorme virtud de este equipo: los Chargers han sabido ganar sin algunos de sus mejores jugadores, debido a diversas lesiones. Es más, el equipo de San Diego Los Angeles ganó el jueves pasado sin Melvin Gordon y sin Keenan Allen, quien tuvo que salir del juego temprano en la primera mitad. Al mariscal Charger no le importa nada de eso y continúa lanzando el ovoide, los suplentes responden y la ofensiva no decae, sino todo lo contrario.

Habían ganado hace un par de semanas en Pittsburgh y hace un mes y medio en Seattle. Junto con este partido en Kansas City, son ese tipo de triunfos que le dan credibilidad a un equipo que apunta alto. De a poco surgen voces indicando a Anthony Lynn como candidato a entrenador del año y también a Rivers como genuino aspirante al premio de MVP. Razones no faltarían con el # 17: tiene el tercer mejor rating (112.4), la cuarta mayor cantidad de touchdowns (31) y el quinto mejor porcentaje de pases completos (69.4%).

Las dudas de los Patriots. Debido a sus dos derrotas consecutivas, los New England Patriots aún no confirman su presencia en la postemporada. Aunque dada su situación divisional, es cuestión de un triunfo más para asegurar su clasificación. Eso sí, su reciente caída en la cancha de los Pittsburgh Steelers dejó aspectos considerables. La defensa, si bien permitió apenas 17 puntos, durante el juego concedió muchas yardas que le permitieron consumir tiempo a los Steelers y así poder conservar su ventaja en el marcador. En la primera mitad, las formaciones abiertas crearon espacios favorables para los receptores de Pittsburgh, los cuales se originaban por la lentitud de los Patriots para cubrir todos los vacíos. En varias secuencias, Ben Roethlisberger identificaba el espacio que dejaba algún linebacker y/o safety, y a ese sector lanzaba el balón.

Y en la segunda, los Steelers decidieron correr más y abrieron los espacios para Jaylen Samuels, quien no solo sumaba yardas en cada acarreo (142 totales en 19 intentos) sino que ayudaba a mantener dentro de la cancha a su ofensiva. No es novedad que los Patriots permitan muchas yardas, pero esa debilidad se notó más en este partido, donde la ofensiva tuvo muchos problemas. Primero, por castigos que los retrasaban cuando se acercaban a una anotación (14 infracciones, 8 de ellas previo al snap). En la ofensiva que terminó con una intercepción lanzada por Tom Brady, hubo un holding que retrasó a los Patriots cuando ya estaban en las últimas 10 yardas. Un par de jugadas después, vino la intercepción asegurada por Joe Haden.

Y en segundo lugar, también hubo complicaciones por las jugadas que estaban desarrollando. A raíz de la presión de los Steelers, Brady tuvo que forzar algunos pases y otros, simplemente se fijaba solo en Rob Gronkowski o en Julian Edelman, como ocurrió en la última marcha. Son situaciones anormales para un equipo que suele ejecutar muy bien bajo presión y más aún en este tramo de la temporada. Aunque tal vez no haya que dramatizar mucho y esto solo sea un pequeño bajón. New England estará en playoffs y para sus necesidades, les vendría muy bien obtener el segundo puesto en la conferencia. Esa semana libre, a priori les caería bien para enmendar el rumbo.

¿Reviven los Eagles? De pronto, los Philadelphia Eagles se encuentran en un escenario relativamente similar al que vivieron la temporada pasada, cuando debido a la baja de Carson Wentz tuvo que entrar de emergencia Nick Foles. Este fue el caso en su reciente y sorpresiva victoria de visita frente a los Rams de Los Angeles. A pesar de una intercepción que lanzó, Foles se desenvolvió de gran manera dentro del pocket resolviendo muy rápido frente a los esquemas de presión que presentaban los Rams, completando pases de toda especie – incluyendo un largo envío en el que habían dos receptores desmarcados (!).

La defensa complementó de forma brillante, colocando presión sobre Jared Goff, quien terminó lanzando malos pases y algunos de ellos muy forzados. Michael Bennett y Fletcher Cox dominan como pocos en la línea y sus contribuciones fueron factor para unos Eagles que dictaron condiciones por gran parte del juego en el Coliseum y por pasajes, nos recordaron a aquellos Eagles que ganaron el Super Bowl, la temporada pasada. Está complejo el asunto para clasificar, los Eagles deben ganar sus dos partidos restantes y además, deben esperar caídas de los Cowboys y/o Vikings. Seguro que lo intentarán hasta el final y seguro que lo harán bajo el rol de underdogs, como ya lo hicieron frente a los Rams y como bien supieron hacerlo hace menos de un año.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Sorpresa, sorpresa


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Aparecen las defensivas. Tanto en Chicago como en Seattle, hubo grandes actuaciones defensivas que facilitaron el triunfo a los respectivos equipos locales. Una proeza, considerando el paradigma actual que rige en la NFL. El caso de los Bears es para destacar, puesto que su defensa ha sido la fortaleza del equipo durante todo el año. Llevan siete partidos permitiendo 20 puntos o menos y en su más reciente juego, dieron su mejor demostración del torneo reduciendo a los Rams a su mínima expresión. Los Bears permitieron en total 214 yardas y 6 puntos ¡En todo el partido! a una de las mejores ofensivas de la liga.

Los esquemas defensivos planteados frente a Jared Goff resultaron ser ideales. Le quitaron los pases largos, dejando al mariscal californiano con pocas opciones y teniendo que forzar la marcha en muchos casos. Además, la fuerza de los defensivos de los Bears los lleva a romper bloqueos rivales y así es como llegan a presionar a los pasadores. En este partido, capturaron tres veces a Goff, le interceptaron cuatro pases y lo dejaron en 19.1 de rating. Vic Fangio ha hecho una gran labor al mando de esta unidad, pero hay que tener en cuenta que parte fundamental de la mejoría de este conjunto pasa por Khalil Mack, quien llegó este año mediante un traspaso. Ha sido autor de 10 capturas y su presencia altera los esquemas de bloqueos de los adversarios. Corre, tacklea y derriba pasadores como pocos en la liga.

Por su parte, los Seahawks tienen un equipo más matizado, que produce en ofensiva y defensiva. Aunque lo realizado por esta última unidad, el lunes frente a los Vikings, fue de colección. Capturaron dos veces a Kirk Cousins, lo derribaron en otras siete, le desviaron cinco pases y convirtieron un pick six, mediante Justin Coleman, en el tramo final del partido. Una exhibición redonda de los Seahawks, quienes tacklean y golpean por fuerza pero también con mucha técnica, además de saber mezclar sus esquemas de presión, confundiendo a cualquier quarterback que les toque enfrentar.

Quizás no tengan el nivel individual que tenían los integrantes de Legion of Boom, pero el cuerpo técnico liderado por Pete Carroll le ha sacado rendimiento al talento disponible. Un jugador sobresaliente: Bobby Wagner. Desempeña su posición de linebacker a un alto nivel y con alta consistencia, semana a semana. Representa todas las virtudes de su escuadra y siempre va donde está el balón. El lunes hizo un partido completo con 9 tackles, un golpe sobre Cousins y en el cuarto período, hizo una de las jugadas clave cuando saltó sobre la línea ofensiva de los Vikings y alcanzó a bloquear el gol de campo. Máximo rendimiento y hasta con intervenciones sorpresivas. Dentro de una dura defensa, Seattle cuenta con un apoyador categoría All Pro.

Las laterales también se practican. Así al menos lo dejaron de manifiesto los Miami Dolphins en la jugada del triunfo frente a los New England Patriots. Sorprendió y por muchas razones. Primero, porque una jugada con laterales terminó liquidando el juego. Segundo, por la precisión que tuvieron los integrantes de los Dolphins para ejecutar esa jugada y tercero, ver como un equipo dirigido por Bill Belichick no estaba listo para defender esa jugada, con jugadores tomando malos ángulos y con Rob Gronkowski alineado como profundo para cubrir un Hail Mary que nunca fue.

Kenyan Drake, quien se acreditó el touchdown, contó después del partido que esa jugada la llaman “Boise” en homenaje a una jugada del mismo estilo vista en un Boise State-Oklahoma (Fiesta Bowl, 2007) y que les resultó tal y como la habían practicado. Incluso, contaba que la habían practicado con más pases y al momento de recibir el balón, no podía creer que tenía espacio abierto para correr. A juzgar por como jugaron esas laterales como Davante Parker y Kenny Stills, todo eso suena bastante lógico. Por la ubicación y la precisión con la que extendieron esa jugada, que surgió desde su propia yarda 31 con un pase de Ryan Tannehill. “La mejor jugada de mi vida”, como confesó Drake y lejos, la mejor jugada que han hecho los Dolphins en muchos años. Y fue de manera muy poco convencional.

Los Browns aún pueden ir a los playoffs. No es un chiste, es verdad. Con récord 5-7-1, el conjunto de Cleveland está a un partido y medio de los Ravens y a dos de los Steelers. Se fue Hue Jackson y llegó la alegría. Han ganado tres de los últimos cinco partidos, la ofensiva toma forma y Baker Mayfield mejora sustancialmente. Su precisión pasadora ha mejorado, llegando a tener partidos con más de 80% de pases completos, como el más reciente frente a los Panthers. Lo más importante es que luce con confianza e inserto dentro de un sistema que hasta prueba con jugadas de fantasía.

Nick Chubb también ha crecido mucho en el último mes y medio. De sus 10 touchdowns, siete de ellos fueron convertidos en los últimos cinco partidos. El nuevo coordinador ofensivo Freddie Kitchens le da mucha más cabida y hasta lo pone a jugar como receptor. Es evidente que el problema era Hue, pero con lo que nadie contaba era que los Browns iban a tener chances matemáticas de ir a los playoffs a esta altura de la temporada. Juegan sin miedo y sin nada que perder, eso puede ser peligroso y también propicio para ver algún marcador sorpresivo en las próximas tres semanas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Rarezas

por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Fullback en Foxboro. En la actual temporada de la NFL, los New England Patriots han enfatizado los acarreos, con tal de darle balance a la ofensiva y también para mantener saludable a Tom Brady, así no tenga que lanzar 40+ pases por partido. Muchas jugadas para Sony Michel y James White, Michel se ha establecido como el corredor principal siendo cada vez más confiable, mientras que White es una válida opción en pases cortos. Muchas de esas jugadas son efectuadas con un fullback y ahí, la presencia de James Develin se ha vuelto muy importante.

Debido a que los Pats están empleando muchas formaciones con dos corredores, Develin ha tenido una alta participación en esta campaña. De hecho, en el reciente triunfo sobre los Minnesota Vikings, jugó 35 snaps equivalentes al 47% de la ofensiva de New England y hasta anotó en dos ocasiones, ambas en situaciones de goal line. Su alta cantidad de snaps no es novedad, ya que en todo el año su participación en la ofensiva ha fluctuado entre el 18% y 47% de las jugadas por cada partido. En tiempos ultra pasadores, los fullbacks son una rara especie. Para beneficio de Develin, está en un equipo que aún no desecha esa posición.

Triunfo sin touchdown. El domingo, los Jacksonville Jaguars vencieron como locales a los Indianapolis Colts. Dos aspectos que impresionan de entrada: el primero, fue ver a los Colts quedarse en cero después de estar promediando casi 30 puntos por partido. Y el segundo, fue notar como los Jaguars ganaron pese a convertir solo dos goles de campo. Nada de jugadas grandes, nada de máquinas ofensivas. Al menos por un día, reapareció la defensa de Jacksonville que tan bien jugó durante el 2017.

Permitieron 248 yardas a Andrew Luck, pero lo derribaron tres veces y le interceptaron un pase. Y otra clave estuvo en los cuartas oportunidades, donde los Jaguars contuvieron los tres intentos que jugaron los Colts, uno de ellos un 4th & Goal en la yarda uno, aun cuando el partido estaba sin puntos. Con este ya son tres partidos de este curso en los que no se convierten touchdowns. De esos tres, los Jaguars jugaron dos con un triunfo y una caída. Dos juegos sin touchdowns, eso ayuda a explicar la complicada temporada que vive Jacksonville.

El final (abrupto) de McCarthy. La vergonzosa derrota de los Green Bay Packers en casa frente a los Arizona Cardinals fue la excusa perfecta para que la dirigencia optara por despedir a Mike McCarthy, poniendo fin a un ciclo de 13 años. Por los malos resultados de este año y por los evidentes problemas con Aaron Rodgers, era casi un hecho que McCarthy no iba a seguir en Green Bay después de esta temporada. Lo sorpresivo fue que lo despidieran en plena competencia, algo llamativo en la NFL donde no ocurren mucho estos casos y más aún en los Packers, quienes llevan procesos muy tradicionales.

En la liga suelen respetar mucho a los directores técnicos y la mayoría de los despidos se dan al finalizar la temporada regular (durante el popular Black Monday), aunque si miramos los últimos diez años siempre ha habido por lo menos un coach despedido durante la temporada, con excepción del 2012 donde no se dio ningún caso así. Es raro también el concepto general sobre McCarthy, hay mucha razón en criticar sus decisiones en los partidos, pero se habla de este personaje como si fuera un absoluto perdedor, siendo que tiene la quinta mayor cantidad de victorias entre técnicos vigentes. Un largo camino que acabó de la forma menos pensada.

Para añadir: en la última jugada del Chargers – Steelers, hubo tres offsides contra Pittsburgh que terminaron facilitando el gol de campo decisivo para el conjunto de San Diego Los Angeles. Odell Beckham Jr lanzó un pase de touchdown, lleva dos en el año y ambos de 40+ yardas. Al mismo tiempo, su mariscal Eli Manning no cuenta con touchdowns superiores a las 40 yardas. Y por último, el incidente que acabó con Kareem Hunt fuera de los Chiefs ocurrió en febrero y recién se supo la semana pasada. Aunque esto último no debiera ser visto como algo raro, el lado B de la NFL es extrañamente sórdido.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Los (posibles) tapados


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Por delante, nos quedan cinco semanas de temporada regular en la NFL. Lo lógico es indicar a equipos como los Chiefs, los Rams o los Saints como genuinos aspirantes a llegar al Super Bowl. Razones no faltan en todo caso. Pero, el pasado reciente nos ha mostrado que siempre hay un equipo que se mete por la ventana a la postemporada, pero que llega con buena racha la cual sirve para hacer unos destacados playoffs. Casi al finalizar el tercer mes de competencia, hay líderes divisionales o aspirantes al wildcard que no reciben tanta atención como los equipos antes mencionados, pero bien deberían ser considerados, tomando en cuenta sus rendimientos que van en ascenso.

Dallas Cowboys (6-5, líderes NFC Este). Después de una calamitosa caída a principios de este mes contra los Titans, entraron en racha positiva. Con tres victorias consecutivas treparon al primer lugar de su división y ya tienen ventaja en los desempates de su grupo, de cara a las últimas cinco semanas. Parece ser que Jason Garrett por fin se dio cuenta que la clave del éxito consiste en darle el balón a Ezekiel Elliott una y otra vez. De hecho, en los últimos tres partidos siempre tuvo más de 25 toques de balón, anotó 4 touchdowns y promedió 177 yardas totales en cada juego. Give the Ball to Zeke, period.

También, tengamos en cuenta la llegada de Amari Cooper, quien poco a poco se ha ganado su lugar. Su último partido fue impactante, hizo una escapada de 90 yardas hasta el touchdown que casi liquidó el partido a favor de los Cowboys y en total, sumó 180 yardas en 8 recepciones. Justo la clase de receptor que no tenía Dallas y que tanto necesitaba Dak Prescott. Aunque es la defensa, la unidad que mantenido en la contienda a los Cowboys durante todo el año. Leighton Vander Esch y Jaylon Smith se consolidan en sus puestos de linebacker, tackleando con consistencia (126 tackles combinados), mientras que Demarcus Lawrence es la mayor amenaza para los pasadores rivales, hasta ahora lleva 8.5 capturas. Este jueves reciben a los New Orleans Saints. Gran desafío, primero por sus aspiraciones a los playoffs y segundo, para comprobar cuál es su verdadero nivel de juego.

Seattle Seahawks (6-5, séptimo lugar NFC). Un equipo peligroso, por donde se le mire. Desde que balancearon su ofensiva, encontraron una forma mucho más clara de jugar, lo que ha beneficiado a Russell Wilson, quien ya no tiene que correr por su vida en cada jugada. Por cierto, Wilson está jugando un football extraordinario y sobre todo, se ha vuelto cada vez más confiable en el 4° cuarto. El domingo, de visita contra los Carolina Panthers, completó un pase preciso en cuarto down con David Moore que acabó en touchdown y en la última serie, completó un envío de 43 yardas con Tyler Lockett que derivó en el gol de campo decisivo a favor de los Seahawks.

Wilson luce más cómodo, en parte también por los corredores que le han dado otra dimensión al ataque de Seattle. Entre Chris Carson, Rashaad Penny y Mike Davis se reparten los acarreos, ayudando a dominar en el tiempo de posesión y de ahí, el balance en las jugadas. De hecho, los Seahawks son el único equipo que tiene más jugadas terrestres que aéreas. Crédito para Pete Carroll, quien le saca el máximo provecho a un equipo que parecía estar en transición. De los cinco partidos que les quedan, tres son contra los débiles Cardinals y los igualmente débiles 49ers (ida y vuelta). Si logran su pase a los playoffs, Carroll debiera ser considerado para el premio de mejor entrenador de la liga.

Los Angeles Chargers (8-3, quinto lugar AFC). Están muy firmes en los puestos de wildcard y todavía está cerca la opción de alcanzar a los Chiefs (9-2) en la cima de la división oeste. Después de haber comenzado 1-2, ganaron siete de sus siguientes ocho partidos, sacando provecho de un calendario relativamente accesible. Fue impresionante su triunfo en Seattle el pasado 4 de noviembre, como también fue preocupante su derrota en casa contra Denver el día 18. Aunque en su más reciente partido, anotaron 45 puntos frente a los Arizona Cardinals. Philip Rivers falló apenas un pase (28/29) y lanzó tres touchdowns. Ad portas de cumplir 37 años, el quarterback Charger está jugando a un nivel altísimo, figurando dentro de los diez mejores en todos los rubros pasadores. De hecho, tiene el tercer mejor rating (115.7) y la cuarta mayor cantidad de touchdowns (26).

Rivers comanda una ofensiva bien armada y que fluye orgánicamente sobre la cancha. Keenan Allen es la principal opción de pase, aunque ha sido Mike Williams quien más ha destacado con 7 touchdowns, dos de ellos en el último juego donde mostró mucha concentración y elasticidad. Melvin Gordon es la pieza clave, siendo capaz de correr y de atrapar el balón por igual (1.255 yardas totales, 13 touchdowns), pero debido a una lesión se perderá el próximo partido, que será de visita ante los Pittsburgh Steelers. Puede pesar la baja de Gordon en ese juego, donde los Chargers verán mucha dificultad, sobre todo al enfrentarse a un equipo de alto calibre como forasteros. Por cierto, si los playoffs comenzaran hoy, Chargers y Steelers se estarían enfrentando en primera ronda. El partido de este domingo en la noche podría ser una primicia.

Indianapolis Colts (6-5, séptimo lugar AFC). Uno de los equipos que más ha crecido en este año. Bajo la dirección de Frank Reich, quien está debutando como entrenador en jefe, los Colts han encontrado una identidad mucho más agresiva, que se percibe en como enfrentan los partidos y también en algunas decisiones de su propio coach, jugándosela en algunos 4th downs. Ese crecimiento se ha manifestado en su ofensiva, cuya línea está brindando la protección que no tenía Andrew Luck en muchos años. De hecho, Luck estuvo sin recibir capturas en cinco partidos consecutivos.

Están en carrera por un lugar en los playoffs y su última victoria fue muy valiosa. Perdiendo por 10 puntos en el 4° cuarto, Luck comandó tres ofensivas que derivaron en un touchdown y dos goles de campo que fueron suficientes para derrotar a los Miami Dolphins. Para destacar, en la última serie, Luck bajo presión y en movimiento completó un tiro de 34 yardas con Chester Rogers, el cual acercó a los Colts a la victoria. Hasta ahora, Luck lleva 32 pases de touchdown (solo lo supera Patrick Mahomes, con 37) y los Colts suman cinco triunfos seguidos. Aunque por el bien de Luck y todos los Colts, y como bien dijo mi compañero de podcast Joaquín Candia en su Power Ranking Popular: nunca más pongan de receptor a Luck, por favor. Lo exponen a una lesión y el # 12 de Indy ya ha pasado por muchas.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Chiefs 51, Rams 54: Matices de un partidazo


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

El lunes pasado, los Rams de Los Angeles y los Kansas City Chiefs protagonizaron el mejor partido en lo que va de temporada en la NFL, cumpliendo con la enorme expectativa que se generó previo al juego. Un inverosímil 54-51 a favor de los Rams generó un total de 105 puntos, la tercera mayor puntuación histórica en un partido, además de 1.001 yardas combinadas. Los mariscales de campo lanzaron 10 pases de touchdown y en general, hubo 14 TD’s siendo 3 de ellos generados por las defensivas. Registros exuberantes que reflejan el estado actual en el que se encuentra la liga, con partidos de alta anotación y sobre todo, muy cargados a los pases. Lo bueno del caso, es que estamos viendo más creatividad en las ofensivas gracias a los entrenadores y las nuevas generaciones de talentos, que han llegado con otras cualidades a impactar la competencia. Más allá de las anotaciones, este partido dejó una serie de aspectos para consignar y que en parte, configuraron el desarrollo del mismo.

Goff y Mahomes, presente y futuro. Los quarterbacks que jugaron este partido son la cara de la nueva generación de pasadores en la liga. Ágiles, con potencia para lanzar el balón y con carácter para jugar los grandes partidos. Pero de igual manera, Jared Goff y Patrick Mahomes tienen cualidades que los distinguen notoriamente. El progreso de Goff va de la mano con la gestión técnica de Sean McVay, quien desde su llegada a los Rams el año pasado, se ha encargado de potenciar las virtudes de su mariscal. Goff tiene elementos propios de un pocket passer, se maneja bien dentro del bolsillo y sabe interpretar los movimientos adversarios antes de repartir el balón de forma indiscriminada con sus receptores. La buena protección de sus linieros le da tiempo y espacio para buscar opciones con tranquilidad, como supo hacerlo el lunes. Además, la producción de Todd Gurley le da pie para ejecutar el play action, donde Goff suele completar jugadas de largo trayecto.

Por otro lado, el talento de Mahomes se basa en mucha velocidad que se manifiesta de diversas formas. Como se desplaza dentro y fuera del pocket, su lectura de juego y sus pases, los cuales parecen rayos que van a toda velocidad, además de tener una notoria influencia beisbolera, considerando el pasado de Mahomes como pitcher. Una jugada que ilustra esa técnica y velocidad pasadora, fue la conexión de 73 yardas con Tyreek Hill donde el balón voló de forma precisa y sobre todo, muy rápida tomando en cuenta el largo trayecto que recorrió el ovoide en esa secuencia. Hill tan solo tuvo que atrapar el balón y convertir el touchdown. Esa velocidad de Mahomes se traduce en ímpetu, el cual se refleja desde su semblante para salir a la cancha y en pleno partido, cuando lanza sin miedo a equivocarse. Para ser un jugador de segundo año y siendo este su primero como titular, muestra mucho progreso. Quizás, sus errores sean lo único que tenga de novato. En dos de sus tres intercepciones lanzadas el lunes, Mahomes falló en el cálculo y terminó cometiendo esos errores que fueron factor en el resultado final.


The Tyreek Show. Adam Thielen destaca por atrapar pases en cada partido, Michael Thomas brilla con sus escapadas, pero Tyreek Hill reúne todo eso y genera mucho más. Discutiblemente, debe ser el receptor más difícil para marcar hoy en día y a su vez, es el receptor más espectacular para ver en acción. Puede desempeñar de receptor abierto como también en posición slot o hasta saliendo del backfield, dependiendo de los respectivos motions. Hill tiene mucha velocidad pero también sabe correr bien sus rutas y hace los cortes adecuados para desmarcarse. Y en campo abierto, es imparable. En mi opinión, la mejor habilidad de Tyreek es el catch n’ run. Una vez que atrapa el balón y con espacio para correr, es prácticamente indefendible. Apenas atrapa el pase, en un pestañeo puede sacar diez yardas de ventaja. Y teniendo a un mariscal como Mahomes quien lanza muy rápido, la fórmula es peligrosa en cada partido de los Chiefs. Los registros del # 10 de Kansas City en este partido son para enmarcar: 10 recepciones, 215 yardas y 2 touchdowns. Los Rams probaron con todas las formas posibles. Marcación personal, doble cobertura, defensiva zonal. Nada resultó con Tyreek, quien volvió a ser imparable como ha sido en todo este año.

Todos son útiles en los Rams. Una gran virtud del equipo de Los Angeles está en sus receptores, son todos igualmente confiables. Da igual si es el primer receptor o alguien que apenas juegue algunos snaps. Goff reparte el balón de igual forma con todos los receptores y estos responden, atrapando el balón. Incluso, ante la reciente baja por lesión de Cooper Kupp, la unidad no pareció estar resentida. Brandin Cooks, Robert Woods, Tyler Higbee y hasta el desconocido Gerald Everett contribuyeron el lunes para completar los pases de su mariscal. El caso de Everett es muy curioso. Le lanzaron cuatro pases, de los cuales atrapó tres. Y de esas tres recepciones, dos acabaron en touchdown. Eficiencia máxima. Así como fue el caso de Everett en este juego, han sido otros que han anotado en los partidos anteriores. Así están armados los Rams y así supieron rendir el lunes.

Poca defensa, pero buena. En un partido de tono ofensivo, fueron esporádicas maniobras defensivas las que inclinaron la balanza en favor de los Rams. Permitieron 546 yardas a los Chiefs y 6 pases anotadores de Mahomes, pero supieron colocar presión y crearon jugadas que fueron claves. Aaron Donald volvió a tener otro partido dominante, hizo dos capturas (lleva 14.5 en el año) y forzó dos balones sueltos que derivaron en 14 puntos. La rapidez e instinto de Donald son incomparables a cualquier otro jugador defensivo en la actualidad y aún con doble bloqueo, puede romper esos obstáculos y llegar de forma muy rápida al mariscal contrario. El otro jugador destacado en la defensa de L.A. fue Samson Ebukam, quien hizo jugadas tan o quizás más impactantes que Donald. Aparte de hacer una captura, devolvió un fumble al touchdown y le interceptó un pase a Mahomes, que también regresó hasta las diagonales. Y para rematar, cuando quedaba 1:20 para el final, alcanzó a golpear el brazo de Mahomes alterando la fuerza del pase que acabó en las manos de Marcus Peters para la intercepción. Ebukam fue un inesperado protagonista.

No fueron solo las yardas y los puntos, Rams y Chiefs mostraron todas sus armas y toda su versatilidad que se vio reflejada en la variedad de formaciones, con receptores que se esparcían por toda la cancha, además de todos los motions previos a cada jugada. Fue un partido bien jugado, en el que se notó que estaban en acción los mejores equipos de cada conferencia. Jugadas de toda especie y secuencias que cambiaban el tono del juego. Por momentos, parecía que Andy Reid le ganaba la partida a Sean McVay, pero al final la ejecutoria de los quarterbacks terminó siendo el principal factor por el que Los Angeles terminó imponiéndose ante Kansas City.

Ahora, cabe la pregunta: ¿Les alcanzará para llegar al Super Bowl? Veremos, no por nada siguen teniendo los mejores registros de la liga (Rams 10-1, Chiefs 9-2), pero es evidente que tienen detalles muy atendibles. Los Rams han tenido que batallar con diversas lesiones además de su notoria debilidad cubriendo los pases largos, Aqib Talib regresa para el próximo partido y veremos cuanto puede ayudar a subsanar ese problema. Los Chiefs cometieron demasiados castigos y además, su defensa no ha sabido mantener ventajas ante quarterbacks de gran nivel. Convirtieron 40 puntos en Foxboro pero acabaron perdiendo ante Tom Brady y los Patriots y en este juego en el Coliseo de Los Angeles, pasaron a la historia al ser el primer equipo que pierde un partido anotando 50+ puntos, luego de la serie que pudo montar Jared Goff en el final del juego.

Quien sabe, quizás hayamos visto una primicia de la definición del próximo 3 de febrero. Aunque bien pudieran aparecer otros equipos como Saints, Patriots o Steelers. De lo que estoy seguro, es que nadie se enojaría si se repite un partido con estas mismas características, en Atlanta.

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

NFL en Sudamérica, ¿y por qué no?


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Se suponía que el partido del próximo lunes entre los Rams de Los Angeles y los Kansas City Chiefs se iba a jugar en el Estadio Azteca, en el marco de la visita anual que hace la NFL a México. Ya no podrá ser, debido a las espantosas condiciones que presenta la cancha del coloso mexicano, razón suficiente para que la liga moviera el partido a Los Angeles, dado que los Rams oficiarán como locales. Negligencia y falta de compromiso es de lo que más se está acusando a la organización local y ya se especula que la liga quizás no vuelva en el corto plazo a México, aún si por contrato tocarían partidos en las próximas dos temporadas.

El deplorable estado del césped en el Azteca más los efectos posteriores que pasarían a raíz de la cancelación del juego de la NFL en México para este año, podrían dar pie a otras ideas. El comisionado Roger Goodell ha manifestado anteriormente la idea de expandir comercialmente el fútbol americano a otros lugares fuera de Norteamérica, de ahí se justifica la realización de partidos en Londres desde 2007 a la fecha. En algún momento surgió la idea de llevar partidos oficiales a Alemania y también a China, aunque en este último caso es a priori muy complejo dado que por las diferencias de horario, los partidos llegan muy tarde además de no haber mucho público que siga la NFL en China.

Mientras comentábamos este tema en la reciente edición del podcast de NFL Chile, junto con mis compañeros Stefano Prieto y Joaquín Candia, se me ocurrió plantear la idea de Sudamérica como un futuro destino para recibir al menos un partido anual. Con Joaquín coincidimos en Brasil como único destino viable, en caso que la liga tuviera en consideración a esta parte del mundo. Razones no faltarían, el mismo Joaquín apuntaba los estadios construidos y/o remodelados para el Mundial de Fútbol jugado en 2014. Ahí quedaron construcciones de lujo que nada tienen que envidiar a los coliseos de Estados Unidos.

Pero este no es el único fundamento. Después de EE.UU. y México, es Brasil el país con más fanáticos de la NFL con 19.7 millones de brasileros que confiesan seguir la liga ya sea por televisión o plataformas móviles. El fútbol americano ha estado en continuo crecimiento en Brasil desde que comenzaron a emitirse los partidos de la NFL hace más de 20 años y desde que comenzaron a formarse clubes, primero de flag y luego de tackle football, los cuales dieron vida a las distintas ligas de football equipado que actualmente existen en ese país.

Aparte, si llega a haber algún interés de la NFL por llevar un partido a Brasil, no sería la primera vez que habría al menos un esbozo de organizar un evento por esos lares. Ya en 2015 hubo rumores de llevar el Pro Bowl a Rio de Janeiro, una idea que fue comentada en diversos medios y hasta algunos funcionarios de la liga, como Michael Signora, reconocían a Brasil como un país con un creciente número de fans que siguen los partidos. Para considerar también, los brasileros están habituados a acoger grandes eventos deportivos. Además del mencionado Mundial de 2014, los Juegos Olímpicos de 2016 y la venidera Copa América del próximo año, Brasil ha estado recibiendo continuamente eventos de la UFC, además de Fórmula 1 e incluso, ya hubo tres partidos de exhibición de la NBA en esta década. Como si fuera poco, además de tener ligas desarrolladas, Brasil es el único país sudamericano cuya selección nacional de football asistió a un Campeonato Mundial (Canton 2015, donde ganó un partido) y hasta cuenta con un representante en la NFL, gracias al paulista Cairo Santos, quien ingresó a la liga en 2014 y recientemente se sumó a los Tampa Bay Buccaners.

Con todos esos antecedentes, no parecería tan descabellada la idea de llevar un partido de la NFL a tierras brasileñas. Con los estadios que tienen, no debieran pasar por los inconvenientes que sí tuvo el Azteca y además, sería una tremenda ventana comercial para la liga, para Brasil y porqué no para toda Sudamérica. Solo basta imaginar: septiembre u octubre de 2019 ó 2020, un Packers – Chargers en el Maracaná, un Ravens – Rams en el Arena Palmeiras o un Bears – Raiders en el Estadio Morumbí. Si realmente llega a darse algo así en el futuro sería la gran oportunidad para mucha gente de presenciar un partido en vivo, no solo para los brasileros sino que para toda la afición sudamericana que sigue este deporte.

En el podcast planteamos esta idea y a su vez, en Twitter hubo gente en Brasil que reaccionó ante la cancelación del partido en México. Muchos prendieron con la idea y hasta algunos rogaron por amor a Tebow (!) con tal que el comisionado tenga a Sudamérica en consideración, luego de los problemas que ha dado la experiencia mexicana. A título personal debo decir que me encantaría ver alguna vez un partido oficial de la NFL en Brasil. Hace poco pude presenciar un partido en Metlife Stadium, tremenda experiencia que bien podría replicarse en un lugar como Rio de Janeiro. Eso, con todo el ambiente y espíritu brasilero podría ser una combinación única e incomparable para una fecha del International Series.

Nada se pierde con pedir y con ilusionarse. Ya crearon un hashtag los brasileros, para el cual yo me sumo y que debería tomar fuerza más adelante. Todo el pueblo footballístico de Sudamérica podría unirse a esta causa.

De aquí hasta llegar al objetivo… #VemPraBrasilNFL

Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Eastern Coast Trip (V)


por Miguel Meléndez
Twitter: @journalistmike

Brooklyn / 2 de noviembre, 2018. Apenas desperté, me puse a revisar StubHub, el mismo sitio donde había comprado las entradas para los partidos que había asistido. Tal como supuse la noche anterior, habían bajado un poco los precios de las entradas para el Nets vs Rockets que iba a jugarse más tarde. Rebaja suficiente como para considerar seriamente comprar una entrada a última hora. Después de pasar por Central Park y haber ido a NFL Experience -altamente recomendable-, tomé la decisión y poco después de las 4 de la tarde, ya tenía entradas para el basket. Un partido más, el quinto, el extra, el broche de oro para la gira, que de por sí estaba resultando buena.

En la crónica anterior mencionaba que hay que tomarse el tiempo para viajar en el subway neoyorquino. Bueno, aquí tuve que aguantar largas detenciones en algunas estaciones, por lo que el viaje de 42nd Street a Atlantic Avenue duró casi 1 hora, cuando a priori no debiera superar los 35-40 minutos. Llegué directo al Barclays Center, poco antes de las 6 de la tarde, y al contrario de lo que pasó con el hockey 24 horas antes, acá habían largas filas esperando la apertura de las puertas. Ya en la previa pude captar lo masivo que es el basket, dado que había mucho publico internacional tal como ocurrió en Boston y en New York. Hasta divisé algunos argentinos con camisetas futboleras -Boca, River y Racing. Bien variados-. Algo que tuve claro desde que me puse en la fila, era que iba a ser otro partido con mucho público visitante. Montones de camisetas Rockets, hasta había alguien con la clásica camiseta azul de principios de la década pasada.

Apertura de puertas y acceso al estadio en orden, como fue en todas las jornadas. Un sujeto, asiático en apariencia, fue la excepción ya que andaba con comida en su mochila, lo cual no está permitido. Hasta donde yo vi, estaba haciendo escándalo porque no le dejaban entrar la comida. Esas cosas uno las sabe de antes, es cosa de averiguar y organizarse. Ya dentro de la cancha, llegué a mi ubicación y con mucha satisfacción, al estar cerrando con éxito una gira de partidos que estaba superando cualquier imaginación previa. ¡Qué distinto lucía el Barclays en una noche de basket! Se nota que es un estadio pensado en principio para el basket. Toda la pista con decoraciones negras, de fondo mucha música urbana y desde la tribuna se podía captar la barba de James Harden, quien con audifonos puestos, estuvo hasta el último segundo del calentamiento practicando tiros al aro. Metió la mayoría. Y esa fue la aparición de Harden, dado que ya estaba confirmada su ausencia del partido.


La verdad, no me importó mucho. Estaba Chris Paul, un buen jugador para ver en vivo y el equipo de Brooklyn, pese a no ganar muchos partidos, tiene jugadores interesantes para seguir. En la presentación de los jugadores se ratificó la "localía" de los Rockets en las tribunas. El público de los Nets era minoritario, aunque mucho más numeroso que el público de los Islanders que estuvo en la noche anterior. Por cierto, el estadio casi se llenó y muchos compraron tickets a última hora, igual que yo. Antes del tip-off, la mejor interpretación del himno que vi y escuche, en versión violín. Una maravilla, el violinista se llevó una ovación de todo el estadio.

Comienza el juego, a todo ritmo. De entrada, Paul andaba metiendo fintas y sobre todo una, que se repitió mucho después por tv: en una esquina se puso a driblear frente a Jared Allen, le metió dos fintas y en la segunda, Allen se mareó tanto que perdió la marca de Paul. El triple no cayó, pero el asombro fue tremendo. CP3 podrá gustar o no, pero es muy habiloso con la pelota en las manos. Brooklyn tiene una conformación de plantel, por decir lo menos, curiosa. Cuenta con D'Angelo Russell como uno de sus referentes, después de su frustrado comienzo de carrera con los Lakers. Al igual que Russell, hay otros que también están en los Nets después de ser traspasados como Jared Dudley y Shabazz Napier, junto con ellos está también Caris Levert, un prometedor escolta que lleva dos años en la liga y fue seleccionado por en primera ronda del draft. Claramente, tienen problemas defensivos e inconsistencia, pero al menos se ve que compiten y con buenas armas. En la primera mitad, me entretuve mucho viendo la rotación rápida de pelota que hacían los Nets con muchos ataques al aro y otros que terminaban en triples.

Me di cuenta de inmediato que D'Angelo es uno de los favoritos en Brooooo-kleeeeen -como coreaba la afición en algunos tramos- y lo bueno del caso es que el # 1 de los Nets asume su rol protagónico. En el primer cuarto, se jugó unos isolations que terminaron con lujosos dobles. Varios aplaudimos, igual que con los tiros de Levert, quien acabó liderando las anotaciones de los Nets con 29. Brooklyn jugaba bien y hasta tirando lujos en la primera mitad, estaba viendo un inusitado show baloncelístico. Los Nets llegaron a sacar ventaja superior a los 10 puntos en un momento. Pero así como pichanguean con harto estilo, también tienen inconsistencias propias de un equipo que aún no sabe ganar partidos. Su falta de defensiva les pesó de a poco, así fue como los Rockets lentamente se metieron en el partido. A falta de Harden, era Chris Paul quien conducía toda la ofensiva y todo el flujo del equipo pasaba por él.

Casi sin darme cuenta, en menos de dos cuartos Paul ya tenía siete asistencias. La verdad, es que conduce muy bien el balón, a pesar que a veces se queda mucho tiempo con la naranja. A propósito, Chris tiene cosas propias de Streetball, en especial cuando empieza a botar el balón y a jugar isolation. Pero lo suyo viene siendo un Streetball más pro, más sofisticado. Y en este caso, impulsó a que los Rockets revirtieran el margen en contra. Antes de cerrar el segundo cuarto, en plena carrera metió un triple que colocó el partido con diferencia de cinco puntos. Los Nets aún ganaban, pero los Rockets ya acechaban.


Houston es un equipo que juega rápido y juega derechamente a lanzar triples, da igual si ponen cortinas o dan muchos pases. En algunos tramos, tocaban el balón dos veces y lanzaban. Shoot, shoot and shoot. De a poco caían esos tiros. Carmelo Anthony salió de la banca y se dedicó a lo suyo: lanzar y nada más. En esta le fue bien, metió varios triples que ayudaron a la remontada y hasta puso una tapa en el tercer cuarto. Cuando vi a Carmelo haciendo esa gesta defensiva, hasta me asusté. Repito, Carmelo ayudó en defensa. No se ve todos los días.

Los Rockets dieron vuelta el juego previo al último cuarto, gracias a las canastas de Paul, quien metió un buzzer beater para cerrar el tercer período, así como también gracias a los tiros de Anthony, Eric Gordon y también gracias a Clint Capela, quien ganaba mucho solo por altura. Hizo un par de volcadas con cierta prepotencia, como queriendo pasar por arriba de los rivales. Jugando con autoridad, dirían algunos. Así como Capela aportaba, también dejó dos momentos jocosos: en una secuencia, tenía el balón a la altura de la línea de libres y buscaba a quién pasar. Carmelo estaba desmarcado en una esquina, pidiendo el balón desesperadamente con los brazos. Todos lo vimos, menos Capela. Y la otra, fue un tiro libre que ni siquiera tocó el aro. Varios nos echamos a reír, mientras el DJ del estadio tiraba la clásica fanfarria de fail. Comedia pura.

En el último cuarto, los Nets hicieron el intento por revertir el marcador, pero nunca tuvieron la defensa suficiente como para detener los tiros de Houston. Entre Joe Harris y Caris Levert quisieron llevar el comando ofensivo, pero del otro lado la conducción de Paul fue excelente y los Rockets convirtieron casi todos sus tiros para liquidar el partido, terminando con otra producción acorde a su estilo: 119 puntos contra 111 de Brooklyn. Terminé viendo un muy buen partido, jugado a gran ritmo y con algunos momentos de alta fluidez. Me quedé con los dribles de CP3, los Iso's de D'Angelo y el movimiento de balón de los Nets en la primera parte del juego. Pese a que los locales perdieron, todos en el estadio aplaudimos al final del partido. Hay que tener en cuenta que mucha gente va a los estadios en Norteamérica a ver un espectáculo. Este partido tuvo cosas propias de un show, encima fue en noche de viernes y en un ambiente hiphopero. De hecho, habían varios raperos locales en la primera fila, todos vitoreados apenas aparecían en la pantalla gigante.

Fue el cierre preciso para mi gira. A eso fui a Estados Unidos, a ver el show. Y vi el show, en su plenitud. El juego, los jugadores, el ambiente, el público, los fanáticos, la música, la diversión. El deporte norteamericano no es solo el partido y nada más. Hay todo un circo alrededor que le da el colorido necesario para que estos deportes luzcan espectaculares ya sea en la cancha o por televisión. Encima, con toda la tecnología y modernidad, ayuda a tener eventos que alcanzan la excelencia. Eso vale el viaje y la experiencia de asistir a los estadios a ver estos partidos. El panorama de viernes, ir a Brooklyn a ver un partido de la NBA. En ese momento, no podía pedir mucho más. Y para agregar, de regreso a New York fui a un local a cenar, mientras veía por tv el partido entre los Warriors y los Timberwolves. Para cualquiera que sea fanático de los deportes norteamericanos, debiera ser un panorama ideal. Así fueron mis días durante una semana. En plena gira, pensé por un momento si mi trabajo fuera cubrir deportes como basket o fútbol americano en los estadios... cosas que uno piensa, cuando se está de viaje. Una semana pasando por el área de New York y entre medio, un día por Boston. Un éxito, así de simple. En menos de 24 horas, tocaba viajar de vuelta a Chile.

Tres deportes, cuatro estadios, cinco partidos.
Eso fue el Eastern Coast Trip.
Eso es Gringo Sports.


Miguel Meléndez es el creador y responsable de Gringo Sports. Desde 2011 escribe artículos sobre los principales deportes norteamericanos. Además, es conductor y comentarista en el podcast de NFL Chile.